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  • War of the Bounty Hunters Alpha. Reseña del primer número del mayor crossover de Star Wars

    War of the Bounty Hunters Alpha. Reseña del primer número del mayor crossover de Star Wars

    Por Mario Tormo

    La guerra ha comenzado. El mayor evento comiquero en la historia de Star Wars ya ha dado el pistoletazo de salida. Con este número Alpha y hasta Octubre tendremos una historia que ocupará todas las series de Marvel (excepto la situada en La Alta República) y nos contará lo difícil que va a ser para Boba Fett poder entregar a Han Solo a Jabba el Hutt.

    • Guión: Charles Soule
    • Dibujo: Steve McNiven
    • Color: Laura Martin
    • Editado: 5 Mayo 2021 (USA)
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: Marvel
    • Páginas: 32
    • Precio: 3.99 $

    Historia

    A mitad de camino, desde Bespin hasta Tatooine, el encapsulamiento de Han Solo en carbonita empieza a fallar. Fett decide entonces desviarse hasta Nar Shaddaa para obtener ayuda.

    Pero Doc Ragon quiere un pago por adelantado que Boba no puede aportar, por lo que tendrá que aceptar el trato de derrotar a la guerrera Wyrmen Lictor para que el besalisk le ayude con su problema.

    En Nar Kanji Fett, con la armadura pintada de negro, se inscribe como Jango. Tras derrotar a varios rivales al final consigue enfrentarse a Lictor, a quien derrota tras sufrir alguna herida. Como preveía, al ir a reclamar el premio económico, se encontró con la extorsión de los Kanji, dueños de la guerrera asesinada, por lo que decide renunciar al botín que ha ganado.

    Pero cuando vuelve a Nar Shaddaa se encuentra con una amarga sorpresa. Unos misteriosos cazarrecompensas han asesinado a Ragon y se han llevado a Han…

    Boba Fett tendrá que solucionar este problema si no quiere fallarle a Jabba.

    Opinión

    Soule se ha convertido en el Rey Midas del Star Wars escrito. Si Dave Filoni se ha convertido en el principal referente en el audiovisual, Soule parece haber adquirido ese papel en cuanto a las letras. Como cuenta en la presentación del evento, fue Charles el que ideó toda la trama y quien la presentó allá por 2019. Desde entonces se ha conseguido trazar y pulir el plan para alinear y encauzar todas las series para que a lo largo de 35 números y durante aproximadamente medio año (6 meses), podamos disfrutar de este mega crossover que será el mayor que se ha dado en la historia de la saga galáctica.

    En el apartado artístico hay muchísimo material con el que recrearse. Porque no sólo se ha editado un «Director’s Cut» de este primer número #Alpha. En ese especial, además del cómic original tenemos todas, todas las páginas también en blanco y negro, para que podamos apreciar el increíble trabajo de Steve McNiven. Y es que ya publicamos una entrevista al dibujante con muchísimos bocetos y estudios previos de este número que no podemos más que recomendaros que leais, porque es una auténtica pasada. Al comienzo del artículo podéis ver el proceso de creación de la portada, y bajo este párrafo el de una de las páginas interiores. El trabajo de McNiven es maravilloso, con ese estilo preciosista, recargado de trazos que resaltan tanto las texturas, como añaden volumen, dinamismo, detalles… Una gozada para la vista.

    Y el trabajo de color de Laura Martin es también espectacular, consiguiendo que unos dibujos preciosistas y detallados, con infinidad de detalles y trazos, tengan un aspecto muy colorido y muy afín a la época en la que se enmarca. Sin ser estridente ni caer en gamas cromáticas planas, sabe coger perfectamente el pulso al tono y conseguir que el color sea imprescindible en la obra.

    Curiosidades

    Un bonito detalle que han tenido ha sido dedicar el número a Jeremy Bulloch, que falleció en el 2020, actor que dio vida originalmente al cazarrecompensas en la Trilogía Original.

    Cuando Fett está empezando a tener las complicaciones con Han en carbonita, vemos que está a medio camino entre Bespin y Tatooine, en una zona circundada de planetas como Naboo, Malastare o Crait. Sin embargo, decide cambiar de dirección e irse hasta la lejana Nar Shaddaa, luna de Nal Hutta, para buscar ayuda con su carga.

    El nombre que elije Boba para luchar como guerrero encubierto es el de su padre, Jango Fett. De hecho hay una viñeta que está sacada de una imagen del Episodio II, en la Batalla de Geonosis.

    Nar Kanji y su foso de lucha ya han sido mencionados en el Bounty Hunters #8, donde se hace referencia a que Tasu Leech era el luchador más mortífero del planeta. Por lo que Wyrmen Lictor se suma a la lista de guerreros de esa arena, y en la que parece ser que también estaba Fennec Shand. Si queréis saber más de este número y los personajes podéis leer la reseña y curiosidades aquí.

    Conclusión

    Lo próximo es el Preludio, que se reparte entre los números del resto de series regulares. El próximo en salir (podéis checkear la lista y orden en la imagen de más arriba, el orden de lectura es el mismo que el de salida) será el Star Wars #13, que había cerrado arco en el número anterior. Le seguirá luego Bounty Hunters #12, con el que si que estaba muy claro en el número anterior, que estaban colocando las piezas para esta guerra, por lo que os recomendamos consultar la reseña del número #11 si no lo habéis leído.

    Enlaces

  • A La venta lo nuevo de The Force Books: Star Wars Los Archivos PBP

    A La venta lo nuevo de The Force Books: Star Wars Los Archivos PBP

    Escrito por Gorka Salgado

    Os informamos que ya está a la venta a través de la web de la editorial The Force Books, el nuevo trabajo de Jose Gracia acerca del universo galáctico de figuras Clásicas creadas en España.

    Tercer título de The Force Colección Preservar, y primer volumen de Star Wars. Los Archivos PBP, que muestra material gráfico publicado entre 1977 y 1986.

    Esta obra recorre el último catálogo de representación de PBP y los dos últimos de General Mills y Kenner-Parker pertenecientes a la colección de figuras Kenner de Star Wars.

    También incluye una recopilación de cartones de las figuras, folletos para tiendas, mini-catálogos para el aficionado, merchandising y alguna que otra curiosidad.

    De esta forma se recupera todo ese material tan mítico para muchos coleccionistas y fans de la saga y se conservará para siempre como se merece.Textos de Jose Gracia.

    El libro va acompañado de dos facsímiles de dos piezas raras y emblemáticas del coleccionismo de figuras de Star Wars en España, el adhesivo de El Imperio Contraataca de 1980 y la postal de Darth Vader de 1983.

    • Editorial: The Force Books
    • Formato: Libro encuadernado en rústica
    • Páginas: 170 páginas a todo color más cubiertas.
    • Tamaño: 20 x 26,5
    • Fecha: Abril 2021
    • Precio: 24 euros
    • Enlace compra: theforcebooks.com

    Envío por correo certificado, envíos a Península, incluido Portugal e islas, fuera de España preguntad.

  • Curiosidades y Referencias de The Bad Batch 1×02

    Curiosidades y Referencias de The Bad Batch 1×02

    Escrito por Alejandro Plaza Rodríguez

    Ésta semana hemos tenido la suerte de contar con dos episodios de la nueva Serie de animación de Star Wars The Bad Batch y en la Biblioteca del Templo Jedi volvemos con un nuevo artículo repleto de referencias y curiosidades de este segundo episodios de la Serie, así que sin más dilación vamos allá:

    • Tal y como habíamos dicho en el primer Episodio de la Serie, el equipo visita el Planeta Saleucami, planeta que ya visitamos en el Episodio III «La Venganza de los Sith» y en «The Clone Wars»
    • En Saleucami podemos ver varios especímenes de un pequeño animal ya muy conocido en Star Wars. Las «Nunas» que aparecieron por primera vez en el Episodio I La Amenaza Fantasma, tanto en Naboo como en Tatooine, así como en The Clone Wars
    • También en Saleucami vemos cómo a Omega le ataca un «Nexu», un animal que ya vimos en el Coliseo de Geonosis en el Episodio II El Ataque de los Clones atacando a Padme Amidala
    • Hay muchas coincidencias entre Grogu y Omega, ambos son niños resultado de un posible experimento para un fin desconocido, ambos son rescatados y cuidados por dos guerreros (Din Djarin y Hunter), ambos aparentan ser normales, pero tienen ciertos poderes o habilidades especiales
    • Tanto Din Djarin como Hunter piensan en dejarlos al cuidado de alguien más capacitado (Ahsoka y la familia de Cut)
    • Omega se sorprende gratamente al llegar a Saleucami, recibe rayos de sol por primera vez, respira aire puro y todo es nuevo para ella, la fauna, la vegetación e incluso el suelo. Dice que le encanta la tierra, en contraposición a Anakin que odia la arena…
    • Tech y Echo hacen referencia a «El Desertor» cuando hablan del misterioso amigo que están buscando, es una referencia al Episodio de la Segunda Temporada de mismo título de «The Clone Wars» en el que introducen al personaje de «Cut Lawquane» en el mismo Planeta de Saleucami
    • Cuando se aproximan a la casa de Cut Lawquane, su mujer, una Twi’lek llamada «Suu» dice: «what do we have here… more clones who have lost their way?» (que tenemos aquí?? Más Clones que se han perdido?) Es una referencia a el Episodio de «The Clone Wars» «El Desertor» en el que Jesse y Kix llevan a Rex gravemente herido hasta la granja de Cut y Suu Lawquane, de ahí que ella diga ahora que llegan más Clones perdidos
    • La Familia Lawquane está formada por Cut, su mujer Suu y sus dos hijos, Jek y Shaeeah que vemos cómo han crecido desde la última vez que los vimos en la Segunda Temporada de The Clone Wars
    • Una duda que nos quedamos es como Cut Lawquane logró evitar la Orden 66 y el Chip inhibidor que lleva Implantado, se lo quitó?? O logró no estar sometido a su programación??
    • Aún se desconoce la historia de REX inmediatamente después de la Orden 66 y del final de la Séptima Temporada de The Clone Wars, pero Cut Lawquane menciona que estuvo en su granja de Saleucami hace sólo un día…
    • Cuando Cut menciona que hay otros como Rex, nos da entender que Rex le contó lo del Chip inhibidor a Cut ayer mismo y que los eventos de la Séptima Temporada de The Clone Wars con Ahsoka quitándole el chip a Rex sucedieron a la vez que el primer episodio de «The Bad Batch»
    • Hunter y Cut hablan de que se aproxima una gran Tormenta, obviamente hablan del Imperio de Palpatine que en esos momentos apenas tiene dos días de vida y aún le quedan años de fuerte dictadura imperial que vivir
    • Cuando Hunter y Cut van a la ciudad, se ve brevemente un Speeder RGC-16, un Speeder muy común en The Clone Wars y que pudimos ver en planetas como Lothal o Coruscant. Además el Speeder en el que viajan tiene el mismo tono naranja desgastado que el de Luke en el Episodio IV
    • El Droide que da la voz de alarma cuando se topa con Omega es un modelo R2, pero de color gris oscuro, ya que «es de los malos»
    • Vemos a Wrecker hacer pesas y ejercicios levantando un Power Droid, esto ya lo vimos en la Última Temporada de The Clone Wars y a los Droides de Energía los conocemos desde 1977 con el Episodio IV Una Nueva Esperanza
    • En la Ciudad de Saleucami encontramos varias especies conocidas. El dueño de la tienda es un Aleena, El que intenta entrar a un transporte sin código cadena es un Snivvian, vemos un Bith subiendo a uno de los transportes y también hay Balnabs o Felucians
    • El Imperio impone un Código Cadena personal para poder desplazarse de un planeta a otro, tal y como indica Tech, esto es una manera de tener controlada y recogida en una base de datos a toda la población. El Código Cadena se menciona por primera vez en The Mandalorian
    • Cuando Cut intenta comprar unos pasajes para salir del planeta, el Aleena le responde » «those credits won’t do you any good» que nos recuerda directamente a Watto durante el Episodio I y los créditos de la República de Qui-Gon. Se ve como el Imperio crea su propia moneda
    • Echo se da cuenta de la ironía que es que los Clones querían tener nombres para no ser un simple número y que ahora con los Códigos Cadena toda la población pasará a ser sólo un número para el Imperio…
    • En varios planos, como los que suceden entre la granja de los Lawquane y la ciudad de Saleucami, en el montaje se utiliza la típica «Cortinilla» que tanto usaba George Lucas en el Episodio IV de 1977. Montaje que por cierto le valió un Oscar a su mujer, Marcia Lucas
    • Si en el primer episodio hablábamos del logo de La República en Kamino, en este episodio podemos ver el nuevo logo del Imperio por varios lugares de Saleucami
    • En un momento dado, en la ciudad de Saleucami, Wrecker se golpea levemente la cabeza con una barra de metal baja de una puerta, escena que recuerda muchísimo al ya clásico coscorrón del Stormtrooper del Episodio IV en la Estrella de la Muerte o Jango Fett en el Episodio II
    • Los puertos a los que Echo accede para robar los códigos cadena son iguales que los que R2 accede en la Estrella de la Muerte del Episodio IV
    • La nave de pasajeros en la que abandona el Planeta la familia Lawquane es una «Star Commuter 2000» que ya pudimos ver en las Series de «Star Wars Rebels» o «Star Wars Resistance»
    • El Oficial Imperial que aparece en forma de Holograma gigante en Saleucami es el Vice Almirante Rampart de cuya existencia supimos hace unos días gracias a la figura «Black Series» de Hasbro. El personaje aparecerá más a menudo en la Serie

    Y hasta aquí todas las referencias y curiosidades que hemos encontrado del segundo episodio de The Bad Batch.

    esperamos que os haya gustado y si encontráis más referencias o curiosidades no dudéis en hacérnoslo saber en los Comentarios.

    Volveremos la semana que viene con más referencias y curiosidades del tercer episodio de la nueva Serie de animación de Disney +

    Un saludo y que Frog Lady os acompañe!!

  • Reseña de The High Republic Adventures #4: ¿Caerán los Jedi en la trampa Nihil?

    Reseña de The High Republic Adventures #4: ¿Caerán los Jedi en la trampa Nihil?

    Por Mario Tormo

    En el nuevo número de la serie escrita por Daniel José Older disfrutaremos de una batalla galáctica y un nuevo choque contra los Nihil. Te contamos todos los detalles del cuarto número de la serie editada por IDW.

    • Guión: Daniel José Older
    • Dibujo: Harvey Tolibao
    • Color: Rebecca Nalty
    • Editado: 5 Mayo 2021
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: IDW
    • Páginas: 32
    • Precio: 3.99 $

    Historia (con spoilers)

    Los Nihil despliegan un primer cebo para conseguir que los Jedi salgan de su puesto en Ord Mantel.

    Mientras tanto en Quantxi, una luna-desguace de Ord Mantell, Marchion Ro pone a prueba a Krix encargándole asesinar a una de las Junk Mavens que han aparecido, que aunque declara no querer participar en el conflicto, cuando se ve en peligro huye hasta la torre de comunicaciones para dar la alarma.

    Los Jedi mas experimentados se encargan de la pequeña flota de Nihil que han encontrado mientras que a los padawans los dejan en tierra. Pero Zeen ha tomado una decisión, seguramente tras escuchar el mensaje de su amigo Krix, quien le ofrece hacer las paces y que los dos se olviden de todo este lío, y se ha ido por su cuenta. Cuando el resto de sus nuevos amigos se enteran de lo que ha hecho la mikkian deciden salir en su búsqueda.

    En el espacio, los maestros Jedi, tras acabar con los Nihil, captan una señal de ayuda desde la Luna-desguace, y deciden responderla. Aunque no sabemos si ya será demasiado tarde, parece que todos los protagonistas se encaminan hacia Quantxi…

    Opinión

    En el apartado argumental este número parece que avanza poco, y por el momento, he tenido la sensación de que la trama no quedaba clara. Me explico. En el número anterior ya sabíamos que los Nihil iban a tenderle una trampa a los Jedi usando como cebo a Krix. Pero en este número vemos al amigo de Zeen enviarle un mensaje que parecería de reconciliación, en un momento en el que se siente perdido. Pero, ¿es este el plan original? ¿La prueba que le pone Marchion Ro de manera aparentemente casual estaba premeditada? Tendremos que esperar al siguiente número para verlo.

    Con respeto al trabajo de dibujo, en este número llaman la atención varias viñetas muy divertidas y espectaculares, como pueden ser la de todos los padawans apiñados en un Vector o la pequeña batalla entre los Jedi y los Nihil. El trabajo de Tolibao sigue siendo espectacular por la cantidad de detalle que aporta en cada rincón. Si queremos destacar un aspecto a mejorar sería la continuidad de los rostros, es decir, muchas veces hay mucha diferencia entre las caras de un personaje de una viñeta a otra, parece que la referencia no es común. Pero es un detalle menor.

    Esta vez no hemos encontrado páginas sin los bocadillos o en blanco y negro, para poder apreciar mejor el trabajo de los artistas, pero se puede ver algo en un pequeño vídeo que publicó Daniel en su twitter.

    Destacar de todas maneras el trabajo de Rebecca con el color ya que establece dos gamas cromáticas muy predominantes para que sepamos cuando estamos en los dominios del lado luminoso (predominio de todos azules) y en los del lado oscuro (predominio de los tonos rojizos).

    Curiosidades

    Como apuntaba el propio Older en su twitter, Chuck Wending, en su trilogía de Consecuencias, fue el primero que habló de Quantxi, la Luna-Desguace de Ord Mantell. El extracto que podéis ver en la imagen es de la novela Deuda de Vida.

    En el Archivo de Datos Galáctico de este mes podemos echarle un vistazo más de cerca a los sables de los protagonistas. Una preciosa ilustración que nos ayuda a entender mejor el funcionamiento de estas armas y a identificar el sable con cada uno de sus dueños.

    Conclusión

    Parece que tendremos un nuevo cara a cara con Marchion Ro en Quantxi, ¿qué sucederá entre Krix y Zeen? Parece que esta vez, suceda lo que suceda, tendrá que ser definitivo.

    Reseñas y avances de números anteriores

  • Unboxing Novedades Star Wars #153​: Día de Star Wars

    Unboxing Novedades Star Wars #153​: Día de Star Wars

    Escrito por Gorka Salgado

    Por el día de Star Wars de éste 2021 me pedí un par de libros y cómics de la saga galáctica como autoregalo. Vamos a ver que me ha llegado…

  • Unboxing Novedades Star Wars #152​: Thrawn y La Alta República

    Unboxing Novedades Star Wars #152​: Thrawn y La Alta República

    Escrito por Gorka Salgado

    Más novedades acaban de llegar a la Biblioteca Jedi, y unas muy muy muy esperadas por todos. La novela que inicia la Alta República y la nueva novela de Thrawn entre otras cosas. ¿Cual tenéis más ganas de leer?

  • Segundo extracto traducido de The Rising Storm, la nueva novela de The High Republic de Cavan Scott

    Segundo extracto traducido de The Rising Storm, la nueva novela de The High Republic de Cavan Scott

    Traducción Mariana Paola Gutiérrez Escatena
    Corrección por Mario Tormo

    Estimados bibliotecarios os dejamos aquí esta traducción exclusiva del nuevo extracto de The Rising Strom de Cavan Scott que saldrá a la luz el 29 de junio de este año. Esperamos que lo disfruteis, la verdad es que es un pequeño adelanto muy revelador. Podéis leer el anterior extracto aquí.

    Elzar Mann es un hombre consumido por una visión que no puede comprender del todo. El dolor y el sufrimiento, los rostros de sus amigos más queridos y de personas que aún no conoce, se arremolinan a su alrededor. Pero, ¿qué significa esto?

    Los gritos nunca habían abandonado a Elzar Mann. Habían pasado muchos meses desde la ceremonia de inauguración del Faro Starligth, desde que estuvo junto a sus compañeros Jedi. Desde que estuvo junto a Avar Kriss.

    Los ojos de la galaxia estaban puestos en ellos, con sus galas de templo, y el maldito cuello de la camisa que le picaba mientras escuchaba los discursos y frases trilladas, primero de la canciller Lina Soh, líder de la República Galáctica, y luego de Avar. Su Avar. La heroína de Hetzal.

    El Faro era su compromiso con la galaxia, había dicho Avar. Era su pacto. Todavía podía escuchar sus palabras.

    Siempre que os sintáis solos… siempre que la oscuridad aceche… sabed que la Fuerza estará con vosotros. Sabed que estamos con vosotros… Por la luz y la vida.

    Por la luz y la vida.

    Pero eso no impidió que la oscuridad se cerniese más tarde ese mismo día. Una ola de dolor y sufrimiento, una visión del futuro demasiado terrible como para comprenderla. Se había tambaleado, agarrado a una barandilla, y la nariz le había empezado a sangrar, mientras la presión en su cabeza amenazaba con partirle el cráneo en dos.

    Lo que había visto lo había perseguido desde entonces. Le había consumido.

    Jedi muriendo uno por uno, atrapados por una retorcida e impenetrable nube. Stellan. Avar. Todos los que había conocido en el pasado y todos los que conocería en los días venideros. Rostros, tanto familiares como extraños, desgarrados.

    Y los gritos.

    Los gritos eran lo peor.

    Había pasado el resto de la velada aturdido, dejándose llevar, no del todo presente, con el eco de lo que había visto… lo que había oído… grabado a fuego en su mente. Había habido errores, unas cuantas copas de más de Kattadan rosado en la recepción, Avar reclamando ese baile que había mencionado, Elzar acercándose con demasiada impaciencia, demasiado públicamente.

    Todavía podía sentir la mano de ella en su pecho, empujándolo hacia atrás.

    «El ¿Qué estás haciendo?»

    Habían discutido, en privado, con su cabeza todavía dando vueltas.

    «Ya no somos padawans».

    Habían pasado meses desde que la volvió a ver, y cuando lo hizo, el ambiente era tan frío como un amanecer en Vandor. Avar había cambiado con él. Estaba más distante. Preocupada por sus nuevos deberes como mariscal del Faro Starlight.

    O quizás era él quien estaba preocupado. Elzar había meditado sobre la visión día y noche desde la inauguración. Debería haber ido a ver a Avar, para disculparse y pedirle consejo, o si no a ella, a Stellan Gios, su amigo más antiguo, pero Stellan tenía sus propias obligaciones. Ahora era miembro del Consejo, responsable de guiar a la Orden en su conjunto. No tendría tiempo. Además, pedir ayuda no era el estilo de Elzar. Elzar Mann era del tipo que resuelve los problemas, no del que los plantea. Él encontraba soluciones. Respuestas. Nuevas formas de conseguir hacer un trabajo. Así que Elzar hizo lo que siempre había hecho: Tratar de resolver el problema solo.

    Primero había consultado los Archivos del Gran Templo, estudiando detenidamente los innumerables archivos de texto y holocrones de la colección, llegando incluso a intentar descifrar los misterios del Códice Ga’Garen, el antiguo grimorio cuyo texto había confundido a los lingüistas durante miles de años.

    Incluso entonces, sentado en los Archivos, bajo la atenta mirada de las estatuas de los Perdidos, Elzar había oído los gritos en las profundidades de su mente, había visto los rostros de los asesinados en cada reflejo o padawan que pasaba.

    El Códice lo había traído aquí, a Ashla, la luna principal de Tython. Los antiguos habían llamado a esta franja de tierra la Isla del Retiro, que era exactamente lo que necesitaba si quería comprender plenamente lo que había visto. Necesitaba soledad, concentración. La gota que colmó el vaso fue recibir un mensaje del antiguo Maestro de Stellan, la estimada Rana Kant, felicitándolo por su ascenso a Maestro Jedi. Además, el Consejo tenía un destino para él; iba a ser mariscal del puesto de avanzada Jedi en Valo, en el límite del sector Rseik.

    ¿Él? ¿Un mariscal? ¿Cómo podían estar tan ciegos? ¿No podían ver que no estaba preparado? ¿No podían ver lo preocupado que estaba?

    Elzar caminó hacia el océano, sintiendo la cálida arena bajo sus pies, despojándose de su túnica exterior a medida que se acercaba al agua. Sí, esto era mejor. Aquí era donde finalmente vería la verdad. Donde finalmente entendería. No se detuvo en la orilla, sino que se adentró con decisión entre las olas. Hasta las rodillas. Hasta la cintura. Pronto estuvo nadando hacia el mar, deteniéndose sólo cuando ya no podía ver tierra. Giró lentamente, flotando en el agua, rodeado sólo por el mar y la propia Fuerza.

    Era el momento.

    Elzar respiró hondo y se impulsó bajo las olas, con los ojos cerrados, con el agua entrando en sus oídos y bloqueando cualquier otro sonido.

    Muéstrame.

    Guíame.

    Dame las respuestas que busco.

    No hubo nada. Ninguna revelación. Ninguna respuesta.

    Se impulsó con los pies hacia arriba, llenando de aire sus pulmones antes de volver a sumergirse.

    Estoy aquí.

    Quiero aprender.

    Necesito entender.

    Nada cambió.

    ¿Dónde estaban las respuestas que se le habían prometido? ¿Dónde estaba el conocimiento?

    Repitió el ritual, tomando aire, volviendo a sumergirse, dejando que el océano lo tragara entero. Una y otra vez, y…

    Fue como dar con una bolsa de aire. De repente no se hundía, estaba corriendo, con sus compañeros Jedi a su lado mientras las pesadillas les pisaban los talones. No estaban en el agua, sino en la niebla. Espesa. Ácida. Impenetrable. Nada tenía sentido. Ni el caos, ni el pánico.

    Ni el miedo.

    Abrió la boca para gritar y le cayó agua de un mar lejano, de un mundo diferente, de un tiempo diferente.

    ¿Qué es esto?

    ¿Dónde está esto?

    ¡Háblame!

    Y la Fuerza habló con tal fortaleza que Elzar acabó en un remolino, con sus ojos escociéndole por el destello de imágenes pasando por delante de ellos como un rayo púrpura.

    Avar.

    Stellan.

    Un tholothiano… ¿Indeera Stokes? No, faltaba uno de sus zarcillos, una cara desconocida desfigurada por la rabia.

    Huesos astillados.

    Piel resquebrajándose.

    Ojos nublados, sin poder ver.

    Y los gritos. Los gritos eran más fuertes que nunca. Más duros que nunca. Y su grito fue el más fuerte de todos.

    ¿Dónde?

    ¿Dónde?

    ¿DÓNDE?

    Los hombros de Elzar se agitaron mientras sus pulmones escupían el agua de mar. Estaba de vuelta en la orilla de Ashla, con la sal secándose en su piel, calcinada por el sol abrasador. Miró a su alrededor, con los ojos todavía borrosos, tratando de enfocar y ver la dorada arena que se extendía a ambos lados de él, Y wingmaws volando en círculos sobre el cielo, listos para arrancarle la carne de los huesos. Pero aún no estaba muerto. Ninguno de ellos lo estaba.

    Se incorporó y se tambaleó hacia su Vector, recogiendo su túnica mientras avanzaba. Necesitaba alejarse de Ashla. Necesitaba dejar el Núcleo. La Fuerza había hablado. Ya había respondido a su pregunta, sólo tenía que haber escuchado.

    Un nombre, un planeta, donde por fin podría arreglar las cosas.

    Valo.


    Star Wars: The High Republic: The Rising Storm está escrita por Cavan Scott y se publica el 29 de Junio en Estados Unidos. Si queréis conocer más detalles de esta novela podéis consultar los siguientes enlaces:

  • Star Wars Reviews Vol3

    Star Wars Reviews Vol3

    Escrito por Gorka Salgado

    Hoy os recopilo en éste tercer volumen cinco nuevas reviews de Star Wars… Un mini libro de Yoda, el libro de Arte del Despertar de la Fuerza, Por Siempre la guerra de las galaxias y Herederos de la guerra de las galaxias…

  • Feliz día de Star Wars 2021

    Feliz día de Star Wars 2021

    Escrito por Gorka Salgado

    Hoy queremos celebrar el día de Star Wars con todos vosotros junto a algunos amigos galácticos. Disfrutad del día, Star Wars es para todos y que la Fuerza y la lectura os acompañen…

    En este video han participado:

    • Mario y Alba- Miguel Blanes
    • Lara y Alberto
    • Kromic
    • Juan Antonio Pino
    • Carlos Rodríguez
    • Jose Gracia (The Force Books)
    • Gazapo
    • Asier
    • Pequeña Clon y Darth Malerius (El Templo Kyber)
    • Javier Martínez y Julián Navarro (El Archivo de Coruscant) –
    • Gaby Navarro
    • Josep (Del Fan, para el Fan)
    • Mandalor Express
    • Adolfo Argolat
    • Jeshua Revan
    • Doctora Adhara
    • Alberto López (Taller Skywalker)
    • Eduardo Martínez Rico
    • Roberto Guiffre
    • Mario Alberto Escamilla (Star Wars Veracruz)
    • Vicente Estrelles (Starland Collection)
    • Soulnova Alizrak
    • Elena Sabidó (The Force Books)
    • Ashla y Ash
    • Francisco Javier Millan
    • David Mingall
    • Alejandro Plaza (La Fragua de Beskar)
    • Davo (La Cueva del Wampa)
    • La Luna de Endor

    Muchas gracias a todos por acudir a la llamada y participar en la celebración de éste día.

  • Primera Tarea, Parte 2. Traducción exclusiva del relato canon de The High Republic

    Primera Tarea, Parte 2. Traducción exclusiva del relato canon de The High Republic

    Traducción por Mario Tormo

    Os traemos la conclusión del segundo relato de La Alta República, escrito por Cavan Scott, dentro de la serie Starlight que publica regularmente la revista Star Wars Insider. Estas historias expanden los hechos que hemos podido leer en la primera ola de esta nueva era de Star Wars situada 200 años antes de los sucesos de La Amenaza Fantasma. Podéis leer la parte 1 aquí.

    Anteriormente

    Sedar a un furioso medoslean en el centro medico de la Baliza Starlight no era como Velko Jahen había pensado que sería su primer día como administradora en la estación. Y el repentino asesinato de un embajador skembo, el cual le había pedido protección, solo consiguió empeorar las cosas…

    Arte de Louie Di Martinez

    Starlight:
    PRIMERA TAREA
    (Parte 2)

    Todo el mundo estaba hablando a la vez, todos excepto Velko Jahen. Las horas transcurridas desde el intento de asesinato estaban borrosas. Velko aún podía ver el cuerpo del embajador Ceeril desplomado sobre la cama cada vez que cerraba los ojos y estaba convencida de que el olor a carne carbonizada aún flotaba en el aire, incluso aquí, en el vasto centro de operaciones de la Baliza Starlight. Había visto heridas de bláster antes, demasiadas para recordarlas todas, y olían mucho peor en los campos de batalla de Soika. ¿Por qué este ataque, orquestado no en la mugre de una trinchera excavada apresuradamente, sino en el estéril centro médico de la estación espacial más nueva y más grande de la República, la había abrumado?

    —¿Administradora?

    Velko tardó un minuto en darse cuenta de que Rodor Keen estaba hablando con ella. ¿Cuántas veces había obligado al jefe de operaciones de Starlight a repetir su rango antes de responder? La expresión de su rostro le daba la respuesta: ¡Demasiadas!

    —Lo siento, señor —balbuceó, molesta por lo nerviosa que sonaba—. Estaba repasando lo que ocurrió una última vez.

    —Una idea excelente —sonó una voz detrás de ellos. Velko y Keen se volvieron para ver caminando hacia ellos a una de las figuras más llamativas que jamás habían visto. El corazón de Velko se paró. Había estado esperando este momento desde que obtuvo su cargo, anhelando conocer a esta mujer, pero jamás se la habría imaginado así.

    La maestra Jedi Avar Kriss, Mariscal de la Baliza Starlight y Heroína de Hetzal, era tan impresionante como cabría esperar de la persona que había planeado la respuesta Jedi al Gran Desastre, salvando miles de millones de vidas en el sistema Hetzal y más allá. Todo en ella irradiaba confianza, desde su vaporosa túnica hasta los penetrantes ojos azules que ahora miraban Rodor Keen con la intensidad de un equipo de fijación de objetivo. Ni el hecho de que estuviera flanqueada por una mujer Jedi al menos tres décadas mayor que ella, y sin mencionar al imponente wookiee vestido con el ropaje de los padawans, conseguían disminuir su presencia en la habitación. Velko tenía la impresión de que Avar Kriss podría estar rodeada por todos y cada uno de los Jedi de aquí y de allí, y aun así todos las miradas seguirían centradas en ella.

    Esto no iba a ir bien.

    Junto a ellos, Estala Maru dio un paso adelante para recibir a los recién llegados por turnos.

    —Mariscal. Maestra Assek. Padawan Burryaga. Bienvenidos de nuevo a Starlight. ¿Puedo dar por hecho que su misión en el Clúster de Málaga ha sido un éxito?.

    —El acuerdo comercial entre Ayelina y Ludmere se firmó sin incidentes —confirmó Kriss—. Y pese a ello, conseguimos evitar una crisis diplomática para toparnos con otra en Starlight.

    —Las cosas se han complicado un poco en vuestra ausencia.

    –Lo cual es decir poco —intervino Keen, con un nervio de la sien palpitando sobre su ojo cibernético.

    —¿Qué ha pasado? —Preguntó Kriss, dirigiendo su atención al jefe de operaciones—. Pudimos sentir la inquietud desde que llegamos.

    —Tal vez deberíais verlo vosotros mismos —interrumpió Maru antes de dirigirse al astromecánico que nunca andaba lejos de él—. Kaysee, informa al centro médico de que la Mariscal está en camino.

    ***

    La habitación de Ceeril estaba exactamente como la había visto Velko por última vez, aunque ahora había más gente, con Kriss y sus acompañantes apiñados alrededor de la cama, ahora vacía.

    —¿Y es aquí donde encontró al embajador administradora Jahen?

    Velko asintió con la boca seca.

    —Sí, Mariscal. Estaba tendido boca arriba…

    —Había recibido un disparo en el pecho.

    —Así es.

    —¿Y qué hay de su guardaespaldas?

    —Destruido. Habían arrancado su cabeza de los hombros —dijo Ghal Tarpfen, la mon calamari jefa de seguridad de Starlight, que los había estado esperando en el pabellón. Dio un paso adelante, señalando pequeños fragmentos de metal incrustados en lo alto de la pared del fondo—. Pueden ver metralla de sus procesadores, aquí y aquí.

    De pie, junto a la puerta, Burryaga lanzó una pregunta que Maru se apresuró en responder.

    —Las imágenes de seguridad son un misterio.

    El kessuriano asintió con la cabeza a su astromecánico, que proyectó obedientemente una imagen de la escena de esa mañana. Velko frunció el ceño al verse a sí misma de pie hablando con Ceeril, y al droide guardaespaldas que todavía se tenía sobre sus anchos pies. Luego vino el alboroto exterior, con Velko saliendo por la puerta segundos antes de que la imagen se perdiera con interferencias.

    —La señal se interrumpió minutos antes del ataque.

    —El asesino cubriendo sus huellas —sugirió Nib Assek mientras el astromecánico avanzaba la imagen rápidamente hasta que volvía a ser nítida, mostrando al skembo, ahora boca abajo, sobre la cama, y el droide caído hacia atrás con un golpe.

    —Todavía no me puedo creer que nadie haya escuchado nada —se quejó Keen—. Un bláster no es nada silencioso.

    —Estábamos distraídos —admitió Velko.

    —Con el incidente del… Repetidme ¿qué era? —Preguntó Assek.

    —Un medoslean —le dijo Tarpfen—. El paciente tuvo una convulsión violenta y comenzó a atacar a los miembros del personal, incluido yo mismo. Si no hubiera sido por la administradora Jahen aquí presente, la situación podría haber sido mucho peor.

    —¿Peor? — Espetó Keen—. Un embajador ha recibido un disparo en la . ¿Tiene idea de a cuántos supervivientes estamos atendiendo desde el desastre del hiperespacio?»

    —Dieciocho mil cuatrocientos setenta y cuatro —dijo Maru, atrayendo una mirada furiosa del coordinador—. Lo siento. Era una pregunta retórica, ¿verdad?

    —Cualquiera que sea el número —continuó Keen—, se supone que Starlight es un refugio, un santuario, y sin embargo, esto sucedió justo delante de nuestras narices.

    —La verdadera pregunta es, ¿qué van a hacer al respecto?

    Los Jedi y los oficiales de la República se volvieron para mirar al embajador Ceeril al otro lado de la puerta. El skembo de rostro rocoso estaba encorvado en una silla repulsora, con un chaleco de bacta que cubría su pecho. Burryaga se hizo a un lado para dejar pasar a Kriss, mientras la mariscal saludaba al mandatario herido con una reverencia.

    —Su Excelencia, me alegro de que haya sobrevivido a esta terrible experiencia.

    —No gracias a ninguno de ustedes —espetó Ceeril, agarrándose el pecho.

    —Eso no es del todo cierto —señaló Maru, mirando a la enfermera Okana, que había conducido al embajador de vuelta al pabellón—. Si el doctor Gino’le y su personal no hubieran respondido tan rápido…

    —Los hasarianos se hubieran salido con la suya, sí, lo sé.

    —¿Los hasarianos? —Preguntó Kriss, atrayendo una furiosa mirada del dolorido embajador.

    —Esos brutos no descansarán hasta que los skembo sean expulsados del sector. Una y otra vez le hemos pedido ayuda a la República, y una y otra vez nos la han negado.

    —¿Vio a su agresor?

    —Tan claramente como la veo ahora.

    —Al contrario que las cámaras —agregó Assek.

    —Encontraron los cabellos, ¿no? —Preguntó Ceeril, tosiendo con dureza—. ¿En mi droide? —Eso era cierto. Velko los había encontrado ella misma, pelos atrapados entre las tenazas, ahora durmientes, del droide. Del mismo color que los de las melenas de los hasarianos, que se encuentran en otras partes de la enfermería—-. ¿Cuántas pruebas más necesitan?

    La tos del embajador se intensificó y su cuerpo se retorció con agonía. El doctor Gino’le se acercó con sus patas mecánicas y le ordenó a Okana que acompañara a Ceeril a la habitación que había sido preparada al otro lado de la sala. El grupo de la mariscal lo vio irse. El rostro de Rodor Keen se había oscurecido tanto como el del skembo había palidecido.

    Kriss se volvió hacia el coordinador tan pronto como Ceeril estuvo los suficientemente lejos como para no escucharlos.

    —¿Tenemos hasarianos en la estación?

    Velko habló antes de que Keen pudiera responder.

    —Un par, sí.

    Una mirada mordaz del coordinador volvió a dejarla bloqueada de nuevo.

    —¿Y qué es lo que cuentan de sí mismos?» Preguntó Kriss.

    —Ambos resultaron gravemente heridos en la emergencia de Wazta —dijo Keen—. Uno ha estado en un tanque de bacta durante tres días y el otro apenas está consciente.

    —¿Podemos estar seguros de eso? —Preguntó Tarpfen.

    —Sería la tapadera ideal —coincidió Assek.

    Kriss suspiró.

    —¿Puedo verlos?

    —Por supuesto —dijo Tarpfen, conduciendo al grupo hacia el siguiente pabellón—. Por aquí.

    Velko fue a seguirlos, pero Keen la detuvo.

    —Usted no, administradora.

    Frunció el ceño.

    —¿Señor?

    —Necesitamos un informe completo para el Senado. No te dejes nada por poner. Nada en absoluto.

    Así que eso era todo. Velko era apartada, reducida a presentar informes mientras Ghal Tarpfen lideraba la operación. Hasta aquí su brillante carrera en la primera mega-estación de la República. La pondrían en un rincón del centro de operaciones antes de que pudieras decir «Dank Farrik».

    Solamente al escuchar el murmullo de KC-78 se dio cuenta de que no todo el grupo se había ido con Tarpfen. El astromecánico todavía estaba en la sala al igual que su maestro.

    —Te envidio —le dijo Maru, con un atisbo de sonrisa.

    —¿Me envidia?

    —¿Un informe completo? ¿Con todos esos jugosos detalles? Mi paraíso particular.

    Ella arqueó una ceja.

    —Puede escribirlo si lo desea.

    Un suspiro melancólico escapó de sus delgados labios.

    —Por desgracia, la estación no funcionaría sola. Pero me lo puedo imaginar, ¿verdad Kaysee? —Miró al pequeño droide—. Cotejar pruebas de cada uno de los testigos. Incluso de la propia víctima.

    El astromecánico lanzó un pitido agudo.

    —Admito mi error. Víctimas, plural. Ese desafortunado guardaespaldas.

    —Ese destruído guardaespaldas —le recordó Velko.

    Maru la miró con esos curiosos ojos escarlata.

    —Por supuesto. Ahora, ¿a dónde se llevaron a ese pobre? —Sacó un datapad de su manga, deslizó la pantalla y el dispositivo le devolvió un bip resolutivo—. Ah, sí. A la torre de seguridad. Sala de pruebas tres .

    Velko dio un respingo allí donde estaba, captando inmediatamente la indirecta nada sutil que Maru acababa de lanzarle. Quizás había algo más en este kessuriano de lo que parecía después de todo.

    —¿Tengo acceso a la sala de pruebas tres? —Preguntó ella.

    —No —respondió el Jedi con picardía mientras se giraba y salía de la habitación—, pero Kaysee sí…

    ***

    La torre de seguridad era tan austera que contrastaba con la opulencia del resto de la estación. Las paredes eran de bronce pulido y los muebles eran vastos aunque funcionales. Los restos del droide guardaespaldas habían sido depositados en una mesa de operaciones elevada, iluminados por luces de un color azul intenso.

    —¿Listo para grabar, Kaysee? —Preguntó Velko al droide.

    El astromecánico emitió un pitido indicando que sí lo estaba.

    —De acuerdo. La unidad guardaespaldas está intacta excepto por el daño en su cabeza —examinó sus manos mecánicas—-. Las pinzas acaban de ser escaneadas y revelan restos de ADN hassariano, lo que confirma que el cabello era de un hassariano —trató de imaginarse a una de las criaturas altas que había visto en los pabellones entrando por la puerta, y al guardaespaldas corriendo para proteger a su amo. Un forcejeo y al droide arrancando un mechón de pelo. Algo no cuadraba.

    —Kaysee, ¿puedes volver a ponerme la grabación?

    El holoproyector de KC-78 zumbó y Velko se vio a sí misma una vez más desaparecer a través de la puerta, dando paso entonces a las interferencias, y después la imagen parpadeando de nuevo y mostrando al guardaespaldas cayendo al suelo.

    —¿Pero de dónde vino el disparo? —Se preguntó Velko en voz alta.

    KC lanzó una pregunta, pero lo ignoró, inclinándose para mirar el daño en la cabeza cilíndrica del guardaespaldas. Con cuidado, Velko pasó un dedo por el borde irregular donde había estado su única unidad receptora, extrayendo un fragmento de metal chamuscado.

    —¿Puedes escanear esto? —Le preguntó a su compañero, sosteniendo el fragmento frente al microanalizador de KC. La luz azul bañó el metal mientras los procesadores zumbaban y hacían clic en el interior del rechoncho chasis del droide.

    —¿Y bien?

    El droide emitió pitidos emocionado mientras pronunciaba el veredicto, y en un instante Velko supo quién había disparado al embajador.

    ***

    Podía escuchar a Ceeril quejarse en voz alta mientras se acercaba a su nueva habitación. Nib Assek y Burryaga habían permanecido en la puerta, en un intento de convencer al embajador de que se estaban tomando en serio el peligro. Assek asintió con la cabeza en señal de saludo cuando Velko entró en la habitación, con KC-78 a su lado, encontrándose al skembo reprendiendo a Ghal Tarpfen mientras Okana intentaba cambiarle los vendajes.

    —No me importa lo que estén haciendo ni a quién hayan puesto para proteger mi habitación, no me sentiré seguro hasta que la mariscal Kriss o el coordinador Keen me informen personalmente de lo que están haciendo al respecto de la vil amenaza hassariana. Exijo justicia. ¡Exijo acciones!

    —La amenaza ha pasado —dijo Velko, tan tranquilamente como pudo, ignorando la mirada de desconcierto que le dirigió la jefa de seguridad cuando entró en la habitación—. No corre ningún peligro.

    Los ojos del skembo se abrieron completamente.

    —¿Ha deportado a los hasarianos de Starlight?

    Velko negó con la cabeza.

    —No es necesario. Su ‘asesino’ ha desaparecido.

    Lo que quedaba de la cabeza del guardaespaldas resonó cuando la tiró sobre su regazo.

    —¿Qué significa esto? —Farfulló Ceeril, apartando la unidad decapitada lejos de él.

    —Me estaba preguntando lo mismo —dijo Tarpfen, señalando el trozo de metal retorcido—. Eso es un prueba.

    —Lo es —coincidió Velko—. Una cabeza destrozada a quemarropa como prueba. Vimos a su pobre guardaespaldas caer hacia atrás y acabar en el suelo en el momento en que las cámaras volvieron a estar operativas. Sin embargo, me pareció extraño que esas mismas imágenes no mostraran al asesino.

    —Deben haber disparado cerca de la puerta —tartamudeó Ceeril.

    —¿Antes de salir a correr?

    —No sabría decir. ¡Estaba demasiado ocupado aferrándome a la vida!

    —Y, sin embargo, nuestros misteriosos asesinos no dispararon cuando el droide estaba lo suficientemente cerca como para arrancarles un mechón de pelo de la cabeza. En vez de eso, esperaron hasta que estaban a punto de escaparse, disparando a un guardaespaldas cuyas armas estaban desactivadas —señaló la unidad craneal carbonizada que yacía frente al horrorizado embajador—. Extrañamente, la cabeza no ofrece pruebas de residuos de bláster, aunque sí encontramos restos de detonita dentro del chasis.

    —¿Dentro? —La pregunta de Tarpfen quedó sin respuesta cuando Ceeril sacó una lengua increíblemente larga y sorprendentemente pegajosa que arrebató de la cadera de la mon cala su blaster para cambiar de dueño.

    —¡Creo que no! —Espetó la mon calamari, agarrando la lengua cuando se retiraba y sujetándola con fuerza. El embajador se atragantó y se echó hacia atrás, pero Tarpfen lo agarró con firmeza y la pareja se enfrascó en un extraño tira y afloja.

    —¿Qué significa todo esto? —Una voz resonó mientras Rodor Keen aparecía por la puerta, mirando con incredulidad la escena, con Avar Kriss y un divertido Estala Maru tras de él.

    —El embajador intentó desarmarme —le dijo Ghal Tarpfen al controlador, dejando de agarrar su lengua, que volvió a la boca de Ceeril con un fuerte golpe y dejó caer el bláster al suelo.

    —Probablemente porque fingió su propio asesinato —dijo Velko, señalando con la cabeza a KC-78. El droide emitió varios pitidos como respuesta y proyectó un holograma de los restos del guardaespaldas esparcidos en la sala de pruebas, con una ligera diferencia.

    —¿Es un compartimento oculto? —Preguntó Keen, mirando una pequeña tapa que estaba abierta en el pecho del droide.

    —Lo es —respondió Velko—. Tuve que investigar un poco, pero cuando lo encontré, Kaysee pudo identificar ADN hassariano dentro del compartimento.

    —¿Del tipo que queda cuando escondes pruebas falsas en un compartimento privado? —Preguntó Tarpfen, mirando con el ceño fruncido al embajador, que estaba pasando el dorso de su mano fría su lengua palpitante.

    —Además de esto —dijo Velko, sacando un bote de gas bláster de su bolsillo—, que contiene el suficiente eleton para cargar un arma. Suficiente para mutilar…

    —Pero no tanto como para matar —Tarpfen parecía querer terminar el trabajo ella misma.

    —Fue temerario —admitió Velko—. Programar a tu droide para que simule el disparo y luego detonar un explosivo alojado dentro de su unidad craneal.

    —Destruyendo así cualquier rastro del engaño —concluyó Keen, cruzando los brazos con decisión.

    —Eso es un sinsentido —protestó el embajador, revolviéndose en su colchón—, eso es lo que es.

    —¿Lo es? —Ceeril palideció cuando Avar Kriss avanzó hacia el centro de la habitación y se detuvo a los pies de la cama—. ¿Sabe lo difícil que es mentir frente a una Jedi, embajador?

    —Especialmente cuando la administradora Jahen ha proporcionado multitud de pruebas —dijo Maru, tocando su siempre presente datapad—. Todo lo cual acabo de enviarlo al servicio de seguridad de la República en Coruscant.

    —¿No es ese mi trabajo? —Preguntó Ghal Tarpfen, sonando más divertida que molesta, con el arma otra vez en sus manos.

    —Eso es lo maravilloso de la Baliza Starlight —dijo Avar Kriss, volviéndose hacia Ceeril—. La República y los Jedi trabajando juntos por el bien de todos. Creo que formamos un gran equipo, ¿no es así, embajador? Quizás sería mejor si pasara el resto de su convalecencia en el centro de detención.

    —¿Quieres hacer los honores? —Preguntó Tarpfen a Velko, pero ella negó con la cabeza—. Tú eres la jefa de seguridad.

    —Y a ti se te debe un recorrido por Starlight —le dijo Rodor Keen mientras Burryaga maniobraba la camilla del skembo fuera de la habitación, bajo la atenta mirada de Tarpfen—. Dime, ¿por dónde te gustaría empezar?

    La decisión quedó fuera de su alcance cuando llegó un aviso por el sistema de comunicaciones, una voz ronca y sibilante informaba a la mariscal Jedi que habían recibido una llamada de socorro del Sistema Kazlin.

    —Tal vez deberíamos ir donde esté la acción —dijo Velko mientras Avar Kriss se dirigía al turboascensor.

    —Una excelente idea, administradora —coincidió Keen—. Creo que encajarás perfectamente».

    FIN


    El siguiente número de la revista Insider, el 203, traerá un nuevo relato de la mano de Justina Ireland. Si os habéis quedado con ganas, os recordamos que tenéis los anteriores relatos ya traducidos:

    Starlight: Vamos Juntos. Parte 1Parte 2.

    Starlight: Primera Tarea. Parte 1, Parte 2.