Último número de esta miniserie de la Alta República escrita por Cavan Scott. IDW va cerrando publicaciones y la protagonizada por la otrora Jedi Ty Yorrick es una de las sorpresas del año. Te contamos todos los detalles a continuación.
Guión: Cavan Scott
Dibujo: Rachael Stott
Color: Vita Efremova & Nicola Righi de Watermark Studio
Título: The Monster of Temple Peak. Chapter 4: Bones of a Jedi.
Editado: 17 Noviembre 2021
Idioma: Inglés
Editorial: IDW
Páginas: 32
Precio: 4.99 $
Historia (con spoilers)
Ty Yorrick ha descubierto el verdadero propósito de sus empleadores, y no duda en hacer justicia. El Gretalax son dos criaturas en realidad, y los de Layton Wyke habían conseguido capturar a Lax, pero querían los cuernos de Greta. El monstruo de la montaña había arrasado el campamento buscando a su compañera presa, por lo que los cazadores asentados en Loreth habían contratado los servicios de Yorrick para conseguir su propósito de hacerse con la cabeza de Greta.
Pero a Ty no le gusta que la engañen. Tras un rifirrafe en el que es capturada y escapará con la ayuda de Drewen y las arañas Tejerrocas (Rock Weavers), la tholothiana libera a Lax y entrega a Layton a Greta, para que haga con él lo que crea conveniente.
Mientras estuvo presa Ty rememoró el final de su trágico pasado con Klias. En su incursión en el santuario de la Hermandad Yallow, Tylera acabó con la vida de Klias en un enfrentamiento producido porque el zeltron acabó poseído por un artefacto que estuvo examinando.
Opinión
Cavan Scott remata su miniserie con un número muy emocionante y completo. Entendemos la necesidad de contar este relato para afianzar el giro que se produce en el comportamiento de Yorrick y para conocer su pasado. Parece que es en esta aventura donde comienza a tener consciencia de su capacidad de conectar con las bestias que antaño capturaba para el mejor postor. Es aquí donde consigue desarrollar esta habilidad Jedi y cuando empieza a perdonarse a sí misma por el terrible suceso con Klias. Empieza a desarrollar ese lado humano que no sólo se refleja en su comportamiento con el Gretalax, si no con Drewen y hasta con su droide KLO.
Rachael Stott sigue demostrando su buen hacer y nos regala una doble página con Yorrick capturada, los de Wyke, las arañas, la maquinaria… Que es bien digna de mención. Destacar también el diseño de vestuario que es increíblemente detallado. El atuendo de Ty en el santuario, con esas filigranas en el pecho, una preciosidad. Y por supuesto seguimos enamorados de la tholothiana que está bellísima aunque esté colgada bocabajo.
The point of the evening where your brain is telling you to down tools and go to bed pic.twitter.com/YnVsA5MGO3
El trabajo de portada también es de Rachael, que ha dibujado y coloreado los números 2, 3 y 4. Como podemos ver en el tweet anterior y en el siguiente, el proceso de la artista estaba ya en marcha (y probablemente terminado) para Agosto, tres meses antes de la publicación.
El trabajo al color de Vita Efremova y Nicola Righi es sobresaliente también. Con unas sombras y contrastes totalmente realistas. Aunque no seamos capaces de localizar las/los artistas ni a su estudio, Watermark Studio, creemos que son rusas. Además hemos comprobado que han trabajado en otros productos como El Ascenso de Kylo Ren para Star Wars u otros productos de Disney como Enredados, Frozen o Buscando a Nemo.
Curiosidades
Asistimos pues en esta serie al último uso de las piedras Verazeen por parte de Yorrick para decidir su futuro. En la novela Tormenta Creciente nos adelantaban ya que «En su día, habría utilizado un juego de piedras de Verazeen para tomar la decisión, diciéndose a sí misma que estaba dejando las cosas al azar. A la voluntad del universo. Un lado de las piedras estaba grabado con símbolos lunares, el otro con soles«. Aunque la novela aún no está publicada en España (Planeta Cómic ha anunciado recientemente que lo hará en Febrero de 2022), podéis leer un extracto traducido en exclusiva del pasado Abril en este enlace.
Aunque The Monster of Temple Peak se anunció en Abril de este año como la primera novela gráfica de The High Republic, al final parece que por ahora sólo va a estar disponible en estas cuatro grapas, ya que no hay más información sobre una posible edición que las recopile.
Como bien reza la última página, parece que tendremos más aventuras de la tholothiana. Además Cavan Scott comenta en Twitter que le ha encantado trabajar con la dibujante Rachael Stott y que espera que no sea la última vez.
Conclusión
Un fantástico cierre para una historia que nos cuenta parte del pasado remoto y el reciente de Ty Yorrick. Hemos disfrutado mucho de esta historia y como comentamos esperamos poder verla recopilada en algún momento, y que tenga continuación, ya que desde su aparición en la Tormenta Creciente, el personaje de la tholothiana nos ha enamorado. Con respecto a dónde la podremos ver, tenemos que tener en cuenta que recientemente hemos conocido que IDW pierde la licencia para editar cómics de Star Wars en favor de Dark Horse, que toma el relevo. De hecho abajo mostramos varios tweets de Cavan explicándolo y despidiéndose de sus compañeros en la casa. Estaremos atentos para ver cuál es la siguiente aventura de esta Jedi renegada.
Simplemente llámala Ty «No Drama» Yorrick. En la vista previa del número 3 de Star Wars The High Republic: The Monster of Temple Peak de la editorial IDW, la intrépida cazadora de monstruos y su compañera desafían a los elementos para entrar en la guarida de la bestia. Escrito por Cavan Scott y con arte de Rachael Stott, saldrá a la venta en USA el 27 de octubre.
Tras el Gran Desastre la Canciller Lina Soh esta preparando un enorme evento, la Feria de la República, con el cual pretende unir a la galaxia, pero no todo el sistema comparte el espíritu de unidad. Pero en esta historia la gran protagonista es Ty Yorrick, una ex Padawan convertida en sable de alquiler. ¿Me acompañas en esta nueva aventura?
Escrito por Cavan Scott
Arte de Rachel Stott
Producción y diseño de Johanna Nattalie
Editorial IDW y Disney
HISTORIA:
Esta emocionante historia comienza en la ciudad de Wyke, en la frontera galáctica. Una pequeña llamada Pela toma un receptor de su tío para escuchar la señal del Faro Starlight. Quería saber si los Jedi estaban ahí afuera. El miedo acecha y tendrán que demostrar si están preparados.
Mientras tanto, en Blarrum (planeta del Borde Exterior), Ty se enfrenta a un Gundark. Fue contratada por un comerciante que quería a la bestia viva. En tanto ella intenta no ser asesinada, para cobrar la recompensa, es enviada por los aires al recibir un tremendo golpe propinado por el monstruo. Por suerte sólo fue un aterrizaje complicado.
Cuando desciende abruptamente, gira para evitar hacerse daño, luego se pone de pie y se encuentra con un chico, que apareció de la nada. Ahora tendrá que protegerlo o morirá. El Gundark lo sigue y está apunto de alcanzarlo cuando Ty decide olvidarse de los créditos y salvarlo.
– «El objetivo ha caído.»
– «Caído inconsciente, ¿verdad?»
– «Sin comentarios.»
Ty Yorrick y KL-03.
Después de salvarlo el niño, toma su sable de luz y corta la cabeza del monstruo, poniéndola en una enorme bolsa, para así retirarse en su speeder hacia el espacio puertode Kul Kenada.
Y aquí Observamos algo sumamente interesante, cuando llega a la ciudad le avisan de la presencia de los Jedi, ella asegura que no podrán detectarla. Vemos aquí dos cosas, los Jedi eran la ley en cada puerto y la segunda y quizás más importante es que ella no quería saber nada de la orden Jedi y los sensibles que la integran.
Toma el trofeo y se dirige al comprador, tratando de no llamar la atención, pero parece que uno de los guardianes la ha detectado. Ya en el lugar de encuentro el cliente no se ve conforme con la cabeza del Gundark. Le reclama que eso no fue lo acordado y lo haría perder una enorme fortuna. Pero cuando los ánimos estaban por explorar, los Jedi interrumpen el trato, de todas maneras ya se había cancelado, buscando al comprador Triv Blago, por capturar y transportar animales peligrosos. Esa fue la señal perfecta para que Ty tome la decisión de escapar y para ello crea una distracción.
«Debería haber sabido que algo estaba mal cuando me contrataste en vez de acudir a las autoridades. No me extraña que los «Jotas» te estén buscando. Me parece que os merecéis los unos a los otros».
Ty Yorrick.
Una frase bastante controversial, que me dejó pensando en cuán mala había sido su experiencia en la Orden para tener esos sentimientos de rechazo.
Después de correr a toda velocidad en su speeder llega a su nave, su ánimo cambia. Los recuerdos la invaden, mostrándonos un poco más el porqué de su negación hacia la Orden. Ver a los Jedi le trajo de nuevo el pasado y la historia nos lleva diez años atrás, cuando era una Padawan en la orden Jedi. En ese entonces estaba combatiendo con un compañero, Klias Teradine, yambos bromeaban de bueno que podía ser, hasta que su Maestro, el Azumel Cibaba, los interrumpió expresando que deberían ser más humildes. Ella trata de explicar que sólo estaban bromeando entre ellos, pero el «buen ser del Jedi» presente en su maestro no entiende y la sermonea…
«Mi joven aprendiz, debes seguir tu propio camino en lugar de fingir ser quien no eres.»
Cibaba a Ty Yorrick.
Su droide la regresa a la realidad, haciéndole saber que deberán tomar otro trabajo para actualizar la nave. Ty Yorrick usa una especie de piedras, con lunas y soles, esperando que el universo sea su guía en el camino. Cuando las lunas dictan su surte, decide ir a Loreth y no a Toydaria.
Ya en Loreth es recibida por el fundador de la comunidad, Layton Wyke. Ty le pide que le explique el motivo del llamado. Para hacerlo le muestra una pintura rupestre donde se observaba a un enorme Gretalax. El arqueólogo le dice que se suponía extinto, sin embargo atacó el campamento.
Para aceptar o no el trabajo deberá consultar con sus piedras. Ver el ritual sorprende al grupo presente; según parece nadie fuera de la unión de Cabarka usaba ese método, salvo ella.
Apunto de iniciar el ritual, es atropellada por Pela. Layton le explica que la niña no esta en su sano juicio desde el ataque, durante el cual inhaló rhydon, un combustible cuyos efectos secundarios la dejaron muda. Le suplica que los ayude. Pero la cazadora tiene que seguir sus instintos.
-«Que la Fuerza os acompañe.»
– «Lo que tú digas…»
Layton Wyke y Ty Yorrick
Las piedras hacen que tome el trabajo, por ende debe adentrarse en la montaña rumbo al Templo Peak. Viajar en bestia llamada Luyna.
Mientras recorría la montaña Ty intentaba ponerse en contacto con su droide, pero la conexión falla. Ella asegura que el templo Jedi no estaba en los registros. Otra vez su pasado llama, y en el estaba otra vez junto a compañero Padawan Klias Teradine, investigando sobre el monte Bikja. El joven le expresa que leyó unos viejos pergaminos sobre un templo en la montaña, donde había un santuario repleto de cosas que se supone que los Jedi deben conocer. Ella enfatiza que al maestro Cibaba no le gustará y él la desafía diciendo que tiene miedo y que ira solo, dejándonos con la intriga de saber si ambos desafiaron a la orden y salieron en busca de una aventura.
– «¡Klias¡ Eres un grano en el culo, ¿sabes?»
– «Los dos lo somos… ¡Va ser genial!»
– «Tenemos una montaña que escalar.»
Klias Teradine y Ty Yorrick
Después de ese breve recuerdo, ella vuelve a su presente, baja del animal que la transporta y comienza a seguir unas huellas que había en la nieve y de pronto… Una enorme araña similares a las kryknas aparece, entonces ella esta lista nuevamente para cazar otro monstro. ¿Podrá Tylera acabar con esta nueva amenaza y llegar al templo para ayudar a los habitantes de Wyke? ¿Averiguará que contiene el templo Jedi abandonado?
CURIOSIDADES:
Zeltron: Klias Teradine es de esa especie humanoides. Su piel es identificatoria porque varia de rojos, por ejemplo ellos toman un rojo intenso si se enojan. Tenemos algunos Zeltron en las historias de Star Wars, como por ejemplo Lorica Demaris que era parte del escuadrón J en la época de la republica galáctica. La podemos ver en Join the Resistance.
Aunque Jackson Miller los volvió canon en la novela «Un nuevo amanecer», allá por el 2015, fueron creados en el universo que hoy llaman leyendas en 1977, por Mary Jo Duffy, Kerry Gammill y Tom Palmer.
Tholothiano: Humanoides sensibles, originarios del planeta Tholoth. Es la especie de la protagonista de la serie la gran Ty Yorrick. Su color de piel indica pequeños pigmentos azulados, a demás tiene una especie de órganos filiformes (hilos) delgados, pero con volumen, de color blanco o rojo en sus cráneos, los cuales parecen sombreros. Las más conocidos de esta especie hasta ahora eran las Jedi Adi Gallia (maestra jedi y miembro del alto consejo, en la República galáctica, como así también general. En clone Wars fue asesinada por Savage, ante la atenta e impotente mirada de Obi Wan Kenobi), Stass Allie (Prima de Galia. Como ella fue maestra, general y miembro del Alto Consejo, al final de las guerras clones. Fue asesinada en Saleucami tras la orden 66). Al igual que Gallia y Tylera, Allie tenía unos profundos ojos de color violeta.
Toydaria: Es el planeta de los toydarianos, lo vimos en la serie de clone wars. Su primera aparición fue en el capítulo líneas de suministro, en el nos cuentan que Hasta que se unió al la Republica galáctica Toydaria, era un país independiente de sumo interés estratégico para las dos facciones de la época ( República galáctica y Confederación de Sistemas Independientes). Después de una misión diplomática liderada por Bail Organa y Jar Jar Binks, Katuunko, el regente, decidió aliarse con la República. El más famoso sin duda es Watto y el no necesita presentación.
OPINIÓN: Como si fuera una sensible, presiento que tendremos un gran personaje como una historia enorme. La vemos recorrer la galaxia cazando monstros, con su elegante y poderoso sable de luz violeta, que hace juego con sus ojos. Valiente, mística y con un pasado oculto que seguramente iremos desentrañando en las próximas historias. Ya sabemos que no tiene buenos sentimientos hacia los Jedis, pero aún no entendemos cual es el motivo. Nos han mostrado las dos caras de una misma moneda, una dentro de la orden y muy cuidadosa de sus normas y otra decidida a alejarse lo más que pueda de cualquiera que represente a su pasado.
En esta historia solo parece querer sobrevivir en la galaxia y ayudar a quienes lo necesiten. Cree en las fuerzas del universo como guía y utiliza una especie de ritual para elegir su camino, que al parecer es atípico para alguien de su especie, seguramente veremos más adelante porque adquirió esa habilidad.
Por ultimo y para cerrar con esta reseña no quiero dejar de decir que el arte es impecable. Los dibujos y viñetas expresan cada intensión por contar y los colores son la escancia que bañan los acontecimientos. El trabajo de arte es tan bueno que puedes entender la historia sin tener que si quiera concentrarte de todo en lo escrito. Pero con ello hacen un complemento generosa para el lector. El gran trabajo del equipo hace que tengas ganas de más Tylera Yorrick y sus aventuras.
Sigamos disfrutando de «La Alta República» y que la lectura os acompañe.
El pasado 14 de Agosto se celebró el Día del Cómic Gratis en Estados Unidos y la editorial IDW Publishing regaló un número especial con una historia original situada en la era de la Alta República y que es continuación directa de lo que pudimos leer en Race to Crashpoint Tower, escrita también por Daniel José Older.
Guión: Daniel José Older
Dibujo: Nick Brokenshire
Color: Rebecca Nalty
Título: Attack on the Republic Fair
Editado: 14 Agosto 2021
Idioma: Inglés
Editorial: IDW
Páginas: 27
Precio: Gratis
Historia (con spoilers)
Después de un día de ataques en Lonisa City y muchas aventuras Ram junto con Lula, Zeen, su droide V-18 y sus pequeños compañeros bonbracks Tip y Breebak deben seguir ayudando en todo lo que puedan. Su objetivo es evacuar a todos los ciudadanos que encuentren en su camino hasta el templo Jedi.
Pero mientras empiezan a reunir a los primeros afectados aparece un grupo de Nihil. Gracias a las mejoras de Tip y Breebak a V-18 logran deshacerse de parte de los atacantes, pero un nuevo peligro se cierne sobre ellos. Ty Yorrick, a lomos de un sanval, está siendo atacada por un montón de droides carroñeros.
Esta vez es Ram quien toma la iniciativa y mediante la Fuerza logra acceder al mecanismo interno de los droides. Logra hacer que uno de ellos crea que es Ty, y que envíe una señal al resto de droides para que crean lo mismo, de manera que consigue deshacerse de la amenaza, salvando así a su compañera Yorrick.
Sobre el terreno, Zeen y Lula han conseguido unir sus fuerzas y acabar con el resto de Nihil que les amenazaban…
Opinión
Daniel José Older retoma justo donde lo dejó en Carrera a Torre Crashpoint. En esta segunda ola de The High Republic las historias de los otros libros y resto de cómics son mucho más trascendentes para la novela principal, en contraposición a la primera ola, en la que los sucesos eran bastante aislados entre sí salvo por el Gran Desastre. Ahora todos toman parte de alguna manera en la Feria de Valo, y el arco de Ram y la torre de comunicaciones es capital, por lo que cuanto sucede en esta pequeña historia de 12 páginas parece una muy buena conclusión para el libro de Older.
Nick Brokenshire es un viejo conocido de las series Adventures, y esta sería su segunda historia situada en la Alta República (después de ilustrar el Tales of Villainy del Star Wars Adventures #6 y titulado The Gaze Electric, que es una precuela directa a lo que vemos en el The High Republic Adventures #1, con Marchion Ro como protagonista). como podemos ver en los bocetos sobre estas líneas. Su trabajo preciosista se ve mucho más sencillo en esta grapa, pero no por ello deja de ser un regalo para la vista. Por ejemplo, si Ty Yorrick era ya un personaje interesantísimo, Nick consigue que nos enamoremos de ella en una sola viñeta.
Rebecca Nalty es la colorista habitual de la serie de la Alta República editada por IDW, por lo que conoce de sobra el material y su trabajo es una maravilla. En este número vuelve a destacar por sus colores eléctricos y contrastados, incluso añadiendo nuevas texturas como por ejemplo a la piel del dragón sanval. Sobre estas líneas podemos ver una comparativa de blanco y negro a color, donde destacan los colores de los sables de los padawans.
Pero vamos a cerrar esta sección mostrando otros diseños de Nick que lleva ya bastante tiempo practicando los personajes de The High Republic. Sobre estas líneas podemos ver un par de Avar y otro de Bell Zettifar. Y es que ya desde enero compartía este timelapse de su diseño de Keeve Trennis y Kanrii.
Esta historia sería un capítulo 28 de Carrera a Torre Crashpoint, ya sigue inmediatamente al último capítulo del libro. Además, la orden de llevar a todos los heridos al templo proviene de Stellan Gios, lo podemos leer en el capítulo 48 de The Rising Storm.
that first look got all dirty during the Drengir fight so she had to change https://t.co/95ixxyonbq
El diseño de vestuario de Zeen es completamente nuevo, en contraste con el que podemos ver en la ilustraciones de Race to Crashpoint Tower. Según Older «el primer look se puso perdido durante la pelea con los Drengir así que tuvo que cambiarse.»
Este cómic marca el debut en viñetas de algunos personajes, entre ellos el de los bonbraks, los pequeños mecánicos compañeros de Ram que ayudan con las mejoras de V-18.
Conclusión
Según leemos en la última viñeta la historia de Ram continúa en el The High Republic Adventures #8, los cual sorprende, ya que este cómic salió antes de #7. Pero no vamos a tener que esperar mucho ya que sale el 1 de Septiembre.
Star Wars: La Alta República: La Tormenta Creciente, una novela escrita por Cavan Scott, uno de los arquitectos de la iniciativa de La Alta República, se centra en la Feria de la República: «un gran escaparate de las posibilidades y la paz de la República en expansión, organizado por la Canciller. Pero la Feria también se ha ganado la atención de los villanos Nihil, cuya sed de caos y destrucción aún no ha sido saciada», nos comenta DUSTIN DIEHL de StarWars.com.
StarWars.com: Eres conocido por los años que has dedicado a la narración de historias increíbles en la galaxia de Star Wars, especialmente para los jóvenes lectores. Y aunque has participado en algunas obras memorables para el público mayor, como los relatos cortos de Desde Cierto Punto de Vista y el drama sonoro Dooku: Jedi Perdido, La Tormenta Creciente es tu primera novela de Star Wars para adultos. ¿En qué se diferencia tu enfoque de un proyecto como éste de algunos de tus trabajos anteriores?
Cavan Scott: Bueno, es interesante porque paso de las novelas para jóvenes a las de adultos en otras franquicias y también en mi propio trabajo. Y por eso, siempre enfoco la historia de la misma manera. Una historia es una historia, no importa a quién se la cuentes. La diferencia es, obviamente, la mirada que tiene. Así que, cuando pensaba en la historia, cuando planeaba lo que iba a pasar, cómo iba a funcionar, la mecánica real de la narración era muy similar a lo que haría de todos modos. Obviamente, tienes un poco más de libertad cuando escribes para un público adulto y tratas algunas de las áreas más oscuras de la historia. Y en esta historia hay muchas zonas oscuras. Para la gente que sólo me conoce por mi trabajo en Star Wars, probablemente sea lo más oscuro que hayan leído de mí, lo que puede ser un shock. Pero sí, obviamente con un libro para un público adulto, puedes abordar cosas que no abordarías, y no deberías, para un público de grado medio, por ejemplo. Y te da la oportunidad de profundizar en las consecuencias de la acción que ves. Porque muchas veces en Star Wars, cuando escribes para los lectores más jóvenes, hay emoción, persecuciones emocionantes, todo lo que esperamos de Star Wars, pero el ritmo sigue y sigue y sigue, y realmente no… en realidad tratas las consecuencias de ello, pero obviamente lo haces de una manera que no va a traumatizar a ninguno de tus lectores. Creo que es importante mostrar a los niños las consecuencias de sus acciones, especialmente cuando se trata de situaciones de violencia y peligro. Pero sí, evidentemente se puede entrar en esas consecuencias con más detalle en una novela para adultos.
StarWars.com: No sólo estás escribiendo para un público diferente con La Tormenta Creciente, sino que también estás escribiendo en un medio diferente: tu trabajo en la Alta República hasta ahora se ha centrado en gran medida en las historias de los cómics. ¿Cuáles son los pros y los contras de escribir una historia importante en prosa tradicional, en lugar de un medio más visual?
Cavan Scott: Es interesante, uno de los mayores contras para mí es que me encanta trabajar en equipo. Por eso me encantan los trabajos visuales y de audio y, más recientemente, los de televisión, porque eres una parte de un equipo más grande que cuenta la historia, que construye la historia. Lo bueno de este proyecto es que el equipo está integrado en él, gracias al equipo de guionistas con los que he estado trabajando durante los últimos dos años. Pero sí, siempre es desalentador para mí, cada vez que vuelvo a la prosa, darme cuenta de que, ya sabes, no va a haber una gran conversación entre un artista y yo, o entre un director y yo, o entre un actor y yo. Soy yo y la página durante muchos, muchos meses. Así que eso es siempre un poco desalentador. Ese es el mayor inconveniente para mí.
Para los profesionales, es, supongo, el sentido de la escala. En un cómic, se trata de 20 páginas en un mes, así que es obvio que se trata de una serie, especialmente de series continuas como La Alta República. Se trata de una gran cantidad de historias, pero obviamente el número de páginas es limitado. Así que con la novela he podido profundizar mucho más en las cosas, de nuevo, y en la gran escala de la Feria de la República, que es necesaria para la misma. Y también significó que he tratado con más puntos de vista de los que creo que nunca he tratado en una novela. Lo cual fue, de nuevo, un aspecto desalentador de ésta.
Cuando empiezo una novela, me gusta planificar, en una gran pizarra, todos los personajes, especialmente cuando se trata de una historia en curso: dónde están esos personajes, cuándo los hemos visto por última vez. Así que muchos de los personajes de La luz de los Jedi, ¿dónde estaban? Elzar Mann es un buen ejemplo: ¿dónde estaba en esos momentos finales? Y luego, también, algunos de los otros personajes que recogemos de los cómics y otros libros. Y luego planifico dónde van a estar al final, y luego relleno el medio, y elaboro la forma más interesante para que pasen.
Cuando me di cuenta de la cantidad de personajes que hay en este libro, sí, ese fue un momento en el que tienes que sentarte y decir, bien, voy a tener que planificar cada momento de esto, sin dejar de darme la oportunidad de sorprenderme con algunos de los personajes también, porque hay muchas partes en movimiento. Y la única cosa adicional para este es que dibujé un mapa de la Feria también, porque necesitaba saber dónde estaba todo, incluyendo cosas que nunca llegaron a la novela. Así que, sí, esas fueron las primeras cosas que hice.
Elzar Mann
StarWars.com: Al hablar de todos estos personajes y trazar sus viajes, muchos de ellos han sido presentados anteriormente, concretamente en Luz de los Jedi, de Charles Soule. ¿Qué personajes, introducidos en el primer libro, te hizo más ilusión retomar en La Tormenta Creciente?
Cavan Scott: Elzar Mann. Absolutamente Elzar. Porque he estado escribiendo a Avar Kriss en los cómics. Y lo interesante de esto es que el personaje de Avar era en realidad dos personajes, originalmente. Yo tenía un personaje que era el mariscal de Starlight y Charles tenía un personaje y ahora no recuerdo cuál se llamaba Avar, parece que fue hace mucho tiempo, pero los personajes eran muy similares y decidimos amalgamarlos y convertirlos en la misma persona. Y eso ayudó mucho a que la historia avanzara. Así que, escribirlo, sí, Elzar fue realmente importante en eso. Porque me dio la oportunidad de ver la otra parte de esa sociedad.
Y Elzar es un personaje fascinante, porque hay mucho en él que resume por qué encuentro esta era tan emocionante. Y el hecho de que no es dogmático. La mayoría de nuestros Jedi en la Alta República no son dogmáticos. No se limitan a seguir. Está esa línea en el primer número de La Alta República donde Sskeer dice, «un Jedi no se limita a repetir como un loro los mantras y el conocimiento». Hay una razón muy clara por la que dije eso, en ese primer número, porque así es como veo a estos Jedi. Viven estas palabras para un grupo de Jedi que realmente hace muchos mantras, que es algo de lo que está llena La Alta República, porque están en tantas situaciones diferentes, creo que tienen estos mantras que usan todo el tiempo para mantener lo que están haciendo vinculado a lo que creen. Y, sí, Elzar va más allá de los límites y, obviamente, había esa increíble visión que tiene en La luz del Jedi que yo quería seguir. Así que sí, Elzar estaba definitivamente allí.
Al igual que Bell, para ser sinceros, Bell Zettifar. Porque tuvo un viaje muy interesante en el primer libro, a modo de presentación, con él y Loden Greatstorm, su maestro. Y fue fascinante saber que iba a tener un Jedi que se enfrentaba a la pérdida, en cierto modo. Ahora, no quiero decir cómo está lidiando con la pérdida y lo que significa para él, porque quiero que la gente lea el libro. Pero, de nuevo, con estos personajes estamos tratando de explorar lo que debe ser un Jedi en esta era, y en cualquier era. Cuando decimos: «Los Jedi no tienen apegos», bueno, obviamente los tienen. Lo vimos en las precuelas. Obi-Wan se vuelve hacia Anakin y le dice: «Eras mi hermano», y eso es un apego, justo ahí, bang, en medio de la película. Así que no son robots, no son droides, y hay una línea en el libro cuando dicen: «No somos droides y nunca deberíamos serlo». Los Jedi sienten las cosas muy, muy profundamente, pero controlan esa pasión. Y así, con Bell, vi a alguien que podía explorar eso.
Y de hecho, es algo que creo que atraviesa todo el libro. Muchos de los Jedi tienen que lidiar con el hecho de que son un personaje público y toda la galaxia los está observando. Especialmente en Valo, especialmente en la Feria de la República. Y se han convertido en propiedad pública en cierto modo, ¿y cómo se enfrentan a eso? Ese es uno de los temas que examinamos en The Rising Storm.
StarWars.com: Aunque has hablado un poco de algunos de los personajes existentes que los lectores ya conocen, ya sea a través de los cómics o del libro anterior, Luz de los Jedi, La Tormenta Creciente también nos presenta algunos personajes nuevos. ¿A quiénes le gustaría conocer?
Cavan Scott: Es interesante, porque creo que todo el mundo piensa que ha conocido a Stellan Gios, ya que hemos hablado de él repetidamente desde el día 1, y ha estado ahí en el arte conceptual desde el principio. Y, de nuevo, fue algo muy intencionado: se presentaron tantos personajes que quisimos introducir a Stellan en este punto. Es un nuevo miembro del Consejo, es un Maestro Jedi muy establecido, es un miembro de una especie de casi como una trinidad, de él, Avar, y Elzar que crecieron juntos, y ahora han ido por caminos separados, y se han convertido en nombres en la Orden. Y acaba de ser elevado, como digo, al Consejo, por lo que tiene que enfrentarse al hecho de que, de repente, tiene una responsabilidad que nunca pensó que tendría, pero para la que se ha preparado, aunque quizás no es exactamente como pensaba que iba a ser.
Así que ha sido muy interesante escribir a Stellan. Porque sí, la gente tiene muchas opiniones sobre él, viendo que no ha aparecido en una sola pieza de literatura hasta ahora, ¿sabes? Puede que tenga una o dos líneas en alguna parte, creo que tiene una o dos líneas en Luz de los Jedi. Pero, ya sabes, no lo conocemos en absoluto; la gente lo conoce por su sable de luz… y su barba. Así que sí, ha sido muy emocionante. Quiero decir que los guionistas conocen a Stellan desde hace mucho tiempo, ha sido interesante llevarlo a la página y ver cómo funcionaba esa relación.
Y el otro personaje que me hace mucha ilusión presentar a la gente es Ty Yorrick, que es nuestra ex-Jedi convertida en mercenaria. Es una mujer que dejó la Orden cuando era mucho más joven. Y es un misterio para la mayoría de la gente, incluyendo la mayoría de los Jedi, que no saben necesariamente que existe. Porque ya sabes, la Orden es una gran y vieja organización en este punto, y no todo el mundo conoce a todos los que son miembros de ella. Así que ella la abandonó y se forjó su propio camino. Definitivamente sigue en el camino de la luz, pero se ha convertido en una mercenaria, una cazadora de monstruos, para proteger a la gente a su manera. Así que sí, siempre fue parte de mi plan introducirla en esta novela porque la configuración de la Feria de la República permitió que mucha gente diferente se reuniera en un solo lugar. Y es divertido escribirla porque no siempre dice lo que uno espera que diga un Jedi. Y no siempre actúa como se espera que lo haga un Jedi. Porque ya no es una Jedi. Pero, obviamente, sigue teniendo ese corazón: la padawan que fue sigue estando ahí en el fondo de su mente, de una manera diferente a la de alguien como Ahsoka, que formaba parte de la Orden y estaba muy unida a su maestro. Sí, Ty ha tenido un viaje muy diferente, que por supuesto contaremos en otro lugar, en el Monstruo del Pico del Templo.
StarWars.com: Has hablado de cómo la Feria de la República te ha permitido reunir a muchos personajes diferentes. La Feria es el eje central de La Tormenta Creciente y ha sido anunciada como su propio acontecimiento culminante. Luz de los Jedi también ha tenido su propia forma de crear tensión y acontecimientos culminantes con el Gran Desastre. ¿Cómo se creó la tensión y se construyó el clímax de la historia de forma que fuera única respecto a lo que los lectores ya habían experimentado en La Alta República?
Cavan Scott: Bueno, creo que, estructuralmente, me ayudó el hecho de que el gran desastre lo inicia todo en Luz de los Jedi, ¿sabes? Y eso es, literalmente, lo primero que lees: cómo ocurre ese desastre. Y luego, a través de eso, se te presenta a los Jedi. Tengo una situación ligeramente diferente, el hecho de que el libro está estructurado de una manera que nos lleva a la apertura de la Feria. Y creo que todo el mundo ha adivinado ya que van a pasar cosas malas en la Feria. Así que fui a ver algunas de las obras de uno de mis escritores favoritos, y de los de mucha gente. Stephen King, especialmente «Salem’s Lot», que es un libro que me encanta y que he leído muchas veces. Y «Salem’s Lot» está increíblemente escrito porque te presentan a todos estos personajes, sabiendo que, sí, hay un vampiro allí y que todo va a ir mal muy rápidamente. Quiero decir, lo que King hace es tan sorprendente; en muy poco tiempo sientes que conoces a todo el mundo. Y no estoy diciendo que sea el próximo Stephen King, nunca diría eso, ¡pero puedo robar del mejor! Y eso es lo que quería hacer en esto, quería tener un periodo en el que se aprendiera quiénes son estos personajes, y luego se les lanzara a esta vorágine de actividad. Y se resuelve si van a ser templados por la llama o se queman vivos. Por la propia naturaleza del libro, significaba que podía tener ese tipo de estructura. Y eso significa que, sí, tal vez los primeros capítulos son un poco más lentos que los de Luz de los Jedi, pero luego, afortunadamente, cuando la acción comienza a suceder, nunca se detiene.
StarWars.com: Mientras que «Salem’s Lot» tiene la amenaza inminente de los vampiros, «The Rising Storm» tiene la amenaza inminente de los Nihil. Como guionista que se ha ocupado sobre todo de los otros grandes villanos de la Alta República, los Drengir, ¿cómo fue sumergirse en el mundo de los Nihil?
Cavan Scott: He estado más involucrado en la creación de los Drengir. Todos estuvimos involucrados en los Nihil, pero Charles Soule tuvo un papel importante en su creación, su estructura y todo lo relacionado con ellos. Y creo que, curiosamente, cuando empecé a escribir la novela, Charles aún no había terminado Luz de los Jedi, o el borrador final. Así que estábamos en ese período de tiempo en el que estábamos trabajando al mismo tiempo. Y, en realidad, como la primera novela se había planificado tanto y todos sabíamos lo que iba a pasar, eso significaba que yo podía lanzarme y empezar. Pero, supongo que para mí, estaba tratando de tener mi cabeza alrededor de los Nihil, ya que también estaban siendo creados por Charles. Así que hubo muchas conversaciones entre él y yo mientras trabajábamos en las escenas culminantes de Luz de los Jedi y en lo que sucede y cómo va a reaccionar. Y para eso fue genial porque pudimos rebotar el uno en el otro y pudimos, ya sabes, evolucionar estos villanos al mismo tiempo. Así que, con suerte, hay una línea que la gente ve allí.
Desde un punto de vista obvio, escribir a los Nihil es ligeramente más fácil, en cierto modo, porque pueden hablar más, y pueden tener emociones y no sólo quieren comerse a todo el mundo. Y los Drengir, por su propia naturaleza, se supone que son un poco un horror cósmico que es incognoscible. Y nunca podemos averiguar demasiado sobre ellos porque entonces creo que perderían su mística. En esta novela profundizamos más en lo que hace que los Nihil sean los Nihil y en lo que hace que Marchion Ro sea el líder que es. Y seguimos viéndole evolucionar como líder: aún no está completamente formado, y se enfrenta a los cambios políticos que le rodean, mientras la jerarquía se enfrenta a lo que ha hecho a los Nihil y a cómo intenta unirlo. Así que fue muy divertido jugar con eso.
Traducción de Mariana Paola Gutiérrez Corrección Mario Tormo
Estimados Bibliotecarios aquí os dejamos un nuevo extracto de la próxima novela Star Wars The High Republic: The Rising Storm escrita por Cavan Scott, donde Marchion Ro planea atacar la feria de la República y llega a un desconocido planeta helado con un propósito muy misterioso…
El frío nunca había preocupado a Udi Dis. Nunca lo había experimentado mientras crecía, pero eso fue hace mucho tiempo. Los trópicos de Talor eran poco más que un recuerdo lejano. Había habido tantos mundos desde entonces, tantas rutas trazadas y vendidas. Su padre se habría avergonzado de la vida que había elegido su hijo, pero eso no era nada nuevo. Nada de eso impidió que Dis contuviera el aliento cuando la rampa de la Araña cayó sobre el suelo polvoriento. El frío era intenso incluso aquí, en la franja habitable de Rystan, pero Dis no podía dejar que se notara. No lo haría. Bajó la rampa con una capa forrada de piel y una máscara para protegerse los ojos del viento, con el metal repiqueteando bajo sus pies con garras, ignorando el frío que se le colaba entre las plumas como un vibrocuchillo.
«Ahí está ella», graznó una voz cuando el propio Marchion Ro salió de la nave. Dis se colocó en posición defensiva y apretó sus wingblades, esas armas curvadas eran la única posesión que aún conservaba de su hogar. Un grupo de peludos se acercaban apresuradamente hacia ellos, en el cual destacaba un trío de grandes criaturas que parecían escapadas de la pesadilla de un bioempalmador, una horrible mezcla que era parte blurrg y parte bantha. No era la primera vez que Dis deseaba que su afinidad con la Fuerza, la cinestesia que le permitía navegar por las estrellas con tanta precisión, se extendiera a la fabulosa premonición de los Jedi, una sensación de peligro antes de que éste llegara. Por lo que él sabía, aquellos tupidos pelajes escondían un desintegrador o un mangual láser.
Se estremeció cuando la mano de Ro se posó en su hombro.
«Descanse, soldado. Ese es nuestro contacto».
Soldado. Hacía mucho tiempo que Dis no era un soldado. Hacía mucho tiempo que Dis no era nada. Mucho antes de encontrar los Nihil.
Ro pasó junto a él, bajando de la rampa mientras la recién llegada abría los brazos.
«Marchion, Marchion, Marchion», resopló con alegría familiar. «Has vuelto con nosotros. Por fin. Has vuelto al Camino».
«Kufa», respondió Ro, pero no hizo ningún intento de devolver el abrazo que la anciana deseaba tan obviamente. En su lugar, dejó que sus brazos volvieran a su anterior posición, contentándose con sonreír al hombre que había desatado un reino de terror en el Borde Exterior. «Me alegro de verte, primo».
Otra sorpresa. ¿Era esta arpía, de piel curtida y sonrisa desdentada, pariente del propio Ojo? Dis sabía poco del pasado de Ro, salvo que había heredado el título de Ojo de su padre, Asgar. Más allá de eso, nadie sabía mucho sobre el linaje de Ro, ni siquiera sobre su especie, de piel gris pizarra y ojos negros como el carbón. Y, sin embargo, había algo en el rostro de esta mujer con sus extraños tatuajes tan parecidos a los rayos de los Nihil que le resultaba familiar, aunque Ro pareciera que podía partirla como una caña de bario.
«Te hemos echado de menos», dijo la mujer, mirando al Ojo. «Cuando recibimos tu mensaje, el Anciano apenas lo creyó…». Se interrumpió, levantando un dedo tembloroso hacia su máscara. Ro le permitió tocarla. Otra novedad, por lo que Dis sabía. «Aunque preferiría ver tu cara. Ha pasado tanto tiempo».
Ro volvió a bajar la mano de ella, sosteniéndola cálidamente entre las suyas. «Más tarde. Cuando estemos en el Santuario».
Eso, al menos, pareció apaciguarla por el momento. «Sí. Sí, el Santuario. Aunque la temperatura será peor, no mejor».
«Me lo imagino perfectamente».
«Pero valdrá la pena… para contemplar el Nivelador. Para sentir su paz anuladora».
«Como lo hicieron nuestros antepasados, hace mucho tiempo».
«Como nos enseñaron. A todos nosotros».
Las lágrimas brillaron en los ojos oscuros de la anciana. Dis se preguntó si se congelarían.
«Realmente has vuelto de la oscuridad».
Ro soltó su mano.
«¿Nos llevarás, entonces?»
La mirada de Kufa se desvió hacia Dis, como si lo viera por primera vez. «¿Y a quién llevarás a los campos de Golamaran? ¿A quién llevarías al Santuario?»
«Este es Udi Dis», le dijo Ro, levantando una mano en dirección a Dis. «Un… un amigo».
A Dis le gustó eso. No un guardaespaldas. Ni siquiera un simple piloto. Un amigo.
Los ojos de la anciana se clavaron en él.
«Él es… ¿qué?»
Dis quería gritar que se estaba congelando.
«Es Talortai», respondió Ro por él. «Una especie fuerte en la Fuerza».
Los ojos de ella volvieron a mirar el rostro enmascarado de su primo.
«¿La Fuerza?»
Esta vez Dis habló. «Soy un navegante. Un buscarrutas».
Ella se rió, obviamente divertida por su elección de palabras. «¿Lo eres ahora? Bueno, seas lo que seas, lo que puedas hacer, eres bienvenido». De nuevo miró a Ro. «Como lo fueron los créditos que te precedieron. Qué generosidad».
«Sabía que el viaje hasta aquí sería difícil para ti», dijo Ro. «¿Todavía tienes ese viejo cubo de óxido?»
«¿La Mano Abierta? Sí, sí lo tengo. Medio devorado por los gorgojos del óxido, pero aún vuela, aunque no al Santuario». Acarició el pellejo de una de las bestias peludas que esperaban pacientemente a su lado. «Los slarga nos llevarán allí donde ningún transporte puede volar. Son fuertes». Volvió a mirar a Ro. «Tienen que serlo, para ir donde vamos».
Traducción Mariana Paola Gutiérrez Escatena Corrección por Mario Tormo
Estimados bibliotecarios os dejamos aquí esta traducción exclusiva del nuevo extracto de The Rising Strom de Cavan Scott que saldrá a la luz el 29 de junio de este año. Esperamos que lo disfruteis, la verdad es que es un pequeño adelanto muy revelador. Podéis leer el anterior extracto aquí.
Elzar Mann es un hombre consumido por una visión que no puede comprender del todo. El dolor y el sufrimiento, los rostros de sus amigos más queridos y de personas que aún no conoce, se arremolinan a su alrededor. Pero, ¿qué significa esto?
Los gritos nunca habían abandonado a Elzar Mann. Habían pasado muchos meses desde la ceremonia de inauguración del Faro Starligth, desde que estuvo junto a sus compañeros Jedi. Desde que estuvo junto a Avar Kriss.
Los ojos de la galaxia estaban puestos en ellos, con sus galas de templo, y el maldito cuello de la camisa que le picaba mientras escuchaba los discursos y frases trilladas, primero de la canciller Lina Soh, líder de la República Galáctica, y luego de Avar. Su Avar. La heroína de Hetzal.
El Faro era su compromiso con la galaxia, había dicho Avar. Era su pacto. Todavía podía escuchar sus palabras.
Siempre que os sintáis solos… siempre que la oscuridad aceche… sabed que la Fuerza estará con vosotros. Sabed que estamos con vosotros… Por la luz y la vida.
Por la luz y la vida.
Pero eso no impidió que la oscuridad se cerniese más tarde ese mismo día. Una ola de dolor y sufrimiento, una visión del futuro demasiado terrible como para comprenderla. Se había tambaleado, agarrado a una barandilla, y la nariz le había empezado a sangrar, mientras la presión en su cabeza amenazaba con partirle el cráneo en dos.
Lo que había visto lo había perseguido desde entonces. Le había consumido.
Jedi muriendo uno por uno, atrapados por una retorcida e impenetrable nube. Stellan. Avar. Todos los que había conocido en el pasado y todos los que conocería en los días venideros. Rostros, tanto familiares como extraños, desgarrados.
Y los gritos.
Los gritos eran lo peor.
Había pasado el resto de la velada aturdido, dejándose llevar, no del todo presente, con el eco de lo que había visto… lo que había oído… grabado a fuego en su mente. Había habido errores, unas cuantas copas de más de Kattadan rosado en la recepción, Avar reclamando ese baile que había mencionado, Elzar acercándose con demasiada impaciencia, demasiado públicamente.
Todavía podía sentir la mano de ella en su pecho, empujándolo hacia atrás.
«El ¿Qué estás haciendo?»
Habían discutido, en privado, con su cabeza todavía dando vueltas.
«Ya no somos padawans».
Habían pasado meses desde que la volvió a ver, y cuando lo hizo, el ambiente era tan frío como un amanecer en Vandor. Avar había cambiado con él. Estaba más distante. Preocupada por sus nuevos deberes como mariscal del Faro Starlight.
O quizás era él quien estaba preocupado. Elzar había meditado sobre la visión día y noche desde la inauguración. Debería haber ido a ver a Avar, para disculparse y pedirle consejo, o si no a ella, a Stellan Gios, su amigo más antiguo, pero Stellan tenía sus propias obligaciones. Ahora era miembro del Consejo, responsable de guiar a la Orden en su conjunto. No tendría tiempo. Además, pedir ayuda no era el estilo de Elzar. Elzar Mann era del tipo que resuelve los problemas, no del que los plantea. Él encontraba soluciones. Respuestas. Nuevas formas de conseguir hacer un trabajo. Así que Elzar hizo lo que siempre había hecho: Tratar de resolver el problema solo.
Primero había consultado los Archivos del Gran Templo, estudiando detenidamente los innumerables archivos de texto y holocrones de la colección, llegando incluso a intentar descifrar los misterios del Códice Ga’Garen, el antiguo grimorio cuyo texto había confundido a los lingüistas durante miles de años.
Incluso entonces, sentado en los Archivos, bajo la atenta mirada de las estatuas de los Perdidos, Elzar había oído los gritos en las profundidades de su mente, había visto los rostros de los asesinados en cada reflejo o padawan que pasaba.
El Códice lo había traído aquí, a Ashla, la luna principal de Tython. Los antiguos habían llamado a esta franja de tierra la Isla del Retiro, que era exactamente lo que necesitaba si quería comprender plenamente lo que había visto. Necesitaba soledad, concentración. La gota que colmó el vaso fue recibir un mensaje del antiguo Maestro de Stellan, la estimada Rana Kant, felicitándolo por su ascenso a Maestro Jedi. Además, el Consejo tenía un destino para él; iba a ser mariscal del puesto de avanzada Jedi en Valo, en el límite del sector Rseik.
¿Él? ¿Un mariscal? ¿Cómo podían estar tan ciegos? ¿No podían ver que no estaba preparado? ¿No podían ver lo preocupado que estaba?
Elzar caminó hacia el océano, sintiendo la cálida arena bajo sus pies, despojándose de su túnica exterior a medida que se acercaba al agua. Sí, esto era mejor. Aquí era donde finalmente vería la verdad. Donde finalmente entendería. No se detuvo en la orilla, sino que se adentró con decisión entre las olas. Hasta las rodillas. Hasta la cintura. Pronto estuvo nadando hacia el mar, deteniéndose sólo cuando ya no podía ver tierra. Giró lentamente, flotando en el agua, rodeado sólo por el mar y la propia Fuerza.
Era el momento.
Elzar respiró hondo y se impulsó bajo las olas, con los ojos cerrados, con el agua entrando en sus oídos y bloqueando cualquier otro sonido.
Muéstrame.
Guíame.
Dame las respuestas que busco.
No hubo nada. Ninguna revelación. Ninguna respuesta.
Se impulsó con los pies hacia arriba, llenando de aire sus pulmones antes de volver a sumergirse.
Estoy aquí.
Quiero aprender.
Necesito entender.
Nada cambió.
¿Dónde estaban las respuestas que se le habían prometido? ¿Dónde estaba el conocimiento?
Repitió el ritual, tomando aire, volviendo a sumergirse, dejando que el océano lo tragara entero. Una y otra vez, y…
Fue como dar con una bolsa de aire. De repente no se hundía, estaba corriendo, con sus compañeros Jedi a su lado mientras las pesadillas les pisaban los talones. No estaban en el agua, sino en la niebla. Espesa. Ácida. Impenetrable. Nada tenía sentido. Ni el caos, ni el pánico.
Ni el miedo.
Abrió la boca para gritar y le cayó agua de un mar lejano, de un mundo diferente, de un tiempo diferente.
¿Qué es esto?
¿Dónde está esto?
¡Háblame!
Y la Fuerza habló con tal fortaleza que Elzar acabó en un remolino, con sus ojos escociéndole por el destello de imágenes pasando por delante de ellos como un rayo púrpura.
Avar.
Stellan.
Un tholothiano… ¿Indeera Stokes? No, faltaba uno de sus zarcillos, una cara desconocida desfigurada por la rabia.
Huesos astillados.
Piel resquebrajándose.
Ojos nublados, sin poder ver.
Y los gritos. Los gritos eran más fuertes que nunca. Más duros que nunca. Y su grito fue el más fuerte de todos.
¿Dónde?
¿Dónde?
¿DÓNDE?
Los hombros de Elzar se agitaron mientras sus pulmones escupían el agua de mar. Estaba de vuelta en la orilla de Ashla, con la sal secándose en su piel, calcinada por el sol abrasador. Miró a su alrededor, con los ojos todavía borrosos, tratando de enfocar y ver la dorada arena que se extendía a ambos lados de él, Y wingmaws volando en círculos sobre el cielo, listos para arrancarle la carne de los huesos. Pero aún no estaba muerto. Ninguno de ellos lo estaba.
Se incorporó y se tambaleó hacia su Vector, recogiendo su túnica mientras avanzaba. Necesitaba alejarse de Ashla. Necesitaba dejar el Núcleo. La Fuerza había hablado. Ya había respondido a su pregunta, sólo tenía que haber escuchado.
Un nombre, un planeta, donde por fin podría arreglar las cosas.
Valo.
Star Wars: The High Republic: The Rising Storm está escrita por Cavan Scott y se publica el 29 de Junio en Estados Unidos. Si queréis conocer más detalles de esta novela podéis consultar los siguientes enlaces:
Traducción Mariana Paola Gutiérrez Escatena Corrección Mario Tormo
‘Un Jedi se vería obligado a ayudar a quien lo necesitase. Como guardianes de la paz y la justicia en la galaxia, prestar ayuda es clave para los principios de la Orden. Pero Ty Yorrick no es una Jedi. Ya no.’ Así nos presentan el extracto de La Alta República: La Tormenta Creciente, escrita por Cavan Scott y que saldrá el 29 de Junio de este año en Estados Unidos. Os dejamos aquí la traducción para que la disfruteis.
¿Nos ayudarás?
Ty Yorrick había perdido la cuenta de las veces que había escuchado esas palabras, normalmente acompañadas de ojos implorantes y, de manera mas habitual de lo que cabría esperar, algún apéndice cercenado. Había que estar desesperado para contactar con alguien como Ty.
Los campesinos del pantano de Safrifa estaban desesperados.
La habían encontrado reparando su nave en las afueras de los campos cenagosos, preparándose para partir tras una exitosa operación de extracción en la que había liberado al hijo del terrateniente local de un clan rival. Hubo sangre y gritos. Siempre sangre y gritos. Algunos de los restos de sangre aún manchaban su armadura, mientras que los gritos persistirían cuando por fin cayera en su catre esa noche, incluso después de tomar raíz keekon para ayudarla a dormir. A decir verdad, no le importaban los gritos. Habían sido su compañía durante casi una década, la única constante en su siempre cambiante vida.
El mineral noviano que había recibido por devolver al niño sano y salvo le sería útil. Su nave necesitaba piezas, y eso significaba dinero. Conocía a un herrero en Keldooine que le quitaría el mineral noviano de las manos, fundiéndolo para forjar hojas de sierra. Tal vez comprara una ella misma. Menos dinero para la nave, pero su arsenal se había visto diezmado después de aquella chapuza en Alzoc III. Kriffing Hoopaloo había robando la mitad de su alijo. Otros mercenarios habrían localizado al loro traidor y le habrían arrancado el pico de la cara, pero Ty no era una mercenaria cualquiera. Los imprevistos sucedían y había que contar con ello. No tenía sentido malgastar tiempo o esfuerzo en batallas que no necesitabas, especialmente si nadie te pagaba.
Había percibido a los campesinos del pantano mucho antes de oírlos chapotear en la ciénaga. Lo sintió y lo evaluó. No suponían una amenaza ni para mercenarios ni bestias. Ninguna amenaza para nadie. La mayoría de los safrifanos eran pequeñas criaturas escuálidas con piel del color del agua estancada y el pelo colgando como algas tapando unos grandes ojos ovalados. Sin embargo, eran trabajadores. Y también ingeniosos. Ty había atravesado uno de sus lechos flotantes, una larga y estrecha parcela de tierra gruesa elevada sobre el agua del pantano, formada por barro y vegetación en descomposición, para evitar que las raíces de sus cultivos de kru-kru se anegaran. La granja se extendía varios kilómetros, con cada parcela enmarcada por caballetes de sauce y rodeada por una red de estrechos canales. A primera vista, se podría pensar que aquí no se podía cultivar nada, pero los safrifanos habían demostrado lo contrario. Ingeniosos y perseverantes. A Ty le gustaba eso. Incluso lo admiraba. Y ahora estaban aquí, esperando pacientemente para hablar con ella. Eso sólo podía significar una cosa.
«Bonita nave», comentó la voz de la mujer en un básico entrecortado. «¿Qué nombre tiene?»
«No tiene ninguno», respondió Ty en la lengua materna, sin apartarse de su trabajo. El maldito estabilizador pendía de un hilo.
«¿Hablas nuestro idioma?», preguntó el granjero, sorprendido.
«Suficiente para salir del paso». Ella tenía esa suerte. Siempre había sido igual. Ty aprendía rápidamente la mayoría de los idiomas, un talento útil en su profesión. A veces se lo hacía saber a la gente, otras veces se quedaba callada y escuchaba. No tenía nada que temer de estos dos, incluso cuando dudaban detrás de ella, sin saber qué decir ahora que su pequeña charla había fracasado. Sin embargo, no había mentido. Su nave, un maltrecho carguero YT-750, no tenía nombre, sólo un número de registro inscrito en los archivos de la República. En realidad, varios números, según el trabajo o el empleador. No veía el sentido de dar nombre a nada, ni a la nave, ni al arma, ni siquiera a los dos droides que la ayudaban en las misiones, una sarcástica unidad de administración y un astromecánico ciertamente útil. Al igual que la nave, eran herramientas, nada más. ¿Por qué crear vínculos con algo que nunca podría ser parte de ti? Tal vez fuera una reminiscencia de su entrenamiento. Tal vez no. Ty simplemente pensaba que era de sentido común.
«¿Qué quereis?» Necesitaba terminar la charla. Tenía lugares a donde ir, piezas que comprar.
«Tenemos noviano. No mucho. Pero suficiente».
«¿Suficiente para qué?»
En lugar de responder, los agricultores dijeron simplemente: «Está matando a nuestros niños».
Ty dejó de trabajar y el equipo de herramientas cayó desde el núcleo estabilizador que estaba abierto.
«¿Qué es?», preguntó ella, con un aire de resignación en su voz.
«Un monstruo. Uno malo».
¿Había algún otro tipo?
«¿Cuánto tiempo lleva sucediendo?»
«Tres semanas. Hemos puesto trampas pero las ha destrozado. Nos destroza las parcelas, arruina las cosechas».
«¿Cuántos?»
«¿Cosechas?»
«¿Cuántos niños?»
«¿Importa?»
Respuesta correcta.
Finalmente se giró, contemplando el patético espectáculo que tenía delante. Eran poco más que esqueletos andantes, con la piel estirada sobre sus prominentes hueso. El más alto de los dos, relativamente hablando, levantó una bolsa de cuero. «Tenemos noviano», repitió, mientras su compañero se encorvaba detrás de él, apoyándose fuertemente en un bastón.
No era mucho noviano, si el tamaño de la bolsa era algo por lo que guiarse. Difícilmente vale la pena su tiempo.
Está matando a nuestros hijos.
«¿Dónde?»
«En el pantano de Sorcan, a tres días de camino desde aquí. Uno, si tienes un skimmer».
«¿Tenéis un skimmer?»
«No.»
Él la miró y ella lo miró a él. Su compañero miró el agua del pantano. Agotado. Sin esperanza ni expectativa.
En su día, habría utilizado un juego de piedras de Verazeen para tomar la decisión, diciéndose a sí misma que estaba dejando las cosas al azar. A la voluntad del universo. Un lado de las piedras estaba grabado con símbolos lunares, el otro con soles. El proceso era bastante sencillo. Tirarlas al suelo, decidir si se apostaba por mayoría de soles o lunas y dejar que el destino guiara el camino. Últimamente había tomado un papel más activo, eligiendo su propio camino en lugar de confiar en las piedras, y ahora mismo sabía que el trabajo no merecía la pena. Debía volver a la nave y partir hacia Keldooine. Era lo más sensato. Lógico, incluso.
Tenía que decir las palabras él.
«¿Nos ayudarás?»
Y ahí estaban.
Si queréis saber más de Ty Yorrick y The Risng Storm:
Se podría decir que Ty Yorrick parece lo suficientemente fuerte como para arrancarle las orejas a un gundark. Pero, ¿quién es exactamente esta tholothiana que empuña un sable de luz?.
En la primera novela gráfica original de la era de Star Wars: The High Republic, la cazadora de monstruos sensible a la Fuerza es el centro de atención en The Monster of Temple Peak, escrito por Cavan Scott y con el arte de Rachael Stott. Hoy, StarWars.com se ha anunciado que The Monster of Temple Peak se lanzará en cuatro épicas entregas mensuales en formato novela gráfica por la editorial IDW a partir de agosto de 2021 y nos ha mostrado un pequeño avance.
Se podría decir que Ty Yorrick parece lo suficientemente fuerte como para arrancarle las orejas a un gundark. Pero, ¿quién es exactamente esta tholothiana que empuña un sable de luz?
En la primera novela gráfica original de la era de Star Wars: The High Republic, la cazadora de monstruos sensible a la Fuerza es el centro de atención en The Monster of Temple Peak, escrito por Cavan Scott y con el arte de Rachael Stott. Hoy, StarWars.com se ha anunciado que The Monster of Temple Peak se lanzará en cuatro épicas entregas mensuales en formato novela gráfica por la editorial IDW a partir de agosto de 2021 y nos ha mostrado un pequeño avance.
“Ty Yorrick es un personaje que quería presentar en Star Wars durante mucho tiempo”, le dice Scott a StarWars.com, “y The High Republic me ha brindado la oportunidad perfecta. Ty, una cazadora de monstruos y mercenaria, es un misterio para casi todos los que la conocen. Se ha ganado una gran reputación y es conocida en muchos mundos solo por el título de ‘sable a sueldo’ ”…
«Ella juega un papel clave tanto en The Rising Storm como en Race to Crashpoint Tower este junio», agrega Mike Siglain, director creativo de Lucasfilm Publishing. «Se está convirtiendo rápidamente en uno de mis nuevos personajes favoritos, y no solo porque sea una cazadora de monstruos, aunque eso ciertamente ayuda».
En el pasado, Yorrick fue una vez una aprendiz de Padawan, en el camino de convertirse en Jedi, dice Scott, lo que explica de dónde obtuvo su arma característica. «Lo construyó hace mucho tiempo, cuando estaba entrenando en la Orden Jedi», explica. Queda por ver si estaba o no entre los Veinte Perdidos, esos raros Maestros Jedi que eligieron alejarse. Sin embargo, Scott sugiere que es una conexión entre su nuevo trabajo y su audiodrama original del Conde Dooku. “En The Monster of Temple Peak descubriremos qué sucedió para ponerla en un camino muy diferente de lo que esperaba y cómo una crisis en su pasado se vincula con eventos insinuados en mi audiodrama de Dooku: Jedi Lost ”, dice Scott. ¡No podemos esperar!