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    Guía de relatos de la serie literaria Tales

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola, bibliotecarios! Este artículo será un poco diferente, ya que en lugar de analizar un tema en concreto, vamos a reseñar y poner en contexto los sesenta y un relatos que componen los cinco volúmenes de la serie antológica novelera que, apócrifamente, fue conocida como Tales. Publicados entre 1995 y 1999, nunca fueron editados para el mercado hispanohablante, pero son muy queridos y apreciados por los fans de habla inglesa; y es que, en la época anterior a las precuelas, estos relatos servían para expandir y dar contexto a muchos de los personajes de la trilogía original.

    Los tres primeros —Tales from the Mos Eisley Cantina, Tales from Jabba’s Palace y Tales of the Bounty Hunters— contienen historias originales que orbitan alrededor de acontecimientos concretos de las películas, como son la escena de la cantina en Una nueva esperanza, todo lo referido al palacio de Jabba en El retorno del Jedi y la reunión de cazarrecompensas a bordo del Ejecutor en El Imperio contraataca. En los dos primeros libros, la mayoría de los relatos están relacionados con dichos eventos, en cambio, el tercer libro no es tan rígido, con historias mucho más largas que abarcan grades periodos de tiempo. Y sí, curiosamente se editó primero la antología basada en el Episodio VI antes que la del V.

    El editor de estos tres libros fue Kevin J. Anderson, conocido autor que ya había escrito para la franquicia la Trilogía de la Academia Jedi (1994) y La espada oscura (1995), además de tener coetáneamente en marcha junto a su mujer Rebecca Moesta la saga juvenil Los jóvenes Jedi (1995-98), y participar en la serie comiquera Relatos Jedi (1993-98). En cuanto a los escritores de estos relatos, la mayoría de ellos ya habían publicado alguna novela del Universo Expandido: Timothy Zahn, Kathy Tyers, Dave Wolverton, Barbara Hambly, A. C. Crispin, etc… Además, muchos repitieron en los demás volúmenes de la serie, por lo que pudieron desarrollar historias más complejas.

    En cambio, los otros dos libros —Tales from the Empire y Tales from de New Republic— podrían considerarse como una recopilación de relatos aparecidos en la Star Wars Adventure Journal, aunque en el segundo se incluyeron historias originales junto a algunas de las que no pudieron aparecer en la publicación debido a su cancelación. El editor fue Peter Schweighofer, al que se sumó Craig Carey en el segundo volumen, su sustituto en la Adventure Journal. Como veremos cuando lleguemos a estas antologías, se trata de historias sueltas que poco o nada tienen que ver con los títulos de los libros, pero que forman, junto a las demás de la publicación y aquellas que aparecieron en la revista Star Wars Galaxy Magazine, un corpus literario homogéneo que bebía además de los libros de rol.

    Antes de entrar de lleno en los relatos, señalar que todas las referencias a otras obras en las que aparecen los personajes pertenecerán a la continuidad Leyendas, ya que es el contexto en el que se escribieron estas historias. Además, hay que tener en cuenta que fueron publicadas en los noventa, antes de las precuelas, por lo que el pasado de algunos personajes, con los años, sería retrocontinuado para encajarlo con la trilogía que estaba en desarrollo. Por último, recordar que en este artículo están listados todos los relatos de la saga, a modo de guía. Y sin más dilación, viajemos a una de las fases más tempranas de esta galaxia muy lejana.

    TALES FROM THE MOS EISLEY CANTINA

    Empezamos este repaso con Tales from the Mos Eisley Cantina, la primera antología que se publicó, concretamente en julio de 1995. La mayoría de estas dieciséis historias se centrarán en la famosa escena que da nombre al libro, con algunos personajes clave como Wuher o Greedo repitiendo en muchas de ellas, pero también habrá algunas que se salgan de este marco para dar una visión más completa y compleja del asentamiento. Aprovechamos para señalar que el arte de la portada, así como el de los dos siguientes volúmenes editados por Kevin J. Anderson, corrió a cargo de Stephen Youll, que dentro de la franquicia repetiría con la Trilogía de La guerra de los cazarrecompensas, con un estilo similar de composición por medio de collage de personajes. Además, tanto esta antología como las otras dos fueron recopiladas en un volumen único bajo el título Star Wars: Tales, editado por el Science Fiction Book Club en 1997, y que, a posteriori, sirvió para conocer coloquialmente al conjunto de los cinco libros.

    Tales from the Mos Eisley Cantina

    We Don’t Do Weddings: The Band’s Tale (Kathy Tyers)

    El volumen se abre con el relato de unos de los personajes más famosos de la escena: la banda de música de biths, conocida como Filgrin D’an y los Modos Nodales. Al principio de la historia los encontramos trabajando para Jabba, pero su intención es finalizar el contrato y abandonar el planeta. La oportunidad se les presentará cuando la Dama Valarian, una whipid rival del hutt, les ofrecerá tocar en su boda a cambio de una importante suma de créditos, lo que les permitiría dejar Tatooine. Pero todo se irá al traste debido a la enemistad entre Jabba y la Dama Valarian, y la banda acabará tocando en la cantina de Chalmun. Estos personajes aparecerán en varios relatos de la antología, aunque también los podemos encontrar en algunas novelas del Universo Expandido, así como en multitud de parodias.

    A Hunter’s Fate: Greedo’s Tale (Tom y Martha Veitch)

    Este relato, centrado en el icónico Greedo, arranca cuatro años antes de Una nueva esperanza, siendo el más temprano cronológicamente hablando de esta antología. Se trata de una historia muy trágica, en la que nuestro personaje, shakesperiano en cierta manera, no puede escapar a su destino. Víctima inocente de las guerras de clanes rodianos, Greedo se convertirá en cazarrecompensas, lo que le llevará a tener varios encontronazos con Han Solo, siendo el más conocido por todos el ocurrido en la cantina. Con la llegada de la trilogía de precuelas, todo este trasfondo sería retrocontinuado. Por supuesto, el personaje aparecerá en varios de los relatos de este libro, tanto vivo como muerto, y más allá de esta antología lo encontramos, por ejemplo, en el cómic Inframundo: La basílica de Yavin.

    Hammertong: The Tale of the ‘Tonnika Sisters’ (Timothy Zahn)

    Si en el relato anterior comentábamos que el pasado del personaje fue posteriormente reelaborado, ahora veremos el caso contrario: una historia que sirvió para hacer retcon. La Guardia de las Sombras Mistryl, un grupo de mercenarias amazonas, es contratado para transportar un proyecto militar secreto, pero la nave sufrirá un ataque. Shada D’ukal y Karoly D’ulin, dos de las supervivientes, llevarán la nave hasta Tatooine, donde se harán pasar por las hermanas Tonnika. La trama se complicará con la intervención de imperiales y del agente rebelde Riij Winward, que quieren apoderarse también de la carga que transportaban; que no es otra que el superláser de la Segunda Estrella de la Muerte. A Riij volveremos a verlo en Side Trip, más adelante, y a Shada en Hutt and Seek, en la última antología. La retrocontinuación de la que hablábamos se debió a que en el libro de rol Guía 1: Una nueva esperanza, publicado por Joc Internacional en España, se indicaba que las hermanas Tonnika eran gemelas idénticas, lo que no casaba con las actrices vistas en la película.

    Las supuestas hermanas Tonnika y Wuher

    Play It Again, Figrin D’an: The Tale of Muftak and Kabe (A. C. Crispin)

    Este relato está centrado en dos personajes: el talz Muftak y su hija adoptiva, la chadra-fan Kabe. Ambos son ladrones de poca monta, pero su suerte cambiará en el momento en que decidan robar en la mansión de Jabba en Mos Eisley. El plan se torcerá cuando, una vez dentro, descubran que el hutt tiene un rebelde encerrado. Este les pedirá que entreguen un datachip que guardaba escondido entre sus dientes a un mon calamari en concreto, y a cambio, este les dará una cuantiosa recompensa. A modo de curiosidad, citar que este agente rebelde es Barid Mesoriaam, que formaba parte del operativo de Bria Tharen, a la que conocimos en la Trilogía de Han Solo, de la misma autora. Muftak y Kabe aparecerán en más relatos de la antología, así como en algunas historias no canónicas, pero especialmente llamativo es este anuncio del Departamento de Transporte de Estados Unidos para concienciar sobre los peligros de conducir ebrio en el que se recrea la escena de la cantina y Muftak ha bebido más de la cuenta.

    The Sand Tender: The Hammerhead’s Tale (Dave Wolverton)

    En esta historia conoceremos a Momaw Nadon, un ithoriano exiliado que aún conserva las tradiciones secretas de jardinería de su planeta natal. Después de un encontronazo con Alima, un imperial que busca a los dos droides y que le amenaza con destruir sus plantas sino le ayuda, encontrará la oportunidad de vengarse de él cuando descubre que estos se han ido en una nave, acusándolo frente a los oficiales imperiales de haberlos dejado escapar. Esto provocará un conflicto moral en el ithoriano, que intentará mantener un equilibrio entre su pacifismo y la necesidad de mantener a salvo sus plantas. Momaw aparecerá puntualmente en algunas novelas del Universo Expandido, pero al capitán Alima solo lo encontraremos en este relato y en el anterior.

    Momaw Nadon

    Be Still My Heart: The Bartender’s Tale (David Bischoff)

    Esta historia está centrada en Wuher, el camarero de la cantina, personaje que aparece en la mayoría de los relatos de esta antología, de una manera u otra. Conoceremos su deseo de agradar a Jabba con una bebida única y especial, así como su aversión por los droides, como vimos en la película cuando llegan R2-D2 y C-3PO. Esto cambiará gracias a C2-R4, en el que encontrará un aliado y ayudante inesperado. Este último aparecerá solo en este libro, pero a Wuher lo encontraremos en varias novelas del Universo Expandido. Como curiosidad, señalar que, si bien al principio el personaje únicamente era conocido como «el camarero», fue en esta historia cuando se oficializó su nombre, después de haber sido llamado «Cedu Partu» en otros productos.

    Nightlily: The Lovers’ Tale (Barbara Hambly)

    Este es quizá uno de los relatos más extraños de toda la antología. El argumento es muy sencillo y, a la vez, extremadamente prescindible para la historia general: Feltipern Trevagg, un gotal recaudador de impuestos, se enamorará en la cantina de M’iiyoom Onith, una h’nemthe. Por la noche irán a un hospedaje cercano, y después de consumar la relación, ella lo matará como parte del rito de apareamiento. Los dos personajes solo aparecerán en esta historia, destacando que, si bien M’iiyoom salía en la adaptación al manga de Hisao Tamaki, no coincidía exactamente con la escena de la película.

    Empire Blues: The Devaronian’s Tale (Daniel Keys Moran)

    Esta historia nos ayuda a conocer en más profundidad al devaroniano Kardue’sai’Malloc, uno de los personajes más icónicos de la cantina por el parecido de su especie con nuestros demonios. Conocido como ‘el Carnicero de Montellian Serat’, y perseguido tanto por los rebeldes, ya que se ganó ese apelativo por masacrarlos en Devaron, como por el Imperio, ya que desertó de sus filas, estuvo dando vueltas por la galaxia hasta que recaló en Tatooine, haciéndose llamar Labria. Melómano empedernido, intervendrá para que los Nodos Modales, a los que lleva siguiendo mucho tiempo, acaben en la cantina, complementando la primera historia de esta antología. Volveremos con este personaje más adelante, en el relato The Last One Standing: The Tale of Boba Fett, del mismo autor.

    Kardue’sai’Malloc

    Swap Meet: The Jawa’s Tale (Kevin J. Anderson)

    En esta curiosa historia conoceremos a Het Nkik, un jawa que no quiere vivir como los de su especie, huyendo cada vez que hay peligro. Para poder defenderse, conseguirá un bláster en un encuentro de intercambios con otros clanes jawas. A esta misma reunión tenía que haber acudido Jet, su compañero de clan, pero descubrirá que no pudo llegar porque su reptador de las arenas fue atacado por los imperiales, en su búsqueda de C-3PO y R2-D2. Inspirado por Obi-Wan Kenobi, y decidido a no esconderse nunca más, acudirá a Mos Eisley para vengar la muerte de su amigo. Tanto Het como el ranat que conocerá en la cantina volveremos a verlos en el próximo relato.

    Trade Wins: The Ranat’s Tale (Rebecca Moesta)

    Esta historia, la más breve de la antología, vendría a ser un complemento del tramo final de la anterior. Reegesk, un ranat que se dedica a todo tipo de comercio y menudeo, acudirá a la cantina de Chalmun con la necesidad de hacer negocios, ya que su tribu necesita una fuente de energía para un vaporizador de humedad que reduzca su dependencia de otros asentamientos. Allí coincidirá con el jawa Het, que mostrará interés por un talismán tusken que le ofrece Reegesk a cambio de su bláster. La complementariedad de este relato con el anterior estaría en la línea de las colaboraciones en otras historias de este matrimonio de autores, coescritores, como se apuntó al principio, de la serie Los jóvenes Jedi.

    When the Desert Wind Turns: The Stormtrooper’s Tale (Doug Beason)

    Protagonizada por Davin Felth, esta historia no solo complementará hechos del Episodio IV, sino que nos ofrecerá un guiño a la futura Batalla de Hoth. La narración comienza en la Academia de Carida, en la que, en un simulador, Felth conseguirá que su AT-AT sobreviva a un ataque de cazas. La táctica usada mostrará las debilidades de este tipo de transportes, por lo que, para quitárselo de en medio, el coronel Veers lo trasladará a Tatooine, donde participará primero en la búsqueda de los droides, y luego de Luke, Han y Obi-Wan. Pese a que Felth no aparecerá en más historias fuera de esta antología, este relato servía para identificarlo tanto a él como a otros soldados que veíamos en la película y sus diferentes adaptaciones.

    Soup’s On: The Pipe Smoker’s Tale (Jennifer Roberson)

    Este lisérgico relato, narrado en primera persona, y que mezcla acontecimientos con pensamientos, nos introduce en la mente del anzati Dannik Jerriko. Nacido un milenio antes de las precuelas, este cazarrecompensas se caracteriza por beber lo que él llama «la sopa» de sus víctimas, o sea, sus jugos cerebrales, a través de dos probóscides que emergen de su rostro. Su fama le ha llevado a trabajar en el palacio de Jabba, pero de vez en cuando se acerca a Mos Eisley, en concreto a su cantina, donde disfruta oliendo la escoria que allí se reúne. Cuando entren Luke y Obi-Wan en busca de un piloto, sus sentidos se pondrán alerta ante nuevas posibles víctimas. Su historia seguirá en Out of the Closet: The Assassin’s Tale, en la siguiente antología.

    Dannik Jerriko

    At the Crossroads: The Spacer’s Tale (Jerry Oltion)

    En este relato conoceremos a BoShek, un personaje que guarda ciertas similitudes con Han Solo. De origen corelliano y sensible a la Fuerza, trabaja pilotando naves de un sistema a otro con transpondedores falsos. Justo antes de los acontecimientos del Episodio IV, BoShek llega a Tatooine batiendo el récord de Kessel y perseguido por el Imperio. Después de entregar la nave, se dirigirá a la cantina para fanfarronear delante de Solo y el wookiee, encontrándose con Obi-Wan, quien necesita una nave con piloto, pero BoShek solo puede ofrecerle lo segundo, así que le recomendará que hable con Han Solo y Chewbacca. Salvando menciones esporádicas, este personaje no tendría más apariciones literarias fuera de esta antología, y únicamente se rescataría para el número 23 de la serie comiquera Star Wars: Imperio, quedando su planificado regreso en Star Wars: Rebelión, la secuela de la anterior, en solo una idea, tras su cancelación.

    Doctor Death: The Tale of Dr. Evazan and Ponda Baba (Kenneth C. Flint)

    Este relato es el único de la antología que no está relacionado con la escena de la cantina, situándose poco después, y en el planeta Ando. Está escrito además por Kenneth C. Flint, de quien ya hablamos en el artículo sobre proyectos cancelados y en el del éxito de ventas de The Heart of the Jedi, siendo esta historia una compensación por todo el problema que le supuso la citada novela. Centrado en Cornelius Evazan y su compañero Ponda Baba, encontramos una historia de terror con experimentos truculentos, en los que Evazan quiere transferir la mente de Baba a un senador aqualish, mientras que la suya propia a un cazarrecompensas que tiene encerrado. Estos dos personajes, pese a ser muy conocidos entre los fans, fueron más desarrollados en otros productos —como los libros de rol—, aunque, por ejemplo, Evazan aparecía en algunos libros de la serie juvenil Galaxy of Fear.

    El doctor Evazan y Ponda Baba

    Drawing the Maps of Peace: The Moisture Farmer’s Tale (M. Shayne Bell)

    Este relato tocará de forma tangencial la cantina, pero sirve para dar un mayor contexto a la convivencia entre tuskens, jawas y granjeros de humedad. Está protagonizado por Ariq Joanson, que intentará organizar y dividir el territorio que circunda su granja para que los tres grupos citados puedan convivir. La boda de unos amigos, a la que serán invitados jawas y tuskens, será la excusa para conseguirlo, pero hay otros factores que nuestro protagonista no tiene en cuenta. Esta será la única historia en la que aparecerá el personaje. Como curiosidad, hay que indicar que, aunque en varios productos se le identifica como uno de los humanos de la cantina, oficialmente no se le ha asimilado a ninguno de los que salen en la película.

    One Last Night in the Mos Eisley Cantina: The Tale of the Wolfman and the Lamproid (Judith y Garfield Reeves-Stevens)

    La antología se cierra con otro extraño relato romántico, diferente del resto. En esta ocasión, tenemos otro personaje sacado de otra mitología, el hombre lobo, aquí encarnado por el shistavanen Lak Sivrak. Se enamorará de la lamproide Dice Ibegon tras conocerla en la cantina, y ambos ingresarán en la Rebelion, muriendo ella en la Batalla de Hoth y convirtiéndose en un espíritu de la Fuerza. El relato se sitúa en la Batalla de Endor, y mientras Lak cae derribado, ella le ofrece la posibilidad de volver atrás en el tiempo a través de la Fuerza y que sus caminos nunca se hubiesen cruzado, por lo que aún seguirían vivos, pero separados. No aparecieron en ninguna otra historia más allá de este libro, exceptuando el paródico cómic no canónico La corte del Emperador.

    Antes de pasar al siguiente libro, hay que indicar que cuatro relatos de esta antología tuvieron sendas adaptaciones. La historia de Greedo fue convertida en webstrip para la web Hyperspace, con guion de Pablo Hidalgo y que podéis leer aquí. Los relatos de la banda y el de los amantes fueron convertidos en audiodramas y comercializados independientemente, pero el de las hermanas Tonnika apareció como bonus en la narración en casete de la Trilogía de la Nueva República, como vimos en este artículo.

    TALES FROM THE JABBA’S PALACE

    Siguiendo el mismo esquema de la anterior antología, Kevin J. Anderson vuelve a rodearse de algunos de los autores más conocidos de la franquicia para reunir diecinueve relatos centrados en el palacio de Jabba y sus habitantes, con historias situadas antes, durante y después de los hechos vistos en El retorno del Jedi. Además, a diferencia de la anterior antología, se añade un epílogo en el que se detalla cómo continuaron sus vidas algunos personajes tras su paso por el palacio.

    Tales from Jabba’s Palace

    A Boy and His Monster: The Rancor Keeper’s Tale (Kevin J. Anderson)

    Comenzamos la antología con un relato bastante interesante, en el que vemos cómo las vidas del rancor y Malakili, su cuidador, discurrirán paralelas desde su llegada a Tatooine, el primero a bordo de una nave estrellada, y el segundo trasladado desde el Circus Horrificus. Entregados ambos como regalo de cumpleaños a Jabba por parte de Bib Fortuna, hecho que le conseguirá el puesto de mayordomo, poco a poco irán estableciendo un nexo entre ellos, que culminará con el rancor enfrentándose a incursores tusken para salvar a su cuidador. Jabba, al darse cuenta del potencial espectáculo que puede ofrecer el rancor, planeará un combate contra un dragón krayt, pero, ante el temor de que esto acabe con la vida de la bestia, Malakili contactará con la Dama Valarian, la rival del hutt que conocimos en la primera antología, para organizar una fuga de ambos del palacio. Más allá de este volumen, Malakili no aparecerá en más relatos, pero podemos encontrarlo en el videojuego Star Wars: Demolition, en el que su historia tiene dos finales posibles. Esta historia tiene también la particularidad de presentar, por vez primera en una novela, a Bidlo Kwerve, un personaje menor que será el competidor de Fortuna por el puesto de mayordomo de Jabba, cuestión que el mismo Kevin J. Anderson se preocuparía de crearle un precedente en el cómic This Crumb for Hire de un año después. 

    Taster’s Choice: The Tale of Jabba’s Chef (Barbara Hambly)

    Este segundo relato está centrado en Porcellus, el cocinero de Jabba, lo que nos permitirá adentrarnos un poco más en la vida diaria del palacio y conocer las interacciones entre sus habitantes. Su trabajo se desarrollará bajo la constante amenaza de acabar en las fauces del rancor, en caso de que la comida que prepare no le guste o le siente mal al hutt, a lo que se sumará la muerte de varios trabajadores del palacio después de comer sus platos. Todo esto llevará a Jabba a sospechar de él, pero no de la manera en la que Porcellus cree. La llegada de los héroes rebeldes al palacio supondrá un punto de inflexión en la historia, ya que si bien Porcellus intentará ayudar a Leia, de la que se enamorará, provocará que las supersticiones de Jabba se cumplan. Además de en esta antología, lo encontramos en el extraño relato Nightlily: The Lovers’ Tale, presentado en el volumen anterior.

    That’s Entertainment: The Tale of Salacious Crumb (Esther M. Friesner)

    Esta historia es un poco rocambolesca, ya que el protagonista principal no es el mono-lagarto kowakiano, sino Melvosh Bloor, un académico que se ha infiltrado en el palacio para entrevistar a Jabba y estudiar cómo ha creado su imperio criminal, además de averiguar qué pasó con el profesor P’tan, otro colega universitario que desapareció misteriosamente cuando fue con la misma intención. Salacious, que se hará pasar por Darian Gli, el contacto que le esperaba en el palacio, le llevará engañado ante Jabba. Para sorpresa de Bloor, el mono-lagarto lo presentará como si fuera un comediante, lo que, por supuesto, no terminará bien para nuestro protagonista. Este personaje únicamente aparecerá en este relato.

    A Time to Mourn, a Time to Dance: Oola’s Tale (Kathy Tyers)

    Esta historia es bastante dura, ya que vemos como Oola, la bailarina twi’lek, sufrirá todo tipo de maltratos y vejaciones. Pese a estar encadenada a Jabba, se esconderá detrás del hutt, donde conocerá a C-3PO y le contará cómo ha llegado al palacio. Secuestrada en su planeta natal, Ryloth, y obligada a perfeccionar sus cualidades de bailarina para ser ofrecida a Jabba mediante engaños, llegará a Tatooine junto a Sienn’rah, otra twi’lek, y el esclavista Jerris Rudd, intermediario de Bib Fortuna. Pero antes de llegar al palacio, tendrán un encuentro con un caballero misterioso que conseguirá liberar a Sienn y que no será otro que Luke Skywalker, al que también espera C-3PO para que le libere. Oola solo aparecerá en esta antología, aunque al ser uno de los personajes más icónicos del palacio, sí que será mencionada en otras novelas del Universo Expandido. Como dato anecdótico, en 2001, el relato La que escapó, de la serie comiquera Star Wars: Relatos, vendría a crear un cierto paralelismo presentando la huida de otra twi’lek del palacio, encargada de distraer a Jabba hasta la llegada de Oola.

    Oola, además de otros miembros del séquito de Jabba

    Let Us Prey: The Whiphid’s Tale (Marina Fitch y Mark Budz)

    La historia de J’Quille, el whipid, es quizás las que menos aporte de las vistas hasta ahora. Enviado por su amante, la Dama Valarian, para matar a Jabba, su plan es envenenarlo poco a poco a través de Phlegrim, el ayudante de Porcellus. Pero todo se complicará cuando este aparezca muerto y J’Quille sea chantajeado anónimamente para no ser descubierto, lo que le llevará a sospechar de un monje b’omarr que vive en el palacio. Únicamente aparecerá en este libro y, como muchos otros personajes que estamos viendo, su nombre y contexto fue oficializado gracias a esta antología, ya que hasta entonces era conocido como «tooth face», uno de los característicos nombres/apodos que muchos alienígenas —y no tan aliens— de las películas recibieron al ser trasladados a las series de figuras de acción de Kenner.

    Sleight of Hand: The Tale of Mara Jade (Timothy Zahn)

    Llegamos al relato de uno de los personajes más icónicos del Universo Expandido: Mara Jade, la ‘Mano del Emperador’. Enviada por Palpatine para que se infiltre como bailarina bajo el nombre de Arica, su intención es la de matar a Luke Skywalker cuando acuda al rescate de sus amigos. Contemplando los acontecimientos siempre desde un segundo plano, ya que en la película no aparecía, no podrá lograr su objetivo, ya que será detenida por Melina Carniss, coreógrafa de las bailarinas, que sospecha de ella. A modo de curiosidad, tendremos una breve conversación con Boba Fett y la aparición, a modo de homenaje, de un hombre gordo que se hacía pasar por Jabba, en referencia a la escena original del Episodio IV. Para más información sobre el personaje, os remitimos a este artículo.

    Mara Jade como Arica

    And Then There Were Some: The Gamorrean Guard’s Tale (William F. Wu)

    En este relato recuperamos de nuevo la trama del asesinato de Phlegmin, el ayudante de cocina, pero desde el punto de vista de Gartogg, un guardia gamorreano. Tendremos las mismas conversaciones con los otros personajes, en un efecto Rashomon, pero desde un punto de vista más distendido. Los gamorreanos no son los seres más inteligentes de la galaxia, pero es que encima ellos mismos consideran estúpido a Gartogg. Obsesionado con destacar para poder ir en la barcaza de Jabba, no tendrá otra idea mejor para investigar el asesinato que pasear día y noche con el cadáver al hombro. Si bien aparecerá en varios relatos de esta antología, no lo encontraremos en más libros.

    Old Friends: Ephant Mon’s Tale (Kenneth C. Flint)

    La historia del chevin Ephant Mon nos ofrece un poco de esperanza dentro del antro de maldad que es el palacio de Jabba. Este chevin, uno de los pocos amigos sinceros del hutt, es el encargado de descubrir los complots que están desarrollándose para acabar con el señor del crimen, ya que muchos años antes, este le salvó la vida. Pero los planes que están tramando la Dama Valarian desde el Déspota Afortunado, los propios esbirros de Jabba o el Imperio, no son nada comparados con la amenaza que supone la llegada de los héroes de la Rebelión, que Ephant Mon descubrirá tras hablar con Luke. Este personaje, que también aparecerá en la monumental Darth Plagueis, toma su nombre de Elephant Man, el «hombre elefante», apodo por el que era conocido Joseph Merrick.

    Goatgrass: The Tale of Ree-Yees (Deborah J. Ross, como Deborah Wheeler)

    Pasamos a la historia de Ree-Yees, que pese a iniciarse otra vez con la muerte del ayudante del cocinero, se desvía por otros derroteros para narrarnos otra conspiración contra Jabba: la que él mismo está llevando a cabo como infiltrado del Imperio. Su plan es explotar la barcaza con un detonador termal, pero se complicará con el citado asesinato y la posterior llegada de los rebeldes. Destaca un breve pasaje en el que, deambulando por pasillos poco transitados del palacio, llega a una sala donde están los cerebros de los monjes b’omarr. Su nombre deriva de «three eyes», y destaca, aún pese a que supone una contradicción con la continuidad, su aparición en un video de seguridad de la atracción Star Tours.

    And the Band Played On: The Band’s Tale (John Gregory Betancourt)

    En el relato de la banda conoceremos a los músicos del palacio, pero también recuperaremos a otros viejos conocidos: Figrin D’an y los Modos Nodales, que ya vimos en la anterior antología. El grupo de Evar Orbus, compuesto por él mismo, la vocalista Sy Snootles, Max Rebo y Droopy McCool —más conocido este último por su alias, Snit—, llegará a Mos Eisley para trabajar en la cantina de Chalmun, pero para su sorpresa, la banda de biths, pretendiendo ayudarles, les tenderán una emboscada en la que morirá su líder. Necesitando un nuevo trabajo, se renombrarán como «La banda de Max Rebo» y firmarán un contrato de por vida con Jabba a cambio de comida. En el palacio no les irá tan mal, pero la llegada de los rebeldes cambiará todo. Como curiosidad, señalar que el nombre real de Max Rebo, Siiruulian Phantele, se desveló en Who’s Who in the Max Rebo Band, un artículo publicado en la Star Wars Insider #76.

    La banda de Max Rebo

    Of the Day’s Annoyances: Bib Fortuna’s Tale (M. Shayne Bell)

    Este es uno de los grandes relatos de la antología. Bib Fortuna, mayordomo de Jabba, no solo es consciente de las catorce conspiraciones en marcha para acabar con el hutt, sino que está llevando a cabo su propio plan para hacerse con el poder, aliado con los monjes b’omarr, que quieren recuperar el palacio. Además, está tramando su vuelta triunfal a Ryloth, de donde fue exiliado y odiado desde que condujo a sus habitantes a la esclavitud al iniciar el comercio con especia ryll. Su plan se precipitará cuando Jabba decida ajusticiar a Nat Secura, su protegido, y al que necesitaba para legitimar el regreso a su planeta natal. Los monjes b’omarr, a los que una vez que alcanzan la iluminación se les extrae el cerebro para que mediten libres de ataduras físicas, tendrán la solución para este contratiempo, pero como todo el mundo en el palacio, también tienen sus propios planes. Además de en esta antología, Fortuna aparece en multitud de novelas del Universo Expandido.

    The Great God Quay: The Tale of Barada and the Weequays (George Alec Effinger)

    La historia de Barada y los weequay recupera el tono humorístico para ofrecernos un relato muy tangencial. Por un lado, tenemos a Barada, el encargado de mantenimiento de la barcaza, que descubrirá el cadáver de Ak-Buz, el capitán weequay que la pilotaba, lo que llevará a los otros miembros de su especie a investigar el caso. Pero si los gamorreanos no son muy listos, los weequay tampoco los superan, y utilizando una esfera —a la que adoran en representación de su dios—, y que únicamente da respuestas sin sentido, aunque ellos no lo sepan, irán desvelando una supuesta conspiración con una bomba, que en el fondo tampoco se alejará mucho de la realidad. El nombre de Barada, así como el de los niktos, proviene de «Klaatu barada nikto», frase que aparecía en la película Ultimátum a la Tierra. Otra referencia es la esfera que adoran los weequay, que es una alusión a la Bola 8 Mágica, un juguete idéntico a una bola de billar negra que se usa para adivinar el futuro. Barada solo aparecerá en esta antología y en la historia de Dengar, que veremos en el siguiente libro.

    A Bad Feeling: The Tale of EV-9D9 (Judith y Garfield Reeves-Stevens)

    Este relato se aleja de las tramas típicas que hemos visto hasta ahora para desarrollar una historia con bastante miga, plagada de elementos de terror. La narración empieza en Bespin, muchos años atrás, cuando un androide, EV-9D9, que ha destruido la cuarta parte de sus congéneres en la Ciudad de las Nubes, logra fugarse, siendo testigos Lando y 12-4C-41, un droide de tráfico. En el presente, su trabajo en el palacio consiste en organizar a los droides que van llegando, además de torturarlos sádicamente. Pero sus circuitos lógicos detectarán que algo extraño está pasando cuando aparezcan C-3PO y R2-D2, justo cuando pueden cubrir unas plazas que, misteriosamente, acababan de quedar vacantes. EV-9D9 descubrirá que Lando se ha infiltrado en el palacio bajo el seudónimo de Tamtel Skreej, pero confundirá tanto sus motivaciones como a su verdadero enemigo. A este droide, además de en esta antología, lo encontraremos en el relato Lando Calrissian: Idiot’s Array, publicado originalmente en la web Hyperspace.

    EV-9D9

    A Free Quarren in the Palace: Tessek’s Tale (Dave Wolverton)

    La historia del quarren Tessek es muy parecida a la de Bib Fortuna. Durante su trabajo como contable de Jabba, ha ido desviando dinero del hutt a diversos negocios y cuentas con la intención de matarlo y ocupar su lugar. Conspirando con Talmont, el prefecto imperial, y la Dama Valarian, planea hacer explotar la barcaza de Jabba y escapar a tiempo en un esquife. Pero todo se complicará cuando el sofocante calor extremo del Mar de Dunas empiece a mermar su salud, ya que necesita constantes baños de agua para sobrevivir. Igual que Barada, aparecerá en esta antología y en el relato de Dengar, además de en la tira A New Beginning, de Archie Goodwin (pendiente de publicación en español en el futuro Las tiras de prensa clásicas de Planeta Cómic), pero como apunte indicar que en el borrador de El ataque de los clones estaba previsto que fuera un senador quarren, personaje que al final fue renombrado como Tikkes.

    Tongue-tied: Bubo’s Tale (Daryl F. Mallett)

    Este es, con diferencia, el relato más breve de la antología. Nos habla de Buboicullaar —más conocido como Bubo—, la rana-perro macho, y cierra un fleco que había quedado suelto de la historia de Ree-Yees: Bubo se había comido la pieza del detonador que necesitaba el gran, y por eso no la encontraba. Vemos también su amistad con el b’omarr Evilo Nailati y cómo después de la caída de Jabba, su cerebro será extraído para meditar con los otros monjes. Solo lo encontraremos en esta antología.

    Out of the Closet: The Assassin’s Tale (Jennifer Roberson)

    En este relato recuperamos a Dannik Jerriko, el anzati que conocimos en la historia Soup’s On: The Pipe Smoker’s Tale de la anterior antología, por lo que la escritura seguirá el mismo estilo introspectivo en primera persona. Sigue viviendo a base de la «sopa», la esencia vital de sus víctimas, lo que le llevará a cometer un error. Por fin sabremos quién fue el asesino del ayudante de cocina, veremos el encontronazo que tiene Jerriko con la bailarina Yarna, de la que hablaremos en breve, y descubriremos su ansia por beber la esencia de Han Solo y de Luke, al que reconoce de cuando lo vio con Obi-Wan en la cantina, además del mismísimo Jabba. Más allá de estos dos relatos, podemos encontrarlo en la juvenil Galaxy of Fear: Ghost of the Jedi, situada cronológicamente entre ambos.

    Shaara and the Sarlacc: The Skiff Guard’s Tale (Dan’l Danehy-Oakes)

    Este relato repite el punto de vista en primera persona del narrador, pero en lugar de los pensamientos, tenemos un monólogo. De camino al Gran Pozo de Carkoon, un guardia del esquife le cuenta a Boba Fett la historia de su hermana, Shaara, y cómo consiguió sobrevivir al sarlacc, siendo, en un principio, el único caso conocido hasta ese momento. Perseguida por soldados imperiales, Sahaara huía por el Mar de Dunas hasta que se topó accidentalmente con el monstruo. Ataviada como un droide, ya que venía de trabajar disfrazada en una cantina, y pese a que los tentáculos la habían atrapado, el sarlacc la lanzó fuera del pozo, siendo el destino de los soldados el contrario. Muchas teorías se dieron al respecto, pero sus padres contaban que el sarlacc no se comía a las personas de buen corazón. Tanto el guardia como su hermana únicamente aparecerán en esta historia.

    A Barve Like That: The Tale of Boba Fett (Daniel Keys Moran, como J. D. Montgomery)

    Igual que ocurría en la primera antología, este relato lo vimos ya en la retrospectiva sobre Boba Fett. Se trata quizás de la historia más importante del libro para el resto del Universo Expandido, ya que vemos cómo Boba Fett consiguió escapar del sarlacc. Atrapado en el estómago de este, entrará en contacto telepático con Susejo, una antiquísima víctima que fusionó su mente con la del monstruo antes de que su cuerpo se descompusiera, y a través de una mezcla de recuerdos y realidad, Boba Fett irá poco a poco consiguiendo su objetivo. Esta historia, como veremos en la siguiente antología, enlazará con la de Dengar. En cuanto a Susejo, solo lo tendremos en este relato. Este será la primera vez que el autor del relato, Daniel Keys Moran, comience a usar el seudónimo J.D. Montgomery, en respuesta a los problemas y elementos censuradores que Lucasfilm empezó a aplicar en sus escritos; una cuestión que podéis extender con la lectura del artículo Censura, imposiciones y sorpresas, publicado en la revista Biblioteca Jedi #2

    Boba Fett escapando del sarlacc

    Skin Deep: The Fat Dancer’s Tale (A. C. Crispin)

    En este último relato de la antología conocemos a Yarna, la bailarina askajiana de Jabba. Situada tras la muerte del hutt, la historia complementa la de Dannik Jerriko,  y nos contará la travesía que emprenderá por el desierto, junto al cazador Doallyn, para llegar a Mos Eisley y poder recuperar a sus hijos. Pero las interminables dunas encierran muchos peligros, entre ellos, un enorme dragón krayt que les sorprenderá cuando falte poco para que lleguen a su destino, a lo que se sumará la escasez de cápsulas de hidrón-tres, un gas que necesita Doallyn para respirar. Tanto Yarna como Doallyn, únicamente aparecerán en este libro.

    TALES OF THE BOUNTY HUNTERS

    En esta tercera antología, la última coordinada por Kevin J. Anderson, encontramos varios cambios respecto a los dos libros anteriores. Publicada también en 1996, en este caso en diciembre, el libro reúne únicamente cinco historias, de mayor longitud, en las que se abordará el pasado y el futuro de los seis cazarrecompensas que vimos en el Episodio V a bordo del super destructor estelar Ejecutor.

    Tales of the Bounty Hunters

    A diferencia de las dos anteriores antologías, los relatos no se circunscriben a un lugar concreto, ya que la intención es desarrollar los personajes más allá de cómo llegaron al encuentro con Darth Vader. Todos tendrán una motivación para aceptar el trabajo: ora por diferencias pasadas con Han Solo, ora por intereses personales. Además, algunas historias se entrecruzarán entre ellas, al mismo tiempo que otros personajes secundarios intervendrán de manera decisiva. Señalar que estos cazarrecompensas, al ser tan conocidos, han protagonizado multitud de obras, por lo que no nos detendremos en citar otras historias en las que aparecen.

    En cuanto a los autores, todos repiten de las dos anteriores antologías: Kevin J. Anderson, que sigue como editor, Dave Wolverton, Kathy Tyers, M. Shayne Bell y Daniel Keys Moran, que recupera su nombre tras usar el pseudónimo J. D. Montgomery.

    Darth Vader con Dengar, IG-88, Boba Fett, Bossk, 4-LOM y Zuckuss

    Therefore I Am: The Tale of IG-88 (Kevin J. Anderson)

    En esta primera historia, vamos a conocer el desarrollo vital de IG-88. El relato arranca con su activación en los laboratorios Holowan, fruto del proyecto Phlutdroid, consistente en el desarrollo de unos droides asesinos a partir de otros modelos IG de las Guerras Clon. Este experimento será todo un éxito, e IG-88 escapará al planeta factoría Mechis III, donde planeará una revolución droide galáctica para hacerse con el poder, utilizando para ello la Segunda Estrella de la Muerte. Como curiosidad, indicar que existen cuatro droides IG-88, numerados de la A a la D, entre los que destacará como cazarrecompensas IG-88B, que es a quien veremos en la película.

    Payback: The Tale of Dengar (Dave Wolverton)

    Pasamos después al relato de Dengar, que tiene un tono tan diferente que incluso podríamos calificar de romántico. Nacido en Corellia, igual que Han Solo, tuvo un incidente con él en una carrera que casi le costó la vida, convirtiéndolo en un medio ciborg con habilidades superiores a las humanas. La historia arranca con un encargo para matar al representante imperial en el planeta Aruza, en el que rescatará a una nativa, Manaroo, que, con el paso del tiempo, se convertirá en su pareja. Perseguido por el Imperio, y trabajando como mercenario, la historia dará muchas vueltas, siempre en torno a su venganza personal contra Han Solo. Como hemos mencionado en A Barve Like That: The Tale of Boba Fett, en esta historia tendremos el rescate de Boba Fett tras escapar del sarlacc, hecho que volvería a ser narrado en la novela La armadura mandaloriana.

    The Prize Pelt: The Tale of Bossk (Kathy Tyers)

    La tercera historia, centrada en el trandoshano Bossk, es quizás la más independiente de las cinco. Dos cazarrecompensas, la humana Tinian y el wookiee Chenlambec, le engañarán para acompañarlo en su búsqueda de Han Solo, con una pista falsa que los conducirá al planeta Lomabu III. Allí tienen la doble intención de entregar a Bossk a las autoridades imperiales y liberar a los wookiees que hay en la prisión imperial de ese planeta para llevarlos con la Rebelión. Bossk, que sigue un culto basado en la caza de wookiees, estará en continuo conflicto con Chenlambec, del que duda que sea capaz de traicionar a su propio pueblo. De Tinian hablaremos un poco más en el relato Tinian on Trial, de la siguiente antología.

    Of Possible Futures: The Tale of Zuckuss and 4-LOM (M. Shayne Bell)

    En la introducción de esta antología hablábamos de cinco relatos, pero seis cazarrecompensas, y es que en esta historia tenemos un dúo protagonista: el gand Zuckuss y su socio, el droide 4-LOM. El plan de ambos pasará por rescatar una nave rebelde que logró salir del planeta Hoth, pero que quedó atrapada en órbita, con la intención de infiltrarse en la Rebelión y así capturar a Han Solo. El personaje de Zuckuss, pese a que luego sufrió varias retcons, aquí se nos presenta como un ser sensible a la Fuerza que, a través de la meditación, discierne los diferentes futuros posibles en base a las acciones que podrían tomar. Junto a él, 4-LOM, un antiguo droide de protocolo que se autorreprogramó como cazarrecompensas, y que aspira a poder conseguir esa capacidad de predicción. El plan poco a poco se irá complicando, ya que Zuckuss necesita tratamiento médico urgente, lo que derivará en otras posibilidades que no habían previsto. Es a partir de este relato en el que los destinos de ambos personajes se unirán para con el resto de material Leyendas y hasta del nuevo Canon, convirtiéndose en una pareja inseparable.

    The Last One Standing: The Tale of Boba Fett (Daniel Keys Moran)

    Este relato, que también habíamos reseñado en el artículo sobre Boba Fett, comienza con su exilio del planeta Concord Dawn, acusado de asesinato. Jaster Mereel, nombre real de nuestro protagonista, emprenderá una carrera como cazarrecompensas bajo la identidad de Boba Fett, paralela en muchas ocasiones a la de Han Solo, como contrapunto moral de este. En este relato, a modo de cierre de una trilogía personal del autor, recuperamos también el personaje del devaroniano Kardue’sai’Malloc, al que conocimos en la primera antología, en la historia Empire Blues: The Devaronian’s Tale, enlazando ambas tramas. Señalar que todo el pasado de Boba Fett como Jaster Mereel fue retrocontinuado en El ataque de los clones, así como en otros productos derivados de la película que entrarían más en detalle, como fue el caso del cómic Jango Fett: Temporada de caza, por lo que este relato, al menos en ese aspecto, quedaría relegado al limbo de las curiosidades para los lectores acérrimos.

    TALES FROM THE EMPIRE

    Una vez vistas las tres antologías editadas por Kevin J. Anderson, con relatos creados expresamente para estas, y siempre orbitando un acontecimiento común, pasamos a Tales from the Empire. Este volumen, publicado en noviembre de 1997, recopilaba historias que ya habían aparecido en la Star Wars Adventure Journal. Estuvo a cargo de Peter M. Schweighofer, que era el editor de la citada publicación. Como veremos a continuación, el título fue una excusa para englobar todas estas historias, independientes entre sí, y que no necesariamente están relacionados con el Imperio ni protagonizadas por personajes afines a este. Así mismo, la portada, obra de Matt Busch, tampoco juega a favor del contenido, ya que Boba Fett, si bien aparece de pasada en uno de los relatos, únicamente es utilizado como reclamo visual. Indicar que todas estas historias fueron publicadas en la Adventure Journal antes de que aparecieran las tres antologías que hemos visto, por lo que aquí tendremos el origen de algunos personajes que ya hemos conocido.

    Tales from the Empire

    First Contact (Timothy Zahn)

    En la primera historia, aparecida en el número debutante de la publicación, nos encontramos con Talon Karrde, un personaje que tuvo mucho desarrollo en el Universo Expandido. Situada un año antes de Heredero del Imperio, nos narra una misión encubierta al planeta Varonat, donde un krish llamado Gamgalon organiza safaris para cazar morodins, unos animales de gran tamaño. Lo que parece un pasatiempo para ricos ociosos, esconderá una trama mucho más compleja, a lo que se sumará el encuentro de Karrde con otro de los personajes creados por el autor, Mara Jade, aquí bajo el alias de Celina Marniss.

    Tinian on Trial (Kathy Tyers)

    En este segundo relato debutó el personaje de Tinian —concretamente  en el #4 de la publicación original—, aunque en este artículo ya hemos hablado de ella en Tales from the Bounty Hunters, en una historia que se situaba cronológicamente después de la que nos atañe. En esta ocasión, nos remontamos al 1 ABY, cuando nuestra protagonista tiene dieciocho años, para conocer el hecho que marcó su vida e iniciará su lucha contra el Imperio. En la presentación de una armadura con un escudo de energía que ha desarrollado su abuelo, el industrial armamentístico Strephan I’att, el moff Eisen Kerioth exige que sea ella la que se enfunde el traje para demostrar su eficacia. Las mentiras del moff precipitarán su huida, abandonando a su pareja, Daye, sensible a la Fuerza, y al que cree muerto, además de al wookiee Wrrlevgebev y a su familia. Para lograr salir del planeta, de nombre Druckenwell, encontrará ayuda donde menos se lo espera: en una banda de música. Además del citado relato de Bossk, la historia de Tinian seguiría desarrollándose en To Fight Another Day y Only Droids Serve the Maker, ambos publicados en la Adventure Journal. Como curiosidad, y al tratarse de la primera aparición del personaje, explicar que el nombre de Tinian proviene del galés Tine éan, que podría traducirse como pájaro de fuego, y que igual que el personaje homónimo de Lady Firebird de otras novelas no galácticas de la autora, está inspirado en el ballet El pájaro de fuego de Ígor Stravinsky.

    The Final Exit (Patricia A. Jackson)

    En esta historia conocemos al antiguo Inquisidor imperial Adalric Cessius Brandl, que, tras desertar, huyó por la galaxia hasta que fue encontrado por otro inquisidor llamado Tremayne, en el planeta Najiba. Después de enfrentarse, contratará los servicios del contrabandista Thaddeus Ross y su nave Kierra para viajar a Trulalis, su planeta natal, para reencontrarse con su esposa y su hijo. Brandl, que había sido actor de joven, descubrirá que no es tan bien recibido en el planeta como pensaba, lo que le llevará a activar un transpondedor para que el Imperio lo encuentre y detenga. Pero no todo es lo que parece, ya que esto forma parte de un plan de Brandl para fingir su muerte y poder regresar con su familia. Su historia continuaría en el relato Uhl Eharl Khoehng, que veremos en la siguiente antología. Como apunte, el personaje está inspirado en Ethan Brand, con que el prácticamente comparte apellido, protagonista de un relato corto de Nathaniel Hawthorne escrito en 1850.

    El Alto Inquisidor Tremayne

    Missed Chance (Michael A. Stackpole)

    Este relato se enmarca dentro del arco narrativo de las cuatro primeras novelas de la serie Ala-X, escritas también por Michael A. Stackpole, sirviendo de hecho como precuela al primer volumen: Ala-X, El escuadrón rebelde. En el lejano planeta Garqi, el prefecto Mosh Barris traza con su subalterno, Eamon Yzalli, un plan para acabar de un plumazo con una emergente célula rebelde. Con la ayuda de Corran Horn, un antiguo miembro de la Fuerza de Seguridad de Corellia, los rebeldes, liderados por Dynba Tesc, conseguirán escapar de la prisión, pero salir del planeta y unirse a la Nueva República será más complicado de lo que piensan. Este relato supuso la primera y única aparición de Dynba Tesc, pero servía para dar un contexto previo a Corran Horn, recuperando de paso el personaje de Barris, que había sido creado por Timothy Zahn para Mist Encounter, donde se narraba el primer encuentro entre Thrawn y el Imperio.

    Retreat from Coruscant (Laurie Burns)

    Esta historia se sitúa entre la Trilogía de la Nueva República y el cómic Imperio Oscuro, para contarnos, desde el punto de vista de un carguero mensajero, la evacuación de Coruscant por parte del gobierno de la Nueva República ante la llegada de las tropas imperiales a la capital. La protagonista, Taryn Clancy, junto con su compañero de tripulación, Del Sato, serán reclutados por Garm Bel Iblis para transportar información sobre la nueva ubicación de la flota rebelde, utilizando su nave mensajera como tapadera para poder cruzar los controles imperiales. A estos dos se sumará el coronel Jak Bremen, personaje creado para el tercer volumen de la citada trilogía, además de una aparición puntual de Mara Jade. Este relato será la única aparición de Clancy y de Sato, por lo que, tras su incorporación a las líneas rebeldes, no sabremos ya más de ellos.

    Garm Bel Iblis

    A Certain Point of View (Charlene Newcomb)

    En este caso, vamos a hablar primero del trasfondo editorial, ya que el origen de este relato es curioso. En 1989, West End Games publicaba el libro de rol Riders of the Maelstrom, escrito por Ray Winninger, y que contaba con una llamativa portada a cargo de Daniel Horne, en la que se veía a tres personajes alrededor de un tablero de juego holográfico. Para la Adventure Journal #8 se le encargó a Charlene Newcomb que escribiera una historia a partir de esta ilustración, de manera que pudiera incluirse en la publicación, acompañando al relato. Así pues, los personajes se convirtieron en parte de la tripulación del Kuari Princess, un crucero de lujo que realizaba la ruta entre Endoraan y Mantooine, atravesando la nebulosa Maelstrom. La protagonista, Celia Durasha, se encontrará con un antiguo amante, Adion Lang, que tiene la misión encubierta de arrestar a Detien Kaileel, de quien sospecha que roba armas para los rebeldes. La historia se sitúa justo en paralelo a la destrucción de Alderaan y juega con la bondad y maldad de ambos bandos, diferentes según el punto de vista. La trama sobre Durasha y Lang continuaría en el relato Crimson Bounty, publicado en el #14.

    Blaze of Glory (Tony Russo)

    En este relato, situado después de Imperio Oscuro, conocemos a un grupo de mercenarios, los Lunas Rojas, que realizan operaciones encubiertas para la Nueva República. Brixie Ergo es la nueva incorporación de este equipo, formado por Lex Kempo, Hugo Cutter y el trunsk Sully Tigereye, cuya misión será liberar a unos niños, hijos del embajador de Cantras Gola, que los esclavistas del gremio karazak tienen retenidos en una base del selvático planeta Gabredor III. El éxito de esta misión podría conllevar que Cantras Gola, actualmente controlado por el Alineamiento Pentaestrella, pase a la Nueva República. Ninguno de estos personajes y organizaciones aparecerán en más relatos, pero sí que fueron desarrollados en los artículos de la publicación y en aventuras de rol. Destaca especialmente el Alineamiento Pentaestrella, una dictadura imperial independiente creada tras la muerte del Emperador que ayudó en las campañas posteriores contra la Nueva República, hasta que se unió formalmente al Remanente Imperial.

    Símbolo del Alineamiento Pentaestrella

    Slaying Dragons (Angela Phillips)

    Este relato, quizá un poco más juvenil que los demás, nos narra los entresijos de la familia Voorson, naturales de Kuat, y cuyos miembros han trabajado durante muchas generaciones en los astilleros. Situado tres años después de la destrucción de Alderaan, está protagonizado por Shannon, una niña prodigio de la informática, capaz de piratear los sistemas imperiales. Pero cuando ella y sus padres reciben la visita de su primo Deen para que le consiga un generador de energía clase Colonia 23669 para sus operaciones con los rebeldes, todo cambiará. Ante la negativa de sus padres de sabotear las instalaciones imperiales, y movida por el resentimiento por la destrucción de Alderaan y toda su cultura, Shannon decidirá ayudarle. Ninguno de estos personajes tuvo continuidad en otros relatos, pero ilustraba un poco más el funcionamiento de los astilleros de Kuat durante la época imperial.

    Do No Harm (Erin Endom)

    En esta historia, seguimos a la médico Aurin Leithen en su primera misión rebelde, como parte de un comando que tiene que liberar al senador Gebnerret Vibrion, prisionero en la cárcel imperial de Selnesh. Leithen ha sido reclutada, ya que Vibrion padece el síndrome de Zythrom, que requiere continuas inyecciones de un fármaco llamado clondex para sobrevivir. Pero los mandos rebeldes le ponen en la tesitura de que si no es posible rescatarlo, deberán matarlo para que no pueda revelar información, lo que choca con nuestro equivalente del juramento hipocrático: en este caso, no hacer daño. Además, Leith no solo se verá envuelta en este dilema con Vibrion, ya que, para llegar hasta él, tendrán que enfrentarse a los soldados imperiales, a los que, en caso de combate, tendrá que herir o matar para conseguir el objetivo. Esta sería la única aparición de estos personajes.

    Side Trip (Timothy Zahn y Michael A. Stackpole)

    En este relato recuperamos personajes ya creados por ambos autores, con una historia dividida en cuatro partes que, por su longitud, podría considerarse una novela corta. Los contrabandistas Haber Trell y Maranne Darmic son interceptados por un destructor estelar mientras transportaban, camuflados, armas y a dos agentes rebeldes: Riij Winward y Rathe Palror. Pensando que únicamente se dedican al contrabando, el capitán Niriz les chantajea para que realicen una misión en Corellia, donde deberán entregarle una mercancía a Borbor Crisk, un señor de la guerra rival de Zekka Thyne, al que apoya el sindicato Sol Negro. Para asegurarse de que cumplen la misión, les acompañará Jodo Kast, un cazarrecompensas con una armadura mandaloriana muy similar a la de Boba Fett. Además, en Corellia se les unirán los agentes de seguridad encubiertos Corran Horn y su padre, Hal Horn. Todo se irá complicando, ya que en el relato también intervendrá Thrawn sin que los protagonistas lo sepan. Si bien Haber Trell, Maranne Darmic y Rathe Palror no aparecerán en más historias, tenemos a viejos conocidos como Corran Horn o Thrawn, sin olvidar que Riij Winward aparecía en el relato de las hermanas Tonnika de Tales from Mos Eisley Cantina. Además de Jodo Kast, personaje creado para el libro de rol Tatooine Manhunt y coprotagonista del cómic Boba Fett: Motores gemelos de destrucción. Toda la trama se sitúa dos años después de la destrucción de la Estrella de la muerte, por lo que nos permite conocer el pasado de estos personajes durante la trilogía original.

    Corran Horn

    TALES FROM THE NEW REPUBLIC

    Llegamos al último libro de esta serie, publicado dos años más tarde de su predecesor, en diciembre de 1999. Fue editado también por Peter Schweighofer, al que se unió Craig Carey, su sustituto en la Star Wars Adventure Journal y autor varios libros de rol de la saga. Si en la antología anterior todas las historias habían sido previamente publicadas en la susodicha publicación, en este caso tenemos una combinación de lo más variopinta: dos relatos originales, tres rescatados de números cancelados de la Adventure Journal, y el resto ya publicados en la misma. La organización es un poco caótica, ya que las historias no siguen ningún orden, ni, siendo sinceros, tienen mucho que ver con la Nueva República, salvo contadas excepciones y más como un contexto que por relevancia en la continuidad. De hecho, la historia estrella de esta antología, Interlude at Darkknell, se sitúa antes del Episodio IV, y la portada, obra de Paul Youll, está basada en la destrucción de la primera Estrella de la Muerte. Para ser fieles, analizaremos los relatos conforme están en el libro, aunque repetimos, no corresponde con el orden cronológico ni el de publicación original.

    Tales from the New Republic

    Interlude at Darkknell (Timothy Zahn y Michael A. Stackpole)

    La antología comienza con este relato dividido en cuatro partes y escrito a cuatro manos, situado en los prolegómenos del Episodio IV. El senador Garm Bel Iblis, tras sobrevivir a un atentado en su planeta, viajará hasta Darkknell, donde espera recibir una tarjeta de datos con información crucial sobre la Estrella de la Muerte. Pero esta será robada, sin conocer el contenido, por Moranda Savich, una ladrona a la que sigue la pista el agente de seguridad corelliano Hal Horn. A esta persecución se sumará Ysanne Isard, enviada por su padre, Armand Isard, el director de Inteligencia Imperial, quien quiere recuperar los datos a toda costa. En este relato, como es habitual, Zahn y Stackpole recuperan personajes creados en obras suyas anteriores. Por parte del primero, tenemos al senador Bel Iblis —que ya apareció tanto en la Trilogía de la Nueva República como dentro de este mismo artículo, al mencionarle en la historia Retreat from Coruscant—, Hal Horn, a quien ya vimos en el relato Side Trip, y a Moranda Savich, que debutó, ya anciana, en la castellanizada  Duología de la Mano de Thrawn. En cuanto a Stackpole, recupera a Ysanne Isard, la villana del primer arco argumental de la serie Ala-X, y nos da más trasfondo de su padre, Armand, que solo había sido mencionado.

    Jade Solitaire (Timothy Zahn)

    Esta historia, la segunda de Zahn en este volumen, iba a ser publicada en la cancelada Star Wars Adventure Journal #17. Funciona como precuela a la Trilogía de Corellia, narrando cómo Mara Jade consiguió su nave, la Jade’s Fire, y la entrada de la togoriana H’sishi en la organización de Talon Karrde. Sansia, la hija de Ja Bardin, un industrial con pocos escrúpulos, ha sido secuestrada por el pirata drach’nam Chay Praysh, que la retiene esclavizada junto a otras humanas en su fortaleza del planeta Makksre. Mara, que en esta época trabaja con Karrde, será chantajeada por Bardrin para que vaya a rescatar a su hija, si no quiere que este mate a su tripulación. Ella se dejará atrapar por la organización de Praysh, pero pronto descubrirá que no todo es como Bardrin le había contado. El personaje de Sansia, así como su padre y su némesis, fueron creados para esta historia, y será la única obra en la que aparezcan. 

    Jade’s Fire

    Gathering Shadows (Kathy Burdette)

    Este relato, escrito para la cancelada Star Wars Adventure Journal #16, sirve de precuela de las historias sobre el grupo de mercenarios Black Curs, publicadas en sus primeros números. Se sitúa dos meses después de la Batalla de Endor y nos narra el encuentro entre Jai Raventhorn, una agente rebelde, y Dick Harkness, un mercenario que estuvo al servicio de la Rebelión durante un tiempo. Ambos se despiertan en una celda de detención imperial a oscuras, en el planeta Zelos II, y poco a poco irán recordando cómo acabaron allí, mientras los hermanos Platt y Tru’eb Okeefe, compañeros de Dick, intentan rescatarlo. Todos estos personajes únicamente aparecerán en las historias sobre los Black Curs, escritas por el coeditor de esta antología, Peter Schweighofer, así como en la novela Ala-X, El escuadrón rebelde, de Michael A. Stackpole. Por cierto, también hay zombis.

    Hutt and Seek (Chris Cassidy y Tish Pahl)

    Esta historia, prevista para la cancelada Star Wars Adventure Journal #16, fue la primera aparición de Fenig Nabon y Ghitsa Dodger, dos contrabandistas y estafadoras corellianas. La narración se sitúa ocho años después del Episodio IV y, en ella, Fenig y Ghitsa contratan a Shada D’ukal y Dunc T’racen, dos guerreras mystril, para transportar a  unas bailarinas twi´lek hasta Nal Hutta. El relato abordará los conflictos morales que supone la esclavitud, ya que los cuatro personajes, al aceptar la misión, serán colaboradores necesarios de esa lacra. A Fenig y Ghitsa las volveremos a ver al final de esta antología, mientras que Shada ya apareció en el relato Hammertong: The Tale of the «Tonnika Sisters». Como curiosidad, señalar las referencias a El cortejo de la princesa Leia, ya que Fenig está enamorada de Han Solo.

    Las protagonistas de Hutt and Seek

    The Longest Fall (Patricia A. Jackson)

    Pasamos ahora a este relato, el más breve de la antología, que fue publicado en el #11 de la Star Wars Adventure Journal. Situado poco después de la Batalla de Hoth, en esta historia conoceremos a Jovan Vharing, el capitán del destructor Interrogador, nave comandada por el Alto Inquisidor Tremayne. Después de una misión con resultados catastróficos, llevada a cabo por un oficial a su cargo, Vharing se presentará ante Tremayne, que lo asfixiará con la Fuerza. En el lapso que dura este tormento, veremos cómo fue su meteórica carrera hasta capitán, así como sus planes para cuando vuelva al puente de mando. Este relato será el único en el que aparezca este personaje, pero, en cambio, al Alto Inquisidor Tremayne pudimos verlo en el relato The Final Exit, de la anterior antología.

    Conflict of Interest (Laurie Burns)

    Si en Hutt and Seek se trataba la esclavitud y los conflictos morales de ser cómplice de ella, en esta historia autoconclusiva, situada siete años después de la Batalla de Yavin, y publicada en el Star Wars Adventure Journal #13, se explora el colonialismo y cómo afecta a los nativos. Los agentes Selby Jarrad, Cobb Vartos y Claris, de la Nueva República, son enviados al planeta Verkuyl, productor de bacta, para obligar al gobernador imperial Parco Ein a rendirse. Selby entrará en contacto con Daven Quarle, consejero de Ein y nieto del fundador de la colonia —iniciador de la explotación del bacta—, que le hará ver la realidad del planeta y sus trabajadores, quienes han mejorado desde que el Imperio se hizo cargo. Cuando los otros dos agentes sean capturados, deberá decidir si llevar a cabo su misión para que la Nueva República se apodere del planeta y controle el bacta, o si, en el fondo, no hay mucha diferencia entre ellos, el Imperio o el abuelo de Quarden, que gobernaba como un tirano. Esta historia será la única en la que aparezcan todos estos personajes.

    No Disintegrations, Please (Paul Danner)

    En este relato, publicado en el #14, veremos a Boba Fett en todo su esplendor. La historia se divide entre el presente, situado en el 10 DBY, con un narrador contando una aventura del cazarrecompensas a unos niños en el planeta Ladarra, y el relato propiamente dicho, sucedido un año después del Episodio IV. En este, veremos la cacería que lleva a cabo un Boba Fett totalmente desatado, exprimiendo al máximo su arsenal y habilidades. Su objetivo, Rivo, ha robado información a Jabba, y se ha refugiado en las instalaciones comandadas por su hermano, el general imperial Gaege Xarran, en el planeta Vyrssa. El cazarrecompensas se enfrentará a todo un batallón imperial con tal de alcanzar a su presa, estrechando cada vez más el cerco. Esta historia autoconclusiva será la única en la que aparecen tanto los hermanos Xarran como el resto de imperiales de la base. 

    Boba Fett

    Day of the Sepulchral Night (Jean Rabe)

    Regresamos a Zelos II en una historia de piratas publicada en el #13, con una trama que, si bien se sitúa tras El retorno del Jedi, poco tiene que ver con los acontecimientos galácticos. Durante unas vacaciones en el planeta, la pareja de weequays Diergu-Rea y Solum’ke se unirán K’zk, un qwohog con el que han acordado repartirse un legendario tesoro oculto en el arrecife de coral del Gran Mar Zelosi, accesible únicamente durante el llamado «día de la noche sepulcral». En esta fecha, la cuarta luna del planeta se alinea con el sol, de manera que baja la marea y la entrada al arrecife se vuelve accesible. Pero lo que parecía muy sencillo se complicará cuando rescaten a dos corellianos supervivientes de un naufragío. Como decíamos, esta historia es bastante independiente, y ninguno de los personajes repetirá en otras historias.

    Uhl Eharl Khoehng (Patricia A. Jackson)

    Segundo relato de la autora en esta antología, en este caso publicado en el #8, en el que retoma la historia que inició con The Final Exit, pero cinco años más tarde. Fable Astin, rebelde sensible a la Fuerza, acude al planeta Trulalis para que Adalric Cessius Brandl la entrene, ya que está siendo perseguida por Vialco, un Jedi oscuro a las órdenes del Alto Inquisidor Tremayne. Pero durante su estancia en el planeta Fable se enamorará de Jaalib, el hijo de Adalric. La historia adquirirá toques shakesperianos, estableciendo paralelismos entre Uhl Eharl Khoehng, la obra teatral que representan los Brandl, y el devenir de los acontecimientos. Los hechos continuarían en Emanations of Darkness, pero no llegó a publicarse, aunque podéis leerla en dos partes aquí y aquí. Este será el único relato donde aparezcan Fable y Vialco. 

     Adalric Cessius Brandl como actor

    The Last Hand (Paul Danner)

    Este relato, publicado en el #13, sería el más inocente de la antología, pero incluye un detalle clásico de la ciencia ficción. La historia es muy sencilla: pese a vivir en la época imperial, ya que estamos en el 1 DBY, Nyo, un chico sensible a la Fuerza, quiere conseguir una espada láser para convertirse en un Jedi. Apostará todos sus créditos en una partida de sabacc, pero cuando está a punto de perder todo, será ayudado por Kinnin Vo-Shay, un piloto que quedó atrapado en un agujero negro durante cincuenta años sin envejecer, logrando salir con la ayuda del espíritu de la Maestra Jedi Aryzah. Estamos, por tanto, más allá de la historia de Nyo, ante uno de los pocos viajes en el tiempo que hay en la literatura de la saga, en este caso hacia el futuro. Ninguno de los personajes de esta historia aparecerá en más relatos.

    Simple Tricks (Chris Cassidy y Tish Pahl)

    Cerramos la antología igual que la empezamos, con una historia original, en este caso ambientada doce años después de la Batalla de Yavin, y que haría de puente entre la Trilogía de la Academia Jedi y La espada oscura. En el planeta Prishardia, Fenig Nabon y Ghitsa Dogder, personajes que ya vimos en Hutt and Seek, están estafando a los lugareños, diciéndoles que Ghitsa es una Jedi. Estos rumores llamarán la atención de Kyp Durron, que, bajo el alias de Zeth Fost, viajará al planeta para conocerla. Pero cuando llegue, Ghitsa habrá sido secuestrada, por lo que Fenig y Kyp tendrán que formar equipo para rescatarla, lo que no será fácil, ya que los dos arrastran un oscuro pasado. Fenig y Ghitsa repetirán en otro relato, A Credit for your Thoughts, publicado después, pero situado antes de los dos que hemos tratado en esta antología, mientras que Kyp Durron, creado para la citada trilogía, intervino en muchas novelas del Universo Expandido. Como curiosidad, hay que señalar que fue iniciado en la Fuerza por Vima-Da-Boda, personaje que ya vimos en este artículo.

    Aquí finalizamos este repaso por todos los relatos publicados en las antologías agrupadas bajo el título apócrifo Tales. Como habréis podido comprobar, especialmente con los dos últimos libros, estas historias son solo la punta del iceberg de toneladas de relatos cortos aparecidos en las publicaciones oficiales, muchas de corte roleras, de los años noventa. Esperamos que este artículo os sirva de guía en futuras lecturas, os haya descubierto historias y personajes interesantes —aunque algunos ya hayan caído en el olvido—, y que os anime a recuperar estas narraciones de una de las épocas más primigenias de la franquicia. Antes de despedirnos, expresar mi más sincero agradecimiento a Alberto Izquierdo y Lara Franco, tanto por la paciencia para revisar todo el texto, como también por añadir esas píldoras de conocimiento galáctico que solo ellos tienen. ¡Que la lectura os acompañe!

  • Ciencia de una Galaxia muy lejana: Escudos

    Por Diego Manuel Ruiz

    El concepto de campo de fuerza no es algo novedoso en la ficción, ya sea la de Star Wars en particular como en ciencia ficción en general. Desde el punto de vista de la física, el concepto de “campo” fue creado para explicar la acción a distancia de diferentes fuerzas, siendo las más perceptibles la gravedad, y las electromagnéticas. En general se lo suele definir como una distribución en el espacio de una magnitud física, y se lo suele representar como una superficie o una distribución líneal (imaginaria) sobre la cual actúan esas magnitudes. 

    En una nota anterior sobre los rayos tractores ya habíamos hablado sobre los campos gravitatorios y su acción dependiendo de la masa y la distancia; en esta ocasión hablaremos de los campos electromagnéticos. Se trata de un campo que tiene dos componentes que interactúan entre sí: un campo eléctrico y un campo magnético. En ambos casos depende de la presencia de cargas eléctricas, de la magnitud de estas y, como en el caso de la gravedad, de la distancia.

    El concepto de campo de fuerza en la ciencia ficción es el de una barrera de energía (a veces es invisible y a veces es simplemente translúcida pero opaca), capaz de bloquear la materia y/o la energía. En el caso de la saga, los campos de fuerza toman la forma y el nombre de “escudos deflectores” y los hay con distintas funciones: los que repelen partículas, los que repelen rayos y los escudos de concusión, que repelen objetos más grandes. En una de las primeras historias en comic publicadas por Marvel en 1978, ¡The Kingdom of Ice! en la revista Pizzaz, a estos dispositivos se lo llamó curiosamente “escudo de fuerza”, término que ciertamente debe haber resultado confuso.

    En todos los casos, para repeler ya sea materia como energía se necesita contar con muchísima energía, y para ello es necesario un generador para que alimente energéticamente al escudo. Esos generadores, dependiendo de la magnitud y la extensión del campo que producen, puede ubicarse en un planeta, una luna, una estación espacial, un edificio, un vehículo, un droide, una persona o lo que se les ocurra. A lo largo de la trilogía original los escudos tuvieron varias apariciones: Mientras el Halcón Milenario demuestra la capacidad de sus escudos deflectores en Una Nueva Esperanza, en El Imperio Contraataca los villanos logran su victoria en Hoth gracias a que sus AT-ATs logran destruir los generadores de escudos de la base rebelde, y en El Retorno del Jedi la gran victoria de la Alianza Rebelde se debe a que un grupo liderado por Han Solo logra destruir el generador del escudo que protegía a la Segunda Estrella de la Muerte.

    En la literatura también aparece gran cantidad de generadores de escudo como componente esencial de la historia. Una de ellas es el relato de los esfuerzos (infructuosos, por cierto) en la defensa de los generadores de escudo de la base de Hoth en Battlefront – Compañía Crepúsculo de Alexander Freed. También tenemos el generador de escudo de la República que toma Thrawn en la fábrica de droides de Mokivj, según se nos relata en Thrawn: Alianzas de Timothy Zahn; un escudo que luego será usado en la Batalla de Primea en Thrawn Ascendecia: El Caos Crece.

    Este tipo de escudos de uso protector y/o defensivo no debe concebirse como una espécie de “muro invisible”, que toma relevancia por su espesor o su densidad, sino que en realidad se trata de una capa de unas pocas moléculas de espesor, según nos cuenta el propio Lando en Lando Calrissian and the Flamewind of Oseon de L. Neil Smith. Esto tiene sentido, es particular cuando lo que se desea proteger es una nave pequeña o una persona, visto que no debería agregarle mucho peso al vehículo. A pesar de ello, en algunas situaciones se ha tomado la polémica decisión de no proveer de escudos deflectores a las naves; es el caso de los cazas TIE del Imperio, sobre los cuales se nos menciona tanto en leyendas (Sombras de Imperio de Steve Perry) o en el canon actual (Battlefront II – Escuadrón Inferno de Christie Golden).

    Otra de las grandes apariciones son los escudos que conforman una cúpula que protege una gran extensión en la superficie; puede tratarse de una ciudad, o un puesto de combate, como el escudo que podemos ver en la película The Clone Wars, que protege al ejército droide de los Separatistas en Christophsis y que debrán sortear y vencer Anakin y su nueva Padawan, una tal Ahsoka. Otro caso es la cúpula espacial invisible bajo la que reúnen cientos de Nihil, y que los protege del vacío espacial, según nos relata Luz de los Jedi de Charles Soule.

    Incluso algunos escudos llegan a ser energéticamente muy resistentes, como el que protege la estación espacial abandonada con la que se topan los protagonistas de En la Oscuridad de Claudia Gray durante la época de la Alta República, que posee un escudo capaz de resistir las inclemencias de la inestable estrella del sistema estelar en el que se encuentra.

    La fuerza que es capaz de resistir un escudo depende de varios factores: la distancia entre el proyector y el escudo, la eficiencia que posee, la potencia que necesita para funcionar (dada por el generador), y la extensión de la superficie que cubre. Suele ser necesario calibrarlo mediante la exposición a ondas sónicas, calor y emisiones electrónicas y de ese modo ajustarlo mediante un paquete de sofware, según se dice en Kinght Errant de John Jackson Miller. Esto significa que, dependiendo del tipo, magnitud, potencia y extensión del escudo, podría resultar vulnerado; por ejemplo, la mayoría de las naves de porte mediano o pequeño poseen escudos deflectores capaces de resistir gran cantidad de energía, pero si se logra concentrarla en un punto específico el escudo cederá, como menciona el propio Luke en primera persona en Heredero de los Jedi de Kevin Hearne. Más aún, en caso de ataques con armas tan potentes como las de la Estrella de la Muerte, los escudos (o cualquier otro tipo de defensa) resultan prácticamente inútiles según la novelización de Rogue One de Alexander Freed.

    Al igual que en las películas, los campos de fuerza actuales podemos diferenciarlos entre dos conceptos: aquellos que bloquean el paso de materia y dejan pasar la energía, y los que bloquean la energía, pero permiten pasar los objetos.

    En la novela infantil Aventuras en el Espacio Salvaje: El Frío de Cavan Scott, la nave Ave Susurro se encuentra sumergida bajo el agua y es gracias a que el escudo no deja pasar el agua que nuestros héroes logran salvarse. También Han y Lando tripulando el Chevalier, chocan contra un escudo que describen como una superficie invisible que se elevaba por el cielo en Ultima Oportunidad de Daniel José Older.

    Por el lado de los escudos que evitan el paso de la energía, tenemos aquel que tiene Mas Amedda en la sede del trono en Consecuencias: Deuda de Vida de Chuck Wendig, que menciona claramente que ese escudo solo bloquea los disparos de energía. No va a bloquear un objeto físico como su cuerpo”. El primer libro de la misma trilogía, Consecuencias, el mismo autor menciona que no se lograban obtener ningún tipo de lecturas de un yate (calor emitido, velocidad y trayectoria, escaneo de firmas biológicas) debido a los escudos del vehículo. Otro ejemplo lo vemos en La Amenaza Fantasma, donde los escudos Gungan repelen los disparos láser, pero no evitan el paso de los droides de combate de la Federación durante la Batalla de Naboo.

    También existen en la Galaxia escudos que no permiten el paso ni de la materia, ni de algunas formas de energía. El escudo que envuelve Scariff en Rogue One, por ejemplo, no permite ser atravesado por vehículos, pero tampoco deja salir las comunicaciones desde la superficie del planeta.

    Todas las características y particularidades hacen que los escudos no tengan solamente una función protectora, sino que en muchas ocasiones se les ha dado un uso táctico/estratégico para obtener ventaja en combate.

    Y si hablamos de estrategia, quien primero que nos viene a la mente es Thrawn. El Chiss no solo los utilizó preventivamente como hace en Decisiones de Timothy Zahn, en donde envía a quemar cien kilómetros de bosque alrededor del perímetro del generador y colocar una pequeña fuerza mecanizada de AT-AT y vehículos de asalto pesados bajo el escudo-paraguas. Incluso usó su ingenio en La Última Orden (del mismo autor) para engañar a toda la galaxia para hacerles creer que lograba atravesar los escudos planetarios mediante una estratagema ingeniosa (haciendo coincidir el momento en que un laser incide el escudo, con el disparo de un artefacto en el interior que lanzaba el rayo desde el punto interior de la cúpula, simulando de esta forma que el haz del rayo continuaba y atravesaba el escudo.

    Otro de los grandes estrategas de la saga, Han Solo, se aprovechó de la energía residual de la descarga de los escudos de una torre generadora, para lograr una sobrecarga y hacer volar toda la torre, en Han Solo: Mas Allá de las Estrellas de Brian Daley; también nuestro bandido/genreal preferido logró atravesar los escudos de la Base Starkiller en El Despertar de la Fuerza aprovechando la hipervelocidad para lograr evitar el barrido de frecuencia de los mismos. Por otra parte, a los escudos pequeños se les ha dado otro uso ingenioso: en lugar de usarlo para proteger a quien esté en el interior, también puede servir para evitar que los que estén dentro no puedan salir, lográndose así una celda de energía. Es lo que hacen las tropas de Grievous con Obi-Wan Kenobi, Anakin Skywalker y el Canciller Supremo Palpatine dentro de la nave separatista en La Venganza de los Sith.

    Por otro lado, también existen los escudos portátiles personales, que utilizan generadores mucho más compactos que proyectan un escudo de poca extensión, capaz de proteger a uno o pocos individuos. Los casos más representativos en el cine son los que tienen los droidekas o los que utiliza el ejército Gungan en Episodio 1; Pero también aparecen en algunas novelas como El Más Buscado de Rae Carson (en el canon actual) o Fate of the Jedi: Ascension de Christie Golden (Leyendas).

    En nuestro planeta en la actualidad, dentro del campo de desarrollo de tecnología militar se están haciendo los primeros avances en ambos tipos de escudos protectores. El Laboratorio de Ciencia y Tecnología para la Defensa del Reino Unido está desarrollado un concepto llamado “armadura eléctrica”, un sistema que utiliza supercapacitores que acumulan carga eléctrica en tal cantidad que cuando se acerca un vehículo o un misil sean capaces de rodearlo externamente con electricidad y repeler ese objeto cargado

    Por otro lado, la idea para repeler la energía es producir un campo de plasma. El plasma es un estado de la materia, que podría describirse como un gas en el cual existen cargas eléctricas presentes (es el estado más habitual en las estrellas).

    La idea de este tipo de defensa es generar una capa de plasma, cuya carga puede manipularse mediante imanes, y así repeler cierto tipo de radiación electromagnética. El mayor problema radica en la incapacidad para repeler los láser, pues al tratarse de luz visible, cualquier tecnología capaz de bloquearla, hará lo mismo con cualquier tipo de haz de luz visible, por lo que, si bien el campo podría repeler un láser, nos dejaría completamente a ciegas. En la novela de leyendas Riptide de Paul S. Kemp se menciona que al activarse el escudo “se extendían líneas de plasma rojo” alrededor de la nave, lo que sería un indicio de que vamos por buen camino.

    El concepto es una adaptación del efecto que ocurre en una de las capas superiores de la atmósfera (la termósfera o ionósfera) en donde la radiación solar produce iones, es decir, partículas cargadas eléctricamente, y éstos son capaces de bloquear las ondas de radio de baja frecuencia. Incluso este tipo de fenómeno atmosférico tuvo incidencia en la saga, pues en la novelización de El Ascenso de Skywalker de Rae Carson, donde se menciona que un Destructor Estelar no podía activar sus escudos mientras se encontrase dentro de la atmósfera eléctricamente cargada del planeta Exegol.

    Para finalizar tenemos también casos en los que a los escudos se les da un uso diferente, como en el caso de la minería. En el emprendimiento de extracción que Lando nos muestra en La Prueba de Troy Denning, se aprovechan los escudos para recubrir los cráteres producidos por la captura de astrolitos, para que el mineral no se desplace del interior y así no perder parte del producto.

    También a lo largo de las diferentes historias de la literatura galáctica han aparecido escudos más específicos, en los que intervienen algún tipo de fuerzas en particular, u otros que tienen la finalidad de proteger de ciertas formas de energía específica.

    En Thrawn Ascendencia: El Caos Crece, se menciona que en las Regiones Desconocidas se utiliza otro tipo de escudos similares, las “barreras electrostáticas”, que cumplen la misma función, pero resultan más débiles. Por otra parte, en Blanco Móvil – Aventura de la Princesa Leia de Cecil Castellucci y Jason Fry se utiliza un “escudo magnético”. En la mencionada Luz de los Jedi se nos cuenta que el crucero Nihil de Lourna Dee estaba equipado con deflectores de calor (Resulta curioso cómo le gustaban los escudos a los Nihil), algo que también vimos en Mustafar en La Venganza de los Sith. Y por el lado de las leyendas, en la antología Tales of the Mos Eisley Cantina editada por Kevin J. Anderson, uno de los relatos, «Nightlily: The Lovers’ Tale» de Barbara Hambly menciona el uso de deflectores solares para paliar el calor de Tatooine. También dentro del material de rol se menciona el uso de un escudo contra las tormentas de radiación ionizante en la ciudad flotante de Ipsus, en el planeta Genarus, cuya característica es que contiene cromo dentro de su composición para lograr una mayor protección.

    En fin, hay muchas historias y muchas variantes y usos para los escudos. Lo importante es estar siempre protegidos, ya sea por la lectura o por el conocimiento.