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  • Inquisidora. El ascenso del filo rojo: descenso a los infiernos

    Inquisidora. El ascenso del filo rojo: descenso a los infiernos

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola, bibliotecarios! ¿No os ha pasado alguna vez, que leéis un libro poco conocido, os encanta, y necesitáis gritarlo a los cuatro vientos para que los demás lo descubran? Pues este sería uno de estos casos, así que vamos a hacer proselitismo de la causa para convenceros de que no os tenéis que perder este novelón.

    Antes de nada, os advertimos que esta reseña, aunque siga los mismos esquemas que empleamos habitualmente para desgranar las publicaciones que llegan a nuestras manos, será un poco diferente. «¿Por qué?», os preguntaréis; porque esta historia lo es. No entraremos en todos los detalles, ni en todas las conexiones o personajes relacionados con otras obras, porque la gracia está en ir descubriéndolos poco a poco, conforme avanza la lectura. Y es que este es, sin duda, uno de los logros de la historia, puesto que, desde que vemos el título y la portada, ya intuimos cómo va a acabar… Pero esto último no es lo importante, sino el cómo llegamos ahí. Puede sonar a tópico, especialmente como excusa para con aquellas obras que no tuvieron un final acorde a las expectativas, pero si le dais una oportunidad a este libro, comprobaréis que no es el caso, que el viaje es incluso más importante que el destino.

    Portada de la edición española

    Delilah S. Dawson

    Empezando con el protocolario repaso a la trayectoria del autor —autora, en este caso—, tenemos a Delilah S. Dawson, quien, como veremos, se ha prodigado bastante en el nuevo Canon. Pero más que sus obras, que son varias y diversas, queremos centrarnos en su habilidad para extraer petróleo de personajes secundarios y crear nuevos, hilando tramas con una atmósfera propia. El caso más paradigmático de esto, que, como veremos, también es trasladable al libro que tratamos, sería Phasma (2017), novela sobre la capitana homónima de la Primera Orden que nos presentaron —y ya— en las secuelas. Dawson fue capaz de crear el post apocalíptico planeta Parnassos (inspirado en Mad Max: Fury Road), en el que la fuerza de voluntad de los personajes, enfrentados a una supervivencia límite, los obliga a luchar contra el determinismo que los llevaría a morir miserablemente. Y, al mismo tiempo, la novela se contraponía con la historia de Cardenal (un soldado de la Primera Orden con armadura roja, de ahí el nombre) y Vi Moradi (una agente de la Resistencia), personajes con varias capas que enriquecían la trama. De hecho, la misma Moradi regresaría en su siguiente novela, inédita en España, Galaxy’s Edge: Black Spire (2019), que, además, incluía —en la edición anglosajona de bolsillo, eso sí— el relato Black Spire: Return to a Shattered Planet (2020), con el mismo personaje como protagonista.

    Chuck Wendig y Delilah S. Dawson

    Siguiendo con su obra breve, tenemos su debut en la saga, The Perfect Weapon (2015) —publicada primero como eBook y luego en, cómo no, la edición bolsillo anglosajona de la novelización de Episodio VII: El despertar de la Fuerza—, sobre las aventuras de Bazine Netal, personaje que aparecía brevemente en la mencionada película. Después, Scorched (2016), otro relato —publicado, en este caso, en la Star Wars Insider #165— protagonizado por Greer Sonnel, piloto y asistente personal de Leia en la novela Linaje, de Claudia Gray. Como decíamos, y tal y como estáis viendo en estas breves pinceladas, Dawson es capaz de desarrollar personajes ajenos y crearles todo un trasfondo. Para otras muestras de ello, sus tres participaciones en algunas de las antologías literarias por antonomasia de este Canon, y que viene a ser ya un clásico de los autores que solemos leer últimamente: The Secrets of Long Snoot, en From a Certain Point of View; She Will Keep Them Warm, en From a Certain Point of View: The Empire Strikes Back; y Worthless, publicado en Stories of Jedi and Sith. Planeta Cómic, ejem, a ver si nos animamos…

    No nos olvidamos tampoco de su lado comiquero, con Tales from Wild Space: The Best Pet, Rose Knows, Raiders of the Lost Gundark y The Right Wrong Turn, todas ellas historias aparecidas en varios números —#5, #6, #18 y #25, para ser exactos— de la serie de corte juvenil Star Wars Adventures (2017) de IDW, además del one-shot Star Wars: Forces of Destiny—Rose & Paige (2018) de la misma editorial, y The Skywalker Saga, un libro ilustrado que repasa toda la saga desde el punto de vista del Canon. Por supuesto, ninguna editada en nuestro país… Ejem de nuevo, Planeta Cómic.

    Ya fuera de Star Wars, la carrera de esta escritora norteamericana es también muy prolífica, destacando su presencia en obras que responden desde a géneros como la fantasía y la ciencia ficción —en los subgéneros de Steampunk y Weird West (historias del oeste mezcladas con un toque fantástico), para mayor detalle—, hasta otros como juvenil y erótica, además de en varios cómics, entre ellos, algunos números de las series Spider-Man y Hellboy respectivamente, e incluso historietas de otras franquicias, como Firefly, Hora de aventuras, Expediente X y Rick y Morty. Por si esto no fuera poco, el dato loco del mes: además de haber coescrito algún libro con Chuck Wendig (el autor de la trilogía galáctica de Consecuencias), también lo ha hecho con, señoras y señores, ¡Kevin Hearne! Si al leer su nombre un escalofrio ha recorrido vuestra espalda, es normal, no os preocupéis, ya que es la mastermind que nos trajo Heredero de los Jedi; sí, la famosa novela de Luke y los fideos.

    Ediciones

    Antes de sondear la trama, no queremos olvidarnos de los datos editoriales. La novela, cuyo título original es Inquisitor: Rise of the Red Blade, fue publicada en el mercado anglosajón, por primera vez, el 18 de julio de 2023, en formato tapa dura y eBook, por parte de Random House Worlds, el nuevo sello editorial creado expresamente desde Random House en ese mismo año para publicar todo lo relacionado con la saga, dejando así a Del Rey para otros menesteres, que no a su equipo ‘starwasero’ de toda la vida, ahora trasladado a la nueva firma. El arte de portada es de Anthony Jones, siendo esta, de momento, su única participación en la franquicia. En España ha sido publicada por Planeta Cómic en junio de este 2024, con la misma portada y con traducción de Albert Agut Iglesias, aunque no sin cierta discusión, por parte de los fans, sobre el por qué, para esta ocasión, usar la palabra «filo», en vez de «espada» u «hoja», u otro símil de arma blanca más habitual, para trasladar al castellano la inglesa «blade», cuando, por ejemplo, el cómic The High Republic: The Blade pasó a llevar, aquí, La espada en su sobretítulo… Es imposible negar que lo de «Filo Rojo» sonaba, a priori, más a organización per se que a metáfora. Finalizando, y como curiosidad, hay que añadir que, para la Comic-Con de San Diego de 2023, existió una edición exclusiva que se vendía en la caseta de Penguin Random House con firma de la autora y pin de regalo —un sable rojo de inquisidor—, que tenía una portada distinta.

    Edición especial a la venta en la Comic-Con de San Diego de 2023

    La historia

    «¿De qué va esta novela?», os preguntareis. Pues el arranque principal de la historia, a grandes rasgos, sucede justo al final de Episodio II: El ataque de los clones, con el desembarco de los Jedi en la arena de Geonosis para rescatar a Obi-Wan, Anakin y Padmé. Iskat Akaris, nuestra protagonista, es la padawan de la Maestra Sember Vey, quien fallecerá en la misión. De regreso al Templo Jedi de Coruscant, ahora huérfana de instructor, Iskat empezará a sentir la soledad más absoluta, ya que el Consejo sigue sin asignarle un nuevo mentor y, literalmente, pasa de ella, por no decirlo más suavemente. No sólo eso, sino que sus compañeros Padawan, destacando la figura de Charlin Plaka, siempre la han mirado con recelo, evitándola todo lo que pueden, siendo Tualon Yaluna —un twi’lek que le hace tilín— el único que parece hacerle más caso, así como el askajiano Klefan Opus, antiguo maestro de Sember, quien, por cierto, tenía más interés por los antiguos artefactos y fuentes escritas Jedi que en su aprendiz. Mientras espera por los pasillos del Templo a que algo cambie su vida, conocerá a Heezo, un seloniano anciano que trabaja como técnico de mantenimiento.

    Como el lector se habrá imaginado, la historia tiene su punto de partida en Las guerras clon, y estas marcarán el ir y venir (incluido el devenir) de todos los miembros de la Orden. Misiones, ausencias, fallecimientos… Poco a poco, el conflicto va destruyendo y corrompiendo a los que, en un principio, eran guardianes de la paz. A esto hay que añadir que Iskat no conoce su origen: esto incluye tanto su especie, como su planeta natal, así como que cuando intenta preguntar sobre ello, todos se, digamos, cierran en banda, pareciendo que quisieran ocultarle algo. ¿El qué? Pues es lo que intentará averiguar. «Y hasta aquí puedo leer», que decían en el programa Un, dos, tres… responda otra vez.

    Ilustración de Anthony Jones

    Una novela distinta

    ¿Por qué decimos entonces que esta novela es distinta? Los bibliotecarios más cinéfilos conocerán que en la película Dunkerque, su director, Christopher Nolan, añadió de fondo el sonido de un reloj que, paulatinamente, y conforme se acercaba el desenlace de la película, se iba acelerando. Tic, tac, tic, tac. En Inquisidora: El ascenso del filo rojo no tenemos algo tan evidente, pero sí podemos percibir cómo los engranajes dentro de los corazones de Iskat (así es, tiene dos) van moviéndose, poco a poco, con cada traba que la Orden Jedi le pone, con cada menosprecio que le hace un compañero, con cada mentira —dejémoslo en piadosa— que recibe por respuesta a sus preguntas… Y sí, Iskat explotará, y mucho.

    Iskat Akaris

    La novela trata de muchos temas, y, además, nos hace pensar. ¡Ojo! Cualquier libro que consiga esto ya vale la pena. Tenemos el fanatismo exacerbado de los Jedi en su máximo esplendor, con una lobotomizada ausencia de sentimientos frente a la muerte de sus compañeros —con un Mace Windu más Samuel L. Jackson que nunca, siempre a punto de recitar un vengativo salmo—; vemos cómo Padawans —que no dejan de ser niños—, sin apenas preparación, son enviados a morir en la guerra; Caballeros Jedi egoístas y rencorosos que, y perdón por la expresión, mentirían lo que hiciera falta por salvar su trasero… Es decir, personajes humanos (entiéndase, por sus flaquezas, no por su especie) que tienen aristas, no superhéroes idealizados que salvan el día con una media sonrisa en los labios. Aquí hay muerte, violencia, crueldad, brutalidad, sadismo y acoso psicológico. Los duelos de espadas, aunque sean de entrenamiento, como mínimo acaban en la enfermería; y, si no, en amputaciones, o algo peor.

    Conforme va avanzando la historia, e Iskat va completando su descenso a los infiernos, los escenarios son cada vez más enfermizos y agonizantes —con visitas a planetas Sith incluidos—. Los valores originales de los personajes se van perdiendo hasta diluirse en lo más básico y primario: matar o morir. Ya no hay reglas ni límites para nada.

    No queremos entrar en más detalles para no desvelaros mucho de la trama, ya que, como decíamos, perdería parte de la gracia. Diremos, eso sí, que se recomienda encarecidamente, como lectura complementaria, la serie comiquera Darth Vader, Lord Oscuro de 2017, de Charles Soule y Giuseppe Camuncoli; en especial, los primeros números del arco argumental —comic-books y tomo en tapa dura del mismo nombre— El fortín Vader, en cuyas páginas se encuentra el origen de esta novela.

    Agradecimientos como siempre a Alberto y Lara por pegarle un repaso a este texto, y, como diría Juan Eslava Galán: «me la lean».

    Y como añadiríamos nosotros: ¡que la lectura os acompañe!

  • Hermandad: Sé lo que hicisteis en Cato Neimoidia

    Hermandad: Sé lo que hicisteis en Cato Neimoidia

    Por Jose Alabau Casaña

    ¡Hola, bibliotecarios! Todos sabemos que lo que ocurrió en Cato Neimoidia no cuenta, pero… ¿qué ocurrió allí, exactamente? Resulta que es la novela canónica Star Wars: Hermandad (Brotherhood) la encargada de desvelarnos el origen de este comentario que, en La venganza de los Sith, hiciera Obi-Wan Kenobi a Anakin Skywalker. Y es que Star Wars tiene esta magia: cualquier referencia o personaje, por muy secundario que sea, puede tener una historia detrás.

    Portada española de Hermandad, con arte de Laura Racero

    La novela se sitúa inmediatamente después de El ataque de los clones, con voluntad de encajar en ambas continuidades de la saga. Es importante señalar la ubicación temporal porque esto permitirá a su autor, Mike Chen, desarrollar ciertos temas —especialmente la relación entre los distintos personajes—, ya que, más allá de la misión en Cato Neimodia, el libro trata del hermanamiento, en sus distintas variantes, que tienen nuestros protagonistas entre sí.

    Mike Chen y la participación española

    Como hemos mencionado, el autor de la novela es Mike Chen, escritor principalmente de ciencia ficción, con media docena de libros publicados, incluyendo el guion de una miniserie comiquera trekkie, Star Trek: Deep Space Nine – The Dog of War, que, como veremos, tiene cierta relación con la novela que tratamos. En cuanto a su participación en la franquicia, de momento se reduce al libro que analizamos y a dos relatos aparecidos en las antologías From a Certain Point of View, a saber, Disturbance, en la referente a El Imperio contraataca, y Brotherhood, en la de El retorno del Jedi. Hay que aclarar que, pese a la coincidencia de título entre la obra que comentamos y este segundo relato, son totalmente independientes.

    Mike Chen

    La novela, que durante el proceso de escritura se titulaba Playground Fight, apareció en el mercado anglosajón en mayo de 2022, por parte de la editorial Del Rey, publicándola Planeta Cómic en España justo un año más tarde, con traducción del infatigable Albert Agut Iglesias. A este último respecto, el único ‘pero’ quizá lo encuentren los lectores más viejos del lugar en forma de referencia a los «puntos de ruptura» de Mace Windu, aquí traducidos como «puntos de fisura», perdiéndose la terminología clásica utilizada incluso en la novela homónima de junio de 2003 —Shatterpoint en el original y Punto de ruptura en castellano, dentro del ya alejado primer proyecto multimedia de Las guerras clon—. En cuanto a la portada, tanto la nacional como la internacional es obra de la genial Laura Racero, con la que charlaremos del tema en una próxima entrevista. Añadir, aunque sea un mero tema de formato, que cada capítulo está protagonizado por un personaje, alternándose conforme avanza la trama, como ocurría en La princesa y el sinvergüenza, pero aquí con un abanico más amplio.

    Como curiosidad, señalar que la ilustración que hay en las primeras páginas, con Anakin y Obi-Wan corriendo, proviene de la portada del mini cómic Practice Makes Perfect (publicado en 2002, exclusivo de Hasbro/Toys «R» Us, e inédito en castellano), de los españoles Manuel García (dibujo) y Fernando Blanco (entintado). Y como las cosas riman cuando se hacen bien, el título de este cómic coincidió con el quinto capítulo de la serie antológica animada Star Wars: Las crónicas Jedi (Star Wars: Tales of the Jedi), que, a su vez, copiaba el título de la serie comiquera homónima, formando un «eterno y grácil bucle», como apostillaría Douglas R. Hofstadter.

    La historia

    Como señalábamos en la introducción, la novela se sitúa inmediatamente tras los acontecimientos del Episodio II, es decir: en el comienzo de Las guerras clon, tras, tanto el matrimonio de Anakin y Padmé, como el ascenso del primero a Caballero Jedi, dejando de estar, finalmente, bajo la tutela de Obi-Wan Kenobi, quien, debido a las bajas tras la Batalla de Geonosis, ha pasado a ocupar un puesto rotatorio en el Consejo Jedi. Aunque El ataque de los clones no esté en los primeros puestos de películas favoritas de la saga de muchos fans, es uno de los puntos inflexión más importante, tanto a nivel de personajes como de historia. Por un lado, tenemos Las guerras clon, un conflicto artificial que permitirá a Palpatine hacerse cada vez con más poder, al mismo tiempo que convierte a los Jedi en militares, dejando atrás su labor como guardianes de la paz; por otro, tenemos los dos detonantes que empujarán a Anakin hacia el lado oscuro: la muerte de su madre a manos de los tusken y su relación prohibida —y oculta— con Padmé. Todos estos cambios de paradigma afectarán a su relación con Obi-Wan, separando poco a poco sus caminos, primero con naturalidad y debido a las necesidades de la Orden, y, finalmente, desembocando en el enfrentamiento que convertirá a Anakin Skywalker en Darth Vader.

    Cato Neimoidia

    En este punto, en el que, justamente, vemos que todo empieza a virar, es cuando se produce un atentado en Cato Neimoidia, el planeta natal de los neimoidianos, destrozando parte de su capital. Nadie reclama la autoría, pero ambos bandos, separatistas y republicanos, no dudan en acusarse mutuamente. Por si no fuera poco, el planeta está en un delicado equilibrio diplomático con ambas facciones, ya que, si bien es neutral, tanto la Federación de Comercio, originaria de allí, como su escisión más radical, la liderada por el repudiado Nute Gunray, están sumergidas en el conflicto galáctico.

    Para poder evitar una escalada mayor, pese a las peticiones del Conde Dooku de que sea el mismísimo Canciller Palpatine quien acuda personalmente al planeta como gesto de buena voluntad para lidiar con la crisis, ambos bandos acuerdan la creación de una comisión de investigación conjunta sobre el terreno, estando formada, finalmente, por Obi-Wan —por parte de la República— y Asajj Ventress —del lado separatista—, una misteriosa emisaria que parece que esconde muchos secretos. Por otro lado, Anakin es enviado junto a la Maestra D’urban Wen-Hurd y unos futuros padawan, entre los que se encuentra una introvertida Mill Alibeth, en una misión humanitaria al planeta Langston, devastado tras el conflicto con los separatistas.

    Los personajes

    En cuanto a personajes nuevos, destacan tres por encima del resto: la citada aprendiza zabrak Mill Alibeth, la comando neimodiana Ruug Quarnom —contacto que establecerá Obi-Wan en Cato Neimoidia— y Ketar, un soldado a su cargo. La primera, que a simple vista podría parecernos un trasunto de Ahsoka, tiene un carácter más calmado que ésta, con sus dudas y miedos, que la harán evolucionar hasta descubrir su peculiar habilidad con la Fuerza. Es, además, de estos tres personajes, el único que ha tenido más recorrido, ya que fue mencionada previamente en el cómic Hyperspace Stories 4 (Amanda Deibert, 2023), situado prácticamente cincuenta años después, y en el que se intuía cómo había sido su vida.

    Posible aspecto de Ruug Quarnom y Mill Alibeth

    Como curiosidad, tal y como se indica en los agradecimientos, señalar que para caracterizar a Mill el autor se inspiró en el personaje de Nausicaä, creado por Hayao Miyazaki para su obra magna Nausicaä del Valle del viento (manga y posterior adaptación en película). Por otro lado, para Ruug se basó en Kira Nerys, personaje interpretado por Nana Visitor en la serie Star Trek: Espacio Profundo Nueve (de hecho, su nombre completo, Rugg Quarnom, es una combinación de Quark, Rom y Nog, miembros de la orejona especie ferengi). Ketar, en cambio, es un homenaje a Ocelot, personaje de la saga de videojuegos Metal Gear Solid. Y que no se nos olvide que, además de la referencia a la serie trekkie para la creación del personaje, si volvemos a la introducción sobre Mike Chen y revisamos el nombre completo del cómic que guionizó, The Dog of War, este hacía referencia a un perro de la raza corgi (la misma que Ein en Cowboy Bebop), que son el punto de partida para la creación de los korgee, las bestias autóctonas de Cato Neimoidia. Como podéis comprobar, en esta novela nada se ha dejado al azar o ha sido fruto de la casualidad.

    Asajj Ventress y guiños a otras obras

    No hemos incluido a Asajj Ventress en el apartado anterior como personaje nuevo ya que sería trampa. Sí, teóricamente, de cara al canon Disney, esta sería su primera aparición cronológica, generando un poco de extrañeza en el lector, ya que la hemos visto en tantos productos, que llama la atención que Obi-Wan y Anakin no la conozcan. Su debut en Leyendas fue en la magnífica micro serie animada en 2D Star Wars: Clone Wars, de Genndy Tartakovsky, situada entre El ataque de los clones y La venganza de los Sith, en concreto en el Capítulo 11 (el primero de la segunda temporada). Posteriormente, apareció en más productos, como la serie animada en 3D Star Wars: The Clone Wars, la cual, al asumirse como parte de la nueva continuidad, pasaría a ser su nuevo debut oficial. Además de aquí, en el actual canon la podíamos encontrar, por ejemplo, en la novela Discípulo oscuro, de Christie Golden, en la que aparecía con Quinlan Voss —personaje que, por cierto, tiene un breve cameo en el libro que tratamos—. Y como nos gusta mencionar este tipo de detalles, hay que señalar que Asajj toma su nombre —aunque modificado— del personaje Asaji de la película Trono de sangre de Akira Kurosawa, y su apellido del pueblo homónimo del estado de Lousiana donde vivía Marie Laveau, conocida como la reina del vudú, e inspiración parcial del personaje. Y una curiosidad muy loca: ¡su nombre original era Juno Eclipse!, que por suerte acabó reciclado para el proyecto multimedia originado en el videojuego El poder de la Fuerza (The Force Unleashed).

    Duelo entre Asajj Ventress y Anakin Skywalker en Clone Wars

    Como comentábamos, la idea de Mike Chen era que la novela pudiera llegar a encajar en las dos continuidades, tanto Leyendas como Canon. El autor, por decisión propia, hizo hincapié en que no contradijera, ni con lo escrito en El laberinto del mal (James Luceno, 2005), ni con en la novelización de La venganza de los Sith (Matthew Stover), en lo que a la misión en Cato Neimoidia se refería, desarrollando, además, la fábula del dragón-sol de Tatooine que aparecía en esta última. Igualmente, y aun a pesar de la buena voluntad del autor, es difícil no ver algunos problemas de temporalidad canónica en este sentido. Por ejemplo, en el coleccionable Star Wars Enciclopedia, en su tomo de junio de 2021 dedicado a Anakin Skywalker, se mantenía la idea original de que la misión de ambos Jedi en el planeta era inmediatamente anterior a La venganza de los Sith —tal y como se hiciera, en su día, por ejemplo, con la referencia en El ataque a los clones a que algo pasó en el planeta Ansion, que luego devino en la novela precuela Star Wars: La llegada de la tomenta (Alan Dean Foster, 2002)—, como parte de la escalada de acciones bélicas republicanas que culminarían en los llamados «Asedios del Borde Exterior». De hecho, durante el decimoséptimo capítulo de la quinta temporada de The Clone Wars, llegamos también a visitar el planeta durante una acción Jedi contra los separatistas, ya a las puertas de La venganza de los Sith, por lo que debemos estar ante un destino la mar de popular. En resumen, el mismo Chen siempre fue consciente de esta cuestión y, posteriormente, llegó incluso a aconsejar a los fans que, más allá de continuidades, se quedaran con la versión del evento que más les gustara.

    Además, tenemos muchas más referencias, como la pasada y furtiva relación entre Obi-Wan y Satine Kryze (The Clone Wars), la mención de la corporación minera Czerka (Darth Plagueis y Maestro y aprendiz), o la breve aparición de la soldado clon conocida como Hermana —desarrollada en la Trilogía de la Reina, ya que Chen se coordinó con E. K. Johnston para que no hubiera contradicciones entre las novelas—, que dan consistencia a la historia dentro del marco general. Incluso el autor se permite crear referencias propias, como es el caso de una misión protagonizada por Anakin, Obi-Wan y la Maestra Shaak Ti en el planeta Naran-Shiv, que, quién sabe, quizá en el futuro encontremos en alguna otra obra.

    Así pues, dejamos en vuestras manos la lectura de esta novela, esperando que esta reseña os haya llamado la atención lo suficiente como para que le echéis el guante. Agradecer, como siempre, la revisión del texto llevada a cabo por Alberto y Lara.

    Y, sin más dilación, ¡que la lectura os acompañe!

  • La Luna de Miel de Han y Leia en el nuevo extracto de Star Wars The Princess and the Scoundrel

    La Luna de Miel de Han y Leia en el nuevo extracto de Star Wars The Princess and the Scoundrel

    Traducción de Fabricio Gili Barboza.

    Con el fin del Imperio llegaron nuevos comienzos para la galaxia y aquellos que trabajaron tan duro para liberarla. Para Han Solo y Leia Organa, era un futuro que explorarían juntos, para bien y para mal.

    En el último extracto exclusivo de Star Wars.com, sobre Star Wars: The Princess and the Scoundrel, la nueva novela de Beth Revis que ha salido a la venta en USA el 16 de agosto, Han y Leia llegan a la primera parada de su crucero de luna de miel a bordo del crucero estelar Halcyon. Los dos discuten ciertas dudas sobre sus anfitriones, así como una carga que ahora lleva Leia: la revelación de que Darth Vader era su padre biológico.

    A pesar de estar hecha de hielo, la residencia de invitados que les dieron a Han y Leia estaba lujosamente equipada, cálida y privada. Desde el suelo, la casa cubo parecía como si estuviera encaramada en un tubo, muy parecido a los vasos de Kistrozer precariamente calentados, pero por dentro, el suelo era plano y estaba hecho de una especie de panel de metal que irradiaba calor. Todas las paredes tenían un ángulo extraño, pero las esquinas afiladas permitían que prismas de arcoíris brillaran sobre los muebles blancos. La ciudad residía en el polo norte de Madurs; nunca oscurecería del todo mientras estuvieran de visita, y la luz tenue y brumosa proyectaba todo con una suavidad de tonos fríos.

    “No está mal”, dijo Han, encogiéndose de hombros mientras se sentaba en la cama. Se echó hacia atrás, con las botas sobre la colcha blanca hasta que Leia las derribó.

    “¿Qué piensas del primer ministro Yens?”, preguntó ella, sentándose en el lugar donde habían estado sus pies.

    Han no se molestó en abrir los ojos. “Él está mintiendo”.

    “Obviamente”. Leia se detuvo, observando un haz de luz que atravesaba la habitación. “¿Pero sobre qué?”.

    Han levantó la mano en el aire desde su posición en la cama, contando con los dedos. “La torre negra. Los palacios en ruinas. La verdadera razón por la que te invitó aquí. Elige tu opción.”

    Leia frunció el ceño, empujando sus piernas de nuevo. “El Imperio llegó aquí primero”.

    Han resopló. No todo tenía que recordar al Imperio. No se molestó en discutir con Leia ahora; sabía que ella nunca lo vería desde su punto de vista. Pero los pequeños mundos como este, que no solo podían sostenerse a sí mismos sino prosperar lo suficiente como para desarrollar su propio arte y cultura, no querían unirse a ningún gobierno más grande, imperial o republicano. Solo querían que los dejaran solos.

    Han podía respetar eso.

    Leia se levantó de la cama y se dirigió al puesto de ropa en la esquina, donde dos capas de paja estaban colgadas, esperándolos. Les habían informado que, después de un breve respiro, comenzaría el primer recorrido para ver la pesca en hielo y la base submarina. Leia le arrojó una de las capas a Han, quien dejó escapar una bocanada de aire en un audible ¡uf! cuando el material pesado lo golpeó en el estómago.

    “Te das cuenta de que no tenemos que ir, ¿verdad?”, dijo, tirando la capa al suelo.

    “Vamos, esta es nuestra oportunidad de ver esa torre negra”.

    “No hay forma de que nos lleve a ver eso”, dijo Han con un resoplido. Apuesto a que nos llevará en la otra dirección y luego dará alguna excusa sobre cómo no podemos ir allí.

    Lea frunció el ceño. “De cualquier manera, no nos vamos a quedar aquí”.

    Han finalmente se sentó. Sus ojos buscaron los de ella. “¿De verdad crees que el Imperio tiene algún control aquí? Claro, esa torre negra es bastante condenatoria, pero Yens hizo que pareciera que llegó el Imperio y lucharon contra ellos”.

    “Una pequeña luna como esta no puede luchar sola contra todo el Imperio”.

    Han se encogió de hombros. Podría haber sido más problemático de lo que parecía. Y el Imperio estaba perdiendo su control.

    “No hace un año. No mientras tú…”. Leia se detuvo.

    Pero Han sabía lo que ella había estado a punto de decir. No mientras no estabas. Había perdido un año entero, y a la semana de despertar, tanto Jabba the Hutt como el Imperio estaban muertos. Todo había sucedido tan rápido, pero no para Leia. No para cualquiera que no haya quedado atrapado en carbonita.

    “No tiene por qué ser el Imperio”, dijo Han malhumorado. “Parece que a Yens simplemente no le gusta ningún gobierno en general”.

    Leia lo miró fijamente, girando su anillo en su dedo. “La nueva república que hagamos será diferente”.

    “Multa”. dijo Han, echándose hacia atrás sobre las almohadas. “Digamos que está ocurriendo el Imperio o algo más malo en esta luna”. Simplemente no pudieron tomar un descanso. Sin embargo, se incorporó sobre los codos. “Pero…”.

    “Pero ¿qué?”. Ya había una pelea en la voz de Leia, como si pudiera adivinar lo que Han no estaba diciendo.

    Han no terminó la oración. No tenía sentido decir que deseaba que las cosas fueran diferentes, más fáciles. No lo estaban, y tanto él como Leia no harían la vista gorda ni se quedarían de brazos cruzados esperando refuerzos.

    Sin embargo, había una emoción luchando detrás de sus ojos que preocupó a Han. La había visto ponerse una máscara antes cuando se le presentó a alguien con quien necesitaba ser cortés, o un droide de cámara, o en un escenario.

    No le gustaba que ella estuviera usando una máscara ahora, cuando estaban solo ellos dos.

    Se enderezó en la cama, acercándola más. Se sentía tan delicada en sus brazos, casi frágil, como un pájaro recién nacido, sin saber si lanzarse o no desde su nido y emprender el primer vuelo.

    “No puedo parar ahora”, murmuró Leia. Han no respondió, solo frotó un círculo rítmico contra su espalda. Después de varios pequeños momentos, Leia agregó: “Tengo que hacer todo lo que pueda mientras pueda”.

    Eso hizo que se detuviera. “¿Mientras puedas?”. La reacción lo hizo sonar siniestro, y los hombros derrotados y la cabeza baja de Leia confirmaron su deducción.

    Ella se giró en la cama para mirarlo a los ojos. “No todos en la galaxia son como tú”, dijo.

    Han sonrió, reclinándose sobre las almohadas para que Leia pudiera ver mejor todo lo que tenía para ofrecer. “Gracias.”

    Eso realmente le hizo reír, pero una sombra de preocupación pasó rápidamente por su semblante. “Quise decir que no todos se tomarán la noticia de mi, er, paternidad tan bien como tú”.

    Han parpadeó varias veces. Tenía que recordarse a sí mismo lo que quería decir Leia. Cuando ella le había dicho por primera vez que Vader era su padre, había sido tan absurdo: la noticia le había sido dada tan repentinamente y después de la precipitación de la aceptación de su propuesta, que casi había olvidado. Leia, ¿vinculada a Vader? Eso era imposible. No tenía sentido lógico. Así que su cerebro lo había apartado, dejando de lado la verdad tan completamente que había sido capaz de ignorarla.

    Eso había sido un error.

    Han no solo no había visto cuánto seguía pesando la noticia sobre su esposa, sino que tampoco se había dado tiempo para aceptar la verdad.

    Nada como la represión para asomar su fea cabeza en el peor momento. Han se obligó a reprimir sus pensamientos. Otra vez. Tanto como pudo.

    “No va a…”, comenzó.

    “Importa”, afirmó rotundamente. “Una vez que la galaxia sepa mi secreto, la gente me verá diferente. Limitará lo que podré hacer para ayudar a los demás; cuestionarán, como mínimo, mis motivos. Leia tenía una mirada distante en sus ojos desenfocados. A Han le recordó mucho la forma en que había hablado de Luke, justo después de que la segunda Estrella de la Muerte fuera destruida, la certeza con la que sabía que había sobrevivido.

    Esa mirada puso nervioso a Han. Hablaba de cosas incognoscibles, de esa forma extraña en que Luke había pasado de ser un niño a un Jedi, y a Han no le gustó ni una pizca. Le hizo sentir como si toda la galaxia estuviera pasando a su lado, como si estuviera estancado mientras todos los demás iban a hipervelocidad.

    Pero cuando la mirada de Leia se centró en él, solo vio miedo en su interior. Y de alguna manera, eso era peor.

    Una parte de Han quería alejar su preocupación con un beso, hacerla olvidar lo que fuera que le estaba causando tantos problemas. Y supo instintivamente que ella lo dejaría. Al diablo con la pesca en hielo y las excursiones; si Han levantaba a Leia en brazos y la arrojaba sobre la cama, estaba seguro de que dejaría que él la distrajera de los oscuros pensamientos que la perturbaban.

    Pero no pudo hacer eso. No a ella.

    Leia cerró los ojos. “Tengo que hacer todo lo que pueda, mientras pueda”, repitió. Leia dejó escapar un suspiro derrotado. “Un secreto como este, no puede ocultarse para siempre. Entonces, si hay algo que puedo hacer, tengo que hacerlo. Ahora. No puedo dejar de hacer mi trabajo”, continuó, hablando rápidamente, como si sus palabras fueran una confesión. “No puedo dejar de ayudar a los demás. No puedo dejar de ser yo misma. Y en parte se debe a que esta es la forma en que creo que debo vivir mi vida. Este es el trabajo que amo. Y es porque tengo que mantener la culpa a raya. Comandé las batallas. Sabía que la gente moriría, buenas personas, y lo hicieron”.

    Era una guerra, quería decir Han, pero tenía demasiado miedo de que sus palabras silenciaran las de ella.

    “Pero también, sé que ya no seré confiable si… una vez que la gente lo sepa. Si tengo un cargo en el nuevo gobierno, será revocado. Cualquier trabajo que haya hecho será criticado, posiblemente desmantelado. Lo perderé todo”.

    “Excepto a mí”. Las palabras se deslizaron por los labios de Han antes de que pudiera procesar el pensamiento, pero vio la forma en que Leia lo miraba, la esperanza reavivada en sus ojos. “Acéptalo, cariño, estás atrapada conmigo”.

    Ella se rio de nuevo, el sonido dulce y verdadero.

    “Pero”, agregó Han, “me parece que estás perdiendo todo tu precioso tiempo preocupándote por el futuro. Tal vez la galaxia se entere. Tal vez no. En este momento, tenemos un primer ministro con el que trabajar para que podamos averiguar qué es esa maldita torre negra. Una cosa a la vez”.

    No quería descartar demasiado los pensamientos de Leia; estaba claro que esto realmente la preocupaba. Pero Han no se molestó. Leia, no tenía ninguna duda, superaría cualquier desafío. Y sabía mejor que nadie que era posible reinventarse más allá de su pasado.

    Fuente

  • El Romance entre Han y Leia en el nuevo extracto de Star Wars The Princess and the Scoundrel

    El Romance entre Han y Leia en el nuevo extracto de Star Wars The Princess and the Scoundrel

    Por Gorka Salgado

    A pesar de su estatus icónico, no sabemos mucho sobre su historia de amor. En la era anterior a Disney, en el denominado Universo Expandido ahora conocido como Leyendas, estaba el libro El Cortejo de la Princesa Leia, una novela de 1994 que termina con la boda de Han y Leia. Pero eso ya no es canon…

    La nueva novela de Star Wars titulada The Princess and the Scoundrel llegará a las librerías el próximo 16 de agosto, donde podremos seguir a Han y Leia mientras se casan y se embarcan en el Halcyon, un crucero galáctico de lujo (el del Galactic Starcruiser de Disneyworld).

    El libro está escrito por Beth Revis, autora de la exitosa trilogía Across the Universe y enfatiza el amor entre Han y Leia, que nunca llegamos a ver florecer. En el extracto exclusivo a continuación, se revela el momento de la propuesta de matrimonio de Han Solo a Leia Organa. Que la lectura os acompañe.

    Una noche. Todos habían tenido una noche para celebrar y fingir que la guerra había terminado. Pero…

    Aún no había terminado.

    Han maldijo. La sesión informativa con los generales (los otros generales, porque ahora él también tenía ese rango) había sido rápida y sucia, solo un relevo de información seguido por los demás dispersándose en varias direcciones para hacer nuevos planes. Es hora de que los cerebros funcionen. Nadie había invitado a Han a quedarse e idear una estrategia para reunir a los imperiales que aún quedaban y no habían recibido el mensaje de que habían perdido. Eso estuvo bien. Solo necesitaban decirle dónde volar y qué disparar. Era bueno en esa parte. Lo mejor. Claro, había tenido algunas ideas decentes en el pasado. Pero ahora que la explosión había terminado, tenía sentido para los demás. . .

    A su lado, Chewbacca rugió.

    «Sí, te entiendo», murmuró Han. Nunca parecía terminar. Pero luego se detuvo, volteándose para mirar a su viejo amigo. “Sin embargo, no lo he olvidado, lo sabes, ¿verdad? Regresaremos a Kashyyyk lo antes posible, expulsando a los imperiales de tu mundo. Tienes una familia a la que cuidar.»

    Chewie empezó a gruñir, pero Han lo interrumpió. «No. Nos apegamos a nuestro plan, y siempre fue que te fueras a casa tan pronto como tuviéramos un descanso”.

    Han agarró el peldaño de una de las escaleras que conducían a la aldea de los árboles. Si bien los líderes de la Rebelión habían establecido una base en tierra para estar más cerca de las naves en el claro y de la acción inmediata que anticipaban, era poco más que una gran tienda de campaña con algunas más pequeñas cerca para manejar el desbordamiento de acuartelamiento de pilotos y tropas terrestres. Las cabañas de los Ewok eran viviendas mucho más cómodas. Debajo de él, la escalera se balanceó cuando Chewie siguió a Han, su peso adicional hizo que Han perdiera el equilibrio por un momento antes de que pudiera ajustarse.

    Leia no había estado en el interrogatorio.

    Han sabía que ella había estado en otra parte, grabando mensajes para los aliados, y sabía que los demás la alcanzarían rápidamente. Pero…

    Quería verla.

    El historial de amor de Han no era necesariamente el mejor. Pero esta cosa con Leia, se sentía como más que… No podía cuantificarlo. Simplemente se sentía más. Había intentado alejarse, más de una vez. Tal vez, si hubiera podido dejar Hoth cuando lo había planeado…

    Han lo dijo en serio cuando le dijo a Leia que dejaría su vida si ella quería. Por supuesto, eso fue antes de saber que Luke y Leia eran hermanos, antes de saber muchas cosas. Pero él había querido decir sus palabras. Se habría ido, no por su propio beneficio, sino por el de ella. En otra vez en la vida de Han, cuando se alejó, lo hizo por sí mismo. Pero no esa vez.

    Sin embargo, en lugar de dejar que se fuera, ella había acudido a él.

    Y Han no sabía si podría dejarla ir de nuevo.

    Especialmente no después de todo el tiempo que ya había perdido. Había estado congelado en Bespin y cuando se despertó de nuevo, ciego y desorientado por la enfermedad de la hibernación, había pasado mucho tiempo. Leia lo había amado durante casi un año entero, y Vader le había robado ese año. Han no iba a dejar que se le escapara más tiempo de las manos.

    Distantemente, se dio cuenta de que Chewie había estado hablando con él. Han pasó la pierna por encima de la escalera y aterrizó con un ruido sordo de sus botas en la pasarela de madera del pueblo. «¿Sí compinche?» preguntó.

    Chewie se levantó, sus grandes brazos se equilibraron antes de aterrizar por completo. Rugió, medio divertido, medio descontento por haber sido ignorado.

    «¡Lo siento!» dijo Han, levantando las manos. «Tengo cosas en mente».

    «Oh, ¿soy solo una cosa?» La voz de Leia atravesó el cerebro de Han.

    “Oye, ahora, no ocupas todos mis pensamientos, princesa”, espetó Han, pero la cálida sonrisa en sus ojos desmentía la declaración.

    «¿Estas seguro de eso?» preguntó ella, sonriendo, su rosado labio inferior rogaba por ser besado, y Han se quedó en blanco por varios momentos, incapaz de hacer nada más que parpadear hacia ella.

    Chewie se rió entre dientes.

    “Sí, sí”, se quejó Han, reorientándose.

    “Solo te estaba buscando”, dijo Leia. Su tono pasó de juguetón a comercial. «Mon me contó sobre los planes descubiertos en la base imperial, y quería consultar con el general que hizo el descubrimiento».

    Derecha. Ese era él.

    Leia siguió hablando, sin darse cuenta de que Han no estaba concentrado en sus palabras. «El momento de la comunicación de esa base, incluso si aún no hemos podido descifrar la mayoría de los contenidos codificados, indica que hay mucho más en juego de lo que pensábamos originalmente».

    Refunfuñando, Chewie los dejó a los dos solos y se adentró más en el pueblo. Sin embargo, Han estaba demasiado concentrado en Leia como para darse cuenta de que su amigo se alejaba. Su mente se aceleró con la imposibilidad de sus pensamientos: ¿él y una princesa ? Posiblemente no podría funcionar a largo plazo.

    «Hemos estado monitoreando mucho tráfico en el sistema Anoat en particular, y quería ver si alguna de las transmisiones que interceptaste indicaba eso», continuó Leia. “O tal vez vio algo en la base: no todo tiene que estar en línea, podría indicar el transporte físico de los códigos de sector”.

    Sin embargo, ¿desde cuándo Han se preocupa por el largo plazo?

    «¿Han?» preguntó Leia, su cabeza inclinada hacia él.

    «Te quiero», dijo rotundamente.

    «¿Yo?» Miró a su alrededor, aunque la base de abajo había estado llena de actividad, esta parte del pueblo estaba notablemente tranquila. «¿Para qué?»

    “Para siempre”, dijo Han.

    La confusión de Leia cambió a otra cosa, algo que él no podía leer del todo. Nunca podía decir todo lo que pasaba por su mente, y amaba eso de ella.

    El la amaba.

    Era una princesa, el rostro de la Rebelión, la mayor esperanza del nuevo gobierno, un símbolo más que una persona. Pero ella también era solo Leia. Y ella era suya. Han la necesitaba de la misma manera que necesitaba al Halcón ; claro, podía volar sin ella, pero ¿cuál era el punto?

    “Cásate conmigo”, dijo Han.

    Leia, por lo general tan tranquila y serena, con la capacidad de enfrentarse al mismísimo Vader, no pudo ocultar su sorpresa en ese momento. Sus ojos se agrandaron, sus labios se abrieron y el resto de su cuerpo se quedó inmóvil, congelado por la sorpresa. Han sintió que se le torcía la comisura de los labios al ver que Leia no intentaba ocultar su sorpresa. Tampoco ocultó su deseo. Él también era suyo.

    Pero ella tenía un destino más grandioso de lo que él podía comprender. Hasta los codos en la política y alguien que siempre estaría haciendo, haciendo, haciendo.

    Incluso ahora, aunque ninguno de los dos se había movido físicamente, Han podía ver a Leia alejándose de él, fuera de su alcance.

    Así que se acercó a ella. Él tomó su mano. Frotó el lugar en su dedo donde podría ir un anillo.

    Han estaba seguro de que las mismas preguntas que volaban por su mente también estaban en la de ella. ¿Cuántas personas ya estaban hablando de matrimonios y estableciéndose con gente que solo habían conocido en combate? Era algo bastante común: las emociones se disparaban después de la batalla, la gente sentía la necesidad de aferrarse a la vida cuando se enfrentaba a la muerte de la guerra. La otra cara de la lucha era el amor, y había un montón de energía que necesitaba ser redirigida a alguna parte.

    Esta era la parte en la que se suponía que Han debía levantar la barbilla, reír y decir que todo era una broma.

    Pero no lo hizo.

    No se inmutó cuando vio que la duda nublaba el rostro de Leia. Se quedó allí y esperó a que ella se diera cuenta de la misma verdad que él conocía.

    Estaban mejor juntos.

    ¿Y el matrimonio? Bueno, era una formalidad. Pero también fue una promesa.

    Uno que pretendía conservar.

    «Sí», dijo ella. Solo esa palabra, pero con una sonrisa que la acompañaba y que iluminaba toda la galaxia.


    Enlace original en Inverse

  • Luke y Leia juntos en el nuevo extracto de la novela Star Wars The Princess and the Scoundrel

    Luke y Leia juntos en el nuevo extracto de la novela Star Wars The Princess and the Scoundrel

    Por Gorka Salgado

    La princesa Leia Organa y Han Solo se van a casar y tú estás invitado.

    Los fans de Star Wars y los románticos empedernidos pueden experimentar la boda en la nueva novela de Beth Revis que llevará por titulo Star Wars: The Princess and the Scoundrel a la venta el 16 de agosto.

    Con la Estrella de la Muerte destruida, Darth Vader muerto y Han libre de la carbonita, la luchadora pareja finalmente tiene tiempo para el amor, una ceremonia y una luna de miel a bordo de la lujosa nave Halcyon. Pero la guerra no ha terminado, y Han y Leia tendrán que luchar por su felicidad para siempre…


    «Tú y Han, ¿eh?» Luke le preguntó.

    Leia sintió una punzada de nervios en el estómago mientras esperaba su respuesta. ¿Qué pasaría si él no lo aprobaba? ¿Y si esto agriaba su amistad? ¿Y si…?

    “ ¡Finalmente! —gritó Luke, la euforia se extendía por su rostro.

    «¿En realidad?» El alivio inundó sus sentidos.

    Luke tiró de ella en un abrazo. «Deberías saber», dijo con una risita en su voz, «que Chewie ya estaba amenazando con secuestrarlos a ustedes dos y dejarlos en algún planeta desierto hasta que ambos pudieran darse cuenta de lo bien que estaban el uno junto al otro».

    Los hombros de Leia temblaron de risa. «Supongo que los wookiees no son precisamente conocidos por su sutileza».

    «De nada.» Luke dio un paso atrás, con los ojos brillantes. «En serio, estoy feliz por ustedes dos».

    «Se lo dije», dijo Leia. «Le dije lo que me dijiste, y no le importó».

    “Por supuesto que no lo hizo. Han es uno de los buenos.

    ¿Estamos? Leia quería preguntar. ¿Cómo el conocimiento de su parentesco no perturbaba a Luke como a ella? De hecho, ¿cómo había sido la reacción de Han tan tranquila? Debería haber estado disgustado; debería haber sido—

    La preocupación se apoderó de los rasgos de Luke, pero Leia lo ignoró y se abrazó a sí misma. Una parte de ella se preguntó qué tan rápido había llegado Luke a este rellano desierto. Había buscado a Han antes, con la intención de reunirse con él después de su misión con los Conquistadores. Pero Luke parecía haber llegado casi tan pronto como había pensado en él. ¿Se había acercado inconscientemente a él de alguna manera, o él controlaba su conexión? No estaba segura de cómo se sentía al respecto. Luke le había dicho que ella podría tener el mismo poder que él, pero. . .

    Los ojos de su hermano buscaron los de ella, y supo que él no necesitaba la Fuerza para ver las emociones conflictivas que la atravesaban. «¿Cómo te sientes?» preguntó.

    Él era tan diferente ahora de cuando lo conoció. Habían pasado años, por supuesto, pero el chico que conoció en la Estrella de la Muerte, proclamando que había venido a salvarla, estaba muy emocionado, lleno de optimismo y oportunidades. Este hombre ante ella ahora era el mismo Luke, pero. . . más tranquilo Se movió con un propósito en lugar de estrellarse, atravesando puertas o dando tumbos por la galaxia. Leia casi lamentó el cambio. Lo había visto antes, por supuesto, durante los años de la guerra: brillantes esperanzados que se cansaron cuando se dieron cuenta de que ya no estaban disparando a objetivos inanimados. Luke mantuvo una especie de quietud más profunda dentro de él, como un árbol que crece en una luna sin aire, sin viento para mover las ramas.

    Leia se alejó de él y se acercó al borde de la plataforma. Las barandillas rodeaban el rellano, pero estaban construidas para la diminuta estatura de los Ewoks. Más de un piloto ebrio de jugo de jet en las celebraciones posteriores a la destrucción de la Estrella de la Muerte había derribado las barreras que los golpeaban a la altura de la rodilla. Ahora Leia dejó que los robustos rieles presionaran contra sus piernas mientras los dedos de sus pies, cubiertos con pantuflas de cuero, se enroscaban sobre el borde de la plataforma de madera. «Me siento como si estuviera en un precipicio», respondió Leia a Luke mientras se obligaba a sí misma a mirar hacia abajo, a través de las ramas de los árboles hacia el suelo distante de abajo.

    Ella miró por encima del hombro. “Me siento así por los tres. Tú, yo, Han. Este momento, ahora mismo, se siente como. . .” Se volvió hacia la barandilla, pero esta vez sus ojos estaban en el horizonte salpicado de árboles. “Se siente como un cambio, y todos nos dispersaremos en diferentes direcciones. Ahora mismo, estamos juntos. En este momento, estamos a salvo”.

    Y solo quiero que este momento dure para siempre , pensó, aunque supuso que Luke entendía su sentimiento tácito.

    Luke no se movió hacia ella; se quedó en el centro, cerca del lugar donde habían ardido las hogueras. “Cuando piensas en el futuro. . .”

    “No quiero pensar en eso,” dijo ella, su tono de súplica. “Quiero que este momento dure. Cuando hayamos ganado. Cuando estamos todos juntos. Y, si era honesta consigo misma, casarse ahora mismo le daría permanencia al momento. A ella, si, nada más. Endor no fue solo el lugar donde terminó la guerra. . . porque, después de todo, la lucha aún no había terminado. La guerra no había terminado. Puede que nunca termine, no si el Imperio continuaba operando a pesar de la muerte del Emperador. Pero casarse ahora, aquí, convirtió la batalla que en realidad no era el final en el día en que se olvidó de la guerra y eligió el amor en su lugar.

    «Pienso . . .” La voz de Luke se apagó. Leia buscó sus ojos. Su frente se arrugó en una sonrisa que desmentía la gravedad del momento. “Creo que estás olvidando que el final de la guerra no solo compró la paz de la galaxia. Te hizo ganar tiempo.

    Leia negó con la cabeza, confundida. En respuesta, Luke le tomó la mano y la apartó del borde. “Tienes razón”, reconoció. “Nosotros tres tenemos muchos caminos diferentes que podríamos tomar. Y este momento es decisivo. Las decisiones que tomemos ahora lo harán. . . persistir.» El pauso. “Pero seguir este camino no significa que no puedas seguir a otros. Ahora tienes la libertad de seguir cualquier ruta que quieras explorar”.

    “No sé si quiero. . .” La voz de Leia se apagó. Sabía lo que Luke estaba ofreciendo, pero por mucha curiosidad que tuviera sobre lo que la Fuerza podía ofrecerle, también sabía que cada paso más cerca de ella era un paso más cerca del poder que había transformado a Darth Vader en un monstruo.

    El dolor cruzó el rostro de Luke, y Leia se dio cuenta de que no había entendido lo que Luke estaba diciendo. No estaba pensando en el poder en absoluto. Estaba pensando en ella. Ella no era la única que había perdido a su familia. Luke también lo había hecho. Él le había hablado de su tía y su tío. El corazón de Leia dio un vuelco: ¿habían sido también su tía y su tío? La casa de Luke se había quemado, y con ella, todo lo que había representado su pasado. Tatooine todavía existía, pero para Luke, había desaparecido como Alderaan.

    Leia se inclinó y colocó un mechón de cabello de Luke detrás de la oreja. Siempre desaliñados, estos muchachos.

    «Puedo ayudarte a aprender», dijo Luke, interpretando su movimiento como una señal de aceptación. “Después de que hayas pasado un tiempo con Han, tú y yo podemos empezar a entrenar. He oído hablar de lugares donde puedo encontrar más conocimientos Jedi. Yoda se ha ido, pero puedo entrenarte como él me entrenó. Y hay tanto que todavía no sé. Yoda me llamó Caballero Jedi, pero sé que en el pasado, los Jedi se entrenaron desde que eran jóvenes. También tengo más que aprender. Podemos hacerlo juntos.»

    Su voz se apagó cuando Leia negó con la cabeza. “No me importa la Fuerza,” dijo suavemente. “Me gustaría ir contigo porque me gustaría estar contigo . Me gustaría llegar a conocer a mi hermano como mi hermano”.

    Luke no dejaba de decirle que tenía tiempo para decidir, que no era lo uno o lo otro. Pero se sentía como si tuviera que tomar una decisión. Vaya con Luke y elija una familia de un par de hermanos, explorando los elementos desconocidos de la galaxia, descubriendo la Fuerza y ​​todo lo que significa. O ve con Han y elige una familia de su propia creación, sin descubrir nada más que a sí misma.

    “Podríamos hacer cosas grandiosas juntos”, dijo Luke, con los ojos desenfocados, como si pudiera ver un futuro diferente al que imaginaba Leia.

    Qué solitario debe ser , pensó. Ella estuvo entre los últimos alderaanianos, pero él fue el último Jedi. —Podrías venir con nosotros —ofreció ella.

    Luke resopló. «¿En tu luna de miel con Han?»

    «No.» Leia se rió. “Quiero decir que podrías ayudarnos a formar el nuevo gobierno. Mi padre me contó cómo los Jedi una vez sirvieron junto al Senado, cómo también formaban parte de la política. Cuando la nueva república esté completamente formada, podrías trabajar conmigo en la capital. Podríamos construir algo juntos”. No tienes que estar solo . Por un brillante momento, Leia se permitió la fantasía de una ciudad capital, reluciente y nueva, con un glorioso Salón del Senado. Podría abogar y traer la paz a través de la política, y luego volver a casa con su esposo y, tal vez, con uno o dos jóvenes. Cena con el tío de sus hijos. Un hogar para que todos ellos se centren.

    No necesitaba planificar cada momento de su vida como lo había hecho en Alderaan, pero esa estabilidad había permitido que el amor y las familias florecieran juntos. Sería bueno.

    «Queda tanto por aprender y descubrir», dijo Luke, sus palabras rompiendo su fantasía. “No sé a dónde iré, pero sé que me iré”. Era como cuando desapareció tras Hoth, persiguiendo a Yoda en un planeta lejano, incapaz incluso de comunicarse y hacerles saber que estaba a salvo. Él buscó sus ojos, intentando una vez más: «Podrías ir conmigo».

    «No creo que pueda», dijo Leia suavemente. Luke podría creer que ella podía elegir múltiples caminos, pero Leia no estaba tan segura. Seguirlo significaría perseguir el poder, y ese poder podría ayudar a dar forma al tipo de galaxia que ella había trabajado toda su vida para construir. Pero si tuviera que elegir entre el poder y la felicidad, elegiría la felicidad.

    Porque esa era realmente la elección. Ir con Luke, convertirse en Jedi, sería una aventura. Podría darle el poder con el que él la tentó.

    Pero ella había entregado toda su vida al poder.

    Y estaba lista para elegir, por primera vez, lo que quería para sí misma.


    Enlace original en USA Today

  • Lando descubre la existencia de los Sith en el nuevo extracto de la próxima novela Star Wars Shadow of the Sith

    Lando descubre la existencia de los Sith en el nuevo extracto de la próxima novela Star Wars Shadow of the Sith

    Por Mariana Paola Gutiérrez Escatena

    El autor Adam Christopher nos lleva a conocer una gran parte de los hechos desconocidos entre El Retorno del Jedi y El Despertar de la Fuerza en su novela Star Wars: Shadow of the Sith, prometiendo llenar así algunos vacíos importantes.

    Aquí os dejamos un extracto exclusivo de IGN: «En muchos sentidos, Shadow of the Sith es una precuela directa de The Rise of Skywalker. Aunque está ambientado aproximadamente 20 años después de El Retorno del Jedi, en una época anterior a que la Primera Orden saliera de su escondite y Ben Solo cayera en el Lado Oscuro-, este libro promete dar cuerpo a la historia perdida entre Luke Skywalker y Lando Calrissian y su búsqueda para localizar el legendario mundo de Exegol. El libro también gira en torno al misterioso asesino Sith, Ochi de Bestoon, el asesino que el Emperador Palpatine contrató para localizar a su nieta Rey.»

    Lando a la caza de su hija secuestrada.

    Le sacó de su ensoñación el agudo repiqueteo de los vasos en la barra bajo su nariz, y sus sentidos se vieron inmediatamente asaltados por el aroma ácido de las bebidas que había pedido. Levantó la vista y se encontró cara a cara con la legendaria patrona del local homónimo, Lady Sennifer en persona. Lo único que pudo ver de ella fue su pelo negro, cortado en forma de melena que rodeaba un respirador industrial de alta resistencia. Sus ojos azules parpadeaban tras los oculares protectores.

    «Recuerda beber despacio», dijo Sennifer, la voz de la camarera resonaba metálicamente a través de las latas de su máscara. Vivirás más tiempo.»

    Lando descubrió que la comisura de su boca se levantaba en una sonrisa, a pesar de su humor agrio. «Hacía años que no tenía uno de estos».

    «Bueno, estás a punto de que te lo recuerden rápidamente. Son cuatrocientos créditos».

    La sonrisa de Lando se congeló. Parpadeó. «¿Perdón?»

    «Dinero extra», dijo Sennifer.

    Con un suspiro y un movimiento de cabeza, Lando contó un montón de sus ganancias en la palma de la mano y se lo entregó. Sennifer cogió el dinero sin decir nada y desapareció para atender a otra pandilla de clientes.

    Lando recogió las gafas entre sus manos y se detuvo.

    Ah, sí, ahí estaba. Ese sentimiento rastrero, la culpa vuelve a saludar y quedarse un rato. Miró las nocivas bebidas, tratando de tomar una decisión.

    Había llegado a Boxer Point con la idea de que era exactamente el tipo de lugar donde podría encontrar una pista sobre su hija. Le había parecido una buena idea, pero incluso mientras trazaba su rumbo, sabía por amarga experiencia que sólo estaba tratando de convencerse de que estaba haciendo algo productivo para avanzar en su búsqueda. Es cierto que hacía años que no iba a la estación de Boxer Point, y sí, la mezcla de viajeros espaciales, sobre todo en un lugar como Sennifer, era el tipo de lugar del que se podía sacar todo tipo de información.

    Pero el Sennifer también tenía, en una buena noche, algunas de las mejores apuestas no reguladas que se podían encontrar, y Lando lo sabía muy bien. Lo que se suponía que era una búsqueda podría descarrilarse fácilmente por la distracción.

    Estaba usando a su hija como excusa, y lo sabía, y, aquí y ahora, eso lo mataba.

    Kadara Calrissian.

    Volvió a dejar las gafas y tomó aire, sorprendido por su reacción… y luego… feliz, porque eso era lo que quería, se merecía ser culpable, y se merecía ser…

    «¿Secuestro? ¿Tienes gusanos espaciales hiperfásicos?»

    Lando levantó la vista, sacudiendo la cabeza para despejarla, como si le hubieran dado un puñetazo en la mandíbula.

    Más allá de la curva de la barra, había tres seres apiñados. El que acababa de mencionar el secuestro estaba de espaldas a Lando, con su voluminosa forma vestida con una armadura plastoide gris desgastada que hacía juego con el tono de su piel, con un casquete en su enorme y angulosa cabeza. El segundo tenía un aspecto idéntico al primero, sólo que éste estaba de cara a Lando, mostrando el hocico largo y bajo, de nariz plana, y los ojos anchos y reptilianos.

    El segundo miembro del grupo tenía su atención fija en el tercer ser, que parecía estar en la corte, de espaldas a la barra, con una botella entera de lo que parecía ginebra de hierbas serennes acunada en el pliegue de un brazo. Llevaba un traje negro que parecía una mezcla de cuero y algo sintético, y su rostro aplanado estaba pálido y con cicatrices, como si los facciones se hubieran quemado en algún terrible accidente. Sus ojos eran perfectamente redondos y negros ¿óptica electrónica? se preguntaba Lando, y una diadema cibernética le envolvía el cráneo, con pequeñas luces rojas y azules que parpadeaban en los puntos donde, suponía Lando, estarían las orejas del hombre.

    «Escucha, escucha. Bosvarga, Cerensco», dijo el hombre, señalando con la cabeza a cada uno de sus compañeros. Su cabeza redondeada se balanceaba con fuerza, la voz clara pero arrastrada por la ginebra cara. «Esto no es un trabajo. Es una vocación. He sido elegido, ¿verdad?». Alcanzó la botella de ginebra en la barra, aparentemente sin darse cuenta de que su mano se cerraba alrededor del aire vacío, la botella ahora a salvo al cuidado de su compañero. «He sido… reactivado».

    «Suena muy bien», dijo Bosvarga, con los ojos en blanco melodramáticamente.

    «¿Sabes?», dijo Ochi, ignorando a su compañero, «enviaron a los cazarrecompensas tras ellos? ¿Sabes cómo fue eso?» Hizo un gesto con la mano. «Sin éxito. Los persiguieron hasta el Espacio Salvaje y fueron vaporizados por la Nueva República». Se golpeó el pecho. «No es de extrañar que volvieran arrastrándose hacia mí. Yo solía cazar Jedis, en las Guerras Clon, ¿lo sabías? Ochi de Bestoon era el mejor cazador de la galaxia. ¿Quieren a la chica? Fácil. Ochi lo hará en un santiamén».

    Lando observó cómo Bosvarga lanzaba una mirada a Cerensco, antes de volver a centrarse en Ochi.

    «Espera, ¿la Nueva República los tiene?».

    Cerensco frunció el ceño y negó con la cabeza. «Cuanto menos tenga que ver con la Nueva República, mejor. Todavía me buscan en más de diez sistemas».

    Bosvarga siseó y levantó una mano. «Once».

    Cerensco levantó su copa. «¡Brindo por eso!»

    Ochi se desplomó en su taburete. «Ahora tengo poder», murmuró con su voz casi desapareciendo en el bullicio general de Sennifer.

    Lando se acercó un poco más y aguzó el oído. Esto era un golpe de… bueno, era suerte, pura y dura. Lando no pretendía entender los caminos del universo, pero tampoco perdía el tiempo cuestionándolos. Los Jedi tenían la Fuerza, ¿no? Y Lando tampoco lo entendía, pero lo aceptaba. Así que tal vez había otros poderes en acción, no para ser entendidos sino para ser aceptados, y bienvenidos cuando venían a llamar. Diablos, ¿tal vez la suerte era su versión de la Fuerza? Sonaba ridículo incluso cuando la idea entraba en su mente, pero Lando se obligó a ignorar las dudas. Confiaba en la suerte, a menudo demasiado, tanto en los negocios como en el placer del juego que tanto le gustaba era la combinación perfecta de habilidad y suerte, y a menudo, en el fragor de una partida, Lando se sentía dueño de ambas, pero algo le picaba en el fondo de la mente cada vez que pensaba en ello. Había pasado demasiados años persiguiendo pistas, confiando en conversaciones escuchadas, transmisiones de datos interceptadas, incluso en susurros y rumores y charlas desde las partes trasera de los puertos espaciales y cantinas y lugares como el Rayo y Equilibrio de Sennifer; todo ello, de una forma u otra, conveniente, o casual, o simplemente afortunado. Y aunque ninguno de esos caminos había conducido a su hija, hubo momentos en los que sintió progresar, que estaba un paso más cerca. Es cierto que últimamente no había tenido esa sensación, pero tal vez, sólo tal vez, a medida que la rueda del universo giraba una vez más, era el momento de tener otro poco de suerte.

    Lando sintió un pequeño aleteo en el pecho. No una esperanza, exactamente, sino la inconfundible sensación de que había tropezado con algo importante.

    «Yo también tengo secretos», continuó Ochi.

    «Suena muy bien», dijo Bosvarga de nuevo.

    «Así es», dijo Ochi. «Me lo contaron. Me mostraron el camino». Miró a su alrededor, como si esperara que alguien estuviera escuchando a escondidas, sin saber que Lando estaba, de hecho, espiando desde un poco más allá de la barra. «Me enseñó el camino».

    Cerensco rellenó su vaso. «¿Camino a dónde?»

    Ochi volvió sus ojos negros hacia él. «A Exegol».

    Lando frunció el ceño. No estaba familiarizado con ese planeta, o sistema, o lo que fuera.

    Entonces Ochi sonrió. Era una expresión extraña. La piel de su rostro, ya estirada por las extensas cicatrices, se apretaba aún más contra su cráneo, y su boca sin labios no era más que una amplia rendija. La punta de una lengua blanca asomaba y los humedecía.

    «Los Sith me han llamado», dijo, en voz baja. «Ya les serví antes. Y ahora me han vuelto a llamar».

    Mientras Lando se esforzaba por escuchar por encima del ruido del bar, esa única palabra, «Sith», había llegado fuerte y clara, como si todo el lugar hubiera bajado de volumen de repente, por pura coincidencia.

    Sith.

    Lando no había oído ese nombre en años, pero la repentina e inesperada mención fue como un golpe en las tripas.

    ¿Sith? ¿Siguen existiendo? ¿No estaban todos muertos? ¿Seguro que no estaban involucrados en los secuestros?

    ¿Lo estaban?

    ¿Con qué demonios se había topado ahora?

    Fuente original: www.ign.com

  • Una acólita Sith tras los pasos de Luke Skywalker en el nuevo extracto de Star Wars Shadow of the Sith

    Una acólita Sith tras los pasos de Luke Skywalker en el nuevo extracto de Star Wars Shadow of the Sith

    Traducción por Alex Randir

    La página web de Gizmodo nos trae otro fragmento exclusivo de la novela Shadow of the Sith, escrita por Adam Christopher, que se sitúa aproximadamente unos veinte años después de El Retorno del Jedi. En ella, los héroes de la Rebelión Luke Skywalker y Lando Calrissian deberán hacer equipo para investigar no sólo una amenaza proveniente de un mundo desconocido llamado Exegol, sino también para buscar a la hija del tahúr más carismático de la galaxia – con el permiso de Han Solo, por supuesto.

    La pequeña ha sido secuestrada, y la única pista que tiene Lando lo llevará a cruzarse con un asesino Sith conocido como Ochi de Bestoon, quien, a su vez, tiene la misión de encontrar a una niña que podría traer de nuevo la oscuridad a la galaxia.

    En este nuevo extracto veremos que Ochi no es la única amenaza que nos presentará la novela, cuya edición de Barnes & Noble nos regalará un exclusivo póster de esta nueva enemiga, que os mostramos a continuación. Aunque todavía no sabemos a ciencia cierta quién es, la identidad de esta figura enmascarada, según nos cuentan, es alguien que los fans ya conocemos.

    Mientras nos preguntamos quién demonios puede hallarse tras la máscara (aunque ya hemos llegado a algunas conclusiones que no desvelaremos aquí) os dejamos la traducción del texto que nos habla, por primera vez antes de que se publique el libro, sobre este personaje.

    Esperamos que lo disfrutéis.


    EL SEPULCRO, COORDENADAS DESCONOCIDAS

    AHORA

    Algo se mueve en la oscuridad – una sombra de larga proyección, reptando por la noche abisal. La sombra es algo fuera de lo común: ni viva ni muerta.

    Es una reliquia. Es un… eco. Una presencia de un tiempo más antiguo, una malignidad que de algún modo ha sobrevivido, de alguna forma ha encontrado una manera.

    Ha encontrado un camino.

    Puede verla ahora. Negra, y más negra todavía, moviéndose, siempre moviéndose. Una inteligencia, si. Una mente, pero sin forma o substancia.

    Pero aquí, presente, sin embargo.

    Cierra los ojos. No hay diferencias. No hay nada que ver salvo un abismo, una nada donde vive la sombra.

    Donde la sombra prospera.

    En la oscuridad, en la noche eterna dentro de su cabeza.

    Y el vacío no es silencioso. En absoluto. Es una cacofonía, un sonido tan fuerte que ilumina cada fibra nerviosa de todo su ser, a pesar de que sabe que no hay nada que oír físicamente.

    Es el sonido del dolor. El sonido de la muerte. El sonido de miles y miles y miles de almas llorando de tristeza y agonía antes de que se apaguen en un instante. Hermanos y hermanas. Hijos e hijas. Vainas, ramas jóvenes, parientes kith. Hijos espora y madres cubil; padres espaciales y sus vástagos, y sus grupos de genes junto a sus brotes. Desove y descendencia. Niños.

    Generaciones enteras de los vivos, consumidos, sus llantos moribundos absorbidos y abandonados para reflejarse por siempre, atrapados dentro de un vial oscuro cincelado siglos atrás por un poder poco común, inhumano.

    Por una oscuridad.

    Por una sombra, de larga proyección.

    Y hay otro sonido. Una voz, del antiguo pasado. Es lejana y distante, una llamada que reverbera por un enorme valle de espacio y tiempo.

    La voz es terrible.

    La voz es tan familiar como la suya propia.

    PRONTO.

    Abre sus ojos dorados. La habitación es luminosa y, afortunadamente, silenciosa. Sus oídos resuenan como una campana, la súbita ausencia de los gritos casi igual de dolorosa, el eco de la voz aún reverberando en su cabeza.

    Lentamente, lentamente, recuerda dónde está. Mientras yace en el suelo y el mundo parpadea a su alrededor, levanta una mano y se toca la cara. Es cálida y húmeda, la sangre en las yemas de sus dedos del brillante azul del cielo de Pantora.

    El lugar está iluminado por una llama titilante, y la llama titilante ilumina el zócalo de hierro meteórico, y al lado del zócalo se encuentra la máscara hecha de la misma estrella. La máscara se aleja de ella. Se mece, suavemente, como si acabara de ser arrojada.

    Ella mira fijamente la parte trasera de la máscara, la curva de la nada, de la oscuridad, de la sombra profunda.

    Y vuelve a escuchar la voz.

    PRONTO.
    PRONTO.

    Cierra los ojos y duerme, intercambiando una pesadilla con otra, en la oscuridad de la noche, con la muerte del espacio. Se levanta por otro sonido, uno tecnológico, moderno. Se yergue de su nido, ignorando las palpitaciones de su sien, el dolor de sus extremidades.

    Porque no puede seguir haciéndoles esperar. Son pacientes, si. Exasperantemente.

    Pero también se enfadan con facilidad, y si hay una sóla cosa que ella no se atreve a hacer es enfadarlos.

    Aceptó ayudarles. Aceptaron mostrarle el camino.

    Así es como fue.

    Y no haría nada para ponerlo en peligro.

    De pie, activa el comunicador, y su nido se ilumina con el súbito azul eléctrico de un holograma. La imagen brilla, pulsante, teñida con la misma estática e interferencia que protege el punto de origen de quien la llama.

    Se arrodilla ante la figura envuelta en la oscuridad, la capucha apenas oculta una cara envuelta firmemente en pesados vendajes negros, de la forma en que todos los cultistas del Sith Eterno ocultan sus rasgos.

    No sabe por qué. No le importa.

    Pero ella obedece.

    «¿Qué deseáis, mi Señor?», entona, repitiendo la letanía que resonó a través del tiempo como los gritos dentro de la máscara que sabía que tendría que volver a ponerse pronto.

    La figura que se cierne ante ella habla, y ella escucha, y se pregunta si esta será la última vez o si en algún momento cumplirán su promesa.

    Tal vez algún día pidan demasiado.


    La novela Shadow of the Sith se pondrá a la venta el 28 de junio de 2022 en los Estados Unidos. No podemos esperar a que nos llegue traducida.

    Que la lectura os acompañe.

    Fuente: Gizmodo.

  • Extracto de la novela Star Wars Queen’s Hope: La Boda de Padmé y Anakin

    Extracto de la novela Star Wars Queen’s Hope: La Boda de Padmé y Anakin

    Traducción por Spectre Juan

    La autora E.K. Johnston es fan de Padmé Amidala desde que tenía 15 años, viendo las precuelas y enamorándose del personaje y su historia. «Todavía quiero ser ella cuando sea mayor«, bromea Johnston.

    Con el tercer libro de su trilogía de Amidala, una secuela de Queen’s Shadow, en Star Wars: Queen’s Hope, Johnston explorará a Padmé en su momento más feliz, al comienzo de su matrimonio con Anakin Skywalker. «Fue TAN AGRADABLE escribirlos cuando están felices«, le dice Johnston a StarWars.com. “Obviamente, el espectro de la muerte se cierne sobre toda su relación, y se vuelve tóxico porque nunca hablan de sus sentimientos, pero estos primeros días son ligeros y optimistas, y disfruté profundamente guiarlos a través de ellos. También hay algo al final. Que me gusta. Y Mucho

    Más allá de la historia de amor, el libro le dio a Johnston la oportunidad de explorar al personaje bajo una nueva luz. «Creo que la principal diferencia entre Queen’s Hope y los otros dos libros de la trilogía es que Padmé es, al final, una pequeña parte de una gran galaxia«, dice Johnston. “Antes, ella era fundamental en el conflicto y podía desempeñar un papel directo en la solución de los problemas. Ahora, ella es parte de un sistema, una parte importante, que está sometida a MUCHO estrés. No podrá arreglarlo todo, aunque ciertamente no dejará de intentarlo. Es su mejor y peor cualidad. Sabemos que va a hacer que la maten, pero nunca, jamás, renunciará a las personas que ama y las causas en las que cree

    «Espero que los lectores salgan del libro con nuevos recuerdos de la fuerza y ​​la voluntad de luchar de Padmé, incluso si no es de las formas convencionales«, continúa Johnston. “Espero que recuerden cómo ella siempre se levantaba y volvía a intentarlo. Y espero que les guste mucho esa parte con Typho y el [censurado], porque quiero un fan art«.

    En un primer vistazo exclusivo dentro de las páginas de Queen’s Hope, encontramos a Padmé nadando en el lago y Anakin presentando sus respetos en el santuario a Qui-Gon Jinn mientras los dos amantes se preparan para su ceremonia secreta al atardecer como se ve en los momentos finales de Star Wars: El Ataque de los Clones

    El sol había salido pero aún no había despejado las montañas cuando Padmé se sumergió en el lago. Era su momento favorito para ir a nadar, ese momento en el que había suficiente luz para ver antes de que realmente comenzara el día. El agua estaba clara y fría, como siempre. El lago se alimentaba de arroyos de montaña, y el Naboo se cuidó de no contaminarlo con escorrentías agrícolas. Antes de que el calor del día calentara las aguas, la natación era un despertar abrupto. Padmé quería tener la cabeza despejada.

    No es que se sintiera confundida o insegura de lo que estaba haciendo. En todo caso, su conversación con Yané la noche anterior y las horas de meditación que pasó cosiendo la habían puesto más segura. Lo que la preocupaba era que siempre se había considerado una persona sencilla y honesta. Sí, guardaba secretos, pero eran por el bien de su planeta, su gente. Y siempre hubo algunos que conocían toda la historia. Ahora sus verdades estaban divididas, divididas entre aquellos que le importaban, y ninguno de ellos tenía la imagen completa. Solo ella lo hizo, sola y en el centro de su propia vida.

    A ella le gustó. Aunque anhelaba a sus amigos y extrañaba a sus padres y hermana, amaba la soledad de este momento, de saber que su decisión era solo de ella. Era contradictorio, algo más que nunca había sido, pero estaba creciendo y eso estaba destinado a cambiarla.

    Durante tanto tiempo, su vida había girado en torno a la percepción que otras personas tenían de ella. Qué debería hacer y cómo debería vestirse. Cómo sus decisiones afectarían a masas de personas que nunca había conocido. Era una carga tremenda y la llevaba desde que era niña. No le había importado, a veces se había deleitado con la responsabilidad, pero con la libertad de ser desconocida frente a ella, sintió una oleada de emoción. Anakin iba a ser de ella, y ella iba a ser suya, y casi nadie en toda la galaxia compartiría eso con ellos.

    Padmé se zambulló lo más profundo que pudo, permaneciendo bajo el agua donde estaba en silencio el mayor tiempo posible. Cuando sus pulmones ardieron por aire, pateó, rompiendo la superficie con una cascada de gotas de agua que brillaban bajo el sol de la mañana. Todo era perfecto. El lago, la casa, su espíritu. Había construido tantas cosas en su vida, casas y hospitales, alianzas y acuerdos, y ahora tendría algo que era solo para ella. Bueno, solo para ella y Anakin. Serían algo nuevo. Y aunque se lo guardarían para sí mismos, Padmé sabía que su amor brillaría intensamente.

    Empezaba el día. Tendría que volver a la vida real eventualmente. Pero el lago le recordaba, como siempre, la paz y la tranquilidad del hogar y la promesa de lugares a los que nadie más podía llegar. Pateó hacia el muelle, renovada y lista para afrontar el día.

    ***

    Anakin Skywalker no estaba del todo preparado para esto. Lo cual, se dio cuenta, no era una sorpresa. Su entrenamiento se había centrado por completo en el desinterés y el desapego. Eso podría ser suficiente para la mayoría de los Jedi, pero no fue suficiente para él.

    A decir verdad, Anakin había decidido casarse con Padmé en la cocina de la casa de su padrastro. Observó la forma en que Owen y Beru se movían mientras preparaban el almuerzo, entregándose cosas antes de que les pidieran y riendo cuando se encontraban. Era una conexión que no tenía nada que ver con la Fuerza, y Anakin la quería. Su madre también debió haber tenido algo así con Cliegg. Estaba claro por la forma en que todos hablaron de Shmi que ella no había sido una ocurrencia tardía en la familia Lars. Ella había sido el centro. Y él no había formado parte de eso en absoluto.

    Eso no era cierto. Sabían quién era en el momento en que lo vieron y lo llevaron inmediatamente a su casa. Ella debió haber hablado de él con frecuencia y dejó en claro que si alguna vez venía a visitarlo, debía ser incluido. Y lo incluyeron a él. Como si no fuera nada. Como si fuera de la familia. Los Jedi nunca le habían dado eso. Y ahora podría construir su propia familia.

    Había un santuario a la memoria de Qui-Gon Jinn en Naboo. Habían pasado diez años, pero todavía era un lugar de peregrinaje popular. No era la época del año adecuada para los monumentos, así que cuando Anakin se apoderó del deslizador de la casa y salió a verlo esa mañana, estaba casi desierto.

    Anakin tomó asiento en medio del piso de piedra y apoyó las manos en las rodillas. La mano de metal era algo a lo que todavía se estaba adaptando: una protuberancia, todavía no una verdadera prótesis. Desde el punto de vista médico, todo estaba bien y, desde el punto de vista de la ingeniería, la mano estaba perfecta. Sin embargo, Anakin podía sentir la diferencia, más que las extrañas sensaciones que a veces emanaban de los nudillos y las articulaciones que ya no estaban allí. Ya tenía una lista de modificaciones que iba a hacer cuando regresara al taller del Templo. La mano era suya e iba a asegurarse de que fuera exactamente lo que quería.

    Pero no encontró nada. Anakin miró más profundamente. Había tanta lucha en su futuro, pero todo era por el bien de la República, por el orden. Quizás eso era lo que Qui-Gon quería que viera. Siempre había una forma de hacerlo bien.

    Se sintió centrado. En paz. Sí, hubo una guerra, y no, no sabía mucho sobre estar casado, pero podía ver el camino a seguir y no tendría que caminar solo. Mirando su túnica Jedi, se preguntó por primera vez si debería haberle pedido a C-3PO que le encontrara un atuendo más agradable para casarse. Estaba seguro de que Padmé tendría algo. Los vestidos asombrosos parecían simplemente aparecer en Naboo. Pero no: era un Jedi que se casaba. Al menos sería sincero consigo mismo sobre eso. Había suficientes secretos en su futuro. Se casaría como quería.

    «Gracias, Maestro», dijo Anakin, aunque no sabía si Qui-Gon había sido responsable de algo que acababa de ver y sentir.

    Mientras se preparaba para regresar a la casa del lago, sus pensamientos volvieron a centrarse en Padmé. A él le gustaba cuando ella estaba feliz, y ella parecía tan feliz desde que regresaron a Naboo. Era un lado de ella que nunca había visto antes: despreocupado y casual. Incluso cuando habían venido antes a la casa del lago, ella se había aferrado a la formalidad como un escudo. Ahora estaba completamente relajada y podían estar absortos el uno en el otro de una manera que no sería posible en ningún otro lugar.

    Anakin salió del santuario, un hombre con una misión. Era el día de su boda y todo iba a salir perfecto.

    ***

    Padmé no tenía mucha prisa por hacer nada, así que se quedó en su cómoda bata mientras su cabello se secaba al sol de la mañana. Había varios asientos cómodos en el lanai para ese propósito, y estaba feliz de aprovecharlos. Tenía una lista de cosas que hacer, pero tenía mucho tiempo. Mientras observaba cómo el sol brillaba más en la superficie del lago, escuchó el zumbido de una nave que se acercaba. Anakin había tomado el deslizador esa mañana, así que no le dio mucha importancia hasta que la nave apareció a la vista.

    Incluso a la distancia, Padmé podía reconocer una nave real de Naboo. Este era para pequeños grupos de viajeros, algo que la Reina podría usar para escapar rápidamente de la ciudad o para enviar miembros de su círculo en una misión oficial. Padmé sabía que sólo podía dirigirse a la casa del lago. No había otras casas en la zona donde pudiera atracar el esquife. Se aseguró la bata y se enroscó el cabello húmedo en un nudo bajo en la parte posterior de la cabeza antes de dirigirse hacia el muelle.

    La reina Jamillia desembarcó sola, dejando atrás a sus guardias y doncellas para poder hablar con Padmé en privado. Estaba vestida con un pesado terciopelo rojo oscuro, pero su rostro estaba desnudo y no tenía un elaborado tocado sobre su cabello. Cualquiera que sea el tema de su visita, no fue precisamente formal.

    “Su Majestad,” dijo Padmé, inclinando la cabeza. «¿A qué le debo el honor?»

    «Senador», dijo Jamillia, «me disculpo por entrometerse mientras se recupera. ¿Usted está bien?»

    “Todavía me duele un poco”, admitió Padmé. “Pero no hay quejas más allá de eso. ¿Vendrá conmigo al lanai? Todavía no he desayunado «.

    «No puedo quedarme tanto tiempo», dijo Jamillia. «Tengo un favor que pedirte, si estás dispuesta a escuchar. Es un poco delicado, por eso necesito que lo manejes de manera extraoficial «.

    A Padmé nunca se le ocurrió rechazarla. Sabía que Anakin lo entendería. Él también sirve a un propósito mayor que él mismo.

    «Estoy feliz de hacer lo que puedo», dijo Padmé. «Por favor, dígame qué necesita».

    “Varios miembros del Colectivo Torada estaban fuera del planeta cuando estalló la guerra”, dijo Jamillia. «Eso no es inusual, por supuesto, pero cinco de ellos en particular están detrás de las líneas separatistas, y sus padres quieren que los recuperen».

    El Colectivo Torada era una variedad de artistas de Naboo que no encajaban particularmente bien con sus compañeros. Algunos querían más riqueza y reconocimiento de los que podían obtener de las comunidades artísticas de Naboo, algunos tenían ideales políticos que no estaban representados en la legislatura y algunos simplemente querían rebelarse contra los deseos de sus familias. Tenían algunos complejos en el planeta donde podían vivir y trabajar en paz, pero muchos optaron por viajar con frecuencia.

    «¿Están todos juntos?» Preguntó Padmé.

    «Sí», dijo Jamillia. Puedo enviarte las coordenadas. Es posible que aún no corran peligro, pero me gustaría estar lo más preparada posible. Sé que tenías una escolta Jedi de regreso a Naboo, y no puedo enviar a mis propios oficiales de seguridad para hacer esto. Hay Naboo por toda la galaxia y no se puede ver que yo favorezca a este grupo «.

    «Por supuesto», dijo Padmé. Sabía que había algo que Jamillia no estaba diciendo, alguna razón por la que la Reina estaba lo suficientemente desesperada como para venir a Padmé en lugar de usar los canales oficiales. Pero Padmé también sabía cuándo no hacer preguntas. Había estado en política durante mucho tiempo y Jamillia era una persona en la que confiaba. «Puedo tomar un equipo pequeño y hacer que regresen sanos y salvos a tiempo para la cena».

    Era un poco optimista, pero ella y Anakin habían planeado una ceremonia al atardecer de todos modos. La vida de las personas era más importante.

    «Gracias, Senadora», dijo Jamillia. «Si me disculpan, debo regresar a la capital».

    «Viaje bien, Su Majestad», dijo Padmé.

    «Usted también, Senadora», respondió Jamillia.

    La Reina regresó al esquife real y despegó de inmediato. La embarcación desapareció en unos momentos, dejando solo ondas en la superficie del lago para marcar su camino. Padmé sintió que lo había soñado todo, excepto que tenía un chip de datos de la Reina, marcado como prioridad uno, con todos los detalles que iba a necesitar para el viaje.

    Otro zumbido se hizo audible en el aire de la madrugada, y Padmé vio a Anakin regresar a través del lago en su deslizador. C-3PO estaba decidido a mantenerlos separados antes de la ceremonia, pero no había forma de que Padmé emprendiera esta misión sin la ayuda de Anakin. No había otros guardias para llevar con ella, por un lado, y más importante, estaba encantada con la idea de trabajar con él de nuevo. Observó mientras él acoplaba el deslizador y saltaba con gracia al muelle frente a ella.

    «¿Qué es?» preguntó. «Sentí algo inesperado».

    «Tenemos que hacer un viaje rápido», le dijo, con una sonrisa en los labios. Su boca se crispó en respuesta. «Un poco de heroicidad, y luego de vuelta aquí para la boda».

    «Le daré la noticia a Trespeó mientras te vistes», dijo Anakin.

    Le ofreció su brazo y entraron juntos en la casa.

    Queen’s Hope se lanzará el 5 de abril de 2022 y ya está disponible para pre-pedido.

  • Trailer de la novela Star Wars Darth Plagueis

    Trailer de la novela Star Wars Darth Plagueis

    Por Gorka Salgado

    Darth Plagueis, como todos los Lores Sith previos a él, ansía el poder. Pero a diferencia de cualquier otro Señor Oscuro posee un poder definitivo… sobre la vida y la muerte. Darth Sidious aprende a dominar secretamente el poder del Lado Oscuro mientras públicamente asciende al puesto más alto del gobierno.

    Uno desea ser el gobernante supremo; el otro sueña con vivir eternamente. Juntos destruirán a los Jedi y regirán la galaxia… A no ser que la despiadada tradición Sith termine siendo su perdición…

  • Trailer de la novela Star Wars Darth Maul El Cazador en las Tinieblas

    Trailer de la novela Star Wars Darth Maul El Cazador en las Tinieblas

    Por Gorka Salgado

    La novela fue publicada en inglés por la editorial Del Rey el 27 de noviembre de 2001 y en español por Alberto Santos Editor en febrero de 2002. Fue escrita por Michael Reaves.

    El libro se centra en dos aspectos fundidos en una sola historia. El primero: el preludio a la Batalla de Naboo y al inicio de la caída de la República Galáctica por tanto. El segundo aspecto es Darth Maul. La historia se centra en él y nos da una idea de sus poderes, habilidad, mentalidad y de como cumple sus misiones. La novela nos muestra un Maul carente de sentimientos, con una fe ciega en su maestro y con una vida que consiste en sorprenderle y causarle admiración para aprender más de él y, en un futuro, controlar la Orden Sith.