FALSIFICACIONES Y TRIQUIÑUELAS: NOVELAS HÚNGARAS, COPIAS POLACAS Y PICARESCA ESPAÑOLA

Por Jose Alabau Casaña

¡Hola, bibliotecarios! Una vez cerrada la “trilogía editorial” con el análisis de las novelas publicadas, los relatos y los proyectos que se cancelaron, vamos a seguir por otros derroteros de la literatura galáctica. En este caso, vamos a hablar de falsificaciones, es decir, de libros que intentaron pasar por ser parte de la saga pero que no lo eran, de traducciones amateurs sin licencia o de usos ilícitos de iconografía “starwarsera” en portadas para aprovechar el tirón mediático e intentar vender productos ajenos a la franquicia.

Esta práctica no se circunscribió a ningún país en concreto, sino que se dio en muchos sitios y en infinidad de productos, siendo los más conocidos los juguetes, pero también hubo casos literarios dignos de admiración por el atrevimiento y la desvergüenza con que se llevaron a cabo.

Primero veremos las novelas húngaras, que han vuelto a la palestra porque se está trabajando ya en una traducción fan al inglés, luego las versiones polacas de las primeras novelas; ejemplos de, como diría Jeff Goldblum en Parque Jurásico, “la vida se abre camino”, y, finalmente, los casos más cercanos; parecidos más que razonables que aparecieron en portadas españolas en publicaciones no galácticas.

LAS NOVELAS HÚNGARAS

El tema de las novelas húngaras ya forma parte de la mitología del coleccionismo literario y es digno de que algún día se haga una película del tema. Estamos en Hungría en los años 90 y la editorial Valhalla Páholy, que publicaba novelas de varias franquicias, se lanza con las de Star Wars.

La heptalogía de Han Solo

En 1991 debuta en la saga con la edición de Heredero del Imperio, de Timothy Zahn. Al año siguiente, en 1992, publica: El resurgir de la Fuerza Oscura, del mismo autor, El ojo de la mente, de Alan Dean Foster y la trilogía de Las aventuras de Han Solo de Brian Daley: Han Solo hadjárata, Han Solo bosszúja y Han Solo küldetése. Hasta aquí todo relativamente normal, lo único llamativo es que estos últimos cuatro libros aparecen numerados como si fueran parte de la misma colección: El ojo de la mente el 0, y los de la trilogía como 1, 2 y 3, además de que el citado libro de Alan Dean Foster lo traducen como Erőpróba, es decir, Confrontación.

Chewie no se siente las piernas

Ese mismo año continuó sacando novelas y, como decíamos, todo podría encajar dentro de cualquier planificación editorial relativamente normal, pero… ¡Valhalla continuó la serie de Han Solo! Antes de finalizar el año publicaron un supuesto número 4, Han Solo nomádjai, de un tal Ed Fischer, y un 5, Han Solo, a birodalmi ügynök, de un tal Dale Avery, que traducidos literalmente serían Han Solo nómada y Han Solo el agente imperial. Por si no fuera suficiente, en 1993, después de publicar las tres novelizaciones de la trilogía clásica y rematar la Trilogía de la Nueva República, la editorial continuó la “serie” y aparecieron dos novelas más del tal Dale Avery: la 6, Han Solo és a fejvadászok, y la 7, Han Solo háborúja, es decir, Han Solo y los cazarrecompensas y La guerra de Han Solo respectivamente. Os estaréis preguntando: ¿de dónde salieron esos libros? ¿Y quiénes son Ed Fischer y Dale Avery?

Supuesta continuación de la trilogía de Las aventuras de Han Solo

Resulta que, viendo el éxito que tenían los libros publicados, la editorial pidió a los traductores que se estaban encargando del proceso, Gáspár András, recientemente fallecido, y Nyulászi Zsolt, que continuaran la serie de Han Solo creando nuevos libros, indicándoles que todo era perfectamente legal y que no habría problemas. Incluso pensaban que si las novelas eran buenas, se produciría el camino a la inversa y se traducirían a inglés. Para dar más verosimilitud a esta jugada, los libros fueron publicados bajo la autoría de Ed Fischer y Dale Avery, dos nombres inventados, tras los que se escondían Gáspár András y Nyulászi Zsolt. Pero Ed Fischer os suena, ¿no? Pues sí, era el padre de Carrie Fischer, la princesa Leia. Y “Dale” Avery suena parecido a Brian Daley.

El plan era el siguiente: ellos escribían las novelas y se publicaban como si fueran una traducción. Además, para que no quedaran flecos sueltos, se inventaron una editorial, Pendragon, que, supuestamente, había publicado los originales. Y ya el toque maestro: los títulos en inglés no eran exactamente los mismos que en húngaro, por lo menos en los dos primeros que sacaron. Así, el primero, o cuarto según su cronología, supuestamente se había publicado por Pendragon como Han Solo at Doomsday’s Edge (Han Solo al borde del Día del Juicio Final) y el siguiente como Han Solo’s Gambit (El gambito de Han Solo). No diréis que no se tomaron molestias.

Por supuesto, en Lucasfilm se enteraron del tema, evidentemente. Según las leyes de derechos de autor húngaras, los libros eran legales, por lo que Lucas tuvo que llegar a un acuerdo con la editorial: estos conservaban la licencia para seguir publicando más libros pero Lucasfilm compraba los derechos de esta tetralogía extra y prohibía su publicación. En este caso hay que puntualizar que el hecho de que Lucas comprara los derechos no implicaba que pasaran a formar parte del canon de entonces. Las sinopsis de las cuatro novelas serían estas:

Han Solo nómada. Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana… Las fuerzas oscuras se preparan para aplastar la rebelión contra el Imperio. Han desarrollado un arma aterradora en un mundo lejano, mucho más peligrosa que la temida Estrella de la Muerte. El Barón Tagge está dispuesto a hacer cualquier cosa para mantener su secreto. Sus espías se han infiltrado en las filas de los rebeldes que actúan en el planeta; no pueden estar seguros de quién es amigo y quién es enemigo. Y por si fuera poco: entran en escena los antiguos habitantes del planeta, estos peculiares extraterrestres, y lo que es más, el desprevenido dúo de contrabandistas, Chewie y Han Solo…

Han Solo el agente imperial. Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana… No hay descanso. En un rincón del opresivo Imperio Galáctico se está despertando una ideología siniestra. Sus seguidores exigen usar también la Fuerza para, con el tiempo, poder compartir el poder del Emperador. Para ello no dudarán en tratar de explotar a los reyes no coronados del contrabando, Han Solo y su compañero wookiee, para lograr sus objetivos. Sin embargo, siempre ocurren peligros imprevistos…

Han Solo y los cazarrecompensas. Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana… La persecución continúa. Una insurrección emerge entre los líderes del Imperio Galáctico. El mejor cazarrecompensas del universo, y el que fuera aprendiz del Emperador, Darth Vader, toman la delantera. Se rumorea que ahora es un verdadero Jedi de la oscuridad. La desagradable tarea de derrotarlo recae en Han Solo, Chewbacca y sus compañeros. Las apuestas son más altas que nunca y el juego no es tan simple como parece a primera vista…

La guerra de Han Solo. Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana… Se acerca el momento de la guerra de las galaxias. Han Solo, el contrabandista convertido en vigilante, languidece en cautiverio imperial, pero un grupo de forajidos ya está planeando su rescate: Caspar, el genio constructor, Scarpa, el ex-policía y, por supuesto, MOR, el droide consciente de sí mismo. Otro conflicto también se acerca a su fin: la lucha entre el cazarrecompensas que pasó por el infierno, Go Rien Moss y sus crueles empleadores. ¿Es posible una alianza entre Solo y una forma de vida en la que solo quede una pizca de humanidad…?

Como vemos, hay cosas muy extrañas, como ese cambio que debe sucederle a Darth Vader para que ahora sea cazarrecompensas y exaprendiz del Emperador. Destacar como curiosidad que el Barón Tagge seguramente sea Orman Tagge, el hermano del general Cassio Tagge (al que vimos en la Estrella de la Muerte antes de su destrucción), personaje este último que fue inicialmente desarrollado en los cómics Star Wars de Marvel, siendo objeto, además, de varias retrocontinuidades posteriores.

Así pues, al año siguiente, en 1994, Valhalla continuó publicando novelas de la saga, incluido un recopilatorio de la trilogía de Brian Daley con el título Han Solo legendája (La leyenda de Han Solo) y en el que podemos ver en portada cómo se indica que esta edición contiene los volúmenes 1 al 3. Valhalla siguió con la franquicia hasta 1996 con algunos títulos más, dejando colgadas varias trilogías, pero destacando que llegó a sacar una traducción de Relatos de la cantina de Mos Eisley. Aquí tenéis un listado con toda la colección. Incluso sacó, fuera de esta, el libro del juego de rol de La guerra de las galaxias (en inglés, Star Wars: The Roleplaying Game).

Ómnibus de la trilogía original de Brian Daley

Sangre imperial y la otra trilogía de Brian Daley

Por si no fuera poco, y a pesar del lío en el que se habían metido, Valhalla Páholy siguió retorciendo los límites editoriales titulando libros como si fueran parte de la saga y haciendo referencia en la portada a que eran de autores galácticos, lo cual era cierto en el caso de Brian Daley, pero no en el de Dale Avery, al menos oficialmente como hemos visto.

Esto se dio en estas cuatro novelas, que si bien no forman parte de la colección, sospechosamente se titulan como si lo fueran. En la parte superior de las portadas encontramos: “Új Regény Dale Avery (o Brian Daley) Regények Szerzője Star Wars Han Solo”, es decir: Nueva novela de Dale Avery (o Brian Daley), autor de Star Wars Han Solo.

Otras novelas de Valhalla con títulos galácticos

La primera se trata de una novela independiente y original escrita por nuestro amigo Dale Avery, titulada Császári Vér, es decir, Sangre imperial, (curioso nombre, ¿no?) en la que aparece en portada… una nave romulana. A pesar de que en teoría no tiene nada que ver con Star Wars, aparecen referencias a un Emperador, aunque esto obviamente no es exclusivo de la saga, y una nave N18 Falcon (¿he oído Halcón Milenario?).

Las otras tres suponen un caso más sangrante, ya que son las ediciones húngaras de una trilogía de Brian Daley ya existente, titulada Las aventuras de Hobart Floyt y Alacrity Fitzhugh, compuesta por Requiem for a Ruler of Worlds, Jinx on a Terran Inheritance y Fall of the White Ship Avatar, y que, por supuesto, no tienen nada que ver con Star Wars. Pero Valhalla, espabilados ellos, titularon los libros como Érzékeny ​búcsú a birodalomtól, A ​birodalmi flotta y A ​csillagrombolók, es decir: Una sentida despedida del Imperio, La flota Imperial y Los destructores estelares. Pero ellos no querían despistar, no.

Las portadas

Por último, antes de pasar a otra editorial húngara, me gustaría hacer referencia a las portadas de todos estos libros. Los ilustradores que se encargaron fueron Zoltán Boros y Gábor Szikszai, que, además de trabajar para esta editorial, participaron oficialmente en varios manuales de rol, como The Kathol Outback, The Clone Wars Campaign Guide, Legacy Era Campaign Guide, Rebellion Era Campaign Guide, Galaxy at War y Platt’s Starport Guide. Quiero remarcar esto no solo por el nivel de las portadas, que es muy bueno, sino por el hecho de que la de esta última se usó, invirtiendo horizontalmente la imagen, para la “sexta” novela de Han Solo. Si es que en Valhalla lo tenían todo planeado…

La misma ilustración invertida

Otra más: A Jedi hatalma

A parte de las novelas de Valhalla, existe otro libro húngaro, A Jedi hatalma, que traducido sería El poder del Jedi, de una editorial llamada Brilliant Kiadó y escrito por un tal Malcolm Webster. Utilizo esa expresión porque viendo cómo se las gastaban y lo poco magiar del nombre, tiene toda la pinta de que es otro seudónimo, aunque no se sabe de quién. Por fechas, ya que se publicó en 1992, y por la sinopsis, sería una secuela de Heredero del Imperio. Es decir, en un universo paralelo en el que esto fuera oficial, este libro sustituiría a El resurgir de la Fuerza Oscura. De hecho, la portada le tiene un aire a la posterior edición brasileña de TwoDots, que es la que usó Planeta en la nueva traducción que sacó aquí hace unos años. Os dejo la sinopsis:

El Imperio, gracias a las excepcionales habilidades del Almirante Thrawn, está empezando a recuperar su fuerza. Thrawn, esta criatura sobrehumana, se está acercando a la dominación galáctica total ¡tanto como los destructores estelares se acercan a los planetas desprevenidos! Destruyendo sin piedad todo y a todos los que se encuentren en su camino. La República se mantiene a la espera mientras hace nuevos aliados. La lucha desesperada continúa y el último verdadero Jedi, Luke Skywalker, descubre el hasta ahora desconocido poder de la fuerza, que es infinito.

COPIAS POLACAS

El caso que vamos a ver ahora es paradigmático de cómo, ante la ausencia de material oficial, los fans se lanzan al ruedo para proporcionarlo. Estamos en Polonia en los años 80, en los estertores de la dictadura soviética de la República Popular Polaca. El gobierno comunista prohibía la impresión de cualquier material por encima de los 100 ejemplares, tanto a empresas como a particulares, pero hecha la ley, hecha la trampa. Aunque apenas llegaban libros americanos, existían clubes de ciencia ficción que se encargaron de producir versiones de estas novelas “para uso interno”. Se traducían por aficionados, se escribían a máquina y se hacían copias con fotocopiadoras rudimentarias.

Todas las portadas: Episodio IV, V, VI (dos versiones), El ojo de la mente y la trilogía de Las aventuras de Han Solo

Así, de Star Wars, antes de que la licencia llegara allí en los 90, encontramos versiones con traducciones no oficiales de La guerra de las galaxias, El Imperio contraataca, El retorno del Jedi, El ojo de la mente y la trilogía de Las aventuras de Han Solo. Y no solo eso, las portadas estaban serializadas casi todas con la misma maquetación y en ellas se leía el título junto a las palabras Star Wars y una ilustración muy sencilla de algún personaje, teniendo El retorno del Jedi una variante de cubierta. Además, los interiores iban acompañados con ilustraciones también amateurs, que dan al conjunto un toque único. Por último, señalar que el Episodio IV en su traducción fan se llamó Nova Nazdieja, Una nueva esperanza, mientras que la versión ya oficial de los 90 se tituló Gwiezdne Wojny, es decir, La guerra de las galaxias.

Ilustraciones interiores en la novelización del Episodio IV
Primeras páginas. Al final de la página izquierda se puede ver que la tirada estaba reducida a 100 ejemplares.

PICARESCA ESPAÑOLA

En nuestro país, en lugar de historias galácticas de creación propia, como en el caso de las novelas húngaras, o de traducciones sin licencia, como en las copias polacas, lo que encontramos son libros que, sin tener nada que ver con la saga, reproducían en sus portadas elementos iconográficos o jugaban con el título para que se pareciera, con la intención de que el lector poco informado creyera que pertenecían a ella. Estos casos se dieron en los años 70 y 80, y sería algo impensable hoy en día debido a la facilidad de acceso que tenemos a la información, tanto por parte del lector, como de las editoriales para controlar posibles fraudes.

Vamos a ver primero los casos más conocidos. Se trata de los bolsilibros, o libros de bolsillo, de la gigantesca colección La conquista del espacio de la editorial Bruguera, editada entre 1970 y 1985 y alcanzando la friolera de 746 títulos. Las historias que encontramos podríamos calificarlas de pulp, similares a las americanas de los años 50 y 60, con el añadido de que en la mayoría de ocasiones la portada no se correspondía con la aventura que contaban. La editorial llevaba un ritmo frenético, publicando un libro por semana, por lo que el nivel de las historias no era muy elevado, tan solo un divertimento de lectura fácil y rápida. Hay que señalar que en las portadas encontramos todos los tropos imaginables de la ciencia ficción, desde naves espaciales hasta monstruos alienígenas, lo que daba a los ilustradores la posibilidad de reproducir, de una manera más o menos disimulada, elementos que aparecían en las más diversas películas del género, incluida la saga de Star Wars.

Planeta rebelde (Raplh Barby, seudónimo de Rafael Barberán)
Carrera a las estrellas (Burton Hare, seudónimo de José María Lliró Olivé)
Invasión invisible (Lou Carrigan, seudónimo de Antonio Vera Ramírez)
Investigador privado siglo XXII (Ralph Barby, seudónimo de Rafael Barberán)
Enigma (Glenn Parrish, seudónimo de Luis García Lecha)
La trampa de los droides (Ralph Barby, seudónimo de Rafael Barberán)
Genes de muerte (Burton Hare, seudónimo de José María Lliró Olivé)
Experimento gamma (Curtis Garland, seudónimo de Juan Gallardo Muñoz)
¿Hombres o máquinas? (Glenn Parrish, seudónimo de Luis García Lecha)
Quince días sin sol (Kelltom McIntire, seudónimo de José León Domínguez)

Aunque no entrarían dentro del campo literario, vamos a ver tres ejemplos más para apreciar hasta qué punto llegó la picaresca editorial. El primero sería esta recopilación de cómics de 1977, Guerra en las galaxias, de la editorial Ediciones Actuales, que había sacado la guía oficial, y que usa como reclamo de portada un Ala-X y la Estrella de la Muerte, además de un TIE en la trasera, muy similar a la novelización que sacó Mundo Actual de Ediciones del Episodio IV (la del Ala-X al revés). A pesar de todo esto, este libro no tiene nada que ver con la saga, de hecho es una recopilación de cómics de otras series, en la que destaca una historia de Juez Dredd.

Guerra en las galaxias

El segundo se trata del cuaderno para colorear de 1978 de la colección Batalla en las galaxias, de la editorial Topela, en el que nos encontramos en la portada una versión infantilizada de un Ala-X y de fondo, más evidente, la Estrella de la Muerte con algunos TIE. Igual que en el caso anterior, nada que ver con la saga, solo unos dibujos para pintar y pasatiempos.

Batalla en las galaxias

Como vemos, las editoriales tiraban de juegos de palabras con el título de la película, pero en este tercer caso fueron literales. La guerra de las galaxias, de Plaza Janés, venía a ser el manual de un juego bélico en el que se incluían descripciones, reglas y tableros, y formaba parte de una serie de cinco. En este caso no eran libros creados en España, sino que eran la traducción de una serie británica llamada Battlegame, de 1975. El título original de este volumen era Galactic War y su autor Andrew McNeil. En España se editó en 1978 y el título se tradujo de una manera muy oportuna.

Otra guerra de las galaxias…

Por último, vamos a ver un caso un poco más sutil, pero que se dio en un libro que se vendió como churros en su momento. Se trata del segundo volumen de la saga Caballo de Troya, de J. J. Benítez. En la portada original encontramos un caza TIE Avanzado X1 como el que pilotaba Darth Vader durante la batalla de Yavin, detrás de una ilustración de Jesucristo resucitado. Lo curioso es que esa novela fue editada por Planeta, la misma editorial que publicó las novelizaciones de La guerra de las galaxias y El retorno del Jedi en esos años y que, por tanto, tenía los derechos de la franquicia, pero no para esto, claro. Este diseño de portada se cambió posteriormente, añadiéndose al título la palabra “Masada”, en referencia a la fortaleza judía asediada.

Caza TIE Avanzado X1 en la portada de Caballo de Troya 2

Como veis, en todos los países cuecen habas. Aquí hemos visto los casos más famosos, por lo menos a nivel literario, pero este tipo de prácticas se dieron en muchos lugares y en una variedad enorme de productos. Curiosamente, estos objetos son ahora joyas del coleccionismo.

RECURSOS

Para más información sobre las novelas húngaras, podéis seguir este hilo de theforce.net en el que se trata el tema. En la web de www.starwarstimeline.net de Joe Bongiorno, que tanto hemos referenciado en otros artículos, tenéis los libros extra de la “serie” de Han Solo en PDF en húngaro, aunque está coordinando una traducción al inglés.

Respecto a las copias polacas, en esta web tenéis más fotos de las portadas y los interiores, con información de más bootlegs internacionales, aunque casi todos son de otros productos. Os dejo a continuación un documental corto sobre el tema.

Sobre las copias polacas, tanto de Star Wars como de otras franquicias

Respecto a los casos españoles, en la colección La guerra de las galaxias Made in Spain de José Gracia podéis encontrar más información, especialmente en el primer volumen. Además, también se tratan los bootlegs españoles que, a diferencia de estas picarescas editoriales, eran productos creados ex profeso.

En cuanto a la colección La conquista del espacio, en este artículo del sitio ciencia-ficcion.com tenéis un repaso a toda esa aventura editorial, con todos los autores que participaron. Las fotografías son en su mayor parte de Todocoleccion. Aquí me gustaría agradecer especialmente a Darthwin Mandalorian la ayuda para recopilarlas conforme las vamos encontrando (más la que ha encontrado Javier Florencio Swars).

Y, por supuesto, en nuestra revista Biblioteca Jedi, donde podréis encontrar información sobre más casos como estos que hemos visto en un futuro cercano.

Espero que os haya resultado interesante o, al menos, curioso, y ya sabéis, ¡que la lectura y el coleccionismo os acompañen!

Publicado por Jose Alabau Casaña

Arquitecto y modelador 3D, he sido fan de Star Wars desde que tengo uso de razón. Coleccionista de novelas en español, he conseguido reunir un ejemplar de cada edición que se ha publicado en nuestro país. Participo además en la revista Biblioteca Jedi y en el podcast.

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