Autor: Gorka Salgado

  • Star Wars La chispa de la esperanza

    Star Wars La chispa de la esperanza

    Relato Fanfic de Star Wars obra de Álvaro González

    El ruidoso día a día de Coruscant despertó a Kai´Trix de su inquieto sueño. Había tenido pesadillas de nuevo, pesadillas relacionadas con aquel fatídico día en el que un usuario del Lado Oscuro de la Fuerza entró en el templo, acompañado de sus antiguos aliados clones, y asesinó a sangre fría a sus compañeros Jedi.


    Se levantó de su pequeña cama y se miró en el espejo. Frente a él se veía el rostro de un humano joven de piel clara, con unos grandes ojos oscuros y un pelo corto y rubio. Se pasó el dedo por la pequeña cicatriz que le recorría la mejilla izquierda. Recordó el disparo de bláster que se la había ocasionado. Afortunadamente, había podido desviar el haz de luz de su cuerpo con la ayuda de su sable laser, pero no lo suficiente para evitarlo del todo. Podría haber ido a alguno de los famosos locales de estética de la ciudad, las reglas Jedi no decían nada en contra de ello, pero prefería conservarla y recordar siempre lo fácil que habría sido haber muerto en aquella situación.
    Se vistió con ropa simple, nada comparado con la estridente moda que se había adueñado de los habitantes de aquel poblado planeta. Cuando estaba a punto de salir a la calle, una mujer twi´lek entró en la pequeña vivienda.


    —Hola Trixie —saludo la mujer, quien llevaba dos frutos en las manos—. Traigo el desayuno.
    Entregó uno a Kai y ella misma comenzó a comerse uno.
    —¿Novedades? —preguntó el chico mientras se llevaba el fruto a la boca.
    —No, el plan sigue en marcha. En tres horas el Emperador dará un discurso en el Senado. Tú y yo nos ocuparemos de los guardias interiores, Bake nos esperará con el vehículo de escape y Krill hará el disparo.
    —Perfecto, Neluba. Llevo esperando este día tanto tiempo…
    Dolorosos recuerdos acudieron a su mente. Hacía dos años de la proclamación del Imperio Galáctico y la caída de la Orden Jedi. Dos años desde que los clones, los supuestos aliados de la antigua fuerza de la paz, les traicionaran y asesinaran. En aquel momento, Kai solo era un padawan, aunque si nada de aquello hubiese sucedido, tenía planeado haberse presentado a las pruebas una semana después. Recordó como aquel maldito día, su sentido de supervivencia se había adueñado de él, y se había ocultado en uno de los numerosos pasadizos del templo, abandonando a su suerte a sus compañeros. Debería sentirse culpable, debería odiarse a sí mismo, pero no lo hacía. Al fin y al cabo, como los maestros decían, el odio conduce al Lado Oscuro.


    Miró a su amiga, contemplando los lekkus azules que salían de su cabeza, los bonitos ojos verdes que miraban distraídos la fruta, la pequeña arruga que se había formado en el lado izquierdo de su boca como resultado de su continua mueca de media sonrisa. No aguantó más y la besó, amaba a aquella twi´lek. Ella le devolvió el beso, con ganas. Sus labios se separaron ligeramente, lo justo para que ella pudiese decir unas pocas palabras.


    —¿Tenemos tiempo?
    Como respuesta, Kai solo volvió a unir sus labios. Volvieron a la cama y se dejaron llevar. Las relaciones sentimentales estaban prohibidas por los Jedi, pero la Orden ya no existía, y por tanto, sus normas tampoco.
    Cuando volvieron a levantarse, se encontraban relajados. Y era algo que necesitaban. La tranquilidad les ayudaría a completar mejor su misión. Una de las cosas que

    Kai´Trix había aprendido de sus antiguos maestros era que bajo tensión se trabaja peor. Era de las pocas enseñanzas Jedi que tenían un mínimo de sentido para el muchacho.
    Se acercó a un armario y abrió un cajón. Allí estaba, su sable láser. Lo cogió con cuidado y apretó el botón que hacía que el haz de luz azul se proyectara en la parte superior. Hizo un par de florituras con el arma para entrar en calor. Hacía mucho tiempo que no lo usaba, pero se dio cuenta de que recordaba perfectamente cada movimiento que había aprendido. Cada posición, cada estoque, cada finta. Kai sonrió. Iba a ser un día divertido. Y por fin, iba a poder usar la Fuerza de nuevo.


    Desde la caída de la Orden no se había atrevido a usar su poder por miedo a que el misterioso lord Sith que cumplía la función de mano derecha del Emperador pudiera sentirlo y le encontrara. Pero aquello acabaría esa noche, ese iba a ser el día en el que el opresivo Imperio Galáctico cayera.


    Salieron de casa y cogieron el vehículo rojo que Neluba había robado unos meses atrás a un gánster que chantajeaba a los pobres habitantes de los niveles inferiores del planeta. Aunque si le preguntaban a ella, solo lo había cogido prestado… después de atravesar con un disparo de bláster a aquella escoria.
    Se dirigieron al punto de encuentro, una cantina donde nunca patrullaban los soldados imperiales. Al entrar se dirigieron a una sombría mesa situada en una esquina, lejos de ojos y oídos indiscretos. Allí se encontraban dos individuos: un duro y un humano.


    —Llegáis tarde —dijo el duro mientras les miraba con sus ojos rojos. Vestía con una armadura mandaloriana blanca y roja, desgastada por el tiempo. Una armadura seguramente robada, a un vivo o a un muerto, aunque probablemente fuera lo segundo.
    Era Komma Krill, un cazarrecompensas del Borde Exterior, famoso por su puntería.
    —¿Desde cuándo te importa el tiempo, Krill? —contestó Neluba con un tono burlesco mientras se sentaba al lado del humano.
    —Déjalos, seguro que se estaban demostrando su amor —dijo el humano.
    Era un corelliano de piel oscura y gran afición al juego, pero un gran piloto.
    —Das asco, Bake —le insultó la twi´lek—. Pero sí —continuó con una sonrisa.
    Kai´Trix se sentó junto al duro a la vez que cogía un vaso con una bebida alcohólica dentro y lo vaciaba en el suelo.
    —¿Qué diantres haces, niñato? —protestó Krill, con una voz amenazadora.
    —Nada de beber, necesitamos todos tus sentidos hoy —contestó Kai sin dejarse amedrentar por su compañero.
    —Llevo haciendo esto más tiempo del que tú llevas respirando. Si vuelves a hacer algo por el estilo, te juro que el siguiente después del Emperador serás tú. ¿Entendido? —dijo el cazarrecompensas mientras acariciaba ligeramente con la mano derecha el bláster que llevaba guardado en el cinturón.


    Kai´Trix asintió. No quería continuar la discusión, se necesitaban mutuamente y no les convenía tener rencillas entre ellos. Desafortunadamente, Neluba no pensaba así. Con un rápido movimiento, desenfundó su pistola bláster y orientó el cañón hacia la cabeza del duro.


    —Como vuelvas a amenazar a Trixie, tendrás un agujero en la cabeza más rápido de lo que tarda un rancor en destrozar a una rata de Tatooine.
    Krill la miró a los ojos, desafiante, mientras que bajo la mesa su mano liberaba lentamente su arma de su lugar, facilitándole el acceso para un disparo rápido.

    —Quietos muchachos, no hagáis nada de lo que podáis arrepentiros. Somos un equipo, ¿recordáis? —intervino Bake, poniendo sus manos delante de ellos, separándolos.
    Poco a poco, Neluba bajó su bláster, a la vez que Krill volvía a soltar su pistola.
    —Eso está mejor. Repetid el plan y así nos calmamos —siguió diciendo el piloto.
    —Vamos al Senado por la parte de atrás un poco después de que empiece el acto, cuando todos estén dentro. Nosotros tres nos abrimos paso hasta un lugar alto donde Krill tenga un buen punto de disparo para matar a Palpatine. Neluba y yo le cubrimos, mientras él dispara. Cuando el viejo tenga un agujero en la cabeza, nos largamos por el conducto de ventilación. Bake, tú te asegurarás de que no lleguen posibles refuerzos interponiéndote en su paso, pero evita tener que usar las armas. Después nos esperarás en el punto de encuentro, iremos al hangar, cogemos la nave y nos largamos al Borde Exterior —explicó Kai, conociendo el plan a la perfección—.

    ¿Alguna pregunta?
    Sus compañeros negaron con la cabeza. Kai les miró, no había rastro de duda en sus miradas, estaban dispuestos a hacer lo necesario para devolver la democracia a la galaxia.
    Se disponían a irse cuando el chico notó algo. Un individuo oculto tras una túnica negra se levantó de una mesa próxima, donde había estado sentado durante la conversación. Kai´Trix miró su asiento, no había ningún vaso en la mesa, no había consumido nada.
    —¡Tú, espera! —gritó Kai al desconocido, quien echó a correr al sentirse descubierto.
    El antiguo padawan se dispuso a correr tras él, pero Krill se le adelantó. Desenfundó su bláster y tras un rápido disparo, el individuo cayó al suelo, muerto.
    La gente se giró para ver la fuente del ruido, pero enseguida volvieron a sus asuntos, aquello no era raro en lugares como aquel.
    —¿Era un espía? —preguntó Bake.
    —¿Quién sabe? A lo mejor —contestó el duro, volviendo a guardar su arma.


    Kai le miró. No confiaba del todo en aquel cazarrecompensas, pero tenía que reconocer que era bueno en su trabajo. Le gustaba tenerle en su equipo, daba cierta seguridad. Volvió a pensar en su época en el Templo Jedi. Si alguien le hubiese dicho que iba a formar equipo con ese tipo de gente, primero se habría echado a reír y después habría buscado un droide médico para que le hiciera un análisis mental al que se lo hubiera dicho para comprobar si había ingerido alguna sustancia alucinógena. Pero allí estaba, a punto de liberar a la galaxia de la tiranía.


    Antes de salir de la cantina, Krill dio unos créditos al dueño “por las molestias”. Montaron en el vehículo y media hora después de que el evento empezara, el equipo llegó al Senado. Antes de bajar, se miraron.


    —Que la Fuerza os acompañe —dijo Kai´Trix, instintivamente. Hacía tiempo que no decía esas palabras.
    Krill solo asintió, bajando de un salto con su bláster de francotirador sujeto a la espalda y las dos pequeñas pistolas preparadas para desenfundar. Bake se rio y estuvo a punto de soltar algún comentario, pero Kai le lanzó una mirada para que no lo hiciera. Neluba solo marcó su típica media sonrisa y le besó, susurrándole al oído:
    —Que la Fuerza nos acompañe.
    Cuando todos se bajaron del vehículo, Bake se marchó a su posición. Los tres restantes entraron por la puerta de atrás, la puerta del servicio. Custodiándola, había dos soldados de asalto, con sus armaduras blancas y sus blasters E-11; a Kai le recordaba a los uniformes de los soldados clon junto a los que había combatido en la guerra.


    Sin inmutarse, Krill los mató de dos disparos. Entraron en el edificio cuidadosamente, y anduvieron por el pasillo repleto de columnas blancas, fijándose en cada recoveco, manteniéndose en guardia. Kai llevaba su sable de luz en la mano, apretando tanto el puño que se hacía daño.


    No tardaron en ver más soldados de asaltos haciendo guardia. Kai los contó rápidamente: eran seis. Se escondieron tras una columna. El chico activó su espada y cogió aire. Entonces asintió a sus compañeros y salió corriendo de su escondite, ampliando su velocidad con la ayuda de la Fuerza.


    Sintió un subidón increíble al usarla de nuevo. Llegó a los guardias antes de que les diera tiempo a reaccionar, atravesando al primero por el pecho y cortándole la cabeza a otro. Sus dos acompañantes salieron del escondite disparando, matando a otros tres en el acto. Kai acercó al último usando la Fuerza para atravesarle con su sable. Se sentía liberado ahora que podía aprovechar su sensibilidad a la Fuerza. Tanto tiempo conteniendo su poder por miedo a que Lord Vader supiera de su existencia había sido como un lastre para él, como si no hubiera podido usar uno de sus brazos durante los dos últimos años. Pero no lo volvería a ocultar jamás.
    Escondió los cuerpos tras las columnas usando la Fuerza antes de continuar su camino. Solo se encontraron un grupo más de enemigos antes de llegar al punto de acción, y acabaron cayendo tan fácilmente como el resto.


    Krill guardó sus pistolas y colocó su arma de francotirador. Kai oía la voz del Emperador a través del sistema de altavoces de las instalaciones, aunque no se detuvo a escuchar sus palabras, no le interesaban.
    Se asomó a la sala y allí le vio, de pie en una plataforma repulsora, con su larga túnica tapándole el cuerpo por completo. Junto a él estaban el Gran Visir chagriano, Mas Amedda, que sujetaba su vara ceremonial, y Lord Vader, con su armadura negra. La respiración de aquel Sith se oía bajo la voz de Palpatine. Tras ellos se encontraban dos guardias imperiales, vestidos de rojo.
    Los políticos representantes de los planetas que formaban la antigua República escuchaban con atención las palabras de su líder, ovacionándole cada vez que acababa algún párrafo del discurso que estaba recitando.


    —Nos vemos… —empezó a decir el cazarrecompensas mientras preparaba el disparo —… en la próxima vida… —apuntó a la cabeza de su objetivo—… hijo de… —Y disparó, pero no llegó a acabar su frase. En cambio exclamó—. Diablos, hay que salir de aquí. ¡YA!
    Kai volvió a asomarse a la sala y vio como Lord Vader, con la mano alzada, mantenía el haz de luz rojo del disparo bláster unos metros delante del Emperador con la única ayuda de la Fuerza.
    Un gran revuelo se armó entre los políticos, incapaces de comprender lo que sucedía. Entonces, Vader devolvió el disparó en la misma dirección por donde había llegado. Afortunadamente, Krill escondió la cabeza a tiempo para esquivarlo. Los tres compañeros volvieron sobre sus pasos, buscando la rendija de ventilación para escapar. Al encontrarla, se disponían a subir cuando varios soldados de asalto llegaron disparando. No tuvieron más remedio que retroceder y esconderse tras las columnas. Krill estaba detrás de una mientras que Neluba y Kai´Trix se resguardaban tras otra. Las ráfagas de disparos de los soldados no paraban. Krill y Neluba disparaban como podían, pero por suerte tenían buena puntería. Mientras, de fondo, el Emperador seguía con su discurso, como si nada hubiera sucedido, ignorando lo que ocurría en aquel mismo edificio.
    Entonces se dieron cuenta de que no podían seguir así mucho tiempo, así que Krill les miró, sonrió y salió de su refugio, disparando a diestro y siniestro, intentando dar una vía de escape a sus compañeros. Pero Kai no le iba a dejar hacer aquello, así que se colocó delante de él, desviando los disparos que le llegaban con su sable laser.


    Kai´Trix no sabía cómo, pero aquello estaba funcionando. El duro estaba disparando sus armas tras él, resguardado por Kai y su sable de luz. Entonces Neluba salió y se unió a ellos, colocándose junto a Krill, tras Kai.
    Estuvieron un tiempo así y parecía que estaban ganando. Los soldados de asalto caían mientras que ninguno de sus disparos conseguía traspasar la defensa de Kai, pero poco a poco, el antiguo padawan iba agotando todas sus fuerzas, no podría aguantar mucho más así. No paraban de llegar soldados de asalto, sustituyendo a los caídos.


    Kai ya no podía más e hizo una señal a sus compañeros para que volvieran tras las columnas.
    —Esto es el fin —gritó Krill por encima de los sonidos de los disparos.
    Los otros dos no contestaron, pero sabían que era cierto, iban a morir allí. De nuevo, volvieron a la situación del principio, disparando ocultos, mientras que los cuerpos blancos de los soldados se acumulaban en el suelo.
    —A la mierda, ha sido un buen intento —dijo Krill, mirándoles—. Un placer haberos conocido.
    Entonces se lanzó fuera de su refugio, disparando como un loco y matando a unos cuantos soldados antes de caer al suelo, muerto.
    —¡NO! —gritó Kai.
    Miró a su amiga y la contempló mientras disparaba.
    —Te amo —dijo mientras la besaba.
    —Te amo —contestó ella. Entonces se separaron—. Hagamos algo grande.
    Kai´Trix asintió, sonriendo. Salieron de su escondite, directos a la muerte, intentando llevarse tantos enemigos como fuera posible. Los disparos no tardaron en alcanzarles, tirándoles al suelo. Con su último aliento, se arrastraron por el suelo, acercándose el uno al otro hasta unir sus manos. Solo entonces, murieron.

    Una horas después, una figura imponente con armadura negra se dirigía hacia el lugar donde un hombre le esperaba. Respiraba ruidosamente.


    —S… Señor… —le saludó tartamudeando un humano de piel oscura, a la vez que bajaba de un vehículo rojo.
    —¿Es usted Nate Bake? —preguntó el Sith con una voz distorsionada, muy distinta a la voz que en su día había tenido Anakin Skywalker.
    —Sí, señor —respondió Bake mirando el suelo, incapaz de mirar directamente a los ojos de aquel ser.
    —Ha prestado un gran servicio al Imperio. El Emperador en persona le da las gracias por prevenirle. Le debe su vida —dijo Vader en un diálogo meramente protocolario —Aquí tiene su recompensa —dijo entregándole los créditos acordados por delatar a sus compañeros.
    —Gracias —respondió el corelliano, extendiendo la mano para recogerlos, pero entonces Vader retiró la suya.
    —Desafortunadamente, en el Imperio no queremos traidores —dijo a la vez que activaba su sable de luz y atravesaba con su filo carmesí el cuerpo de Bake.


    Tras esto, arrojó el cuerpo a la calle, dejándole caer en los niveles inferiores. Después volvió a su sitio, junto al Emperador.

  • Star Wars Plataforma 93

    Star Wars Plataforma 93

    Relato corto Fanfic de Star Wars creado por Adrià Boix Sas

    Hacía mucho tiempo que no visitaban un planeta con la intención de interactuar con sus habitantes. La última vez fue en Alderaan, para reparar los trenes de aterrizaje de la nave. Sus constantes aterrizajes en zonas abruptas dañaban muy a menudo las partes inferiores de su pequeño transporte explorador. En esta ocasión tenían varios paneles laterales de la nave dañados.

    La Rhino era un modelo Explorador Solitario-A de Sistemas de Flotas Sienar, muy parecido a la línea de cazas TIE, con su cabina esférica y sus paneles laterales, pero con una gran zona de carga y espacio para varios pasajeros. Suponían que en Tatooine no sería un problema aterrizar, conseguir las piezas y regresar a la vida nómada que los llevaba de planeta en planeta sin molestar ni ser molestados. Llevaban más de tres años con esta vida desde que desertaron de la academia de cadetes imperiales. Un día de maniobras fueron sorprendidos por una célula rebelde en un planeta teóricamente sin actividad hostil. Y lo que serían unas sencillas prácticas de tácticas en el campo de batalla se convirtieron en una rápida refriega que dejó seis cadetes, dos instructores y cinco rebeldes muertos. Naj y Lin se quedaron escondidos detrás del vehículo volcado que había dejado la primera explosión del ataque. No salieron de ese escondite hasta que dejaron de silbar las ráfagas de bláster y los hombres dejaron de gritar. Habían muerto todos. Se quedaron más de una hora sentados en silencio, oliendo la batalla, escuchando la radio que intentaba ponerse en contacto con sus superiores y reuniendo fuerzas para levantarse y tomar una decisión. Tenían claro que formar parte del Imperio no iba con ellos y que la rebelión no era su destino, ¿pero qué otra alternativa les quedaba? Hablaron durante un par de horas y decidieron huir, coger la nave rebelde y buscar otra manera de vivir por ellos mismos. En la academia se formaron como soldados. Aprendieron combate, supervivencia, razas y planetas conocidos de la galaxia y cómo orientarse por ella. Así que podían intentar valerse por ellos mismos y vivir al margen de esa guerra que lo mataba todo.

    —¡Naj, saldremos del hiperespacio en pocos minutos! —Lin no era tan buen piloto y prefería que su compañero atracase en el hangar sin llamar la atención.

    —¡Dame un momento! Comunícate con el puerto, consigue el número de plataforma y avísame de nuevo. Naj estaba rebuscando entre los cofres de material la cartuchera de su pistola bláster y ropa adecuada para el caluroso clima de ese planeta con dos soles. Cuando se apropiaron de la nave rebelde se quedaron con todo el material que había dentro y la llenaron con el material que traía su transporte imperial, así como todo lo que poseían los cuerpos de los fallecidos en el decisivo encuentro. Disponían de ropa, armamento y herramientas para apañárselas solos allí donde aterrizaran.

    —¡Naj, entramos en la atmósfera, nos asignaron la plataforma 93!

    —¡Voy! —Naj entró a la cabina esférica, colgó la pistolera en la butaca del piloto y cogió los mandos para entrar al puerto espacial de Mos Eisley. Una vez aterrizaron, abrieron la rampa de la nave y se miraron con cara seria. Estaban nerviosos. No tenían inconveniente en dormir en cualquier planeta remoto, pero cada vez les costaba más moverse en sociedad; y particularmente en sitios como Tatooine, donde se reunían los mejores ladrones, contrabandistas, prófugos y asesinos de cada especie.

    Nada más salir a la calle se cruzaron con un hombre apuesto, camisa clara y chaleco, con la cabeza bien alta y acompañado por un altísimo Wookiee que les gruñó a modo de saludo; luego, siguieron caminando tranquilamente como si anduvieran por su casa, como si estuvieran más que familiarizados moviéndose entre tanta calaña. Al contrario de ellos, Naj y Lin se desplazaban por las calles del puerto mirando al suelo, pero a la vez controlando a todos los transeúntes de las diferentes razas que se cruzaban. Les resultaba muy pesado esquivar a todos los que se acercaban a ofrecerles comida y servicios. No se sentían cómodos, nunca lo hacían en los planetas que visitaban donde había mucha población. Siempre pensaban en estar siendo buscados por el Imperio tras su deserción, y esta vez, la paranoia estaba alimentada por la abundante presencia de soldados imperiales. Parecía que buscaban a alguien y les fue difícil esquivar los puntos de control que había por toda la ciudad.

    Cerca de la cantina de Mos Eisley, encontraron lo que buscaban, un par de Jawas que ofrecían androides y piezas para naves. Mientras Lin negociaba con ellos un trato por las placas, Naj vigilaba sus espaldas y chequeaba una patrulla que paraba a los transeúntes.

    —Listo, Naj. Antes del mediodía nos traerán las piezas al hangar. —Lin parecía muy satisfecho con el trato acordado con los pequeños piratillas, tanto que quiso entrar a la cantina para relajarse un poco—.

    ¡No gastaremos ni un crédito! Pagaremos las piezas con un par de blasters! Así que venga, ¿un trago? —Tengo ganas de abandonar el planeta, Lin… Hay mucha presencia del Imperio y tengo un mal presentimiento. —En la cantina estaremos seguros. Hacemos tiempo, volvemos al hangar, nos dan las piezas y en nada estaremos viajando a algún planeta seguro, ¿sí? Entraron al local y por un momento se sintieron inspeccionados por todos los clientes repartidos por su cargado y poco iluminado interior. Con una barra, varias mesas y una banda tocando en directo, parecía un buen sitio para desconectar un rato. Mientras Naj se acomodaba en una mesa, Lin fue a por un par de bebidas.

    —No te lo vas a creer, en la barra escuché que hace un rato un viejo pirado le cortó el brazo a un cliente ¡con una espada láser!

    —Lo mismo he oído en la mesa de al lado. Están hablando de Jedi y de las antiguas Guerras Clon.

    —¿Jedi? ¡Eso son leyendas! ¡Hace años que el Imperio los exterminó!

    —Pues aquí alguien usó uno de esos sables hace un rato y no me gustaría que volviera con más ganas de… —Dos disparos de bláster dentro del local le dejaron mudo. Un Rodiano cayó fulminado encima de una mesa frente al hombre que habían visto en la calle acompañado por el Wookiee. El hombre le lanzó unos créditos al barman mientras se dirigía a la salida. A nadie parecía extrañarle lo ocurrido. Lin levantó su vaso buscando un brindis y le guiñó el ojo para que Naj se relajara y disfrutara de su bebida. Salieron de la taberna y se fueron directos al hangar. Naj solamente pensaba en abandonar el planeta y apresuraba a Lin, que paseaba un poco más relajado que él.

    Estaban llegando a la nave cuando, de repente, Naj se paró en seco y cogió a su compañero por el brazo, apartándolo a un lado de la calle. De la plataforma 94 salía un gigantesco e imponente Hutt, acompañado de un peculiar séquito de matones de varias razas; uno de ellos lucía una imponente y machacada armadura mandaloriana.

    —Empiezo a compartir las ganas de volver al espacio, Naj. Reparemos la Rhino y salgamos de este planeta lo antes posible. Durante el tiempo que esperaron, aprovecharon para sacar herramientas, desmontar paneles y prepararlo todo para instalar las piezas y salir lo antes posible. Había un kubaz que rondaba sospechosamente por la calle y a veces se cobijaba debajo de un portal. Aquel ser encapuchado con gafas y trompa come insectos les ponía algo nerviosos. Dejaron de pensar en él cuando llegaron los jawas. Aunque cerca de la cantina, Lin habló solo con un par de ellos, se presentaron cinco, todos con sus túnicas marrones y bandoleras con bolsillos de cuero. Dos de ellos entraron con carabinas láser colgadas del hombro, mientras que otros dos traían las piezas envueltas con una manta negra y colgada de una barra metálica apoyada en sus pequeños hombros. El quinto jawa, con doble pistolera en el cinturón, era uno de los que había negociado con Lin y parecía estar al mando de la negociación.

    Todo parecía ir bien hasta que un intruso abrió la puerta de una patada. Un weequay armado con un bláster de las tropas de asalto modificado en una mano y una pistola en la otra, entró apuntando a todos los asistentes clavándolos en sus sitios; menos al jawa de la doble cartuchera, el cual se acercó hablando y agitando los brazos como reprochándole su interrupción. El weequay le asestó un golpe con su bota que lo hizo levantar dos palmos del suelo y lo acomodó de golpe contra la pared, tirando por el suelo las piezas y herramientas que estaban allí a punto para ser reemplazadas.

    —Tirad todos las armas y poneos contra la pared, os prometo una ejecución rápida y sin discursos. Jabba está muy enfadado con las últimas piezas que nos suministrasteis; causaron la muerte a tres de sus hombres y la única forma de conseguir su perdón es ofreciéndole vuestras pequeñas cabezas. Los pequeños jawas descargaron las piezas que transportaban en el suelo y otros dos tiraron sus armas mientras Naj y Lin levantaron las manos y bajaron la cabeza. Entonces empezaron a sonar ráfagas de bláster, las paredes temblaron y se escucharon explosiones de disparos chocando contra metal. Naj y Lin se cubrieron la cabeza con los brazos y se agacharon como si la refriega fuera en su misma sala. Sus corazones latían acelerados y temblaban de miedo recordando aquel ataque rebelde, esa batalla que marcó su futuro para siempre. Tardaron unos segundos en darse cuenta de que las explosiones eran en el hangar contiguo. Lin levantó un poco la cabeza para mirar a Naj y se quedó fascinado con la cara de su compañero. Estaba con la boca y los ojos abiertos, pálido e inmóvil, viendo el tremendo espectáculo sangriento que estaban dando los pequeños jawas. Aprovechando el tiroteo de al lado, los cuatro jawas habían saltado sobre su enemigo y lo habían obligado a tirar sus armas; uno lo tenía cogido por las piernas haciendo un candado con su cuerpo; otros dos tenían sujetos sus brazos, clavándole los dientes y provocando escandalosos chorros de sangre; el cuarto jawa había sacado una pequeña daga y lo estaba acuchillando sin parar en el torso; el quinto, el que había sido pateado, cogió una de las herramientas y, aprovechando que el weequay estaba reducido, empezó a golpearle la cabeza hasta dejarlo irreconocible.

    De repente todo empezó a temblar, un ensordecedor ruido a motores forzados hizo temblar las paredes una vez más. De la plataforma contigua, despegaba fugazmente una nave de carga ligera, acompañada de alguna ráfaga de bláster que se perdía en el cielo. Al bajar la vista otra vez, vieron que los jawas habían terminado con su oponente. Tres de ellos estaban guardando el cadáver en la manta en la que habían traído las piezas; otro limpiaba las manchas de sangre y el quinto, se encontraba frente a ellos, con sus piezas y estirando la mano, esperando su paga. Lin entró apresurado en la nave y regresó con un saco con las dos armas dentro para el intercambio acordado con los jawas. Estos cogieron las armas, el cadáver envuelto con la manta y se marcharon murmurando en su idioma, con esas vocecillas y ruidos que infantilizan tanto su apariencia. Naj y Lin se quedaron poco más de una hora sentados en la rampa de la nave, en silencio, oliendo a metal fundido, combustible quemado y escuchando las patrullas de soldados imperiales corriendo por los corredores cercanos, comunicándose por radio para reagruparse y perseguir a los fugitivos. Ese tiempo les sirvió para valorar aquella decisión que habían tomado hace tres años: el Imperio no era para ellos, la rebelión no era su destino y no servían para esta galaxia corrupta. Repararon la nave y salieron de Tatooine ese mismo día. Buscaron un planeta cercano, deshabitado, y esa misma noche cenaron carne asada que Lin había cazado. Tenían claro que así pasarían el resto de sus vidas: con la Rhino, explorando el espacio y alejándose de la guerra.

  • El Podcast de La Biblioteca del Templo Jedi 4×03

    El Podcast de La Biblioteca del Templo Jedi 4×03

    Volvemos con renovadas fuerzas un mes más para traeros como siempre vuestra ración de literatura Star Wars. También esperamos poder acompañaros aunque sea un rato en estos tiempos tan oscuros… pero como dirían, después de la noche, siempre llega el día.

    En el programa de hoy analizaremos una novela de Leyendas poco conocida, Star Wars Punto de Ruptura, donde veremos al Maestro Mace Windu como nunca lo habíamos hecho; y todos los cómics Canon de Star Wars La Era de la República, recopilados en España de manos de la editorial Planeta Cómic en dos tomos (Héroes y Villanos).

    Novedades galácticas, recomendaciones, humor y un equipo de lujo y una sorpresa final post creditos completan el programa.

    ¡Que la lectura os acompañe!

  • El Podcast de La Biblioteca del Templo Jedi 4×02

    El Podcast de La Biblioteca del Templo Jedi 4×02

    El Podcast de La Biblioteca Jedi 4×02

    Nuevo episodio que os traemos calentito para que paséis estos curiosos días que nos están tocando vivir en la galaxia…

    Como siempre os traemos las novedades editoriales del mes, nuestras recomendaciones Starwaseras, damos nuestra opinión sobre el estreno de la última temporada de la serie de animación The Clone Wars que acaba de comenzar y charlamos sobre el recientemente anunciado Proyecto Luminous que estará situado en La Alta República, y de los libros y cómics que ya conocemos que van a salir.

    Por si esto fuera poco, como es habitual, analizamos dos obras, el cómic de Leyendas «Jedi: El lado oscuro», y la novela canon de Claudia Gray «Maestro y Aprendiz».

    Que la lectura os acompañe.

  • El Podcast de La Biblioteca del Templo Jedi 4×01: Especial Star Wars Episodio IX El Ascenso de Skywalker

    El Podcast de La Biblioteca del Templo Jedi 4×01: Especial Star Wars Episodio IX El Ascenso de Skywalker

    Comenzamos la 4° Temporada del Podcast de la Biblioteca Jedi con un especial Star Wars Episodio IX El Ascenso de Skywalker, en el que analizaremos todas las novelas, cómics y guías que han acompañado al último episodio de la saga de los Skywalkers, así como charlaremos de nuestra experiencia con la película, donde la vimos y lo que nos ha parecido.

    El equipo para éste episodio está formado por Carlos Rodriguez, Iñigo Gascón, Lara Franco, Alberto Izquierdo y Gorka Salgado. Además contaremos con dos nuevos fichajes para el podcast que teníamos muchas ganas de presentaros: Doctora Adhara y Pequeña Clon.

    Indice:

    – Inicio y presentación

    – Recomendaciones y novedades Star Wars

    – El camino hacia el Episodio IX: SW El Renacer de la Resistencia / Star Wars Lealtad / SW La Chispa de la Resistencia

    – Star Wars Episodio IX

    – Completando el Ascenso de Skywalker: El Diccionario Visual / El Arte del Episodio IX

    – Llamada telefónica del Emperador desde Exegol

    – Despedida y Sorpresa Final

    ¡Que la lectura os acompañe!

  • Star Wars Compañero Ewok

    Star Wars Compañero Ewok

    Os presentamos un nuevo audio relato corto de Star Wars, recopilado con anterioridad en la Antología «Soñando con galaxias muy lejanas».

    En «Compañero Ewok», relato escrito por Israel Moreno, conoceremos otra historia de las muchas que ocurren en el universo galáctico de Star Wars… donde no todos los Ewoks son peluches con patas, alguno incluso es contrabandista…

    Relato original: Israel Moreno

    Actor doblaje: Javier Alonso

    Ilustración: Jose Alabau

    Editor: Javier Alonso

  • Los Secretos de la novelización de Star Wars El Ascenso de Skywalker de Planeta Cómic

    Los Secretos de la novelización de Star Wars El Ascenso de Skywalker de Planeta Cómic

    Todas las películas de Star Wars tienen su adaptación a novela. Todas las novelizaciones de las películas de Star Wars han traído en mayor o menor medida datos expandidos que no salen en las mismas. La razón es sencilla, por un lado, una novela de trescientas o cuatrocientas páginas da pie a poder desarrollar las escenas con más tiempo y detenimiento o incluso de ampliar con nuevos detalles. Por otro lado, es un aliciente más para comprarla, y una manera de expandir el universo galáctico.

    Dicho esto, quiero dejar claro que os haya gustado o no la película en cuestión, siempre es interesante darle una oportunidad a una novelización, sobre todo cuando puedes encontrar cosas buenas que no te esperabas. En ésta ocasión, con más razón, como os voy a contar a continuación.

    Partimos de la base de tener un Episodio IX quizas, bajo una opinión general, con menos explicaciones de lo normal debido a su rápido ritmo y a la cantidad de tramas y escenas que ocurren en la película. Éste artículo no va de si eso es bueno o malo, eso lo dejo a la opinión de cada uno. Aquí os voy a describir todos los pasajes nuevos que aparecen en la novela y que creo que la convierten en una de las mejores adaptaciones escritas hasta ahora por todo lo que aporta.

    Durante las enseñanzas de Leia a Rey en el planeta selvático, Leia le explica que cuando su mente esté preparada podrá escuchar a los Jedi qué vinieron antes que ella. Leia tiene la esperanza de estar enseñándole bien, porque aún no siendo una maestra Jedi, aprendió del mejor, de su hermano, Luke Skywalker.

    La máquina de soporte vital a la que está enganchado Palpatine en Exegol es una espira mecánica de metal, que una vez fue utilizada por un antiguo Rey Sith. Tiene unos viales que le inyectan un líquido. Sin ellos, Palpatine no podría sobrevivir. Es lo que mantiene su cuerpo con vida.

    El planeta Exegol estaba poblado por el culto del Sith Eterno, adeptos que crecían en el lado oscuro de la Fuerza y dedicaban sus vidas a el. Son los que crean y conforman la flota de 10.000 destructores Estelares de la Orden Final de Palpatine.

    El ser que arregla el casco de Kylo Ren, se llama Albrekh y pertenece a la raza Symeong. Es un alquimista Sith entrenado en la metalurgia clásica.

    Kylo Ren no quiere matar a Rey en ningún momento, como así le pide Palpatine. Su finalidad es reinar en la galaxia al lado de ella. El sabe que están conectados en la Fuerza y que juntos serían invencibles.

    Se hace referencia al igual que en la novela El Renacer de la Resistencia, que cuando en el Episodio VIII no acude nadie a la llamada desesperada de ayuda de Leia y la Resistencia desde Crait, es porque la Primera Orden había bloqueada las comunicaciones, raptado y o matado simpatizantes y aliados, etc

    Durante Los Últimos Jedi Leia se ve expulsada al espacio tras la explosión del puente de mando de su nave, y gracias a la Fuerza, consigue sobrevivir y volver a salvo. Pero todo este esfuerzo la ha dejado muy debil, y sigue luchando a base de fuerza de voluntad. Por que le queda aún una última tarea por hacer…

    Curar mediante la Fuerza, como le vemos a hacer a Rey con la serpiente gigante en Pasaana, es una técnica que aprende a través de los libros Jedi de Luke, mientras buscaba información para curar el Cristal Kyber del sable laser roto durante la lucha con Kylo Ren en la sala del trono de Snoke. En la Orden Jedi ya conocimos algunos maestros curanderos con técnicas avanzadas como las vistas en la película. Para éstas técnicas, da su propia energia y vida. Ella es parte de la Fuerza y no tiene que quedarsela toda para ella.

    Cuando Chewbacca es subido prisionero a la nave de Ren, éste le hace una visita. Se hace mención a que el disparo de Chewi con la ballesta en el Despertar de la fuerza fue parte de la razón por la que Kylo perdió ante Rey en la Starkiller. A continuación, Kylo Ren usa la Fuerza para meterse en la mente de Chewbacca, para descubrir donde está Rey, y allí ve escenas de alegría y amor del pasado, de el con Han cuando era pequeño, la boda con Leia, su nacimiento, como le llamaba «Tio Chewi» cuando jugaban juntos y más que le afectan…

    Antes de que llegue el Destructor Sith al planeta Kijimi para destruirlo, veremos cual es la situación de control ferreo que ocurre allí con la Primera Orden, y como Zorii Bliss y su equipo logran a duras penas escapar sanos y salvos del planeta a tiempo.

    Llegado el momento, Leia escuchara la voz de Luke diciéndole «es la hora» y que solo le queda una cosa por hacer, tras lo que podrá descansar. Mientras Rey lucha con Kylo en las ruinas de la Estrella de la Muerte, Luke le dirá a Leia: «Debes intentar llegar a Ben» a lo que Leia contesta: «Nunca perdí la esperanza con el». Luke: «Diselo». En ese momento Leia obtiene una visión de Luke sentado en Ahch-To realizando la técnica de proyección y de como hacerla.

    Pero el esfuerzo de llegar a Ben tomaría todo lo que le queda a Leia… Si Vader pudo volver a ser Anakin, Kylo podria volver a ser Ben. El legado «Skywalker» pasaría a Rey, el legado «Organa» pasaría a Poe e intentaría una última vez pasar el legado «Solo» a su hijo.

    Así es como llegaria hasta Ben por última vez, un último acto de esperanza y porfin descansaría. Leia se sumerge profundamente en la fuerza y con todo lo que le quedaba de vida, amor, esperanza, perdón en su ser lanza una llamada en la Fuerza: «Ben».

    Su último pensamiento viajó a través de la galaxia como una ola. Éste fue su último acto antes de sentir la oleada de bienvenida de Luke.

    Kylo Ren colapsó con la llegada de la voz de Leia a través de la Fuerza. Sus últimos pensamientos habían sido hacia el. Todavía le quería. Le perdonaba. Le llamaba hacia la luz. En ese momento Rey le atraviesa con su sable laser.

    Tras ser curado por Rey, su interior está en lucha. ¿Por qué su madre le había querido hasta el final? Snoke le había mentido. Le había estado mintiendo todo el tiempo. Todas esas voces que había escuchado en su cabeza le habían estado engañando desde el principio, diciéndole que no le querían, que solo les importaba la Nueva República, la Resistencia, etc.

    Su madre se había sacrificado para llegar hasta él con su ultimo esfuerzo. Rey le había curado de la muerte incluso a un gran precio para ella al utilizar esa técnica, y eso después de todo lo que el había hecho.

    Kylo Ren había fallado en apagar toda la luz de su interior, porque siempre había estado ahí, a su alrededor, en Rey, en su madre e incluso en su padre…

    El General Jurado Pryde estaba en contacto con Palpatine desde el principio. De hecho, tenía unos aposentos privados secretos en el mismísimo Destructor Estelar de Kylo Ren.

    La flota Sith de la Orden Final necesita esas dieciocho horas en la atmosfera del planeta Exegol, donde están sin escudos, para realizar las comprobaciones finales, la puesta a punto, reparaciones, los test finales de vuelo, etc antes de poder salir del planeta.

    Los oficiales y soldados del ejercito Sith, la mayoría habían nacido y crecido en Exegol, algunos venían de otros planetas de las Regiones Desconocidas, otros eran niños del Imperio que siguieron a sus padres en la retirada tras el Retorno del Jedi.

    Veremos a Babu Frik en Kijimi arreglando un droide antiguo separatista justo antes de ser destruido el planeta y como escapa en el último momento gracias a Zorii Bliss y su nave.

    Rey y Luke mantienen una conversación estando en Ahch-To:

    Rey: «Hice todo lo que se suponía que no tenía que hacer, me dejé llevar por el odio. Ataque…»

    Luke: «…pero luego le curaste»

    Rey: «Le di algo de mi energia vital. En ese momento le hubieera dado toda. Habría muerto si hubiese sido necesario»

    Luke: «Tu compasión le salvo. ¿Crees que es casualidad que la Fuerza trajese a mi?. ¿Dos huerfanos criados en desiertos?. La Fuerza te trajo a nuestro lado (Leia y Luke)»

    Veremos el momento en el que Lando vuelve a pisar el Halcón Milenario, y empieza a rememorar momentos pasados, se pasea por la nave, visitandola y viendo cuanto ha cambiado. Una vez listo, parte junto a Chewi a por ayuda.

    Para hacer volar el X-Wing de Luke, Rey lo tiene que arreglar antes. Para ello, utilizará la puerta de la cabaña de Luke en Ahch-To como parche en el ala. Además utilizará partes del Tie de Kylo. Utilizará todo lo que encuentre a su mano y su conocimiento para poner a punto la nave lo justo para que vuele, tenga escudos, navegación y poco más.

    Se explica que cuando Palpatine se volvió contra su maestro Plagueis, le robó el secreto de la inmortalidad. Plagueis no reaccionó rápido en el momento de su muerte, pero Sidious si, porque sintiendo el despertar de la luz en su aprendiz Vader, había estado preparado desde hacía años. Así que mientras caía por el conducto de la Estrella de la Muerte y moría, utilizó todo su poder del lado oscuro para mandar su conciencia muy lejos, a un lugar que tenía preparado en caso de que llegase el momento.

    Su cuerpo estaba muerto antes de que llegara al suelo, pero en otro lado, su conciencia ocupaba un nuevo cuerpo. Uno doloroso. Uno temporal. Pero era demasiado pronto, el lugar secreto no estaba del todo preparado y la transferencia había sido imperfecta y el cuerpo clon resultaba no ser suficiente para contener su esencia. Igual Plagueis se estaba riendo por última vez. Igual su secreto de la vida eterna seguía siendo secreto, porque Palpatine estaba atrapado en una forma rota que se moría.

    Los adeptos del Sith Eterno trabajaban en dar con un remplazo adecuado a través de investigaciones, técnicas Sith, clones, etc. Pero nada daba resultado. Pero no todos los esfuerzos habían sido vanos, ya que uno de los experimentos vivía, incluso prosperaba. Uno no exactamente idéntico. Su «hijo«. Pero no tenía uso ya que carecía de poder. Palpatine no era capaz ni de mirar tan ordinario fallo. La única razón y uso de su «hijo» sería la de continuar con la línea de sangre a través de métodos más naturales… Y así, de ésta manera tan imprevista, es como nació Rey, su «nieta«. Suficientemente fuerte para contener todo el poder de los Sith.

    El fallo de Palpatine había sido dejar que la unión (Diada) entre Rey y Kylo se realizara y vinieran juntos a Exegol. Fue lo único que no había anticipado. Un poder no visto en generaciones. Un poder ilimitado.

    En la escena final en la que vemos al Ewok Wicket y a su hijo en la luna de Endor mientras observan como se destruye un Destructor de la Primera Orden, éste le cuenta a su hijo como sus amigos, Leia y C-3PO, lo habían conseguido de nuevo. Después se preparan para una fiesta…

    Y hasta aquí, son los añadidos que trae la novelización de Star Wars Episodio IX El Ascenso de Skywalker, que más destacan para mi. No son los únicos, hay bastantes conversaciones y escenas nuevas. Y para mi, eso es lo que tiene que aportar una novelización para que sea buena. No solo momentos nuevos que aporten a la trama sino también más profundidad a algunos aspectos. No tiene que ser necesaria su lectura, y no lo es, pero aporta mucho y yo por lo menos he terminado muy satisfecho y contento, así que no puedo más que recomendarosla y esperar a que pronto la editorial Planeta Cómic la publique en España. Hasta entonces… ¡Que la lectura os acompañe!

  • Los Cómics Star Wars clásicos de Marvel

    Los Cómics Star Wars clásicos de Marvel

    La serie Star Wars de 1977 publicada por Marvel Comics fue la primera serie de cómics creada para la saga galáctica. Fue publicada mensualmente entre 1977 y 1986 durante ciento siete números y tres anuales, y por ella pasaron muchos de los grandes artistas del medio del momento. El resto ya es historia.

    Roy Thomas, editor en jefe de La Casa de las Ideas durante la época de los años 70, quería repetir el éxito logrado con la adquisición de la licencia de Conan el Bárbaro, ya fuese consiguiéndolo con una licencia literaria, cinematográfica o de cualquier otro estilo, como reflejan series como ROM, Micronautas, G.I. Joe, etc.

    Charles Lippincott, el supervisor de publicidad contratado por George Lucas para dar a conocer su nueva película de ciencia ficción titulada Star Wars, entre otras muchas brillantes ideas que tuvo, pensó que tener un cómic basado en la película y creado por la editorial Marvel sería una manera increíble para darla a conocer entre los fans. Inicialmente se acercó a Stan Lee en 1975 antes del lanzamiento de la película, como un medio para atraer a su más probable audiencia. Lee inicialmente se negó a considerar una propuesta de este tipo hasta que la película estuvo definitivamente lista, y solo se convenció de lo contrario en una segunda reunión organizada por Roy Thomas en 1976, que por entonces era, como se especificó anteriormente, el editor en jefe de Marvel y, al mismo tiempo, un gran fan del género de la space-opera. Stan Lee dio luz verde al proyecto cuando, entre otras cosas, escuchó que el actor Alec Guinness estaría involucrado en la película.

    Stan Lee negoció un acuerdo editorial que no daría beneficios a Lucasfilm hasta que las ventas superaran las cien mil unidades. Para ese momento, los acuerdos legales podrían ser revisados. La colección de cómics Star Wars de Marvel dio un ingreso muy necesario en un momento en que toda la industria del cómic sufría a causa del aumento de los costos del papel y de una disminución del número de puntos de venta, algo que cambió cuando, a finales de los años 70, se estableciera el concepto del direct market, o mercado directo, en clara contraposición al actual hasta el momento, de nombre newsstand, y que no solo difería en la logística y destino final de los cómics de los distintos puntos de venta del país, sino en los logos impresos en las portadas. El fervor coleccionistas que esto suscitó ya en aquellos tiempos, dura hasta hoy día.

    Finalmente, abril de 1977 -aunque aparezca julio en la portada- fue la fecha en que salió el primer número del cómic de Star Wars, con Roy Thomas a los guiones y Howard Chaykin a los lápices. Los primeros seis números de la serie adaptaban la primera película, Star Wars, o sea, La guerra de las galaxias, tal y como se la conoció aquí, en España, para más tarde pasar a serlo como Episodio IV: Una nueva esperanza. Después comenzaron a narrarse historias originales creadas por el propio equipo editorial hasta la llegada de la continuación cinematográfica, El Imperio contrataca, adaptada y publicada entre los números #39 y #44 de la serie. El retorno del Jedi, la tercera entrega, en cambio, sería adaptada fuera de la colección, en una serie limitada de cuatro números guionizados por el gran Archie Goodwin y dibujada por el mítico Al Williamson, responsables de las tiras de prensa Star Wars desde 1981, tras el fin de una primera etapa iniciada dos años antes por Russ Manning y compañía.

    Star Wars #1 de Marvel (1977)

    Igualmente, fue Goodwin, todoterreno creativo por excelencia, el auténtico responsable, en mayor medida, del éxito a la larga de la serie, dado que no tardaría demasiado en tomar el puesto de Thomas a los mandos de los guiones mucho antes de trabajar en las anteriormente mencionadas adaptaciones cinematográficas o tiras de prensa. Su etapa dentro de la serie junto al dibujante Walter Simonson, sucesor más o menos directo de Carmine Infatino, es, sin duda, una de las más recordadas dentro de esta. Por suerte, su calidad característica no bajaría posteriormente gracias a la entrada de Ron Frenz a los lápices y Mary Jo Duffy a los guiones, el otro recordado dúo creativo.

    Igualmente, esta se caracterizaba por sacar números que presentaban historias increíbles del universo galáctico donde, aparte de los protagonistas de las películas, fueron creándose otros muchos que han llegado a quedarse grabados en la memoria de los fans. Estas historias, tan variopintas y originales por igual, aportaron nuevos planetas, enemigos, naves y muchas historias míticas que, en muchos casos, nada tenían que ver con lo visto en las películas. Al margen de las muchas aventuras individuales de sus distintos protagonistas que se sucedieron, arcos argumentales de gran extensión dentro de la serie, pero sin ser intencionadamente así englobados como hoy en día conocemos, llegaron a desarrollarse a lo largo de varios números, manteniendo en vilo a los lectores durante meses. El traumático relato de Beilert Valance, la megalomanía de la familia Tagge, la atrayente figura de Shira Brie y Lumiya, Maestra de los Sith, el relato de las aventuras de Han Solo y la letal Plaga Escarlata durante la búsqueda de su cuerpo congelado en carbonita, la lucha contra los restos del Imperio Galáctico durante la reconversión de la Alianza Rebelde o la invasión de las especies extragalácticas nagai y tof son solo algunos de ellos.

    En julio de 1986, tres años después del final de El retorno del Jedi, Marvel pierde el interés por la licencia de Star Wars al ver que no iban a salir nuevas películas y ante la bajada de ventas en general, por lo que decide finalizar la serie en el número #107, cerrando, de manera un tanto abrupta, el último arco argumental firmado por la ya mencionada Jo Duffy y el estilo minimalista de la artista Cynthia Martin. Después de aquello, pasarían los años, la editorial Dark Horse Comics cogería la licencia para sacar nuevas e increíbles historias, llegaría la Trilogía de Precuelas, Disney se haría con los derechos de la saga y, quién lo iba a decir, ¡Star Wars volvería a Marvel!, donde comenzarían a sacar nuevas series y colecciones, incluido un cómic homenaje a todas aquellas historias clásicas de sus inicios.

    Star Wars #108 (2019)

    Este número sería el Star Wars #108. Se trató del primer cómic de Leyendas realizado intencionadamente hasta el momento y buscó continuar la historia contada en el número #50 de aquella serie pero llevándola al trasfondo argumental del último número y uniéndole la recuperación del personaje de Valance, en claro auge tras su reintroducción al Nuevo Canon. Al guión de Matthew Rosenberg y dibujo de varios artistas como Andrea Broccardo, Giuseppe Camuncoli, Kerry Gammill, la mítica Jan Duursema y Luke Ross, le acompañaron varias portadas, siendo las más destacadas la principal, realizada por un retornado Walter Simonson, y una de las alternativas, obra del mítico Carmine Infantino, en homenaje a su persona.

    La colección Star Wars de 1977 ya forma parte de la historia del cómic. Una serie en la que tuvimos el gran placer de disfrutar de grandes genios como Roy Thomas, Archie Goodwin, Howard Chaykin, Al Williamson, Walter Simonson, Carmine Infantino, Chris Claremont, Gene Day, Mary Jo Duffy, Michael Golden, Whilce Portacio, Ron Frenz, David Micheline, Cynthia Martin, Klaus Janson… y muchos otros más.

    Listado de la serie clásica de Star Wars:

    Star Wars 1
    Star Wars 2: Six Against the Galaxy
    Star Wars 3: Death Star!
    Star Wars 4: In Battle with Darth Vader
    Star Wars 5: Lo, The Moons of Yavin!
    Star Wars 6: Is This the Final Chapter?
    Star Wars 7: New Planets, New Perils!
    Star Wars 8: Eight for Aduba-3
    Star Wars 9: Showdown on a Wasteland World!
    Star Wars 10: Behemoth from the World Below
    Star Wars 11: Star Search!
    Star Wars 12: Doomworld!
    Star Wars 13: Day of the Dragon Lords!
    Star Wars 14: The Sound of Armageddon
    Star Wars 15: Star Duel
    Star Wars 16: The Hunter
    Star Wars 17: Crucible
    Star Wars 18: The Empire Strikes
    Star Wars 19: The Ultimate Gamble
    Star Wars 20: Deathgame
    Star Wars 21: Shadow of a Dark Lord
    Star Wars 22: To the Last Gladiator
    Star Wars 23: Flight Into Fury
    Star Wars 24: Silent Drifting
    Star Wars 25: Siege at Yavin
    Star Wars 26: Doom Mission
    Star Wars 27: Return of the Hunter
    Star Wars 28: What Ever Happened to Jabba the Hut?
    Star Wars 29: Dark Encounter
    Star Wars 30: A Princess Alone
    Star Wars 31: Return to Tatooine
    Star Wars 32: The Jawa Express
    Star Wars 33: Saber Clash
    Star Wars 34: Thunder in the Stars
    Star Wars 35: Dark Lord’s Gambit
    Star Wars 36: Red Queen Rising
    Star Wars 37: In Mortal Combat
    Star Wars 38: Riders in the Void
    Star Wars 39: The Empire Strikes Back: Beginning
    Star Wars 40: The Empire Strikes Back: Battleground Hoth
    Star Wars 41: The Empire Strikes Back: Imperial Pursuit
    Star Wars 42: The Empire Strikes Back: To Be a Jedi
    Star Wars 43: The Empire Strikes Back: Betrayal at Bespin
    Star Wars 44: The Empire Strikes Back: Duel a Dark Lord
    Star Wars 45: Death Probe
    Star Wars 46: The Dreams of Cody Sunn-Childe
    Star Wars 47: Droid World
    Star Wars 48: The Third Law
    Star Wars 49: The Last Jedi
    Star Wars 50: The Crimson Forever
    Star Wars 51: Resurrection of Evil
    Star Wars 52: To Take The Tarkin
    Star Wars 53: The Last Gift From Alderaan!
    Star Wars 54: Starfire Rising
    Star Wars 55: Plif!
    Star Wars 56: Coffin in the Clouds
    Star Wars 57: Hello, Bespin, Good-bye!
    Star Wars 58: Sundown!
    Star Wars 59: Bazarre
    Star Wars 60: Shira’s Story
    Star Wars 61: Screams in the Void
    Star Wars 62: Pariah!
    Star Wars 63: The Mind Spider
    Star Wars 64: Serphidian Eyes
    Star Wars 65: Golrath Never Forgets
    Star Wars 66: The Water Bandits
    Star Wars 67: The Darker
    Star Wars 68: The Search Begins
    Star Wars 69: Death in the City of Bone
    Star Wars 70: The Stenax Shuffle
    Star Wars 71: Return to Stenos
    Star Wars 72: Fool’s Bounty
    Star Wars 73: Lahsbane
    Star Wars 74: The Iskalon Effect
    Star Wars 75: Tidal
    Star Wars 76: Artoo-Detoo to the Rescue
    Star Wars 77: Chanteuse of the Stars…
    Star Wars 78: Hoth Stuff!
    Star Wars 79: The Big Con
    Star Wars 80: Ellie
    Star Wars 81: Jawas of Doom
    Star Wars 82: Diplomacy
    Star Wars 83: Sweetheart Contract
    Star Wars 84: Seoul Searching
    Star Wars 85: The Hero
    Star Wars 86: The Alderaan Factor
    Star Wars 87: Still Active After All These Years
    Star Wars 88: Figurehead
    Star Wars 89: I’ll See You in the Throne Room
    Star Wars 90: The Choice
    Star Wars 91: Wookiee World
    Star Wars 92: The Dream
    Star Wars 93: Catspaw
    Star Wars 94: Small Wars
    Star Wars 95: No Zeltrons
    Star Wars 96: Duel With a Dark Lady
    Star Wars 97: Escape
    Star Wars 98: Supply and Demand
    Star Wars 99: Touch of the Goddess
    Star Wars 100: First Strike
    Star Wars 101: Far, Far Away
    Star Wars 102: School Spirit
    Star Wars 103: Tai
    Star Wars 104: Nagais and Dolls
    Star Wars 105: The Party’s Over
    Star Wars 106: My Hiromi
    Star Wars 107: All Together Now
    Star Wars Annual 01: The Long Hunt!
    Star Wars Annual 02: Shadeshine!
    Star Wars Annual 03: The Apprentice

    Si queréis saber y profundizar más sobre esta mítica serie, en nuestra revista, Biblioteca Jedi, siempre podréis encontrar artículos de todo lo comentado anteriormente repletos de detalles nunca antes ofrecidos en papel al público de habla española seguidor de la saga. Raro es que las secciones La biblioteca de AlberSinLar y Efemérides no toquen algún aspecto de esta en algún número.

    ¡Que la lectura os acompañe!.

    Artículo escrito por Gorka Salgado, Alberto Izquierdo y Lara Franco.

  • Reseñas Star Wars: STAR WARS #4

    Reseñas Star Wars: STAR WARS #4

    La nueva serie de cómic titulada Star Wars continua su andadura con paso firme y cada vez se va poniendo más interesante. Charles Soule y Jesús Saiz están tejiendo una historia entre el Imperio contrataca y el Retorno del Jedi en la que conoceremos qué pasó con el sable laser que Luke Skywalker perdió durante el duelo con Darth Vader en Ciudad Nube. Y eso solo será el inicio…

    Estamos de vuelta en Ciudad Nube. Luke, Leia y Lando se han infiltrado allí, ahora en manos del Imperio, en principio para conseguir encontrar el sable de Luke, pero como ya vimos en el anterior número, Lando y Leia también tienen sus propias razones.

    Por un lado, rescatar a Lobot, y por otro, descubrir los secretos de la Carbonización. Pero ninguna de las dos misiones parece que vayan bien. Leia ha acabado carbonizada en manos del Imperio, y Lando, que ha encontrado a Lobot, no tiene forma alguna de escapar.

    Aunque las cosas no pintan bien, será Lobot quien ayude a Lando a salir, utilizando el poder de sus implantes. Luke también llegará a tiempo para hecharles una mano con su poder de la Fuerza, que a cada momento que pasa, aprende a controlar un poco mejor.

    El siguiente paso, será encontrar a Leia, y liberarla de su confinamiento en carbonita, así como a otros presos de Ciudad Nube, y aquí será donde Luke vuelva a usar de forma efectiva su control sobre la Fuerza, liberandolos a todos de sus prisiones.

    Pero el momento del cómic es cuando Luke tenga una visión en la Fuerza, y allí descubra que una persona encapuchada le está llamando para que vaya a buscarla. Posiblemente alguien sensible a la fuerza, o incluso Jedi.

    Una vez acabada la misión, y fuera de Ciudad Nube, ya a salvo, Luke emprenderá el camino en su X-Wing hacia un destino incierto, guiado por la Fuerza. Hacia el planeta donde se encuentra esa persona misteriosa…

    Como en todos los números hasta ahora, nos quedamos justo en lo mejor, con ganas de conocer lo que va a pasar a continuación. Algo que esta nueva serie está consiguiendo con un notable alto. Tenednos con ganas de más.

    ¿Quién será el ser encapuchado? ¿Será Jedi? Se nos abren un montón de preguntas que solo serán respondidas dentro de un mes. Hasta entonces… ¡Que la lectura os acompañe!