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  • La princesa y el sinvergüenza: la boda canon de Leia y Han

    La princesa y el sinvergüenza: la boda canon de Leia y Han

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola, bibliotecarios! Hoy nos ponemos nuestras mejores galas para asistir al enlace matrimonial entre la princesa Leia Organa y el general Han Solo, al que hemos sido invitados por cortesía de Lucasfilm. ¿Será como todas las bodas? ¿Habrá alguna sorpresa? Vamos a verlo.

    Portada de La princesa y el sinvergüenza

    Empezamos esta reseña avisando a los lectores: esta no es la típica novela de Star Wars, para bien o para mal, según se mire; o al menos, no iba camino de serlo hasta que tomó un desvío. La historia, que arranca horas después de la batalla de Endor, y, por tanto, después de la muerte de Darth Vader y el Emperador —haremos como que no se fue de parranda—, nos narrará el enlace matrimonial de nuestra pareja protagonista y su posterior luna de miel. Además, tendremos también a los demás líderes rebeldes, como Luke, Lando o Mon Mothma, y muchas referencias al nuevo canon; especialmente, a la novela Leia, Princesa de Alderaan de Claudia Gray. La obra está estructurada en capítulos centrados en Han y Leia, alternativamente, lo que nos permite, por un lado, ver los dos puntos de vista del mismo hecho, y, por el otro, desdoblar la acción y desarrollar tramas secundarias.

    BETH REVIS

    En cuanto a la autoría de la novela, esta recae en Beth Revis, nacida en Estados Unidos y especializada en literatura juvenil fantástica y de ciencia ficción, así como en técnicas de escritura. Su debut en la saga se produjo en 2017 con Rebel Rising, publicada en España manteniendo el título original en inglés. En esta novela nos contaba el pasado de Jyn Erso, la protagonista de Rogue One: Una historia de Star Wars, desde su infancia hasta lo visto en la película. A este libro le siguieron dos relatos cortos aparecidos en las dos primeras antologías de la serie From a Certain Point of View, a saber, Fully Operational, en la dedicada a Una nueva esperanza, y For the Last Time, en la de El Imperio contraataca; así como una breve incursión en el mundo del cómic con el one-shot Star Wars: Forces of Destiny—Ahsoka & Padmé, perteneciente a la miniserie Star Wars: Forces of Destiny. El arte de portada ha sido realizado por Oliver Cuthbertson, siendo, de momento, su único trabajo para la franquicia, con una ilustración que nos recuerda a las del maestro Drew Struzan y a las novelas publicadas en los 90 de mano de Bantam Spectra.

    Beth Revis

    En cuanto a la edición española, La princesa y el sinvergüenza nos ha llegado en abril de 2024 de la mano de Planeta Cómic en formato rústico con solapas, con traducción de Gema Bonnín. Hay que señalar que, aunque pueda llamar la atención del lector el empleo del término «Nueva República» en minúsculas, es decir, «nueva república», esto no es un error de nuestra edición, ya que, sorprendentemente, proviene del texto original, contraviniendo la convención hasta ahora utilizada de escribir, en ambos idiomas, la primera letra en mayúscula, tal y como sucede con, por ejemplo, «Imperio» o «Antigua República». Mención aparte decir que, según, al menos, las reglas de la lengua castellana, estamos ante un tipo de casos en que, al ser éstos la definición —más allá de un sistema de gobierno— de, prácticamente, tanto el nombre formal de la galaxia como del periodo histórico específico de ésta, lo ideal sería el uso de las mayúsculas al equivaler a un nombre propio. Como información complementaria, y para evitar confusiones, hay que indicar que en México el libro fue publicado un año antes con el título La princesa y el bribón.

    LA HISTORIA

    En cuanto a la historia, se desmarca de los esquemas típicamente galácticos, con una ausencia casi total de la acción y del elemento aventurero, para centrarse en narrarnos, primero, el enlace matrimonial, luego el viaje en crucero a bordo del Halcyon, y finalmente, la estancia en la luna Madurs. El futuro lector podría pensar que con esto estamos destripando la obra, pero nada más lejos de la realidad, ya que, al tratarse de una novela intimista, casi un estudio de los personajes de Leia y Han, son más importantes sus pensamientos, y la conexión que van creando entre ambos, que los hechos en sí. Aunque la valoración positiva o negativa de esto dependerá de cada uno, hay que destacar la extensa descripción de la boda en la primera parte, así como un tercer acto que se desmarca totalmente de lo anterior, para recaer en unos tópicos habituales que parecen impostados para cumplir el expediente y tachar de la lista de pendientes los giros argumentales que deben tener estas novelas.

    Eso sí, pese a las críticas que se le puedan poner a la historia en sí, los personajes de Leia y Han está muy bien escritos, totalmente creíbles —al menos hasta Madurs—, siendo esto una de las cosas más complicadas de lograr debido a lo interiorizados que los lectores tenemos ya a ambos.

    LUNA DE BOSQUES, LUNA DE MIEL Y LUNA DE HIELO

    Como hemos comentado, la novela se divide en tres partes bien diferenciadas en cuanto a escenarios. El primer tercio tiene lugar en la luna santuario de Endor, tanto en la aldea del Árbol Brillante —que vimos en El retorno del Jedi—, como en sus alrededores. Hay que destacar como guiño para los más cafeteros la aparición de un dragón cóndor, bestia creada para el spin-off La batalla por Endor, de 1985. Como curiosidad, añadir que en el libro infantil The Adventures of Teebo: A Tale of Magic and Suspense, publicado un año antes, ya aparecía un animal similar, con la taxonomía de mantigrue, pero ambas especies fueron retrocontinuadas y fusionadas en la misma posteriormente.

    Dragón condor y mantigrue

    Regresando a la historia, la parte central, o sea, la luna de miel, se desarrolla a bordo del crucero estelar Halcyon, buque insignia de la compañía Línea Estelar de Chandrila. Se trata de una nave corelliana de lujo, de trece motores, botada en el 241 ABY, que, a lo largo de los años y los cambios de gobierno, ha sido objeto de diversas modificaciones. Tras la reciente muerte del Emperador, la compañía la ha remodelado para convertirla en un crucero de placer, publicitándola con un viaje inaugural al paradisíaco planeta Synjax, a bordo del que irán nuestros protagonistas. Esta nave, que fue creada para el proyecto multimedia The High Republic, ha contado con su propia miniserie de cómics de cinco números, Star Wars: Halcyon Legacy, escrita por Ethan Sacks, dibujada por Will Sliney, y ambientada a lo largo de estos dos siglos y medio. No olvidar también que, durante los años 2022 y 2023, en el parque temático Walt Disney World de Florida, el hotel inmersivo Star Wars: Galactic Starcruiser se ambientaba en este crucero.

    Halcyon

    Por último, el tercer acto nos traslada a la luna helada de Madurs, conocida por su arquitectura en hielo y la importancia que sus habitantes dan al arte, efímero en este caso. El núcleo de esta luna, creada para la novela, es rica en carnio, un mineral energético muy valioso tanto para los restos del Imperio como para el nuevo gobierno republicano.

    CUATRO BODAS Y UN ERROR DE CONTINUIDAD

    Aunque este libro se haya publicitado como el que nos narra la boda entre la princesa y nuestro sinvergüenza favorito, la verdad es que este enlace ya fue tratado en otras obras. La principal, y la que nos viene a todos a la memoria, es la novela de la anterior continuidad de Leyendas, El cortejo de la princesa Leia (The Courtship of Princess Leia, 1994), del difunto Dave Wolverton, que ya analizamos en este artículo. El planteamiento de aquella novela, muy alejado del actual, empezaba con la llegada a Coruscant de una misión diplomática hapasiana, que se ofrecía a establecer una alianza con la Nueva República a cambio de que su príncipe, Isolder, se casara con Leia. Han, en modo cavernícola, decide que lo mejor es secuestrarla, por lo que, de una manera u otra, todos acaban en Dathomir, un misterioso planeta habitado por unas brujas del Lado Oscuro que cabalgan rancors. Todo muy loco, pero muy entretenido a la vez. Hay que señalar que todo el trasfondo de las brujas ha sido luego retrocontinuado y modificado completamente, como pudimos ver, primero en tiempos de la serie animada The Clone Wars, bajo supervisión de George Lucas y dirección de Dave Filoni, y, recientemente, por este último, ya en solitario, en la serie de acción real Ahsoka. Como se puede apreciar, aunque el referente ‘espiritual’ sea esta novela, son muy distintas entre sí, tanto temporalmente —ya que El cortejo se situaba cuatro años después de El retorno del Jedi—, como en las intenciones: aquella tenía la boda como colofón, mientras que en esta es el punto de partida.

    Arte de portada de El cortejo de la princesa Leia

    Pero este no era el único caso en el que aparecía el enlace matrimonial, ya que el sexto libro de la serie juvenil comúnmente conocida como «Príncipe Jedi», Prophets of the Dark Side, anterior a El cortejo de la princesa Leia, y de la que hablamos aquí, cerraba la historia con el inicio de la ceremonia, ilustración incluida. Eso sí, tal y como comentó uno de sus autores, Paul Davids, la boda sería interrumpida al inicio del inédito séptimo libro por fuerzas imperiales, por lo que nunca hubiera llegado a materializarse, y, por tanto, no hubiera entrado en contradicción con la novela de Dave Wolverton. Añadir también, en Leyendas, otra mención al enlace, aunque en este caso sería una contradicción, y es que en el libro de rol Cracken’s Threat Dossier, publicado por West End Games en 1997, y que aportaba información adicional sobre El cortejo de la Princesa Leia, la Trilogía de la Flota Negra y la Trilogía de Corellia, se llegaba a mencionar que la boda fue oficiada por Augwynne Djo en el propio planeta Dathomir.

    Ceremonia al final de Prophets of the Dark Side

    Por si todo esto fuera poco, los dos casos de Leyendas de El cortejo y Prophets —si contamos la mención de la boda en el libro de rol como un error—, y la novela de la que estamos hablando, habría que añadir un cuarto más: un libro ilustrado titulado Someone Who Loves You, también de Beth Revis, con dibujos de Sophie Li, que saldrá a finales de 2024, centrado en la ceremonia.

    Portada de Someone Who Loves You

    EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS

    Hasta ahora hemos hablado sobre la novela sin destripar los detalles, pensando en aquellos lectores que quieran sumergirse en el libro, pero como tenemos que ser honestos, vamos a comentar también los problemas que tiene esta historia.

    El título de la novela de Cixin Liu, El problema de los tres cuerpos, tan de moda por la adaptación de Netflix, nos viene como anillo al dedo —nunca mejor dicho— para ver lo que no funciona en la historia, y es que, como veremos más adelante, ficcionado irónicamente, da la impresión de que esta novela ha sufrido algún tipo de reescritura para adaptarla a los esquemas y temáticas habituales en la saga.

    La primera y la segunda parte destacan por un estilo romántico, pausado, en el que Leia y Han tienen sus momentos íntimos, que nos permiten conocer sus inquietudes, sus miedos, y cómo va a impactar a partir de ahora, no solo en la galaxia, sino en sus vidas, la muerte del Emperador. A esto hay que sumarle la gran revelación que le hizo Luke a Leia: ambos son hermanos e hijos de Vader, con todo lo que eso implica, tanto para el futuro, como también para entender el pasado. No hay acción, pero tampoco lo necesita para lo que la autora nos quiere contar.

    Luke y Leia

    Pero, y aquí viene el gran problema, el tercer acto se desmarca totalmente de este enfoque, abandonando el estudio de personajes en el que Revis estaba profundizando, para virar hacia una novela de aventuras con todos los tópicos de la galaxia. De hecho, hasta Han y Leia pierden la dimensionalidad que habían alcanzado para mostrarnos dos superhéroes en piloto automático que salvan el día tras la típica batalla final ayudados por los lugareños.

    Por ejemplo, en los dos primeros tercios, veíamos a Leia preocupada por cómo va a afectar la nueva situación a todo el mundo, las infinitas variables que se van a producir, las personas que verán sus vidas mejoradas y las que no, y su interés en que la galaxia pueda pasar página y recuperarse en armonía. En este último tramo, Leia pasa de prudente, reflexiva y conciliadora a todo lo contrario, ideando una misión kamikaze que pone en peligro las vidas de los lugareños, y que, en caso de tener éxito, provocaría una muerte espantosa y cruel a los enemigos.

    Al final del libro, tenemos el clásico apartado de agradecimientos de la autora, y como ella misma reconoce, llama la atención la cantidad de gente que ha intervenido para ir ajustando la historia.

    Para explicar este curioso Frankenstein vamos a imaginarnos (que nadie se lo tome a mal, por favor) la reunión entre la autora y los ejecutivos del departamento editorial de Lucasfilm tras entregar el manuscrito.

    —Beth, hemos revisado la novela, y está muy bien que sea romántica y todo eso, pero necesitamos que tenga un poco de acción —dijo uno de ellos mientras quitaba el último tercio de folios y, abriendo un cajón, sacaba otro distinto—. Resulta que teníamos guardada esta secuela de La huida del contrabandista. ¿Recuerdas a la villana, Alecia Beck?

    —Perdón, ¿quién? —preguntó Revis, levantando una ceja.

    —Veis, nadie se acuerda de ella —comentó el ejecutivo a sus compañeros—. Es el giro de guion perfecto. Lo que vamos a hacer, Beth, es quitar tu tercer acto y poner esta historia. En lugar de dirigirse al planeta Synjax, escribe que hay una tormenta de meteoritos o algo, y tienen que desviarse hacia la luna de Madurs.

    —¿En la inmensidad del espacio, pero qué problema es ese?

    —Tu haznos caso, que de esto entendemos —comentó el ejecutivo, rememorando lo bien que se lo pasó reescribiendo Heredero de los Jedi. Aquellos fideos… qué idea tan magnifica—. Para que enlace mejor, invéntate un personaje, un ingeniero gravitacional, que nos permita justificar toda la movida del núcleo que tenemos pensada. Que esté de polizón en la nave y que interactúe con Han y Leia, no sé… que intente secuestrarla a ella o algo.

    —¿En un crucero de lujo, en medio del espacio interestelar, y dónde iba a ir con ella?

    —Ay Beth, tú eres la novelista, ya se te ocurrirá algo. Confiamos en ti —dijo mientras le daba los folios.

    Pero de camino a casa, nuestra escritora tramó su venganza y saboreó el final que se le acaba de ocurrir para Beck; uno más ridículo que el de Poochie en Los Simpson.

    Por supuesto, esta reunión es inventada, pero está claro que algún tipo de intervención o reescritura tuvo que haber para que el último tercio desentone tanto con el resto.

    Por último, agradecimientos como siempre a Alberto y Lara por revisar este artículo, y al usuario My Star Wars book Collection (lo tenéis en Facebook e Instagram), un grandísimo coleccionista de novelas galácticas, que nos ha ayudado para corroborar la traducción neorrepublicana tan rara. ¡Que la lectura os acompañe!

  • El cortejo de la Princesa Leia: Triángulo amoroso en Dathomir

    El cortejo de la Princesa Leia: Triángulo amoroso en Dathomir

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola, bibliotecarios! Después de analizar La tregua de Bakura, avanzamos en la cronología y nos detenemos en El cortejo de la princesa Leia, otra de las novelas icónicas de la continuidad Leyendas, previa a la llegada de Thrawn. Primero, como siempre, veremos los aspectos técnicos y editoriales, y luego nos sumergiremos en esta historia que, pese a plantar muchas semillas para el Universo Expandido, está llevada al límite en muchos aspectos.

    DAVE WOLVERTON

    El padre de la criatura es John David Wolverton, conocido por estos lares como Dave Wolverton, aunque también firmó obras, fuera de Star Wars, con el pseudónimo David Farland. Nacido en 1957 en Oregón, falleció a principios de 2022, después de desarrollar una fructífera carrera como escritor. Estuvo nominado a los premios Locus, Philip K. Dick y Nebula, además de alcanzar los primeros puestos de la conocida lista de libros más vendidos del New York Times con su saga The Runelords. También enseñó escritura creativa, destacando entre su alumnado Brandon Sanderson (novelas del Cosmere), Stephenie Meyer (Crepúsculo) o James Dashner (El corredor del laberinto). Como dato adicional, Wolverton estuvo relacionado tanto con La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es decir, los mormones, como con L. Ron Hubbard, fundador de la Cienciología, con el que coescribió una novela, A very Strange Trip, y para quien editó una serie de antologías.

    Dave Wolverton

    En cuanto a la franquicia, la novela que tenemos entre manos supuso su debut galáctico, saliendo a la venta el 1 de abril de 1994. Wolverton también participó en las tres antologías editadas por Kevin J. Anderson, con un relato en cada una: The Sand Tender: The Hammerhead’s Tale (Tales from the Mos Eisley Cantina, 1995), A Free Quarren in the Palace: Tessek’s Tale (Tales from Jabba’s Palace, 1995) y Payback: The Tale of Dengar (Tales of the Bounty Hunters, 1996), como vimos aquí. En 1998 escribió ocho libros de la serie Star Wars Missions —del 5 al 16, ambos incluidos—, y en 1999 volvió a las historias principales con la serie Aprendiz de Jedi, escribiendo el primero, El resurgir de la Fuerza (The Rising Force), y participando en el segundo, El pasado oculto (The Hidden Past). Su trayectoria en Star Wars acabaría al año siguiente, con la publicación de los volúmenes 5 al 8 de la serie Episode I Adventures, incluyendo los game books.

    Respecto a las ediciones de la novela en cuestión, como hemos comentado, apareció por primera vez en 1994 en tapa dura, de la mano de la editorial Bantam Spectra, publicándose en paperback justo un año después. En 2011, ya bajo el sello Del Rey, salió a la venta en formato digital. En cuanto al audiolibro, fue editado en una versión resumida de tres horas por Bantam Doubleday Dell Audio Publishing, con narración de Anthony Heald —igual que el de La tregua de Bakura y la mayoría de novelas de esos años—, llegando al mercado el mismo día que el libro en 1994.

    Portadas de la edición tapa dura, paperback y del audiolibro

    Con la cubierta empezamos ya a vislumbrar algunas cosas que sucedieron en los despachos de la editorial. Existen dos versiones, ambas de Drew Struzan, y muy confusas con respecto a la trama. La intención de Wolverton era crear una historia romántica, en ocasiones llevada al extremo, por lo que la primera versión del arte de portada, que se usó para la edición inicial en tapa dura, se basó en esta idea, con un collage de imágenes un poco extraño: Leia vestida de boda, Han Solo photoshopeado del poster de Blade Runner, y el príncipe Isolder, antagonista del corelliano, representado cual Fabio Lanzoni, el modelo que se prodigó en las novelas románticas de la época, melena al viento. El problema fue, como comentó la propia editora ejecutiva de Lucas Licensing, Sue Rostoni, en los antiguos foros de starwars.com, que las ventas no fueron como esperaban, estando muy pocas semanas entre los más vendidos; justo lo contrario que había pasado con la Trilogía de la Nueva República. Y es que seguramente el fan, en esos años, buscaba otra cosa, al menos como planteamiento inicial. Así que un año más tarde, con la salida de la edición paperback, se cambió la portada por otra que, si bien obviaba el componente romántico por un corte más dinámico o “de acción”, tampoco hacía justicia a la historia, ya que presentaba a los tres personajes clásicos: Luke, Leia y Han, ataviados como en la luna de Endor y acechados por un rancor gigante.

    Portadas de las dos ediciones aparecidas en España

    Al margen de esta polémica, a España la novela llegó de manos de Martínez Roca, bajo la dirección de Alejo Cuervo, también en 1994, con traducción del prolífico Albert Solé. En el año 2000 se reeditaría sustituyendo «La guerra de las galaxias» por «Star Wars», igual que ocurriría con Sombras del Imperio. Como curiosidad, y a diferencia de en la edición estadounidense, en el texto español «Tatooine» y «wookiee» aparecen como «Tattoine» y «wookie» respectivamente; menudencias en realidad que no restan a la gran —y maratoniana— labor editorial que se hizo en esos años ni un ápice de mérito. A colación de esto, la ironía hace que el uso de «wookie» sin doble «e» obedeciera, a finales de los setenta, a la manera en que la adaptación al cómic del Episodio IV llegó a España de manos de la editorial Bruguera, la cual no respetaba la manera correcta en que estaba escrito en el Star Wars #1 de Marvel Comics —y que Roy Thomas defendía como la manera en que George Lucas lo escribía—, pero sí que lo hacía con los programas oficiales de la película que se daban en los cines, incongruentes con el cómic. ¿Sería Solé un purista? Quién sabe, pero, para más detalles, Biblioteca Jedi #3.

    CONTEXTO EDITORIAL

    Como ocurría en la mencionada La tregua de Bakura, esta novela se localiza en el lustro de tiempo comprendido entre El retorno del Jedi y la Trilogía de la Nueva República, aunque más cercana temporalmente a esta segunda, ya que se sitúa cuatro años después de la batalla de Endor. Publicada después del cierre de la mencionada trilogía literaria, esta historia, en palabras de su autor, pretendía contarnos cómo se había llegado al matrimonio entre Han y Leia, ya formalizado en Heredero del Imperio (1991). Lo curioso es que este hecho ya se había desarrollado en Prophets of the Dark Side (1993), el último volumen publicado de la serie popularmente conocida en castellano como «Príncipe Jedi», que precisamente cerraba la trama con el inicio de la ceremonia, relegando, aún más si cabe, a esta entretenida e inocente serie juvenil a los subniveles más bajos del antiguo canon.

    Ilustración de la ceremonia al final de Prophets of the Dark Side

    Antes de entrar en la trama, es importante señalar dos hechos extraños que se encontraría el lector en los años 90, ya que ahora, con la continuidad cerrada, se han completado esos huecos. En el momento en el que se sitúa la historia, la Nueva República aún se enfrenta a señores de la guerra imperiales que seguían controlando muchos sectores, al mismo tiempo que nuestros héroes continúan buscando aliados para hacer frente a esta amenaza. Así pues, dentro de este contexto, nos encontramos, en primer lugar, con el regreso de Han Solo a Coruscant después de derrotar, teóricamente, a Zsinj, del que no hemos oído hablar hasta este momento —pero que pasaría a ser la principal amenaza imperial de nuestros héroes en la galaxia tras la caída de Palpatine—, y, en segundo lugar, la llegada a la ecumenópolis de los emisarios del Cúmulo de Hapes, a los que Leia había visitado tres meses antes, pero de lo que tampoco teníamos noticia.

    Zsinj

    El enfrentamiento previo con Zsinj es una semilla que planta Wolverton, en connivencia con los autores Michael A. Stackpole y Aaron Allston, para crear, sobre todo este último, el villano principal al que se enfrentaría el Escuadrón Rebelde en el segundo arco de la serie Ala-X, compuesto por las novelas X-Wing: Wraith Squadron (1998), X-Wing: Iron Fist (1998) y X-Wing: Solo Command (1999), las cuales, aunque se publicarían más tarde, se situaban cronológicamente antes. Así pues, se trataba de una maniobra editorial para hilar una historia que, leída con posterioridad, quedara lo más continua y planeada posible. Aunque seguramente los lectores contemporáneos se debieron quedar un poco descolocados, definitivamente, en aquellos tiempos sí que sabían crear expectación y hype desde el sello editorial. De hecho, la profesionalidad era tal que, por ejemplo, el propio Stackpole hablaba habitualmente por teléfono con Timothy Zhan para acordar el uso de sus personajes y concretar detalles cronológicos en la serie Ala-X, cuando no se daba también al contrario en tiempos de la The Hand of Thrawn Duology (1997-1998) de este último. Por último, y respecto a la visita de Leia a Hapes, se narraría en el relato corto Crossroads, de Christopher Cerasi, aparecido en la web Hyperspace en agosto de 2008, aunque es tan breve que no aporta mucha información (y que podéis leer en Libros Star Wars).

    LA TRAMA

    Vamos, ahora sí, a sumergirnos en la novela. Como decíamos, la historia arranca con la llegada a Coruscant del general Solo, quien tras cinco meses de duros combates, ha conseguido, o eso cree, derrotar a Zsinj, el primer gran señor de la guerra imperial tras Endor. Han, que echa de menos a Leia, se encuentra a su llegada con que ella está ocupada con la recepción de los representantes del Cúmulo de Hapes. En una bombástica ceremonia, por la que desfilarán todo tipo de obsequios, los hapasianos ofrecen aliarse con la Nueva República y proporcionar su ejército, a cambio de que Leia se case con el principe Isolder, el heredero al trono. Como parece que a ella cada vez le hace más tilín, Han Solo decide pegarle un tiro —al menos en modo aturdimiento; podría haber sido peor— y llevársela secuestrada a Dathomir, un planeta que acababa de ganar en una partida de sabacc. De ahí que a esta novela también se la conozca como El secuestro de la princesa Leia. Este sería el surrealista punto de partida, ya que, en su búsqueda partirán juntos Luke, que en una antigua morada Jedi había encontrado una misteriosa referencia a Dathomir, y el príncipe Isolder. A favor de Wolverton diremos que, partir de este momento, la novela empieza a remontar, y es que el planeta está habitado por las famosas brujas y sus mascotas, unos rancors gigantes.

    De paseo por Dathomir

    EL CÚMULO DE HAPES

    Antes de seguir haremos una parada en el Cúmulo de Hapes. Esta región del Núcleo, inventada para la ocasión, había sido fundada por piratas, quienes, para aumentar su población, se dedicaban a asaltar naves y capturar a los más agraciados, de manera que, tras milenios, todos los hapasianos eran lo que consideraríamos top models —luego veremos la descripción de Isolder para hacernos una idea—. Y es que alguna ventaja debía tener ser feo. Así pues, esta curiosa sociedad, favorecida por las leyes mendelianas galácticas, había permanecido relativamente aislada del resto de la galaxia, ya que nadie quería acercarse a ellos. Estaba gobernada por la Ta’a Chume, título que recibía la reina del Cúmulo, y cuya nuera —la esposa del príncipe Isolder— sería la heredera del cargo.

    Portadas protagonizadas por Fabio Lanzoni, base para el personaje de Isolder

    Vamos a describir la fisionomía de Isolder según Wolverton. Os diría que cerrarais los ojos para imaginároslo mejor, pero entonces no podríais gozar de la excelsa prosa con la que nos deleita:

    «El hombre llevaba una tiara de plata que sostenía un velo negro delante de su rostro, y su larga cabellera rubia caía en libertad sobre sus hombros. Llevaba el pecho desnudo salvo por una pequeña media capa de seda sujeta con broches de plata, y sus musculosos brazos sostenían una gran caja de ébano adornada con complejas incrustaciones de plata.
    El hombre avanzó con la caja hasta el estrado y la dejó en el suelo. Después dobló las rodillas y se sentó sobre las piernas con las manos apoyadas en las rodillas, y las mujeres apartaron su velo negro. Debajo de él había el rostro masculino más increíblemente apuesto que Han había visto en toda su vida. Sus ojos de mirada profunda y escrutadora eran de un azul grisáceo, como el color del mar en el horizonte, y prometían ingenio, humor y sabiduría, y sus poderosos hombros y su firme mandíbula estaban llenos de fuerza.»

    Y encima forrao. Vamos, que solo le faltaba aparecer a cámara lenta a lomos de un corcel blanco por una playa paradisiaca. Como se ve, la idea de Wolverton era crear un personaje tan exageradamente guapo que la misma Leia sucumbiría irremediablemente (esta vez sin usar feromonas, como cierto príncipe fallen), y contra el que Han Solo no pudiera hacer nada, ya que a su lado parecería un piltrafilla de medio pelo. Problema: el autor simplifica tanto a los personajes, reduciéndolos a adolescentes con las hormonas disparadas, que se desdibujan por completo. Si los protagonistas hubieran actuado tal y como son, la novela habría acabado en la segunda página. Y para redondear la astracanada, C-3PO pasa de androide de protocolo involuntariamente gracioso a recitador de poemas eróticos y compositor de tonadillas viriles en homenaje a Solo.

    DATHOMIR

    Regresamos a la historia, ya que, como indicábamos, la aventura propiamente dicha empieza cuando llegan a Dathomir, creado también para esta novela. Han Solo, intentando conquistar a Leia con riquezas, había ganado en la citada partida de sabacc la posesión de este mundo de manos de una drackmariana, pero lo que no sabía es que no era como se lo habían pintado —un destino de ensueño en el que recuperar el amor de Leia—, sino uno más de los planetas que aun controlaba Zsinj y que el Emperador puso en cuarentena debido al miedo que tenía a las brujas. Sí, no es broma, y esta fue otra de las críticas que le cayeron al autor, aparte de otros calificativos como que toda la novela «apestaba» a fanzine. En este planeta, igual que en el Cúmulo de Hapes, se ha desarrollado una sociedad matriarcal, pero en este caso, a imitación de las amazonas de la mitología griega, relegando los hombres a las tareas domésticas y reproductivas. Sus habitantes femeninas aprendieron sus poderes de Allya, una Jedi renegada que fue exiliada a la colonia penal del planeta hacía seis siglos. Sus enseñanzas en la Fuerza, pervertidas con el tiempo, se convirtieron en una suerte de encantamientos y hechizos, similares a la tradición medieval europea, aunque no dejaban de ser meros rituales y parafernalias para la práctica de ésta, al estilo del entendimiento de la informática en el universo de Warhammer 40.000.

    Teneniel (izquierda) y Gethzerion (derecha)

    A la llegada de nuestros protagonistas al planeta, los habitantes están divididos en varios clanes, y de uno de ellos, el de la Montaña del Cántico, se ha escindido un grupo, conocido como «Hermanas de la Noche», que han sido consumidas por el Lado Oscuro de la Fuerza. Al mando del mencionado clan está Augwynne Djo, mientras que su hija, Gethzerion, es la cabeza de las Hermanas. A esta saga familiar se une Teneniel Djo, nieta de Augwynne, que formará un triángulo amoroso con Luke e Isolder, e incluso un cuadrado y un pentágono si sumamos en la ecuación a Han y Leia. De space opera a soap opera. Todos deberán unir sus fuerzas para derrotar a Gethzerion y huir del planeta, que recordemos, sigue dentro de los dominios de Zsinj.

    MÁS ALLÁ DE EL CORTEJO

    Como se ha dicho, esta novela plantó las semillas para el segundo arco de las novelas de la serie Ala-X, pero también creó otros personajes, como Isolder y Teneniel —padres de la, a posteriori, importantísima Tenel Ka Djo—, que luego serían rescatados en La Nueva Orden Jedi. Además, el mundo de las brujas de Dathomir fue referenciado en muchísimas obras del Universo Expandido, tanto novelas como cómics, así como redescubierto para las nuevas generaciones con The Clone Wars bajo un renovado halo que rozaba la brujería más extrema en el sentido más estricto de la frase «hacer posible lo imposible».

    Brujas de Dathomir en The Clone Wars

    Respecto a la boda de Han Solo y Leia, tenemos dos píldoras de información enterradas en textos de los años 90. En primer lugar, en Tales from Jabba’s Palace, en concreto en el epílogo, se nos dice que la bailarina Yarna d’al’ Gargan realizó la danza de los Setenta Velos Morados en el enlace, mientras que, en segundo lugar, en The Essential Chronology (2000) se nos detalla que la ceremonia se realizó en el consulado alderaaniano de Coruscant, con cientos de asistentes y miles de millones de espectadores a través de la HoloRed. Esto en Leyendas, porque en el nuevo canon la tenemos narrada en The Princess and the Scoundrel (Beth Revis, 2022).

    Ilustración en The Essential Chronology

    En esta novela también encontramos dos detalles curiosos relativos al pasado de Han Solo. El primero es la mención de su estancia en el planeta Mindar cuando era recluta imperial. Este mundo ya había sido mencionado en la novela Han Solo’s Revenge (Brian Daley, 1979), pero como «Mindor», ya que así lo encontramos como parte del nombre de un crucero, el Lady of Mindor. Este error, que podría haber pasado sin más, dio pie a que en la novela Luke Skywalker y las sombras de Mindor (Matthew Stover, 2008), cuando Han avista el planeta, se refiere a él de nuevo como «Mindar», siendo corregido por sus compañeros. La segunda información sobre el corelliano es su supuesta pertenencia a un linaje real, que lo convertiría en heredero de su planeta natal. Esta teoría partía de que descendía de Jonash e Solo, el príncipe-almirante de Corellia, que vivió tres milenios antes de los acontecimientos de la novela, y del que habría heredado el apellido. No ahondaremos más en esta idea, ya que la propia novela lo desmiente, pero nos da pistas de que ya se estaba trabajando en el pasado del contrabandista, como veríamos en la Trilogía de Han Solo, iniciada solo unos años después.

    En un artículo publicado en la antología Nebula Awards 29: SFWA’s Choices For The Best Science Fiction And Fantasy Of The Year, en donde Wolverton era mencionado junto a Kevin J. Anderson en lo que a sus trabajos para 1994 dentro de la saga se refiere, se comenta que el autor fue contratado para crear una trilogía, pero finalmente se quedó en la novela que tenemos entre manos. En resumen, aunque algunas cosas nos las hayamos tomado a cachondeo, porque seguramente Wolverton las escribió riéndose de lo absurdas que eran, hemos visto que han influido y bastante en la saga. El tema del secuestro, quizá el más discutible de todos, podría ser un homenaje al rapto de Helena de Troya por parte de Paris, construyendo así el autor una mezcla de mitología griega y medieval en esta galaxia. Para terminar, y a colación de esto último, resulta que, ante muchas de las críticas que recibió, de las que ya hemos visto algunas, el propio autor argumentó, en una entrevista dentro de los foros de la web TheForce.net, que el propio George Lucas le mandó una carta felicitándole por tal grata lectura y reproducción del espíritu de sus personajes, así que, sabiendo del gusto por las influencias clásicas del director al comienzo de idear Star Wars, igual no vamos mal encaminados.

    No queremos despedir el artículo sin mencionar los Micro Machines que Galoob sacó de esta novela, dentro de la serie Epic Collection, en su segunda tanda de tres, siendo este el sexto pack.

    Micro Machines de la novela

    Esperamos que os haya gustado la reseña y os animamos a rescatar estas viejas novelas Leyendas, pues aunque no es oro todo lo que reluce, siempre tienen la esencia de Star Wars. ¡Que la lectura os acompañe!

  • Ciencia de una Galaxia muy lejana: La explosiva química del Baradio

    Por Diego Manuel Ruiz

    Cuando uno piensa en el uso de explosivos, suele acotar sus ideas en los aspectos bélicos o aquellos típicos del cine de acción. Pero en realidad, una sustancia explosiva puede usarse en otros ámbitos como la minería o la ingeniería (demoliciones, apertura de caminos en zonas rocosas, sellado de fugas de combustible). Y en el caso de la Galaxia de Star Wars las cosas no son muy diferentes, y en esos casos hay varios explosivos, pero ninguno como el baradio.

    Se trata de un compuesto un tanto inestable, capaz de liberar una inmensa cantidad de calor y partículas en una fracción de segundo. En general se lo suele describir como una sustancia de origen sintético, aunque al parecer en ciertas condiciones también puede generase de manera natural; Muestra de ello es su presencia en ciertos lodos naturales descubiertos en los planetas Anobis y Duro en los tiempos posteriores a la Guerra Yuuzhan Vong, según relata el autor Troy Denning en Legacy of the Force: Tempest (leyendas). También miles de años antes en Chelloa, durtante la época de la visita de la Jedi Kerra Hold, los habitantes descubren que la superficie del lugar estaba llena de baradio, como puede verse en el comic de leyendas Caballero Andante #1.

    Como explosivo en el desarrollo minero se lo suele trabajar en la forma de bisulfato de baradio, como fuera ampliamente utilizado durante mucho tiempo para la extracción de thorilidio en el planeta Gorse y su luna. Uno de los encargados de transportarlo era Kanan Jarrus, según puede leerse en la novela (canon) Un Nuevo Despertar de John Jackson Miller (para más información sobre el thorilido y sus particularidades, lo hemos desarrollado en otra nota). Otros cargamentos de baradio (aunque no se aclara en qué forma) se describen en Maul Lockdown de Joe Schreiber, una historia del universo de leyendas, al igual que en Star Wars Republic Commando: Order 66 de Karen Traviss, en donde se menciona la capacidad de dicho material para reducir un pico a escombros, o hacer un agujero lo suficientemente grande como para que se lo trague.

    Sin embargo, su uso como armamento resulta mucho más amplio, e incluso famoso. En el comic (canon) Cazarecompensas #6, Cadeliah, la protegida de Valance menciona que los detonadores térmicos poseen un núcleo de baradio. Y es que gracias a ese uso probablemente se trate del explosivo más utilizado en la saga. Solo contabilizando el uso de detonadores térmicos, hay una inmensidad de situaciones en las que aparecen, comenzando por la icónica escena de Boushh/Leia en el palacio de Jabba durante El Retorno del Jedi. Por otro lado, también utilizan baradio los explosivos usados por Val en Solo – Una Historia de Star Wars durante el robo en Vandor.

    El mecanismo de detonación del baradio involucra una liberación instantánea de energía en la que, debido a una reacción se produce una esfera incandescente en la que el calor producido que vaporiza instantáneamente todo los que se encuentre en su interior. Esto se debe a la formación de un campo exterior de partículas, que encierra esa energía dentro de los límites la esfera, evitando que la explosión se descontrole. El radio depende del tipo de carga; los detonadores térmicos usados por las tropas imperiales tienen una radio de explosión promedio de 5 metros, mientras que los usados por los cazarrecompensas suelen tener un radio mayor, de unos 20 metros, según se nos describe en Star Wars Galaxies: The Ruins of Dantooine de Haden Blackman. Muchas veces también han sido llamados “granadas”, posiblemente por la similitud de su diseño y su mecanismo de activación. Es el caso de la novela (leyendas) El Cortejo de la Princesa Leia, de Dave Wolverton, donde se las utiliza como arma terrorista. También existen detonadores térmicos más potentes, capaces de producir un radio de destrucción mucho mayor, como sucede con los cimientos del enorme Palacio de Xizor en Coruscant en Sombras del Imperio de Steve Perry (leyendas).

    A través de la saga han aparecido otros dispositivos explosivos diferentes que de igual forma utilizan baradio. En Punto de Ruptura de Matthew Stover, se mencionan las “bombas de baradio”, cuando Depa Billaba le reprocha a Mace Windu no haber arrojado una en la arena de Geonosis para evitar el inicio de las Guerras Clon. En la misma época de la historia, las tropas de la República también lo utilizaban en la forma de “cinta térmica detonadora” en Triple Zero otra de las novelas de la saga de leyendas Republic Commando de Karen Traviss.

    Otro de los usos famosos del baradio, aunque en este caso combinado con otra sustancia llamada colapsio son las cargas sísmicas, como la que vemos en El Ataque de los Clones durante el enfrentamiento de Obi-Wan y Jango Fett en el espacio. La combinación de sustancias, junto al diseño de las cargas, logra una onda de destrucción a lo largo de un solo plano que arrasa con todo lo que se encuentra a su paso.

    En cuanto al futuro de las historias de leyendas, el uso de baradio tiene una escalada en lo que respecta al nivel destrucción, apareciendo artefactos con ese material que resultan tan destructivos que se ubican a la par de los efectos de una Estrella de la Muerte. En las últimas grandes sagas literarias de este universo entran en escena los “misiles de baradio”.  Al parecer el autor Troy Denning se ha convertido un experto de poner planetas en peligro con este tipo de armamento, pues aparece en varias de sus novelas como Estrella a Estrella, Legacy of the Force: Invincible, Fate of the Jedi: Abyss y Fate of the Jedi: Vortex.

    Antes de continuar subiendo en el nivel de destrucción, resulta indispensable aclarar algunos conceptos desde el punto de vista científico. En general, los explosivos químicos son sustancias que sufren una transformación química, es decir tiene lugar una reacción, durante una fracción de tiempo muy breve, liberando energía en el proceso, principalmente en la forma de calor y trabajo mecánico de expansión debido a la generación de una inmensa cantidad de gases. La clave en dicho proceso no es la energía en sí, sino el tiempo breve… muy breve.

    La explosión de un kilogramo de un explosivo convencional como la pólvora libera aproximadamente la misma energía que libera un litro de gasolina en un motor de combustión. Eso significa que la energía que produce no es el parámetro más importante para un explosivo, sino la potencia, que se define como la energía puesta en juego por unidad de tiempo. Volviendo al ejemplo pólvora vs. gasolina, ambos generan una energía similar, pero el explosivo lo hace en una fracción de segundo, mientras que un motor lo quema en varios minutos; Como resultado el explosivo es mucho más potente que un combustible.

    ¿A qué se debe la diferencia? Principalmente a la participación del oxígeno en esas transformaciones. Un combustible necesita del oxígeno del aire para reaccionar y generar esa energía. Pero en un explosivo, el oxígeno ya forma parte de la composición interna del material; en la pólvora negra está como nitrato de potasio, y en explosivos altos como nitroglicerina, trinitrotolueno y ciclonita se lo encuentra como parte de los grupos “nitro” dentro de las propias moléculas orgánicas. De esa forma la transformación es virtualmente instantánea, pues no necesitan de la llegada de aire o algún otro comburente.

    En cualquiera de esos casos estamos hablando de explosivos convencionales, o sea aquellos que operan en base a transformaciones químicas, es decir a partir de intercambio o compartición de electrones. Pero también existen los explosivos nucleares, en los cuales no hay una reacción química, sino que la energía que se libera lo hace gracias a transformaciones en los núcleos de los átomos del material. Hoy en día se conocen dos tipos de reacciones nucleares: la fisión (la que aprovechan las bombas A y los reactores nucleares) y la fusión (la que usan las bombas H o termonucleares), y en ambos casos la cantidad de energía (y potencia) que se genera es enormemente superior, lo suficiente como para volar una ciudad o una región en un santiamén.

    Regresando a nuestra galaxia favorita, en algunas de las historias se hace referencia a que esos misiles de baradio tan destructivos, operan a partir de alguna reacción nuclear. Halcón Milenario de James Luceno menciona que se trata de dispositivos de fisión de baradio, e incluso se habla de una fallida misión suicida de la Rebelión para destruir el área de astilleros de Bilbringi. En Dark Nest – The Swarm War (¡nuevamente Troy Denning intentando vendernos baradio!) se habla específicamente de una “ojiva destructora de planetas”, por lo que esa terrible capacidad también sugiere un mecanismo del tipo nuclear para la explosión. Una tercera prueba en este sentido la aporta Tatooine Ghost de un tal Troy “baradio” Denning (!) en la que se habla específicamente que el núcleo de un reactor nuclear se inició con una carga de baradio, y eso solo podría suceder si se trata de una transformación de tipo nuclear.

    Finalmente podemos hacer un análisis del baradio desde el punto de vista de su composición química, aunque en realidad la tarea trae algunos dolores de cabeza. Para comenzar, si bien se mencionó que existe alguna ocurrencia natural del baradio, hay un consenso bastante general de que se trata de una sustancia de origen mayoritariamente sintético (la ocurrencia natural se daría en situaciones particulares). Lo explicitan algunas historias juveniles como Episode 1 Adventures: The Fury of Darth Maul de Ryder Windham, o The Last of the Jedi: Death on Naboo de Jude Watson, en las que algunos personajes mencionan que se trata de un explosivo de origen sintético.

    Por otra parte, algunas fuentes nombran al baradio de una manera que sugiere que forma parte de una sal. La mencionada Un Nuevo Despertar presenta el “bisulfato de baradio”, mientras que la novela Knight Errant de John Jackson Miller (previa al comic ya mencionado) hace lo mismo con el “nitrito de baradio” y la novela infantil Rey’s Survival Guide de Jason Fry habla del “nitrato de baradio”. Eso significa que, tanto en el universo del canon como en el de leyendas, se trata de la contraparte de un anión (una especie con carga eléctrica negativa) y por ende el baradio debe presentar una carga positiva (es decir, un catión). En nuestro mundo existen explosivos que poseen especies salinas (con aniones y cationes en su composición), como la ciclonita (o RDX), el principal componente del explosivo plástico C4, por lo que esa propiedad le daría crédito al baradio galáctico desde el punto de vista de la química.

    Sin embargo, también existen otras fuentes que contradicen un poco la evidencia anterior, sugiriendo un comportamiento más parecido al de los elementos utilizados para las reacciones de fisión nuclear, como el uranio o el plutonio. En el canon, la misma historia de Un Nuevo Despertar habla de la existencia de otra forma, el baradio-357, descrito como si se tratase de un isótopo particular de un elemento. En ese sentido, el baradio no sería un compuesto, sino un elemento en sí mismo, el cual, por el valor de numero másico que presenta, se podría ubicar más allá de los elementos conocidos; sería un elemento superperactínido que, en base a dichas características, podría formar parte del mismo grupo de la Tabla Periódica que el vibranio del universo de Marvel (como puede verse en el siguiente hilo del autor de este artículo). Por otro lado, la mención del uso de “baradio empobrecido” en Estrella a Estrella también sugiere el aprovechamiento de ciertos isótopos. De ser así, estaríamos hablando de un material que operaría mediante una reacción nuclear y no un explosivo químico convencional; de todas formas, la polémica entre los químicos del Imperio continúa. A modo de conclusión, la comunidad científica concuerda en que Troy Denning debería aclararlo en una futura novela.