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  • Ciencia de una galaxia muy lejana: El oro y el aurodio, riqueza y metalurgia galáctica

    Por Diego Manuel Ruiz

    Cuando hablamos de elementos de valor, tanto en la vida cotidiana como en la economía global, uno de los elementos a los que nos remitimos con total seguridad es el oro. Ya sea por su uso monetario u ornamental, este metal tiene un costo elevado y es sinónimo de valor, ostentación o riqueza.

    Las razones por las cuales este elemento resulta tan valioso son varias, pero ciertamente se debe a una combinación de cuatro: la poca abundancia del metal en nuestro mundo, la dificultad para extraerlo, la gran estabilidad del material (no se oxida ni corroe fácilmente), y el particular color dorado que posee.

    Entre las propiedades más particulares del oro se conoce que se trata de un metal ampliamente usado en aleaciones, que es altamente dúctil y maleable (puede aplastarse hasta un espesor de 0,00013 centímetros) y que es un excelente conductor térmico y eléctrico (mucho mejor incluso que el cobre). Químicamente se lo considera un metal noble, pues no reacciona prácticamente con nada: ni el aire, la sal, el agua u otros agentes abrasivos; de hecho, para poder disolverlo se necesita una mezcla de los ácidos nítrico y clorhídrico que se llama “agua regia” justamente por esa capacidad.

    Pero además de ciencia aquí estamos para hablar de Star Wars y en la saga también tiene gran presencia este metal. Desde lo cinematográfico tenemos un par de situaciones muy importantes en las que el oro tiene su presencia: por un lado, vemos los dados de Han Solo, que obtiene en Han Solo: Una Historia de Star Wars, y que luego lleva el Halcón Milenario en Una Nueva Esperanza y en la trilogía de secuelas. Por el otro tenemos a C-3PO, el droide de protocolo dorado, que más de una vez fue llamado “barra de oro”, más allá del debate que se genera en relación al material. Algunos libros como la novelización juvenil de Una Nueva Esperanza de Ryder Wyndham mencionan específicamente que el droide estaba enchapado en oro; pero también otros libros con especificaciones técnicas, como por ejemplo Rebels: La Guía Visual de Adam Bray, señalan que el material con el que está recubierto es el cromo, lo que no explicaría el color dorado pues, al menos en la Tierra, el cromo no otorga esos tonos, sino plateados muy brillantes, como ya se exploró en otra nota.

    En general, los usos que se le dan al oro en las historias de la galaxia, tanto para las de leyendas, como las del nuevo canon, son similares a los que les damos nosotros, por lo que aparece con un uso ornamental en lo arquitectónico en la forma de puertas bañadas en oro (Knight Errant de John Jackson Miller), tarimas para los Hutt (Maestro y Aprendiz de Claudia Gray), fuentes de mármol veteado con el metal (Republic Commando – Triple Zero de Karen Traviss), enormes lámparas de araña (Aventuras en el Espacio Salvaje – El Nido de Tom Huddleston) y hasta la lujosa cama de madera con incrustaciones de líneas delgadas y curvas de oro y plata puros que usaba Leia en su adolescencia (Leia, Princesa de Alderaan de Claudia Gray).

    También coincide el uso del oro galáctico en bijouterie y decoración personal, como el típico uso de anillos (Qordis ostenta varios en Darth Bane: Camino de Destrucción de Drew Karpyshyn, y un personaje usa anillos en los tentáculos de su barba en Escuadrón Alfabeto de Alexander Freed), o los aros (como se menciona en Hijos de los Jedi de Barbara Hambly o Aventuras en el Espacio Salvaje – El Robo de Cavan Scott) o incluso piercings (o como se diga en básico) en El Más Buscado de Rae Carson o las hebillas/pasadores para el pelo del mismo material (Legacy of the Force: Revelation de Karen Traviss); tampoco faltan las típicas cadenas de oro (Legacy of the Force: Sacrifice, también de Traviss), o los colgantes como el medallón de oro pálido haysiano que tienen las hermanas Paige en Los Últimos Jedi. En este apartado también tenemos varias medallas de oro muy represantivas en la saga, como la que reciben Luke, Han y Chewbacca en Yavin al final del Episodio 4, según se menciona en La Huida del Contrabandista de Greg Rucka, o el medallón que usa Mon Mothma en El Retorno del Jedi (según se aclara en la novelización juvenil de Ryder Wyndham).

    También se lo ha usado en vestimentas ostentosas, generalmente en la forma de hilo o pequeños ornamentos. Tenemos como ejemplo el uso por parte de los miembros del Clan Bancario intergaláctico de vestidos de oro y de plastiacero plateado en Boba Fett – Maze of Deception, de Elizabeth Hand, mientras que en Linaje / Lineas de Sangre de Claudia Gray se hace referencia a una persona cuyo vestido de oro combinaba con su trono.

    En lo que respecta al uso tecnológico de este metal, en general se basa en la destacada conductividad eléctrica, lo que permite un mayor rendimiento como conductor en diferentes circuitos. En Thrawn: Alianzas de Timothy Zahn, el protagonista junto a Anakin Skywalker mencionan que el oro con el que se encuentran está destinado a la fabricación de droides, y que el material se destina (gracias a la ductilidad y maleabilidad que ya mencionamos) para elaborar alambre o partes de módulos de circuitos de alto desempeño. También en Los Hijos de los Jedi, Han y Chewie mencionan que los droides APD utilizaban conductores de oro. Ni hablar del uso como conductor del collar de oro pálido haysiano que hace DJ en el Episodio 8. Otro uso tecnológico, aunque en este caso es más un lujo, es el enchapado con oro, como el que se percibe el un limospeeder de oro en la lujosa Cantónica en el cuento “Hear Nothing, See Nothing, Say Nothing” de Rae Carson en la antología Canto Bight.

    También podemos notar que el oro se utiliza en la saga galáctica como elemento de respaldo de dinero (en este caso de créditos de la República) Existen varias referencias a lo valioso que se considera este metal: 

    • “Necesitarían estar chapados en oro para que valga la pena” (Republic Commando – True Colors de Karen Traviss).
    • “Si los bancos eran tan ricos ¿se darían cuenta si desaparecían algunas barras de oro?” (Boba Fett – Maze of Deception de Elizabeth Hand).
    • “No estaba chapada en oro, pero estaba esperando ver algunas pruebas de falta de austeridad” (Legacy of the Force: Sacrifice de Karen Traviss).

    “Créditos,  oro, tesoro…” (The Clone Wars: Historias de Luz y Oscuridad, en el cuento “La Hermana de la Noche Perdida” de Zoraida Córdova)

    Incluso en algunos mundos sigue usándose como moneda de cambio, como puede leerse en Star Wars Galaxy’s Edge – Un Golpe del Destino de Zoraida Cordova, donde la protagonista se topa con las típicas monedas circulares de oro)

    Incluso existen unidades específicas en la galaxia para indicar la cantidad de oro. Más allá de que se use en forma de lingotes (que no tienen un peso exacto definido), en este caso existe el peggat, una especie de moneda huttés fabricada en oro que se utilizó en los territorios del Borde Exterior durante las últimas décadas de la República; se lo menciona en varias historias tanto del nuevo canon como de leyendas como Battlefront – Compañía Crepúsculo de Alexander Freed, o Tatooine Ghost de Troy Denning. La wookiepedia estima el valor de un peggat en 10 créditos por gramo, por lo que si comparamos con el valor actual del metal aquí en la Tierra (cerca de 50 Euros el gramo), logramos obtener una conversión entre la moneda de cambio galáctico con la nuestra, resultando que 1 crédito equivale a 5 euros, siempre teniendo en cuenta que la abundancia y disponibilidad del oro en la galaxia sea la misma que aquí (y que no exista devaluación en una galaxia muy, muy lejana).

    Y ya que mencionamos el acceso al oro, no se mencionan demasiados yacimientos de ese metal; de hecho, la única mención ocurre en la novelización juvenil de Los Últimos Jedi de Michael Kogge, en donde Rose menciona que ella y su hermana crecieron en una mina muy pobre porque la Primera Orden robó todo el oro para financiar su ejército.

    Pero eso no es todo en la galaxia, porque también en muchas historias aparece otro metal dorado llamado aurodio (o aurodium en inglés) que tiene las mismas propiedades e incluso se le hace la misma valoración en cuanto a que se trata de un metal noble y ostentoso, por lo que surge el interrogante sobre si el aurodio y el oro son el mismo metal o no.

    En primer lugar podría pensarse que, como sucedió con la denominación de algunos materiales, el cambio de denominación ocurrió cuando se reinició la línea de tiempo en el nuevo canon; pero como ya vimos, ese canon está plagado de menciones al oro, además del aurodio; por otra parte, la primera aparición del aurodio tuvo lugar en El Planeta Misterioso de Greg Bear, una novela que data de 1999 y por lo tanto perteneciente al actual universo de leyendas.

    Como eso no ayuda a aclararlo, podemos analizar los diferentes usos que se le dan al aurodio para ver si muestra alguna propiedad particular que nos permita diferenciarlo del oro: En cuanto al uso arquitectónico aparece un par de puertas de aurodio cinceladas en Legacy of the Force: Inferno de Troy Denning, o también el podio de la Rotonda del Senado que se menciona en Halcón Milenario de James Luceno, donde se menciona que «está hecho de aurodio, oricalco y coruscantio«.

    Desde un punto de vista ornamental, el aurodio se ha usado en el diseño de algunos sables de luz, como el de Cal Kestis en el juego Jedi: Fallen Order, o el del mismísimo Darth Sidious, el que, según la novela Darth Plagueis de James Luceno y el libro Sables de Luz de Daniel Wallace, tiene una empuñadura de una aleación de phrik y aurodio.

    Desde el punto de vista decorativo tenemos el trofeo de aurodio de Kaz en la serie Resistencia,  y en varios elementos personales que se muestran en el cine como los aros de Leia que se mencionan en Star Wars: The Last Jedi: The Visual Dictionary, o incluso anillos como los de Lando (Star Wars: The Rise of Skywalker: The Visual Dictionary) o Dryden Vos (Solo: A Star Wars Story: Expanded Edition de Mur Lafferty); incluso en Fate of the Jedi: Vortex, de Troy Denning, se menciona una corona de aurodio.

    Al igual que el oro, también aparecen menciones a la vestimenta conteniendo aurodio, como la vestimenta de Snoke en la novelización juvenil de Los Ultimos Jedi, o las botas de aurodio que usaría una persona rica para ostentar según The Last of the Jedi: A Tangled Web de Jude Watson.

    Lógicamente, al tratarse de un metal muy costoso, el aurodio también sirve como elemento de valor, de modo que se ha visto su uso como moneda de cambio en varias novelas como Darth Vader: El Señor Oscuro y Darth Plagueis, ambas de de James Luceno, e incluso aparece en la forma de cabujones en The Last Jedi de Michael Reaves y Maya Kaathryn Bohnhoff.

    Sin embargo, la forma más habitual en el que se nos presentan las riquezas acumuladas de aurodio es en la forma de lingote. Hay unas cuantas novelas donde los lingotes hacen presencia, entre las que podemos destacar Velo de Traiciones de James Luceno, Shadow Games de Michael Reaves y Maya Kaathryn Bohnhoff, Los Caminos del Destino de Walter Jon Williams, e incluso el cuento “El Corsario Carmesí y el Tesoro Perdido del Conde Dooku” de la antología Aliens: Historias de una Galaxia muy Lejana de Landry O. Walker.

    En cuanto al valor del aurodio, la única referencia de la wookiepedia, señala que diez lingotes grandes tienen un valor de tres mil millones de créditos; obviamente, al no conocer el peso de los lingotes no se nos permite establecer un valor comparativo con el oro, pero ciertamente el aurodio parece ser mucho más valioso.

    Bien… hasta aquí hemos expuesto los hechos y al parecer, tanto el oro como el aurodio tienen prácticamente los mismos usos, con una diferencia importante en el valor (a favor del aurodio), y sin mencionarse el uso de este último en tecnología. Pero también existen referencias literarias en las que se mencionan ambos y en algunos casos se los compara. En la ya mencionada Republic Commando – True Colors se mencionan ambos por separado, mientras que en la novela juvenil Jedi Quest: the Way of the Apprentice, de Jude Watson, se menciona que Anakin vio peggats de oro y lingotes de aurodio juntos, lo que demuestra que son reconocibles de alguna forma.

    Por otro lado, algunas veces se utiliza el aurodio en frases hechas en las que habitualmente se aplican el oro, como se habla de estar “entregando la galaxia a Jacen en una bandeja de aurodium” en Legacy of the Force: Inferno, lo que puede llevarnos a pensar que efectivamente se trata del mismo metal.

    Y para aportar a la confusión tenemos una nueva polémica, pues en la novelización Solo: A Star Wars Story: Expanded Edition se menciona claramente que los dados de Han Solo están hechos de aurodio, cuando otras fuentes, como ya vimos, indicaban lo contrario al asegurar que eran de oro. Y si faltaba alguna evidencia, tenemos a la no tan querida serie Resistencia, en la que se dice que el aurodio es un metal más raro que el oro, algo que sigue alimentando la polémica.

    Una posibilidad que podríamos analizar, ya que son muy similares pero varían en su valor o rareza, es que el aurodio se trate de algo artificial o muy costoso, como por ejemplo alguna aleación obtenida a partir del oro, cuyo costo se deba al enorme trabajo que implicase trabajarla y lograrla. Pero de nuevo las historias nos contradicen, pues se habla en ciertos relatos que el aurodio se extrae de yacimientos totalmente naturales; en la novela Halcón Milenario de Luceno los protagonistas hallan un registro que menciona una mina de aurodio y, además, en Luz de los Jedi de Charles Soule se menciona que en Elphrona se habían descubierto minerales raros como aurodio y platino, lo que confirma su origen mineral.

    ¿Y entonces? ¿estamos hablando de un mismo material o dos diferentes que tienen propiedades prácticamente indénticas pero distinto valor? ¿Hay algún saber galáctico, ya sea Jedi o Sith que permita ilustrarnos? Lamentablemente no, pero sí hay una herramienta en nuestro propio universo tan poderosa como la mismísima Fuerza y tan temida como el propio Lado oscuro: la química.

    Primero podríamos preguntarnos si existen otros metales dorados, similares en apariencia al oro. La respuesta es compleja, pues existen materiales dorados, pero no son elementos puros, sino aleaciones; básicamente hay dos: el bronce (mezcla de cobre y estaño) y el latón (mezcla de cobre y zinc), pero ninguna es tan costosa, ni contienen oro, aunque si una destacada presencia en la construcción de la saga. El latón fue uno de los materiales que se utilizaron para algunas partes de traje que usó Anthony Daniels para caracterizar a C-3PO en la trilogía original, según se relata en Star Wars – Vestuario: La Trilogía Original de Brandon Alinger. Por el lado del bronce, se trata del principal material que se utiliza, entre cientas de otras aplicaciones, para construir los instrumentos de viento (no casualmente referidos como “los bronces” en una sinfónica). Esta aleación también es muy importante para la saga justamente por la impactante presencia de esos instrumentos en la música de las películas, gracias al talento de John Williams, un compositor tan valioso como el aurodio. Entre la bibliografía más destacada podemos mencionar Star Wars: A Musical Journey, una colección de partituras de temas la saga compilada por el propio Williams, o Star Wars: La Música de Andrés Valverde.

    Pero el broce o el latón tampoco son la solución a nuestro problema; la posibilidad que permitiría resolverlo es que ambos materiales contengan el mismo elemento: oro, cuyo nombre en latín, aurum, es el que le da su símbolo (Au) y el que seguramente inspiró el del auronio.  Y la respuesta estaría en que se trata de dos clases de oro con diferente pureza.

    El oro puro es un metal muy blando, por lo que para lograr que sea más duro (y útil) suele alearse con otros metales como por ejemplo la plata o el cobre. En nuestro mundo el grado de pureza de cualquier metal se indica mediante los kilates que contiene.

    Se define como kilate (kt) a la veinticuatroava (1/24) parte de la masa total de la aleación. Eso quiere decir que un metal absolutamente puro tendrá 24 kt y no más que eso porque sería el máximo posible (el 100%). El oro de 24 kt es el de mayor pureza posible, pero, como dijimos, resulta demasiado blando y no tiene demasiada aplicación; por eso, en joyería suele utilizarse el oro de 18 kt, lo que implica 18 partes de oro y 6 de otro metal (eso significa que tiene un 75% de oro), aunque también existe el de 14 kt (con un 58% de oro) y el de 10 kt (con casi un 42%).

    Teniendo esto en cuenta, podríamos suponer que el aurodio es oro de 24 kilates, y por lo tanto es más costoso, mientras que cuando en la saga se habla de oro a secas, se está hablando de una mezcla de menos kilates (quizás de 18 kt).

    Otro dato curioso que aporta en este sentido es el medallón que usa las Hermanas Rose y Paige Tico, que como se mencionó es de “oro pálido haysiano” en el Episodio 8 y la novela juvenil Cobalt Squadron de Elizabeth Wein. El uso del término “pálido” puede sugerir que se trata de una aleación que varía el color o el tono del oro, como sucede con varias clases de oro de 18 kilates en nuestro planeta: como el oro blanco (que posee plata y paladio), el amarillo (con partes iguales de plata y cobre), el oro rosa (que contiene 4 veces más cobre que plata), el rojo (aleado exclusivamente con cobre), el gris (con níquel y cobre), el azul (con hierro) y hasta incluso el oro verde (que resulta de mezclarlo con plata).

    Esto resolvería todas esas similitudes y diferencias, salvo por una situación: en Resistencia (¿otra vez?) Kaz usa su trofeo de aurodio para trabar una puerta de cierre mecánico, y si como suponemos, el aurodio fuera oro de 24 kt, es decir oro puro, debería ser muy blando como para soportar esa fuerza y trabar la puerta. Pero en fin, también podría ser que Kazuda haya sido engañado, o que el trofeo fuera de oro de menor calidad; de todas formas lo más importante es que le salvó el pellejo.

    También existe otra posibilidad, basada principalmente en el nombre, ya que Au-rodio podría interpretarse químicamente como una aleación de oro con rodio, otro metal que es muchísimo más raro y por ende más costoso.

    El rodio no se encuentra libre en forma metálica en la naturaleza y solo puede obtenerse como un subproducto de la industria del platino. Este metal se emplea en aplicaciones para contactos eléctricos y catalizadores en algunos procesos industriales y tuvo escasas apariciones en la saga en juegos como Star Wars Galaxies y Clone Wars Adventures, e inclusive alguna mención en el material de rol Scavenger Hunt de Brad Freeman, lo que verifica que al menos existe en el universo Star Wars y contribuye a nuestra teoría sobre el aurodio.

    El rodio es tan raro que se lo considera el metal más caro del mundo: en la actualidad 1 gramo tiene un valor de 253 Euros, es decir unas 5 veces más costoso que el oro puro. A modo de ejemplo, y volviendo a la música, para terminar el artículo a toda la fanfarria, en 1979 Paul McCartney recibió el único disco de rodio que existe por parte del Libro Guinness de los Récords Mundiales por tratarse el músico y compositor de mayor éxito comercial de la música contemporánea. Ciertamente en otra galaxia habría sido ascendido al rango de Maestro.

  • Reseña y curiosidades del cómic Star Wars Adventures Annual 2021

    Reseña y curiosidades del cómic Star Wars Adventures Annual 2021

    Escrito por Mario Tormo

    Cavan Scott vuelve a la carga con el último anual de IDW Publishing y en el que Jaxxon sólo aparece en la portada. A cambio tendremos la canonización de otra especie de Leyendas sospechosamente parecida a los conejos… Y en la segunda historia veremos a Lando de una manera completamente novedosa. Sigue leyendo para conocer todos los detalles.

    • Portada A : Arianna Florean
    • Portada RI: Jason Loo
    • Título: The Hoojib Menace
      • Guión: Cavan Scott
      • Dibujo: Arianna Florean
      • Color: Ronda Pattison
    • Título: The Coin
      • Guión: Chip Zdarsky & Jason Loo
      • Dibujo: Jason Loo
      • Color: Megan Huang
    • Fecha: 24 de Noviembre de 2021 (USA)
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: IDW Publishing
    • Páginas: 48 (grapa)
    • Precio: 7.99 $

    Historias (con spoilers)

    • The Hoojib Menace

    Han Y Chewie están hartos de trabajos pequeños y para ganarse el favor de Jabba deciden regalarle una criatura nueva. Del planeta Arbra le traen un hoojib que el comerciante extrañamente les ha regalado aunque hubiese lista de espera para comprarlos. Pronto descubren que era una trampa, ya que los hoojib en realidad están siendo utilizados por Bralem Mopak para espiar a los señores del crimen.

    Pero este hoojib, llamado Plif, se rebela y se alía con nuestros protagonistas, y éstos a cambio le ayudan a liberar a su planeta natal de la opresión del comerciante.

    • The Coin

    Tres ladronzuelos, Traff, Moxxin y Vanraya, le han robado a Lando una moneda de Canto Bight y pretenden venderla a Wonn Ionstrike. El administrador de Ciudad Nube en persona (o mejor dicho, en holograma) trata de darles caza sin éxito. Al final consigue convencerlos para que se la devuelvan de buena fe ya que les confiesa que esa moneda era el pago para una hacker que va a proteger Bespin del Imperio.

    Opinión

    Cavan Scott cierra su serie de anuales cumpliendo su deseo de recuperar a los conejillos parlanchines (no, no hablamos de Jaxxon). Él mismo cuenta en su newsletter que siempre que lleva años queriendo introducir a los hoojibs en los Star Wars Adventures, pero siempre recibía la misma contestación de Matt Martin, miembro del Lucasfilm Story Group: «No Cav, aún no». El año pasado volvió a preguntar y éste le dijo: «Mira, si vamos a hacerlo, tiene que ser a lo grande». Y aquí lo tenemos historia principal y recuperando todo el lore (incluyendo planeta, cristales… ¡hasta los bocadillos de texto tienen la misma forma!).

    El cómic es adorable y en este aspecto tiene mucha culpa la genial Arianna Florean. Esta dibujante habitual de la serie tiene un trazo fantástico, retratando a unos personajes divertidos y entrañables. Su estilo es una gozada. Por ejemplo, la página con Chewie convenciendo a Han para ayudar a Plif, con la sucesión de viñetas del wookiee completamente estático mientras su compañero va poniendo caras y entrando en razón es una pasada, risas aseguradas.

    Chip Zdarsky, habitual de Daredevil, junto con el dibujante Jason Loo nos ofrecen una historia muy original situada en un lugar muy conocido pero poco explotado: Bespin. Además nos ofrecen un periodo de tiempo con muchas posibilidades, que es poco después de que Lando se convierta en el administrador de Ciudad Nube. Nos quedamos con ganas de ver quién es esa infiltrada del Imperio.

    Jason Loo ofrece un dibujo muy original, que aunque a veces las proporciones (demasiado cabezones en ciertas viñetas) saltan de ojo, en general las composiciones son muy vistosas y permiten seguir la trama de esta continua persecución que es el cómic. Además ha conseguido condensar toda la trama y localizaciones en la portada, de la que también es autor, ofreciendo una imagen que recuerda a un videojuego de plataformas en 2D. A destacar también el original diseño del droide de seguridad con el holograma de Lando como cabeza.

    Curiosidades

    Cavan Scott saca los hoojibs de un audiocuento de 1983 llamado Planet of the Hoojibs. De hecho compartió una foto de su propia copia en twitter. Se editó tanto con vinilo como con casette. Podéis disfrutar de la experiencia completa en el siguiente canal de Youtube, donde sincronizan las páginas con el audio.

    Pero en realidad ese cuento es una adaptación del cómic clásico de Marvel de 1977 Star Wars #55 titulado ¡Plif! Debajo tenéis unas fotos de la edición en castellano de dicho cómic.

    Se mantiene como vemos todo el lore, con respecto al planeta, los cristales… Cosa que también sucede en el audiocuento.

    Al escritor Cavan le gusta hacer este tipo de cositas, e ir introduciendo fragmentos de la mitología mas escondida de la saga en todo el material que produce. De hecho el planeta Arbra ya lo había metido en la audionovela The High Republic: Tempest Runner.

    Canto Bight es la ciudad casino que pudimos ver en Los Últimos Jedi. Si queréis conocer más historias centradas en este planeta y con las monedas de por medio, podéis haceros con la novela antológica Canto Bight, aunque sólo en inglés ya que en España no se ha editado.

    Wonn Ionstrike es un villano que viene de Leyendas y fue mencionado por primera vez en la guía de Rol de 1989 Galaxy Guide 2: Yavin and Bespin.

    Conclusión

    Llegamos al final. Por parte de IDW no habrá mas anuales. Y aunque se espera que este mes de Diciembre salga el primer tomo que recopile las seis primeras grapas, el segundo tomo no tiene fecha de salida (aunque hay una portada). Y si llegara a salir, aún quedarían fuera los anuales del 2020, este de 2021, y las últimas grapas de la colección Star Wars Adventures #13 y #14. Estaremos pendientes por si hay sorpresas.

    Reseña de números anteriores

  • Reseña y curiosidades del cómic Doctor Aphra #16

    Reseña y curiosidades del cómic Doctor Aphra #16

    Escrito por Mario Tormo

    Nueva grapa de la arqueóloga repleta de sorpresas que tendrán más que ver con los difuntos como su propio título atestigua: Resurrections. No te pierdas este nuevo arco que se abre tras dejar atrás (aunque aún colea) la Guerra de los Cazarrecompensas. Descubre todos los detalles a continuación.

    • Título: Resurrections
    • Guión: Alyssa Wong
    • Dibujo: Minkyu Jung
    • Color: Rachelle Rosenberg
    • Editado: 17 de Noviembre de 2021 (USA)
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: Marvel
    • Páginas: 23
    • Precio: 3.99 $

    Historia (con spoilers)

    Mientras Aphra intenta arreglar sus tatuajes sin éxito Domina trata de encontrar los topos del Crimson Dawn con algo más de éxito que la arqueóloga. Intercambiar la información que contiene el collar robado a Xet por la tecnología y recursos que posee Tagge para arreglar el brazo de Chelli pare un trato que beneficia a ambas, aunque la Doctora tendrá que hacer al más, conseguir un Thought Dowser para su patrocinadora.

    Ariole y Just Lucky quedaron atrapados en el Vermillion, situación que Qi’ra aprovechó para conversar con ellos. Tras eso Lucky regresa a Canto Bight para reclamarle a Wen Delphis el paradero de su hermano por haber completado la misión de deshacerse de Gallin Crae. Pero el líder del Sixth Kin no está convencido, ya que Ariole vino previamente a contarle otra versión.

    Sin alcanzar un acuerdo Just Lucky se marcha encontrándose al poco con su antigua cuadrilla, tienen algo que contarle: Ronen Tagge está vivo.

    En Coruscant, colándose en los aposentos del Comisario Jefe del museo en busca de la pieza, Aphra y Sana se encuentran con un misterioso encapuchado…

    Opinión

    Alyssa Wong vuelve a tomar el control de su serie de cabecera con esta nuevo grapa. Aunque hay que hacer el trabajo de volver atrás para revisar los números anteriores para encontrar cómo fueron las «muertes» de esos personajes que regresan a la vida (con tres resurrecciones de golpe es imposible llevar la cuenta de cómo fue cada una de ellas) y comprobar que la responsable directa de todas ellas fue nada más y nada menos que Chelli Lona Aphra en persona. Ya lo vaticinaba Just Lucky en un guión anterior, como bien apunta Alyssa: «es sólo cuestion de tiempo que los errores se vuelvan contra tí, sobre todo cuando los has provocado a posta».

    Tenemos por tanto el comienzo de un nuevo arco que la autora promete que será bastante misterioso y escalofriante, sobre todo por la aparición de ese nuevo personaje encapuchado que ha conseguido, usando la brujería, colarse como un gusano y hacerse un hueco en su corazón.

    Al dibujo tenemos de vuelta y sin la ayuda de nadie a Minkyu Jung, con ese estilo que mezcla ese trazo sucio y lleno de detalles, sombras, arrugas y suciedad en cada superficie imaginable con la expresividad facial que caracteriza al manga. A continuación tenemos en ejemplo magnífico de su trabajo a tinta, donde vemos a un toydariano que bien podría ser Watto y en el que en la página siguiente podemos apreciar el trabajo de color.

    En este sentido vemos una evolución en el estilo del color Rachelle. En este número parece que toma un cariz mucho más natural, imprimiendo nuevas texturas y alejándose del estilo digital y plano que predominaba hasta ahora. Una grata sorpresa ver este cambio que seguiremos con atención.

    Curiosidades

    La portada de Sara Pichelli es un homenaje al Star Wars #35 de 1980, que era el número que contenía la primera aparición de Domina Tagge, y que fue obra de Carmine Infantino y Bob Wiacek.

    Es Tase Somer, el Comisario Jefe del Museo de Coruscant… ¿Será el mismo que el Comisario Jefe del Museo Imperial de Coruscant, antes conocido como el Museo Galáctico, que vimos en el Star Wars #9 (2020)? Ambos además guardan piezas en una colección privada…

    La «muerte» de Ronen Tagge a manos de Aphra la pudimos leer en el Doctor Aphra #5 (2020). Además hay un paralelismo visual entre su última imagen «vivo» y la de su «resurrección», pegado contra el cristal, encerrado y con tonos azules.

    Conclusión

    Parece que el Thought Dowser (algo así como Canalizador de Pensamiento) va a tener un papel protagonista en este nuevo arco que se abre en esta grapa. Buenas dosis de mística, aderezadas con relaciones afectivas en constante tensión y un punto de misterio con ese personaje encapuchado portando lo que parece ser un sable láser… Parece una buena combinación, ¿no?

    Reseñas de números anteriores

  • Ciencia de una galaxia muy lejana: La Segunda Estrella de la Muerte

    Por Diego Manuel Ruiz

    Construir una estación de combate inmensa como la Estrella de la Muerte es algo costoso, tanto en créditos como en energía y materiales. Pero construir otra Estrella de la Muerte, muchísimo más grande, es algo que solo puede lograr un Señor Oscuro de los Sith que gobierna toda una galaxia.

    En otra nota ya hablamos de las características, la construcción y hasta la destrucción de la enorme estación en Yavin. Pero eso no parece haber amedrentado al Imperio. Porque si de eficiencia se trata, la tarea que inicialmente demoró alrededor de 20 años en construirse, ahora, con la experiencia en el desarrollo de dicha tecnología, pudo casi completarse en 4 años, con un superláser funcional ¡y con un tamaño casi 6 veces mayor! (Tanto que, si se la hubiese mostrado en la comparación con la Base Starkiller en El Despertar de la Fuerza, la diferencia no habría sido tan impactante)

    Quizás en las imágenes del Episodio VI no se haya percibido, pero en comparación con su predecesora, la Estrella de la Muerte MK.2, a pesar de tener un casco incompleto, es mucho más grande. Si bien parte del primer material de rol menciona un diámetro de 160 kilómetros (que sería igual al aceptado para la primera Estrella de la Muerte) para Star Wars: Vistas en Seccción de Vehículos y Naves es del orden de 450 kilómetros.

    Pero la cosa no se queda ahí, porque podría ser mayor áun. Las evidencias para determinarlo se basan en las imágenes de la propia película. En base al momento en el que muestra el Almirante Ackbar muestra el holograma de la estación junto a la luna de Endor, puede determinarse que el diámetro de la luna es 11,5 veces mayor que el de la estación de combate. Es así que, conociendo el diámetro de la luna, podremos calcular que el diámetro de la segunda Estrella de la Muerte de unos 900 kilómetros.

    También hay otra evidencia, un tanto más indirecta, pues se basa en un boceto realizado para la película en el que un Destructor Imperial proyecta su sombra sobre la superficie, cerca de la trinchera ecuatorial, publicado en The Art of Star Wars. Conociendo las dimensiones del Destructor, proyectando trigonométricamente la sombra en relación al ancho de la trinchera, y estimando además (a partir de otras escenas del film) que el diámetro de esta nueva Estrella de la Muerte es unas 380 veces el ancho de la trinchera, puede estimarse un valor cercano a 910 kilómetros de diámetro. Y después dicen que las matemáticas no sirven…

    En julio de 1983 el supervisor de FX Richard Edlund dio una entrevista a la revista CINEFEX en la que confirma esas dimensiones. El libro Inside the Worlds of the Star Wars Trilogy es el que verifica esta información, y el que suele tomarse como la referencia definitiva.

    En el universo de Leyendas el diseño también fue de Bevel Lemelisk, el diseñador de la original, aunque con un leve detalle: Debido al error de diseño que permitió la destrucción, fue ejecutado, por lo que el encargado de esta segunda fue un clon suyo al que el Emperador le transfirió su consciencia, según se muestra en La Espada Oscura de Kevin J. Anderson. Esta especie de Lemelisk II evitó colocar salidas de ventilación sustituyéndolas por miles de conductos de diámetro pequeño que se distribuyeron por toda la superficie de la estación.

    Se decidió construirla y ubicarla en la Luna Santuario de Endor, en una órbita geoestacionaria que le permitió estar protegida por un escudo deflector que se emitía desde la superficie de dicha luna. Pero lo que probablemente no hayan considerado los científicos imperiales es el efecto gravitatorio de un objeto de acero de 900 kilómetros de diámetro. Una de las consecuencias de la fuerza de atracción gravitatoria es el efecto de mareas: los materiales de la superficie más cercana se ven atraídos entre sí. El terreno de la superficie de la luna se elevará unos pocos metros atraído por la estación, y de igual forma, la superficie de la Estrella de la Muerte se elevará un poco en la cara que da hacia la luna, gracias a la atracción que esta ejerce. Dicho efecto es mucho más marcado si la superficie es líquida. Gracias a la capacidad que tienen de fluir, esa elevación en la superficie será mas marcada en los cuerpos líquidos, como mares y océanos. Nuestro planeta tiene mucha más agua que la Luna santuario de Endor, y a causa de girar sobre su eje cada 24 horas frente a una Luna (que la atrae), la masa líquida de los mares y océanos aumenta y disminuye su nivel cada 6 horas (variando en promedio un metro en el nivel del mar). Como se dijo, la atracción lunar afecta a toda la masa del planeta, pero en el caso de las grandes masas sólidas esa deformación causada por la Luna es mucho menor (unos 30 centímetros). Pero como dice la ley, nuestro planeta debe atraer a la Luna con la misma fuerza, aunque al no haber líquidos, se percibe mucho menos, pues lo que tiende a acercarse a la Tierra es su terreno sólido. Las mediciones de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA, indican que la cara luminosa de la Luna se eleva unos 51 centímetros a causa de la atracción terrestre.

    Varios operativos secretos rodearon a la nueva estación. Por un lado estaba el proyecto “Percutor” (Hammertong) que involucraba el traslado por partes separadas del superlaser. El relato Hammertong: The Tale of the «Tonnika Sisters» de Timothy Zahn nos muestra cómo las Hermanas Tonnika, presentes en la clásica escena de la cantina de Una Nueva Esperanza, son en realidad Shada D’ukal y Karoly D’ulin, un par de mercenarias de la Guardia de Mistryl que, sin saberlo, transportan una parte del arma de la segunda Estrella. El relato es parte de la antología de leyendas Tales of the Mos Eisley Cantina, compilada por Kevin J. Anderson. Por otro lado tenemos el proyecto imperial de filtración a los rebeldes de la ubicación y el diseño de esta nueva Estrella de la Muerte, de modo de tenderles una trampa y acabar con la rebelión. En una trama relatada en la novela (Leyendas) Sombras del Imperio, de Steve Perry, que involucra al Príncipe Xizor, líder de la organización criminal Sol Negro, y el sacrificio de varios espías bothan, la Alianza obtuvo de Borsk Fey’lya, el único bothan sobreviviente, la información que los condujo a intentar destruir la nueva amenaza.

    Al momento de su destrucción, si bien queda claro el Episodio VI que Lando Calrissian y Wedge Antilles logran destruir el reactor de antimateria de la estación, luego ingresar al interior de la estructura, según las leyendas hubo otro factor importante que contribuyó a la catástrofe: El droide cazarrecompensas IG-88. Según la antología Tales of the Bounty Hunters, compilada nuevamente por Kevin J. Anderson, fue IG-88A quien emboscó el traslado de la computadora central de esta Estrella de la Muerte y posteriormente descargó su sistema operativo en dicha central, con el objetivo de tomar el control de la estación y así iniciar una revolución droide, llegando incluso a cerrarle algunas puertas para molestar al Emperador. Su plan estuvo a punto de concretarse, de no haberse frustrado por la destrucción de la estación, como muestra el relato «Therefore I Am: The Tale of IG-88» del propio Anderson.

    Y continuando con la literatura galáctica, también se nos muestra a dónde fueron a parar una parte importante de los restos de la Segunda Estrella de la Muerte. El nuevo canon nos muestra claramente en El Ascenso de Skywalker que una parte importante de los fragmentos cayó en otra de las lunas de Endor, un cuerpo mayoritariamente oceánico llamado Kef Bir. Por otra parte, en una nueva colección de relatos, en este caso llamada Canto Bight, una historia de Rae Carson titulada “Hear Nothing, See Nothing, Say Nothing” nos muestra cómo Lexo Sooger (un exasesino devenido en masajista en el planeta-casino) se topa durante la búsqueda de su hija con una pieza certificada de la Segunda Estrella de la Muerte.

    En el universo de leyendas, la guía Star Wars Galactic Phrase Book & Travel Guide, de Ben Burtt y Sergio Aragonés menciona que, si bien la flota de la Alianza evitó que los restos más voluminosos cayeran sobre la luna santuario, no pudo evitar que lo hagan millones de restos más pequeños. Eso la convirtió posteriormente en un lugar de visita para muchos turistas históricos y buscadores de recuerdos.

    Otra saga que se considera dentro de las leyendas, aunque su continuidad siempre está en duda y a veces podría considerarse que forma parte de otro Universo alternativo a los anteriores, es la del Príncipe Jedi. El primero de los libros, The Glove of Darth Vader, de Paul y Hollace Davids, nos cuenta que debido a la explosión del núcleo del generador se creó un agujero de gusano pequeño y parte de los restos los atravesó, terminado en Mon Calamari (aunque aquí lo llaman Dac). Uno de los restos que fue a parar hasta allí, fue el guante de Darth Vader, que es lo que dispara la trama.

    En fin, ya sea por sus dimensiones enormes, o a gran fuerza de mareas que puede generar, la Segunda Estrella de la Muerte no pasa desapercibida, así como tampoco las lecturas que pueden hacerse alrededor de la misma. Y por más lejana que esté la galaxia, siempre hay algo de ciencia para contar y aprender. Que la fuerza gravitatoria los acompañe…

  • Reseña y curiosidades del Bounty Hunters #15

    Reseña y curiosidades del Bounty Hunters #15

    Escrito por Mario Tormo

    Mientras Dengar y Valance huyen hacia delante, tratando de escapar de las garras de Deathstick y el Crimson Down además de proseguir la búsqueda de Boba Fett, T’Onga y Losha empiezan a conformar un equipo para asistir a la subasta de Han Solo… ¡Te contamos todo sobre la última grapa de los Cazarrecompensas!

    • Título: The Gathering
    • Guión: Ethan Sacks
    • Dibujo: Paolo Villanelli
    • Color: Arif Prianto
    • Editado: 4 Agosto 2021 (USA)
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: Marvel
    • Páginas: 32
    • Precio: 3.99 $

    Historia (con spoilers)

    En Corellia, vemos a Vukorah recibiendo la invitación del Crimson Dawn de Deathstick. En Nar Shaddaa Valance y Dengar huyen hacia Canto Bight, donde se reúnen con Wen Delphis. La líder del Sixth Kin decide devolver la Punishing One a Dengar a cambio de que vayan a molestar al Crimson Dawn.

    Mientras tanto T’Onga y Losha están formando un equipo. En Nar Kanji reclutan a Tasu Leech, mientras que en el santuario flotante Gand consiguen sumar a Zuckuss.

    Cuando llegan a su nave, Dengar y Valance se encuentran con que Deathstick los estaba esperando. Pero mientras deja fuera de combate llega a un intrigante acuerdo con Dengar dejándole a cambio la invitación para Jekkara y marchándose…

    Opinión

    Sacks nos propone dos historias paralelas que se van entrelazando. Interesante ver, de manera intercalada, la huída hacia delante de Valance y Dengar mientras que T’Onga y Losha van formando un equipo. Seguimos, no obstante, atrasados con respecto al crossover general, ya que este número habría de situarse en medio del Doctor Aphra #10, lo cual no es necesariamente malo. Un número que se disfruta sobre todo si vuelves hacia atrás y repasas la mencionada grapa. Nos quedamos con la intriga del pacto entre Dengar y Deathstick…

    Muy buen trabajo de Villanelli obteniendo una versión mucho más terrorífica de Wen Delphis, lo cuál es lo esperable de una líder criminal. Nos encanta ver también naves como Star Commuter 2000 o el Punishing One en el cómic. Y en cuanto a lugares, espectaculares vistas de Canto Bight o el Santuario Flotante Gand. Aunque ver a Zuckuss sin máscara y a torso descubierto ha sido… Impactante. Da mucha grima, y jamás pensé que estuviera tan fondón. Fantasía pura que se disfruta mucho. Por su parte Arif Prianto está dando lo mejor de sí, ofreciendo muy buenos contrastes y diferenciando ambientes, personajes, detalles. Muy contento con su trabajo en este número.

    Curiosidades

    La herida de bláster de Vukorah pudimos ver cómo se producía en Doctora Aphra #10. Aunque no sabemos cómo ha llegado de Midarr a Corellia.

    Ariole y Just Lucky son dos secuaces de Wen Delphis, líder del sindicato criminal Sixth Kin con base en Canto Bight. Son habituales de la serie Doctora Aphra y el encuentro con Dengar y Valance debe producirse antes o durante algún momento antes del final de Doctora Aphra #10, donde parten para Jekkara.

    Tasu Leech reaparece después de verlo por primera vez en la serie en el número #8, donde Valance le dio una buena tunda. Recordar su primera aparición fue en El Despertar de la Fuerza como líder del Kanji Club.

    El modelo de intercambiador Star Commuter 2000 apareció por primera vez en la serie Star Wars Rebels, y se hizo con la idea de asemejarse al StarSpeeder 3000, de la atracción Star Tours de los parques Disney. No es una casualidad la portada especial de Chris Sprouse conmemorativa del 50 aniversario de Lucasfilm dedicada a la atracción.

    Aunque había aparecido en los juegos X-Wing o Destiny, podríamos considerar esta la primera aparición Canon de la nave Punishing One de Dengar. Su primera aparición en Leyendas fue en la historia corta, ya mencionada en la anterior reseña, Payback: The Tale of Dengar, que estaba contenido en Tales of the Bounty Hunters, compilación de relatos a cargo de Kevin J. Anderson.

    Conclusión

    Con este número, que se ha adelantado a su planificación inicial, por fin sabemos cómo llegan los protagonistas de Bounty Hunters a Jekkara. Aunque también hemos visto como se adelanta el especial 4-LOM & Zuckuss #1 probablemente por el pequeño spoiler del mismo que podemos leer de ¿boca? de Zuckuss, quizá habría sido mejor leer este antes, aunque en el checklist no lo indica así… En breve sabremos si está justificado ya que ha salido el mismo día que esta grapa. La tercera ola del crossover ha comenzado.

    Reseñas de los números anteriores

    Reseñas anteriores del crossover en orden cronológico

  • Reseña y Curiosidades de Bounty Hunters #14: El nuevo dúo de cazarrecompensas trata de escapar de Deathstick

    Reseña y Curiosidades de Bounty Hunters #14: El nuevo dúo de cazarrecompensas trata de escapar de Deathstick

    Escrito por Mario Tormo

    Valance y Dengar están acorralados por la asesina enviada por el Crimson Dawn. Mientras tratan de encontrar una salida T’Onga y Losha también tendrán que hacer frente a los guerreros de la resurgida organización criminal codo con codo con lo que queda del sindicato criminal Mourner’s Wail.

    • Título: The Following
    • Guión: Ethan Sacks
    • Dibujo: Paolo Villanelli
    • Color: Arif Prianto
    • Editado: 7 Julio 2021 (USA)
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: Marvel
    • Páginas: 32
    • Precio: 3.99 $

    Historia (con spoilers)

    En Nar Shaddaa Valance y Dengar intentan huir de Deathstick refugiándose en la guarida de Mama Stammoch, pero ningún lugar está a salvo de la asesina…

    Mientras tanto, en el santuario del sindicato Mourner’s Wail, Losha y el nexu tienen que acudir para salvar a T’Onga de los guerreros del Crimson Dawn. Consiguen salvar también a Lord Khamdek, líder del clan, y a quien le confiesan la existencia de Cadeliah, su nieta, heredera del sindicato, y también del clan rival, Unbroken.

    La misión ahora será proteger a Cadeliah del Crimson Dawn, ya que el resurgido sindicato no querrá que la unión de otros dos sindicatos criminales pueda hacerle sombra.

    De vuelta a Nar Shaddaa, el dúo de cazarrecompensas creen que han conseguido escapar de Deathstick tras descubrir quienes son el Crimson Dawn, que era su pista para llegar hasta Boba Fett. Pero en realidad están justo donde quiere Qi’ra, la contratista de la asesina…

    Opinión

    Como ya apuntamos en el número anterior, la historia tenía pinta de suceder en mitad del Star Wars #12, que formaba parte de los preludios del crossover. Se ve que en este número ya han considerado aclarar que la historia sucede antes del War of the Bounty Hunters #1.

    Algo ha debido de suceder porque ha habido un cambio de orden de salida en Doctor Aphra #11 y #12 y con este número de Bounty Hunters, que deberían haber salido después del War of the Bounty Hunters #2 y están saliendo antes. Quizá algún cambio de última hora ya que el Doctora Aphra #10 contó con un dibujante distinto a la habitual en esta nueva etapa de la arqueóloga. Sea como sea este número ha conseguido aclarar y refrescar dos temas muy importantes para la trama (la de heredera de los dos sindicatos criminales y la historia del Crimson Dawn). Además Ethan Sacks nos justifica bastante bien las motivaciones de Dengar reintroduciendo a Manaroo y le de un nuevo sentido a toda la trama de Cadeliah.

    El trabajo de Paolo sobresale en este número porque ofrece viñetas espectaculares, la más espectacular de todas es sin duda la que explica todo el recorrido del Crimson Dawn.

    Resumen de la historia del Crimson Dawn

    Arif Prianto sigue en su línea de ofrecer un estilo personalísimo al conseguir compactar todos los colores de cada viñeta para que haya una uniformidad cromática.

    Curiosidades

    La mayor revelación y, como dirían en «El Puesto de Nima», la salvada de la quema ha sido Manaroo, la pareja de Dengar que se la mencionó por primera vez en el cómic de 1996 Motores gemelos de destrucción y apareció por primera vez como personaje en el relato Payback: The Tale of Dengar, que estaba contenido en Tales of the Bounty Hunters, y que se está convirtiendo en libro de referencia para este crossover, como ya os contamos en las curiosidades del Darth Vader #13. Posteriormente apareció mencionada también en la trilogía The Bounty Hunters War (también perteneciente a la cronología de Leyendas), que sería el antecesor espiritual en Leyendas de este evento. Si no nos equivocamos esta sería la primera aparición visual Manaroo.

    Volvemos tener reminiscencias a esa reunión que pudimos ver en el episodio 10 de la temporada 7 de The Clone Wars con todos los sindicatos controlados por Maul (¿llegaremos a verlo aunque sea en flashback?).

    A quien si vemos, aunque sea en flashback, es al capitán Rex. Toda una sorpresa (y un gustazo).

    Tenemos en este número la revelación de Qi’Ra, que ya pudimos ver en WotBH #1. Quizá otra de las claves de la aclaración del emplazamiento temporal del comienzo.

    Conclusión

    Un número que ha hecho un magnífico repaso al recorrido del Crimson Dawn y al arco de Cadeliah. Nos vamos a Canto Bight por lo que seguro que se cruzan los caminos con Aphra, que además es el próximo número del evento War of the Bounty Hunters. En la serie de la doctora ya vimos que también pasan varios de los protagonistas por el casino galáctico.

    Reseñas de los números anteriores

    Reseñas anteriores del crossover en orden cronológico