Etiqueta: Path of Deceit

  • La Alta República: Los Jedi que conoceremos en las publicaciones de la Fase II.

    La Alta República: Los Jedi que conoceremos en las publicaciones de la Fase II.

    Por Alex Randir.

    Aunque la Fase I de la Alta República todavía no se ha completado del todo en España (nos falta alguna novela, como Midnight Horizon, a cuyos protagonistas ya conocimos en el resto de publicaciones actuales), la Fase II, «Quest of the Jedi» («La Misión de los Jedi«), va avanzando inexorablemente en los Estados Unidos.

    Por ello hemos decidido comenzar a daros unas pinceladas de lo que está por llegar. En este caso, os presentamos a todos los personajes pertenecientes a la Orden Jedi que conoceremos en esta época, 150 años antes de la Fase I.

    ¡Comenzamos!

    Silandra Sho

    Maestra Jedi humana. Llevaba un escudo de energía que prefería usar en combate en lugar de su sable de luz, enfatizando su filosofía personal de «defender en lugar de atacar». Aún así, la Maestra Sho era una hábil combatiente con el arma particular de los Jedi.

    Silandra encabezó un equipo de Pioneros de la República («Pathfinders«), grupos de expediciones que se dedicaban a explorar y cartografiar los lugares desconocidos de la galaxia, consistente en su Padawan, Rooper Nitani, la piloto Dietrix Jago, el médico Obik Dennisol y los droides EX-9B y GT-11.

    Primera aparición: Quest for the Hidden City.


    Rooper Nitani

    Proveniente del planeta Rohm, Nitani fue reclutada por la Orden Jedi a una edad temprana. Ansiaba aventuras, y con frecuencia pensaba que sus viajes con el equipo de Pioneros de la República de su Maestra, Silandra Sho, eran demasiado rutinarios.

    Primera aparición: Quest for the Hidden City.


    Gella Nattai

    Cuando era pequeña sus padres la dejaron en el templo Jedi en Devaron.

    Alrededor del 382 DBY, Nattai se ofreció como voluntaria para averiguar quién planeaba asesinar a los herederos de las respectivas familias reales de Eiram y E’ronoh.

    Durante su misión tuvo que formar equipo con el hijo del Canciller Supremo Kyong Greylark, Axel Greylark, que desconfiaba de los Jedi.

    Empuñaba dos sables de luz de hoja morada.

    Primera aparición: Convergence.


    Kevmo Zink

    Kevmo Zink era un hombre Pantorano que se convirtió en el Padawan de la Maestra Jedi Zallah Macri alrededor del 384 DBY, durante la Era de la Alta República. Después de que un artefacto de la Fuerza fuese robado de Hynestia, los dos siguieron su rastro hasta el planeta Dalna mientras investigaban lo sucedido.

    Durante la susodicha investigación, Zink conoció a una mujer Evereni llamada Marda Ro, miembro de la Senda de la Mano Abierta.

    Primera aparición: Path of Deceit.


    Matthea Cathley

    Matthea «Matty» Cathley era una mujer Twi’lek Padawan de la Maestra Jedi Leebon.

    Operó desde la luna Jedha junto a Oliviah Zeveron, ayudando también a Vildar Mac en la debacle que sucede en la Ciudad Sagrada después de que traten de investigar un robo ocurrido en el Santuario de Sarrav.

    Primera aparición: The High Republic (2022) #1.


    Vildar Mac

    Vildar Mac era un Caballero Jedi varón Kiffar. Como muchos de su especie, era hábil con el poder de leer el pasado de los objetos, la psicometría. Alrededor del 382 ABY, viajó a la luna Jedha para encontrarse a sí mismo.

    Mac se vio profundamente afectado por un encuentro con un usuario de la Fuerza del Lado Oscuro en su planeta natal de Kiffex. Aunque solo tenía cuatro años, recordaba el miedo que había sentido cuando esta persona mató a personas en su aldea. Creía que moriría a sus manos, pero se salvó.

    Fue recibido por la Padawan Matthea Cathley para investigar un robo del Santuario de Sarrav, en la Ciudad Sagrada de Jedha, con el que se había pedido ayuda a los Jedi.

    Pero su investigación los llevaría a un conflicto mucho mayor.

    Primera aparición: The High Republic (2022) #1.


    Zallah Macri

    Zallah Macri es lo mejor que la Orden Jedi puede ofrecer. La sensata Soikan es una de las pocas Jedi de su especie. Zallah lidera el Puesto Avanzado del Templo Jedi en Port Haileap, y es incansable en su dedicación con la Orden. Tranquila y racional, Zallah es una fuerza estabilizadora en el desierto que supone la frontera galáctica.

    Cuando un artefacto importante desaparece, Zallah sigue una pista sobre su paradero hacia el mundo del Borde Exterior de Dalna.

    Allí descubre una oscura conspiración sobre un culto local de la Fuerza llamado la Senda de la Mano Abierta y la desconcertante joya de su líder, que es más de lo que parece.

    Primera aparición: Path of Deceit.


    Sav Malagán

    Aunque ya conocimos a Sav en la Fase I de la Alta República, descubrimos más sobre su pasado en esta Fase II.

    Savina Besatrix «Sav» Malagán fue una Maestra Jedi Kyuzo que sirvió a la Orden Jedi durante la Era de la Alta República, y que estuvo estacionada en el Templo Jedi en Takodana.

    En su juventud, siendo un poco rebelde con la Orden, se fugaba a escondidas durante la noche para escuchar las historias de la pirata Maz Kanata. Para su propia sorpresa, se vio envuelta en alguna de ellas y esto las llevó a convertirse en grandes amigas.

    Primera aparición: The High Republic Adventures (2021) #8.


    Yaddle

    Yaddle era una mujer sensible a la Fuerza de la misma especie que el Gran Maestro Yoda y que Grogu.

    En la Era de la Alta República, Yaddle estaba a cargo de los Iniciados Jedi en el Templo de Coruscant, y terminó entrenando a muchos de ellos, como a Oppo Rancisis o Vernestra Rwoh. Alrededor del 231 ABY se tomó un año sabático en Kronk, pero terminó regresando a sus deberes antes de lo esperado al darse cuenta de que extrañaba su tiempo con los jóvenes.

    Yaddle volverá a ser parte de la Alta República en la Fase II.

    Primera aparición: La Amenaza Fantasma.


    Porter Engle

    Porter Engle, conocido como «la Espada de Bardotta«, fue un Maestro Jedi Ikkrukkian (y gran cocinero) que vivió durante la Era de la Alta República.

    Luciendo una enorme barba, Engle fue una vez una leyenda dentro de la Orden Jedi.

    Finalmente, Engle renunció para convertirse en un humilde cocinero, haciéndose conocido por sus recetas, como el estofado de nueve huevos.

    En la Fase II de La Alta República conoceremos cómo se ganó ese sobrenombre.

    Primera aparición: Luz de los Jedi.


    Barash Silvain

    Barash Silvain era una Maestra Jedi Kage y hermana del Maestro Jedi Ikkrukkian Porter Engle.

    Acompañó a su hermano] en sus aventuras alrededor del 382 ABY. El «Voto de Barash» tiene ese nombre por Silvain.

    Su mayor habilidad era usar la Fuerza para determinar si alguien estaba diciendo la verdad o no.

    Primera aparición: The High Republic – The Blade #1.


    Maestra Leebon

    Leebon era una mujer Seloniana que sirvió como Maestra Jedi durante la Era de la Alta República. Alrededor del 382 ABY era la Maestra de la Padawan Matthea Cathley y las dos estaban estacionadas en la luna Jedha.

    Leebon envió a su Padawan a encontrarse con el Jedi Vildar Mac después de que él llegara a Jedha.

    Primera aparición: The High Republic (2022) #1.


    Oliviah Zeveron

    Oliviah Zeveron era una Caballero Jedi humana que sirvió como ayudante de la Maestra Jedi Leebon, la representante de la Orden Jedi en la Convocación de la Fuerza en Jedha alrededor del 382 ABY.

    Oliviah tenía relación familiar con la líder del culto de la Senda de la Mano Abierta, Elecia Zeveron, también conocida como «La Madre».

    Primera aparición: The High Republic (2022) #1.


    Arkoff

    Arkoff fue un Maestro Jedi Wookiee durante la Era de la Alta República que sirvieó en el remoto planeta Banchii, trabajando con la Caballero Jedi Lily Tora-Asi y varios Padawan.

    A raíz del Gran Desastre Hiperespacial, Arkoff y los otros Jedi en Banchii ayudaron a las personas que habían sido desplazadas por la catástrofe.

    Arkoff volverá a la Fase II de la Alta República en su época de Padawan.

    Primera aparición: Star Wars: The High Republic: Al Filo del Equilibrio Vol. 1.


    Creighton Sun

    Creighton Sun era un Maestro Jedi humano que estuvo activo durante la Era de la Alta República. En el 382 DBY, junto con su compañero, el Maestro Char-Ryl-Roy, la Caballero Jedi Gella Nattai y la Padawan Enya Keen viajaron en el Valiant a ayudar en una misión de socorro. Sun era un virtuoso Maestro Jedi bastante tradicional, lo que le valió la reputación de ser poco sociable, y le costaba un poco de esfuerzo que los demás pudieran conocerlo a fondo, aunque cuando se abría a los demás tenía bastante sentido del humor.

    Llevaba un sable de luz de guarda cruzada y de una brillante hoja azul.

    Primera aparición: Convergence.


    Char-Ryl-Roy

    Maestro Jedi varón Cereano que sirvió en el Alto Consejo Jedi durante la Era de la Alta República. Alrededor del 382 ABY, Roy, junto con su compañero, el Maestro Jedi Creighton Sun, la Caballero Jedi Gella Nattai y la Padawan Enya Keen, quien era aprendiz del propio Roy, viajaron a Eiram a bordo del crucero Valiant en una misión para entregar suministros médicos.

    Primera aparición: Convergence.


    Helion Volte

    Helion Volte era un Maestro Jedi Mikkian que formó parte del equipo de Expedición del Borde Exterior Ocho-Cero-Siete de los Pioneros de la República. En el 382 DBY, Volte se cruzó con los Jedi Porter Engle y Barash Silvain en la Oficina de la Frontera y se ofreció a dejarlos en el planeta Gansevor, ya que su equipo se dirigía en esa dirección.

    En el camino, Volte le pidió a Engle, que era famoso por sus habilidades de duelo, que se enfrentara a é, y fue derrotado fácilmente.

    Volte ofreció dar a los otros Jedi un droide EX para que pudieran contactar con la república cuando terminaran con su misión, pero Silvain se negó.

    Primera aparición: The High Republic – The Blade #1.


    Benj

    El Padawan humano de Helion Volte lo acompañaba cuando su Maestro y él se cruzaron con los Jedi Porter Engle y Barash Silvain.

    Volte le pidió a Engle que entrenara con él, porque sólo tenía la oportunidad de entrenar con Marko, que tenía menos habilidad por ser un Padawan.

    Primera aparición: The High Republic – The Blade #1.


    Aida Forte

    Aida Forte era una mujer Kadas’sa’Nikto que sirvió como Caballero Jedi durante la Era de la Alta República.

    En 382 ABY, Aida y el Maestro Jedi Creighton Sun viajaron a la luna Jedha con delegaciones de los planetas Eiram y E’ronoh, donde dichas delegaciones debían firmar un tratado durante una cumbre para poner fin a la guerra entre los dos planetas.

    Primera aparición: Convergence.


    Maestro Larti

    Larti fue un Maestro Jedi activo durante la Era de la Alta República.

    Rescató a Vildar Mac de un hechicero de Tund y lo tomó como su Padawan.

    Primera aparición: The High Republic (2022) #1.


    Sula

    Sula era una mujer humana que sirvió como Jedi en un equipo de Pioneros a bordo del Witherbloom durante la Era de la Alta República.

    Sula estaba en la cabina del Witherbloom cuando la nave casi choca con otra de la Senda de la Mano Abierta que apareció inesperadamente frente a ellos, obligándolos a realizar un aterrizaje forzoso mientras la otra nave se estrellaba en el planeta.

    Pero al investigar si había supervivientes, algo oscuro amenazó con acabar con todo su grupo…

    Primera aparición: The High Republic Adventures: The Nameless Terror #1.


    Coron Solstus

    Alrededor del 382 ABY, Solstus era un Padawan que trabajó como parte de un equipo de Pioneros junto a varios otros Jedi a bordo del Whiterbloom.

    Coron ayudó a intentar averiguar qué estaba amenazando a su grupo cuando tuvieron que hacer un aterrizaje forzoso tras casi colisionar con una nave de la Senda de la Mano Abierta.

    Mucho más tarde, Solstus entrenó al futuro Maestro Jedi Cibaba.

    Primera aparición: The High Republic Adventures: The Nameless Terror #1.


    Xinith Tarl

    Xinith Tarl fue un Maestro Jedi Bith que sirvió en el Alto Consejo Jedi durante la Era de la Alta República.

    Durante la Batalla de Jedha, los Maestros Tarl, Vohlan y Har’kin llegaron a Jedha para ayudar al Maestro Creighton Sun y al Caballero Jedi Aida Forte y para poner fin a la lucha.

    Tarl viajó en la nave Pathfinder Witherbloom con el resto del equipo de Pioneros cuando fueron obligados a realizar un aterrizaje forzoso tras casi chocar con otra nave de la Senda de la Mano Abierta, y resultó gravemente herido por la caída de escombros…

    Primera aparición: The High Republic Adventures: The Nameless Terror #1.


    Rok Buran

    Rok Buran fue un Maestro Jedi humano. Dirigió el equipo Pioneros del Borde Exterior para la República en la expedición Dos-Cinco-Dos, cuyos otros miembros eran su Padawan, Maliq, Joneth, Branda y el droide de comunicaciones EX-8C.

    Alrededor del 382 DBY, el equipo fue traicionado y emboscado durante una expedición al planeta Gloam, con Buran como el único sobreviviente después de ser dado por muerto debido a las heridas infligidas por unos de los monstruos del planeta.

    Buran se dirigió a un antiguo Templo Jedi donde se refugió mientras enviaba a EX-8C con una señal de socorro que fue descubierta por el equipo de Pioneros de la Maestra Silandra Sho.

    Después de dejar Aubadas, Buran se unió a otro equipo de Pioneros a bordo de la nave Witherbloom.

    Primera aparición: Quest for the Hidden City.


    Azlin Rell

    Caballero Jedi humano que sirvió a la Orden Jedi alrededor del año 382 ABY, durante la Era de la Alta República. Naturalmente humilde y modesto, Rell confiaba profundamente en la Fuerza y se preocupaba por llevar a cabo sus deberes como Jedi. También era amigo desde hace mucho tiempo del Wookiee Jedi Arkoff.

    Fue asignado en una gira de servicio por los Territorios del Borde Exterior y la Frontera, y fue acompañado por su droide astromecánico, C-9, en su tarea. Durante la gira, Rell realizó varias misiones, una de ellas visitando las lunas de Relik.

    Alrededor del año 382 ABY, Rell llegó al planeta Tiikae para ayudar a un puesto comercial amenazado por una gran manada de tiburones de hierba migratorios. Al encontrar la tarea demasiado grande para él y C-9, hizo una llamada de socorro que fue respondida por el Maestro Jedi Zallah Macri y su Padawan, Kevmo Zink. Juntos, el grupo pudo desviar con éxito a las criaturas.

    Después, Macri y Zink fueron enviados en busca de un artefacto de la Fuerza robado mientras Rell escribía algunos informes e hizo algunas reparaciones, antes de planear regresar al puesto avanzado Jedi en la luna Jedha. Sin embargo, mientras estaba en camino, se le pidió a Rell que buscara a la pareja en el planeta Dalna ya que los Jedi habían perdido contacto con ellos…

    Primera aparición: Path of Deceit.


    Por supuesto, seguro que aparecerán muchos más (hemos visto algún Jedi nuevo también en los anuncios que hicieron en el Panel Literario de la Alta República de la Star Wars Celebration Europe 2023 y en algunas otras publicaciones que aún no se han mostrado del todo en esta «Quest of the Jedi«) pero, en este caso, estos son los principales que veremos en las novelas y cómics durante esta segunda Fase de este enorme proyecto que en los Estados Unidos está prácticamente por comenzar en la última, la Fase III, «Trials of the Jedi«.

    Que la lectura os acompañe.

  • Avances exclusivos de Star Wars: The High Republic Fase II, Timelines, Chronicles of the Jedi y más

    Avances exclusivos de Star Wars: The High Republic Fase II, Timelines, Chronicles of the Jedi y más

    Por Gorka Salgado

    No sería un episodio de Star Wars: The High Republic Show sin algunas revelaciones exclusivas. En la última entrega, vimos por primera vez el nuevo arte conceptual de los personajes, páginas nunca antes vistas de Star Wars The High Republic: Edge of Balance: Precedent, y mucho más

    The High Republic Show debutó con el arte conceptual de tres nuevos personajes: Jedi Azlin Reel, que apareció por primera vez en el audiolibro original Path of Deceit , visto con un sable de luz azul; Yana Ro, ancestro del villano Marchion Ro, luciendo una túnica verde y uñas afiladas; y Dass Leffbruk, vistiendo mucho equipo para la prospección espacial.

    Star Wars: The High Republic: Edge of Balance: Precedent de Viz llega el 23 de mayo, y estas páginas recién reveladas presentan a un Marchion Ro amenazante.

    Star Wars: Timelines , el próximo tomo de DK Publishing, llega el 25 de abril, y ahora tenemos nuestro primer adelanto del contenido de High Republic incluido. El libro hará una crónica de la historia de la era, desde la era de la exploración hasta la destrucción del Starlight Beacon.

    Estos diferenciales recientemente revelados de Star Wars: Chronicles of the Jedi de Cole Horton muestran cómo ha escrito el libro para estar en el mundo, así como el nuevo arte de Elzar Mann y Burryaga.

    En esta vista previa de Marvel’s Star Wars: The High Republic #7, disponible el 29 de marzo, vemos peregrinos indignados por el Heraldo del Camino de la Mano Abierta. Mientras se rebelan en las calles de Jedha, los Jedi Vildar y Matty se mantienen firmes y defienden a los indefensos en el único lugar seguro que pueden encontrar: un bar llamado Enlightenment.

    Finalmente, echamos un vistazo al interior de Star Wars: The High Republic: The Blade #4 de Marvel, que se lanzará el 29 de marzo. asedio al palacio real en Gansevor. Pero derrotar probabilidades imposibles es lo que mejor hacen estos dos Jedi.

    Enlace original en StarWars.com

  • El Camino de la Mano Abierta en el extracto exclusivo de la novela Star Wars The High Republic: Path of Deceit

    El Camino de la Mano Abierta en el extracto exclusivo de la novela Star Wars The High Republic: Path of Deceit

    Traducción por Alex Randir.

    ¡SPOILERS DE LA FASE 1 A CONTINUACIÓN!

    Al comienzo de 2021 se encendió una chispa en el mundo editorial de Star Wars cuando llegó la primera oleada de novelas ambientadas en la época de la Alta República, donde los Jedi estaban en su punto más álgido. Pero esa fuerza se hizo pedazos al enfrentarse a los fieros anarquistas Nihil, encabezados por Marchion Ro, quien no sólo quería desmantelar a los Jedi, sino a toda la República Galáctica, que los veía como invasores del vastamente poco colonizado Borde Exterior.

    A medida que la oleada final de la Fase I de La Alta República llegó a su fin esta primavera, la iniciativa multimedia cambió de tercio, desplazándose 150 años antes de los eventos que vieron la destrucción del Faro Starlight. Collider se complace en compartir para nosotros en exclusiva el capítulo 4 de la novela para jóvenes adultos Path of Deceit, de Justina Ireland y Tessa Gratton, antes de su lanzamiento el día 4 de Octubre… y nosotros hacemos lo propio traduciendo este fragmento.

    En Path of Deceit la Caballero Jedi Zallah Macri y su Padawan, Kevmo Zink, viajan al planeta fronterizo Dalna para investigar el robo de la preciada Vara de las Estaciones, perteneciente a la Reina de Hynestia. Es en Dalna donde Kevmo conoce a Marda Ro, una devota seguidora de El Camino de la Mano Abierta, un grupo que cree que «la Fuerza es libre» sin que los Jedi puedan interferir con la energía mística que nos rodea y nos une.

    A pesar de que sus creencias están en desacuerdo, Kevmo y Marda se atraen mutuamente, pero su intrigante conexión no es lo único alarmante que sucede en Dalna. La Madre, una ex refugiada acogida por El Camino de la Mano Abierta, se ha convertido en su líder gracias al poder de sus visiones y de los pequeños milagros que parecen fluir a través de ella. Pero su liderazgo se pone en duda cuando se comienza a centrar en comprar caros artefactos de la Fuerza mientras sus seguidores luchan por sobrevivir.

    A medida que los Jedi intentan obtener el artefacto robado de la Reina, Los Niños (los jóvenes acólitos que efectúan los robos de artefactos para La Madre) se ven envueltos en un plan siniestro después de que la prima de Marda, Yana, revele sus intenciones de abandonar El Camino, algo que La Madre no tiene intención de permitir.

    En este extracto exclusivo, Kevmo conoce a Marda y se siente atraído por ella desde su primera interacción. Este pequeño y dulce pasaje prepara el escenario para una novela plagada de intriga, drama, y de una narración convincente, que mantendrá a los lectores enganchados hasta sus últimas páginas.

    Conozcamos a Kevmo y Marda:


    «Cuando el esquife rompió la atmósfera de Dalna, Kevmo Zink no pudo permanecer quieto. Su talón izquierdo bailaba ligeramente contra la cubierta de metal como única forma de liberar su energía. El resto de su cuerpo se centró en guiar los controles mientras pilotaba hacia la baliza de acoplamiento en Ferdan.


    Kevmo aún no podía ver la ciudad, y rozó los picos de tres volcanes hacia ese bosque púrpura y verde que había bajo sus pies. Quería detenerse y girar la nave para dar un alegre paseo alrededor del borde norte del supercontinente mientras ardían los soles rojos. Los esquifes hacían giros perfectos para separarse, y el cielo era perfecto. Pero estaban de caza, y Kevmo sabía por experiencia que el argumento de que las acrobacias le ayudaban genuinamente a concentrarse y con su relación con la Fuerza no comulgaban con su Maestro. Y… probablemente era lo mejor.

    «Kevmo», solía decir la Jedi Soikan con su voz más agradable.

    Detuvo su pierna y sonrió para disculparse sin mirarla. Tomando un profundo respiro, Kevmo contuvo sus pensamientos y calmó las hebras de su conciencia, que constantemente estaba en alerta. Revisó los rodamientos del esquife y accionó el interruptor de comunicación, indicando su aproximación a la baliza. En el Borde Exterior los espaciopuertos más pequeños a menudo no estaban supervisados, y Ferdan no era una excepción, teniendo sólo un droide que administraba la baliza. No tenía absolutamente ningún sentido que la Vara Hynestia de las Estaciones hubiera sido llevada de contrabando a Dalna. Sin embargo, ahí estaban.

    La Reina de Hynestia estaba furiosa por el robo de su Vara y exigió la ayuda de los Jedi, pero los culpables no habían dejado nada atrás. Habían entrado y salido con sorprendente facilidad, dada la seguridad del Palacio. El robo había tenido lugar durante una época en la que muchos grupos distintos de personas visitaban la ciudad capital, más de lo habitual gracias a una festividad local. Kevmo y Zallah habían examinado las pruebas de inmigración durante horas en busca de posibles pistas, y la mejor que habían encontrado era que un grupo misionero de Dalna se había registrado en la autoridad espacioportuaria durante dos días, además de un rumor de que había un comprador especialmente interesado en artefactos relacionados con la Fuerza en Dalna. El planeta no había sido una prioridad para los Jedi porque nadie había resultado herido, y hasta entonces no había habido robos obvios, por lo que sabían. Todos tenían derecho a la Fuerza, siempre y cuando los artefactos fueran adquiridos de forma legal y segura.


    Esta parte de Dalna parecía, desde lo alto, un fértil paraíso agrocultural para Kevmo. Volcanes nevados rodeaban el valle del río. Altos árboles de color púrpura y rojo verdoso que se extendían bordeando el río, derramándose en una pradera ondulada que brillaba gracias a los amplios depósitos de ópalo como charcos arcoiris. La ciudad de Ferdan no se parecía mucho, pero Kevmo apostó a que tenían fruta y productos horneados realmente deliciosos.

    El droide que gestionaba la baliza del espaciopuerto los reconoció, y Kevmo impulsó el esquife hacia su descenso final.

    Fue un descenso simple, y en el momento en que el tren de aterrizaje hizo contacto con el suelo, Zallah desabrochó su arnés de seguridad y abandonó la cabina. Kevmo activó los procedimientos de cierre del esquife y se unió a ella, tomando sus enseres. Se quedarían en Ferdan, porque a pesar de que Kevmo y Zallah no estaban asignados actualmente a un equipo de Pioneros de la República, parte de su misión incluía ese tipo de trabajo: presentarse ante los nativos para aprender todo lo posible sobre sus necesidades y opiniones, explorar ubicaciones potenciales para futuros puestos para los templos, y buscar niños sensibles a la Fuerza.

    La mayoría de los planetas que habían visitado tenían su propia población indígena inteligente, pero nada comparable a los evolucionados habitantes de Dalna, y el planeta había sido colonizado una y otra vez de forma notablemente desordenada… probablemente debido al inestable cinturón de súper volcanes que básicamente rodeaban todo el planeta.


    Sin embargo habían estado en silencio durante más de un siglo, y Ferdan era el corazón de uno de varios centros agrarios, así como de un aparente puesto avanzado de contrabandistas de mercado abierto. Justo en medio de una enorme caldera subterránea.

    En su litera, Kevmo introdujo su capa en su mochila y ató sus pesadas trenzas negras a un palo en la nuca, con cuidado de dejar libre la pequeña trenza de Padawan, y que cayese hacia adelante sobre su hombro. Luego tiró de ella, un recordatorio de su viejo hábito, cuando la había tenido por primera vez, porque la presencia de esa trenza específica le reconfortaba, le recordaba dónde pertenecía – igual que los brillantes tatuajes de clan dorados en forma de líneas que surcaban sus mejillas doradas.

    Entonces Kevmo se sonrió a sí mismo, emocionado, y se apresuró a unirse a Zallah donde le esperaba con sus manos entrelazadas calmadamente a su espalda. No le miró, pero cuando salió tras ella, vibrando de anticipación, hubo una diminuta impresión en la esquina de sus labios azules como el hielo. Una que él había aprendido a leer como una micro expresión de diversión.

    Ella ladeó la cabeza inquisitivamente, y él asintió: estaba listo. Se estiró para darle un golpecito a la palanca que abría el esquife.

    Llamar espaciopuerto a esa franja de tierra rosada donde Kevmo había hecho aterrizar el esquife resultó ser extremadamente generoso. Kevmo rió ligeramente cuando el barro se aplastó al extenderse la rampa de embarque. Pero el aire olía bien, como a lluvia y a flores astringentes tras el escape de la nave. Se centró lo más rápidamente posible y siguió a Zallah por la rampa.


    La ciudad se esparcía con edificios pequeños de una o dos plantas de piedra rosa y madera pálida nudosa que, claramente, había sido extraída de un río. Al igual que muchos asentamientos fronterizos, era una combinación de construcción local y viviendras preempaquetadas. Para Kevmo estaba lleno de potencial. La gente de allí no tenía muchas cosas, pero hacían uso de todas sus ventajas.

    Se detuvieron en la oficina portuaria, y Kevmo rellenó el registro obligatorio de aparcamiento de su esquife, luego pagó las tasas junto a un pequeño extra. No podía evitarlo. Sólo había otras dos naves en el puerto, una transportista de carga y un crucero de recreo deteriorado, obviamente reutilizado. Ferdan necesitaba los créditos.

    Mientras se dirigían a la ciudad, Kevmo asimiló todo lo que pudo mientras Zallah se desplazaba a su lado. Las calles estaban llenas de gente de toda la galaxia. Kevmo reconoció muchas especies: Mon Calamari, humanos, Chagrianos, una familia de Grans, e incluso un Wookiee que estaba muy lejos de casa, pero había varias personas que le resultaban totalmente extrañas. Todos tenían el aspecto cansado de los refugiados y los agricultores rústicos, y prestaban poca atención a Kevmo y Zallah, a pesar de sus túnicas Jedi y los sables de luz que colgaban de sus cinturones. Zallah atrajo algunas miradas por su elegancia y comportamiento frío, pero Kevmo se mantuvo bajo los radares de la gente. Allí eran tan amenazadores como cualquier cara nueva. A Kev le gustaba: cuanto más se acercaba uno a Coruscant, más opiniones tenían todos sobre los Jedi. Y esas opiniones, fueran buenas o malas, se interponían en su trabajo.


    Zallah hizo una pausa en una amplia encrucijada. Su mirada la llevó a la taberna del otro lado del camino y al holo parpadeante que se proyectaba desde los aleros del primer piso, afirmando que había habitaciones en alquiler. Kevmo asintió.

    «Alquilaré habitaciones y buscaré información en el bar», dijo su maestra. «Tú ve a ese mercado en busca de suministros y haz lo que mejor se te da.»

    Kevmo asintió y le entregó su mochila. A lo que ella se refería era a hacer amigos con todos los que se cruzasen en su camino. Para la puesta de sol, habría comenzado a tejer una nueva red de rumores en Ferdan.

    Zallah lo estudió durante un momento y luego le comentó: «Recuerda la diferencia entre creer en tus sentimientos y expresarlos de manera entusiasta.»

    Una risa burbujeó en su pecho, pero logró ahogarla y sólo responder con una sonrisa. La piel azul y blanca alrededor de los ojos de Zallah se tensó en una versión de entornar los ojos.

    Con una pequeña y alegre reverencia, Kevmo volvió sobre sus pasos y salió en dirección contraria a la taberna, hacia el atareado mercado.

    El sol de la tarde centelleaba sobre el metal oscuro de los puestos que bordeaban la calle del mercado mientras los vendedores gritaban en varios idiomas, pero principalmente en básico. Kevmo dejó atrás frutas de color rojo rubí y verduras de hojas naranjas, nueces confitadas, gallinas de hierba ya atadas y colgadas por sus patas. Charló con un viejo Rodiano que atendía una cabina de protectores solares personales, y lo encantó para que le describiera un mapa de los barrios de la ciudad. Una familia de humanos, todos cubiertos de pecas, que vendían purificadores de agua y frascos de verduras en escabeche elaboradas en la población local, incluido el campamento más nuevo de refugiados de Eiram y E’ronoh, y los cultistas cercanos llamados «El Camino de la Mano Abierta». Esos eran los que habían estado en Hynestia Prime, pero Kevmo trató de ocultar su profundo interés en ese objetivo. El mercado estaba repleto de gente de toda la galaxia chocando con él, gritando, riendo, regateando… y Kevmo lo respiró todo.


    Quería detenerse en mitad del mercado, rodeado por todo ese caos y vida, y simplemente ponerse a meditar. La Fuerza se arremolinaba a su alrededor: Kevmo estaba bastante seguro de que podía vibrar con ella si cerraba los ojos y la liberaba. La Fuerza era tan brillante, al igual que los soles que brillaban sobre sus cabezas, y era ruidosa, llena de luz y vida.

    Kevmo tuvo que hacer una pausa a la sombra de un puesto de zumo para recordarse a sí mismo que debía centrarse. Él era un ser, parte de la Fuerza viviente, pero individual. Eran esos límites los que necesitaba mantener, lo que lo separaba de los demás, del suelo, el cielo y las estrellas. Necesitaba bloquear el glorioso flechazo de la vida a su alrededor, y necesitaba comprarse a sí mismo y a Zallah algo de cena.

    Buscó la Fuerza, dio la bienvenida a su cálido flujo, permitiéndose sentir cómo pulsaba en su corazón, y luego, justo cuando lo inundó, cuidadosamente, a propósito, redujo sus conexiones. La Fuerza se atenuó, estrellas distantes en lugar del sol abrasador, y Kevmo sonrió.

    Se secó el sudor de la frente, movió sus trenzas hacia atrás, sobre su hombro y abrió los ojos.

    Lo primero que vio fue a una hermosa niña con túnicas lisas y sin teñir, rodeada de niños y flores. Su cabello negro era elegante y se retorcía en un nudo por su cuello gris oscuro, que estaba adornado con pequeñas flores blancas y amarillas. Tres ondas azules marcaban su frente, recordándole los tatuajes de su familia. Ella sonrió dulcemente mientras daba la vuelta a uno de los niños, indicándole que ofreciera un pequeño ramo de esas mismas flores a un transeúnte. Mientras Kevmo lo miraba fijamente, la chica de repente lo observó: sus ojos eran sólidamente negros, tan negros como el espacio, y por un momento pudo jurar que vio estrellas brillar en ellos.


    Kevmo ni siquiera trató de evitar dirigirse hacia ella.

    Ella estaba entre un grupo de jóvenes: una Rodiana, un Mikkian, dos adorables Klatooinianos, tres humanos, un Gran y un pequeño Mon Calamari que estaba literalmente rebotando en su sitio. Ocupaban una de las mesas oxidadas en ese extremo del mercado, disponibles para que cualquiera las usara, vendiendo, no, regalando flores. Las rosas blancas del río flotaban en cuencos llenos de agua, y ramos de flores de los prados, starium naranjas marchitos y plumas aleatorias estaban dispersos por la mesa. Tenían una pequeña pancarta con palabras en Aurebesh pintadas en azul vivo: El Camino de la Mano Abierta. Libertad, armonía, claridad.

    Oh. Él había ido directamente hacia ellos.

    Kevmo se detuvo al alcance de la mesa y le sonrió a la niña. «Hola».

    Sus pestañas revolotearon mientras miraba hacia otro lado. «Hola». Sus ojos volvieron a encontrarse, como si no pudieran hacer nada más que observarse.

    En la lengua de Kevmo se empezaron a gestar unas palabras de presentación mientras la estudiaba, sintiéndose aún más cálido que antes. Sus labios se separaron, pero de ellos no brotó ninguna de sus habituales conversaciones fáciles. Él quería…

    De repente, la niña se lanzó hacia delante para agarrar la muñeca de la pequeña Rodiana, que a su vez estaba intentando alcanzar el sable de luz de Kevmo. «Hallisara», dijo la niña con un poco de pánico mientras le apartaba la mano a la Rodiana.


    Kevmo inclinó su cuerpo hacia atrás, dejando escapar una ligera risa. «Hallisara, ¿verdad?» Se agachó. «Esto no es un juguete, pero mira». Desabrochando el sable de luz, lo sostuvo cuidadosamente en ambas manos. «Puedes tocarlo aquí, a lo largo del agarre, con suavidad».

    Las antenas turquesas de la pequeña Rodiana se crisparon, y extendió la mano para colocar un dedo terminado en ventosa exactamente donde Kevmo había indicado. Sus grandes ojos negros se abrieron aún más, y dijo: «Oh», muy reverentemente. Kevmo pensó que los Rodianos veían un espectro de luz diferente al de los Pantoranos, pero no estaba seguro de cuál. Para él, su sable de luz era precioso, chapado en oro rojo y una aleación que reflejaba el sol como un espejo, pero tal vez la niña vio algo totalmente diferente.

    «¿Qué es?», Preguntó la chica a cargo de todos los jóvenes.

    «Un sable de luz». Kevmo la miró. «Un arma».

    Su bonita boca se curvó hacia abajo. Sus profundos ojos negros eran increíbles, incluso cuando estaba preocupada. Kevmo podía ver todavía la luz en ellos, y trazas de una sombra gris más oscura que iba hacia sus orejas, ligeramente festoneadas. No tenía ni idea de quién era su gente. Era completamente nueva para él. Y él no quería creer que ella era una ladrona. Se puso de pie, sosteniendo la mirada mientras devolvía su sable de luz a su cinturón. «Mi nombre es Kevmo Zink», dijo. «Acabo de aterrizar en Dalna».


    La niña parpadeó y pasó sus manos por su túnica lisa. «Soy Marda Ro, del Camino de la Mano Abierta. Estos son nuestros mayores Pequeños». Indicó a los nueve niños que la rodeaban. Uno de los humanos se escondió detrás del brazo de Marda, el Mikkian torció dos de sus zarcillos amarillos vivos de la cabeza, los dos hermanos Klatooinianos sacaron sus mandíbulas inferiores para mostrar sus grandes dientes romos, y el resto le sonrió.

    «¡Me gustan tus tatuajes!», gritó el Mon Calamari rebotando, haciendo parpadear sus ojos bulbosos uno tras el otro.

    Kevmo se rió. «Gracias, joven. Eran de mi familia biológica». Ya tenía los tatuajes cuando lo llevaron al Templo, y aunque honró el linaje de la poesía Pantorana, los Jedi eran su familia. Dirigió su mirada hacia las ondas azules de la frente de Marda.

    Ella acercó sus manos como para tocarlos, pero no lo hizo del todo. «Estos son para la Fuerza».

    Kevmo se sobresaltó. «¡La Fuerza! ¿El Camino de la Mano Abierta se trata de la Fuerza?» Eso explicaría por qué estaban involucrados en el robo de artefactos relacionados con la Fuerza. Si es que lo estaban.

    Marda asintió lentamente, tímida o vacilante ante tanto entusiasmo.

    Recordando el consejo de su Maestra, Kevmo se contuvo un poco. «Conozco la Fuerza», dijo suavemente.


    Justo en ese momento, el más pequeño de los niños humanos chilló cuando un planeador de miel azul brillante saltó desde su hombro, donde debía haber estado escondido bajo su maraña de cabello rojo. El planeador extendió sus membranas alares y se deslizó por el aire para aterrizar en la cúpula de la cabeza del Mon Calamari. El niño se rió mientras la cara del niño humano al que el animal había abandonado se arrugaba con dolor, y el Mon Calamari dijo: «¡Debe ser mi turno, Simi!»

    El viejo Klatooiniano ladró: «¡Un regalo que se da gratis, Simi!»

    Silenciando a los niños burlones, Marda tiró suavemente de los rizos enredados de Simi para calmar al humano que lloraba. Ella deslizó a Kevmo una mirada de disculpa. Él quiso frotar su nudillo a lo largo de la parte alta de su pómulo.

    Kevmo miró abruptamente hacia otro lado, un poco sorprendido de sí mismo. Se suponía que no debía estar pensando tales cosas.

    Se reunió recordando lo cuidadoso que necesitaba ser con sus apegos, y lo susceptible que era a la fantasía y el entusiasmo. Necesitaría pasar más tiempo meditando esta noche y tal vez desgastarse por completo practicando las formas de lucha con el sable de luz. Aún así, a pesar de que todo esto era lo más importante en su mente, Kevmo se arriesgó a mirar hacia atrás.

    Marda esperó pacientemente, sin vergüenza, a ser sorprendida mirándolo mientras se componía. El tirón de su mirada se mantuvo fuerte como un rayo tractor. Kevmo logró ofrecerle una sonrisa torcida.


    Mientras se la devolvía, Marda sacó una de las rosas del río de un cubo. Goteó contra la mesa de metal cuando se la ofreció a Simi. «¿Le harás este regalo a nuestro nuevo amigo?»

    Kevmo esperó pacientemente a que el niño humano se terminase de arrastrar por debajo de la mesa y saliera a la calle a su lado, con la rosa acunada en sus palmas huecas. Kevmo se agachó de nuevo.

    «Un regalo que se da gratis», dijo Simi casi demasiado suavemente para ser escuchado en el caótico mercado.

    Kevmo alcanzó con la Fuerza para levantar la rosa de las manos de Simi y la hizo flotar durante el breve lapso entre ellos, hasta que pudo atraparla con la punta de su primer dedo.

    Esperando risas o tal vez incluso algunos aplausos encantados, Kevmo frunció el ceño ante el repentino silencio dramático. Se volvió para ver a todos los niños boquiabiertos, y a la hermosa Marda mirándolo con horror abyecto.

    «¡Para!», sollozó ella, y Kevmo estaba tan sorprendido que la rosa de río voló de su dedo y cayó al suelo.»


    La novela The High Republic: Path of Deceit se publicará en próximo 4 de octubre en los Estados Unidos.

    Fuente: Collider.

  • Conoce a «La Madre» en el extracto exclusivo de Star Wars The High Republic: Path of Deceit

    Conoce a «La Madre» en el extracto exclusivo de Star Wars The High Republic: Path of Deceit

    Por Mariana Paola Gutiérrez Escatena

    La muy esperada segunda fase de «La Alta República» llega el 4 de octubre, con Path of Deceit, de Justina Ireland y Tessa Gratton. Como bien destacan en starwars.com «se remonta 150 años antes de los acontecimientos de la Fase I, y presenta a dos nuevos Caballeros Jedi: Zallah Macri y su padawan, Kevmo Zink, que se dirigen a un mundo del Borde Exterior, Dalna, para investigar al grupo misionero llamado la Senda de la Mano Abierta. Los miembros de la Senda creen que la Fuerza no es propiedad de nadie, y que no debe ser manejada a la manera de la Orden Jedi.»

    En la revelación exclusiva de StarWars.com del prólogo de Path of Deceit, un cazador de tesoros llega a Dalna para reunirse con «la Madre», líder de la Senda de la Mano Abierta, que busca objetos relacionados con la Fuerza…


    Radicaz Dobbs, conocido como Sunshine por sus amigos y mucho peor por sus enemigos, aterrizó con su decrépito yate de recreo en el patio de atraque de Dalna, un planeta de la nada en un lugar apartado del espacio. La frontera estaba llena de penurias y escasez, pero Sunshine nunca había visto un patio de atraque tan terrible. La zona era poco más que un agujero de barro, y el jefe del muelle no se había molestado en darle las coordenadas, sino que murmuró a través de los estáticos comunicadores algo que sonaba como «Aterriza en cualquier sitio» mientras Sunshine salía de la atmósfera superior. «En cualquier lugar» era una gran zona abierta que parecía la consecuencia de la migración de una manada de bantha. Mientras Sunshine bajaba su nave, el Scupper, se preguntó cómo podía haber un coleccionista de raros artefactos relacionados con la Fuerza en un puesto de avanzada tan miserable. Pero no pensó demasiado en ello. Los créditos eran créditos, no importaba de dónde vinieran.

    La nave aterrizó sin incidentes y, gracias a su aspecto decrépito, no llamaría mucho la atención, ni siquiera en la excusa más lamentable de astillero que Sunshine había visto jamás. Y si el capitán del muelle hiciera una inspección al azar, no encontraría nada raro. El interior del Scupper no era más impresionante que el exterior. La cubierta era vieja, estaba rayada, y había un olor peculiar que nunca salía, sin importar cuántas veces Sunshine hiciera que su droide de mantenimiento, DZ-23, fregara las paredes. Pero el mal estado escondía potentes motores subluz, varias cajas fuertes codificadas, un banco de datos y un ordenador de navegación de última generación. A Sunshine le gustaba ir por delante de la competencia, independientemente del papel que desempeñará.

    Una vez que Sunshine hubo desembarcado la nave y guardado algunos de los artefactos más raros destinados a mejores compradores, empaquetó el resto de los objetos y los envolvió cuidadosamente antes de colocarlos en una mochila. No se llevaría todo el botín de una vez, sino sólo unos pocos objetos a la vez. Puede que sea bastante novato en la venta de objetos, ya que es una de las muchas cosas que hace para salir adelante, pero aprende rápido. Era una galaxia rathtareat-rathtar, y Sunshine estaba decidido a quedarse fuera del menú.

    Estaba a punto de partir cuando se oyó un repentino golpeteo en el exterior de su nave. Sunshine tecleó el código y la rampa de embarque bajó, las patas estabilizadoras del extremo se asentaron con un sonido de aplastamiento que hizo que Sunshine se estremeciera. Cuando se asomó para ver quién había estado martillando el costado de su nave, vio a un enorme nautolano vestido con extrañas túnicas azules y grises, con pintura azul embadurnada en la frente, decorando sus manos y brazos desnudos. Pero eso no era lo más llamativo del hombre: los tentáculos de su cabeza habían sido arrancados, dejando atrás muñones romos y antinaturales. Era un recordatorio brutal de que, a pesar de la amable sonrisa del hombre, la galaxia, y sus ciudadanos, podían ser muy, muy violentos.

    «Usted debe ser Sunshine», dijo el nautolano, levantando las palmas de las manos hacia el cielo e inclinándose. «Estoy encantado de conocerte. Puedes llamarme el Heraldo».

    Sunshine sintió un profundo malestar. «¿Cómo sabe quién soy?»

    Una sonrisa se dibujó brevemente en los labios del hombre antes de desaparecer, y cuando se enderezó, sus grandes ojos negros y líquidos no contenían ni una pizca de astucia. «La Madre me pidió que me reuniera con usted aquí. No le gusta Ferdan y evita la ciudad en la medida de lo posible. Estar rodeada de tantos seres vivos a veces puede afectar a su capacidad de comunicarse con la Fuerza. Si me sigues».

    Sunshine no quería seguir al nautolano, pero la mujer con la que había intercambiado mensajes le había prometido un buen sueldo si era capaz de proporcionarle artefactos interesantes. Así que Sunshine, que tenía una factura muy grande que debía pagar al cártel de Hutt por algunas deudas de juego, se tocó la cintura para asegurarse de que su blaster seguía allí antes de seguir al Heraldo.

    «Nuestro complejo no está lejos», dijo el Heraldo, guiando el camino hacia una carretera algo menos embarrada que salía del pequeño asentamiento.

    «¿Nos vamos de Ferdan?» preguntó Sunshine.

    «Sí. El recinto de nuestra gente está fuera de la ciudad».

    «¿Esto es lo que pasa por una ciudad aquí?» dijo Sunshine, mirando a la gente que los veía pasar. En su mayor parte, a los residentes no parecía importarles su paso, pero había algunos que se detenían y hacían un signo que Sunshine reconocía de las mesas de rykestra como destinado a alejar la mala suerte. Levantó su mochila y miró al Heraldo.

    «Sí. Dalna es pacífica y poco poblada. Por eso nosotros, la Senda de la Mano Abierta, elegimos este lugar como nuestro hogar. Hay muy pocas distracciones. Sin embargo, querrás darte prisa. Es la temporada de lluvias, y en esta época del año es probable que te empapes si te entretienes fuera demasiado tiempo».

    Sunshine trató de caminar más rápido, pero era bajito y corpulento, el nautolano era alto y de constitución fornida. Para cuando los primeros edificios de la Senda estaban a la vista, ya resoplaba, y a pesar de que el Heraldo se ofreció varias veces a coger su mochila, Sunshine seguía agarrándola con fuerza. Había algo en ese extraño hombre y en las extrañas reacciones de la gente de Ferdan que había puesto a Sunshine de los nervios.

    Cuando Sunshine y su guía doblaron una suave curva en el camino fangoso, les esperaba un nudo de gente, todos ellos con vestimentas similares a las del Heraldo. Sunshine se dio cuenta de que había un patrón en su vestimenta, ya que algunos llevaban más azul que gris y los miembros más antiguos tenían más adornos, incluyendo collares de cuentas extrañas y pintura facial de color azul intenso. La única humana del grupo, una mujer de piel morena con suaves rizos y ojos brillantes, vestía de plata, y el corte de su túnica era notablemente mejor que el de los demás. Su sonrisa era tranquila y acogedora.

    «Sunshine Dobbs, la Fuerza te da la bienvenida libremente», dijo, haciendo una versión abreviada de la reverencia del Heraldo: manos abiertas, palmas hacia el cielo. No dobló la cintura ni cerró los ojos. Se limitó a inclinar la cabeza hacia Sunshine, con los ojos clavados en los suyos.

    Sunshine parpadeó, olvidándose de sí mismo por un momento. Su desconfianza se disipó. «Ah, tú debes ser la Madre».

    «Por favor. Llámame Elecia. La Madre es un título, no el nombre que llevo». Ella esbozó una sonrisa, y una sensación de calidez comenzó a extenderse a través de Sunshine, como cuando había bebido demasiado. «Estos son algunos de nuestros ancianos. Me ayudan a tomar decisiones difíciles».

    «Ah, aquí no hay que tomar decisiones difíciles», dijo Sunshine, percibiendo una oportunidad. Levantó su mochila y sonrió. «Cada artefacto que tengo es una delicia para la vista, y resuena con la Fuerza de todas las formas imaginables».

    La sonrisa de Elecia se amplió. «Oh, eso espero. Ven, debes estar agotado después de un viaje tan largo. Tenemos algunos refrescos en nuestro salón principal».

    Se abrieron paso por el recinto, y Sunshine sólo se fijó vagamente en los niños que jugaban en la hierba, todos ellos copias más pequeñas de los adultos: túnicas de color azul y gris, pintura azul en la cara. Había niños mayores tumbados, niños y niñas que hablaban entre sí, y un grupo de niños más pequeños jugaba a un complicado juego de mantener en alto un pequeño saco dentro de un círculo sin usar las manos. Parecería muy normal si no fuera por la extraña ropa y la pintura de la cara. Pero a pesar de la novedad de todo ello, Sunshine encontró que su mirada volvía una y otra vez a la Madre. Tanto es así que una de las Ancianas, una anciana Twi’lek con un lekku marchito, se dio cuenta y le sonrió.

    «Es hermosa, ¿verdad?», dijo.

    «Eh, yo, sí. Sí, lo es».

    «Es porque la Fuerza brilla a través de ella», dijo la mujer. «Ella habla por ella, y a cambio la Fuerza la bendice con aplomo y belleza».

    Sunshine frunció el ceño. «¿Es una Jedi?», preguntó. No le gustaban mucho los Jedi y sus trucos mentales. La anciana siseó y retrocedió. «¡No! La Madre es una profeta. Ella entiende que la Fuerza debe ser libre, no usada como un arma».

    «Aquí estamos», dijo Elecia, volviéndose por encima del hombro para sonreír a Sunshine. «Ancianos, os pediría que os unierais a nosotros, pero deberíais ocuparse de vuestra meditación. El Heraldo os informará de lo que se decida después, si os parece bien».

    Uno a uno, los ancianos asintieron y se separaron del grupo, caminando hacia la entrada de una caverna. Elecia se volvió hacia él.

    «Espero que no te importe. Pensé que sería bueno tener algo de privacidad».

    «Oh, um, sí», dijo él, sin palabras. Había algo bastante embriagador en la mujer, tanto que le resultaba difícil retener un pensamiento en su cabeza. Quizá fuera el planeta. El aire olía dulce y fresco, y las flores inclinaban sus cabezas con la brisa. Era un entorno idílico, como mínimo, y a Sunshine le pareció que su atención se desviaba. Quería quedarse aquí, en este precioso lugar con esta encantadora mujer. La sola idea de marcharse le parecía imposible.

    Pero entonces la Madre le tocó el dorso de la mano, y la extraña sensación desapareció, estallando como una burbuja reventada. «Sr. Dobbs, ¿está usted bien?»

    «Sunshine, señorita Elecia», dijo con una sonrisa incierta.

    «Lo siento, no fui yo mismo por un momento».

    «Enfermedad del sol», dijo el Heraldo con un asentimiento definitivo. «Sucede a veces. Los soles duales de Dalna pueden ser un poco fuertes para aquellos que no han vivido en una luz tan implacable».

    «Démonos prisa en entrar para tratar estos asuntos», dijo la Madre. «Hay algunos refrescos que deberían ayudarte a sentirte mejor».


    Fuente original: starwars.com

  • Avance de la Fase II de Star Wars The High Republic

    Avance de la Fase II de Star Wars The High Republic

    Por Gorka Salgado

    Se acaba de estrenar un nuevo episodio de Star Wars: The High Republic Show, y después de anunciar que los nuevos autores Zoraida Córdova, Tessa Gratton, Lydia Kang y George Mann se unirán al equipo luminoso (Daniel José Older, Claudia Gray, Justina Ireland, Cavan Scott y Charles Soule) en la entrega de febrero, hoy pudimos ver por primera vez la portada de uno de los libros y a un nuevo personaje del próximo conjunto de libros y cómics.

    La portada de la próxima novela para adultos jóvenes Star Wars: The High Republic: Path of Deceit, escrita por Gratton e Ireland, presenta una Jedi Pantorano, un personaje conocido solo como la Madre, y un nuevo personaje Evereni, Marda Ro, para una historia que nos devuelve al planeta Dalna para conocer a un nuevo grupo: El Camino de la Mano Abierta.

    El programa también nos dio nuestro primer vistazo al arte conceptual de la misteriosa Marda, que es de la misma especie que el antagonista de la Fase I, Marchion Ro. Pero Marda es el polo opuesto del tormentoso líder de los Nihil. Ella es tranquila, tranquila y serena, una presencia pacífica en esta era unos 150 años antes de los eventos de la Fase I.

    Enlace original en StarWars.com