Comienza el segundo arco de la serie de cómics de La Alta República editada por la casa de las ideas, titulado Corazón de los Drengir. Los Jedi llevan meses haciendo frente a la amenaza que suponen las monstruosas plantas y que se ha extendido por cientos de mundos después de que fueran liberadas de la estación Amaxine.
Cover
Variant Cover
Título: Heart of the Drengir – Chapter I: The Galaxy Unites
Guión: Cavan Scott
Dibujo: Georges Jeanty
Tinta: Karl Story
Color: Annalisa Leoni
Editado: 30 Junio 2021
Idioma: Inglés
Editorial: Marvel
Páginas: 32 (Grapa)
Precio: 3.99 $
Historia (con spoilers)
Han pasado varios meses desde que la amenaza Drengir se desatase por todos los mundos de la frontera y los Jedi aún siguen haciendo frente a esta monstruosa plaga. En Daivak la alianza entre los hutts y la República para combatir al enemigo común sigue en pie principalmente a Avar Kriss y Myarga, aunque el consejo Jedi no lo ve con tan buenos ojos.
Pero ahora lo importante es la lucha que tienen por delante, y Avar pide ayuda a todos los Jedi disponibles en Starlight. Maru acude raudo, pero Keeve, que se encuentra cuidando de Sskeer no puede aguantar más y decide actuar.
Desactiva el campo energético que ralentizaba el desarrollo de la infección en el trandoshano y se deja contagiar para poder hacer uso de sus poderes telepáticos. Es así como llega a descubrir que existe un Gran Progenitor Drengir, y que se encuentra en el sistema Mulita. Quizá esa sea la clave para acabar con la plaga…
Opinión
Cavan Scott firma el número argumentalmente más sólido hasta ahora. Consigue «cerrar» el arco anterior sentando las bases para lo que parece será el fin de los Drengir. Ya que la sensación es que la trama anterior terminó truncada (no sabemos realmente cómo terminó la plaga de la Baliza Starlight y la solución temporal que propusieron para aplacar a los Drengir era realmente peregrina…).
Tenemos nuevo equipo artístico en lápices y tintas. El resultado es irregular aunque la balanza se decanta hacia el lado positivo. Georges Jeanty tenía el listón muy alto y consigue alcanzarlo en las viñetas a página completa como la que hay sobre estas líneas o la que podemos ver en la sección de curiosidades con el Gran Progenitor. Pero por otro lado en los planos cortos vemos caras que se nos hacen a veces raras, como las de Avar o Sskeer. Otro punto flaco sería que se está apoyando demasiado en el trabajo anterior, replicando quizá demasiados esquemas o tratamientos como exponemos también en la sección de curiosidades. Aun así es su primer número, tenemos que darle tiempo a hacerse con los personajes y desarrollar su estilo, que en otras franquicias (sobre todo ha destacado en Buffy Cazavampiros) es más que sobresaliente. ¡Bienvenido a la saga galáctica!
El diseño del Gran Progenitor es el más fiel al concepto original que nos presentaron de los Drengir.
Tenemos un homenaje, un recurso recurrente, o una inspiración. Como queramos verlo, de nuevo tenemos una composición muy similar al primer número de la serie con Maru y la Starlight. Similitudes al comienzo de ambos arcos.
Hay también una similitud a la hora de ver a Keeve hacer uso de su poder telepático, tenemos el uso de los morados y un entorno onírico para presentar esta capacidad tan particular de la Jedi.
Comienza un nuevo arco que consigue darle un cierre al anterior, y dejarnos con los dientes largísmos para lo que se viene. Con el adelanto de la portada de Darth Krall, la mención ahora a la Nighmare Conjution… Lo más probable es que aparezca en un flashback, pero estamos deseosos de saber qué veremos del Sith y sobre todo cómo consiguen acabar con los Drengir ahora que saben que hay un Gran Progenitor que apunta que será la clave de su fin.
Adelantos del catálogo de previews para los números 7 y 8
Nueva historia centrada en lo que sucede en la Baliza Starlight mientras nuestros héroes se encuentran en sus respectivas misiones. En esta ocasión vemos lo que sucede tras el ataque Drengir que pudimos leer en los cómics de Marvel y En la Osucridad. Escrita por Justina Ireland, esta historia tiene como protagonistas a Velko Jahen y Ghal Tarpfen, a quienes conocimos en el anterior relato Starlight: Primera Tarea (parte uno y parte dos).
Starlight: PELIGRO OCULTO (Parte uno)
Anteriormente:
El recuerdo del reciente ataque Drengir en la Baliza Starlight aún pesa demasiado en la memoria de su tripulación. Mientras tanto, la estación espacial se prepara para albergar la conferencia anual de la Alianza Agrícola Galáctica…
Velko Jahen y Ghal Tarpfen iban corriendo por el pasillo que salía del centro de seguridad de la Baliza Starlight en dirección al ascensor más cercano, Ghal presionó el botón que los llevaría al vestíbulo principal con una brutalidad que enmascaraba su angustia interior.
—¿Crees que llegaremos a tiempo de evitar que se hagan daño uno al otro? —Se preguntaba Velko en voz alta.
—Sólo podemos esperar que así sea —dijo Ghal.
En cuanto las puertas se abrieron, salieron del transporte y se toparon con una muchedumbre de diferentes seres.
Mientras se abrían paso a través del griterío de la multitud, Velko se esforzaba por descubrir el motivo por el cual las cosas se habían torcido tanto, tan rápido…
***
Un Día Antes
Todo estaba mal.
Velko miró la pancarta que colgaba sobre el conjunto principal de ascensores que daban servicio a las bahías de acoplamiento principales del Faro Starlight y suspiró. «¡Bienvenida sea la Alianza Agrícola!» proclamaba la tira de tela, con los caracteres en aurabesh bordados en letras verdes brillantes sobre un fondo color marfil.
—Pensé que nos habíamos decidido por el azul —dijo Velko, frunciendo el ceño, mientras comprobaba en su datapad la solicitud del pedido para la pancarta.
—¿Azul? No, ustedes querían verde —el creador de la pancarta, un neimoidiano que era bien conocido por sus hermosos tapices y cortinas, miraba a Velko con el ceño fruncido. El evidente disgusto era palpable—. El controlador Rodor Keen dijo verde, por las plantas. Ergo os hice una hermosa pancarta verde.
—No todas las plantas son verdes —murmuró Velko.
Pero la pancarta estaba muy bien hecha, era majestuosa y grandiosa sin ser excesiva ¿Qué importaba que Rodor Keen hubiera cambiado sus meticulosos planes una vez más? Está claro, él es el jefe de operaciones de la República, responsable de la Baliza Starlight, pero ¿no podría al menos dejar que ella se encargara de la decoración sin entrometerse? Ah, bueno, al menos esta vez no había sido el Jedi Estala Maru.
—Está bien ¿Qué pasa con la mantelería y demás para la cena formal?
—Todo en orden, mi señora, todo en orden —el neimoidiano señaló el grupo de ascensores—. Puedo irme y terminar de colgar los tapices, ¿no?
—Sí, sí, gracias. Dijo Velko, prestando medianamente atención mientras se alejaba para ocuparse de otras tareas.
Todavía tenía una docena de asuntos menores de los que ocuparse antes de que llegaran los delegados. Pero lo más importante era la seguridad para el evento, y eso requeriría una visita al centro administrativo.
Durante los próximos días, la Alianza Agrícola Galáctica celebra su reunión anual en la Baliza Starlight. Después de la destrucción acaecida en el sistema Hetzal y el consiguiente trastorno para las rutas hiperespaciales, esta reunión anual será el primer gran evento que albergará Starlight, solo superado por su ceremonia de inauguración. También será el primer encuentro de la Alianza Agrícola que da la bienvenida a miembros de toda la galaxia, y no solo a los pocos que habitualmente hacían el viaje a Coruscant, donde siempre se celebraba. Con la gente de la frontera preocupada por la seguridad de toda la galaxia, especialmente con la Feria de la República cada vez más cerca, la presión por garantizar que el evento transcurriera sin problemas era enorme. ¿Quién hubiera pensado que tanta gente estaría tan comprometida para mantener felices a un grupo de científicos? Se preguntaba Velko. Aunque no para ella, en Thyrsus, la agricultura siempre había sido considerada como una ocupación llevada a cabo solo por aquellos que eran demasiado cobardes como para defenderse. De hecho, en los últimos días, a Velko se le había hecho ver que no todos los sistemas encontraban la guerra más edificante que el cultivo, y ahora estaba tan decidida como todos los demás a asegurarse de que este evento fuera un éxito. Y eso comenzaba por una seguridad inmejorable.
Velko se dirigió a la oficina de seguridad, optando por las escaleras de mantenimiento en lugar del ascensor. Últimamente había estado relajada respecto a su forma física, y parecía una buena manera de darse también unos momentos a solas para pensar. Últimamente demasiada gente la reconocía como la persona que se encargaba de que las cosas se llevaran a cabo en la Baliza Starlight, o al menos tenía contacto directo con aquellos que podían hacerlo, y a menudo se encontraba interpelada por alguien que le preguntaba por qué no se servía un determinado plato en el comedor, o por qué las luces se atenuaban en un momento concreto, y muchas otras quejas menores por el camino. Algunos días era difícil hacer algo, especialmente cuando todos parecían olvidar que vivir juntos en la Baliza Starlight significaba tener en cuenta las necesidades de muchas especies diferentes.
Pero estaba mejorando mucho en el manejo de las demandas y en explicar a los exasperados funcionarios y visitantes de la República por qué no podía atender ciertas solicitudes especiales.
Después de los primeros dos tramos de escaleras, los muslos de Velko empezaron a arder, y comenzó a correr, disfrutando de la sensación de los músculos trabajando en sus piernas. Cuando pasó por la puerta del quinto piso, se detuvo al toparse con una niña humana de piel morena gruñendo por el peso de una maceta gigante de enredaderas en flor.
No había nada en la maceta que debiese alarmar a Velko. No era raro ver a los jardineros reorganizar las plantas que estaban diseminadas por varios lugares de la estación, pero había algo en estas enredaderas que le recordaba a los drengir. Era ridículo, por supuesto, ya que la planta de la maceta no se estaba comiendo a la chica ni estaba tratando de atacar a nadie, pero todo el mundo estaba preocupado desde que hubo aquella plaga de criaturas en Starlight, no hace tanto tiempo. Y Velko no era una excepción.
—Oye, no deberías haber vuelto aquí —jadeó Velko, sintiéndose sin aliento más de lo debido teniendo en cuenta que había sido una subida tan corta. Realmente tenía que empezar a sacar tiempo para hacer ejercicio.
—Oh, mi mentor me dijo que se suponía que debía llevar estas plantas al comedor y que tenía que hacerlo en unos veinte minutos para asegurarme de que las flores no se marchitaran. Esta es una planta muy frágil, y la humedad ambiental en la Baliza Starlight es aproximadamente del cuarenta y cinco por ciento, que es demasiado baja, pero el jardín de arriba se mantiene a un ochenta y cinco por ciento de humedad, lo que es mucho más aceptable. Además, todos los ascensores estaban ocupados y me preocupaba no llegar a tiempo.
Velko parpadeó mientras la chica continuaba charlando y levantó una mano para interrumpir su cháchara.
—En realidad eso no explica cómo volviste aquí.
—¡Oh, cortocircuité la cerradura! —dijo la chica—. Las cerraduras estándar de la República tienden a usar una equivalencia trenzada del cifrado de Gratton, y el algoritmo de Maben se establece en un pulso de cuatro tiempos. Es extraño, ¿verdad?, que tantas cerraduras gubernamentales en toda la galaxia respondan exactamente a los mismos patrones de datos. De todos modos, no tengo mucho tiempo para explicarlo, pero estaré encantada de enseñártelo más tarde si quieres.
Velko tuvo la extraña sensación de estar cayendo desde una gran altura.
—Lo siento pero, ¿tú quién eres? —Velko se cruzó de brazos mientras la irritación se iba apoderando de ella, y olfateó, consciente del aroma picante de las flores en la maceta que sostenía la niña. Le hizo cosquillas en las fosas nasales.
La puerta frente a la chica se abrió deslizándose, apareciendo un droide niñera de color rosa dorado al otro lado.
—Bueno, Avon, parece que tus cálculos fueron incorrectos porque de hecho te gané. Incluso fui a buscarte al invernadero, donde esta planta debería estar en los próximos ocho minutos. Y me debes una lata de aceite de canuda para mis juntas.
—Avon Starros —dijo la chica con una gran sonrisa, ignorando al droide y respondiendo a Velko—. Estoy aquí con la Alianza Agrícola Galáctica para el simposio previsto. ¡Tengo que irme, pero me aseguraré de usar los ascensores a partir de ahora! —dijo la chica, levantando la maceta y corriendo tras su droide, quien mantuvo una charla constante con la chica mientras las dos se iban.
Curioso.
Velko salió por la puerta inmediatamente después de la pareja, pero no había rastro ni de la chica ni de su droide.
Encogiéndose de hombros ante el extraño encuentro, Velko centró su atención una vez más en prepararse para la llegada del resto de la Alianza Agrícola.
***
Un día después, tras varias rondas de discusiones (o «desacuerdos vocales», como Rodor prefiría llamarlos), todo estaba en su lugar. Cada elemento de Starlight parecía tener un poco más de brillo, y los dormitorios se habían reservado y preparado para más de cien de los botánicos, expertos agrícolas y biólogos más importantes de la galaxia. La comida para tantos invitados extra estaba encargada y preparada con especial cuidado para satisfacer los particulares gustos y aversiones de cada una de las especies. Había carnes y verduras para las formas de vida basadas en el carbono, varias sopas e infusiones vigorizantes para las formas de vida no basadas en el carbono, y suficiente vino como para una gran cantidad de tabernas. Los científicos estarían bien alimentados y descansados, y algunos de ellos posiblemente estarían algo más que ligeramente embriagados.
Pero eso era absolutamente perfecto, porque habían aprendido mucho sobre seguridad después del incidente con el embajador Ceeril. No habría sorpresas. Se habían tenido en cuenta todos los tratados históricos y conflictos.
La Baliza Starlight estaba preparada.
Velko se detuvo en la bahía de atraque y esperó a que las naves comenzaran a llegar. Habían convencido a la Alianza para coordinar sus viajes de manera que el centenar de científicos llegara en cinco naves: una desde Coruscant, otra desde Chandrila y tres desde cada extremo de la galaxia, específicamente desde los planetas Onderon, Ord Mantell y Raxus. Los científicos estarían irritados y de mal humor después de sus viajes, la mayoría de la gente generalmente lo estaba, así que Velko planeaba saludarlos y asignarlos a sus dormitorios rápidamente para que pudieran relajarse antes de la gran cena esa noche.
Nada podía salir mal.
***
Horas más tarde, después de sonreír, hacer una reverencia y saludar a ciento seis científicos agrícolas, Velko caminó hasta el centro administrativo encontrándose a la jefa de seguridad de Starlight, la Jefa Ghal Tarpfen, observando los monitores que iban mostrando alternativamente diferentes imágenes de la Baliza Starlight: las bahías del hangar, el comedor, el jardín de meditación, el vestíbulo, y así sucesivamente. Las imágenes pasaban tan rápidamente que hicieron que Velko se sintiera un poco mareada.
—Me sorprende que puedas hacer un seguimiento de todo lo que está sucediendo —bromeó Velko.
Tarpfen, una mon calamari sin una pizca de humor, tomó un sorbo de una taza con un líquido verdoso y no dijo nada durante un largo rato.
—¿Me estás controlando? Porque son solamente un puñado de científicos —dijo finalmente—. Lo más emocionante que han hecho es caminar por los jardines de meditación oliendo las flores. Que por cierto, todas están floreciendo, tal como querías.
—Ah, tendré que darle las gracias a Castor por ocuparse de eso.
Velko había pensado que estaría bien hacer florecer los jardines para la visita de los científicos, ya que todos eran biólogos y horticultores y cosas por el estilo. Las personas que amaban las plantas seguramente les encantaban las flores, y sería una tarea sencilla para el jardinero. Dado que los jardines de Starlight ya estaban en un horario artificial, no habría sido un gran problema, pero era estupendo saber que habían logrado hacerlo. Unas flores bonitas ocupaban una posición menor en la lista de prioridades cuando había cien personas a las que mantener a salvo, alimentadas y alojadas, pero era un buen detalle de todos modos.
Un sonido como de timbre captó la atención de Velko, y frunció el ceño ante una de las pantallas de más abajo cuando comenzó a parpadear.
—¿Qué está pasando ahí?
Tarpfen se inclinó hacia delante y dejó a un lado su taza de té tarine.
—Parece que un droide cámara detectó una infracción en esta área. Los droides están programados para reconocer más de tres mil tipos diferentes de infracciones agresivas.
—¿Agresivas…? —Empezó a decir Velko, pero no tuvo la oportunidad de terminar.
En la pantalla, un macho ithoriano se abalanzó sobre un amani, quien respondió moviendo la cola y golpeando al ithoriano.
—¡Tarpfen!
—Estoy en ello —dijo la mon calamari, poniéndose en pie y siguiendo a Velko que salía corriendo por la puerta.
***
La pelea había comenzado en el vestíbulo principal, no lejos de los jardines, y cuando Velko y Tarpfen aparecieron por uno de los ascensores cercanos, el ithoriano y el amani estaban enzarzados en un combate en toda regla. Ninguno de los dos decía una palabra. En su lugar, se siseaban y chasqueaban el uno al otro, emitiendo unos sonidos guturales tan feroces como violentos.
Una multitud se había congregado para ver la pelea, y atravesar el gentío se hacía lento. Tarpfen no vaciló. Sacó su bláster y disparó dos tiros dirigidos a los luchadores, derribándolos a ambos.
—No te preocupes. Sólo los he aturdido —exclamó, en respuesta a la expresión de sorpresa de Velko.
—Lo sé, pero ¿disparar a nuestros invitados? —Velko negó con la cabeza—. Eso nunca es una respuesta adecuada.
Aun así, el fuego láser había dispersado a la multitud más rápidamente que los gritos y empujones, aunque Velko no estaba impresionada por la impulsiva decisión de Tarpfen de disparar contra dos seres en medio del vestíbulo.
—¿Preferirías que los hubiera dejado machacarse el uno al otro hasta convertirse en pasta de proteína? —Preguntó la jefa Tarpfen con voz plana.
Velko respiró hondo y suspiró, pero tan pronto como abrió la boca para indicarles a los droides de seguridad que llevaran a los dos luchadores al centro médico, una fornida siniteen de piel amarilla opaca y el ceño fruncido la interrumpió.
—¿Qué significa esto? —preguntó la mujer, con las venas de las crestas de su gran cabeza palpitando con evidente disgusto—. ¿Cómo se atreve a ponerse a disparar indiscriminadamente contra mis colegas?
—Estos individuos se estaban peleando —comenzó a decir Tarpfen, pero Velko se interpuso entre las dos mujeres y le hizo una pequeña reverencia a la siniteen.
—Mis disculpas, pero la Jefa Tarpfen tiene razón. Soy la administradora Velko, ¿puedo ayudarla de alguna manera?
—Ah, Velko, la persona que estaba buscando. Soy la profesora Sh’nar Qwasba, la actual presidenta de la Alianza Agrícola Galáctica. Me temo que acabo de llegar y no he tenido la oportunidad de ponerme en contacto con usted antes. Estaba convencida, hasta ahora, de que la acogida en Starlight estaba siendo excepcional, pero luego mi asistente me dijo que mis colegas estaban peleándose en el vestíbulo.
—Sí, es por eso por lo que han sido, um, reducidos. Vamos a hacer que los lleven al centro médico.
—Y luego serán detenidos hasta que comprendan que la Baliza Starlight tiene una política de tolerancia cero con las peleas —intervino Tarpfen.
—Andar disparando a civiles quizá sea algo extremo, ¿no? —Dijo Sh’nar con aplomo y expresión de disgusto.
Velko estaba de acuerdo, Tarpfen debería haber mostrado más moderación, pero cualquiera de los dos podría haber matado al otro si la jefa no hubiera intervenido.
—Fue la mejor elección en ese momento —dijo la mon calamari, parpadeando.
—¿No es para eso para lo que sirven los droides de seguridad? —Preguntó Sh’nar, cruzando los brazos.
—Los droides no siempre son los mejores evaluando situaciones que cambian rápidamente, no sé si me entiende —dijo la jefa Tarpfen—. Fue mucho mejor para sus colegas recibir un disparo aturdidor.
Los droides médicos, y mas personal, llegaron al lugar de los hechos para atender a los luchadores heridos. Lo que incluyó a Okana, a quien Velko saludó con la mano. La médica ovissiana verde pareció estar muy interesada en la discusión entre la jefa Tarpfen y la profesora Qwasba, pero centró su atención en los heridos cuando los subieron a las camillas.
—Profesora, ¿quizá querría acompañarnos al centro médico? Una vez que se reconozca a los dos infractores, les tomaremos declaración y los pondremos a su disposición —aseguró Velko a Sh’nar—. Estoy segura de que sea lo que sea lo que los llevó a pelearse fue un pequeño desacuerdo, ya que dijo que son viejos amigos.
Antes de que Velko pudiera añadir algo más, la jefa Tarpfen levantó la mano hacia el comunicador que llevaba alrededor de la sien. Sin decir una palabra y apenas asintiendo a Velko, Tarpfen salió a correr hacia el ascensor más cercano.
—¿Y a dónde va? —preguntó la profesora Qwasba, desconcertada.
Velko no respondió. Estaba escuchando la misma alerta del maestro Estala Maru por su auricular.
—Todos los Jedi y personal de seguridad, diríjanse al comedor inmediatamente. Disturbios en curso. Esto es una emergencia.
El estómago de Velko se encogió de miedo mientras corría tras Tarpfen, recordando a la chica que había estado transportando las extrañas enredaderas a aquel lugar. Plantas que le habían recordado a… ¡los Drengir!
CONTINUARÁ…
En el próximo número de la revista Insider veremos desatarse la violencia en la Baliza Starlight, con la Parte 2 de «Peligro Oculto», escrita por Justina Ireland. Si queréis leer los relato anteriores tenéis los enlaces a continuación:
Os traemos la conclusión del segundo relato de La Alta República, escrito por Cavan Scott, dentro de la serie Starlight que publica regularmente la revista Star Wars Insider. Estas historias expanden los hechos que hemos podido leer en la primera ola de esta nueva era de Star Wars situada 200 años antes de los sucesos de La Amenaza Fantasma. Podéis leer la parte 1 aquí.
Anteriormente
Sedar a un furioso medoslean en el centro medico de la Baliza Starlight no era como Velko Jahen había pensado que sería su primer día como administradora en la estación. Y el repentino asesinato de un embajador skembo, el cual le había pedido protección, solo consiguió empeorar las cosas…
Arte de Louie Di Martinez
Starlight: PRIMERA TAREA (Parte 2)
Todo el mundo estaba hablando a la vez, todos excepto Velko Jahen. Las horas transcurridas desde el intento de asesinato estaban borrosas. Velko aún podía ver el cuerpo del embajador Ceeril desplomado sobre la cama cada vez que cerraba los ojos y estaba convencida de que el olor a carne carbonizada aún flotaba en el aire, incluso aquí, en el vasto centro de operaciones de la Baliza Starlight. Había visto heridas de bláster antes, demasiadas para recordarlas todas, y olían mucho peor en los campos de batalla de Soika. ¿Por qué este ataque, orquestado no en la mugre de una trinchera excavada apresuradamente, sino en el estéril centro médico de la estación espacial más nueva y más grande de la República, la había abrumado?
—¿Administradora?
Velko tardó un minuto en darse cuenta de que Rodor Keen estaba hablando con ella. ¿Cuántas veces había obligado al jefe de operaciones de Starlight a repetir su rango antes de responder? La expresión de su rostro le daba la respuesta: ¡Demasiadas!
—Lo siento, señor —balbuceó, molesta por lo nerviosa que sonaba—. Estaba repasando lo que ocurrió una última vez.
—Una idea excelente —sonó una voz detrás de ellos. Velko y Keen se volvieron para ver caminando hacia ellos a una de las figuras más llamativas que jamás habían visto. El corazón de Velko se paró. Había estado esperando este momento desde que obtuvo su cargo, anhelando conocer a esta mujer, pero jamás se la habría imaginado así.
La maestra Jedi Avar Kriss, Mariscal de la Baliza Starlight y Heroína de Hetzal, era tan impresionante como cabría esperar de la persona que había planeado la respuesta Jedi al Gran Desastre, salvando miles de millones de vidas en el sistema Hetzal y más allá. Todo en ella irradiaba confianza, desde su vaporosa túnica hasta los penetrantes ojos azules que ahora miraban Rodor Keen con la intensidad de un equipo de fijación de objetivo. Ni el hecho de que estuviera flanqueada por una mujer Jedi al menos tres décadas mayor que ella, y sin mencionar al imponente wookiee vestido con el ropaje de los padawans, conseguían disminuir su presencia en la habitación. Velko tenía la impresión de que Avar Kriss podría estar rodeada por todos y cada uno de los Jedi de aquí y de allí, y aun así todos las miradas seguirían centradas en ella.
Esto no iba a ir bien.
Junto a ellos, Estala Maru dio un paso adelante para recibir a los recién llegados por turnos.
—Mariscal. Maestra Assek. Padawan Burryaga. Bienvenidos de nuevo a Starlight. ¿Puedo dar por hecho que su misión en el Clúster de Málaga ha sido un éxito?.
—El acuerdo comercial entre Ayelina y Ludmere se firmó sin incidentes —confirmó Kriss—. Y pese a ello, conseguimos evitar una crisis diplomática para toparnos con otra en Starlight.
—Las cosas se han complicado un poco en vuestra ausencia.
–Lo cual es decir poco —intervino Keen, con un nervio de la sien palpitando sobre su ojo cibernético.
—¿Qué ha pasado? —Preguntó Kriss, dirigiendo su atención al jefe de operaciones—. Pudimos sentir la inquietud desde que llegamos.
—Tal vez deberíais verlo vosotros mismos —interrumpió Maru antes de dirigirse al astromecánico que nunca andaba lejos de él—. Kaysee, informa al centro médico de que la Mariscal está en camino.
***
La habitación de Ceeril estaba exactamente como la había visto Velko por última vez, aunque ahora había más gente, con Kriss y sus acompañantes apiñados alrededor de la cama, ahora vacía.
—¿Y es aquí donde encontró al embajador administradora Jahen?
Velko asintió con la boca seca.
—Sí, Mariscal. Estaba tendido boca arriba…
—Había recibido un disparo en el pecho.
—Así es.
—¿Y qué hay de su guardaespaldas?
—Destruido. Habían arrancado su cabeza de los hombros —dijo Ghal Tarpfen, la mon calamari jefa de seguridad de Starlight, que los había estado esperando en el pabellón. Dio un paso adelante, señalando pequeños fragmentos de metal incrustados en lo alto de la pared del fondo—. Pueden ver metralla de sus procesadores, aquí y aquí.
De pie, junto a la puerta, Burryaga lanzó una pregunta que Maru se apresuró en responder.
—Las imágenes de seguridad son un misterio.
El kessuriano asintió con la cabeza a su astromecánico, que proyectó obedientemente una imagen de la escena de esa mañana. Velko frunció el ceño al verse a sí misma de pie hablando con Ceeril, y al droide guardaespaldas que todavía se tenía sobre sus anchos pies. Luego vino el alboroto exterior, con Velko saliendo por la puerta segundos antes de que la imagen se perdiera con interferencias.
—La señal se interrumpió minutos antes del ataque.
—El asesino cubriendo sus huellas —sugirió Nib Assek mientras el astromecánico avanzaba la imagen rápidamente hasta que volvía a ser nítida, mostrando al skembo, ahora boca abajo, sobre la cama, y el droide caído hacia atrás con un golpe.
—Todavía no me puedo creer que nadie haya escuchado nada —se quejó Keen—. Un bláster no es nada silencioso.
—Estábamos distraídos —admitió Velko.
—Con el incidente del… Repetidme ¿qué era? —Preguntó Assek.
—Un medoslean —le dijo Tarpfen—. El paciente tuvo una convulsión violenta y comenzó a atacar a los miembros del personal, incluido yo mismo. Si no hubiera sido por la administradora Jahen aquí presente, la situación podría haber sido mucho peor.
—¿Peor? — Espetó Keen—. Un embajador ha recibido un disparo en la . ¿Tiene idea de a cuántos supervivientes estamos atendiendo desde el desastre del hiperespacio?»
—Dieciocho mil cuatrocientos setenta y cuatro —dijo Maru, atrayendo una mirada furiosa del coordinador—. Lo siento. Era una pregunta retórica, ¿verdad?
—Cualquiera que sea el número —continuó Keen—, se supone que Starlight es un refugio, un santuario, y sin embargo, esto sucedió justo delante de nuestras narices.
—La verdadera pregunta es, ¿qué van a hacer al respecto?
Los Jedi y los oficiales de la República se volvieron para mirar al embajador Ceeril al otro lado de la puerta. El skembo de rostro rocoso estaba encorvado en una silla repulsora, con un chaleco de bacta que cubría su pecho. Burryaga se hizo a un lado para dejar pasar a Kriss, mientras la mariscal saludaba al mandatario herido con una reverencia.
—Su Excelencia, me alegro de que haya sobrevivido a esta terrible experiencia.
—No gracias a ninguno de ustedes —espetó Ceeril, agarrándose el pecho.
—Eso no es del todo cierto —señaló Maru, mirando a la enfermera Okana, que había conducido al embajador de vuelta al pabellón—. Si el doctor Gino’le y su personal no hubieran respondido tan rápido…
—Los hasarianos se hubieran salido con la suya, sí, lo sé.
—¿Los hasarianos? —Preguntó Kriss, atrayendo una furiosa mirada del dolorido embajador.
—Esos brutos no descansarán hasta que los skembo sean expulsados del sector. Una y otra vez le hemos pedido ayuda a la República, y una y otra vez nos la han negado.
—¿Vio a su agresor?
—Tan claramente como la veo ahora.
—Al contrario que las cámaras —agregó Assek.
—Encontraron los cabellos, ¿no? —Preguntó Ceeril, tosiendo con dureza—. ¿En mi droide? —Eso era cierto. Velko los había encontrado ella misma, pelos atrapados entre las tenazas, ahora durmientes, del droide. Del mismo color que los de las melenas de los hasarianos, que se encuentran en otras partes de la enfermería—-. ¿Cuántas pruebas más necesitan?
La tos del embajador se intensificó y su cuerpo se retorció con agonía. El doctor Gino’le se acercó con sus patas mecánicas y le ordenó a Okana que acompañara a Ceeril a la habitación que había sido preparada al otro lado de la sala. El grupo de la mariscal lo vio irse. El rostro de Rodor Keen se había oscurecido tanto como el del skembo había palidecido.
Kriss se volvió hacia el coordinador tan pronto como Ceeril estuvo los suficientemente lejos como para no escucharlos.
—¿Tenemos hasarianos en la estación?
Velko habló antes de que Keen pudiera responder.
—Un par, sí.
Una mirada mordaz del coordinador volvió a dejarla bloqueada de nuevo.
—¿Y qué es lo que cuentan de sí mismos?» Preguntó Kriss.
—Ambos resultaron gravemente heridos en la emergencia de Wazta —dijo Keen—. Uno ha estado en un tanque de bacta durante tres días y el otro apenas está consciente.
—¿Podemos estar seguros de eso? —Preguntó Tarpfen.
—Sería la tapadera ideal —coincidió Assek.
Kriss suspiró.
—¿Puedo verlos?
—Por supuesto —dijo Tarpfen, conduciendo al grupo hacia el siguiente pabellón—. Por aquí.
Velko fue a seguirlos, pero Keen la detuvo.
—Usted no, administradora.
Frunció el ceño.
—¿Señor?
—Necesitamos un informe completo para el Senado. No te dejes nada por poner. Nada en absoluto.
Así que eso era todo. Velko era apartada, reducida a presentar informes mientras Ghal Tarpfen lideraba la operación. Hasta aquí su brillante carrera en la primera mega-estación de la República. La pondrían en un rincón del centro de operaciones antes de que pudieras decir «Dank Farrik».
Solamente al escuchar el murmullo de KC-78 se dio cuenta de que no todo el grupo se había ido con Tarpfen. El astromecánico todavía estaba en la sala al igual que su maestro.
—Te envidio —le dijo Maru, con un atisbo de sonrisa.
—¿Me envidia?
—¿Un informe completo? ¿Con todos esos jugosos detalles? Mi paraíso particular.
Ella arqueó una ceja.
—Puede escribirlo si lo desea.
Un suspiro melancólico escapó de sus delgados labios.
—Por desgracia, la estación no funcionaría sola. Pero me lo puedo imaginar, ¿verdad Kaysee? —Miró al pequeño droide—. Cotejar pruebas de cada uno de los testigos. Incluso de la propia víctima.
El astromecánico lanzó un pitido agudo.
—Admito mi error. Víctimas, plural. Ese desafortunado guardaespaldas.
—Ese destruído guardaespaldas —le recordó Velko.
Maru la miró con esos curiosos ojos escarlata.
—Por supuesto. Ahora, ¿a dónde se llevaron a ese pobre? —Sacó un datapad de su manga, deslizó la pantalla y el dispositivo le devolvió un bip resolutivo—. Ah, sí. A la torre de seguridad. Sala de pruebas tres .
Velko dio un respingo allí donde estaba, captando inmediatamente la indirecta nada sutil que Maru acababa de lanzarle. Quizás había algo más en este kessuriano de lo que parecía después de todo.
—¿Tengo acceso a la sala de pruebas tres? —Preguntó ella.
—No —respondió el Jedi con picardía mientras se giraba y salía de la habitación—, pero Kaysee sí…
***
La torre de seguridad era tan austera que contrastaba con la opulencia del resto de la estación. Las paredes eran de bronce pulido y los muebles eran vastos aunque funcionales. Los restos del droide guardaespaldas habían sido depositados en una mesa de operaciones elevada, iluminados por luces de un color azul intenso.
—¿Listo para grabar, Kaysee? —Preguntó Velko al droide.
El astromecánico emitió un pitido indicando que sí lo estaba.
—De acuerdo. La unidad guardaespaldas está intacta excepto por el daño en su cabeza —examinó sus manos mecánicas—-. Las pinzas acaban de ser escaneadas y revelan restos de ADN hassariano, lo que confirma que el cabello era de un hassariano —trató de imaginarse a una de las criaturas altas que había visto en los pabellones entrando por la puerta, y al guardaespaldas corriendo para proteger a su amo. Un forcejeo y al droide arrancando un mechón de pelo. Algo no cuadraba.
—Kaysee, ¿puedes volver a ponerme la grabación?
El holoproyector de KC-78 zumbó y Velko se vio a sí misma una vez más desaparecer a través de la puerta, dando paso entonces a las interferencias, y después la imagen parpadeando de nuevo y mostrando al guardaespaldas cayendo al suelo.
—¿Pero de dónde vino el disparo? —Se preguntó Velko en voz alta.
KC lanzó una pregunta, pero lo ignoró, inclinándose para mirar el daño en la cabeza cilíndrica del guardaespaldas. Con cuidado, Velko pasó un dedo por el borde irregular donde había estado su única unidad receptora, extrayendo un fragmento de metal chamuscado.
—¿Puedes escanear esto? —Le preguntó a su compañero, sosteniendo el fragmento frente al microanalizador de KC. La luz azul bañó el metal mientras los procesadores zumbaban y hacían clic en el interior del rechoncho chasis del droide.
—¿Y bien?
El droide emitió pitidos emocionado mientras pronunciaba el veredicto, y en un instante Velko supo quién había disparado al embajador.
***
Podía escuchar a Ceeril quejarse en voz alta mientras se acercaba a su nueva habitación. Nib Assek y Burryaga habían permanecido en la puerta, en un intento de convencer al embajador de que se estaban tomando en serio el peligro. Assek asintió con la cabeza en señal de saludo cuando Velko entró en la habitación, con KC-78 a su lado, encontrándose al skembo reprendiendo a Ghal Tarpfen mientras Okana intentaba cambiarle los vendajes.
—No me importa lo que estén haciendo ni a quién hayan puesto para proteger mi habitación, no me sentiré seguro hasta que la mariscal Kriss o el coordinador Keen me informen personalmente de lo que están haciendo al respecto de la vil amenaza hassariana. Exijo justicia. ¡Exijo acciones!
—La amenaza ha pasado —dijo Velko, tan tranquilamente como pudo, ignorando la mirada de desconcierto que le dirigió la jefa de seguridad cuando entró en la habitación—. No corre ningún peligro.
Los ojos del skembo se abrieron completamente.
—¿Ha deportado a los hasarianos de Starlight?
Velko negó con la cabeza.
—No es necesario. Su ‘asesino’ ha desaparecido.
Lo que quedaba de la cabeza del guardaespaldas resonó cuando la tiró sobre su regazo.
—¿Qué significa esto? —Farfulló Ceeril, apartando la unidad decapitada lejos de él.
—Me estaba preguntando lo mismo —dijo Tarpfen, señalando el trozo de metal retorcido—. Eso es un prueba.
—Lo es —coincidió Velko—. Una cabeza destrozada a quemarropa como prueba. Vimos a su pobre guardaespaldas caer hacia atrás y acabar en el suelo en el momento en que las cámaras volvieron a estar operativas. Sin embargo, me pareció extraño que esas mismas imágenes no mostraran al asesino.
—Deben haber disparado cerca de la puerta —tartamudeó Ceeril.
—¿Antes de salir a correr?
—No sabría decir. ¡Estaba demasiado ocupado aferrándome a la vida!
—Y, sin embargo, nuestros misteriosos asesinos no dispararon cuando el droide estaba lo suficientemente cerca como para arrancarles un mechón de pelo de la cabeza. En vez de eso, esperaron hasta que estaban a punto de escaparse, disparando a un guardaespaldas cuyas armas estaban desactivadas —señaló la unidad craneal carbonizada que yacía frente al horrorizado embajador—. Extrañamente, la cabeza no ofrece pruebas de residuos de bláster, aunque sí encontramos restos de detonita dentro del chasis.
—¿Dentro? —La pregunta de Tarpfen quedó sin respuesta cuando Ceeril sacó una lengua increíblemente larga y sorprendentemente pegajosa que arrebató de la cadera de la mon cala su blaster para cambiar de dueño.
—¡Creo que no! —Espetó la mon calamari, agarrando la lengua cuando se retiraba y sujetándola con fuerza. El embajador se atragantó y se echó hacia atrás, pero Tarpfen lo agarró con firmeza y la pareja se enfrascó en un extraño tira y afloja.
—¿Qué significa todo esto? —Una voz resonó mientras Rodor Keen aparecía por la puerta, mirando con incredulidad la escena, con Avar Kriss y un divertido Estala Maru tras de él.
—El embajador intentó desarmarme —le dijo Ghal Tarpfen al controlador, dejando de agarrar su lengua, que volvió a la boca de Ceeril con un fuerte golpe y dejó caer el bláster al suelo.
—Probablemente porque fingió su propio asesinato —dijo Velko, señalando con la cabeza a KC-78. El droide emitió varios pitidos como respuesta y proyectó un holograma de los restos del guardaespaldas esparcidos en la sala de pruebas, con una ligera diferencia.
—¿Es un compartimento oculto? —Preguntó Keen, mirando una pequeña tapa que estaba abierta en el pecho del droide.
—Lo es —respondió Velko—. Tuve que investigar un poco, pero cuando lo encontré, Kaysee pudo identificar ADN hassariano dentro del compartimento.
—¿Del tipo que queda cuando escondes pruebas falsas en un compartimento privado? —Preguntó Tarpfen, mirando con el ceño fruncido al embajador, que estaba pasando el dorso de su mano fría su lengua palpitante.
—Además de esto —dijo Velko, sacando un bote de gas bláster de su bolsillo—, que contiene el suficiente eleton para cargar un arma. Suficiente para mutilar…
—Pero no tanto como para matar —Tarpfen parecía querer terminar el trabajo ella misma.
—Fue temerario —admitió Velko—. Programar a tu droide para que simule el disparo y luego detonar un explosivo alojado dentro de su unidad craneal.
—Destruyendo así cualquier rastro del engaño —concluyó Keen, cruzando los brazos con decisión.
—Eso es un sinsentido —protestó el embajador, revolviéndose en su colchón—, eso es lo que es.
—¿Lo es? —Ceeril palideció cuando Avar Kriss avanzó hacia el centro de la habitación y se detuvo a los pies de la cama—. ¿Sabe lo difícil que es mentir frente a una Jedi, embajador?
—Especialmente cuando la administradora Jahen ha proporcionado multitud de pruebas —dijo Maru, tocando su siempre presente datapad—. Todo lo cual acabo de enviarlo al servicio de seguridad de la República en Coruscant.
—¿No es ese mi trabajo? —Preguntó Ghal Tarpfen, sonando más divertida que molesta, con el arma otra vez en sus manos.
—Eso es lo maravilloso de la Baliza Starlight —dijo Avar Kriss, volviéndose hacia Ceeril—. La República y los Jedi trabajando juntos por el bien de todos. Creo que formamos un gran equipo, ¿no es así, embajador? Quizás sería mejor si pasara el resto de su convalecencia en el centro de detención.
—¿Quieres hacer los honores? —Preguntó Tarpfen a Velko, pero ella negó con la cabeza—. Tú eres la jefa de seguridad.
—Y a ti se te debe un recorrido por Starlight —le dijo Rodor Keen mientras Burryaga maniobraba la camilla del skembo fuera de la habitación, bajo la atenta mirada de Tarpfen—. Dime, ¿por dónde te gustaría empezar?
La decisión quedó fuera de su alcance cuando llegó un aviso por el sistema de comunicaciones, una voz ronca y sibilante informaba a la mariscal Jedi que habían recibido una llamada de socorro del Sistema Kazlin.
—Tal vez deberíamos ir donde esté la acción —dijo Velko mientras Avar Kriss se dirigía al turboascensor.
—Una excelente idea, administradora —coincidió Keen—. Creo que encajarás perfectamente».
FIN
El siguiente número de la revista Insider, el 203, traerá un nuevo relato de la mano de Justina Ireland. Si os habéis quedado con ganas, os recordamos que tenéis los anteriores relatos ya traducidos:
Hoy os dejamos la reseña de La Alta República #4. Antes de pasar a esta nueva aventura haremos un repaso del número anterior. Espero que lo disfruten. ¿Vamos?…
Resumen
Todo comienza con una nave abandonada, una incursión Nihil y la respuesta de un grupo de Jedi a esta situación. En Sedri Minor mientras Avar y Sskeer trataban de calmar a un desorientado Terec. Keeve toma la decisión de investigar la desaparición de Ceret y un pequeño niño local. Termina encontrando a ambos en manos de un Drengir.
Al saber que la padawan se había marchado, Avar decide buscarla y Terec queda a cargo del maestro Sskeer. Pero algo extraño sucede y el trandoshano termina infectado con unas esporas extrañas proveniente del padawan a su cuidado.
En tanto, Keeve debe enfrenta cara a cara a la enorme planta carnívora y Avar hace su aparición cortando a la criatura en dos. Entonces cuando creen que estarán a salvo, este se duplica y un Sskeer infectado cambia de bando para atrapar a sus compañeras Jedi que ahora cuelgan a sus pies.
Star Wars: La Alta República #4
Editorial Marvel
32 páginas
$ 3.99
Escrito por Cavan Scott
Arte de Ario Anindito
Entintador: Mark Morales
Colorista: Annalisa Leoni
7 de abril
Portada: Phil Noto
Historia:
Atrapada junto a quienes vinieron a rescatar y la Marshall del Starlight Beacon Avar Kriss, Keeve reflexiona sobre su maestro. La escena nos lleva seis años antes a Kirima, dónde Sskeer instruye a su padawan en el arte de caer y aterrizar como un verdadero Jedi. Ella no se siente segura de estar preparada para esto, pero él la anima a dar un salto de fé.
«La fuerza está contigo Keeve»
El maestro Sskeer alienta a su padawan a saltar
Mientras descendia la confianza también, perdiendo así el control de la acción. Y cuando estaba por convertirse en uno con la fuerza, su maestro interviene evitando la catástrofe. Trennis se disculpa, pero Sskeer le explica que«No hay atajos en el camino de la fuerza»… Para finalmente alentarla a intentarlo otra vez.
Volviendo a los hechos actuales…
Mientras colgaba de las extrañas ramas de los carnívoros sensibles llamados Drengir, Avar Kriss confrontaba a Sskeer quien permanecía parado a su lado con el sable de luz en su mano. El repetía que debían alimentarse, pero parecía que no era un mensaje del maestro. En ese momento Avar le dice que la gente estaba desapareciendo, gente que había jurado proteger antes de dejarse corromper. Seguramente con la intención de recordarle quien era, pero aún así no parecía reaccionar.
En ese instante Kriss descubre que Sskeer se había separado de la fuerza y por eso no podía escuchar su canción. Quizás también por esa razón no podía conectarse con él para ayudarle a volver a la luz.
«Avar Kriss, siempre tan convencida de que la galaxia baila a tú ritmo. Dices que quieres entender, dices que quieres saber. Entonces por una vez debes escuchar la verdad. Escucha el canto del Drengir.»
Entonces la historia fue relatada, los Drengir habían cosechado por toda la galaxia. Otros vieron su poder y se unieron a la cosecha, para mayor beneficio de ambos, pero fueron traicionados. Atraparon a la primera de ellos dentro de sus tótems para obligarla a dormir. Mientras la progenitora dormía, ellos dormían bajo la tierra, hasta que los viajeros la encontraron. Despertándola de su profundo sueño. Y despertándonos a todos.
Mientras tanto en el Faro Starlight…
Vernestra, Imri, Maru y Lahru descubren en la autopsia del Hutt asesinado que las heridas no eran provocadas por los Nihil, tampoco por envenenamiento con nagnol, estaba infectado. Las venas del muerto estaba atravesadas por un complejo sistema de raíces. Y de pronto, algo se movía dentro de él, desgarrando todo, para salir e invadir el lugar, atacando a quienes estaban a su alrededor. Las medidas de cuarentena iban a ser puestas a prueba en este instante.
De vuelta en las profundidades de Sedri Minor…
Keeve Trennis, no podía aceptar perder a su maestro, entonces apeló a tocar su corazón.«No hay atajo en el camino de la luz, ¿recuerdas? eso es lo que me enseñaste, es lo que todavía creo. Porque sigo creyendo en tí.»…
Y cuando todo parecía perdido, Sskeer, el gran maestro, el estratega, cortó el dominio de los Drengir y volvió a ser él. Todo había sido un arriesgado plan, para entender la verdadera naturaleza de los Drengir y comprender sus puntos débiles.
Y cuando el maestro Sskeer quiso revelar lo que le había sucedido estás últimas semanas, Avar corto el momento y les dijo que eso debería esperar porque aún tenía al pequeño amigo que Keeve había hecho en este planeta. Debían rescatarlo.
Ya de vuelta en el pueblo después de confrontar a los Drengir, los Jedi se encuentra con una escena inesperada, Kal Sulman el líder autoproclamado del lugar, estaba atacando al padre del pequeño fallecido en manos de los drengir. Entonces Sskeer, se encarga de la situación e intenta persuadirlo para que le diga si sabía sobre las criaturas que acababan de enfrentar. Entonces el comunicador de Avar suena y Maru le comenta que estaba siendo atacados.
Pero los problemas no terminan ahí. El poderoso Cártel de los hutt venían a invadir el planeta. Ahora los Jedi tenían un nuevo problema que enfrentar y la situación cada vez era más compleja. …¿Cómo saldrán de este enredo? ¿Podrán confrontar a dos nuevos enemigos y volver al faro Starlight para ayudar a los demás? ¿Cuán peligrosa será la infección drengir que se ha instalado en el Starlight? Tendremos que esperar hasta el próximo capítulo.
Curiosidades:
La Conexión: Después de la batalla de Kur, Sskeer, no solo perdió su brazo, sino también su buena amiga Jora Malli. Desde ese entonces no fue el mismo. El dejarse infectar por los drengir hizo que obtuviera un nuevo brazo permanente, el cual representa un vínculo mucho más profundo entre Sskeer y estos.
Algo sorprendente: Los drengir tienen la capacidad de manipular a los infectados mentalmente, haciendo que ellos actúen a su voluntad. Sskeer permitió que estos sé apoderaran de sí mismo para adquirir una mayor comprensión de lo que hace funcionar a estos seres. Gracias a su valor, los Jedi ahora estarán armados con el conocimiento de las debilidades de los drengir. Y seguramente la información obtenida ayudará ahuyentar con mayor facilidad a las plantas carnívoras.
Pero el actuar inestable del maestro Sskeer parece que podría indicar que la conexión entre ambos es recíproca. No siempre puede controlarlos. A demás la conexión parece ser muy dolorosa para el infectado y la extremidad obtenida de esa unión no puede ser extirpada. O al menos eso parece.
La extremidad: La unión de Skeeer con los drengir le dió un nuevo brazo, como expresé y este es fenomenal. No solo puede canalizar su sensibilidad, sino también indica tener una fuerza bruta y puede distorsionar su masa o forma, doblándose y alargándose. Convirtiéndose así en una herramienta poderosa para la batalla.
Los Sith: la historia que se relato aquí sobre los drengir, demuestra que alguna vez los sith fueron aliados de estos y los traicionaron.
El despertar de los drengir: la historia también nos deja claro que la base encontrada por Reath Silas, Orla, Affie, Leox, Conan y Geode es algo más que una simple estación. La Amaxine es la fuente del despertar de los drengir.
Opinión:
Hoy debo destacar dos cosas, primero el guió, la historia. Podemos ver como comienza a unirse con las demás, a mostrarnos cuan peligrosos pueden ser estas nuevas amenazas y lo voluntariosos y sacrificados que son nuestros Jedi. También los vemos muy emocionales, cercanos y preocupados unos por los otros. Por otro lado, me sorprendió de buena manera la actitud de Sskeer. No podía creer lo que estaba leyendo. Todo el tiempo pensé que realmente la batalla de Kur lo había afectado, de tal manera que fue más fácil ser infectado. Pensaba que el dolor y el miedo lo habían alejado de la luz, pero nunca esperé que él se prestara de carnada para ser infectado y adentrarse en el mundo de los drengir, con la intención de conocerlos, saber cual es su principal debilidad. Eso fue como una buena película de espías, donde el infiltrado se adentra en la problemática, para destruirla desde dentro. Veremos en el próximo número como se desarrolla esta historia y que ha descubierto el buen Sskeer.
La segunda es sin duda el extraordinario trabajo de Ario Anindito, combinado con el de Annalisa Leoni. Es un deleite ver cada imagen y la exactitud de los colores para reflejar diferentes momentos, más o menos dramáticos, recuerdos entre medio. El guión de Cavan Scott sin duda tiene en el trabajo de estos enormes artistas un complemento enérgico, que hace la historia aún más poderosamente entretenida y cautivante. Estoy ansiosa por la nueva historia.
Tercera entrega de la serie de cómics editada por IDW y centrada en La Alta República. Después de conseguir salir victoriosos de su enfrentamiento con los Nihil, el maestro Yoda tiene preparado el próximo encuentro, ¿estarán los Nihil preparando algo? ¡Vamos a disfrutar del último número y analizar su contenido!
Guión: Daniel José Older
Dibujo: Harvey Tolibao
Color: Rebecca Nalty
Editado: 7 Abril 2021
Idioma: Inglés
Editorial: IDW
Páginas: 32
Precio: 3.99 $
Historia (con spoilers)
Vemos que Zeen y Krix, aunque separados, mantienen el contacto gracias al comunicador que les proporcionó Yoda. Ambos relatan cómo están siendo sus primeros días tanto en el Faro Starlight como en el Gaze Electric respectivamente. Pero aunque Krix quiera edulcorar su situación, lo cierto es que no es tan apacible como la de Zeen.
Marchion Ro quiere que Elder Tromak le revele sus secretos y para ello, y ante su negativa, lo obliga a participar, junto con Krix, en una lucha de Bogaranths en la pista de batalla (Battle Rink). Dada la situación y la posibilidad de morir en la arena, Krix convence a Tromak para que le revele la localización de una antigua reliquia que su pueblo dividió en dos partes y escondió en dos planetas diferentes.
Pero en mitad de la pelea de Bogaranths Marchion Ro irrumpe para hacer una acusación de traición. Ha encontrado el transmisor de Krix, pero éste acusa a Tromak. Marchion Ro conoce la verdad, pero permite la traición y echa de comer al anciano a los Bogoranths. Para Krix tiene otra misión, y es la de servir de cebo para los Jedi, ya que espera que vengan a por ellos y quiere tenderles una trampa.
Efectivamente Yoda junto con sus padawans irán a la caza de los Nihil…
Opinión
Daniel José Older consigue mezclar la tensión con la diversión, el misterio con el dramatismo. La situación a la que se ven abocados Zeen y Krix, divididos por un credo y obligados a tomar parte es muy similar a la que se pudo ver en la serie Resistance entre Kazuda Xiono y Tamara Ryvora, donde la última descubre que su amigo está colaborando con la Resistencia y ante la traición acaba abrazando al Imperio. En este caso es Krix quien abraza a los Nihil tras descubrir que Zeen es usuaria de la Fuerza y acaba del lado de los Jedi. Aunque hay un elemento a tener en cuenta, y es que la trampa del comunicador la ha tendido Yoda, lo que nos ofrece una parte del maestro bastante gris, por no decir ciertamente oscura. Sabe que está exponiendo a la nueva tripulante de la estación. Y si además sabe que no la van a acabar entrenando, está usando a la chica directamente… Muy interesante este matiz en un personaje al que le hemos visto pocas sombras hasta la fecha.
El trabajo de Tolibao sigue siendo fantástico, con páginas y viñetas llenísimas de contenido, personajes, especies… Y algunas espectaculares composiciones como las que podemos ver abajo, con lo que está viviendo por un lado Zeen en el Faro Starlight y por otro lo que está viviendo Krix en el Gaze Electric.
El color de Rebecca Nalty sigue siendo vibrante y muy vivo. Los rosas de Zeen contrastados con el verde de Yoda… Increíble. Aunque nos ha llamado la atención la diferencia de tono de Estala Maru, ya que en la serie de Marvel el color de la piel es lila y los detalles y pelo son azules, mientras que en el de IDW la piel aparece roja y el pelo marrón. Nada importante simplemente apuntar la curiosidad.
Y aunque en este número no aparece acreditado, según un tweet de la propia Rebecca parece que en este número también ha ayudado con el dibujo el brasileño Paulo Roberto Rodrigues, conocido como Pow Rodrix. A falta de conocer las páginas, os dejamos con los originales que ilustró para el número anterior, que hemos encontrado ahora investigando un poco.
Curiosidades
En este número debutan unas nuevas criaturas llamadas Bogaranth, de las que supimos por primera vez gracias al segundo episodio de Star Wars: The High Republic Show. En el mismo se nos adelantaba el concept art y se las describía como «bestias vorces que van dejando un rastro de baba a su paso mientras luchan en la arena de los Nihil».
Conocemos por fin al maestro de Lula Talisola, Kantam Sy, un humano que vemos junto con el resto de maestros que se suponen en el Faro Starlight como Stala Maru o Avar Kriss.
Conclusión
Un número que da arranque a una nueva aventura y que nos fija los conflictos de los dos personajes que serán clave en la historia general de esta serie. Estamos deseando seguir leyendo y saber qué nos espera en los próximos números, cuyas portadas se han revelado hace poco y son espectaculares.
Os traemos en exclusiva la traducción del nuevo relato Canon de The High Republic aparecido en el número 201 de la revista Star Wars Insider. Dentro de la serie de relatos Starlight comienza una nueva aventura escrita por Cavan Scott, el guionista de la serie regular de cómics Marvel de La Alta República y que es el autor también de la novela Dooku: Jedi Lost.
En esta primera parte que se sitúa en el Faro Starlight tendremos a una serie de personajes nuevos, a los que os vamos a presentar antes de que empecéis a leer para que no os hagáis un lío con tanto nombre, cargo y especie.
Velko Jahen – Administradora, Soikan, Hembra. Okana – Enfermera, Ovissiana, Hembra. Stala Maru – Jedi, Kessiano, Macho Rodor Keen – Controlador, Jefe de Operaciones de la República en la estación, Humano Ghal Tarpfen – Jefa de Seguridad, Mon Calamari, Hembra Doctor Gino’le – Jefe de operaciones médicas de la estación, Anacondan, Macho Ceeril – Embajador de Rion, Skembo
Starlight: PRIMERA TAREA (Primera parte)
Respira maldita sea. ¡Respira!
Velko Jahen agradecía que nadie pudiera escuchar la conversación que se sucedía en su cabeza mientras la lanzadera salía del hiperespacio.
La espigada soikan de piel plateada había pasado gran parte de su vida en las enfangadas trincheras de su planeta natal, esquivando disparos de blásters y evadiendo droides remotos. Había pasado horrores que la acompañarían por siempre y demostrado valentía sin igual, y con todo aquí estaba, una veterana del conflicto Soikan, anonadada por la imagen de una reluciente estación espacial.
Era, por descontado, la estación espacial más hermosa jamás creada, desde su luminoso disco central hasta la majestuosa torreta Jedi coronada con la reluciente linterna que daba nombre a la instalación: Baliza Starlight.
Velko había estado viendo holos de la Starlight, incluso estudió los esquemas, pero nunca se había dado cuenta de lo mucho que la estación se parecía a un reluciente sable de luz, girando firmemente, en la vasta extensión repleta de estrellas que suponía la frontera.
—Estás muy lejos de casa, Vel —se dijo en voz baja mientras el transbordador pasaba a través de las enormes puertas del hangar.
Por supuesto, poner tantos parsecs entre ella y Soika había sido en gran parte el motivo para presentarse al cuerpo administrativo de la República, y así huir de los fantasmas de su pasado. No. Eso no era del todo cierto. Ella estaba aquí para servir a la República, y ¿dónde mejor que en el símbolo de la luz y la esperanza en los márgenes de la galaxia conocida?
Eso no impidió que Velko se sorprendiera cuando se abrió la escotilla de la lanzadera. Había mucha gente. Mucho ruido. Se agarró a la barandilla de seguridad, tratando de centrarse, tal y como Dagni le había enseñado. Aunque el entorno no podía ser más diferente al que ofrecía la batalla de Soika. Para empezar el olor era mejor, todo tan nuevo y brillante. Su impecable uniforme de la República era más elegante que sus antiguas ropas de insurgente. Su largo pelo blanco, generalmente anudado en una coleta, ahora estaba recogido de manera inmaculada en un apretado moño triple que le había llevado la mayor parte del día de ayer poder dominar. Y luego estaba la atmósfera. No el aire en sí mismo, que era lo suficientemente fresco. No, era el sentimiento de emoción que impregnaba el lugar, la sensación de que todo era posible.
—¡Administradora Jahen!
Velko se volvió al oír la voz. Una ovissiana de piel verde se abría paso a través de la multitud, con una sonrisa casi tan ancha como los cuernos amarillos que salían de su cabeza.
—Bienvenida a Starlight. El Controlador me pidió que viniera a buscarla.
Velko notó cómo se ponía firme ante el rango de Rodor Keen, fruto de su formación. Incluso la Fuerza de Liberación Soika respetaba la cadena de mando.
—¿Está el Controlador en el centro de operaciones? —preguntó Velko.
La ovissiana rió con un contagioso trino.
—Eso quisiera. Está en el centro médico.
Los ojos de Velka se fijaron en la bata que su nueva compañera llevaba puesta, tan impecable como las paredes del hangar.
—¿Se encuentra bien?
—Si, por supuesto. La presión aún no ha podido con él —la sonrisa de la ovissiana vaciló un instante—. Eso no significa que no esté dando la talla en su trabajo. Simplemente que… Bueno, lo verás cuando lleguemos allí.
Se adentraron apresuradamente hacia otro corredor igualmente atestado.
—Soy Okana, por cierto.
—Eres médico.
—Enfermera junior. Llevo aquí tres días. Parecen tres semanas.
—¿Tan mal está la situación?
—Oh, no. Para nada. Simplemente ha sido mucho —las mejillas de Okana se tiñeron de esmeralda—. Lo siento, no te estoy tranquilizando, ¿verdad? Mis formas atendiendo camas no suelen ser tan malas, te lo prometo.
Velko mostró lo que esperaba que fuera una sonrisa tranquilizadora.
—Lo estás haciendo bien. Debo admitir que me siento un poco abrumada.
Entraron en un turboascensor que estaba parado y las puertas se cerraron suavemente tras ellas. Okana apretó un botón y la cabina comenzó a moverse por el conducto.
—No te preocupes. Se pasa pronto, o eso me han dicho…
***
Si la plataforma del hangar había sido sobrecogedora, el centro médico de la Starlight era simplemente alucinante, especialmente para alguien cuya experiencia en instalaciones médicas habían sido hospitales de campaña cubiertos de barro (y sólo la Fuerza sabe de qué más). Velko nunca había visto tantos pacientes, incluso en el apogeo de la insurgencia. Okana la condujo a través de una sucesión aparentemente interminable de salas impecables, personal médico y droides revoloteando de un paciente a otro. Vio a amanin, elomin, boltrunianos y humanos mientras pasaban corriendo, incluso un par de esbeltos hassarianos; uno acostado en un estabilizador de huesos y el otro suspendido en un tanque de bacta, con un respirador de amoníaco sobre su largo hocico.
—Hay demasiados.
—¿Pacientes o salas?
—Ambos —no pudo evitar sorprenderse con los médicos, manteniendo la calma ante tal sufrimiento—. ¿Son todos del Gran Desastre?
Okana asintió.
—¿Las Emergencias? Si. ¿Pudes imaginártelo? En un minuto estás viviendo la vida con normalidad y al siguiente están lloviendo escombros directamente desde el hiperespacio. Los hospitales están atestados desde aquí hasta Vjun, si es que siguen existiendo. Los peores casos los envían aquí, es el procedimiento estándar al parecer…
La ovisiana la llevó a través de un último par de puertas corredizas, y casi chocan con dos hombres que Velko reconoció por el informe que le habían enviado para leer antes de su llegada. El kessuriano era el Maestro Jedi Estalu Maru, resplandeciente con su atuendo de templo, acompañado de su astromecánico rechoncho naranja y blanco. El humano era quien Velko esperaba que le hubiera dado la bienvenida en el hangar: Rodor Keen, jefe de operaciones de la República en Starlight y su superior directo.
—Controlador —dijo, extendiendo una mano a modo de saludo—. Soy Velko Jahen…
—Mi nueva ayudante —respondió Keen, y le devolvió el gesto con un apretón firme pero nada hostil—. Me alegro de conocerla al fin.
Las connotaciones del comentario la tomaron por sorpresa.
—Vine tan pronto como recibí la comunicación, señor.
Keen levantó una mano en señal de disculpa.
—Y no quise ofender, Administradora —dijo—. Las cosas han estado un poco agitadas aquí últimamente.
—Starlight está funcionando a pleno rendimiento —protestó Maru—. He estado monitoreando cada departamento de manera constante.
—Con una eficiencia inquebrantable —confirmó Keen, haciendo obvia la tensión entre los dos.
Velko podía adivinar por qué. La estación fue co-administrada por funcionarios de la República y la Orden Jedi, un símbolo de la armonía entre las dos grandes instituciones y, si nos guiamos por sus reputaciones, se sabía que tanto Keen como Maru eran prácticos. No era necesario tener poderes empáticos para sentir la frustración de Keen mientras el Jedi proseguía, aparentemente ajeno al efecto que estaban teniendo sus palabras:
—De hecho, he identificado ciento setenta y tres mejoras que se podrían hacer, desde la sección de ingeniería de Cah Norne hasta los protocolos de seguridad de la estación.
—¿Mejoras? Me gustaría escucharlas.
Todas las miradas se volvieron hacia la mon calamari que estaba observando desde una habitación cercana. Vestida con un uniforme de seguridad, con un bláster enfundado colgando de su cadera, se movía como un targon enjaulado.
—Ah, Jefa Tarpfen —dijo Maru—, tenía la intención de repasar mis propuestas con usted. No debería tomarnos mucho tiempo. Sólo una hora o dos.
La mon cala cruzó sus musculosos brazos.
—¿Eso es todo?
—Administradora, le presento a nuestra Jefa de Seguridad, Ghal Tarpfen. Es una recién llegada, como usted.
La Mon Calamari apenas le dedicó un saludo, estaba concentrada en Keen.
—Controlador, toda esta sección es un incidente diplomático a punto de desencadenarse. Tenemos pacientes de territorios en guerra uno al lado del otro, sin saber qué le hará el uno al otro en cuanto recuperen la conciencia.
—Desafortunadamente, el Gran Desastre prestó poca atención a las fronteras políticas —dijo Maru, mostrando un dominio del sarcasmo que sorprendió a Velko—. Pero es por eso para lo que estamos aquí, para aliviar las tensiones que puedan surgir.
Tras él, el astromecánico emitió un pitido de alarma.
—Kace-setentayocho tiene razón, Maru. Tú y yo tenemos tareas pendientes de realizar en otra parte —le recordó Keen al kessuriano antes de agregar un apresurado—, por separado.
Como respuesta, Maru sacó un datapad de su túnica.
—Tonterías. Puedo monitorear las operaciones tan fácilmente como lo haría en el centro, y si la mariscal Kriss me requiere…
—No es necesario —interrumpió Keen, hablando antes de que Tarpfen pudiera provocar su propio incidente diplomático—. A fin de cuentas tenemos a la Administradora Jahen…
—¿Yo? —dijo Velko, deseando instantáneamente que su voz no hubiera sonado con un chillido—. Pero creía que ¿trabajaría contigo? —¡Por el sable de un Jedi! ¿Podría haber sonado más necesitada?
Keen ya estaba caminando hacia la puerta.
—No te preocupes, pronto te cansarás de verme. La Jefa le explicará lo que debe hacer. ¿Maru?
El Jedi no mostró signos de seguir a su homólogo de la República, no hasta que KC-78 le dio un nada sutil empujón.
—Sí, sí, gracias amigo mío —murmuró el Jedi mientras se dejaba guiar fuera de la sala—. Espero con ansia nuestra pequeña charla, Jefa Tarpfen. Que la Fuerza le acompañe.
—La necesitaré —murmuró la mon cala, mirando con el ceño fruncido como se alejaba el kessuriano.
—No es como yo esperaba —aventuró Velko con una sonrisa, recibiendo en respuesta una mirada lo suficientemente fría como para congelar lava.
—Eres soikana. ¿Una soldado?
—Solía serlo.
—¿Como parte de la Unión Livtak?
—No. Luché para la Alianza Gagic».
Tarpfen frunció el ceño, estudiando las escamas plateadas que se alineaban en los afilados pómulos de Velko y los ojos lilas que compartía con el resto del clan Jahen—. Lo siento. Pensé que, simplemente por tu color de…
—Mi padre era Livtak, pero mi mader era Gagic.
—Debe haber sido complicado.
—Realmente no. Padre desertó tan pronto como se dio cuenta de lo que estaban planeando los Livtak— Velko juntó las manos desenado cambiar de tema—. Entonces, ¿dónde me necesitas?
Echó un vistazo alrededor de la sala y agradeció la cálida sonrisa que recibió de Okana. La enfermera junior estaba ayudando a un anacondan que Velko reconoció por sus archivos como el Doctor Gino’le, el jefe de operaciones médicas de la estación, un cirujano brillante que se había injertado extremidades cibernéticas en su cuerpo de serpiente para cuidar mejor a sus pacientes. En este momento, le estaba administrando medicinas a un medoslean tumbado. El enorme ser, parecido a una medusa, se extendía no sobre uno, sino sobre dos catres de trauma.
—Puedes empezar por ahí —dijo Tarpfen, apuntando con su pulgar membranoso a la habitación tras ella—. Buena suerte.
—¿Con qué?
—Ya lo verás.
El jefe pasó rozándola en dirección a un cubículo en el lado opuesto de la sala, dejando a Velko donde estaba.
—Perfecto. Excelente. Me encargaré entonces.
Mordiéndose el labio, Velko se volvió y se apresuró a entrar en la habitación encontrando a un skembo de rostro áspero acostado en una camilla médica, con sus dos cortas piernas magna-escayoladas. A su lado había un impresionante droide guardaespaldas, con cada uno de sus cuatro brazos equipados con un blaster montado sobre un conjunto de tenazas de aspecto igualmente mortal.
—¿Quién eres? —-exigió el skembo con una voz como si estuviera haciendo gárgaras con rockrete.
—Mi nombre es Velko Jahen—respondió, aún sin saber lo que se suponía que debía hacer. Se dirigió hacia la cama, deteniéndose bruscamente cuando el paciente de piel rocosa chilló alarmado.
—Se supone que debes esperar junto a la puerta.
—¿Junto a la puerta?
—Sí. Para protegerla.
Velko se desplazó nerviosamente, muy consciente de que el guardaespaldas la estaba mirando con su único fotorreceptor brillante.
—Creo que ha habido un error. No soy un guardia. Iré a buscar…
—¡No! —gritó el skembo, alargando su extensa lengua para coger una uva del cuenco de la mesilla anexa a la cama—. Me prometieron un guardia en todo momento y, sin embargo, me han dejado solo durante horas.
—Tiene su droide —señaló Velko, limpiándose de la mejilla una pepita de uva que le había salpicado desde la otra parte de la habitación.
—¡Pero me hicieron drenar el gas de sus blásters! No se permiten armas en la sala, a menos que seas personal de la Starlight —- sus ojos amarillos se posaron rápidamente en su cintura—. Tú tienes un bláster ¿no?
Velko separó las manos a modo de disculpa.
—Me temo que no. Solo soy una ayudante y…
El skembo no la dejó terminar.
—-Esto es intolerable. ¿No sabes quién soy? —al menos la salvó de volver a sonrojarse por tener que responder dándole la solución él mismo—. ¿Ceeril? ¿Embajador de Rion?
—Ah, si, por supuesto —dijo, como si eso lo explicase todo.
—Se me prometió protección cuando me trajeron aquí. Hay hassarianos en el centro médico. Los he visto con mis propios ojos.
Al menos eso aclaraba las cosas. Los hasarianos y los skembo habían sido rivales durante siglos, aunque ninguno de los hasarianos de color lila con los que se había topado antes podrían suponer algún tipo de amenaza en su condición.
Velko estaba a punto de tratar de calmar los temores del embajador cuando sonó un estruendo procedente del pabellón exterior, seguido de una sirena ensordecedora.
—¿Y ahora qué está pasando? —Gritó Ceeril mientras Velko salía por la puerta.
—Voy a ver.
—¡No! No me dejes —gritó el embajador—. ¡Se supone que no se me debe dejar solo! ¿Qué pasa con los hassarianos?
Pero la amenaza hassariana, real o imaginaria, era la menor de las preocupaciones de Velko. Delante de ella, el medoslean se había levantado de su cama repulsora, y tenía sus extremidades alrededor del cuello tanto de Okana como del serpenteante cirujano. Tarpfen ya estaba abalanzándose hacia adelante, con su bláster desabrochado.
—No dispare —gritó Gino’le antes de que el jefe de seguridad pudiera disparar—. Está teniendo una reacción al tratamiento. No sabe lo que hace.
—Necesitamos estabilizarlo —gruñó Okana con una voz casi irreconocible mientras señalaba violentamente hacia el suelo.
Los ojos de Velko se detuvieron en una jeringuilla que yacía fuera del alcance de los médicos.
—La aguja, ¡ahí!
—La veo —dijo Tarpfen, abalanzándose hacia el antídoto mientras el gigantesco paciente convulsionaba. Un tentáculo salió disparado y golpeó a la mon cala en la cabeza. Voló hacia atrás, con su cráneo impactando bruscamente contra una camilla médica cercana.
Velko no se detuvo a ver cómo estaba la jefa, ni siquiera cuando Tarpfen cayó al suelo. Con una extremidad extendiéndose hacia ella, Velko corrió hacia adelante, dejándose caer por debajo del tentáculo para recoger la inyección al pasar. Tratando de no pensar en el horrible traqueteo que emanaba de la garganta de Okana, rodó hacia arriba y clavó la jeringuilla en la coronilla del medoslean, presionando el émbolo. La cánula emitió un silbido y el medoslean se destensó. Su cuerpo rígido se desinfló como un globo y los tentáculos se aflojaron alrededor del cuello de los médicos.
—Gracias —jadeó Okana, liberándose y mirando a Gino’le—. ¿Está bien Doctor?
—Muy bien, enfermera —dijo la serpiente, examinando a su paciente, que roncaba levemente a través de su vocoder.
Velko se apresuró hacia Tarpfen, que estaba intentando usar el extremo de la camilla médica para incorporarse.
—Guau —dijo, mientras la mon cala se inclinaba hacia adelante—. Eso sí que fue un buen golpe.
—Y una buena pirueta por tu parte —reconoció Tarpfen, agarrando los brazos de Velko para estabilizarse.
Velko se permitió disfrutar del cumplido mientras el doctor Gino’le se acercaba corriendo, con las piernas de metal repiqueteando en la cubierta.
—Oh querida, querida, querida —gruñó, apuntando el flash de un sensor médico a los ojos de Tarpfen—. Una conmoción cerebral de nivel nueve si no me equivoco. Vas a necesitar algo de tiempo en un rejuvenecedor, Jefa.
—Demasiado trabajo por hacer —arrastraba las palabras Tarpfen, tratando de pararse sobre sus propios pies con poco éxito—. Me necesitan.
—Oye —dijo Velko—, puedo ocuparme de todo por aquí. Incluso del embajador Ceeril. Gracias por eso, por cierto. Es… bastante especial.
Tarpfen ofreció una sonrisa de boxeador noqueado, que Velko creyó era genuina, la cual se desvaneció en cuanto se escuchó un grito. Antes de que ninguno de ellos pudiera detenerla, la jefa había empujado a Gino’le a un lado y se tambaleaba hacia la habitación de Ceeril, donde una paciente rodiana miraba estupefacta a través de la puerta, con una mano tapándole la boca.
Tarpfen tropezó cuando alcanzó el umbral de la puerta, pero Velko la atrapó.
—Tranquila ahora.
—No pierdas el tiempo preocupándote por mí. Preocúpate por él.
Velko echó un vistazo y tragó saliva. El guardaespaldas del embajador estaba tirado en el suelo, había un enorme agujero donde debería estar su cabeza, pero eso no era lo peor.
El propio Ceeril estaba tirado sobre la cama, con la cabeza hacia atrás y la boca abierta, y una columna giratoria de humo que salía de la herida de láser en el centro de su pecho.
CONTINUARÁ…
El siguiente número de la revista Insider, el 202, que está previsto para finales de mes nos traerá la conclusión de este relato. Si os habéis quedado con ganas, os recordamos que los dos anteriores relatos, que forman parte de una misma historia, los tenéis ya traducidos:
En el segundo número de la serie de cómics de Marvel nos metemos de lleno en harina. Keeve Trennis se enfrenta a su primera misión como recién embestida Caballero Jedi. El equipo, donde además de contar con su antiguo Maestro Sskeer, se completa con Ceret y Teret, dos gemelos Kotabi que comparten la misma mente.
Guión: Cavan Scott, Dibujo: Ario Anindito, Tinta: Mark Morales, Color: Annalisa Leoni
Editado: 3 Febrero 2021
Idioma: Inglés
Editorial: Marvel
Páginas: 32
Precio: 3.99 $
Historia (con spoilers)
Keeve Trennis, Sskeer, Ceret y Teret acuden a una llamada de auxilio en el Sistema Kazlin. Se encuentran con los restos de una nave Hutt que transportaba Vratixia Renanicus, un tipo de cebada que es uno de los ingredientes necesarios para producir Bacta. Los restos de gas Nagnol les dan la pista de los responsables, los Nihil. De hecho uno quedó atrás abandonado y es destruido, literalmente, por Sskeer en cuanto aparece.
El equipo se pone entonces en contacto con la estación Starlight para informar y decidir los pasos que dar a continuación. Avar Kriss decid que ella y Vernestra Rwoh irán con la Ataraxia para recuperar la fragata Hutt, con la ayuda de Keeve y Terec que los esperarán allí mientras que Sskeer y Cerec irán a Sedri Minor, de donde parece que provenía la nave, a investigar el origen del cereal.
Una vez juntas, Trennis aprovecha para contarle a Kriss el incidente de Sskeer, ya que ha visto mucha rabia en su antiguo Maestro al deshacerse del Nihil… Pero en ese momento Terec siente que a su hermano le ha sucedido algo…
Y es que en Sedri Sskeer y Cerec se han encontrado con que no son bienvenidos, y mientras el trandoshano parlamentaba con Kalo Sulman, un local, el kotabi ha desaparecido entre la cosecha, dejando su sable láser atrás…
Opinión
Cavan Scott empieza a ir mostrando las cartas, y los verdaderos peligros empiezan a asomarse. Argumentalmente este número ha sido de presentación de la aventura, pero lo más interesante puede ser lo que estamos viendo de Sskeer. Nos queda mucho por ver de este personaje que parece que carga una gran cruz y no sabemos cómo acabará…
El dibujo de Anindito es excepcional, con algunas viñetas a doble página que son una auténtica pasada. La nave Hutt hecha trizas, el Hutt destrozado, Sskeer partiendo por la mitad al Nihil… En mi opinión creo que es el dibujante de cómics más dibujante de cómics que ha tenido el canon actual. Me explico. El dibujo no copia nada, no está tratando de parecerse a ninguna película, ni está constantemente intentando recrear rostros reales. Son dibujos de cómic, con un estilo muy personal pero sin llegar a ser protagonista por ello, si no que utiliza todos los elementos posibles para que el cómic pueda vivirse a través de sus viñetas, los planos son variadísimos, los personajes siempre tienen las misma proporciones, no se ven expresiones o posturas forzadas… Qué maravilla poder disfrutar de Star Wars en cómic y que sea genuino y no parezca una adaptación. Además el color de Annalisa Leoni consigue que tenga una entidad única, muy variado y muy adecuado a cada situación, sin ser demasiado estridente ni aburrir. A disfrutar.
Curiosidades
La Batalla de Kur donde Sskeer perdió su brazo se narra en la novela Light of the Jedi de Charles Soule. En la Nebulosa Kur la República se enfrenta a los Nihil, a la Tempestad de Kassav. Las naves de los piratas empezaron a hacer saltos hiperespaciales cortos y aparecían y desaparecían en cualquier lugar, y una de las naves apareció en mitad del Vector del trandoshano, seccionándole el brazo.
Como ya se adelanta también en la novela Light of the Jedi, el Bacta es una novedad en la era de la Alta República, donde hasta ese momento el compuesto usado para curar es el Rejuv. Ahora además gracias a Estala Maru tenemos la receta del Bacta. Si algun@ se anima puede empezar a fabricarlo, sólo necesita Vratixia Renanicus, Alazhi y Kavam.
Tenemos en este número la primera aparición de Ceret y Teret, de los que nos han ido hablando y contando durante el periodo de promoción de La Alta República. Además también es la primera aparición en cómic de Vernestra Rwoh, de la novela Una prueba de Valor.
Por último, el Nihil abandonado que Sskeer se carga, es idéntico al que pudimos ver en los concept art que han ido mostrando en las distintas presentaciones del proyecto. Salvo por que tiene un ojo a la vista. La otra acabó siendo Lourna Dee, no sabemos si éste ha sido simplemente un concepto de referencia o el trandoshano se ha cargado a un Nihil importante, aunque lo dudamos.
Conclusiones
Fantástico este Tumba en el espacio, segundo capítulo del arco No hay miedo. No podemos esperar a seguir leyendo, todo es nuevo, todo es interesante, todo está por suceder y no sabemos nada de nada de lo que pasará (aunque ya el hemos visto la «patita» al primer Dengrir). Gran momento para Star Wars.
Portadas de los próximos números. En orden #3, #3 variante, #4 y #5
Arranca la serie de cómics editada por la casa de las ideas centrada en la nueva época de Star Wars, The High Republic. Analizamos el primer número que ha salido hace solo unas horas, que ha agotado las dos primeras tiradas y que viene con una aventura fresca y muy interesante.
Portadas variantes
Guión: Cavan Scott, Dibujo: Ario Anindito, Tinta: Mark Morales Color: Annalisa Leoni
Editado: 6 Enero 2021
Idioma: Inglés
Editorial: Marvel
Páginas: 32
Precio: 3.99 $
Historia (con spoilers)
La aventura comienza en el planeta Shuraden, situado en la frontera de la República, con Keeve Trennis intentando concentrarse a pesar de un Ximpi llamado Kanrii zumbando a su alrededor.
Keeve Trennis es la padawan de Sskeer, que se encuentra a punto de someterse a las pruebas para convertirse en Caballero Jedi. Pero en mitad del desafío aparece un imprevisto. Un enjambre de Ridadi aparecen destrozando la ciudad de los Ximpi.
Keeve se pone en contacto con Maru en la estación Starlight y éste le informa de que son unos seres que realizan su migración por esa región del espacio una vez por generación. Normalmente evitan pasar por mundos habitados, así que Trennis intenta comunicarse con ellos para descubrir qué sucede.
El problema es la estación Starlight, ya que la señal que emite ha modificado las referencias que estos seres tenían, y decide usar su Vector para guiarlos y reconducirlos.
De vuelta a la estación y avergonzada por haber fallado en su prueba, haber perdido la nave y haber actuado por su cuenta, es recibida por Avar Kriss, recién nombrada Marshal de la estación por los grandes maestros Yoda y Veter. Y para su asombro es nombrada Caballero Jedi.
Tras la celebración por los nuevos y recién investidos Caballeros Jedi el Maestro Sskeer se encuentra una desagradable sorpresa…
Opinión
La estructura ha sido muy sorprendente con respecto a otras series, arranca con la acción directamente, y tras varias páginas y un pequeño cliffhanger ¡pam! Cabecera y presentación del capítulo, como una serie de las que vemos en plataformas digitales. Espectacular. Además la división por capítulos nos recuerda al Mandaloriano.
Con respecto a la historia, es un primer número muy completo, ya que se nos presenta a una protagonista Padawan, una aventura con inicio, nudo y desenlace que culmina con la ascensión a Caballero Jedi. Además aparecen por primera vez Sskeer, su maestro, y los misterios que rodean tanto su pasado, presente y futuro. Y nos sitúan en un momento y un lugar de manera muy efectiva.
Con respecto al dibujo el nivel de detalle es muy, muy notable. Las perspectivas de algunas viñetas llaman la atención, hay una que simula un gran angular donde se puede ver hasta la cola de un Vector Jedi que es increíble.
La calidad es muy alta y tiene una factura muy cinematográfica. El trabajo de Ario Anindito, que se estrenó en esta galaxia en el Anual 4 de la serie de Star Wars es maravilloso.
Los colores son muy muy vivos, con muchas sombras. Recuerdan a un mundo de fantasía con elfos, duendes, magos y caballeros. Enhorabuena a Annalisa Leoni porque da un colorido muy amplio sin que de la sensación de ser un cómic infantil.
Proceso desde el boceto de la página hasta tener incluso los grafismos
Curiosidades
Hablemos de cierto vocabulario que aparece en este primer número:
Kriffing Blakkahorn consta de dos partes. Por un lado Kriff, que se usaba en Leyendas como alternativa in-universe de Joder (kriff viene de intercambiar f y k/c de frick, que es un sinónimo de fuck), por otro Blakkahorn debe ser algún tipo de animal, como el Mudhorn, y es la primera vez que se le menciona.
Varp es la segunda vez que aparece en el Canon, y podría ser otra palabrota in-universe, pero no estamos seguros, la otra aparición es en relato Fake it till you make it, de la antología From a Certain Point of View dedicada a The Empire Strikes Back, escrito también por Cavan Scott.
Crik (y crikking) parece que es la primera vez que se usa, pero tiene toda la pinta de ser también alguna palabra gruesa. Se ve que Cavan quiere empezar a manejar un «nuevo» vocabulario de palabrotas que sea propio de la saga.
La Batalla de Kur a la que hacen referencia aparece en el libro Light of the Jedi. Al ser un proyecto multimedia tendremos que estar atentos a todo lo que se edita si no queremos perdernos detalles.
Como ya os contamos en este artículo con entrevista a Cavan Scott el astromecánico que se puede ver tras Avar Kriss es un droide que trabaja bastante con Maru y que está recuperado de los juguetes de los 70, del set de la cantina de Kenner, que tenía un paisaje de cartón y había un droide dibujado en él. «No era una figura, era sólo un dibujo, era tan solo chatarra en un lado de la cantina, y eso es él.” Contaba el escritor.
El cartón de la cantina del 77
Conclusión
Prometedor inicio de esta nueva serie y era. Un primer número muy cuidado y muy completo. Ya estamos deseando tener entre las manos el siguiente número.
Además repasa algunos detalles y personajes que ya se habían visto, el escritor nos revela nuevas claves y referencias, mostrando además dos páginas de su cómic para Marvel a todo color, gracias a esta entrevista para Polygon.
Primera de las páginas que podemos ver a color
Como ya sabemos 2021 es el principio de una era del universo Star Wars. Lucasfilm ha juntado un equipo de cracks, tanto escritores como artistas, para diseñar la Alta República, un tiempo que se sitúa siglos antes de que la familia Skywalker empezara a cargarse la política galáctica.
Va a haber libros, cómics y hasta una serie de acción real, y ya hay rumores que apuntan a otros productos. Uno de los primeros vistazos lo hemos podido echar a las páginas de la serie de Marvel. Escrita por Cavan Scott y dibujada por Ario Anindito, ya habíamos podido ver alguna página en blanco y negro, y luego gracias al sampler digital las hemos podido disfrutar con diálogos. Esta vez tenemos la oportunidad de disfrutarlas en color, y con las introducciones de Cavan Scott que podéis leer a continuación.
Segunda de las páginas que podemos ver a color
La estación Starlight
Comenzamos con una estación espacial, el Faro Starlight, situado en medio de la Extensión Sin Estrellas (Starless Expanse, una oscura y desolada área mas allá del núcleo galáctico a través de la cual están pasando muchos viajeros con la intención de establecer un nuevo hogar en el Borde Exterior).
La estación es una de las Grandes Obras de la actual canciller de la República, destinada a mostrar la estabilidad y empatía del gobierno. Su nombre es por la baliza de la parte superior de su eje central, que emite un pulso constante. Cualquiera en el Borde Exterior puede apuntar con un receptor hacia la estación Starlight y saber que la República sigue ahí fuera, sin importar la distancia.
El resto de la estación tiene todo lo que un Jedi o un viajero podría necesitar: hospitales, laboratorios, espacios de entrenamiento, incluso un Templo Jedi en toda regla.
«Lo emocionante de esto es que es nuevo y resplandece», cuenta Scott. “El objetivo de esta era es que estamos acostumbrados a que Star Wars sea un poco sucio y gastado, pero aquí es cuando todo era nuevo en la galaxia. Aquí es cuando estaban recopilando recursos para asegurarse de que la gente tuviera una buena vida, especialmente en el Borde Exterior.»
Estala Maru
Estala Maru
Te presentamos a Estala Maru, un Maestro Jedi Kessuriana, a quien podemos ver en esta imagen levitando con su taza de caf.
«Es el responsable de asegurase de que todo está funcionando en la estación y alrededores,» comparte Scott. «Está todo el tiempo haciendo mil cosas a la vez, y eso no es ni un Poder Jedi ni un poder de la Fuerza, pero si que es una habilidad particular suya poder ver las cosas en el mismo momento en el que suceden y estar pendiente de ellas. Está muy sumido en el procesamiento, lo que pone de los nervios a la gente de vez en cuanto. Además también tiene siempre alguna frase sarcástica que nadie espera. Un sentido del humor muy seco.»
Avar Kriss
Avar Kriss delante del droide
Avar Kriss debutará en la novela Light of the Jedi, y es una de los Caballeros Jedi más respetados de su época. Pero hay algo aún más importante tras ella: una referencia realmente rebuscada de un juguete retro de Star Wars.
«El astromecánico que se puede ver, ese pequeño droide, es un droide que trabaja bastante con Maru,» cuenta Scott. «Cuando los primeros juguetes salieron a la venta en los 70, el set de la cantina de Kenner tenía un paisaje de cartón y había un droide dibujado en él. No era una figura, era sólo un dibujo, era tan solo chatarra en un lado de la cantina, y eso es él.»
El cartón de la cantina del 77
Los Grandes Maestros Veter y Yoda
Los maestros caminan por la estación
Las páginas se completan con lo que parece la llegada algo inesperada de dos Grandes Maestros Jedi (a diferencia de lo que sucedía en la trilogía de precuelas, donde sólo había un Gran Maestro en el Consejo Jedi, durante la Alta República tenía a tres).
El más alto e hirsuto es el Gran Maestro Veter. Según Scott, «es un anciano Maestro Jedi con muchos, muchos años. Ha sido un Gran Maestro durante mucho, mucho tiempo. Realmente está llegando al final de su vida en el Consejo.»
Y luego está el tipo verde y pequeño que todos adoramos, Grogu… Yoda, quería decir. Y es un poco más libre y rebelde de lo que recordamos. Aunque ha sido Gran Maestro durante muchos años y es respetado por toda la Orden Jedi y la República, Scott cuenta que este joven Yoda «es conocido por ser un espíritu libre. Físicamente no se ha sentado en el Consejo durante mucho, mucho tiempo, ya que tiene a un montón de Padawans con los que está entrenado fuera, en el espacio.»
Las aventuras de Yoda con esos Padawans son el argumento de The High Republic Adventures, la serie de cómics de IDW, escrita por Daniel José Older y dibujada por Harvey Tolibao.
Portada e interior del The High Repunlic Adventures de IDW
«De manera que la gente ha esperado constantemente que Yoda vuelva a Coruscant,» cuenta Scott, «para volver al Templo, para volver al Consejo. Pero su actitud es ‘Bueno, puedo estar en el Consejo allá donde me halle.»
Los dos Grandes Maestros han llegado a la estación Starligh para la ceremonia de inauguración, que es por lo que Avar está sorprendida de ver a Yoda allí. No es de los que dejan ver por una ceremonia. «Nadie estaba seguro de si iba a aparecer o no,» añadía Scott.
¿Qué pasa tras la ceremonia? ¿Qué pasa tras el Gran Desastre? Los lectores tendremos que esperar para sumergirnos en La Alta República y todos sus libros y cómics para descubrirlo. La serie de Marvel llegará a las tiendas de cómics americanas a partir del 6 de Enero de 2021.