Ciencia de una Galaxia muy lejana: El gas tibanna

En el Universo de Star Wars existen muchas sustancias que aparecen dentro de las historias que tanto disfrutamos. Sea como un recurso narrativo necesario para hacer fluir una trama, o como un elemento secundario que aporta a la construcción de una escena, una situación, o una locación, siempre hay materiales y tecnología que contribuyen a dicha labor.

Sin embargo, hay algunos materiales que se destacan por tener una relevancia mayor, dándole un mayor peso específico a los relatos y que tienen fama propia, como la carbonita, el beskar o los cristales kyber; pero también hay otros, igual de importantes, y que merecen un renombre similar, como es el caso del tibanna.

Este material se suele usar en estado gaseoso, aunque para su transporte suele licuarse, de modo de poder transportar cantidades muy grandes en un volumen relativamente pequeño. La enorme relevancia que tiene el tibanna es su variada cantidad de aplicaciones asociadas al aprovechamiento de la energía; de esta forma se lo usa tanto en blásters como armas de mayor porte, aunque también forma parte del sistema refrigerante de los hiperimpulsores. Por lo tanto, su presencia en cualquier saga de la galaxia es indispensable, aunque no siempre se lo mencione. También existe otra variante para transportarlo: en lugar de licuarlo, se lo suspende dentro de un bloque de carbonita para procesarlo de manera más segura y así llevarlo a otros planetas.

La tecnología bláster se basa en dos piezas clave: una carga de gas (contenida en un cartucho) y una fuente de energía. El cartucho de gas puede contener una variedad de gases de gran capacidad energética entre los que se destaca el tibanna. En la novela (Leyendas) Survivor’s Quest  de Timothy Zahn se detalla como el barón Soontir Fel recarga los cartuchos de este gas en su arma. Cuando el arma se dispara, una fracción del gas resulta excitada por la energía de la batería y se volatiliza hacia el módulo donde finalmente se convierte en un haz de partículas.

Si bien el tibanna suele aprovecharse en muchos mundos como combustible para calefacción (simplemente quemándolo), su mayor utilidad viene de la propiedad de cuadruplicar su capacidad energética cuando se lo incide con un haz de luz coherente. Esto condujo a una tecnología conocida como tibanna de spin sellado, que se encuentra compactado a un nivel atómico, en la que se aprovecha esa energía extra. De esta forma es este tipo de tibanna el que se usa en armamento y resulta mucho más potente (y peligroso si no se lo controla con seguridad), mientras que el tibanna tradicional es el que puede quemarse o usarse como refrigerante en distintos tipos de hiperimpulsor. Sobre este último punto hay cierta controversia, pues algunas novelas de Leyendas como El Poder de la Fuerza de Sean Williams o Los Jóvenes Jedi – Los Perdidos de Kevin J. Anderson y Rebecca Moesta mencionan el uso del material tratado con luz coherente en hiperimpulsores varios, incluido el de la mismísima Estrella de la Muerte.

Lo más interesante de este gas, es que no tiene un origen inorgánico, sino que es un subproducto del metabolismo de unos seres vivos llamados beldon, unas criaturas enormes (pueden llegar a medir hasta 10 kilómetros), llenas de gases, que pueden encontrarse en planetas gaseosos con entornos atmosféricos que tengan la densidad suficiente como para flotar en su atmósfera, aunque también pueden existir en el espacio (beldon espaciales), sobreviviendo en burbujas de gases. El mismísimo Han Solo se topa con una de estas criaturas en Bespin, en la novela (Leyendas) Amanecer Rebelde de A.C. Crispin.

Existen varios planetas gigantes gaseosos de cuyas atmósferas de extrae gas tibanna (a menudo se habla de una capa llamada tibbanósfera). Seguramente el más reconocido de todos sea Bespin, presentado en El Imperio Contraataca, en la Ciudad de las Nubes, lugar cuya principal finalidad es la recolección y tratamiento de este gas. Pero también está presente en otros mundos como Kril’Dor, Genarius, Kaer, Ord Ibanna, Yorn Skoy y Taloraan; Sin embargo Bespin es el único lugar en donde el tibana de spin sellado se produce de manera natural, por lo que se evita el costo de dicho tratamiento. Incluso la química del gas se describe un poco en Antes de la Tormenta de Michael P. Kube-McDowell (Leyendas), en donde se menciona que el color cobrizo de los cielos de Bespin se debe al óxido de tibanna. Incluso en el comic Clásico Star Wars #57 (Leyendas) de Marvel, Lando cae a través de la atmósfera hasta llegar a un islote en la superficie llamado Ugnorgrad, rodeado de una especie de pantano de tibanna líquido.

En la literatura de Star Wars, se nos muestran varios momentos en los que el tibanna está presente, en épocas diversas. Uno de los casos más notorios es la participación en el Gran Desastre que se relata Luz de los Jedi de Charles Soule (canon), de uno de los fragmentos del Ruta Legado que contiene un tanque de tibanna líquido superenfriado que pone en riesgo todo el sistema Hetzal y que a su vez moviliza una de las acciones más épicas que se han visto de los Jedi en su conjunto.

Pero si hay un autor que utiliza tibanna en sus historias, sin duda es el ya mencionado Timothy Zahn. En sus novelas de Leyendas, más allá de la mencionada Survivor’s Quest, aparece como insumo para armamento en Decisiones, y además en Specter of the Past donde forma parte de un dispositivo rudimentario para disparar a distancia a acusar a un inocente. Pero Zahn también utilizó varios contenedores de tibanna en el canon, como parte del gran plan del entonces Teniente Thrawn para ascender en las filas del Imperio en Thrawn.

Además de las mencionadas, existen algunas variantes del gas, que hacen su aparición en otras historias; La novela juvenil (canon) El Arma de un Jedi de Jason Fry hace referencia a gas tibanna interestelar, que podría tratarse de aquel que producen los beldon espaciales. Por otra parte, en algunos relatos del Universo de Leyendas posteriores a la invasión Yuuzhan Vong como la Trilogía de Dark Nest o en Legacy of the Force – Tempest (ambas de Troy Denning) se utiliza en las naves InvisiblesX de los Jedi una tecnología más avanzada, a partir de un isótopo particular de gas llamado tibanna X que evita que las emisiones del vehículo sean detectadas.

Para finalizar podemos comparar todo lo mencionado con lo que sucede en lo que podemos definir como UL, el “Universo del Lector”, o sea el nuestro. Hasta donde se conoce, no existe ningún material que tenga todas las propiedades que muestra el tibanna en los dos Universos de Star Wars (canon o leyendas).

Pero sí podemos encontrar distintos gases que se le asemejan en algunas propiedades: Por ejemplo para disparar algunas armas se aprovecha a veces el aire comprimido. Obviamente no se disparan haces de partículas sino proyectiles livianos (balines).

También podemos hacer cierta analogía entre el tibanna y el metano. Se trata de un gas producido por diferentes clases de seres vivos (desde microorganimos hasta mamíferos grandes) y que tiene una importante capacidad para liberar su energía cuando entra en combustión. Es el principal componente del gas natural y además puede generarse a partir de desechos y residuos en una mezcla gaseosos rica en metano llamada Biogas.  En ese sentido la novela Imperial Commando 501st de Karen Traviss menciona algo similar: un biogas que se produce a partir de los desechos digestivos que producen los nerfs y los bantas en el planeta Celen.

Algunos especialistas especulan que un gas que podría llegar a extraerse de la atmósfera de planetas gaseosos y que sería de gran utilidad en reactores de fusión es el helio-3, un isótopo particular del elemento helio, presente en el Sol y en planetas como Júpiter y Saturno (Podríamos imaginar una Ciudad de las Nubes en alguna de esos planetas).

Otro gas, que actualmente se está estudiando para poder utilizarse a gran escala es el hidrógeno. Tiene la gran ventaja de ser elemento más abundante del universo, y que el producto de su combustión es simplemente agua, por lo que sería un combustible con mucho menor impacto en el ambiente. Además, su uso más práctico sería en la forma de celdas de combustible. Por otra parte, la enorme desventaja es que es muy peligroso y sensible (al igual que el tibanna) y es bastante difícil de almacenar, pues al tratarse de la molécula más pequeña que existe, puede fugarse de muchos materiales. De todas formas, tenemos nuestra carbonita, aunque de carbono no tenga nada: el paladio, un metal capaz de adsorber enormes cantidades de hidrógeno (puede retener con hidrógeno hasta 900 veces su propio volumen).

También es importante destacar que el hidrógeno es el elemento por el que se inician las fusiones nucleares en las estrellas, y gracias a la cual nos llega energía a la Tierra como para que se haya desarrollado vida, durante mucho tiempo, el suficiente como para que muchas personas se pusieran a idear, filmar y escribir sobre lo que pasa en una ficticia y queridísima galaxia muy, muy lejana.

Referencias:

Hollyweird Science – Kevin R. Grazier y Stephan Cass

Star wars Encyclopedia – Stephen J. Sansweet.

Star Wars – The Essential Guide of Weapons and Technology – Bill Smith, David Nakabayashi y Troy Vigil.

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