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    Entrevistas con Tony Gilroy: Showrunner de Star Wars Andor

    Adaptación y traducción por Alex Randir.

    No cabe duda de que la serie Star Wars: Andor no ha dejado a nadie indiferente. Tampoco lo ha hecho con su showrunner, Tony Gilroy, a quien los fans de Star Wars conocemos por haber trabajado en la película spin-off Rogue One: Una Historia de Star Wars.

    Con motivo del décimo episodio de la serie, que da pie a los dos capítulos que conformarán la season finale de la primera temporada, las prestigiosas revistas Variety, The Hollywood Reporter y Collider han podido entrevistar al afamado director y guionista sobre el show.

    A continuación os dejamos una transcripción de las mismas.

    Esperamos que las disfrutéis, ya que aportan muchos detalles no sólo sobre el proceso que Gilroy ha seguido para construir este show, sino que además lo hacen también con su implicación a la hora de plantearse continuar o no escribiendo historias de Star Wars.


    ENTREVISTA CON VARIETY:

    VARIETY: Vamos a empezar a lo grande: ¿Cómo enfocaste construir el arco de Cassian para la temporada?

    TONY GILROY: Sabes dónde va a terminar, así que queríamos llevarlo lo más lejos posible para comenzar el show con la historia de su origen. Así que la primera mitad de la serie en mi mente se llamó «La Educación de Cassian Andor». ¿Cómo llevas a alguien de ser un perdedor desencantado, cínico e interesado únicamente en sí mismo a comprometerse con algo y comprender aquello con lo que se ha comprometido?

    Tony Gilroy y Diego Luna en el set de Aldhani.

    Sabemos cuál será la escena final de toda la temporada. No es como si existiera un algoritmo, pero sabes de forma intuitiva, bueno, que va a tener que pasar por una odisea emocional, filosófica y educativa. Está aprendiendo lo que significa la rebelión desde múltiples sistemas de interiorización. ¿Cuántos podemos tener y cuán dramáticos podemos hacerlos? ¿Cómo podemos ponerlos en una historia de aventuras para que no se perciban como que son la lección de la semana? Ese es el objetivo.

    V: Así que el arco de tres episodios de esta temporada se ha construido alrededor de un mecanismo específico de contar historias: una redada policial, un robo y una fuga de una prisión. ¿Cómo llegaste a dicho dispositivo?

    TG: Simplemente tirando del hilo. Ahí es donde empieza. ¿Qué pasa después? Una vez empezamos a acumular otros personajes, entonces esto también se convierte en un asunto de ritmo sobre cómo se pueden relacionar unos con otros y cómo podemos empezar a unirlos gradualmente todos juntos.

    El showrunner de Star Wars: Andor, Tony Gilroy.

    Es un poco como las secuencias de acción. Tengo un par de directores preparándose ahora mismo en Pinewood [para la temporada 2], y estas enormes secuencias de acción que estamos conformando, estas piezas de set, son un desastre al principio. Son tan incomprensibles. Son un grano en el culo. Le dije a este director: «Vas a ver cuando lleguemos al final que va a parecer que debía ser de esta forma. Va a parecer inevitable». Y así es más o menos el proceso en general. Tienes todas estas cosas, y tiras de los hilos e intentas todas esas cosas distintas y escribimos esas escenas y al final dices «¡Oh, Dios mío, mira lo inteligente que fui! ¡Por supuesto esto debía ir aquí!» Al final, tu instinto es lo que más o menos lo convierte en algo bueno.

    V: ¿Echaste un vistazo a otros ejemplos de estos géneros para sacar algo en claro de ellos o para ser un contrapunto?

    TG: Es decir, si pones una «prisión» sobre la mesa y todo el mundo está en plan «bueno, esto es un listón alto». ¿Cuántas películas asombrosas sobre prisiones existen? Si vamos a hacer el robo es algo tipo «Oh, Dios mío», después de escuchar a Dan Harmon desarmar el atraco en «Rick y Morty» piensas «Muy bien, ¡¿qué vamos a hacer?!»

    Así que toda la finalidad es intentar darle la vuelta a todo. Estás excavando, buscando ser original en todos los sentidos, pero luego esperas no ser demasiado original a expensas de la historia. Pero esa es la motivación inicial, la de ¿cómo le doy la vuelta a esto para que la gente no lo haya visto antes?

    Los presos de Narkina 5 en sus celdas.

    V: Echemos un vistazo a los tres primeros episodios que escribiste, los que terminan con la redada policial. ¿Cómo quisiste darles la vuelta a esos?

    TG: Me interesaba mucho cómo interconectar la historia del origen de Cassian con los niños en [el planeta natal de Cassian] Kenari. Pensé que lo de que Cassian abandonase Kenari [siendo un niño] y Ferrix podían pasar simultáneamente. ¡Qué historia tan grande sobre alguien que ha sido arrancado de cada sitio por el cual ha empezado a sentir apego! Eso es lo que me interesó estructuralmente.

    V: Hablando de Kenari: No hay adultos de verdad alrededor, y vemos esa operación masiva de minería que ha sido abandonada. Te da la sensación de que hubo algún tipo de accidente catastrófico, pero mucho de lo que realmente ocurre queda a merced de tu imaginación. ¿Es algo que te has planteado para tí?

    TG: Si. Tengo respuesta para eso, pero no voy a entrar ahí. Hay una versión muy articulada sobre eso pero quedó [cortada y] fuera por distintos motivos. Pero existe. Así que teníamos confianza en la lógica que impusimos ahí. Pero si cada cual quiere escribir ahí su propia historia, que lo haga. No importa.

    V: El plano de Syril volviendo a su casa en Coruscant, cuando entra en el ascensor y va hacia abajo… pareció una representación perfecta de la serie, y era muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en Star Wars.

    TG: Así es Coruscant. Coruscant va «hacia abajo». George Lucas trabajó en un proyecto durante una década que iba sobre los niveles inferiores de Coruscant. Creo que era una película y una serie, y trataron de hacer un videojuego. No conozco toda la historia, pero hay una enorme cantidad de trabajo relativo a estos niveles inferiores de Coruscant. Va «hacia abajo».

    V: ¿Cuál fue tu experiencia haciendo de interfaz para el lore de Star Wars? Cuando hablamos en Agosto me dio la impresión de que no eras un fan en profundidad, y aun así esta serie está llena de algunas de las referencias más arcanas de Star Wars. ¿De dónde sale todo eso?

    TG: Tengo un puñado de fuentes. Tengo a Pablo Hidalgo, que está en la Curia del Vaticano de Lucasfilm. Lo conozco desde Rogue One. La Wookieepedia es una herramienta que uno debe aprender a utilizar, porque hay al menos cuatro tipos de canon que puedo describir: está el canon de las películas, el de las películas junto a las series animadas, y luego está el canon de las novelas y la fan fiction, que conforma el mayor grupo de todos. Así que ahí está todo eso.

    Cuando hablamos de la historia de mis cinco años [para la serie], ahí está mi tablero. Conozco los incidentes canónicos que provienen de mi gente. Cuando se trata de naves, o artefactos o armas o a veces planetas, si no nos los inventamos, estamos muy implicados en ello. Pero luego el departamento de arte pondrá de tapadillo toda esa mierda en la galería de Luthen de la que no tengo ni idea. Es tipo «¡Oh, Dios mío, mira eso que hay de fondo!» y a la gente le vuela la cabeza. Eso es del departamento de arte. Hay mucha gente genial trabajando en la serie. Hay un profundo fanatismo en Pinewood, créeme.

    Mon Mothma y Luthen Rael en Coruscant.

    V: Así que cuando Luthen hace la referencia a «los Invasores Rakata», ¿de dónde salió eso?

    TG: Eso estaba en el guion. Es diálogo. Si está en el diálogo, estamos al cargo de ello.

    V: ¿Así que fuiste a la Wookieepedia y pensaste, «necesito algo extremadamente antiguo»?

    TG: O algo igualmente aplicable. No puedo decir la fuente de proveniencia. No sé si llamé a Pablo y le dije «Eh, ¿tienes algo de esto?» o si encontré algo online y luego le llamé y le dije «Eh, ¿puedo utilizar esto? ¿Va a ser guay? ¿O le han hecho un retcon ya?»

    V: Con Val y Cinta creo que habéis creado a la primera y completa pareja del mismo sexo en la historia de la Star Wars de acción real. ¿Cuál fue la conversación con Lucasfilm sobre eso?

    TG: Chico, eso fue todo un gesto. No hubo para nada controversia. Desde el principio nadie nos dijo que no podíamos hacerlo y nadie nos dijo «Oh, Dios, por favor, hacedlo». Nuestra actitud al completo es que es otra relación más. Quiero decir, es una de las relaciones menos complicadas de la serie si consideras la de Dedra y Syril, o la de Syril y Eedy, o la de Perrin y Mon Mothma. Hay cosas que no podemos hacer, quiero decir, hay estándares y prácticas. No podemos poner sexo. Hay un nivel de violencia que tampoco podemos poner. Hay límites en lo que podemos hacer. No podemos hacer algunas de las cosas que querríamos. Pero dentro de eso, nos parece bien.

    V: Casi parece que no erais conscientes de que estabais haciendo un poco de historia.

    TG: En realidad no. En la vorágine de todo esto yo simplemente estaba en plan «Oh, esto es muy guay». Era un poco inocente al respecto.

    V: Así que no puedes mostrar sexo, pero ciertamente sí puedes ponerlo de forma implícita. La serie empieza en un burdel, y hay una escena post coital en el Episodio 2.

    TG: Escribí eso como un desafío. Escribí los tres primeros episodios antes de entrar en la sala de guionistas. Todavía estábamos tanteando nuestra relación con Disney. ¿Esta serie iba a ser algo de desarrollo o íbamos a ponernos con ella realmente? Así que definitivamente pensé «Eh, tío, esto es lo que quiero hacer. ¿Lo podéis asumir?» Hubo un poco de desafío por mi parte al respecto.

    V: Un tuit que fue bastante viral decía que «Andor era brutalmente antipolicial y anti-complejos carcelarios industriales». La serie va sobre una revolución contra un régimen opresivo, esas cosas ciertamente están ahí. ¿Pero cómo funciona eso en tu cabeza?

    TG: Tengo mi propia política, mi visión del mundo, la cual probablemente se filtra en mi trabajo de formas distintas. Pero yo no intento empezar una agenda para un show como este. Mi agenda son los personajes. He estado leyendo historia durante casi 20 años. Soy un viejo tipo blanco. ¿Qué es lo que hacemos? Escuchamos podcasts de historia. Hay grandes podcasts sobre revoluciones. Quiero decir, he estado estudiando la revolución rusa durante 15 años. Todos esos libros están ahí, en esta habitación.

    Así que la revolución, la opresión, la esclavitud, el imperialismo, el colonialismo… Todos se remontan a 3000 años atrás. Y en una serie como esta, lo mejor es que no tienes que ser contemporáneo. Puedes lanzar el dardo desde cualquier sitio. ¿Quieres hacer la revolución Haitiana durante un minuto? ¿Quieres hacer la revolución Rusa durante un minuto? Escojo todo lo que conozco de esos temas y, si algo se aproxima contemporáneamente, es como un espejo. No te respondo con subterfugios, tampoco. No intento hacer comentarios sobre política contemporánea. Es divertido ver – porque he visto algunas de estas cosas – a la gente intentar retorcerse para entrar un lado u otro de la conversación. Para mí, por eso es por lo que esto se ha vuelto un gran lugar en el cual estar, porque ahora puedo hablar de lo que quiera y no meterme en líos.

    V: ¿Cómo te sentiste cuando la serie se presentó ante el mundo?

    TG: ¿En qué sentido?

    V: Creo que esta serie ha tenido algo de ataque por sorpresa para muchos espectadores. No sé si parecía que fuera a ser algo tan grande hasta que empezamos a verla.

    TG: Me satisfizo mucho lo que hicieron. Los materiales son geniales. Creo que me sorprendió. Pensé que la serie iría por otro camino, que tendríamos esta cantidad de público gigante e instantánea, pero que le llevaría un mundo a la gente «no fan de Star Wars» o a los críticos o a mi cohorte de amigos implicarse en el show. Y ocurrió lo contrario. Terminamos con toda esta cantidad de alabanzas de crítica, toda esta profunda apreciación y comprensión de un sorprendente número de fuentes, y estamos persiguiendo a la audiencia.

    Diré esto, dado que esta es una publicación comercial. Todo el mundo intenta fingir que esto es un trabajo habitual. «Oh, hay una compensación para esto, y otra para aquello, y así es como lo solemos hacer». Y todo esto es fingido. Este es un modelo nuevo de negocio. Todo el mundo está intentando saber cómo funciona. Tienes problemas de negocio intentando fingir con el streaming que lo entienden y cómo deberían pagarse a los artistas. Vamos a tener un montón de problemas que van a ir saliendo por ese motivo.

    Nadie ha lanzado estos aviones de carga antes, estos shows tan enormes. Quiero decir, nuestra serie tiene un presupuesto. Y es ajustado. Pero los hay que no lo tienen, de verdad, quiero decir, hay algunas cosas que salen por ahí con las que piensas, ¡la hostia!

    V: Dos de estas series que son casi eventos, «El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder» y la precuela de «Juego de Tronos», «La Casa del Dragón», debutaron justo cuando «Andor» iba a estrenarse a finales de Agosto.

    TG: No lo había escuchado nunca hasta, creo, que finalizó Julio. Me dije: «Oh, tío, esto es un cachondeo. Quizá deberíamos cambiar nuestra fecha». Y de pronto me dijeron «Vamos a cambiar nuestra fecha». Quiero decir, esto no es como los antiguos negocios donde todos estaban haciendo lo mismo por centésima vez. Todo es absolutamente nuevo.

    Creo que es verdaderamente fascinante. Estoy realmente contento de haber vivido lo suficiente como para formar parte de ello. Lo único que no me gusta es fingir que sabemos absolutamente todo lo que estamos haciendo, o fingir que este es el negocio habitual, porque simplemente no lo es. ¿No lo percibes de la misma forma?

    V: Si, completamente. Y ahora estás a punto de lanzar tu segundo avión de carga con la temporada 2 de Andor. Cuando hablamos en Agosto dijiste que no pensabas hacer algo más con Star Wars después de terminar con esta serie. ¿Te ves haciendo algo similar aunque sea con otra franquicia que tenga este tipo de legado?

    Si dije algo que pareciera definitivo anteriormente, me debes haber cogido medio borracho o algo así. Intento sobrevivir a esto. Son otros dos años. No me quejo, pero hay un montón de putísimo trabajo, tío, y simplemente nunca se termina. Tenemos estas nuevas camisetas para todo el mundo que hay ahora en Pinewood [con una frase de Andor]: «Una salida». La única salida es que debemos hacer los siguientes 12. Me encantaría llegar al final con salud e revigorizado para intentar pensar qué haré, pero parte de mí cree que probablemente estaré en una posición fetal en algún sitio durante unos meses. Intento llegar a Febrero, donde todos mis guiones estarán terminados y todos los directores implicados. Esa es mi línea de meta.


    ENTREVISTA CON THE HOLLYWOOD REPORTER:

    THE HOLLYWOOD REPORTER: Bueno, Tony, me ha encantado esta serie durante cuatro episodios, pero ahora, tras diez episodios, ¿tienes la absoluta certeza de no querer revertirlo al plan original de cinco temporadas?

    TONY GILROY: (Se ríe). Creía que tendrías algo de piedad, mirarías lo que estamos haciendo y dirías «Físicamente no puedes hacerlo». Quiero decir, todos pueden ver cuánto hemos tenido que trabajar en ello, y ni siquiera estamos en el final. Tenemos un par más por venir, así que sería una locura hacerme eso a mí mismo. Seríamos demasiado viejos.

    THR: Disculpa mi glotonería. En cualquier caso, has recibido estupendas opiniones en cada paso del camino, así que… ¿Cuál es la temperatura ahora mismo en Lucasfilm? ¿Están Kathy Kennedy y compañía por las nubes?

    TG: Creo que sí, sí. Todos lo están. Nunca había tenido opiniones o afirmaciones como estas en mi vida, por nada. Y la pasión de la gente que he estado siguiendo te sobrepasa, tío. No sé qué más puedo decir. Es algo que te hace más humilde. Así que sí, creo que todos están contentos con ello. Todos están complacidos de que [La Casa del Dragón] y [Los Anillos de Poder] estén fuera de nuestro camino, y creo que mucha gente ha estado esperando que alguien les diga que está bien ver [Andor] ahora o lo que sea. Así que el plan es que tenemos esa enorme cola mientras tiramos para adelante, y todos parecen bastante complacidos, a menos que sepas algo que yo desconozco.

    THR: En retrospectiva, ¿desearías que hubieran evitado a los Dragones y a los Anillos?

    TG: Es interesante porque cambiamos nuestra fecha de estreno inicial [del 31 de Agosto al 21 de Septiembre]. Íbamos a estrenar con ellos, pero realmente tampoco estaba en nuestro radar. No estoy seguro de que las fechas de los streaming hayan llegado al nivel de articulación militar que tiene estrenar películas. Es extraño. Sé que hay enormes cantidades de dinero que se mueven por esa especie de tablero de ajedrez con estos shows, pero mucha gente hace estas cosas por primera vez. Quiero decir, yo mismo estoy haciendo una segunda ronda de entrevistas por algo en lo que he trabajado. Esto es algo nuevo. ¿Como lo hacemos? Es todo nuevo. «Oh, Dios mío, tenemos que hacer ruedas de prensa durante cinco meses? ¿Debemos seguir anunciándola durante cinco meses?» Todo el mundo está haciendo mierda nueva, pero no estoy seguro de que todos supieran realmente cuándo iba a ocurrir. Así que fue bueno que lo retrasásemos.

    THR: La única queja que he visto tiene que ver con el número de aliens, lo cual es divertido dado que el episodio diez tiene unos cuantos de fondo. [El Director] Toby Haynes me dijo que querías que esas cosas estuvieran en el tejido de la serie, no al frente. Así pues… ¿Cómo describirías tu razonamiento?

    TG: Ya hay mucha política en el show, para empezar. Y estamos intentando contar una historia de aventuras, realmente. Así que añadir personajes alien fuertes quiere decir que, de repente, tendría un montón de nuevos problemas con los que lidiar y que yo no entiendo tan bien, o que no creo que exista una forma de que encajen en la historia que estamos construyendo. Veréis más a medida que avanzamos, pero es una pregunta legítima y una que iremos respondiendo a medida que continuamos. Hay un lado más humano-céntrico en la historia y en su política interna. Ciertamente no hay aliens trabajando para el Imperio, así que esto debería dar una pista en esa dirección de forma automática.

    THR: Con respecto a la sensibilidad, ¿hubo algún cálculo por el cual decidieses dar a [el escritor] Dan Gilroy el arco del atraco y a Beau Willimon el de la fuga de la prisión?

    TG: Bueno, Danny y yo llegamos con el mismo tipo de conjunto de habilidades; el de Beau es diferente. Beau es el tipo que realmente nos daría una paliza en términos de planificación y de usar las pizarras blancas. Sólo hicimos la reunión de guionistas durante cinco o seis días, pero Beau no había hecho nada de acción antes. Así que teníamos que hacer algo al respecto. Danny y yo hemos hecho un montón de cosas así, de modo que era un territorio familiar, pero podíamos haber ido fácilmente por el otro camino.

    THR: ¿Te ayudaron a plantear la segunda temporada?

    TG: Sí, hicimos lo mismo que la última vez, simplemente una versión más larga. Creo que nos reunimos [en la sala de guionistas] siete días, y nos trajimos a un escritor nuevo, también. Trajimos a un tipo llamado Tom Bissell, que es un guionista fuerte y tiene un currículo muy interesante [La Costa de los Mosquitos (2021), autor de The Disaster Artist]. También tiene un interés muy poderoso en Star Wars, y es casi un fan nerd de la saga. Y como ya sabes, vamos hacia Rogue One, así que vamos a cubrir cuatro años [en la temporada 2]. Y mucho de ello es canónico, así que fue realmente una gran ayuda tener también a una voz más fuertemente canónica en la habitación.

    THR: El episodio 6 es un gran logro. ¿Cuál fue el momento de edición más duro de la temporada uno? ¿Estaba [el co-editor] John Gilroy tras ello?

    TG: El seis fue muy difícil de montar, así que diría que sí. Intento pensar dónde tuvimos Johnny y yo las discusiones más acaloradas. (Se ríe.) Si, el seis fue duro. El doce fue muy, muy complicado, pero de una forma divertida. Es un gran banquete. Es muy abundante y tiene muchas cosas con las que lidiar. Pero sí, el seis fue duro. Mucho trabajo de edición fue para el seis, más que en la mayoría de episodios.

    La oficial del BSI Dedra Meero.

    THR: La ironía de la siguiente pregunta reside en que estoy sentado ahora mismo en una silla con temática Imperial de Star Wars…

    TG: (Ríe).

    THR: Pero estoy sorprendido por cuándo disfruto viendo a la Supervisora Dedra Meero del BSI (Denise Gough). Así pues… ¿Por qué querías poner al público en la piel de una fascista?

    TG: Bueno, quiero que todos estén en la piel de todos. Toda la cosa gira en torno a la empatía. Quiero decir, esa es la cosa en sí. Si lo quieres hacer bien, debes estar con todos. No puedo imaginar escribir a un personaje donde no pueda ponerme bajo su punto de vista para los momentos en que esté con él. Cuando la escribimos y le dimos forma, teníamos la misma experiencia exacta que está teniendo el público. Estábamos en plan «Oh, Dios mío, es una mujer que está atrapada en esto, y sólo hay otra mujer que trabaja ahí. Está currándoselo mucho más que el resto, y no le dan ningún crédito. Es una maldita subordinada. La animamos. ¿Cómo la hacemos más fuerte?» Y luego fuimos a Ferrix y pensamos… «Oh, Dios mío, mírala. ¿Qué está haciendo?» Tiene que haber otro término para «ponerse bajo la piel». No tienes que coincidir con la forma de pensar de alguien, ni con su filosofía ni su sadismo o lo que sea, pero debes estar ahí y estar con ellos si quieres que sean personajes fuertes.

    Syrill Karn (Kyle Soller) y Dedra Meero (Denise Gough) en el exterior de las oficinas del BSI.

    THR: Syril Karn (Kyle Soller) también es completamente fascinante, y durante vuestra primera rueda de prensa te escuché rechazar a alguien que lo llamó fascista durante cuatro episodios. ¿Cómo lo ves en este punto de su arco, habiendo básicamente confesado su amor por Dedra?

    TG: Bueno, no sé si le ha confesado su amor aún, o si lo hará, pero no es un fascista. Está sin formar, en realidad. Obviamente adora las normas. Le gusta el orden. Vemos que ha sido llevado a un paisaje de caos emocional, y la simplicidad de que las cosas sean del modo en que deben ser y la gente haciendo su trabajo es lo que le mantiene cuerdo. Combatir el caos es lo que le mantiene cuerdo, y esa energía y motivación está ahí, ideológicamente, para ser moldeada. No creo que la ideología de Dedra sea susceptible de ser moldeada. Obviamente tampoco creo que lo sea la del BSI, pero hay algo sin conformar en Syril. Es igual de simple verlo ir en diferentes direcciones. Así que sus problemas son mucho más personales en este momento; son más de comportamiento y psicológicos que ideológicos.

    THR: La gente continúa especulando con lo que están construyendo en Narkina 5, y hasta que hablé con Andy Serkis recientemente pensaba que la respuesta no importaba demasiado. ¿Qué puedes decir tú sobre esos bloques de construcción?

    TG: Están construyendo la segunda temporada. (Risas.) Es la médula espinal de la temporada dos. He escuchado todo tipo de cosas, es genial. Todo ese material que tiene el Imperio, yo lo miro todo en plan «Económicamente, ¿cómo funciona? ¿Quién construyó Scarif? ¿Cómo construyes algo así? ¿Cómo construyes Eadu? ¿Cómo construyes la Estrella de la Muerte y esa armada de naves?». Hay muchas cosas que necesitan ser construidas, y hay una increíble cantidad de material. Así que, para mí, lo que construyen no es tan importante como su escala. Cuando vas a la Oficina de Estándares donde trabaja Syril, dices «Oh, Dios mío», y simplemente trabaja en el escritorio de Pureza del Combustible. Pero eso es lo que implica hacer funcionar a este Imperio. Así que su escala es lo que realmente estamos intentando sugerir aquí.

    THR: ¿Para el «look & feel» de Narkina 5 se inspiró [el diseñador de producción] Luke Hull de verdad en THX-1138, tal y como muchos han teorizado?

    TG: Eso es fascinante, porque cuando entramos en la sala, sabía que Cassian iba a ir a prisión. Pero todo el mundo estaba en plan «Oh, Dios, una puta prisión. ¿Cómo construyes algo nuevo?», porque no queríamos hacer algo que nadie hubiera hecho antes. Éramos inflexibles con eso. Esa era la regla. Así que honestamente no sé quién dijo primero lo de tener suelos electrificados en la oleada de mierda que pasó, pero alguien lo sugirió. Y de pronto estábamos todos en plan «Oh, Dios mío, ¿qué quiere decir eso?» Y así pasamos todo el día construyendo la prisión, y Luke estaba con nosotros, construyéndola.

    Nos volvimos muy locos con ese asunto. Mucha gente cree que la prisión es simplemente «blanca», pero hay un billón de tipos de blanco. Cuando hicimos la sala de conferencias del BSI también tuvimos que ver qué blancos y cuánto de gris poner. Creo que había fotos de THX 1138. Sé que teníamos fotos de The Conformist, así que seguro que también había de THX, de esos blancos. Así que es una convergencia feliz, y es muy complaciente y genial que sea la primera película de George Lucas. Pero definitivamente retrocedimos y miramos hacia atrás y nos quedamos en plan «Oh, Dios, mira todos esos colores blancos».

    «No sé nadar«.
    Kino Loy (Andy Serkis) durante la fuga de la prisión de Narkina 5.

    THR: La frase «No sé nadar» es un momento heroicamente trágico desde que Kino (Andy Serkis) lideró a sus compañeros prisioneros hacia la libertad sabiendo perfectamente que no iba a conseguir escapar él. ¿Crees que Kino fue ejecutado poco después?

    TG: No lo sé. No está muerto. ¿Está muerto? Yo no le he visto morir [en el episodio diez].

    THR: Cassian (Diego Luna) huye junto a Melshi (Duncan Pow), a quien vimos en Rogue One. ¿La idea de que Melshi volviera vino tras volver a ver Rogue One y escogiendo ciertos cortes para poder reintroducirlo en Andor?

    TG: Adoro a ese personaje. Duncan Pow, el actor que interpreta a Melshi, fue un gran gancho en Rogue One, y me gustó muchísimo. Así que me preguntaba… «¿Cómo podemos volver a meterlo?» Habrá unas cuantas cosas más adelante que haremos con él, pero la prisión pareció un lugar genial para mostrar dónde y cómo se conocen.

    THR: Honestamente prefiero ese nivel de detalle, al contrario que alguien como Darth Vader.

    TG: ¡Oh, bien! Eso es lo que estábamos excavando. Ahí es donde queríamos llegar.

    Luthen Rael (Stellan Skarsgard) en los niveles inferiores de Coruscant.

    THR: En el episodio ocho, Luthen (Stellan Skarsgard) quería que Saw (Forest Whitaker) se encontrase con el líder Separatista Anto Kreegyr, pero ahora pretende sacrificar a Kreegyr para proteger a Lonni (Robert Emms), su topo en el BSI. ¿Dónde tiene la cabeza Luthen ahora?

    TG: Ya viste su gran discurso.

    THR: ¡Y tanto! Fue algo increíble.

    TG: Bueno, es un jugador de ajedrez, hombre. Sacrifica a una torre para proteger a su reina. Así que no creo que la historia de Kreegyr haya terminado aún. Luthen está en un lugar muy comprometido, y su posición durante los próximos cinco años se va a complicar mucho, porque… ¿cómo construyes esa red? En un momento anterior dice que ha estado construyéndola durante 10 o 12 años, pero de pronto, cuando ocurre lo de Aldhani, todo se revela. De repente van a exponerse. Y en un sentido político clásico, es un aceleracionista. Cree en el hecho de que debes hacer que duela mucho para que la gente cambie.

    Una vez haces ese anuncio [vía el atraco en Aldhani del capítulo seis], una vez haces eso, ya no estás al cargo de lo que has puesto sobre la palestra. Así que… ¿cómo haces malabares con tu paranoia? ¿Cómo mantienes tu secretismo? ¿Cómo vas a lo grande pero sigues siendo pequeño y ajustado? ¿Cömo te expandes mientras tu expansión te hace más vulnerable? Esos van a ser los problemas. Estáis viendo el comienzo de esos problemas en el episodio diez y luego en este tramo. Esa es también una de las mayores piezas de comida que tendremos que servir en la segunda temporada.

    THR: Provocar al Imperio para empeorar las cosas es una gran herramienta de reclutamiento.

    TG: Sí, se llama aceleracionismo. Creo que es el término dialéctico. Cubre todos los ámbitos del espectro político. Puede ser de izquierdas, de derechas, puede ser de cualquiera. Pero es la idea de que «no conseguiremos que la gente haga algo a menos que lo sientan de verdad». Y es un movimiento del liderazgo revolucionario clásico de principio a fin. Quiero decir, puedes retroceder 2000 años y encuentras gente que hizo exactamente eso.

    Vel Sartha (Faye Marsay) y Cinta Kaz (Varada Sethu) junto a los Rebeldes de Aldhani.

    THR: Vel (Faye Marsay) como prima de Mon Mothma (Genevieve O’Reilly)… ¿Tuvisteis que comprobar el canon para ver si era contradictorio?

    TG: El canon de Mon no es tan extenso como algunos creen. Procede de Chandrila. Se hizo Senadora con 16 años. Sabemos cuándo abandona el Senado; eso está canónicamente en nuestro calendario. Pero su vida familiar era nuestra para moldearla.

    THR: Hablamos anteriormente de que no eras un fan de Star Wars cuando hiciste Rogue One, y antes de Andor supongo que Dan y Beau tampoco lo eran. Así que una vez escribisteis vuestros guiones, ¿vino algún cerebro de Lucasfilm a esparcir jerga técnica para ellos?

    TG: No, pero tenemos a Pablo Hidalgo. Es casi como la Curia del Vaticano ahí en Lucasfilm. Es la voz final, pero tenemos mucha gente en el show. Mohen Leo, nuestro supervisor de efectos visuales, estaba también en Rogue One, es una parte importante de nuestro show y una característica importante del mismo. Mohen y su equipo lo saben todo. Tenemos mucha gente que son grandes fans. Así que si tenemos alguna pregunta la hacemos, pero es como un sistema muy orgánico, en realidad. De vez en cuando sacan mierda de lugares que ni conozco. Estuve leyendo online sobre las antigüedades que tiene Luthen en su galería y la proveniencia de algunas de ellas eran algo nuevo para mí. (Se ríe.) Así que fue fantástico que el departamento de arte deslizase esas cosas ahí, pero de largo es un proceso colaborativo que va desarrollándose orgánicamente.

    THR: Tu trabajo está lleno de compromisos, pero, ¿cuál resultó ser el más beneficioso durante el camino?

    TG: Aldhani se concibió originalmente para tener seis o siete mil personas en el valle, pero con el COVID, Dios mío, no puedes poner a tantos extras juntos. No puedes llevarlos por la colina, meterlos en camionetas, no puedes hacer esas cosas. Más allá de un obstáculo económico era que fue físicamente imposible hacerlo. Así que ahí hubo un problema. Todo está escrito de cierta manera. Es importantísimo. Así que piensas «Oh, Dios mío, se ha arruinado. Se ha ido a la mierda.» Pero lo que sale de ahí es algo incluso mejor, porque la respuesta es aún más triste y más importante: son los rezagados. Es el final del camino [para los Dhanis]. Es una cultura que está siendo diezmada, y entonces eso se convierte en lo dominante.

    Y entonces, oh, Dios, ese monólogo que hay sale de ahí, y todo el concepto del ingeniero se va al traste y se acerca a un enfoque completamente nuevo de lo malo y lo terrible que hay en todo eso. Así que, de repente, es más real, y quedé muy contento de cómo quedó. Muchas de las limitaciones que tuvimos que sortear fueron eminentemente de presupuesto. No las tuvimos en el propio show, sino que el presupuesto tiene limitaciones. Y diría que ocho de diez veces que ocurre llevan a algo mejor.

    THR: ¿Puedes compartir algunas escenas eliminadas con nosotros en algún momento?

    TG: Hay una o dos pequeñas secuencias que no utilizamos. Aparte de eso, nos comimos la proverbial vaca entera, hasta los cuernos. No desperdiciamos nada. Nos financiaron muy bien, pero no hubo sobrefinanciación. No somos uno de esos shows con presupuesto ilimitado. Hay algunos por ahí que lo tienen, a quienes no les importa, pero nosotros no. Estuvimos muy constreñidos por lo que hacíamos, así que no tenemos prácticamente nada que no usásemos. Hay un par de cosas que volvimos a encargar y que movimos de aquí para allá, y otra u otro par que volvimos a rodar porque podíamos mejorarlas. Pero no, no es ese tipo de serie. No nos lo podíamos permitir.

    THR: Tuviste que reescribir el primer bloque de episodios por el COVID. ¿Cuál fue el mayor cambio?

    TG: Era tan inocente, y todo pasó tan deprisa… Era todo muy tentador. «¿De verdad vamos a hacer esto? ¿Podemos conseguir el dinero?» Estuvimos tanteando durante siete meses o algo así. Y estaba en ese punto donde me preparaba para empezar a buscar el cast, pero no sabía qué nivel íbamos a tener para esto. Al final los guiones deben ser absolutamente perfectos. Necesitábamos 600 páginas, pero no lo sabíamos. Beau casi lo sabía por House of Cards, pero los requisitos eran un poco distintos. Todos los elementos de diseño y los de presupuesto.

    Era realmente una forma de pensar «Oh, Dios, si vamos a meternos en esto, cada momento simple debe estar bien matizado». Y nos dimos cuenta cuando volvíamos a los teclados. (Gilroy se ríe y coge su teclado.) Aquí es donde estoy hoy, de hecho. Tienes que hacerlo perfectamente y yo navegaba por ello alegremente, pensando que esto se haría sólo o que estaría bien, o que podría encargarme. Pero no me dí cuenta de a qué me enfrentaba, así que el COVID realmente salvó el espectáculo. (Se ríe.)

    Jyn Erso (Felicity Jones) en Rogue One.

    THR: Cualquiera de los personajes de Rogue One podrían dar pie a una precuela interesante, pero ignorando el hecho de que ya había una serie de Andor en preparación, ¿es Cassian el personaje por el que te habrías decantado de cualquier manera para hacer una precuela?

    TG: Creo que una serie sobre Jyn Erso [Felicity Jones] podría ser muy fascinante, también. Mi actitud es que puedes hacerla de cualquiera. Quiero decir, el drama doméstico de Bodhi Rook [Riz Ahmed]… Todo es interesante si te implicas. Si excavas un poco, es todo interesante. ¿Qué vida no lo es, realmente? La de Cassian tiene un poco más de chicha porque va a terminar en esa playa y va a darlo todo, conscientemente.

    THR: La conversación sobre las historias de las precuelas siempre me han frustrado. Por ejemplo, hay gente que surgir la falacia de que el show no toma riesgos porque ya conocemos la muerte de Cassian en Rogue One. Sin embargo, tú has rechazado esa noción diciendo que nuestras propias vidas toman riesgos aunque sepamos que vamos a morir.

    TG: Exactamente.

    THR: Pues muchas gracias por ello.

    TG: Me complace. Eso salió de una conversación que tuvimos en una cena una noche. Pensé: «Voy a utilizar eso mañana».

    THR: Toby me dijo que el set del interior de la casa de Maarva [Fiona Shaw] era tan frío durante el día que rodaron aun cuando el aliento que salía de su boca era visible, pero en términos de historia, ¿por qué insiste en sentarse en el frío? Cassian y Brasso lo comentan.

    TG: Es una pajarraca vieja y dura. Ella es así. Le pega perfectamente. Es en plan «Sólo encenderé el termostato cuando se ponga bajo cero sí o sí».

    THR: Me he guardado mi peor pregunta para el final. En realidad es más una broma de coordinación conjuntiva, si es que eso existe.

    TG: ¡Vamos a por ella!

    THR: Si el nombre Andor (Y-O) existe en la galaxia de Star Wars, ¿también existe el nombre Butyet (Peroaún)?

    HG: (Se ríe.) Sabes, guardémonos esa pregunta. Te daré la respuesta cuando hagamos esta misma entrevista para la temporada dos. Ambos tendremos mucho tiempo para pensar sobre ello.


    ENTREVISTA CON COLLIDER:

    COLLIDER: Sólo quería agradecer que hicieras esta serie, y a tus hermanos y a todo aquel que haya logrado contribuir a hacerla realidad. Sé que estáis trabajando a tope en la temporada 2, pero… ¿qué debo hacer, qué debemos hacer los fans, para que sigas haciendo más Star Wars tras la temporada 2? Porque creo que llegaríamos incluso a hacer un GoFundMe.

    TONY GILROY: Quedan aún dos años hasta que esté lista. Es una tarea titánica suprema escuchar a la gente del negocio cinematográfico y que paguen bien y hacer lo que todo el mundo quiere hacer… Pero es un puto montón de trabajo, tío. Nunca termina. Cada día, simplemente no termina. Es literalmente como trabajar en dos granjas de vacas y tener que ordeñar a todo el mundo cada día. No se detiene. Es demasiado para considerar algo más. No puedo imaginar qué hacer cuando esto termine salvo acurrucarme en posición fetal, macho.

    Quiero sobrevivir a esto. Queremos mantener el estándar. Queremos seguir igual de obsesionados. No queremos quitar el pie del acelerador, y queremos hacer algo mejor e ir incluso más allá. Queremos ir más lejos si nos dejan. No puedo imaginar aún qué haré después de esto. De verdad que no puedo. Es demasiado difícil.

    Cassian Andor (Diego Luna) en Ferrix.

    C: Me he cachondeado de ello, pero en realidad estoy muy agradecido de que estéis haciendo una segunda temporada y de que Lucasfilm esté haciéndola.

    TG: Oh, estamos abriendo el camino para mucha gente que no pudo tomarse un respiro tratando de cambiarlo, o tener el suficiente valor, o incluso plantearse qué posibilidades había. Como dije antes, es como sacar la masa del Latín fuera de la Iglesia Católica Romana, de cierta manera. Una vez lo haces piensas algo tipo «Guau, todo ha cambiado». Bueno, ¿qué hará otra gente con ello? Eso sería lo más guay. Lo mejor sería que otras personas vinieran y empezaran a intentar llevar las cosas al siguiente nivel, a la siguiente carretera. Hay muchos tipos de cosas que puedes hacer con esto.

    C: Es muy divertido que lo menciones porque la semana pasada he estado al teléfono con directores sin nombre de los que habrás oído hablar y todo lo que les dije fue: «¿Has visto ya Andor? Porque debes ver Andor ya que Tony está mostrando qué puede hacerse, y necesito que todos le echéis un vistazo porque quiero que penséis en Star Wars de esta manera».

    TG: Todo el mundo me odia ahora, Steve. Todo el mundo me odia. Es genial. Muy bien. Es genial. Necesito que haya colegas de renombre que me odien también.

    C: Lo primero de todo… ¡Nadie te odia!

    TG: No, estoy de broma.

    C: Estás mostrando qué puede también ser Star Wars, y quiero que haya más gente que piense como tú. Estoy seguro de que aprendiste mucho haciendo la primera temporada. ¿Qué te llevas de tus experiencias en las temporadas 1 y 2 en términos de lo que puedes conseguir? Porque estoy convencido de que ha habido una curva de aprendizaje haciendo esta primera.

    TG: Bueno, a ver, los guiones deben quedar muy cerrados, pero que muy cerrados. Quiero decir, lo aprendimos por el camino. Fui muy inocente al principio, no sé. Quiero decir, cuando me paro a pensarlo, lo que no sabía cuando comenzamos me resulta chocante. Es como dije antes, es como tener niños. Si sabes cómo va a ser, no lo harías. Una vez lo haces dices «Oh, Dios mío». Porque piensas sobre ello, «Oh, Dios mío». Y tener un segundo hijo es en plan «Bueno, ya tenemos un primero, sabemos qué hay que hacer». Y cuando te pones a ello te quedas pensando «Bueno, espérate, que esto es igual de difícil que antes».

    Hay ciertas cosas que sí hemos aprendido. Ciertamente tenemos un gran sistema, y tenemos mucha gente genial en el equipo: Luke [Hull], y Michael Wilkinson, Mo, Leo, John Gilroy, Nick Mortel y Sanne son gente que está ahí. Somos un equipo. Así que no tenemos que aprender quién somos. No tenemos que aprender cómo comunicarnos. No tenemos que aprender sobre cómo funciona el flujo de la información. No tengo que establecer un tono para la compañía para asegurarme de que todo el mundo hable entre sí. Todos sabemos lo que se espera basándonos en esto.

    ¿Qué es lo más difícil? ¿Qué has aprendido? Queremos hacerlo todo. Debemos diseñarlo todo. Somos mucho más autoconscientes. Y creo que a veces es muy aterrador darte cuenta de que tienes que diseñar absolutamente cada cosa que quieres hacer, y que es desafiante y no existen atajos para ello. Y no hay atajos para obtener más espacio en el escenario. A veces estamos muy limitados. «Dios mío, no hay más escenarios. Me encantaría hacer esto, pero no podemos porque no tenemos otro escenario, no hay más disponibles. No podemos hacer eso porque…»

    Además, es mucho más difícil encontrar a los actores porque todos son mucho más complicados. Estamos llegando a los personajes del legado ahora, además. Es muy complicado reservar tu tiempo y el de todo el mundo. Todos están muy ocupados. Nadie sabía que íbamos a tener tantos personajes cuando empezamos. Culpa mía.

    Así que hacer malabares con todo esto es, puedes imaginarlo como un control del espacio aéreo pero para los horarios de todos. Es muy complicado. Así que muchas cosas son desafíos y son nuevas, y existe ese nuevo terror que no sentimos la primera vez. Pero las cosas que aprendimos las plasmamos en nuestras páginas. Alguien me dijo el otro día, «¿Quién es tu guionista en el set?» y le respondí «No tengo un guionista en el set. Nunca tuvimos uno en el set. Nunca tuve un guionista en el set, pero el director sí está, y también el guión. Todos saben lo que hacen. Para cuando aparecemos, sabemos lo que vamos a hacer.»

    El Buró de Seguridad Imperial encabezado por el Mayor Partagaz (Anton Lesser).

    C: Se puede ver cuando revisas cada episodio que no hay momentos de improvisación, que está todo planificado. Tengo que preguntarte, ya que soy un fanático de los directores y guionistas de la primera temporada: ¿Cuántos de esos directores volverán para la segunda, o tienes alguno nuevo?

    TG: Bueno, no es por no haberlo intentado, pero tuve una conversación muy larga, y nada nefasta ni nada de eso, pero esta vez serán todos nuevos directores. Es muy difícil, tío. Contratar directores es algo realmente complicado. Nunca tuve que contratar a un director anteriormente. Quiero decir, cuando contratas directores quiere decir que debes ver muchas cosas. Es como en Supermarket Sweep, porque hay muchos otros shows y todos van a por la misma gente. Y tienes que convencerlos. «Oh, Dios, no quiero entrar para la temporada 2, ya lo habéis hecho todo». Y tú les dices «No, estamos haciendo la segunda mitad de una cosa». Hay muchas conversaciones y cosas así. Pero tendremos tres nuevos directores esta vez.

    Ariel Kleiman viene de nuevas, y hace cosas parecidas a las que hizo Toby la última vez. Va a dirigir el primer y el último bloque. De la forma en que lo hacemos sólo puedes hacer el primero y el último porque es demasiado. De otro modo, no tendríamos tiempo. El primer bloque que estamos rodando no es el primero cronológicamente. Así que Ariel dirigirá los primeros seis episodios al final. Y luego Janus Metz viene para dirigir un bloque y, tras esto, Alonso Ruizpalacios hará otro bloque de tres, también. Así que tenemos tres nuevos directores por los que estamos muy emocionados. Hay una increíble cantidad de competición por ciertos directores, ahora mismo.

    C: Se lo he oído a la gente anteriormente. ¿Tuviste alguna intención de dirigir tú mismo algún episodio o dado todo lo que haces no tenías tiempo?

    TG: Es simplemente imposible. Es absolutamente imposible. No podía ni planteármelo. Tengo mucho más que hacer. No puedo. Y además, ¿sabes qué? No es bueno para la serie porque lo realmente bueno es que puedan entrar e infectarse con lo que tú haces. Tienen entre tres o cuatro meses para prepararse y 55 dias de rodaje. Es grande. Tienen mucho tiempo. Pasamos mucho tiempo con ellos. Pero si pueden infectarse con las sensaciones de la serie, y lo hacen todo, vienen y aportan toda su nueva energía, y aportan sus nuevas ideas, y aportan sus cosas, van mucho más lejos. Hay escenas donde si yo las hubiera dirigido habrían sido la mitad de ambiciosas de lo que los directores que las rodaron.

    ¿La escena del interrogatorio entre Syril y Dedra que hizo Toby donde ella lo lleva al BSI y tienen esa escena dividida en dos partes? Mi versión habría sido en plan «Dios mío, es como una sala de interrogatorios policial y hay un espejo y hay esta cosa…» Estaba cansado, y cuando ví lo que hicieron dije «¿En serio? Vamos a tener este set y todo esto. ¿Lo necesitamos de verdad? ¿Va a estar bien? Pues adelante».

    Y, muchacho, cuando ví lo que hizo pensé «Tío, Dios te bendiga. Gracias, gracias, gracias». Así que eso es lo que hacen. Cuando funciona bien pero hay otra versión donde no obtienes exactamente lo que quieres. Pero la mayor parte de veces lo tienes, y es lo que de verdad necesitas.

    C: Mi última pregunta de la temporada 2: ¿Cuándo empezáis a rodar?

    TG: Querría decirte que el 21 de Noviembre. Es el Lunes antes de Acción de Gracias, y es porque me quedo en Londres. Me voy a Londres el Sábado. Me quedaré para el primer rodaje. Iré a verles hacer el primer rodaje y luego me voy al aeropuerto y vuelvo a casa.

    Saw Gerrera (Forest Whitaker) en la serie de Andor.

    C: Sólo diré que te deseo suerte en Heathrow. Bueno, esta pregunta me la pasó alguien por Twitter, me pareció divertida y quería hacértela. ¿En qué contribuiste en Armageddon para conseguir esa rara acreditación de «adaptado por» sin que sea basándose en un libro?

    TG: Esa es una historia de una hora sobre un montón de cosas raras y culpa. Pongámoslo así: cuando me dieron esa acreditación tuvo un montón de implicaciones financieras para mí. Y cuando la ICM volvió a sus grabaciones nadie había negociado nada por esa acreditación, y ni bonuses ni nada porque el crédito no había sido otorgado durante 25 años. No tengo ni idea. No la he vuelto a ver. ¿Qué dice, «adaptado por» o alguna mierda rara?

    De todas maneras, es una historia de Hollywood muy larga e interesante sobre subvenciones, arbitrajes y todo lo demás, pero no sé qué significa ese crédito. ¿En qué contribuí a la película? Trabajé en la primera mitad de esa peli con todo lo referente a personajes. Trabajé para que se estrenase. Muchos escritores trabajaron en esa película.

    C: Oh, créeme, yo la he visto. Pero volvamos a Andor. Creo que una de las razones por las que el show es tan bueno es que tienes a tus hermanos trabajando contigo, y me suscita curiosidad saber a quién te costó más convencer para hacerlo. ¿O es que ambos se lanzaron a por ello?

    TG: No, es decir, es un tipo de implicación distinta. Danny viene a la sala de guionistas durante unos cinco días y escribe sus guiones, y luego se va y habla conmigo por teléfono. John Gilroy necesita ir a Londres el Sábado y estará allí durante dos años. Es mi rehén allí. Está allí cada minuto. Así que para Johnny es algo en lo que debe implicarse durante cinco años, como yo. Pero debe vivir allí todo el tiempo. Y para Danny, él puede y venir arrogantemente y hacer lo que quiera. Es un poco distinto.

    Syrill Karn (Kyle Soller) frente al Inspector Jefe Hyne (Rupert Vansittart).

    C: ¿Pudiste convencer a Dan para escribir algo para la temporada 2?

    TG: Si, Danny vino. Y tuvimos a Danny y a Beau, y luego añadimos a un tipo llamado Tom Bissell. Tom Bissell es un escritor muy guay y muy, muy interesante, versátil y bueno en lo suyo. Pero también es un enorme, enorme, enorme fan de Star Wars, lo cual queríamos tener, porque nos vamos hacia Rogue One, y nos vamos a Yavin, y luego nos iremos a lugares que necesitaremos más adelante para tejer nuestro sendero hacia las fuentes. Así que Tom vino y ha sido genial. Así que él también tendrá sus episodios.

    C: En los episodios ocho y nueve construyen lo que pienso que son piezas de la Estrella de la Muerte. ¿Es eso lo que están haciendo?

    TG: No. Hay una sala de guionistas ahí. Están construyendo un guion. Están construyendo la espina dorsal de la segunda temporada, tío. Eso es lo que están haciendo.

    C: ¿Sabes de qué estoy hablando, no?

    TG: ¿Esto no viene de Clerks? ¿No hablan sobre los conserjes y bedeles de la Estrella de la Muerte? Quiero decir, mira todo lo que tienen por todas partes. Esa es una de las cosas que me voló la cabeza. Dije, «¿Quién ha construido toda esta mierda? ¿Quién construyó Scarif? ¿Quién construyó Eadu? ¿Quién hizo todo esto? ¿Quién construyó sus naves?» Así que… ¿qué están construyendo? Ya se verá.

    C: Hablé ayer con Andy Serkis y dijo que parecía que sabía lo que estaban construyendo. Y le comenté «Bueno, ¿es la Estrella de la Muerte?» O, creo, podría ser una parte de un Destructor Estelar.

    TG: Si. Bueno, quizá debamos esperar a ver qué dice Andy. Escuché una teoría. Alguien dijo: «Mi hija me ha enviado algo: están construyendo algo en la sala adyacente, y luego lo están destruyendo», lo cual no es cierto. Es muy nihilista. Dije «No, no somos tan oscuros». Supongo que lo averiguaremos. Si, si. Queda para ser visto más adelante.

    Kino Loy (Andy Serkis) y Cassian Andor (Diego Luna) en Narkina 5.

    C: Una de las cosas que más me sorprendió de Andor es que en casi todas las series se presentan personajes que estarán durante toda la temporada, o temporadas, y tienes una o dos ubicaciones, o lo que sea. Pero con Andor tuvisteis todo el asunto del atraco al dinero del Imperio, y luego nos vamos a esta secuencia de la fuga de la prisión. Tienes todas estas ubicaciones diferentes y la gente viene y va de la serie. ¿En qué momento durante todo el proceso de crearla dijiste «Qué coño he hecho»?

    TG: Oh, tío, no fui el único. Había un montón de gente mirándome y preguntándose «¿Qué coño estoy haciendo?» No, quiero decir, no sé en qué momento… Quiero decir, hay que ser honestos con todo lo que ocurre. Primero estuvo todo lo que llevó a ello, y luego fui a prepararme todo el invierno, junté algunos de los guiones, y teníamos la sala, y conocíamos la forma que iba a tener la serie, pero esos otros guiones no eran perfectos, y esos tipos ya se habían ido. Y entonces iba a dirigir y comenzó el COVID. Y honestamente, el COVID salvó la serie porque pude dar una nueva oportunidad a la gente de resetear y decir «Oh, Dios mío, ¿podremos hacer esto?». Y me dio la oportunidad de volver a hacer algunos guiones para todo lo que íbamos a hacer. Y también me retractó de ser director para poder hacer el resto del trabajo y completar el show.

    Macho, no puedo decirte cuántas veces durante todo el proceso me pregunté «¿Qué he hecho con mi vida, y por qué hice esto, y no merece la pena…» Tuve amigos que venían a decirme «¿Qué estás haciendo?» Y todos se preguntaban qué hacía, y podía haber estado haciendo otras cosas. No fue hasta un momento del año pasado en que teníamos todo filmado que empezamos a juntarlo y empezamos a enseñar a la gente lo que teníamos, y empecé a sentir que «Oh, Dios mío, a lo mejor sí que merecía la pena».

    Este trabajo, en general, hablas con todos los que lo hacen. Quiero decir… Es una mezcla muy rara. Tienes que ser ridículamente sobre confiado, y luego ser simplemente horriblemente inseguro. Así que vas y vienes entre el terror, la vanidad y la gloria. Ese ir y venir en esta serie es tan distante como tú quieras que sea. Ahora parece que merece la pena. Ciertamente, durante el camino tenía mis dudas. Es demasiado tiempo y asumir demasiados riesgos.

    C: Una de las cosas que la serie hace estupendamente es poner pequeños «easter eggs» de Star Wars por aquí y por allá. ¿Cómo decides cuándo hacer un guiño al público, o poner algo ahí para los fans? ¿Sabes lo que significa? ¿Está en el proceso de escritura o en el set? ¿Cómo pergeñáis esas cosas?

    TG: Bueno, están las cosas grandes, esas en las que dices «Muy bien, este es el canon y aquí es donde lo voy a respetar y allí es donde lo voy a cambiar», en ciertas pinceladas grandes. Y luego tienes cosas que surgen por el camino, en plan «Muy bien, necesitamos esta nave, o este planeta, o qué uniformes llevan aquí. ¿Qué quiere deir? ¿O cómo vamos a hacer la galería? ¿Qué son los artefactos?» Hay todo tipo de conversaciones. Y luego está el nivel secundario, donde bromeo con lo que pasa y digo «Sí, eso mola, haz lo que quieras». Pero debo decirte, hay todo tipo de cosas del departamento de arte y demás que son cosas nuevas para mí. No conocía eso del escudo en la galería de Stellan. No conozco todos los artefactos. No sé de dónde provienen.

    Es divertido cuando eso ocurre. Veo una pieza y digo «Oh, dios mío, este es el mismo bláster que tenían en tal o cual sitio y la gente lo sabrá, es fantástico». Para mí, a veces me sorprende gratamente. No puedo pensar en una cosa que haya causado tanta controversia. No, tenemos una buena mezcla de gente en la serie. Mucha gente no tiene ninguna experiencia en Star Wars o la ha obtenido mientras hacía la serie, pero también tenemos a mucha gente que son fans muy ávidos. Esas colaboraciones son realmente gratificantes.

    Bix Caleen (Adria Arjona) siendo interrogada y torturada por el Imperio.

    C: Una de las cosas de las que la gente puede darse cuenta es la escena del interrogatorio de Bix, que se parece mucho a la de Leia en Star Wars. Incluso vi un vídeo online que mostraba los planos y cómo se reflejan perfectamente. Quería saber quién decidió ese homenaje.

    TG: Bueno, esto es algo nuevo para mí. Recibí un texto de Toby hace dos días donde alguien lo mencionaba y me dijo «bueno, eso lo metí yo». Y me mandó el vídeo. No sabía siquiera que era una referencia. Así que le contesté, dije, «Estás despedido. No, es broma».

    Ahí lo tienes. Ese es el fanático que hay en Toby metiendo algo. Es muy guay. Funciona. Porque obviamente Johnny y yo somos más del palo «¿Ese plano funcionará?» y «Ese corte pasó por todas las diarias y por el primer proceso final, o el proceso de edición secundario, y logró llegar». Creo que John Gilroy no lo sabe, así que supongo que esa es tu respuesta.

    C: Cuando te involucraste por primera vez y estabais desgranando la serie, ¿cuánto teníais pensado para que tuviera dos temporadas, y cómo fue eso inicialmente? ¿Sabes lo que quiero decir? ¿Cómo pensaste en el plan de que fuera dos años, 24 episodios?

    TG: Al principio iban a ser cinco, pero terminando en el mismo sitio. Sabía cuál iba a ser el primer año, y no sabía cómo coño íbamos a hacer cinco temporadas, pero sabía dónde quería que terminase porque vamos a acabar con él en Rogue One. Quiero decir, debemos viajar hacia Rogue One. Es decir, todos deben saber lo que pasará, hombre. En la escena final, o la secuencia cercana al final, es Cassian caminando por el asfalto para subir a la nave con K2 y viajar al Anillo de Kafrene para ir a ver a Danny Mays.

    Quiero decir: ahí es hacia donde vamos, así que tenemos que saber dónde es. Eso lo sabía. El primer año sabía exactamente dónde debíamos ir. Y ahora simplemente lo estamos condensando. En la segunda mitad hemos dicho «Muy bien, tenemos estos cuatro años en tramos de tres episodios en que usamos mucho espacio en negativo, y usamos al propio tiempo como nuestro aliado, lo que le ocurre a esta gente con el tiempo».

    C: La niñez de Cassian que vemos en los primeros episodios tocó la fibra a mucha gente. ¿Pues comentar algo sobre por qué era importante que la serie la tocase y qué ejerció cierta influencia para escoger esa elección concreta sobre lo que le sucedió?

    TG: Bueno, es decir, esto de nuevo es lo mismo para mí que la construcción de la prisión y esas cosas. Lo primero que pensé es «Oh, me encantaría explicar su acento». Es decir, vamos a ocuparnos de eso. Si va a ser de Ferrix o de cualquier otro sitio, ¿por qué tiene ese acento?

    Quise contar eso. Así que lo aboceté durante un par de horas y una cosa llevó a la otra. Y quería amplificar la fuente de su rabia. Quería amplificar el sentido de su exilio. Quería amplificar ese odio que casi precede a su memoria hacia la autoridad y las instituciones que han destruido su mundo natal. Viene de ahí. Pero en primera instancia sólo pensé: «Debo explicar su acento. ¿Cómo lo hago?»

    Mon Mothma (Genevieve O’Reilly), Perrin Fertha (Alastair Mackenzie) y Tay Kolma (Ben Miles).

    C: Has mostrado cosas bastante brutales con el interrogatorio a Bix y con Ulaf. ¿Hubo algún momento en que quisiérais dar marcha atrás u os dieron algunas anotaciones al respecto? Porque son unas descripciones bastante honestas de las cosas.

    TG: No. Quiero decir, hay un límite a lo que podemos hacer. Es decir, hay un límite a la violencia que podemos mostrar, obviamente. Hay un límite a, obviamente, cualquier cosa sexual que hagamos, y al lenguaje. Tenemos unos estándares y unas prácticas bastante rigurosas al respecto. Pero también la propia Star Wars, es decir, tiene cosas como alguien arrastrándose para alejarse de la lava con los huesos ardiendo. Cuando alguien te dice que no es violenta, hay unos cuantos clips de víde que puedes sacar en que las cosas se ponen bastante duras. Así que creo que a veces importa más, o eso me parece, ser algo más gráfico si has sido paciente hasta llegar a ese momento, y es un poco más molecular otras veces. No sé. Pero nadie nos ha apartado de nuestro nivel de tragedia.

    C: De nuevo, puedo listar las cosas que adoro de la serie, pero me encanta que no haya ningún Jedi, ningún sable láser, nada que se haya hecho antes. ¿Hubo alguna conversación, a cualquier nivel, incluyendo la segunda temporada, de alguien que dijese «Eh, sería genial si tuviéramos un Jedi por ahí caminando, o algo con algún sable láser?»

    TG: Estoy seguro de que la habría oído. No vamos a ignorar de forma Calvinista el destino de Cassian. Eso es todo lo que voy a hacer, deberías ir percibiéndolo ya. Quiero decir, es un poco como Selig de cierta manera, ¿no? No en que es un cambiaformas, pero sí en que está donde todos los eventos parecen estar ocurriendo.

    Ahora está en psisión por algo que hizo. Vuelve a ver a su madre y le dice «Eh, tengo todo este dinero, ven conmigo, mudémonos a Florida», y ella le responde «No, no puedo hacerlo porque igual no te has enterado pero ha habido un robo». Y él piensa «No puedo decírselo a mi madre». Y luego está en prisión por eso, y eso es lo que causa que las sentencias sean indefinidas.

    Va a acabar en un montón de sitios. Y cuatro años es mucho tiempo. La segunda temporada es realmente… Cuatro años es una cantidad enorme de tiempo en la revolución. Las cosas que pasarán ahí serán unos cuantos elementos donde la sincronicidad en su vida se convierte en algo a tener en cuenta.

    Maarva Andor (Fiona Shaw) y Cassian (Diego Luna).

    C: Adoro la actuación de Andy Serkis en estos episodios. Lo da todo. ¿Puedes hablar sobre su casting y cuándo supiste que ese sería el actor apropiado?

    TG: Ah, le perseguí durante meses. Me pareció genial en «Black Panther». Sabía que era bueno y todo eso, pero pensé «Guau, tío, ¡hace unas actuaciones tan carismáticas e intensas!» Pensé que era genial.

    De todas maneras, empecé a darle la turra sobre esto muy temprano, y no iba a estar disponible. Estaba dirigiendo, estaba haciendo Venom, y seguía y seguía hasta que al final pudo. Fue muy agradable tenerle. Hace un papel muy exigente.

    C: ¿Hay algo que hayáis cortado o que no pudiérais hacer por el tiempo o el presupuesto de lo que hayáis escrito?

    TG: Si, tuvimos algunas cosas de presupuesto por el camino. Cuando tuvimos restricciones por el COVID en cierto momento, creo que la concepción original de Aldhani iba a ser un par de miles de personas allí, eso es lo que se iba a hacer inicialmente. Y entonces no pudimos por el virus, pero se convirtió en algo más interesante.

    Muchas veces – no voy a decir «todas» las veces porque entonces todo el mundo te encasilla – pero muchas veces las soluciones a los problemas acaban siendo mejor. Las limitaciones son buenas. El problema que intentas resolver te fuerza a meterte más de lleno. De esta forma, convertir a los Aldhani en una cultura tan disminuida, tan en sus últimos estertores y tan al final del camino los hizo mejores, de una forma rara. Pero hay otras cosas por el camino. Hay cosas que no puedo permitirme hacer. Ahora mismo estoy en medio de algo que estaba completamente escrito pero que no podemos permitirnos hacer.

    C: Bueno, no me gusta escuchar esa noticia, pero confío en que lo conseguiréis.

    TG: No, pero creo que resolverlo será una mejora en cierto sentido. De verdad.

    C: Una de las cosas que he tratado de contar a la gente sobre la temporada 1 de Andor es que nunca hemos estado tan asustados de un único caza TIE hasta que lo hemos visto en la seire. Quería reconocer esto contigo por ese vuelo sobre la superficie del planeta, ya que sientes que si los ven, se acabó. El caza TIE se va a ocupar de ellos. Fin. ¿Puedes comentar algo al respecto? Estáis convirtiendo al Imperio… Les tengo un miedo de una forma que no había tenido durante mucho tiempo.

    TG: Parecía cosa simplemente de buena gramática. Quiero decir, debeía parecer que es así como deben ser y que deberían dar miedo. No sé. No conozco la respuesta a eso. Me sorprende a la gente decir que nunca habían sido tan terroríficos antes.

    No, queríamos hacer ese vuelo, y ese zumbido, y la mera arrogancia que contiene, y su maldad. No tengo una buena respuesta para eso. Es decir, lo queremos hacer todo real. O sea, eso es lo que tratamos de hacer. Ese es el mandato para «¿Cuál es la realidad en el suelo?» Antes de escribir la escena, «¿cuál es la realidad?» Los actores quieren saberlo, «¿cuál es la realidad? ¿Dónde estoy caminando? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?» Así que forma parte de un todo, lo que está escrito en la pizarra cada mañana, queremos mantenerlo realista.

    Fuentes: Variety, The Hollywood Reporter y Collider.


    Bonus track:

    Hace unos días os presentamos la traducción de una entrevista que realizó The Hollywood Reporter a Andy Serkis.

    Aquí os dejamos un vídeo donde el actor habla, esta vez para Collider, de su personaje, Kino Loy, en Andor.

    ¡Que la lectura os acompañe!

  • Andy Serkis habla sobre su personaje Kino Loy en Andor

    Andy Serkis habla sobre su personaje Kino Loy en Andor

    Traducción por Alex Randir.

    [La traducción de esta entrevista contiene SPOILERS del capítulo 10 de la serie Andor]

    El regreso de Andy Serkis a Star Wars fue una sorpresa bien recibida en Andor, pero el versátil actor necesitó un miuto para sopesar la oferta de interpretar al capataz de la fábrica-prisión Kino Loy. Después de todo, Serkis había sido previamente quien insufló vida al Líder Supremo Snoke en la trilogía de secuelas de Star Wars, con un total de siete minutos y medio de tiempo de metraje hasta su inspiradora escena donde muere en Los Últimos Jedi de Rian Johnson.

    En los dos años que transcurrieron entre El Despertar de la Fuerza de J. J. Abrams y Los Últimos Jedi, la cantidad de teorías fan relacionadas con la identidad de Snoke se intensificaron, resultando en el popular sticker y eslógan de «Tu teoría de Snoke es una mierda» («Your Snoke Theory Sucks«). Por ello, Serkis no podía evitar dudar porque desde el principio sabía que su presencia en Andor terminaría dando como resultado nuevas teorías de Snoke relacionadas con Kino (y tenía razón).

    «Pensé que causaría un verdadero clamor y más confusión para los espectadores, que pensarían que existía alguna relación entre el Líder Supremo y Kino Loy. Así que esa era mi única preocupación«, dice Serkis a The Hollywood Reporter. «Pensé, ‘¿Voy a volver a meterme en esta lucha de incertidumbre otra vez?’ Pero cuando atravesé esa ciénaga de teorías sobre Snoke, no me llevó mucho tiempo comprometerme.«

    Andy Serkis ataviado con el traje de captura de movimiento (MoCap) en el papel del Líder Supremo Snoke.

    Y se comprometió. El arco de Serkis como Kino comenzó como un irrompible capataz, y terminó con él sirviendo como el líder desinteresado que ayuda a que Cassian Andor (Diego Luna) vuelva a ser un hombre libre junto a los demás prisioneros de la cárcel oceánica de Narkina 5. A pesar del cambio de actitud de Kino, el episodio termina en tragedia cuando le revela a Cassian que no sabe nadar, lo que significa que sacrificó su propia vida por la libertad de sus compañeros de sección.

    «Por eso exactamente es por lo que quería que hubiera estado en un lugar de completa integridad antes de haber estado en prisión«, menciona Serkis. «En [el episodio diez] se da cuenta de que desea actuar de nuevo en el nombre de los demás, de servir a los demás, de permitir a los demás conseguir su libertad, aunque sabe que al final no va a suceder lo mismo con él. Así que me pareció un arco realmente maravilloso«.

    En una conversación reciente con THR, Serkis también rememoró su recuerdo más profundo cuando trabajó con el malogrado Chadwick Boseman en el set de Pantera Negra, de Ryan Coogler.

    Andy Serkis y Diego Luna como Kino Loy y Cassian Andor.

    The Hollywood Reporter: Cuando hablé contigo la última vez sobre Venom: Habrá Matanza hace un año estabas manteniendo eso en secreto, ¿verdad?

    Andy Serkis: Si, es verdad. Lo estaba manteniendo en secreto, sí. Absolutamente. Cada vez que entro en el universo de Star Wars hay un montó de secretos que guardar.

    THR: No sólo con Star Wars. Parece que siempre estés haciendo malabares para guardar secretos en muchos proyectos.

    AS: (Se ríe).

    THR: Cuando te llegó esta oferta, ¿te causó alguna duda tener esos siete minutos y medio de metraje en la trilogía de secuelas como un personaje generado por ordenador llamado Snoke?

    AS: Sólo en que pensé que iba a causar un verdadero clamor y más confusión en el público, que pensarían que habría algún tipo de conexión entre el Líder Supremo y Kino Loy. Esa era mi única preocupación. Pensé: «¿Me voy a volver a meter en esta lucha de incertidumbre otra vez?», pero yo era un fan enorme de Rogue One. Realmente, de verdad creo que es una gran película. Así que Tony Gilroy y yo quedamos, y él me explicó lo que quería hacer con este personaje, este mundo y este segmento particular de ese mundo. Así que poder interpretar a alguien tan en el espectro opuesto del Líder Supremo y desde una perspectiva tan humana, alguien que está peleando con un Imperio que intenta destrozar su mismísima alma, encontré que la idea era realmente emocionante y realmente un poco intoxicante. Así que una vez atravesé el cenagal de las teorías de Snoke, no me llevó mucho tiempo comprometerme».

    THR: [El director de Andor] Toby Haynes me dijo que inicialmente intentaste ponerle un acento particular en los ensayor. ¿Escogiste eso para evitar la más mínima reminiscencia de Snoke?

    AS: No, en realidad intenté poner un acento que era muy similar al de mi padre. Mi padre era de Irak, y tenía un acento muy marcado de Oriente Medio. Así que así parecía tener los pies muy en la Tierra y funcionaba, pero luego decidimos que podía complicar las cosas demasiado. Así que literalmente el primer día nos retractamos de hacerlo. Era simplemente exploración, supongo.

    «Nunca más de doce.»

    THR: ¿Cuando tuviste que decir la frase «Nunca más de doce» estabas tan emocionado como lo estuvo el público al escucharla?

    AS: Sí, es un momento de transición para el personaje, ¡y está escrito de una manera tan hermosa! Es el arco de un hombre que se había convertido en alguien tan desensibilizado y sólo le interesa seguir al número uno y pasar por su encarcelamiento y por su sentencia. Cree que existe una oportunidad de volver a… Bueno, hicimos un trasfondo en el qeu él tiene una familia, era un trabajador de una fábrica, un jefe de una tienda y un capataz en su vida fuera de la prisión, pero que estaba muy comprometido con los derechos de sus trabajadores. Y luego lo olvidó todo cuando lo metieron en prisión y se calzó un caparazón muy duro bajo su antiguo ser. Sólo quiere que pase cada día. Y en ese momento del cual hablas, la venda en sus ojos se cae, y se reencuentra con su verdad y consigo mismo.

    THR: El delito que comete y que lo deja en Narkina 5… ¿estaba ligado de alguna manera a su trasfondo potencial?

    AS: Sí, en mi mente era un vocal que plantaba cara por los derechos de sus trabajadores y a quien se veía como a alguien poco patriótico de alguna manera, o que estaba saliéndose de su fila y convirtiéndose en alguien problemático.

    THR: El momento de «no sé nadar» es trágico, pero también recontextualiza el episodio entero. Lideró a esos hombres hacia la libertad aunque sabía que no podría salir nadando de esa prisión flotante. Por eso, probablemente, tenía esas dudas antes de dar el discurso que da inicialmente. ¿Es así como lo viste tú también?

    AS: Sí, absolutamente. Y por eso es precisamente por lo que quería que hubiera estado en un lugar íntegro antes de haber estado en prisión, y que el Imperio, con toda su crueldad y poca sensibilidad y su forma de desmotivar a la gente y dividirla y gobernadla, se lo hayan arrebatado. Pero entonces [en el episodio 10], encuentra ese deseo de actuar en nombre de los demás de nuevo, de servirles, de permitir que los demás encuentren su libertad, aunque sabe que al final no va a suceder lo mismo con él. Así que me pareció un arco realmente maravilloso. Fue un viaje maravilloso que pudiera seguir adelante con todo esto.

    Kino Loy dando su discurso para los presos de Narkina 5.

    THR: ¿Crees que Kino fue ejecutado poco después?

    AS: Eso es algo muy interesante. ¿Quién sabe? (Serkis sonríe).

    THR: Bueno, no le he hecho esta pregunta a nadie antes, pero… ¿Cómo es estar descalzo en un set de rodaje junto a otros actores?

    AS: Es muy oloroso. (Se ríe.) Cuando lo piensas, hay muchas escenas donde estamos de pie en esos largos pasillos y esperando durante horas, y horas, y horas. Y, chico, esos pasillos olían mucho. Estábamos muy en fila y las puertas estaban cerradas en cada extremo. Así que era como caminar en un tubo de ensayo enorme, básicamente, por no mencionar el Covid y todo eso. Fueron unos momentos muy interesantes.

    THR: La gente está muy consumida por lo que se está construyendo, pero… ¿de verdad importa?

    AS: Creo que importa lo que construyen porque tiene mucho simbolismo. Para los que lo miran cuidadosamente, esas partes tienen una importancia grande. Si realmente examinas esos trozos que se forman y que se crean mediante todos los hombres que hay en las plantas, descubres que tienen un gran impacto en su significado.

    Serkis como Ulysses Klaue en Pantera Negra, de Marvel.

    THR: Por último, con Pantera Negra: Wakanda Forever a punto de estrenarse, me encantaría conocer cuál fue tu día más memorable en la primera.

    AS: Trabajar con Chad [Boseman], que Dios ampare su alma, fue increíble. El momento en que T’Challa por fin captura a Klaue fue un rodaje nocturno, y la pelea que tenemos mientras me saca de ese coche que está dado la vuelta fue un momento increíble. Fue asombroso trabajar con él. Era un actor tan precioso, espiritual, fantástico y poderoso, y poder compartir con él esos breves momentos en pantalla fue maravilloso.

    Fuente: The Hollywood Reporter, entrevista realizada por Brian Davids.

  • Religiones de la Fuerza

    Religiones de la Fuerza

    Traducido por Némesis

    Star Wars Inside Intel es una característica de StarWars.com en la que Emily Shkoukani, miembro de Lucasfilm Story Group, tiene el trabajo de saber todo lo posible sobre nuestra querida Galaxia muy, muy lejana. En ella, explora hechos oscuros sobre la historia y la continuidad de Star Wars. En esta entrega, Emily explora las diversas religiones de la Fuerza…

    Cuando se estrenó Star Wars: Una Nueva Esperanza allá por el año 1977, el público conocía de antemano el tema de las naves estelares y el género de la fantasía. Pero el concepto que introdujeron nuevo y que pilló de imprevisto fue «La Fuerza«. Durante la película, el viejo Ben Kenobi nos explicó mejor este nuevo concepto, lo definió como: «Un campo de energía creado por todos los seres vivos. Nos rodea, penetra en nosotros y une a la galaxia». Sin embargo, lo que no se explica a menudo es que después de todas estas décadas de historias, hay religiones de la Fuerza.

    Las diversas religiones de la Fuerza están comúnmente (pero no exclusivamente) relacionadas con el «lado» del cual esté alineado una persona. La Fuerza tiene un lado luminoso (a veces llamado Ashla), que representa el bien; un lado oscuro (a veces llamado Bogan), que representa el mal; y un lado medio (Bendu) que representa el equilibrio. A pesar de todos estos términos, estas no fueron las únicas palabras que describieron a la Fuerza y sus facetas. A medida que se formaron las religiones dedicadas a la Fuerza, se formaron varias lingüísticas con ella.

    Las Religiones de la Fuerza son dogmas devotos de la Fuerza. Los ejemplos más comunes de religiones de la Fuerza son los Jedi y los Sith, donde los Jedi siguen el lado luminoso de la Fuerza y los Sith siguen el lado oscuro. Los dos son contrarios, de ahí su larga enemistad. Sin embargo, es esencial comprender que solo porque alguien esté alineado con la Luz no significa automáticamente que sea un Jedi, y solo porque alguien esté alineado con la Oscuridad no significa que sea un Sith. Hay una gran cantidad de religiones de la Fuerza en la galaxia de Star Wars, tanto para usuarios de la Fuerza como para quienes no la usan, y algunas incluso son irreligiosas.

    Como se dijo anteriormente, las religiones a menudo vienen con su propia lingüística con respecto a «la Fuerza». Las Hermanas de la Noche de Dathomir se refirieron a la Fuerza como «magia» y la usaron para producir hechizos y encantamientos que les permitían resucitar a los muertos, terraformar a su alrededor y ocultarse. Se bastaron del lado oscuro para lograr tales habilidades. Los Zeffo llamaron a la Fuerza el «Viento de la vida» y dejaron que su voluntad los guiara mientras construían extravagantes templos y tumbas con gran cantidad de acertijos para guardar sus preciados secretos y reliquias. Originalmente, los Zeffo se basaron en el lado de la luz mientras prosperaban en la galaxia, pero finalmente sucumbieron a las tentaciones del lado oscuro, lo que provocó su extinción.

    Y luego están los usuarios irreligiosos de la Fuerza que no siguieron ningún dogma. El viaje de Ahsoka Tano como usuaria de la Fuerza es el mejor ejemplo de esto. Aunque fue criada en la Orden Jedi y mantuvo sus creencias durante gran parte de su vida, perdió la fe en la religión después de que la Orden la acusara injustamente de un crimen que no cometió. Aunque el error se corrigió más tarde, Ahsoka tomó la decisión de abandonar la Orden. Pero, esto no la hacía menos usuaria de la Fuerza; eso era algo que ella llevaba de forma innata. En cambio, ahora dependía de ella hacer con la Fuerza lo mejor que le pareciera, forjando su propio camino en lugar de seguir el código de la Orden Jedi (aunque debido a que fue criada como Jedi, sus prácticas todavía la influenciaban mucho).

    Mientras que Ahsoka estaba alineada con el lado luminoso de la Fuerza pero iba por libre, Kylo Ren estaba alineado con el lado oscuro y tampoco seguía ninguna religión. El viaje de Kylo comenzó de manera similar al de Ahsoka, fue criado como un Jedi hasta que fue manipulado para que se volviera hacia el lado oscuro. Kylo también forjó su propio camino con la Fuerza, sin estar influenciado por la «Regla de Dos» de Darth Bane y otros decretos dogmáticos.

    Sin embargo, la devoción a la Fuerza no era exclusiva de los usuarios de la Fuerza. Había religiones compuestas por personas incapaces de utilizar dicha energía mística que unía a la galaxia, pero aún así creían y predicaban su poder. Tanto los Guardianes de los Whills como los Discípulos de los Whills fueron ejemplos de este tipo de religiones. Los Guardianes de los Whills eran personas que creían en la Fuerza e intentaban sentir su voluntad, a pesar de que no necesariamente podían usarla (como los Jedi). Chirrut Îmwe era un Guardián de los Whills que se dedicó a proteger lugares sagrados como el Templo del Kyber de Jedha a través de la Fuerza que lo rodeaba. Si bien Chirrut era devoto de la Fuerza, era incapaz de usarla, que era lo que lo separaba de los usuarios de la Fuerza. A diferencia de los Guardianes, los Discípulos de los Whills simplemente escucharon lo que creían que era la voluntad de la Fuerza, pero no actuaron en consecuencia.

    Las religiones de la Fuerza son muy diversas y la naturaleza de la Fuerza podría interpretarse de muchas formas diferentes. Incluso las Hermanas de la Noche y los Sith, que usaban el lado oscuro de la Fuerza, tenían usos muy diferentes. Los Zeffo se vieron obligados a construir bóvedas y los Jedi se vieron obligados a mantener la paz. Existe una gran cantidad de ideologías para este campo de energía mística.

    Como dirían los Jedi, «Que la Fuerza te acompañe».

    ¡Gracias por leer!

    Fuente: Star Wars Inside Intel: Religions of the Force

  • Traducción exclusiva del primer extracto de la próxima novela de The High Republic: The Rising Storm

    Traducción exclusiva del primer extracto de la próxima novela de The High Republic: The Rising Storm

    Traducción Mariana Paola Gutiérrez Escatena
    Corrección Mario Tormo

    Un Jedi se vería obligado a ayudar a quien lo necesitase. Como guardianes de la paz y la justicia en la galaxia, prestar ayuda es clave para los principios de la Orden. Pero Ty Yorrick no es una Jedi. Ya no.’ Así nos presentan el extracto de La Alta República: La Tormenta Creciente, escrita por Cavan Scott y que saldrá el 29 de Junio de este año en Estados Unidos. Os dejamos aquí la traducción para que la disfruteis.


    ¿Nos ayudarás?

    Ty Yorrick había perdido la cuenta de las veces que había escuchado esas palabras, normalmente acompañadas de ojos implorantes y, de manera mas habitual de lo que cabría esperar, algún apéndice cercenado. Había que estar desesperado para contactar con alguien como Ty.

    Los campesinos del pantano de Safrifa estaban desesperados.

    La habían encontrado reparando su nave en las afueras de los campos cenagosos, preparándose para partir tras una exitosa operación de extracción en la que había liberado al hijo del terrateniente local de un clan rival. Hubo sangre y gritos. Siempre sangre y gritos. Algunos de los restos de sangre aún manchaban su armadura, mientras que los gritos persistirían cuando por fin cayera en su catre esa noche, incluso después de tomar raíz keekon para ayudarla a dormir. A decir verdad, no le importaban los gritos. Habían sido su compañía durante casi una década, la única constante en su siempre cambiante vida.

    El mineral noviano que había recibido por devolver al niño sano y salvo le sería útil. Su nave necesitaba piezas, y eso significaba dinero. Conocía a un herrero en Keldooine que le quitaría el mineral noviano de las manos, fundiéndolo para forjar hojas de sierra. Tal vez comprara una ella misma. Menos dinero para la nave, pero su arsenal se había visto diezmado después de aquella chapuza en Alzoc III. Kriffing Hoopaloo había robando la mitad de su alijo. Otros mercenarios habrían localizado al loro traidor y le habrían arrancado el pico de la cara, pero Ty no era una mercenaria cualquiera. Los imprevistos sucedían y había que contar con ello. No tenía sentido malgastar tiempo o esfuerzo en batallas que no necesitabas, especialmente si nadie te pagaba.

    Había percibido a los campesinos del pantano mucho antes de oírlos chapotear en la ciénaga. Lo sintió y lo evaluó. No suponían una amenaza ni para mercenarios ni bestias. Ninguna amenaza para nadie. La mayoría de los safrifanos eran pequeñas criaturas escuálidas con piel del color del agua estancada y el pelo colgando como algas tapando unos grandes ojos ovalados. Sin embargo, eran trabajadores. Y también ingeniosos. Ty había atravesado uno de sus lechos flotantes, una larga y estrecha parcela de tierra gruesa elevada sobre el agua del pantano, formada por barro y vegetación en descomposición, para evitar que las raíces de sus cultivos de kru-kru se anegaran. La granja se extendía varios kilómetros, con cada parcela enmarcada por caballetes de sauce y rodeada por una red de estrechos canales. A primera vista, se podría pensar que aquí no se podía cultivar nada, pero los safrifanos habían demostrado lo contrario. Ingeniosos y perseverantes. A Ty le gustaba eso. Incluso lo admiraba. Y ahora estaban aquí, esperando pacientemente para hablar con ella. Eso sólo podía significar una cosa.

    «Bonita nave», comentó la voz de la mujer en un básico entrecortado. «¿Qué nombre tiene?»

    «No tiene ninguno», respondió Ty en la lengua materna, sin apartarse de su trabajo. El maldito estabilizador pendía de un hilo.

    «¿Hablas nuestro idioma?», preguntó el granjero, sorprendido.

    «Suficiente para salir del paso». Ella tenía esa suerte. Siempre había sido igual. Ty aprendía rápidamente la mayoría de los idiomas, un talento útil en su profesión. A veces se lo hacía saber a la gente, otras veces se quedaba callada y escuchaba. No tenía nada que temer de estos dos, incluso cuando dudaban detrás de ella, sin saber qué decir ahora que su pequeña charla había fracasado. Sin embargo, no había mentido. Su nave, un maltrecho carguero YT-750, no tenía nombre, sólo un número de registro inscrito en los archivos de la República. En realidad, varios números, según el trabajo o el empleador. No veía el sentido de dar nombre a nada, ni a la nave, ni al arma, ni siquiera a los dos droides que la ayudaban en las misiones, una sarcástica unidad de administración y un astromecánico ciertamente útil. Al igual que la nave, eran herramientas, nada más. ¿Por qué crear vínculos con algo que nunca podría ser parte de ti? Tal vez fuera una reminiscencia de su entrenamiento. Tal vez no. Ty simplemente pensaba que era de sentido común.

    «¿Qué quereis?» Necesitaba terminar la charla. Tenía lugares a donde ir, piezas que comprar.

    «Tenemos noviano. No mucho. Pero suficiente».

    «¿Suficiente para qué?»

    En lugar de responder, los agricultores dijeron simplemente: «Está matando a nuestros niños».

    Ty dejó de trabajar y el equipo de herramientas cayó desde el núcleo estabilizador que estaba abierto.

    «¿Qué es?», preguntó ella, con un aire de resignación en su voz.

    «Un monstruo. Uno malo».

    ¿Había algún otro tipo?

    «¿Cuánto tiempo lleva sucediendo?»

    «Tres semanas. Hemos puesto trampas pero las ha destrozado. Nos destroza las parcelas, arruina las cosechas».

    «¿Cuántos?»

    «¿Cosechas?»

    «¿Cuántos niños?»

    «¿Importa?»

    Respuesta correcta.

    Finalmente se giró, contemplando el patético espectáculo que tenía delante. Eran poco más que esqueletos andantes, con la piel estirada sobre sus prominentes hueso. El más alto de los dos, relativamente hablando, levantó una bolsa de cuero. «Tenemos noviano», repitió, mientras su compañero se encorvaba detrás de él, apoyándose fuertemente en un bastón.

    No era mucho noviano, si el tamaño de la bolsa era algo por lo que guiarse. Difícilmente vale la pena su tiempo.

    Está matando a nuestros hijos.

    «¿Dónde?»

    «En el pantano de Sorcan, a tres días de camino desde aquí. Uno, si tienes un skimmer».

    «¿Tenéis un skimmer?»

    «No.»

    Él la miró y ella lo miró a él. Su compañero miró el agua del pantano. Agotado. Sin esperanza ni expectativa.

    En su día, habría utilizado un juego de piedras de Verazeen para tomar la decisión, diciéndose a sí misma que estaba dejando las cosas al azar. A la voluntad del universo. Un lado de las piedras estaba grabado con símbolos lunares, el otro con soles. El proceso era bastante sencillo. Tirarlas al suelo, decidir si se apostaba por mayoría de soles o lunas y dejar que el destino guiara el camino. Últimamente había tomado un papel más activo, eligiendo su propio camino en lugar de confiar en las piedras, y ahora mismo sabía que el trabajo no merecía la pena. Debía volver a la nave y partir hacia Keldooine. Era lo más sensato. Lógico, incluso.

    Tenía que decir las palabras él.

    «¿Nos ayudarás?»

    Y ahí estaban.


    Si queréis saber más de Ty Yorrick y The Risng Storm:

  • Traducción del segundo relato de The High Republic de la revista Star Wars Insider

    Traducción del segundo relato de The High Republic de la revista Star Wars Insider

    Traducido por Mariana Paola Gutiérrez Escatena
    Corregido por Mario Tormo Tavira

    Segunda parte del relato canon exclusivo de la revista Star Wars Insider, que nos trae la conclusión de la historia de Joss y Pikka que no vimos en la novela The High Republic: Luz de los Jedi. Escrito también por Charles Soule este relato en dos partes es un complemento perfecto al superventas de la nueva era de la saga. Si os perdisteis la primera parte, podéis leer la traducción que os ofrecimos en exclusiva aquí.

    Previamente:
    Habiendo conseguido detener un problema catastrófico, que amenazaba con destruir la Baliza Starlight antes de que pudiera comenzar su esperanzadora misión, los ingenieros Joss y Pikka Adren acabaron luchando salvando vidas frente a una nueva y mortal amenaza para la paz en la República. Los Nihil.


    Starlight:
    VAMOS JUNTOS
    (Segunda parte)

    Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana….


    Pikka Adren observó la habitación, sintiendo la reconfortante presencia de su marido justo detrás de ella. Joss, por una vez, estaba callado, lo cual era bueno, teniendo en cuenta quienes esperaban en la mesa. No tenían pinta de ser el tipo de personas con las que charlar un tato.

    Ella y Joss ya habían estado en esta estación antes. La Baliza Starlight, la enorme instalación construida en el Borde Exterior como una de las Grandes Obras de la Canciller Lina Soh, emblema de la República Galáctica. Pero desde la última vez que estuvieron aquí, el camino que ella y su marido habían tomado les había llevado a lugares increíbles, y habían hecho cosas que ella aún no podía creer que hubieran logrado, o incluso sobrevivido. Como resultado, ahora se encontraban en una elegante sala de conferencias, convocados a una especie de reunión informativa con una buena parte de los más altos dirigentes de la República. La propia Canciller Soh estaba sentada a la cabeza de la mesa, acompañada a su derecha por una mujer rubia vestida con túnicas blancas y doradas: la Maestra Jedi Avar Kriss, el miembro de más alto rango de su Orden destinado a Starlight.

    Pikka conocía a la maestra Kriss de una batalla espacial en la que ambas habían participado recientemente. ¡Una batalla espacial! ¿Qué terribles pecados había cometido en una vida anterior para encontrarse luchando en una batalla espacial? Ella y Joss eran básicamente trabajadores de la construcción de alto nivel. Habían ayudado a completar la Baliza Starlight, de hecho.

    En realidad, no tenía a nadie a quien culpar mas que a sí misma. Ella y Joss se habían ofrecido como voluntarios para luchar en la batalla de Kur. Al recordar la sensación de aquella batalla (el caos, la intensidad, el miedo), Pikka sintió temblores y se obligó a recuperar la calma. Sea cual sea la razón por la que ella y su marido habían sido convocados, ella y Joss habían querido ayudar. Eso era todo.

    A la izquierda de la canciller, un oficial de alto rango de la Coalición de Defensa de la República llamado Almirante Pevel Kronara, de pelo plateado y uniforme gris y azul, y a quien Pikka también conocía un poco. Un buen soldado de carrera, sencillo y enormemente competente.

    El resto de los asientos estaban ocupados por una combinación de oficiales del gobierno y de la coalición; conocía al senador Izzet Noor, pero los demás eran nuevos para ella. Sin embargo, había un montón de esos uniformes grises y azules de la CDR. Pikka frunció un poco el ceño. Demasiados guerreros para una galaxia supuestamente en paz.

    «Bienvenidos», dijo la Canciller Soh. «Por favor, siéntense. Queremos terminar con los informes lo antes posible».

    Joss y Pikka entraron, sacaron dos sillas y se sentaron. El mensaje que habían recibido, de uno de los ayudantes de Kronara, era vago, y sólo indicaba que se solicitaba su presencia para ayudar a elaborar un informe posterior a la batalla de Kur. Aunque Pikka no tenía mucho interés en revivir aquellos momentos, comprendía la importancia de transmitir sus impresiones sobre el combate.

    Pero ella y su marido se habían imaginado una entrevista rápida con un funcionario de la CDR, no una audiencia con algunas de las personas más importantes de la galaxia. Esto parecía una especie de interrogatorio, ¡o un juicio! Ella estaba agotada y Joss también. Ninguno de los dos había dormido bien desde Kur, y quizá se habían excedido en la ceremonia de inauguración de la Baliza Starlight la noche anterior. Se sentía como una sombra, apenas presente, su insustancialidad subrayada por el brillo de todos los demás en la sala.

    —Pues… buenos días —dijo Joss—. Si hubiera sabido que esta sería una ocasión formal, me habría lavado los dientes. ¿De qué se trata exactamente?

    Pikka hizo una mueca.

    Avar Kriss sonrió.

    —Lo entiendo —dijo—. Yo también estuve despierta hasta tarde anoche. Menuda fiesta. Sé que esto no es lo que ninguno de nosotros quiere hacer esta mañana, pero no tardaremos mucho. Los dos fuisteis fundamentales para ayudar a derrotar a los Nihil en Kur. Tenemos algunas preguntas sobre cómo lo hicisteis.

    Pikka intercambió una mirada con su marido, luego volvió a mirar a la Jedi y se encogió de hombros.

    —Sólo intentamos mantenernos vivos —dijo—. No hay mucho más que añadir.

    —No estoy de acuerdo —dijo el almirante Kronara—. Pilotasteis uno de nuestros Vigalargas, como parte de la flota de la Coalición de Defensa de la República, reunida para enfrentarse a un grupo de merodeadores del Borde Exterior llamados Nihil.

    —Ayudasteis a hacer justicia por las miles de millones de vidas inocentes cercenadas por sus salvajes ataques —añadió la canciller Soh de forma sombría, aunque con cierto todo de aprobación, sobre lo adecuado de las consecuencias.

    —Así es —aceptó Kronara.

    Pulsó un botón en la mesa y un droide de comunicaciones flotante proyectó una imagen bidimensional. Era un poco tosca, más gráfica que realista, pero Pikka reconoció inmediatamente lo que mostraba.

    A su lado, Joss gruñó. Él también lo había reconocido.

    La Nebulosa de Kur. Y en una zona no muy lejana a su centro, un vasto conjunto de naves de guerra representadas con símbolos de colores brillantes. Las fuerzas de la República en verde: varios cruceros de la CDR, incluida la nave insignia del almirante Kronara, el elegante Tercer Horizonte de clase Emisario, junto con una amplia dotación de naves de ataque más pequeñas, los Longbeam de tamaño medio y los cazas Incom Z-28 Alacielos de un solo piloto. El crucero Jedi Ataraxia, y su propio despliegue de los pequeños y ágiles Vectores, cada uno con un piloto Jedi al timón, todos en azul. Y los Nihil, en rojo, con sus feas naves cubiertas de pinchos, cada una de ellas con tres relámpagos brillantes en el casco. Las naves Nihil eran como dientes rotos en una mandíbula enferma.

    Ella y Joss también estaban en alguna parte de ese batiburrillo. Uno de esos Vigalargas era el suyo, el Aurora III, con Pikka navegando y manejando los sistemas de armas y Joss en el asiento del piloto. Volando, luchando, intentando desesperadamente mantenerse con vida.

    Pikka apretó su mano temblorosa. Podía sentir los controles de las armas bajo sus dedos, ver los objetivos Nihil en su pantalla. Su cabina inundada por la luz verde de la nebulosa, sin saber si estarían vivos diez segundos después. Podía oír a Joss, gritando…

    ***

    —Por la luz… ¿qué están haciendo? —gritó Joss.

    Mirando desde la cabina del Vigalarga pudo ver una de las naves Nihil, una cosa grande y voluminosa. Pensó que tal vez fuera un carguero de residuos reconvertido, y esa sospecha se vio reforzada cuando la nave abrió su compartimento de carga y liberó un horrible mar de lodo a su paso.

    Otro Vigalarga y dos Alacielos iban tras una nave Nihil, todos moviéndose a tal velocidad que no tuvieron oportunidad de esquivarlo. Volaron directamente hacia la nube de asquerosa suciedad marrón grisácea, que se incendió a causa de los motores, y las tres naves de la República se convirtieron en bolas de fuego.

    Qué manera tan horrible, repugnante y deshonrosa de morir. Y esa tampoco era la peor táctica que los Nihil estaban usando.

    Los Nihil luchaban como bestias, como animales acorralados, intentando todo lo que podían para destruir, para matar. Utilizaban cañones láser, misiles y torpedos, pero eso era sólo el principio. Algunas de sus naves expulsaban gas radiactivo de sus reactores, envenenando a los pilotos que tenían la mala suerte de atravesarlo.

    Otras, fuertemente blindadas, intentaban embestir de manera activa y deliberada a las naves de la República.

    Joss recibió comunicaciones de otros pilotos de la flota llenos de pánico. Ninguno de ellos era un cobarde, ni mucho menos, pero nadie había luchado nunca contra algo así.

    Un torpedo de protones salió del arsenal del Vigalarga y un pequeño y feo caza Nihil desapareció.

    —¡Buen tiro, Pikka! —gritó Joss.

    Su mujer no contestó. Se mantuvo concentrada en la tarea que tenía entre manos. Eso era bueno. Ambos necesitaban hacerlo. Él volaba, ella elegía los objetivos. Y estaba funcionando. Mientras Joss miraba su pantalla táctica, tenía la sensación de que los Nihil estaban perdiendo, lenta aunque innegablemente. La disciplina y el entrenamiento de la CDR estaban superando la voluntad de los Nihil de luchar sucio.

    Algo sucedió.

    Los iconos rojos que representaban a las fuerzas Nihil comenzaron a parpadear, desapareciendo y reapareciendo. Joss golpeó el puño contra la consola, pensando que tal vez había un cortocircuito (nada como un buen golpe para arreglar un cable mal asentado), pero nada cambió, excepto que ahora las naves de la República y de los Jedi comenzaron a desaparecer de la pantalla.

    No era tan dramático cuando eran pequeños iconos en una pantalla, pero… Joss miró hacia arriba. Pudo ver lo que estaba sucediendo con sus propios ojos, y fue horroroso. Increíble. Las naves Nihil realizaban lo que parecían micro-saltos a través del hiperespacio, pequeños saltos que las hacían imposibles de apuntar, desapareciendo y reapareciendo a cortas distancias. Y, a su alrededor, las explosiones que estallaban en la negrura del espacio, mientras gente buena moría tratando de hacer lo correcto.

    ***

    Pikka miró la proyección que había sobre la mesa de conferencias, recordando el horror de aquel momento, al darse cuenta de que su enemigo era capaz de algo que ellos no, y no tenían forma de combatirlo.


    —Todavía no sabemos cómo lo hicieron los Nihil —dijo el almirante Kronara—, pero sabemos que la táctica fue devastadora en el lugar de batalla. Sólo los Jedi parecían capaces de luchar eficazmente contra ellos, a través de sus reflejos y velocidad mejorados.

    —A través de la Fuerza —dijo Avar.

    Kronara asintió con fuerza en señal de reconocimiento, y luego se volvió hacia Pikka y Joss.

    —Me he expresado mal —dijo el almirante.

    —Los Jedi no eran los únicos pilotos que parecían capaces de contrarrestar los micro-saltos de los Nihil.

    Señaló hacia el final de la mesa, directamente a ellos.

    —Vosotros también lo lograsteis. Vuestro Vigalarga fue capaz de reaccionar y maniobrar con una precisión y velocidad superiores a las del resto de nuestra flota. Donde otros perecieron, vosotros dos sobrevivisteis. Necesitamos saber cómo lo hicisteis.

    Pikka tragó saliva. Miró a su marido.

    —¿Pueden creer que simplemente somos así de buenos? —dijo Joss.

    —Probablemente no —dijo Kronara.

    —Tal vez usamos la Fuerza —dijo.

    —En cierto modo, todos los seres vivos utilizan la Fuerza —dijo Avar—. Pero no. No la usasteis.

    La canciller Soh habló, las primeras palabras que dijo desde que les dio la bienvenida.

    —Joss, Pikka. Necesitamos saber qué habéis hecho. ¿Fue suerte, o algo que podamos replicar? Algo que podría salvar otras vidas en posibles combates futuros.

    —Pero los Nihil han desaparecido. Todas sus naves fueron destruidas en la batalla.

    —Sí —dijo la canciller—. Lo sé. Aún así. Complacednos.

    Pikka miró a Joss. Se encogió de hombros.

    —Díselo —dijo.

    ***

    Joss miró las caras tensas, serias y con el ceño fruncido que estaban sentadas alrededor de la mesa. Los únicos que parecían relajados eran la canciller y la maga del espacio, lo cual tenía sentido: eran los más poderosos de la sala. Suspiró. Estaban atrapados.

    —Hemos hackeado los sistemas de seguridad del código operativo del Vigalarga —dijo—. Bueno, en realidad…

    Señaló con el pulgar a Pikka.

    —… ella lo hizo.

    —Muchas gracias —murmuró su esposa.

    —Hackear equipos militares de la República conlleva duras penas —dijo uno de los oficiales de la CDR.

    –¿Más elevadas que la muerte? —respondió Joss acalorado—. Pikka y yo somos expertos. Así nos ganamos la vida. Desciframos sistemas y pensamos en formas de mejorarlos. Tanto si se trata de una estación espacial como de una nave estelar, a los dos nos gusta saber cómo funcionan las cosas. No íbamos a llevar uno de vuestros Vigalarga a una batalla si no sabíamos lo que podía hacer.

    Miró a Pikka, asintió con la cabeza para que continuara.

    —Así que, sí. Hackeé el código de operaciones. Eso es todo. No cambié nada.

    —Bueno… —dijo Joss.

    Pikka lo fulminó con la mirada y luego respiró profundamente. Miró la pantalla de batalla, recordando.

    ***

    —¡Desacopla los propulsores! —le gritó Joss.

    —¿Qué? —Pikka frunció el ceño.

    —¡Eso que encontraste en el código! —dijo mientras la nave se sacudía bruscamente, probablemente evitando, por poco, una ardiente y agonizante muerte.

    Entendió lo que quería decir. Cuando accedió al código del Vigalarga en el Tercer Horizonte, antes de que lo sacaran, había visto que todos sus propulsores estaban controlados por ordenador, conectados entre sí para asegurar una maniobra suave. Pero era posible, con varios elegantes atajos, desvincularlos. De modo que cada propulsor pudiera funcionar de forma independiente, bajo control manual.

    Pikka introdujo los comandos, y de repente el control de la nave resultó… más sencillo. Más maniobrable.

    —Muy bien —oyó decir a Joss.

    —Esto funciona. Veamos que es lo que puede hacer realmente este trasto.

    El Longbeam se movió de nuevo, esquivando, zigzagueando por el espacio. Se notaba distinto, vivo, de una manera distinta que antes.

    Joss gruñó en señal de aprobación, y luego voló, y Pikka luchó, y a su alrededor, las naves Nihil explotaban, y de alguna manera, increiblemente, sobrevivieron.

    ***

    —¡Esos sistemas están conectados para evitar el sobreesfuerzo de la estructura del Vigalarga! Podría haberse partido —dijo otro oficial de la CDR.

    Joss puso los ojos en blanco. Abrió la boca para contestar, pero Pikka se adelantó.

    —No con Joss al timón —dijo sencillamente, escueta y segura.

    —Tengo bastante idea de lo que puede soportar una nave —dijo Joss.

    Se hizo el silencio en la mesa mientras los asistentes reflexionaban.

    —Porque… —decía el Almirante Kronara—, hackeasteis nuestra nave para salvar nuestra nave.

    Joss asintió.

    —Supongo que sí.

    El almirante miró a la canciller.

    —Gracias a los dos —dijo la mujer más poderosa de la galaxia—. Pueden marcharse.

    ***

    Pueden marcharse —dijo Joss, imitando perfectamente el tono de la canciller mientras deambulaba por su habitación temporal—. ¿Qué demonios fue eso? ¡Les estábamos haciendo un favor luchando en esa batalla! No somos soldados. Simplemente estábamos tratando de ayudar. Desde el desastre del Ruta Legado hasta Kur, todo lo que hemos hecho es intentar ayudar. ¡Y ahora nos tratan como criminales!

    —No pasa nada —dijo Pikka—. No importa. Se acabó, y no parece que vayan a hacernos nada por hackear el Vigalarga.

    —Pffff —dijo Joss—. No puedo creer que nos hayamos levantado temprano para esto. De hecho, nos hemos saltado el desayuno…

    Se levantó.

    —Vamos a comer. Me muero de hambre, y ya sabes lo buena que es la comida en Starlight. Vayamos a una cantina, y luego buscamos un transporte de vuelta a Coruscant para hacer ese pequeño viaje que tenemos planeado, ¿te parece?

    Pikka se desperezó y se frotó los ojos, tratando de encontrar un poco de energía.

    —Vale Joss —dijo—. Me vendría bien una taza de café.

    Sonó el timbre de su puerta, y ambos miraron en esa dirección. Frunciendo el ceño, Joss pulsó el mando de control. La puerta se abrió y apareció el almirante Kronara.

    —¿Puedo entrar? —dijo—. No tardaré mucho.

    —¿Nos va a meter en el calabozo? —dijo Joss—. Una advertencia, no me va bien en las jaulas.

    —Estoy seguro de que eso es cierto —dijo el almirante—. No. Tengo una oferta para vosotros.

    —Déjalo entrar, Joss —dijo Pikka, y su marido se hizo a un lado.

    La puerta se cerró detrás de Kronara, y comenzó a hablar.

    —Voy a hacerlo sencillo —dijo—. No estamos seguros de que los Nihil que destruimos en Kur representen la totalidad de su organización. Tenemos que estar seguros. La Canciller Soh ha autorizado a la CDR a poner en marcha un grupo de trabajo especial para dar caza a cualquier Nihil que pueda estar por ahí. Encontrar su base de operaciones, aprender más de ellos, erradicarlos si podemos.

    —Vale… —dijo Pikka.

    —Me gustaría que vosotros dos formarais parte de ese grupo de trabajo.

    Joss resopló, incrédulo.

    —Somos contratistas —dijo—. Chapuzas mecánicos. ¿A qué se refiere?

    —Sois innovadores y brillantes. Los dos improvisasteis estrategias para salvar vidas durante el desastre del Ruta Legado, y luego encontrasteis una forma, sobre la marcha, de sobrevivir a tácticas enemigas completamente nuevas durante la batalla de Kur. Si estáis dispuestos, contamos con los dos. Parecéis el tipo de personas a las que les gusta ayudar, y esto es lo que os ofrezco. La República os necesita. ¿Estáis dispuestos?

    Pikka respondió, sin dudarlo.

    —No.

    Tanto Joss como el almirante la miraron, sorprendidos.

    —Mi marido y yo teníamos planeadas unas vacaciones para cuando termináramos nuestro trabajo de construcción en esta estación, y luego nos vimos envueltos en todo este asunto de los Nihil, y desde entonces no hemos parado. Nos merecemos un descanso —se cruzó de brazos.

    —Así que queremos nuestras dos semanas en Amfar. Sol, arena y nada de peleas, Pero después de eso, creo que podemos hacer lo que nos pide.

    —¿Podemos? —dijo Joss.

    —¿No crees? —dijo Pikka, mirándolo.

    Joss se lo pensó.

    —Sí —dijo—. Supongo que sí.

    El almirante Kronara asintió, y se dirigió a la puerta.

    —Nos vemos en dos semanas —dijo—. Hay mucho que hacer.

    La puerta se cerró tras el almirante y Joss se volvió hacia Pikka.

    —¿Qué crees que significa eso? —dijo mostrándose un poco sorprendido—. ¿En qué nos has metido?

    Ella se le acercó a y lo rodeó con sus brazos. Sus manos apenas se tocaban en la parte baja de su espalda.

    —No lo sé Joss —dijo Pikka, mirándole—. Pero dondequiera que vayamos —sonrió—, iremos juntos.


    En el próximo número de Star Wars Insider, el 201, habrá otro relato exclusivo de The High Republic. La primera parte de First Duty (Primera Obligación), escrito por Cavan Scott. Lo tendréis, como siempre, traducido al Castellano, a los pocos días de ser publicado en La Biblioteca del Templo Jedi.

  • LA PRIMERA LECCIÓN

    LA PRIMERA LECCIÓN

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola bibliotecarios! Os traemos la traducción de este relato corto no canónico escrito por Charles Soule e ilustrado por Will Sliney. Se trata de una historia escrita para recaudar fondos para la Book Industry Charitable Foundation, que ayudará a las librerías y tiendas de cómics que se hayan visto afectadas por la pandemia del covid-19. Sin más dilación, os dejamos el relato para que lo disfrutéis.

    LA PRIMERA LECCIÓN

    Escrito por Charles Soule.
    Ilustrado por Will Sliney.
    Traducido por Jose Alabau Casaña.

    Ciudad Hanna, Chandrila. 13 dbY

    Ben sintió que las manos se cerraban a su alrededor, enormes, cada una casi tan grande como su cabeza. Sus pies dejaron la tierra, y entonces fue lanzado hacia arriba en el aire. Todo sucedió rápido, muy rápido.

    Por un momento, estaba volando, con los brazos extendidos a ambos lados. Arriba, y arriba, y por una breve pausa, un pequeño momento, como si el tiempo se hubiera cortado tan fino que se pudiera ver a través de él… y entonces ya no estaba volando, sino cayendo. De vuelta al suelo, de vuelta a la tierra.

    Luego, las manos de nuevo, y Ben fue envuelto en el suave pelaje de su tío, rodeado de calor, amor y seguridad. Ben se rió.

    «Deja de tirar al niño, Chewie», dijo la voz de su padre, ese gruñido áspero que sonaba como nadie más. «Si se te cae, Leia nos matará a los dos».

    Chewbacca dijo algo en respuesta. Ben no entendía mucho de shryiiwook todavía, sólo unas pocas palabras, pero el tono transmitía una sensación de falso rechazo a la idea de que su tío permitiera que Ben sufriera algún tipo de daño.

    «Sí, sí», dijo su padre, mientras Chewbacca lo bajaba. «De todos modos, ya casi está la cena. Ben, ve a lavarte».

    Ben sintió la enorme mano de su tío dándole una palmadita en la cabeza una vez, luego dos, y luego Chewbacca se fue donde su padre estaba sentado en el salón hablando con su otro tío, Lando.

    «Hey, deja al pequeño guerrero espacial en paz, Han,» dijo Lando. «Es su cumpleaños. Y no es como si tú tuvieras las manos más limpias de la galaxia».

    «¡Sí, papá!» Ben dijo. «¿Por qué no vas a lavarte?»

    Su padre se rio. Un buen sonido. El padre de Ben siempre sonaba gruñón, pero el secreto era que no era realmente gruñón, al menos la mayor parte del tiempo.

    «Porque yo soy un adulto y tú eres un niño. Ahora vete,» dijo. «Estoy hablando de negocios con tu tío Lando.»

    «Tiene razón, Ben», dijo Lando. «Cuanto antes te pongas en marcha, antes podremos comer todos, lo que significa que antes recibirás tus regalos».

    Ben sintió que otra presencia entraba en la habitación, y supo que su madre estaba allí. Ni siquiera tenía que mirar, y ella no tenía que decir nada. Él siempre lo sabía, y ella también.

    «Bueno, estamos esperando a un invitado más», dijo, «debería llegar en cualquier…»

    Sonó una campana en la puerta principal.

    «Ve a ver quién es, Ben», dijo su madre, con una sonrisa en su voz.

    Ben corrió a la puerta principal y la abrió, aunque ya sabía quién era. Siempre podía sentir a su madre, y siempre podría sentir a esta persona también, aunque no la viera muy a menudo. Su estómago empezó a ponerse al revés.

    No iba a venir… pensó Ben.

    Pero lo hizo. Esperando en la puerta de su casa estaba el otro tío de Ben, Luke Skywalker… el Maestro Jedi.

    «Ben», dijo Luke, y sonrió, su cara y su espíritu brillaban de felicidad, «Feliz cumpleaños». Te he echado de menos».

    Su madre pasó por delante de él y abrazó a su tío.

    «¡Luke!» dijo ella. «¡No estaba segura de si lo lograrías!»

    «Hola, Leia», respondió Luke. «Por supuesto que lo hice. Estaba siguiendo una pista muy prometedora sobre unas ruinas de un templo de la Alta República, pero ya sabes, han estado ahí durante siglos, no van a ir a ninguna parte. Mientras que tú, hombrecito…»

    Se agachó y miró a Ben a los ojos.

    «…cada día son más grandes. Ocho años de edad. Difícil de creer. Solía cambiar tu pañal».

    «Sí, dos veces», dijo Leia. «Eres peor que Han».

    «Nadie es peor que yo», dijo su padre, dando un paso adelante y abrazando a Luke.

    «Me alegro de verte, amigo. Significa mucho que hayas venido».

    «No me lo perdería por nada», dijo Luke.

    «Muy bien, ahora ya podemos empezar a cenar», anunció su madre. «Venga, venid al comedor y sentaros. Luke, deja tu sable en el estante. Nada de armas en la mesa».

    «Lo que tú digas, Leia», dijo Luke.

    Le guiñó un ojo a Ben, y luego desenganchó un brillante cilindro de plata y oro del gancho de su cinturón y lo colgó en un estante cerca de la puerta principal.

    Un sable de luz, pensó Ben, unas palabras que resonaban en su mente.

    Había visto el arma de su tío antes, aunque nunca la había visto encendida. Había oído las historias -sobre la batalla entre Skywalker y Vader ante el Emperador Palpatine en la Estrella Muerte, la que había terminado la gran guerra en la que sus padres habían luchado y en la que pensaban a veces – lo sabías porque sus ojos se perdían en la lejanía. Este era el sable de luz de esa pelea, el mismo.

    «¡Ven ya, Ben Solo!», gritó su padre desde el comedor, no muy gruñón pero apunto de estarlo, y Ben se dio la vuelta y corrió para estar con su familia -su madre, su padre y sus tres tíos… todos los que le querían mucho. Había otras personas que podrían haber invitado, y de hecho iba a hacer una fiesta con algunos de sus amigos de la escuela en unos días, pero esto era lo que les había pedido a sus padres para el día de hoy.

    Su familia.

    La cena estaba deliciosa, con todos sus platos favoritos. Chewbacca se comió todo, o eso parecía, y Lando tomó muchas bebidas para adultos, y su madre habló con Luke sobre su búsqueda de lo que quedaba de los Jedi, y su padre no estaba nada malhumorado. Todo eran risas y bromas, y luego había pastel, y más tarde regalos.

    Chewbacca le dio una hermosa talla de madera, una pequeña estatua de un wookiee sosteniendo a un niño humano sobre su cabeza, con los brazos del niño a ambos lados, y Ben se dio cuenta de que eran ellos, los dos, lo que les gustaba hacer. Lando le dio un mazo de cartas sabacc, muy llamativo, con bordes dorados en las cartas, y le prometió que le enseñaría a jugar y a ganar siempre, lo que provocó una risa y una mirada de complicidad por parte de su padre. Su madre y su padre le prometieron que se irían todos juntos, en un viaje de verdad, los tres, sin trabajo ni nada, sin encontrarse con «viejos amigos» como su padre parecía hacer siempre, muchos de los cuales no parecían muy amistosos con Ben. Ese fue un regalo perfecto, y él pensó que era el mejor, y luego recibió el último.

    Luke Skywalker metió la mano en su túnica y sacó una pequeña caja de metal, que le entregó a Ben. Le dio una sensación extraña. Había algo especial en su interior.

    «Ábrela», dijo su tío.

    Ben lo hizo, y vio… una roca. Un poco transparente, con bordes afilados y partes planas y ¿una especie de especie de luz en el interior?

    «Esto se llama cristal kyber, Ben», dijo Luke. «Es muy especial. Cada sable láser tiene uno dentro, y están muy conectados a la Fuerza. Están casi vivos. ¿Puedes sentirlo?»

    Ben pensó… sí, tal vez podría. Había algo en la roca, y podía sentirlo, como cuando sabía que su madre estaba cerca. Y pensó… que tal vez la roca podría sentirlo también a él. Era extraño, pero no estaba mal. Esto era algo bueno.

    «Creo que sí», dijo.

    «Bueno, no es algo que ocurra de una sola vez, y los Jedi suelen elegir los cristales kyber con los que sienten una fuerte conexión. Esto es sólo para que veas lo que se siente. Sólo por diversión».

    «Tranquilo, Skywalker», dijo su padre. «No le hagas un Jedi todavía. Mi hijo va a ser un sinvergüenza cuando crezca, como su padre.»

    «¿No puedo ser ambas cosas?» Ben dijo, y todo el mundo se rio, y luego los adultos empezaron a hablar de cosas de adultos, primero contando historias sobre cosas que habían hecho todos juntos antes de que Ben naciera, y se volvió algo aburrido.

    Luke lo percibió y se volvió hacia Ben, sonriendo.

    «Lo siento, chico. Estoy seguro de que esto no es tan interesante, y menos en tu cumpleaños. Déjame hablar con tu madre y tu padre unos minutos, y luego puedo mostrarte algunos trucos Jedi interesantes. ¿De acuerdo?»

    «¿Esto es por la escuela?», preguntó su padre.

    «Creo que es hora, Han», dijo Luke. «O al menos es hora de empezar a hablar de ello en serio. Estoy listo, y fuera hay personas que necesitarán ayuda. Instrucción».

    Ben sabía que estaban hablando de él, pero también sabía que no lo querían revoloteando alrededor… así que se levantó de la mesa, con el cristal kyber aferrado a su mano.

    Salió del comedor, luego miró hacia la mesa -los adultos estaban hablando muy seriamente de algo muy importante. Nadie le prestaba atención, y así que se deslizó por el pasillo que llevaba a la entrada principal.

    El sable láser.

    Ben levantó su cristal kyber, y luego miró el arma de nuevo. El gancho del que estaba colgando estaba demasiado alto para que él lo alcanzara. Ese era el problema. Pero también sabía podría alcanzarlo de una manera u otra.

    Extendió su mano vacía hacia el sable, y agarró el cristal kyber con fuerza con la otra mano, tan fuerte que le dolía un poco.

    El sable láser se movió. No mucho, pero pensó que tal vez si podía sacarlo primero del gancho y entonces cuando cayera atraparlo, y entonces podría… bueno, no lo sabía. Pero, ¿al menos podría tocarlo, no? Era un sable de luz, el arma de un Caballero Jedi. Tenía que intentarlo. Tal vez podría incluso averiguar cómo encenderlo.

    Cerró los ojos, extendió su mano, y… lo intentó. Realmente lo hizo. Sabía que podía hacerlo. Sabía que…

    «Ben», llegó la voz de su tío, amable y tranquila. «Entiendo lo que intentas hacer, pero los sables de luz son peligrosos si no sabes cómo usarlos. Deberías haberme preguntado si querías echar un vistazo de más cerca».

    Ben abrió los ojos, y allí estaba Luke Skywalker, no enfadado – quizás un poco preocupado, pero eso era todo.

    «¿Vas a contárselo?» dijo Ben.

    «No», dijo Luke, sonriendo. «Lo entiendo. Los sables de luz son bastante fascinantes. Sólo tienes que prometerme que nunca más lo intentaras a no ser que yo esté contigo, ¿vale?»

    «Vale», dijo Ben.

    «Bien», dijo Luke.

    Alargó la mano y el sable de luz se descolgó del gancho, y fue hasta su mano extendida.

    «Retrocede un poco», dijo Luke, y Ben lo hizo.

    Y entonces, donde no había nada, de repente hubo algo, una larga y zumbante línea de una luz verde brillante que se extendía desde la empuñadura del sable y llenaba el aire entre Ben y su tío.

    «Pon tu mano en la mía», dijo Luke, y Ben lo hizo, y estaban sosteniendo el sable de luz juntos.

    Luke balanceó un poco la hoja, dejó que silbara en el aire, y Ben se sorprendió. No notaba… nada. Como si la hoja no pesara.

    Nada… pero Ben conocía todas las historias. Podías no sentir su peso, pero con un sable de luz… podías hacer cualquier cosa.

    «Feliz cumpleaños, Ben», dijo su tío. «Que la Fuerza te acompañe».

    FIN.

    Esperamos que os haya gustado la historia. En este enlace podéis encontrar el material original. ¡Que la lectura y el coleccionismo os acompañen!