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  • Primera Tarea, Parte 2. Traducción exclusiva del relato canon de The High Republic

    Primera Tarea, Parte 2. Traducción exclusiva del relato canon de The High Republic

    Traducción por Mario Tormo

    Os traemos la conclusión del segundo relato de La Alta República, escrito por Cavan Scott, dentro de la serie Starlight que publica regularmente la revista Star Wars Insider. Estas historias expanden los hechos que hemos podido leer en la primera ola de esta nueva era de Star Wars situada 200 años antes de los sucesos de La Amenaza Fantasma. Podéis leer la parte 1 aquí.

    Anteriormente

    Sedar a un furioso medoslean en el centro medico de la Baliza Starlight no era como Velko Jahen había pensado que sería su primer día como administradora en la estación. Y el repentino asesinato de un embajador skembo, el cual le había pedido protección, solo consiguió empeorar las cosas…

    Arte de Louie Di Martinez

    Starlight:
    PRIMERA TAREA
    (Parte 2)

    Todo el mundo estaba hablando a la vez, todos excepto Velko Jahen. Las horas transcurridas desde el intento de asesinato estaban borrosas. Velko aún podía ver el cuerpo del embajador Ceeril desplomado sobre la cama cada vez que cerraba los ojos y estaba convencida de que el olor a carne carbonizada aún flotaba en el aire, incluso aquí, en el vasto centro de operaciones de la Baliza Starlight. Había visto heridas de bláster antes, demasiadas para recordarlas todas, y olían mucho peor en los campos de batalla de Soika. ¿Por qué este ataque, orquestado no en la mugre de una trinchera excavada apresuradamente, sino en el estéril centro médico de la estación espacial más nueva y más grande de la República, la había abrumado?

    —¿Administradora?

    Velko tardó un minuto en darse cuenta de que Rodor Keen estaba hablando con ella. ¿Cuántas veces había obligado al jefe de operaciones de Starlight a repetir su rango antes de responder? La expresión de su rostro le daba la respuesta: ¡Demasiadas!

    —Lo siento, señor —balbuceó, molesta por lo nerviosa que sonaba—. Estaba repasando lo que ocurrió una última vez.

    —Una idea excelente —sonó una voz detrás de ellos. Velko y Keen se volvieron para ver caminando hacia ellos a una de las figuras más llamativas que jamás habían visto. El corazón de Velko se paró. Había estado esperando este momento desde que obtuvo su cargo, anhelando conocer a esta mujer, pero jamás se la habría imaginado así.

    La maestra Jedi Avar Kriss, Mariscal de la Baliza Starlight y Heroína de Hetzal, era tan impresionante como cabría esperar de la persona que había planeado la respuesta Jedi al Gran Desastre, salvando miles de millones de vidas en el sistema Hetzal y más allá. Todo en ella irradiaba confianza, desde su vaporosa túnica hasta los penetrantes ojos azules que ahora miraban Rodor Keen con la intensidad de un equipo de fijación de objetivo. Ni el hecho de que estuviera flanqueada por una mujer Jedi al menos tres décadas mayor que ella, y sin mencionar al imponente wookiee vestido con el ropaje de los padawans, conseguían disminuir su presencia en la habitación. Velko tenía la impresión de que Avar Kriss podría estar rodeada por todos y cada uno de los Jedi de aquí y de allí, y aun así todos las miradas seguirían centradas en ella.

    Esto no iba a ir bien.

    Junto a ellos, Estala Maru dio un paso adelante para recibir a los recién llegados por turnos.

    —Mariscal. Maestra Assek. Padawan Burryaga. Bienvenidos de nuevo a Starlight. ¿Puedo dar por hecho que su misión en el Clúster de Málaga ha sido un éxito?.

    —El acuerdo comercial entre Ayelina y Ludmere se firmó sin incidentes —confirmó Kriss—. Y pese a ello, conseguimos evitar una crisis diplomática para toparnos con otra en Starlight.

    —Las cosas se han complicado un poco en vuestra ausencia.

    –Lo cual es decir poco —intervino Keen, con un nervio de la sien palpitando sobre su ojo cibernético.

    —¿Qué ha pasado? —Preguntó Kriss, dirigiendo su atención al jefe de operaciones—. Pudimos sentir la inquietud desde que llegamos.

    —Tal vez deberíais verlo vosotros mismos —interrumpió Maru antes de dirigirse al astromecánico que nunca andaba lejos de él—. Kaysee, informa al centro médico de que la Mariscal está en camino.

    ***

    La habitación de Ceeril estaba exactamente como la había visto Velko por última vez, aunque ahora había más gente, con Kriss y sus acompañantes apiñados alrededor de la cama, ahora vacía.

    —¿Y es aquí donde encontró al embajador administradora Jahen?

    Velko asintió con la boca seca.

    —Sí, Mariscal. Estaba tendido boca arriba…

    —Había recibido un disparo en el pecho.

    —Así es.

    —¿Y qué hay de su guardaespaldas?

    —Destruido. Habían arrancado su cabeza de los hombros —dijo Ghal Tarpfen, la mon calamari jefa de seguridad de Starlight, que los había estado esperando en el pabellón. Dio un paso adelante, señalando pequeños fragmentos de metal incrustados en lo alto de la pared del fondo—. Pueden ver metralla de sus procesadores, aquí y aquí.

    De pie, junto a la puerta, Burryaga lanzó una pregunta que Maru se apresuró en responder.

    —Las imágenes de seguridad son un misterio.

    El kessuriano asintió con la cabeza a su astromecánico, que proyectó obedientemente una imagen de la escena de esa mañana. Velko frunció el ceño al verse a sí misma de pie hablando con Ceeril, y al droide guardaespaldas que todavía se tenía sobre sus anchos pies. Luego vino el alboroto exterior, con Velko saliendo por la puerta segundos antes de que la imagen se perdiera con interferencias.

    —La señal se interrumpió minutos antes del ataque.

    —El asesino cubriendo sus huellas —sugirió Nib Assek mientras el astromecánico avanzaba la imagen rápidamente hasta que volvía a ser nítida, mostrando al skembo, ahora boca abajo, sobre la cama, y el droide caído hacia atrás con un golpe.

    —Todavía no me puedo creer que nadie haya escuchado nada —se quejó Keen—. Un bláster no es nada silencioso.

    —Estábamos distraídos —admitió Velko.

    —Con el incidente del… Repetidme ¿qué era? —Preguntó Assek.

    —Un medoslean —le dijo Tarpfen—. El paciente tuvo una convulsión violenta y comenzó a atacar a los miembros del personal, incluido yo mismo. Si no hubiera sido por la administradora Jahen aquí presente, la situación podría haber sido mucho peor.

    —¿Peor? — Espetó Keen—. Un embajador ha recibido un disparo en la . ¿Tiene idea de a cuántos supervivientes estamos atendiendo desde el desastre del hiperespacio?»

    —Dieciocho mil cuatrocientos setenta y cuatro —dijo Maru, atrayendo una mirada furiosa del coordinador—. Lo siento. Era una pregunta retórica, ¿verdad?

    —Cualquiera que sea el número —continuó Keen—, se supone que Starlight es un refugio, un santuario, y sin embargo, esto sucedió justo delante de nuestras narices.

    —La verdadera pregunta es, ¿qué van a hacer al respecto?

    Los Jedi y los oficiales de la República se volvieron para mirar al embajador Ceeril al otro lado de la puerta. El skembo de rostro rocoso estaba encorvado en una silla repulsora, con un chaleco de bacta que cubría su pecho. Burryaga se hizo a un lado para dejar pasar a Kriss, mientras la mariscal saludaba al mandatario herido con una reverencia.

    —Su Excelencia, me alegro de que haya sobrevivido a esta terrible experiencia.

    —No gracias a ninguno de ustedes —espetó Ceeril, agarrándose el pecho.

    —Eso no es del todo cierto —señaló Maru, mirando a la enfermera Okana, que había conducido al embajador de vuelta al pabellón—. Si el doctor Gino’le y su personal no hubieran respondido tan rápido…

    —Los hasarianos se hubieran salido con la suya, sí, lo sé.

    —¿Los hasarianos? —Preguntó Kriss, atrayendo una furiosa mirada del dolorido embajador.

    —Esos brutos no descansarán hasta que los skembo sean expulsados del sector. Una y otra vez le hemos pedido ayuda a la República, y una y otra vez nos la han negado.

    —¿Vio a su agresor?

    —Tan claramente como la veo ahora.

    —Al contrario que las cámaras —agregó Assek.

    —Encontraron los cabellos, ¿no? —Preguntó Ceeril, tosiendo con dureza—. ¿En mi droide? —Eso era cierto. Velko los había encontrado ella misma, pelos atrapados entre las tenazas, ahora durmientes, del droide. Del mismo color que los de las melenas de los hasarianos, que se encuentran en otras partes de la enfermería—-. ¿Cuántas pruebas más necesitan?

    La tos del embajador se intensificó y su cuerpo se retorció con agonía. El doctor Gino’le se acercó con sus patas mecánicas y le ordenó a Okana que acompañara a Ceeril a la habitación que había sido preparada al otro lado de la sala. El grupo de la mariscal lo vio irse. El rostro de Rodor Keen se había oscurecido tanto como el del skembo había palidecido.

    Kriss se volvió hacia el coordinador tan pronto como Ceeril estuvo los suficientemente lejos como para no escucharlos.

    —¿Tenemos hasarianos en la estación?

    Velko habló antes de que Keen pudiera responder.

    —Un par, sí.

    Una mirada mordaz del coordinador volvió a dejarla bloqueada de nuevo.

    —¿Y qué es lo que cuentan de sí mismos?» Preguntó Kriss.

    —Ambos resultaron gravemente heridos en la emergencia de Wazta —dijo Keen—. Uno ha estado en un tanque de bacta durante tres días y el otro apenas está consciente.

    —¿Podemos estar seguros de eso? —Preguntó Tarpfen.

    —Sería la tapadera ideal —coincidió Assek.

    Kriss suspiró.

    —¿Puedo verlos?

    —Por supuesto —dijo Tarpfen, conduciendo al grupo hacia el siguiente pabellón—. Por aquí.

    Velko fue a seguirlos, pero Keen la detuvo.

    —Usted no, administradora.

    Frunció el ceño.

    —¿Señor?

    —Necesitamos un informe completo para el Senado. No te dejes nada por poner. Nada en absoluto.

    Así que eso era todo. Velko era apartada, reducida a presentar informes mientras Ghal Tarpfen lideraba la operación. Hasta aquí su brillante carrera en la primera mega-estación de la República. La pondrían en un rincón del centro de operaciones antes de que pudieras decir «Dank Farrik».

    Solamente al escuchar el murmullo de KC-78 se dio cuenta de que no todo el grupo se había ido con Tarpfen. El astromecánico todavía estaba en la sala al igual que su maestro.

    —Te envidio —le dijo Maru, con un atisbo de sonrisa.

    —¿Me envidia?

    —¿Un informe completo? ¿Con todos esos jugosos detalles? Mi paraíso particular.

    Ella arqueó una ceja.

    —Puede escribirlo si lo desea.

    Un suspiro melancólico escapó de sus delgados labios.

    —Por desgracia, la estación no funcionaría sola. Pero me lo puedo imaginar, ¿verdad Kaysee? —Miró al pequeño droide—. Cotejar pruebas de cada uno de los testigos. Incluso de la propia víctima.

    El astromecánico lanzó un pitido agudo.

    —Admito mi error. Víctimas, plural. Ese desafortunado guardaespaldas.

    —Ese destruído guardaespaldas —le recordó Velko.

    Maru la miró con esos curiosos ojos escarlata.

    —Por supuesto. Ahora, ¿a dónde se llevaron a ese pobre? —Sacó un datapad de su manga, deslizó la pantalla y el dispositivo le devolvió un bip resolutivo—. Ah, sí. A la torre de seguridad. Sala de pruebas tres .

    Velko dio un respingo allí donde estaba, captando inmediatamente la indirecta nada sutil que Maru acababa de lanzarle. Quizás había algo más en este kessuriano de lo que parecía después de todo.

    —¿Tengo acceso a la sala de pruebas tres? —Preguntó ella.

    —No —respondió el Jedi con picardía mientras se giraba y salía de la habitación—, pero Kaysee sí…

    ***

    La torre de seguridad era tan austera que contrastaba con la opulencia del resto de la estación. Las paredes eran de bronce pulido y los muebles eran vastos aunque funcionales. Los restos del droide guardaespaldas habían sido depositados en una mesa de operaciones elevada, iluminados por luces de un color azul intenso.

    —¿Listo para grabar, Kaysee? —Preguntó Velko al droide.

    El astromecánico emitió un pitido indicando que sí lo estaba.

    —De acuerdo. La unidad guardaespaldas está intacta excepto por el daño en su cabeza —examinó sus manos mecánicas—-. Las pinzas acaban de ser escaneadas y revelan restos de ADN hassariano, lo que confirma que el cabello era de un hassariano —trató de imaginarse a una de las criaturas altas que había visto en los pabellones entrando por la puerta, y al guardaespaldas corriendo para proteger a su amo. Un forcejeo y al droide arrancando un mechón de pelo. Algo no cuadraba.

    —Kaysee, ¿puedes volver a ponerme la grabación?

    El holoproyector de KC-78 zumbó y Velko se vio a sí misma una vez más desaparecer a través de la puerta, dando paso entonces a las interferencias, y después la imagen parpadeando de nuevo y mostrando al guardaespaldas cayendo al suelo.

    —¿Pero de dónde vino el disparo? —Se preguntó Velko en voz alta.

    KC lanzó una pregunta, pero lo ignoró, inclinándose para mirar el daño en la cabeza cilíndrica del guardaespaldas. Con cuidado, Velko pasó un dedo por el borde irregular donde había estado su única unidad receptora, extrayendo un fragmento de metal chamuscado.

    —¿Puedes escanear esto? —Le preguntó a su compañero, sosteniendo el fragmento frente al microanalizador de KC. La luz azul bañó el metal mientras los procesadores zumbaban y hacían clic en el interior del rechoncho chasis del droide.

    —¿Y bien?

    El droide emitió pitidos emocionado mientras pronunciaba el veredicto, y en un instante Velko supo quién había disparado al embajador.

    ***

    Podía escuchar a Ceeril quejarse en voz alta mientras se acercaba a su nueva habitación. Nib Assek y Burryaga habían permanecido en la puerta, en un intento de convencer al embajador de que se estaban tomando en serio el peligro. Assek asintió con la cabeza en señal de saludo cuando Velko entró en la habitación, con KC-78 a su lado, encontrándose al skembo reprendiendo a Ghal Tarpfen mientras Okana intentaba cambiarle los vendajes.

    —No me importa lo que estén haciendo ni a quién hayan puesto para proteger mi habitación, no me sentiré seguro hasta que la mariscal Kriss o el coordinador Keen me informen personalmente de lo que están haciendo al respecto de la vil amenaza hassariana. Exijo justicia. ¡Exijo acciones!

    —La amenaza ha pasado —dijo Velko, tan tranquilamente como pudo, ignorando la mirada de desconcierto que le dirigió la jefa de seguridad cuando entró en la habitación—. No corre ningún peligro.

    Los ojos del skembo se abrieron completamente.

    —¿Ha deportado a los hasarianos de Starlight?

    Velko negó con la cabeza.

    —No es necesario. Su ‘asesino’ ha desaparecido.

    Lo que quedaba de la cabeza del guardaespaldas resonó cuando la tiró sobre su regazo.

    —¿Qué significa esto? —Farfulló Ceeril, apartando la unidad decapitada lejos de él.

    —Me estaba preguntando lo mismo —dijo Tarpfen, señalando el trozo de metal retorcido—. Eso es un prueba.

    —Lo es —coincidió Velko—. Una cabeza destrozada a quemarropa como prueba. Vimos a su pobre guardaespaldas caer hacia atrás y acabar en el suelo en el momento en que las cámaras volvieron a estar operativas. Sin embargo, me pareció extraño que esas mismas imágenes no mostraran al asesino.

    —Deben haber disparado cerca de la puerta —tartamudeó Ceeril.

    —¿Antes de salir a correr?

    —No sabría decir. ¡Estaba demasiado ocupado aferrándome a la vida!

    —Y, sin embargo, nuestros misteriosos asesinos no dispararon cuando el droide estaba lo suficientemente cerca como para arrancarles un mechón de pelo de la cabeza. En vez de eso, esperaron hasta que estaban a punto de escaparse, disparando a un guardaespaldas cuyas armas estaban desactivadas —señaló la unidad craneal carbonizada que yacía frente al horrorizado embajador—. Extrañamente, la cabeza no ofrece pruebas de residuos de bláster, aunque sí encontramos restos de detonita dentro del chasis.

    —¿Dentro? —La pregunta de Tarpfen quedó sin respuesta cuando Ceeril sacó una lengua increíblemente larga y sorprendentemente pegajosa que arrebató de la cadera de la mon cala su blaster para cambiar de dueño.

    —¡Creo que no! —Espetó la mon calamari, agarrando la lengua cuando se retiraba y sujetándola con fuerza. El embajador se atragantó y se echó hacia atrás, pero Tarpfen lo agarró con firmeza y la pareja se enfrascó en un extraño tira y afloja.

    —¿Qué significa todo esto? —Una voz resonó mientras Rodor Keen aparecía por la puerta, mirando con incredulidad la escena, con Avar Kriss y un divertido Estala Maru tras de él.

    —El embajador intentó desarmarme —le dijo Ghal Tarpfen al controlador, dejando de agarrar su lengua, que volvió a la boca de Ceeril con un fuerte golpe y dejó caer el bláster al suelo.

    —Probablemente porque fingió su propio asesinato —dijo Velko, señalando con la cabeza a KC-78. El droide emitió varios pitidos como respuesta y proyectó un holograma de los restos del guardaespaldas esparcidos en la sala de pruebas, con una ligera diferencia.

    —¿Es un compartimento oculto? —Preguntó Keen, mirando una pequeña tapa que estaba abierta en el pecho del droide.

    —Lo es —respondió Velko—. Tuve que investigar un poco, pero cuando lo encontré, Kaysee pudo identificar ADN hassariano dentro del compartimento.

    —¿Del tipo que queda cuando escondes pruebas falsas en un compartimento privado? —Preguntó Tarpfen, mirando con el ceño fruncido al embajador, que estaba pasando el dorso de su mano fría su lengua palpitante.

    —Además de esto —dijo Velko, sacando un bote de gas bláster de su bolsillo—, que contiene el suficiente eleton para cargar un arma. Suficiente para mutilar…

    —Pero no tanto como para matar —Tarpfen parecía querer terminar el trabajo ella misma.

    —Fue temerario —admitió Velko—. Programar a tu droide para que simule el disparo y luego detonar un explosivo alojado dentro de su unidad craneal.

    —Destruyendo así cualquier rastro del engaño —concluyó Keen, cruzando los brazos con decisión.

    —Eso es un sinsentido —protestó el embajador, revolviéndose en su colchón—, eso es lo que es.

    —¿Lo es? —Ceeril palideció cuando Avar Kriss avanzó hacia el centro de la habitación y se detuvo a los pies de la cama—. ¿Sabe lo difícil que es mentir frente a una Jedi, embajador?

    —Especialmente cuando la administradora Jahen ha proporcionado multitud de pruebas —dijo Maru, tocando su siempre presente datapad—. Todo lo cual acabo de enviarlo al servicio de seguridad de la República en Coruscant.

    —¿No es ese mi trabajo? —Preguntó Ghal Tarpfen, sonando más divertida que molesta, con el arma otra vez en sus manos.

    —Eso es lo maravilloso de la Baliza Starlight —dijo Avar Kriss, volviéndose hacia Ceeril—. La República y los Jedi trabajando juntos por el bien de todos. Creo que formamos un gran equipo, ¿no es así, embajador? Quizás sería mejor si pasara el resto de su convalecencia en el centro de detención.

    —¿Quieres hacer los honores? —Preguntó Tarpfen a Velko, pero ella negó con la cabeza—. Tú eres la jefa de seguridad.

    —Y a ti se te debe un recorrido por Starlight —le dijo Rodor Keen mientras Burryaga maniobraba la camilla del skembo fuera de la habitación, bajo la atenta mirada de Tarpfen—. Dime, ¿por dónde te gustaría empezar?

    La decisión quedó fuera de su alcance cuando llegó un aviso por el sistema de comunicaciones, una voz ronca y sibilante informaba a la mariscal Jedi que habían recibido una llamada de socorro del Sistema Kazlin.

    —Tal vez deberíamos ir donde esté la acción —dijo Velko mientras Avar Kriss se dirigía al turboascensor.

    —Una excelente idea, administradora —coincidió Keen—. Creo que encajarás perfectamente».

    FIN


    El siguiente número de la revista Insider, el 203, traerá un nuevo relato de la mano de Justina Ireland. Si os habéis quedado con ganas, os recordamos que tenéis los anteriores relatos ya traducidos:

    Starlight: Vamos Juntos. Parte 1Parte 2.

    Starlight: Primera Tarea. Parte 1, Parte 2.

  • Nuevo extracto traducido de The High Republic: Race to  Crashpoint Tower de Daniel José Older

    Nuevo extracto traducido de The High Republic: Race to Crashpoint Tower de Daniel José Older

    Traducción por Mariana Paola
    Corrección por Mario Tormo

    Os traemos esta traducción exclusiva del nuevo extracto de la nueva novela de La Alta República que pertenece a la segunda oleada de la primera fase de este nuevo proyecto. El libro sigue los pasos del padawan Ram Jomaram el día de una mega celebración en el planeta Valo. Allí descubre que el sistema de una de las torres de comunicación ha sido saboteado. Junto a su droide V-18 y su amiga Lula Talisola tendrán que afrontar nuevos peligros.

    «¡Me divertí mucho escribiendo Race To Crashpoint Tower !» Comenta Older. “Como manda la tradición en Star Wars, esta es una aventura trepidante y llena de peligros que también obliga a sus personajes a confrontar realidades difíciles sobre cómo la galaxia está cambiando a su alrededor. Nos encontramos con Lula Talisola y Ram Jomaram involucrándose en los conflictos más grandes de su época, y haciendo todo lo posible por ayudar a salvar vidas y mantener a raya la destrucción que los invade. Espero que los jóvenes aprendan de esta novela que hay muchas formas de cambiar el mundo para mejor, y que ese viaje siempre comienza con un pequeño paso».

    Aquí os dejamos el extracto de la nueva novela del gran Daniel José Older quien nos viene deslumbrando con sus cómic Star Wars: The High Republic Adventures.


    Ram sólo había usado su sable láser en sesiones de entrenamiento.

    Había soñado sobre ello, claro. Todos los padawan lo habían hecho. Pero esos sueños siempre le habían parecido fantasías lejanas, cuentos de un mundo que ya no existía, cuando las grandes guerras entre los Jedi y los Sith hacían estragos y el peligro acechaba en cada esquina. Hoy en día, es más probable que necesite su sable para luchar contra algún animal salvaje que contra cualquier ser malvado. Al menos, eso es lo que siempre había pensado.

    Pero…

    El viento le golpeó la cara mientras V-18 gemía y el motor del speeder los elevaba cada vez más por encima de los árboles con dirección hacia tres puntos que se alzaban hacia el cielo. Tres que ya habían realizado algún que otro disparo y, probablemente, algún tipo de sabotaje en la torre de comunicaciones. Ram sostuvo el manillar con una mano y cogió su sable láser con la otra. Le temblaban los dedos cuando rodeó la empuñadura y la sacó de su funda.

    «Calma tu mente, y el sable se moverá como parte de ti», decía siempre el maestro Kunpar en las sesiones de entrenamiento.

    Ja. Es fácil decirlo no estás surcando el aire para enfrentarte a un enemigo desconocido sin ningún tipo de apoyo. Pero de eso se trataba, ¿no? Una mente tranquila era una mente tranquila, ya fuera en la sala de entrenamiento o en la batalla. Respiró profundamente, buscó el vibrante temblor de la Fuerza que lo recorría y encendió su Sable.

    ¡FFFZZzzzzhhhhwwooosssSHHHHH! Sonaba el sable de luz de Ram mientras un brillante resplandor amarillo iluminaba el crepúsculo. Y apenas un instante después. Por encima de ellos, una de las siluetas le gritó a otra, y entonces una explosión sacudió el cielo.

    «¡Aproximándose!» Advirtió V-18. Ram viró hacia un lado justo cuando la explosión de luz pasaba chisporroteando, luego puso los propulsores al límite. Quien le había disparado se había visto obligado a reducir la velocidad para cambiar de rumbo. Esta era la oportunidad de Ram. Se estabilizó en el asiento y extendió la mano libre, deseando que el speeder de delante redujera la velocidad.

    La silueta a bordo seguía de espaldas. Parecía una Togruta hembra alta, ataviada con una máscara antigás y con diferentes clases de armadura por todo el cuerpo.

    Ram sintió que la Fuerza fluía a través de él, más allá de él, y sonrió levemente cuando conectó con el motor que rugía en el speeder de alante. Se imaginó la Fuerza deslizándose dentro del chasis de metal, fluyendo a través de los engranajes y tubos, indagando en el agitado corazón de la máquina. Cerró el puño. El zumbido se entrecortó, chisporroteó y luego se detuvo por completo.

    ¡Sí!

    El speeder se había bloqueado; en unos segundos se desplomaría. Ram volvió a agarrar el manillar con una mano, con el sable aún extendido en la otra, y aceleró el motor.

    «Uh, ¿Maestro Ram?» murmuró V-18.

    La Togruta enmascarada se giró y lanzó algo redondo: una especie de cápsula del tamaño de un casco. Ram vio cómo caía en picado hacia el suelo y aterrizaba en algún lugar cerca de la base de la torre con un pequeño sonido metálico. Entonces volvió la vista justo a tiempo para ver a la mujer sacar una pistola de la funda de su bota y apuntarle a él.

    «¡Maestro Ram!» gritó V-18. Ram giró con fuerza hacia un lado mientras el speeder de la mujer empezaba a caer. Blandió su sable láser describiendo un fiero arco, rechazando uno de los disparos de blaster y enviándolo al espacio mientras que dos más pasaban de largo a toda velocidad y un cuarto impactaba contra la cubierta del motor causando un golpe gaseoso. V-18 gritó.

    «¡Agárrate!» gritó Ram, aunque era el único que realmente necesitaba agarrarse a algo. El disparo les había sacudido hacia un lado, y el motor echaba humo pero no estaba totalmente roto.

    El súbito rugido del speeder de la Togruta impregnó el aire. Al parecer su sabotaje sólo había sido una solución temporal. Ram levantó la vista justo cuando ella le disparaba tres vecesmás. Rechazó los dos primeros con su sable, y el tercero falló su objetivo, pero para entonces ya se había esfumado a toda velocidad. Apareció por encima de ellos una nave estelar. Los otros dos asaltantes ya debían haber subido. La nave no se parecía a ninguna que Ram hubiera visto antes: una nave de combate de algún tipo, por su tamaño, con una larga cabina y un anillo oxidado y desgastado abrazando la parte central. La rampa de embarque se desplegó, revelando unas enormes fauces en las que la Togruta se introdujo con facilidad, como si fuera engullida por una bestia espacial.

    La nave soltó una ráfaga de disparos hacia Ram, aunque ninguno llegó a alcanzarle, para luego virar y alejarse.

    Ram entornó los ojos para seguirla con la mirada. Algo parecía extraño en aquel anillo que la rodeaba. Casi parecía un… de repente, el propio anillo en sí pareció incendiarse cuando los propulsores se activaron a través de él. Y luego, con una serie de estallidos, la nave desapareció por completo, dejando solo un rastro de humo de motor que se desvanecía a su paso.

    «Vaya», dijo Ram, levantando sus gafas y parpadeando hacia el cielo vacío donde antes había estado la nave. Se estaban hundiendo lentamente hacia el bosque mientras el humo se elevaba constantemente desde el motor alcanzado. V-18 murmuró algo en un idioma que Ram se alegró de no entender.

    «¿Has visto eso, V-18?»

    «¿Viste cómo casi nos asesina un grupo de piratas espaciales? Sí. Sí, lo vi. Con un asiento de primera fila, de hecho».

    «No», dijo Ram. «Bueno, sí. Eso también. Pero, ¿has visto que esa nave acaba de hacer el salto al hiperespacio estando aún en la atmósfera?»

    “Mm, supongo. Estaba ocupado tratando de no ser reducido a un amasijo de piezas».

    Ram sabía dos cosas con seguridad:

    Una, que era raro que una nave tan pequeña y deslabazada pudiera dar el salto al hiperespacio.

    Dos, aunque pudiera, nadie en su sano juicio sería tan imprudente como para hacer el salto desde la atmósfera de un planeta, arriesgándose a una destrucción casi segura.

    Y esas dos cosas se sumaban a un tercer hecho indiscutible.

    Lo que más temía toda la República, lo que los Jedi y las fuerzas de seguridad locales habían pasado meses esperando evitar, estaba ocurriendo: los Nihil habían llegado a Valo.

    Fuente: Polygon

  • Traducción exclusiva del primer extracto de la próxima novela de The High Republic: The Rising Storm

    Traducción exclusiva del primer extracto de la próxima novela de The High Republic: The Rising Storm

    Traducción Mariana Paola Gutiérrez Escatena
    Corrección Mario Tormo

    Un Jedi se vería obligado a ayudar a quien lo necesitase. Como guardianes de la paz y la justicia en la galaxia, prestar ayuda es clave para los principios de la Orden. Pero Ty Yorrick no es una Jedi. Ya no.’ Así nos presentan el extracto de La Alta República: La Tormenta Creciente, escrita por Cavan Scott y que saldrá el 29 de Junio de este año en Estados Unidos. Os dejamos aquí la traducción para que la disfruteis.


    ¿Nos ayudarás?

    Ty Yorrick había perdido la cuenta de las veces que había escuchado esas palabras, normalmente acompañadas de ojos implorantes y, de manera mas habitual de lo que cabría esperar, algún apéndice cercenado. Había que estar desesperado para contactar con alguien como Ty.

    Los campesinos del pantano de Safrifa estaban desesperados.

    La habían encontrado reparando su nave en las afueras de los campos cenagosos, preparándose para partir tras una exitosa operación de extracción en la que había liberado al hijo del terrateniente local de un clan rival. Hubo sangre y gritos. Siempre sangre y gritos. Algunos de los restos de sangre aún manchaban su armadura, mientras que los gritos persistirían cuando por fin cayera en su catre esa noche, incluso después de tomar raíz keekon para ayudarla a dormir. A decir verdad, no le importaban los gritos. Habían sido su compañía durante casi una década, la única constante en su siempre cambiante vida.

    El mineral noviano que había recibido por devolver al niño sano y salvo le sería útil. Su nave necesitaba piezas, y eso significaba dinero. Conocía a un herrero en Keldooine que le quitaría el mineral noviano de las manos, fundiéndolo para forjar hojas de sierra. Tal vez comprara una ella misma. Menos dinero para la nave, pero su arsenal se había visto diezmado después de aquella chapuza en Alzoc III. Kriffing Hoopaloo había robando la mitad de su alijo. Otros mercenarios habrían localizado al loro traidor y le habrían arrancado el pico de la cara, pero Ty no era una mercenaria cualquiera. Los imprevistos sucedían y había que contar con ello. No tenía sentido malgastar tiempo o esfuerzo en batallas que no necesitabas, especialmente si nadie te pagaba.

    Había percibido a los campesinos del pantano mucho antes de oírlos chapotear en la ciénaga. Lo sintió y lo evaluó. No suponían una amenaza ni para mercenarios ni bestias. Ninguna amenaza para nadie. La mayoría de los safrifanos eran pequeñas criaturas escuálidas con piel del color del agua estancada y el pelo colgando como algas tapando unos grandes ojos ovalados. Sin embargo, eran trabajadores. Y también ingeniosos. Ty había atravesado uno de sus lechos flotantes, una larga y estrecha parcela de tierra gruesa elevada sobre el agua del pantano, formada por barro y vegetación en descomposición, para evitar que las raíces de sus cultivos de kru-kru se anegaran. La granja se extendía varios kilómetros, con cada parcela enmarcada por caballetes de sauce y rodeada por una red de estrechos canales. A primera vista, se podría pensar que aquí no se podía cultivar nada, pero los safrifanos habían demostrado lo contrario. Ingeniosos y perseverantes. A Ty le gustaba eso. Incluso lo admiraba. Y ahora estaban aquí, esperando pacientemente para hablar con ella. Eso sólo podía significar una cosa.

    «Bonita nave», comentó la voz de la mujer en un básico entrecortado. «¿Qué nombre tiene?»

    «No tiene ninguno», respondió Ty en la lengua materna, sin apartarse de su trabajo. El maldito estabilizador pendía de un hilo.

    «¿Hablas nuestro idioma?», preguntó el granjero, sorprendido.

    «Suficiente para salir del paso». Ella tenía esa suerte. Siempre había sido igual. Ty aprendía rápidamente la mayoría de los idiomas, un talento útil en su profesión. A veces se lo hacía saber a la gente, otras veces se quedaba callada y escuchaba. No tenía nada que temer de estos dos, incluso cuando dudaban detrás de ella, sin saber qué decir ahora que su pequeña charla había fracasado. Sin embargo, no había mentido. Su nave, un maltrecho carguero YT-750, no tenía nombre, sólo un número de registro inscrito en los archivos de la República. En realidad, varios números, según el trabajo o el empleador. No veía el sentido de dar nombre a nada, ni a la nave, ni al arma, ni siquiera a los dos droides que la ayudaban en las misiones, una sarcástica unidad de administración y un astromecánico ciertamente útil. Al igual que la nave, eran herramientas, nada más. ¿Por qué crear vínculos con algo que nunca podría ser parte de ti? Tal vez fuera una reminiscencia de su entrenamiento. Tal vez no. Ty simplemente pensaba que era de sentido común.

    «¿Qué quereis?» Necesitaba terminar la charla. Tenía lugares a donde ir, piezas que comprar.

    «Tenemos noviano. No mucho. Pero suficiente».

    «¿Suficiente para qué?»

    En lugar de responder, los agricultores dijeron simplemente: «Está matando a nuestros niños».

    Ty dejó de trabajar y el equipo de herramientas cayó desde el núcleo estabilizador que estaba abierto.

    «¿Qué es?», preguntó ella, con un aire de resignación en su voz.

    «Un monstruo. Uno malo».

    ¿Había algún otro tipo?

    «¿Cuánto tiempo lleva sucediendo?»

    «Tres semanas. Hemos puesto trampas pero las ha destrozado. Nos destroza las parcelas, arruina las cosechas».

    «¿Cuántos?»

    «¿Cosechas?»

    «¿Cuántos niños?»

    «¿Importa?»

    Respuesta correcta.

    Finalmente se giró, contemplando el patético espectáculo que tenía delante. Eran poco más que esqueletos andantes, con la piel estirada sobre sus prominentes hueso. El más alto de los dos, relativamente hablando, levantó una bolsa de cuero. «Tenemos noviano», repitió, mientras su compañero se encorvaba detrás de él, apoyándose fuertemente en un bastón.

    No era mucho noviano, si el tamaño de la bolsa era algo por lo que guiarse. Difícilmente vale la pena su tiempo.

    Está matando a nuestros hijos.

    «¿Dónde?»

    «En el pantano de Sorcan, a tres días de camino desde aquí. Uno, si tienes un skimmer».

    «¿Tenéis un skimmer?»

    «No.»

    Él la miró y ella lo miró a él. Su compañero miró el agua del pantano. Agotado. Sin esperanza ni expectativa.

    En su día, habría utilizado un juego de piedras de Verazeen para tomar la decisión, diciéndose a sí misma que estaba dejando las cosas al azar. A la voluntad del universo. Un lado de las piedras estaba grabado con símbolos lunares, el otro con soles. El proceso era bastante sencillo. Tirarlas al suelo, decidir si se apostaba por mayoría de soles o lunas y dejar que el destino guiara el camino. Últimamente había tomado un papel más activo, eligiendo su propio camino en lugar de confiar en las piedras, y ahora mismo sabía que el trabajo no merecía la pena. Debía volver a la nave y partir hacia Keldooine. Era lo más sensato. Lógico, incluso.

    Tenía que decir las palabras él.

    «¿Nos ayudarás?»

    Y ahí estaban.


    Si queréis saber más de Ty Yorrick y The Risng Storm:

  • Extracto en Castellano del libro Skywalker: A Family At War

    Extracto en Castellano del libro Skywalker: A Family At War

    En este primer adelanto de la biografía que sale el próximo 6 de Abril en Estados Unidos podemos ver al pequeño Anakin embarcándose en la aventura de su vida junto al lado de los Jedi. La propia autora, Kristin Baver, nos introduce este extracto que os traducimos a continuación.

    Cuando empecé a escribir Skywalker: A Family At War ya llevábamos 105 días de cuarentena. La pandemia de la COVID-19 había llevado al mundo, de manera repentina e irreversible, a una nueva y extraña era de incertidumbre desoladora, mientras que el virus destrozaba millones de vidas. Durante este periodo sombrío en la historia de la humanidad, puedes imaginar las ganas que tenía de apartarme de los alarmantes titulares de noticias y sumergirme en la saga Skywalker.

    Tal y como Qui-Gon Jinn le dice a su futuro aprendiz, «Tu enfoque determina tu realidad.» Los días parecían indistinguibles entre sí, pero las noches y los fines de semana estaban reservados para volver a ver cada película y serie de animación de Star Wars que involucrase a la familia Skywalker como centro de la historia, y releer cada libro y cómic que trataba sus vidas ficticias. Estaba ansiosa por asumir el papel de erudita espacial y biógrafa de la misma que había abordado la redacción de innumerables perfiles a lo largo de mis años como periodista de política y negocios. Durante aquellos días, en cada historia intentaba ofrecer un vistazo al mundo privado de alguien para que de esa manera todos pudiéramos entendernos un poco mejor.

    De manera similar, la historia del clan Skywalker, nuestra mitología moderna, tiene un impacto porque sirve como un espejo para reflejar nuestra humanidad, mostrando nuestros miedos más profundos, nuestros impulsos más oscuros y nuestra asombrosa capacidad de amar, perdona y tener esperanza por el mundo frente a situaciones aparentemente insuperables.

    Anakin Skywalker in The Phantom Menace.

    Escribo esto ahora, más de un año después de aquel confinamiento. Y puedo deciros con absoluta certeza que mi viaje junto a los Skywalkers me hizo sentir menos sola en un momento de gran incertidumbre. En el primer extracto oficial del libro, encontramos a Anakin Skywalker en la cúspide de su propio viaje hacia lo desconocido. Sus habilidades cambiarán el mundo que lo rodea. Su autodescubrimiento traerá alegría y tragedia. Soportará el peso de la profecía del «Elegido» y llevará a la galaxia, tal y como la conoce, hacia la oscuridad.

    Pero al principio, Anakin Skywalker es tan solo un niño de nueve años que de repente perdió la conexión con su vida normal con la misma rapidez que fue apartado del futuro que Qui-Gon le prometió…

    Cover art from Skywalker: A Family at War

    Cuando el Consejo Jedi miró a Anakin por primera vez, el sabio y diminuto Maestro Yoda sintió que Anakin estaba preso del miedo. Y el miedo era un aliado peligroso. Para los Jedi, el miedo era un camino hacia el lado oscuro de la Fuerza, un punto de entrada a los recelos que podían convertirse en ira y odio. Sin embargo, la respuesta emocional de Anakin a su situación, incluidos sus miedos, fue una reacción muy humana al repentino trastorno que había experimentado en su vida; Qui-Gon creía que, con la orientación adecuada, las ansiedades naturales de Anakin desaparecerían y serían reemplazadas por la claridad de visión de un Jedi. Si Jinn estaba en lo cierto, el chico le daría equilibrio a la Fuerza, derrotando a la creciente oscuridad que ya estaba empezando a nublar tanto la Fuerza misma como las habilidades de la Orden Jedi para percibir la amenaza.

    The Jedi Council in Star Wars: The Phantom Menace

    Sin embargo, donde Qui-Gon vio una promesa, Obi-Wan Kenobi y muchos en el Consejo Jedi sintieron problemas. Obi-Wan no ocultó su preocupación, ni siquiera al propio Anakin. El poder puro del chico en la Fuerza era algo de lo que había que tener cuidado. Era maleable y, en las manos equivocadas, tal potencial explosivo podría convertirse en siniestro.

    Pocos se sorprendieron de que Qui-Gon desafiara la reacción negativa inicial del Consejo a su solicitud de cumplir su promesa y entrenar al niño. Con Obi-Wan casi listo para convertirse él mismo en un Caballero Jedi, Qui-Gon era libre de acoger a un nuevo Padawan, y estaba decidido a que ese Padawan fuese Anakin, toda vez que el Consejo aceptara la idea, al menos.

    Qui-Gon comenzó a persuadir levemente a Anakin para que comprendiera mejor los caminos de la Fuerza. Si se le preguntaba, Qui-Gon habría argumentado que no estaba entrenando al niño, sino que simplemente lo guiaba como mentor y tutor en lugar de su madre ausente. Tal como lo había hecho mientras ayudaba a Anakin a subir a su vaina de carreras antes del Clásico Boonta Eve, Qui-Gon le ofreció al niño la ayuda de su sabiduría: “Recuerda siempre, tu enfoque determina tu realidad”, le dijo. «Mantente cerca de mí y estarás a salvo». Esas palabras resonarían en el subconsciente de Anakin durante los próximos años, un eco de sabiduría, y falsa esperanza, formando la base de sus dudas de que alguien realmente pudiera protegerlo. Y si nadie podía, razonó su joven mente, tendría que convertirse en el Jedi más fuerte que jamás había vivido para proteger a quienes lo rodeaban. Si se concentraba lo suficiente, podría hacerlo realidad.

    En ese momento, una Federación de Comercio sin escrúpulos estaba implementando un bloqueo en el planeta de Naboo, deteniendo todos los envíos al planeta pacífico en protesta por los impuestos a las rutas comerciales. Sin embargo, este boicot fue simplemente una astuta tapadera para un plan de invasión. Mientras el Senado Galáctico permanecía de brazos cruzados, Qui-Gon, Anakin, Obi-Wan Kenobi y el fiel droide astromecánico R2-D2 se embarcaron en una misión para proteger a la Reina Amidala e interrumpir la invasión de la Federación de Comercio de su planeta. Una vez en Naboo, Padmé se reveló como la Reina Amidala y forjó una alianza con el ejército Gungan para montar un contraataque contra los invasores de la Federación de Comercio. En medio de su éxito, Qui-Gon y Obi-Wan se encontraron una vez más con el bestial Darth Maul.

    Darth Maul in Phantom Menace

    Este guerrero era fuerte en la Fuerza y ​​llevaba un sable de luz de doble hoja que refulgía en color rojo sangre, delatando su lealtad al lado oscuro. Con su aparición, llegó una prueba irrefutable: los Sith, una antigua orden de portadores de la Fuerza dedicados al lado oscuro, el engaño y la codicia, que durante mucho tiempo se creía derrotados y destruidos, habían regresado. Bajo un manto de secreto, un nuevo Lord Sith, Darth Sidious, y su aprendiz Darth Maul, se habían levantado, orquestando en secreto la invasión de Naboo por parte de la Federación de Comercio como su primer acto en un plan que finalmente conduciría a los últimos días de la República y dar paso al Imperio Galáctico. En un duelo que enfrentó la luz contra la oscuridad, Qui-Gon y Obi-Wan lucharon contra Darth Maul, sin darse cuenta del verdadero engaño maligno de los Sith en el interior del Senado Galáctico. Tal y como los Jedi descubrirían, demasiado tarde, Darth Sidious era en realidad Sheev Palpatine, un senador de Naboo de aspecto plácido que estaba dispuesto a sacrificar su mundo natal para empujar a la pacífica República al borde de la guerra.

    Mientras la batalla se desarrollaba, Qui-Gon fue atravesado por la espada de Darth Maul. Decidido a vengar a su maestro, Obi-Wan atacó a Maul, pero en su ira y desesperación perdió su propio sable de luz y casi su vida. Haciendo uso de un último esfuerzo, y armado con la Fuerza, Obi-Wan atrajo el sable de luz de Qui-Gon hasta su mano para partir a Maul en dos. Así, el aprendiz y el arma sagrada se unieron para vengar al caído Jinn.

    Era demasiado tarde para una intervención médica; ninguna cantidad de bacta podría curar la herida mortal de Qui-Gon. Todo lo que Obi-Wan pudo hacer fue acunar la cabeza de su maestro y prestar atención al último deseo del Jedi: entrenar a Anakin Skywalker, a pesar de sus propios y profundos recelos.

    ***

    Si Anakin hubiera estado más en sintonía con la Fuerza, podría haber sentido el temblor cuando la vida del Maestro Jinn se extinguió. De todos modos, el chico estaba haciendo lo que mejor sabía hacer: volar. Al verse empujado a la batalla, Anakin y R2-D2 buscaron refugio dentro de un caza estelar de Naboo. A través de una combinación de botones e interruptores rotos para anular el piloto automático y la habilidad de navegación de R2-D2, la pareja logró despegar. Ya sea por suerte o por voluntad de la Fuerza, Anakin condujo su caza hacia la Nave de Control de Droides de la Federación de Comercio, que estaba al mando de una legión de tropas mecánicas en tierra. Aterrizando dentro de la nave, Anakin disparó sus cañones láser a un puñado de droides de batalla B1. Tal como le había aconsejado Qui-Gon, Anakin confió en sus instintos y reflejos instantáneos, y un disparo afortunado impactó en el reactor principal de la nave enemiga, concluyendo de manera efectiva la batalla en la superficie del planeta bajo ellos. Para Anakin, la experiencia de la batalla fue más intensa y estimulante, más emocionante y aterradora que cualquier carrera de vainas.

    Cuando estuvieron de vuelta en tierra, la emoción de la victoria de Anakin se vio atenuada inmediatamente por la aplastante noticia de la muerte de Qui-Gon. En unos pocos días, la vida de Anakin fue completamente alterada y reimaginada por la guía y las enseñanzas de este misterioso Jedi. Con su rápida desaparición, todo lo que Anakin pudo pensar fue: «¿Qué me pasará ahora?» En los rincones más oscuros de su mente, el miedo lo envió en espiral a escenarios hipotéticos en los que se vio obligado a volver a la servidumbre, para nunca volver a ver a su madre.

    Obi-wan and Anakin in Star Wars: The Phantom Menace

    Aunque nadie se dio cuenta de lo que estaba en juego en ese momento, el futuro de Anakin se estaba disputando. Si Qui-Gon hubiera sobrevivido y Maul hubiera sido vencido, Anakin se habría criado bajo la atenta y tranquila tutela de un maestro experimentado. Aunque los dos probablemente habrían tenido sus desacuerdos, la compasión de Qui-Gon por el ex esclavo bien podría haber traído un resultado muy diferente. Quizás el propio Qui-Gon habría ayudado a su Padawan a regresar a Tatooine y liberar a los esclavos. Como mínimo, habría empatizado con la inquietud de Anakin por el estricto Código Jedi, ofreciendo soluciones más allá de los límites impuestos por las reglas de los razonamientos de Obi-Wan Kenobi. Quizás Shmi Skywalker se hubiera salvado. En cualquier caso, el depredador, Maestro Sith, Darth Sidious bien pudo haber tenido más dificultades para manipular el futuro del joven Anakin y retorcer sus muchos dones naturales hacia versiones perversas e irreconocibles.

    Tal como estaba, casi tan rápido como lo había encontrado, Anakin perdió lo más cercano que había tenido a una presencia paterna, un guía dispuesto con una fe inquebrantable en sus habilidades. Durante esos preciosos días, Qui-Gon fue un consejero tranquilo, una boya muy necesaria para las tormentosas pasiones del joven, sensible a la Fuerza. Qui-Gon había perfeccionado el arte de la meditación en combate, concentrando su energía en la defensa más hábil en su búsqueda para mantener la paz en la galaxia. Según el Código Jedi, incluso en conflicto, un Jedi podría mantenerse fiel a las enseñanzas de la Orden al acceder a su conexión con el conocimiento, la serenidad y la armonía en lugar de ceder a la emoción, la pasión y el caos, usando la Fuerza e incluso sus sables de luz solo para defensa.

    Qui-Gon Jinn in Star Wars: The Phantom Menace

    El espectro de Qui-Gon cobraría gran importancia en los pensamientos de Anakin mientras se embarcaba en su búsqueda para convertirse en Jedi y el trauma de perder a su maestro perseguiría a Anakin de una manera muy diferente a la separación de su madre. Mientras Shmi representaba el confort de las seguridades que conocía, Qui-Gon le había prometido un futuro significativo. El paciente Jedi representaba un puente entre el antiguo yo esclavizado de Anakin y el abismo de lo desconocido, un futuro de infinitas posibilidades que el chico apenas comenzaba a comprender.

    La única constante que quedaba en la vida de Anakin era la Fuerza misma. El futuro Padawan Jedi podía sentir el zumbido de la energía que unía a la galaxia. Al ver el cuerpo del Maestro Jedi convertirse en cenizas en una pira funeraria sagrada, Anakin sintió una profunda sensación de pérdida. A la luz de la profecía, Anakin se preguntó si su propia existencia de alguna manera había puesto en peligro a su amable amigo. Con la ayuda de Obi-Wan, Anakin esperaba demostrar la más ferviente y sincera creencia de Qui-Gon Jinn: que él era, verdaderamente, el Elegido.


  • Dee Bradley Baker habla sobre doblar The Bad Batch

    Dee Bradley Baker habla sobre doblar The Bad Batch

    Traducido por Mario Tormo

    El actor ha pasado una década poniendo la voz a todo el ejército clon para distintas series animadas de Star Wars, pero ahora afronta un nuevo reto: dar vida a un escuadrón clon de élite, con habilidades excepcionales, huido, continuando lo que vimos en Star Wars: The Clone Wars.

    Dee Bradley Baker

    Dee Bradley Baker, la voz tras un ejército clon en la serie animada The Clone Wars ha pasado una larga temporada en una galaxia muy, muy lejana. Y su entusiasmo por la querida franquicia de ciencia ficción va en aumento. «Es un momento muy chulo para ser un fan de Star Wars,» dice. Hablando desde su experiencia personal en la que su rol en la galaxia de Star Wars ha crecido desde su reconocido trabajo en Star Wars: The Clone Wars (2008-2020) y Star Wars Rebels (2014-1018) hasta su reciente intervención en la exitosa serie de acción real The Mandalorian (dando voz tanto a Frog Lady como a Frog Man), y ahora en la nueva serie animada Star Wars: The Bad Batch (La Remesa Mala en España), que se podrá ver en exclusiva en Disney+.

    Aunque Baker es conocido por una larga lista de trabajos de doblaje emblemáticos (¿habéis tratado alguna vez de imitar ese extraño ruido que hace Perry el Ornitorrinco en Phineas y Ferb? Pues sí, ese es Baker), dar voz a legiones de clones tiene un hueco especial en su corazón y le ha supuesto el mayor reto como actor hasta la fecha. «Todavía me parece extraordinario» explica Baker «intentar hacer líneas argumentales completas donde sólo estoy yo, pero en la que estos tipos tienen que parecer distintos». Es una proeza impresionante, poner voz a varios personajes que son prácticamente idénticos genéticamente, a la vez que bastante diferentes en personalidad. Hay episodios completos de Star Wars: The Clone Wars en los que está actuando dándose la réplica a sí mismo, interpretando los roles de Rex, Cincos, Wolffe y todo el resto de clones, los cuales (dejando de lado que son físicamente idénticos) tienen un lugar especial en el corazón de los fans. Por lo que ha dado voz, literalmente, a un ejército de personajes en el universo de Star Wars durante más de 10 años… ¿Qué será lo próximo?

    Conoce a La Remesa Mala: Oficialmente llamados la Fuerza Clon 99, son un escuadrón experimental de élite clon que posee habilidades excepcionales y actúan como mercenarios especializados. Introducidos por primera vez en The Clon Wars, este extraordinario grupo de soldados está buscando un propósito tras la ejecución de la Orden 66. Mientras que hubo un tiempo en el que los Clones y la Orden Jedi trabajaron codo con codo, ahora son enemigos. ¿Algo que no ha cambiado desde entonces? Baker sigue al frente, poniendo la voz a un ejército de soldados buscando un lugar en la galaxia.

    La Remesa Mala

    UN TIPO DE CLON NUEVO

    «Parece un truco de magia cuando lo ves,» explica Baker de su trabajo vocal para los clones. «Pero realmente el truco es mucho más sencillo con La Remesa Mala. Son mucho más diferentes unos de otros, lo que lo hace más sencillo para mí». Como cada miembro de la Remesa Mala tiene habilidades únicas, son característicamente más individuales que el resto de sus hermanos clones. «Son una irresistible banda con la que echar el rato,» es como describe Baker al escuadrón. «Lleva lo que vimos en The Clone Wars a otro nivel de profundidad y genialidad. Es auténtico Star Wars en el mejor sentido posible».

    Aunque Baker no puede desvelar detalles concretos de la serie (como es habitual en Star Wars, el argumento de la serie se guarda en secreto), explica lo que la diferencia de las series anteriores. «Tenemos una banda de super soldados realmente interesantes, y el encargo con el que terminan es realmente divertido y muy, muy interesante». Tentador, ¿no? Aunque no puede desvelar cuál es exactamente la misión de la Remesa Mala en esta nueva serie promete que «es una serie o historia sorprendentemente dramática y satisfactoria para cualquiera, conozca o no Star Wars, pero especialmente si te encanta Star Wars».

    Baker sospecha que los fans quizá sean capaces de averiguar qué hay preparado para la serie, diciendo, «un fan que haya prestado atención al lugar donde acabó (en The Clone Wars) puede ser capaz de adivinar por dónde vamos a comenzar (en La Remesa Mala)».

    Imagen del avance

    CONOCE AL EQUIPO

    Los fans de The Clone Wars ya conocen a La Remesa Mala, pero para aquellos que acaban de descubrir a este genuino escuadrón Baker promete que hay mucho con lo que disfrutar. «Realmente me gustan mucho todos estos tipos,» enfatiza, «cada uno de ellos es muy interesante y distinto de los demás». Tan diferente, de hecho, que cuando se ha enfrentado al reto de hacer una escena con… bueno, consigo mismo, como compañero de escena, los personajes se muestran muy particulares. «En cierto sentido, se hace interesante tener una conversación conmigo mismo. En The Clone Wars, las diferencias entre los clones eran más sutiles que las diferencias entre la Remesa Mala. Eso en realidad hace más sencillo saltar de un personaje a otro».

    Así que, ¿exactamente quiénes componen esta infame Remesa Mala? El escuadrón está liderado por Hunter, un clon con unas habilidades de rastreo únicas, un sentido mejorado que le permite mapear una localización mejor que cualquier aparato tecnológico. Luego está el francotirador Crosshair, dotado con una vista excepcional y predilección por afinar la puntería. Está el fortísimo Wrecker, a quien Baker describe como el típico tipo de «destrúyelos y todo hará boom». En el papel de genio elegante está Tech, para Baker, «en el polo opuesto» a Wrecker. «Muy sofisticado, sereno y lógico». Completando el equipo está el nuevo miembro, Echo, quien originalmente era un miembro del ejército Clon antes de ser convertido en un ciborg.

    Wrecker

    DANDO VOZ A UN EJÉRCITO

    Cuando se trata de doblar a Clones, tanto a los de la Remesa Mala como a soldados normales, el mayor reto al que Baker se enfrenta es la conexión emocional hacia o con los personajes. «La parte complicada para mi es lidiar con clones muriendo,» admite. «No me gusta cuando mueren». De igual manera que los fans, Baker está unido a sus personajes y, aunque intenta no llevarse consigo los sentimientos de la serie cuando abandona el estudio de grabación, a veces no puede evitar sufrir por los periplos por los que pasan los clones. «El ‘arco de Umbara’, como nosotros lo llamamos, y también el ‘arco de Cincos’. Fueron descorazonadores,» explica, nombrando algunas de las líneas argumentales de Star Wars: The Clone Wars que más le afectaron personalmente.

    Para Baker, el aspecto técnico de poner voz a un ejército es más sorprendente que exigente. «Aún parece extraordinario,» explica, «tratar de hacer esta historia donde sólo estoy yo, pero en la que estos tipos tienen que parecer distintos. Todavía me asusta un poco profundizar en ello».

    Hunter

    UNA NUEVA REMESA DE HISTORIAS DE STAR WARS

    Ya conocemos al equipo y también conocemos el marco, el argumento es un misterio que nos mantiene pegados a StarWars.com esperando nuevos retazos de información sobre la serie. Una de las revelaciones más emocionantes estaba relacionada con la Segunda Temporada de The Mandalorian, cuando la leyenda Disney (y reconocida fan de Star Wars) Ming Na Wen reveló que su personaje de The Mandalorian, la fría francotiradora Fennec Shand, también aparecería en The Bad Batch. Los rumores empezaron a correr después de que su personaje pareciera aparecer de manera animada en el primer avance de The Bad Batch. Tras lo que finalmente pudo confirmar el regreso de su personaje en Twitter con un empático «¡¡¡¡¡SI!!!!!» (Quizá estaba ligeramente emocionada).

    Dejando a un lado lo que se descubra en esta nueva serie, hay una cosa que Baker puede asegurar a los fans: «Es una serie espléndidamente escrita». El equipo creador de la serie, el director supervisor Brad Rau y la guionista principal Jennifer Corbett, son, según Baker, «realmente inteligentes» y «realmente aman Star Wars». Baker continúa, «son todo aquello que un fan quiere para el mejor tipo de experiencia Star Wars,» lo cual los productores ejecutivos Dave Filoni y Athena Portillo conocen extremadamente bien.

    Fennec Shand

    UNA EXPERIENCIA INE-RANA-BLE

    Cuando Baker no está doblando la Remesa Mala también está ofreciendo su talento en una galaxia muy, muy lejana. Como experto en diversos sonidos de animales, Lucasfilm llamó a Baker para que pusiera voz a los personajes de la segunda temporada de The Mandalorian que fueron instantáneamente queridos por los fans. ‘Frog Lady’ y ‘Frog Man’. Sí, eso es. Baker es una parte de las razones por las que puede que estés obsesionado con cierta madre tenaz anfibia. «Esa es una creación colaborativa,» enfatiza Baker. «Misty Rosas aportó una interpretación maravillosa como Frog Lady (físicamente en el set). Cualquier historia audiovisual, desde películas a televisión, es un profundo proceso colaborativo».

    ¡Y vaya una colaboración! El sincero entusiasmo de la reacción de los fans a Frog Lady tuvo a Baker alucinado: «Es emocionante. Me emociona que simplemente haga a la gente feliz».

    Frog Lady y Frog Man

    UNA INSPIRACIÓN COMPARTIDA

    Como fan de toda la vida de la franquicia, Baker entiende lo que supone contar una buena historia de Star Wars, desde los arcos emocionales hasta las amables mujeres rana. Hay una razón, piensa él, para que los fans se fascinen con series como The Clone Wars, Star Wars Rebels y The Mandalorian. «La narrativa de Star Wars se beneficia de las restricciones del formato televisivo, más acotado y de menor duración,» explica, «y para mí, eso hace que se nutra del mismo ímpetu original tras La Guerra de las Galaxias en 1977, donde George Lucas estaba tomando la inspiración de la ciencia ficción seriada de tiempo atrás». Esa alusión a la inspiración de Lucas es lo que nutre la pasión de Baker por la franquicia hoy en día, y lo mantiene ansioso como superfan de las historias. «Envidio a los jóvenes y viejos fans que están descubriendo esto y se están uniendo por primera vez,» explica. «Estoy emocionado por ellos.»

    Avance

    Agradecimientos a Borja Tersa y a @caslovespayno. Texto original por Jocelyn Buhlman aparecido en la revista Disney Twenty-Three Spring 2021.

  • Traducción del segundo relato de The High Republic de la revista Star Wars Insider

    Traducción del segundo relato de The High Republic de la revista Star Wars Insider

    Traducido por Mariana Paola Gutiérrez Escatena
    Corregido por Mario Tormo Tavira

    Segunda parte del relato canon exclusivo de la revista Star Wars Insider, que nos trae la conclusión de la historia de Joss y Pikka que no vimos en la novela The High Republic: Luz de los Jedi. Escrito también por Charles Soule este relato en dos partes es un complemento perfecto al superventas de la nueva era de la saga. Si os perdisteis la primera parte, podéis leer la traducción que os ofrecimos en exclusiva aquí.

    Previamente:
    Habiendo conseguido detener un problema catastrófico, que amenazaba con destruir la Baliza Starlight antes de que pudiera comenzar su esperanzadora misión, los ingenieros Joss y Pikka Adren acabaron luchando salvando vidas frente a una nueva y mortal amenaza para la paz en la República. Los Nihil.


    Starlight:
    VAMOS JUNTOS
    (Segunda parte)

    Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana….


    Pikka Adren observó la habitación, sintiendo la reconfortante presencia de su marido justo detrás de ella. Joss, por una vez, estaba callado, lo cual era bueno, teniendo en cuenta quienes esperaban en la mesa. No tenían pinta de ser el tipo de personas con las que charlar un tato.

    Ella y Joss ya habían estado en esta estación antes. La Baliza Starlight, la enorme instalación construida en el Borde Exterior como una de las Grandes Obras de la Canciller Lina Soh, emblema de la República Galáctica. Pero desde la última vez que estuvieron aquí, el camino que ella y su marido habían tomado les había llevado a lugares increíbles, y habían hecho cosas que ella aún no podía creer que hubieran logrado, o incluso sobrevivido. Como resultado, ahora se encontraban en una elegante sala de conferencias, convocados a una especie de reunión informativa con una buena parte de los más altos dirigentes de la República. La propia Canciller Soh estaba sentada a la cabeza de la mesa, acompañada a su derecha por una mujer rubia vestida con túnicas blancas y doradas: la Maestra Jedi Avar Kriss, el miembro de más alto rango de su Orden destinado a Starlight.

    Pikka conocía a la maestra Kriss de una batalla espacial en la que ambas habían participado recientemente. ¡Una batalla espacial! ¿Qué terribles pecados había cometido en una vida anterior para encontrarse luchando en una batalla espacial? Ella y Joss eran básicamente trabajadores de la construcción de alto nivel. Habían ayudado a completar la Baliza Starlight, de hecho.

    En realidad, no tenía a nadie a quien culpar mas que a sí misma. Ella y Joss se habían ofrecido como voluntarios para luchar en la batalla de Kur. Al recordar la sensación de aquella batalla (el caos, la intensidad, el miedo), Pikka sintió temblores y se obligó a recuperar la calma. Sea cual sea la razón por la que ella y su marido habían sido convocados, ella y Joss habían querido ayudar. Eso era todo.

    A la izquierda de la canciller, un oficial de alto rango de la Coalición de Defensa de la República llamado Almirante Pevel Kronara, de pelo plateado y uniforme gris y azul, y a quien Pikka también conocía un poco. Un buen soldado de carrera, sencillo y enormemente competente.

    El resto de los asientos estaban ocupados por una combinación de oficiales del gobierno y de la coalición; conocía al senador Izzet Noor, pero los demás eran nuevos para ella. Sin embargo, había un montón de esos uniformes grises y azules de la CDR. Pikka frunció un poco el ceño. Demasiados guerreros para una galaxia supuestamente en paz.

    «Bienvenidos», dijo la Canciller Soh. «Por favor, siéntense. Queremos terminar con los informes lo antes posible».

    Joss y Pikka entraron, sacaron dos sillas y se sentaron. El mensaje que habían recibido, de uno de los ayudantes de Kronara, era vago, y sólo indicaba que se solicitaba su presencia para ayudar a elaborar un informe posterior a la batalla de Kur. Aunque Pikka no tenía mucho interés en revivir aquellos momentos, comprendía la importancia de transmitir sus impresiones sobre el combate.

    Pero ella y su marido se habían imaginado una entrevista rápida con un funcionario de la CDR, no una audiencia con algunas de las personas más importantes de la galaxia. Esto parecía una especie de interrogatorio, ¡o un juicio! Ella estaba agotada y Joss también. Ninguno de los dos había dormido bien desde Kur, y quizá se habían excedido en la ceremonia de inauguración de la Baliza Starlight la noche anterior. Se sentía como una sombra, apenas presente, su insustancialidad subrayada por el brillo de todos los demás en la sala.

    —Pues… buenos días —dijo Joss—. Si hubiera sabido que esta sería una ocasión formal, me habría lavado los dientes. ¿De qué se trata exactamente?

    Pikka hizo una mueca.

    Avar Kriss sonrió.

    —Lo entiendo —dijo—. Yo también estuve despierta hasta tarde anoche. Menuda fiesta. Sé que esto no es lo que ninguno de nosotros quiere hacer esta mañana, pero no tardaremos mucho. Los dos fuisteis fundamentales para ayudar a derrotar a los Nihil en Kur. Tenemos algunas preguntas sobre cómo lo hicisteis.

    Pikka intercambió una mirada con su marido, luego volvió a mirar a la Jedi y se encogió de hombros.

    —Sólo intentamos mantenernos vivos —dijo—. No hay mucho más que añadir.

    —No estoy de acuerdo —dijo el almirante Kronara—. Pilotasteis uno de nuestros Vigalargas, como parte de la flota de la Coalición de Defensa de la República, reunida para enfrentarse a un grupo de merodeadores del Borde Exterior llamados Nihil.

    —Ayudasteis a hacer justicia por las miles de millones de vidas inocentes cercenadas por sus salvajes ataques —añadió la canciller Soh de forma sombría, aunque con cierto todo de aprobación, sobre lo adecuado de las consecuencias.

    —Así es —aceptó Kronara.

    Pulsó un botón en la mesa y un droide de comunicaciones flotante proyectó una imagen bidimensional. Era un poco tosca, más gráfica que realista, pero Pikka reconoció inmediatamente lo que mostraba.

    A su lado, Joss gruñó. Él también lo había reconocido.

    La Nebulosa de Kur. Y en una zona no muy lejana a su centro, un vasto conjunto de naves de guerra representadas con símbolos de colores brillantes. Las fuerzas de la República en verde: varios cruceros de la CDR, incluida la nave insignia del almirante Kronara, el elegante Tercer Horizonte de clase Emisario, junto con una amplia dotación de naves de ataque más pequeñas, los Longbeam de tamaño medio y los cazas Incom Z-28 Alacielos de un solo piloto. El crucero Jedi Ataraxia, y su propio despliegue de los pequeños y ágiles Vectores, cada uno con un piloto Jedi al timón, todos en azul. Y los Nihil, en rojo, con sus feas naves cubiertas de pinchos, cada una de ellas con tres relámpagos brillantes en el casco. Las naves Nihil eran como dientes rotos en una mandíbula enferma.

    Ella y Joss también estaban en alguna parte de ese batiburrillo. Uno de esos Vigalargas era el suyo, el Aurora III, con Pikka navegando y manejando los sistemas de armas y Joss en el asiento del piloto. Volando, luchando, intentando desesperadamente mantenerse con vida.

    Pikka apretó su mano temblorosa. Podía sentir los controles de las armas bajo sus dedos, ver los objetivos Nihil en su pantalla. Su cabina inundada por la luz verde de la nebulosa, sin saber si estarían vivos diez segundos después. Podía oír a Joss, gritando…

    ***

    —Por la luz… ¿qué están haciendo? —gritó Joss.

    Mirando desde la cabina del Vigalarga pudo ver una de las naves Nihil, una cosa grande y voluminosa. Pensó que tal vez fuera un carguero de residuos reconvertido, y esa sospecha se vio reforzada cuando la nave abrió su compartimento de carga y liberó un horrible mar de lodo a su paso.

    Otro Vigalarga y dos Alacielos iban tras una nave Nihil, todos moviéndose a tal velocidad que no tuvieron oportunidad de esquivarlo. Volaron directamente hacia la nube de asquerosa suciedad marrón grisácea, que se incendió a causa de los motores, y las tres naves de la República se convirtieron en bolas de fuego.

    Qué manera tan horrible, repugnante y deshonrosa de morir. Y esa tampoco era la peor táctica que los Nihil estaban usando.

    Los Nihil luchaban como bestias, como animales acorralados, intentando todo lo que podían para destruir, para matar. Utilizaban cañones láser, misiles y torpedos, pero eso era sólo el principio. Algunas de sus naves expulsaban gas radiactivo de sus reactores, envenenando a los pilotos que tenían la mala suerte de atravesarlo.

    Otras, fuertemente blindadas, intentaban embestir de manera activa y deliberada a las naves de la República.

    Joss recibió comunicaciones de otros pilotos de la flota llenos de pánico. Ninguno de ellos era un cobarde, ni mucho menos, pero nadie había luchado nunca contra algo así.

    Un torpedo de protones salió del arsenal del Vigalarga y un pequeño y feo caza Nihil desapareció.

    —¡Buen tiro, Pikka! —gritó Joss.

    Su mujer no contestó. Se mantuvo concentrada en la tarea que tenía entre manos. Eso era bueno. Ambos necesitaban hacerlo. Él volaba, ella elegía los objetivos. Y estaba funcionando. Mientras Joss miraba su pantalla táctica, tenía la sensación de que los Nihil estaban perdiendo, lenta aunque innegablemente. La disciplina y el entrenamiento de la CDR estaban superando la voluntad de los Nihil de luchar sucio.

    Algo sucedió.

    Los iconos rojos que representaban a las fuerzas Nihil comenzaron a parpadear, desapareciendo y reapareciendo. Joss golpeó el puño contra la consola, pensando que tal vez había un cortocircuito (nada como un buen golpe para arreglar un cable mal asentado), pero nada cambió, excepto que ahora las naves de la República y de los Jedi comenzaron a desaparecer de la pantalla.

    No era tan dramático cuando eran pequeños iconos en una pantalla, pero… Joss miró hacia arriba. Pudo ver lo que estaba sucediendo con sus propios ojos, y fue horroroso. Increíble. Las naves Nihil realizaban lo que parecían micro-saltos a través del hiperespacio, pequeños saltos que las hacían imposibles de apuntar, desapareciendo y reapareciendo a cortas distancias. Y, a su alrededor, las explosiones que estallaban en la negrura del espacio, mientras gente buena moría tratando de hacer lo correcto.

    ***

    Pikka miró la proyección que había sobre la mesa de conferencias, recordando el horror de aquel momento, al darse cuenta de que su enemigo era capaz de algo que ellos no, y no tenían forma de combatirlo.


    —Todavía no sabemos cómo lo hicieron los Nihil —dijo el almirante Kronara—, pero sabemos que la táctica fue devastadora en el lugar de batalla. Sólo los Jedi parecían capaces de luchar eficazmente contra ellos, a través de sus reflejos y velocidad mejorados.

    —A través de la Fuerza —dijo Avar.

    Kronara asintió con fuerza en señal de reconocimiento, y luego se volvió hacia Pikka y Joss.

    —Me he expresado mal —dijo el almirante.

    —Los Jedi no eran los únicos pilotos que parecían capaces de contrarrestar los micro-saltos de los Nihil.

    Señaló hacia el final de la mesa, directamente a ellos.

    —Vosotros también lo lograsteis. Vuestro Vigalarga fue capaz de reaccionar y maniobrar con una precisión y velocidad superiores a las del resto de nuestra flota. Donde otros perecieron, vosotros dos sobrevivisteis. Necesitamos saber cómo lo hicisteis.

    Pikka tragó saliva. Miró a su marido.

    —¿Pueden creer que simplemente somos así de buenos? —dijo Joss.

    —Probablemente no —dijo Kronara.

    —Tal vez usamos la Fuerza —dijo.

    —En cierto modo, todos los seres vivos utilizan la Fuerza —dijo Avar—. Pero no. No la usasteis.

    La canciller Soh habló, las primeras palabras que dijo desde que les dio la bienvenida.

    —Joss, Pikka. Necesitamos saber qué habéis hecho. ¿Fue suerte, o algo que podamos replicar? Algo que podría salvar otras vidas en posibles combates futuros.

    —Pero los Nihil han desaparecido. Todas sus naves fueron destruidas en la batalla.

    —Sí —dijo la canciller—. Lo sé. Aún así. Complacednos.

    Pikka miró a Joss. Se encogió de hombros.

    —Díselo —dijo.

    ***

    Joss miró las caras tensas, serias y con el ceño fruncido que estaban sentadas alrededor de la mesa. Los únicos que parecían relajados eran la canciller y la maga del espacio, lo cual tenía sentido: eran los más poderosos de la sala. Suspiró. Estaban atrapados.

    —Hemos hackeado los sistemas de seguridad del código operativo del Vigalarga —dijo—. Bueno, en realidad…

    Señaló con el pulgar a Pikka.

    —… ella lo hizo.

    —Muchas gracias —murmuró su esposa.

    —Hackear equipos militares de la República conlleva duras penas —dijo uno de los oficiales de la CDR.

    –¿Más elevadas que la muerte? —respondió Joss acalorado—. Pikka y yo somos expertos. Así nos ganamos la vida. Desciframos sistemas y pensamos en formas de mejorarlos. Tanto si se trata de una estación espacial como de una nave estelar, a los dos nos gusta saber cómo funcionan las cosas. No íbamos a llevar uno de vuestros Vigalarga a una batalla si no sabíamos lo que podía hacer.

    Miró a Pikka, asintió con la cabeza para que continuara.

    —Así que, sí. Hackeé el código de operaciones. Eso es todo. No cambié nada.

    —Bueno… —dijo Joss.

    Pikka lo fulminó con la mirada y luego respiró profundamente. Miró la pantalla de batalla, recordando.

    ***

    —¡Desacopla los propulsores! —le gritó Joss.

    —¿Qué? —Pikka frunció el ceño.

    —¡Eso que encontraste en el código! —dijo mientras la nave se sacudía bruscamente, probablemente evitando, por poco, una ardiente y agonizante muerte.

    Entendió lo que quería decir. Cuando accedió al código del Vigalarga en el Tercer Horizonte, antes de que lo sacaran, había visto que todos sus propulsores estaban controlados por ordenador, conectados entre sí para asegurar una maniobra suave. Pero era posible, con varios elegantes atajos, desvincularlos. De modo que cada propulsor pudiera funcionar de forma independiente, bajo control manual.

    Pikka introdujo los comandos, y de repente el control de la nave resultó… más sencillo. Más maniobrable.

    —Muy bien —oyó decir a Joss.

    —Esto funciona. Veamos que es lo que puede hacer realmente este trasto.

    El Longbeam se movió de nuevo, esquivando, zigzagueando por el espacio. Se notaba distinto, vivo, de una manera distinta que antes.

    Joss gruñó en señal de aprobación, y luego voló, y Pikka luchó, y a su alrededor, las naves Nihil explotaban, y de alguna manera, increiblemente, sobrevivieron.

    ***

    —¡Esos sistemas están conectados para evitar el sobreesfuerzo de la estructura del Vigalarga! Podría haberse partido —dijo otro oficial de la CDR.

    Joss puso los ojos en blanco. Abrió la boca para contestar, pero Pikka se adelantó.

    —No con Joss al timón —dijo sencillamente, escueta y segura.

    —Tengo bastante idea de lo que puede soportar una nave —dijo Joss.

    Se hizo el silencio en la mesa mientras los asistentes reflexionaban.

    —Porque… —decía el Almirante Kronara—, hackeasteis nuestra nave para salvar nuestra nave.

    Joss asintió.

    —Supongo que sí.

    El almirante miró a la canciller.

    —Gracias a los dos —dijo la mujer más poderosa de la galaxia—. Pueden marcharse.

    ***

    Pueden marcharse —dijo Joss, imitando perfectamente el tono de la canciller mientras deambulaba por su habitación temporal—. ¿Qué demonios fue eso? ¡Les estábamos haciendo un favor luchando en esa batalla! No somos soldados. Simplemente estábamos tratando de ayudar. Desde el desastre del Ruta Legado hasta Kur, todo lo que hemos hecho es intentar ayudar. ¡Y ahora nos tratan como criminales!

    —No pasa nada —dijo Pikka—. No importa. Se acabó, y no parece que vayan a hacernos nada por hackear el Vigalarga.

    —Pffff —dijo Joss—. No puedo creer que nos hayamos levantado temprano para esto. De hecho, nos hemos saltado el desayuno…

    Se levantó.

    —Vamos a comer. Me muero de hambre, y ya sabes lo buena que es la comida en Starlight. Vayamos a una cantina, y luego buscamos un transporte de vuelta a Coruscant para hacer ese pequeño viaje que tenemos planeado, ¿te parece?

    Pikka se desperezó y se frotó los ojos, tratando de encontrar un poco de energía.

    —Vale Joss —dijo—. Me vendría bien una taza de café.

    Sonó el timbre de su puerta, y ambos miraron en esa dirección. Frunciendo el ceño, Joss pulsó el mando de control. La puerta se abrió y apareció el almirante Kronara.

    —¿Puedo entrar? —dijo—. No tardaré mucho.

    —¿Nos va a meter en el calabozo? —dijo Joss—. Una advertencia, no me va bien en las jaulas.

    —Estoy seguro de que eso es cierto —dijo el almirante—. No. Tengo una oferta para vosotros.

    —Déjalo entrar, Joss —dijo Pikka, y su marido se hizo a un lado.

    La puerta se cerró detrás de Kronara, y comenzó a hablar.

    —Voy a hacerlo sencillo —dijo—. No estamos seguros de que los Nihil que destruimos en Kur representen la totalidad de su organización. Tenemos que estar seguros. La Canciller Soh ha autorizado a la CDR a poner en marcha un grupo de trabajo especial para dar caza a cualquier Nihil que pueda estar por ahí. Encontrar su base de operaciones, aprender más de ellos, erradicarlos si podemos.

    —Vale… —dijo Pikka.

    —Me gustaría que vosotros dos formarais parte de ese grupo de trabajo.

    Joss resopló, incrédulo.

    —Somos contratistas —dijo—. Chapuzas mecánicos. ¿A qué se refiere?

    —Sois innovadores y brillantes. Los dos improvisasteis estrategias para salvar vidas durante el desastre del Ruta Legado, y luego encontrasteis una forma, sobre la marcha, de sobrevivir a tácticas enemigas completamente nuevas durante la batalla de Kur. Si estáis dispuestos, contamos con los dos. Parecéis el tipo de personas a las que les gusta ayudar, y esto es lo que os ofrezco. La República os necesita. ¿Estáis dispuestos?

    Pikka respondió, sin dudarlo.

    —No.

    Tanto Joss como el almirante la miraron, sorprendidos.

    —Mi marido y yo teníamos planeadas unas vacaciones para cuando termináramos nuestro trabajo de construcción en esta estación, y luego nos vimos envueltos en todo este asunto de los Nihil, y desde entonces no hemos parado. Nos merecemos un descanso —se cruzó de brazos.

    —Así que queremos nuestras dos semanas en Amfar. Sol, arena y nada de peleas, Pero después de eso, creo que podemos hacer lo que nos pide.

    —¿Podemos? —dijo Joss.

    —¿No crees? —dijo Pikka, mirándolo.

    Joss se lo pensó.

    —Sí —dijo—. Supongo que sí.

    El almirante Kronara asintió, y se dirigió a la puerta.

    —Nos vemos en dos semanas —dijo—. Hay mucho que hacer.

    La puerta se cerró tras el almirante y Joss se volvió hacia Pikka.

    —¿Qué crees que significa eso? —dijo mostrándose un poco sorprendido—. ¿En qué nos has metido?

    Ella se le acercó a y lo rodeó con sus brazos. Sus manos apenas se tocaban en la parte baja de su espalda.

    —No lo sé Joss —dijo Pikka, mirándole—. Pero dondequiera que vayamos —sonrió—, iremos juntos.


    En el próximo número de Star Wars Insider, el 201, habrá otro relato exclusivo de The High Republic. La primera parte de First Duty (Primera Obligación), escrito por Cavan Scott. Lo tendréis, como siempre, traducido al Castellano, a los pocos días de ser publicado en La Biblioteca del Templo Jedi.

  • El Juramento del Amanecer Plateado Capítulo 3: El comienzo de la acción

    El Juramento del Amanecer Plateado Capítulo 3: El comienzo de la acción

    Traducción por Mariana Paola Gutiérrez Escatena
    Corrección por Mario Tormo

    Amigos bibliotecarios, aquí os traemos la traducción del Capítulo 3 de la novela Canon de la Alta República The vow of the Silver Down que se está publicando exclusivamente en China. La novela está escrita por el autor chino que firma como «Su Majestad el Rey» y empezó a poder leerse el 17 de Diciembre de 2020 en la web Weibo. Si te perdiste los anteriores te dejamos enlaces de los capítulos 1 y 2.

    CAPÍTULO 3: EL COMIENZO DE LA ACCIÓN

    Una vez terminada la reunión, Shawn exhaló profundamente, despejó su mente y se sumió en un pensamiento profundo.


    En el instante en que cerró los ojos, Shawn comenzó a sentir el flujo de la Fuerza, la cual es omnipresente, en todos los seres vivos, y uno de los tres pilares principales de los Jedi. Como aprendiz de Jedi, meditar y sentir la fuerza no sólo era parte de su entrenamiento y rutina diaria, sino que, especialmente para Shawn, era el momento de reflexionar.

    Sumido en la Fuerza, Shawn podía filtrar todas las distracciones que pudieran perturbarlo, y de esa manera, aclarar su mente.


    Envuelto en la oscuridad, Shawn se vio a sí mismo. La cabeza con el pelo negro, ojos del mismo color, un joven de complexión delgada.

    Su nombre era Shawn, cumplía diecisiete años este año, y estaba bendecido por la diosa del destino.

    Era sensible a la Fuerza desde que tenía uso de razón, y había sido entrenando como Jedi en el Templo. Podría decirse que éste era el don más preciado de toda la galaxia, pero sin duda lo era en la vida de Shawn.

    Sin embargo, si se compara con los otros aprendices del Templo Jedi, las habilidades de Shawn palidecen: En lo que respecta a la sensibilidad a la Fuerza, en el mejor de los casos, Shawn podía ser descrito como inferior a la media, y físicamente, no era nada especial. Desde que tenía uso de razón, Shawn era muy consciente de que no era ningún prodigio, y en la Orden Jedi no faltaban los prodigios. Había algunos cuyas mentes divagaban cuando los Maestros enseñaban, y había otros que solo empezaban a estudiar justo antes de un examen. Y luego estaban aquellos que siempre hacían lo mínimo y nunca trataban de esforzarse, como si todos esos exámenes fueran juegos para pasar el tiempo. Para poder tener tanta confianza en sus capacidades Shawn sabía que nunca podría compararse. Por lo que siempre se recordaba a sí mismo que para ir al día y caminar al ritmo de sus compañeros tendría que trabajar especialmente duro, para ser digno del título de Jedi.

    Así que, desde que tenía uso de razón, Shawn había trabajado duro, meditando, sintiendo la Fuerza y absorbiendo estudiadamente todo el conocimiento que podía. Desde la astronomía y la geografía hasta las artes culinarias y la horticultura, se esforzó por mantener siempre su actitud disciplinada, sin detenerse nunca, sin bajar el ritmo…


    Y el destino se había ocupado de él en todo momento. Había estado rodeado de compañeros con buen corazón. Todos eran conscientes de los esfuerzos que Shawn hacía. Y por eso le permitían a él, que carecía de talento, sacar las mejores notas en los exámenes, para animarle. Shawn les había dicho en repetidas ocasiones que no era necesario, pero de todos modos, recibir ese gesto de sus jóvenes compañeros lo conmovía profundamente.

    Y entonces Shawn conoció a la Maestra más sorprendente. Tenía catorce años cuando la famosa «omnipotente» Maestra Jedi Mostima lo eligió como su aprendiz. La elección suscitó no poca controversia, pero Mostima nunca vaciló en su creencia de que ella era la más adecuada para guiar a Shawn.

    Por ello, Shawn le estaba infinitamente agradecido, pues estaba claro que se trataba de un acto de bondad por parte de la Maestra Jedi. Shawn había llegado a un cuello de botella en sus estudios a los catorce años, el joven aprendiz ya no avanzaba en su entrenamiento, y cuando fue puesto a prueba, fue incapaz de encontrar la manera de avanzar. Si no hubiera sido por la instrucción de la Maestra Jedi, entonces tal vez habría llegado al límite a los catorce años.

    Esta amable Maestra Jedi era la persona más difícil de entender que Shawn había conocido. Aunque la Orden Jedi daba cabida a todo tipo de individuos superlativos, Mostima gozaba de un prestigio especial dentro de la Orden. Se había convertido en Maestra a una edad temprana, y su habilidad con la fuerza era inigualable. Y lo que es más importante, había acumulado una cantidad increíble de conocimientos, a los que daba un gran uso. A menudo lograba lo que otros consideraban imposible, se ganó la reputación de ser «omnipotente».

    Con una Maestra como ella, independientemente de la posibilidad de dejar perplejo a Shawn, que siempre tenía una respuesta. No parecía haber ningún tema que pudiera sorprenderla, ya fueran lagunas en la Ley de la República, o el método para preparar costillas kaadu… a los ojos de Shawn, su Maestra era omnisciente, era omnipotente.

    Por lo que para una Maestra Jedi tan increíble, que voluntariamente ayudó a alguien tan mediocre como él, sacrificando su valioso tiempo y energía para instruirle personalmente, Shawn siempre tendría esta amabilidad en su memoria y en su corazón. Se sentía increíblemente afortunado, y por eso trabajaba tan duro como podía cada día, para estar a la altura de la bendita vida que se le había dado.

    Pero había un equilibrio en todas las cosas. Tener fortuna implicaba también tener desgracia. Aunque él tenía una vida agraciada por la Dama de la Suerte, había sin duda millones y millones que tenían vidas como la de los ciudadanos de Bergamore. Se habían encontrado con un tirano verdaderamente malvado, que explotaba las riquezas y oprimía las vidas de un sistema que, en lugar de florecer como debiera, era como si hubiera sido arrastrado a nube oscura.

    Como hijo predilecto del destino, Shawn se sentía obligado. ¡Era él quien debía disipar esa oscura nube que envolvía a Bergamore!

    Por supuesto, tal hazaña no se lograría de la noche a la mañana, y por ahora lo más importante era simplemente entrar en la finca del Presidente, desentramar sus astutas tramas traicioneras, y recopilar pruebas irrefutables de las fechorías. Para ello, Shawn estaba formulando ya un plan, pero, fuera o no factible, seguía necesitando la opinión de su Maestra.

    ¿Cuántos fallos encontraría en su plan?

    Sin duda, sus modificaciones lo harían irreconocible.

    Shawn era plenamente consciente de que su habilidad y sus conocimientos eran mediocres, pero el plan que había creado era el producto del mayor de sus esfuerzos, aunque si se comparaba con los requisitos de esta misión, o con los requisitos establecidos por su Maestra, el plan era definitivamente bastante deficiente. Shawn, por supuesto, no iba a desanimarse. Desde otro punto de vista, siempre y cuando leyera a fondo las notas de su Maestra y comprendiera verdaderamente cuáles eran los fallos de su plan, entonces todo el asunto representaría una maravillosa oportunidad para superarse a sí mismo. La idea le hizo sentir un poco de ansiedad.

    Y en el momento de más entusiasmo la conciencia de Shawn se dispersó gradualmente, y por fin se convirtió en uno con la Fuerza.

    El tiempo pasó tranquilamente.

    ¡bip bip bip!


    El despertador del comunicador de muñeca sonó justo a tiempo y lo apagó pulsando un botón. Shawn se había despertado justo un instante antes.

    Como aprendiz Jedi, se pensaba que uno debía poseer la autodisciplina necesaria para controlar su reloj biológico con la misma precisión que cualquier alarma electrónica…. durante los últimos años, Shawn había juzgado su propia salud mental y física basándose en esa premisa, y la mayoría de las veces podía despertarse un segundo antes de que sonara la alarma.

    El comunicador de muñeca estaba iluminado por representativa luz verde de Bergamore, resplandeciendo con el brillo de la jadeíta. Una luz parpadeante indicaba que había recibido un nuevo mensaje.

    La respuesta de su Maestra ya había llegado.

    Con el corazón expectante, Shawn extendió la mano y abrió el archivo. Lo que se proyectó era el plan, sobre el cual las observaciones y revisiones de su Maestra se mostraban como las estrellas que salpican el cielo. Como era de esperar, las revisiones se centraban sobre todo en los detalles, como la mejor manera de adquirir y usar los disfraces, las novedades en software de infiltración electrónica, y así. Mostima también había hecho hincapié en la posibilidad de encontrarse con otras especies, y en los detalles culturales que tenía que tener en cuenta… El marco básico del plan en sí, sin embargo, se mantuvo en gran medida sin cambios.

    Sin embargo, Shawn se sintió conmovido por lo que veía.

    Realmente su Maestra había reflexionado mucho sobre esto.


    Shawn no era tan arrogante como para creer que el marco de su plan era impecable. La razón por la que su Maestra lo había dejado en gran medida sin tocar era, por un lado, para no herir demasiado la autoestima del joven (probablemente), y por otro, porque cambiar el plan a algo un poco más agresivo quizá no habría sido algo con lo que Shawn hubiera sido capaz de trabajar realmente bien.

    En cuanto a los detalles, sin embargo, Mostima fue bastante minuciosa. A partir de su idea había construido una estructura más grande, descrita con el estricto, aunque educado, lenguaje de una Maestra Jedi. Por ejemplo, en cuanto a la infiltración electrónica, no sólo había los puntos más importantes en cuanto a la aplicación de la tecnología, sino que también había proporcionado enlaces a los manuales de referencia pertinentes, incluido el de la Alianza Corporativa de introducción a la ingeniería electrónica de alto nivel. Documentación que ya conocía, pero que no se había molestado en leer.

    Ahora que su Maestra los había señalado, estaba claro que le estaba recordando que no debía descuidar ninguna parte de sus estudios. Aunque fuese algo que había pasado por alto antes, ahora lo tenía que leer… un castigo bastante suave.

    Además, su Maestra había obtenido una serie de documentación militares, académicos y especializados relativamente desconocidos, todos los cuales habían sido adjuntados al mensaje. Había anotaciones similares en otros puntos, pero simplemente eran demasiado numerosas para mencionarlas todas. Pero con todo con conjunto Shawn ya podía ver la primera luz del amanecer de la victoria.

    Texto fuente en inglés que traduce desde el original el blog 74translations.


    Capítulos anteriores

  • Star Wars Episodio 9: Resurgimiento. El tratamiento no producido de Alan Dean Foster

    Star Wars Episodio 9: Resurgimiento. El tratamiento no producido de Alan Dean Foster

    Por Mario Tormo

    El 1 de Mayo de 2018 (cuatro meses después del estreno del Episodio 8) el escritor Alan Dean Foster (autor de la novelización de la película original de Star Wars y hace unos años del Episodio 7), decidió publicar un tratamiento para el Episodio 9. A continuación podréis leer por fin el texto original publicado en su web traducido en exclusiva al Castellano.

    Alan Dean Foster con su novelización del Episodio VII

    El tratamiento es un amplio resumen del argumento de un proyecto en una forma cercana al relato. Sería una fase intermedia del desarrollo de tu historia, más amplia que una sinopsis pero previa al desarrollo del guión literario. Para tener un poco de contexto sobre el por qué hizo esto Alan, el propio autor lo explicaba con las siguientes palabras:

    «Todos escribimos nuestras propias películas. Todos escribimos nuestras propias secuelas. Tras ver The Las Jedi, como autor no pude evitar reflexionar sobre lo que llevaría a la pantalla para el Episodio IX si tuviera la oportunidad de hacerlo. Inesperadamente, me tomé el tiempo para redactar un tratamiento. Fue divertido de armar.»

    Alan Dean Foster

    Y en una nota al final del tratamiento ampliaba:

    «Esta historia es una continuación de los eventos del Episodio 8; ampliándolos, corrigiendo ciertos errores, llenando agujeros en la trama y sin contradecir nada de lo que aparecía en la película anterior. Lo que no se ha podido corregir se ha pasado por alto.»

    Alan Dean Foster

    Lo cierto es que este tratamiento pasó bastante desapercibido en su momento, y el mismo escritor lo acusaba en su blog ocho meses después de publicarlo, comentando que no había recibido ni un solo comentario ni feedback con respecto al mismo. Hace poco, gracias a una entrevista en la que se publicó hace un mes en el canal de Youtube Midnight’s Edge, volvió a resonar ya que habló sobre ciertos elementos que le hicieron cambiar de la novelización del Episodio VII, su odio hacia el Episodio VIII y sobre el tratamiento que hizo del IX y que sin más que añadir os dejamos a continuación para que podáis haceros vosotros mismos una idea

    RESURGENCE – EP.9

    Alan Dean Foster

    Vista desde lo alto con imponentes montañas cubiertas de nieve a lo lejos siendo ligeramente bañadas por un sol naciente, y mas allá un vasto valle verde, mientras nos continuamos acercando a un pequeño grupo de individuos reunidos en lo alto de promontorio cubierto de hierba. Vemos que es el pequeño grupo de supervivientes de Los Últimos Jedi. Están parados formando un círculo, tranquilos y pensativos. Nos acercamos más hacia Rey en el momento que algo hace que se gire, protegerse los ojos del sol con una mano y mirar hacia lo lejos.

    Suena música alienígena, percusión solemne y metales. Primeros planos de los Almurianos, en su mayoría humanoides, acompañados por otros aliens y humanos, todos sosteniendo antorchas artificiales. Nos vamos a un plano picado de una larga e impresionante procesión saliendo de una vasta, extensa y moderna ciudad. La procesión llega a la zona verde y se divide en dos, con los extremos de las dos filas formando un círculo más grande en torno al grupo de supervivientes. Finn, Rey, Poe, Chewbacca, C-3PO y R2 dicen algunas palabras. Un ataúd sencillo es traído al frente. A través de la parte superior transparente vemos a la General Organa. Aparece una tumba. Es enterrada mientras la música gana intensidad. Inclinándose, C-3PO susurra a un triste R2.

    Arte conceptual para Duel of Fates

    «Se parece a Alderaan.»

    De vuelta en el Halcón. ¿Y ahora qué? No queda mucho de la Resistencia para poder resistir. Algunos están dispuestos a darse por vencidos. Pero no Finn. Enfadado subraya que no huyó de la Primera Orden para darse por vencido. Poe se le une. Todavía pueden reclutar por toda la galaxia. Pero necesitan más tiempo. Y lo que es más importante, necesitan un líder. Todos los ojos se vuelven hacia Rey.

    Arte conceptual para Duel of Fates

    Sorprendida, lo rechaza. C-3PO susurra a R2 que hay algo familiar en ella, pero no sabe el qué. No no está preparada, les explica ella. Necesitan a alguien con experiencia militar. Alguien que sepa lo que puede que haga la Primera Orden a continuación. La atención se traslada inmediatamente a Finn. Está sorprendido, pero tras haber declarado enérgicamente sus intenciones, acepta finalmente. Ha recorrido un largo camino.

    De acuerdo: necesitan pilotos, apoyo y, sobre todo, algo con lo que luchar. Armas. Naves. Y si es posible, aliados.

    R2 y BB-8 emiten pitidos enérgicos. El resto escucha. Finn cree que la idea que han tenido los dos es una locura. ¿Quién usa tácticas droides? Pero Poe acoge mejor la idea. Podría funcionar, si es que puede llevarse a cabo.

    Ahora tienen una especie de estrategia. Lo siguiente que necesitan son aliados.

    ¿Y qué tal sus anfitriones los Almurianos? El Cunjunto Almuriano es grande, está desarrollado y es poderoso. Pero los Almurianos son neutrales. Siempre lo han sido, incluso durante el enfrentamiento entre el Imperio y la Rebelión (es por ello que pueden celebrar el entierro de Leia sin interferencias externas). Finn y Rey, con C-3PO a cuestas, intentarán persuadirlos para que cambien de opinión, mientras que Chewie y Poe se llevan a R2 y BB-8 para intentar y reclutar nuevos combatientes para la causa.

    Finn y Rey, junto con el resto de supervivientes, están alojados en la capital Almuriana. Argumentan que la Primera Orden es implacable y que no se detendrá hasta que controle por completo toda la galaxia. Finn sabe esto mejor que nadie. Los Almurianos objetan. Son neutrales y pretenden seguir así. La frustración se hace latente. «Pero,» murmura Finn, «si no van a unirse a la lucha, ¿quizá puedan suministrar material de combate? ¿Que podamos pagar mas adelante?» Los Almurianos discuten el asunto y al fin se convencen. Es una apuesta arriesgada, pero para ellos, una relativamente segura. Finn y Rey se marchan animados. Ahora tienen que intentar encontrar alíados dentro de la Primera Orden, más luchadores descontentos como Finn. Pero, ¿dónde? La República está muerta, su sistema de origen fue destruído.

    Rose hace una sugerencia. Es una idea atrevida pero peligrosa, pero podría ser el mejor lugar para buscar simpatizantes durmientes. Rey y Finn están convencidos. CORTAR A:

    Coruscant. El Planeta ciudad. Finn, Rey y Rose establecen contacto con partes de la Resistencia que se han ocultado. Simpatizan con la causa, y quieren ayudar, pero no con el Líder Supremo Snoke al frente. Rey, Finn y Rose están sorprendidos por la negativa. Rey vio a Ren matar a Snoke. Lo partió en dos. Los simpatizantes no saben de lo que habla. El Líder Supremo está aquí, ha reinstaurado la antigua burocracia y edificios Imperiales. ¿Qué está pasando aquí? A pesar del peligro, nuestro trío necesitan verificar esta incongruencia por sí mismos.

    Entonces algo «fuerte» sacude a Rey. Zoom hasta PRIMER PLANO de ella y CORTE A:

    Diseño conceptual del libro de arte del Episodio IX

    Ren, seguro de sí mismo pero desconcertado, entrando en una amplia y elegante sala de recepción. La antigua sede Imperial. Las puertas se cierran tras él y a través de una pequeña puerta de la parte trasera entra ¡el Líder Supremo Snoke! Ren está aturdido. Snoke se aproxima sonriendo amargamente.

    Diseño conceptual del libro de arte del Episodio VII

    Ren: «Imposible. Estás muerto.» La revelación lo hace interrumpir sus palabras mientras da un paso atrás.

    Snoke: «¿Me mataste? Sí. ¿Quieres hacerlo de nuevo?»

    Ren lo mira boquiabierto. Snoke se abalanza ligeramente hacia él. En un acto instintivo Ren saca su sable láser y derriba a Snoke. Mira hacia el innegable cadáver, mirando únicamente hacia arriba al escuchar el sonido de aplausos. Mira perplejo como Snoke aparece por la misma puerta al fondo de la habitación.

    «¡Bien hecho!» Dice. «¿Deseas continuar matándome? ¿O prefieres una explicación?» Ben está sin palabras.

    Las Guerras Clon. Ese momento en el que los científicos del Imperio se volvieron realmente buenos produciendo clones. Un pequeño y brillante segmento perfeccionó la tecnología. Duplicación total del original, hasta la última conexión neuronal. Lo que permitió la duplicación de conocimientos, recuerdos, todo. Clonación perfecta. ¿Creía realmente Ren que Snoke le permitiría destruir todo por lo que había trabajado? Primera regla de la estrategia militar: tener siempre una reserva preparada.

    Diseño conceptual del libro de arte del Episodio II

    ¿Cuantos clones de él existen? Se pregunta Ren. La sonrisa de Snoke se convierte ahora en una mueca malvada. «¿Te gustaría saberlo?» Se sienta en una especie de trono e invita a un cauteloso Ren a que se acerque. La Resistencia está acabada, pero la chica es aún una preocupación, por leve que sea. Un gobernante inteligente no deja enemigos vivos, por pocos que sean. Ren tiene una conexión con la chica. ¿Sigue viva? Sin mentiras esta vez. Snoke lo sabrá.

    Ren se concentra. Vemos a Rey reaccionar de nuevo. Ella sabe que él lo sabe. Vuelta a Coruscant. Snoke conoce la verdad sin que Ren tenga que decir nada. Encuéntrala. Pero lo que Snoke no sabe, y Ren se abstiene de contarle, es que Rey está justo aquí. En Coruscant, bajo las narices del Líder Supremo.

    En una visita a la autoridad en seguridad planetaria, la describe a las autoridades locales, utilizando un sistema de dibujo mental. Se corre la voz para localizarla. Y Ren, por supuesto, la buscará por sí mismo. Lo que no sabe es lo que hará una vez que la encuentre.

    Tras la marcha de Ren, Snoke hace entrar a Hux. Es hora de empezar a consolidar los logros de la Primera Orden. Es el momento de incorporar a los sistemas reticentes a la organización. Hux menciona algunos que están listos para ser tomados. Snoke asiente, nombra tres de ellos, uno de los cuales es Almuria.

    Rey, Finn y Rose, acompañados por C-3PO, están reuniendo a aquellos simpatizantes de la Resistencia cuyo odio a la Primera Orden supera su miedo a Snoke. Finn se da cuenta de que no necesitan flotas para detener a la Primera Orden. Tan solo necesitan detener a Snoke. Se elaboran planes para un levantamiento en Coruscant.

    Arte conceptual para Duel of Fates

    Montaje que muestra el paso del tiempo durante el cual se pone en marcha el levantamiento, los Almurianos produciendo cazas para la Resistencia, Ren y las autoridades buscando a Rey (quien se ha desconectado de Ren, de manera que no pueda precisar su ubicación), y Poe y Chewie reclutando personal. En Almuria vemos que se están construyendo las partes frontales de nuevos X-Wing. Pero son sólo las partes frontales.

    Llegan Poe y Chewie y comienzan a entrenar a los nuevos pilotos. Los Almurianos le recuerdan a Poe que son meramente fabricantes, y que no tomarán parte en ningún conflicto. Chewie da su opinión al respecto y Poe se apresura a clamarlo. Ya conocéis a los Wookies. No son famosos por su diplomacia. Las comunicaciones seguras en el espacio profundo permiten a Rey y Finn informar a Poe y Chewie de lo que están planeando. Poe confiesa que tan pronto como sus nuevas naves estén listas, emprenderán el viaje a Coruscant para apoyar a la incipiente rebelión allí. Parece un estrategia prometedora, hasta que una flota aparece en Almuria. Es la Primera Orden, bajo el mando de Hux, proclamando que el Conjunto Almuriano es desde ahora oficial y glamurosamente bienvenido al Segundo Imperio.

    ¿Segundo Imperio? ¿Qué era eso? Hux explica. Los Almurianos protestan aduciendo que ellos son neutrales. Un Hux seguro de sí mismo responde que todo esto es por su propio bien. Mejor ser parte del glorioso 2do Imperio que continuar como neutrales débiles y desprotegidos. Como parte del Imperio, Almuria será protegida. ¿Protegidos de qué? Quieren saber los Almurianos. ¿Por qué? Hux responde suavemente, «De cualquiera que pueda amenazarlos. Los Almurianos pueden acatar pacíficamente. O serán anexionados por la fuerza.»

    Diseño conceptual del libro de arte del Episodio VII

    Un Poe preocupado informa a Rey de lo que está sucediendo en Almuria y que no podrá apoyar su levantamiento propuesto. Le deben una defensa a los Almurianos. Ella mira a Finn. Los planes para el alzamiento están en marcha. Demasiado tarde para detenerlo ahora. Le dice a Finn que siga adelante y luche, antes de que la Orden/Imperio descubra sus nuevas naves. Finn le desea suerte. Viceversa, y que la Fuerza les acompañe.

    En Almuria, un preocupado Poe y Chewbacca se preparan para desplegar sus escasas fuerzas. Si las nuevas naves funcionan según lo planeado, tienen una oportunidad, incluso contra una flota de la Orden/Imperio. Entonces llega el lider Almuriano. Poe es cortés con él, hasta que el Almuriano le anuncia que el Conjunto ha decidido luchar por su neutralidad. Hay muchos abrazos de camaradería (o quizá con tentáculos no son abrazos). Los Almurianos lucharán junto a los recientemente formados escuadrones de la Resistencia. Poe y Chewie están encantados.

    Se inicia la defensa de Almuria. Hux no está impresionado. La flota se prepara para exterminarlos. Imponerse al Conjunto será mucho más rápido cuando toda resistencia sea destruída.

    En Coruscant Rey y Finn ponen en marcha la rebelión local, avanzando hacia el complejo del palacio. Hay suficientes ciudadanos que odian al Imperio/Orden como para entablar una verdadera lucha contra las fuerzas de seguridad en las calles de la ciudad, bajo ella, etc. Snoke es informado. No está preocupado. Bajo el estrés de la batalla Rey baja la guardia por un momento. Ren informa de que está justo aquí, en Coruscant, incluso que se dirige ahora misma hacia el palacio. Snoke está encantado. «Déjala venir». Su última preocupación será eliminada. De la misma manera en que el linaje Skywalker ha sido eliminado.

    Lo que le lleva a Ren a preguntar por qué a Snoke le preocupa tanto. La expresión de Snoke se tensa y tenemos un flashback a mucha velocidad. Desde antes del Episodio I hasta antes del Episodio IV.

    La imagen de alguien mas joven, musculoso, incluso atractivo que reconocemos como Snoke. Abusando de los demás, tomando lo que desea porque puede, inclinándose al Lado Oscuro. Se enfrenta a alguien, una figura encapuchada, que le advierte que se encuentra en un camino inestable. Snoke no tiene miedo, siente que es mas poderoso en la Fuerza que nadie. Él y el encapuchado luchan en una fábrica donde Snoke cae de un golpe a un tanque de productos químicos y vemos finalmente la figura de su oponente, compasivo pero firme.

    Un joven Obi-Wan Kenobi.

    De vuelta al palacio, Snoke se vuelve contra Ren, y su furia incluso consigue que Ren retroceda. ¿Acaso pensaba que siempre se había visto así? Manifestó Snoke mientras señalaba su devastado rostro. Juró vengarse de Kenobi, cualquiera de sus parientes y cualquiera de sus aprendices. Cooperando con Palpatine, prácticamente había conseguido su objetivo, hasta que Anakin Skywalker, Darth Vader, fue apartado del Lado Oscuro por su hijo, y mató a Palpatine. Snoke siempe estuvo allí, en segundo plano, manipulando, maquinando, pero con la muerte de Palpatine se vio forzado a dar un paso al frente.

    Ahora Kenobi está muerto, Anakin/Vader está muerto, Leia Organa Skywalker está muerta, y por fin Luke Skywalker está muerto. Sólamente Ren está vivo, pero como discípulo de Snoke. La mejor venganza contra Kenobi. Pero Snoke no supo prevenir lo de esta chica, quien es extrañamente poderosa en la Fuerza. No es una Kenobi, ni una Skywalker, pero es el último, e imprevisible, impedimento para alzarse con completo poder y dominio de la Fuerza. Snoke no va a dejar nada al azar. Ella debe morir. Y vine hacia aquí, directa hacia él. Realmente los caminos de la Fuerza están llenos de ironía. No podemos adivinar lo que Ren está pensando.

    Sobrevolando Almuria, la flota almuriana es escoltada por las naves de la Resistencia. Pero estos X-Wing son un nuevo modelo. Las partes frontal y trasera son bastante familiares, pero están conectadas por una especie de tubos hexagonales centrales de fuselaje. Poe y Chewie van a la cabeza, Poe con BB8, Chewie pilotando el Halcón con R2. Poe le dice a BB8 que mas vales que esta estrategia droide funcione. A bordo de la nave insignia del Imperio/Orden, Hux consulta con su tripulación. La flota Almuriana es más poderosa de lo esperado, pero nada que no puedan controlar. También parecen estar escoltados por un grupo de Ala-X. Esto hace que Hux frunza el ceño. Se creía que la Resistencia estaba muerta. ¿Cuántas escoltas de combate? Alrededor de cien, le responden. Hux se relaja. Bien, tras esta batalla, la Resistencia por fin estará acabada. Hux se prepara para lanzar los cazas TIE.

    Comienza la batalla. Los Almurianos lanzan naves autónomas que saltan al hiperespacio. Pero no consiguen nada. A bordo de su nave insignia, Hux sonríe. Sus subordinados informan que los nuevos escudos defensivos hiperespaciales están funcionando según lo esperado, desviando cualquier objeto que se les acerque a la velocidad de la luz para alcanzar el hiperespacio. A otro lugar. «Nos engañaron una vez,» murmura Hux para sí mismo. «Lancen los cazas».

    Diseño conceptual del libro de arte del Episodio VII

    Cientos de cazas Tie se unen disparando desde las naves capitales de la Orden/Imperio para destruir a los Almurianos y Alas-X que se aproximan. Chewie ruge pero Poe le dice a sus pilotos que aún no. Acerquémonos más, más cerca. Ahora.

    ¡Desplegaos!

    En cada uno de los seis lados de las alas de los X-Wing, se abren cuatro escotillas con un chasquido. ZOOM OUT veinticuatro drones: con motor, sin piloto y con una sola arma láser cada uno. Poe sonríe, Chewie ruge, BB8 y R2 emiten pitidos. A bordo de la nave insignia de la Orden/Imperio, un técnico repentinamente preocupado mirando un monitor de seguimiento ve que los puntos que representan a los cazas de la Resistencia de repente pasan de un centenar a dos mil quinientos, llenando la pantalla de enemigos. Se gira. «Eh, General Hux, ¿señor?»

    Hux se acerca para mirar la pantalla y se queda perplejo. Cada Ala-X dirige veinticuatro drones, los cuales se mueven en perfecta sincronía con cada piloto al mando del Ala-X. Replicando exactamente sus maniobras. Poe grita y Chewie hace lo propio mientras atacan. Los cazas TIE que se aproximan se ven abrumados por esta completamente inesperada demostración de fuerza y por los cazas de la Resistencia, apoyados y respaldados por la flota Almuriana, que se lanzan al ataque de la columna principal de la flota de la Orden/Imperio. Las pantallas se saturan y colapsan, las naves se incendian, y justo cuando Hux ordena retirarse al hiperespacio, su propia nave es acribrillada. Algo sobresalta a Chewie y vemos al Halcón alejarse y salir de la batalla. Mientras Poe da vueltas y dispara triunfalmente a las naves restantes de la Primera Orden, su expresión cambia abruptamente de expresión al acordarse de…

    …Rey.

    Arte conceptual para Duel of Fates

    Coruscant. Las fuerzas de seguridad y control de masas de la Primera Orden/Imperio luchan contra la creciente multitud. Rey, Finn, Rose y sus seguidores derriban a los guardias y se abren camino hacia el complejo del palacio. Finn no sabe en qué dirección ir, C-3PO no está seguro, pero Rey si lo sabe. Puede sentir a Ren.

    Diseño conceptual del libro de arte del Episodio VII

    Se abren camino hasta la sala de recepción. Allí está Ren, le pide a Rey que se rinda. No pueden ganar. Rey lo pone en duda. Ren se echa a un lado para mostrar… a Snoke. La saluda. Finn y ella están conmocionados, atónitos. C-3PO está en modo «Oh cielos». Ella mira a Ren. Clon, le cuenta él. Clon perfecto. Indistinguible del original. ¿Cuántos hay? Pregunta ella. Ren no lo sabe. Realmente, más de los que ella podría derrotar. Más de los que él podría. Más de los que podrían juntos.

    ¿Entonces él ha vuelto completamente al Lado Oscuro? Ben agacha la cabeza. Snoke simplemente se ríe. Esta vez no cometerá el mismo error táctico que cometió la otra vez. No es que importe si lo hace. Mira a la derecha. Dos Snokes más entran por la puerta trasera. Al activar su sable, Rey le dice a Finn y Rose que salgan y continúen con la lucha en otro lugar. Intentará contenerlos aquí. De ninguna manera, le dicen. Disparan sus armas. El trío de Snokes evita los disparos. Snoke paraliza al trío de héroes. Rey deja caer su sable. Snoke ordena a Ren que termine el trabajo. Para completarse a sí mismo. Encendiendo su sable, Ren se acerca a la paralizada Rey, quien lucha inútilmente por alcanzar su propia arma, inactiva, tirada en el suelo. Vibra, pero no va hacia ella.

    Diseño conceptual del libro de arte del Episodio IX

    En los alrededores del palacio, los guardias disparan desde las murallas a la multitud. Algo les hace mirar hacia arriba. Entran en pánico y abandonan sus puestos mientras que su armamento pesado es destruido. Es el Halcón, con Chewie pilotando y disparando. Después de despejar un área de aterrizaje elevada, se posa sobre ella.

    En el interior, Ren está claramente desgarrado. No quiere matar a Rey, pero ya no puede resistirse más a Snoke. Pide perdón, retrocede, levanta su sable… y golpea. Finn y Rose gritan. En el último instante posible algo deja fuera de juego a Rey. Aun así, el tajo de Ren corta la parte superior derecha de su cuero cabelludo. Cae al suelo, jadeando. Ren se para encima suya, con el sable láser listo para atacar. Entonces Ren, Finn, Rose y C-3PO, todos, miran a la puerta principal, sus expresiones reflejan su absoluto asombro. Hay una silueta única.

    Luke Skywalker.

    Avanza. Imposible. (Está muerto. Lo vimos morir al final del Episodio 8, ¿no?).

    Snoke One gruñe. «No puedes estar aquí. Te busqué ¡Tu percepción en la Fuerza se evaporó!»

    «En este plano de existencia, sí. Lo que no significa que pasase al otro. Sabía que seguirías buscándome, usando la Fuerza. Así que tuve que… irme lejos por un tiempo. A ese espacio intermedio. La Fuerza lo permite.» Sonríe. «Estaba cansado. Igualmente necesitaba un descanso.»

    Ren grita que es una proyección, como en Crait, y ataca. Pero esta vez Luke no no esquiva su ataque. Con un movimiento suave activa su sable… su sable original… bloquea el golpe tirando a Ren a un lado. Pero la verdadera batalla es entre él y Snoke. O mejor dicho, Snokes.

    Bajando de su asiento, Snoke enciende su propio sable. Sus dos doppelgänger hacen lo propio. Comienza la batalla. Luke mata a uno de los Snok y lucha contra la pareja restante. En otro lugar, la batalla entre el alzamiento y la seguridad y los guardias se encrudece. Finn y Rose se retiran.

    Fuera, entre el caos, discuten apresuradamente lo que han visto. Los clones de Snoke deben haber venido de alguna parte. Salen corriendo.

    Con Luke y los clones de Snoke ocupados los unos con el otro, Ren se agacha y le tiende una mano a Rey. Entonces se da cuenta de algo y se queda paralizado. Vemos lo que está viendo. Rey está en el suelo, respirando con dificultad. La parte superior de su cabeza había recibido un corte y estaba cauterizada. Entre el hueso que había quedado a la vista, un material transparente cubría parte de su cabeza, entretejiéndose con su cerebro. Bajo las zonas transparentes, destellos parpadeantes. Acercando la mano, Rey toca la zona que ha quedado expuesta, y la retira conmocionada. El descubrimiento ha sido tan inesperado para ella como para nosotros.

    Ren: «Droide. Parcialmente droide. No me extraña que hayas dominado el uso de la Fuerza tan rápido. No me extraña que… aprendas tan rápido. Híbrida. Monstruosa». Toda simpatía, todo potencial afecto por parte de él desaparece en un instante. Ataca con su sable láser. Rodando sobre sí misma, Rey esquiva el golpe, coge su propio sable , lo enciende, y contraataca. Luchan.

    Diseño conceptual del libro de arte del Episodio IX

    Luke mata otro Snoke. Obliga al último a retroceder. Snoke se burla de él. «Realmente eres un Maestro de la Fuerza, Skywalker. Pero yo también. Y tú eres uno.» Mira hacia la puerta trasera. «¡Yo soy una multitud!»

    Por la puerta trasera irrumpen mas Snokes, todos armados con sables de luz. Mientras que Ren y Rey luchan tras él, Luke se preparan para enfrentarse a la oleada de los recién llegados idénticos. C-3PO intenta huir, se encuentra con el caos fuera, rápidamente se retira preguntándose cómo llego a meterse en este lío.

    Fuera, en mitad del furor de la batalla, Finn y Rose salvan a un alto oficial de ser asesinado por la multitud. Los clones del Lider Supremo, ¿de dónde vienen? «Persuaden» al oficial para que se lo enseñen y se aleje, pero no antes de haber cogido alguna munición tipo granadas del personal de seguridad muerto.

    Bajan, van bajando, a los subniveles bajo el complejo de palacio. El asustado oficial les muestra el vigilado lugar donde se producen los clones de Snoke. Finn y Rose atacan. Mientras Finn mantiene a raya a los guardias, Rose coloca los explosivos que cogieron… Sólo que ella que se queda atrapada con con todo dentro del complejo cuando saltan las alarmas y las puertas de emergencia se cierran de golpe. Ella y Finn intercambian una mirada.

    Por encima, más y más Snokes entran en la sala. Snoke le gruñe a Luke. ¡Ríndete! No puede ganar. Retrocediendo, Luke se inclina, coge un sable láser caído. Quizá no pueda, pero siente que la Fuerza está con él. Siempre lo ha estado, incluso en sus peores momentos. Y estos también están con él. Enciente el segundo sable de luz y comienza a blandir ambos, formando dos círculos, a continuación empieza a cruzarlos frente a él. Y luego comienza a pivotar, cada vez más rápido, como un auténtico derviche. Rodeado por una esfera de energía multicolor, se precipita contra los múltiples Snokes, destruyéndolos. No pueden alcanzarle a través de la esfera de energía que ha creado alrededor de sí mismo.

    Cerca, Ren presiona a Rey. Bloquean los sables. Él se burla de ella. Viene de ningún lugar, sus padres no eran nadie. Él… se lo mostrará. Déjala que lo vea.

    Ella intenta resistirse, pero no puede. En su mente, lo ve. Un montaje rápido. Sus padres, traficantes de chatarra, con un bebé. Un bebé con el cráneo deformado. La llevan un cirujano fugitivo en Jakku. Existe una posible operación, pero es experimental y altamente peligrosa. Puede que la mate. Sus padres lo aceptan. Rey es operada. La forma de su cabeza ha quedado normal, pero con componentes de droide en el interior para ayudar a mantenerla viva. La piel y el cabello naturales crecen rápidamente sobre la apertura quirúrgica. Sus padres no pueden hacerse cargo de ella. La abandonan de niña, pagando lo que pueden a Unkar Plutt para que cuide de ella. Éste la abandona de niña, pero ella se convierte en chatarrera y de alguna manera, sobrevive.

    Rey está conmocionada por los recuerdos recuperados. Se relaja, retoma el control, apaga su sable. Ren se detiene, todavía contrariado, pero finalmente decide que tiene que matarla. Para salvarla de ella misma. Para purificar la Fuerza. Por su propio bien. Ella cae hacia atrás, con sus ojos cerrándose de resignación y cansancio, y él se abalanza.

    Justo sobre el reactivado sable láser de ella, que abre sus ojos de golpe. Sobresaltado, atravesado, y tan confundido como siempre, Ren muere frente a ella… Asesinado de la misma manera que él mató a su padre.

    Luke, exhausto, se detiene. La bola de fuego que lo rodeaba desaparece. Quedan tres Snokes. El Líder Primero se muestra triunfal. Un Maestro Jedi puede seguir una y otra vez, pero la potencia de un sable de luz es finita. El trío de Snokes lo rodea. Se acabó.

    Abajo, Finn grita a la encarcelada Rose, pero ella simplemente le sonríe. Una sonrisa de resignación… mientras activa los explosivos. Finn se agacha. El área de la fábrica de clones es destruída.

    Arriba, un sorprendido Snoke reacciona. Con la atención momentáneamente distraída, Luke reactiva su par de sables láser y los lanza. Dos Snokes son seccionados y asesinados El Snoke superviviente mira hacia la puerta trasera, pero no hay mas Snokes, ningún Primer Líder de reemplazo más. Todo ha quedado reducido a uno. Pero es suficiente. Alzando su propia arma, comienza a avanzar. Luke espera su final.

    «¡Luke!»

    Rey le lanza su sable láser, Luke lo atrapa, y acaba con Snoke. Se derrumba sobre Rey y ella cae sobre él, sollozando. Vemos la parte expuesta de su «cerebro» parpadeando. «Dijo que era un monstruo. ¡Soy un monstruo!»

    Luke da un paso atrás, la mira, y levanta su mano mecánica. «No eres un monstruo. Tú eres Rey. Simplemente una versión mejorada.» Juntos abandonan la sala de recepciones.

    Sobre Almuria, Poe y R2 triunfan. También los Almurianos. Pero se mantienen decididamente neutrales, advierte su líder a Poe. Claro, claro… Lo que tú digas, responde un Poe sonriente. La Resistencia necesita mas neutrales como ellos. R2 le informa que a través del canal secreto de comunicaciones hiperespaciales le han dicho que el Primer Líder ya no existe y que Rey y Finn están bien. Rose… Finn y R2 se ponen serios. Regresan a la superficie de Almuria.

    En el palacio en Coruscant, la victoriosa insurgencia saluda a Rey y Luke cuando salen del palacio hacia los alrededores, que está repleta de máquinas de guerra humeantes, etc. C-3PO, sacudiéndose, los sigue por detrás. «Sabía que había algo familiar en esa chica,» murmura.

    Luke de repente se tambalea, tiene que sentarse contra un árbol en el parque imperial. Una preocupada Rey se inclina sobre él. Él sonríe. Está bien. Ahora todo está bien. La Fuerza está, finalmente, en equilibrio. Ella le dice que se va a poner bien. Él le dice que ya está bien. Sin embargo, hay una pequeña cosa que ella tiene que hacer por él.

    «¿Cómo? Lo que sea.»

    Sonríe cansadamente. «Solamente una cosita. Cuida de la galaxia.»

    Mira hacia el sol poniente (un sol esta vez). Su sonrisa se ensancha. Deja de respirar. Sin existencia intermedia esta vez. Susurra algo.

    «Tía Beru.»

    Y muere, ojos abiertos, mirando.

    Reprimiendo sus sollozos, Rey cierra suavemente sus ojos. C-3PO está ahí para consolarla. ¿Y ahora qué? ¿Realmente está acabada la Primera Orden/Imperio? C-3PO no lo sabe. Pero ha visto mucho, y si algo ha aprendido es que nada es nunca, realmente, completamente cierto. Alzando la mano, le toca la parte abierta del cráneo. ¿Alguien le ha dicho últimamente lo hermosa que es? Resopla, luego empieza a reír, suavemente. Entonces su expresión cambia al ver a Finn, magullado pero vivo, apareciendo cojeando a través del humeante complejo Imperial. Llega hasta ella y ella se levanta para encontrarse con él.

    C-3PO niega con la cabeza tristemente. «Orgánicos. Nunca los entenderé.»

    Retrocedemos mientras Finn corre a abrazar a Rey, con C-3PO tras ellos y Luke sentado serenamente, sonriendo, bajo el árbol.

    Fin.

  • El juramento del Amanecer Plateado: Capitulo II «Solución simple»

    El juramento del Amanecer Plateado: Capitulo II «Solución simple»

    Por Mariana Paola Gutiérrez Escatena y Jose Alabau Casaña

    ¿Cómo estáis amigos bibliotecarios? Os traemos esta vez la traducción del segundo capitulo, «Solución simple«, de la novela china online The Vow of Silver Dawn, (El juramento del Amanecer plateado) del anónimo autor denominado “Su majestad el Rey”, situada 50 años antes de la precuelas. Si no habéis léido el primer capítulo, lo podéis encontrar aquí. ¡Esperamos que lo disfrutéis!

    Capítulo 2: Solución simple

    Si no fuera por el tono de absoluta sinceridad en la voz del chico, sin siquiera un rastro de sarcasmo, el quarren habría golpeado el escritorio con sus manos acabadas en puntas succionadoras.

    Entonces, ¿conoces al mythrol?» preguntó Mostema al holograma.

    «Sí».

    El quarren no pudo evitar preguntar: «¿Al mythrol? ¿El mismo mythrol que se llama a sí mismo el pastelero de la mansión, pero que anda constantemente por los bares y casinos de los bajos fondos?»

    Sean se rió: «Sí, gracias a su informe de investigación, que me facilitó el trabajo, pude identificar el objetivo directamente».

    «Ese mythrol es muy astuto y muy peligroso. ¡Debes tener cuidado con él!»

    Una expresión irónica apareció en la cara de Sean en respuesta a las palabras del quarren. «Sí, muy astuto. Solo me llevó dos horas encontrarlo y conseguir información sobre él.»

    El quarren quería decir que ni siquiera sus mejores agentes, aunque hubieran estado trabajando dos semanas, podrían haberse acercado al mythrol, pero las palabras murieron en su garganta.

    Entonces recordó que el joven muchacho también era un Jedi; podría haber usado algún truco mental para que el mythrol cantara todo…

    Mostema preguntó: «¿No usaste la Fuerza?»

    «Por supuesto que no, Maestra. He tenido en cuenta sus enseñanzas».

    Una mirada desconcertada apareció en el rostro del quarren:»Espera, ¿de qué demonios estás hablando? ¿Por qué no usaste la Fuerza?

    Al ver la confusión del quarren, Mostema explicó: «Sean no está particularmente dotado en la Fuerza. Su sensibilidad está por debajo del promedio cuando se compara con otros padawan de su edad. Así que mientras trabaja duro para fortalecer su conexión, mejor que no adquiera el hábito de ser demasiado dependiente de ella. La Fuerza es más que una herramienta para que los Jedi la usen».

    Sean parecía avergonzado de sí mismo cuando dijo: «Los tres pilares de un Jedi son la Fuerza, el conocimiento y la autodisciplina. El primero me ha faltado desde que nací, así que si tratara de confiar en él para hacer lo que quisiera, sería aún más vergonzoso…»

    Bien, pensó el quarren, sin entender muy bien de lo que hablaban. “Pero sin la Fuerza, ¿cómo hizo el padawan para que el chef hablara?”

    Como si le leyera la mente, Sean dijo: «Fui a todos sus bares y casinos favoritos hasta que lo encontré, lo emborraché y gané todas sus posesiones apostando. Fue fácil conseguir que me lo contara todo después de eso».

    El quarren miró su propio informe, en la sección sobre el mythrol. Señalaba que era «un experimentado criminal de carrera, un jugador muy activo y un gran bebedor».

    Pero, como agente de la República, el quarren rápidamente recuperó la compostura y preguntó: «¿Le dio la ubicación de la mansión?»

    «Me dijo cómo hacer un pastel Kashyyykian de siete capas. ¡Creo que puedo hacer uno mejor que el suyo ahora!» respondió Sean.

    El quarren frunció el ceño. ¡¿Qué tiene que ver una receta de postre con todo esto?!

    «Él consiguió su trabajo en la mansión con las recetas secretas de sus postres. Ahora que puedo hornearlos mejor que él, puedo reemplazar al mythrol como chef de pastelería en la mansión de Green Dawn Hill…» Explicó Sean.

    El quarren no pudo evitar interrumpir: «Un momento, ¿la mansión del presidente está en Green Dawn Hill?»

    «Sí, en el lado noreste. Difícil perderse.»

    «¿Te lo dijo el mythrol?»

    «Sólo lo seguí hasta allí.»

    «…’¡¿Lo seguiste hasta allí?!» preguntó incrédulo el quarren, mientras miraba los archivos del informe en el datapad que tenía en la mano, que, con todo lujo de detalles, describía a los innumerables agentes de élite que habían intentado seguir al personal de la mansión y que habían sufrido muertes brutales.

    «Pasé un par de días rastreando el paradero de mythrol antes de que me pusiera en contacto formalmente con él, y descubrí que cada vez tomaba una ruta diferente hacia la mansión, antes de desaparecer repentinamente. Si lo hubiera rastreado más allá de eso cada vez, podría haberme detectado.»

    El quarren asintió con la cabeza; ¡por fin algo que coincidía con su kriffin informe! [nota al final]

    «Pero estos caminos aparentemente ocultos revelaron la verdad, porque una observación cuidadosa mostró que no importaba dónde desapareciera, los lugares siempre estaban cerca de alcantarillas o instalaciones subterráneas similares. No fue difícil deducir de ahí que la mansión tiene rutas de entrada especiales que conducen directamente a ella a través del sistema de alcantarillado.»

    Vamos muchacho, ¿realmente tuviste que añadir «no fue difícil de deducir» y echarle sal a la herida?

    «En realidad no es un método poco común; el ‘Manual del nuevo agente‘ publicado en Corellia documentó 27 casos similares en los que otras mansiones ocultas utilizaron métodos parecidos para trasladar al personal. Encontré la empresa constructora local responsable de la construcción de la alcantarilla, recuperé y analicé todos los planos arquitectónicos de su base de datos, determiné la estructura de todos los pasajes ocultos y los rastreé hasta la ubicación de la mansión. Después de todo, resulta que estos déspotas del Borde Exterior no son muy listos».

    El quarren borró silenciosamente todos los archivos de investigación almacenados en su datapad, jurándose a sí mismo no mencionar nunca su trabajo de los últimos años a otra alma viviente.

    Sean seguía entusiasmado: «Además, según mi investigación, dentro de cinco días el presidente hospedará a varios jefes de la mafia en la mansión. Creo que sería una gran oportunidad para hacer un movimiento!»

    Mostema golpeó con un puño el escritorio, y dijo: «¿En cinco días? Esta podría ser nuestra oportunidad.»

    El quarren se estremeció: «Maestra, ¿planeas ejecutar a todo el sindicato criminal de Jamie?»

    Los dos Jedis le dieron simultáneamente una mirada desconcertada.

    Con voz seria, Sean explicó «¿Cómo podríamos? Los Jedi no buscan iniciar peleas, no puedo ni imaginarme asesinar a un legítimo jefe de estado. La razón por la que hemos trabajado tan duro para reunir pistas y pruebas es para que Jamie pueda recibir un juicio justo de acuerdo a la ley, para mostrar al público sus actividades criminales, y para alentar a que los ideales de paz y justicia arraiguen profundamente en los corazones de la gente de Bergamore. El uso de la violencia para acabar con la violencia sólo dará a luz a otro dictador que viole la ley y la disciplina».

    El quarren se sintió avergonzado. Tampoco es que le hubiera dado muchas vueltas a pensar en todo lo que implicaba el estado de derecho.

    Sin embargo, rápidamente dio voz a otra pregunta. «Si no es una ejecución, ¿qué clase de oportunidad presenta este banquete dentro de cinco días? ¿Por qué tenemos que esperar hasta entonces para entrar a hurtadillas? ¿No podríamos simplemente entrar, obtener las pruebas y salir?»

    «Un hombre tan cuidadoso no dejaría nada concreto por ahí, ni siquiera en su propia mansión», respondió Sean.

    El quarren no pudo evitar continuar su interrogatorio, «¡Incluso la existencia de la propia mansión constituye un crimen! Con su salario de presidente, no habría podido adquirir tal propiedad ni en mil años, sin mencionar que siempre reclamó a Coruscant que nunca gastara más de cinco mil créditos al año! Es más, abundan los rumores sobre la extravagancia de su casa, que está llena de toda clase de raros tesoros…»

    «Podría decir fácilmente que la mansión es propiedad de otra persona, y que sólo vive allí temporalmente. De hecho, según mi investigación, el dueño de la mansión es un accionista de la Corporación de Industrias Pesadas Bergamore, no el propio Presidente.»

    «En tan solo unos días, ¿ya ha investigado a todos los de la mansión?

    El quarren mantuvo su línea de interrogatorio. «Pero ha vivido en la mansión tanto tiempo, que tiene que haber alguna evidencia de crimen, ¿no? Esqueletos en el armario, por así decirlo…»

    «Existe la posibilidad, pero creo que un criminal tan conspirador nunca bajaría la guardia, ni siquiera en su propia casa. Por ejemplo, podría utilizar palabras clave al emitir órdenes ilegales, que no podrían ser utilizadas como prueba directa aunque las órdenes fueran grabadas».

    El quarren finalmente se calló.

    «También, según algunos visitantes de la mansión, tengo razones para creer que un señor del crimen suficientemente cauteloso gestionaría cuidadosamente el riesgo que implican todos los movimientos de su organización, de modo que ninguna persona tenga pleno conocimiento del alcance de la actividad ilegal que se está llevando a cabo, o incluso que sea cómplice de un delito. Esto se suma a la dificultad de reunir pruebas sólidas. Al mismo tiempo, las múltiples capas de gestión de las tareas y la comunicación unidireccional dificultan el rastreo hasta el propio Presidente, incluso si pudiéramos infiltrarnos y traspasar varias capas».

    Al oír todo esto, el quarren se deseperó un poco. «¡Jamie Brasen no está loco! ¿Quién instalaría salvaguardias tan elaboradas en su propia mansión? ¿No tiene miedo de morir por exceso de trabajo? «

    «Jamie Brasen es un tirano muy peligroso, y todos tienden a ser poco más que paranoicos, a veces completamente locos, por lo que tenemos que asumir que no podemos predecir sus acciones usando la lógica convencional. Tampoco podemos permitirnos subestimarlo; después de todo, durante todos estos años ha tenido a la élite de los agentes de inteligencia de la República atrapados en un círculo sin salida», señaló Sean.

    Los ojos del quarren se llenaron de tristeza. «¡Lo dices como si fuera imposible llegar a él! Si el riesgo es tan alto como lo describes, entonces ¿cómo piensas llevar a cabo la misión?»

    «Entraremos a través del banquete, dentro de cinco días», respondió Sean. «Él puede entrenar a sus subordinados en la mansión para que se comuniquen usando un código, pero con otros líderes criminales lo más probable es que tengan que hablar en básico o en algún otro idioma común»

    Mostema interrumpió antes de que Sean pudiera terminar de hablar. «No podemos descartar la posibilidad de que hagan uso de algún tipo de enlace especializado, encriptando y desencriptando las transmisiones sobre la marcha, y autodestruyéndose después para evitar dejar pruebas».

    «Sí, Maestro, yo también había considerado esto. Jamie Brasen puede estar ocupado dándole vueltas a códigos para encriptar sus comunicaciones, pero no le servirá de nada porque yo estaré allí personalmente».

    Mostema asintió, «Muy bien, lo dejo en tus manos».

    «¡No está ‘muy bien’ en absoluto!», intervino el quarren. «Maestra Jedi, ¿quieres decir que permitirás que Sean se infiltre en la finca? ¡Es demasiado arriesgado!»

    Mostema respondió seriamente: «Lo sé. Hacer que un Caballero Jedi realice este tipo de infiltración, con el objetivo de seguir un líder político legítimo, naturalmente pondrá en duda el resultado de la investigación. Además, será especialmente controvertido si usamos la Fuerza para coaccionar los pensamientos de cualquiera que esté involucrado en la investigación. Tales acciones serían fácilmente atacadas tras el escrutinio de un equipo de abogados cualificados. Hay que tener en cuenta todos los riesgos que asumimos, y hace bien en recordárnoslos. Así que Sean, debes ser consciente de que no debes usar la Fuerza durante esta operación».

    «Lo entiendo, Maestra.»

    El quarren gritó abatido: «¡Lo siento, Maestra Jedi, pero no lo entiendo! ¿De verdad estamos teniendo una conversación en básico? ¿Por qué me da la sensación que los dos, maestra y aprendiz, siempre están hablando en su propio idioma? ¿Habéis entendido algo de lo que he dicho? La mansión de Jamie Brasen es la guarida de un tigre de hielo que se ha mantenido en estricto secreto durante tantos años. El maníaco tirano ha estado operando fuera de ella durante décadas ¡¿Quién sabe con cuantas trampas estará equipado ese lugar?! ¡¿Está dejando que un padawan de 17 años se infiltre ahí, Maestra, sin usar la Fuerza, el día en que todos los capos del planeta estarán allí en un banquete?!»

    Mostema miró al quarren otra vez. «Entonces, ¿tienes alguna sugerencia para Sean?»

    Sean miró al alienígena expectante.

    Los tentáculos faciales del quarren se abrieron tanto en estado de shock que pensó que podrían partirse.

    ¡No me mires así!, pensó. No entiendo el mundo de los Jedi. ¿Preparar el explosivo y luego pedirme consejo sobre cómo desactivarlo? Sí, tengo un consejo para ti: ¡sal a dar un largo paseo por una esclusa de aire! ¡Vosotros los Jedi, tratáis la Fuerza como una especie de aparato básico que podéis bloquear y desbloquear como si nada!

    ¿Qué más había que decir?

    «Tengan cuidado, y manténganse a salvo», dijo secamente el quarren.

    Sean se lo agradeció. «¡Entendido! Cuanto más compleja y difícil es una misión, más hay que centrarse en los fundamentos. No es de extrañar que seas un agente de élite de la República; con tan pocas palabras, te las arreglas para decir tanto».

    El quarren apenas logró reunir un «Sí, claro».

    «¿Tienes un plan preliminar para la operación de dentro de cinco días?» Le preguntó Mostema a Sean.

    «Sí». Sean respondió. «Aunque tenga que improvisar algunos detalles, con los recursos disponibles he desarrollado un marco de trabajo aproximado. Lo compartiré con usted, así que espero que pueda darme alguna crítica constructiva».

    Después de esto, Sean sacó su comunicador de brazalete y presionó una serie de teclas en una breve sucesión. Un flujo de datos comenzó a transmitirse rápidamente cuando una luz indicadora parpadeó continuamente.

    La transmisión continuó durante bastante tiempo.

    El quarren no pudo evitar tocar su pantalla, pensando que su datapad había fallado. “¿Se ha interrumpido la transmisión? Mi terminal muestra que el archivo aún no se ha recibido».

    «Tenga la seguridad de que los archivos del plan de operaciones suelen ser bastante grandes, por lo que la transmisión puede llevar algún tiempo», respondió Mostema.

    El quarren se quedó estupefacto. ¿Bastante grande? Este canal de comunicación podía transmitir una enciclopedia galáctica completa en menos de diez segundos, y ya habían pasado cinco minutos. ¿Estaban estos dos compartiendo un holograma del plano global de Coruscant, con más de cinco mil niveles llenos de un billón de habitantes?

    Cuando el quarren comenzaba a impacientarse, una luz verde de confirmación se encendió en su datapad, indicando que la transmisión se había completado. Con los dedos comenzando a temblar, el quarren abrió el archivo.

    Ola tras ola de archivos aparecieron a la vista, clips de video se esparcieron como estrellas en el cielo, todos conectados entre sí con una serie de líneas complejas de muchos colores diferentes, formando una red visualmente deslumbrante y complicada.

    Interiormente, el quarren estaba pensando: «¿Seguro que no me enviaste el plano global de Coruscant, no? ¿Un ‘marco aproximado?’ ¡Tu definición de ‘bruto’ es un insulto en básico galáctico en cualquier parte de la República! «

    Por supuesto, Mostema reflexionó por un momento antes de decirle a Sean: «Es bastante simple, pero de momento es aceptable. Te ayudaré a ordenarlo un poco, así que continuaremos a partir de lo que tienes «.

    «¡Con mucho gusto!»

    Mostema luego miró hacia el quarren. «Señor Squak, ¿tiene algo más que agregar?

    El quarren solo pudo soltar una risa seca y triste.



    [Nota de los traductores]. En el texto en inglés hemos encontrado la palabra kriffing, término acuñado por Timothy Zahn para evitar el uso de la palabra «f*cking» y que se ha usado en más obras. Lo hemos escrito castellanizado como kriffin porque aparece así en otras publicaciones oficiales editadas en España. Aquí tenéis más información. Esperamos que os haya gustado este capítulo y recordad que tenéis el primero en este enlace. Respecto al texto en inglés, podéis leerlo aquí. Mario Tormo ha realizado una corrección ayudado por una segunda traducción también en inglés que se puede consultar aquí. ¡Que la lectura os acompañe!

  • Lee en exclusiva el primer relato de La Alta República en Español

    Lee en exclusiva el primer relato de La Alta República en Español

    Traducción por Mario Tormo

    La revista Star Wars Insider recupera en su último número los relatos cortos canónicos y lo hace con la primera parte de Starlight, Go Together, una historia escrita por Charles Soule y enmarcada en La Alta República. Os traemos la traducción en exclusiva.

    Starlight:
    VAMOS JUNTOS
    (Primera parte)

    El Borde Exterior. La Baliza Starlight.

    Joss Adren recogió un montón de ropa sucia y manchada de grasa del suelo. Se lo pensó un momento y luego hizo una bola y la metió encima de la ropa limpia que ya había echado dentro del saco que estaba usando de equipaje.

    Echó un vistazo al dormitorio. Nada que necesitase. Siempre viajaba ligero cuando trabajaba.

    —Todo listo —dijo, tirando el saco sobre la cama, al lado de varias maletas pequeñas que contenían la ropa de su mujer, preparada horas antes, y apostaría cien créditos a que no había ningún calcetín sucio en ninguna de ellas.

    –¿Estás lista? —-le preguntó Joss, hablando hacia la pequeña sala de estar que completaba el resto de su espacio personal a bordo de la Baliza Starlight.

    Estaba magníficamente diseñada, como todo en la estación, pero el espacio en el espacio siempre era escaso.

    —Quizá podríamos comer algo antes de irnos de aquí —añadió.

    Las cantinas en la Baliza Starlight eran excelentes, servían platos de todo el Borde Exterior, para mostrar las distintas culturas que integraban este lejano extremo de la República. Este principio se trasladaba a toda la estación. Su estructura usaba minerales metálicos de muchos mundos diferentes y contaba con artesanos, contratistas y personal de planetas de todo los Territorios del Borde Exterior.

    La Baliza Starligh era una maravilla. Joss nunca había visto nada igual, y eso que su trabajo le había llevado por media galaxia.

    Él y Pikka eran gestores de proyectos, especializados en conseguir completar trabajos a gran escala. Resolvieron errores de última hora en el código, silenciaron ruidos de tuberías y se ocuparon de las fugas de refrigerante.

    Habían pasado los últimos meses preparando la Baliza Starlight para su inauguración oficial… pero ahora el último tornillo ya estaba atornillado y la última soldadura estaba soldada. Incluso las reservas biológicas estaban completamente guarnecidas. Se las veía solitarias sin los turistas que esperaban recibir para que pudieran tener una ligera idea de la biodiversidad de mundos como Mon Cala y Felucia… Aun así eran exhuberantes y hermosas, incluso los ecosistemas desérticos.

    La Baliza Starlight estaba, al fin, terminada, y Joss y Pikka habían jugado un papel importante para que esto fuera así. Razón suficiente para estar orgullosos. Joss no se consideraba demasiado sensible, pero este era un lugar especial, emblema de todo lo que la República Galáctica podría y debería ser. Pero justo en ese momento, Joss estaba deseando salir de allí. Su mujer había planeado unas vacaciones para los dos, a un destino sorpresa. Conociendo a Pikka, sería un lugar espectacular.

    Tenían que coger la próxima nave de vuelta a Coruscant, y Pikka había dejado muy claro que no podían llegar tarde. Así que no estaba muy claro por qué, ahora que Joss lo tenía todo listo por fin, ella estaba completamente absorta en su tableta de datos, tecleando, y con la cara arrugada con esa expresión de concentración que a él… Bueno, que le gustaba tanto. Estaba loco por esta mujer. Sobre todo por sus ideas. Ella veía la galaxia de una manera que él no podía, lo que significaba que estaba constantemente sorprendiéndolo y fascinándolo. Pero también amaba su pequeño, que no delicado, cuerpo y su pelo rizado. Pikka lo hacía sentir… En casa. No importaba donde estuvieran, ella era su hogar.

    —¿No me dijiste que bajo ninguna circunstancia podía hacer que llegásemos tarde? —dijo Joss.

    —¿Hmm? —murmuró Pikka, sin dejar de mirar su datapad.

    —¿Qué estás leyendo? —preguntó—. ¿Una apasionante novela de Zeltron?

    —Ojalá —dijo ella.

    Levantó la tableta de datos. Mostraba el consumo de energía por toda la Baliza Starlight, la energía fluía yendo y viniendo a lo largo de miles de kilómetros de cables y conductos. Una red luminosa con la forma esquematizada de la estación: una gigantesca esfera central con extensiones en forma de torre en cada polo.

    —Vale… —dijo Joss sin entenderlo.

    —Mira —dijo Pikka señalando un pequeño y único punto de datos—. Es muy alto.

    Joss entornó los ojos hacia el datapad.

    —Hmm —dijo—. Sí. Aunque no mucho.

    —No mucho. Pero si un poco. Y hace un minuto el porcentaje era menos de la mitad.

    Joss sabía lo que se mujer estaba pensando. Habían sido contratados para optimizar la Baliza Starlight. Y aunque habían realizado ese trabajo, y esta pequeña subida de tensión era apenas notable, su fantástica esposa se había dado cuenta. Y ahora él también.

    Suspiró.

    —Vamos a resolverlo.

    Ella sonrió.

    Pikka se dirigió hacia la puerta, dando por sentado que Joss la seguiría. Todo pensamiento de que pudieran llegar tarde al transporte, y con ello a las vacaciones, se había esfumado de su cabeza.

    Josh suspiró de nuevo. A su mujer le encantaban los rompecabezas.


    Me encantan los rompecabezas, pensó Pikka, avanzando con determinación a lo largo de un pasillo, centrada sobre todo en la tableta de datos que sostenía con una mano, aunque sintiendo que Joss la seguía de cerca. Siempre sabía cuando su marido estaba cerca, se sentía bien, protegida y reforzada. Nada de eso si no estaba. Así de simple.

    Aunque también podía ser porque hacía mucho ruido. Joss no era un hombre pequeño. No le sorprendería descubrir que uno de sus padres fuese un reek.

    Dobló una esquina y casi choca contra Shai Tennem, posiblemente la última persona en toda la estación que hubiese querido ver. Shai era un bith, un bith peculiar, puesto a cargo de la supervisión de la Baliza Starlight por la propia Canciller de la República, Lina Soh. Era célebre (o muy conocido) por sus increíblemente exigentes normas. Le irritaría mucho encontrar una anomalía en la transferencia de energía, aunque fuese insignificante.

    Y todavía peor, Shai Tennem no estaba solo. Encabezaba lo que parecía ser un grupo de visita. De repente le vino a la cabeza, sí, Joss lo había mencionado. Varios dignatarios de la República habían ido a ver la estación terminada unas semanas antes de que estuviera completamente operativa. Reconoció al almirante Kronara, un oficial de alto rango de la Coalición de Defensa de la República. En cuanto a los demás…

    Jedi. Con túnicas blancas y doradas, adornadas con patrones de filigranas estampados por aquí y por allí, y con sus sables de luz enfundados visibles en la cadera o colgando sobre el pecho.

    Burryaga, Avar Kriss y Elzar Mann

    Una humana alta y rubia, caminando junto a un hombre de pelo negro con la piel caramelo. Un ithoriano de cráneo curvo y ojos muy abiertos. Una duros hembra. Otra humana peinada con largas y hermosas trenzas grises, al lado de un prominente wookiee de pelaje dorado (Pikka no sabía que hubiera Jedi wookiees).

    Mikkel Sutmani, Burryaga y Bell Zettifar

    A puerta cerrada, Joss los llamaba ‘magos espaciales’. Los Jedi tenían extrañas habilidades y poderes, y Pikka imaginaba que podrían hacer uso de esa magia para hacer mucho daño si quisieran. Por su experiencia, la gente poderosa usaba ese poder en beneficio propio. Pero la Orden Jedi no. Ellos eran buenas personas. Increíble e incontestablemente bondadosos, consagrados a ayudar a la gente.

    —Ah, Sra. Adren —dijo Shai, con su voz afilada y cortante—. Encantado de verla. Les estoy enseñando la estación a los emisarios de la República.

    Tennem se giró para ponerse frente a los Jedi.

    —Amigos míos, les presento a Pikka y Joss Adren. Fueron fundamentales para garantizar que la construcción de la Baliza Starlight se hacía en tiempo y sin errores.

    —Encantado de conocerles —dijo Joss. Incluso hizo una ligera reverencia.

    ¿En qué estarán pensando? Pensó Pikka, sintiendo el calor de la tableta de datos entre sus manos.

    —Igualmente —respondió sonriendo la Jedi rubia—. Gracias por su trabajo. Este sitio es increíble.

    —¿Por qué no se unen a nosotros? —dijo Shai a Joss—. Estoy seguro de que pueden ofrecernos información adicional sobre la estación Starlight que seguro sería de interés para nuestros invitados.

    Pikka echó un vistazo a su datapad. Ese pequeño incremento en el consumo de energía que había descubierto estaba a punto de convertirse en una sobrecarga. Apretó los dientes.

    El Jedi wookiee estaba mirándola. Ladeó la cabeza.

    ¿Me está leyendo el pensamiento? Pensó ella.

    —Joss, deberíamos irnos —dijo Pikka, esperando que Joss también pudiera leerle la mente—. No podemos llegar tarde.

    Él le lanzo una mirada rápida.

    —Cierto —dijo Joss volviéndose hacia el almirante—. De hecho vamos a aprovechar el viaje de vuelta con ustedes.

    Kronara lo confirmó asintiendo levemente.

    —Vamos ahora de camino al hangar. Joss, ¿no es así? Yo me daría prisa en llegar, o nos iremos sin tí.

    Shai Tennem habló.

    —Perfecto. Acompáñennos los dos. Unos droides de transporte pueden traer las pertenencias de sus dependencias.

    La frecuencia cardiaca de Pikka se disparó. Iba a tener que exponer el problema frente a Shai, ¿no? Delante de esta importante gente, tendría que ponerse en ridículo a sí misma y al administrador de la estación. Peor aún, esto podría convertirse, de hecho, en un verdadero problema. Tenían que marcharse, para descubrir si el problema de energía no era más que un error.

    Por el rabillo del ojo vio que el wookiee se giraba hacia la Jedi de pelo cano y susurraba discretamente en su lenguaje. La mujer alzó una mano.

    —En realidad, administrador Tennem —dijo la Jedi—, ¿no deberían los Adrens disfrutar de sus últimos momentos en la estación antes de partir? Parece que ya han hecho lo que les correspondía para con la Baliza Starlight.

    Shai asintió con deferencia.

    —Como usted diga maestra Assek —dijo.

    —Bien —dijo Pikka, tirando del brazo de Joss—. Encantada de conocerles a todos.

    Los Jedi se separaron para dejarlos pasar. Pikka estaba pensando que sentía un hormigueo en la piel. Aunque quizá era solamente su imaginación.

    Giraron una esquina y le mostró la tableta de datos a Joss.

    —Está empeorando —dijo ella con voz calmada.

    Joss echó un vistazo. Frunció el ceño.

    —Por aquí —dijo, y echó a andar por el pasillo.


    Josh almacenaba los mapas en su cabeza; una de las razones por las que era tan bueno en su trabajo. Estudiaba los zonas de trabajo hasta que memorizaba los sistemas y subsistemas, de la misma manera que los cirujanos conocían los cuerpos de sus pacientes. Y la Baliza Starlight no era una excepción.

    Desde que Pikka le mostró la lectura de energía anómala su cerebro se había movido a través de ese mapa mental. Estaba concentrándose, recreando la estación en su cabeza, y eso lo llevaba hasta…

    Ahí. Conducto 398-GX14, situado detrás de un panel de acceso cerca de la entrada del Templo Jedi de la Starlight.

    —Acaba de incrementarse otro veinte porciento —dijo Pikka.

    Joss arrugó la frente. Aún no estaban en el nivel de ‘evacúen la estación’, pero si seguía incrementándose…

    Abrió la puerta de la caja de registro del Conducto 398-GX14, se arrodilló y miró dentro, recibiendo una bocanada de olor a metal caliente y sobrecargado. Apartó varios mazos de cableado y rápidamente vio el problema. A un metro del conducto, un concentrador de resistencias se había fundido. Estaba actuando como un tope entre los distribuidores de energía, no dejaba pasar la corriente, tan sólo la acumulaba y la incrementaba. Joss ya había visto esto antes; probablemente producido por un cable mal colocado. Aunque hubiera sido originado por un fallo cometido por un droide ensamblador o un técnico, un pequeño error había creado un lazo de realimentación, en bucle e incrementándose, acelerándose.

    Y este conducto en particular era una ramificación que conducía directamente al sistema del reactor principal, lo que significaba…

    —Tenemos que arreglar esto ya —dijo Joss con total naturalidad—. Cortocircuitará toda la maldita estación.

    —¿Podemos cortar el suministro eléctrico de esta sección? —preguntó Pikka—. ¿Ganar algo de tiempo?

    —No tenemos autorización ahora que nuestro contrato ha terminado, y sólo tenemos unos treinta segundos antes de que la sobrecarga sobrepase al concentrador de resistencias. Pero puedo arreglarlo. Conozco un truco: puedo crear un circuito temporal para disipar la energía. Nos irá bien.

    Joss sacó una de las llaves que solía llevar siempre con su ropa de trabajo. Nunca sabías cuando ibas a necesitar una llave inglesa. Metió la mano en el conducto… Y se detuvo. Flexionó los dedos, intentó alargar la mano, intentó… Los brazos de Joss eran tan grandes como el resto de su cuerpo; buenos para trabajo de construcción. Buenos para todo tipo de trabajos. Las cicatrices en sus nudillos lo atestiguaban. Pero no eran buenos para meterlos en pequeños conductos eléctricos.

    —No va bien. Mi brazo es demasiado grande.

    Miró a Pikka. Quedaban quince segundos, más o menos.

    —Déjame a mi —dijo ella—. Dime qué hacer.

    No protestó. Simplemente le dio la llave a ella.

    —Vas a tener que hacerlo al tacto —dijo Joss, mientras su mujer se arrodillaba y metía el brazo por la apertura—. Pero no toques las paredes del conducto. Puedes absorber la carga y electrocutarte.

    Pikka lo miró con frutración.

    —Joss… No sé lo que estoy haciendo. Soy de sistemas. Tú eres el mecánico.

    Puso su mano sobre el brazo de ella.

    —Yo te guiaré. Sentiré cuando has llegado al lugar correcto.

    Pikka extendió la mano lentamente dentro del conducto. Entondes, de repente, una ligera descarga, transmitida a través de sus brazos y hasta la punta de sus dedos: había encontrado el concentrador.

    —Ok —dijo él—. Hay un pequeño enganche al final de la llave. Fíjalo y luego gira hacia la derecha. No mucho, rápido. Gírala este tiempo, ni más ni menos —aumentó su presión con el dedo índice durante un segundo y medio y luego lo apartó.

    —¿Lo tienes?

    —Sí —dijo ella.

    Joss esperaba que fuera así. Y si no funcionaba… Bueno, estaban en contacto. Si la energía acumulada se descargaba a través de su cuerpo, los dos se irían juntos.

    Pero no fue así. De repente el pasillo transmitía serenidad, calma. La sensación de vibración había desaparecido, demasiado sutil para escucharla hasta que habo desaparecido.

    —Creo que lo he conseguido —dijo Pikka.

    —Estamos vivos —respondió Joss—. Las luces siguen encendidas. Dos buenas señales.

    Pikka sacó su brazo del conducto con cuidado. Joss se inclinó para mirar y sí, el problema estaba resuelto.

    Miró a su mujer.

    —Si hubiésemos ido al hangar como teníamos pensado… Si no hubieras ejecutado ese último análisis de los sistemas de la estación…

    —Lo sé —dijo Pikka.

    Se inclinó hacia delante y le plantó un buen beso en los labios, ni demasiado largo ni demasiado corto.

    —Eres un hombre muy afortunado.

    Chasqueó los dedos.

    —Vamos —dijo ella—. Tenemos una nave que coger.


    El Tercer Horizonte era una nave elegante. Un crucero de clase Emisario, resplandeciente: el culmen del diseño en naves Republicanas, viajando a toda velocidad por el hiperespacio de vuelta a Coruscant. Estaba claro que no era la peor nave en la que se habían subido los Adrens.

    Pikka estaba sentada en la plataforma del hangar, acabando un informe de incidencias para Shai Tennem sobre el problema del cableado en la Baliza Starlight.

    Lo envió y miró a Joss al otro lado del Hangar, estaba admirando uno de los nuevos Longbeams que eran parte de las naves de apoyo del Tercer Horizonte. Alargados, elegantes y estrechos, los Vigalarga podían servir como naves de pasajeros, cargueros, de salvamento, incluso cruceros de combate de tamaño mediano. Joss se encontraba profundamente inmerso en una conversación con un miembro de la tripulación de cubierta, un twi’lek de piel azul. Joss se reía de buena gana y le daba una palmada en el hombro. Pikka sonrió. Joss era capaz de hacer amigos en cualquier lugar.

    Diseño de un Vigalarga

    Sonó una sirena, y una voz surgió por el sistema de intercom de la nave, alto y claro. Ella miró hacia arriba, escuchando.

    —Aquí el Almirante Kronara. Hemos recibido una señal de socorro del sistema Hetzal, en relación a un suceso masivo con víctimas por todo el sistema. Estamos lo suficientemente cerca como para ofrecer ayuda. Cualquier pasajero con experiencia en pilotaje, rescate o emergencias médicas dispuesto a ayudar en las tareas de socorro, póngase en contacto con un miembro de la tripulación.

    La intercom se quedó en silencio y Pikka sintió como el Tercer Horizonte salió del hiperespacio. No tenía ni idea de qué podía ser un suceso masivo con víctimas por todo el sistema. La República estaba en paz. ¿Una supernova quizá? ¿Qué podría…?

    Lo relevante era que «por todo el sistema» significaba miles de millones de vidas. No hay otra forma de interpretarlo. Sintió una presencia, giró su cabeza, y ahí estaba Joss.

    —Tenemos que ver si podemos ayudar —dijo.

    Pikka ni siquiera trató de disuadirlo. Ambos podían pilotar una nave, y tenían todo tipo de entrenamiento que podía ser útil en una crisis. Simplemente asintió.

    —Te quiero —dijo—. Vamos…


    La aventura de Joss y Pikka continuará en el número 200 de la revista Star Wars Insider.