Autor: Jose Alabau Casaña

  • Viendo rojo. Un relato de The Old Republic

    Viendo rojo. Un relato de The Old Republic

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola, bibliotecarios! Hoy os traemos Viendo rojo, la traducción de Seeing Red, un relato de Leyendas perteneciente al videojuego Star Wars: The Old Republic, en concreto a su actualización 6.3 de verano de 2021. Está escrito por Jay Watamaniuk y, al igual que Toda una historia que contar (Quite a Story to Tell), que ya tradujimos aquí, apareció en la web oficial del videojuego, en este caso el 14 de julio de 2021. Y sí, aunque parezca increíble por las fechas en las que estamos, estos relatos pertenecen a la anterior continuidad. Os dejamos con él:


    Otra vez tarde. Jek me va a matar.

    Rass Ordo estaba a sólo unos pasos de la entrada del «Fuego de cobertura», el lugar favorito que él y su hermano Jekiah habían frecuentado durante años. Cuando Jekiah no estaba en una misión, era muy probable que se le encontrara aquí más o menos a la misma hora del día, comiendo más o menos lo mismo, rodeado del mismo tipo de gente. Esta era la cantina no oficial de los guerreros. Los verdaderos tipos duros con créditos para gastar. Todo, desde los carteles rotos hasta el letrero oscilante, pasando por la gruesa puerta de madera, tenía el color oxidado de la sangre seca; manchada por años de vientos del desierto soplando sobre las dunas de arena roja que rodeaban el asentamiento. Rass no había nacido en Geonosis, pero había vivido aquí el tiempo suficiente como para echar de menos las ardientes puestas de sol y las numerosas lunas cuando el trabajo le llevaba fuera del mundo.

    Tiró del pomo de latón teñido de rojo. La pesada puerta de roble no pudo amortiguar el bullicio del interior. La abrió con un chirrido penetrante y desenfadado y se vio envuelto en el sabor picante de la comida cocinada, la cerveza amarga y el bullicio incontrolado de los soldados de permiso.

    Entró, entrecerrando los ojos por la tenue luz. Los clientes habituales le dieron una fuerte ovación. Rass devolvió el saludo con una gran sonrisa. Esperando una merecida reprimenda por parte de su hermano mayor, se abrió paso rápidamente entre las mesas, asintiendo, saludando y dando palmadas en la espalda a algunos, mientras se dirigía a la esquina familiar del pub. Jekiah estaba con la cabeza hundida en su datapad personal, con la cara encerrada en una sombría concentración. Parecía cansado. Rass sintió una punzada en el pecho. Las cosas habían cambiado para Jekiah. Víctima de su propia competencia y de su tozudez en situaciones imposibles, Jekiah no podía permanecer oculto al liderazgo. Shae Vizla, la líder de los mandalorianos, estaba persiguiendo a un peligroso rival y ascendió a Jekiah a Árbitro. Su hermano era ahora su voz en todos los temas mandalorianos. Un gran honor, o como el propio Jekiah añadió, un gran dolor de muelas.

    Jekiah se había quedado en Geonosis para dirigir las operaciones cotidianas, poniendo distancia de por medio con la sede del poder mandaloriano para que la gente entendiera que él no era Shae Vizla y que no tenía ninguna influencia sobre ella. Rass no creía que fuera necesario, pero Jekiah era un soldado leal y soportaría una o dos heridas por el bien de la causa. Ahora ya no era un soldado raso, pero en esta cantina de mala muerte en un planeta polvoriento los clientes le hacían el mayor cumplido posible al pasar por alto su nuevo estatus y seguir considerándolo como uno de ellos.

    —¿No hay noticias? —preguntó Rass, elevando su voz por encima del clamor mientras se sentaba. Deben ser malas noticias, pensó mirando el datapad. Echó una mirada al camarero y este le sirvió dos tragos.

    —Otro muerto. El tercero esta semana —dijo Jekiah.

    Los mandalorianos rara vez estaban en paz y hoy no era una excepción. Jekiah dejó su pantalla, tirando de su barba, más gris que marrón estos días. Los mandalorianos luchaban. Era una forma de vida y Rass estaba orgulloso de ella. Su hermano siempre decía que no se afila una espada que no se piensa usar. Dejaron las bebidas sobre la mesa sin ninguna ceremonia. Rass empujó una.

    —¿Qué pasa?

    —Otro ataque al clan Shale. La victima apenas había salido del entrenamiento —Jekiah entregó el datapad. No se atrevió a mirar la imagen.

    —¿Nerak? —Rass sabía que era obvio. El clan Nerak no tenía problemas para dejar claro su punto de vista derramando sangre. Miró la pantalla. Eran ellos, sin duda.

    —Es probable. No saben cuándo parar.

    —Qué maldito desperdicio —Jekiah bebió un trago para bajar la frustración.

    El clan Nerak era joven para los estándares mandalorianos, eficaz pero poco notable y todavía estaba buscando su identidad. Por eso, cuando el antiguo líder se burló de un impulsivo advenedizo llamado Ballag, este lo mató en el acto. Algunos lo calificaron como un auténtico desafío, otros como un asesinato. Ballag se convirtió en el jefe del clan, pero su reputación quedó manchada. No quería parecer débil.

    Ballag empezó a buscar peleas y a derramar sangre para demostrar su fuerza. El último, y más atrevido problema, había sido con el clan Shale. Eran un clan antiguo y respetado por todos.

    El cadáver de la pantalla merecía una muerte mejor con un enemigo mejor.

    —¿Qué esperabas con Ballag dirigiéndolos? —dijo Rass—. Va a llevar a Nerak a la ruina si sigue así —se burló. No le gustaba Ballag. Demasiado terco para dirigir y demasiado estúpido para verlo.

    —He hablado con Arla Shale —dijo Jekiah—. Luché con ella durante la incursión en Darvannis. No permitirá que su pueblo sea tratado así. Con Mandalore fuera, tenemos que estar unidos.

    —¿Qué vas a hacer?

    —Llamarlos. Es hora de hablar.


    —¿Un duelo? —preguntó Arla, con su rostro tan delineado y lleno de cicatrices que no revelaba ninguna emoción. Sin pensárselo dos veces, asintió a Jekiah—. Como decida el Árbitro —no había ningún indicio de miedo en sus ojos, sólo una certeza férrea.

    Ballag dudó. Era una cabeza más alta que todos. Sus ojos eran de un amarillo extraño y pasaban de Jekiah a Arla, con un mínimo indicio de inquietud en su mirada. Arla era experimentada, quizá no más rápida, quizá no más fuerte, pero Ballag tendría que estar ciego para considerarla un blanco fácil. Arla arqueó una ceja ante la pausa.

    —De acuerdo —dijo, hinchando el pecho. Rass sintió la necesidad de poner los ojos en blanco, pero se controló. El asunto se acabaría. Tal vez. Rass confiaba en Jekiah, pero no estaba seguro de que esto funcionara. Habían pasado demasiadas cosas y las cicatrices aun eran demasiado profundas.

    —Bien —Jekiah asintió—. Pero antes de hacerlo oficial, hay una condición más —sus ojos eran como dos astillas de obsidiana—. Si sois derrotados —comenzó lentamente, observando a cada líder—, vosotros y vuestro clan seréis destruidos. Sin cuartel, sin excepciones.

    —¡Qué! —exclamaron Ballag y Rass a la vez. Rass dio un paso hacia Jekiah, con voz incrédula.

    —¿Jek…?

    La mirada de Jekiah detuvo a Rass en seco. Este no era su hermano. No era la cara amistosa de mil recuerdos de lucha en el patio de entrenamiento o de robar un velocípedo desatendido aparcado detrás del mercado para dar una vuelta. Era el árbitro de los mandalorianos. Su palabra era la ley.

    —¡No puedes destruir a todo un clan por esto! —Ballag insistió. Era una queja razonable, pero en este momento sonaba débil.

    —Acepta este duelo o termina tu disputa —dijo Jekiah.

    —Estoy de acuerdo —dijo Arla. Permaneció impasible, pero había algo en su rostro. Cautela y algo más… ¿diversión? Algo había pasado entre Jekiah y ella, pero Rass no sabía qué.

    Ese algo en su rostro enfureció a Ballag. Empezaron a aparecerle manchas rojas. Le dirigió una mirada enfurecida.

    —¿Y bien? —La cara de Jekiah era de hierro.

    El joven apretó los puños y se burló. —¡Haar’chak! —Maldijo—. ¡De acuerdo! —Se dio la vuelta y salió furioso. Arla asintió a Jekiah y le siguió. La puerta se cerró con estruendo tras ellos.

    —A los clanes no les gustará esto. Ni un poco. ¿Qué has hecho?

    Jekiah le dirigió una mirada incisiva. —Tomar una decisión.


    La arena. Tan lejos de los grandes salones de Alderaan y de las grasientas luces de Nar Shaddaa como cualquier otro lugar. Había poca decoración que distrajera. No era un lugar de entretenimiento como los asquerosos pozos de la muerte de los hutts. Era un lugar para dirimir disputas entre guerreros.

    El suelo de la arena era una mezcla de tierra compactada, arena roja y grava que raspaba la piel y enganchaba los pies de cualquiera que perdiera la concentración. Era un buen lugar para luchar y un lugar adecuado para morir. Después de siglos, las paredes grises se mantenían estoicas ante los sonidos de la batalla. No había asientos, para que nadie estuviera a gusto en este lugar. Cuando otros luchaban, tú te quedabas de pie. Los reunidos gritaban, chocando armas contra armaduras en un caótico regocijo mientras esperaban el comienzo de la contienda.

    Un único cuerno sonó. Un instrumento de hueso extraído de una antigua bestia para señalar el inicio de una contienda de honor. La multitud respondió del mismo modo con un aullido atronador. Jekiah Ordo, árbitro de los mandalorianos, apareció en el borde exterior. El débil resplandor de un muro de escudos se elevó en el aire para asegurarse de que ningún testigo sufriera daños o tuviera la tentación de interferir. En la arena, todos los juicios eran definitivos.

    Jekiah comenzó a caminar. El clamor comenzó a desvanecerse con cada paso. Cuando llegó al centro, se detuvo para observar a la multitud. Estaban tan silenciosos como la piedra. Lo desaprueban, pensó Rass. Más que eso, están enfadados. Por supuesto, se había corrido la voz de que se derramaría más sangre cuando se decidiera el vencedor de esta contienda. Desde que Mandalore el Reivindicado, una generación atrás, había ordenado el fin del clan Cadera por su negativa a atender su llamada, no se habían tomado medidas tan despiadadas. Rass había hablado con su hermano muchas veces en los últimos días, pero Jekiah no cedía. Los líderes de estos dos clanes lucharían, el ganador se marcharía y el perdedor y todos los que les siguieran morirían. Jekiah permaneció inmóvil en el centro. Asintió con la cabeza.

    Ballag, del clan Nerak, y Arla Shale, del clan Shale, entraron por lados opuestos. Ballag llevaba trofeos en el cinturón, pieles y huesos de monstruos a los que se había enfrentado. Llevaba un broquel con cuchillas en la muñeca y una fea rifle de dispersión apoyada en el hombro. Inclinó la cabeza hacia la multitud, levantando los brazos en señal de victoria prematura. Arla no llevaba ningún adorno, salvo el desgastado acabado de su armadura y el largo rifle con una afilada bayoneta sujeta en la punta. Su mirada no se apartó de su oponente.

    Un choque de metales sonó entre los testigos. El ruido se hizo más y más fuerte a medida que todos golpeaban el suelo, una placa de pecho o dos armas juntas. No honraban a los combatientes, si no al hombre que los puso allí.

    Los mandalorianos de los clanes destacados estaban en lados opuestos. Había mucho más en juego que este único combate. Rass notó que algunos del clan Nerak no estaban presentes. Tal vez no tenían confianza en su líder y habían huido. Cobardes. O apoyaban a quien los dirigía o elegían un nuevo líder.

    Jekiah levantó la mano abierta. El público se calmó. Un destello de fuego azul salió de su mochila propulsora y se elevó en el aire, con la mano aún abierta. Todos los ojos estaban puestos en él. Miró a Ballag, que asintió, se golpeó el pecho y lanzó un grito de guerra. Miró a Arla, que giró su rifle hacia delante y asintió. Jekiah cerró el puño.

    Ballag se lanzó hacia adelante, con su mochila propulsora en llamas. Arla lo esquivó, pero él sacó su broquel y le dio un tajo en la placa del pecho y en el casco, derribándola. Una pequeña salpicadura desapareció en la arena roja. La multitud aplaudió. La primera sangre. Esa era su intención, pensó Rass. ¿Su vida, su clan entero, en juego y él juega con la multitud? Ballag había vuelto a levantar las manos mientras Rass veía a Arla luchar por ponerse en pie. El ataque había hecho más daño del que parecía. Apoyándose fuertemente en su rifle, se preparó una vez más. Ballag cargó; esta vez conectó, lanzándola hacia atrás, casi haciéndola caer de pie una vez más. Al aterrizar, apuntó con su rifle de dispersión, pero ella la apartó con su rifle justo en el momento en que se disparaba en una explosión ensordecedora. Arla continuó con el movimiento de su arma en un rápido arco, y clavó la culata de su rifle en el casco de Ballag, haciéndole retroceder la cabeza. Volvió a blandir su bayoneta, pero Ballag se agachó ante el ataque. Dejando caer su rifle de dispersión, sacó con suavidad un largo cuchillo dentado que llevaba enfundado en la pierna. Lo levantó entre ellos, con la hoja balanceándose de un lado a otro como una serpiente.

    Ballag no tenía rival en el combate cuerpo a cuerpo, y confiaba en su fuerza y velocidad. Se abalanzó sobre ella con salvajes golpes y cortas estocadas. Arla desviaba a duras penas cada ataque, utilizando su largo rifle como bastón. El repiqueteo de metal contra metal era lo único que se elevaba por encima del ruido de la multitud. Arla luchaba a la defensiva, sin malgastar energía, sin moverse ni un pelo más de lo necesario. Estaba frustrando a Ballag, pero su mesurada defensa no le haría ganar este combate.

    Otro desvío. Ballag maldijo y dio un paso atrás, haciendo girar la daga en su mano. Arla sostenía su rifle frente a ella. Tenía media docena de cortes en los brazos y el torso y empezaba a tambalearse. Ballag soltó un ladrido y giró su daga una vez más, atrayendo su mirada. Se abalanzó, encendiendo su mochila propulsora en el último segundo y girando para atraparla con su broquel. La sangre voló y Arla se hundió en el suelo, con una mano en el cuello y la otra en el rifle para apoyarse. La multitud se lanzó hacia delante, apretada contra el escudo. Comenzó un canto rítmico y bajo mientras Ballag volaba por los aires, gritando su victoria. Arla agarró el rifle con fuerza, apoyándose en él, pero no pudo ponerse en pie. Rass miró a su hermano, con el corazón acelerado. Jekiah lo observaba desde su posición elevada, con el puño cerrado.

    Ballag invirtió el agarre de su daga para dar un golpe mortal. Otro chispazo de su mochila propulsora y salió disparado hacia Arla, con su arma brillando.

    Con apenas un brazo de distancia entre ellos, Arla giró su rifle, con la culata ya firmemente clavada en el suelo, y clavó la punta de la bayoneta en el pecho de Ballag, atravesándole el hombro con la punta. Ballag gritó, y la sangre salió de su boca. No era un golpe mortal, pero era más que suficiente para acabar con esto. Arla atrapó la daga cuando se le cayó de los dedos. Su boca se abrió y se cerró un par de veces, conmocionado. Arla se puso en pie, sin rastro de su anterior debilidad. Las heridas en su cuello y en otros lugares estaban ensangrentadas, pero eran mucho menos graves de lo que parecían. Ballag se aferró a su rifle, pero su fuerza había desaparecido.

    Arla levantó la propia daga de Ballag en el aire, invirtiendo su agarre. La multitud se quedó en silencio. Ella miró a su propio clan durante varios latidos. Asintió con la cabeza antes de dirigir su mirada al clan Nerak, que estaba sentado en silencio al otro lado de la arena. Algunos estaban afligidos, otros enfadados, otros aceptaban su destino y esperaban. Bajó la daga hasta la garganta de Ballag. Su filo dentado presionaba su piel expuesta. Se estremeció, sus ojos brillaron de odio y miedo. Jekiah se acercó pero no dijo nada.

    —Un empate— dijo Arla en voz baja.

    Jekiah aterrizó junto a ella. Los testigos que estaban lo suficientemente cerca para escuchar comenzaron a murmurar. —Un empate, Árbitro —repitió, más fuerte esta vez.

    Más personas de la multitud empezaron a murmurar. Jekiah la miró a ella y al indefenso Ballag durante un momento.

    —¡Se declara un empate! —anunció Jekiah, con su voz llegando a todos los rincones. Se oyeron gritos. Rass no podía decir si estaban enfadados o conmocionados. Probablemente ambas cosas. Jekiah se volvió hacia Ballag, que estaba perdiendo mucha sangre. —¿Estamos de acuerdo?

    Ballag apretó los dientes varias veces. La lucha seguía saliendo de él, mezclándose con el creciente charco rojo. Asintió con la cabeza.

    —Este duelo ha terminado —levantó el puño y lo abrió para que todos lo vieran.

    Arla tiró la daga antes de volverse hacia su clan. El choque de las armas contra el metal fue ensordecedor.

    Ballag agarró su daga con los dedos entumecidos. El clan Nerak permaneció en silencio.


    En calle no se esuchaban conversaciones, pero Rass iba a iniciar una.

    Dobló la esquina y Jekiah estaba de pie fuera del pub, mirando su datapad.

    —¿Jek?

    Levantó la vista. —Rass. A tiempo. Hm… ¿debería estar preocupado? —dijo Jekiah. Sus ojos eran brillantes. Una mirada rara pero bienvenida.

    —No hay tráfico. ¿Alguna noticia?

    —El clan Nerak encontró un nuevo líder.

    —¿No me digas? —Rass sonrió—. ¿Y el clan Shale?

    —Está fuerte —Jekiah asintió—. Arla es una buena guerrera. Sabes que luché con ella hace tiempo.

    —Lo mencionaste, sí —Rass sonrió antes de acercarse, bajando la voz—. Te has arriesgado mucho, Jek.

    Jekiah asintió, sus ojos se oscurecieron. Rass le dio una palmadita en el hombro. —Entremos.

    —Rass —Jekiah lo detuvo, con la mano en la puerta—. Pensé que podríamos probar otro lugar. Cambiar cosas.

    —¿Qué? ¿Por qué? —Rass tiró de la puerta.

    —Rass —el tono era suave, pero mantuvo la puerta cerrada—. Vamos a dejar que cenen tranquilos. —Jekiah quitó la mano de la puerta, con el polvo rojo cayendo y arremolinándose alrededor de ambos. —Vamos. Yo invito.

    Los familiares sonidos apagados del interior eran fuertes y reconfortantes, pero Rass soltó la puerta y los dos hermanos subieron la calle en silencio.


    Esperamos que os haya gustado esta historia. Ya sabéis que si queréis consultar el listado de relatos de Star Wars lo podéis hacer en este artículo. ¡Que la lectura os acompañe!

  • Star Wars Misión fortuita

    Star Wars Misión fortuita

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! En esta ocasión vamos a reseñar una novela, pero no una cualquiera, sino Misión fortuita, un fanfic de nuestro compañero Alberto López Calvo, la persona detrás de Taller Skywalker. Y es que este libro es una pequeña gran aventura escrita con mucho cariño y oficio, editada además con veinticinco relatos cortos de su propia cosecha que redondean la experiencia.

    Fotografías cedidas por Alberto Izquierdo y Lara Franco

    El proyecto

    Esta historia, aunque fue publicada en papel en 2018, fue escrita por Alberto en el año 2002, el mismo año del estreno de El ataque de los clones. Esto no es casualidad, ya que la novela bebe fundamentalmente de esta película. La trama, los personajes, y la manera en la que estos se relacionan, funcionan perfectamente como una precuela del Episodio II, situada, eso sí, tres años antes.

    Pese a la gran cantidad de literatura que tenemos en Star Wars, el periodo entre La amenaza fantasma y El ataque de los clones es de los menos explotados, ya que únicamente encontramos dos novelas: El planeta misterioso (Rogue Planet, Greg Bear, 2000), más cercano cronológicamente al primer episodio, y La llegada de la tormenta (The Approaching Storm, Alan Dean Foster, 2002), vendida directamente como precuela del segundo, aunque siendo honestos, la relación con este es simplemente testimonial ya que más allá de narrar la misión en el planeta Ansion no aporta mucha información a la película. A estos dos libros habría que añadir Jedi Quest, la saga juvenil escrita por Jude Watson, seudónimo de Judy Blundell, publicada entre 2001 y 2004 en el mercado anglosajón e inédita en nuestro país salvo por los dos volúmenes que conforman el crossover con Aprendiz de Jedi.

    Respecto a su autor, muchos lo conoceréis por Taller Skywalker, la página de Facebook en la que recopila información sobre sus proyectos, además de charlas y galerías fotográficas de eventos fans entre otras cosas. También es uno de los más activos colaboradores de La biblioteca del templo Jedi, ya que no solo participa en la revista y en las antologías, sino que fue durante tres años el presentador y montador de nuestro podcast. En otros territorios galácticos, forma parte del grupo The Force, además de haber publicado libros con otras editoriales. Por si fuera poco, también es una de las personas más destacadas dentro de las comunidades online de Indiana Jones y James Bond, con sendos fanfics ambientados en dichas sagas: Indiana Jones y el sueño de la serpiente (2014) y Libertad para vengarse (2016).

    A nivel técnico, y antes de sumergirnos en la historia, habría añadir que Alberto financió la edición en papel de esta historia a través de Indiegogo, la plataforma de online de micromecenazgo, con una tirada limitada a veinticinco ejemplares e impresa por Vivelibro. La portada también corrió a cargo del propio Alberto, con retoques finales en cuanto a la tipografía por parte de Jose Gracia, de ahí la mención a la editorial The Force en la cubierta. Además, con cada libro se incluía un marcapáginas, basado en la portada. Para su salida se sorteó un poster dibujado por Juan Antonio Pino Rodil, mientras que la presentación se realizó en la librería Nexus de Santander, contando, además, con la presencia de Gorka Salgado Sautu.

    Presentación en Nexus

    La historia

    Como hemos dicho, la narración, pese a ambientarse tres años antes de El ataque de los clones, se basa principalmente en esta. Los protagonistas, Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi, son un fiel reflejo de lo que veremos en la película, con una relación maestro y aprendiz marcada por el carácter tan distinto entre ellos y los conflictos que esto provoca. Además, por el año en el que se ubica la historia, vemos como ciertos eventos se ciernen inevitablemente sobre la galaxia, que desembocarán, años más tarde, en las Guerras Clon.

    La historia se sitúa en Orum, planeta inventado para la ocasión. Hasta allí se han trasladado Anakin y Obi-Wan para sumergirse en su selvático entorno y aprender sobre la Fuerza Viva, tal y como hicieran años antes Qui-Gon y su entonces aprendiz Kenobi. En este viaje iniciático se tendrán que enfrentar a numerosas criaturas y al exigente clima de Orum, caracterizado por sus fuertes cambios. Pero como no podía ser de otra manera, un evento alterará el rumbo de los acontecimientos, ya que, informados por los nativos, los dos Jedi decidirán enfrentarse al ghozzian, un ser legendario que está acabando con la vida de aquellos que se internan en su territorio, cuyos cadáveres aparecen intactos, como si les hubiera absorbido el alma. Sin entrar en muchos más detalles, ya que sería destripar la novela, habría que añadir que esto es solo el punto de partida de todo lo que vendrá luego, ya que la historia se vuelve muy ambiciosa en cuanto a sus intenciones, armando una gran trama que tendrá ecos en toda la galaxia.

    En cuanto a la escritura, pese a ser un fanfic, goza de un estilo muy depurado y neutro, sin que se noten los manierismos típicos de los autores amateurs. Los personajes están muy conseguidos, en cuanto a sus aptitudes y dialéctica, y tanto el mundo que se construye, como el encaje dentro de universo galáctico, hacen que disfrutemos de la lectura como si fuera una novela oficial. La narración se basa fundamentalmente en escenas de acción, conformando una serie de set pieces muy fílmicas que hacen que la lectura sea muy entretenida y voraz. Respecto a las influencias de esta historia, además del citado segundo episodio, habría que añadir el cómic La vida, la muerte y la Fuerza viva (Life, Death, and the Living Force), escrito por Jim Woodring y publicado dentro de la serie de Star Wars Relatos en 1999.

    Los relatos cortos

    Como mencionamos al principio de esta reseña, la edición se complementa con veinticinco relatos escritos previamente, muy variopintos y escuetos, pero que abarcan multitud de historias y situaciones.

    • El traje de Lord Vader. Un relato humorístico sobre el diseñador del traje de Darth Vader.
    • Secuestro liberador. La historia de cómo un esclavo hará todo lo posible por librarse el explosivo que lo retiene, con la ayuda involuntaria de Ben Quadinaros.
    • ¡Menudo invento! Otro relato en tono de humor, en este caso sobre los usos que un pastor da a un artilugio que acaba de encontrar abandonado, y que no es otro que un sable laser.
    • La fiesta de Bakura. La narración de una sangrienta competición religiosa en Bakura, en la que unos corredores se ven perseguidos por unas temibles bestias.
    • El sustituto de Darth Vader. La presentación de Darth Wonntous como sucesor de Vader y Palpatine, haciendo una demostración de su poder.
    • Sensaciones. Anakin siente a través de la Fuerza que su madre está siendo secuestrada por los tusken, lo que provocará un conflicto entre sus intereses personales y la doctrina Jedi.
    • La carrera más corta de Shuz Smmot. Un breve relato sobre un jugador y una apuesta que en un principio parece descabellada.
    • Cómo ser un buen senador. Una breve narración que nos muestra la corrupción del Senado, con el mercadeo de votos.
    • ¿Qué será la paz? Una historia sobre la vida en Skantann, un planeta sumido en una eterna guerra civil, de manera que sus habitantes desconocen lo que es llevar una vida normal en paz.
    • Odio a Han Solo. La carta de Dengar a Vader explicándole los motivos personales que tiene contra Han Solo, para que lo incluya en la terna de mercenarios que le den caza.
    • Cocina Tatooine: Los mejores platos. Recetas de cocina de Tatooine de un libro que va a salir a la venta.
    • ¿Así es como lo haces? Una discusión entre C-3PO y R2-D2 acerca de cómo este último conseguía resolver siempre todas las situaciones peligrosas.
    • Gracias a mí. El relato de un técnico de Ciudad Nube en el que afirma que gracias a la antena que instaló días antes, Luke Skywalker pudo salvarse en la caída tras su duelo con Darth Vader.
    • Un absurdo. Un brillante e inclasificable ejercicio literario que, funcionando como una matrioska, visita conocidas escenas de la saga.
    • La traición de Sifo-Dyas. Esta historia nos cuenta los remordimientos del Jedi tras confesarle Dooku que ha sido utilizado.
    • No me gusta hablar del pasado. Es el relato más largo de todos y en él se nos narra una frenética huida de Boba Fett tras ser atrapado por una banda de piratas.
    • Estoy preparado para afrontar las pruebas. Anakin quiere afrontar ya las pruebas para superar su etapa de padawan ya que presiente que un cambio importante se va a producir en la vida de su madre.
    • Siempre rítmica, siempre lenta, siempre aterradora. Relato de terror psicológico sobre el trauma que sufre un almirante tras escuchar la respiración de Vader y las funestas consecuencias que sufren aquellos que lo defraudan.
    • El sacrificio de los Lars. Una escena no vista en el Episodio IV, el fatal encuentro entre los soldados de asalto y Owen y Beru Lars cuando el Imperio busca los droides.
    • Coincidencias. Una historia sobre las coincidencias y desventuras que sufre un mercader que lleva un cargamento de agua a Tatooine.
    • Cómo entrenar a un Sith. Un relato sobre cómo fue el proceso de selección de aprendices Sith previo a Darth Maul.
    • Intransigencia. Breve relato humorístico sobre la intransigencia llevada a límites absurdos.
    • Menudo deporte. Se nos describe el poontroom, uno de los deportes más exigentes físicamente de la galaxia.
    • Si fuera un Jedi. Los pensamientos de un ladrón encarcelado sobre lo que podía haber llegado a ser si hubiera sido un Jedi.
    • Suerte. La huida de un jugador tras ganar una apuesta acompañado por una twi’lek que no resultará ser quien dice que es.

    Esperamos que os haya llamado la atención esta novela, junto con los relatos, y es que muchas veces las historias escritas por los fans son igual o más interesantes que las oficiales. Si queréis leer más relatos cortos de Alberto los podéis encontrar en nuestra revista Biblioteca Jedi (números 1 y 4) y en los diferentes volúmenes de nuestra antología Soñando con galaxias muy lejanas (volúmenes 1 y 2 publicados, el tercero en proceso). Para cualquier duda o comentario que tengáis podéis contactar con Alberto a través de su página de Facebook de Taller Skywalker. ¡Que la lectura os acompañe!

    Más publicaciones en las que aparecen relatos de Alberto
  • Dune, ¿inspiración para Star Wars?

    Dune, ¿inspiración para Star Wars?

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! Aprovechando el estreno de Dune, adaptación parcial de la primera novela de la saga a cargo de Denis Villeneuve, vamos a retomar un debate que se desató tras el estreno en 1977 de La guerra de las galaxias. De hecho, Frank Herbert estuvo a punto de denunciar a George Lucas por plagio, señalando irónicamente que habría que crear una asociación de todos los autores a los que el de Modesto había cogido ideas prestadas. Recientemente, Villeneuve confesó que su inspiración para rodar esta nueva versión de Dune vino de La guerra de las galaxias, por lo que es evidente que hay elementos en común que unen ambas sagas.

    Antes de sumergirnos en este tema, una puntualización. Para este artículo vamos a tomar como base el texto de Frank Herbert, dejando de lado sus adaptaciones fílmicas. Va a ser inevitable hablar de partes de la trama de la novela, por lo que no se recomienda leer a partir de aquí en el caso de que no se quiera saber nada de la historia. Normalmente diríamos que con ver la película de Villeneuve es suficiente, pero no, ya que esta solo cubre dos tercios y se comentarán datos que suceden al final del libro. Por supuesto, os recomendamos la lectura de Dune, una de las mejores obras de ciencia ficción de todos los tiempos, así como el visionado de cualquiera de sus adaptaciones.

    Frank Herbert y Dune

    Franklin Patrick Herbert Junior, más conocido como Frank Herbert, nació en 1920 en Tacoma, Estados Unidos. Después de una infancia complicada, varios trabajos periodísticos y la Segunda Guerra Mundial, Herbert se asentó en California, donde conoció a su segunda esposa, la también escritora Beverly Ann Stuart. En la década de los 50 publicó varios relatos cortos, iniciando su carrera como novelista en 1955 con Under Pressure. En 1959, cuando investigaba para un artículo sobre las dunas de arena de Oregón, empezó a acumular información sobre este tema. Su esposa consiguió un trabajo a tiempo completo como redactora publicitaria, por lo que Herbert pudo dedicarse plenamente a la escritura. El artículo, que nunca llegó realizar, puso la base de lo que acabaría siendo Dune, novela que le costó seis años en escribir.

    La primera edición de la historia apareció en la revista de ciencia ficción Analog, dividida en ocho partes agrupadas en dos grandes arcos: Dune World y Prophet of Dune. La publicación en formato novela fue rechazada por una docena de editoriales, hasta que Sterling E. Lanier, de Chilton Book Company, que principalmente se dedicaba a publicar manuales de automovilismo, le ofreció 7500 dólares por editarla en tapa dura. Herbert reescribió la mayoría del texto y, finalmente, en 1965 se publicó. Aunque inicialmente no fue un éxito de ventas, sí lo fue en cuanto a crítica, ganando los premios Hugo y Nebula de ese mismo año.

    Después Dune, Herbert continuó la historia con El mesías de Dune (1969) e Hijos de Dune (1976), conformando una trilogía. Pero no se quedó ahí, ya que seguiría la saga con Dios emperador de Dune (1981), Herejes de Dune (1984) y Casa Capitular Dune (1985). Lamentablemente, Frank Herbert falleció en febrero de 1986, dejando la historia abierta, pero como ocurre en estas franquicias, siempre hay maneras de continuar la saga.

    Brian Herbert, hijo del difunto autor, y Kevin J. Anderson, conocidísimo autor galáctico, retomaron Dune en 1999 con una serie de novelas que actuaban a modo de precuelas. La primera trilogía, Preludio a Dune, se publicó entre 1999 y 2001, mientras que Leyendas de Dune apareció a continuación, entre 2002 y 2004. Además, en 2006 y 2007 finalizaron la saga principal con Cazadores de Dune y Gusanos de arena de Dune, cerrando por fin la trama de Frank Herbert. Posteriormente, y casi a ritmo anual, este tándem ha continuado publicando precuelas, inéditas en nuestro país.

    Pero la historia de Dune no se ha quedado únicamente en la literatura, ya que tenemos películas, miniseries, cómics y videojuegos, que con mayor o menor fortuna han adaptado la historia. Exceptuando la posible bilogía de Denis Villeneuve (la existencia de una segunda parte depende de su éxito en taquilla), tenemos la conocida adaptación de David Lynch de 1984, que pese al batacazo económico que supuso en su momento en Estados Unidos, con el tiempo ha conseguido el estatus de película de culto. Curiosamente, antes de que Lynch asumiera el cargo de director, el productor Dino de Laurentiis había contratado a Ridley Scott, que quería dividir la adaptación en dos partes, idea que no cuajó. No nos olvidamos tampoco del ecléctico intento previo del chileno Alejandro Jodorowsky, que pese a rodearse de grandes nombres, no salió adelante.

    Planetas desérticos, casas nobiliarias y traumas familiares

    Es en el momento de empezar cuando hay que cuidar atentamente que los equilibrios queden establecidos de la manera más exacta. Y esto lo sabe bien cada hermana Bene Gesserit. Así, para emprender este estudio acerca de la vida de Muad’Dib, primero hay que situarlo exactamente en su tiempo: nacido en el 57º año del Emperador Padishah, Shaddam IV. Y hay que situar muy especialmente a Muad’Dib en su lugar: el planeta Arrakis. Y no hay que dejarse engañar por el hecho de que nació en Caladan y vivió allí los primeros quince años de su vida. Arrakis, el planeta conocido como Dune, será siempre su lugar.

    Del «Manual de Muab’Dib», por la Princesa Irulan

    Dune, como todas las grandes obras de la literatura, tiene muchas capas y niveles de interpretación. Es una novela con tintes feudales sobre la ambición por controlar el recurso natural que llevará al poder absoluto, trasladado a un futuro lejano. También es una reinterpretación del viaje del héroe, la historia de cómo se forja un Mesías. Un alegato sobre la naturaleza y la explotación descarnada de esta. Incluso una adaptación de la vida de Thomas Edward Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia. Dune es todo esto y muchas cosas más.

    La trama de la novela es muy sencilla y a la vez extremadamente rica y compleja. El desértico planeta Arrakis, el único lugar donde se encuentra la melange, la especia que hace posible el trazado de rutas espaciales, ha cambiado de gobernantes por orden del Emperador. Los Harkonnen, que lo regían hasta entonces, deberán ceder el planeta a los Atreides. Observando cómo se desenvuelven los acontecimientos, las Bene Gesserit, una orden mística femenina que tiene sus propios planes, así como los fremen, los nativos del planeta. Este sería el punto de partida de la historia, con nuestro protagonista, el heredero Paul Atreides, en el centro de todas las conspiraciones por el poder.

    Lo primero que nos llama la atención es Arrakis, el planeta en el que situará la mayor parte de la trama. Y es que Tatooine es muy parecido: tenemos grandes desiertos inhóspitos, peligrosos nativos de los que poco se sabe, animales monstruosos que amenazan la supervivencia y un aprovechamiento de la escasa humedad. Incluso tiene dos soles normalmente visibles, muy similar a las dos lunas de Arrakis. Pero también es cierto que en la saga de Lucas, este planeta es un punto de partida, un planeta de los miles que forman la galaxia, concebido más como una muestra del entorno aislado y pobre en el que se encuentra Luke (y Anakin) que como gran protagonista de la historia.

    El otro punto de partida de Dune, las casas nobiliarias y todo el entramado de duques, barones y condes, bajo el poder de un emperador, tiene también su reflejo en Star Wars. Y es que la nobleza siempre ha estado muy presente en la saga de Lucas desde sus orígenes, como podemos ver en la Princesa Leia, heredera de la Casa Real de Alderaan, el apelativo de Señor de Darth Vader, sin olvidar al Barón administrador Lando Calrissian o como veríamos en las precuelas, el Conde Dooku. Además de que también tenemos un Emperador, figura omnipresente en toda historia con tintes galácticos que se preste.

    Tenemos también las relaciones familiares. En el último tercio de la novela conocemos a Alia, la hermana de Paul, de dos años de edad, con la que comparte poderes mentales. Nótese la similitud entre Alia y Leia, no solo fonéticamente. Además, en una visión del protagonista, descubriremos que el villano, el Barón Harkonnen, no es otro que su abuelo por parte de madre, en un giro de los acontecimientos similar al que vimos en El Imperio contraataca con la paternidad de Luke. Así pues, pese a la inmensidad de la galaxia, vemos que una misma familia es la que decidirá el futuro de millones de seres, como ocurre en Star Wars con los Skywalker.

    La mística y los poderes

    Dios creó Arrakis para probar a los fieles

    De «La Sabiduría de Muab’Dib», por la Princesa Irulan

    Además de estas cuestiones, más de forma que de fondo, existen puntos en común relacionados con el arquetipo del elegido, sus habilidades y cómo las han conseguido. Vamos a ver primero la presciencia o capacidad de ver el futuro. El personaje de Paul vive atormentado porque tiene unas visiones del futuro en las que solo hay muerte y destrucción. Estas no siempre se cumplen, o al menos parcialmente, ya que, como diría Yoda, «el futuro siempre en movimiento está». Este es otro punto en común con Star Wars, y que nos conduce en ambos casos a un determinismo en el que, pese haber cierto grado de libre albedrio, los personajes no pueden escapar de su destino. Paul teme que se desate una guerra santa en su nombre, la jihad, mientras que Anakin hará todo lo posible para evitar la muerte de su esposa, Padmé.

    Enlazando con el punto anterior, tenemos la figura del elegido, y es que este es el arquetipo clásico por excelencia. En Dune, Paul es el mahdi, el salvador que liberará a su pueblo. En Star Wars, Anakin traerá el equilibrio a la Fuerza. Para Dune, Herbert actualizó la narrativa islámica en un formato de space opera, mezclándola, por ejemplo, con rituales cristianos del agua y terminología hebrea. De hecho, la figura del mahdi es especialmente relevante en el chiismo, considerado como el líder que vendrá a liberar la Tierra de los males que la consumen y restaurará la verdadera religión, todo esto en los prolegómenos del fin del mundo. La llegada del mahdi, pese a ser un elemento escatológico, ha sido proclamada por diversas sectas, como el bahaísmo, que necesariamente han caído en la herejía, en un caso similar a lo que supuso Jesucristo para el judaísmo y la consiguiente escisión cristiana. En nuestra saga galáctica, en cambio, Lucas optó por crear una figura mesiánica basada en una dicotomía de la lucha del bien contra el mal (lado luminoso y lado oscuro), a la que aderezó con elementos de doctrinas orientales, pero centrándose más en conceptos universales que en religiones concretas.

    En ambas sagas, además, podemos ver perfactemente el viaje del héroe campbelliano en todas sus fases. En Dune, Paul y su madre, embarazada, tendrán que partir en secreto al exilio para no caer en manos de los Harkonnen. Durante su estancia con los fremen (derivado de free men, hombres libres), nuestro protagonista será sometido a varios desafíos, incluyendo una última prueba que lo coronará como el mesías elegido, la resurrección. En Star Wars tenemos también a Luke y Leia, cuyos caminos se separaron al nacer, viviendo cada uno exiliado a su manera, pero que el destino hará que se reencuentren. Curiosamente, ni Paul ni Luke nacieron en los planetas desérticos, ya que el primero es de Caladan y el segundo recordemos que nació en Polis Massa. Además, también tendremos la resurrección de Anakin, el elegido, con su regreso a la luz al final de El retorno del Jedi.

    Otro elemento religioso que vemos en Dune son las Bene Gesserit. Se trata de unas iniciadas en una orden cuasi monástica que tienen, entre otras cosas, un poder conocido como la Voz que les permite someter las voluntades ajenas, muy similar a la Fuerza. Además, han sido entrenadas en el Prana-Bindu, una técnica que les otorga un control absoluto sobre cada músculo de su cuerpo. Paul también ha sido iniciado en la manera Bene Gesserit, adiestrado por su madre, Dama Jessica, que pertenece a esta orden, convirtiéndolo en una excepción, ya que las Bene Gesserit siempre son mujeres. Imaginemos por un momento a Frank Herbert en el cine viendo a Obi-Wan Kenobi explicarle a Luke qué son los caballeros Jedi, su entrenamiento, y cómo consiguen sortear la patrulla que busca los droides. Las similitudes son evidentes. Para más inri, y gracias a la exhausta documentación existente, sabemos que en los primeros borradores de Star Wars se mencionaba a los Jedi-Bendu, un cuerpo dependiente del Emperador, que además del parecido evidente entre Bindu y Bendu,  comparten con las Bene Gesserit el trabajo en paralelo con el Imperio.

    Conclusión

    Como hemos visto, existen muchos puntos en común entre ambas sagas. De hecho, si simplificáramos el argumento de Dune, veríamos que hay ecos que resuenan en Star Wars: el protagonista y su hermana tienen poderes especiales, tanto por nacimiento como por el entrenamiento místico que han recibido. Desarrollaran su viaje del héroe con diferentes maestros, para finalmente enfrentarse al villano, que es de su ascendencia. Normal que Herbert saliera cabreado del cine.

  • J. W. Rinzler, el autor que nos contó cómo se hizo Star Wars

    J. W. Rinzler, el autor que nos contó cómo se hizo Star Wars

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! Ayer conocíamos la triste noticia del fallecimiento, a los 58 años de edad, de Jonathan Rinzler, más conocido como J. W. Rinzler. Junto a Paul Duncan, era uno de los cronistas de Star Wars más querido por los aficionados, especialmente por sus documentados trabajos de Cómo se hizo. Pero su obra no se reduce a estos volúmenes, ya que Rinzler era un artista completo: escritor, editor, guionista, novelista, director e incluso pintor.

    Nacido el 17 de agosto de 1962 en Lakewood, Nueva Jersey, creció entre Nueva York y Berkeley, donde cursó la mayor parte de sus estudios, llegándose a graduar en Literatura comparada. El verano pasado se le diagnosticó cáncer de páncreas, y tras luchar casi un año contra la enfermedad, nos dejó ayer 4 de agosto de 2021.

    En este artículo vamos a repasar toda su carrera, tanto en Star Wars como en otras franquicias, así como proyectos más personales. Esperamos, pues, que estas líneas sirvan de homenaje a un autor tan polifacético y querido.

    STAR WARS

    Autor de libros

    La carrera como cronista de Star Wars de Rinzler empezó en 2005, cuando publicó, ambos el 2 de abril, The Art of Star Wars Episode III: Revenge of the Sith y The Making of Star Wars Revenge of the Sith. Por si fuera poco, el mismo día apareció Star Wars: Visionaries, obra en la que participaba escribiendo la introducción. Su trabajo en The Art of Star Wars Episode III: Revenge of the Sith se complementó ese mismo año con The Art of Revenge of the Sith, un suplemento que se publicó dividido en tres partes en las revistas Star Wars Insider 83, 84 y 85.

    The Art of Star Wars Episode III: Revenge of the Sith y The Making of Star Wars Revenge of the Sith

    Después del frenético 2005, con todo lo relacionado con La venganza de los Sith, en 2007 publica la que será su obra más famosa Cómo se hizo Star Wars (The Making of Star Wars: The Definitive Story Behind the Original Film), a la que se sumará en 2010 Cómo se hizo El Imperio contraataca (The Making of The Empire Strikes Back) y en 2013 Cómo se hizo El retorno del Jedi (The Making of Return of the Jedi), cerrando así la Trilogía Clásica. Estos tres volúmenes fueron publicados en España por Planeta Cómic en 2015, 2016 y 2018 respectivamente.

    Cómo se hizo Star Wars
    Cómo se hizo El Imperio contraataca
    Cómo se hizo El retorno del Jedi

    Intercalados entre estos, Rinzler publicó en 2010 The Sounds of Star Wars, con prólogo de Ben Burtt, y en 2011 Los planos de Star Wars (Star Wars: The Blueprints), editado por Planeta Cómic en España en 2017, además de escribir la introducción para Star Wars Art: Visions, de 2010. Como curiosidad, indicar que la edición en tapa dura y gran formato de Los planos que tenemos en España es la equivalente a una segunda tirada que se hizo en 2013, más económica, ya que la edición original de 2011 estaba limitada a 5000 ejemplares, teniendo además un tamaño menor.

    The Sounds of Star Wars
    Los planos de Star Wars

    Por último, antes de dejar los Cómo se hizo, citar que a Rinzler y a Mark Cotta Vaz, otro autor de libros sobre producción, se les encargó la escritura de The Making of Star Wars: The Force Awakens, libro que contaría con textos introductorios de J. J. Abrams y de Kathleen Kennedy, pero que fue cancelado pese a estar previsto para octubre de 2016. En cambio, The Art of Star Wars: The Force Awakens, de Phil Szostak, sí que salió adelante. Quizás en un futuro recuperen el proyecto ahora que la trilogía está completa, aunque lamentablemente no podremos contar con Rinzler.

    Editor de Lucasbooks

    Paralelamente a su trabajo como autor, Rinzler fue editor ejecutivo de Lucasbooks, ejerciendo como tal en la publicación de numerosos libros entre 2002 y 2014, la mayoría guías visuales. A continuación listamos todas las obras en las que participó como editor ejecutivo. En negrita se resaltan únicamente los títulos que han llegado a nuestro país.

    El ataque de los clones: Diccionario visual de personajes y equipos (Star Wars: Attack of the Clones: The Visual Dictionary, David West Reynolds, 2002), El ataque de los clones: Vistas en sección de vehículos y naves (Star Wars: Attack of the Clones Incredible Cross-Sections, Curtis Saxton, 2002), Mythmaking: Behind the Scenes of Attack of the Clones (Jody Duncan, 2002), The Cinema of George Lucas (Marcus Hearn, 2005), La venganza de los Sith: Diccionario visual de personajes y equipos (Star Wars: Revenge of the Sith: The Visual Dictionary, James Luceno, 2005), La venganza de los Sith: Vistas en sección de vehículos y naves (Star Wars: Revenge of the Sith Incredible Cross-Sections, Curtis Saxton, 2005), Galactic Crisis! (Ryder Windham, 2005), Dressing a Galaxy: The Costumes of Star Wars (Trisha Biggar, 2005), Star Wars: Complete Locations (varios autores, 2005), Diccionario visual completo (Star Wars: The Complete Visual Dictionary, varios autores, 2006), Star Wars: Complete Cross-Sections (varios autores, 2007), The Art and Making of Star Wars: The Force Unleashed (W. Haden Blackman y Brett Rector 2008), Rogue Leaders: The Story of LucasArts (Rob Smith, 2008), Star Wars: The Clone Wars Character Encyclopedia (Jason Fry, 2010), Año a año (Star Wars Year by Year: A Visual Chronicle, Ryder Windham, Daniel Wallace y Pablo Hidalgo, 2010), La Senda Jedi (The Jedi Path: A Manual for Students of the Force, Daniel Wallace, 2010), Enciclopedia de personajes (Star Wars Character Encyclopedia, Simon Beecroft, 2011), Star Wars: The Phantom Menace: The Expanded Visual Dictionary (David West Reynolds y Jason Fry, 2012), El Libro de los Sith (Book of Sith: Secrets from the Dark Side, Daniel Wallace, 2012), Star Wars: The Old Republic Encyclopedia (varios autores, 2012) y Star Wars: The Clone Wars: Episode Guide (Jason Fry, 2013).

    Destacar dos más, que al no tener apenas texto, el nombre de Rinzler aparece en la portada como editor: Star Wars Storyboards: The Prequel Trilogy (2013) y Star Wars Storyboards: The Original Trilogy (2014).

    Portadas de los Storyboards

    El cómic The Star Wars

    La vertiente escritora de Rinzler no estaba enfocada únicamente a los Cómo se hizo o la supervisión de guías, sino que se lanzó como guionista de unos de los cómics más peculiares publicados en la época de Dark Horse. Basado en el primer borrador de Lucas, escrito entre 1973 y 1974 como ampliación de la sinopsis original, The Star Wars narraba las aventuras de Annikin Starkiller. Publicado como una miniserie de ocho números, entre septiembre de 2013 y mayo de 2014, contó con Mike Mayhew como dibujante. En julio y agosto de ese mismo año se editaron dos recopilatorios en tapa dura, mientras que en España fue publicado también en 2014 por Planeta DeAgostini en un solo tomo.

    Edición española de La guerra de las galaxias – The Star Wars

    Star Wars: Underworld y The Clone Wars

    Por último, vamos a ver otra faceta suya dentro de Star Wars, en este caso, como guionista de seriales. Pasado el huracán de las precuelas, Rinzler quiso participar en las series que Lucas tenía en marcha: Star Wars: Underworld, anunciada en la Celebration de 2005 y cancelada posteriormente (aunque muchos elementos se han reciclado en productos posteriores), y en la serie de animación 3d The Clone Wars, llegando a estar acreditado como escritor en dos episodios de la sexta temporada, conocida como The Lost Missions. Estos fueron Los desaparecidos, Parte 1, y Los desaparecidos, Parte 2, octavo y noveno respectivamente, y que fueron emitidos en marzo de 2014.

    Escenas de ambos episodios

    MÁS ALLÁ DE STAR WARS

    Cómo se hizo y biografías

    Además de los conocidos Cómo se hizo de Star Wars, Rinzler realizó el mismo trabajo documental sobre otras películas, la mayoría de 20th Century Fox (estudio de cine que ahora también forma parte del conglomerado Disney), además de dos extensas biografías sobre Rick Baker y Howard Kazanjian. Lamentablemente, solo se ha publicado en español el dedicado a Indiana Jones.

    El primer trabajo documental no galáctico data de 2006, sobre la película animada Monster House, bajo el título The Art & Making of Monster House, y que contaba con un prólogo de Robert Zemeckis y una introducción de Gil Kenan, director de la cinta.

    The Art & Making of Mosnter House

    En 2008 llega Historia de una saga: Indiana Jones (The Complete Making of Indiana Jones), compilando el proceso de creación de las cuatro películas de la franquicia existentes en ese momento (está en marcha la quinta). El libro cuenta con textos introductorios de Steven Spielberg y George Lucas, y nuevas entrevistas a cargo de Lauren Bouzereau.

    Historia de una saga Indiana Jones

    Diez años más tarde, en 2018, para el 50 aniversario del estreno de la primera adaptación El planeta de los simios, tuvimos The Making of The Planet of the Apes, con prólogo de Fraser Heston, hijo del legendario Charlton Heston, protagonista de la película junto a Roddy McDowall.

    The Making of the Planet of the Apes

    Al año siguiente, en 2019, conmemorando el 40 aniversario de la película dirigida por Ridley Scott, Alien, el octavo pasajero, se publicó The Making of Alien, a la que se sumaría en 2020 The Making of Aliens, que documentaba el proceso de creación de su secuela, dirigida por James Cameron en 1986.

    The Making of Alien
    The Making of Aliens

    En cuanto a trabajos biográficos, tenemos dos obras. La primera, de 2019, es un análisis completo en dos volúmenes sobre la obra del especialista en maquillaje y efectos especiales Rick Baker, titulado Metamorphosis, que cuenta con textos introductorios de John Landis y Peter Jackson. La segunda, prevista para este 2021, es la biografía Howard Kazanjian: A Producer’s Life, sobre el citado productor, que además de ser vicepresidente de producción de Lucasfilm durante la Trilogía Clásica, estuvo detrás de En Busca del Arca Perdida entre muchas otras películas. El libro cuenta además con un prólogo de Marcia Lucas, la primera esposa de George Lucas.

    Metamorphosis
    Howard Kazanjian

    Autor de novelas

    Rinzler también escribió ficción, con dos novelas muy curiosas. La primera, publicada en 2009, es una novela juvenil de Indiana Jones, con el bíblico título de Indiana Jones and the Mystery of Mount Sinai. Este es el segundo volumen de una serie llamada Untold Adventures, y cuyo primer libro fue escrito por Ryder Windham, otro viejo conocido de la saga galáctica. Como curiosidad, el villano de la historia, como se aprecia en la portada americana diseñada por Greg Knight, tiene un brazo mecánico, concepto que se barajó para Arnold Ernst Toht, el malo de En busca del arca perdida, pero que Lucas rechazó por ser demasiado irreal.

    Indiana Jones and the Mystery of Mount Sinai

    La otra novela, mucho más reciente, ya que es de julio de 2020, se titula All up y es una historia ficcionada sobre la carrera espacial en el siglo XX, mezclando el tema de la ufología con personajes reales como Wernher von Braun, Serguéi Koroliov y Robert Goddard. La portada, con un diseño del estilo de Saul Bass, cuenta con una reseña de Roy Thomas, otro legendario miembro de la saga de Star Wars.

    All up

    Director de cortometraje

    Mucho menos conocido es su trabajo como guionista y director del corto Riddle of the Black Cat, una reinterpretación del cuento de terror de Edgar Allan Poe El gato negro, publicado originalmente en 1843. Presentado en 2013, fue exhibido en la sección oficial de algunos festivales estadounidenses y canadienses (Provincetown, Buffalo, Montreal, Petaluma, etc). Además, se publicó un libro de arte.

    Aquí tenéis el corto completo:

    Póster de Riddle of the Black Cat
    Portada del libro de arte

    Pintor

    Por si fuera poco, Rinzler también pinto varios cuadros en la década de los 80 y principios de los 90. En su web oficial podéis ver una selección de estos. En ellos se aprecia un estilo tenebroso, con escenas oscuras y personajes de mirada inquietante.

    Hamlet killing his parents, 1993

    Bonus: entrevista al mítico Will Eisner

    Os dejamos por último con una entrevista que le hizo Rinzler al maestro Will Eisner, prionero del mundo del cómic tal y como ahora lo conocemos, en cuya bibliografía destacan las historietas de The Spirit (1939-52) y los ensayos El cómic y el arte secuencial (1985) y La narración gráfica (1996). La entrevista se realizó en septiembre de 2001 y se publicó en la desaparecida revista online GamePro.

    Como veis, nos ha dejado un autor polifacético que, pese a ser conocido en estos lares por sus obras galácticas, exploró otras temáticas y expresiones artísticas. Muchos hemos descubierto infinidad de detalles sobre la creación de la saga gracias a sus obras y a su meticuloso e incansable trabajo. Él nos hizo de cronista, y ahora nosotros glosamos su obra para rendirle homenaje. Descanse en paz, Jonathan Rinzler, y que la Fuerza le acompañe siempre maestro.

  • Las monedas de Star Wars

    Las monedas de Star Wars

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! Después de ver los sellos de Star Wars, vamos a dar un repaso por las monedas galácticas, y es que tanto la filatelia como la numismática están muy relacionadas. Si bien encontrábamos que muchos países habían emitido sellos con motivo de la saga, en cuanto a moneda solo vamos a ver dos territorios, ambos neozelandeses, que son los únicos cuyos bancos centrales han emitido moneda de curso legal con alguna temática de Star Wars. Es decir, en este artículo no incluiremos emisiones privadas para eventos ni objetos de coleccionismo de marcas comerciales, tampoco tokens para uso en juegos o establecimientos específicos ni otras emisiones con sobreimpresiones galácticas, únicamente monedas que podríais llegar a usar, por muy absurdo que parezca.

    Como comentábamos, vamos a centrarnos en dos territorios neozelandeses: las Islas Cook y Niue. Ambos, pese a pertenecer a Nueva Zelanda, tienen el estatus de estado libre asociado por razones geográficas y culturales, lo que les da una amplia autonomía.

    Las Islas Cook, que llevaban habitadas por pueblos polinésicos emigrados desde Tahití desde el siglo VI, fueron visitadas por primera vez por europeos en 1595, concretamente por el español Álvaro de Mendaña de Neyra, aunque su nombre se debe al explorador británico James Cook, que las reclamó para su país a finales del siglo XVIII. En 1888 se convirtieron en un protectorado y en 1901 fueron anexadas por Nueva Zelanda, que les concedió la autonomía en 1965.

    La historia de Niue es muy similar. Aunque tardó un poco más en ser habitada, ya que los primeros pueblos polinésicos llegaron desde Tonga en el siglo X, pasó a ser reclamada también por James Cook en 1774. Se convirtieron en protectorado británico y en 1901 fueron anexadas por Nueva Zelanda, que les concedió la autonomía en 1974.

    Antes de pasar a ver las monedas, puntualizar que si bien Niue utiliza el dólar neozelandés, en las Islas Cook conviven tanto esta divisa como la suya propia, el dólar cookiano, creado en 1972 y en paridad al de la metrópolis. En todos los casos, en los anversos aparece la reina Isabel II, jefa de estado de Nueva Zelanda, vestigio aun de su pasado colonial británico. Estos territorios, y muchos otros de similares características, usan la filatelia y la numismática como fuentes de financiación, por lo que no es raro encontrarnos todas estas monedas tan dispares. Y sí, algunas tienen las formas más raras que os podáis imaginar.

    Islas Cook

    Islas Cook, 2005. Set de Héroes y villanos.
    Islas Cook, 2005. Set de Héroes y villanos.
    Islas Cook, 2020. Set conmemorativo del 40 aniversario de El Imperio contraataca.
    Islas Cook, 2020. Set conmemorativo del 40 aniversario de El Imperio contraataca.
    Islas Cook, 2020. Set conmemorativo del 40 aniversario de El Imperio contraataca.
    Islas Cook, 2020. Moneda conmemorativa del 40 aniversario de El Imperio contraataca.
    Islas Cook, 2020. Moneda conmemorativa del 40 aniversario de El Imperio contraataca.
    Islas Cook, 2020. Serie conmemorativa del 40 aniversario de El Imperio contraataca.
    Islas Cook, 2020. Serie conmemorativa del 40 aniversario de El Imperio contraataca.

    Niue

    Niue, 2016. El despertar de la Fuerza
    Niue, 2017. Rogue One
    Niue, 2017. Los últimos Jedi
    Niue, 2017. Darth Vader
    Niue, 2017. Naves
    Niue 2017-20. Pósters
    Niue, 2017-20. Series de 2, 5, 25, 200 y 250 dólares, en varios metales.
    Niue, 2018. Una nueva esperanza
    Niue, 2018. Solo: Una historia de Star Wars
    Niue, 2018. Monedas de plata
    Niue, 2018-20. Más pósters
    Niue 2018, 2019 y 2020. Felicitaciones navideñas
    Niue, 2018. Portadas de cómics
    Niue, 2019. Tatooine
    Niue, 2019. El despertar de la Fuerza
    Niue, 2019. El ascenso de Skywalker
    Niue, 2020. 40 aniversario de El Imperio contraataca
    Niue, 2020. Naves
    Niue, 2020. Cascos
    Niue, 2020. Mitosaurio (The Mandalorian)
    Niue, 2021. The Mandalorian
    Niue, 2021. Beskar (The Mandalorian)
    Niue, 2021. Guardianes del Imperio
    Niue, 2021. Estrella de la Muerte
    Niue, 2021. Chibi

    Y hasta aquí este repaso de la numismática de Star Wars. Esperamos que os haya gustado y ¡que la lectura y el coleccionismo os acompañen!

  • The Heart of the Jedi: la novela no publicada que ha llegado al nº1 de ventas en Amazon

    The Heart of the Jedi: la novela no publicada que ha llegado al nº1 de ventas en Amazon

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! Uno de los temas universales que más se trata en la saga de Star Wars es la lucha de unos pocos rebeldes contra el todopoderoso orden establecido. David contra Goliat en versión galáctica. Esta heroicidad forma parte de la épica que nos emociona cuando vemos las películas, pero en esta ocasión vamos a hablar de una gesta real que ha revolucionado el mundo del coleccionismo literario.

    Si seguís grupos de Facebook de Star Wars anglosajones, habréis visto que en las últimas semanas ha habido mucho revuelo con la aparición en Amazon de una extraña novela, The Heart of the Jedi. De este libro hablamos ya en el artículo de publicaciones canceladas, pero vamos a rescatar la información, actualizarla y como bonus, incluiremos la traducción del primer capítulo.

    En el momento de escribir estas líneas (4 de mayo de 2021, día de Star Wars), The Heart of the Jedi es la novela de ciencia ficción y aventuras más vendida en formato físico de Amazon.com, que tiene en su catálogo millones de libros. Si incluimos los demás soportes, sería la tercera, solo superada por el audiolibro y el eBook de Project Hail Mary, del gran Andy Weir. Y la 35 de todos los géneros. Es decir, una novela no publicada, escrita hace tres décadas por un autor prácticamente desconocido, que no dejaría de ser un fanfic de una continuidad marginada sin ningún tipo de publicidad, ha vapuleado en ventas a las novelas oficiales de Disney, que solo consigue colar en el top 100 en edición física Thrawn Asdendancy II: Greater Good, en el puesto 22, y ninguna de las novelas de High Republic.

    ¿Qué es The Heart of the Jedi?

    Se trata de una novela que no llegó a publicarse, escrita por Kenneth C. Flint a principios de los años 90. El Universo Expandido posterior a El retorno del Jedi comenzaba a despegar en esos años con el éxito de la Trilogía de la Nueva República de Timothy Zahn, a la que seguirían más novelas (incluidas las juveniles de Jedi Prince). Lucasfilm le encargó a la editorial Spectra, sello de Bantam, más libros, y esta seleccionó a Flint con el beneplácito de George Lucas. Hasta ese momento el autor había escrito novelas de espada y brujería y de fantasía con toques de ciencia ficción, publicando dos novelas al año para la editorial, por lo que parecía adecuado para el trabajo.

    Flint comenzó a escribir la historia, que sería la parte central de una trilogía compuesta por una miniserie de cómics de cuatro números escritos por Jim Baikie, titulada Exiles of the Force, y otra novela, llamada Legacy of Doom, de Margaret Weiss. La trama tenía que ambientarse después de los hechos vistos en el Episodio VI pero antes de los citados libros de Timothy Zahn. El problema vino cuando Flint, que había aparcado todos los demás libros que debería haber escrito, se encontró con que Spectra ya no iba a publicar la novela porque ya no encajaba con las otras historias que estaban en desarrollo en la editorial. En la web de Joe Bongiorno lo tenéis descrito en palabras del autor, además del libro completo. Así mismo, las otras dos partes de la trilogía también se desecharon y nunca más se supo de ellas.

    ¿Qué pasó con la novela?

    Por un lado, la carrera como escritor de Flint se vino abajo, ya que tampoco había podido escribir los otros libros por concentrarse en este. Como contraprestación, Lucasfilm le dejó que se quedara con el adelanto que había percibido y le permitió escribir dos relatos: Doctor Death: The Tale of Dr. Evazan and Ponda Baba, para la antología Tales from the Mos Eisley Cantina, y Old Friends: Ephant Mon’s Tale, para Tales from Jabba’s Palace, ambas editadas por Kevin J. Anderson. La novela se quedó en un cajón hasta que en 2015 se publicó gratuitamente online en starwarstimeline.net, la web del mencionado Joe Bongiorno, recurso imprescindible para los amantes de los textos perdidos galácticos. Para la ocasión se revisó toda la historia, de manera que encajara con todos los libros que se editaron posteriormente en la continuidad, situándose entre La tregua de Bakura y las novelas de Ala-X.

    Además de estar online, se han hecho, que se sepa, al menos dos tiradas privadas para coleccionistas maquetadas por Dennis S. Mowers a partir del material online, una en tapa dura y otra paperback, equivalente a nuestras ediciones de bolsillo. Si queréis descargaros la segunda, lista para imprimir, la tenéis en este enlace suministrado por el propio Mowers. Ambas ediciones son, como se ha dicho, para uso exclusivo, no para venta. En la primera la trasera reutilizaba parte de la portada, mientras que en la segunda se optaba por un paisaje desértico.

    Portada edición tapa dura
    Lomo edición tapa dura
    Trasera edición tapa dura
    Izquierda: edición actual. Derecha: edición anterior en bolsillo. Fotografía de Danny Bamberg.
    Arriba: edición anterior en bolsillo. Bajo: edición actual. Fotografía de Danny Bamberg.
    Izquierda: edición actual. Derecha: edición anterior en bolsillo. Fotografía de Danny Bamberg.

    ¿Qué ha ocurrido ahora?

    En marzo de este 2021 se puso a la venta en Amazon.com una nueva edición en paperback, pero la liebre saltó hace unas semanas cuando empezó a aparecer en grupos anglosajones de coleccionistas. ¿Quién había puesto el libro a la venta? Pues no se sabe, solo que es una tercera persona ajena al autor y a Bongiorno, como comentó este en su perfil de Facebook. ¿Es legal? El libro se vende a precio de coste, por lo que nadie obtiene beneficio, y en realidad, como nunca se publicó oficialmente no dejaría de ser un fanfic. El autor además subió online gratuitamente la novela, y así permanece, por lo que esto podría considerarse como una copia física como la que nos imprimiríamos en nuestra casa. Pero, ¿el uso del logotipo de Star Wars en la portada es legítimo? Aquí seguramente ya entraríamos en temas más peliagudos que nos llevarían a determinar que, al menos conforme está publicado, podría ser ilegal. También habría que tener en cuenta que esta portada fue diseñada en los 90 por Paul Shipper y Disney no era la propietaria en ese momento de la empresa, por lo que es muy difícil asegurar al 100% una cosa u otra. Hablamos de la portada delantera, porque para la trasera se ha usado la de El cortejo de la Princesa Leia, mientras que en el lomo tenemos el logo de Bantam Spectra, y aquí no hay discusión: no deberían haberse usado.

    Añadimos este párrafo a posteriori de publicar el artículo, y es que esta edición ha sido retirada de Amazon, imaginamos que por cuestiones legales. Como hemos comentado, podéis descargaros la novela lista para imprimir en el enlace que hemos citado, o leerla online en la web de Bongiorno. Eso sí, en eBay ya se han disparado por las nubes los precios de los ejemplares físicos.

    Por último, antes de pasar a la traducción del primer capítulo, os dejamos una entrevista a Kenneth C. Flint en la que podréis conocer de primera mano toda la historia, el proceso de creación, su carrera, etc.

    El primer capítulo

    Os dejamos ahora la traducción del primer capítulo por si queréis darleuna leída, incluyendo el texto introductorio. Si seguís la serie The Mandalorian os recordará a cierta escena del último episodio de la segunda temporada. ¡Que la literatura y el coleccionismo os acompañen!

    Darth Vader y el Emperador ya no existen. La Alianza se ha convertido oficialmente en la Nueva República. Mientras Han Solo, la Princesa Leia y la nueva Jefe de Estado Mon Mothma emergen triunfantes contra el decreciente Imperio, el Remanente Imperial lucha hasta que el largamente silencioso Senado Imperial se levanta para pedir la paz.  Pero no todos quieren la paz, y el Alto Almirante Tharkus ha hecho planes para asegurar que el Imperio resurja bajo su gobierno. A su lado se encuentran los misteriosos dioskouroi, seres extraños y mortales. Para Luke Skywalker, agotado por años de lucha, ha llegado el momento de partir a un viaje de descubrimiento, un viaje que le llevará a un secreto largamente escondido por Obi-Wan Kenobi.

    El vasto silencio de aquel sector del espacio sin planetas fue atravesado por el sonido de los disparos láser cuando una enorme nave apareció de repente.

    Se trataba de un destructor estelar del Imperio de clase Victoria, y estaba inmerso en una lucha salvaje.

    El poderoso acorazado era una enorme cuña metálica de ángulos pronunciados. La afilada punta de lanza de su larga proa se adentraba en la vacía oscuridad. Los lados de su casco, cada vez más ancho, estaban llenos de baterías de turboláseres.

    Todas ellas estaban disparando frenéticamente, arrojando una ardiente red de rayos de color rubí. Pero esos proyectiles no se dirigían a un objetivo situado delante. Todos se disparaban hacia la retaguardia, y otros rayos de un brillante tono esmeralda contraatacaban, entrecruzándose con el fuego imperial.

    Y entonces la fuente de este otro fuego se hizo visible cerca de la popa. El destructor estelar no estaba persiguiendo. Estaba siendo perseguido.

    El perseguidor era un crucero estelar mon calamari del tipo MC80 Libertad, otro acorazado, pero de diseño pelágico con un casco ovalado abombado.

    Aunque era una nave de aspecto orgánico y bien diseñada, en contraste con la nave imperial, seguía siendo un rival justo para el destructor.

    A medida que los dos acorazados navegaban, enzarzados en una furiosa batalla, se hizo rápidamente evidente que el destructor estelar estaba viéndose superado. Los intercambios de disparos que tejían un brillante entramado en la oscuridad causaron muchos más destellos de impactos en la nave imperial que en su enemigo. Y el perseguidor se acercaba lenta pero implacablemente.

    La frecuencia de los impactos no tardó en crear un constante espectáculo de fuegos artificiales en los laterales y la parte trasera del destructor estelar. Estaban infligiendo mucho daño, destruyendo sistemas y fuentes de energía, y su efecto acumulado estaba paralizando la nave imperial.

    Un rayo especialmente certero de la batería delantera del cazador impactó de lleno en la parte trasera de la torre de mando de su presa. Una gran flor de chispas estalló allí cuando el impacto del proyectil sacudió toda la superestructura. Dentro de ella, en el puente principal de la nave, la tripulación de mando, de uniforme oscuro, se tambaleó.

    Su capitán, un hombre delgado y con nariz de halcón, se agarró al borde de una consola apenas a tiempo para evitar caer. Con el rostro enrojecido tanto por la frustración como por la rabia, se volvió para gritar a su tripulación:

    «¿Dónde están los escudos? Potencia máxima en los escudos del puente».

    Otro oficial más joven se acercó a él. «Capitán, nos están sobrepasando», dijo con una voz que no podía ocultar su alarma. «Su fuego se está abriendo paso. No podemos ganar».

    El capitán se volvió hacia él con incredulidad.

    «¿Sugiere que nos rindamos, comandante?», gruñó. «¿A esa escoria? No sea cobarde. ¡Vuelva a su puesto! ¡Mantengan todo el fuego al máximo!»

    El joven oficial, irritado por la reprimenda, hizo un saludo y se alejó, pero se tambaleó de nuevo cuando un nuevo, y aún más masivo, ataque láser sacudió la nave.

    En el exterior, toda la popa de la gran nave de guerra se vio envuelta en un espectacular florecimiento de escombros en llamas, que se extendían hacia el exterior desde la explosión del cono central del motor de la nave. El intenso fuego del atacante había encontrado por fin un punto vital.

    En el puente de la nave imperial, un segundo oficial subalterno comprobó el informe de daños en sus pantallas de visualización y miró a su capitán con consternación.

    «¡Capitán, nuestros sistemas de propulsión principales han fallado!», informó. «¡Estamos perdiendo los delanteros!»

    El joven comandante consultó los indicadores de su propia consola. Un monitor de visión trasera por encima de él mostraba la nave perseguidora, cuyo tamaño aumentaba muy rápidamente a medida que se acercaba.

    «¡Se están acercando, señor!», casi gritó al capitán en su miedo. «¡Los rayos tractores nos están fijando!»

    En el rostro del capitán se dibujaron unas líneas sombrías pero decididas mientras daba la ominosa orden: «¡Prepárense para repeler a los abordantes!»

    En los pasillos grises de la nave imperial se oyó el sonido de una bocina. De todas partes aparecieron rápidamente enjambres de hombres armados, formando un torrente de tripulantes uniformados de negro y tropas de asalto con armadura blanca, que se apresuraron decididamente a través de la nave hacia sus posiciones asignadas.

    Mientras se desplazaban a los puestos defensivos del interior, el buque de guerra atacante se acercaba al exterior. Se deslizó junto al destructor estelar. Pronto se puso en paralelo, los cascos laterales de las dos naves estaban a sólo unos cientos de metros de distancia, y sus baterías de turboláseres seguían intercambiando descargas de fuego. Sin embargo, la abrumadora mayoría de ese fuego procedía del lado del atacante. Para entonces, muchos de los cañones imperiales habían sido silenciados. Los pocos disparos que respondían eran casi ineficaces.

    El cazador igualó la velocidad de su presa, pareciendo por un momento suspendido, inmóvil junto a la otra nave. Luego comenzó a deslizarse lateralmente, cerrando la brecha entre ambas.

    En el interior del destructor estelar, las tropas y los tripulantes estaban llegando a sus posiciones. Una compañía se formó en el extremo de un pasillo ante una gran puerta del mamparo exterior. Se movieron en un perímetro defensivo, creando una barrera formidable, con los stormtroopers más armados al frente.

    No mucho más allá del muro al que se enfrentaban, el costado de la nave atacante se acercaba a unos pocos metros de la suya. Al hacerlo, sus baterías de turboláseres se silenciaron bruscamente.

    Al mismo tiempo, se abrieron varias escotillas redondas situadas a lo largo de la elegante curva del casco de la nave. De su interior salieron unos apéndices de aspecto amenazador que crecieron rápidamente hacia el exterior, convirtiéndose en largos y flexibles conductos que se extendían como monstruosos tentáculos a tientas para tocar y luego agarrar el costado de la nave imperial.

    Cuando uno de ellos hizo contacto justo encima de una puerta exterior, los soldados y la tripulación que ahora se encontraban en un perímetro defensivo dentro de ella oyeron el fuerte «clang» del conducto que se cerraba. Todos miraron alertados hacia el sonido. La aprensión apareció brevemente en los rostros de algunos miembros de la tripulación. Pero todos se armaron rápidamente y se prepararon para la batalla. Los blásteres se levantaron y se mantuvieron listos. El chasquido de los seguros al cerrarse y el zumbido creciente de las armas al cargarse sonaron con fuerza en el estrecho espacio.

    Durante una docena de tensos latidos, los hombres preparados miraron expectantes la puerta del mamparo.

    No ocurrió nada.

    Pero, al instante siguiente, la puerta desapareció, lanzada hacia adentro por una explosión compacta pero eficaz que la convirtió en escombros y envió humo hacia adelante, llenando el pasillo.

    Los imperiales retrocedieron por la explosión, pero se mantuvieron firmes, mirando a través de la nube de humo hacia la nueva negrura detrás de la abertura.

    Allí aparecieron figuras, al principio sólo sombras vagas. Una de ellas avanzó. Los primeros defensores, los soldados de asalto, empezaron a disparar, sus proyectiles se dirigieron hacia el gris turbulento.

    En respuesta, un extraño y furioso zumbido surgió de repente. Al mismo tiempo, surgió un corto rayo de luz verde, que una figura barrió dentro del humo, balanceándose para rechazar los disparos de los blásteres con una velocidad asombrosa, haciéndolos rebotar.

    Los soldados se quedaron mirando y dejaron de disparar, momentáneamente desconcertados.

    En esa breve pausa, la única figura actuó y se precipitó desde el humo a la vista de todos. Era un hombre con un uniforme negro azabache y un casco con visor antiexplosivo rebajado sobre su cabeza.

    La larga espada de luz verde que sostenía se movía de un lado a otro con gran rapidez y una puntería infalible, dibujando arcos brillantes en el aire brumoso, crepitando con poder cuando golpeaba a los oponentes, acuchillando a algunos enemigos y sumiendo al resto en el pánico.

    Otras figuras con casco y vestidas de azul claro empezaron a salir por la brecha detrás de la primera, disparando con blásteres al resto de los defensores ahora desorganizados. Algunos soldados de asalto intentaron mantenerse en pie, pero fueron abatidos. Los demás se dieron la vuelta y corrieron.

    El grupo de abordaje trepó por los cuerpos de los muertos y comenzó a perseguirlos, con el hombre vestido de negro a la cabeza. Mientras se adentraban en el cuerpo de la nave, otras puertas de los baluartes exteriores estaban siendo voladas en varios puntos, y otras compañías de soldados entraban a raudales para enfrentarse a la tripulación imperial en un feroz combate.

    Los distintos grupos de abordaje se abrieron paso por los pasillos de la nave, aplastando cualquier resistencia. Cientos de imperiales no tardaron en atravesar la nave en salvaje retirada, derribándose unos a otros en medio del pánico, pisoteando a los indefensos droides de servicio que chillaban temerosos mientras intentaban apartarse del camino.

    En un punto central en el que se unían muchos pasillos, varias de las corrientes se convirtieron en una inundación masiva, que se alejaba hacia las entrañas más remotas y seguras de la nave. De dos de los pasillos aparecieron grupos de perseguidores de los abordados, que se llevaron por delante a los hombres que huían a toda velocidad, hasta chocar todos juntos en el punto de cruce.

    El líder vestido de negro con la espada de luz saludó rápidamente al segundo grupo. Luego dirigió su fuerza combinada en la persecución.

    En el puente imperial reinaba el pánico. El joven comandante, ahora abiertamente atenazado por su miedo, se acercó a su oficial superior.

    «Capitán, están desviando a nuestros hombres», dijo con voz temblorosa. «Se están moviendo a través de la nave con gran velocidad. Sugiero que…»

    Pero antes de que pudiera completar su sugerencia, el silbido agudo y estridente de los disparos de bláster sonó desde más allá de la entrada principal del puente.

    Los dos hombres se dieron la vuelta para ver a un soldado de asalto retrocediendo a través de la puerta, con el pecho humeante por el impacto de un bláster. Otros soldados y tripulantes empezaron a atravesar la puerta, disparando detrás de ellos, seguidos en el puente por las lenguas de fuego de los blásteres.

    Los imperiales ni siquiera tuvieron tiempo de montar una nueva defensa dentro de la puerta antes de que los guerreros de abordaje se abrieran paso a través de la abertura. Los soldados y los tripulantes sólo pudieron refugiarse detrás de los equipos y las consolas de control.

    Aun así, impulsados por la desesperación final, montaron una animada resistencia desde allí. En el puente estalló un salvaje y mortífero combate a medida que los atacantes entraban en tropel y se extendían para combatir. Los imperiales atrapados lucharon tenazmente, lanzando un cegador muro de fuego. Un gran número de sus proyectiles bláster hicieron blanco en el enemigo invasor.

    Muchos combatientes cayeron en ambos bandos. Los cuerpos chamuscados y las extremidades cortadas por las explosiones de energía quedaron esparcidas por el suelo metálico. Los disparos errantes golpearon los controles, el equipo, los monitores y las máquinas, levantando explosiones de chispas y fuego.

    En medio del caos, el capitán imperial se movía, esquivando los disparos de bláster y los hombres que caían, arrastrándose detrás del refugio de su consola de mando y agachándose allí. A su lado, el joven comandante también estaba agachado, pero se levantaba a veces para disparar su bláster de mano a sus enemigos.

    Durante un tiempo pareció haber un punto muerto.

    Entonces, el hombre vestido de negro que empuñaba la espada de luz se apartó del resto. Avanzó hacia el centro de la sala con aparente temeridad, esquivando los disparos para golpear a los obstinados defensores con una eficacia despiadada.

    Ninguna defensa podía detenerlo. Ningún disparo pudo alcanzarle. En unos momentos sangrientos sólo quedaba un puñado de imperiales.

    El comandante se levantó para intentar disparar, pero fue alcanzado por uno de los atacantes. Se derrumbó, dejando caer su bláster. Su capitán vio el arma, la cogió y se levantó a la vista.

    A medio camino de la cubierta del puente se encontraba la figura con la hoja de luz. El guerrero y el capitán se vieron al mismo tiempo.

    «¡Ríndete!», le llamó el que iba vestido de negro. El capitán se levantó orgulloso, desafiante.

    «¿A ti?», le espetó despectivamente. «¡Nunca!»

    Su mano giró el bláster hasta apuntar y abrió fuego,

    Su apresurado primer disparo se desvió de la figura oscura, pero alcanzó a uno de uniforme azul que se acercaba por detrás. La ráfaga le dio de lleno en el pecho, su fuerza levantó al soldado y lo derribó.

    Antes de que el capitán pudiera volver a disparar, el que iba vestido de negro lanzó su brillante sable hacia delante.

    Voló velozmente, con un zumbido rodante mientras giraba de un lado a otro, llegando a su objetivo tan rápido que el capitán no tuvo tiempo ni de inmutarse.

    Golpeó con una brillante llamarada de poder, y la hoja de luz atravesó al hombre desde el omóplato hasta el corazón. Su cadáver humeante cayó sin fuerzas a la cubierta.

    Una gran quietud cayó de repente sobre el puente.

    La batalla había terminado, los últimos defensores habían caído. Los vencedores se tambaleaban entre los horribles restos de cuerpos desparramados y controles destruidos.

    El hombre de uniforme negro se adelantó, con sus botas sobre la cubierta metálica resonando en el silencio. Se inclinó sobre el cuerpo del capitán muerto para coger el arma brillante que yacía junto a él.

    Durante un largo momento, el guerrero permaneció inmóvil, con la letal hoja de luz en la mano, como una figura poderosa y terrible, rodeado por las chispas y el humo y los muertos de aquella habitación infernal.

    Luego se volvió, girándose hacia el grupo de compañeros que lo observaban.

    Con un «chasquido» la hoja de luz se apagó, encogiéndose en un instante en su empuñadura de metal. Las manos del guerrero se alzaron hacia su cabeza. Agarraron su casco y lo levantaron.

    Eran los rasgos de Luke Skywalker.

  • Los sellos de Star Wars

    Los sellos de Star Wars

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! Hoy es 4 de mayo, el día de Star Wars, y vamos a ver publicaciones impresas… pero no las que todos tenemos en mente. Y es que la saga se ha filtrado en nuestras vidas de tal manera que se ha convertido incluso en un recurso filatélico muy usado, lo que nos da una idea de su magnitud global.

    Vamos a ver a continuación una gran selección de sellos, emitidos por distintos países a lo largo de los años, incluyendo las dos tiradas españolas hasta la fecha, que ya vimos en este artículo. Las temáticas, como es normal, se suelen repetir: personajes, aniversarios de estreno… por eso vamos a agruparlos por los países que los han emitido, y dentro de estos, cronológicamente. Como complemento a este artículo, tenéis también este de numismática. Y sin más dilación, ya que aquí lo importante son los sellos, ¡vamos a ello!

    Benín (2017)
    Burkina Faso (2018)
    Congo (2018)
    España (2017). Para más info.
    España (2018). Para más info.
    España (2018). Para más info.
    Estados Unidos (1997)
    Estados Unidos (2021). «Forever», cuyo valor siempre se actualizará.
    Detalle del sello de Boba Fett, con su anverso y reverso, donde aparecía información del personaje
    Francia (2017)
    Kirguistán (1999)
    Madagascar (1999)
    Madagascar (2018)
    Madagascar (2019)
    Madagascar (2020)
    Malasia (2019)
    Malasia (2019)
    Malasia (2019)
    Malasia (2019)
    Malí (1997)
    Malí (1997)
    Malí (1997)
    Malí (2018)
    Níger (1999)
    Portugal (2017)
    Portugal (2017)
    Reino Unido (2015)
    Reino Unido (2019)
    Reino Unido (recopilación de los tres sets: 2015, 2017 y 2019)
    República Centroafricana (1994). Sí, está mezclado con la saga de 2001…
    San Vicente y las Granadinas (1995)
    San Vicente y las Granadinas (1996)
    Tajikistán (1999)
    Togo (1997)
    Togo (1997)
    Togo (1997)
    Turkmenistán (1999)

    Incluimos también, aunque sea por separado ya que son ilegales, algunos de los sellos de Chad:

    Chad (2015)
    Chad (2015)
    Chad (2015)
    Chad (2015)
    Chad (2016)
    Chad (2017)
    Chad (2018)
    Chad (2020). Sí, es Galen Marek el de arriba a la derecha.
    Chad (2021)
    Chad (2021)

    Y también, sin valor facial, se han emitido estos sellos de Hungría:

    Hungría (2020)

    Por último, sellos emitidos por dos estados no reconocidos internacionalmente situados en el Cáucaso y autoproclamados tras la caída de la Unión Soviética: Chechenia, que existió entre 1991 y 2007, y Abjasia, que aun sigue controlando de facto territorios de Georgia. Destacar que el sello abjasio es una parodia del escándalo del entonces presidente estadounidense Bill Clinton y Mónica Lewinsky. A la derecha su mujer, Hillary Clinton, que sería candidata presidencial en 2016.

    Chechenia (1999)
    Abjasia (1999)

    Espero que os haya gustado esta recopilación, y es que para los que no conozcáis la filatelia, es un enorme universo de coleccionismo, tanto de Star Wars como de la temática que queráis. Además de los sellos propiamente dichos, podéis encontrar todo tipo de material filatélico relacionado con las emisiones (hemos comentado en el otro artículo el material que sacó Correos, pero la Royal Mail británica no se quedó atrás). Agradecimientos también a Ismael Villanueva, que me ha chivado unos cuantos de los que habéis visto.

    ¡Que la lectura, y el coleccionismo, os acompañen!

  • La (supuesta) trilogía de secuelas que George Lucas tenía planeada

    La (supuesta) trilogía de secuelas que George Lucas tenía planeada

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! ¿Habéis oído hablar alguna vez de la tragedia de SuperShadow? No, lo suponía, nadie de Lucasfilm os la contaría. Es una leyenda de los foros de antaño. SuperShadow era un usuario tan poderoso e infiltrado que conocía el argumento de las secuelas de la mano del mismísimo George Lucas.

    Así es, bibliotecarios, y ahora nos quejamos de que haya spoilers, pero durante muchos años circularon por los foros de finales de los 90 y principios de los 2000 los supuestos argumentos que George Lucas habría escrito para unos posibles episodios VII, VIII y IX. Hay que tener en cuenta que, en esa época, aunque empezaba a despegar, internet aun no era comparable a lo que tenemos ahora. La información era muy difícil de contrastar, apenas había contenido galáctico en español, y estas cosas circulaban con un aura de secretismo entre los fans en disquetes que un amigo de un amigo se había descargado de no se sabía donde.

    Pero pongámonos en situación. En esa época, un usuario bajo el alias de SuperShadow, tenía dos páginas web, PrequelRumors.Tripod.com y SuperShadow.com, en las que supuestamente filtraba información de lo que iban a ser las precuelas. Por supuesto, afirmaba que tenía contactos al más alto nivel en Lucasfilms e incluso que era amigo íntimo del señor Lucas. Pero de entre todo el contenido que creó, destacamos los argumentos de la teórica trilogía de secuelas, conformada por los episodios The Fallen Hero, The Republic in Crisis y Victory of the Force. La historia no habría ido a más (pensemos en la cantidad de rumores falsos que circulan hoy en día por las redes), sino fuera porque empezó a pedir donaciones y Lucasfilm tuvo que tomar cartas en el asunto. Incluso Pablo Hidalgo habló del tema en la Star Wars Insider #90. Ahora mismo, la primera web ofrece un mensaje de disculpas y la segunda tiene el dominio en venta.

    Aun así, y como curiosidad, os traemos el resumen de estos supuestos argumentos, que como decíamos, no pasarían de ser fanfics, aunque cirularan firmados, falsamente, por el mísmisimo George Lucas. Como hemos sabido posteriormente, el creador de la saga tenía ideas sobre cómo continuar la trama, pero no tenía mucho que ver con lo que veremos a continuación, una historia más propia del Universo Expandido de los 90.

    Star Wars Episodio VII: El héroe caído

    Treinta años después de la batalla de Endor, el Imperio ha sido completamente derrotado, pero la Nueva República no está exenta de enemigos, ya que ahora se ve amenazada por un grupo de Jedi Oscuros. Por su parte, la Nueva Orden Jedi alcanza ya los 7000 miembros, casi como en la Antigua República.

    La Ciudad de las Nubes, en el planeta Bespin, se ha convertido en uno de los centros de entrenamientos de la Orden. Sin previo aviso, será atacada por un numeroso grupo de Jedi Oscuros, ataviados con mochilas propulsoras y una armadura similar a la de Darth Vader, ya que pretenden restablecer su legado, además de naves de combate. El objetivo de estos Jedi Oscuros es robar todos los holocrones Jedi que puedan, para poder conocer mejor los secretos de la orden.

    Después de este ataque, el Consejo Jedi, dirigido por Luke Skywalker, se reunirá en el Templo Jedi de Coruscant. Mientras tanto, en las afueras del Templo, Asp, un Jedi Oscuro, se transforma en Ben Skywalker y entra en el edificio, con el objetivo de acceder al ordenador central. Pero sus planes se truncarán cuando se encuentre con el autentico Ben Skywalker (hijo de Luke y Mara Jade) y Anakin Solo (hijo de Han Solo y la Princesa Leia). Se iniciará una persecución, primero dentro del Templo y luego por Coruscant con speeders, que finalizará en el zoo de la ciudad cuando Asp libere unos tigres rygor, que atacaran a los dos padawan mientras él consigue escapar.

    La trama saltará a un planeta cercano a Coruscant, donde conocemos a Shindor, el líder de los Jedi Oscuros. Este está realizando clones de Darth Vader y Luke Skywalker, para cumplir el sueño del Señor Oscuro de gobernar la galaxia junto a su hijo. Para clonar al primero están usando muestras de ADN de restos imperiales, mientras que para conseguir la información genética de Luke han usado la mano que perdió en su duelo de Bespin, treinta años atrás, ya que fue recuperada por el Imperio y ahora es propiedad de otro Jedi Oscuro llamado Spiden.

    Pero dentro de los villanos también hay fisuras, ya que Spiden quiere derrocar a Shindor y asumir el liderato de los Jedi Oscuros. Para ello, filtrará los planes de clonación a espías de la Nueva República para que ésta ataque la base de Shindor. Al mismo tiempo, Spiden se pone en contacto con Luke, diciéndole que es un contrabandista que encontró su mano, perfectamente conservada, para tenderle una trampa.

    La historia se cerrará con dos luchas. Primero tendremos a Luke enfrentándose a Spiden, que quedará inconsciente con la ayuda de R2-D2, y luego una gran batalla entre los jedis, junto al ejército de la Nueva República, y los Jedi Oscuros, para destruir las instalaciones de clonación.

    Los héroes vencerán, pero los Jedi Oscuros habrían conseguido preservar en secreto clones de Luke y Darth Vader en otros puntos de la galaxia. En Coruscant los médicos de la orden le volverán a implantar la mano a Luke Skywalker, mientras que Anakin y Ben serán nombrados Caballeros Jedi.

    Star Wars Episodio 8: La República en crisis

    Después de que sus instalaciones fueran destruidas, los Jedi Oscuros pasan a la clandestinidad, permaneciendo ocultos hasta que los clones de Darth Vader y Luke Skywalker se hayan desarrollado por completo. Mientras tanto, la Nueva República se enfrenta a un nuevo enemigo: unos super comandos originarios de las Regiones Desconocidas que se hacen llamar mandalorianos. Estos realizarán un primer ataque en el planeta Nassius, resultando victoriosos tras una gran batalla espacial y terrestre, retirándose luego al espacio profundo.

    Mientras tanto, Luke y Mara Jade, junto a los dos droides, están en una misión secreta en Mon Calamari buscando cristales kyber. Allí se encuentran con un contrabandista que les indicará la localización exacta de estos, pero cuando lleguen tendrán que enfrentarse a unos ladrones que se les habían adelantado. Después de una persecución por el océano Listinik, nuestros protagonistas conseguirán los cristales y volverán a Coruscant, donde el Senado ha votado aumentar el presupuesto de defensa para luchar contra los misteriosos mandalorianos.

    En este momento la historia se dividirá en cuatro tramas. Por un lado, tendremos a Han Solo, Chewbacca, R2-d2 y un bothan llamado Terk Minas, que parten en el Halcón Milenario en busca de la flota mandaloriana. Por otro, Leia se quedará en Coruscant para reunirse con senadores para encauzar el conflicto, mientras que Luke y Mara Jade recibirán noticias de que se está produciendo un combate entre cazas mandalorianos y el Escuadrón Pícaro, al que acudirán en ayuda. La cuarta trama, más secundaria, sería la de Ben Skywalker y su novia Jedi, Paron Lighton, intentando batir el record de la carrera de Kessel.

    En el espacio, el grupo de Han se ha topado con la flota mandaloriana, y consigue enviar su localización antes de que los ataquen. El Halcón Milenario quedará muy dañado, por lo que tendrán que aterrizar en el planeta más cercano, Kashyyyk, donde Chewbacca se reencontrará con su hermano.

    Mientras, en el combate espacial de Luke y Mara, todo ha salido mal. Ella ha sido secuestrada por los mandalorianos, y en un intento de rescatarla, el caza de Luke queda fuera de control, por lo que tendrá que entrar en hibernación con la Fuerza para poder sobrevivir. Las fuerzas de la Nueva República llegarán y lo llevarán de vuelta a Coruscant.

    Ben y Paron han vuelto también al planeta y se reunirán con Anakin en un club nocturno, donde serán atacados por unos matones, deshaciéndose de ellos fácilmente con la Fuerza. Luke, cuando llegue a su apartamento, se encontrará con Spiden, que le está esperando. Este le revelará que los Jedi no pudieron destruir todos los clones, y después de un duelo de sables luz, Luke lo cortará en dos verticalmente.

    La historia finalizará con el gran enfrentamiento de los Jedi contra los mandalorianos. Los espías de la Nueva República informarán a Luke de que han localizado a Mara en el planeta Concord Dawn, por lo que reunirá un gran ejército, al que se unirán cientos de Jedi y el Halcón Milenario, que ya ha sido reparado. Mientras se produce la batalla, Luke acudirá al rescate de Mara, acompañado de Anakin, Ben y Paron, resultando está última muerta. Finalmente, la Nueva República vencerá y los mandalorianos firmarán un acuerdo de paz.

    Star Wars Episodio 9: La victoria de la Fuerza

    La historia comienza con la llegada de Han, Leia, Chewbacca y los dos droides al planeta Corellia, donde van a asistir al funeral de la madre del primero. Alli serán atacados por sorpresa por ciborgs de los Jedi Oscuros, que escaparán llevándose consigo a los dos droides.

    Mientras, Luke, Ben y Anakin se encuentran en Grentarik, el planeta natal de Yoda. Allí intentan localizar su antigua casa y sus pertenencias, por si pudieran encontrar información que les ayude a derrotar al Lado Oscuro. Anakin encontrará los restos de un antiguo datapad, que da detalles sobre la biblioteca central de los Whills, en el mismo Grentarik, donde podrían averiguar donde están escondidos varios holocrones Sith.

    Por otro lado, Horgon, el nuevo líder de los Jedi Oscuros, observa cómo se entrenan con sables luz los clones de Darth Vader y Luke, que ya están completamente desarrollados. El primero llevará su característica máscara y traje, mientras que el segundo irá completamente vestido de negro.

    En este momento todas las tramas confluirán momentáneamente. Mara Jade estará en el Consejo Jedi, discutiendo un plan para enfrentarse a los Jedi Oscuros, mientras los espías de la Nueva República intentan localizar su ubicación. Han se pondrá en contacto con Luke, y le contará lo sucedido en Corellia, y este irá a la biblioteca junto con Ben y Anakin, donde descubrirán que en Briskus, un planeta al otro lado de la galaxia, podrían estar encondidos antiguos holocrones Sith.

    En Coruscant, Mara y Lando visitarán las instalaciones de desarrollo de armas de la Nueva República, donde han construido un artefacto que permite crear agujeros negros, cuyas aplicaciones militares podrían ser devastadoras, ya que podrían absorber sistemas estelares enteros.

    Ya en Briskus, el grupo de Luke, después de enfrentarse a cazas de los Jedi Oscuros, localizará un Templo Sith, pero no será fácil que logren llegar hasta la sala secreta ya que tendrán que enfrentarse a numerosas trampas primero. Una vez que los consigan, regresarán a Coruscant, donde se reunirán con Han, Leia, Lando, Chewbacca y Mara. Allí decidirán que Luke, Han y Lando partirán en buca de los dos droides, mientras que Leia, Mara, Ben y Anakin intentarán descifrar toda la información posible de los holocrones que han traído.

    Leia descubrirá que el corazón y la esencia del Lado Oscuro residen en el sistema estelar Valorius. Si pudieran destruirlo con el arma que ha desarrollado la Nueva República, podrían poner fin al problema.

    El grupo de rescate llegará al planeta Usiss, donde los Jedi Oscuros están torturando a los droides para obtener información. Han podido localizar la estación orbital en la que se encuentran debido a que R2 pudo activar una baliza oculta. Como no pueden sonsacarles nada, los Jedi Oscuros enconderán un detonador termal en el astromecánico.

    Se producirá un enfretamiento cuando llegue el grupo de Han, y después de que consigan rescatar a los droides tras destruir la estación orbital, Chewbacca conseguirá desconectar el detonador. De vuelta en Coruscant, Mara les contará el plan para acabar finalmente con el Lado Oscuro, haciendo desaparecer el sistema Valorius entero en un agujero negro, por lo que toda la flota partirá hacia el planeta principal para instalar el arma.

    Allí se producirá el enfrentamiento definitivo de la trilogía. Por un lado, batallas espaciales y terrestres contra los Jedi Oscuros, y por otro un combate entre Luke, Mara, Ben y Anakin contra Horgon y dos clones. Por supuesto, nuestros héroes vencerán, y tras escapar del sistema estelar, activarán el arma, que lo engullirá todo, acabando finalmente con el Lado Oscuro.

    Todos se reunirán en Yavin IV, donde celebrarán su victoria. Junto a los presentes, se materializarán los espíritus de miles de Jedi muertos en todas las épocas, incluyendo a Obi-Wan, Qui-Gon, Yoda, Mace Windu y al mismo Anakin Skywalker. La Nueva Orden Jedi y la Nueva República entrarán en un periodo de paz y prosperidad de 1000 años.

    ——

    ¿Cómo os habéis quedado, bibliotecarios? La historia es un batiburrillo de muchas ideas, algunas buenas y otras malas, picando de aquí y de allá, especialmente de ideas que estaban en desarrollo en la época de las precuelas con conceptos sacados de las novelas existentes. Si queréis leer los textos originales en inglés, aquí están rescatados: Episodio VII, Episodio VIII y Episodio IX. Y como siempre, ¡que la lectura os acompañe!

  • Toda una historia que contar. Un relato de The Old Republic

    Toda una historia que contar. Un relato de The Old Republic

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! Os traemos Toda una historia que contar, la traducción de Quite a Story to Tell, un relato de la continuidad de Leyendas (sí, habéis leído bien), publicado online el 13 de abril de 2021 en la web del videojuego The Old Republic. La última historia que teníamos relacionada con el tema era Chasing Copero, de noviembre de 2017, así que ya ha llovido desde entonces. La autora del relato es Caitlin Sullivan Kelly, y estaría en la misma línea que Viendo rojo (Seeing Red), que se publicó tres meses más tarde y podéis leer aquí traducido. Sin más preámbulos, os dejamos con el relato.

    —————-

    El silencio en la sala era pesado, hasta que la Maestra Satele dejó una taza gastada sobre la mesa con un suave golpe. El vapor que salía del fragante líquido que contenía se elevó en constantes volutas. Aryn Leneer se sentó torpemente, con las manos en el regazo, mientras miraba la bebida.

    «Este té viene recomendado por el general Daeruun», dijo la Maestra Satele.

    «Gracias», Aryn se calentó las manos en los lados de la taza. «¿Supongo que eso significa que es bueno?»

    «Mucho».

    Volvió el silencio, y la antigua Gran Maestra Jedi permaneció de pie, con sus ojos buscando lentamente el rostro de Aryn. Eso la ponía nerviosa.

    «Tú también puedes sentarte, ¿sabes?», dijo Aryn.

    «Prefiero estar de pie», replicó la Maestra Satele. «Pero», continuó mientras Aryn fruncía el ceño, «si te hace sentir más cómoda, me sentaré».

    La Maestra Satele acercó una silla y Aryn tomó un sorbo del té que le habían ofrecido. Estaba bueno, realmente bueno. Y, de forma inesperada, calmó un poco sus nervios.

    «Probablemente no sepas mucho sobre lo que he estado haciendo después de… después de dejar la Orden», comenzó Aryn.

    «He oído algunas cosas».

    «Bien», Aryn tomó otro largo sorbo de té. «Vivimos en Dantooine: Zeerid, Arra y yo. Tenemos una granja. Es tranquilo».

    «Suena maravilloso».

    «Lo es», respondió Aryn. «No tenemos muchos problemas. Así que cuando algo va mal… te das cuenta».

    Dio otro sorbo de té; aunque sólo fuera para ganar tiempo y armarse de valor. Ahora o nunca. Tenía que decirlo.

    «Darth Malgus vino a Dantooine».

    La mirada firme de la Jedi ni siquiera vaciló. Aryn no esperaba que la Maestra Satele Shan, notoriamente tranquila, montara una escena, pero era desconcertante no ver ninguna reacción. También podría haber dicho que estaba empezando a llover.

    Aryn continuó: «Podía sentir que se acercaba, así que nos preparamos. Zeerid cerró la granja, llevó a Arra a un lugar seguro…»

    «¿Y qué hiciste?»

    Tras el largo silencio de la Maestra Satele, su pregunta fue tan repentina que Aryn pensó que podría caerse de la silla.

    «Yo… fui a buscarlo. Seguí su rastro hasta el único lugar de Dantooine que le interesaría a un Lord Sith».

    «El enclave…», dijo la Maestra Satele, apenas por encima de un susurro.

    Aryn bebió el resto del té. No estaba segura de si era por los efectos calmantes de la bebida, o porque el aspecto estoico de la Maestra Satele parecía estar resquebrajándose, pero por fin empezaba a sentir algo de confianza al revivir lo sucedido.

    —————-

    Del mismo modo que podía sentir a Malgus acercándose a Dantooine antes de que llegara, Aryn podía sentir la poderosa energía de la Fuerza que irradiaba del Enclave Jedi abandonado antes de que lo viera. Pero mientras su speeder corría por las llanuras cubiertas de hierba hacia las ruinas abandonadas, pudo sentir algo más que provenía de su interior, una fuerte presencia, entrelazada con el aura del enclave, corrompiéndola…

    Malgus.

    Aryn maniobró el viejo pedazo de chatarra por detrás del mayor árbol de blba que pudo encontrar y lo aparcó a la sombra de la frondosa copa. Dio gracias a las estrellas por Zeerid, que le había puesto una célula de energía nueva el día anterior. No había ninguna posibilidad de que se quedara tirada allí.

    Mantuvo la vista en la entrada de las ruinas mientras fijaba su sable de luz en el cinturón. El peso del arma -y de lo que significaba llevarla- ya no le resultaba familiar después de todos los años que habían pasado desde la última vez que la empuñó. Para defenderse de los rebeldes sabuesos kath y de los ocasionales ladrones de la granja no hacía falta un arma tan sofisticada. Y, sinceramente, esperaba –tenía la esperanza- no volver a necesitar el sable láser.

    Mientras observaba las ruinas, los minutos pasaban sin ninguna señal de movimiento. Aryn no podía estar segura de si Malgus ya había conseguido lo que había venido a buscar y había huido, o si todavía estaba dentro. Sólo había una forma de averiguarlo.

    Había muchas formas de entrar en el viejo enclave, pero Malgus, descarado como era, probablemente no dudaría en entrar por la puerta principal. Aryn no se sentía especialmente descarada, pero haría lo mismo.

    Entró a trompicones en el sombrío enclave desde la claridad del mediodía. Sus ojos se adaptaron a los oscuros pasillos del enclave con suficiente rapidez, pero siguió manteniendo la mano cerca de la empuñadura de su sable láser mientras todo lo que la rodeaba se enfocaba. Si iba a hacer esto, lo haría con cuidado. Extendió la mano a través de la Fuerza, pero no pudo percibir nada fuera de lo normal; al menos, nada era diferente de lo que había sentido hasta entonces. Y si se avecinaba una emboscada, ya habría ocurrido.

    Aryn se giró y observó la zona que la rodeaba. En los pocos puntos de luz que se filtraban a través de las grietas del techo, podía distinguir grandes trozos de piedra fracturada. Quién sabe lo que podrían haber escondido aquí, antes de que se derrumbaran hace siglos; ahora, sólo bloqueaban el acceso de los intrusos a muchas zonas olvidadas del enclave.

    Su mirada se posó en un extremo del sombrío pasillo. Una cortina de polvo, que danzaba bajo una pizca de luz solar, colgaba frente a una abertura tan oscura que sólo podía significar que conducía al interior.

    Mientras Aryn se abría paso con cuidado entre los escombros esparcidos por el suelo de piedra, no podía dejar de pensar en la ironía de lo que estaba ocurriendo. ¿Cuántos Jedi habrían dado su brazo a torcer por la oportunidad de estar aquí? Y aquí estaba ella, una marginada, una fracasada, tropezando con la oscuridad de uno de los secretos mejor guardados de los Jedi.

    Mantuvo el paso lento. No sabía qué tipo de cosas habían decidido instalarse aquí, y por el crujido que oía cuando se acercaba demasiado a las paredes, no quería averiguarlo. En cuanto a lo que los Jedi dejaron atrás, trampas, alarmas… eso era un misterio aún mayor.

    No pasó mucho tiempo antes de que la sensación constante, pero tenue, de la proximidad de Malgus se disparara de repente y la golpeara como una ola. Fue casi insoportable, ya que le quitó el aire de los pulmones. No sólo Malgus seguía dentro de las ruinas, sino que estaba cerca.

    En la turbia oscuridad, lo oyó antes de verlo. El sonido revelador de un cristal chispeando, encendiendo la hoja de un sable láser. Cerró los ojos de golpe y levantó los brazos por encima de la cabeza, invocando el escudo de la Fuerza más fuerte que pudo reunir en el poco tiempo que tenía. Pero el golpe no llegó a producirse…

    Y cuando abrió los ojos no había nada, sólo breves destellos rojos que iluminaban las paredes en la distancia. Sea lo que fuera contra lo que Malgus estaba luchando allí abajo, no iba a caer fácilmente.

    Aryn aceleró el paso. Los ecos que producían sus pasos se ahogaban cada vez más por los sonidos de Malgus en combate. El metal chocando contra la piedra. El zumbido de la energía cortando los circuitos. Sacó su propio sable de luz del cinturón y mantuvo la yema del pulgar en el interruptor de activación.

    Llegó al final del pasillo, donde la boca se abría a una cavernosa sala de piedra. Pudo ver las entradas a otros pasillos dispersos por la pared exterior. Y en el centro de la cámara, una imponente torre de poder, una silueta ensombrecida por el lado oscuro de la Fuerza… Darth Malgus.

    Estaba de espaldas, y Aryn se escondió detrás de una sección irregular de la pared del túnel antes de que Malgus tuviera la oportunidad de descubrirla. Agachada en su escondite, observó cómo los formidables droides de combate -las defensas de los Jedi seguían activas, después de todos estos años- se arrugaban como si estuvieran hechos de tela de saco. Los droides eran rápidos y brutales, y ella no podía saber de dónde venían, pero no importaba. Los eliminó sin miramientos con la misma rapidez con la que se conectaron.

    Nada frenaba a Malgus. Con cada movimiento sin esfuerzo de su sable láser, cada golpe aplastante de su puño, ella podía sentirlo: era tan poderoso hoy como lo había sido la última vez que lo vio, décadas atrás. En aquel entonces, ella podía defenderse de él, pero ahora… no había manera de que pudiera derrotarlo. No sola.

    Lentamente, Aryn se movió para regresar por donde había venido, agachada y fuera de la vista. Pero cuando la pequeña roca que había sacudido con el pie repiqueteó con fuerza -demasiado- en el suelo de piedra, se dio cuenta de que la batalla de Malgus había terminado. El eco de la piedra rebotando contra la piedra fue ensordecedor, pero no tanto como el silencio que siguió.

    Aryn se quedó paralizada, excepto por el movimiento de su mano alrededor de la empuñadura de su sable láser. Cerró los ojos y quiso que todos los músculos de su cuerpo estuvieran tan quietos como la roca que la rodeaba. Sus oídos se esforzaron, pero no pudo oír nada por encima de su corazón, que latía con fuerza.

    El sonido de la electricidad abrasadora surcó el aire cuando el sable láser de Malgus cobró vida. Aryn esperó, respirando superficialmente mientras sopesaba sus opciones. Si atacaba desde esta posición, la sorpresa podría darle ventaja. Sería el combate más duro de su vida, pero no dejaría que el Lord Sith la derribara.

    Aryn expulsó el aliento que había estado conteniendo entre los dientes y apretó su sable láser hasta que sus curtidos nudillos se volvieron blancos. Apoyó las suelas de sus botas en la tierra…

    Y echó a correr.

    Sin mirar atrás, Aryn giró su brazo en un arco detrás de ella, derribando varias de las piedras más grandes en algo que parecía una barricada. Mientras corría, empujó la empuñadura de su sable de luz hacia delante y pulsó el interruptor de activación, y la hoja iluminó el espacio oscurecido.

    Luchar contra Malgus siempre sería una apuesta. Había una pequeña -pero casi insignificante- posibilidad de ganar, pero Aryn aprendió desde muy joven a confiar en sus propios sentimientos. Y con cada fibra de su ser, podía sentir que si se enfrentaba a Malgus ahora, no volvería a ver la luz del sol.

    La misma luz del sol que brillaba como un faro al final del túnel.

    Se detuvo de repente cuando sus pies tocaron el suelo fuera de las ruinas del enclave. A lo lejos, junto al árbol donde había escondido su speeder, una figura saltaba de su propio vehículo. Aryn envainó su sable de luz y corrió hacia el árbol con todas las fuerzas que le quedaban.

    «¡Aryn!», gritó la figura cuando entró en la sombra del árbol blba.

    Antes de que pudiera detenerse, su cuerpo chocó con el de Zeerid y sus brazos rodearon sus hombros con fuerza.

    «¿Qué haces aquí?» preguntó Aryn mientras intentaba recuperar el aliento.

    El rostro barbudo de Zeerid se ablandó de preocupación ante la urgencia de Aryn. «He venido a ayudarte. No es que necesitara convencerme mucho, pero Arra dijo que nunca me perdonaría si te dejaba hacer esto sola».

    «¿Cómo sabías dónde estaba?»

    «Tuve la corazonada de que Malgus podría estar tras algo en este lugar».

    «Está ahí dentro. Creo que…» Aryn tragó. «Creo que él sabía que yo estaba allí, también».

    «¿Qué? ¿Te está siguiendo?» La mano de Zeerid voló hacia el blaster que llevaba en la cadera mientras escudriñaba la entrada de las ruinas.

    «No lo sé», respondió Aryn. «Pero no vamos a quedarnos para averiguarlo». Colocó una pierna sobre su speeder y lo puso en marcha, con el motor rugiendo.

    «Entonces, ¿qué hacemos?» preguntó Zeerid mientras subía a su propio vehículo.

    Aryn miró hacia las ruinas. La presencia de Malgus, su dolor, su ira, su poder… aún podía sentirlo todo con fuerza fuera de los robustos muros del enclave abandonado. Para derrotarlo, necesitarían a las únicas personas lo suficientemente fuertes como para oponerse a una fuerza semejante. Por desgracia, la gente que necesitaban probablemente no estaría muy contenta de ver a Aryn.

    «Vamos a ver a los Jedi. Ellos sabrán qué hacer».

    «¿Estás segura?» preguntó Zeerid.

    «No. ¿Pero qué otra opción tenemos?»

    —————-

    «Quería luchar contra él». Aryn inclinó la taza vacía de un lado a otro, haciendo rodar el fondo por el tablero de madera. «Tal vez debería haberlo hecho. Pero, en el fondo, sabía que iba a hacer falta más de una ex Jedi para detener a un monstruo como Malgus. Así que, una vez que llevé a Zeerid y a Arra a un lugar seguro, vine aquí. Vine a ti».

    La mirada azul brillante de la Maestra Satele se mantuvo firme durante todo el relato de Aryn, pero ahora, sólo por un momento, Aryn creyó ver algo parecido a la diversión cuando la Jedi entrecerró los ojos.

    «Me alegra ver que, a medida que has madurado, has aprendido a dejar que prevalezca la cabeza fría».

    Aryn juntó las manos en el regazo y asintió secamente. Tanto si la Maestra Satele le estaba haciendo una broma de buen gusto como si le estaba criticando de verdad, Aryn no deseaba que le recordaran por qué se había retirado de la Orden Jedi.

    «Podía sentir la ira de Malgus, su frustración, pero había algo más. Casi parecía que estaba… confundido. Como si supiera lo que buscaba, pero no pudiera encontrarlo». Aryn suspiró. «Eso es todo lo que sé. Te diría más si pudiera».

    «No pasa nada. Lo has hecho bien, Aryn. Gracias». La Maestra Satele se puso de pie y cruzó a la pared opuesta, de espaldas a la habitación.

    «Entonces», comenzó la Maestra Satele. «¿Cómo debemos manejar esto?»

    Aryn arrugó la frente. «¿Por qué me lo preguntas a mí?», respondió a la espalda de la Maestra Satele. «Esto es un asunto Jedi ahora, y tú eres la última persona a la que necesito recordarle que ya no soy una Jedi».

    La Maestra Satele se volvió hacia ella, y su expresión pasiva se convirtió en comprensión. «No eres la única que ha renunciado a sus vínculos con los Jedi. Mi papel -mi lugar- en la orden ya no es lo que era. Si te soy sincera, hace años que es diferente, en realidad. Pero todos tendremos nuestro papel en esto, independientemente de nuestra posición en la Orden Jedi».

    Pasó un momento sin palabras, pero antes de que Aryn pudiera responder, una voz fría y clara sonó desde la puerta de su sala de reuniones. Una joven de pelo rojo brillante se apoyaba en el marco de la puerta, con los brazos cruzados.

    «Satele, Gnost-Dural ha pedido verte. Cuando puedas disponer de un momento».

    «Qué oportuno», respondió la Maestra Satele. «Hay alguien con quien me gustaría que hablara».

    La joven apenas dedicó una mirada a Aryn antes de darse la vuelta y salir de la habitación.

    La Maestra Satele hizo un gesto hacia la puerta y volvió a mirar a Aryn. «Vayamos juntas. Sé que el Maestro Gnost-Dural estará muy interesado en escuchar lo que tienes que decir».

    Aryn se levantó y caminó unos pasos hacia la puerta. «¿Sólo «Satele»? ¿Desde cuándo eres tan informal con otros Jedi?»

    «Syl es… una alumna complicada. Intento elegir bien mis batallas cuando se trata de ella. Parece que ayuda…» La Maestra Satele condujo a Aryn al pasillo, cerrando la puerta tras ellos. Caminó hacia la derecha y le indicó a Aryn que la siguiera.

    «Lo digo en serio cuando digo que las cosas han cambiado, Aryn, la Orden Jedi y muchos de nosotros con ella. Otros tienen la responsabilidad que una vez fue mía, y necesito que les cuentes tu historia antes de que vuelvas con tu familia».

    Las dos siguieron caminando. «Entiendo que los Jedi ya no son lo que eran», comenzó Aryn. «Pero las cosas… no pueden ser tan diferentes, ¿verdad?»

    «Oh, sí», respondió la Maestra Satele, con serenidad. «Pero el cambio es una cosa con la que los Jedi siempre hemos estado familiarizados, por mucho que luchemos contra él. Y después de todo lo que has compartido conmigo hoy, siento que aún están por venir más cambios…»

    —————-

    Podéis encontrar el relato original en inglés en este enlace, en la web del videojuego. Existen más historias cortas centradas en The Old Republic, como listamos en el artículo de relatos, por si queréis leerlas, ya que la mayoría siguen online (poniendo los títulos en cualquier buscador, o incluso, mirando las entradas respectivas en Wookieepedia, al final, os enlazaran a la web donde estén disponibles). ¡Que la lectura os acompañe!

  • Jedi Prince: la olvidada saga que pudo haber inspirado el Episodio IX

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola, bibliotecarios! Sí, habéis leído bien el título de este artículo. Vamos a hablar sobre esta serie de libros, perdidos en el olvido y enterrados por todo lo que vino después, que, en cierta manera, plantean varias ideas que pudieron acabar en el Episodio IX.

    Contexto histórico-literario

    Tenemos que remontarnos a principios de los años 90, cuando se estaba dando el renacer de la franquicia con la publicación de la Trilogía de la Nueva República de Timothy Zahn. Pero, primero, hagamos un repaso rápido del material literario que había hasta ese momento. Además de las novelizaciones de la Trilogía Original, teníamos El ojo de la mente, de Alan Dean Foster, de 1978, y las dos trilogías de aventuras de Han Solo y Lando Calrissian; la primera escrita por Brian Daley entre 1979 y 1980 y la segunda por L. Neil Smith en 1983. Tras esta, un periodo de casi diez años en el que no se publicó ninguna novela hasta 1991 con la llegada de Heredero del Imperio, del citado Timothy Zahn, a la que se seguiría la segunda parte, El resurgir de la Fuerza oscura, en mayo de 1992. En cuanto a cómics, en la década anterior habíamos tenido Star Wars, la serie regular de ciento siete números y tres anuales que continuaba la historia de las películas hasta el año 4 dbY, superando extensamente los eventos de El retorno del Jedi, además de las series animadas de Ewoks y Droids, que conllevaron la creación de material infantil literario y comiquero.

    Así pues, nos encontrábamos con un Universo Expandido aún en una fase muy temprana y heterogénea, en el que, a veces, la continuidad no era la principal prioridad, amén del carácter pulp y desenfadado de algunas historias. Es en este momento, en el que la Trilogía de la Nueva República está recuperando el tono adulto y serio de la franquicia, cuando aparecen estos libros, seis en total, que se sitúan cronológicamente en el año 5 dbY, es decir, después de la serie regular marvelita. Todos fueron escritos por Paul Davids y Hollace Davids, y constaron con ilustraciones en blanco y negro de Karl Kesel. Y no solo eso, las portadas fueron creadas por el legendario Drew Struzan, como si de pósteres de películas se tratara. Es importante que tengamos en mente las fechas porque, en los años siguientes, se publicaron las conocidas novelas de los noventa que fueron suplantando a estas historias hasta dejarlas en un estado prácticamente similar a un nivel S dentro del canon, es decir, como un conjunto de personajes y acontecimientos que los autores posteriores podían usar en sus tramas si creían necesario rescatarlos, pero sin que estas fueran tenidas en cuenta en la continuidad general.

    En el momento en el que se publicaron, en 1992, la cronología literaria posterior a la batalla de Endor estaba así:

    • El retorno del Jedi (4 dbY)
    • Serie Jedi Prince (5 dbY)
    • Trilogía de la Nueva República (9 dbY)

    Y así en comparación a cómo estaría cuando la continuidad de Leyendas quedó cerrada:

    • El retorno del Jedi (4dbY)
    • The Bounty Hunter Wars Trilogy (4 dbY)
    • La tregua de Bakura (4 dbY)
    • Serie Jedi Prince (5 dbY)
    • Dark Forces: Rebel Agent y Dark Forces: Jedi Knight (5 dbY)
    • Luke Skywalker y las sombras de Mindor (5 dbY)
    • Ala-X 1 a 7 (7 dbY)
    • El cortejo de la Princesa Leia (8 dbY)
    • Tatooine Ghost (8 dbY)
    • Trilogía de la Nueva República (9 dbY)

    Es decir, ese periodo posterior al Episodio VI fue vuelto a contar por muchas novelas, además de cómics, que hicieron que Jedi Prince, como comentábamos, pasara a un nivel secundario y, para la mayoría de fans, al olvido.

    Los libros

    Esta serie recibe oficiosamente el nombre de Jedi Prince («Príncipe Jedi», si lo traducimos por nuestra cuenta), aunque ninguno de los libros lleva esa cabecera. Ni siquiera las dos recopilaciones que salieron al mercado como Star Wars directamente. Consta de seis títulos:

    • The Glove of Darth Vader (El guante de Darth Vader)
    • The Lost City of the Jedi (La ciudad perdida de los Jedi)
    • Zorba de Hutt’s Revenge (La venganza de Zorba el Hutt)
    • Mission from Mount Yoda (Misión desde el Monte Yoda)
    • Queen of the Empire (La reina del Imperio)
    • Prophets of the Dark Side (Profetas del Lado Oscuro)

    Fueron publicados en tapa blanda entre junio de 1992 y abril de 1993 por Bantam Skylark, un sello de la editorial para novelas juveniles, mientras que en 1997 aparecieron dos recopilaciones editadas en tapa dura por Barnes & Noble, incluyendo tres libros cada una: Star Wars: Book One y Star Wars: Book Two.

    Los dos recopilatorios en tapa dura

    Se trata de historias muy cortas, con poco más de cien páginas cada una —incluyendo las ilustraciones—, que nos narran lo que podría considerarse una historia dividida en seis partes, aunque cada una cuenta una aventura relativamente autoconclusiva. Al ser destinadas a un público juvenil son más desenfadadas, con nuestros protagonistas consiguiendo siempre sus objetivos derrotando a los villanos —quienes tienen planes malvados y risas locuaces— de formas, a veces, muy inocentes. En las ilustraciones vemos que todos los carteles no están en aurebesh, sino en inglés, y que la inmensa mayoría de las especies hablan en básico, incluidos los hutt.

    Destaca también, muy típico de esos años, todo el tema medioambiental, muy en boga en los 90, pero trasladado a una galaxia muy lejana: la caza indiscriminada de ballenas aquí es de whaladons, la deforestación del Amazonas es la desaparición de los bosques de Yavin IV, la contaminación ambiental y el efecto invernadero lo sufre Bespin, o las tragedias medioambientales como la del Exxon Valdez o Chernobyl, aquí reflejadas en el desastre ecológico que está produciendo el Imperio en el planeta Duro.

    Los nuevos personajes

    En este apartado, además de los nuevos personajes, vamos a ver también el contexto político de la galaxia. Recordemos que cuando se publicaron eran las obras literarias más cercanas a la Trilogía Original, además de las primeras en explorar este periodo histórico, ya que la Trilogía de la Nueva República se sitúa cronológicamente casi un lustro después, por lo que los autores tuvieron que crear un contexto que enlazara con lo visto en las películas al mismo tiempo que les permitiera desarrollar una historia más global. Y no existían ni las guías que tenemos ahora ni podían acceder a la Wookieepedia, así que ancha era Castilla.

    Ken, Trioculus, Zorba y Triclops

    En el lado de los buenos tenemos a nuestros héroes clásicos: Luke, Leia, Han, Chewbacca y los dos droides. Luke y Leia continúan formando parte de la Alianza Rebelde y, al mismo tiempo, son miembros de su red de inteligencia (SPIN, siglas en inglés de Senate Planetary Intelligence Network), encargada de realizar las misiones más peligrosas. Hay que destacar que no se usa el término «Nueva República», así como que el Senado se sitúa en el Palacio Woolamander en Yavin IV. Por su parte, Han y Chewbacca se marchan a Ciudad Nube, gobernada por Lando Calrissian, para construirse una casa flotante. Así pues, vemos que, inicialmente, la relación relativamente avanzada que tenían Han y Leia en el final de la Trilogía Original aquí se ha diluido y vuelve a un tono inocente adolescente. A este bando se sumará Ken, un niño que ha vivido toda su vida rodeado de droides en la Ciudad Perdida de los Jedi, un enclave subterráneo en las profundidades de Yavin IV que había permanecido oculto bajo un halo de leyenda y que contenía la Biblioteca Jedi, con todos los archivos de información de la Orden.

    En el bando imperial, que no se plantea como decadente, sino como en un impás sin un líder claro, encontramos a Trioculus, un mutante de tres ojos (el tercero en la frente) que es presentado por el Comité Central de Moffs como el hijo oculto de Palpatine. Hasta ese momento, Trioculus era el esclavista jefe del planeta Kessel. Así pues, vemos que, en ausencia del Emperador y Darth Vader, el mando temporal ha sido asumido por este comité que no aparecía en las películas. Por supuesto, no todos los moff estarán de acuerdo y habrá otros pretendientes al trono imperial. Descubrimos también la existencia de un estamento religioso, los Profetas del Lado Oscuro, liderados por el Profeta Supremo Kadann, que, mediante vaticinios, van dictando, en cierta manera, el rumbo que debería tomar el Imperio. Estos viven en la cúbica estación espacial Scardia, en la Zona Nula, donde albergan reliquias de toda la galaxia. Kadann profetizará que el legítimo sucesor de Palpatine será aquel que consiga el guante de Darth Vader, lo que marcará el inicio de la historia, ya que solo el Profeta Supremo es quien tiene la legítima potestad de coronar al Emperador, dándonos a entender que así lo hizo con Palpatine.

    Por otro lado, tenemos a Zorba el Hutt, padre de Jabba, quien, tras enterarse de la muerte de su hijo a manos de la princesa Leia, hará todo lo posible por vengarse de ella, entremezclándose su historia tanto con rebeldes como con imperiales. Conforme avanza la historia descubrimos que Trioculus no es el verdadero hijo de Palpatine, sino Triclops, que también tiene tres ojos, pero el tercero en la nuca. Este ha permanecido oculto en psiquiátricos secretos imperiales debido a su vertiente pacifista, contraria a la política imperial. También, que los llamados «Profetas del Lado Oscuro», más que ver el futuro, lo que tienen es una red de espionaje y mercenarios que hacen que se cumplan sus vaticinios.

    La revelación final

    En este apartado vamos a ver cómo termina la historia (en el caso de que no quieras saberlo, mejor sáltatelo directamente). En el último libro publicado —ya que la historia daba para mucho más— Kadann le revela a Ken que, pese a que él crea que desciende de Obi-Wan Kenobi, debido a la similitud de su nombre con su apellido, en realidad es hijo de Triclops y Kendalina, una Jedi que trabajaba como enfermera en el psiquiátrico donde estaba recluido el hijo del Emperador. Después de su muerte por el Imperio, su hijo fue trasladado en secreto a la oculta Ciudad Perdida de los Jedi, donde tendría acceso a todo el conocimiento de estos para que, cuando fuera mayor, pudiera luchar contra el Imperio. Triclops, que en los últimos libros había estado en el cuartel general rebelde, se fuga dejándole una carta a Ken confirmándole su paternidad.

    Esto provocará dudas en Ken, ya que al ser nieto del difunto Emperador, es decir, un Palpatine, teme que el mal habite en su interior pese a haber sido educado en los principios de la Alianza y los Jedi. ¿A alguien le parece esto sospechosamente parecido al desenlace de Rey en el Episodio IX: El ascenso de Skywalker?

    Ken viendo el Espisodio IX

    Cómo hubiera continuado

    Vamos a ver unas declaraciones de Paul Davids, coautor de la saga, respecto a cómo hubiera continuado la historia, ya que si bien el volumen seis cierra algunas tramas, al mismo tiempo habría muchas más posibilidades al conocer la verdadera genealogía de Ken:

    “Si hubiéramos escrito el libro 7, Han y Leia no hubieran llegado al altar, de alguna manera habría habido un ataque imperial que arruinara la ceremonia y no se hubieran casado”.

    “Han pasado diez años y es difícil de acordarse, pero uno de los siguientes libros se hubiera llamado «Sombras de Obi-Wan», antes de que la palabra “sombras” se hubiera puesto de moda en los títulos de la saga”

    “Nuestro contrato con Lucasfilm, y el contrato esta con Bantam respecto a la serie, era de seis libros con opción a tres adicionales, lo que hubiera hecho un total de nueve.  En aquel momento previmos esa posibilidad, por lo que planificamos hacia donde irían esas historias, incluso antes de que se publicaran los libros 4 a 6. Nuestra intención era que el Imperio atacara y arruinara la boda de Han y Leia antes de que se dieran el «sí, quiero». La boda nunca habría tenido lugar… y así es como habría empezado el libro 7″.

    Recordemos que la boda entre Han y Leia apareció en el libro El cortejo de la Princesa Leia, situado después, por lo que si se quería respetar la continuidad, la ceremonia que vimos al final de Profetas del Lado Oscuro no debería haberse culminado, confirmando los planes de los autores. Realmente al final del sexto libro únicamente vemos que se dirigen al altar, así que técnicamente nuestra imaginación podría rellenar ese hueco.

    Retrocontinuidad

    Todo lo que hemos visto hasta ahora ha sido ciñéndonos a los seis libros que componen la saga. Estos nuevos personajes no volvieron a usarse en ninguna otra novela o cómic, pero sí que hubo intentos posteriores —bien fuera en manuales de rol, artículos de la revista Insider o de la web starwars.com, la mayoría de Abel G. Peña— para encajarlos dentro de una continuidad que, pese a desarrollarse posteriormente, los había dejado de lado. Todas estas retcons tampoco encajaban entre sí del todo, pero nos ofrecieron un contexto muy interesante, especialmente en lo referido al Lado Oscuro y sus profetas. Combinando el último artículo online que trató del tema, The Star Wars Spy Game: SPIN Declassified, con las entradas de la Wookieepedia, vamos a hacer un pequeño resumen de cómo surgieron estos profetas y su final. No debemos olvidar que esta información únicamente apareció online y que, en orden de canonicidad, deberíamos atenernos principalmente a los libros. Y, por supuesto, todo esto pertenece a la anterior continuidad de Leyendas, aunque para el año de publicación del anterior artículo, Lucasfilm ya había sido comprada por Disney y esto les daba igual.

    Un milenio antes de la batalla de Yavin, Darth Millenial, un Sith mutante de tres ojos, aprendiz de Darth Cognus, rechazó la Regla de Dos implantada por Darth Bane y se marchó al planeta Dromund Kaas, donde fundó la religión de los Profetas del Lado Oscuro. Allí permanecieron ocultos, ajenos a los conflictos entre Jedi y Sith, hasta que llamaron la atención de Darth Sidious, quien los reclutó como sus consejeros: primero como Canciller Supremo y, luego, como Emperador. Palpatine nombró a un Jedi Oscuro, Kadann, como Profeta Supremo, y a su aprendiz, Jedgar, como Alto Profeta, pero cayeron en desgracia tras pronosticar que en Endor se restablecería el equilibrio en la Fuerza. La mayoría de los profetas abandonaron Centro Imperial —como era conocido en ese momento Coruscant—, así como Dromund Kaas, para exiliarse en el planeta Bosthirda.

    Una vez muerto el Emperador y Darth Vader, y con la Alianza Rebelde ganando terreno, los remanentes imperiales necesitaban dar un golpe de efecto, ya que habían perdido el monopolio de la propaganda. Cronal, conocido como Blackhole, antiguo Profeta del Lado Oscuro y, posteriormente, Director de Inteligencia Imperial elegido por el propio Palpatine, contactó con Sate Pestage, quien ejercía como gobernador en funciones del Imperio, para recuperar la secta de los Profetas del Lado Oscuro en forma de la «Iglesia del Lado Oscuro». Aunque el cuerpo de Palpatine había sido destruido en la Segunda Estrella de la Muerte, su espíritu había logrado escapar y, con la ayuda de Pestage, había entrado en un cuerpo clonado en el planeta Byss. Mientras se preparaba para su renacimiento, el pueblo necesitaba una nueva figura mística en la que creer, lo que ayudaría a contrarrestar toda la propaganda rebelde, pronosticando la vuelta de Palpatine. Además, serviría como contrapeso del Comité Central de Moffs, que ostentaba el poder militar y estaba enfrascado en luchas internas para decidir quién sería el nuevo Emperador. Pero los auténticos Profetas del Lado Oscuro estaban desaparecidos, por lo que se eligió a Rajah Ubooki, un agente de inteligencia imperial bimm para que fuera el Profeta Supremo Kadann y a Heingort Giddis, otro agente de inteligencia null, para su lugarteniente, el Alto Profeta Jedgar.

    En connivencia con el Comité Central de Moffs se escogió como nuevo Emperador al esclavista jefe de Kessel, Trioculus, un mutante de tres ojos resultado de experimentos biológicos de Palpatine y Sly Moore con una humana, Niobi, presentado en sociedad como hijo de Palpatine y legitimado para el trono después de que este recuperara el guante de Darth Vader, que había viajado por el espacio a través del agujero de gusano de Endor. Tras su breve reinado, el falso Kadann asumió el poder absoluto, pero su gobierno tampoco duró mucho ya que desapareció en la Ciudad Perdida de los Jedi. Cuando logró escapar, con la ayuda de Triclops, hijo de tres ojos de Sly Moore y resultado de los mismos experimentos que habían creado a Trioculus, fue asesinado por el Jedi Oscuro Azrakel, quien, junto a la Dama Oscura Lumiya y su aprendiz, Carnor Jax, masacraron también a los verdaderos profetas en Bosthirda. Por su parte, Cronal, que había desaparecido, volvió a la palestra convertido en el señor de la guerra Shadowspawn, pero fue derrotado por Luke Skywalker en Mindor. Finalmente, y tal y como habían pronosticado los falsos Profetas del Lado Oscuro, pronto acabaría por regresar Palpatine con su cuerpo clonado para proclamar su nuevo Imperio Oscuro…

    Conclusión

    Esperamos que este texto os haya servido para descubrir, o rememorar, esta olvidada serie, publicada en un momento en el que Star Wars comenzaba a expandirse seriamente y que, tal vez, por eso mismo, fue sepultaba por toneladas de material que la fueron relegando. Además, hemos visto una más que posible inspiración para la película que cierra la saga de los Skywalker, con un nieto de Palpatine con dudas debido a su linaje pero convencido de que permanecerá en el lado luminoso de la Fuerza. Definitivamente, no fue la única, pero para ver qué otras fuentes pudieron actuar de igual modo, junto a la serie Jedi Prince, tendréis que esperar a la salida de Biblioteca Jedi #6, en la que analizaremos la novelización del Episodio IX.

    Todos estos libros han sido traducidos y están disponibles gratuitamente, bajo registro, para su lectura en español en la web de Libros Star Wars. Agradecimientos a Alberto Izquierdo y Lara Franco por haberle pegado una revisión al texto.

    Para rematar, os dejamos con esta ilustración de las reliquias almacenadas en la estación espacial Scardia. Si ya empezáis a peinar canas os sonará alguna ilustración de otra franquicia 😉

    ¡Que la lectura os acompañe!