Comic-Con@Home 2021 comienza este viernes 23 de Julio con tres días de entretenimiento sin salir de casa y sin aglomeraciones. Entre la variedad de paneles que están programados para ser transmitidos a lo largo de los tres días de duración del evento, hay un panel imperdible dedicado a la línea de publicación de Lucasfilm, Star Wars: The High Republic. Con la participación de los autores Claudia Gray, Charles Soule, Cavan Scott, Justina Ireland y Daniel José Older. Este panel está programado con una hora de duración para el viernes 23 de julio a partir de las 2:00pm Pacific Time (23:00 hora española).
Star Wars: The High Republic – We Are All The Republic!
Los autores de Star Wars: The High Republic Claudia Gray, Charles Soule, Cavan Scott, Justina Ireland y Daniel José Older hablarán sobre los últimos libros y cómics de esta emocionante nueva era, incluyendo The Rising Storm, Race to Crashpoint Tower y Out of the Shadows. Además, podrás ver un adelanto de las nuevas revelaciones y los próximos títulos. El panel estará moderado por la presentadora de Star Wars: The High Republic Show, Krystina Arielle.
De hecho, con respecto a novedades, el propio Charles Soule a través de Twitter ya está subiendo el hype comentando que anda trabajando en una cosa nueva que promete ser terrorífica y que revelarán el viernes.
Working on a High Republic thing you will learn about imminently. Like (I think) this week.
Like Friday.
(I think)
It’s terrifying and makes me sick to my stomach. If I do my job right you’ll feel this way too.
Hora de inicio: 23 de Julio de 2021 a las 2:00 pm (GMT-07:00) Pacific Time (23:00 hora española) Hora de fin: 23 de Julio de 2021 a las 3:00 pm (GMT-07:00) Pacific Time (00:00 hora española)
Padmé saca las garras cuando Anakin intenta sobreprotegerla y Marchion Ro cambia de planes al descubrir que Trimant IV va a ser víctima de la próxima Emergencia que ha predicho Mari San Tekka. Descubre con nosotros todos los secretos que esconde la nueva entrega de Star Wars Adventures.
Portadas y variantes
Portada A y RI: Francesco Francavilla (DEC200464)
Portada B: Arianna Florean (DEC200465)
Título: The Incident, Parte 2
Guión: Katie Cook
Dibujo: Cara McGee
Color: Britanny Peer
Título: The Gaze Electric
Guión: Daniel José Older
Dibujo: Nick Brokenshire
Color: Nick Brokenshire
Fecha: 7 Julio 2021 (USA)
Idioma: Inglés
Editorial: IDW Publishing
Páginas: 32 (grapa)
Precio: 3.99 $
Historias (con spoilers)
The Incident, Parte 2
Con Padmé liderando a Anakin, Checker consiguen acabar con la banda de Telsla, aunque no sin haber podido evitar que el pirata detonase algunas cargas más en el palacio de Tomarian. El dignatario parecía más preocupado por salvar su patrimonio que a los asistentes, pero finalmente recapacita y empleará el alijo de Beskar que andaban buscando los malhechores para donarlo a fundaciones de Naboo.
The Gaze Electric
Mari San Tekka predice otra de las Emergencias que va a surgir inminentemente el sistema Trymant. Al enterarse Marchion Ro manda cambiar el rumbo para dirigir el Eléctrica Mirada allí. Al estar estropeadas las comunicaciones de la nave tres Nihil tienen que ingeniárselas para llegar al puente de mando para transmitir las órdenes del Ojo.
Opinión
The Incident, Parte 2
Katie Cook concluye la pequeña aventura que viven Padmé y Anakin donde lo que brilla es la actitud de la senadora. No quiere ser puesta a salvo, es perfectamente capaz de salvarse a sí misma y la situación, cosa que reprocha y demuestra al Jedi. Además también se puede observar la crítica dura y mordaz a la casta política, encarnada por Tomarian como un representante que sólo piensa en sus patrimonio y su beneficio.
Cara McGee tiene más oportunidades de lucirse en esta segunda parte ya que es donde empieza la acción. Vemos a Anakin empuñando la espada láser, pero sobre todo vemos a una Padmé decidida a tomar el control. Muy divertidas todas las escenas de C1-1KR, pero sobre todo y como ella bien dice, ver a Anakin flirteando con su esposa.
Mención especial al color de Britanny Peer, que consigue deslumbrar con sus vivos colores. Sobre todo en el paso de páginas que vemos sobre estas líneas, que pasamos de un entorno sombrío, a las vidrieras hechas por los mejores artesanos gungan. Un disfrute.
The Gaze Electric
Daniel José Older responde a muchas de las preguntas que todos nos hacíamos tras ver por primera vez a Marchion Ro con su propia «Tempestad». Lo que habíamos leído de él y de los Nihil contrastaba con que él tuviera varios de estos malhechores a su cargo, y ahora entendemos el por qué. Además de responder esa necesaria pregunta, tenemos la introducción perfecta a su serie regular, The High Republic Adventures, sabiendo ahora que se sitúa poco después de que Marchion encargar a Mari predecir las Emergencias en Luz de los Jedi.
Y qué decir del arte de Nick. Maravilla. Cada página, cada viñeta, cada personaje, cada trazo… Completo adorador de su estilo y de su trabajo. Se mete en el bolsillo a cualquier personaje, nave… y los hace suyos. Un espectáculo. Además también da él ese color que hace que todos sus trabajos convivan en un universo personal, que no contrasta con ninguna de las franquicias para las que dibuja, pero que en conjunto también podrían funcionar. Una delicia.
Curiosidades
Speaking of which, here's some rare footage of Marchion Ro deciding which helmet to wear before the mission to Trymant IV, from the next Star Wars Adventures (just regular SWA not THRA) out July 7th #fashionistaRopic.twitter.com/iMAIynZ6Wr
La historia de La Alta República está llena de multitud de respuestas a preguntas que se han ido haciendo los fans desde que salieran a la luz las primeras novelas y cómics. Como por ejemplo el uso de un determinado casco u otro por parte de Marchion Ro.
Tenemos la primera aparición del Gaze Electric en imagen. Un crucero gigantesco que utiliza Marchion y que de manera habitual está desierto, únicamente operado por robots, pero que en esta ocasión especial tiene un pequeño grupo de Nihil. Como curiosidad, la parte trasera nos recuerda levemente a la barcaza de Jabba.
Y hablando de Nihil, esta sería la segunda vez que vemos a Zagyar, un Tormenta de la Tempestad de Lourna Dee, en imagen. Su aparición aquí nos sirve para aprender a distinguirlo de otro Nihil recurrente y que usa un casco muy similar pero que se diferencia porque tiene dos aperturas para los ojos. Seguramente hasta Tolibao, el dibujante de The High Republic Adventures los confunda ya que a veces a aparece uno y luego está con el casco del otro en el mismo lugar. También vemos la primera aparición del Dr Uttersond, responsable de la salud de Mari San Tekka.
There's a prequel story to THRA about Marchion Ro and his crew heading to Trymant that I wrote and @NickBrokenshire illustrated in July's Star Wars Adventures (this excellent cover art by @FicoOssio) pic.twitter.com/TeJHlt0jE8
Hilo con el error de Older en el que luego se desdice
Hubo una confusión con la autoría de la portada B, ya que en muchos sitios apareció atribuida a Fico Ossio, ¡hasta el propio Older se confundió! Pero en realidad es obra de Arianna Florean, habitual de Star Wars Adventures, sobre todo en el Volumen 1 y en los especiales de The Clone Wars.
Conclusión
Un número que por una parte ofrece la resolución de la sencilla historia ambientada en las Guerras Clone, pero que vale su peso en oro por el relato de situado en la Alta República. Deseando estamos de seguir disfrutando de esta serie tan fresca y que parece que se está poniendo al día de los atrasos que sufría desde principios de año (este número estaba previsto para Febrero), ya que parece que el número #7 saldrá el próximo 21 de Julio.
Si os habéis quedado con ganas de saber más sobre la serie The High Republic Adventures, aquí tenéis las reseñas de todos los números publicados hasta ahora:
Comienza el segundo arco de la serie de cómics de La Alta República editada por la casa de las ideas, titulado Corazón de los Drengir. Los Jedi llevan meses haciendo frente a la amenaza que suponen las monstruosas plantas y que se ha extendido por cientos de mundos después de que fueran liberadas de la estación Amaxine.
Cover
Variant Cover
Título: Heart of the Drengir – Chapter I: The Galaxy Unites
Guión: Cavan Scott
Dibujo: Georges Jeanty
Tinta: Karl Story
Color: Annalisa Leoni
Editado: 30 Junio 2021
Idioma: Inglés
Editorial: Marvel
Páginas: 32 (Grapa)
Precio: 3.99 $
Historia (con spoilers)
Han pasado varios meses desde que la amenaza Drengir se desatase por todos los mundos de la frontera y los Jedi aún siguen haciendo frente a esta monstruosa plaga. En Daivak la alianza entre los hutts y la República para combatir al enemigo común sigue en pie principalmente a Avar Kriss y Myarga, aunque el consejo Jedi no lo ve con tan buenos ojos.
Pero ahora lo importante es la lucha que tienen por delante, y Avar pide ayuda a todos los Jedi disponibles en Starlight. Maru acude raudo, pero Keeve, que se encuentra cuidando de Sskeer no puede aguantar más y decide actuar.
Desactiva el campo energético que ralentizaba el desarrollo de la infección en el trandoshano y se deja contagiar para poder hacer uso de sus poderes telepáticos. Es así como llega a descubrir que existe un Gran Progenitor Drengir, y que se encuentra en el sistema Mulita. Quizá esa sea la clave para acabar con la plaga…
Opinión
Cavan Scott firma el número argumentalmente más sólido hasta ahora. Consigue «cerrar» el arco anterior sentando las bases para lo que parece será el fin de los Drengir. Ya que la sensación es que la trama anterior terminó truncada (no sabemos realmente cómo terminó la plaga de la Baliza Starlight y la solución temporal que propusieron para aplacar a los Drengir era realmente peregrina…).
Tenemos nuevo equipo artístico en lápices y tintas. El resultado es irregular aunque la balanza se decanta hacia el lado positivo. Georges Jeanty tenía el listón muy alto y consigue alcanzarlo en las viñetas a página completa como la que hay sobre estas líneas o la que podemos ver en la sección de curiosidades con el Gran Progenitor. Pero por otro lado en los planos cortos vemos caras que se nos hacen a veces raras, como las de Avar o Sskeer. Otro punto flaco sería que se está apoyando demasiado en el trabajo anterior, replicando quizá demasiados esquemas o tratamientos como exponemos también en la sección de curiosidades. Aun así es su primer número, tenemos que darle tiempo a hacerse con los personajes y desarrollar su estilo, que en otras franquicias (sobre todo ha destacado en Buffy Cazavampiros) es más que sobresaliente. ¡Bienvenido a la saga galáctica!
El diseño del Gran Progenitor es el más fiel al concepto original que nos presentaron de los Drengir.
Tenemos un homenaje, un recurso recurrente, o una inspiración. Como queramos verlo, de nuevo tenemos una composición muy similar al primer número de la serie con Maru y la Starlight. Similitudes al comienzo de ambos arcos.
Hay también una similitud a la hora de ver a Keeve hacer uso de su poder telepático, tenemos el uso de los morados y un entorno onírico para presentar esta capacidad tan particular de la Jedi.
Comienza un nuevo arco que consigue darle un cierre al anterior, y dejarnos con los dientes largísmos para lo que se viene. Con el adelanto de la portada de Darth Krall, la mención ahora a la Nighmare Conjution… Lo más probable es que aparezca en un flashback, pero estamos deseosos de saber qué veremos del Sith y sobre todo cómo consiguen acabar con los Drengir ahora que saben que hay un Gran Progenitor que apunta que será la clave de su fin.
Adelantos del catálogo de previews para los números 7 y 8
Este adelanto se centra en el padawan Bell Zettifar, luchando por controlar sus emociones tras haber perdido a su maestro Loden Greatstorm. Y además de la traducción exclusiva al castellano, también tenéis unas declaraciones del autor, Cavan Scott, hablando sobre el personaje.
“Pasar tiempo con Bell Zettifar fue uno de los placeres de escribir The Rising Storm”, cuenta Scott. «Para mí, su valentía, su capacidad de adaptarse y su predisposición a dudar identifica al Jedi de la Alta República». En esta nueva novela, “vemos a un Bell que está luchando por aceptar el hecho de que es posible que nunca vuelva a ver a su maestro, Loden Greatstorm, descubriendo y aprendiendo cómo son el dolor y el arrepentimiento para un Jedi. La vida ha avanzado desde que se dio a Loden por muerto, y Bell se enfrenta a la realidad de que sus votos significan que tiene que seguir adelante «.
Los que ya hayan leído los anteriores libros de The High Republic ya saben algo sobre la historia del Maestro Greatstorm. «Lo divertido, por supuesto, es que los lectores de Light of the Jedi saben exactamente lo que le sucedió a Loden, incluso si Bell y el resto de la Orden no lo saben», dice Scott. «¿Sobre lo que le pasará a Loden a continuación? Bueno, para eso tendrás que leer The Rising Storm…»
No hace mucho, el padawan Bell Zettifar se habría emocionado por las vistas que se extendían debajo de él. Estaba de pie en una plataforma de observación en el hangar más grande que jamás había visto, el cual era solo una parte de los enormes astilleros que orbitaban Cyclor, un planeta verde y marrón relativamente pequeño en el Borde Medio. Abajo, resplandeciente bajo los focos del hangar, las vistas del duracero pulido conocido como Innovator. La nave estelar, que se encontraba a unas horas de su inauguración, era una maravilla tecnológica. Con más de 300 metros de largo y equipada con los últimos equipos científicos y médicos, el Innovator era simplemente el crucero de investigación más sofisticado jamás construido, un hecho del que su diseñador, el famoso ingeniero aqualish Vam Targes, había puesto al corriente a Bell cuando llegó a los astilleros.
«Se ejecuta en una red de no menos de cuarenta y dos procesadores de droides de grado intellex, ¿no lo sabías?» Targes le había informado mientras atravesaban el vasto centro de operaciones de la nave en una visita relámpago. El codificador de voz del ingeniero zumbaba con entusiasmo mientras traducía el aqualish nativo de Vam a básico.
«Eso es muy… Impresionante”, había concedido Bell, que inmediatamente obtuvo de respuesta, en términos inequívocos, que era mucho más que eso. ¡Era excepcional!
«Toda la red está respaldada por un entorno de trabajo multidisciplinar diseñado por mí, uno que rivaliza con los Archivos Jedi en Coruscant, si me preguntan a mí».
Bell no sabía si eso era cierto, pero no había querido contradecir al ingeniero. Este era el momento de Vam, después de todo. O más bien lo sería cuando el Innovator llegara a Valo en un par de días. La nave iba a ser una obra maestra en la próxima Feria de la República, la última de las Grandes Obras de la canciller Lina Soh. Pronto, millones de asistentes al festival se maravillarían con el logro de Targes y, si fueran como Bell, quedarían deslumbrados. El Innovator contaba con vanguardistas talleres cibernéticos junto con múltiples laboratorios de bioingeniería, estaciones de análisis, instalaciones de investigación y una biblioteca médica solo superada por el Instituto Docha en Dunnak.
Pero por extraordinaria que sin duda fuera la nave, no era nada comparada con los seres que habían construido la nave remache a remache. Los cyclorrianos eran una maravilla, a diferencia de todo lo que Bell había visto antes. De naturaleza insectoide, tenían aproximadamente un metro de altura con grandes cabezas bulbosas dominadas por un par de grandes ojos compuestos, muy parecidos a las moscas del calor que zumbaban por los pasillos del puesto avanzado Jedi en Elphrona donde Bell había recibido la mayor parte de su entrenamiento. Observaba cómo pululaban a través del reluciente casco, terminando las comprobaciones finales. Cada cyclorriano trabajaba al unísono con sus compañeros de equipo sin aparentemente decir una sola palabra. Era increíble. Cada uno parecía saber exactamente qué trabajo tenía que hacer instintivamente, ninguno de ellos se entrometía en el trabajo del otro, cada uno complementaba perfectamente al siguiente. Y el entusiasmo por su trabajo era contagioso. En las veinticuatro horas transcurridas desde su llegada, Bell no había visto ni un solo cyclorriano quejarse, a pesar de la reputación de Targes como un capataz estricto. Los insectoides simplemente siguieron trabajando, hora tras hora. Sus antenas se movían alegremente mientras pasaban de una tarea a otra. No podías evitar sonreír en su presencia. Era exactamente lo que Bell necesitaba, especialmente ahora.
A su lado, Ember se alteró. El sabueso había estado sentado pacientemente a sus pies, acompañando constantemente a Bell desde que dejaron Elphrona. El perro había comenzado su vida como un chucho callejero que había sido adoptado por los Jedi elphronianos, convirtiéndose en una especie de mascota al principio y en un amigo leal desde entonces. Cuando Bell dejó Elphrona, Ember simplemente se subió a su Vector. Su intención de permanecer a su lado quedó clara. Había estado a su lado desde entonces, como su guardiana y confidente. Ahora estaba de pie, mirando expectante a la puerta de la plataforma de observación mientras se abría para permitir la entrada de Indeera Stokes. La Jedi madura se rió cuando Ember saltó sobre las piernas de la tholothiana, siendo recompensada con un cosquilleo debajo de su barbilla color naranja.
Ember obedeció, trotando de regreso hacia Bell, donde había permanecido en el borde de la plataforma. Bell la miró y sonrió, la excitada cola del charhound golpeaba contra sus botas.
«Estoy seguro de que le gustas más que yo», comentó mientras Indeera se acercaba.
«Creo que ambos sabemos que eso es mentira», dijo, uniéndose a él para admirar la majestuosa nave bajo ellos. Se apoyó contra la barandilla, sacudiendo la cabeza ante el espectáculo de los cyclorrianos trabajando duro. «Por las estrellas, te deja sin aliento, ¿no?»
“De hecho así es, maestra. El Innovator es tan impresionante como quienes lo construyeron».
Como siempre, Bell sintió una punzada cuando se dirigió a Indeera por su título. Era cierto, la tholothiana era su maestra ahora, habiendo aceptado continuar con su entrenamiento después de que su maestro anterior, Loden Greatstorm, hubiera desaparecido defendiendo a los colonos de los Nihil hace casi un año. La última conversación entre los dos venía de manera regular a su cabeza, con Loden a los controles de su Vector.
«Ya no soy tu maestro, Bell. Eres un Caballero Jedi «.
«No hasta que el Consejo lo declare, y te quiero allí cuando eso ocurra».
Ahora eso nunca sucedería. Loden le había dicho que pronto volverían a verse y nunca regresó del ataque. Nadie sabía qué había sucedido cuando Loden abandonó su Vector… el Vector de ambos… para salvar a la familia Blythe de los Nihil. El Vector había sido reducido a átomos por un cañón Nihil, y Loden, bueno, simplemente se había ido. Indeera le recordaba constantemente a Bell que los últimos deseos de Loden habían sido que su padawan fuera nombrado Caballero, pero Bell sabía que no estaba listo. ¿Cómo podía estarlo, cuando se sentía tan vacío por dentro, como si le faltara algo?
«¿Bell?»
Tragó saliva, repentinamente consciente de que Indeera lo estaba examinando. Su nueva maestra, sin duda se le hacía raro. Y no debería. La conocía desde hacía años, incluso había luchado a su lado, y la respetaba más que a cualquier Jedi vivo, que, por supuesto, era el problema. Loden Greatstorm no regresaría, eso se había vuelto descaradamente claro, pero no importaba cuánto admirara Bell a Indeera, nunca podría reemplazar al noble twi’lek.
Bell ofreció una débil sonrisa. «Estaba pensando en la emoción que sentirá el público de la Feria de la República al ver al Innovator por primera vez».
«Asi será. ¿Y que hay de ti?»
«¿Qué hay de mí?»
«¿Estás deseando ir a Valo?»
Se movió incómodo, con cuidado de no dar una patada a Ember que estaba frotándose contra sus piernas, sintiendo su piel caliente a través de sus botas de piel sintética. “Será bueno ver a Mikkel y Nib. Y a Burry también, por supuesto.» Todo eso era cierto. Había llegado a pensar en los tres como amigos, especialmente con el wookiee Burryaga, a quien había podido conocer después de servir juntos en Hetzal.
«Por supuesto», repitió Indeera, todavía mirándolo con esos ojos cálidos. «Habrá mucho con lo que disfrutar juntos». Volvió a mirar la nave. «A Loden le hubiera encantado. A él le hubiera encantado esto».
Un nudo se formó en la garganta de Bell mientras Indeera continuaba. «Me lo puedo imaginar parado aquí con nosotros, viendo trabajar a los cyclorrianos, apreciando su habilidad».
La voz de Bell se quebró mientras trataba de controlar sus emociones. “¿Y qué crees que diría? ¿Si estuviera aquí?»
La tholothiana frunció los labios. “Creo que él te felicitaría por el brillo de la hebilla de tu pistolera, te diría que sonrías más a menudo y te señalaría que para poder llegar a dominar en algún momento un giro lateral, tendrás que pasar al menos dos horas más al día en tu Vector».
Una sonrisa apareció en el rostro de Bell, a su pesar. La última parte de la frase fue pura Indeera, que siempre parecía más feliz en el aire que en la tierra.
«También te recordaría cómo un Jedi enfrenta la muerte de sus seres queridos», continuó, y la sonrisa de Bell desapareció de inmediato. “Porque los Jedi pueden amar, Bell. No somos droides, ni deberíamos serlo nunca. Somos criaturas vivientes poderosas en la Fuerza, con todo lo que conlleva. Alegría, cariño y, sí, dolor. Experimentar esas emociones es parte de la vida. Es luz.»
«Pero…»
“Pero mientras experimentamos tales emociones, nunca debemos dejar que nos gobiernen. Un Jedi es el amo de sus emociones, nunca un esclavo. Extrañas lo que podrías haber compartido con Loden si estuviera aquí. Eso es natural. También lo extraño yo. Y entonces reconocemos ese dolor. Lo entendemos, incluso lo aceptamos, pero al final…»
«Lo dejamos ir», dijo Bell, mirando al Innovator para que Indeera no pudiera ver las lágrimas que ya debía saber que tenía en los ojos.
La tholothiana se acercó y colocó una mano reconfortante en el antebrazo de Bell. “No dije que fuera fácil. Como un giro lateral».
Eso lo hizo sonreír de nuevo, al igual que el ligero apretón que ella le dio antes de volverse hacia la nave. Además, nadie se irá nunca del todo. Pase lo que pase, Loden estará contigo, ahora y para siempre. Ahora es parte de todos nosotros».
De nuevo las lágrimas le llenaron los ojos. «A través de la Fuerza».
«A través de la Fuerza», asintió. «Crees en eso, ¿no es así?»
Él asintió con la cabeza, esperando se hiciera la tonta sabiendo muy bien que para nada lo era. «Sí. Por supuesto que sí.»
«Me alegra escucharlo», dijo, sin sonar convencida. «Ahora, a menos que haya algo más…»
«Deberíamos salir de esta plataforma y hacer algo por la vida», dijo, deseoso de poner fin a la conversación.
El comunicador de Indeera emitió un pitido antes de que pudiera responder.
«Tal vez la Fuerza esté de acuerdo contigo, mi no tan joven padawan». Indeera sacó el comunicador de debajo de su chaqueta color canela y activó el canal.
The Rising Storm llega el 29 de junio. Si queréis leer los extractos anteriores (todos traducidos) los tenéis a continuación:
Queridos Bibliotecarios os dejamos aquí un tremendo capítulo que tiene de todo, Jedi y sables de luz, un maestro Sskeer cada vez más deteriorado mentalmente, pero dispuesto a utilizar lo aprendido de la experiencia con los drengir para ayudar a sus compañeros; su preocupada aprendiz Keeve Trennis, gigantescos rancors, una entretenida batalla contra los Hutt, mercenarios, ciudadanos asustados y los drengir… Es como explosión de acontecimientos, personajes y momentos en una enorme historia que se pone cada vez más buena.
Phil Noto
Marvel Worldwidecomic book
(32 páginas)
$ 3.99
THERE IS NO FEAR Parte 5
Escrito por Cavan Scott
Arte de Ario Anindito
Entintador Mark Morales
Colorista: Annalisa Leoni
Portada Original: Phil Noto
Portada variante de Bernard Chang
Portada Variante Mike Mayhew
Portada Variante de Phil Noto
RESUMEN:
Ya sabemos que todo comenzó con la nave hutt abandonada, después de una incursión Nihil. De ahí en más surgió un problema tras otro, como por ejemplo la desaparición de Ceret y un perturbado Terec que termina infectando al gran maestro Trandoshano, el cual pierde la cordura y toma prisioneros a sus propios compañeros de la orden Jedi.
En el capítulo anterior Sskeer consigue liberarse del control de los drengir, gracias a la intervención de su padawan Keeve Trennis y obtiene de la experiencia información importante para conocer a sus rivales en profundidad y saber cuales son sus debilidades. Pero los problemas no terminan ahí, mientras todo parecía llegar a su final, el cartel Hutt vienen a imponer sus leyes en Sedri Minor. Además el faro Starlight es invadido por drengirs. ¿Cómo continúa esta atrapante historia? lo sabrás en este mismo instantes, eso sí, sólo si continuas leyendo…. ¡Vamos!
Historia: (Más bien una bomba de Spoilers)
Estamos en Sedri Minor, y nuestros héroes Keeve, Ceret y Terec se encuentran en la primera línea de batalla, enfrentando al cartel hutt con la intención de proteger a los ciudadanos de dicho lugar. La caballero Jedi Trennis está preocupada por los gemelos debido a todo lo que tuvieron que afrontar. Sin embargo, ellos demuestran que están listos para la batalla a pesar de ciertas inseguridades que surgen por el hecho de estar en una peligrosa situación.
Los invasores del cartel hutt montan enormes rancors y atacan con brutalidad a los Jedi.
Anteriormente, nos cuentan que la marshal del faro Starligth Avar Kriss tuvo que dialogar con Myarga el benévolo Hutt quien reclamaba el dominio de Sedri Minor. Como argumento aseguraba que los colonos firmaron un contrato; protección a cambio de granos; granos que son el ingrediente principal para fabricar Bacta. Al parecer un trato muy conveniente para una de las partes.
«Mis disculpas, Mariscal, pero va a tener que arreglárselas sin nosotros por el momento.»- Maru
La impaciencia de Sskeer impacta a todos los presentes, tanto a la mariscal como a su propia ex padawan. Rompe la diplomacia y salta al ataque. Los hutt y los Jedi se envuelven en una batalla, cuando Avar decide indagar la situación del Starlight y solicitar refuerzos. Pero ahí tenían sus propios problemas. Vernestra, Imri, Lahru y Maru estaban bastante ocupados; los drengir habían infectado el faro, además muchas llamadas de auxilio se hicieron presente en el sistema de comunicaciones de los guardianes de la paz. No podrían ayudar a nadie hasta que los dos grupos resolvieron sus respectivos conflictos.
Incluso lo que era una repentina autopsia se convirtió en un duelo por la vida y Imri estaba perdiendo el desafío, pero su nueva maestra, la excepcional Vernestra Rwoh tenía tiempo para una nueva lección, la de no rendirse nunca, empuñó su sable de luz y con un giro lo convirtió en un látigo, sin importar las preguntas que surgirían después .
Volviendo al planeta agrícola vemos a los gemelos actuar sorprendentemente, saltando sobre un rancor o ejerciendo presión en la enorme mandíbula manteniéndola abierta, volteando al domador o poniendo a dormir al enorme animal.
Mientras tanto Avar evade disparos y Sskeer utiliza su nuevo brazo para sujetar a Myarga y lanzarlo contra una pared. El maestro Jedi trasdoshano no está actuando en sus cabales, parece que otra vez esta perdiendo el control sobre sí mismo y la fuerza bruta ha tomado nuevamente el timón de sus acciones. Entonces la flamante caballero mutila, con su sable de luz el brazo de su ex- maestro intentando cortar la conexión con los drengir, pero eso no parece ser la solución. En un lugar cercano los ciudadanos confrontan a Kalo, el mercenario que sabía lo sucediendo y contrató a los hutt a cambio de los granos que todo el pueblo cosechaba.
En ese mismo momento Sskeer parece incontrolable, aún con la voz reconfortante de su querida aprendiz, la cual pretende traerlo a la luz.
Sskeer. Tienes que escucharme. Este no eres tú.
Su mente estaba en intermitencia, entre la cordura y la locura. Aún así pudo hablar y comentarle a Keeve que la Fuerza lo estaba abandonado, se desvanecía y no era algo reciente. Desde hacía tiempo su conexión está sufriendo deterioros, por eso no pudo anticipar lo sucedido en las prueba Jedi de ella.
Entonces entre la confesión de haberla defraudado, las palabras se hicieron crudas cuando le advierte «los Drengir no se han ido»….
Arrancarlos o cortarlos, todo lo que necesitan es un pequeño trozo en la oscuridad.
Ese problema con las plantas… Una semilla o una raíz.
Escondida, fuera de la mente.
Vuelven a crecer, más fuertes que antes.
Los Drengir vuelven a surgir en Sedri Minor. Haciendo que los combatientes se conviertan en aliados convenientes para salvar sus vidas. Avar Kriss convence al jefe del clan hutt, dándole a entender que ambos lados por separado no podrán con este peligroso enemigo. Además la nueva amenaza está conquistando diferentes puntos de la galaxia.
Mientras los enfrentamientos continúan en ambos lados y las llamadas de auxilio se hacen uno con los sonidos de las batallas; blasters, sables de luz, rancors, Jedi y hutt, todos luchan para conseguir destruir los nuevos invasores. Pero, a pesar de que la frágil unión próspera, la situación estaba lejos de resolverse. Cada vez parecía más complicado destruir a las plantas carnívoras.
Sskeer tenía una posible solución, podría usar su conexión con ellos para convencerlos que aquellos a los que estaban atacando no eran óptimos para la cosecha. Le pide a Keeve que sea ella quien use los trucos mentales sobre él, como si él fuera el nexo conector con las creaturas. La joven teme por su maestro, pero cree en él y usa sus habilidades en la fuerza, posa su mano sobre la cabeza y los convence de huir.
Los drengir huyen de Sedri Minor, del Starlight Beacon y aparentemente las llamadas de auxilio se silencian. Pero, Avar Kriss está convencida por las palabras de Sskeer que «Los drengir nunca se rinden.». El equipo ataca a los aparentemente cobardes. Es hora de cambiar el roles y cazarlos.
Pero, no todo termina ahí, Sskeer se desvanece como su fuerza con él, ante una desesperada Keeve. La impotencia inundada los ojos llenos de lágrimas de la joven caballero, la cual sabe que la Fuerza está abandonado a su amigo, a su maestro y guía. ¿Qué nos traerá el próximo capítulo? ¿Sskeer encontró una posible solución para volver a dormir a las plantas carnívoras? ¿Cuán endeble es la asociación provisoria que hicieron los Jedi y los hutt? ¿Keeve tendrá la guía de su maestro para poder afrontar los peligros de la galaxia?. Lo sabremos pronto con una nueva historia del virtuoso Cavan Scott.
Opinión:
En mi humilde opinión este ha sido hasta ahora el capítulo más entretenido de The High Republic de Marvel cómics. Como expresé tiene todo, batallas, conflictos, uniones inesperadas, sorprendentes soluciones, emociones fuertes. A demás una dura realidad expresada de manera formidable por el autor Cavan Scott. Perder el control de uno mismo es un problema real que afecta a miles de personas en todo el mundo, aún así siguen luchando.
También vemos a una admirable, sensible y leal Keeve Trennis, tan humana como unas cuantas frases lo permiten, dando todo de sí para no abandonar a sus querido maestro. No dejándolo solo aunque parezca perdido, desorientado y fuera de la luz.
Como siempre es una placer poder observar el gran trabajo del equipo. El arte de Ario ha sido excepcional en cada número, ya que supo captar el guión a través de su lápiz. Los gestos, acciones, la historia en sí, fueron retratadas a la perfección, acompañado por la vivida interpretación en los colores de Annalisa. Y Mark Morales es el complemento para hacer de este cómics una verdadera obra maestra, con portadas a la altura de todo el trabajo. Sólo puedo decirles gracias queridos maestros.
Curiosidades:
Sables de Luz: Sin duda estas armas son las favoritas de la gran mayoría. Y en The High Republic veremos tantos estilos y colores que no podrían creerlo. En un solo cómic tenemos sables de una hoja, de dos y látigo, así como de diversos colores violeta, verde, amarillo y azul. En antiguo universo expandido los sables eran tomado de Ilum por los Jedi, escogiendo el color de Kyber que lo reflejaba en la fuerza, así lo constituía y personalizaban de manera artesanal. En el nuevo los sables no tiene un color determinado, como vimos por ejemplo en Clon Wars, donde Yoda y Ahsoka llevan a los padawans a conseguir su cristal, pero al momento de crear el sable lo obtiene y luego eligen la empuñadura que los represente para completar el proceso.
Sable Látigo de Vernestra Rwoh. Ella lo realizó una noche, en sus primeros días en Port Haileap, después de una visión de la fuerza. En ese momento, ya no era un arma de uso habitual de los Jedi. Fueron utilizados en la gran guerra sith y también por las hermanas de la noche de Dathomir. Vernestra quería mantener su arma en secreto, por eso la vemos tan camuflada, parece como cualquier sable común de una hoja, pero con un simple giro, se convierte en un enorme látigo de color violeta.
Sable de una hoja amarillo de Estela Muru.
Es un color poco habitual. Fue utilizado por los guardianes de los templos, como los que vimos en Clon Wars en Coruscant. O aquel que construyó Rey en el final de la secuela.
Sables de hojas simples de los gemelos Ceret y Terec.
Ambos son idénticos, incluso tienen el mismo color y empuñadura. Sabemos que los sables son personales para cada Jedi. Esto nos muestra la enorme conexión entre ambos. La cual no sólo vemos en las formas de sus sables, sino en los síntomas que ambos experimentaron cuando uno de ellos fue capturado por los drengir..
Sable de hoja doble, color verde de Keeve Trennis.
Ella posee dos sables que al unirlos se convierte en uno de hoja doble. Pero la cabello Jedi, lo utilizan tanto por separado como juntos, lo que demuestra un gran dominio en el uso del arma.
Sable de luz de Avar Kriss.
De color verde. Su estilo como el sable de luz del maestro Stellan Gios es similar a una espada medieval, me recuerda al diseño de la Excalibur. En la empuñadura vemos el símbolo de la era.
Sable de luz de una hoja de color azul.
También de estilo medieval, pero no es similar al sable Kriss. Tiene una especie de protector para la mano que sostiene la empuñadura, además provee un agarre más seguro.
Rancors:
Si, también hay de estos reptiles nativos de Dathomir. No son como los Rancor dragón de la luna Ashla en Tython del Amanecer de los Jedi del autor John Ostrander, más bien se parecen aquel que enfrentó Luke Skywalker en el Retorno del Jedi. Más fueron vistos por primera vez en esta misma película.
Joe Johnston
A partir de ahí hemos disfrutado de sus imponentes presencias en incontables ocasiones, tanto en el Canon como en leyendas. Su nacimiento artístico, por denominarlo de alguna manera fue con el arte conceptual de Joe Johnston.
Podemos conocerlos en todo su potencial desde la novela «Una Nueva Esperanza: La princesa, el contrabandista y el granjero (Alexandra Bracken), en los cómics de Darth Vader (Kieron Gillen), como así también en la novela del cortejo de la princesa (Dave Wolverton) y por supuesto en la pantalla grande con el retorno del Jedi, aunque no tuvo un buen final allí y por supuesto su respectiva novelización. Entre tantos otros lugares donde son mencionados o puestos en acción con diferentes historias.
Ya sabemos que son de apariencia fornida, tienen pieles resistentes a impactos o fuego y largos brazos, con enormes uñas afiladas. Mandíbulas sumamente poderosas y un voraz apetito. Hay varias especies, entre las más conocidas están los originarios de Dathomir o tiranos, comandos por las brujas, los cuales fueron usados posteriormente por lo señores del crimen como Jabba el hutt. El rencor toro que solía habitar sobretodo en Felucia y lo vimos confrontar a Starkiller. El dragón conocido como Butch propiedad de Shae Koda en el amanecer de los Jedi, por nombrar algunos.
Avar Kriss sobre un Rancor en la portada adelanto de The High Republic #8Enorme Rancor tirano, comandado por un miembro del cartel. Kalo el mercenario que contrato los hutt, mientras huye junto a pobladores de Sedri Minor. Los rodianos son padres del niño desaparecido y asesinado por los drengir. Rancor del cartel huttRancor Dragón de el amanecer de los Jedi, montado por Shae KodaCoda entrenando con su rancor Butch Bruja de Dathomir sobre un Rancor, «La hermana de la montaña que canta». Ryan Barger Inspirada en «El cortejo de la princesa».
Truco mental y defensas:
Sskeer por fin revela su gran secreto. Los drengir poseen a través de sus sistemas de raíces impulsos telepáticos. Ese es el punto de conexión con ellos. Entonces el gran maestro sugiere, después de averiguar que los drengir rechazaban todo tipo de carne (alimento) enferma con Myarga, que su ex padawan use la fuerza para transmitir, con él como canal, un mensaje en ese sistema de comunicación tan especial a todos los drengir, asegurando que sus víctimas no son dignas de un festín.
Keeve debe entrar en la mente de su maestro para convencerlo a él primero que esto es verdad. Para ello Sskeer debe bajar sus defensas.
Pero… ¿En qué consisten ese tipo de defensas?
Bueno, por lo que pude descubrir en distintas novelas y películas de Star Wars, consisten en la capacidad que tienen los sensibles a la fuerza para que algo proveniente de afuera de su ser no los afecte, lastimé o envié órdenes que no deseen efectuar. En el libro la búsqueda del Jedi de Kevin J. Anderson (universo expandido) nos comentan que es una capacidad innata de los sensibles. Luke Skywalker está entrenando a Leia, mientras ella cumple sus responsabilidades con la Nueva República y sus deberes como madre y esposa. En uno de sus entrenamientos Luke intenta entrar en la mente de Leia y ella sin intención alguna de rechazarlo, lo hace, permitiendo dos cosas, saber que un sensible tiene esa capacidad de manera innata, aunque requiere perfeccionamiento y segundo esa será la manera de saber si había más como Leia, Mara y él en la galaxia para formar la nueva orden Jedi.
Esto también lo podemos ver en una escena épica con Rey y Kylo Ren, cuando esté ingresa a su mente, puede tomar alguna información relevante, pero ella luego lo combate y contraataca, derribando sus defensas.
En incontables ocasiones podemos ver esos ejemplos. Mara y Luke juntos tienen la misma capacidad observada en este cómics. Cuando ella fue infectada por las esporas de Coombs, su salud se desintegró fuertemente. En una escena dentro del templo de Yavin 4, Mara estaba recostada en la habitación de la pareja. Luke viene en su búsqueda para despedirse y le pregunta cómo está. Mara le dice que indague por sí mismo y le permite, aunque con bastante resistencia entrar al bastión Jade, para darse cuenta que estaba estable y luchando para reparar constantemente los daños que producía la enfermedad.
– ¿Cómo estás?
– Tú eres el Maestro Jedi, dímelo tú.
«Luke empleó la Fuerza para entrar en ella y se encontró con las defensas que su mujer había levantado. Era como si Mara se hubiese envuelto en espinas y se hubiera protegido con una armadura fabricada con el fuselaje de las naves. Más allá había kilómetros de envolturas que la sujetaban con fuerza. Cada línea de defensa le impedía más el paso, pero entonces apareció una pequeña y mínima abertura que le permitió adentrarse más.»… «Finalmente, más allá de la envoltura y tras cruzar un océano de imágenes, esperanzas y temores, llegó al centro de Mara. Cuando la veía a través de la Fuerza, siempre aparecía de un blanco brillante, llameante y ardiente. Era la persona más vibrante y vital que había conocido en su vida; algo bastante notable teniendo en cuenta que el Emperador intentó apagar su vitalidad cuando ella estuvo a su servicio.»..
Aquí Sskeer debe permitir que una persona de su confianza, desmorone sus barreras protectoras para poder entrar en su mente y enviar un mensaje, con el objetivo de parar este ataque hacía todo la galaxia.
En cuanto al truco mental de convencer a otros a través de un comando de órdenes implantados en mentes débiles, o con las barreras defensivas bajas, fue observada por primera vez en «Una Nueva Esperanza» en 1977 cuando Ben Kenobi, utilizó la fuerza a su conveniencia para que un tropper los dejara continuar. Lo vimos luego en «el retorno del Jedi» en el palacio de Jabba el hutt, al mirar a Luke burlarse de Bib Fortuna y también en The Rise Of Skywalker cuando Rey evita que los atrapen y convence a los troppers de la primera orden a darles la bienvenida e indicarles dónde está Chewie el cual era prisionero.
En contradicción a lo anteriormente expresado, Sskeer a pesar que asegura que su fuerza se está desvanecido, baja sus defensas para que Kevee Trennis pueda llevar su cometido, haciendo que el enemigo huya.
Os traemos la conclusión del segundo relato de La Alta República, escrito por Cavan Scott, dentro de la serie Starlight que publica regularmente la revista Star Wars Insider. Estas historias expanden los hechos que hemos podido leer en la primera ola de esta nueva era de Star Wars situada 200 años antes de los sucesos de La Amenaza Fantasma. Podéis leer la parte 1 aquí.
Anteriormente
Sedar a un furioso medoslean en el centro medico de la Baliza Starlight no era como Velko Jahen había pensado que sería su primer día como administradora en la estación. Y el repentino asesinato de un embajador skembo, el cual le había pedido protección, solo consiguió empeorar las cosas…
Arte de Louie Di Martinez
Starlight: PRIMERA TAREA (Parte 2)
Todo el mundo estaba hablando a la vez, todos excepto Velko Jahen. Las horas transcurridas desde el intento de asesinato estaban borrosas. Velko aún podía ver el cuerpo del embajador Ceeril desplomado sobre la cama cada vez que cerraba los ojos y estaba convencida de que el olor a carne carbonizada aún flotaba en el aire, incluso aquí, en el vasto centro de operaciones de la Baliza Starlight. Había visto heridas de bláster antes, demasiadas para recordarlas todas, y olían mucho peor en los campos de batalla de Soika. ¿Por qué este ataque, orquestado no en la mugre de una trinchera excavada apresuradamente, sino en el estéril centro médico de la estación espacial más nueva y más grande de la República, la había abrumado?
—¿Administradora?
Velko tardó un minuto en darse cuenta de que Rodor Keen estaba hablando con ella. ¿Cuántas veces había obligado al jefe de operaciones de Starlight a repetir su rango antes de responder? La expresión de su rostro le daba la respuesta: ¡Demasiadas!
—Lo siento, señor —balbuceó, molesta por lo nerviosa que sonaba—. Estaba repasando lo que ocurrió una última vez.
—Una idea excelente —sonó una voz detrás de ellos. Velko y Keen se volvieron para ver caminando hacia ellos a una de las figuras más llamativas que jamás habían visto. El corazón de Velko se paró. Había estado esperando este momento desde que obtuvo su cargo, anhelando conocer a esta mujer, pero jamás se la habría imaginado así.
La maestra Jedi Avar Kriss, Mariscal de la Baliza Starlight y Heroína de Hetzal, era tan impresionante como cabría esperar de la persona que había planeado la respuesta Jedi al Gran Desastre, salvando miles de millones de vidas en el sistema Hetzal y más allá. Todo en ella irradiaba confianza, desde su vaporosa túnica hasta los penetrantes ojos azules que ahora miraban Rodor Keen con la intensidad de un equipo de fijación de objetivo. Ni el hecho de que estuviera flanqueada por una mujer Jedi al menos tres décadas mayor que ella, y sin mencionar al imponente wookiee vestido con el ropaje de los padawans, conseguían disminuir su presencia en la habitación. Velko tenía la impresión de que Avar Kriss podría estar rodeada por todos y cada uno de los Jedi de aquí y de allí, y aun así todos las miradas seguirían centradas en ella.
Esto no iba a ir bien.
Junto a ellos, Estala Maru dio un paso adelante para recibir a los recién llegados por turnos.
—Mariscal. Maestra Assek. Padawan Burryaga. Bienvenidos de nuevo a Starlight. ¿Puedo dar por hecho que su misión en el Clúster de Málaga ha sido un éxito?.
—El acuerdo comercial entre Ayelina y Ludmere se firmó sin incidentes —confirmó Kriss—. Y pese a ello, conseguimos evitar una crisis diplomática para toparnos con otra en Starlight.
—Las cosas se han complicado un poco en vuestra ausencia.
–Lo cual es decir poco —intervino Keen, con un nervio de la sien palpitando sobre su ojo cibernético.
—¿Qué ha pasado? —Preguntó Kriss, dirigiendo su atención al jefe de operaciones—. Pudimos sentir la inquietud desde que llegamos.
—Tal vez deberíais verlo vosotros mismos —interrumpió Maru antes de dirigirse al astromecánico que nunca andaba lejos de él—. Kaysee, informa al centro médico de que la Mariscal está en camino.
***
La habitación de Ceeril estaba exactamente como la había visto Velko por última vez, aunque ahora había más gente, con Kriss y sus acompañantes apiñados alrededor de la cama, ahora vacía.
—¿Y es aquí donde encontró al embajador administradora Jahen?
Velko asintió con la boca seca.
—Sí, Mariscal. Estaba tendido boca arriba…
—Había recibido un disparo en el pecho.
—Así es.
—¿Y qué hay de su guardaespaldas?
—Destruido. Habían arrancado su cabeza de los hombros —dijo Ghal Tarpfen, la mon calamari jefa de seguridad de Starlight, que los había estado esperando en el pabellón. Dio un paso adelante, señalando pequeños fragmentos de metal incrustados en lo alto de la pared del fondo—. Pueden ver metralla de sus procesadores, aquí y aquí.
De pie, junto a la puerta, Burryaga lanzó una pregunta que Maru se apresuró en responder.
—Las imágenes de seguridad son un misterio.
El kessuriano asintió con la cabeza a su astromecánico, que proyectó obedientemente una imagen de la escena de esa mañana. Velko frunció el ceño al verse a sí misma de pie hablando con Ceeril, y al droide guardaespaldas que todavía se tenía sobre sus anchos pies. Luego vino el alboroto exterior, con Velko saliendo por la puerta segundos antes de que la imagen se perdiera con interferencias.
—La señal se interrumpió minutos antes del ataque.
—El asesino cubriendo sus huellas —sugirió Nib Assek mientras el astromecánico avanzaba la imagen rápidamente hasta que volvía a ser nítida, mostrando al skembo, ahora boca abajo, sobre la cama, y el droide caído hacia atrás con un golpe.
—Todavía no me puedo creer que nadie haya escuchado nada —se quejó Keen—. Un bláster no es nada silencioso.
—Estábamos distraídos —admitió Velko.
—Con el incidente del… Repetidme ¿qué era? —Preguntó Assek.
—Un medoslean —le dijo Tarpfen—. El paciente tuvo una convulsión violenta y comenzó a atacar a los miembros del personal, incluido yo mismo. Si no hubiera sido por la administradora Jahen aquí presente, la situación podría haber sido mucho peor.
—¿Peor? — Espetó Keen—. Un embajador ha recibido un disparo en la . ¿Tiene idea de a cuántos supervivientes estamos atendiendo desde el desastre del hiperespacio?»
—Dieciocho mil cuatrocientos setenta y cuatro —dijo Maru, atrayendo una mirada furiosa del coordinador—. Lo siento. Era una pregunta retórica, ¿verdad?
—Cualquiera que sea el número —continuó Keen—, se supone que Starlight es un refugio, un santuario, y sin embargo, esto sucedió justo delante de nuestras narices.
—La verdadera pregunta es, ¿qué van a hacer al respecto?
Los Jedi y los oficiales de la República se volvieron para mirar al embajador Ceeril al otro lado de la puerta. El skembo de rostro rocoso estaba encorvado en una silla repulsora, con un chaleco de bacta que cubría su pecho. Burryaga se hizo a un lado para dejar pasar a Kriss, mientras la mariscal saludaba al mandatario herido con una reverencia.
—Su Excelencia, me alegro de que haya sobrevivido a esta terrible experiencia.
—No gracias a ninguno de ustedes —espetó Ceeril, agarrándose el pecho.
—Eso no es del todo cierto —señaló Maru, mirando a la enfermera Okana, que había conducido al embajador de vuelta al pabellón—. Si el doctor Gino’le y su personal no hubieran respondido tan rápido…
—Los hasarianos se hubieran salido con la suya, sí, lo sé.
—¿Los hasarianos? —Preguntó Kriss, atrayendo una furiosa mirada del dolorido embajador.
—Esos brutos no descansarán hasta que los skembo sean expulsados del sector. Una y otra vez le hemos pedido ayuda a la República, y una y otra vez nos la han negado.
—¿Vio a su agresor?
—Tan claramente como la veo ahora.
—Al contrario que las cámaras —agregó Assek.
—Encontraron los cabellos, ¿no? —Preguntó Ceeril, tosiendo con dureza—. ¿En mi droide? —Eso era cierto. Velko los había encontrado ella misma, pelos atrapados entre las tenazas, ahora durmientes, del droide. Del mismo color que los de las melenas de los hasarianos, que se encuentran en otras partes de la enfermería—-. ¿Cuántas pruebas más necesitan?
La tos del embajador se intensificó y su cuerpo se retorció con agonía. El doctor Gino’le se acercó con sus patas mecánicas y le ordenó a Okana que acompañara a Ceeril a la habitación que había sido preparada al otro lado de la sala. El grupo de la mariscal lo vio irse. El rostro de Rodor Keen se había oscurecido tanto como el del skembo había palidecido.
Kriss se volvió hacia el coordinador tan pronto como Ceeril estuvo los suficientemente lejos como para no escucharlos.
—¿Tenemos hasarianos en la estación?
Velko habló antes de que Keen pudiera responder.
—Un par, sí.
Una mirada mordaz del coordinador volvió a dejarla bloqueada de nuevo.
—¿Y qué es lo que cuentan de sí mismos?» Preguntó Kriss.
—Ambos resultaron gravemente heridos en la emergencia de Wazta —dijo Keen—. Uno ha estado en un tanque de bacta durante tres días y el otro apenas está consciente.
—¿Podemos estar seguros de eso? —Preguntó Tarpfen.
—Sería la tapadera ideal —coincidió Assek.
Kriss suspiró.
—¿Puedo verlos?
—Por supuesto —dijo Tarpfen, conduciendo al grupo hacia el siguiente pabellón—. Por aquí.
Velko fue a seguirlos, pero Keen la detuvo.
—Usted no, administradora.
Frunció el ceño.
—¿Señor?
—Necesitamos un informe completo para el Senado. No te dejes nada por poner. Nada en absoluto.
Así que eso era todo. Velko era apartada, reducida a presentar informes mientras Ghal Tarpfen lideraba la operación. Hasta aquí su brillante carrera en la primera mega-estación de la República. La pondrían en un rincón del centro de operaciones antes de que pudieras decir «Dank Farrik».
Solamente al escuchar el murmullo de KC-78 se dio cuenta de que no todo el grupo se había ido con Tarpfen. El astromecánico todavía estaba en la sala al igual que su maestro.
—Te envidio —le dijo Maru, con un atisbo de sonrisa.
—¿Me envidia?
—¿Un informe completo? ¿Con todos esos jugosos detalles? Mi paraíso particular.
Ella arqueó una ceja.
—Puede escribirlo si lo desea.
Un suspiro melancólico escapó de sus delgados labios.
—Por desgracia, la estación no funcionaría sola. Pero me lo puedo imaginar, ¿verdad Kaysee? —Miró al pequeño droide—. Cotejar pruebas de cada uno de los testigos. Incluso de la propia víctima.
El astromecánico lanzó un pitido agudo.
—Admito mi error. Víctimas, plural. Ese desafortunado guardaespaldas.
—Ese destruído guardaespaldas —le recordó Velko.
Maru la miró con esos curiosos ojos escarlata.
—Por supuesto. Ahora, ¿a dónde se llevaron a ese pobre? —Sacó un datapad de su manga, deslizó la pantalla y el dispositivo le devolvió un bip resolutivo—. Ah, sí. A la torre de seguridad. Sala de pruebas tres .
Velko dio un respingo allí donde estaba, captando inmediatamente la indirecta nada sutil que Maru acababa de lanzarle. Quizás había algo más en este kessuriano de lo que parecía después de todo.
—¿Tengo acceso a la sala de pruebas tres? —Preguntó ella.
—No —respondió el Jedi con picardía mientras se giraba y salía de la habitación—, pero Kaysee sí…
***
La torre de seguridad era tan austera que contrastaba con la opulencia del resto de la estación. Las paredes eran de bronce pulido y los muebles eran vastos aunque funcionales. Los restos del droide guardaespaldas habían sido depositados en una mesa de operaciones elevada, iluminados por luces de un color azul intenso.
—¿Listo para grabar, Kaysee? —Preguntó Velko al droide.
El astromecánico emitió un pitido indicando que sí lo estaba.
—De acuerdo. La unidad guardaespaldas está intacta excepto por el daño en su cabeza —examinó sus manos mecánicas—-. Las pinzas acaban de ser escaneadas y revelan restos de ADN hassariano, lo que confirma que el cabello era de un hassariano —trató de imaginarse a una de las criaturas altas que había visto en los pabellones entrando por la puerta, y al guardaespaldas corriendo para proteger a su amo. Un forcejeo y al droide arrancando un mechón de pelo. Algo no cuadraba.
—Kaysee, ¿puedes volver a ponerme la grabación?
El holoproyector de KC-78 zumbó y Velko se vio a sí misma una vez más desaparecer a través de la puerta, dando paso entonces a las interferencias, y después la imagen parpadeando de nuevo y mostrando al guardaespaldas cayendo al suelo.
—¿Pero de dónde vino el disparo? —Se preguntó Velko en voz alta.
KC lanzó una pregunta, pero lo ignoró, inclinándose para mirar el daño en la cabeza cilíndrica del guardaespaldas. Con cuidado, Velko pasó un dedo por el borde irregular donde había estado su única unidad receptora, extrayendo un fragmento de metal chamuscado.
—¿Puedes escanear esto? —Le preguntó a su compañero, sosteniendo el fragmento frente al microanalizador de KC. La luz azul bañó el metal mientras los procesadores zumbaban y hacían clic en el interior del rechoncho chasis del droide.
—¿Y bien?
El droide emitió pitidos emocionado mientras pronunciaba el veredicto, y en un instante Velko supo quién había disparado al embajador.
***
Podía escuchar a Ceeril quejarse en voz alta mientras se acercaba a su nueva habitación. Nib Assek y Burryaga habían permanecido en la puerta, en un intento de convencer al embajador de que se estaban tomando en serio el peligro. Assek asintió con la cabeza en señal de saludo cuando Velko entró en la habitación, con KC-78 a su lado, encontrándose al skembo reprendiendo a Ghal Tarpfen mientras Okana intentaba cambiarle los vendajes.
—No me importa lo que estén haciendo ni a quién hayan puesto para proteger mi habitación, no me sentiré seguro hasta que la mariscal Kriss o el coordinador Keen me informen personalmente de lo que están haciendo al respecto de la vil amenaza hassariana. Exijo justicia. ¡Exijo acciones!
—La amenaza ha pasado —dijo Velko, tan tranquilamente como pudo, ignorando la mirada de desconcierto que le dirigió la jefa de seguridad cuando entró en la habitación—. No corre ningún peligro.
Los ojos del skembo se abrieron completamente.
—¿Ha deportado a los hasarianos de Starlight?
Velko negó con la cabeza.
—No es necesario. Su ‘asesino’ ha desaparecido.
Lo que quedaba de la cabeza del guardaespaldas resonó cuando la tiró sobre su regazo.
—¿Qué significa esto? —Farfulló Ceeril, apartando la unidad decapitada lejos de él.
—Me estaba preguntando lo mismo —dijo Tarpfen, señalando el trozo de metal retorcido—. Eso es un prueba.
—Lo es —coincidió Velko—. Una cabeza destrozada a quemarropa como prueba. Vimos a su pobre guardaespaldas caer hacia atrás y acabar en el suelo en el momento en que las cámaras volvieron a estar operativas. Sin embargo, me pareció extraño que esas mismas imágenes no mostraran al asesino.
—Deben haber disparado cerca de la puerta —tartamudeó Ceeril.
—¿Antes de salir a correr?
—No sabría decir. ¡Estaba demasiado ocupado aferrándome a la vida!
—Y, sin embargo, nuestros misteriosos asesinos no dispararon cuando el droide estaba lo suficientemente cerca como para arrancarles un mechón de pelo de la cabeza. En vez de eso, esperaron hasta que estaban a punto de escaparse, disparando a un guardaespaldas cuyas armas estaban desactivadas —señaló la unidad craneal carbonizada que yacía frente al horrorizado embajador—. Extrañamente, la cabeza no ofrece pruebas de residuos de bláster, aunque sí encontramos restos de detonita dentro del chasis.
—¿Dentro? —La pregunta de Tarpfen quedó sin respuesta cuando Ceeril sacó una lengua increíblemente larga y sorprendentemente pegajosa que arrebató de la cadera de la mon cala su blaster para cambiar de dueño.
—¡Creo que no! —Espetó la mon calamari, agarrando la lengua cuando se retiraba y sujetándola con fuerza. El embajador se atragantó y se echó hacia atrás, pero Tarpfen lo agarró con firmeza y la pareja se enfrascó en un extraño tira y afloja.
—¿Qué significa todo esto? —Una voz resonó mientras Rodor Keen aparecía por la puerta, mirando con incredulidad la escena, con Avar Kriss y un divertido Estala Maru tras de él.
—El embajador intentó desarmarme —le dijo Ghal Tarpfen al controlador, dejando de agarrar su lengua, que volvió a la boca de Ceeril con un fuerte golpe y dejó caer el bláster al suelo.
—Probablemente porque fingió su propio asesinato —dijo Velko, señalando con la cabeza a KC-78. El droide emitió varios pitidos como respuesta y proyectó un holograma de los restos del guardaespaldas esparcidos en la sala de pruebas, con una ligera diferencia.
—¿Es un compartimento oculto? —Preguntó Keen, mirando una pequeña tapa que estaba abierta en el pecho del droide.
—Lo es —respondió Velko—. Tuve que investigar un poco, pero cuando lo encontré, Kaysee pudo identificar ADN hassariano dentro del compartimento.
—¿Del tipo que queda cuando escondes pruebas falsas en un compartimento privado? —Preguntó Tarpfen, mirando con el ceño fruncido al embajador, que estaba pasando el dorso de su mano fría su lengua palpitante.
—Además de esto —dijo Velko, sacando un bote de gas bláster de su bolsillo—, que contiene el suficiente eleton para cargar un arma. Suficiente para mutilar…
—Pero no tanto como para matar —Tarpfen parecía querer terminar el trabajo ella misma.
—Fue temerario —admitió Velko—. Programar a tu droide para que simule el disparo y luego detonar un explosivo alojado dentro de su unidad craneal.
—Destruyendo así cualquier rastro del engaño —concluyó Keen, cruzando los brazos con decisión.
—Eso es un sinsentido —protestó el embajador, revolviéndose en su colchón—, eso es lo que es.
—¿Lo es? —Ceeril palideció cuando Avar Kriss avanzó hacia el centro de la habitación y se detuvo a los pies de la cama—. ¿Sabe lo difícil que es mentir frente a una Jedi, embajador?
—Especialmente cuando la administradora Jahen ha proporcionado multitud de pruebas —dijo Maru, tocando su siempre presente datapad—. Todo lo cual acabo de enviarlo al servicio de seguridad de la República en Coruscant.
—¿No es ese mi trabajo? —Preguntó Ghal Tarpfen, sonando más divertida que molesta, con el arma otra vez en sus manos.
—Eso es lo maravilloso de la Baliza Starlight —dijo Avar Kriss, volviéndose hacia Ceeril—. La República y los Jedi trabajando juntos por el bien de todos. Creo que formamos un gran equipo, ¿no es así, embajador? Quizás sería mejor si pasara el resto de su convalecencia en el centro de detención.
—¿Quieres hacer los honores? —Preguntó Tarpfen a Velko, pero ella negó con la cabeza—. Tú eres la jefa de seguridad.
—Y a ti se te debe un recorrido por Starlight —le dijo Rodor Keen mientras Burryaga maniobraba la camilla del skembo fuera de la habitación, bajo la atenta mirada de Tarpfen—. Dime, ¿por dónde te gustaría empezar?
La decisión quedó fuera de su alcance cuando llegó un aviso por el sistema de comunicaciones, una voz ronca y sibilante informaba a la mariscal Jedi que habían recibido una llamada de socorro del Sistema Kazlin.
—Tal vez deberíamos ir donde esté la acción —dijo Velko mientras Avar Kriss se dirigía al turboascensor.
—Una excelente idea, administradora —coincidió Keen—. Creo que encajarás perfectamente».
FIN
El siguiente número de la revista Insider, el 203, traerá un nuevo relato de la mano de Justina Ireland. Si os habéis quedado con ganas, os recordamos que tenéis los anteriores relatos ya traducidos:
Traducción por Mariana Paola Corrección por Mario Tormo
Os traemos esta traducción exclusiva del nuevo extracto de la nueva novela de La Alta República que pertenece a la segunda oleada de la primera fase de este nuevo proyecto. El libro sigue los pasos del padawan Ram Jomaram el día de una mega celebración en el planeta Valo. Allí descubre que el sistema de una de las torres de comunicación ha sido saboteado. Junto a su droide V-18 y su amiga Lula Talisola tendrán que afrontar nuevos peligros.
«¡Me divertí mucho escribiendo Race To Crashpoint Tower !» Comenta Older. “Como manda la tradición en Star Wars, esta es una aventura trepidante y llena de peligros que también obliga a sus personajes a confrontar realidades difíciles sobre cómo la galaxia está cambiando a su alrededor. Nos encontramos con Lula Talisola y Ram Jomaram involucrándose en los conflictos más grandes de su época, y haciendo todo lo posible por ayudar a salvar vidas y mantener a raya la destrucción que los invade. Espero que los jóvenes aprendan de esta novela que hay muchas formas de cambiar el mundo para mejor, y que ese viaje siempre comienza con un pequeño paso».
Aquí os dejamos el extracto de la nueva novela del gran Daniel José Older quien nos viene deslumbrando con sus cómic Star Wars: The High Republic Adventures.
Ram sólo había usado su sable láser en sesiones de entrenamiento.
Había soñado sobre ello, claro. Todos los padawan lo habían hecho. Pero esos sueños siempre le habían parecido fantasías lejanas, cuentos de un mundo que ya no existía, cuando las grandes guerras entre los Jedi y los Sith hacían estragos y el peligro acechaba en cada esquina. Hoy en día, es más probable que necesite su sable para luchar contra algún animal salvaje que contra cualquier ser malvado. Al menos, eso es lo que siempre había pensado.
Pero…
El viento le golpeó la cara mientras V-18 gemía y el motor del speeder los elevaba cada vez más por encima de los árboles con dirección hacia tres puntos que se alzaban hacia el cielo. Tres que ya habían realizado algún que otro disparo y, probablemente, algún tipo de sabotaje en la torre de comunicaciones. Ram sostuvo el manillar con una mano y cogió su sable láser con la otra. Le temblaban los dedos cuando rodeó la empuñadura y la sacó de su funda.
«Calma tu mente, y el sable se moverá como parte de ti», decía siempre el maestro Kunpar en las sesiones de entrenamiento.
Ja. Es fácil decirlo no estás surcando el aire para enfrentarte a un enemigo desconocido sin ningún tipo de apoyo. Pero de eso se trataba, ¿no? Una mente tranquila era una mente tranquila, ya fuera en la sala de entrenamiento o en la batalla. Respiró profundamente, buscó el vibrante temblor de la Fuerza que lo recorría y encendió su Sable.
¡FFFZZzzzzhhhhwwooosssSHHHHH! Sonaba el sable de luz de Ram mientras un brillante resplandor amarillo iluminaba el crepúsculo. Y apenas un instante después. Por encima de ellos, una de las siluetas le gritó a otra, y entonces una explosión sacudió el cielo.
«¡Aproximándose!» Advirtió V-18. Ram viró hacia un lado justo cuando la explosión de luz pasaba chisporroteando, luego puso los propulsores al límite. Quien le había disparado se había visto obligado a reducir la velocidad para cambiar de rumbo. Esta era la oportunidad de Ram. Se estabilizó en el asiento y extendió la mano libre, deseando que el speeder de delante redujera la velocidad.
La silueta a bordo seguía de espaldas. Parecía una Togruta hembra alta, ataviada con una máscara antigás y con diferentes clases de armadura por todo el cuerpo.
Ram sintió que la Fuerza fluía a través de él, más allá de él, y sonrió levemente cuando conectó con el motor que rugía en el speeder de alante. Se imaginó la Fuerza deslizándose dentro del chasis de metal, fluyendo a través de los engranajes y tubos, indagando en el agitado corazón de la máquina. Cerró el puño. El zumbido se entrecortó, chisporroteó y luego se detuvo por completo.
¡Sí!
El speeder se había bloqueado; en unos segundos se desplomaría. Ram volvió a agarrar el manillar con una mano, con el sable aún extendido en la otra, y aceleró el motor.
«Uh, ¿Maestro Ram?» murmuró V-18.
La Togruta enmascarada se giró y lanzó algo redondo: una especie de cápsula del tamaño de un casco. Ram vio cómo caía en picado hacia el suelo y aterrizaba en algún lugar cerca de la base de la torre con un pequeño sonido metálico. Entonces volvió la vista justo a tiempo para ver a la mujer sacar una pistola de la funda de su bota y apuntarle a él.
«¡Maestro Ram!» gritó V-18. Ram giró con fuerza hacia un lado mientras el speeder de la mujer empezaba a caer. Blandió su sable láser describiendo un fiero arco, rechazando uno de los disparos de blaster y enviándolo al espacio mientras que dos más pasaban de largo a toda velocidad y un cuarto impactaba contra la cubierta del motor causando un golpe gaseoso. V-18 gritó.
«¡Agárrate!» gritó Ram, aunque era el único que realmente necesitaba agarrarse a algo. El disparo les había sacudido hacia un lado, y el motor echaba humo pero no estaba totalmente roto.
El súbito rugido del speeder de la Togruta impregnó el aire. Al parecer su sabotaje sólo había sido una solución temporal. Ram levantó la vista justo cuando ella le disparaba tres vecesmás. Rechazó los dos primeros con su sable, y el tercero falló su objetivo, pero para entonces ya se había esfumado a toda velocidad. Apareció por encima de ellos una nave estelar. Los otros dos asaltantes ya debían haber subido. La nave no se parecía a ninguna que Ram hubiera visto antes: una nave de combate de algún tipo, por su tamaño, con una larga cabina y un anillo oxidado y desgastado abrazando la parte central. La rampa de embarque se desplegó, revelando unas enormes fauces en las que la Togruta se introdujo con facilidad, como si fuera engullida por una bestia espacial.
La nave soltó una ráfaga de disparos hacia Ram, aunque ninguno llegó a alcanzarle, para luego virar y alejarse.
Ram entornó los ojos para seguirla con la mirada. Algo parecía extraño en aquel anillo que la rodeaba. Casi parecía un… de repente, el propio anillo en sí pareció incendiarse cuando los propulsores se activaron a través de él. Y luego, con una serie de estallidos, la nave desapareció por completo, dejando solo un rastro de humo de motor que se desvanecía a su paso.
«Vaya», dijo Ram, levantando sus gafas y parpadeando hacia el cielo vacío donde antes había estado la nave. Se estaban hundiendo lentamente hacia el bosque mientras el humo se elevaba constantemente desde el motor alcanzado. V-18 murmuró algo en un idioma que Ram se alegró de no entender.
«¿Has visto eso, V-18?»
«¿Viste cómo casi nos asesina un grupo de piratas espaciales? Sí. Sí, lo vi. Con un asiento de primera fila, de hecho».
«No», dijo Ram. «Bueno, sí. Eso también. Pero, ¿has visto que esa nave acaba de hacer el salto al hiperespacio estando aún en la atmósfera?»
“Mm, supongo. Estaba ocupado tratando de no ser reducido a un amasijo de piezas».
Ram sabía dos cosas con seguridad:
Una, que era raro que una nave tan pequeña y deslabazada pudiera dar el salto al hiperespacio.
Dos, aunque pudiera, nadie en su sano juicio sería tan imprudente como para hacer el salto desde la atmósfera de un planeta, arriesgándose a una destrucción casi segura.
Y esas dos cosas se sumaban a un tercer hecho indiscutible.
Lo que más temía toda la República, lo que los Jedi y las fuerzas de seguridad locales habían pasado meses esperando evitar, estaba ocurriendo: los Nihil habían llegado a Valo.
Traducción Mariana Paola Gutiérrez Escatena Corrección Mario Tormo
‘Un Jedi se vería obligado a ayudar a quien lo necesitase. Como guardianes de la paz y la justicia en la galaxia, prestar ayuda es clave para los principios de la Orden. Pero Ty Yorrick no es una Jedi. Ya no.’ Así nos presentan el extracto de La Alta República: La Tormenta Creciente, escrita por Cavan Scott y que saldrá el 29 de Junio de este año en Estados Unidos. Os dejamos aquí la traducción para que la disfruteis.
¿Nos ayudarás?
Ty Yorrick había perdido la cuenta de las veces que había escuchado esas palabras, normalmente acompañadas de ojos implorantes y, de manera mas habitual de lo que cabría esperar, algún apéndice cercenado. Había que estar desesperado para contactar con alguien como Ty.
Los campesinos del pantano de Safrifa estaban desesperados.
La habían encontrado reparando su nave en las afueras de los campos cenagosos, preparándose para partir tras una exitosa operación de extracción en la que había liberado al hijo del terrateniente local de un clan rival. Hubo sangre y gritos. Siempre sangre y gritos. Algunos de los restos de sangre aún manchaban su armadura, mientras que los gritos persistirían cuando por fin cayera en su catre esa noche, incluso después de tomar raíz keekon para ayudarla a dormir. A decir verdad, no le importaban los gritos. Habían sido su compañía durante casi una década, la única constante en su siempre cambiante vida.
El mineral noviano que había recibido por devolver al niño sano y salvo le sería útil. Su nave necesitaba piezas, y eso significaba dinero. Conocía a un herrero en Keldooine que le quitaría el mineral noviano de las manos, fundiéndolo para forjar hojas de sierra. Tal vez comprara una ella misma. Menos dinero para la nave, pero su arsenal se había visto diezmado después de aquella chapuza en Alzoc III. Kriffing Hoopaloo había robando la mitad de su alijo. Otros mercenarios habrían localizado al loro traidor y le habrían arrancado el pico de la cara, pero Ty no era una mercenaria cualquiera. Los imprevistos sucedían y había que contar con ello. No tenía sentido malgastar tiempo o esfuerzo en batallas que no necesitabas, especialmente si nadie te pagaba.
Había percibido a los campesinos del pantano mucho antes de oírlos chapotear en la ciénaga. Lo sintió y lo evaluó. No suponían una amenaza ni para mercenarios ni bestias. Ninguna amenaza para nadie. La mayoría de los safrifanos eran pequeñas criaturas escuálidas con piel del color del agua estancada y el pelo colgando como algas tapando unos grandes ojos ovalados. Sin embargo, eran trabajadores. Y también ingeniosos. Ty había atravesado uno de sus lechos flotantes, una larga y estrecha parcela de tierra gruesa elevada sobre el agua del pantano, formada por barro y vegetación en descomposición, para evitar que las raíces de sus cultivos de kru-kru se anegaran. La granja se extendía varios kilómetros, con cada parcela enmarcada por caballetes de sauce y rodeada por una red de estrechos canales. A primera vista, se podría pensar que aquí no se podía cultivar nada, pero los safrifanos habían demostrado lo contrario. Ingeniosos y perseverantes. A Ty le gustaba eso. Incluso lo admiraba. Y ahora estaban aquí, esperando pacientemente para hablar con ella. Eso sólo podía significar una cosa.
«Bonita nave», comentó la voz de la mujer en un básico entrecortado. «¿Qué nombre tiene?»
«No tiene ninguno», respondió Ty en la lengua materna, sin apartarse de su trabajo. El maldito estabilizador pendía de un hilo.
«¿Hablas nuestro idioma?», preguntó el granjero, sorprendido.
«Suficiente para salir del paso». Ella tenía esa suerte. Siempre había sido igual. Ty aprendía rápidamente la mayoría de los idiomas, un talento útil en su profesión. A veces se lo hacía saber a la gente, otras veces se quedaba callada y escuchaba. No tenía nada que temer de estos dos, incluso cuando dudaban detrás de ella, sin saber qué decir ahora que su pequeña charla había fracasado. Sin embargo, no había mentido. Su nave, un maltrecho carguero YT-750, no tenía nombre, sólo un número de registro inscrito en los archivos de la República. En realidad, varios números, según el trabajo o el empleador. No veía el sentido de dar nombre a nada, ni a la nave, ni al arma, ni siquiera a los dos droides que la ayudaban en las misiones, una sarcástica unidad de administración y un astromecánico ciertamente útil. Al igual que la nave, eran herramientas, nada más. ¿Por qué crear vínculos con algo que nunca podría ser parte de ti? Tal vez fuera una reminiscencia de su entrenamiento. Tal vez no. Ty simplemente pensaba que era de sentido común.
«¿Qué quereis?» Necesitaba terminar la charla. Tenía lugares a donde ir, piezas que comprar.
«Tenemos noviano. No mucho. Pero suficiente».
«¿Suficiente para qué?»
En lugar de responder, los agricultores dijeron simplemente: «Está matando a nuestros niños».
Ty dejó de trabajar y el equipo de herramientas cayó desde el núcleo estabilizador que estaba abierto.
«¿Qué es?», preguntó ella, con un aire de resignación en su voz.
«Un monstruo. Uno malo».
¿Había algún otro tipo?
«¿Cuánto tiempo lleva sucediendo?»
«Tres semanas. Hemos puesto trampas pero las ha destrozado. Nos destroza las parcelas, arruina las cosechas».
«¿Cuántos?»
«¿Cosechas?»
«¿Cuántos niños?»
«¿Importa?»
Respuesta correcta.
Finalmente se giró, contemplando el patético espectáculo que tenía delante. Eran poco más que esqueletos andantes, con la piel estirada sobre sus prominentes hueso. El más alto de los dos, relativamente hablando, levantó una bolsa de cuero. «Tenemos noviano», repitió, mientras su compañero se encorvaba detrás de él, apoyándose fuertemente en un bastón.
No era mucho noviano, si el tamaño de la bolsa era algo por lo que guiarse. Difícilmente vale la pena su tiempo.
Está matando a nuestros hijos.
«¿Dónde?»
«En el pantano de Sorcan, a tres días de camino desde aquí. Uno, si tienes un skimmer».
«¿Tenéis un skimmer?»
«No.»
Él la miró y ella lo miró a él. Su compañero miró el agua del pantano. Agotado. Sin esperanza ni expectativa.
En su día, habría utilizado un juego de piedras de Verazeen para tomar la decisión, diciéndose a sí misma que estaba dejando las cosas al azar. A la voluntad del universo. Un lado de las piedras estaba grabado con símbolos lunares, el otro con soles. El proceso era bastante sencillo. Tirarlas al suelo, decidir si se apostaba por mayoría de soles o lunas y dejar que el destino guiara el camino. Últimamente había tomado un papel más activo, eligiendo su propio camino en lugar de confiar en las piedras, y ahora mismo sabía que el trabajo no merecía la pena. Debía volver a la nave y partir hacia Keldooine. Era lo más sensato. Lógico, incluso.
Tenía que decir las palabras él.
«¿Nos ayudarás?»
Y ahí estaban.
Si queréis saber más de Ty Yorrick y The Risng Storm:
Tercera entrega de la serie de cómics editada por IDW y centrada en La Alta República. Después de conseguir salir victoriosos de su enfrentamiento con los Nihil, el maestro Yoda tiene preparado el próximo encuentro, ¿estarán los Nihil preparando algo? ¡Vamos a disfrutar del último número y analizar su contenido!
Guión: Daniel José Older
Dibujo: Harvey Tolibao
Color: Rebecca Nalty
Editado: 7 Abril 2021
Idioma: Inglés
Editorial: IDW
Páginas: 32
Precio: 3.99 $
Historia (con spoilers)
Vemos que Zeen y Krix, aunque separados, mantienen el contacto gracias al comunicador que les proporcionó Yoda. Ambos relatan cómo están siendo sus primeros días tanto en el Faro Starlight como en el Gaze Electric respectivamente. Pero aunque Krix quiera edulcorar su situación, lo cierto es que no es tan apacible como la de Zeen.
Marchion Ro quiere que Elder Tromak le revele sus secretos y para ello, y ante su negativa, lo obliga a participar, junto con Krix, en una lucha de Bogaranths en la pista de batalla (Battle Rink). Dada la situación y la posibilidad de morir en la arena, Krix convence a Tromak para que le revele la localización de una antigua reliquia que su pueblo dividió en dos partes y escondió en dos planetas diferentes.
Pero en mitad de la pelea de Bogaranths Marchion Ro irrumpe para hacer una acusación de traición. Ha encontrado el transmisor de Krix, pero éste acusa a Tromak. Marchion Ro conoce la verdad, pero permite la traición y echa de comer al anciano a los Bogoranths. Para Krix tiene otra misión, y es la de servir de cebo para los Jedi, ya que espera que vengan a por ellos y quiere tenderles una trampa.
Efectivamente Yoda junto con sus padawans irán a la caza de los Nihil…
Opinión
Daniel José Older consigue mezclar la tensión con la diversión, el misterio con el dramatismo. La situación a la que se ven abocados Zeen y Krix, divididos por un credo y obligados a tomar parte es muy similar a la que se pudo ver en la serie Resistance entre Kazuda Xiono y Tamara Ryvora, donde la última descubre que su amigo está colaborando con la Resistencia y ante la traición acaba abrazando al Imperio. En este caso es Krix quien abraza a los Nihil tras descubrir que Zeen es usuaria de la Fuerza y acaba del lado de los Jedi. Aunque hay un elemento a tener en cuenta, y es que la trampa del comunicador la ha tendido Yoda, lo que nos ofrece una parte del maestro bastante gris, por no decir ciertamente oscura. Sabe que está exponiendo a la nueva tripulante de la estación. Y si además sabe que no la van a acabar entrenando, está usando a la chica directamente… Muy interesante este matiz en un personaje al que le hemos visto pocas sombras hasta la fecha.
El trabajo de Tolibao sigue siendo fantástico, con páginas y viñetas llenísimas de contenido, personajes, especies… Y algunas espectaculares composiciones como las que podemos ver abajo, con lo que está viviendo por un lado Zeen en el Faro Starlight y por otro lo que está viviendo Krix en el Gaze Electric.
El color de Rebecca Nalty sigue siendo vibrante y muy vivo. Los rosas de Zeen contrastados con el verde de Yoda… Increíble. Aunque nos ha llamado la atención la diferencia de tono de Estala Maru, ya que en la serie de Marvel el color de la piel es lila y los detalles y pelo son azules, mientras que en el de IDW la piel aparece roja y el pelo marrón. Nada importante simplemente apuntar la curiosidad.
Y aunque en este número no aparece acreditado, según un tweet de la propia Rebecca parece que en este número también ha ayudado con el dibujo el brasileño Paulo Roberto Rodrigues, conocido como Pow Rodrix. A falta de conocer las páginas, os dejamos con los originales que ilustró para el número anterior, que hemos encontrado ahora investigando un poco.
Curiosidades
En este número debutan unas nuevas criaturas llamadas Bogaranth, de las que supimos por primera vez gracias al segundo episodio de Star Wars: The High Republic Show. En el mismo se nos adelantaba el concept art y se las describía como «bestias vorces que van dejando un rastro de baba a su paso mientras luchan en la arena de los Nihil».
Conocemos por fin al maestro de Lula Talisola, Kantam Sy, un humano que vemos junto con el resto de maestros que se suponen en el Faro Starlight como Stala Maru o Avar Kriss.
Conclusión
Un número que da arranque a una nueva aventura y que nos fija los conflictos de los dos personajes que serán clave en la historia general de esta serie. Estamos deseando seguir leyendo y saber qué nos espera en los próximos números, cuyas portadas se han revelado hace poco y son espectaculares.
Arranca la serie de cómics editada por la casa de las ideas centrada en la nueva época de Star Wars, The High Republic. Analizamos el primer número que ha salido hace solo unas horas, que ha agotado las dos primeras tiradas y que viene con una aventura fresca y muy interesante.
Portadas variantes
Guión: Cavan Scott, Dibujo: Ario Anindito, Tinta: Mark Morales Color: Annalisa Leoni
Editado: 6 Enero 2021
Idioma: Inglés
Editorial: Marvel
Páginas: 32
Precio: 3.99 $
Historia (con spoilers)
La aventura comienza en el planeta Shuraden, situado en la frontera de la República, con Keeve Trennis intentando concentrarse a pesar de un Ximpi llamado Kanrii zumbando a su alrededor.
Keeve Trennis es la padawan de Sskeer, que se encuentra a punto de someterse a las pruebas para convertirse en Caballero Jedi. Pero en mitad del desafío aparece un imprevisto. Un enjambre de Ridadi aparecen destrozando la ciudad de los Ximpi.
Keeve se pone en contacto con Maru en la estación Starlight y éste le informa de que son unos seres que realizan su migración por esa región del espacio una vez por generación. Normalmente evitan pasar por mundos habitados, así que Trennis intenta comunicarse con ellos para descubrir qué sucede.
El problema es la estación Starlight, ya que la señal que emite ha modificado las referencias que estos seres tenían, y decide usar su Vector para guiarlos y reconducirlos.
De vuelta a la estación y avergonzada por haber fallado en su prueba, haber perdido la nave y haber actuado por su cuenta, es recibida por Avar Kriss, recién nombrada Marshal de la estación por los grandes maestros Yoda y Veter. Y para su asombro es nombrada Caballero Jedi.
Tras la celebración por los nuevos y recién investidos Caballeros Jedi el Maestro Sskeer se encuentra una desagradable sorpresa…
Opinión
La estructura ha sido muy sorprendente con respecto a otras series, arranca con la acción directamente, y tras varias páginas y un pequeño cliffhanger ¡pam! Cabecera y presentación del capítulo, como una serie de las que vemos en plataformas digitales. Espectacular. Además la división por capítulos nos recuerda al Mandaloriano.
Con respecto a la historia, es un primer número muy completo, ya que se nos presenta a una protagonista Padawan, una aventura con inicio, nudo y desenlace que culmina con la ascensión a Caballero Jedi. Además aparecen por primera vez Sskeer, su maestro, y los misterios que rodean tanto su pasado, presente y futuro. Y nos sitúan en un momento y un lugar de manera muy efectiva.
Con respecto al dibujo el nivel de detalle es muy, muy notable. Las perspectivas de algunas viñetas llaman la atención, hay una que simula un gran angular donde se puede ver hasta la cola de un Vector Jedi que es increíble.
La calidad es muy alta y tiene una factura muy cinematográfica. El trabajo de Ario Anindito, que se estrenó en esta galaxia en el Anual 4 de la serie de Star Wars es maravilloso.
Los colores son muy muy vivos, con muchas sombras. Recuerdan a un mundo de fantasía con elfos, duendes, magos y caballeros. Enhorabuena a Annalisa Leoni porque da un colorido muy amplio sin que de la sensación de ser un cómic infantil.
Proceso desde el boceto de la página hasta tener incluso los grafismos
Curiosidades
Hablemos de cierto vocabulario que aparece en este primer número:
Kriffing Blakkahorn consta de dos partes. Por un lado Kriff, que se usaba en Leyendas como alternativa in-universe de Joder (kriff viene de intercambiar f y k/c de frick, que es un sinónimo de fuck), por otro Blakkahorn debe ser algún tipo de animal, como el Mudhorn, y es la primera vez que se le menciona.
Varp es la segunda vez que aparece en el Canon, y podría ser otra palabrota in-universe, pero no estamos seguros, la otra aparición es en relato Fake it till you make it, de la antología From a Certain Point of View dedicada a The Empire Strikes Back, escrito también por Cavan Scott.
Crik (y crikking) parece que es la primera vez que se usa, pero tiene toda la pinta de ser también alguna palabra gruesa. Se ve que Cavan quiere empezar a manejar un «nuevo» vocabulario de palabrotas que sea propio de la saga.
La Batalla de Kur a la que hacen referencia aparece en el libro Light of the Jedi. Al ser un proyecto multimedia tendremos que estar atentos a todo lo que se edita si no queremos perdernos detalles.
Como ya os contamos en este artículo con entrevista a Cavan Scott el astromecánico que se puede ver tras Avar Kriss es un droide que trabaja bastante con Maru y que está recuperado de los juguetes de los 70, del set de la cantina de Kenner, que tenía un paisaje de cartón y había un droide dibujado en él. «No era una figura, era sólo un dibujo, era tan solo chatarra en un lado de la cantina, y eso es él.” Contaba el escritor.
El cartón de la cantina del 77
Conclusión
Prometedor inicio de esta nueva serie y era. Un primer número muy cuidado y muy completo. Ya estamos deseando tener entre las manos el siguiente número.