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  • 9 héroes de Star Wars The High Republic que no son Jedi

    9 héroes de Star Wars The High Republic que no son Jedi

    Traducido por Spectre Juan

    Gerente de proyectos. Técnico. Piloto. Puede que no posean el título de Jedi o tengan increíbles poderes de la Fuerza al alcance de la mano, pero estos valientes héroes tienen su propia valentía y habilidades vitales para la galaxia muy, muy lejana. Ya sea que estén salvando vidas con su pensamiento rápido, trabajando sin descanso para unir la República o simplemente decidiendo hacer lo correcto, estas nueve personas comunes marcaron una diferencia extraordinaria en la Alta República.

    Conozcamos a estos héroes cotidianos.

    Advertencia: le siguen algunos spoilers leves de la primera y segunda oleada de la High Republic.

    Affie Hollow

    Affie Hollow, de diecisiete años, era la copiloto de La Nave, un crucero contratado para llevar a un grupo de Jedi al Faro Starlight. Llevaba un overol, pulcro y planchado, con una insignia en forma de estrella en la manga. La Nave era transporte del Gremio Byne, que estaba dirigido por la madre adoptiva de Affie.

    Cuando los escombros en el hiperespacio cortaron su ala, Affie reparó el regulador de coaxium antes de que La Nave volara en pedazos. Llegaron en una pieza a una estación espacial cercana. Ni la tripulación del transporte ni sus pasajeros estaban preparados para lo que encontrarían allí. Antes de escapar, Affie arriesgó valientemente su propia vida para salvar a los Jedi. Cuando se enteró más tarde de que su madre adoptiva estaba poniendo en peligro a los miembros del Gremio a propósito, se necesitó aún más coraje para hacer lo correcto y enfrentarla.

    Joss y Pikka Adren

    La pareja felizmente casada Joss y Pikka Adren eran gerentes de proyectos con experiencia en trabajos de construcción a gran escala, como la estación espacial Faro Starlight. Después de terminar su trabajo allí, y evitar un problema de gran magnitud, la pareja estaba haciendo planes para unas merecidas vacaciones cuando ocurrió un desastre aún mayor.

    Joss y Pikka tenían experiencia y estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para hacer el trabajo. Arriesgaron sus vidas y se ofrecieron como voluntarios para ayudar durante el desastre hiperespacial sobre el planeta Hetzal. A bordo de la nave Longbeam Aurora III, los Adren se unieron a los Jedi para una maniobra precaria que salvó miles de millones.

    Avon Starros

    Avon Starros fue una inventora e hija de una política de Coruscant. Una chica con una vena rebelde, a Avon no le gustaba que le dijeran que no. Ella usó su mente científica y talento de ingeniería para trabajar en ideas como crear plantillas de zapatos antigravedad y reprogramar un droide para que formase su propia personalidad. Le encantaba saber no solo cómo funcionaba algo, sino por qué, y a veces hacía todo lo posible para averiguarlo.

    La Caballero Jedi Vernestra Rwoh fue asignada para vigilar a la traviesa inventora. Cuando un complot de Nihil dejó varados a los Jedi, Avon y otros en un peligroso planeta, el ingenio de Avon (y el droide reprogramado) ayudaron al grupo a enviar una señal a la República para un rescate. Y su amabilidad ayudó a consolar a sus nuevos amigos.

    Canciller Lina Soh 

    Lina Soh dedicó su carrera política a traer luz a la galaxia. Siendo Canciller supervisó varios proyectos como parte de su iniciativa de «Los Grandes Trabajos«. Uno de ellos fue la construcción del Faro Starlight; otros incluyeron la mejora de los enlaces de comunicaciones, el desarrollo de instalaciones médicas y de bacta, y la organización de la Feria de la República en Valo. Ella creía que la unidad era la clave para lograr todos estos nobles objetivos.

    Lina siempre estaba acompañada por sus leales targones, grandes bestias felinas, llamadas Matari y Voru. Encontró consuelo en su compañía.

    Rhil Dairo

    La respetada periodista de la HoloRed Rhil Dairo se encontró con un asiento de primera fila cuando el desastre golpeó la Feria de la República. Originalmente, con la misión de cubrir al Maestro Jedi Stellan Gios, el ataque de Nihil a Valo se convirtió en la historia de la época, y Rhil estaba allí registrándolo todo.

    Rhil comenzó su carrera como reportera en Cardota. Más tarde se convirtió en una periodista experimentada tan dedicada a su trabajo que se hizo un implante de lente cibernético. Su compañero, el droide cámara T-9, tenía una lente a juego y un vínculo neuronal directo con Rhil.

    Rhil no era propensa a la hipérbole; ella era inquisitiva y observadora. También es resistente, una cualidad que necesitaba cuando los Nihil atacaron.

    Keven Farr 

    Innumerables vidas fueron salvadas por un plan poco convencional por un brillante técnico de Hetzal Prime llamado Keven Farr. Creía en los sistemas y las reglas y disfrutaba trabajando con ellos.

    Durante el desastre del hiperespacio, Keven monitoreó los flujos de datos para rastrear el daño del impacto. En lugar de evacuar de su planeta aparentemente condenado, Keven se quedó en su puesto y decidió transmitir los esfuerzos de rescate por toda la galaxia. Quería que su hogar fuera recordado. La gente de cientos de mundos vitoreó al ver a los Jedi unirse para salvar a Hetzal.

    Una vez que pasó la amenaza inmediata, Keven sugirió vincular miles de navidroides para predecir dónde podrían emerger los escombros del hiperespacio a continuación. La matriz manipulada de cualquier forma funcionó y Keven pudo determinar qué sistemas estarían en peligro a continuación.

    Sylvestri Yarrow

    La feroz e independiente capitana de transportes Syl Yarrow no tuvo una vida fácil. Después de la pérdida de su madre, ella luchó para llegar a fin de mes en su negocio de transportar carga a través de la galaxia. Para colmo, se vio obligada a abandonar el Switchback, su nave, y su carga útil cuando se encontró con los Nihil en un sector del espacio poco utilizado.

    Su determinación de recuperar su barco la llevó a Coruscant y a una aventura completamente inesperada. A la exaltada piloto no le gustaba depender de nadie, ni siquiera de los Jedi, pero estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para recuperar su nave.

    Una de las compañeras más confiables de Syl era Beti — su rifle bláster modificado.

    Velko Jahen

    Si necesitaba hacer algo en el Faro Starlight, Velko Jahen era la persona que podía hacerlo.

    Velko, trabajadora administrativa de la estación, obtuvo mucho más de lo que esperaba cuando aceptó el trabajo. Desde una pelea durante el simposio de la Alianza Agrícola Galáctica hasta encontrar al culpable de un intento de asesinato, nunca hubo un día aburrido en la estación espacial.

    Estaba acostumbrada a una vida agitada. Velko pasó la mayor parte de sus días ante Starlight en las trincheras, librando una guerra interminable en su planeta natal de Soika. Era dedicada, confiable y sensata, y los Jedi tuvieron suerte de tenerla.

    Visite el centro oficial de Lucasfilm para conocer todo lo relacionado con Star Wars: La Alta República en StarWars.com/TheHighRepublic.

  • Traducción exclusiva del nuevo relato de la serie The High Republic: Starlight – “Peligro Oculto” (Parte 2)

    Traducción exclusiva del nuevo relato de la serie The High Republic: Starlight – “Peligro Oculto” (Parte 2)

    Traducción por Mario Tormo

    Segunda y última parte de la tercera historia de la serie antológica Starlight, que cuenta sucesos ambientados en la estación espacial de la Alta República que no se han visto en ningún otro libro o cómic. Justina Ireland remata el relato con una estremecedora revelación. Si no habéis leído la primera parte podéis hacerlo aquí.

    Starlight:
    PELIGRO OCULTO
    (Parte dos)

    Anteriormente:

    La violencia era lo último que se podía esperar de los reputados científicos reunidos en la Baliza Starlight para la conferencia anual de la Alianza Agrícola Galáctica, y aun así Velko Jahen y Ghal Tarpfen habían tenido que intervenir para detener una pelea brutal. Y justo después se habían encontrado con un desastre aún mayor…


    Velko Jahen, administradora de la Baliza Starlight, corría por el vestíbulo detrás de Ghal Tarpfen, jefa de seguridad de Starlight. La mon calamari llevaba un ritmo brutal.

    –Todas las unidades, repito, todas las unidades, por favor diríjanse al comedor. Se están produciendo disturbios –la voz de la Maestra Jedi Estala Maru, a través del comunicador de Velko, permanecía calmada e inalterable. Eso era buena señal, ya que Velko estaba suficientemente alterada por los dos.

    Velko irrumpió en el comedor unos segundos después que Ghal, deteniéndose en seco. Cuando el Maestro Maru dijo «disturbios», Velko realmente no había entendido lo que quería decir con eso. Esperaba encontrar gente destrozando pantallas y saqueando cosas. Pero la escena que tenía frente a ella se parecía más a una pelea que a unos disturbios: una mujer devaroniana golpeando a un hombre czerialan antes de ser atacada por la espalda por un humano. Un mirialano, en una silla flotante, gritaba de rabia mientras se dirigía hacia un desafortunado ugnaught, que logró apartarse del camino momentos antes de ser golpeado, y la silla flotante se estrelló contra la pared.

    La gente estaba peleándose por todos lados en la sala. Y no eran unos cualquiera, estos eran los científicos que se habían reunido en la Baliza Starlight para la conferencia de la Alianza Agrícola Galáctica.

    –¿Sigue pensando que pueda ser ‘de mala educación’ disparar a nuestros invitados? –Preguntó Ghal secamente.

    Momentos antes, habían tenido que detener una pelea en el vestíbulo principal, y Velko se había horrorizado al ver que Ghal disparaba a los combatientes. No con un disparo láser a máxima potencia, sino con un rayo paralizante diseñado precisamente para esas situaciones. En retrospectiva, había sido una manera rápida de poner orden en el caos.

    –No, creo que quizás sea nuestra mejor opción. ¿A menos que tenga otra idea?

    –¿Quizás podríamos servir de ayuda? –dijo una voz suave.

    Velko se volvió encontrándose a media docena de Jedi detrás de ella. Reconoció a pocos, pero no le sorprendió. Los Jedi siempre iban y venían, y tratar de seguirles la pista a todos ellos en Starlight en un momento dado era como intentar contar estrellas en el hiperespacio.

    –Administradora Velko –dijo el más cercano, dando un paso adelante. Reconoció al humano de piel oscura: Gil Jaretto, un Maestro Jedi de visita desde Dubraib, un planeta acuático en la frontera–. ¿Quizás sería mejor dejarnos que nos hiciéramos cargo de este asunto?

    –Siempre y cuando puedan contener a los científicos sin que nadie resulte herido –dijo Velko.

    Gil inclinó la cabeza en señal de respeto y el grupo de Jedi dio un paso adelante, con las manos levantadas hacia el grupo en el comedor. Durante un instante la refriega continuó hasta que todos quedaron congelados, con expresiones relajadas.

    –Oh, gracias a las estrellas… –comenzó a decir Velko, antes de que la pelea estallara una vez más, los Jedi fruncieron el ceño por el esfuerzo mientras trataban de calmar a los combatientes de nuevo.

    Ghal hizo un ruido de burla y se encogió de hombros.

    –Creo que esa nave ha partido ya –dijo, señalando la gigantesca pelea más allá del umbral–. Así que no, Jedi, esto es algo de lo que nos podemos ocupar nosotros. ¡Ochosiete!

    Un droide de seguridad, uno que había aparecido mientras los Jedi reaccionaban, avanzó pesadamente.

    –Inicia la represión de multitudes no letal –ordenó Ghal.

    –Desplegando la supresión de multitudes –respondió el droide y de su pecho surgió una válvula lanzando espuma, formando un arco en dirección al comedor–. Treinta segundos hasta la supresión total.

    –Corten la filtración de aire en el comedor –ordenó Ghal a través del comunicador de su oído. Al grupo que se apiñaba en la puerta les dijo–: Tenemos que dar un paso atrás.

    Velko vio fugazmente la espuma expandiéndose por toda la sala, un aroma floral le hizo cosquillas en la nariz, antes de que las puertas se cerraran. Sonrió tensamente a los Jedi, quienes asintieron con reconocimiento, y un incómodo silencio se cernió sobre el grupo hasta que pasó el tiempo necesario.

    Las puertas se abrieron nuevamente, revelando a casi un centenar de científicos agrícolas de diferentes especies completamente cubiertos de espuma y durmiendo profundamente.

    –Maestro Gil, muchas gracias por su ayuda. ¿Podrían usted y al resto de los Jedi patrullar los corredores para comprobar que no haya mas brotes violentos? Ghal y yo podemos ocuparnos de lo de aquí con el equipo médico –murmuró Velko, ignorando la mirada triunfal que le ofrecía la mon cala.

    –Por supuesto, administradora Jahen –el Jedi se alejó y Velko suspiró.

    –Necesitamos que examinen a cada una de estas personas. No es así como se comportan los científicos civilizados. Algo causó esto. Algo deliberado.

    –¿No crees que todo un grupo de científicos hayan acabado peleándose discutiendo por la mejor manera de regar una cosecha de khema? –murmuró Ghal sarcásticamente.

    –No –respondió Velko–. Y tenemos que averiguar qué ha sido antes de que alguien acabe causándose la muerte.

    ***

    –He tomado muestras de aproximadamente la mitad de los alborotadores –afirmó el doctor Gino’le, el anacondan a cargo del centro médico, agitando sus brazos protésicos de metal con agitación–. Cada una de las lecturas es completamente normal.

    –¿Nada inusual? –Preguntó Ghal.– Resulta extraño.

    Habiendo sospechado de algún tipo de toxina, transmitida por el aire o absorbida a través de alimentos o líquidos, Ghal había asignado equipos médicos para realizar barridos de sensores en los transbordadores en los que habían llegado los científicos, en las habitaciones que se les habían asignado y en todos los lugares donde los miembros de la Alianza Agrícola se habían reunido. Pero no se había encontrado nada, salvo los restos de somnífero de la espuma que el droide de seguridad había dispersado.

    –Solo puedo suponer que cualquier cosa a la que estuvieron expuestos, si es que lo estuvieron, tiene una vida media muy corta, y se descompone rápidamente en el sistema circulatorio. Incluso algunos de mis pacientes con metabolismos más lentos han vuelto a lecturas normales. Por lo que me temo que no puedo ofrecerle una buena explicación.

    –Frustrante –gruñó Ghal.

    El doctor Gino’le le dedicó una sonrisa a Ghal.

    –La buena noticia es que los dos a los que aturdió están ahora despiertos. Puede interrogarlos, si lo desea.

    El ithoriano y el amani descansaban en pabellones separados del centro médico, aislados por si se daba otro incidente violento, y sujetos mediante correas a sus camas. Velko y Ghal no tenían tiempo que perder, por lo que se separaron: Velko habló con el amani mientras Ghal lo hacía con el ithoriano. Si las agresiones se extendían por toda la estación, no se sabía qué podría pasar. Velko había vivido la mayor parte de su vida luchando en una guerra sin fin, y sabía lo rápido que podía romperse la paz. No dejaría que el caos reinara en Starlight.

    –¿Qué me ha pasado? ¿Por qué estoy retenido? –gruñó el amani cuando Velko entró en la habitación.

    Su piel verde amarillenta relucía con una pátina viscosa, sus largos brazos y manos tremendamente grandes estaban sujetos a su costado. La punta de su cola se movía con irritación.

    –Estuvo en una pelea –dijo Velko–. ¿No se acuerda?

    –No recuerdo nada –respondió el Amani confundido.

    –Soy la administradora Velko Jahen. Trabajo aquí en Starlight y estoy a cargo de supervisar la conferencia agrícola. ¿Cree que juntos podríamos averiguar qué le sucedió?

    –Eso sería lo ideal, administradora. Soy el doctor Prot Xan, biólogo de la Academia Hyko en Hosnian Prime. Esto es muy inusual.

    –Estoy de acuerdo –dijo Velko, ofreciéndole al amani una sonrisa con la esperanza de que disipara la tensión que ya arrastraba la conversación–. ¿Puede contarme qué recuerda?

    –Yomo y yo habíamos cerrado con llave nuestras dependencias e íbamos de camino a cenar cuando decidimos hacer un recorrido por los jardines de al lado del vestíbulo principal. Estábamos caminando, luego Yomo dijo algo… No estoy seguro de qué, si le soy honesto. Simplemente me sentí molesto y luego enfadado, y lo siguiente que recuerdo es despertarme aquí.

    –¿En qué jardines se encontraban? ¿Fueron los jardines de exposición o el jardín de meditación? ¿Recuerda haber visto a algún Jedi? –Ambos eran impresionantes, pero solo dos de muchos, las plantas complementan a los depuradores de atmósfera para mantener fresco el aire de Starlight. Los Jedi tendían a frecuentar el jardín de meditación, más tranquilo.

    –Ningún Jedi, pero recuerdo algo. Yomo quería encontrar la propuesta de la profesora Glenna Kip, una versión híbrida de johta, una que se suponía que era más resistente y más fácil de cultivar, especialmente creada para climas áridos. Creo que la encontramos, aunque ahora no estoy seguro. Había una flor, en una serie de enredaderas, con un aroma que me recordaba a mi hogar y las cacerías –el doctor Xan se reclinó, cerró los ojos y respiró de manera constante–. Ahhh, qué tiempos tan maravillosos eran.

    El Doctor Xan se enderezó, con sus brillantes ojos negros de amani puestos en alerta repentinamente.

    –¿Dijo que estuve en una pelea? ¿Quién era el otro combatiente?

    –Un ithoriano. Creo que era tu amigo, ¿Yomo?

    –¿Yomo? ¡Oh cielos! Sí, Yomo es ithoriano, pero es mi amigo más antiguo. Fuimos juntos a la universidad. Él fue quien me convenció para orientar mi interés en la biología molecular hacia la agricultura. Oh cielos, oh cielos. ¡Esto está completamente fuera de lugar para Yomo! Es un científico brillante, no de los que se meten en peleas.

    Velko le hizo al doctor algunas preguntas más, pero no descubrió nada concluyente, su angustia eclipsó sus respuestas. Tratando de no mostrar su frustración, dio las gracias al amani y se dirigió al vestíbulo del centro médico, donde encontró a Ghal esperando.

    –Pues ha sido una pérdida de tiempo –dijo Ghal con un sonido burbujeante que Velko tomó como el equivalente mon calamari a un suspiro.

    –Quizá no. ¿El doctor Yomo recordó algo más allá de las enredaderas en flor y una visita a los jardines?

    Ghal negó con la cabeza.

    –No, por lo cual no nos sirve para nada. ¿Una planta? ¿Cómo puede una planta causar todo esto?

    –No estoy segura, pero tal vez haya algo en la planta. Un parásito, por así decirlo. Había una niña humana con una planta extraña. Creo que podría estar involucrada de alguna manera.

    Ghal se encogió de hombros.

    –Quizá. Vayamos a comprobarlo.

    Ghal y Velko recorrieron tres jardines diferentes antes de encontrar las enredaderas en flor que el Doctor Xan había mencionado. Estaban enrolladas alrededor de varios de los árboles y plantas circundantes y parecían fuera de lugar, y aun así Velko las reconoció.

    –Justo como pensaba. Necesitamos encontrar a la chica que trajo esa planta ayer. La vi en las escaleras de mantenimiento.

    –¿Te has estado relajando de nuevo con tu rutina de ejercicios? –Preguntó Ghal, y Velko se encogió de hombros.

    –He estado ocupada.

    Ghal estudió pensativamente las retorcidas enredaderas.

    –No soy una experta en plantas de superficie pero, ¿no es eso un crecimiento considerable en solo unas pocas horas?

    –Un crecimiento sin precedentes. Me preocupaba que se tratasea de un Drengir, pero el hecho de que hayamos estado aquí parados unos minutos y no haya intentado comernos me ha hecho descartar esa idea.

    Velko se acercó cautelosamente a una de las enredaderas. No se retorcía, no como el Drengir que había visto, pero parecía activa.

    –Cuidado –gritó Ghal, aparentemente desde muy lejos.

    Un aroma cítrico amaderado le hizo cosquillas a Velko en la nariz. Parpadeó una y otra vez. La planta que tenía ante ella cambió y se transformó, tomando de repente una forma monstruosa.

    –¡Drengir! –jadeó, cogiendo su bláster. Pero el arma había desaparecido, no llevaba nada consigo.

    Otro parpadeo y Velko ya no estaba en la Baliza Starlight. En cambio, estaba de vuelta en Soika, su pelotón avanzaba sobre algunas defensas de la colina mientras el fuego de bláster llovía a su alrededor.

    –¡Velko! Deja de estar ahí parada y sube la maldita colina para que podamos acabar con ese ese cañón pesado.

    Velko se volvió y vio a la capitana adjunta Aila Gris gritándole justo antes de que un rayo láser diera en el blanco. Aila salió despedida un metro hacia atrás, muriendo antes de que su cuerpo golpeara el suelo.

    –No, no, no.

    Velko entró en pánico tirándose de los pelos. ¿Cómo había vuelto aquí? ¿No había hecho todo lo posible para alejarse lo máximo de este lugar? Tenía que salir de allí y, como tantos otros malos recuerdos de Thyrsus, la única salida era campo a través.

    Velko lanzó un puñetazo al combatiente más cercano. Pero el hombre no cayó. En cambio, rugió y se lanzó sobre ella. Velko se agachó, lista para el ataque. Mataría a cualquiera que se interpusiera en su camino.

    El hombre cargó contra ella, pero cuando ella le lanzó una patada, él la agarró del pie y la hizo girar, arrojándola contra una columna. Velko se puso de pie, enojada y confundida. ¿Por qué había una columna en el campo de batalla?

    El hombre se desvaneció, y tan rápido como había entrado en la pesadilla, Velko se vio de nuevo en los jardines. Ghal estaba a su lado, comprobando con cautela que su mandíbula no estuviera rota. Su expresión, que era generalmente de molestia, mostraba, de alguna manera, desconcierto.

    –Impresionante, administradora Jahen. No pensaba que lo tuviera dentro.

    Velko parpadeó de nuevo. Una voz, tal vez Rodor Keen, dijo:

    –Todavía está un poco confundida. ¿Puedes golpearla una vez más?

    Una niebla cayó sobre Velko, fresca y relajante. Y su confusión se desvaneció.

    –¿Estoy en Starlight?

    –Lo está –Rodor Keen dio un paso adelante, con una amable sonrisa en su rostro.

    Detrás de Rodor había una extraña mujer de piel verde recorrida por líneas plateadas. Recordaba levemente a un reptil. Su cabeza iba envuelta en un turbante y su bata de laboratorio estaba salpicada de diferentes componentes multicolor.

    –¿Qué pasó? Estaba luchando contra un Drengir y un instante después estaba de vuelta en Soika… –Velko se calló, su cabeza latía con fuerza–. ¿Estaba todo en mi cabeza?

    –Una alucinación, me temo. Causada por la floración del johto. Mis disculpas, se supone que no iba a florecer aquí, aún estaba trabajando en esa, ah, poco deseable propiedad –dijo la extraña mujer.

    Rodor se aclaró la garganta:

    –Velko, esta es la profesora Glenna Kip. Ella es la científica que creó este híbrido. La agresividad que hemos estado experimentando es un efecto secundario de su cruce de la flor johto con una cepa menos violenta de Drengir.

    –¿Está hablando en serio? –Preguntó Velko con su rabia incrementándose más aún, esta vez focalizada en un objetivo real.

    –Eso mismo he dicho yo –murmuró Ghal, lanzando a la profesora una mirada asesina.

    –El regreso de los Drengir me recordó a un proyecto similar que emprendí hace tiempo, aunque diría que la última vez el resultado no fue tan… Fructífero –la profesora intentó esbozar una sonrisa–. La República cree que la resistencia que muestran los Drengir podría ser útil para sembrar cultivos en algunos de los planetas menos fértiles de la frontera. Sin mencionar el valor de saber más sobre los Drengir en caso de que surjan nuevos desafíos en el futuro.

    –Tuvimos un motín en el comedor –dijo Velko con voz firme.

    –Sí, y le ofrezco mis disculpas por eso –dijo la profesora Kip con una ligera reverencia–. ¿Avon?

    Era la pequeña niña humana, con piel de un intenso color marrón, que Velko reconoció como con la que se topó en lo que ahora parecía una vida pasada.

    –Avon, ¿todavía tienes ese bloque de sal que te di?

    –Sí, profesora Kip –dijo la niña con una sonrisa, sacándolo del bolsillo.

    Kip enterró la sal en la maceta e inmediatamente las flores comenzaron a marchitarse y morir. En menos de un minuto toda la planta se había secado, dejando nada más que hojas muertas y ramitas marrones.

    –Es increíblemente difícil cultivar johto más allá de la atmósfera de su planeta de origen, y la sal tiene un efecto inmediato en él. Le pasé la lista de componentes del compuesto neutralizante a sus ingenieros ambientales, por lo que no debería haber más efectos nocivos provocados por las flores.

    Velko no podía estar de acuerdo con la profesora. Todavía se sentía temblorosa y de mal humor por haber revivido el recuerdo del asalto a Qunatos. Pasaría algún tiempo antes de que se sintiera algo parecido a lo normal.

    –Si hibridó muestras de Drengir con un cultivo existente, ¿qué impedirá que otros hagan lo mismo? —Preguntó Ghal–. Ya es suficientemente duro cuando infectan a los vivos, ¿ahora tenemos que preocuparnos de que se siembren ellos mismos?

    –Oh, no, eso no sucederá –dijo la profesora Kip con un gesto de desdén–. He intentado crear semillas a partir de los Drengir, y ha resultado completamente imposible. No se pueden sembrar en ningún lado. Limitar su propagación es una de las cosas que la Alianza ha tratado conjuntamente, y nuestros datos indican que nunca, nunca se siembran a sí mismos.

    Velko no estaba convencida, pero tenía un fuerte dolor de cabeza y el último lugar en el cual quería estar era cerca de plantas o expertos en ellas.

    Ghal le dio una fuerte palmada en el hombro a Velko.

    –Venga. Tiene pinta de que le vendría bien tomarse algo, y no estoy hablando de té tarine.

    –¿Qué pasa con la Alianza Agrícola Galáctica? –gritó Rodor a Ghal y Velko mientras se alejaban–. ¡Apenas se han instalado!

    –Le diré a la profesora Qwasa que le busque si tiene alguna pregunta –respondió Velko.

    –Realmente quiero que me enseñe ese puñetazo de nuevo, cuando esté lista –le confesó Ghal.

    Velko hizo una mueca de dolor.

    –Lamento mucho eso –dijo.

    –No lo sienta –se rió Ghal con un extraño resoplido de su garganta–. Es la primera vez que me ha caído bien.

    FIN.


    En el próximo número de la revista Insider tendremos un relato completamente nuevo llamado Past Mistakes y escrito por Cavan Scottt. Si queréis leer los relatos anteriores tenéis los enlaces a continuación:

  • Reseña de la novela juvenil Star Wars The High Republic Una Prueba de Valor

    Reseña de la novela juvenil Star Wars The High Republic Una Prueba de Valor

    Escrito por Mariana Paola Gutiérrez

    Esta novela es una aventura que comienza con un encuentro entre la protagonista Vernestra Rwoh, una joven Jedi y un grupo particular de niños con diferentes historias que finalmente los conectan. Continua con un viaje en busca de unión, de alianzas, el cual se convierte en desventura, desgracia y finaliza en un prueba de coraje para ellos, ya que asumen un desafío que cambiará sus vidas para siempre, después de enfrentar el mal cara a cara, con tropiezos, pero juntos.

    La autora de la novela es Justina Ireland, con ilustraciones de Petur Antonsson. Publidado por Disney–Lucasfilm Press el 5 de enero del 2021, contiene 240 páginas y es parte de la serie de libros denominados «La Alta República» que comenzó como el proyecto luminoso en el rancho Skywalker y hoy es una exitosa realidad por todo el mundo.

    Vamos a comenzar este viaje, debo aclarar que hay SPOILERS.

    Personajes:

    Vernestra Rwoh: Miraliana, de piel verde, cabello oscuro y ojos azules, tiene unas pequeñas manchas familiares en forma de diamantes tatuado en la esquina exterior de cada ojo. Ex padawan del Maestro Stellan Gios. Utiliza un sable de luz modificado en forma de látigo. A los 15 años fue ascendida como caballero Jedi. Su primera misión fue supervisar a Avon Starros. Desde el puesto de avanzada de Port Haileap partió en el crucero Steady Wing hacía la flamante estación Starlight, pero lo que sería un viaje para fortalecer vínculos se convirtió en un desastre. Callada, paciente, creyente en los caminos de la fuerza, aunque dispuesta a indagar más allá de lo que permite la orden. Valiente y sensata, Vern es la protagonista sin duda de esta aventura que Justina Ireland nos cuenta.

    Avon Starros: Humana, hija de la senadora Ghirra Starros y miembro del clan Starros. Aspirante a inventora de 12 años. Es inteligente, directa con su manera de expresarse, curiosa y desafiante. Según Honesty algo imprudente y un imán para el caos. Yo diría de buen corazón a pesar de todas esas capas que la resguardan. Tenía conflictos con su madre debido a sus continúas y provocativas actitudes que la ponían en riego. Incluso fue secuestrada por ello. Ghirrea la envío a esa aventura para lograr que entendiera sus responsabilidades.

    Imri Cantaros: Humano, alto, de hombros anchos, y corpulento. Encajaba perfectamente con el de su maestro Douglas Sunvale. Era un padawan de la orden Jedi. Vivió tanto en Genetia como en Hynestia en su juventud, y luego paso mucho tiempo en el templo de Coruscant. Tenía cabello dorado, amables ojos castaños y una extraña habilidad para percibir los sentimientos y pensamientos de quienes lo rodeaban. Sobrevivió a la explosión del Sdeady Wing, al igual que Vernestra, Avon y Honesty. Quedó varado en la luna selvática dónde experimento un doloroso momento al confrontar a los Nihil que asesinaron a su maestro, para luego casi caer al lado oscuro por sus intenciones de venganza. Fue rescatado por la caballero Jedi Vernestra, quien finalmente por consejo de el maestro Sskeer lo toma como padawan.

    Honesty Weft: Humano, hijo del embajador de Dalna, Weft. Estuvo en el Sdeady Wing cuando su padre perdió la vida. En la Metamorfosis quería ser un oficial médico de combate. Su madre lo había presionado para que acompañara a su padre en su viaje como embajador. Educado, introvertido, siempre alegre de tener en su vida directrices y orden en las cosas, al contrario de la impulsiva Avon, piensa antes de actuar o eso parecía. No le gustaba la idea de viajar rumbo a la estación Starlight, pero fue obligado por sus padres quienes querían que explorará el mundo antes de tomar ciertas responsabilidades, deseaban que tuviera aventuras que contar.

    J-6: Doide de protocolo de Avon Starros, de color rosa dorado, tan alto como Vernestra . Es como su experimento. Ella lo ha modificado para ser bastante peculiar.

    Douglas Sunvale: Humano, alto, fornido y efusivo. Era hablador y relajado en su comportamiento, algo desaliñado y con barba. Maestro Jedi y Marshal del puesto de avanzada Port Haileap donde la aventura comenzó. Apodó a Vernestra Rwoh como «Vern», algo que no era del agrado de la Jedi. Le solicito a la joven caballero que abordará la nave Steady Wing conectando así a Honesty con Avon (ambos de la misma edad y ambos disgustados con sus padres) para que se hicieran amigos y pudieran crear lazos que quizás ayudarían con la decisión de los emisarios de Dalna de unirse a la República. Perdió la vida en en Sdeady Wing de una manera heroica, salvando a Vernestra, Imrii, Avon y Honesty.

    Ghirra Starros: Humana, senadora de la República, madre de Avon. Responsable de enviar a su hija al viaje del Steady Wing, yaque era algo problemática y quería que aprendiera apreciar su privilegiada vida en Coruscant.

    Weft: Embajador de Dalna. Padre de Honesty. Su cabello era de un rojo intenso y su piel bronceada. Estaba de acuerdo con que Dalna fuera parte de la República, quizás eso traería consigo protección y prosperidad para su pueblo.

    Klinith Da: Humana con cabello magenta, tatuajes y múltiples perforaciones. Vestía una chaqueta verde, pantalones grises, guantes sin dedos y tenía un bláster enfundado en cada pierna, integraba la organización Nihil. Fue enviada a sabotear la nave Steady Wing cuando salía del puesto de avanzada de Port Haileap, rumbo a la gloriosa estación de la República denominada Starlight.

    Gwishi: Aqualish, tenía tres ojos, pero había perdido uno de ellos, dejando una cicatriz profunda, que infundía miedo. Miembro de los Nihil, acompañaba a Klinith Da en el sabotaje de la nave Steady Wing. Como parte de su papel para la misión, se hizo pasar por un mecánico de la nave. Cuando Vernestra Rwoh se cruzó con él hubo una perturbación en la fuerza, aún así ella abordo la nave.

    Janex: Janex era un Pantorana femenina de Dalna que formó parte de una delegación que iba a ser enviado para reunirse con representantes de la república en el Steaby Wing, rumbo al Faro.

    Starstriker: También diplomático de Dalna miembro de la delegación.


    Contexto (Espacio/tiempo)

    • La Alta República: Desarrollada 200 años antes de la amenaza fantasma, época en dónde la galaxia estaba en paz, gobernada por la República, la cual tenía como canciller a Lina Soh y estaba protegida por los Jedi. Momento de extensión de dominio, dónde la monumental estación espscial Starlight era el faro de esperanza para los bordes más lejanos habitables. Aquí los guardianes deberán afrontar situaciones que harán peligrar los sueños de unión y prosperidad.
    • Port Haileap: Puerto espacial y puesto de avanzada ubicado en el planeta Haileap durante la Era de la Alta República. Su mariscal fue el Maestro Jedi Douglas Sunvale.
    • Steady Wing: Nave de lujo plateada, elegante en sus curvas. El Steady Wing contaba con dieciséis cubiertas, tres jardines decorativos, una plataforma de juegos completa e incluso un gran comedor con capacidad para mil personas. Fue utilizado por la República y la Orden Jedi. Partió de Port Haileap, con la intención de transportar a sus pasajeros, incluida Vernestra Rwoh, Avon Starros, y el asesor de Dalna Weft y su hijo Honesty, el Marshal maestro Jedi Douglas Sunvale y su padawan Imri Cantaros, a la nueva estación espacial Starlight. Ellos debían asistir a la ceremonia de dedicación, para forjar alianzas.
    • Dalna: Planeta ubicado en el sector de Dalna en los Territorios del Borde Exterior habitado, que estaba considerando unirse a la República. Habitados por los Dalna , una sociedad compuesta en su mayoría por humanos, trandoshanos o weequay y pantoranos. Era Agrícola y tenía abundantes recursos de agua (cascadas), también guerreros.
    • Wevo, luna selvática: Jungla boscosa, con elevadas y constantes probabilidades de lluvias ácida. Lugar de variadas especies de fauna y flora, que se fueron adaptando a las inclemencias climáticas y dónde quedaron varados el grupo de sobrevivientes del Sdeady Wing. También el sitio en el cual debieron afrontar a los Nihil saboteadores y capturarlos después de un turbulento enfrentamiento entre el padawan Jedi Imri Cantaros y la caballero Jedi Vernestra Rwoh, por diferencia de criterios sobre que hacer con sus cautivos.
    • Starlight: Faro espacial, en parte templo y en parte estación de la República. Había sido construido en el borde exterior inexplorado de la galaxia, para unir a la misma y aportar luz a los rincones más oscuros de la galaxia.

    “Esta estación será un símbolo de la República en el Borde Exterior. Un lugar donde celebraremos nuestra unión y ayudaremos a hacerla crecer. Enviará una señal, para que cualquiera en este sector la escuche, en cualquier momento. La baliza. El Faro de la República. El sonido…»

    Lina Soh canciller de la República. The High Republic. La luz de los Jedi., Charles Soule.

    LA Historia:

    Todo comienza con el desafío constante que representaba el ser un Nihil. Gwishi y Klinith tenían un plan que cumplir, para ello debían mantener un perfil bajo, camuflarse entre la multitud y abordar el Steady Wing, sabotearlo para que nadie quede con vida. Ellos sabían que este no era un viaje común, la nave estaba programada para recoger a alguien importante para la República en Haileap, y los Nihil necesitaba hacerle saber que no eran bienvenidos en esta parte de la galaxia. Y así lo harían, ni siquiera las capsulas de escape debían quedar fuera de su imaginario destructivo.

    ¿Cómo en las siete lunas genetianas se supone que vamos a destruir eso?» ella preguntó.

    Gwishi suspiró. «Desde el interior. Eres Nihil. Actúa como tal y deja de preocuparte «

    A Test Of Courage. Prólogo. Por Justina Ireland

    Aquí antes de pasar con nuestros protagonistas, me gustaría compartir un fragmento que me llama sumamente la atención… «Trató de imaginarse cómo sería quedarse en una nave tan buena. No podía, y eso la enfurecía más que cualquier otra cosa. No podía esperar para destruir el Steady Wing y ver su belleza fracturarse en el vacío del espacio.» Ella se sentía frustrada por no poder tener los mismos privilegios, tanto que la comparación los hacía aún más diferentes, casi dos polos opuestos, tan inconcebibles juntos en la misma galaxia. Esa parece ser la mirada de Klinith, de los Nihil en general, una especie de «justicia» por mano propia, «equilibrio». Una división entre ellos y nosotros, sin contemplar que los habitantes de Dalna no estaban rodeados de lujos, habían sufrido guerras, trabajaban para progresar y no eran viajeros habituales. O Vern, la niña Jedi que había viajado, pero nunca en una nave como esta, estaba tan sorprendida de tanta belleza como su contrincante.

    En síntesis, la destrucción será el verdadero camino para que los Nihil dejen en claro que no permitirán a estos intrusos escribir la historia del borde exterior y si eso significaba la destrucción de seres vivos, naves, planetas y sistemas, ellos dejaran su legado de terror a cualquier precio.

    Volviendo a la historia, Vernestra Rwoh, está ahí, dónde los Nihil intentaban cambiar las cosas, observando la majestuosidad de la nave, en la primera misión para el Consejo Jedi. Orgullosa y agradecida por la oportunidad de estar ahí aunque sea como una especie de niñera de Avon Starros. Era una prodigio que con solo quince años, se convirtió en caballero Jedi. No era arrogante, tomaba todo con suma responsabilidad, tenía un sentido del deber indudable y visión de servicio. Estar con Avon podría ser difícil, pero apreciaba a la niña y encontró sus inventos fascinantes. El maestro Douglas insistió que Avon estuviera a bordo y entablará una amistad con el joven de Dalna, Honesty.

    Cuando iba hacia la rampa de ingreso ella sintió un llamado de la fuerza al cruzarse con uno de los mecánicos, que parecía como cualquiera de los demás, sin embargo algo no estaba del todo bien. Pero decidió al final, tomar esa señal como parte de sus nervios. Entonces todos subieron abordo.

    Allí la autora nos hacer saber que la mente ágil de Avon estaba obsesionada, con la fuerza, con los cristales Kiber de los Jedi, quería conocer sobre su funcionamiento, su poder y alcance. Había intentado que Vernestra le diera el suyo, pero ella le comento que… “Un Jedi y su kyber están conectados a través de la Fuerza. Me canta y mi espíritu devuelve esa llamada. No es un simple cristal de energía»… No era un juego, ni un experimento. Era parte de su ser.

    La importancia de los cristales Kiber para los Jedi no solo lo vemos aquí, en estás palabras, también significan responsabilidad. Los armamentos de las naves de la orden se activan con ellos en esta era. Y si recuerda la serie animada de Clone Wars, los padawan tenían desafíos espirituales dónde se conectaban con los cristales y ambos se elegían para luego crear sus armas, sus sables de luz. La fuerza era el mediador para darle forma. Por ejemplo aquí Vernestra Rwoh lo crea por una visión de la fuerza que hizo de su arma, una muy peligrosa y particular. ¿Por qué quería Vern dejar que Avon lo usé para experimentar, si para ella era sagrado?.

    Ya en la nave, cada una tomó su camino, mientras Avon iba hacia el lugar que le habían designado, se topó con Klinith. Después de un choque con J-6, la grosera mujer retomó su camino. Avon se fue a preparar para la cena de bienvenida. Mientras tanto, Honesty a su vez se alistaba, y tenía una breve discusión son su padre de porque estaba ahí con él. El niño quería estar realizando sus pruebas (metamorfosis) en su pueblo natal, pero su padre necesitaba que el tuviera más opciones antes de decidir su futuro, que tuviera aventuras.

    Con toda esa carga emocional, esos conflictos internos y la tensión política, cultural y social que era más grande que aquellos niños; el momento del banquete comenzó y con ello discusiones superficiales, como quien había contratado la nave y tenía todas estas cortesías para los huéspedes. O más profundas por así decirlo, como la seguridad, la confianza en la república y sus guardianes después del gran desastre y sus consecuencias, después de tener conocimiento de nuevos enemigos.

    “Una catástrofe desgarradora, sin duda, pero los Jedi y la República se unieron para manejar no solo el desastre inicial, sino también las Emergencias posteriores. No hay nada que temer ahora «.

    Douglas expresa a todos los presentes en la velada del Steady Wing.

    Aunque el marshal intentaba persuadirlos de lo contrario, el malestar estaba presente, en los emisarios de Dalna. Los recientes eventos habían generado una situación de incertidumbre, de desconfianza. Y las palabras de Douglas, fueron más un presagio para el desastre, que bálsamo. Como cuando Leia dice «Tengo un mal presentimiento sobre esto» y todo va de mal en peor.

    La fuerza les envió un mensaje de perturbación, algo estaba por pasar y no era bueno. Las alarmas comenzaron a sonar, múltiples explosiones y entonces el caos, el techo del comedor se rompió para develar la inmensidad del espacio. Aquí la primera prueba de coraje, para Vernestra. Trabajó en conjunto con el maestro Douglas para salvarlos. Cuando lograron mantener a todos en su lugar y que ellos no salieran expulsados, la nave entro en un clima muy similar al titanic y todos comenzaron a huir, a gritar, amontonarse y desesperarse. Pero no fue suficiente, el terror se instalo en hechos y sensaciones. Al fin de cuentas, Douglas tomó la decisión más difícil de su vida, elegir a quien salvar. Los niños ahora estaban solos y debían encontrar la manera de escapar, de sobrevivir.

     Hubo un empujón en la mitad del pecho de Imri, y salió volando hacia atrás junto con Honesty, Avon y Vernestra.  Imri cayó sobre el droide, J-6, y gimió.

    Después de huir y afrontar peligros, encontraron una viejo transbordador de mantenimiento. Avon tomo el control, mientras todos trataban de entender a su manera lo sucedido. Al alejarse pudieron ver cómo un viaje diplomático, una esperanza de alianza, se esfumaba en unos cuantos minutos. Aún así, al observar la realidad ante sus ojos, el grupo necesitaba creer que sus seres queridos seguían con ellos.

    El viaje de escape se convirtió en angustia, culpa y temor. Mientras intentaban encontrar un lugar que los resguarde, y en el trance la esperanza desaparecía, ante la sensación de soledad y vació imperante, con la ayuda y guía de Vernestra, Imri Cantaros pudo conectarse con la enorme vida de la luna selvática. Cuando pudieron aterrizar se dieron cuenta de que el lugar revestía peligros, debido a una breve inspección de los Jedi. La sabiduría de ellos sorprendió bastante a un angustiado Honesty. El niño, extrañaba a su padre, estaba tan arrepentido de pelear con él por cosas sin importancia. A demás intentaba ser paciente con Avon. La niña a veces podía hacerlo enojar. Pero, su padre le aconsejó que no juzgará a las personas antes de conocerlas realmente.

    Por los daños sufridos, la nave no los llevaría a ninguna parte, a demás debían encontrar un terreno alto para que no perdieran la vida como consecuencia de las terribles lluvias y sus resultados. A simple vista podían ver que donde estaban varados no era seguro y emprendieron un camino hacia lo desconocido.

    Caminaron y caminaron, parecían haberse estancado en una fábula donde el tiempo era cíclico, como si vagaran en círculos infinitos, sin encontrar un rumbo al que seguir. Hasta que Avon develó que podría ayudar con un Droide explorado escondido en su mochila. Imagínense el disgusto del resto de sus compañeros. Horas perdiendo el tiempo, cuando la solución colgaba de la espalda de la niña.

    Al encontrar el rumbo, también encontraron la dificultad, la lluvia era cada vez más densa y podía desintegrar lo que tocaba. Las protecciones precarias ya no serían suficientes cuando esto se intensificara. Sumado a eso, era cada vez más complicado acceder al lugar designado para ponerse a salvó, por la espesa vegetación. No había otra manera, Vernestra Rwoh tendría que mostrar su creación, su sable látigo y usarlo para hacer las cosas más rápido.

    Ella nunca antes había mostrado a nadie lo que medio de la noche una semana después de llegar a Port Haileap con una urgente necesidad imperiosa de modificar su sable láser hizo por designios de la fuerza, convirtiéndolo en un látigo. Pero al parecer era la única opción, el tiempo se agotaba. Así que lo hizo. Eligió salvarlos, aunque podría ser cuestionada por su par. Entonces «Vernestra giró el anillo frontal de su sable láser, y la única hoja se fracturó y partió antes de caer en una sinuosa hebra de luz púrpura. Vernestra hizo girar el látigo de forma que el rayo mortal atravesó la vegetación frente a ella, despejando el mismo camino que ella e Imri habían estado despejando en una fracción del tiempo.»…

    Ilustración de Petur Antonsson

    Limpió hasta el último obstáculo con su arma y pudo ver una cueva en las rocas. El espacio era grande y podría contenerlos hasta que encontrarán otra solución. Debían descansar, comer algo, tratar de dormir un poco. Todos presentaban signos de ese fatídico día, sobretodo Vernestra, quien utilizó la fuerza para evitar los fragmentos de la nave y escapar de ahí. Luego podrían salir a explorar y buscar alguna solución a esta situación desesperante.

    Finalmente, los Jedi salieron a investigar y se encontraron con la cruda verdad. Descubrieron los Nihil. Entonces, Imri decidió tomar la situación en sus manos, al ver la ira de Honesty como una herramienta útil, una escusa para justificar sus acciones, para callar su sufrimiento. Vernestra tuvo que lidiar con las secuelas, aun así, luchó para traer a Imri de vuelta. Ellos afrontaron un enorme desafió allí, una prueba de coraje, que los confrontaría y dividiría, para unirlos aún más.

    Al fin de cuenta, esta experiencia los hará crecer y tomar nuevas responsabilidades, comprenderse mutuamente, sentirse que no están solos en la galaxia. Es una linda historia de amistad y resiliencia.

    Ilustración de Petur Antonsson

    Datos curiosos:


    Estructura Jerárquica Nihil:
    Tres divisiones:
    1) El Ojo: Marchion Ro (portador de caminos).
    2) Corredores de la tempestad: Pan Eyta, Kassav Milliko y Lourna Dee.
    3) Las estructuras básica:

    • Las tormentas
    • Las nubes
    • Rayos (Strikes)

    Los Nihil que conocemos en esta historia son Strikes pertenecientes a la Tempestad de Kassav.

    En Dalna: Como padawan del Maestro Jedi Dooku, Qui-Gon Jinn visitó las cascadas (Dooku Jedi Lost).

    Avon Starros: comparte el apellido «Starros» con su descendiente, la contrabandista de la Era Imperial Sana Starros.

    Vernestra Rwoh: posee un sable de luz en forma de látigo que construyó en Port Haileap una noche, después de una visión y mantiene oculto de los demás por considerarse fuera de los estándares Jedi. El libro nos cuentan que las hermanas de la noche eran usuarias de este tipo de sable, además durante las guerras Sith fueron utilizados por Jedi, para defenderse de estos. Vernestra Rwoh dice al joven padawan Imri “¿Has leído los testimonios de Cervil el Siniestro? El látigo a veces se usaba para defenderse de los Señores Sith, que usaban las Formas Prohibidas. Además, la Fuerza me llevó a este diseño. No puedo creer que el lado oscuro dirigiera su construcción. «…

    Por otro lado, la fuerza según ella: está a nuestro alrededor y dentro de nosotros.

    Las pruebas Jedi: Desafíos de fortaleza e intelectual para convertirse en caballero Jedi. Pudimos observarlos en The High Republic #1(Cómic escrito por Cavan Scott e ilustrado por Ario Anindito, Tinta. Mark Morales), con Keeves Trennis, quien luego se convierte en caballero Jedi en la dedicación, de manera muy particular por Avar Kriss.

    La metamorfosis: pone a prueba las fortalezas, solo para preparar a los jóvenes Dalna a las duras realidades de la vida en planeta.

    Imrí Cantaros afirma que su lugar natal es Genetia , y luego Hynestia. Justina Ireland explicó en un tweet que sus padres pueden haber sido de diferentes planetas.

    OpiNIONES DE LOS BIBLIOTECARIOS.

    Mariana Paola Gutiérrez Escatena: Es una novela entretenida, notable y profunda. Si tuviera que definirla en una palabra diría que es emocional. Hay temas complejos manejados con mucha responsabilidad, por supuesto. Cada problemática que interpelan a los personajes se siente real y nos dejan lecciones para aprender. Un ejemplo de eso sería, conoce a los demás antes de juzgarlos, la importancia de no rendirse cuando un amigo esta en problemas y el valor de la familia. Los personajes están bien desarrollados, tienen personalidades muy distintas que se complementan en la historia. Vamos de la responsable y amable Vernestra, al inseguro y sensitivo Imri. De la extrovertida y astuta Avon al reservado y suspicaz Honesty. Todo se amalgama de una manera armónica a pesar del caos de la trama. Justina aquí nos nuestra que se puede escribir un libro para niños mientras se hablan de temas de a vida real y no tan sólo eso, hacerlo con dedicación, respeto y amor. Como comentó mi buena amiga Jexica después de que charlamos sobre la lectura, en estos tiempos donde se necesitan valores como el amor y la amistad, encontrarlos en un libro de ficción es un poderoso y genuino mensaje que llega a nuestros corazón. Gracias por eso querida Justina Ireland.

    Mario Tormo: Esta novela hay que encajarla en su rango de edad. Está orientada al segmento de edad de los 8 a los 12 años, por lo que tanto la densidad de las tramas como los sucesos narrados están adaptados a este tipo de lectores. Tenemos por lo tanto una trama sencilla principal, en la que sobre todo destacan los viajes personales de cada uno de los protagonistas. En cuanto a la estructura podríamos hacer un paralelismo con Light of the Jedi, ya que parte de un gran desastre (el Legacy Run en aquella, el Steady Wing en esta) y a partir del cual arranca el periplo de los protagonistas.

    Aunque es una lectura agradable, su trascendencia para la trama de la Alta República es prácticamente nula. Llegando al punto de que hay detalles que pueden chocar con el estado o momento en el que suceden los hechos. Ya que cuando la novela arranca el desastre del Legacy Run ya se ha producido, por lo que es difícil de comprender cómo los padres de Avon y Honesty los mandan al Borde Exterior. Podemos entender quizá la función diplomática de los de Dalna, pero en el caso de Avon… Quizá Ghirra Starros debería haber reconsiderado mandar a su hija a esta zona cuando hay un bloqueo impuesto por la Canciller por los peligros que conlleva viajar en estas regiones.

    Aunque menos mal que tenemos a Avon, ya que es el personaje más interesante del relato. Es fantástica, divertida, inteligente, resuelta. Va por delante de todos los demás, siendo la más pequeña. Increíble. Hasta Vernestra, una Caballero Jedi encargada de su cuidado, acaba siguiendo las indicaciones de la chica en los momentos más tensos de la acción. Increíble. En el lado contrario tenemos a Imri, que en mi opinión tiene un paso al lado oscuro, que siendo muy interesante, me resulta poco creíble el punto extremo al que llega. Se entiende muy bien toda la frustración y tristeza, pero creo que sube un escalón que está demasiado alto. Con Vernestra pasa que al inicio resulta muy interesante, sobre todo cuando tenemos la parte en la que muestra el látigo láser y cuenta su origen, pero que se diluye su protagonismo hasta el final, resuelve demasiado rápidamente el enfrentamiento primero con los Nihil y después con Imri. Se comprende muy bien que lo acabe aceptando como Padawan antes de la inauguración de la Starlight (aunque si leímos antes Light of the Jedi esto ya lo sabíamos), aunque si tenemos en cuenta el segundo número de la serie de Marvel, situado tras la ceremonia, nos extraña ver a Vern sin Imri.

    De Light of the Jedi, momento de la inauguración de la Estación Starlight

    Para concluir voy a destacar los hilos que se dejan abiertos, y es que las posibilidades de Avon Starros parecen infinitas. Me puedo imaginar a su personaje llegando a ser la precursora de los experimentos con cristales Kyber que dieron lugar a lo que luego se convirtieron en la base para el desarrollo del superarma de la Estrella de la Muerte. Habría que repasar la novela Catalizador por si más adelante en la Alta República se establece algún tipo de conexión con el personaje de Galen. Las conexiones por cierto son muy interesantes, como la alusión a las Guerras Sith, las Hermanas de la Noche, las Formas Prohibidas… Incluso hay una mención a Batuu, lo cual me encanta ya que puede que tengamos más contenido relacionado con los parques Disney enmarcado en esta época. Una novela que en audiolibro son algo mas de cuatro horas, por lo que es un entretenimiento ligero, intrascendente, pero disfrutable. Muy adecuado para el público objetivo, ya que hay muy buenos consejos y ejemplos vitales, de aceptación, comprensión del mundo y de los cambios que puede experimentar un muchacho o muchacha en ese rango de edad.

    Ilustración de Petur Antonsson

  • Lee en español el tercer adelanto de La Alta República «Una prueba de coraje»

    Lee en español el tercer adelanto de La Alta República «Una prueba de coraje»

    Traducción y adaptación por Mariana Paola Gutiérrez Escatena
    Corrección por Mario Tormo.

    Os traemos traducido al español este tercer adelanto exclusivo de la primera novela juvenil de La Alta República «A Test of courage» (Una prueba de valor) de Justina Ireland. Además de alguna información extra de la mano de Amy Ratcliffe y Nerdist.com. Os recordamos que el primer adelanto lo tenéis disponible en este enlace, y el segundo en este otro.

    Se acerca una nueva era de Star Wars. The High Republic se lanza en Enero, que transportará a los fans de esta galaxia muy, muy lejana un par de cientos de años antes de los eventos de The Phantom Menace. Esta era nos brinda la oportunidad de explorar un gobierno diferente, enemigos que no hemos visto antes y la Orden Jedi como solía ser. Eso significa muchos personajes nuevos con los que poder formar vínculos totalmente saludables, incluido para Vernestra “Vern” Rwoh. Ella es una Caballero Jedi, una de las más jóvenes en generaciones, con tan solo 16 años. Vern es el corazón de «A Test of Courage» de Justina Ireland, y tenemos un extracto exclusivo de este próximo libro para compartir con ustedes hoy. Y presenta un giro radical en un sable de luz: ¡el látigo de luz!

    Pero primero, aprendamos un poco más sobre Vern. Mirialana, devota de la Orden Jedi, obviamente. De lo contrario, no sería una Caballero Jedi adolescente. Y en A Test of Courage (Una prueba de coraje), Vern está en su primera misión. Ireland comenta: “Como la mayoría de las personas superdotadas, está emocionada y un poco nerviosa por tener un trabajo tan importante que hacer. Vernestra siente un profundo apego a la Orden y realmente la considera su vocación, por ende todo lo que siempre quiere es hacer su trabajo lo mejor posible, si la Fuerza quiere. No es orgullosa ni autocomplaciente, sino que está profundamente comprometida con el servicio a la luz».

    Las cosas salen un poco mal en la misión cuando un desastre en toda la galaxia (que afecta a todas las historias de The High Republic) saca del hiperespacio a la nave de Vern. Ella y los que tenía a cargo terminan varados en una luna selvática. Y como puedes imaginar, una luna selvática está llena de peligros. Para poder sacar a su grupo de los problemas, Vern usa su sable de luz, un sable de luz que ha convertido en un látigo de luz. Sí, un látigo de luz es una combinación de sable de luz y látigo. El arma apareció varias veces en las historias de Legends, pero en el universo narrativo actual y hasta ahora solo ha sido mencionado en los libros de rol de Star Wars de Fantasy Flight Games. Por lo que es bastante emocionante. Y como leerán en el siguiente extracto, tiene todo el sentido para Vern.

    Ireland compartió algunas ideas sobre por qué el arma también es adecuada para Vern. “Vernestra es profundamente convencional para un Jedi. Ella no cuestiona la sabiduría de la Fuerza y, por extensión, la Orden. Ella cree en sus compañeros Jedi y que al final todo saldrá bien, sin importar lo que pueda parecer al principio. Así que quería que tuviera un sable de luz que fuera poco convencional para demostrar que realmente es una persona profunda, complicada y no solo la Mirialan Jedi número 1.” dice. «Ella siente un poco de conflicto sobre su arma, y ​​en algún momento puede que tenga que reconciliar la manejabilidad de tal arma con las expectativas de la Orden».

    No podemos esperar a saber más sobre eso. Pero por ahora, profundicemos en este extracto.


    EXTRACTO
    «UNA PRUEBA DE CORAJE»
    Por Justina Irland

    Honesty gritó alarmado, y todos se volvieron para mirarlo. “Se quema”, dijo. Levantó el brazo, donde una gota de lluvia había caído en su manga, abriendo un agujero en el material y dejando los bordes carbonizados.
    «Bah, tiene razón»
    , dijo Avon, agachando la cabeza y corriendo hacia atrás para pararse junto a J-6. «¿Dónde está tu paraguas?»

    «¿Qué tal un por favor?» Dijo J-6. Se abrió un compartimento en su pecho y una barra de plata se extendió por encima de su cabeza. Sonó un crujido como de una cúpula azul de energía que era emitida por el delgado palo, creando un dosel de cobertura.

    “Ven aquí, Honesty. A menos que tengas poderes de la Fuerza para protegerte también”, dijo Avon, colocándose las gafas en la frente. Vernestra se dio cuenta de que inconscientemente había estado usando la Fuerza para evitar que las pocas gotas intermitentes de lluvia la alcanzaran, y una mirada a Imri reveló que él había estado haciendo lo mismo.

    Pero usar la Fuerza de esa manera no era sostenible, así que Vernestra cortó un par de hojas anchas y usó la Fuerza para hacerlas levitar sobre su cabeza y la de Imri. Eso los mantendría secos.

    Honesty se apretó cerca de Avon y J-6, y los tres caminaron torpemente hacia adelante. El pequeño androide explorador voló de regreso a través de los árboles, emitiendo una alegre melodía. “Adelante y seguid a Essdee. Os llevará a la cueva que encontró. Yo puedo rastrear su baliza, y luego os alcanzaremos», dijo Avon a los Jedi, mirando la lluvia con preocupación.

    «Nosotros también podemos seguir su progreso sin problemas», dijo Honesty, señalando una rama carbonizada, las secuelas del ataque y la tala de Vernestra. «Lo que es más importante, ¿se inundará esta zona?» preguntó Honesty, mirando al suelo.

    «Esperemos que no«, dijo Vernestra. Si la lluvia era lo suficientemente cáustica como para quemar la ropa, un río de esa materia sería desastroso para cualquier forma de vida orgánica no nativa. Puede que sean todos materia bruta, pero ninguno quiere terminar derretido por una tormenta.

    «Imri, conmigo», dijo Vernestra antes de redoblar sus esfuerzos con el follaje que bloqueaba su camino. Los dos empezaron a cortar la espesa vegetación y, mientras lo hacían, el ritmo de la lluvia aumentó de intermitente a más regular. Las hojas anchas que cubrían sus cabezas se volvieron más pesadas, y Vernestra tuvo que concentrarse para asegurarse de que las hojas permanecieran en el ángulo adecuado para que el agua pudiera escurrirse inofensivamente. El presentimiento que Vernestra había sentido se tornó en pavor, la sensación un gran peso en su estómago. Podría limpiar la maleza más rápido, pero eso significaría mostrar la verdadera naturaleza de su sable de luz. Ella miró a Imri. Tenía la intención de usar su espada para cortar la maleza. Pero parecía tan cansado como se sentía Vernestra.

    Podría manejar la verdad.

    «Imri, retrocede», dijo Vernestra. Habían andado lo suficiente como para adelantarse a los demás así que no había nadie más alrededor para ver lo que estaba a punto de hacer, y algo de la ansiedad de Vernestra desapareció. «Puedo hacer esto más rápido, pero te necesito fuera del camino».

    «Vern, ¿de qué estás hablando?» preguntó, pero aun así dio un paso atrás como ella le había pedido.

    «Observa». Vernestra torció el anillo frontal de su sable láser, y la hoja se fracturó y dividió antes de caer en un sinuoso hilo de luz púrpura. Vernestra agitó el látigo de luz de manera que el rayo mortal cortó el cultivo delante de ella, despejando el mismo tramo que ella e Imri habían estado limpiando antes en mucho menos tiempo.

    «Espera, ¿cómo has coseguido hacer eso?» preguntó Imri. No lo dijo en un tono crítico dada el arma poco ortodoxa, simplemente curioso. «¿Estudiaste uno de los archivos de armas de luz?»

    “No, el diseño completo me llegó en medio de la noche hace unas semanas. No pude dormir hasta que terminé la modificación». Vernestra balanceó el látigo formando un ocho horizontal, dejando que la brillante hoja violeta funcionara con el impulso residual. Había comenzado a entrenar con el látigo en secreto, ni siquiera Douglas conocía las modificaciones de su sable de luz. Imri fue el primero en verlo.

    Las Hermanas de la Noche usan los látigos de luz”, dijo. Vernestra se volvió para mirar a Imri por el rabillo del ojo. Había aprendido rápidamente que el látigo requería más atención y cuidado que el sable de luz. Un movimiento en falso y podría estar cortando una de sus propias extremidades.

    “Durante las Guerras Sith, los Jedi también usaron látigos de luz”, dijo Vernestra, despejando el camino y caminando hacia adelante más rápido. Con conversación filosófica o no, todavía tenían una tremenda tormenta cayendo sobre ellos, y no podían hacer levitar hojas sobre sus cabezas permanentemente. “¿Has leído los testimonios de Cervil la Siniestra? Afirma que el látigo fue usado a veces para defenderse de los Señores Sith que usaban las Formas Prohibidas. Además, fui guiado a este diseño por la Fuerza. No puedo creer que el lado oscuro hubiera dirigido su construcción. ¿Sientes algo de esa ira y conflicto en mí?» Vernestra no mencionó que no le había hablado a nadie más sobre el cambio en su sable de luz, ni siquiera a su antiguo maestro, Stellan Gios. El Padawan no necesitaba saberlo todo.

    Imri negó con la cabeza mientras sus mejillas se sonrojaban. «Lo siento, no pretendía interrogarte».

    “Interrogarme está bien, Imri. Debería haber cuestionado el diseño también. ¡Pero mira! Ya ha demostrado su utilidad «.

    Vernestra limpió un último grupo de árboles jóvenes y por fin la vegetación se desvaneció, revelando un pequeño claro y una elevación. El SD-7 estaba justo detrás, flotando bajo la lluvia constante.

    «Imri, ¿ves esa roca?» Preguntó Vernestra, apagando su látigo de luz y enfundando su arma. “Parece que podría haber una cueva debajo. ¿Puedes despejar el camino?»

    Imri asintió y extendió una mano hacia la cueva. Al principio, la enorme roca no se movió, pero luego comenzó a rodar directamente hacia ellos. Ganó velocidad al golpear la pendiente e Imri gruñó por el esfuerzo de tratar de detenerlo, temblando y sudando al llegar al límite de sus fuerzas.

    Un instante antes de que la roca se estrellara contra ellos, Vernestra la empujó hacia la izquierda, enviando la enorme roca a la espesa maleza. El sonido de su paso por la colina era lo suficientemente fuerte como para competir con los truenos que acechaban.

    «Lo siento», dijo Imri. El enorme chico estaba doblado en dos, con las manos apoyadas en los muslos. La hoja que lo protegía de la lluvia cayó cuando perdió la concentración. Las gotas de lluvia chisporrotearon al golpear su túnica, carbonizando el ligero tejido. Vernestra movió su cobertura para que flotara sobre el Padawan también.

    «Está bien, Imri. Lo hiciste bien, sólo tienes que aprender a concentrarte en todo el conjunto. Mi maestro me enseñó que ayuda a visualizar la totalidad de la tarea, no sola en una parte. Podemos practicar cuando hayas descansado. Vamos, echemos un vistazo a esta cueva».


    Información Adicional

    Cuando una nave de transporte es expulsada abruptamente del hiperespacio como parte de un desastre en toda la galaxia, la joven Jedi Vernestra Rwoh, un joven padawan, un audaz niño tecnológico y el hijo de un embajador quedan varados en una luna selvática donde deben trabajar juntos para sobrevivir tanto en terreno peligroso, como a un peligro oculto que acecha en las sombras…

    • Fecha de lanzamiento: 5 de enero de 2021
    • Páginas: 240
    • 97813680573011368057306
    • Rango de edad: 8-12