Primer extracto de The Clone Wars: Stories of Light and Dark

Por Jose Alabau Casaña

¡Hola bibliotecarios! Os traemos la traducción del primer extracto de la antología The Clone Wars: Stories of Light and Dark, en este caso referido al relato Bane’s Story escrito por Tom Angleberger, que os sonará de los libros de origami, de la adaptación juvenil canon del episodio VI, Beware the Power of the Dark Side!, y de la historia infantil The Mighty Chewbacca in the Forest of Fear! Este relato de la antología corresponde al capítulo 17×04 titulado La caja. En este enlace podéis encontrar el texto original. Y sin más dilación:

Tenía curiosidad por ver a quien más habían convencido Eval y Dooku para hacer la prueba. Era un grupo feo, y Hardeen no hacía mucho para hacerlo más bonito.

Había un par de viejos conocidos, incluyendo a ese Kyuzo Embo. Lo conoces, ¿verdad? No es tan malo. Aunque no es ni la mitad de bueno que yo.

También había un par de viejos enemigos y unos cuantos novatos que no conocía.

Pero el que sobresalía era el chupador de babas, el cabeza de martillo que llevaba mi sombrero. Bueno, no era mi sombrero, pero parecía mucho mejor que el que había comprado en Nal Hutta.

“Bonito sombrero”, dije. “¿De dónde lo has sacado?” Todo el mundo se quedó muy callado esperando su respuesta. Me miró de arriba a abajo antes de responder, buscando su blaster.

Saqué uno de mis LL-30 y le disparé antes de que sacara su arma de la funda.

Le quité mi nuevo sombrero de la cabeza cuando se estrelló contra el suelo. Encajaba perfectamente.

“Bueno”, dijo Dooku. “Parece que Bane ha encontrado nuestro primer punto débil. ¿Alguien más tiene asuntos pendientes de los que ocuparse? ¿No? Entonces bienvenidos al torneo.”

Dooku agitó la mano hacia la caja grande de Eval. De cerca parecía una trampa para ratas womp del tamaño de un edificio.

Y cuando entramos me di cuenta de que eso era básicamente lo que era: una trampa. Nada más que trucos sucios y trampas. Lanzallamas en una habitación. Gas venenoso en la siguiente.

Y siempre hay algún tipo de truco con el que puedes escapar, como bucear con el gas venenoso para encontrar la salida.

Nunca tuve muchos problemas para pasar por cada puerta, pero lo que me molestaba era que normalmente era el segundo en pasar. Hardeen seguía llegando antes que yo.

Twazzi me golpeó un par de veces también. ¿Alguna vez te la has encontrado? Bueno, cuida tu espalda si lo haces. Es tan rápida como un avispón de Thunia y también se parece a uno.

Embo no era tan rápido, pero siempre se las arreglaba para pasar por cada puerta justo a tiempo.

El último desafío fue una ronda imposible de tiro al blanco. Normalmente, un blanco en movimiento no es un desafío para mí. Pero este se movía al azar. No había forma de adivinar adónde iba a ir a continuación.

¿Y había mencionado que estábamos en una plataforma estrecha sobre un pozo de llamas?

Este arrogante artillero, Sixtat, cogió el rifle que Eval nos había suministrado.

“Retrocedan, muchachos. Os enseñaré cómo se hace.”

Empezó a arder. Recibió un par de impactos y entonces falló. La plataforma cedió debajo de él, y cayó en el pozo de las llamas.

No estoy seguro de qué lo mató, si la caída o las llamas, pero de cualquier manera no tenía mucha prisa por ser el siguiente.

“Lo pillo”, dijo Hardeen. “Si fallamos el objetivo, esta plataforma se hace más pequeña. Pronto no quedará ninguna plataforma”.

Se abrió otra escotilla y Hardeen agarró el rifle que había dentro.

Al menos me desharé de él, pensé.

Excepto que no lo hice. Ese feo hijo de Hutt nunca falló.

Siete disparos. Siete golpes. Siete golpes imposibles. ¿Quién era este tipo?

Luego fue a por el octavo y su rifle sólo hizo clic.

“Oh, qué pena”, gritó Eval desde la puerta. “Te has quedado sin munición. También es importante que un cazarrecompensas tenga suerte… y la tuya se ha acabado”.

Presionó un mando. La plataforma bajo Hardeen desapareció.

Y ese engreído se cayó en el foso.

Lancé mi látigo y atrapé a Hardeen antes de que cayera a las llamas.

¿Por qué?

Bueno, como le dije a Eval en ese momento: “Si vas a matarlo, hazlo como un hombre”.

Dooku debió de estar de acuerdo conmigo. Una pared en blanco se convirtió en una enorme pantalla que mostraba su cara, y su voz retumbó en la Caja.

“Ya lo has oído, Eval. Muéstranos de qué estás hecho realmente”.

La mayoría de los lanzallamas en el fondo de la caja se apagaron, dando a Hardeen y Eval un gran espacio para una pelea. El resto de nosotros observamos desde nuestra plataforma.

No fue una pelea justa. Eval tenía un controlador para activar todos los trucos sucios que había incorporado a la Caja. Los droides voladores pululaban alrededor de Hardeen, y las paredes se levantaban para atraparlo en un laberinto.

Y un minuto después, Hardeen había destrozado los droides y escapado del laberinto. Entonces rompió el controlador y dejó a Eval sin sentido. “Acaba con él, Hardeen”, la voz de Dooku retumbó.

Pero Hardeen simplemente se alejó.

“Muy decepcionante”, refunfuñó Dooku.

“Con el debido respeto, sólo quiero hacer mi trabajo y conseguir mi dinero”, dijo Hardeen.

Era la primera vez que estaba de acuerdo con él en algo.

“Sin embargo”, dijo Dooku, todavía mirándonos desde la pantalla, “felicidades por sobrevivir a la Caja”.

Tal y como Eval había predicho, quedábamos cinco: Hardeen y yo, Embo, Twazzi, y esta bolsa de gas Derrown. Cuando digo que es una bolsa de gas, no quiero decir que hable demasiado. Es un parwan. ¿Alguna vez has conocido a uno? Se llenan de algún tipo de gas y flotan por ahí agarrando cosas con sus tentáculos. Se ve ridículo.

El resto de los doce habían sido asesinados por los trucos baratos y las trampas de Eval. No lloraba por la muerte de ninguno de ellos en concreto, pero estaba contento de que Twazzi lo hubiera conseguido… me debe dinero.

La plataforma se bajó sola y nos bajamos para unirnos a Hardeen y al presumido señor del crimen, Moralo Eval.

“Mañana secuestrarás al Canciller Palpatine en el festival de Naboo”, nos dijo Dooku. “Con el líder de la República como rehén, exigiremos la liberación de todos los prisioneros separatistas. Si nuestra demanda no se cumple, el Canciller será ejecutado. De cualquier forma, ayudará a reformar la galaxia”.

A ese viejo buitre le gusta mucho oírse hablar. Pero lo siguiente que dijo me llamó la atención.

“La operación en Naboo será dirigida por Cad Bane. Todos trabajáis para él ahora.”

Hardeen comenzó a objetar, pero como apenas podía mantenerse en pie después de esa paliza, cedió.

En cuanto a mí, estaba pensando en cuánto subirían mis honorarios ahora que yo dirigía el espectáculo.

Publicado por Jose Alabau Casaña

Arquitecto y modelador 3D, he sido fan de Star Wars desde que tengo uso de razón. Coleccionista de novelas en español, he conseguido reunir un ejemplar de cada edición que se ha publicado en nuestro país. Participo además en la revista Biblioteca Jedi y en el podcast.

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