Hola Bibliotecarios, os recopilamos todas las novedades en libros, cómics y revistas de Star Wars en USA durante esta semana. ¿Cual es vuestra favorita?
STAR WARS THE MANDALORIAN GUIDE TO SEASON ONE COLLECTOR’S EDITION
Edicción libro tapa duraEdicción Revista STAR WARS: THE MANDALORIAN – GUIDE TO SEASON ONE Edición de coleccionista Previews edición exclusiva
Tapa dura
96 páginas
Titan Books
25.99 dólares
17 de Mayo
Un libro dedicado a la primera temporada de la exitosa serie de acción real The Mandalorian, que se emite en Disney +, con fichas de personajes, tramas, escenarios y contenido entre bastidores. Con fotografías nunca antes vistas, una guía completa de los episodios y una mirada detallada de cómo cobró vida la serie y sus nuevos e icónicos personajes, como IG-11 y Moff Gideon.
STAR WARS : BOUNTY HUNTERS#12
Portada variante carmesí de Mattia de lulisPortada variante Homenaje, 40 aniversario del Empire Strikes Back
Marvel
32 páginas
$ 3.99
Escrito por Ethan Sacks
Arte de Paolo Villanelli p
Portada de Mattia de lulis.
19 de Mayo
Mientras VALANCE y su reacio socio DENGAR se apresuran a interceptar a BOBA FETT y su preciosa carga, ¿quiénes son los perseguidores mortales que los acechan? Un oscuro secreto de la conexión pasada de Valance con HAN SOLO puede hacer que lo maten todos estos años después. Pero, ¿quién es el misterioso líder de un escuadrón de asesinatos que está llevando a Valance a una confrontación de vida o muerte con su viejo amigo?
STAR WARS THE HIGH REPUBLIC #1 (5° edición)
Marvel
32 páginas
$ 3.99
Escrito por Cavan Scott
Arte de Ario Anindito
Portada de Phil Noto
19 de Mayo.
Comienza una nueva era en la narrativa de STAR WARS. Son siglos antes de la SAGA SKYWALKER. Los JEDI están en su apogeo, protegiendo la galaxia mientras los pioneros de la REPÚBLICA se adentran en nuevos territorios. Mientras la frontera se prepara para la dedicación de la majestuosa estación STARLIGHT, la padawan KEEVE TRENNIS se enfrenta a la última elección: ¿completará sus pruebas Jedi o rescatará a los inocentes del desastre? ¡Nuevos Jedi! Nuevas naves. Nuevos males que combatir.
STAR WARS THE HIGH REPUBLIC #2 (4° edición)
Marvel
32 páginas
$ 3.99.
Escrito por Cavan Scott
Arte por Ario Anindito
Portada por Phil Noto
19 de Mayo
El ataque de los NIHIL. Una nave encontrada a la deriva en el espacio, la tripulación brutalmente masacrada y la carga robada. – ¿Qué terror les espera a los Jedi de la estación STARLIGHT mientras exploran los restos de la nave? – KEEVE TRENNIS, recién nombrada caballero Jedi, debe superar su inseguridad ante sus nuevos compañeros, pero ¿puede confiar en su mejor aliado?
STAR WARS THE HIGH REPUBLIC #3(3° edición)
Marvel
32 páginas )
$ 3.99.
Escrito por Cavan Scott
Arte de Ario Anindito
Portada de Phil Noto.
19 de mayo
Un planeta afectado por una misteriosa plaga. Un JEDI desaparecido y otro enloquecido. – ¿Qué horror se esconde en la oscuridad bajo las cosechas podridas? Se evita la muerte, pero se forma una terrible unión. ¿Podrá KEEVE TRENNIS proteger una vida inocente mientras se enfrenta a la traición de su propia orden?
Traducción de Mariana Paola Gutiérrez Corrección Mario Tormo
Estimados Bibliotecarios aquí os dejamos un nuevo extracto de la próxima novela Star Wars The High Republic: The Rising Storm escrita por Cavan Scott, donde Marchion Ro planea atacar la feria de la República y llega a un desconocido planeta helado con un propósito muy misterioso…
El frío nunca había preocupado a Udi Dis. Nunca lo había experimentado mientras crecía, pero eso fue hace mucho tiempo. Los trópicos de Talor eran poco más que un recuerdo lejano. Había habido tantos mundos desde entonces, tantas rutas trazadas y vendidas. Su padre se habría avergonzado de la vida que había elegido su hijo, pero eso no era nada nuevo. Nada de eso impidió que Dis contuviera el aliento cuando la rampa de la Araña cayó sobre el suelo polvoriento. El frío era intenso incluso aquí, en la franja habitable de Rystan, pero Dis no podía dejar que se notara. No lo haría. Bajó la rampa con una capa forrada de piel y una máscara para protegerse los ojos del viento, con el metal repiqueteando bajo sus pies con garras, ignorando el frío que se le colaba entre las plumas como un vibrocuchillo.
«Ahí está ella», graznó una voz cuando el propio Marchion Ro salió de la nave. Dis se colocó en posición defensiva y apretó sus wingblades, esas armas curvadas eran la única posesión que aún conservaba de su hogar. Un grupo de peludos se acercaban apresuradamente hacia ellos, en el cual destacaba un trío de grandes criaturas que parecían escapadas de la pesadilla de un bioempalmador, una horrible mezcla que era parte blurrg y parte bantha. No era la primera vez que Dis deseaba que su afinidad con la Fuerza, la cinestesia que le permitía navegar por las estrellas con tanta precisión, se extendiera a la fabulosa premonición de los Jedi, una sensación de peligro antes de que éste llegara. Por lo que él sabía, aquellos tupidos pelajes escondían un desintegrador o un mangual láser.
Se estremeció cuando la mano de Ro se posó en su hombro.
«Descanse, soldado. Ese es nuestro contacto».
Soldado. Hacía mucho tiempo que Dis no era un soldado. Hacía mucho tiempo que Dis no era nada. Mucho antes de encontrar los Nihil.
Ro pasó junto a él, bajando de la rampa mientras la recién llegada abría los brazos.
«Marchion, Marchion, Marchion», resopló con alegría familiar. «Has vuelto con nosotros. Por fin. Has vuelto al Camino».
«Kufa», respondió Ro, pero no hizo ningún intento de devolver el abrazo que la anciana deseaba tan obviamente. En su lugar, dejó que sus brazos volvieran a su anterior posición, contentándose con sonreír al hombre que había desatado un reino de terror en el Borde Exterior. «Me alegro de verte, primo».
Otra sorpresa. ¿Era esta arpía, de piel curtida y sonrisa desdentada, pariente del propio Ojo? Dis sabía poco del pasado de Ro, salvo que había heredado el título de Ojo de su padre, Asgar. Más allá de eso, nadie sabía mucho sobre el linaje de Ro, ni siquiera sobre su especie, de piel gris pizarra y ojos negros como el carbón. Y, sin embargo, había algo en el rostro de esta mujer con sus extraños tatuajes tan parecidos a los rayos de los Nihil que le resultaba familiar, aunque Ro pareciera que podía partirla como una caña de bario.
«Te hemos echado de menos», dijo la mujer, mirando al Ojo. «Cuando recibimos tu mensaje, el Anciano apenas lo creyó…». Se interrumpió, levantando un dedo tembloroso hacia su máscara. Ro le permitió tocarla. Otra novedad, por lo que Dis sabía. «Aunque preferiría ver tu cara. Ha pasado tanto tiempo».
Ro volvió a bajar la mano de ella, sosteniéndola cálidamente entre las suyas. «Más tarde. Cuando estemos en el Santuario».
Eso, al menos, pareció apaciguarla por el momento. «Sí. Sí, el Santuario. Aunque la temperatura será peor, no mejor».
«Me lo imagino perfectamente».
«Pero valdrá la pena… para contemplar el Nivelador. Para sentir su paz anuladora».
«Como lo hicieron nuestros antepasados, hace mucho tiempo».
«Como nos enseñaron. A todos nosotros».
Las lágrimas brillaron en los ojos oscuros de la anciana. Dis se preguntó si se congelarían.
«Realmente has vuelto de la oscuridad».
Ro soltó su mano.
«¿Nos llevarás, entonces?»
La mirada de Kufa se desvió hacia Dis, como si lo viera por primera vez. «¿Y a quién llevarás a los campos de Golamaran? ¿A quién llevarías al Santuario?»
«Este es Udi Dis», le dijo Ro, levantando una mano en dirección a Dis. «Un… un amigo».
A Dis le gustó eso. No un guardaespaldas. Ni siquiera un simple piloto. Un amigo.
Los ojos de la anciana se clavaron en él.
«Él es… ¿qué?»
Dis quería gritar que se estaba congelando.
«Es Talortai», respondió Ro por él. «Una especie fuerte en la Fuerza».
Los ojos de ella volvieron a mirar el rostro enmascarado de su primo.
«¿La Fuerza?»
Esta vez Dis habló. «Soy un navegante. Un buscarrutas».
Ella se rió, obviamente divertida por su elección de palabras. «¿Lo eres ahora? Bueno, seas lo que seas, lo que puedas hacer, eres bienvenido». De nuevo miró a Ro. «Como lo fueron los créditos que te precedieron. Qué generosidad».
«Sabía que el viaje hasta aquí sería difícil para ti», dijo Ro. «¿Todavía tienes ese viejo cubo de óxido?»
«¿La Mano Abierta? Sí, sí lo tengo. Medio devorado por los gorgojos del óxido, pero aún vuela, aunque no al Santuario». Acarició el pellejo de una de las bestias peludas que esperaban pacientemente a su lado. «Los slarga nos llevarán allí donde ningún transporte puede volar. Son fuertes». Volvió a mirar a Ro. «Tienen que serlo, para ir donde vamos».
Traducción Mariana Paola Gutiérrez Escatena Corrección por Mario Tormo
Estimados bibliotecarios os dejamos aquí esta traducción exclusiva del nuevo extracto de The Rising Strom de Cavan Scott que saldrá a la luz el 29 de junio de este año. Esperamos que lo disfruteis, la verdad es que es un pequeño adelanto muy revelador. Podéis leer el anterior extracto aquí.
Elzar Mann es un hombre consumido por una visión que no puede comprender del todo. El dolor y el sufrimiento, los rostros de sus amigos más queridos y de personas que aún no conoce, se arremolinan a su alrededor. Pero, ¿qué significa esto?
Los gritos nunca habían abandonado a Elzar Mann. Habían pasado muchos meses desde la ceremonia de inauguración del Faro Starligth, desde que estuvo junto a sus compañeros Jedi. Desde que estuvo junto a Avar Kriss.
Los ojos de la galaxia estaban puestos en ellos, con sus galas de templo, y el maldito cuello de la camisa que le picaba mientras escuchaba los discursos y frases trilladas, primero de la canciller Lina Soh, líder de la República Galáctica, y luego de Avar. Su Avar. La heroína de Hetzal.
El Faro era su compromiso con la galaxia, había dicho Avar. Era su pacto. Todavía podía escuchar sus palabras.
Siempre que os sintáis solos… siempre que la oscuridad aceche… sabed que la Fuerza estará con vosotros. Sabed que estamos con vosotros… Por la luz y la vida.
Por la luz y la vida.
Pero eso no impidió que la oscuridad se cerniese más tarde ese mismo día. Una ola de dolor y sufrimiento, una visión del futuro demasiado terrible como para comprenderla. Se había tambaleado, agarrado a una barandilla, y la nariz le había empezado a sangrar, mientras la presión en su cabeza amenazaba con partirle el cráneo en dos.
Lo que había visto lo había perseguido desde entonces. Le había consumido.
Jedi muriendo uno por uno, atrapados por una retorcida e impenetrable nube. Stellan. Avar. Todos los que había conocido en el pasado y todos los que conocería en los días venideros. Rostros, tanto familiares como extraños, desgarrados.
Y los gritos.
Los gritos eran lo peor.
Había pasado el resto de la velada aturdido, dejándose llevar, no del todo presente, con el eco de lo que había visto… lo que había oído… grabado a fuego en su mente. Había habido errores, unas cuantas copas de más de Kattadan rosado en la recepción, Avar reclamando ese baile que había mencionado, Elzar acercándose con demasiada impaciencia, demasiado públicamente.
Todavía podía sentir la mano de ella en su pecho, empujándolo hacia atrás.
«El ¿Qué estás haciendo?»
Habían discutido, en privado, con su cabeza todavía dando vueltas.
«Ya no somos padawans».
Habían pasado meses desde que la volvió a ver, y cuando lo hizo, el ambiente era tan frío como un amanecer en Vandor. Avar había cambiado con él. Estaba más distante. Preocupada por sus nuevos deberes como mariscal del Faro Starlight.
O quizás era él quien estaba preocupado. Elzar había meditado sobre la visión día y noche desde la inauguración. Debería haber ido a ver a Avar, para disculparse y pedirle consejo, o si no a ella, a Stellan Gios, su amigo más antiguo, pero Stellan tenía sus propias obligaciones. Ahora era miembro del Consejo, responsable de guiar a la Orden en su conjunto. No tendría tiempo. Además, pedir ayuda no era el estilo de Elzar. Elzar Mann era del tipo que resuelve los problemas, no del que los plantea. Él encontraba soluciones. Respuestas. Nuevas formas de conseguir hacer un trabajo. Así que Elzar hizo lo que siempre había hecho: Tratar de resolver el problema solo.
Primero había consultado los Archivos del Gran Templo, estudiando detenidamente los innumerables archivos de texto y holocrones de la colección, llegando incluso a intentar descifrar los misterios del Códice Ga’Garen, el antiguo grimorio cuyo texto había confundido a los lingüistas durante miles de años.
Incluso entonces, sentado en los Archivos, bajo la atenta mirada de las estatuas de los Perdidos, Elzar había oído los gritos en las profundidades de su mente, había visto los rostros de los asesinados en cada reflejo o padawan que pasaba.
El Códice lo había traído aquí, a Ashla, la luna principal de Tython. Los antiguos habían llamado a esta franja de tierra la Isla del Retiro, que era exactamente lo que necesitaba si quería comprender plenamente lo que había visto. Necesitaba soledad, concentración. La gota que colmó el vaso fue recibir un mensaje del antiguo Maestro de Stellan, la estimada Rana Kant, felicitándolo por su ascenso a Maestro Jedi. Además, el Consejo tenía un destino para él; iba a ser mariscal del puesto de avanzada Jedi en Valo, en el límite del sector Rseik.
¿Él? ¿Un mariscal? ¿Cómo podían estar tan ciegos? ¿No podían ver que no estaba preparado? ¿No podían ver lo preocupado que estaba?
Elzar caminó hacia el océano, sintiendo la cálida arena bajo sus pies, despojándose de su túnica exterior a medida que se acercaba al agua. Sí, esto era mejor. Aquí era donde finalmente vería la verdad. Donde finalmente entendería. No se detuvo en la orilla, sino que se adentró con decisión entre las olas. Hasta las rodillas. Hasta la cintura. Pronto estuvo nadando hacia el mar, deteniéndose sólo cuando ya no podía ver tierra. Giró lentamente, flotando en el agua, rodeado sólo por el mar y la propia Fuerza.
Era el momento.
Elzar respiró hondo y se impulsó bajo las olas, con los ojos cerrados, con el agua entrando en sus oídos y bloqueando cualquier otro sonido.
Muéstrame.
Guíame.
Dame las respuestas que busco.
No hubo nada. Ninguna revelación. Ninguna respuesta.
Se impulsó con los pies hacia arriba, llenando de aire sus pulmones antes de volver a sumergirse.
Estoy aquí.
Quiero aprender.
Necesito entender.
Nada cambió.
¿Dónde estaban las respuestas que se le habían prometido? ¿Dónde estaba el conocimiento?
Repitió el ritual, tomando aire, volviendo a sumergirse, dejando que el océano lo tragara entero. Una y otra vez, y…
Fue como dar con una bolsa de aire. De repente no se hundía, estaba corriendo, con sus compañeros Jedi a su lado mientras las pesadillas les pisaban los talones. No estaban en el agua, sino en la niebla. Espesa. Ácida. Impenetrable. Nada tenía sentido. Ni el caos, ni el pánico.
Ni el miedo.
Abrió la boca para gritar y le cayó agua de un mar lejano, de un mundo diferente, de un tiempo diferente.
¿Qué es esto?
¿Dónde está esto?
¡Háblame!
Y la Fuerza habló con tal fortaleza que Elzar acabó en un remolino, con sus ojos escociéndole por el destello de imágenes pasando por delante de ellos como un rayo púrpura.
Avar.
Stellan.
Un tholothiano… ¿Indeera Stokes? No, faltaba uno de sus zarcillos, una cara desconocida desfigurada por la rabia.
Huesos astillados.
Piel resquebrajándose.
Ojos nublados, sin poder ver.
Y los gritos. Los gritos eran más fuertes que nunca. Más duros que nunca. Y su grito fue el más fuerte de todos.
¿Dónde?
¿Dónde?
¿DÓNDE?
Los hombros de Elzar se agitaron mientras sus pulmones escupían el agua de mar. Estaba de vuelta en la orilla de Ashla, con la sal secándose en su piel, calcinada por el sol abrasador. Miró a su alrededor, con los ojos todavía borrosos, tratando de enfocar y ver la dorada arena que se extendía a ambos lados de él, Y wingmaws volando en círculos sobre el cielo, listos para arrancarle la carne de los huesos. Pero aún no estaba muerto. Ninguno de ellos lo estaba.
Se incorporó y se tambaleó hacia su Vector, recogiendo su túnica mientras avanzaba. Necesitaba alejarse de Ashla. Necesitaba dejar el Núcleo. La Fuerza había hablado. Ya había respondido a su pregunta, sólo tenía que haber escuchado.
Un nombre, un planeta, donde por fin podría arreglar las cosas.
Valo.
Star Wars: The High Republic: The Rising Storm está escrita por Cavan Scott y se publica el 29 de Junio en Estados Unidos. Si queréis conocer más detalles de esta novela podéis consultar los siguientes enlaces:
Os traemos la conclusión del segundo relato de La Alta República, escrito por Cavan Scott, dentro de la serie Starlight que publica regularmente la revista Star Wars Insider. Estas historias expanden los hechos que hemos podido leer en la primera ola de esta nueva era de Star Wars situada 200 años antes de los sucesos de La Amenaza Fantasma. Podéis leer la parte 1 aquí.
Anteriormente
Sedar a un furioso medoslean en el centro medico de la Baliza Starlight no era como Velko Jahen había pensado que sería su primer día como administradora en la estación. Y el repentino asesinato de un embajador skembo, el cual le había pedido protección, solo consiguió empeorar las cosas…
Arte de Louie Di Martinez
Starlight: PRIMERA TAREA (Parte 2)
Todo el mundo estaba hablando a la vez, todos excepto Velko Jahen. Las horas transcurridas desde el intento de asesinato estaban borrosas. Velko aún podía ver el cuerpo del embajador Ceeril desplomado sobre la cama cada vez que cerraba los ojos y estaba convencida de que el olor a carne carbonizada aún flotaba en el aire, incluso aquí, en el vasto centro de operaciones de la Baliza Starlight. Había visto heridas de bláster antes, demasiadas para recordarlas todas, y olían mucho peor en los campos de batalla de Soika. ¿Por qué este ataque, orquestado no en la mugre de una trinchera excavada apresuradamente, sino en el estéril centro médico de la estación espacial más nueva y más grande de la República, la había abrumado?
—¿Administradora?
Velko tardó un minuto en darse cuenta de que Rodor Keen estaba hablando con ella. ¿Cuántas veces había obligado al jefe de operaciones de Starlight a repetir su rango antes de responder? La expresión de su rostro le daba la respuesta: ¡Demasiadas!
—Lo siento, señor —balbuceó, molesta por lo nerviosa que sonaba—. Estaba repasando lo que ocurrió una última vez.
—Una idea excelente —sonó una voz detrás de ellos. Velko y Keen se volvieron para ver caminando hacia ellos a una de las figuras más llamativas que jamás habían visto. El corazón de Velko se paró. Había estado esperando este momento desde que obtuvo su cargo, anhelando conocer a esta mujer, pero jamás se la habría imaginado así.
La maestra Jedi Avar Kriss, Mariscal de la Baliza Starlight y Heroína de Hetzal, era tan impresionante como cabría esperar de la persona que había planeado la respuesta Jedi al Gran Desastre, salvando miles de millones de vidas en el sistema Hetzal y más allá. Todo en ella irradiaba confianza, desde su vaporosa túnica hasta los penetrantes ojos azules que ahora miraban Rodor Keen con la intensidad de un equipo de fijación de objetivo. Ni el hecho de que estuviera flanqueada por una mujer Jedi al menos tres décadas mayor que ella, y sin mencionar al imponente wookiee vestido con el ropaje de los padawans, conseguían disminuir su presencia en la habitación. Velko tenía la impresión de que Avar Kriss podría estar rodeada por todos y cada uno de los Jedi de aquí y de allí, y aun así todos las miradas seguirían centradas en ella.
Esto no iba a ir bien.
Junto a ellos, Estala Maru dio un paso adelante para recibir a los recién llegados por turnos.
—Mariscal. Maestra Assek. Padawan Burryaga. Bienvenidos de nuevo a Starlight. ¿Puedo dar por hecho que su misión en el Clúster de Málaga ha sido un éxito?.
—El acuerdo comercial entre Ayelina y Ludmere se firmó sin incidentes —confirmó Kriss—. Y pese a ello, conseguimos evitar una crisis diplomática para toparnos con otra en Starlight.
—Las cosas se han complicado un poco en vuestra ausencia.
–Lo cual es decir poco —intervino Keen, con un nervio de la sien palpitando sobre su ojo cibernético.
—¿Qué ha pasado? —Preguntó Kriss, dirigiendo su atención al jefe de operaciones—. Pudimos sentir la inquietud desde que llegamos.
—Tal vez deberíais verlo vosotros mismos —interrumpió Maru antes de dirigirse al astromecánico que nunca andaba lejos de él—. Kaysee, informa al centro médico de que la Mariscal está en camino.
***
La habitación de Ceeril estaba exactamente como la había visto Velko por última vez, aunque ahora había más gente, con Kriss y sus acompañantes apiñados alrededor de la cama, ahora vacía.
—¿Y es aquí donde encontró al embajador administradora Jahen?
Velko asintió con la boca seca.
—Sí, Mariscal. Estaba tendido boca arriba…
—Había recibido un disparo en el pecho.
—Así es.
—¿Y qué hay de su guardaespaldas?
—Destruido. Habían arrancado su cabeza de los hombros —dijo Ghal Tarpfen, la mon calamari jefa de seguridad de Starlight, que los había estado esperando en el pabellón. Dio un paso adelante, señalando pequeños fragmentos de metal incrustados en lo alto de la pared del fondo—. Pueden ver metralla de sus procesadores, aquí y aquí.
De pie, junto a la puerta, Burryaga lanzó una pregunta que Maru se apresuró en responder.
—Las imágenes de seguridad son un misterio.
El kessuriano asintió con la cabeza a su astromecánico, que proyectó obedientemente una imagen de la escena de esa mañana. Velko frunció el ceño al verse a sí misma de pie hablando con Ceeril, y al droide guardaespaldas que todavía se tenía sobre sus anchos pies. Luego vino el alboroto exterior, con Velko saliendo por la puerta segundos antes de que la imagen se perdiera con interferencias.
—La señal se interrumpió minutos antes del ataque.
—El asesino cubriendo sus huellas —sugirió Nib Assek mientras el astromecánico avanzaba la imagen rápidamente hasta que volvía a ser nítida, mostrando al skembo, ahora boca abajo, sobre la cama, y el droide caído hacia atrás con un golpe.
—Todavía no me puedo creer que nadie haya escuchado nada —se quejó Keen—. Un bláster no es nada silencioso.
—Estábamos distraídos —admitió Velko.
—Con el incidente del… Repetidme ¿qué era? —Preguntó Assek.
—Un medoslean —le dijo Tarpfen—. El paciente tuvo una convulsión violenta y comenzó a atacar a los miembros del personal, incluido yo mismo. Si no hubiera sido por la administradora Jahen aquí presente, la situación podría haber sido mucho peor.
—¿Peor? — Espetó Keen—. Un embajador ha recibido un disparo en la . ¿Tiene idea de a cuántos supervivientes estamos atendiendo desde el desastre del hiperespacio?»
—Dieciocho mil cuatrocientos setenta y cuatro —dijo Maru, atrayendo una mirada furiosa del coordinador—. Lo siento. Era una pregunta retórica, ¿verdad?
—Cualquiera que sea el número —continuó Keen—, se supone que Starlight es un refugio, un santuario, y sin embargo, esto sucedió justo delante de nuestras narices.
—La verdadera pregunta es, ¿qué van a hacer al respecto?
Los Jedi y los oficiales de la República se volvieron para mirar al embajador Ceeril al otro lado de la puerta. El skembo de rostro rocoso estaba encorvado en una silla repulsora, con un chaleco de bacta que cubría su pecho. Burryaga se hizo a un lado para dejar pasar a Kriss, mientras la mariscal saludaba al mandatario herido con una reverencia.
—Su Excelencia, me alegro de que haya sobrevivido a esta terrible experiencia.
—No gracias a ninguno de ustedes —espetó Ceeril, agarrándose el pecho.
—Eso no es del todo cierto —señaló Maru, mirando a la enfermera Okana, que había conducido al embajador de vuelta al pabellón—. Si el doctor Gino’le y su personal no hubieran respondido tan rápido…
—Los hasarianos se hubieran salido con la suya, sí, lo sé.
—¿Los hasarianos? —Preguntó Kriss, atrayendo una furiosa mirada del dolorido embajador.
—Esos brutos no descansarán hasta que los skembo sean expulsados del sector. Una y otra vez le hemos pedido ayuda a la República, y una y otra vez nos la han negado.
—¿Vio a su agresor?
—Tan claramente como la veo ahora.
—Al contrario que las cámaras —agregó Assek.
—Encontraron los cabellos, ¿no? —Preguntó Ceeril, tosiendo con dureza—. ¿En mi droide? —Eso era cierto. Velko los había encontrado ella misma, pelos atrapados entre las tenazas, ahora durmientes, del droide. Del mismo color que los de las melenas de los hasarianos, que se encuentran en otras partes de la enfermería—-. ¿Cuántas pruebas más necesitan?
La tos del embajador se intensificó y su cuerpo se retorció con agonía. El doctor Gino’le se acercó con sus patas mecánicas y le ordenó a Okana que acompañara a Ceeril a la habitación que había sido preparada al otro lado de la sala. El grupo de la mariscal lo vio irse. El rostro de Rodor Keen se había oscurecido tanto como el del skembo había palidecido.
Kriss se volvió hacia el coordinador tan pronto como Ceeril estuvo los suficientemente lejos como para no escucharlos.
—¿Tenemos hasarianos en la estación?
Velko habló antes de que Keen pudiera responder.
—Un par, sí.
Una mirada mordaz del coordinador volvió a dejarla bloqueada de nuevo.
—¿Y qué es lo que cuentan de sí mismos?» Preguntó Kriss.
—Ambos resultaron gravemente heridos en la emergencia de Wazta —dijo Keen—. Uno ha estado en un tanque de bacta durante tres días y el otro apenas está consciente.
—¿Podemos estar seguros de eso? —Preguntó Tarpfen.
—Sería la tapadera ideal —coincidió Assek.
Kriss suspiró.
—¿Puedo verlos?
—Por supuesto —dijo Tarpfen, conduciendo al grupo hacia el siguiente pabellón—. Por aquí.
Velko fue a seguirlos, pero Keen la detuvo.
—Usted no, administradora.
Frunció el ceño.
—¿Señor?
—Necesitamos un informe completo para el Senado. No te dejes nada por poner. Nada en absoluto.
Así que eso era todo. Velko era apartada, reducida a presentar informes mientras Ghal Tarpfen lideraba la operación. Hasta aquí su brillante carrera en la primera mega-estación de la República. La pondrían en un rincón del centro de operaciones antes de que pudieras decir «Dank Farrik».
Solamente al escuchar el murmullo de KC-78 se dio cuenta de que no todo el grupo se había ido con Tarpfen. El astromecánico todavía estaba en la sala al igual que su maestro.
—Te envidio —le dijo Maru, con un atisbo de sonrisa.
—¿Me envidia?
—¿Un informe completo? ¿Con todos esos jugosos detalles? Mi paraíso particular.
Ella arqueó una ceja.
—Puede escribirlo si lo desea.
Un suspiro melancólico escapó de sus delgados labios.
—Por desgracia, la estación no funcionaría sola. Pero me lo puedo imaginar, ¿verdad Kaysee? —Miró al pequeño droide—. Cotejar pruebas de cada uno de los testigos. Incluso de la propia víctima.
El astromecánico lanzó un pitido agudo.
—Admito mi error. Víctimas, plural. Ese desafortunado guardaespaldas.
—Ese destruído guardaespaldas —le recordó Velko.
Maru la miró con esos curiosos ojos escarlata.
—Por supuesto. Ahora, ¿a dónde se llevaron a ese pobre? —Sacó un datapad de su manga, deslizó la pantalla y el dispositivo le devolvió un bip resolutivo—. Ah, sí. A la torre de seguridad. Sala de pruebas tres .
Velko dio un respingo allí donde estaba, captando inmediatamente la indirecta nada sutil que Maru acababa de lanzarle. Quizás había algo más en este kessuriano de lo que parecía después de todo.
—¿Tengo acceso a la sala de pruebas tres? —Preguntó ella.
—No —respondió el Jedi con picardía mientras se giraba y salía de la habitación—, pero Kaysee sí…
***
La torre de seguridad era tan austera que contrastaba con la opulencia del resto de la estación. Las paredes eran de bronce pulido y los muebles eran vastos aunque funcionales. Los restos del droide guardaespaldas habían sido depositados en una mesa de operaciones elevada, iluminados por luces de un color azul intenso.
—¿Listo para grabar, Kaysee? —Preguntó Velko al droide.
El astromecánico emitió un pitido indicando que sí lo estaba.
—De acuerdo. La unidad guardaespaldas está intacta excepto por el daño en su cabeza —examinó sus manos mecánicas—-. Las pinzas acaban de ser escaneadas y revelan restos de ADN hassariano, lo que confirma que el cabello era de un hassariano —trató de imaginarse a una de las criaturas altas que había visto en los pabellones entrando por la puerta, y al guardaespaldas corriendo para proteger a su amo. Un forcejeo y al droide arrancando un mechón de pelo. Algo no cuadraba.
—Kaysee, ¿puedes volver a ponerme la grabación?
El holoproyector de KC-78 zumbó y Velko se vio a sí misma una vez más desaparecer a través de la puerta, dando paso entonces a las interferencias, y después la imagen parpadeando de nuevo y mostrando al guardaespaldas cayendo al suelo.
—¿Pero de dónde vino el disparo? —Se preguntó Velko en voz alta.
KC lanzó una pregunta, pero lo ignoró, inclinándose para mirar el daño en la cabeza cilíndrica del guardaespaldas. Con cuidado, Velko pasó un dedo por el borde irregular donde había estado su única unidad receptora, extrayendo un fragmento de metal chamuscado.
—¿Puedes escanear esto? —Le preguntó a su compañero, sosteniendo el fragmento frente al microanalizador de KC. La luz azul bañó el metal mientras los procesadores zumbaban y hacían clic en el interior del rechoncho chasis del droide.
—¿Y bien?
El droide emitió pitidos emocionado mientras pronunciaba el veredicto, y en un instante Velko supo quién había disparado al embajador.
***
Podía escuchar a Ceeril quejarse en voz alta mientras se acercaba a su nueva habitación. Nib Assek y Burryaga habían permanecido en la puerta, en un intento de convencer al embajador de que se estaban tomando en serio el peligro. Assek asintió con la cabeza en señal de saludo cuando Velko entró en la habitación, con KC-78 a su lado, encontrándose al skembo reprendiendo a Ghal Tarpfen mientras Okana intentaba cambiarle los vendajes.
—No me importa lo que estén haciendo ni a quién hayan puesto para proteger mi habitación, no me sentiré seguro hasta que la mariscal Kriss o el coordinador Keen me informen personalmente de lo que están haciendo al respecto de la vil amenaza hassariana. Exijo justicia. ¡Exijo acciones!
—La amenaza ha pasado —dijo Velko, tan tranquilamente como pudo, ignorando la mirada de desconcierto que le dirigió la jefa de seguridad cuando entró en la habitación—. No corre ningún peligro.
Los ojos del skembo se abrieron completamente.
—¿Ha deportado a los hasarianos de Starlight?
Velko negó con la cabeza.
—No es necesario. Su ‘asesino’ ha desaparecido.
Lo que quedaba de la cabeza del guardaespaldas resonó cuando la tiró sobre su regazo.
—¿Qué significa esto? —Farfulló Ceeril, apartando la unidad decapitada lejos de él.
—Me estaba preguntando lo mismo —dijo Tarpfen, señalando el trozo de metal retorcido—. Eso es un prueba.
—Lo es —coincidió Velko—. Una cabeza destrozada a quemarropa como prueba. Vimos a su pobre guardaespaldas caer hacia atrás y acabar en el suelo en el momento en que las cámaras volvieron a estar operativas. Sin embargo, me pareció extraño que esas mismas imágenes no mostraran al asesino.
—Deben haber disparado cerca de la puerta —tartamudeó Ceeril.
—¿Antes de salir a correr?
—No sabría decir. ¡Estaba demasiado ocupado aferrándome a la vida!
—Y, sin embargo, nuestros misteriosos asesinos no dispararon cuando el droide estaba lo suficientemente cerca como para arrancarles un mechón de pelo de la cabeza. En vez de eso, esperaron hasta que estaban a punto de escaparse, disparando a un guardaespaldas cuyas armas estaban desactivadas —señaló la unidad craneal carbonizada que yacía frente al horrorizado embajador—. Extrañamente, la cabeza no ofrece pruebas de residuos de bláster, aunque sí encontramos restos de detonita dentro del chasis.
—¿Dentro? —La pregunta de Tarpfen quedó sin respuesta cuando Ceeril sacó una lengua increíblemente larga y sorprendentemente pegajosa que arrebató de la cadera de la mon cala su blaster para cambiar de dueño.
—¡Creo que no! —Espetó la mon calamari, agarrando la lengua cuando se retiraba y sujetándola con fuerza. El embajador se atragantó y se echó hacia atrás, pero Tarpfen lo agarró con firmeza y la pareja se enfrascó en un extraño tira y afloja.
—¿Qué significa todo esto? —Una voz resonó mientras Rodor Keen aparecía por la puerta, mirando con incredulidad la escena, con Avar Kriss y un divertido Estala Maru tras de él.
—El embajador intentó desarmarme —le dijo Ghal Tarpfen al controlador, dejando de agarrar su lengua, que volvió a la boca de Ceeril con un fuerte golpe y dejó caer el bláster al suelo.
—Probablemente porque fingió su propio asesinato —dijo Velko, señalando con la cabeza a KC-78. El droide emitió varios pitidos como respuesta y proyectó un holograma de los restos del guardaespaldas esparcidos en la sala de pruebas, con una ligera diferencia.
—¿Es un compartimento oculto? —Preguntó Keen, mirando una pequeña tapa que estaba abierta en el pecho del droide.
—Lo es —respondió Velko—. Tuve que investigar un poco, pero cuando lo encontré, Kaysee pudo identificar ADN hassariano dentro del compartimento.
—¿Del tipo que queda cuando escondes pruebas falsas en un compartimento privado? —Preguntó Tarpfen, mirando con el ceño fruncido al embajador, que estaba pasando el dorso de su mano fría su lengua palpitante.
—Además de esto —dijo Velko, sacando un bote de gas bláster de su bolsillo—, que contiene el suficiente eleton para cargar un arma. Suficiente para mutilar…
—Pero no tanto como para matar —Tarpfen parecía querer terminar el trabajo ella misma.
—Fue temerario —admitió Velko—. Programar a tu droide para que simule el disparo y luego detonar un explosivo alojado dentro de su unidad craneal.
—Destruyendo así cualquier rastro del engaño —concluyó Keen, cruzando los brazos con decisión.
—Eso es un sinsentido —protestó el embajador, revolviéndose en su colchón—, eso es lo que es.
—¿Lo es? —Ceeril palideció cuando Avar Kriss avanzó hacia el centro de la habitación y se detuvo a los pies de la cama—. ¿Sabe lo difícil que es mentir frente a una Jedi, embajador?
—Especialmente cuando la administradora Jahen ha proporcionado multitud de pruebas —dijo Maru, tocando su siempre presente datapad—. Todo lo cual acabo de enviarlo al servicio de seguridad de la República en Coruscant.
—¿No es ese mi trabajo? —Preguntó Ghal Tarpfen, sonando más divertida que molesta, con el arma otra vez en sus manos.
—Eso es lo maravilloso de la Baliza Starlight —dijo Avar Kriss, volviéndose hacia Ceeril—. La República y los Jedi trabajando juntos por el bien de todos. Creo que formamos un gran equipo, ¿no es así, embajador? Quizás sería mejor si pasara el resto de su convalecencia en el centro de detención.
—¿Quieres hacer los honores? —Preguntó Tarpfen a Velko, pero ella negó con la cabeza—. Tú eres la jefa de seguridad.
—Y a ti se te debe un recorrido por Starlight —le dijo Rodor Keen mientras Burryaga maniobraba la camilla del skembo fuera de la habitación, bajo la atenta mirada de Tarpfen—. Dime, ¿por dónde te gustaría empezar?
La decisión quedó fuera de su alcance cuando llegó un aviso por el sistema de comunicaciones, una voz ronca y sibilante informaba a la mariscal Jedi que habían recibido una llamada de socorro del Sistema Kazlin.
—Tal vez deberíamos ir donde esté la acción —dijo Velko mientras Avar Kriss se dirigía al turboascensor.
—Una excelente idea, administradora —coincidió Keen—. Creo que encajarás perfectamente».
FIN
El siguiente número de la revista Insider, el 203, traerá un nuevo relato de la mano de Justina Ireland. Si os habéis quedado con ganas, os recordamos que tenéis los anteriores relatos ya traducidos:
Hola Bobliotecarios, os dejamos aquí las novedades en cómics Star Wars de la editorial Marvel para el mes de julio en USA, un mes que llegará repleto de cómics de la guerra de los cazarrecompensa. !Vamos!
STAR WARS: BOUNTY HUNTERS #14
Guiseppe Camuncoli
Perseguidos por el misterioso asesino DEATHSTICK, un herido VALANCE y su reticente compañero DENGAR se quedan sin opciones. T’ONGA está en inferioridad de condiciones y de número… ¡pero tiene una última sorpresa en la manga! Y la fuerza oscura que está detrás de todo el peligro hace su movimiento.
Este número se recopilará el 27 de diciembre de 2021 en STAR WARS: BOUNTY HUNTERS Vol. 3 – WAR OF THE BOUNTY HUNTERS.
Marvel Worldwide comic book
32 páginas
$ 3.99
Escrito por Ethan Sacks
Arte de Paolo Villanelli
Portada de Guiseppe Camuncoli
Portada variante Headshot de Guiseppe Camuncoli
Portada variante Lucasfilm 50th Anniversary (# 5) por Chris Sprouse
7 de julio de 2021
Guiseppe Camuncoli
STAR WARS: DOCTOR APHRA #12
Sara Pichelli
Una misteriosa invitación lleva a la DOCTORA APHRA y a SANA STARROS a una exclusiva fiesta… ¡repleta de escoria y villanía! ¿Serán capaces Aphra y Sana de sobrevivir al evento social del siglo en los bajos fondos? ¿O su tapadera será descubierta por un rostro familiar con una agenda propia?
Marvel Worldwide comic book
32 páginas
$ 3.99
Escrito por Alyssa Wong
Arte de Minkyu Yung
Portada de Sara Pichelli
Portada variante Headshot de Guiseppe Camuncoli
Portada variante Lucasfilm 50th Anniversary (# 6) por Chris Sprouse
14 de julio de 2021
Guiseppe Camuncoli
STAR WARS: WAR OF THE BOUNTY HUNTERS # 2 (of 5)
Steve McNiven
El notorio cazarrecompensas BOBA FETT ha seguido la pista de su premio desaparecido, el heroico contrabandista HAN SOLO, congelado en carbonita, hasta el remoto y helado mundo de JEKARA. Pero los representantes de muchas de las facciones más poderosas de la galaxia se han reunido, y todos quieren lo mismo:A Solo. Las cosas van de mal en peor, ya que Boba Fett se da cuenta de que él mismo se ha convertido en algo casi tan valioso para los cazadores de la galaxia como Han Solo, y debe recurrir a la persona menos fiable de la galaxia en busca de ayuda… la DOCTORA APHRA…
Marvel Worldwide comic book
32 páginas
$ 3.99
Escrito por Charles Soule
Arte de Luke Ross
Portada de Steve McNiven
Portada variante de Marco Checchetto
Portada variante Headshot de Guiseppe Camuncoli
Portada variante de la figura de acción de John Tyler Christopher
Portada variante de John Cassaday para la conexión de las cartas coleccionables
14 de julio de 2021
Guiseppe CamuncoliJohn Tyler Christopher John Cassaday
STAR WARS: DARTH VADER # 14
Aaron Kuder
Durante décadas, ninguna figura ha estado tan cerca del EMPERADOR con tanto misterio a su alrededor. ¿Quién es la mujer Umbarana? ¿Cuál es su papel dentro del IMPERIO y en la GUERRA DE LOS CAZARRECOMPENSAS? ¿Y qué ocurre cuando emerge de la oscuridad para desafiar al mismísimo Darth Vader? Con una mirada sin precedentes al funcionamiento interno del círculo del Emperador – ¡y el regreso de IG-88!.
Marvel Worldwide comic book
32 páginas
$ 3.99
Escrito por Greg Pak
Arte de Raffaele Ienco
Portada de Aaron Kuder
Portada variante Headshot de Guiseppe Camuncoli
Portada variante del 50 aniversario de Lucasfilm (# 7) por Chris Sprouse
21 de julio de 2021
Guiseppe Camuncoli
STAR WARS: JABBA THE HUTT #1
Mahmud Asrar
JABBA EL HUTT es uno de los gánsteres más poderosos y despiadados de la galaxia, y BOBA FETT, su cazarrecompensas de mayor confianza, le ha fallado. ¿Cómo afrontará Jabba la traición? VIOLENTAMENTE. ¿Y qué tiene que ver esto con un cazarrecompensas vinculado a la Alta República?
Marvel Worldwide comic book
40 páginas
$ 4.99
Escrito por Justina Ireland
Arte de Luca Pizzari y más
Portada de Mahmud Asrar
Portada variante de Aaron Kuder
Portada variante [artista por anunciar]
Portada variante de Guiseppe Camuncoli
21 de julio de 2021
Aaron Kuder
STAR WARS #15
Carlo Pagulayan
LUKE SKYWALKER se embarca en una épica misión junto a WEDGE ANTILLES y a los valientes pilotos del STARLIGHT SQUADRON para rescatar una división perdida de la FLOTA REBELDE. LEIA ORGANA, CHEWBACCA y LANDO CALRISSIAN intentan salvar a HAN SOLO de las malvadas garras de BOBA FETT. ¿Pero qué visión oculta enviará la Fuerza a Luke sobre los problemas que se avecinan?
Marvel Worldwide comic book
32 páginas
$ 3.99
escrito por Charles Soule
arte de Ramon Rosanas
portada de Carlo Pagulayan
portada variante de Paul Renaud
portada variante Headshot de Guiseppe Camuncoli
portada variante del 50 aniversario de Lucasfilm de Chris Sprouse
Guiseppe Camuncoli
STAR WARS: THE HIGH REPUBLIC #7
KEEVE TRENNIS ha puesto todo en juego para salvar a su antiguo maestro, pero las cicatrices son profundas. Mientras AVAR KRISS convoca un grupo de trabajo para hacer frente a la AMENAZA DRENGIR, un REMANENTE NIHIL desesperado ataca un puesto de avanzada lejano. ¿Podrá Keeve luchar contra las sombras el tiempo suficiente para defender la luz y la vida? Con la participación de ORLA JARENI, Jedi Wayseeker.
Marvel Worldwide comic book
32 páginas
$ 3.99
escrito por Cavan Scott
arte de Georges Janty
portada de Phil Noto [en la imagen]
portada variante de Ray-Anthony Height
portada variante de la figura de acción por John Tyler Christopher
En el pacífico mundo de Sedri Minor, Avar Kriss está haciendo todo lo posible para que el cartel Hutt entienda su lógica y evitar que un desacuerdo se convierta en una batalla. Pero el Maestro Jedi Sskeer no es tan paciente…
En el primer vistazo exclusivo de StarWars.com al número 5 del cómic Star Wars: The High Republic de Marvel , somos testigos de los Drengir causando estragos en la tierra y entre las estrellas.
Star Wars: The High Republic #5, del escritor Cavan Scott y el artista Ario Anindito, con una portada de Phil Noto, llega el 12 de mayo y está disponible para pre-pedido ahora en Comixology y en tu tienda de cómics local.
Traducción Mariana Paola Gutiérrez Escatena Corrección Mario Tormo
‘Un Jedi se vería obligado a ayudar a quien lo necesitase. Como guardianes de la paz y la justicia en la galaxia, prestar ayuda es clave para los principios de la Orden. Pero Ty Yorrick no es una Jedi. Ya no.’ Así nos presentan el extracto de La Alta República: La Tormenta Creciente, escrita por Cavan Scott y que saldrá el 29 de Junio de este año en Estados Unidos. Os dejamos aquí la traducción para que la disfruteis.
¿Nos ayudarás?
Ty Yorrick había perdido la cuenta de las veces que había escuchado esas palabras, normalmente acompañadas de ojos implorantes y, de manera mas habitual de lo que cabría esperar, algún apéndice cercenado. Había que estar desesperado para contactar con alguien como Ty.
Los campesinos del pantano de Safrifa estaban desesperados.
La habían encontrado reparando su nave en las afueras de los campos cenagosos, preparándose para partir tras una exitosa operación de extracción en la que había liberado al hijo del terrateniente local de un clan rival. Hubo sangre y gritos. Siempre sangre y gritos. Algunos de los restos de sangre aún manchaban su armadura, mientras que los gritos persistirían cuando por fin cayera en su catre esa noche, incluso después de tomar raíz keekon para ayudarla a dormir. A decir verdad, no le importaban los gritos. Habían sido su compañía durante casi una década, la única constante en su siempre cambiante vida.
El mineral noviano que había recibido por devolver al niño sano y salvo le sería útil. Su nave necesitaba piezas, y eso significaba dinero. Conocía a un herrero en Keldooine que le quitaría el mineral noviano de las manos, fundiéndolo para forjar hojas de sierra. Tal vez comprara una ella misma. Menos dinero para la nave, pero su arsenal se había visto diezmado después de aquella chapuza en Alzoc III. Kriffing Hoopaloo había robando la mitad de su alijo. Otros mercenarios habrían localizado al loro traidor y le habrían arrancado el pico de la cara, pero Ty no era una mercenaria cualquiera. Los imprevistos sucedían y había que contar con ello. No tenía sentido malgastar tiempo o esfuerzo en batallas que no necesitabas, especialmente si nadie te pagaba.
Había percibido a los campesinos del pantano mucho antes de oírlos chapotear en la ciénaga. Lo sintió y lo evaluó. No suponían una amenaza ni para mercenarios ni bestias. Ninguna amenaza para nadie. La mayoría de los safrifanos eran pequeñas criaturas escuálidas con piel del color del agua estancada y el pelo colgando como algas tapando unos grandes ojos ovalados. Sin embargo, eran trabajadores. Y también ingeniosos. Ty había atravesado uno de sus lechos flotantes, una larga y estrecha parcela de tierra gruesa elevada sobre el agua del pantano, formada por barro y vegetación en descomposición, para evitar que las raíces de sus cultivos de kru-kru se anegaran. La granja se extendía varios kilómetros, con cada parcela enmarcada por caballetes de sauce y rodeada por una red de estrechos canales. A primera vista, se podría pensar que aquí no se podía cultivar nada, pero los safrifanos habían demostrado lo contrario. Ingeniosos y perseverantes. A Ty le gustaba eso. Incluso lo admiraba. Y ahora estaban aquí, esperando pacientemente para hablar con ella. Eso sólo podía significar una cosa.
«Bonita nave», comentó la voz de la mujer en un básico entrecortado. «¿Qué nombre tiene?»
«No tiene ninguno», respondió Ty en la lengua materna, sin apartarse de su trabajo. El maldito estabilizador pendía de un hilo.
«¿Hablas nuestro idioma?», preguntó el granjero, sorprendido.
«Suficiente para salir del paso». Ella tenía esa suerte. Siempre había sido igual. Ty aprendía rápidamente la mayoría de los idiomas, un talento útil en su profesión. A veces se lo hacía saber a la gente, otras veces se quedaba callada y escuchaba. No tenía nada que temer de estos dos, incluso cuando dudaban detrás de ella, sin saber qué decir ahora que su pequeña charla había fracasado. Sin embargo, no había mentido. Su nave, un maltrecho carguero YT-750, no tenía nombre, sólo un número de registro inscrito en los archivos de la República. En realidad, varios números, según el trabajo o el empleador. No veía el sentido de dar nombre a nada, ni a la nave, ni al arma, ni siquiera a los dos droides que la ayudaban en las misiones, una sarcástica unidad de administración y un astromecánico ciertamente útil. Al igual que la nave, eran herramientas, nada más. ¿Por qué crear vínculos con algo que nunca podría ser parte de ti? Tal vez fuera una reminiscencia de su entrenamiento. Tal vez no. Ty simplemente pensaba que era de sentido común.
«¿Qué quereis?» Necesitaba terminar la charla. Tenía lugares a donde ir, piezas que comprar.
«Tenemos noviano. No mucho. Pero suficiente».
«¿Suficiente para qué?»
En lugar de responder, los agricultores dijeron simplemente: «Está matando a nuestros niños».
Ty dejó de trabajar y el equipo de herramientas cayó desde el núcleo estabilizador que estaba abierto.
«¿Qué es?», preguntó ella, con un aire de resignación en su voz.
«Un monstruo. Uno malo».
¿Había algún otro tipo?
«¿Cuánto tiempo lleva sucediendo?»
«Tres semanas. Hemos puesto trampas pero las ha destrozado. Nos destroza las parcelas, arruina las cosechas».
«¿Cuántos?»
«¿Cosechas?»
«¿Cuántos niños?»
«¿Importa?»
Respuesta correcta.
Finalmente se giró, contemplando el patético espectáculo que tenía delante. Eran poco más que esqueletos andantes, con la piel estirada sobre sus prominentes hueso. El más alto de los dos, relativamente hablando, levantó una bolsa de cuero. «Tenemos noviano», repitió, mientras su compañero se encorvaba detrás de él, apoyándose fuertemente en un bastón.
No era mucho noviano, si el tamaño de la bolsa era algo por lo que guiarse. Difícilmente vale la pena su tiempo.
Está matando a nuestros hijos.
«¿Dónde?»
«En el pantano de Sorcan, a tres días de camino desde aquí. Uno, si tienes un skimmer».
«¿Tenéis un skimmer?»
«No.»
Él la miró y ella lo miró a él. Su compañero miró el agua del pantano. Agotado. Sin esperanza ni expectativa.
En su día, habría utilizado un juego de piedras de Verazeen para tomar la decisión, diciéndose a sí misma que estaba dejando las cosas al azar. A la voluntad del universo. Un lado de las piedras estaba grabado con símbolos lunares, el otro con soles. El proceso era bastante sencillo. Tirarlas al suelo, decidir si se apostaba por mayoría de soles o lunas y dejar que el destino guiara el camino. Últimamente había tomado un papel más activo, eligiendo su propio camino en lugar de confiar en las piedras, y ahora mismo sabía que el trabajo no merecía la pena. Debía volver a la nave y partir hacia Keldooine. Era lo más sensato. Lógico, incluso.
Tenía que decir las palabras él.
«¿Nos ayudarás?»
Y ahí estaban.
Si queréis saber más de Ty Yorrick y The Risng Storm:
Hoy os dejamos la reseña de La Alta República #4. Antes de pasar a esta nueva aventura haremos un repaso del número anterior. Espero que lo disfruten. ¿Vamos?…
Resumen
Todo comienza con una nave abandonada, una incursión Nihil y la respuesta de un grupo de Jedi a esta situación. En Sedri Minor mientras Avar y Sskeer trataban de calmar a un desorientado Terec. Keeve toma la decisión de investigar la desaparición de Ceret y un pequeño niño local. Termina encontrando a ambos en manos de un Drengir.
Al saber que la padawan se había marchado, Avar decide buscarla y Terec queda a cargo del maestro Sskeer. Pero algo extraño sucede y el trandoshano termina infectado con unas esporas extrañas proveniente del padawan a su cuidado.
En tanto, Keeve debe enfrenta cara a cara a la enorme planta carnívora y Avar hace su aparición cortando a la criatura en dos. Entonces cuando creen que estarán a salvo, este se duplica y un Sskeer infectado cambia de bando para atrapar a sus compañeras Jedi que ahora cuelgan a sus pies.
Star Wars: La Alta República #4
Editorial Marvel
32 páginas
$ 3.99
Escrito por Cavan Scott
Arte de Ario Anindito
Entintador: Mark Morales
Colorista: Annalisa Leoni
7 de abril
Portada: Phil Noto
Historia:
Atrapada junto a quienes vinieron a rescatar y la Marshall del Starlight Beacon Avar Kriss, Keeve reflexiona sobre su maestro. La escena nos lleva seis años antes a Kirima, dónde Sskeer instruye a su padawan en el arte de caer y aterrizar como un verdadero Jedi. Ella no se siente segura de estar preparada para esto, pero él la anima a dar un salto de fé.
«La fuerza está contigo Keeve»
El maestro Sskeer alienta a su padawan a saltar
Mientras descendia la confianza también, perdiendo así el control de la acción. Y cuando estaba por convertirse en uno con la fuerza, su maestro interviene evitando la catástrofe. Trennis se disculpa, pero Sskeer le explica que«No hay atajos en el camino de la fuerza»… Para finalmente alentarla a intentarlo otra vez.
Volviendo a los hechos actuales…
Mientras colgaba de las extrañas ramas de los carnívoros sensibles llamados Drengir, Avar Kriss confrontaba a Sskeer quien permanecía parado a su lado con el sable de luz en su mano. El repetía que debían alimentarse, pero parecía que no era un mensaje del maestro. En ese momento Avar le dice que la gente estaba desapareciendo, gente que había jurado proteger antes de dejarse corromper. Seguramente con la intención de recordarle quien era, pero aún así no parecía reaccionar.
En ese instante Kriss descubre que Sskeer se había separado de la fuerza y por eso no podía escuchar su canción. Quizás también por esa razón no podía conectarse con él para ayudarle a volver a la luz.
«Avar Kriss, siempre tan convencida de que la galaxia baila a tú ritmo. Dices que quieres entender, dices que quieres saber. Entonces por una vez debes escuchar la verdad. Escucha el canto del Drengir.»
Entonces la historia fue relatada, los Drengir habían cosechado por toda la galaxia. Otros vieron su poder y se unieron a la cosecha, para mayor beneficio de ambos, pero fueron traicionados. Atraparon a la primera de ellos dentro de sus tótems para obligarla a dormir. Mientras la progenitora dormía, ellos dormían bajo la tierra, hasta que los viajeros la encontraron. Despertándola de su profundo sueño. Y despertándonos a todos.
Mientras tanto en el Faro Starlight…
Vernestra, Imri, Maru y Lahru descubren en la autopsia del Hutt asesinado que las heridas no eran provocadas por los Nihil, tampoco por envenenamiento con nagnol, estaba infectado. Las venas del muerto estaba atravesadas por un complejo sistema de raíces. Y de pronto, algo se movía dentro de él, desgarrando todo, para salir e invadir el lugar, atacando a quienes estaban a su alrededor. Las medidas de cuarentena iban a ser puestas a prueba en este instante.
De vuelta en las profundidades de Sedri Minor…
Keeve Trennis, no podía aceptar perder a su maestro, entonces apeló a tocar su corazón.«No hay atajo en el camino de la luz, ¿recuerdas? eso es lo que me enseñaste, es lo que todavía creo. Porque sigo creyendo en tí.»…
Y cuando todo parecía perdido, Sskeer, el gran maestro, el estratega, cortó el dominio de los Drengir y volvió a ser él. Todo había sido un arriesgado plan, para entender la verdadera naturaleza de los Drengir y comprender sus puntos débiles.
Y cuando el maestro Sskeer quiso revelar lo que le había sucedido estás últimas semanas, Avar corto el momento y les dijo que eso debería esperar porque aún tenía al pequeño amigo que Keeve había hecho en este planeta. Debían rescatarlo.
Ya de vuelta en el pueblo después de confrontar a los Drengir, los Jedi se encuentra con una escena inesperada, Kal Sulman el líder autoproclamado del lugar, estaba atacando al padre del pequeño fallecido en manos de los drengir. Entonces Sskeer, se encarga de la situación e intenta persuadirlo para que le diga si sabía sobre las criaturas que acababan de enfrentar. Entonces el comunicador de Avar suena y Maru le comenta que estaba siendo atacados.
Pero los problemas no terminan ahí. El poderoso Cártel de los hutt venían a invadir el planeta. Ahora los Jedi tenían un nuevo problema que enfrentar y la situación cada vez era más compleja. …¿Cómo saldrán de este enredo? ¿Podrán confrontar a dos nuevos enemigos y volver al faro Starlight para ayudar a los demás? ¿Cuán peligrosa será la infección drengir que se ha instalado en el Starlight? Tendremos que esperar hasta el próximo capítulo.
Curiosidades:
La Conexión: Después de la batalla de Kur, Sskeer, no solo perdió su brazo, sino también su buena amiga Jora Malli. Desde ese entonces no fue el mismo. El dejarse infectar por los drengir hizo que obtuviera un nuevo brazo permanente, el cual representa un vínculo mucho más profundo entre Sskeer y estos.
Algo sorprendente: Los drengir tienen la capacidad de manipular a los infectados mentalmente, haciendo que ellos actúen a su voluntad. Sskeer permitió que estos sé apoderaran de sí mismo para adquirir una mayor comprensión de lo que hace funcionar a estos seres. Gracias a su valor, los Jedi ahora estarán armados con el conocimiento de las debilidades de los drengir. Y seguramente la información obtenida ayudará ahuyentar con mayor facilidad a las plantas carnívoras.
Pero el actuar inestable del maestro Sskeer parece que podría indicar que la conexión entre ambos es recíproca. No siempre puede controlarlos. A demás la conexión parece ser muy dolorosa para el infectado y la extremidad obtenida de esa unión no puede ser extirpada. O al menos eso parece.
La extremidad: La unión de Skeeer con los drengir le dió un nuevo brazo, como expresé y este es fenomenal. No solo puede canalizar su sensibilidad, sino también indica tener una fuerza bruta y puede distorsionar su masa o forma, doblándose y alargándose. Convirtiéndose así en una herramienta poderosa para la batalla.
Los Sith: la historia que se relato aquí sobre los drengir, demuestra que alguna vez los sith fueron aliados de estos y los traicionaron.
El despertar de los drengir: la historia también nos deja claro que la base encontrada por Reath Silas, Orla, Affie, Leox, Conan y Geode es algo más que una simple estación. La Amaxine es la fuente del despertar de los drengir.
Opinión:
Hoy debo destacar dos cosas, primero el guió, la historia. Podemos ver como comienza a unirse con las demás, a mostrarnos cuan peligrosos pueden ser estas nuevas amenazas y lo voluntariosos y sacrificados que son nuestros Jedi. También los vemos muy emocionales, cercanos y preocupados unos por los otros. Por otro lado, me sorprendió de buena manera la actitud de Sskeer. No podía creer lo que estaba leyendo. Todo el tiempo pensé que realmente la batalla de Kur lo había afectado, de tal manera que fue más fácil ser infectado. Pensaba que el dolor y el miedo lo habían alejado de la luz, pero nunca esperé que él se prestara de carnada para ser infectado y adentrarse en el mundo de los drengir, con la intención de conocerlos, saber cual es su principal debilidad. Eso fue como una buena película de espías, donde el infiltrado se adentra en la problemática, para destruirla desde dentro. Veremos en el próximo número como se desarrolla esta historia y que ha descubierto el buen Sskeer.
La segunda es sin duda el extraordinario trabajo de Ario Anindito, combinado con el de Annalisa Leoni. Es un deleite ver cada imagen y la exactitud de los colores para reflejar diferentes momentos, más o menos dramáticos, recuerdos entre medio. El guión de Cavan Scott sin duda tiene en el trabajo de estos enormes artistas un complemento enérgico, que hace la historia aún más poderosamente entretenida y cautivante. Estoy ansiosa por la nueva historia.
Se podría decir que Ty Yorrick parece lo suficientemente fuerte como para arrancarle las orejas a un gundark. Pero, ¿quién es exactamente esta tholothiana que empuña un sable de luz?.
En la primera novela gráfica original de la era de Star Wars: The High Republic, la cazadora de monstruos sensible a la Fuerza es el centro de atención en The Monster of Temple Peak, escrito por Cavan Scott y con el arte de Rachael Stott. Hoy, StarWars.com se ha anunciado que The Monster of Temple Peak se lanzará en cuatro épicas entregas mensuales en formato novela gráfica por la editorial IDW a partir de agosto de 2021 y nos ha mostrado un pequeño avance.
Se podría decir que Ty Yorrick parece lo suficientemente fuerte como para arrancarle las orejas a un gundark. Pero, ¿quién es exactamente esta tholothiana que empuña un sable de luz?
En la primera novela gráfica original de la era de Star Wars: The High Republic, la cazadora de monstruos sensible a la Fuerza es el centro de atención en The Monster of Temple Peak, escrito por Cavan Scott y con el arte de Rachael Stott. Hoy, StarWars.com se ha anunciado que The Monster of Temple Peak se lanzará en cuatro épicas entregas mensuales en formato novela gráfica por la editorial IDW a partir de agosto de 2021 y nos ha mostrado un pequeño avance.
“Ty Yorrick es un personaje que quería presentar en Star Wars durante mucho tiempo”, le dice Scott a StarWars.com, “y The High Republic me ha brindado la oportunidad perfecta. Ty, una cazadora de monstruos y mercenaria, es un misterio para casi todos los que la conocen. Se ha ganado una gran reputación y es conocida en muchos mundos solo por el título de ‘sable a sueldo’ ”…
«Ella juega un papel clave tanto en The Rising Storm como en Race to Crashpoint Tower este junio», agrega Mike Siglain, director creativo de Lucasfilm Publishing. «Se está convirtiendo rápidamente en uno de mis nuevos personajes favoritos, y no solo porque sea una cazadora de monstruos, aunque eso ciertamente ayuda».
En el pasado, Yorrick fue una vez una aprendiz de Padawan, en el camino de convertirse en Jedi, dice Scott, lo que explica de dónde obtuvo su arma característica. «Lo construyó hace mucho tiempo, cuando estaba entrenando en la Orden Jedi», explica. Queda por ver si estaba o no entre los Veinte Perdidos, esos raros Maestros Jedi que eligieron alejarse. Sin embargo, Scott sugiere que es una conexión entre su nuevo trabajo y su audiodrama original del Conde Dooku. “En The Monster of Temple Peak descubriremos qué sucedió para ponerla en un camino muy diferente de lo que esperaba y cómo una crisis en su pasado se vincula con eventos insinuados en mi audiodrama de Dooku: Jedi Lost ”, dice Scott. ¡No podemos esperar!