El Juramento del Amanecer Plateado Capítulo 3: El comienzo de la acción

Traducción por Mariana Paola Gutiérrez Escatena
Corrección por Mario Tormo

Amigos bibliotecarios, aquí os traemos la traducción del Capítulo 3 de la novela Canon de la Alta República The vow of the Silver Down que se está publicando exclusivamente en China. La novela está escrita por el autor chino que firma como “Su Majestad el Rey” y empezó a poder leerse el 17 de Diciembre de 2020 en la web Weibo. Si te perdiste los anteriores te dejamos enlaces de los capítulos 1 y 2.

CAPÍTULO 3: EL COMIENZO DE LA ACCIÓN

Una vez terminada la reunión, Shawn exhaló profundamente, despejó su mente y se sumió en un pensamiento profundo.


En el instante en que cerró los ojos, Shawn comenzó a sentir el flujo de la Fuerza, la cual es omnipresente, en todos los seres vivos, y uno de los tres pilares principales de los Jedi. Como aprendiz de Jedi, meditar y sentir la fuerza no sólo era parte de su entrenamiento y rutina diaria, sino que, especialmente para Shawn, era el momento de reflexionar.

Sumido en la Fuerza, Shawn podía filtrar todas las distracciones que pudieran perturbarlo, y de esa manera, aclarar su mente.


Envuelto en la oscuridad, Shawn se vio a sí mismo. La cabeza con el pelo negro, ojos del mismo color, un joven de complexión delgada.

Su nombre era Shawn, cumplía diecisiete años este año, y estaba bendecido por la diosa del destino.

Era sensible a la Fuerza desde que tenía uso de razón, y había sido entrenando como Jedi en el Templo. Podría decirse que éste era el don más preciado de toda la galaxia, pero sin duda lo era en la vida de Shawn.

Sin embargo, si se compara con los otros aprendices del Templo Jedi, las habilidades de Shawn palidecen: En lo que respecta a la sensibilidad a la Fuerza, en el mejor de los casos, Shawn podía ser descrito como inferior a la media, y físicamente, no era nada especial. Desde que tenía uso de razón, Shawn era muy consciente de que no era ningún prodigio, y en la Orden Jedi no faltaban los prodigios. Había algunos cuyas mentes divagaban cuando los Maestros enseñaban, y había otros que solo empezaban a estudiar justo antes de un examen. Y luego estaban aquellos que siempre hacían lo mínimo y nunca trataban de esforzarse, como si todos esos exámenes fueran juegos para pasar el tiempo. Para poder tener tanta confianza en sus capacidades Shawn sabía que nunca podría compararse. Por lo que siempre se recordaba a sí mismo que para ir al día y caminar al ritmo de sus compañeros tendría que trabajar especialmente duro, para ser digno del título de Jedi.

Así que, desde que tenía uso de razón, Shawn había trabajado duro, meditando, sintiendo la Fuerza y absorbiendo estudiadamente todo el conocimiento que podía. Desde la astronomía y la geografía hasta las artes culinarias y la horticultura, se esforzó por mantener siempre su actitud disciplinada, sin detenerse nunca, sin bajar el ritmo…


Y el destino se había ocupado de él en todo momento. Había estado rodeado de compañeros con buen corazón. Todos eran conscientes de los esfuerzos que Shawn hacía. Y por eso le permitían a él, que carecía de talento, sacar las mejores notas en los exámenes, para animarle. Shawn les había dicho en repetidas ocasiones que no era necesario, pero de todos modos, recibir ese gesto de sus jóvenes compañeros lo conmovía profundamente.

Y entonces Shawn conoció a la Maestra más sorprendente. Tenía catorce años cuando la famosa “omnipotente” Maestra Jedi Mostima lo eligió como su aprendiz. La elección suscitó no poca controversia, pero Mostima nunca vaciló en su creencia de que ella era la más adecuada para guiar a Shawn.

Por ello, Shawn le estaba infinitamente agradecido, pues estaba claro que se trataba de un acto de bondad por parte de la Maestra Jedi. Shawn había llegado a un cuello de botella en sus estudios a los catorce años, el joven aprendiz ya no avanzaba en su entrenamiento, y cuando fue puesto a prueba, fue incapaz de encontrar la manera de avanzar. Si no hubiera sido por la instrucción de la Maestra Jedi, entonces tal vez habría llegado al límite a los catorce años.

Esta amable Maestra Jedi era la persona más difícil de entender que Shawn había conocido. Aunque la Orden Jedi daba cabida a todo tipo de individuos superlativos, Mostima gozaba de un prestigio especial dentro de la Orden. Se había convertido en Maestra a una edad temprana, y su habilidad con la fuerza era inigualable. Y lo que es más importante, había acumulado una cantidad increíble de conocimientos, a los que daba un gran uso. A menudo lograba lo que otros consideraban imposible, se ganó la reputación de ser “omnipotente”.

Con una Maestra como ella, independientemente de la posibilidad de dejar perplejo a Shawn, que siempre tenía una respuesta. No parecía haber ningún tema que pudiera sorprenderla, ya fueran lagunas en la Ley de la República, o el método para preparar costillas kaadu… a los ojos de Shawn, su Maestra era omnisciente, era omnipotente.

Por lo que para una Maestra Jedi tan increíble, que voluntariamente ayudó a alguien tan mediocre como él, sacrificando su valioso tiempo y energía para instruirle personalmente, Shawn siempre tendría esta amabilidad en su memoria y en su corazón. Se sentía increíblemente afortunado, y por eso trabajaba tan duro como podía cada día, para estar a la altura de la bendita vida que se le había dado.

Pero había un equilibrio en todas las cosas. Tener fortuna implicaba también tener desgracia. Aunque él tenía una vida agraciada por la Dama de la Suerte, había sin duda millones y millones que tenían vidas como la de los ciudadanos de Bergamore. Se habían encontrado con un tirano verdaderamente malvado, que explotaba las riquezas y oprimía las vidas de un sistema que, en lugar de florecer como debiera, era como si hubiera sido arrastrado a nube oscura.

Como hijo predilecto del destino, Shawn se sentía obligado. ¡Era él quien debía disipar esa oscura nube que envolvía a Bergamore!

Por supuesto, tal hazaña no se lograría de la noche a la mañana, y por ahora lo más importante era simplemente entrar en la finca del Presidente, desentramar sus astutas tramas traicioneras, y recopilar pruebas irrefutables de las fechorías. Para ello, Shawn estaba formulando ya un plan, pero, fuera o no factible, seguía necesitando la opinión de su Maestra.

¿Cuántos fallos encontraría en su plan?

Sin duda, sus modificaciones lo harían irreconocible.

Shawn era plenamente consciente de que su habilidad y sus conocimientos eran mediocres, pero el plan que había creado era el producto del mayor de sus esfuerzos, aunque si se comparaba con los requisitos de esta misión, o con los requisitos establecidos por su Maestra, el plan era definitivamente bastante deficiente. Shawn, por supuesto, no iba a desanimarse. Desde otro punto de vista, siempre y cuando leyera a fondo las notas de su Maestra y comprendiera verdaderamente cuáles eran los fallos de su plan, entonces todo el asunto representaría una maravillosa oportunidad para superarse a sí mismo. La idea le hizo sentir un poco de ansiedad.

Y en el momento de más entusiasmo la conciencia de Shawn se dispersó gradualmente, y por fin se convirtió en uno con la Fuerza.

El tiempo pasó tranquilamente.

¡bip bip bip!


El despertador del comunicador de muñeca sonó justo a tiempo y lo apagó pulsando un botón. Shawn se había despertado justo un instante antes.

Como aprendiz Jedi, se pensaba que uno debía poseer la autodisciplina necesaria para controlar su reloj biológico con la misma precisión que cualquier alarma electrónica…. durante los últimos años, Shawn había juzgado su propia salud mental y física basándose en esa premisa, y la mayoría de las veces podía despertarse un segundo antes de que sonara la alarma.

El comunicador de muñeca estaba iluminado por representativa luz verde de Bergamore, resplandeciendo con el brillo de la jadeíta. Una luz parpadeante indicaba que había recibido un nuevo mensaje.

La respuesta de su Maestra ya había llegado.

Con el corazón expectante, Shawn extendió la mano y abrió el archivo. Lo que se proyectó era el plan, sobre el cual las observaciones y revisiones de su Maestra se mostraban como las estrellas que salpican el cielo. Como era de esperar, las revisiones se centraban sobre todo en los detalles, como la mejor manera de adquirir y usar los disfraces, las novedades en software de infiltración electrónica, y así. Mostima también había hecho hincapié en la posibilidad de encontrarse con otras especies, y en los detalles culturales que tenía que tener en cuenta… El marco básico del plan en sí, sin embargo, se mantuvo en gran medida sin cambios.

Sin embargo, Shawn se sintió conmovido por lo que veía.

Realmente su Maestra había reflexionado mucho sobre esto.


Shawn no era tan arrogante como para creer que el marco de su plan era impecable. La razón por la que su Maestra lo había dejado en gran medida sin tocar era, por un lado, para no herir demasiado la autoestima del joven (probablemente), y por otro, porque cambiar el plan a algo un poco más agresivo quizá no habría sido algo con lo que Shawn hubiera sido capaz de trabajar realmente bien.

En cuanto a los detalles, sin embargo, Mostima fue bastante minuciosa. A partir de su idea había construido una estructura más grande, descrita con el estricto, aunque educado, lenguaje de una Maestra Jedi. Por ejemplo, en cuanto a la infiltración electrónica, no sólo había los puntos más importantes en cuanto a la aplicación de la tecnología, sino que también había proporcionado enlaces a los manuales de referencia pertinentes, incluido el de la Alianza Corporativa de introducción a la ingeniería electrónica de alto nivel. Documentación que ya conocía, pero que no se había molestado en leer.

Ahora que su Maestra los había señalado, estaba claro que le estaba recordando que no debía descuidar ninguna parte de sus estudios. Aunque fuese algo que había pasado por alto antes, ahora lo tenía que leer… un castigo bastante suave.

Además, su Maestra había obtenido una serie de documentación militares, académicos y especializados relativamente desconocidos, todos los cuales habían sido adjuntados al mensaje. Había anotaciones similares en otros puntos, pero simplemente eran demasiado numerosas para mencionarlas todas. Pero con todo con conjunto Shawn ya podía ver la primera luz del amanecer de la victoria.

Texto fuente en inglés que traduce desde el original el blog 74translations.


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