Extracto en Castellano del libro Skywalker: A Family At War

En este primer adelanto de la biografía que sale el próximo 6 de Abril en Estados Unidos podemos ver al pequeño Anakin embarcándose en la aventura de su vida junto al lado de los Jedi. La propia autora, Kristin Baver, nos introduce este extracto que os traducimos a continuación.

Cuando empecé a escribir Skywalker: A Family At War ya llevábamos 105 días de cuarentena. La pandemia de la COVID-19 había llevado al mundo, de manera repentina e irreversible, a una nueva y extraña era de incertidumbre desoladora, mientras que el virus destrozaba millones de vidas. Durante este periodo sombrío en la historia de la humanidad, puedes imaginar las ganas que tenía de apartarme de los alarmantes titulares de noticias y sumergirme en la saga Skywalker.

Tal y como Qui-Gon Jinn le dice a su futuro aprendiz, “Tu enfoque determina tu realidad.” Los días parecían indistinguibles entre sí, pero las noches y los fines de semana estaban reservados para volver a ver cada película y serie de animación de Star Wars que involucrase a la familia Skywalker como centro de la historia, y releer cada libro y cómic que trataba sus vidas ficticias. Estaba ansiosa por asumir el papel de erudita espacial y biógrafa de la misma que había abordado la redacción de innumerables perfiles a lo largo de mis años como periodista de política y negocios. Durante aquellos días, en cada historia intentaba ofrecer un vistazo al mundo privado de alguien para que de esa manera todos pudiéramos entendernos un poco mejor.

De manera similar, la historia del clan Skywalker, nuestra mitología moderna, tiene un impacto porque sirve como un espejo para reflejar nuestra humanidad, mostrando nuestros miedos más profundos, nuestros impulsos más oscuros y nuestra asombrosa capacidad de amar, perdona y tener esperanza por el mundo frente a situaciones aparentemente insuperables.

Anakin Skywalker in The Phantom Menace.

Escribo esto ahora, más de un año después de aquel confinamiento. Y puedo deciros con absoluta certeza que mi viaje junto a los Skywalkers me hizo sentir menos sola en un momento de gran incertidumbre. En el primer extracto oficial del libro, encontramos a Anakin Skywalker en la cúspide de su propio viaje hacia lo desconocido. Sus habilidades cambiarán el mundo que lo rodea. Su autodescubrimiento traerá alegría y tragedia. Soportará el peso de la profecía del “Elegido” y llevará a la galaxia, tal y como la conoce, hacia la oscuridad.

Pero al principio, Anakin Skywalker es tan solo un niño de nueve años que de repente perdió la conexión con su vida normal con la misma rapidez que fue apartado del futuro que Qui-Gon le prometió…

Cover art from Skywalker: A Family at War

Cuando el Consejo Jedi miró a Anakin por primera vez, el sabio y diminuto Maestro Yoda sintió que Anakin estaba preso del miedo. Y el miedo era un aliado peligroso. Para los Jedi, el miedo era un camino hacia el lado oscuro de la Fuerza, un punto de entrada a los recelos que podían convertirse en ira y odio. Sin embargo, la respuesta emocional de Anakin a su situación, incluidos sus miedos, fue una reacción muy humana al repentino trastorno que había experimentado en su vida; Qui-Gon creía que, con la orientación adecuada, las ansiedades naturales de Anakin desaparecerían y serían reemplazadas por la claridad de visión de un Jedi. Si Jinn estaba en lo cierto, el chico le daría equilibrio a la Fuerza, derrotando a la creciente oscuridad que ya estaba empezando a nublar tanto la Fuerza misma como las habilidades de la Orden Jedi para percibir la amenaza.

The Jedi Council in Star Wars: The Phantom Menace

Sin embargo, donde Qui-Gon vio una promesa, Obi-Wan Kenobi y muchos en el Consejo Jedi sintieron problemas. Obi-Wan no ocultó su preocupación, ni siquiera al propio Anakin. El poder puro del chico en la Fuerza era algo de lo que había que tener cuidado. Era maleable y, en las manos equivocadas, tal potencial explosivo podría convertirse en siniestro.

Pocos se sorprendieron de que Qui-Gon desafiara la reacción negativa inicial del Consejo a su solicitud de cumplir su promesa y entrenar al niño. Con Obi-Wan casi listo para convertirse él mismo en un Caballero Jedi, Qui-Gon era libre de acoger a un nuevo Padawan, y estaba decidido a que ese Padawan fuese Anakin, toda vez que el Consejo aceptara la idea, al menos.

Qui-Gon comenzó a persuadir levemente a Anakin para que comprendiera mejor los caminos de la Fuerza. Si se le preguntaba, Qui-Gon habría argumentado que no estaba entrenando al niño, sino que simplemente lo guiaba como mentor y tutor en lugar de su madre ausente. Tal como lo había hecho mientras ayudaba a Anakin a subir a su vaina de carreras antes del Clásico Boonta Eve, Qui-Gon le ofreció al niño la ayuda de su sabiduría: “Recuerda siempre, tu enfoque determina tu realidad”, le dijo. “Mantente cerca de mí y estarás a salvo”. Esas palabras resonarían en el subconsciente de Anakin durante los próximos años, un eco de sabiduría, y falsa esperanza, formando la base de sus dudas de que alguien realmente pudiera protegerlo. Y si nadie podía, razonó su joven mente, tendría que convertirse en el Jedi más fuerte que jamás había vivido para proteger a quienes lo rodeaban. Si se concentraba lo suficiente, podría hacerlo realidad.

En ese momento, una Federación de Comercio sin escrúpulos estaba implementando un bloqueo en el planeta de Naboo, deteniendo todos los envíos al planeta pacífico en protesta por los impuestos a las rutas comerciales. Sin embargo, este boicot fue simplemente una astuta tapadera para un plan de invasión. Mientras el Senado Galáctico permanecía de brazos cruzados, Qui-Gon, Anakin, Obi-Wan Kenobi y el fiel droide astromecánico R2-D2 se embarcaron en una misión para proteger a la Reina Amidala e interrumpir la invasión de la Federación de Comercio de su planeta. Una vez en Naboo, Padmé se reveló como la Reina Amidala y forjó una alianza con el ejército Gungan para montar un contraataque contra los invasores de la Federación de Comercio. En medio de su éxito, Qui-Gon y Obi-Wan se encontraron una vez más con el bestial Darth Maul.

Darth Maul in Phantom Menace

Este guerrero era fuerte en la Fuerza y ​​llevaba un sable de luz de doble hoja que refulgía en color rojo sangre, delatando su lealtad al lado oscuro. Con su aparición, llegó una prueba irrefutable: los Sith, una antigua orden de portadores de la Fuerza dedicados al lado oscuro, el engaño y la codicia, que durante mucho tiempo se creía derrotados y destruidos, habían regresado. Bajo un manto de secreto, un nuevo Lord Sith, Darth Sidious, y su aprendiz Darth Maul, se habían levantado, orquestando en secreto la invasión de Naboo por parte de la Federación de Comercio como su primer acto en un plan que finalmente conduciría a los últimos días de la República y dar paso al Imperio Galáctico. En un duelo que enfrentó la luz contra la oscuridad, Qui-Gon y Obi-Wan lucharon contra Darth Maul, sin darse cuenta del verdadero engaño maligno de los Sith en el interior del Senado Galáctico. Tal y como los Jedi descubrirían, demasiado tarde, Darth Sidious era en realidad Sheev Palpatine, un senador de Naboo de aspecto plácido que estaba dispuesto a sacrificar su mundo natal para empujar a la pacífica República al borde de la guerra.

Mientras la batalla se desarrollaba, Qui-Gon fue atravesado por la espada de Darth Maul. Decidido a vengar a su maestro, Obi-Wan atacó a Maul, pero en su ira y desesperación perdió su propio sable de luz y casi su vida. Haciendo uso de un último esfuerzo, y armado con la Fuerza, Obi-Wan atrajo el sable de luz de Qui-Gon hasta su mano para partir a Maul en dos. Así, el aprendiz y el arma sagrada se unieron para vengar al caído Jinn.

Era demasiado tarde para una intervención médica; ninguna cantidad de bacta podría curar la herida mortal de Qui-Gon. Todo lo que Obi-Wan pudo hacer fue acunar la cabeza de su maestro y prestar atención al último deseo del Jedi: entrenar a Anakin Skywalker, a pesar de sus propios y profundos recelos.

***

Si Anakin hubiera estado más en sintonía con la Fuerza, podría haber sentido el temblor cuando la vida del Maestro Jinn se extinguió. De todos modos, el chico estaba haciendo lo que mejor sabía hacer: volar. Al verse empujado a la batalla, Anakin y R2-D2 buscaron refugio dentro de un caza estelar de Naboo. A través de una combinación de botones e interruptores rotos para anular el piloto automático y la habilidad de navegación de R2-D2, la pareja logró despegar. Ya sea por suerte o por voluntad de la Fuerza, Anakin condujo su caza hacia la Nave de Control de Droides de la Federación de Comercio, que estaba al mando de una legión de tropas mecánicas en tierra. Aterrizando dentro de la nave, Anakin disparó sus cañones láser a un puñado de droides de batalla B1. Tal como le había aconsejado Qui-Gon, Anakin confió en sus instintos y reflejos instantáneos, y un disparo afortunado impactó en el reactor principal de la nave enemiga, concluyendo de manera efectiva la batalla en la superficie del planeta bajo ellos. Para Anakin, la experiencia de la batalla fue más intensa y estimulante, más emocionante y aterradora que cualquier carrera de vainas.

Cuando estuvieron de vuelta en tierra, la emoción de la victoria de Anakin se vio atenuada inmediatamente por la aplastante noticia de la muerte de Qui-Gon. En unos pocos días, la vida de Anakin fue completamente alterada y reimaginada por la guía y las enseñanzas de este misterioso Jedi. Con su rápida desaparición, todo lo que Anakin pudo pensar fue: “¿Qué me pasará ahora?” En los rincones más oscuros de su mente, el miedo lo envió en espiral a escenarios hipotéticos en los que se vio obligado a volver a la servidumbre, para nunca volver a ver a su madre.

Obi-wan and Anakin in Star Wars: The Phantom Menace

Aunque nadie se dio cuenta de lo que estaba en juego en ese momento, el futuro de Anakin se estaba disputando. Si Qui-Gon hubiera sobrevivido y Maul hubiera sido vencido, Anakin se habría criado bajo la atenta y tranquila tutela de un maestro experimentado. Aunque los dos probablemente habrían tenido sus desacuerdos, la compasión de Qui-Gon por el ex esclavo bien podría haber traído un resultado muy diferente. Quizás el propio Qui-Gon habría ayudado a su Padawan a regresar a Tatooine y liberar a los esclavos. Como mínimo, habría empatizado con la inquietud de Anakin por el estricto Código Jedi, ofreciendo soluciones más allá de los límites impuestos por las reglas de los razonamientos de Obi-Wan Kenobi. Quizás Shmi Skywalker se hubiera salvado. En cualquier caso, el depredador, Maestro Sith, Darth Sidious bien pudo haber tenido más dificultades para manipular el futuro del joven Anakin y retorcer sus muchos dones naturales hacia versiones perversas e irreconocibles.

Tal como estaba, casi tan rápido como lo había encontrado, Anakin perdió lo más cercano que había tenido a una presencia paterna, un guía dispuesto con una fe inquebrantable en sus habilidades. Durante esos preciosos días, Qui-Gon fue un consejero tranquilo, una boya muy necesaria para las tormentosas pasiones del joven, sensible a la Fuerza. Qui-Gon había perfeccionado el arte de la meditación en combate, concentrando su energía en la defensa más hábil en su búsqueda para mantener la paz en la galaxia. Según el Código Jedi, incluso en conflicto, un Jedi podría mantenerse fiel a las enseñanzas de la Orden al acceder a su conexión con el conocimiento, la serenidad y la armonía en lugar de ceder a la emoción, la pasión y el caos, usando la Fuerza e incluso sus sables de luz solo para defensa.

Qui-Gon Jinn in Star Wars: The Phantom Menace

El espectro de Qui-Gon cobraría gran importancia en los pensamientos de Anakin mientras se embarcaba en su búsqueda para convertirse en Jedi y el trauma de perder a su maestro perseguiría a Anakin de una manera muy diferente a la separación de su madre. Mientras Shmi representaba el confort de las seguridades que conocía, Qui-Gon le había prometido un futuro significativo. El paciente Jedi representaba un puente entre el antiguo yo esclavizado de Anakin y el abismo de lo desconocido, un futuro de infinitas posibilidades que el chico apenas comenzaba a comprender.

La única constante que quedaba en la vida de Anakin era la Fuerza misma. El futuro Padawan Jedi podía sentir el zumbido de la energía que unía a la galaxia. Al ver el cuerpo del Maestro Jedi convertirse en cenizas en una pira funeraria sagrada, Anakin sintió una profunda sensación de pérdida. A la luz de la profecía, Anakin se preguntó si su propia existencia de alguna manera había puesto en peligro a su amable amigo. Con la ayuda de Obi-Wan, Anakin esperaba demostrar la más ferviente y sincera creencia de Qui-Gon Jinn: que él era, verdaderamente, el Elegido.


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