Reseña de Star Wars The High Republic #11

Por Mariana Paola Gutiérrez Escatena

En el anterior capitulo vimos como Keeve Terec al infiltrarse en los Nihil tuvieron que enfrentarse al peligro solos, cuando decidieron empuñar sus sables de luz para no tener que ejecutar a un antiguo aliado, dejando así al descubierto su plan. Pero, como si eso fuera poco sumemos a la ecuación a quien pensábamos desaparecida: Lourna Dee, para hacer sufrir a los dos intrusos, en especial a Terec.

Ahora si nos adentramos a esta nueva historia que solo traerá miedo a la galaxia.

Historia (CON SPOILERS)

Capitulo UNO: Sólo Miedo

  • Guionista: Cavan Scott
  • Artista: George Jeanty
  • Coloristas: Carlos López y Jesus Aburtov
  • Entintadores: Karl Story, Victor Olazaba y Mark Morales.

La verdadera identidad de los enviados de la Marshal Avar Kriss ha sido descubierta, nada más y nada menos que por la despiadada Lourna Dee. Ella desencadenó un terrible ataque que esta acabando con Terec. Su hermano gemelo desde el Ataraxia sufre las mismas consecuencias por su profunda conexión. A su vez los maestros Kriss y Sskeer observan con horror y no pueden hacer nada cuando Ceret comienza a calcificarse.

Así inicia esta historia con nuestros héroes pasándola realmente mal.

«Sólo hay miedo»

Keeve Trennis al observar la calcificación de su compañero y amigo Terec

El hecho de ser descubiertos hizo que la protagonista Keeve tenga el momento más aterrador hasta ahora, al ver a su compañero morir ante sus ojos, sin poder si quiera moverse, sólo sentirse con miedo, horrorizada. Como si esto fuera poco, Zeetar quiere acabar con una absorta e indefensa Trennis, pero Lourna Dee lo evita recordando cual es le verdadero propósito: secuestrar a otro Jedi.

«Necesitamos a los Jedi vivos para ver si lo que pasó en Grizal fue una casualidad… O el principio del fin».

Se refiere aquí al Nivelador, quien fue probado en Loden Greatstorm en Grizal cuando él y Bell intentaban detenerla y se toparon con el Ojo, Marchion Ro.

Mientras tanto, en el Ataraxia Avar decide ir a buscar a Terec y Keeve. Siente que es la única forma de salvarlos y ya no hay mucho tiempo; Ceret se encuentra agonizando. Hace un plan para llegar a su equipo encubierto, donde ella y Sskeer lucharán contra los Nihil, mientras el resto del Ataraxia cubrirá sus espaldas, pero… ¿Podrá Sskeer con la misión después de que ya no es el mismo?.

En los Vectores salen con esperanza. Ambos deben enfrentar a los cazas Nihil, pero Avar exige ser precavidos y sólo inhibir al enemigo. Sin embargo, Sskeer no considera las ordenes de la Mariscal decidiendo tomar riendas a la acción y acabar con todos los malvivientes posibles, pero su acto casi le cuesta la vida y Avar ahora tendrá que descender y ayudar a sus amigos Jedi.

«Es como el maestro Yoda dice… Una vez que inicias el camino oscuro, queda para siempre en tú corazón».

Avar al ver como Sskeer decide tomar venganza por lo sucedido con sus compañeros Jedi.

Para cuando lo hace, el ex Maestro de Trennis ha terminado con varios enemigos y se ha recuperado de una brutal explosión. En tanto los Jedi se acercan hacia Ceret para asistirlo, se dan cuenta de que es demasiado tarde y aún peor, la temible Lourna Dee ya esta en una nave a punto de escaparse otra vez. Pero Avar está dispuesta a detenerla.

¿Podrá la heroína de Hetzal atrapar esta vez a su peor enemiga?. ¿Dejará de lado los sentimientos personales para concentrarse en la fuerza y retener la nave?. Lo sabremos en el próximo capítulo.

Opinión:

La decisión de enfrentar a los Nihil cara a cara e infiltrarse entre ellos, esta siendo dolorosamente costosa. Un viejo proverbio Jedi dice que «las decisiones de uno pueden moldear el futuro de todos» (Timothy Zahn – Decisiones). Quizás ese sería un buen consejo para todos aquellos líderes de la Alta República.

Stellan Gios lo entendió en Valo, como así también la canciller Lina Soh y Avar Kriss esta aprendiendo de ello. Aún así parafraseando a James Macgregor Burns, ya que él se refería en realidad al fenómeno del liderazgo y no a los líderes en sí; los líderes son aquellos «más observados y menos entendidos» como su fenómeno.

Los maestros Jedi son espejos en los cuales sus Padawan se reflejan, aunque ya sabemos que en la orden no alienta el sentimentalismo, o eso suele pensar, crecer con sus maestros, convivir con ellos, aprender de ellos, termina creando lazos enormes de admiración, respeto e incluso lealtad absoluta.

Como dice Indeera en la novela «La tormenta Ascendente» del mismo autor…

– «[Loden] También te recordaría cómo un Jedi afronta la muerte de aquellos a los que aman. Porque los Jedi pueden amar, Bell. No somos droides, ni deberíamos serlo nunca. Somos criaturas ricas en la Fuerza, con todo lo que eso conlleva. Alegría, afecto, y, sí, dolor. Experimentar esas emociones es parte de la vida. Es la luz»…

– «Pero…»

– «Pero aunque experimentamos esas emociones, nunca debemos dejar que nos gobiernen. Un Jedi es el maestro de sus emociones, nunca un esclavo.»…

Indeera Stokes consuela a Bella Zettifar después de la desaparición de su antiguo maestro, Loden Greatstorm.

Estar en el centro implica dos factores, tener que decidir y aceptar las consecuencias por ello. Y estas puede ser el hecho de que ya no te respeten, no te admiren o desafíen, en si, perder la confianza del otro. Y ese otro no es sólo un compañero de aventura, es la familia, lo único más cercano a ella. Todos aquellos líderes de esta Era tendrán que decidir con cuidado cada acción y vivir con sus resultados. Así es la vida de un Jedi.

Pero, aún hay esperanza, mientras decidan saltar de un Vector para rescatar a sus Padawan, mientras estén dispuestos a ir por ellos a donde sea, a consolarlos con un abrazo o con su sabiduría como Indeera, aunque parezca un gesto simple y sin importancia en un momento de gran dolor. Mientras crean que son más que una orden, una familia. Mientras quieran seguir al frente para erradicar el mal de la galaxia.

Volviendo al cómic, sigo creyendo en lo atrapante que puede ser una historia de Cavan Scott. Puede brindarte momentos desgarradores, de mucha acción e incluso soltar algunas lágrimas, hacer que estemos compenetrados en ella con cada página. Tanto que a veces quiero ser Avar y acabar con Lourna Dee. Pero, tendré que aceptar las consecuencias, ¡ja!, y no creo estar dispuesta hacerlo.

Esta historia en particular me deja bastante sorprendida porque he visto a Trennis estar en innumerables momentos de peligro y nunca temer a esa magnitud. Ver los efectos del nivelador de Ro en su amigo, la convirtió en una niña asustada, desorientada, queriendo escapar de esa situación.

Esto se ha vuelto una aventura para los nihil y una catástrofe para los Jedi, que tendrán que unirse cada vez más para fortalecerse y poder llevar a la justicia a todos los villanos y sus temibles líderes.

En cuanto el arte, aunque extraño el bello estilo de Ario Anindito, el equipo de arte hace que esta serie siga siendo mi preferida de Star Wars, La Alta Republica.

Portadas Variantes:

Jan Duursema
Peach Momoko
Marco Turini

Espero que os haya gustado, ¡que la Fuerza y la lectura os acompañen!

3 comentarios el “Reseña de Star Wars The High Republic #11

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