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  • ¿Quién sobrevivirá en la Era de La Alta República?

    ¿Quién sobrevivirá en la Era de La Alta República?

    Traducción por Mariana Gutiérrez Escatena

    En este intrigante y algo divertido [debo confesar] artículo de starwars.com, Kristin Baver nos cuestiona con una pregunta que no queremos ni pronunciar.

    «¿Quién sobrevivirá?. Desde la publicación del teaser póster de la próxima oleada de libros y cómics de Star Wars: La Alta República, esta pregunta ha estado pesando en los fans de la nueva era. Pero, al estilo clásico de Star Wars, debe haber un equilibrio. Al igual que Han Solo, que hace una broma con una sonrisa justo cuando las cosas se ven sombrías, la frivolidad y el humor nos permiten descansar de la tensión.
    Porque, admitámoslo, Star Wars tiene una forma particular de rompernos el corazón. Desde que el pobre Greedo fue frito, Obi-Wan desapareció, el rencor fue aplastado y Yoda eligió el sueño eterno antes que las incesantes preguntas de Luke Skywalker, he sabido que ningún personaje querido está a salvo. Pensé que la Alta República podría ser diferente. Es una época de paz, después de todo, o al menos lo era. Con la Orden Jedi en su mejor momento, seguramente mi querida nueva clase de padawans estaría a salvo. ¿Verdad? ¿¡CIERTO!?»

    Aunque la autora de Star Wars Skywalker: A Family At War asegura no tener idea de quién sobrevivirá, en este artículo reflexiona sobre el arte del póster y nuestros valientes Jedi de la Alta República.

    1. El Faro Starlight. Si K-2SO estuviera aquí, te diría que la probabilidad de que el Faro Starlight sea destruido es alta. Es muy alta. Quiero decir, parece estar literalmente en llamas aquí. Pero de nuevo, tal vez alguien dejó que el Vernestra pilotase.

    2. Vernestra Rwoh e Imri Cantaros. Vernestra es una prodigio, habiendo alcanzado el rango de Caballero Jedi a la edad de 15 años. Y ha sobrevivido a un trabajo de niñera glorificada cuidando a la precoz Avon Starros. Estará bien, siempre y cuando nadie la llame Vern. Y como Imri ya ha perdido a un Maestro por la tragedia, esperemos que no tenga más mala suerte.

    3. Bell Zettifar. Hablando de Padawan que han pasado por el llamado, Bell ha salido de la pérdida de Loden Greatstorm sin entrar en una espiral de venganza a lo Anakin Skywalker, así que espero que también se salve. Y que no se encuentre con una habitación llena de jóvenes cuando esté de mal humor. Pero no pude evitar notar que Ember está ausente. Voy a seguir adelante y asumir que eso significa que Ember está bien. ELLA ESTÁ BIEN. ¿Verdad?

    4. Burryaga y Nib Assek. Queridos autores, por favor no dañen ni un pelo de la dulce cabeza wookiee de Burry. Es demasiado puro para este mundo. Estoy seguro de que su maestra Nib estaría de acuerdo.

    5. Avar Kriss. Avar suele llevar el peso de la galaxia sobre sus hombros. Si vive, no me sorprendería que decidiera retirarse a Dagobah o a algún otro lodazal viscoso para no tener que volver a lidiar con la burocracia de la República. Se lo ha ganado.

    6. Sskeer. Ya sabes lo que dicen. Si los Drengir no te atrapan, la estación espacial en llamas lo hará. ¿Aún puede regenerarse de las cenizas? Lo pregunto para un amigo…

    7. Keeve Trennis. Nos hemos encariñado con Keeve. ¿Quién de nosotros no quiso atravesar la página y darle un gran abrazo cuando rompió a llorar al final de Marvel: La Alta República #1? ¡Ha sido todo un viaje! Y considerando que su Maestro podría ser un montón de cenizas tratando de hacer crecer un cuerpo entero ahora, tenemos esperanza de que los escritores hayan sido suaves con ella.

    8. Terec y Ceret. Los gemelos enlazados por la Fuerza van en el mismo paquete. Cualquier cosa que le ocurra a uno de ellos seguramente repercutirá en el otro.

    9. Estala Maru. Estala dejó su té espacial en esa estación en llamas, y quienquiera que haya interrumpido su taza matinal lo va a pagar. Aunque no me extrañaría que fuera de los que se hunden con la nave, transportando desesperadamente sus muchos archivos a un almacén externo. Debería haber empezado a hacer copias de seguridad hace años.

    10.Torban «Baldes de sangre» Buck! Al igual que Avar, espero que Baldes de sangre pase el corte y viva para retirarse y vivir sus sueños como juez famoso en el Gran Espectáculo de Panadería Galáctica, que se retransmitirá en una galaxia cercana a ti en algún momento lejano. Nueva idea de apodo: Cubos de Sangre.

    11. Lula Talisola, Farzala Tarabal y Qort. El poder de la amistad protegerá a este trío sagrado. Que celebren su victoria con una ceremonia de entrega de medallas al estilo del final de Star Wars: Una nueva esperanza. Excepto que las medallas están hechas de chocolate espacial. Y Qort recibe una nueva máscara.

    12. Kantam Sy. Es los antiguos Padawan de Yoda. Nunca le pasa nada malo a la gente que estudia con Yoda. ¿Verdad, Doo?

    13. Porter Engle. La Espada de Bardotta no será silenciada fácilmente. Pero puedes apostar a que preferiría estar cocinando un guiso de nueve huevos en mitad del desorden que lidiar con cualquier fechoría de los Nihil que esté envolviendo a la galaxia esta vez. ¡Qué incivilizados!

    14. Orla Jareni. Estoy seguro de que Orla podría matar con sólo una mirada. Lo más probable es que esté bien, siempre y cuando no se quede atrapada en un planeta desértico sin protección solar.

    15. Stellan Gios. Con una melena que me hace pensar «Vaya, debe estar emparentado con Poe Dameron», seguro que nada desastroso puede ocurrirle a este Consejero Jedi.

    16. Cohmac Vitus. Otro miembro del club de los «Padawan huérfanos», el pobre Cohmac sigue arrastrando la carga emocional de la crisis de Eiram-E’ronoh. Esperemos que evite todo el fiasco de Starlight mientras se encuentra en un bonito retiro de meditación.

    17. Ram Jomaram. ¿Puede arreglarlo? Sí, puede. Especialmente si tiene unos cuantos Bonbraks a mano para ayudar. Aunque, habiendo aprendido recientemente que Ram se siente completamente desprovisto de emociones… puede estar a una hipervelocidad estropeada de un colapso total del Lado Oscuro.

    18. Reath Silas. ¡Deberías haberte quedado en tu rincón de lectura donde era seguro, Reath!

    19. Elzar Mann. Más como Elzar ‘Mujeriego Man’, ¿me equivoco? De todos los Jedi de la lista, es mi elección número 1 para «Jedi que se ha hartado del ruido que hacen los Nihil y se pone en modo venganza como Maul». «Patas de araña Mann» tiene cierta sonoridad.

    20. Lily Tora-Asi, la padawan Keerin Fionn y el maestro Arkoff. Con sus sables de luz dobles y un Maestro Jedi wookiee a su lado, Lily es una fuerza a tener en cuenta. Esperemos que este trío haga una aparición fuera de la serie de manga.

    21. Emerick Caphtor. Ojalá tuviéramos a Emerick aquí para resolver este misterio.

    Un saludo especial: El Maestro Yoda. El Maestro Jedi ha sido una cara familiar bienvenida en la nueva era y sabemos que va a estar bien. Probablemente por eso no está en el póster. ¿Y el resto? Acordemos todos mantener la esperanza.

    Fuente original: starwars.com

  • Reseña y curiosidades del cómic Life Day

    Reseña y curiosidades del cómic Life Day

    Escrito por Mario Tormo

    Llegan cuatro nuevos relatos ambientados en el Día de la Vida. Después de publicarse la antología de relatos Life Day Treasury el escritor Cavan Scott nos ofrece otro pequeño compendio de historias. Y ayudado de otros escritores como Justina Ireland que aporta un relato de la Alta República con el wookiee Burryaga como protagonista. Sigue leyendo para conocer todos los detalles.

    • Guión de la historia principal: Cavan Scott
    • Dibujo de la historia principal: Ivan Fiorelli
    • Color de la historia principal: Chris Sotomayor
      • Deck the Halls
        • Guión: Justina Ireland
        • Dibujo: Georges Jeanty
        • Tinta: Victor Olazaba
        • Color: Pete Pantazis
      • Paid on Delivery
        • Guión: Steve Orlando
        • Dibujo: Paul Fry
        • Color: Alex Sinclair
      • Gift of Light
        • Guión: Jody Houser
        • Dibujo: Kei Zama
        • Color: Ruth Redmond
    • Fecha: 24 de Noviembre de 2021 (USA)
    • Idioma: Inglés
    • Editorial: Marvel
    • Páginas: 32 (grapa)
    • Precio: 4.99 $

    Historia (con spoilers)

    Han y Chewie llegan a Batuu para celebrar el Día de la Vida invitados por su amigo Reeg Brosna, pero nada más llegar empiezan los problemas. El Kanjiklub los estaba esperando.

    Pero el Día de la Vida no ha sido nunca tranquilo.

    En los tiempos de la Alta República Attichitcuk pidió ayuda porque algo estaba alterando la energía del planeta. Nib Assek y su padawan Burryaga acuden y descubren que un misterioso vendedor les había proporcionado semillas de Drengir. Uniendo fuerzas los Jedi y los wookiees consiguen acabar con la amenaza justo cuando las plantas estaban despertando.

    Chewie y Han ya tuvieron también en Lessa-7 hace unos años un encontronazo con unos trandoshanos. Fueron al planeta para cerrar un acuerdo de armas para Jabba, pero descubrieron que los traficantes habían invadido el planeta, otrora wookiee, y esclavizado a su población. Después de liberar a su pueblo Chewbacca descubre que esta el lugar lo utilizaban para fabricar medicinas a partir de los jugos gástricos de sarlaccs.

    La historia en Kudo tiene a los rebeldes intentando ofrecer ayuda y reclutar en el planeta, pero un agente del ISB (BSI, Buró de Seguridad Imperial) parece haberlos descubierto. Para deshacerse de él R2-D2 y C-3PO patrullan las calles ayudados por cánticos de los niños para detectar al imperial y tenderle una emboscada. Con la ayuda de Chewbacca consiguen su objetivo y celebrar el Día de la Vida.

    De vuelta a Batuu nuestro contrabandista favorito une fuerzas con Oga Garra para poner fin a la amenaza del Kanjiclub y acabar la celebración en la cantina.

    Opinión

    Cavan Scott desarrolla alguna de las historias que no entraron en la antología Life Day Treasury. Es muy divertido poder ver a Han y Chewbacca de nuevo en una aventura en Batuu, ver a Oga en acción y que el día de la vida de el salto a lo grande desde el infame Holiday Special al canon actual.

    La historia de Justina ambientada en la Alta República tiene como mayor aliciente ver a Burryaga ir a Kashyyyk junto con Nib Assek, donde conocen al padre de Chewbacca. Pero resulta algo confuso ver que los Drengir parecen más una especie de parásitos con forma de cangrejos que las plantas que hemos visto anteriormente. Nos gusta la historia de todas maneras aunque quizá la inclusión de este relato no está para nada justificada, ya que no sabemos quién sería el narrador, cosa que en las otras, al tener implicados a Han o Chewie, se pueden justificar. Quizá si el wookiee se la hubiese contado a Solo, porque a su vez se la contó su padre…

    Steve Orlando, premiado escritor de cómics y habitual de DC para personajes tan icónicos como Batman, hace su primera incursión en esta galaxia con una historia con los clásicos temas de wookiees esclavizados por trandoshanos, Han y Chewie llegando para salvar el día y ¡hasta un sarlacc! Esperamos verle de nuevo en la saga.

    Jody Houser por su parte regresa después de hacer las adaptaciones de Rogue One o Thrawn con un relato ambientado tras la destrucción de la Estrella de la Muerte en la que nuestros héroes tratan de ofrecer apoyo a los adeptos a la causa rebelde. Muy original el leit motiv de usar una canción infantil para delatar y comunicarse en código. Y como marca de la casa aparece la localización de Kudo.

    La historia principal está dibujada por el italiano Ivan Fiorelli. Su primer trabajo para la saga es ciertamente sobresaliente, mezclando un estilo que combina a la perfección el manga con el estilo europeo italiano, recordando mucho a Lupin III. Sobre estas líneas tenéis una de las páginas en blanco y negro, comparada con la coloreada por Chris Sotomayor (¿os habéis fijado en la corona de adviento?). Trabajo muy vivo y brillante el de Chris, con una amplísima gama cromática. Abajo tenéis los estudios previos obra del milanés de los tres protagonistas.

    El relato de Ireland está dibujado por Georges Jeanty, lo cual es muy apropiado ya que es el «suplente» de Ario Anindito en la serie The High Republic de Marvel. Sobresaliente trabajo sobre todo con los wookiees. La página completa con la composición del drama narrado por Itchy es espectacular.

    Paul Fry es otro debutante en la saga galáctica y además lo hace con su divertidísimo estilo caricaturesco. Las caras de Han son impagables. Además el color de Alex Sinclair, que ya ha debutado en el Darth Vader #17, ofrece una gama dominada por los verdes y los marrones que dotan al dibujo de un ambiente envolvente y a la vez bien contrastado.

    Por cierto, ya os mencionamos hace tiempo que cuando un artista que no ha trabajado para la saga de repente muestra bocetos, estudios o incluso páginas de trabajos que ha hecho para divertirse simplemente… Suelen ser muestras que enseñan a los editores para conseguir un encargo. Mirad esto de Febrero de este este año que puso el dibujante en Twitter.

    El trabajo del japonés Kei Zama, que se luce sobre todo con los androides (divertidísimos) y Chewbacca queda quizá ensombrecido por los colores de Ruth Redmon. Los colores de la irlandesa son en general demasiado apagados, aunque con R2-D2 y C-3PO lo hace genial. El trabajo de Zama es el segundo para la saga, después de debutar con el especial Zuckuss & 4-LOM de la Guerra de los Cazarrecompensas. Esperamos que siga pudiendo desarrollar su arte ya que demuestra un amor soberbio por la franquicia.

    Repasando su cuenta de Twitter podemos ver también el comienzo de sus páginas para esta grapa. Menos de dos meses antes de la salida.

    Curiosidades

    Si queréis saber cómo perdió Han el Halcón Milenario y todo el periplo hasta que acabó en Batuu en el Episodio VII tenéis en la imagen de arriba el mapa de los lugares y los productos que tenéis que leer. Esta aparición del Eravana sería la primera cronológicamente hablando.

    El día de la vida en Kashyyyk es algo que se vió por primera vez en el Holiday Special del ’78. Toda la iconografía de las esfera luminosas y las túnicas rojas proceden de ahí, pero no es la primera vez que se reintroducen en el canon, en los recientes Star Wars Adventures #3 y #4 (del volumen 2) ya tuvimos otra aventura situada en esta festividad en Kashyyyk y con los mismos elementos.

    Vemos al padre de Chewbacca, Attichitcuk, en la época de la Alta República, mucho más joven y sin el pelo blanco como lo conocimos, de abuelo, en el Holiday Special.

    No es la primera aparición de la familia de Chewbacca en el canon, ya que en el ya citado Life Day Treasury tenemos la historia The Tree of Life, situada en Kashyyyk, donde además de Itchy aparecen Malla y Waroo.

    «Los Drengir son plantas inteligentes que buscan obtener una cosecha terrible a través de la frontera galáctica. La idea de villanos basados ​​en la plantas provino de un boceto del (legendario artista conceptual de Star Wars) Iain McCaig en los primeros días del desarrollo de The High Republic.» contaba Cavan Scott. Aunque su primera aparición fue como parte de A Bitter Harvest, uno de los relatos de la antología Dark Legends, escrita por George Mann, son uno de los villanos de la primera fase de la Alta República.

    El planeta Kudo aparece mencionado por primera vez en la antología Age of Republic, en el número dedicado a Anakin Skywalker, escrito también por Jody Houser, quien sigue expandiendo el lore de esta localización que también usó la guionista para los cómics Caza Tie.

    Tenemos la primera aparición en cómics de Oga Garra. Ya habíamos visto un arte conceptual suyo, y había tenido una aparición en la novela A Crash of Fate de Zorada Cordova (inédita en España), pero esta es la primera vez que la podemos ver en acción.

    Han Solo menciona a Tasu Leech, que tuvo su primera aparición fue en El Despertar de la Fuerza como líder del Kanjiclub. Pero no es la primera vez que lo vemos en loscómics después de la película. En la época de la Trilogía Original aparece en el segundo volumen de los cómics de la Doctora Aphra, siendo primero apaleado por Valance y luego uniéndose al equipo de T’Onga.

    Conclusión

    Una buena manera de seguir expandiendo las publicaciones en torno al día de la vida y de intentar establecer una primera piedra para consolidar una tradición anual. Además de servir como medio para ampliar el lore de la saga, tenemos la oportunidad de ver en acción a nuevos artistas en la franquicia, lo cual siempre es un soplo de aire fresco. Además al situarse en Batuu, en el periodo comprendido entre los Episodios VI y VII y con Han Solo y Chewbacca como protagonistas, sirve como continuación espiritual del especial que sacaron con motivo de la apertura de los parques Galaxy’s Edge.

    Enlaces de interés

  • Primera Tarea, Parte 2. Traducción exclusiva del relato canon de The High Republic

    Primera Tarea, Parte 2. Traducción exclusiva del relato canon de The High Republic

    Traducción por Mario Tormo

    Os traemos la conclusión del segundo relato de La Alta República, escrito por Cavan Scott, dentro de la serie Starlight que publica regularmente la revista Star Wars Insider. Estas historias expanden los hechos que hemos podido leer en la primera ola de esta nueva era de Star Wars situada 200 años antes de los sucesos de La Amenaza Fantasma. Podéis leer la parte 1 aquí.

    Anteriormente

    Sedar a un furioso medoslean en el centro medico de la Baliza Starlight no era como Velko Jahen había pensado que sería su primer día como administradora en la estación. Y el repentino asesinato de un embajador skembo, el cual le había pedido protección, solo consiguió empeorar las cosas…

    Arte de Louie Di Martinez

    Starlight:
    PRIMERA TAREA
    (Parte 2)

    Todo el mundo estaba hablando a la vez, todos excepto Velko Jahen. Las horas transcurridas desde el intento de asesinato estaban borrosas. Velko aún podía ver el cuerpo del embajador Ceeril desplomado sobre la cama cada vez que cerraba los ojos y estaba convencida de que el olor a carne carbonizada aún flotaba en el aire, incluso aquí, en el vasto centro de operaciones de la Baliza Starlight. Había visto heridas de bláster antes, demasiadas para recordarlas todas, y olían mucho peor en los campos de batalla de Soika. ¿Por qué este ataque, orquestado no en la mugre de una trinchera excavada apresuradamente, sino en el estéril centro médico de la estación espacial más nueva y más grande de la República, la había abrumado?

    —¿Administradora?

    Velko tardó un minuto en darse cuenta de que Rodor Keen estaba hablando con ella. ¿Cuántas veces había obligado al jefe de operaciones de Starlight a repetir su rango antes de responder? La expresión de su rostro le daba la respuesta: ¡Demasiadas!

    —Lo siento, señor —balbuceó, molesta por lo nerviosa que sonaba—. Estaba repasando lo que ocurrió una última vez.

    —Una idea excelente —sonó una voz detrás de ellos. Velko y Keen se volvieron para ver caminando hacia ellos a una de las figuras más llamativas que jamás habían visto. El corazón de Velko se paró. Había estado esperando este momento desde que obtuvo su cargo, anhelando conocer a esta mujer, pero jamás se la habría imaginado así.

    La maestra Jedi Avar Kriss, Mariscal de la Baliza Starlight y Heroína de Hetzal, era tan impresionante como cabría esperar de la persona que había planeado la respuesta Jedi al Gran Desastre, salvando miles de millones de vidas en el sistema Hetzal y más allá. Todo en ella irradiaba confianza, desde su vaporosa túnica hasta los penetrantes ojos azules que ahora miraban Rodor Keen con la intensidad de un equipo de fijación de objetivo. Ni el hecho de que estuviera flanqueada por una mujer Jedi al menos tres décadas mayor que ella, y sin mencionar al imponente wookiee vestido con el ropaje de los padawans, conseguían disminuir su presencia en la habitación. Velko tenía la impresión de que Avar Kriss podría estar rodeada por todos y cada uno de los Jedi de aquí y de allí, y aun así todos las miradas seguirían centradas en ella.

    Esto no iba a ir bien.

    Junto a ellos, Estala Maru dio un paso adelante para recibir a los recién llegados por turnos.

    —Mariscal. Maestra Assek. Padawan Burryaga. Bienvenidos de nuevo a Starlight. ¿Puedo dar por hecho que su misión en el Clúster de Málaga ha sido un éxito?.

    —El acuerdo comercial entre Ayelina y Ludmere se firmó sin incidentes —confirmó Kriss—. Y pese a ello, conseguimos evitar una crisis diplomática para toparnos con otra en Starlight.

    —Las cosas se han complicado un poco en vuestra ausencia.

    –Lo cual es decir poco —intervino Keen, con un nervio de la sien palpitando sobre su ojo cibernético.

    —¿Qué ha pasado? —Preguntó Kriss, dirigiendo su atención al jefe de operaciones—. Pudimos sentir la inquietud desde que llegamos.

    —Tal vez deberíais verlo vosotros mismos —interrumpió Maru antes de dirigirse al astromecánico que nunca andaba lejos de él—. Kaysee, informa al centro médico de que la Mariscal está en camino.

    ***

    La habitación de Ceeril estaba exactamente como la había visto Velko por última vez, aunque ahora había más gente, con Kriss y sus acompañantes apiñados alrededor de la cama, ahora vacía.

    —¿Y es aquí donde encontró al embajador administradora Jahen?

    Velko asintió con la boca seca.

    —Sí, Mariscal. Estaba tendido boca arriba…

    —Había recibido un disparo en el pecho.

    —Así es.

    —¿Y qué hay de su guardaespaldas?

    —Destruido. Habían arrancado su cabeza de los hombros —dijo Ghal Tarpfen, la mon calamari jefa de seguridad de Starlight, que los había estado esperando en el pabellón. Dio un paso adelante, señalando pequeños fragmentos de metal incrustados en lo alto de la pared del fondo—. Pueden ver metralla de sus procesadores, aquí y aquí.

    De pie, junto a la puerta, Burryaga lanzó una pregunta que Maru se apresuró en responder.

    —Las imágenes de seguridad son un misterio.

    El kessuriano asintió con la cabeza a su astromecánico, que proyectó obedientemente una imagen de la escena de esa mañana. Velko frunció el ceño al verse a sí misma de pie hablando con Ceeril, y al droide guardaespaldas que todavía se tenía sobre sus anchos pies. Luego vino el alboroto exterior, con Velko saliendo por la puerta segundos antes de que la imagen se perdiera con interferencias.

    —La señal se interrumpió minutos antes del ataque.

    —El asesino cubriendo sus huellas —sugirió Nib Assek mientras el astromecánico avanzaba la imagen rápidamente hasta que volvía a ser nítida, mostrando al skembo, ahora boca abajo, sobre la cama, y el droide caído hacia atrás con un golpe.

    —Todavía no me puedo creer que nadie haya escuchado nada —se quejó Keen—. Un bláster no es nada silencioso.

    —Estábamos distraídos —admitió Velko.

    —Con el incidente del… Repetidme ¿qué era? —Preguntó Assek.

    —Un medoslean —le dijo Tarpfen—. El paciente tuvo una convulsión violenta y comenzó a atacar a los miembros del personal, incluido yo mismo. Si no hubiera sido por la administradora Jahen aquí presente, la situación podría haber sido mucho peor.

    —¿Peor? — Espetó Keen—. Un embajador ha recibido un disparo en la . ¿Tiene idea de a cuántos supervivientes estamos atendiendo desde el desastre del hiperespacio?»

    —Dieciocho mil cuatrocientos setenta y cuatro —dijo Maru, atrayendo una mirada furiosa del coordinador—. Lo siento. Era una pregunta retórica, ¿verdad?

    —Cualquiera que sea el número —continuó Keen—, se supone que Starlight es un refugio, un santuario, y sin embargo, esto sucedió justo delante de nuestras narices.

    —La verdadera pregunta es, ¿qué van a hacer al respecto?

    Los Jedi y los oficiales de la República se volvieron para mirar al embajador Ceeril al otro lado de la puerta. El skembo de rostro rocoso estaba encorvado en una silla repulsora, con un chaleco de bacta que cubría su pecho. Burryaga se hizo a un lado para dejar pasar a Kriss, mientras la mariscal saludaba al mandatario herido con una reverencia.

    —Su Excelencia, me alegro de que haya sobrevivido a esta terrible experiencia.

    —No gracias a ninguno de ustedes —espetó Ceeril, agarrándose el pecho.

    —Eso no es del todo cierto —señaló Maru, mirando a la enfermera Okana, que había conducido al embajador de vuelta al pabellón—. Si el doctor Gino’le y su personal no hubieran respondido tan rápido…

    —Los hasarianos se hubieran salido con la suya, sí, lo sé.

    —¿Los hasarianos? —Preguntó Kriss, atrayendo una furiosa mirada del dolorido embajador.

    —Esos brutos no descansarán hasta que los skembo sean expulsados del sector. Una y otra vez le hemos pedido ayuda a la República, y una y otra vez nos la han negado.

    —¿Vio a su agresor?

    —Tan claramente como la veo ahora.

    —Al contrario que las cámaras —agregó Assek.

    —Encontraron los cabellos, ¿no? —Preguntó Ceeril, tosiendo con dureza—. ¿En mi droide? —Eso era cierto. Velko los había encontrado ella misma, pelos atrapados entre las tenazas, ahora durmientes, del droide. Del mismo color que los de las melenas de los hasarianos, que se encuentran en otras partes de la enfermería—-. ¿Cuántas pruebas más necesitan?

    La tos del embajador se intensificó y su cuerpo se retorció con agonía. El doctor Gino’le se acercó con sus patas mecánicas y le ordenó a Okana que acompañara a Ceeril a la habitación que había sido preparada al otro lado de la sala. El grupo de la mariscal lo vio irse. El rostro de Rodor Keen se había oscurecido tanto como el del skembo había palidecido.

    Kriss se volvió hacia el coordinador tan pronto como Ceeril estuvo los suficientemente lejos como para no escucharlos.

    —¿Tenemos hasarianos en la estación?

    Velko habló antes de que Keen pudiera responder.

    —Un par, sí.

    Una mirada mordaz del coordinador volvió a dejarla bloqueada de nuevo.

    —¿Y qué es lo que cuentan de sí mismos?» Preguntó Kriss.

    —Ambos resultaron gravemente heridos en la emergencia de Wazta —dijo Keen—. Uno ha estado en un tanque de bacta durante tres días y el otro apenas está consciente.

    —¿Podemos estar seguros de eso? —Preguntó Tarpfen.

    —Sería la tapadera ideal —coincidió Assek.

    Kriss suspiró.

    —¿Puedo verlos?

    —Por supuesto —dijo Tarpfen, conduciendo al grupo hacia el siguiente pabellón—. Por aquí.

    Velko fue a seguirlos, pero Keen la detuvo.

    —Usted no, administradora.

    Frunció el ceño.

    —¿Señor?

    —Necesitamos un informe completo para el Senado. No te dejes nada por poner. Nada en absoluto.

    Así que eso era todo. Velko era apartada, reducida a presentar informes mientras Ghal Tarpfen lideraba la operación. Hasta aquí su brillante carrera en la primera mega-estación de la República. La pondrían en un rincón del centro de operaciones antes de que pudieras decir «Dank Farrik».

    Solamente al escuchar el murmullo de KC-78 se dio cuenta de que no todo el grupo se había ido con Tarpfen. El astromecánico todavía estaba en la sala al igual que su maestro.

    —Te envidio —le dijo Maru, con un atisbo de sonrisa.

    —¿Me envidia?

    —¿Un informe completo? ¿Con todos esos jugosos detalles? Mi paraíso particular.

    Ella arqueó una ceja.

    —Puede escribirlo si lo desea.

    Un suspiro melancólico escapó de sus delgados labios.

    —Por desgracia, la estación no funcionaría sola. Pero me lo puedo imaginar, ¿verdad Kaysee? —Miró al pequeño droide—. Cotejar pruebas de cada uno de los testigos. Incluso de la propia víctima.

    El astromecánico lanzó un pitido agudo.

    —Admito mi error. Víctimas, plural. Ese desafortunado guardaespaldas.

    —Ese destruído guardaespaldas —le recordó Velko.

    Maru la miró con esos curiosos ojos escarlata.

    —Por supuesto. Ahora, ¿a dónde se llevaron a ese pobre? —Sacó un datapad de su manga, deslizó la pantalla y el dispositivo le devolvió un bip resolutivo—. Ah, sí. A la torre de seguridad. Sala de pruebas tres .

    Velko dio un respingo allí donde estaba, captando inmediatamente la indirecta nada sutil que Maru acababa de lanzarle. Quizás había algo más en este kessuriano de lo que parecía después de todo.

    —¿Tengo acceso a la sala de pruebas tres? —Preguntó ella.

    —No —respondió el Jedi con picardía mientras se giraba y salía de la habitación—, pero Kaysee sí…

    ***

    La torre de seguridad era tan austera que contrastaba con la opulencia del resto de la estación. Las paredes eran de bronce pulido y los muebles eran vastos aunque funcionales. Los restos del droide guardaespaldas habían sido depositados en una mesa de operaciones elevada, iluminados por luces de un color azul intenso.

    —¿Listo para grabar, Kaysee? —Preguntó Velko al droide.

    El astromecánico emitió un pitido indicando que sí lo estaba.

    —De acuerdo. La unidad guardaespaldas está intacta excepto por el daño en su cabeza —examinó sus manos mecánicas—-. Las pinzas acaban de ser escaneadas y revelan restos de ADN hassariano, lo que confirma que el cabello era de un hassariano —trató de imaginarse a una de las criaturas altas que había visto en los pabellones entrando por la puerta, y al guardaespaldas corriendo para proteger a su amo. Un forcejeo y al droide arrancando un mechón de pelo. Algo no cuadraba.

    —Kaysee, ¿puedes volver a ponerme la grabación?

    El holoproyector de KC-78 zumbó y Velko se vio a sí misma una vez más desaparecer a través de la puerta, dando paso entonces a las interferencias, y después la imagen parpadeando de nuevo y mostrando al guardaespaldas cayendo al suelo.

    —¿Pero de dónde vino el disparo? —Se preguntó Velko en voz alta.

    KC lanzó una pregunta, pero lo ignoró, inclinándose para mirar el daño en la cabeza cilíndrica del guardaespaldas. Con cuidado, Velko pasó un dedo por el borde irregular donde había estado su única unidad receptora, extrayendo un fragmento de metal chamuscado.

    —¿Puedes escanear esto? —Le preguntó a su compañero, sosteniendo el fragmento frente al microanalizador de KC. La luz azul bañó el metal mientras los procesadores zumbaban y hacían clic en el interior del rechoncho chasis del droide.

    —¿Y bien?

    El droide emitió pitidos emocionado mientras pronunciaba el veredicto, y en un instante Velko supo quién había disparado al embajador.

    ***

    Podía escuchar a Ceeril quejarse en voz alta mientras se acercaba a su nueva habitación. Nib Assek y Burryaga habían permanecido en la puerta, en un intento de convencer al embajador de que se estaban tomando en serio el peligro. Assek asintió con la cabeza en señal de saludo cuando Velko entró en la habitación, con KC-78 a su lado, encontrándose al skembo reprendiendo a Ghal Tarpfen mientras Okana intentaba cambiarle los vendajes.

    —No me importa lo que estén haciendo ni a quién hayan puesto para proteger mi habitación, no me sentiré seguro hasta que la mariscal Kriss o el coordinador Keen me informen personalmente de lo que están haciendo al respecto de la vil amenaza hassariana. Exijo justicia. ¡Exijo acciones!

    —La amenaza ha pasado —dijo Velko, tan tranquilamente como pudo, ignorando la mirada de desconcierto que le dirigió la jefa de seguridad cuando entró en la habitación—. No corre ningún peligro.

    Los ojos del skembo se abrieron completamente.

    —¿Ha deportado a los hasarianos de Starlight?

    Velko negó con la cabeza.

    —No es necesario. Su ‘asesino’ ha desaparecido.

    Lo que quedaba de la cabeza del guardaespaldas resonó cuando la tiró sobre su regazo.

    —¿Qué significa esto? —Farfulló Ceeril, apartando la unidad decapitada lejos de él.

    —Me estaba preguntando lo mismo —dijo Tarpfen, señalando el trozo de metal retorcido—. Eso es un prueba.

    —Lo es —coincidió Velko—. Una cabeza destrozada a quemarropa como prueba. Vimos a su pobre guardaespaldas caer hacia atrás y acabar en el suelo en el momento en que las cámaras volvieron a estar operativas. Sin embargo, me pareció extraño que esas mismas imágenes no mostraran al asesino.

    —Deben haber disparado cerca de la puerta —tartamudeó Ceeril.

    —¿Antes de salir a correr?

    —No sabría decir. ¡Estaba demasiado ocupado aferrándome a la vida!

    —Y, sin embargo, nuestros misteriosos asesinos no dispararon cuando el droide estaba lo suficientemente cerca como para arrancarles un mechón de pelo de la cabeza. En vez de eso, esperaron hasta que estaban a punto de escaparse, disparando a un guardaespaldas cuyas armas estaban desactivadas —señaló la unidad craneal carbonizada que yacía frente al horrorizado embajador—. Extrañamente, la cabeza no ofrece pruebas de residuos de bláster, aunque sí encontramos restos de detonita dentro del chasis.

    —¿Dentro? —La pregunta de Tarpfen quedó sin respuesta cuando Ceeril sacó una lengua increíblemente larga y sorprendentemente pegajosa que arrebató de la cadera de la mon cala su blaster para cambiar de dueño.

    —¡Creo que no! —Espetó la mon calamari, agarrando la lengua cuando se retiraba y sujetándola con fuerza. El embajador se atragantó y se echó hacia atrás, pero Tarpfen lo agarró con firmeza y la pareja se enfrascó en un extraño tira y afloja.

    —¿Qué significa todo esto? —Una voz resonó mientras Rodor Keen aparecía por la puerta, mirando con incredulidad la escena, con Avar Kriss y un divertido Estala Maru tras de él.

    —El embajador intentó desarmarme —le dijo Ghal Tarpfen al controlador, dejando de agarrar su lengua, que volvió a la boca de Ceeril con un fuerte golpe y dejó caer el bláster al suelo.

    —Probablemente porque fingió su propio asesinato —dijo Velko, señalando con la cabeza a KC-78. El droide emitió varios pitidos como respuesta y proyectó un holograma de los restos del guardaespaldas esparcidos en la sala de pruebas, con una ligera diferencia.

    —¿Es un compartimento oculto? —Preguntó Keen, mirando una pequeña tapa que estaba abierta en el pecho del droide.

    —Lo es —respondió Velko—. Tuve que investigar un poco, pero cuando lo encontré, Kaysee pudo identificar ADN hassariano dentro del compartimento.

    —¿Del tipo que queda cuando escondes pruebas falsas en un compartimento privado? —Preguntó Tarpfen, mirando con el ceño fruncido al embajador, que estaba pasando el dorso de su mano fría su lengua palpitante.

    —Además de esto —dijo Velko, sacando un bote de gas bláster de su bolsillo—, que contiene el suficiente eleton para cargar un arma. Suficiente para mutilar…

    —Pero no tanto como para matar —Tarpfen parecía querer terminar el trabajo ella misma.

    —Fue temerario —admitió Velko—. Programar a tu droide para que simule el disparo y luego detonar un explosivo alojado dentro de su unidad craneal.

    —Destruyendo así cualquier rastro del engaño —concluyó Keen, cruzando los brazos con decisión.

    —Eso es un sinsentido —protestó el embajador, revolviéndose en su colchón—, eso es lo que es.

    —¿Lo es? —Ceeril palideció cuando Avar Kriss avanzó hacia el centro de la habitación y se detuvo a los pies de la cama—. ¿Sabe lo difícil que es mentir frente a una Jedi, embajador?

    —Especialmente cuando la administradora Jahen ha proporcionado multitud de pruebas —dijo Maru, tocando su siempre presente datapad—. Todo lo cual acabo de enviarlo al servicio de seguridad de la República en Coruscant.

    —¿No es ese mi trabajo? —Preguntó Ghal Tarpfen, sonando más divertida que molesta, con el arma otra vez en sus manos.

    —Eso es lo maravilloso de la Baliza Starlight —dijo Avar Kriss, volviéndose hacia Ceeril—. La República y los Jedi trabajando juntos por el bien de todos. Creo que formamos un gran equipo, ¿no es así, embajador? Quizás sería mejor si pasara el resto de su convalecencia en el centro de detención.

    —¿Quieres hacer los honores? —Preguntó Tarpfen a Velko, pero ella negó con la cabeza—. Tú eres la jefa de seguridad.

    —Y a ti se te debe un recorrido por Starlight —le dijo Rodor Keen mientras Burryaga maniobraba la camilla del skembo fuera de la habitación, bajo la atenta mirada de Tarpfen—. Dime, ¿por dónde te gustaría empezar?

    La decisión quedó fuera de su alcance cuando llegó un aviso por el sistema de comunicaciones, una voz ronca y sibilante informaba a la mariscal Jedi que habían recibido una llamada de socorro del Sistema Kazlin.

    —Tal vez deberíamos ir donde esté la acción —dijo Velko mientras Avar Kriss se dirigía al turboascensor.

    —Una excelente idea, administradora —coincidió Keen—. Creo que encajarás perfectamente».

    FIN


    El siguiente número de la revista Insider, el 203, traerá un nuevo relato de la mano de Justina Ireland. Si os habéis quedado con ganas, os recordamos que tenéis los anteriores relatos ya traducidos:

    Starlight: Vamos Juntos. Parte 1Parte 2.

    Starlight: Primera Tarea. Parte 1, Parte 2.

  • Free comic Book Day: The High Republic – The Edge of the Balance y Guardians of the Whills

    Free comic Book Day: The High Republic – The Edge of the Balance y Guardians of the Whills

    Por Mario Tormo

    Viz Media ofrecerá adelantos gratuitos de los dos mangas que publicará en breve. El primero será la historia original enmarcada en la Alta República The Edge of the Balance y por otro lado la adaptación de la novela Guardians of the Whills.

    Con el anuncio ayer del resto de títulos, correspondientes a los 38 Silver Sponsor, ya está completa la lista de 50 títulos que estarán disponibles el próximo 14 de Agosto en las tiendas de cómics de Estados Unidos. Ya os contamos que como parte de los Gold Sponsor, IDW editará un número especial de The High Republic Adventures. Ahora descubrimos que el esfuerzo por seguir promocionando la Alta República no termina ahí, y es que podremos leer un adelanto del manga The Edge of the Balance. Y además, también podremos disfrutar de un adelanto de la adaptación de Guardians of the Whills.

    The High Republic: The Edge of the Balance

    Este es el primer manga con una historia original que se va a editar de Star Wars. No es ninguna adaptación, si no que contendrá una historia completamente nueva con Lily Tora-Asi, una también nueva Jedi que vive en un puesto de avanzada Jedi y que estará acompañada por Stellan Gios y por Burryaga Agaburry. El manga estará escrito mano a mano por Justina Ireland y Shima Shinya e ilustrado por Mizuki Sakakibara y la fecha de salida es el 8 de Junio de 2021.

    • Guión: Shima Shinya y Justina Ireland
    • Dibujo: Mizuki Sakakibara
    • Editorial: Viz Media
    • Idioma: Inglés
    • Fecha de salida: 8 de Junio de 2021
    • Páginas: 160 (Rústica)
    • Precio: 14,99 $
    • ISBN: 9781974725885

    Guardians of the Whills

    Esta adaptación de la novela juvenil escrita por Greg Rucka estará realizada por Jon Tsuei e ilustrada por Subaru fue anunciada en Septiembre del año pasado y estaba prevista que saliese en Mayo, pero ha visto retrasada su salida hasta el 16 de Septiembre de este año. Esta historia nos trae de vuelta a personajes tan queridos como Baze Malbus y Chirrut Îmwe antes de que se unieran a la Rebelión en la taquillera película Rogue One: Un Historia de Star Wars.

    • Guión: Greg Rucka
    • Adaptación: Jon Tsuei
    • Dibujo: Subaru
    • Editorial: Viz Media
    • Idioma: Inglés
    • Fecha de salida: 16 de Septiembre de 2021
    • Páginas: 196 (Rústica)
    • Precio: 14,99 $
    • ISBN: 9781974719327

    Texto promocional

    Al presidir el Templo Kyber en Jedha, los Guardianes de los Whills, Baze Malbus y Chirrut Îmwe, esperaban mantener un equilibrio pacífico a pesar de la creciente presencia del Imperio en su Ciudad Santa. Sin embargo, luchan por mantenerse fieles a la Fuerza mientras los soldados de asalto amenazan con hacerse con el control. Cuando un rebelde llamado Saw Gerrera aparece ofreciéndoles la oportunidad de ayudar a Jedha, Baze y Chirrut deben decidir si están dispuestos a comprometerse por la paz o si el plan de Saw es demasiado peligroso como para arriesgarse.

    Star Wars: Guardians of the Whills presenta a Baze y Chirrut antes de conocer a los miembros de la Rebelión que cambia el rumbo de la lucha contra el Imperio en Rogue One: A Star Wars Story. El escritor Jon Tsuei y el artista de manga Subaru dan vida a la historia del origen de este dúo tan querido por los fans en esta nueva adaptación al manga basada en la novela de Greg Rucka.

  • Star Wars The High Republic: Burryaga Agaburry

    Star Wars The High Republic: Burryaga Agaburry

    Escrito por Gorka Salgado

    Nuevo video presentación de Star Wars The High Republic​ en el que conocemos al Padawan Jedi Burryaga Agaburry de la raza Wookiee cuya aparición en la novela La Luz de los Jedi de Charles Soule que la editorial Planeta Comic publicará en mayo, sorprenderá a más de uno…

  • Lee en exclusiva el primer relato de La Alta República en Español

    Lee en exclusiva el primer relato de La Alta República en Español

    Traducción por Mario Tormo

    La revista Star Wars Insider recupera en su último número los relatos cortos canónicos y lo hace con la primera parte de Starlight, Go Together, una historia escrita por Charles Soule y enmarcada en La Alta República. Os traemos la traducción en exclusiva.

    Starlight:
    VAMOS JUNTOS
    (Primera parte)

    El Borde Exterior. La Baliza Starlight.

    Joss Adren recogió un montón de ropa sucia y manchada de grasa del suelo. Se lo pensó un momento y luego hizo una bola y la metió encima de la ropa limpia que ya había echado dentro del saco que estaba usando de equipaje.

    Echó un vistazo al dormitorio. Nada que necesitase. Siempre viajaba ligero cuando trabajaba.

    —Todo listo —dijo, tirando el saco sobre la cama, al lado de varias maletas pequeñas que contenían la ropa de su mujer, preparada horas antes, y apostaría cien créditos a que no había ningún calcetín sucio en ninguna de ellas.

    –¿Estás lista? —-le preguntó Joss, hablando hacia la pequeña sala de estar que completaba el resto de su espacio personal a bordo de la Baliza Starlight.

    Estaba magníficamente diseñada, como todo en la estación, pero el espacio en el espacio siempre era escaso.

    —Quizá podríamos comer algo antes de irnos de aquí —añadió.

    Las cantinas en la Baliza Starlight eran excelentes, servían platos de todo el Borde Exterior, para mostrar las distintas culturas que integraban este lejano extremo de la República. Este principio se trasladaba a toda la estación. Su estructura usaba minerales metálicos de muchos mundos diferentes y contaba con artesanos, contratistas y personal de planetas de todo los Territorios del Borde Exterior.

    La Baliza Starligh era una maravilla. Joss nunca había visto nada igual, y eso que su trabajo le había llevado por media galaxia.

    Él y Pikka eran gestores de proyectos, especializados en conseguir completar trabajos a gran escala. Resolvieron errores de última hora en el código, silenciaron ruidos de tuberías y se ocuparon de las fugas de refrigerante.

    Habían pasado los últimos meses preparando la Baliza Starlight para su inauguración oficial… pero ahora el último tornillo ya estaba atornillado y la última soldadura estaba soldada. Incluso las reservas biológicas estaban completamente guarnecidas. Se las veía solitarias sin los turistas que esperaban recibir para que pudieran tener una ligera idea de la biodiversidad de mundos como Mon Cala y Felucia… Aun así eran exhuberantes y hermosas, incluso los ecosistemas desérticos.

    La Baliza Starlight estaba, al fin, terminada, y Joss y Pikka habían jugado un papel importante para que esto fuera así. Razón suficiente para estar orgullosos. Joss no se consideraba demasiado sensible, pero este era un lugar especial, emblema de todo lo que la República Galáctica podría y debería ser. Pero justo en ese momento, Joss estaba deseando salir de allí. Su mujer había planeado unas vacaciones para los dos, a un destino sorpresa. Conociendo a Pikka, sería un lugar espectacular.

    Tenían que coger la próxima nave de vuelta a Coruscant, y Pikka había dejado muy claro que no podían llegar tarde. Así que no estaba muy claro por qué, ahora que Joss lo tenía todo listo por fin, ella estaba completamente absorta en su tableta de datos, tecleando, y con la cara arrugada con esa expresión de concentración que a él… Bueno, que le gustaba tanto. Estaba loco por esta mujer. Sobre todo por sus ideas. Ella veía la galaxia de una manera que él no podía, lo que significaba que estaba constantemente sorprendiéndolo y fascinándolo. Pero también amaba su pequeño, que no delicado, cuerpo y su pelo rizado. Pikka lo hacía sentir… En casa. No importaba donde estuvieran, ella era su hogar.

    —¿No me dijiste que bajo ninguna circunstancia podía hacer que llegásemos tarde? —dijo Joss.

    —¿Hmm? —murmuró Pikka, sin dejar de mirar su datapad.

    —¿Qué estás leyendo? —preguntó—. ¿Una apasionante novela de Zeltron?

    —Ojalá —dijo ella.

    Levantó la tableta de datos. Mostraba el consumo de energía por toda la Baliza Starlight, la energía fluía yendo y viniendo a lo largo de miles de kilómetros de cables y conductos. Una red luminosa con la forma esquematizada de la estación: una gigantesca esfera central con extensiones en forma de torre en cada polo.

    —Vale… —dijo Joss sin entenderlo.

    —Mira —dijo Pikka señalando un pequeño y único punto de datos—. Es muy alto.

    Joss entornó los ojos hacia el datapad.

    —Hmm —dijo—. Sí. Aunque no mucho.

    —No mucho. Pero si un poco. Y hace un minuto el porcentaje era menos de la mitad.

    Joss sabía lo que se mujer estaba pensando. Habían sido contratados para optimizar la Baliza Starlight. Y aunque habían realizado ese trabajo, y esta pequeña subida de tensión era apenas notable, su fantástica esposa se había dado cuenta. Y ahora él también.

    Suspiró.

    —Vamos a resolverlo.

    Ella sonrió.

    Pikka se dirigió hacia la puerta, dando por sentado que Joss la seguiría. Todo pensamiento de que pudieran llegar tarde al transporte, y con ello a las vacaciones, se había esfumado de su cabeza.

    Josh suspiró de nuevo. A su mujer le encantaban los rompecabezas.


    Me encantan los rompecabezas, pensó Pikka, avanzando con determinación a lo largo de un pasillo, centrada sobre todo en la tableta de datos que sostenía con una mano, aunque sintiendo que Joss la seguía de cerca. Siempre sabía cuando su marido estaba cerca, se sentía bien, protegida y reforzada. Nada de eso si no estaba. Así de simple.

    Aunque también podía ser porque hacía mucho ruido. Joss no era un hombre pequeño. No le sorprendería descubrir que uno de sus padres fuese un reek.

    Dobló una esquina y casi choca contra Shai Tennem, posiblemente la última persona en toda la estación que hubiese querido ver. Shai era un bith, un bith peculiar, puesto a cargo de la supervisión de la Baliza Starlight por la propia Canciller de la República, Lina Soh. Era célebre (o muy conocido) por sus increíblemente exigentes normas. Le irritaría mucho encontrar una anomalía en la transferencia de energía, aunque fuese insignificante.

    Y todavía peor, Shai Tennem no estaba solo. Encabezaba lo que parecía ser un grupo de visita. De repente le vino a la cabeza, sí, Joss lo había mencionado. Varios dignatarios de la República habían ido a ver la estación terminada unas semanas antes de que estuviera completamente operativa. Reconoció al almirante Kronara, un oficial de alto rango de la Coalición de Defensa de la República. En cuanto a los demás…

    Jedi. Con túnicas blancas y doradas, adornadas con patrones de filigranas estampados por aquí y por allí, y con sus sables de luz enfundados visibles en la cadera o colgando sobre el pecho.

    Burryaga, Avar Kriss y Elzar Mann

    Una humana alta y rubia, caminando junto a un hombre de pelo negro con la piel caramelo. Un ithoriano de cráneo curvo y ojos muy abiertos. Una duros hembra. Otra humana peinada con largas y hermosas trenzas grises, al lado de un prominente wookiee de pelaje dorado (Pikka no sabía que hubiera Jedi wookiees).

    Mikkel Sutmani, Burryaga y Bell Zettifar

    A puerta cerrada, Joss los llamaba ‘magos espaciales’. Los Jedi tenían extrañas habilidades y poderes, y Pikka imaginaba que podrían hacer uso de esa magia para hacer mucho daño si quisieran. Por su experiencia, la gente poderosa usaba ese poder en beneficio propio. Pero la Orden Jedi no. Ellos eran buenas personas. Increíble e incontestablemente bondadosos, consagrados a ayudar a la gente.

    —Ah, Sra. Adren —dijo Shai, con su voz afilada y cortante—. Encantado de verla. Les estoy enseñando la estación a los emisarios de la República.

    Tennem se giró para ponerse frente a los Jedi.

    —Amigos míos, les presento a Pikka y Joss Adren. Fueron fundamentales para garantizar que la construcción de la Baliza Starlight se hacía en tiempo y sin errores.

    —Encantado de conocerles —dijo Joss. Incluso hizo una ligera reverencia.

    ¿En qué estarán pensando? Pensó Pikka, sintiendo el calor de la tableta de datos entre sus manos.

    —Igualmente —respondió sonriendo la Jedi rubia—. Gracias por su trabajo. Este sitio es increíble.

    —¿Por qué no se unen a nosotros? —dijo Shai a Joss—. Estoy seguro de que pueden ofrecernos información adicional sobre la estación Starlight que seguro sería de interés para nuestros invitados.

    Pikka echó un vistazo a su datapad. Ese pequeño incremento en el consumo de energía que había descubierto estaba a punto de convertirse en una sobrecarga. Apretó los dientes.

    El Jedi wookiee estaba mirándola. Ladeó la cabeza.

    ¿Me está leyendo el pensamiento? Pensó ella.

    —Joss, deberíamos irnos —dijo Pikka, esperando que Joss también pudiera leerle la mente—. No podemos llegar tarde.

    Él le lanzo una mirada rápida.

    —Cierto —dijo Joss volviéndose hacia el almirante—. De hecho vamos a aprovechar el viaje de vuelta con ustedes.

    Kronara lo confirmó asintiendo levemente.

    —Vamos ahora de camino al hangar. Joss, ¿no es así? Yo me daría prisa en llegar, o nos iremos sin tí.

    Shai Tennem habló.

    —Perfecto. Acompáñennos los dos. Unos droides de transporte pueden traer las pertenencias de sus dependencias.

    La frecuencia cardiaca de Pikka se disparó. Iba a tener que exponer el problema frente a Shai, ¿no? Delante de esta importante gente, tendría que ponerse en ridículo a sí misma y al administrador de la estación. Peor aún, esto podría convertirse, de hecho, en un verdadero problema. Tenían que marcharse, para descubrir si el problema de energía no era más que un error.

    Por el rabillo del ojo vio que el wookiee se giraba hacia la Jedi de pelo cano y susurraba discretamente en su lenguaje. La mujer alzó una mano.

    —En realidad, administrador Tennem —dijo la Jedi—, ¿no deberían los Adrens disfrutar de sus últimos momentos en la estación antes de partir? Parece que ya han hecho lo que les correspondía para con la Baliza Starlight.

    Shai asintió con deferencia.

    —Como usted diga maestra Assek —dijo.

    —Bien —dijo Pikka, tirando del brazo de Joss—. Encantada de conocerles a todos.

    Los Jedi se separaron para dejarlos pasar. Pikka estaba pensando que sentía un hormigueo en la piel. Aunque quizá era solamente su imaginación.

    Giraron una esquina y le mostró la tableta de datos a Joss.

    —Está empeorando —dijo ella con voz calmada.

    Joss echó un vistazo. Frunció el ceño.

    —Por aquí —dijo, y echó a andar por el pasillo.


    Josh almacenaba los mapas en su cabeza; una de las razones por las que era tan bueno en su trabajo. Estudiaba los zonas de trabajo hasta que memorizaba los sistemas y subsistemas, de la misma manera que los cirujanos conocían los cuerpos de sus pacientes. Y la Baliza Starlight no era una excepción.

    Desde que Pikka le mostró la lectura de energía anómala su cerebro se había movido a través de ese mapa mental. Estaba concentrándose, recreando la estación en su cabeza, y eso lo llevaba hasta…

    Ahí. Conducto 398-GX14, situado detrás de un panel de acceso cerca de la entrada del Templo Jedi de la Starlight.

    —Acaba de incrementarse otro veinte porciento —dijo Pikka.

    Joss arrugó la frente. Aún no estaban en el nivel de ‘evacúen la estación’, pero si seguía incrementándose…

    Abrió la puerta de la caja de registro del Conducto 398-GX14, se arrodilló y miró dentro, recibiendo una bocanada de olor a metal caliente y sobrecargado. Apartó varios mazos de cableado y rápidamente vio el problema. A un metro del conducto, un concentrador de resistencias se había fundido. Estaba actuando como un tope entre los distribuidores de energía, no dejaba pasar la corriente, tan sólo la acumulaba y la incrementaba. Joss ya había visto esto antes; probablemente producido por un cable mal colocado. Aunque hubiera sido originado por un fallo cometido por un droide ensamblador o un técnico, un pequeño error había creado un lazo de realimentación, en bucle e incrementándose, acelerándose.

    Y este conducto en particular era una ramificación que conducía directamente al sistema del reactor principal, lo que significaba…

    —Tenemos que arreglar esto ya —dijo Joss con total naturalidad—. Cortocircuitará toda la maldita estación.

    —¿Podemos cortar el suministro eléctrico de esta sección? —preguntó Pikka—. ¿Ganar algo de tiempo?

    —No tenemos autorización ahora que nuestro contrato ha terminado, y sólo tenemos unos treinta segundos antes de que la sobrecarga sobrepase al concentrador de resistencias. Pero puedo arreglarlo. Conozco un truco: puedo crear un circuito temporal para disipar la energía. Nos irá bien.

    Joss sacó una de las llaves que solía llevar siempre con su ropa de trabajo. Nunca sabías cuando ibas a necesitar una llave inglesa. Metió la mano en el conducto… Y se detuvo. Flexionó los dedos, intentó alargar la mano, intentó… Los brazos de Joss eran tan grandes como el resto de su cuerpo; buenos para trabajo de construcción. Buenos para todo tipo de trabajos. Las cicatrices en sus nudillos lo atestiguaban. Pero no eran buenos para meterlos en pequeños conductos eléctricos.

    —No va bien. Mi brazo es demasiado grande.

    Miró a Pikka. Quedaban quince segundos, más o menos.

    —Déjame a mi —dijo ella—. Dime qué hacer.

    No protestó. Simplemente le dio la llave a ella.

    —Vas a tener que hacerlo al tacto —dijo Joss, mientras su mujer se arrodillaba y metía el brazo por la apertura—. Pero no toques las paredes del conducto. Puedes absorber la carga y electrocutarte.

    Pikka lo miró con frutración.

    —Joss… No sé lo que estoy haciendo. Soy de sistemas. Tú eres el mecánico.

    Puso su mano sobre el brazo de ella.

    —Yo te guiaré. Sentiré cuando has llegado al lugar correcto.

    Pikka extendió la mano lentamente dentro del conducto. Entondes, de repente, una ligera descarga, transmitida a través de sus brazos y hasta la punta de sus dedos: había encontrado el concentrador.

    —Ok —dijo él—. Hay un pequeño enganche al final de la llave. Fíjalo y luego gira hacia la derecha. No mucho, rápido. Gírala este tiempo, ni más ni menos —aumentó su presión con el dedo índice durante un segundo y medio y luego lo apartó.

    —¿Lo tienes?

    —Sí —dijo ella.

    Joss esperaba que fuera así. Y si no funcionaba… Bueno, estaban en contacto. Si la energía acumulada se descargaba a través de su cuerpo, los dos se irían juntos.

    Pero no fue así. De repente el pasillo transmitía serenidad, calma. La sensación de vibración había desaparecido, demasiado sutil para escucharla hasta que habo desaparecido.

    —Creo que lo he conseguido —dijo Pikka.

    —Estamos vivos —respondió Joss—. Las luces siguen encendidas. Dos buenas señales.

    Pikka sacó su brazo del conducto con cuidado. Joss se inclinó para mirar y sí, el problema estaba resuelto.

    Miró a su mujer.

    —Si hubiésemos ido al hangar como teníamos pensado… Si no hubieras ejecutado ese último análisis de los sistemas de la estación…

    —Lo sé —dijo Pikka.

    Se inclinó hacia delante y le plantó un buen beso en los labios, ni demasiado largo ni demasiado corto.

    —Eres un hombre muy afortunado.

    Chasqueó los dedos.

    —Vamos —dijo ella—. Tenemos una nave que coger.


    El Tercer Horizonte era una nave elegante. Un crucero de clase Emisario, resplandeciente: el culmen del diseño en naves Republicanas, viajando a toda velocidad por el hiperespacio de vuelta a Coruscant. Estaba claro que no era la peor nave en la que se habían subido los Adrens.

    Pikka estaba sentada en la plataforma del hangar, acabando un informe de incidencias para Shai Tennem sobre el problema del cableado en la Baliza Starlight.

    Lo envió y miró a Joss al otro lado del Hangar, estaba admirando uno de los nuevos Longbeams que eran parte de las naves de apoyo del Tercer Horizonte. Alargados, elegantes y estrechos, los Vigalarga podían servir como naves de pasajeros, cargueros, de salvamento, incluso cruceros de combate de tamaño mediano. Joss se encontraba profundamente inmerso en una conversación con un miembro de la tripulación de cubierta, un twi’lek de piel azul. Joss se reía de buena gana y le daba una palmada en el hombro. Pikka sonrió. Joss era capaz de hacer amigos en cualquier lugar.

    Diseño de un Vigalarga

    Sonó una sirena, y una voz surgió por el sistema de intercom de la nave, alto y claro. Ella miró hacia arriba, escuchando.

    —Aquí el Almirante Kronara. Hemos recibido una señal de socorro del sistema Hetzal, en relación a un suceso masivo con víctimas por todo el sistema. Estamos lo suficientemente cerca como para ofrecer ayuda. Cualquier pasajero con experiencia en pilotaje, rescate o emergencias médicas dispuesto a ayudar en las tareas de socorro, póngase en contacto con un miembro de la tripulación.

    La intercom se quedó en silencio y Pikka sintió como el Tercer Horizonte salió del hiperespacio. No tenía ni idea de qué podía ser un suceso masivo con víctimas por todo el sistema. La República estaba en paz. ¿Una supernova quizá? ¿Qué podría…?

    Lo relevante era que «por todo el sistema» significaba miles de millones de vidas. No hay otra forma de interpretarlo. Sintió una presencia, giró su cabeza, y ahí estaba Joss.

    —Tenemos que ver si podemos ayudar —dijo.

    Pikka ni siquiera trató de disuadirlo. Ambos podían pilotar una nave, y tenían todo tipo de entrenamiento que podía ser útil en una crisis. Simplemente asintió.

    —Te quiero —dijo—. Vamos…


    La aventura de Joss y Pikka continuará en el número 200 de la revista Star Wars Insider.

  • Entrevista en profundidad a los autores de The High Republic

    Entrevista en profundidad a los autores de The High Republic

    Escrito por Mariana Paola Gutiérrez Escatena

    Claudia Gray, Charles Soule, Justina Ireland, Daniel José Older, y Cavan Scott nos cuentan todos los detalles de la Alta República en esta entrevista realizada por Megan duBois para Forbes.

    Como destaca duBois «Los fans de Star Wars que no suelan leer las novelas quizá hayan escuchado la breve mención a La Alta República durante el Día del Inversor de The Walt Disney Company, donde se anunció que la serie The Acolyte debutaría en Disney+. La serie estará ambientada en la era de The High Republic y trasladará a los espectadores a esta galaxia para explorar el secreto del lado oscuro en los últimos días de The High Republic.» Pues en esta entrevista los autores de The High Republic, una nueva era 200 años antes de la Amenaza Fantasma. nos hablarán sobre sus protagonistas, habilidades únicas de los Jedi, y qué personajes les gustaría ver en The Acolyte.

    Kathleen Kennedy en la presentación de The Acolyte

    Megan duBois: Me encantaría que cada uno de ustedes diera una breve visión general de su proyecto para los lectores que puedan tener uno de estos libros o cómics en su lista de lectura obligatoria para el 2021.

    Justina Ireland: Mi libro es Star Wars: A Test of Courage. Es la oferta de grado medio para esta primera ronda inicial de libros. Presenta a nuestro Jedi Doogie Howser (el adolescente superdotado protagonista de la serie Un buen doctor) por así decirlo, Vernestra Rwoh, que está a bordo de una nave cuando se estalla y tiene que cuidar de algunos niños más pequeños. Es como Canguros en apuros (la serie Adventures in Babysitting), pero en el espacio y con Jedi.


    Daniel José Older: Estoy escribiendo la serie de historietas para todas las edades que edita IDW. Seguimos a un grupo de padawans mientras viajan por la galaxia con el Maestro Yoda, lo cual es como un año sabático genial y teniendo a Yoda como acompañante. Se meten en todo tipo de aventuras. La idea era que experimentaran la galaxia como Jedi jóvenes y prometedores de primera mano, pero las cosas salen terriblemente mal. Está muy enredado en la saga más grande, y podemos meternos con algunos de los principales malos y seguirlos también. También tengo una novela de grado medio que se publicará más adelante, a mediados de año.


    Claudia Gray: Mi libro Star Wars: Into the Dark presenta a uno de nuestros padawans que siempre ha estado un tanto protegido durante su aprendizaje en Coruscant, trabajando con una de los miembros del Consejo Jedi, como su Maestra. Pero él y otros Jedi toman una nave de transporte a la estación Starlight Beacon, o lo planean, cuando ocurre el Gran Desastre. Terminan abandonados con otros viajeros espaciales en lo que debería ser un refugio perfecto de toda la locura que está sucediendo, pero resulta que tiene muchos secretos propios.


    Cavan Scott: Estoy trabajando en la serie de cómics de Marvel «The High Republic». El cómic es una historia colectiva sobre un grupo de Jedi a bordo de la Starlight Beacon, que es esta enorme estación espacial. Es parte de la embajada de la República, parte del templo Jedi y parte de todo lo que hay en la frontera. Seguiremos la vida de una Jedi conocida como Keeve que es una padawan cuando la conocemos, y muy pronto se convierte en una Caballero Jedi. Tiene que aprender qué tipo de Jedi será junto a un grupo de Maestros Jedi que son muy superiores a ella en todos los sentidos. Tiene que aprender cuál será su propio camino cuando se enfrenten al Drengier.


    Charles Soule: El proyecto que escribí para la Alta República es Light Of Jedi. Es una novela para adultos editada por Del Rey. Está diseñada para introducir muchos de los nuevos conceptos, personajes, ideas, tipos buenos, tipos malos y naves en el fandom de Star Wars. En ella seguimos a un gran elenco de Jedi, gente de alto y bajo nivel de la República, todo tipo de personas. También conocemos a los principales villanos de la partida, los Nihil, que son un grupo de piratas espaciales anarquistas. Mi historia también tiene un Jedi Wookie en ella.


    ¿Puede uno de ustedes hablar del estado de la galaxia en esta época?

    Older: Las cosas son increíbles, por eso se llama La Alta República, ¿no? Todo es genial, pero, por supuesto, hay problemas que van aumentando cada vez más y más a medida que avanza la historia. Cuando conocemos a nuestros héroes, los Jedi están en su apogeo. Son los héroes de la galaxia. Son verdaderos cascos azules que mantienen la paz. Es increíble verlos pasar un buen rato saliendo en público y siendo aclamados. La República en sí es una democracia muy funcional. Se está expandiendo de una manera que es buena para todos. Están trayendo recursos. Están cuidando varios planetas y van en nuevas direcciones. Están ocurriendo todas estas interesantes iniciativas. Es un momento y un lugar asombroso para estar vivo, lo que por supuesto enfurece a algunas personas.

    Los Jedi de esta época no usan sus sables de luz a menos que sea absolutamente necesario, lo que podría pillar a algunos fans de Star Wars con la guardia baja.

    Scott: No son guerreros. Creo que eso es lo más importante. Ellos mismos son faros en cada parte de su vida. Y lo del sable de luz es realmente importante. Estos son Jedi que no esperan tener que encender su sable de luz. Por lo general, si cogen el sable de luz, ese es el final del problema. Nadie en su sano juicio se enfrentaría a ellos, aunque luego están los que si lo hacen y esa es la diferencia en ellos. Porque han vivido durante siglos sin un conflicto importante, por lo que toda su visión de la vida, la Fuerza, ellos mismos y la Orden, y su relación con la República es muy diferente de lo que hemos visto antes. Este es un momento en el que la Orden Jedi y la República son iguales en todos los sentidos de la palabra. Son socios. Los eventos que comienzan a desarrollarse primero en Light of the Jedi, y luego en el resto de la iniciativa realmente sacuden eso.

    Older: Para los jóvenes hay muchos momentos en los que se dan cuenta de lo serio que se han vuelto las cosas de repente. Es como cuando uno se alista en la Guardia Nacional en tiempos de paz, pero luego es desplegado. Es un momento muy intenso, de darse cuenta de que la galaxia, de repente, no está en una guerra intergaláctica, pero hay amenazas que son muy reales. Eso ni siquiera era concebible para estos jóvenes hasta que de repente tuvo que serlo y están en combate.

    Charles, mencionas en tu libro que la nave de los Jedi está controlada por su sable de luz, lo cual es una idea realmente única. ¿Qué pasaría si un Jedi perdiera o rompiera su sable?

    Soule: La clave del funcionamiento y el encendido de la nave no esta tan relacionada con eso sino con el accionar de las armas. Entonces, para que las armas se activen, debes colocar tu sable de luz en este tipo de consola de control que lee el cristal kyber y listo. La razón de esto es que usar un sable de luz, la Fuerza o la violencia de cualquier manera para un Jedi en esta era es un gran problema. Tienen que estar seguros de que lo quieren y tiene que ser una elección bien considerada y pensada. Si un Jedi perdiera su sable láser, asumiría que resolvería los problemas de otra manera, como hemos visto en otros medios de Star Wars. Pero el punto de esa llave de sable luz es asegurarse de que nadie más pueda usar una nave como arma si no es un Jedi.

    También mencionas la Fuerza y sus varias similitudes con las cosas que conocemos. Mencionas a Avar Kriss sintiéndola como música y sinfonía. ¿De qué otra forma percibirían los Jedi la Fuerza?

    Soule: Hemos hablado mucho de esto, así que podría ser divertido para todos nosotros mencionar cómo algunos de los Jedi en nuestras historias hablan de la Fuerza. Mencionas a Avar Kriss, que percibe la Fuerza como música. Así que todo es disonancia y asonancia, armonía y contrapunto a la forma en que percibe la luz en la galaxia. Pero otros Jedi lo hacen de manera diferente. Por ejemplo….

    Gray: Reath, el padawan que es el personaje principal de Into the Dark, tal vez percibe la Fuerza como una telaraña. Es un Jedi que no es excepcionalmente fuerte en la Fuerza para ser un Jedi. Pasa el corte, pero no tiene ese talento. Tiene que trabajar para sentir y hacer las cosas como lo haría otro Jedi. Para él es increíblemente poderosa e increíblemente frágil. Hay un patrón en la estructura que él ve, pero tiene que trabajar para ver eso.

    Ireland: Para Vernestra Rwoh, ella ve la Fuerza como una especie de arroyo. Para ella es un arroyo, que va a un río, que va a un océano. Se ve a sí misma como parte de esa pieza más grande, la Fuerza es el océano y sus propias acciones individuales son parte de esa corriente. Es una buena forma para que cada Jedi vea la Fuerza de una manera ligeramente diferente. No significa que la Fuerza sea diferente para cada uno de ellos, sólo significa que su percepción está dictada por su personalidad.

    Older: Para Lula Talisola, que es el personaje principal de los cómics de IDW, está realmente luchando con lo que eso significa. No de una manera dolorosa, pero se pregunta a sí misma, «¿Qué es la Fuerza?», y cuando medita se imagina que es una montaña, pero luego se transformará. Creo que es una forma genial de tener esa conversación con cosas que son más grandes que nosotros, ya sea la espiritualidad o la política, o el mundo en su conjunto.

    Scott: Para uno de los Jedi en el Beacon, Maru, la ve casi como una enorme ciudad en forma de cuadrícula, con muchas luces. Es una especie de multitarea definitivo. De alguna manera muestra cómo ven la Fuerza como una debilidad. Con Maru, en su mundo tan ordenado, las cosas comienzan a estropearse, pero ha pasado mucho tiempo pensando que así es como funcionan el universo y la galaxia. Algunos de los Jedi mayores van a tener que volverse tan flexibles como los Jedi más jóvenes porque están realmente arraigados en cómo ven la Fuerza en este momento.

    Los Nihil aparecen bastante en las historias de la Alta República. ¿Serán estos nuevos personajes considerados enemigos acérrimos de los Jedi durante este tiempo o son una especie de enemigos de paso?

    Soule: Es una forma interesante de pensar en ello. Son una nueva amenaza. Los Jedi y la República no piensan que los Nihil sean un problema significativo cuando comience la Alta República. Eso obviamente cambia significativamente y se explora a través de muchos de los proyectos. No son el archienemigo, pero se convierten en un gran, gran problema.

    Gray: Diría que para los Jedi y la República los Nihil no son el enemigo acérrimo. Pero para los Nilhil, los Jedi y la República son su archienemigo. Los dos lados tienen una idea muy diferente sobre cómo se va a desarrollar esto.

    Older: Creo que esto se vuelve personal muy rápidamente para muchos de los involucrados, como veremos en varios conflictos. Pero en cada una de nuestras historias hay un momento en el que alguien pierde algo o alguien que le importa y de repente importa mucho más. Los Nihil tienen una larga y fascinante historia, y es genial ver en qué se han convertido, qué eran y cómo se han desarrollado.

    Scott: Los Jedi y los no Jedi ya tienen sus propias cosas en marcha cuando llegan los Nihil. Como cualquier gran personaje que avisa de cómo reaccionará ante el antagonista. Un ejemplo es Skeer, que está en el cómic de Marvel. Tiene algunas temas importantes bajo la superficie. Cuando se encuentra con los Nihil por primera vez, son muy irritantes para él, porque cree que debería ser capaz de manejarlo, lo que habla mucho de su personalidad y de cómo ha sido durante los últimos 40 años un Jedi. Piensa que esto va a ir como todo lo demás y lo pone en el camino equivocado. No es una persona que haya estado realmente en el mal camino.

    Cavan y Daniel, ¿podéis hablar de cómo los cómics se entrelazan con los libros y las historias que se cuentan allí?

    Older: Con las historias comenzamos con un grupo de padawans y están respondiendo a una emergencia que es una consecuencia a largo plazo del gran desastre del que leímos en La luz de los Jedi. Ese fue el desastre del hiperespacio, así que diferentes piezas y pedazos de él, incluso meses después, están apareciendo al azar en sistemas de toda la galaxia. Tienen un encuentro con los Nihil, que también están allí en una de sus misiones para hacer algo que necesitan hacer, y las cosas se vuelven personales. Acabamos siguiendo a algunos de los jóvenes que terminan siendo parte de los Nihil a lo largo de sus viajes y viendo a los más altos líderes Nilhil. Estos personajes realmente se entrelazan mucho con los principales eventos de la galaxia que iremos viendo.

    Scott: En Marvel concretamente, vemos a uno de los personajes de Luz de los Jedi, Avar Kriss, que va a Starlight Beacon e interactúa con los personajes principales. Pero una de las cosas divertidas de crear un universo compartido como el que tenemos aquí es que los personajes de los otros libros tienen cameos, aparecen en la historia y se conocen entre ellos. Especialmente los Jedi superiores. Han servido uno al lado del otro durante mucho tiempo. Empezarás a ver aparecer algunos muy conocidos y queridos, y con suerte conocerás otros nuevos a lo largo del camino que no conocías y podrás seguir sus aventuras en otro lugar.

    Se anunció el Día del Inversor de Disney que una nueva serie basada en The High Republic debutaría en Disney + (The Acolyte). ¿Cuál de tus personajes te gustaría ver cobrar vida en la pantalla?

    Soule: Cualquiera de ellos.

    Older: Me encantaría ver a los Drengir porque son aterradores, y son plantas, y te comerán. Tenemos que verlos en la pantalla. Son increíbles.

    Gray: No podría elegir entre Leox y Geode. Geode debería ser fácil de lanzar de todos modos.

    Siento que son una pareja, si uno de ellos estuviera en un show el otro tendría que estar.

    Scott: Uno de los personajes que me gustaría ver sería de los libros de la segunda ola, que estamos empezando a anunciar. Es Ty Yorrick, que es una espadachina a sueldo. Lucha contra monstruos, ¿quién no querrías ver eso?

    Soule: Es difícil imaginar algo más genial que ver a Burryaga Agaburry en la pantalla. Es el Wookie Jedi mencionado en Ligth of Jedi.

    Ireland: Creo que lo genial es que hay tantos personajes, y todos son nuevos. Cualquiera de nuestros personajes que apareciera en la pantalla sería completamente nuevo y asombroso. Lo mejor de escribir Star Wars es que podrías estar sentado, ocupándote de tus propios asuntos, y de repente un personaje creado por ti aparece en la pantalla.

    Fuente: Forbes