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  • La princesa y el sinvergüenza: la boda canon de Leia y Han

    La princesa y el sinvergüenza: la boda canon de Leia y Han

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola, bibliotecarios! Hoy nos ponemos nuestras mejores galas para asistir al enlace matrimonial entre la princesa Leia Organa y el general Han Solo, al que hemos sido invitados por cortesía de Lucasfilm. ¿Será como todas las bodas? ¿Habrá alguna sorpresa? Vamos a verlo.

    Portada de La princesa y el sinvergüenza

    Empezamos esta reseña avisando a los lectores: esta no es la típica novela de Star Wars, para bien o para mal, según se mire; o al menos, no iba camino de serlo hasta que tomó un desvío. La historia, que arranca horas después de la batalla de Endor, y, por tanto, después de la muerte de Darth Vader y el Emperador —haremos como que no se fue de parranda—, nos narrará el enlace matrimonial de nuestra pareja protagonista y su posterior luna de miel. Además, tendremos también a los demás líderes rebeldes, como Luke, Lando o Mon Mothma, y muchas referencias al nuevo canon; especialmente, a la novela Leia, Princesa de Alderaan de Claudia Gray. La obra está estructurada en capítulos centrados en Han y Leia, alternativamente, lo que nos permite, por un lado, ver los dos puntos de vista del mismo hecho, y, por el otro, desdoblar la acción y desarrollar tramas secundarias.

    BETH REVIS

    En cuanto a la autoría de la novela, esta recae en Beth Revis, nacida en Estados Unidos y especializada en literatura juvenil fantástica y de ciencia ficción, así como en técnicas de escritura. Su debut en la saga se produjo en 2017 con Rebel Rising, publicada en España manteniendo el título original en inglés. En esta novela nos contaba el pasado de Jyn Erso, la protagonista de Rogue One: Una historia de Star Wars, desde su infancia hasta lo visto en la película. A este libro le siguieron dos relatos cortos aparecidos en las dos primeras antologías de la serie From a Certain Point of View, a saber, Fully Operational, en la dedicada a Una nueva esperanza, y For the Last Time, en la de El Imperio contraataca; así como una breve incursión en el mundo del cómic con el one-shot Star Wars: Forces of Destiny—Ahsoka & Padmé, perteneciente a la miniserie Star Wars: Forces of Destiny. El arte de portada ha sido realizado por Oliver Cuthbertson, siendo, de momento, su único trabajo para la franquicia, con una ilustración que nos recuerda a las del maestro Drew Struzan y a las novelas publicadas en los 90 de mano de Bantam Spectra.

    Beth Revis

    En cuanto a la edición española, La princesa y el sinvergüenza nos ha llegado en abril de 2024 de la mano de Planeta Cómic en formato rústico con solapas, con traducción de Gema Bonnín. Hay que señalar que, aunque pueda llamar la atención del lector el empleo del término «Nueva República» en minúsculas, es decir, «nueva república», esto no es un error de nuestra edición, ya que, sorprendentemente, proviene del texto original, contraviniendo la convención hasta ahora utilizada de escribir, en ambos idiomas, la primera letra en mayúscula, tal y como sucede con, por ejemplo, «Imperio» o «Antigua República». Mención aparte decir que, según, al menos, las reglas de la lengua castellana, estamos ante un tipo de casos en que, al ser éstos la definición —más allá de un sistema de gobierno— de, prácticamente, tanto el nombre formal de la galaxia como del periodo histórico específico de ésta, lo ideal sería el uso de las mayúsculas al equivaler a un nombre propio. Como información complementaria, y para evitar confusiones, hay que indicar que en México el libro fue publicado un año antes con el título La princesa y el bribón.

    LA HISTORIA

    En cuanto a la historia, se desmarca de los esquemas típicamente galácticos, con una ausencia casi total de la acción y del elemento aventurero, para centrarse en narrarnos, primero, el enlace matrimonial, luego el viaje en crucero a bordo del Halcyon, y finalmente, la estancia en la luna Madurs. El futuro lector podría pensar que con esto estamos destripando la obra, pero nada más lejos de la realidad, ya que, al tratarse de una novela intimista, casi un estudio de los personajes de Leia y Han, son más importantes sus pensamientos, y la conexión que van creando entre ambos, que los hechos en sí. Aunque la valoración positiva o negativa de esto dependerá de cada uno, hay que destacar la extensa descripción de la boda en la primera parte, así como un tercer acto que se desmarca totalmente de lo anterior, para recaer en unos tópicos habituales que parecen impostados para cumplir el expediente y tachar de la lista de pendientes los giros argumentales que deben tener estas novelas.

    Eso sí, pese a las críticas que se le puedan poner a la historia en sí, los personajes de Leia y Han está muy bien escritos, totalmente creíbles —al menos hasta Madurs—, siendo esto una de las cosas más complicadas de lograr debido a lo interiorizados que los lectores tenemos ya a ambos.

    LUNA DE BOSQUES, LUNA DE MIEL Y LUNA DE HIELO

    Como hemos comentado, la novela se divide en tres partes bien diferenciadas en cuanto a escenarios. El primer tercio tiene lugar en la luna santuario de Endor, tanto en la aldea del Árbol Brillante —que vimos en El retorno del Jedi—, como en sus alrededores. Hay que destacar como guiño para los más cafeteros la aparición de un dragón cóndor, bestia creada para el spin-off La batalla por Endor, de 1985. Como curiosidad, añadir que en el libro infantil The Adventures of Teebo: A Tale of Magic and Suspense, publicado un año antes, ya aparecía un animal similar, con la taxonomía de mantigrue, pero ambas especies fueron retrocontinuadas y fusionadas en la misma posteriormente.

    Dragón condor y mantigrue

    Regresando a la historia, la parte central, o sea, la luna de miel, se desarrolla a bordo del crucero estelar Halcyon, buque insignia de la compañía Línea Estelar de Chandrila. Se trata de una nave corelliana de lujo, de trece motores, botada en el 241 ABY, que, a lo largo de los años y los cambios de gobierno, ha sido objeto de diversas modificaciones. Tras la reciente muerte del Emperador, la compañía la ha remodelado para convertirla en un crucero de placer, publicitándola con un viaje inaugural al paradisíaco planeta Synjax, a bordo del que irán nuestros protagonistas. Esta nave, que fue creada para el proyecto multimedia The High Republic, ha contado con su propia miniserie de cómics de cinco números, Star Wars: Halcyon Legacy, escrita por Ethan Sacks, dibujada por Will Sliney, y ambientada a lo largo de estos dos siglos y medio. No olvidar también que, durante los años 2022 y 2023, en el parque temático Walt Disney World de Florida, el hotel inmersivo Star Wars: Galactic Starcruiser se ambientaba en este crucero.

    Halcyon

    Por último, el tercer acto nos traslada a la luna helada de Madurs, conocida por su arquitectura en hielo y la importancia que sus habitantes dan al arte, efímero en este caso. El núcleo de esta luna, creada para la novela, es rica en carnio, un mineral energético muy valioso tanto para los restos del Imperio como para el nuevo gobierno republicano.

    CUATRO BODAS Y UN ERROR DE CONTINUIDAD

    Aunque este libro se haya publicitado como el que nos narra la boda entre la princesa y nuestro sinvergüenza favorito, la verdad es que este enlace ya fue tratado en otras obras. La principal, y la que nos viene a todos a la memoria, es la novela de la anterior continuidad de Leyendas, El cortejo de la princesa Leia (The Courtship of Princess Leia, 1994), del difunto Dave Wolverton, que ya analizamos en este artículo. El planteamiento de aquella novela, muy alejado del actual, empezaba con la llegada a Coruscant de una misión diplomática hapasiana, que se ofrecía a establecer una alianza con la Nueva República a cambio de que su príncipe, Isolder, se casara con Leia. Han, en modo cavernícola, decide que lo mejor es secuestrarla, por lo que, de una manera u otra, todos acaban en Dathomir, un misterioso planeta habitado por unas brujas del Lado Oscuro que cabalgan rancors. Todo muy loco, pero muy entretenido a la vez. Hay que señalar que todo el trasfondo de las brujas ha sido luego retrocontinuado y modificado completamente, como pudimos ver, primero en tiempos de la serie animada The Clone Wars, bajo supervisión de George Lucas y dirección de Dave Filoni, y, recientemente, por este último, ya en solitario, en la serie de acción real Ahsoka. Como se puede apreciar, aunque el referente ‘espiritual’ sea esta novela, son muy distintas entre sí, tanto temporalmente —ya que El cortejo se situaba cuatro años después de El retorno del Jedi—, como en las intenciones: aquella tenía la boda como colofón, mientras que en esta es el punto de partida.

    Arte de portada de El cortejo de la princesa Leia

    Pero este no era el único caso en el que aparecía el enlace matrimonial, ya que el sexto libro de la serie juvenil comúnmente conocida como «Príncipe Jedi», Prophets of the Dark Side, anterior a El cortejo de la princesa Leia, y de la que hablamos aquí, cerraba la historia con el inicio de la ceremonia, ilustración incluida. Eso sí, tal y como comentó uno de sus autores, Paul Davids, la boda sería interrumpida al inicio del inédito séptimo libro por fuerzas imperiales, por lo que nunca hubiera llegado a materializarse, y, por tanto, no hubiera entrado en contradicción con la novela de Dave Wolverton. Añadir también, en Leyendas, otra mención al enlace, aunque en este caso sería una contradicción, y es que en el libro de rol Cracken’s Threat Dossier, publicado por West End Games en 1997, y que aportaba información adicional sobre El cortejo de la Princesa Leia, la Trilogía de la Flota Negra y la Trilogía de Corellia, se llegaba a mencionar que la boda fue oficiada por Augwynne Djo en el propio planeta Dathomir.

    Ceremonia al final de Prophets of the Dark Side

    Por si todo esto fuera poco, los dos casos de Leyendas de El cortejo y Prophets —si contamos la mención de la boda en el libro de rol como un error—, y la novela de la que estamos hablando, habría que añadir un cuarto más: un libro ilustrado titulado Someone Who Loves You, también de Beth Revis, con dibujos de Sophie Li, que saldrá a finales de 2024, centrado en la ceremonia.

    Portada de Someone Who Loves You

    EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS

    Hasta ahora hemos hablado sobre la novela sin destripar los detalles, pensando en aquellos lectores que quieran sumergirse en el libro, pero como tenemos que ser honestos, vamos a comentar también los problemas que tiene esta historia.

    El título de la novela de Cixin Liu, El problema de los tres cuerpos, tan de moda por la adaptación de Netflix, nos viene como anillo al dedo —nunca mejor dicho— para ver lo que no funciona en la historia, y es que, como veremos más adelante, ficcionado irónicamente, da la impresión de que esta novela ha sufrido algún tipo de reescritura para adaptarla a los esquemas y temáticas habituales en la saga.

    La primera y la segunda parte destacan por un estilo romántico, pausado, en el que Leia y Han tienen sus momentos íntimos, que nos permiten conocer sus inquietudes, sus miedos, y cómo va a impactar a partir de ahora, no solo en la galaxia, sino en sus vidas, la muerte del Emperador. A esto hay que sumarle la gran revelación que le hizo Luke a Leia: ambos son hermanos e hijos de Vader, con todo lo que eso implica, tanto para el futuro, como también para entender el pasado. No hay acción, pero tampoco lo necesita para lo que la autora nos quiere contar.

    Luke y Leia

    Pero, y aquí viene el gran problema, el tercer acto se desmarca totalmente de este enfoque, abandonando el estudio de personajes en el que Revis estaba profundizando, para virar hacia una novela de aventuras con todos los tópicos de la galaxia. De hecho, hasta Han y Leia pierden la dimensionalidad que habían alcanzado para mostrarnos dos superhéroes en piloto automático que salvan el día tras la típica batalla final ayudados por los lugareños.

    Por ejemplo, en los dos primeros tercios, veíamos a Leia preocupada por cómo va a afectar la nueva situación a todo el mundo, las infinitas variables que se van a producir, las personas que verán sus vidas mejoradas y las que no, y su interés en que la galaxia pueda pasar página y recuperarse en armonía. En este último tramo, Leia pasa de prudente, reflexiva y conciliadora a todo lo contrario, ideando una misión kamikaze que pone en peligro las vidas de los lugareños, y que, en caso de tener éxito, provocaría una muerte espantosa y cruel a los enemigos.

    Al final del libro, tenemos el clásico apartado de agradecimientos de la autora, y como ella misma reconoce, llama la atención la cantidad de gente que ha intervenido para ir ajustando la historia.

    Para explicar este curioso Frankenstein vamos a imaginarnos (que nadie se lo tome a mal, por favor) la reunión entre la autora y los ejecutivos del departamento editorial de Lucasfilm tras entregar el manuscrito.

    —Beth, hemos revisado la novela, y está muy bien que sea romántica y todo eso, pero necesitamos que tenga un poco de acción —dijo uno de ellos mientras quitaba el último tercio de folios y, abriendo un cajón, sacaba otro distinto—. Resulta que teníamos guardada esta secuela de La huida del contrabandista. ¿Recuerdas a la villana, Alecia Beck?

    —Perdón, ¿quién? —preguntó Revis, levantando una ceja.

    —Veis, nadie se acuerda de ella —comentó el ejecutivo a sus compañeros—. Es el giro de guion perfecto. Lo que vamos a hacer, Beth, es quitar tu tercer acto y poner esta historia. En lugar de dirigirse al planeta Synjax, escribe que hay una tormenta de meteoritos o algo, y tienen que desviarse hacia la luna de Madurs.

    —¿En la inmensidad del espacio, pero qué problema es ese?

    —Tu haznos caso, que de esto entendemos —comentó el ejecutivo, rememorando lo bien que se lo pasó reescribiendo Heredero de los Jedi. Aquellos fideos… qué idea tan magnifica—. Para que enlace mejor, invéntate un personaje, un ingeniero gravitacional, que nos permita justificar toda la movida del núcleo que tenemos pensada. Que esté de polizón en la nave y que interactúe con Han y Leia, no sé… que intente secuestrarla a ella o algo.

    —¿En un crucero de lujo, en medio del espacio interestelar, y dónde iba a ir con ella?

    —Ay Beth, tú eres la novelista, ya se te ocurrirá algo. Confiamos en ti —dijo mientras le daba los folios.

    Pero de camino a casa, nuestra escritora tramó su venganza y saboreó el final que se le acaba de ocurrir para Beck; uno más ridículo que el de Poochie en Los Simpson.

    Por supuesto, esta reunión es inventada, pero está claro que algún tipo de intervención o reescritura tuvo que haber para que el último tercio desentone tanto con el resto.

    Por último, agradecimientos como siempre a Alberto y Lara por revisar este artículo, y al usuario My Star Wars book Collection (lo tenéis en Facebook e Instagram), un grandísimo coleccionista de novelas galácticas, que nos ha ayudado para corroborar la traducción neorrepublicana tan rara. ¡Que la lectura os acompañe!

  • Ciencia de una Galaxia muy lejana: El rayo tractor

    Por Diego Manuel Ruiz

    En una civilización galáctica capaz de diseñar y construir naves espaciales tan enormes como un planeta, no debe haber resultado tan complejo el desarrollo de todo tipo de artefactos capaces de generar distintos tipos de campos de fuerza. Y entre las cuatro fuerzas existentes en el Universo, la primera y más fácil de percibir es la gravitatoria.

    Se trata de una fuerza de atracción que ocurre entre cualquier conjunto de cuerpos por el simple hecho de poseer masa, es decir la cantidad de materia. Y cuanta más materia tenga un cuerpo, mayor atracción gravitatoria tendrá hacia los demás cuerpos.

    Los manuales técnicos y las enciclopedias de Star Wars nos cuentan que un rayo tractor es “un campo de fuerza que proyecta fuerzas gravitatorias para empujar o atraer objetos”, aunque en casi todos los casos en los que se nos muestra su uso fue para atraer; a fin de cuentas, el término “tractor” significa precisamente eso.

    La primera vez que nos topamos con este artilugio es en el Episodio 4, en la propia Estrella de la Muerte, usada para atraer, capturar y retener al Halcón Milenario y su preciada tripulación. Se trata del uso más general, para atraer, aparcar y deslizar naves en puertos o en naves de gran porte. De ahí su uso en Destructores Estelares y vehículos de mayor porte en diversas historias de la saga.

    Esto nos lleva a lo más interesante de la saga: las ocasiones y las estrategias con las que se ha logrado vencer a un rayo tractor.

    La táctica más simple y sencilla de comprender consiste en desconectar el generador. Obviamente, la sencillez no se comparte al momento de ejecutarlo, pues es probable que se encuentre rodeado de mucha seguridad. Si lo sabrá Obi-Wan Kenobi, quien se aventuró a desconectar el rayo tractor dentro de la mismísima Estrella de la Muerte, sabiendo que la misma poseía 768 generadores. La inteligencia y el conocimiento técnico del Jedi lo llevó a deshabilitar uno de los siete módulos de enlace del rayo, sabiendo (probablemente gracias a la información provista por R2) que, al fallar un enlace, todos los demás dejarían de funcionar (En mi opinión: otra falla grosera de los ingenieros que diseñaron la estación de combate).

    La característica principal de la fuerza de atracción gravitatoria es que disminuye al alejarse de una manera drástica con la distancia (matemáticamente lo hace a razón del cuadrado de ésta); eso significa que es más efectiva cuanto más cerca estén los cuerpos entre sí. Es por eso que la efectividad de un rayo tractor para capturar una nave más pequeña en movimiento no solo depende de la potencia del mismo, sino también de la habilidad del operador o de la computadora que maneja el rayo.

    En Specter from the Past de Timothy Zahn se menciona que el éxito frente a un vehículo pequeño depende precisamente de la habilidad del operador del haz del rayo. Además, la importancia del tamaño (en realidad la masa) del vehículo que se atrae se menciona en la novela Ajuste de Cuentas: Centralia, de Roger McBride-Allen, en donde Mara Jade comenta a Leia que no pueden escapar del rayo tractor porque la nave que las atrae era casi tan grande como la de ellas y acabarían arrastrándose mutuamente; en ese caso, no dependería tanto de la pericia de quien comande el rayo.

    Todo esto significa que, en caso de tenerse una nave más pequeña que la que lanza el rayo tractor, se tienen más chances de escapar. Y al respecto hay varios ejemplos, la mayoría de los cuales recurren a una técnica conocida como “El velo”. Si bien esta táctica fue bautizada por Timothy Zahn en su novela Lealtad, en realidad se trata de una técnica usada varias veces en otras historias del autor, incluso anteriores.

    Básicamente consiste en interponer objetos, en lo posible partículas metálicas pequeñas y reflectantes, que hagan divergir el rayo hacia sí, evitando que la nave-objetivo quede atrapada por el mismo y resulte capturada. Dos de las obras más clásicas de la literatura galáctica (ambas de Zahn) la muestran en acción: La técnica fue usada por Luke Skywalker en Heredero del Imperio con la ayuda de un torpedo de protones, o haciendo estallar en una nube de fragmentos metálicos el frente de un carguero en cuyo interior se ocultaba con su X-Wing en La Ultima Orden. La misma técnica del torpedo también la usó Lando para escapar en el Lady Luck en la mencionada Specter from the Past.

    Otro gran experto en huir de rayos tractores es Han Solo. En el caso de nuestro contrabandista favorito, ha tenido éxito con técnicas más asociadas a su capacidad de pilotear que al uso del velo. Han Solo: Venganza, de Brian Daley nos cuenta que el Halcón Milenario logró escapar por poco de un rayo tractor gracias a que Han utilizó toda la potencia de la nave.  En La Trampa del Paraíso de A.C. Crispin, Solo logra escapar gracias a que una nave mayor se interpone en el trayecto del rayo. Podríamos suponer que, en ambos casos, nuestro héroe tuvo mayores reflejos que el operador del rayo.

    Sin embargo, su mayor proeza para librarse de estos haces de arrastre probablemente sea la que se relata en la novela juvenil del nuevo canon La Huida del Contrabandista de Greg Rucka; allí se vale de las leyes de Newton, lanzándose en picada hacia la superficie del planeta Cyrkon mientras está siendo capturado por un rayo tractor de Imperio: la aceleración del vehículo, sumada a la atracción gravitatoria del planeta logran en su conjunto una fuerza superior a la que realiza el rayo tractor; el resultado: Han sigue libre. También es justo agregar que oportunamente el Halcón también fue equipado con su propio rayo tractor; tal es así que, en otra vela juvenil (en este caso de leyendas) como Herederos de la Fuerza de Kevin J. Anderson y Rebecca Moesta, es capaz de capturar un TIE Fighter.

    Inclusive en Vision of the Future (¡nuevamente Zahn y su fanatismo por la atracción vehicular!) se aprovecha estos rayos para lograr la maniobra de frenar al Halcón por parte de un crucero que desea ayudar a detenerlo. Y más aún, en Decisiones Pellaeon propone usarlo para resquebrajar el casco de una nave asaltante.

    Pero no todo es transportar, capturar, frenar o romper naves espaciales, ni tampoco todo es Timothy Zahn. También se han visto otros usos dentro de la saga literaria. En minería espacial, por ejemplo, se ha usado esta tecnología para desviar y capturar asteroides para su explotación. Podemos leerlo en Laberinto del Mal de James Luceno, donde antes de las Guerras Clon el Gremio de Comercio de Escarte capturaba pequeños asteroides y los atraía directamente hasta las instalaciones, en lugar de tener que utilizar remolcadores o realizar el trabajo in situ. También en La Prueba de Troy Denning, Lando los aprovecha en una de sus tantas operaciones extractivas, capturando meteoros cuando entran en la atmósfera, ralentizándolos con rayos repulsores y guiándolos con rayos tractores.

    La misma tecnología también tiene otros usos más específicos, como su aplicación dentro del complejo sistema de eliminación de la basura diaria de Coruscant que se describe el El Planeta Misterioso de Greg Bear, o el uso de rayos tractores en miniatura en la forma de grilletes de fuerza por parte de Lando (por lo visto otro fanático de los tractores) en Lando Calrissian and the Flamewind of Oseon de L. Neil Smith. También puede usarse para algo tan sencillo como transportar una unidad R2 como se muestra en Yoda: Encuentro Oscuro de Sean Stewart.

    Luego de leer todo esto, es lógico que nos lleve a una pregunta: ¿es posible crear un rayo de este tipo? Ya sabemos que un objeto va atraer gravitatoriamente a otro por el simple hecho de tener masa y estar a una distancia lo suficientemente cercana. Pero no existen rayos capaces de potenciar esa gravedad, ni mucho menos de dirigirla. Un caso extremo sería crear un agujero negro, un objeto tan masivo que, si se encuentra lo suficientemente cerca, ni siquiera la luz puede escapar a su influencia (y muchos menos el Halcón Milenario o cualquier nave, por mucho que la amemos). Esa distancia límite es el llamado horizonte de eventos.

    Pero sí pueden aprovecharse campos de otro tipo de fuerzas; la primera que viene a nuestras mentes probablemente sea el magnetismo. Pero tampoco existen imanes lo suficientemente potentes como para retener una nave que contengan metales magnetizables (como el hierro).

    Sin embargo, la solución vino por otro lado: el sonido. Científicos de las Universidades británicas de Bristol y Sussex desarrollaron el primer rayo tractor sónico utilizando 64 parlantes en miniatura que generan ondas de sonido de intensidad elevada. Dichas ondas crean algo así como un “holograma acústico” que hace las veces de un campo de fuerza capaz de manipular objetos pequeños en el aire. No será el Halcón Milenario, pero algo es algo.