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  • Traducción exclusiva del relato Star Wars The High Republic: Errores del Pasado Parte 2

    Traducción exclusiva del relato Star Wars The High Republic: Errores del Pasado Parte 2

    Traducido por Mario Tormo

    Segunda parte del relato escrito por Cavan Scott y que forma parte de la antología Starlight. Aparecido únicamente en la Star Wars Insider 206 en inglés. Os traemos la traducción al Castellano de esta historia protagonizada por la Administradora Velko Jahen y el Maestro Jedi Sskeer.


    Anteriormente:

    Mientras la República lidera el contraataque a los Nihil, las pérfidas consecuencias provocadas por los anarquistas galácticos tienen un alcance cada vez mayor. Tras llegar a la Baliza Starlight bajo la apariencia de un comerciante, las filiaciones de Vane Sarpo, un antiguo amigo y aliado de Velko Jahen, pronto quedan al descubierto…

    Starlight:
    Errores del Pasado
    (Parte Dos)

    Starlight Beacon había cambiado mucho en muy poco tiempo. Cuando llegó por primera vez, la Administradora Velko Jahen se sorprendió por la atmósfera, todos muy seguros de sí mismos y tranquilos entre un gran bullicio. Y luego estaba la emoción. Lo podías sentir en el ambiente. La Baliza fue un nuevo comienzo, tanto para la frontera galáctica como para una veterana hastiada en busca de un nuevo propósito en la vida. ¿Ahora? Ahora era diferente. Todo eso fue antes de Valo. Todo eso fue antes de que los Jedi tuvieran como tarea acabar con los Nihil. Fue antes de que los pabellones de la torre de seguridad se llenaran de Nihil capturados como parte de la Operación: Contraataque.

    Ahora estaba de pie frente a una celda, mirando a un hombre junto con el que había luchado en Soika. Un hombre al que había, si no amado, querido profundamente. Un hombre que era su prisionero. Ella misma lo había encarcelado. Le había puesto las esposas en las muñecas después de descubrir que estaba usando Starlight para hacer llevar armas a los Nihil. Y una pregunta le quemaba.

    — ¿Por qué?

    Vane Sarpo estaba sentado de espaldas a ella detrás del campo de energía. Su asistente Clune estaba enroscado como una pequeña bola naranja, la reacción instintiva de todos los peasles en momentos de gran peligro. El pequeño insectoide no se había desenrrollado ni una sola vez desde que encontraron los blásteres de contrabando.

    — Necesito saberlo, Vane. ¿Por qué hacerlo? ¿Qué te ofrecieron?

    El vuman tatuado no respondió. Pero los Nihil del resto de celdas, sin duda, sí que tenían mucho que decir, abucheando y gritando. Un Wookie particularmente flacucho le dijo a Velko, sin un ápice de duda, lo que le haría si los campos de energía fallaran. Velko no estaba preocupada. El guardia de la puerta del bloque tenía su bastón aturdidor y ella su bláster. Se había asegurado de estar armada. La visita no estaba exactamente autorizada, estaba segura de que la Jefe de Seguridad Ghal Tarpfen tendría mucho que objetar al respecto, pero Velko no iba a darle la oportunidad de hacerlo.

    Aun así, Vane permaneció en silencio. Nada de esto tenía sentido para Velko. La idea de que podría haberse unido voluntariamente a los Nihil era demasiado terrible para comprender. Vane había caminado por el filo de varias líneas rojas a lo largo de los años, especialmente cuando sirvieron juntos en Soika, ella como miembro de la Fuerza de Liberación y él como mercenario, pero estaba malditamente segura de que él no era un anarquista.

    — Te están pagando, ¿se trata de eso? –Ninguna respuesta–. ¿Les debes dinero? –Aún nada–. En nombre del vacío, Vane, háblame.

    Finalmente alguien dijo algo, pero no fue el prisionero.

    — Administradora Jahen.

    Velko maldijo por lo bajo cuando escuchó los pesados pasos detrás de ella. Se giró y vió la imponente forma del Maestro Jedi Sskeer caminando hacia ella, con su única mano sana apoyada en la empuñadura de su sable de luz.

    — Esto –siseó el trandoshano–, es bastante… Irregular.

    Estaba alterado, se dio cuenta inmediatamente. Algo más que había cambiado desde que llegó a Starlight. Antes creía que los Jedi eran incapaces de sentir emociones, un planteamiento completamente erróneo. El Jedi que había conocido tenía sentimientos tan profundos como cualquier otro individuo. Simplemente se les daba mejor controlarlos. A la mayoría al menos. Sskeer parecía tener más dificultades que el resto para ello, y en cuanto a la mariscal Avar Kriss…

    — Maestro Jedi –empezó a decir alejando sus pensamientos–. Simplemente pensé que…

    — Pensó que podría usar su historia personal para presionar al prisionero.

    Las plateadas mejillas de Velko ardían.

    — No, no iba a ser así.

    — Por supuesto que sí –dijo una voz tras ella. Por fin Vane había decidido hablar. Todavía les daba la espalda, pero su voz tenía un tono que no había escuchado nunca antes–. Yo hubiera hecho lo mismo, pero estás perdiendo el tiempo Vel.

    Ella no podía aceptar eso.

    — Podemos ayudarte Vane, si tú nos ayudas a nosotros.

    — Si os ayudo, ¿cómo? –Estaba de pie ahora–. ¿Revelando los secretos de los Nihil? ¿Y qué harías entonces? ¿Administradora? ¿Protegerme como los Jotas protegieron Valo? Sois un chiste, tú y tus amigos Jedi –sus ojos iban de uno a otro–. Miraos, con vuestras mejores galas. Túnicas doradas y cuellos almidonados. Acabaréis quemados. Lo sabéis, ¿no? Todo esto se derrumbará sobre vuestras cabezas. No podéis ayudarme, ¡porque el problema sois vosotros!

    Por todos lados, los Nihil encarcelados gritaron en apoyo a la perorata de Vane. El wookiee sacudía sobre su cabeza sus largos y peludos brazos. ¿En qué había estado pensando Velko? Esto estaba siendo inútil. Vane… Vane no era el hombre que ella recordaba. El hombre que había sido. Y si quería pudrirse en una cárcel de la República, que así fuera. Tenía trabajo que hacer. Trabajo importante. El trabajo de ayudar a que caigan más hombres como él.

    Giró sobre sus talones marchando hacia el guardia de la puerta. Pero se detuvo al darse cuenta de que Sskeer no la acompañaba. Estaba de pie, inmóvil, frente a la celda de Vane.

    — ¿Maestro Sskeer? –Inquirió, pero ni así se movía–. Master Sskeer, ¿viene?

    — Algo no va bien –dijo, ignorando la pregunta, sin apartar sus entrecerrados ojos anaranjados del rostro de Vane–. Siento ira.

    — ¡Ja! –Ladró Vane, alzando los brazos haciendo una pantomima–. No mentían sobre ti, ¿verdad Jedi? El lagarto es capaz de percibir que estoy enojado. Y yo pensando que no era más que un estúpido dewback.

    — Deberíamos marcharnos –le dijo Velko al trandoshano.

    — Al fin lo capta –resopló Vane–. Denle a la chica una medalla para su colección. Adelante. Largaos. Me ponéis malo, todos. Malo del estómago.

    — Percibo algo más que ira –continuó Sskeer. Sus palabras sonaban extrañamente doloridas –. Siento vergüenza. Siento… Miedo.

    Había algo en la forma en la que el Jedi hablaba que hizo que Velko sintiera un escalofrío, las emociones que describía le eran demasiado familiares. Pero los Jedi no sentían miedo, ¿verdad? Sin embargo, Sskeer tenía razón. Vane tenía miedo, podía verlo en sus ojos, pero ¿de qué? ¿De ser encarcelado por sus crímenes? De las consecuencias si traicionaba a los Nihil. No. Era de algo más. De alguien más.

    Los ojos de Vane se posaron en Clune y se abrieron como platos. El peasle se estaba balanceando sobre su caparazón, preparándose para desplegarse.

    El sable de Sskeer se encendió.

    — Apaga el campo de energía –le ordenó al guardia de la puerta.

    Vane alzó sus brazos, con las palmas de las manos hacia el sable celeste.

    — No. No hagas eso. Vete. Por favor, vete.

    — No lo pediré otra vez –bramó Sskeer.

    Velko volvió a mirar al aterrorizado guardia, quien obviamente se preguntaba si debía o no obedecer al Jedi. Fue entonces cuando un rayo de luz brotó del interior de la celda de Vane.

    Todo sucedió muy rápido. Velko se dio la vuelta y sus ojos se abrieron como platos cuando se dio cuenta de que el brillo emanaba del propio Vane Sarpo. Los tatuajes de su rostro brillaban como si fueran relámpagos intermitentes.

    –El campo –gritó Sskeer. Sus fosas nasales aleteaban mientras el bloque se llenaba de un nauseabundo olor a carne quemada y ozono carbonizado–. ¡Ahora!

    — No –gritó Velko, entrecerrando los ojos por el resplandor–. Aisle el bloque. Cierre toda la torre –ordenó.

    El guardia se lanzó hacia los controles a la vez que una luz tan brillante como un sol emanaba de la celda de Vane. La ráfaga procedía del propio Vane.

    Velko gritó, cubriéndose los ojos con una mano, pero el daño ya estaba hecho. Solo podía rezar para que los efectos fueran solo temporales, que no se hubiera quedado ciega porque su antiguo amante había… ¿qué? ¿Explotado? Le zumbaban los oídos, pero aún podía percibir el crepitar del bastón aturdidor del guardia de seguridad y el silbido del sable de luz de Sskeer. Solo una cosa llamaba la atención por su ausencia: el zumbido de los campos de energía que mantenían a raya a los prisioneros.

    Parpadeó furiosamente. Sacó su bláster y disparó algunos tiros hacia las formas borrosas que corrían hacia ella. Nihil cayendo al suelo. Apuntó y disparó sin ver, confiando en su entrenamiento, escuchando los gruñidos y golpes de un enemigo caído antes de volverse contra el siguiente. Era solo cuestión de tiempo antes de que se le acabara la suerte. Un Nihil evitaba su disparo. El bláster se le cayó de la mano. Lo escuchó deslizarse y arremetió a ciegas. Su puño solo encontró aire. El Nihil no tuvo problemas para dar con la mandíbula de Velko, añadiendo una supernova centelleante de colores imposibles a su ya confusa visión. Cayó y se abalanzaron sobre ella, sin importar lo fuerte que golpeara y pateara. La arrastraron sobre sus rodillas, con los brazos por detrás. Una voz áspera en su oído diciendo que dejase de forcejear. Como si tuviera otra opción. Pero incluso cuando su visión se aclaró lentamente, con los ojos llorosos, una sonrisa se extendió por sus labios partidos. Sskeer los sacaría de esto. Sskeer era un Jedi. Sskeer tenía un sable de luz.

    Un sable que ya no escuchaba.

    Sskeer cayó sobre la cubierta a su derecha, inmovilizado en el suelo por la peluda wookiee que obviamente era más fuerte de lo que parecía. Pero esto aún no había terminado. Sskeer usaría la Fuerza. Se desharía del Nihil sobre su espalda con tanta facilidad como si se quitase la capa.

    En cualquier momento.

    En cualquier…

    — Bueno, quizá tengamos un problema.

    Ecabulléndose frente a ellos vieron las diminutas patas de un peasle deslizándose por el suelo. Un peasle que sostenía el bastón aturdidor del guardia.

    — ¿Clune? –Jadeó Velko aturdida.

    — Qué tal –dijo el pequeño insectoide–. No hemos tenido oportunidad de charlar antes, ¿verdad?

    — Antes te has enrollado como una bola –le recordó ella.

    — Como un cobarde –añadió Sskeer.

    Clune sacudió su cabeza segmentada.

    — Vaya un prejuicio, y viniendo precisamente, de entre todos los seres posibles, de un Jedi –el peasle se deslizó hacia Sskeer, pinchándolo con el bastón aturdidor que crepitó con energía. El trandoshano rugió de dolor, pero Clune solo chasqueó la lengua–. No me importa decirlo, estoy un poco decepcionado. Parece de lo más indigno.

    — ¿El guardia? –preguntó Velko, estirando el cuello para mirar alrededor–. ¿Dónde está?

    — Oh, está muerto –le informó Clune–. Bastante, bastante muerto. Pero no ha sido antes de que lograra cerrar las puertas, esas que nuestro estallido de iones no consiguió derribar, eso es.

    Todavía luchando contra el Nihil que la sujetaba con fuerza, Velko se giró para mirar dentro de la celda de Vane. El vuman estaba tendido boca abajo, hilillos de humo emanaban desde la parte oculta de su cara.

    — Los tatuajes de Vane –graznó.

    — Ahora veo que fue algo inteligente –dijo Clune, con su voz llena de un estridente orgullo–. Entrelazados con filamentos de iones, ¿no lo sabías? Preparados para ser detonados en cualquier momento, gracias a esto –hizo tintinear el brazalete de control que colgaba holgadamente alrededor de una de sus muchas muñecas.

    — ¿Cómo? –preguntó Velko.

    Una sonrisa se dibujó en el rostro segmentado del Peasle.

    — Es muy realmente difícil desplegar un peasle una vez que se han convertido en una bola.

    — ¿Y qué hay de los escáneres de seguridad? –dijo Sskeer.

    — Son prácticamente inútiles –confirmó Clune–. La quitina de peasle es tan efectiva bloquando tanto los barridos de sensores como las sospechas sobre un… ¿Cómo dijiste Jedi? ¿Un cobarde?

    — Fascinante –dijo Velko con los dientes apretados–, pero no es a lo que me refería. ¿Cómo persuadiste a Vane para que lo hiciera? Para tatuarse la piel. ¿Para atacar Starlight?

    Clune se echó a reír, un ligero sonido de gorjeo.

    — Realmente no tenía otra opción. Te dije que los tatuajes eran ingeniosos. No solo ocultaron una carga de iones; podían causar un dolor insoportable si no hacía lo que le dijese. Debo admitir que me impresionó la forma en que intentó que te fueras. Todos esos gritos y demás. Debe haberse preocupado mucho por ti, intentando evitar que te vieses involucrada en todo…–el Peasle blandió el aturdidor describiendo un círculo que abarcó todo el bloque de celdas–. En todo esto. Quizás lo subestimé. No es que importe. Los filamentos eran de un solo uso. Esperaba detonarlos en medio de la noche.

    — Pero te obligué a usarlo –bramó Sskeer.

    — Y tanto, lo que nos lleva de vuelta a nuestro problema. En todo momento la idea era escaparse.

    — Y ahora estás atrapado –dijo Velko permitiéndose una sonrisa amarga.

    — Todos lo estamos, querida. Incluida tú, todo porque ordenaste el aislamiento. Ahora no tenemos comunicadores ni manera de escapar.

    — Pero tenemos esto –un Nihil amani de cabeza ancha pasó frente a Sskeer y Velko, sosteniendo con su flacucho brazo un arma muy familiar.

    — Ah sí –dijo Clune cogiendo la empuñadura–. El sable de luz del Jedi.

    — No te atrevas a… –gruñó Sskeer intentando, sin éxito, salir de debajo de la wookiee.

    — No te atrevas a… ¿Qué? –cuestionó Clune– ¿Hacer esto?

    Velko torció el gesto cuando el peasle golpeó a Sskeer en la cara con su propio guardamanos.

    — ¿O esto?

    La hoja azul se brotó majestuosamente de la empuñadura, reflejando su luz en los ojos de Clune. En todo momento, Sskeer luchaba por ponerse de pie, pero lo mantuvieron inmovilizado en el suelo.

    — Esto es lo que va a pasar –dijo Clune, moviendo lentamente la hoja para que estuviera peligrosamente cerca de la cara de Velko–. Vamos a negociar por tu vida. O permiten que nos vayamos todos, o empezarás a perder extremidades –Se rió antes de mirar de nuevo a Sskeer–. Más extremidades en algunos casos.

    — No –dijo Velko tranquilamente.

    — ¿Y cómo es eso?

    Miró a Clune directamente a sus ojos negros.

    — No me importa lo que me hagas, no te ayudaré, y tampoco lo harán los Jedi. Serás capturado, y devuelto a tu celda, sin oportunidad de escapar.

    — ¿Así pues? –Preguntó el Peasle, acercando aún más la hoja brillante. No desprendía calor, pero eso no detendría la quemadura en cuanto el campo de contención tocara su piel. Velko entrecerró los ojos, preparándose para el dolor… Dolor que no llegó nunca.

    Un disparo de bláser salió de la nada, haciendo que Clune girara sobre sí misma. El sable encendido voló de su mano. El segundo disparo la golpeó de lleno en la espalda y cayó. El bastón aturdidor del guardia muerto resonó en el suelo.

    Velko no miró para ver quién había disparado. No tuvo tiempo. Echó la cabeza hacia atrás bruscamente, golpeando la mandíbula del Nihil que la sostenía. Se tambalearon hacia atrás, perdiendo el control y ella se abalanzó, agarrando el aturdidor y haciéndolo girar para clavarlo con fuerza en el costado de la wookiee. La peluda Nihil gritó cuando los voltios fluyeron libremente a través de su cuerpo. Sskeer finalmente pudo liberarse. El sable estuvo en su mano en cuestión de segundos. Velko y el Jedi estaban hombro con hombro, con las armas desenfundadas y listos para castigar a cualquier Nihil que se atreviera a atacar.

    Pero ninguno de ellos se movió siquiera. Tal vez fue la doble amenaza del sable y el bastón aturdidor, o el hecho de que los Nihil habían perdido la ventaja. Lo más probable es que tuviera algo que ver con el desintegrador que Vane Sarpo sostenía en la mano, listo para disparar en cualquier momento. Velko no tenía ni idea de si Vane había caído sobre su arma por accidente, o si la había tapado a propósito con su cuerpo mientras recuperaba fuerzas. Pero no importaba. No ahora que sonreía secamente, con la cara gravemente quemada.

    — Clune tenía razón –jadeó. Sus ojos brillaban por el dolor–. Nadie piensa nunca en registrar al cobarde.

    ***

    Los guardias llegaron minutos después, junto con la antiguo padawan de Sskeer, Keeve Trennis, quien parecía que nunca andaba lejos su maestro. Vane fue transferido a un ala segura en el centro médico, sus quemaduras curadas y cualquier rastro de los tatuajes de Nihil eliminados de su rostro. El propio Sskeer insistió en vigilar la habitación, pero Velko tenía la ligera sospecha de que estaba más preocupado por proteger a Vane de las represalias de los Nihil que por el hecho de que el vuman huyera.

    — Lo siento –dijo Vane desde su cama.

    — ¿Porque te pillaron? –dijo ella, intentando no sonreir–. Aunque creo que esa fue siempre la intención.

    Se encogió de hombros.

    — Es difícil saltarse un bloqueo de seguridad Nihil cuando te quedas parado en la bahía del hangar.

    — Podrías haber confiado en mí, ¿sabes? Podrías haberme dicho lo que estaba pasando, cuando estuvimos en el bar.

    — ¿Podría? –Le tocó la mejilla, estremeciéndose ligeramente.

    — No era dolor de muelas –dijo, recordándolo haciendo una mueca en ese momento–. Fue una advertencia.

    El asintió.

    — Clune me recuerda que tengo que volver a mi trabajo. Lo cual deberías hacer tú también –dijo desplegando esa sonrisa exasperante–. Especialmente si vas a conseguir que me perdonen.

    — Ya está arreglado, pero no fue cosa mía –hizo un gesto con la cabeza a Sskeer que estaba en la puerta de pie de espaldas a ellos.

    — ¿El viejo dewback tiene corazón?

    — El viejo dewback también tiene un oído excelente –rugió el trandoshano sin moverse.

    — Entonces, gracias –le dijo Vane, antes de volver a mirar a Velko–. A los dos.

    — Paso luego a verte –dijo Velko, dirigiéndose a la puerta–. No te vayas a ningún lado, ¿me oyes?

    — Haré lo que pueda –Vane estaba empezando a sonar más como él mismo, aunque la duda se deslizó a través de su voz cuando gritó– ¿Vel?

    Se detuvo, mirándolo erguido en la cama.

    — ¿Eres realmente feliz aquí? ¿Con todo lo que está pasando? ¿Con los Nihil, los Jedi y …?

    Ella se había encogido de hombros ante la pregunta la última vez que él la había hecho, sentados en el Unity’s. Esta vez ni siquiera dudó, incluso después de todo lo que había sucedido en las últimas horas. Precisamente por lo que había sucedido. ¿Y qué si la vida en el Faro se había vuelto más difícil? Starlight estaba aquí para ofrecer esperanza, para proteger, para evitar que cosas como Valo volvieran a suceder.

    Al igual que ella.

    — Sí –dijo ella, sintiéndolo de todo corazón–. No me gustaría estaría en ningún otro lugar.

    FIN


    Si quieres leer los anteriores relatos puedes hacerlo aquí:

  • ¿Quién sobrevivirá en la Era de La Alta República?

    ¿Quién sobrevivirá en la Era de La Alta República?

    Traducción por Mariana Gutiérrez Escatena

    En este intrigante y algo divertido [debo confesar] artículo de starwars.com, Kristin Baver nos cuestiona con una pregunta que no queremos ni pronunciar.

    «¿Quién sobrevivirá?. Desde la publicación del teaser póster de la próxima oleada de libros y cómics de Star Wars: La Alta República, esta pregunta ha estado pesando en los fans de la nueva era. Pero, al estilo clásico de Star Wars, debe haber un equilibrio. Al igual que Han Solo, que hace una broma con una sonrisa justo cuando las cosas se ven sombrías, la frivolidad y el humor nos permiten descansar de la tensión.
    Porque, admitámoslo, Star Wars tiene una forma particular de rompernos el corazón. Desde que el pobre Greedo fue frito, Obi-Wan desapareció, el rencor fue aplastado y Yoda eligió el sueño eterno antes que las incesantes preguntas de Luke Skywalker, he sabido que ningún personaje querido está a salvo. Pensé que la Alta República podría ser diferente. Es una época de paz, después de todo, o al menos lo era. Con la Orden Jedi en su mejor momento, seguramente mi querida nueva clase de padawans estaría a salvo. ¿Verdad? ¿¡CIERTO!?»

    Aunque la autora de Star Wars Skywalker: A Family At War asegura no tener idea de quién sobrevivirá, en este artículo reflexiona sobre el arte del póster y nuestros valientes Jedi de la Alta República.

    1. El Faro Starlight. Si K-2SO estuviera aquí, te diría que la probabilidad de que el Faro Starlight sea destruido es alta. Es muy alta. Quiero decir, parece estar literalmente en llamas aquí. Pero de nuevo, tal vez alguien dejó que el Vernestra pilotase.

    2. Vernestra Rwoh e Imri Cantaros. Vernestra es una prodigio, habiendo alcanzado el rango de Caballero Jedi a la edad de 15 años. Y ha sobrevivido a un trabajo de niñera glorificada cuidando a la precoz Avon Starros. Estará bien, siempre y cuando nadie la llame Vern. Y como Imri ya ha perdido a un Maestro por la tragedia, esperemos que no tenga más mala suerte.

    3. Bell Zettifar. Hablando de Padawan que han pasado por el llamado, Bell ha salido de la pérdida de Loden Greatstorm sin entrar en una espiral de venganza a lo Anakin Skywalker, así que espero que también se salve. Y que no se encuentre con una habitación llena de jóvenes cuando esté de mal humor. Pero no pude evitar notar que Ember está ausente. Voy a seguir adelante y asumir que eso significa que Ember está bien. ELLA ESTÁ BIEN. ¿Verdad?

    4. Burryaga y Nib Assek. Queridos autores, por favor no dañen ni un pelo de la dulce cabeza wookiee de Burry. Es demasiado puro para este mundo. Estoy seguro de que su maestra Nib estaría de acuerdo.

    5. Avar Kriss. Avar suele llevar el peso de la galaxia sobre sus hombros. Si vive, no me sorprendería que decidiera retirarse a Dagobah o a algún otro lodazal viscoso para no tener que volver a lidiar con la burocracia de la República. Se lo ha ganado.

    6. Sskeer. Ya sabes lo que dicen. Si los Drengir no te atrapan, la estación espacial en llamas lo hará. ¿Aún puede regenerarse de las cenizas? Lo pregunto para un amigo…

    7. Keeve Trennis. Nos hemos encariñado con Keeve. ¿Quién de nosotros no quiso atravesar la página y darle un gran abrazo cuando rompió a llorar al final de Marvel: La Alta República #1? ¡Ha sido todo un viaje! Y considerando que su Maestro podría ser un montón de cenizas tratando de hacer crecer un cuerpo entero ahora, tenemos esperanza de que los escritores hayan sido suaves con ella.

    8. Terec y Ceret. Los gemelos enlazados por la Fuerza van en el mismo paquete. Cualquier cosa que le ocurra a uno de ellos seguramente repercutirá en el otro.

    9. Estala Maru. Estala dejó su té espacial en esa estación en llamas, y quienquiera que haya interrumpido su taza matinal lo va a pagar. Aunque no me extrañaría que fuera de los que se hunden con la nave, transportando desesperadamente sus muchos archivos a un almacén externo. Debería haber empezado a hacer copias de seguridad hace años.

    10.Torban «Baldes de sangre» Buck! Al igual que Avar, espero que Baldes de sangre pase el corte y viva para retirarse y vivir sus sueños como juez famoso en el Gran Espectáculo de Panadería Galáctica, que se retransmitirá en una galaxia cercana a ti en algún momento lejano. Nueva idea de apodo: Cubos de Sangre.

    11. Lula Talisola, Farzala Tarabal y Qort. El poder de la amistad protegerá a este trío sagrado. Que celebren su victoria con una ceremonia de entrega de medallas al estilo del final de Star Wars: Una nueva esperanza. Excepto que las medallas están hechas de chocolate espacial. Y Qort recibe una nueva máscara.

    12. Kantam Sy. Es los antiguos Padawan de Yoda. Nunca le pasa nada malo a la gente que estudia con Yoda. ¿Verdad, Doo?

    13. Porter Engle. La Espada de Bardotta no será silenciada fácilmente. Pero puedes apostar a que preferiría estar cocinando un guiso de nueve huevos en mitad del desorden que lidiar con cualquier fechoría de los Nihil que esté envolviendo a la galaxia esta vez. ¡Qué incivilizados!

    14. Orla Jareni. Estoy seguro de que Orla podría matar con sólo una mirada. Lo más probable es que esté bien, siempre y cuando no se quede atrapada en un planeta desértico sin protección solar.

    15. Stellan Gios. Con una melena que me hace pensar «Vaya, debe estar emparentado con Poe Dameron», seguro que nada desastroso puede ocurrirle a este Consejero Jedi.

    16. Cohmac Vitus. Otro miembro del club de los «Padawan huérfanos», el pobre Cohmac sigue arrastrando la carga emocional de la crisis de Eiram-E’ronoh. Esperemos que evite todo el fiasco de Starlight mientras se encuentra en un bonito retiro de meditación.

    17. Ram Jomaram. ¿Puede arreglarlo? Sí, puede. Especialmente si tiene unos cuantos Bonbraks a mano para ayudar. Aunque, habiendo aprendido recientemente que Ram se siente completamente desprovisto de emociones… puede estar a una hipervelocidad estropeada de un colapso total del Lado Oscuro.

    18. Reath Silas. ¡Deberías haberte quedado en tu rincón de lectura donde era seguro, Reath!

    19. Elzar Mann. Más como Elzar ‘Mujeriego Man’, ¿me equivoco? De todos los Jedi de la lista, es mi elección número 1 para «Jedi que se ha hartado del ruido que hacen los Nihil y se pone en modo venganza como Maul». «Patas de araña Mann» tiene cierta sonoridad.

    20. Lily Tora-Asi, la padawan Keerin Fionn y el maestro Arkoff. Con sus sables de luz dobles y un Maestro Jedi wookiee a su lado, Lily es una fuerza a tener en cuenta. Esperemos que este trío haga una aparición fuera de la serie de manga.

    21. Emerick Caphtor. Ojalá tuviéramos a Emerick aquí para resolver este misterio.

    Un saludo especial: El Maestro Yoda. El Maestro Jedi ha sido una cara familiar bienvenida en la nueva era y sabemos que va a estar bien. Probablemente por eso no está en el póster. ¿Y el resto? Acordemos todos mantener la esperanza.

    Fuente original: starwars.com

  • Nuevo relato de The High Republic: Errores del Pasado (Parte Uno). Traducción exclusiva.

    Nuevo relato de The High Republic: Errores del Pasado (Parte Uno). Traducción exclusiva.

    Traducido por Mario Tormo

    Anteriormente:

    La galaxia se tambalea tras el devastador ataque de los Nihil en la Feria a la República en Valo. El caos reina a medida que los anárquicos maleantes hacen notar su presencia en sistemas a lo largo y ancho del espacio. Mientras tanto la Baliza Starlight siente la llamada del deber para ser el centro neurálgico de la misión de contraataque coordinada de la República….


    Starlight:
    Errores del Pasado
    (Parte Uno)

    Velko Jahen dejó escapar un largo suspiro mientras cerraba el canal de comunicación con el centro de control principal de la Baliza Starlight. Acababa de supervisar otro despliegue (el tercero del día) de Vectores Jedi, los elegantes cazas acoplados a los hipermarcos triangulares que les permiten dar el salto a la velocidad de la luz. La deriva, comandada por el Jedi froziano Nooranbakarakana, iba a toda velocidad a ayudar a la mariscal Kriss, que en ese momento estaba inmersa en una batalla contra asaltantes Nihil en el sistema Magaveene.

    La vida no había sido precisamente tranquila desde que Velko fue destinada a la Baliza, pero los últimos meses habían rozado el caos. La Operación Contraataque era la respuesta oficial a la atrocidad de Valo, donde los Nihil habían arrasado la Feria de la República. Starlight era el núcleo de la acción, siendo la plataforma de despegue de docenas de misiones para sacar a los Nihil de dondequiera que se escondieran. Los días de Velko, así como la mayoría de sus noches, consistían en coordinar diversos ataques, actuando en gran medida como enlace entre los Jedi y las distintas fuerzas de la República. Había prosperado al principio, ya que las intensas emociones vividas en la estación le recordaban su anterior vida en las trincheras de Soika, pero ahora la adrenalina empezaba a agotarse. En este momento tenía cansados hasta los huesos.

    Velko comprobó su cronómetro. Pasarían otras cuatro horas antes de que pudiera desplomarse sobre su litera. Tal vez podría tomar un café rápido en el vestíbulo antes de que llegara la siguiente crisis. Pero la vibración de su comunicador le indicó que eso no iba a suceder.

    — Aquí Jahen –dijo, tratando de apartar el cansancio de su voz mientras respondía la llamada.

    — Administradora, ¿está ocupada?

    Velko trató de suspirar sin que se percibiera al escuchar a Ghal Tarpfen, la Jefa de Seguridad de la República en la Baliza. Vaya pregunta para empezar. ¿Quién no estaba ocupado estos días?

    — ¿Qué necesita jefa?

    — Hay una… pelea en la bahía del hangar cuatro.

    — ¿Una «pelea»?

    — ¿Puede pasarse por aquí? ¿Ahora mismo?

    Velko se pellizcó el puente de la nariz. Un dolor de cabeza se estaba formando detrás sus ojos.

    — ¿Es que nadie es capaz de…

    La mon cala no la dejó terminar.

    — Iría yo, pero estoy procesando a los prisioneros Nihil traídos por el Escuadrón Firebird.

    — ¿Cómo va eso?

    — Bien –respondió Tarpfen–. Sólo llevo dos docenas de retraso, lo cual es mejor que ayer. Lo último que me hace falta es ir hasta la bahía cuatro…

    — Cuando pase por la siguiente sección.

    — Todo tuyo. Diría por favor pero… –Velko no pudo evitar sonreír.

    — Pero te provocaría un sarpullido.

    — Eso y el ormachek a la parrilla. Así que ¿podrías?

    La relación de Velko con Ghal había sido difícil al principio, pero ambas habían ido estrechando lazos últimamente, unidas por la crisis desatada tras Valo. Aún no diría que son amigas, pero se están acercando a ese punto.

    — Estoy de camino –dijo, dirigiéndose hacia las puertas–. Pero me debes una.

    ***

    Vaya que si le debía una Tarpfen…

    La «pelea» resultó ser una discusión entre un navegante espacial visitante y un trandoshano muy particular. Se supone que los Jedi deben mantener la calma y el control en todo momento, pero no había dudas de la cara de indignación que mostraba el rostro verde del maestro Sskeer. Cuando Velko lo divisó, el corpulento trandoshano estaba abriendo de cuajo las tapas de unos contenedores de carga con su único brazo. El otro (aunque ya estaba volviendo a crecer) lo había perdido en una batalla antes de que Velko llegara a Starlight. Sskeer era conocido por ser una fuerza bruta con la que tener cuidado en el mejor de los casos. Pero la situación empeoró mucho más, ya que Velko reconoció no sólo la nave ante la que el trandoshano se alzaba, sino también al comerciante con el que estaba discutiendo.

    — ¿Vane?

    La última vez que había visto a Vane Sarpo, el vuman estaba cubierto de barro procedente de los campos de batalla de Soikan, con un bláster de repetición 599 en las manos y una herida que sangraba profusamente encima del ojo izquierdo. Ahora solo quedaba la silueta de una cicatriz en su frente, y su sucio uniforme de combate había sido reemplazado por una lujosa camisa de seda que combinaba perfectamente con el color de los tatuajes azul eléctrico que cubrían su rostro, el elaborado patrón de líneas y símbolos había crecido considerablemente desde la última vez que se habían encontrado.

    — ¡Velko! –Exclamó Vane. Sus oscuros ojos se iluminaron cuando la vio–. Velko Jahen. En nombre de Vuma, ¿qué estás haciendo aquí?

    — Pensé que el uniforme daría una pista –dijo cruzando los brazos.

    — Te sienta realmente bien –dijo mirándola de arriba abajo. Todavía quedaba algo del viejo carisma de Sarpo, aunque muchos (incluido Dagni, el confidente más cercano de Velko en la Fuerza de Liberación) lo consideraban más zalamero que encantador.

    — ¿Conoces a este … individuo? –Siseó Sskeer, su voz silbaba aún más de lo habitual.

    — Por supuesto –contestó Vane con una sonrisa descarada sin dejarla responder–. Somos antiguos…

    — Amigos –Velko interrumpió rápidamente ya que no quería descubrir qué secretos estaba Vane a punto de revelar frente a los Jedi.

    — Más que eso, diría yo –dijo Vane frunciendo los labios.

    — Combatimos juntos –explicó, ignorándolo–. Durante la guerra civil en mi mundo natal.

    Sskeer examinó al vuman con desconfianza.

    — Él no es Soikan.

    — Y tú eres una persona muy observadora… Quiero decir, lagarto… Es decir… ¿Cómo te llamo?

    — Jedi –retumbó la respuesta.

    Vane rió entre dientes, completamente ajeno a la frustración de Sskeer o la incomodidad de Velko.

    — Supongo que era un… Soldado de fortuna.

    Uno de los labios de Sskeer se curvó mostrando una hilera de dientes afilados.

    — Un mercenario.

    — Pero ya no –le contestó Vane–. Ahora soy un humilde comerciante, junto con Crune, que está allí –asintió con la cabeza a una peasle notablemente nerviosa que estaba haciendo todo lo posible para sellar las cajas que Sskeer había estado investigando. Velko no podía culpar a la pequeña insectoide por estar asustada. Los peasles eran seres tímidos en su mayor parte, propensos a enrollarse como una bola a la primera señal de problemas. Y un maestro Jedi descontento definitivamente contaba como un problema.

    — ¿Qué son? –Dijo Velko, metiendo la mano en la caja más cercana y extrayendo una pequeña estatuilla de plástico.

    — Son un insulto –le informó Sskeer, luciendo como si no pudiera decidir entre aplastar el ofensivo artefacto o lanzarlo por la esclusa de aire más cercana.

    — Son arte –dijo Vane, acercándose para quitarle la estatua de las manos a Velko. Ella la apartó bruscamente, dándole la vuelta. La figura era de una mujer con cabello largo y rubio que sostenía en alto una espada resplandeciente, con una túnica ondeando detrás de ella de la manera más melodramática posible.

    — ¿Se supone que es…?

    — La maestra Jedi Avar Kriss –dijo Vane con orgullo–. La mismsíma Heroína de Hetzal. ¿No son geniales? Las he conseguido directamente del escultor snivviano más talentoso de Cadomai Prime. En serio, el tipo es un genio. Basta con verlas.

    Rebuscó en la caja y sacó un modelo de nave espacial que le resultaba familiar y casi cómicamente erróneo.

    — ¿Un Vector Jedi? –Dijo Velko.

    — Totalmente.

    — Un Vector Jedi con seis alas.

    Vane miró extrañado sus productos.

    — ¿Cuántas se supone que deben tener?

    — No importa si tienen cuatro, seis o setecientas –gruñó Sskeer–. No se van a vender en esta estación.

    — ¿Pero por qué? –Preguntó Vane, abriendo los brazos abarcando todo el hangar–. Mira este lugar. Aquí viene gente de todo el Borde Exterior, ¿y qué buscan?

    — Ayuda –le respondió el trandoshano.

    — Error –Sarpo llegó incluso a señalar a Sskeer en medio de su pecho de barril–. Para veros a todos vosotros. ¡Ver a los Jedi! Y qué mejor que llevarse un recuerdo de su viaje. De hecho estoy seguro, mi dientudo amigo, que podría hacer rápidamente una estatua tuya. La gente se volvería loca por ella. En serio, volarían de los estantes.

    El corazón de Velko se hundió aún más cuando Vane miró el muñón vendado de Sskeer.

    — ¿Le digo que le ponga un brazo o dos?

    ¡Por las estrellas vivas! ¿En qué estaba pensando?

    Velko se interpuso entre ellos cuando el trandoshano dio un peligroso paso hacia el comerciante.

    — Maestro Sskeer. Déjeme ocuparme de esto.

    El Jedi realmente gruñó desde lo más profundo de su garganta.

    — No quiero ver esas cosas en ninguna de las tiendas de ninguno de los vestíbulos. No deben venderse en Starlight ni en ningún otro lugar.

    — Bien –dijo Vane detrás de ella–. Lo entiendo. No habrá estatuas –hubo entonces una pausa y un susurro, aunque en realidad Velko no quiso darse la vuelta–. Pero, ¿qué tal una taza de recuerdo?

    ***

    «¿Qué tal una taza de recuerdo?»

    Velko miró el objeto de cerámica barato sobre la mesa frente a ella, una imagen asimétrica de la Baliza Starlight representada bocabajo.

    Vane tomó un trago de cerveza.

    — Valió la pena intentarlo. ¿Qué le pasa a ese tipo de todos modos? Yo creía que los Jedi eran uno con el universo –Vane ilustró su punto de vista moviendo sus largos dedos frente a su cara–. Pensé que me iba a arrancar los brazos.

    — Cuanto menos menciones los brazos, mejor –enfatizó Velko, frotándose la nuca–. Sskeer es… Un caso especial. Bajo toda esa bravuconería él está…

    — ¿Si?

    Sacudió la cabeza, mirando hacia el techo abovedado.

    — En realidad no tengo ni idea. ¿Cascarrabias? ¿Irritado?

    — ¿Porculer..

    — ¿Otra ronda? –Velko se sobresaltó ante la repentina interrupción del droide camarero que se había acercado a ellos.

    — Para mí no –dijo, antes de agregar rápidamente–. Y tampoco para él. No nos vamos a quedar.

    Vane soltó aire mientras el camarero continuaba hacia la mesa de al lado.

    — Aguafiestas.

    — Tienes suerte de que no te haya ordenado salir de la estación inmediatamente.

    — ¿Y perderte el placer de mi compañía? –Vane le ofreció su mejor sonrisa. La misma sonrisa que la había metido en todo tipo de problemas en el pasado–. No harías eso, no después de todo este tiempo.

    Ella trató de no devolverle la sonrisa. Era bueno verlo, y aún mejor detenerse a tomar el descanso que se había estado prometiendo a sí misma durante al menos tres ciclos de trabajo. Habían venido a Unity, el bar con bebida de grifo favorito de Velko en la estación, un bullicioso abrevadero a los pies de la torre del comerciante. La enfermera Okana le había descubierto el lugar poco después de la llegada de Velko, y era una buena alternativa a los bares frecuentados por el personal de la República, lo que significaba que podían relajarse sin preocuparse por el trabajo. Al menos esa era la idea. Habían pasado semanas desde que Velko probó por primera vez lo que se había convertido rápidamente en su bebida favorita, un Cohete Teralov aderezado con olap fresco de los bio-jardines de la estación. Una bebida ciertamente extravagante que Vane ahora contemplaba con cierta diversión.

    — ¿Qué diría tu escuadrón si te vieran con eso?

    Velko tomó otro sorbo.

    — Probablemente me acusarían de deserción. Los mejores de Soikan solo toman ron gagic.

    La forma en que la miraba la hizo sonrojarse de nuevo.

    — ¿Eres feliz aquí Vel?

    Asintió.

    — Por supuesto.

    — Pareces cansada.

    — Y tú estás más colorido que nunca –dijo, señalando las líneas azules en su rostro–. Pensé que no te ibas a hacer más tatuajes.

    Su sonrisa vaciló por un segundo mientras se frotaba la mejilla estampada.

    — Ya sabes como soy. Siempre me gusta destacar entre la multitud.

    Ella estaba a punto de preguntarle si se encontraba bien, pero él centró la conversación en ella.

    — De todos los lugares posibles, me sorprende verte en este. Usando ese uniforme, jugando a ser una diplomática con los Jedi.

    — Estoy haciendo mucho más que eso.

    — No lo dudo, pero… Después de todo por lo que pasamos en los campos de Dionas, ¿no prefieres descubrir la galaxia en lugar de estar encerrada en un único lugar?

    De primeras Velko no supo qué decir, pero una vez comenzó a responder, las palabras no paraban de brotar.

    — La sensación es que esto es relevante, ya sabes, el trabajo que estamos haciendo aquí, especialmente tras Valo. La gente busca ayuda en Starlight, no solo por los Jedi, sino porque ofrecemos certeza en una galaxia cada vez más incierta. Bien sabes lo que hay ahí fuera en este momento Vane. La gente está asustada, realmente asustada, por primera vez en años.

    — Lo pillo pero, ¿por qué tú Vel? ¿Es realmente lo que tú quieres…

    Paró bruscamente, haciendo una mueca de dolor, y se llevó la mano a la frente.

    — ¿Vane?

    Forzó una sonrisa avergonzada.

    — Lo siento… –dijo frotándose la sien–. Dolor de cabeza. Debe ser la luz de aquí. Ha pasado tiempo desde que estuve en un lugar como este…

    Velko frunció el ceño. Siempre sabía cuándo Vane no decía la verdad… O cuándo estaba distraído. Mientras hablaba sus ojos se posaron en su hombro, mirando intensamente algo (o alguien) detrás de ella.

    Se volvió para ver a una impresionante zeltron sentada en la barra junto a un enorme houk casi tan imponente como Sskeer. La zeltron estaba mirando hacia atrás.

    Velko dejó su bebida, sacudiendo la cabeza. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida? El vestuario de Vane podía haber cambiado, pero sus hábitos obviamente no… Ni sus ojos curiosos. Si has sido jugador, serás siempre jugador.

    Se puso de pie y se atusó la túnica de un tirón fuerte.

    — Debería haberte dejado con Sskeer. Me largaría si fuera tú.

    Su atención volvió hacia ella.

    — ¿Perdona?

    — Tu nave…

    — La Corazón de Rapscallion.

    — Creo que te vas a encontrar con que tu permiso de atraque acaba de caducar.

    — ¿Estás de broma?

    — Debería llevarte solamente treinta minutos desembarcar. Veinte si te das prisa.

    — ¿Cómo? Espera… ¡Vel!

    Pero Velko ya se estaba marchando.

    — Así es la Administradora Jahen –dijo bruscamente cuando las puertas del Unity se abrieron y salió furiosa.

    ***

    Velko necesitó la mayor parte de los veinte minutos que le había dado a Vane para calmarse, y luego sólo un par de segundos para sumirse en la vergüenza. ¿En qué había estado pensando? ¿Revocar los privilegios de atraque del tipo sólo porque había mirando a una hermosa zeltron? Vane siempre había sido un mujeriego, incluso cuando estaban en primera línea. Entonces no le había importado. Incluso le parecía bien. Lo último que hubiera necesitado era una relación en medio de una zona de guerra, por lo que su informal, sin ataduras, fuera-lo-que-fuera, le había venido bien. Entonces, ¿por qué reaccionaba tan mal ahora? Debía estar más exhausta de lo que pensaba.

    Afortunadamente los registros mostraban que la Corazón de Rapscallion aún no se había ido. Lo mínimo que podía hacer era disculparse. Pero cuando regresó a la bahía 4 del hangar Vane Sarpo no estaba solo. Podría haberse esperado encontrárselo con la zeltron, pero no al houk que estaba husmeando dentro de una de las cajas. Pero eso fue hasta que vio a Velko abriéndose paso a través de las naves atracadas, y cerró la tapa de golpe. El ruido repentino sorprendió tanto a Clune que de inmediato se hizo una bola.

    — ¡Velko! –Exclamó Vane quizá demasiado fuerte, levantando las manos como para alejarla–. Me voy. Lo prometo. Yo solo…

    Sus palabras se apagaron y Velko sintió un nudo en el estómago, un instinto en el que había aprendido a confiar no solo con respecto a Vane, sino con cualquiera que no estuviera diciendo la verdad.

    — Abre la caja –ordenó bruscamente.

    — No es necesario –dijo Vane–. Este amigo mío tan solo estaba mirando para ver si podía quitarme algo del merchandising de encima, pero como señaló tu amigo Sskeer, es basura.

    — Sí –murmuró el houk, haciendo como que se daba prisa–. Un montón de basura antigua.

    Algo no encajaba. Velko se abalanzó sobre la caja más cercana y quitó la tapa.

    — Vel, ¡no!

    Y ahora houk estaba prácticamente corriendo, pero ¿por qué motivo? ¿Una caja de mercancía Jedi cutre? Eso no tenía ningún sentido… A menos que…

    Velko metió la mano en la caja y cogió la bandeja superior de estatuillas. Se desprendió fácilmente, revelando más baratijas debajo. Tiró la bandeja a un lado y los adornos de plástico repiquetearon en la cubierta mientras alcanzaba la siguiente tanda. Esta vez Vane no intentó detenerla. En cambio, cogió a Clune y corrió hacia la rampa de la Rapscallion. Velko jadeó cuando vio lo que se escondía debajo de los recuerdos.

    — ¡Vane! ¡Detente ahí!

    Vane no hizo caso mientras subía por la rampa. Con un gruñido de esfuerzo, Velko tiró la bandeja y las estatuillas baratas volaron por todas partes, aterrizando a los pies de Vane. El vuman tropezó y al caer Clune rodó de sus manos. Velko lo alcanzó en un instante, retorciendo su brazo para que no pudiera escapar.

    — ¿Qué has hecho? –Bufó ella mientras él forcejeaba.

    — Más de lo que cualquiera de nosotros hubiera esperado –siseó una voz desde atrás.

    Era Sskeer, con el sable de luz encendido mientras conducía a houk, ahora esposado, hacia ellos, con Ghal Tarpfen a su lado.

    — Sskeer hizo algunas averiguaciones –dijo la mon cala mientras Velko ayudaba a Vane a ponerse de pie–. Resulta que el CDR lleva un tiempo con la Corazón de Rapscallion en el punto de mira.

    — Puedo explicarlo –dijo Vane, que ya no intentaba librarse de la sujeción de Velko.

    — ¿Sí? –Dijo Velko, empujándolo hacia la caja abierta–. Tal vez puedas empezar con esto.

    Lo empujó dentro del contenedor, por lo que se vio obligado a mirar hacia los estantes de blásters que habían estado escondidos debajo de los suvenires.

    — Eso es sencillo –siseó Sskeer, echando a Vane una mirada fulminante–. Tu amigo ha estado haciendo contrabando de armas… Para los Nihil.

    CONTINUARÁ…


    Hasta aquí esta primera parte del nuevo relato escrito por Cavan Scott. En el siguiente número, la Star Wars Insider 206, tendremos la resolución de esta aventura en la que Sskeer y Velko Jahen han descubierto que un antiguo amigo de la última parece ser un contrabandista de armas para nada más y nada menos que… ¡los Nihil! Si quieres leer los anteriores relatos puedes hacerlo aquí:

  • Reseña y curiosidades de Star Wars The High Republic #11

    Reseña y curiosidades de Star Wars The High Republic #11

    Escrito por Mario Tormo

    Keeve y Terec han visto descubierta su tapadera Nihil por Lourna Dee, y las consecuencias han sido terribles. El resto de tripulantes del Ataraxia tendrán que intentar salvar a sus compañeros antes de que Terc y Cerec se calcifiquen del todo y los daños sean irreversibles… Sigue leyendo para conocer todos los detalles del último y angustioso número de la serie de la Alta República escrita por Cavan Scott.

    • Título: Jedi’s End – Chapter 1: Only Fear
    • Guión: Cavan Scott
    • Dibujo: Georges Jeanty
    • Tinta: Karl Story, Victor Olazaba & Mark Morales
    • Color: Carlos Lopez & Jesus Aburtov
    • Editado: 10 de Noviembre de 2021 (USA)
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: Marvel
    • Páginas: 32 (Grapa)
    • Precio: 3.99 $

    Historia (con spoilers)

    El Nivelador está haciendo estragos tanto en Keeve como en Terec (y su hermano), por lo que los tripulantes del Ataraxia ponen rumbo a Xais.

    Al alcanzar el planeta Avar y Sskeer usan dos vectores para llegar y enfrentarse a los Nihil cuerpo a cuerpo. Consiguen acabar con todos y llegar hasta sus compañeros, pero quizá sea demasiado tarde para Terec. Además Lourna consigue escapar…

    Opinión

    Cavan Scott está cerrando un círculo sobre sí mismo. El título del primer cómic de la serie fue There Is No Fear, mientras que este nuevo arco que comienza al que da inicio esta grapa, llamado Jedi’s End, comienza con aquellas primeras palabras, pero las desdice en la segunda página… «There is only fear«.

    Con este aterrador e interesante principio tenemos un desarrollo que hasta el propio autor reconoce (y verbaliza) a través de Sskeer como repetitivo. Y es que la similitud del conflicto con los Drengir y sus consecuencias para los gemelos tienen un patrón demasiado coincidente. Aun así remata un número muy, muy angustioso, donde nos sorprenden las acciones de una Lourna con claras secuelas de su paso por el Restitution (los hechos narrados en el audiolibro Tempest Runner escrito también por Cavan) y que estamos deseando ver haciendo uso de la espada láser en todo su esplendor. Nos empezamos ya a preguntar si estos serán los hechos que harán que Keeve emprenda el camino de no retorno a la Orden, como nos revelaba la otra audionovela de Scott, Dooku: Jedi Lost.

    Después de hacer una triada para los The High Republic #6 – #8 Georges Jeanty vuelve de manera temporal como dibujante para hacer lo propio con los The High Republic #10 – #12. En aquel momento hizo un arco completo, pero esta vez la participación es entre dos. De todas maneras y dejando de lado las vicisitudes editoriales, podemos hablar del estilo, que ahora está mucho más definido que en su primera colaboración y se disfruta mucho más de esos personajes feos, que están sufriendo y que están haciendo cosas feas. Muy buena evolución para el de Brooklyn y muy reseñable su trabajo ilustrando las pesadillas y distorsiones que causa el Nivelador.

    El color, a cargo de Carlos Lopez junto con Jesus Aburtov (tándem que repite tras el Bounty Hunters #17), es francamente sensacional. Para muestra los reflejos multicolor de las visiones de Keeve. La limpieza y los contrastes que ofrece la amplia gama cromática nos dan un regusto a los años 90 que nos encanta.

    Curiosidades

    Con la última viñeta a página completa de este número no podemos evitar acordarnos de Rey en El Ascenso de Skywalker. Una maravilla de guiño visual magníficamente ejecutado por Jeanty y espectacular ver que Avar es tan poderosa.

    El anterior enfrentamiento con Sskeer que refiere Lourna aparece en la audionovela Tempest Runner, escrita también por Cavan Scott pero inédita en España.

    Se confirma, como sospechábamos, que lo que libera Lourna y aterroriza a los Jedi es el Leveler, que descubrimos en The Rising Storm y que es el leit motiv de la miniserie Trail of Shadows.

    De hecho las consecuencias tanto para Terec como Cerec están muy cerca de terminar siendo las mismas que para Loden Greatstorm.

    Conclusión

    Nos acercamos vertiginosamente al final de la Fase 1, que comienza en Enero, en el que se publica la tercera ola y el The High Republic #13 donde parece que tendremos el gran enfrentamiento entre Avar y Lourna… Va a ser un carrusel de emociones hasta el final, porque pinta bastante complicado para nuestros héroes.

    Reseñas de números anteriores

  • Los Jedi se adentran en la maleza Drengir en The High Republic #6. Reseña y curiosidades

    Los Jedi se adentran en la maleza Drengir en The High Republic #6. Reseña y curiosidades

    Por Mario Tormo

    Comienza el segundo arco de la serie de cómics de La Alta República editada por la casa de las ideas, titulado Corazón de los Drengir. Los Jedi llevan meses haciendo frente a la amenaza que suponen las monstruosas plantas y que se ha extendido por cientos de mundos después de que fueran liberadas de la estación Amaxine.

    • Título: Heart of the Drengir – Chapter I: The Galaxy Unites
    • Guión: Cavan Scott
    • Dibujo: Georges Jeanty
    • Tinta: Karl Story
    • Color: Annalisa Leoni
    • Editado: 30 Junio 2021
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: Marvel
    • Páginas: 32 (Grapa)
    • Precio: 3.99 $

    Historia (con spoilers)

    Han pasado varios meses desde que la amenaza Drengir se desatase por todos los mundos de la frontera y los Jedi aún siguen haciendo frente a esta monstruosa plaga. En Daivak la alianza entre los hutts y la República para combatir al enemigo común sigue en pie principalmente a Avar Kriss y Myarga, aunque el consejo Jedi no lo ve con tan buenos ojos.

    Pero ahora lo importante es la lucha que tienen por delante, y Avar pide ayuda a todos los Jedi disponibles en Starlight. Maru acude raudo, pero Keeve, que se encuentra cuidando de Sskeer no puede aguantar más y decide actuar.

    Desactiva el campo energético que ralentizaba el desarrollo de la infección en el trandoshano y se deja contagiar para poder hacer uso de sus poderes telepáticos. Es así como llega a descubrir que existe un Gran Progenitor Drengir, y que se encuentra en el sistema Mulita. Quizá esa sea la clave para acabar con la plaga…

    Opinión

    Cavan Scott firma el número argumentalmente más sólido hasta ahora. Consigue «cerrar» el arco anterior sentando las bases para lo que parece será el fin de los Drengir. Ya que la sensación es que la trama anterior terminó truncada (no sabemos realmente cómo terminó la plaga de la Baliza Starlight y la solución temporal que propusieron para aplacar a los Drengir era realmente peregrina…).

    Tenemos nuevo equipo artístico en lápices y tintas. El resultado es irregular aunque la balanza se decanta hacia el lado positivo. Georges Jeanty tenía el listón muy alto y consigue alcanzarlo en las viñetas a página completa como la que hay sobre estas líneas o la que podemos ver en la sección de curiosidades con el Gran Progenitor. Pero por otro lado en los planos cortos vemos caras que se nos hacen a veces raras, como las de Avar o Sskeer. Otro punto flaco sería que se está apoyando demasiado en el trabajo anterior, replicando quizá demasiados esquemas o tratamientos como exponemos también en la sección de curiosidades. Aun así es su primer número, tenemos que darle tiempo a hacerse con los personajes y desarrollar su estilo, que en otras franquicias (sobre todo ha destacado en Buffy Cazavampiros) es más que sobresaliente. ¡Bienvenido a la saga galáctica!

    Cursiosidades

    Tenemos la primera aparición en imagen del Doctor Gino’le, el responsable Anacondan médico de la Baliza Starlight que pudimos conocer en el relato Primera Tarea de la Star Wars Insider que tenéis traducido aquí.

    El diseño del Gran Progenitor es el más fiel al concepto original que nos presentaron de los Drengir.

    Tenemos un homenaje, un recurso recurrente, o una inspiración. Como queramos verlo, de nuevo tenemos una composición muy similar al primer número de la serie con Maru y la Starlight. Similitudes al comienzo de ambos arcos.

    Hay también una similitud a la hora de ver a Keeve hacer uso de su poder telepático, tenemos el uso de los morados y un entorno onírico para presentar esta capacidad tan particular de la Jedi.

    La Nightmare Conjuction fue mencionada por primera vez en la novela Dooku: Jedi Lost, también de Cavan Scott, asociada a Darth Krall, del que hemos sabido hace nada que protagonizará una portada variante del siguiente número…

    Conclusión

    Comienza un nuevo arco que consigue darle un cierre al anterior, y dejarnos con los dientes largísmos para lo que se viene. Con el adelanto de la portada de Darth Krall, la mención ahora a la Nighmare Conjution… Lo más probable es que aparezca en un flashback, pero estamos deseosos de saber qué veremos del Sith y sobre todo cómo consiguen acabar con los Drengir ahora que saben que hay un Gran Progenitor que apunta que será la clave de su fin.

    Reseñas de números anteriores

  • Una Alianza inesperada En el avance de Star Wars The High Republic #6

    Una Alianza inesperada En el avance de Star Wars The High Republic #6

    Escrito por Mariana Paola Gutiérrez

    En Star Wars The High Republic #6 se forma una improbable alianza entre los Jedi y el Cártel Hutt. La Maestra Jedi Avar Kriss negocia esta tensa paz con Myarge el Benévolo, de los Hutts, después de darse cuenta de lo peligroso que son sus enemigos. Los Drengir empiezan a atacar planetas, ya sean de la Nueva República o de los Hutt, sin distinción. Echa un vistazo a la cómic que saldrá a la venta en USA el próximo 30 de junio escrito por Cavan Scott y dibujo de Georges Jeanty.

    «Nuestro nuevo arco ve la frontera galáctica aterrorizada por los Drengir que se están extendiendo literalmente como una plaga», dice Scott. «Mientras tanto, en el Faro Starlight, Keeve Trennis está luchando por salvar a Sskeer, cuya vida parece estar escurriéndose pieza a pieza. La galaxia sin su antiguo maestro es demasiado dolorosa para ella, y Keeve no está dispuesta a renunciar a él sin luchar…»

    Como se remarca en este artículo «Sskeer fue infectado por el Drengir hace unos números, lo que exacerbó sus recientes problemas con el uso de la Fuerza y lo hizo errático e impredecible. Keeve, una antigua padawan de Sskeer, es testigo de todo ello, y ahora hace todo lo posible por salvarlo.»

    Phil Noto ha dibujado la portada principal de Star Wars: The High Republic #6, con Peach Momoko y Javier Garron colaborando con portadas variantes:

    Star Wars: The High Republic #6 sale a la venta el 30 de junio. Para el 24 de agosto está prevista una recopilación de estos seis primeros números en los Estados Unidos, titulada Star Wars: The High Republic, Vol. 1: There Is No Fear. Fuente: gamesRadar+

  • Reseña de Star Wars The High Republic #4

    Reseña de Star Wars The High Republic #4

    Escrito por Mariana Paola Gutiérrez

    Hoy os dejamos la reseña de La Alta República #4. Antes de pasar a esta nueva aventura haremos un repaso del número anterior. Espero que lo disfruten. ¿Vamos?…

    Resumen

    Todo comienza con una nave abandonada, una incursión Nihil y la respuesta de un grupo de Jedi a esta situación. En Sedri Minor mientras Avar y Sskeer trataban de calmar a un desorientado Terec. Keeve toma la decisión de investigar la desaparición de Ceret y un pequeño niño local. Termina encontrando a ambos en manos de un Drengir.

    Al saber que la padawan se había marchado, Avar decide buscarla y Terec queda a cargo del maestro Sskeer. Pero algo extraño sucede y el trandoshano termina infectado con unas esporas extrañas proveniente del padawan a su cuidado.

    En tanto, Keeve debe enfrenta cara a cara a la enorme planta carnívora y Avar hace su aparición cortando a la criatura en dos. Entonces cuando creen que estarán a salvo, este se duplica y un Sskeer infectado cambia de bando para atrapar a sus compañeras Jedi que ahora cuelgan a sus pies.

    Star Wars: La Alta República #4

    • Editorial Marvel
    • 32 páginas
    • $ 3.99
    • Escrito por Cavan Scott
    • Arte de Ario Anindito
    • Entintador: Mark Morales
    • Colorista: Annalisa Leoni
    • 7 de abril
    • Portada: Phil Noto

    Historia:

    Atrapada junto a quienes vinieron a rescatar y la Marshall del Starlight Beacon Avar Kriss, Keeve reflexiona sobre su maestro. La escena nos lleva seis años antes a Kirima, dónde Sskeer instruye a su padawan en el arte de caer y aterrizar como un verdadero Jedi. Ella no se siente segura de estar preparada para esto, pero él la anima a dar un salto de fé.

    «La fuerza está contigo Keeve»

    El maestro Sskeer alienta a su padawan a saltar

    Mientras descendia la confianza también, perdiendo así el control de la acción. Y cuando estaba por convertirse en uno con la fuerza, su maestro interviene evitando la catástrofe. Trennis se disculpa, pero Sskeer le explica que «No hay atajos en el camino de la fuerza»… Para finalmente alentarla a intentarlo otra vez.

    Volviendo a los hechos actuales…

    Mientras colgaba de las extrañas ramas de los carnívoros sensibles llamados Drengir, Avar Kriss confrontaba a Sskeer quien permanecía parado a su lado con el sable de luz en su mano. El repetía que debían alimentarse, pero parecía que no era un mensaje del maestro. En ese momento Avar le dice que la gente estaba desapareciendo, gente que había jurado proteger antes de dejarse corromper. Seguramente con la intención de recordarle quien era, pero aún así no parecía reaccionar.

    En ese instante Kriss descubre que Sskeer se había separado de la fuerza y por eso no podía escuchar su canción. Quizás también por esa razón no podía conectarse con él para ayudarle a volver a la luz.

    «Avar Kriss, siempre tan convencida de que la galaxia baila a tú ritmo. Dices que quieres entender, dices que quieres saber. Entonces por una vez debes escuchar la verdad. Escucha el canto del Drengir

    Entonces la historia fue relatada, los Drengir habían cosechado por toda la galaxia. Otros vieron su poder y se unieron a la cosecha, para mayor beneficio de ambos, pero fueron traicionados. Atraparon a la primera de ellos dentro de sus tótems para obligarla a dormir. Mientras la progenitora dormía, ellos dormían bajo la tierra, hasta que los viajeros la encontraron. Despertándola de su profundo sueño. Y despertándonos a todos.

    Mientras tanto en el Faro Starlight…

    Vernestra, Imri, Maru y Lahru descubren en la autopsia del Hutt asesinado que las heridas no eran provocadas por los Nihil, tampoco por envenenamiento con nagnol, estaba infectado. Las venas del muerto estaba atravesadas por un complejo sistema de raíces. Y de pronto, algo se movía dentro de él, desgarrando todo, para salir e invadir el lugar, atacando a quienes estaban a su alrededor. Las medidas de cuarentena iban a ser puestas a prueba en este instante.

    De vuelta en las profundidades de Sedri Minor…

    Keeve Trennis, no podía aceptar perder a su maestro, entonces apeló a tocar su corazón. «No hay atajo en el camino de la luz, ¿recuerdas? eso es lo que me enseñaste, es lo que todavía creo. Porque sigo creyendo en tí.»…

    Y cuando todo parecía perdido, Sskeer, el gran maestro, el estratega, cortó el dominio de los Drengir y volvió a ser él. Todo había sido un arriesgado plan, para entender la verdadera naturaleza de los Drengir y comprender sus puntos débiles.

    Y cuando el maestro Sskeer quiso revelar lo que le había sucedido estás últimas semanas, Avar corto el momento y les dijo que eso debería esperar porque aún tenía al pequeño amigo que Keeve había hecho en este planeta. Debían rescatarlo.

    Ya de vuelta en el pueblo después de confrontar a los Drengir, los Jedi se encuentra con una escena inesperada, Kal Sulman el líder autoproclamado del lugar, estaba atacando al padre del pequeño fallecido en manos de los drengir. Entonces Sskeer, se encarga de la situación e intenta persuadirlo para que le diga si sabía sobre las criaturas que acababan de enfrentar. Entonces el comunicador de Avar suena y Maru le comenta que estaba siendo atacados.

    Pero los problemas no terminan ahí. El poderoso Cártel de los hutt venían a invadir el planeta. Ahora los Jedi tenían un nuevo problema que enfrentar y la situación cada vez era más compleja. …¿Cómo saldrán de este enredo? ¿Podrán confrontar a dos nuevos enemigos y volver al faro Starlight para ayudar a los demás? ¿Cuán peligrosa será la infección drengir que se ha instalado en el Starlight? Tendremos que esperar hasta el próximo capítulo.

    Curiosidades:

    La Conexión: Después de la batalla de Kur, Sskeer, no solo perdió su brazo, sino también su buena amiga Jora Malli. Desde ese entonces no fue el mismo. El dejarse infectar por los drengir hizo que obtuviera un nuevo brazo permanente, el cual representa un vínculo mucho más profundo entre Sskeer y estos.

    Algo sorprendente: Los drengir tienen la capacidad de manipular a los infectados mentalmente, haciendo que ellos actúen a su voluntad. Sskeer permitió que estos sé apoderaran de sí mismo para adquirir una mayor comprensión de lo que hace funcionar a estos seres. Gracias a su valor, los Jedi ahora estarán armados con el conocimiento de las debilidades de los drengir. Y seguramente la información obtenida ayudará ahuyentar con mayor facilidad a las plantas carnívoras.

    Pero el actuar inestable del maestro Sskeer parece que podría indicar que la conexión entre ambos es recíproca. No siempre puede controlarlos. A demás la conexión parece ser muy dolorosa para el infectado y la extremidad obtenida de esa unión no puede ser extirpada. O al menos eso parece.

    La extremidad: La unión de Skeeer con los drengir le dió un nuevo brazo, como expresé y este es fenomenal. No solo puede canalizar su sensibilidad, sino también indica tener una fuerza bruta y puede distorsionar su masa o forma, doblándose y alargándose. Convirtiéndose así en una herramienta poderosa para la batalla.

    Los Sith: la historia que se relato aquí sobre los drengir, demuestra que alguna vez los sith fueron aliados de estos y los traicionaron.

    El despertar de los drengir: la historia también nos deja claro que la base encontrada por Reath Silas, Orla, Affie, Leox, Conan y Geode es algo más que una simple estación. La Amaxine es la fuente del despertar de los drengir.

    Opinión:

    Hoy debo destacar dos cosas, primero el guió, la historia. Podemos ver como comienza a unirse con las demás, a mostrarnos cuan peligrosos pueden ser estas nuevas amenazas y lo voluntariosos y sacrificados que son nuestros Jedi. También los vemos muy emocionales, cercanos y preocupados unos por los otros. Por otro lado, me sorprendió de buena manera la actitud de Sskeer. No podía creer lo que estaba leyendo. Todo el tiempo pensé que realmente la batalla de Kur lo había afectado, de tal manera que fue más fácil ser infectado. Pensaba que el dolor y el miedo lo habían alejado de la luz, pero nunca esperé que él se prestara de carnada para ser infectado y adentrarse en el mundo de los drengir, con la intención de conocerlos, saber cual es su principal debilidad. Eso fue como una buena película de espías, donde el infiltrado se adentra en la problemática, para destruirla desde dentro. Veremos en el próximo número como se desarrolla esta historia y que ha descubierto el buen Sskeer.

    La segunda es sin duda el extraordinario trabajo de Ario Anindito, combinado con el de Annalisa Leoni. Es un deleite ver cada imagen y la exactitud de los colores para reflejar diferentes momentos, más o menos dramáticos, recuerdos entre medio. El guión de Cavan Scott sin duda tiene en el trabajo de estos enormes artistas un complemento enérgico, que hace la historia aún más poderosamente entretenida y cautivante. Estoy ansiosa por la nueva historia.

    Historial:

    *RESEÑA DEL CÓMIC STAR WARS THE HIGH REPUBLIC #3

    *SSKEER SE ENFRENTA A SUS PEORES MIEDOS EN THE HIGH REPUBLIC #2

    *RESEÑA DE STAR WARS THE HIGH REPUBLIC #1 DE MARVEL

    Espero que hayan disfrutado de esta reseña, y que la lectura os acompañe.

  • Reseña del cómic Star Wars The High Republic #3

    Reseña del cómic Star Wars The High Republic #3

    Escrito por Mariana Paola Gutiérrez Escatena

    Hoy vamos a reseñar con Spoilers el tercer número del cómic Star Wars The High Republic de Marvel creado por el gran equipo formado por Scott, Anindito, Morales y Leoni que salió el pasado 3 de marzo, con esa espectacular portada de Noto.

    • Editorial: Marvel
    • Páginas: 32 pags.
    • Precio: 3.99 dólares
    • Escrito por Cavan Scott
    • Arte de Ario Anindito y Mark Morales
    • Portada de Phil Noto
    • Portadas variantes de Kev Walker, Paolo Villanelli, Minkyu Jung, Mike Mayhew, Jan Dursema – Rachelle Rosenberg y Will Sliney.

    Previamente, haremos un repaso de los dos números anteriores. Comencemos…

    RESUMEN:

    Bueno, en el primero número vemos a la padawan del maestro Sskeer, Keeve Trennis a punto de afrontar sus pruebas para convertirse en caballero Jedi, las cuales se ven interrumpidas cuando el deber llama, y decide ayudar a la ciudad de los Ximpi que es atacada por los inoportunos Ridadi. En una charla con el Mastro Estala Maru descubre cuál es el inconveniente, al parecer la señal de la estación Starlight ha cambiado sus referencias espaciales desorientándolos. Por ende Trennis usa la señal de su vector para guiarlos y evitar una catástrofe.

    Finalmente cuando regresa a la estación es recibida por la flamante Marshall Avar Kriss, quien decide sorpresivamente nombrarla caballero Jedi, pese a que la joven creía que no había cumplido con su objetivo principal (la prueba) y destruido el Vector. Pero no todo fue alegría a pesar de celebrar la dedicación. Algo estaba muy mal con el maestro Sskeer.

    En el segundo número una nave Hutt que transportaba Vratixia Renanicus, un ingrediente necesarios para producir Bacta, fue asaltado por los Nihil y los Jedi Keeve Trennis, Sskeer, Ceret y Terec acuden a su llamada de auxilio hasta el Sistema Kazlin. Al estar ahí, para asombro del grupo, el maestro Sskeer actúa de manera desmedida y violenta con uno de los Nihil que había sido abandonado a la merced de quien viniera y los había atacado hiriendo a Terec. Ahí me pregunté por lo que sucederá en este nuevo número. Por si eran municiones simples o contenían algún tipo de contaminante que agravó la posterior situación del gemelo afectado.

    Después de lo acontecido Avar Kriss decide que ella y Vernestra Rwoh irán en el Ataraxia para recuperar la fragata Hutt, con la ayuda de Keeve y Terec. Mientras tanto Sskeer y Ceret irán a Sedri Minor, de donde parece que provenía la nave.

    Cuando Keeve le relata detalladamente a la Marshall lo acontecido con su ex- maestro, Terec presiente que a su hermano le ha sucedido algo terrible, ya que comparten sus mentes genéticas. No estaba equivocado, había desaparecido, dejando su sable de luz como la única prueba de su existencia en el lugar.

    Así continuamos con este tercer capítulo, con una desaparición, seguida por la investigación y más, más problemas. «El rastro de la investigación de los Jedi los llevó a Sedri Minor, donde Ceret acaba de desaparecer sin dejar rastro»…

    PERSONAJES:

    Keeve Trennis:

    Caballero Jedi humana. Ex padawan del maestro Sskeer. Parte de la orden del Starlight Beacon. Está es la primera misión como caballero Jedi. En este número después de charlar con los lugareños decide que debe salir a investigar.

    Avar Kriss:

    Maestra Jedi humana. Marshall del Starlight Beacon después de la muerte de Jora Malli. Participó activamente en el gran desastre. Heroína de Hetzal. Siente la fuerza como una canción. Y puede conectarse con sus compañeros de la orden mentalmente de manera amplificada.

    Sskeer:

    Maestro Jedi Trandoshan de la Orden. Perdió su brazo en la batalla de Kur. También presenció la muerte de su amiga y maestra Jora Malli. Fue «envenenado» por Terec con una especie de contaminante en forma de esporas de color negro.

    Terec:

    Jedi Kotabi, y el gemelo de Ceret. Ambos gemelos estaban destinados a la estación espacial Starlight Beacon. Compartían sus mentes genéticas, por ende podía sentir lo que sucedía con su hermano Ceret. Fue herido por un arma Nihil.

    Ceret:

    Jedi Kotabi, y el gemelo de Terec. Ambos gemelos estaban destinados en la estación espacial Starlight Beacon. Compartían sus mentes genéticas. Fue secuestrado por los Drengir y manipulado mentalmente hasta que Avar Kriss lo liberó con un mantra.

    Bartol:

    Bartol era un niño humano habitante de la colonia agrícola en el planeta Sedri Minor. Se unió a Keeve Trennis en la investigación de las desapariciones.

    Kal Sulman:

    Poblador de Sedri Minor, líder autoproclamado. No quería que los Jedi estuvieran en el planeta e investigarán sobre los sucesos. Le avisó a Avar Kriss que Keeve Trennis se había marcado para investigar.

    Julus:

    Rodiano. Uno de los niños desaparecidos, capturados y asesinados por los Drengir.

    Padres de Julus:

    Rodianos padres de Julus. Son los primeros que informan a Keeve Trennis sobre lo que estaba aconteciendo. Pide ayuda, pero Kal Sulman no los deja brindar más información y le hace saber a la Jedi que ninguno es bienvenido

    Estala Maru:

    Maestro Jedi kessuriano. Fue parte de la operación de rescate en el gran desastre. Está designado al Starlight Beacon. Suele ser a quien buscan para información o consejo los demás miembros.

    Vernestra Rwoh:

    Caballero Jedi. La más joven en realizar la prueba. Ella capturó a dos rayos en wevo después de confrontar a Imri el ex padawan de Douglas Sunvale, quien murió en la catástrofe del Steady Wing. Vern es ahora maestra de Imri Cantaros. Los Nihil fueron los responsables del sabotaje de la nave.

    Historia (SPOILERS)

    LA ALTA REPÚBLICA. NO HAY TEMOR. CAPÍTULO III: Abajo

    En la nave Ataraxia mientras Keeve hace guardia y reflexiona sobre todo lo sucedido, en especial la manera de actuar agresiva de su ex maestro, se ve rodeada de visitantes. Dos niños le ofrecen comida y luego dos adultos también. Pero no sólo eso, ellos le comentan que su hijo Julus había desaparecido al igual que el Jedi, a demás no eran las únicas desapariciones. Al entablar una conversación le informan que algunos creen que el planeta estaba maldito. Perdieron las cosechas y ahora sus seres queridos se desvanecían de la nada. La oscuridad está presente en ese lado de la galaxia.

    Sin embargo, no todos son tan agradables con los Jedi, no todos están a gusto con su presencia y mucho menos con el hecho de que estén averiguando o husmeando, por eso Kal Sulman les hacen saber que no son bienvenidos y que no necesitan de su ayuda.

    Avar Kriss dentro de sala médica del Ataraxia trata de ayudar a Terec, que aparenta estar convulsionando o poseído. Termina envuelta en una discusión con Sskeer que sigue al parecer fuera de control. Sskeer no se muestra conmovido ante la situación del joven jedi. Él se muestra impaciente y hasta violento. La oscuridad crece y ambos Jedi no puede entender en profundidad lo que pasa y mucho menos cuando discuten entre si.

    Afuera, Keeve abrumada por todo lo acontecido decide hacer algo para ayudar sin esperar la aprobación de sus maestros. Con las pistas obtenidas, sale a investigar las cosechas. Pero no lo hará sola, un pequeño y aventurero niño llamado Bartol tiene un objetivo similar y quiere ser parte de la búsqueda a pesar de la insistencia de Trennis, con respecto a quedarse a salvo. No solo eso, da el primer paso hacia un terreno desconocido en lo profundo, donde la Caballero Jedi siente crecer la oscuridad. Keeve lo sigue y ahí encuentran a Ceret y Julus entrelazados en una red construida de cebada. Pero, no sólo eso….

    Mientras tanto Sskeer intenta disculparse con la Marshall, pero Avar está más interesada en indagar cómo están las cosas en Starlight y pregunta sobre la autopsia. Terec permanece inconsciente. Pero cuando Kriss sale en busca de la recién nombrada caballero Jedi Keeve Trennis, ya que le anunciaron de su partida. Skeeer se queda sólo con la advertencia de su superior de que la conversación no ha terminado. Ella le ordena cuidar al gemelo, entonces el caos en forma de esporas liberadas por el poseído Terec se desata. Eso definitivamente no podía terminar bien.

    Abajo, como dije, ambos desaparecidos están entrelazados con una masa verde que se asemeja a enormes tentáculos de cebadas, con espinas. Keeve los libera y se da cuenta que el pequeño rodiano ya es uno con la fuerza. Bartol no toma bien la noticia, obviamente es un pequeño niño que ha perdido a su amigo, pero ella lo consuela y le pide que sostenga su sable de luz para poder ayudar al sobreviviente. En ese instante la fuerza le comunica que algo no está bien antes de que una enorme planta carnívora denominada Drengir haga su aparición indicándole tener solo dos opciones, unirse o ser comida. Ceret no la ayuda a pesar de la insistencia de Keeve de darle una mano y además sostiene amenazante al niño. Ahora la primera misión como caballero se ha convertido en una pesadilla oscura.

    «Así lo veo»… Dice Avar Kriss

    «Ceret somos uno, tú y yo somos Jedi»…

    «Soy un Jedi» repite Ceret

    «Libera al niño y vuelve a la luz»

    The High Republic #3. Scott Cavan.

    Cuando el Drengir parece ganar la batalla, de la nada Avar Kriss parte la planta carnívora en dos con su sable de luz. Para luego conectarse con Caret (ella utiliza su capacidad para enlazarse con otros Jedi, como lo hizo en Hetzal y romper así e vinculo dominante que tiene esta extraña y desconocida especie). Su intención era traerlo de nuevo a la luz con un mantra «Así lo veo»… «Ceret somos uno, tú y yo somos Jedi»… «Libera al niño y vuelve a la luz»… Pero, cuando todo parecía encaminarse un Sskeer totalmente sumido por la oscuridad de los drengir hace su aparición, desafiando a sus compañeros Jedi. Está historia continuará

    Curiosidades:

    Ataraxia: Crucero al servicio de Orden. Jora Malli combatió en la Batalla de Kur con dicha nave. Pero, no es la primera vez que es nombrado en Star Wars. Oímos sobre ella en la novela Dooku Jedi Lost del mismo autor. El Ataraxia fue utilizado para transportar a varios Jedi al planeta Sereno, para que los iniciados asistieran a una celebración de los planetas y culturas. En donde Sifo-Dyas le advirtió a Dooku que no respondiera los agravios de Tarrex, ya que sería castigado y obligado a permanecer en el Atararaxia.

    Vratixia renanicus: Cebada cultivada inicialmente en Thyferra, que en combinación con alazhi y kavam produce lo que conocemos como Bacta. En ese instante la cosecha de Sedri Minor es crucial para la galaxia, ya que la bacta es una medicina emergente. Con el gran desastre esté es uno de los productos escasos.

    Ceret y Terec: Gemelos Kotabi que comparten sus mentes genéticas, creando una conexión sustancial entre ellos. Tal es así que Terec, puedo sentir lo que su hermano estaba experimentando al ser capturados por los Drengir.

    Drengir: «Los Drengir son plantas inteligentes que buscan obtener una cosecha terrible a través de la frontera galáctica ”… “La semilla de los villanos basados ​​en la vegetación provino de un boceto del [legendario artista conceptual de Star Wars] Iain McCaig en los primeros días del desarrollo de The High Republic.»... Cavan Scott.

    Además de ser inteligentes, utilizan una especie de esporas o algún contaminante que se expande a través de sus víctimas para producir violentas alucinaciones y controlar eficazmente a los envenenados. Lo más sorprendente es que puede controlar a los gemelos, pero en realidad sólo tuvieron contacto estrecho, por decirlo de alguna manera, con Ceret. Quizás esa conexión de ellos a través de sus mentes genéticas los lleven a que los afectos logren influir a los dos. O quizás ambos fueron expuestos al contaminante de dos maneras distintas, primero Terec con el disparo del Nihil (un proyectil envenenado). Y luego Ceret cuando fue atrapado por uno.

    Lo alucinante es que el control se convierte en una especie de manipulación haciendo que el infectado se transforme en una especie de soldado headhunter (reclutador) o asesino a sueldo. No sólo eso, por sino era suficiente, los Drengir se regeneran si los partes. ¿Ahora como podrán acabar con esta nueva amenaza?

    Los Drengir fueron parte de “A Bitter Harvest” uno de los tres cuentos de la edición exclusiva de la colección Dark Legends para las tiendas Target. Está escrito por George Mann y que fue lanzado en los Estados Unidos por Disney-Lucasfilm Press el 30 de agosto de 2020.

    OPINIÓN:

    Cavan Scott es muy ingenioso en su escritura, lo que permite disfrutar de una historia fresca y emocionante. Los personajes se entrelazan bajo la misma problemática, pero cada uno tiene una pequeña aventura bien construida y sumamente entretenida. Ario Anindito hace un trabajo fenomenal con sus dibujos y esos pequeños detalles en cada gesto o expresión, contando situaciones, dilemas, dramas momentaneos de una manera auténtica. A su vez todo ello combinado con el talento de Mark Morales y Annalisa Leoni. Colores, viñetas, dibujos detallistas y la historia hacen de este cómic una verdadera obra para admirar y tener en nuestra colección.

    En si la historia me ha gustado muchísimo, vemos a la protagonista decidida a ayudar. Valiente y protectora. El autor nos da una visión más amable de los Jedi. Keeve charla con los seres que se acercan a brindarle un poco de alimento. Luego cuando la tensión aumenta ella es tan cercana, cálida con el niño que trataba de entender porque su pequeño amigo había dejado de existir. Lo abraza, lo escucha y lo consuela. Es una imagen que va directo al corazón.

    En cuanto a los Drengir, cuando escuche hablar de ellos me dije a mi misma podrán hacer que una especie de planta sea aterradora. Sin duda. El hecho de que sea carnívora o pueda envenenarte y dominar tu mente para que cumplas sus ordenes, perdiendo el control total de si mismo, es aterrador. A demás se multiplican. También no saber que son, de que están compuestos y cual es su fuente de poder, los hace más poderosos y peligroso para los Jedi. ¿Será la fuente de manipulación solo algo biológico producido por un contaminante? ¿Podrán ser a demás de inteligentes portadores de la fuerza y sabrán utilizarla a su conveniencia?. Quiero que la luz siempre gane. Se los recomiendo y espero que lo disfruten tanto como yo, es divertido, sumamente atraparte y genera ganas de más en cada edición .

    Seguramente les gustará y que la lectura os acompañe! Hasta la próxima.

    Reseñas de números anteriores, avances, entrevistas y enlaces de interés

  • Star Wars The High Republic: Sskeer

    Star Wars The High Republic: Sskeer

    Escrito por Gorka Salgado

    El Maestro Jedi Sskeer es uno de los grandes protagonistas de #StarWarsTheHighRepublic​ al que conoceremos en Light of the Jedi y en la serie de cómic principal…

  • Entrevista a Cavan Scott y adelanto del #3 de High Republic de Marvel

    Entrevista a Cavan Scott y adelanto del #3 de High Republic de Marvel

    Traducción de Mario Tormo

    La nueva era de Star Wars ya está aquí. Con una serie de nuevos libros y cómics La Alta República ha llegado por todo lo alto. Después de un gran lanzamiento, The High Republic #1 ha vendido unos 200.000 ejemplares en tiendas de cómics, y con el segundo número del fantástico cómic de Cavan Scott, Ario Anindito, Mark Morales, Annalisa Leoni y Ariana Maher en las estanterías, Cavan Scott cuenta cómo ha recibido el éxito, sus influencias en el género del terror y qué pueden esperar los fans en los próximos números de la serie de Marvel.

    La descomunal respuesta al primer número

    Es muy poco común que un cómic venda cientos de miles de copias a día de hoy. Pero The High Republic lo acaba de hacer. Por otro lado, la reacción de los fan ha sido apasionada y positiva. ¿Cómo ha recibido todo esto Scott?

    «Sinceramente, un poco locura. Estamos por la tercera tirada y sigo recibiendo tweets de gente que realmente se sienten felices cuando encuentran algunas de las ediciones anteriores en las tiendas. Es como si hubiesen ido a un antiguo templo y hubiesen encontrado un tesoro de otro tiempo, lo cual es maravilloso. Es un alivio que tras años de trabajo parece que está llegando.»

    El primer número se está agotando en las tiendas de todos lados, pero no te preocupes si aún no lo has encontrado. El segundo número sirve como punto de entrada.

    «De hecho, la historia del segundo número era mi plan original para el primer número. El segundo número lleva a Keeve a su primera misión como Caballero Jedi. Tiene que trabajar codo con codo con una pareja de nuevos Jedi en la estación, Ceret y Terec, y junto el Maestro Jedi Sskeer. Eso iba a ser el primer número, pero no encajaba. Todos notamos que había que dar un paso atrás y realmente ver el momento en el que Keeve se convierte en Caballero. Por lo que, en muchos sentidos, el primer número es la secuencia previa a los títulos, por lo que puedes empezar directamente con el segundo número. Y aunque el primer número es importante para entender de donde viene Keeve y su relación con Sskeer, la cual se convierte en un tema fundamental en este arco.»

    Metiéndonos en el segundo número

    Mientras que el cómic que da inicio a la serie de The High Republic establecía el tono para el nuevo mundo donde los Jedi disfrutan de autoridad y admiración, el que sigue es una aventura en el espacio profundo. Según Scott ese cambio de tono era clave.

    «Ahora vemos a Keeve metida en un mundo que no esperaba. Ya había visto peligros antes. Ya se había visto envuelta en situaciones como esta antes. Pero ahora siente la presión añadida que supone ser parte de la luz en esta región de la galaxia. Esa es la auténtica razón por la que la Starlight está allí. Y en su primera misión encuentran algo que no se esperan, y se dan cuenta de lo peligrosos que los Nihil pueden ser.»

    La infame organización de los Nihil será la principal antagonista de los sucesos que se van a ir produciendo.

    «En la narrativa global, si has leído las novelas de Charles y Justina, los Jedi en este punto piensan que ya han lidiado con los Nihil. Pero van a empezar a descubrir que quizá no se han ido, y quizá han tenido una papel mayor en todo lo que ha sucedido.»

    Nuevos amigos y caras conocidas

    El número 2 también establece otro punto clave de la serie: un grupo de Jedi trabajando de manera conjunta. Es algo que pocas veces hemos visto en el lore de Star Wars, ya que estamos acostumbrados a ver a la orden desmoronada y los restos luchando por aguantar. Aquí, sin embargo, nuevos aliados y posibles amigos se unen a Keeve.

    «Eso era importante. Queríamos que pareciese un equipo. En esta misión en concreto tenemos a Sskeer, que ha sido maestro desde que Keeve era una niña, y que de repente es su igual. Y rápidamente se da cuenta de que hay algo diferente en él. Así que, ya sabes, su relación es un poco más dura de lo que solía ser. Y además tenemos a Ceret y Terec, que son unos personajes que creamos muy al principio. Son un par de gemelos con un vínculo en el que básicamente comparten una mente entre dos cuerpos. No está muy claro cuando empieza uno y acaba el otro.»

    Si has estado leyendo las otras historias de La Alta República, puedes también contar con ver alguna cara conocida en el segundo número.

    «Empezamos a ver Jedi que aparecieron primero en el libro de Justina Ireland. Y Vern e Imri tienen también un pequeño cameo en este número. Así vamos juntando a todos esos personajes. Así que este es el momento en el que empiezas a darte cuenta de que todos esos primeros libros que hubo en la primera ola presentando a todos esos personajes están interconectados. Y todos partiendo de la Starlight como punto central.»

    The High Republic #3 preview

    Sumiéndonos en el terror y hacia donde se dirige la serie

    Scott descubrió Star Wars con la fantástica serie de cómics Marvel de los 70. The High Republic parece ir en la misma línea. Hasta ahora, cada número ha cambiado el tono y estilo, siendo el segundo la puerta de entrada hacia el terror.

    «Si alguna vez tienes la ocasión de ver algunos de mis guiones, están llenos de ‘¿recuerdas ese fragmento de aquella película?’ Diría que vamos totalmente con ‘Los chicos del maíz’ aquí. Lo bueno es que Ario Anindito es un auténtico fan del terror. Así que en cuanto digo eso, es una gran manera de ahorrar tiempo y él sabe hacia donde vamos.»

    Y con respecto al gran misterio que acompaña a la serie, justo ahora se centra en los extraños cambios que se dan en el Maestro Jedi Sskeer. Aunque Scott no puede contarnos todo, nos adelanta algo de lo que está por llegar.

    «Todo lo que diré es que Keeve no es la única con inseguridades. Y algo le está pasando a Sskeer y tiene miedo de admitirlo. Uno de los puntos comunes a todas estas historias era una de las preguntas que nos hicimos: ¿Qué temen los Jedi? Por lo que sabemos, el miedo lleva al lado oscuro. Eso no quiere decir que los Jedi no se asusten. Sienten miedo y es cómo lidian con ese miedo lo que los convierte en héroes. Esto los hace fuertes porque el miedo sigue existiendo en sus vidas. Con Sskeer no es algo que haya hecho. Es algo que le está sucediendo. Y es algo que cree que no puede controlar.»

    Publicado por Nerdist el 4 de Febrero de 2021.