Etiqueta: Invincible

  • Ciencia de una Galaxia muy lejana: El Beskar

    La historia de la humanidad se divide según los distintos materiales que predominaron en la tecnología de cada era. Así como aquí hablamos de la edad de piedra, la de bronce y la del hierro, es muy probable que el la Galaxia de Star Wars se hable de la edad del Beskar.

    Formalmente estamos hablando de hierro, pero no de cualquier hierro, sino de “hierro mandaloriano”, una variedad del metal que aparentemente solo se encuentra en el Sistema de Mandalore y su luna Concordia. Esta variedad de hierro tiene la particularidad de resistir el daño a niveles extremos. No solo es capaz de soportar un disparo de bláster, sino que incluso soporta indemne los haces de las espadas de luz. Esa propiedad, sumada al hecho de que su origen es exclusivo de su planeta o su luna, hace que los mandalorianos lo atesoren y lo utilicen para forjar sus reconocibles armaduras.

    Para comenzar a analizarlo podemos hablar del hierro en general. Se trata de un elemento (su símbolo es Fe), que en su estado nativo presenta un color gris plateado, pose un gran dureza, y muestra propiedades magnéticas en las condiciones habituales de presión y temperatura en nuestro planeta. En general reacciona muy fácilmente con el oxígeno presente en el aire, en el agua de la humedad ambiente, por lo que es más fácil de encontrarlo en la naturaleza en forma de óxidos.

    El problema con el hierro es que, en estado puro, además de oxidarse fácil y rápidamente, resulta bastante quebradizo, por lo que la forma de mejorar algunas de esas propiedades es formando una aleación junto a otros elementos. En hierro, por ejemplo, forma una aleación con un porcentaje bajo de carbono, que mejora tremendamente su resistencia, su dureza y disminuye su fragilidad; la conocemos con el nombre de acero. Si además se le agrega un poco de cromo a la mezcla, evitamos que se oxide y tendremos “acero inoxidable”.

    En el Universo de Leyendas, el hierro mandaloriano suele señalarse como si se tratase de una forma de hierro puro que se obtiene y trabaja directamente a partir de los yacimientos. Mientras tanto en el nuevo Canon se lo trata como una aleación, aunque a veces se usan términos contradictorios (como el Mando refiriéndose a “Beskar puro”: si se trata de una aleación, no es algo puro).

    ¿Nos pueden ayudar las historias de la saga en esto? El hierro tiene un punto de fusión de 1538°C y en general, cuando una sustancia pura se mezcla con otras, el resultado (en este caso la aleación) posee un punto de fusión más bajo. Por eso el acero al carbón funde a 1370°C y el acero inoxidable alrededor de 1400°C. Durante la última temporada de la serie Rebels, el Gobernador Saxon intenta utilizar un arma (el generador de pulsos de arco) capaz de sobrecalentar el beskar de las armaduras como una manera de vaporizar a los portadores de las mismas. Esto sugiere que las temperaturas que puede resistir este metal sin fundirse es mucho mayor, por lo que no debería tratarse de hierro o ninguna de sus aleaciones.

    Otra pista la obtenemos de la novela (Leyendas) Order 66 de Karen Traviss, en donde se aclara que el beskar de primer nivel contiene un 2% de ciridio, sin aleación de carbono. Todas las evidencias sugieren que más allá de que se obtenga naturalmente, se trata finalmente de una aleación, independientemente de que se trate de historias de leyendas o canon.

    En la saga galáctica aparecen muchas armaduras de beskar; Como la de Jango Fett en El Ataque de los Clones, en la que el maestro Windu demuestra el punto débil que posee este tipo de armaduras en la zona del cuello; o la que va completando Din Djarin a través de los capítulos de The Mandalorian, en los que se nos muestra toda la tradición que existe alrededor del material.

    Pero no todo el beskar se usa en armaduras. Se le ha dado otro uso también a lo largo de las miles de historias y relatos, como la lanza de Morgan Elsbeth en la segunda temporada de The Mandalorian, las alas del casco de Enfys Nest en Solo: Una Historia de Star Wars, o las esposas usadas en el comic Relatos de los Jedi #5.

    También se le ha dado un uso estructural edilicio que aprovecha la propia resistencia del material hacia los ataques o los intentos de intrusión externos. Aparecen bunkers recubiertos con beskar en la novela Republic Commando: True Colors de Karen Traviss, o la puerta construida para evitar el acceso de Exar Kun en el comic Relatos de los Jedi – Señores Oscuros de los Sith #2. Incluso otro Sith, Lord Odion, tenia un trono de beskar en su nave insignia, como se relata en la novela Knight Errant de John Jackson Miller.

    En cuestiones de Beskar, dentro de la literatura de Star Wars hay una autora que es realmente una especialista, la mencionada Karen Traviss, además de las dos obras mencionadas de la saga Republic Commando, la autora lo utiliza e incluso amplia parte de la filosofía y terminología mandaloriana del universo de Leyendas. En Imperial Commando: 501st detalla los aspectos de su metalurgia, mientras que en sus relatos más avanzados hacia el futuro menciona y utiliza diferentes artefactos a base del material. Boba Fett: A Practical Man no solo nos relata lo que hizo Boba Fett durante la Invasión Yuuzhan Vong, sino que además nos aclara que los combatió con un sable forjado en el material llamado beskad. Y dentro de la saga Legacy of the Force hay varias apariciones: la novela Sacrifice describe que una parte del arma de Lumiya contiene tiras de cuero claveteadas con fragmentos impenetrables de este hierro, y además vuelve a mencionar el beskad; Revelation nos describe los veloces cazas mandalorianos Bes’uliik blindados con beskar.

    Aparte de todo eso, dentro de esa misma saga dentro de leyendas, Invincible de Troy Denning nos trae una solución al famoso “problemita de Jango Fett”, pues es su hijo en la adultez quien termina usando una guarda de cuello para su armadura que ciertamente le hubiera salvado la vida a su padre.

  • Ciencia de una Galaxia muy lejana: La explosiva química del Baradio

    Por Diego Manuel Ruiz

    Cuando uno piensa en el uso de explosivos, suele acotar sus ideas en los aspectos bélicos o aquellos típicos del cine de acción. Pero en realidad, una sustancia explosiva puede usarse en otros ámbitos como la minería o la ingeniería (demoliciones, apertura de caminos en zonas rocosas, sellado de fugas de combustible). Y en el caso de la Galaxia de Star Wars las cosas no son muy diferentes, y en esos casos hay varios explosivos, pero ninguno como el baradio.

    Se trata de un compuesto un tanto inestable, capaz de liberar una inmensa cantidad de calor y partículas en una fracción de segundo. En general se lo suele describir como una sustancia de origen sintético, aunque al parecer en ciertas condiciones también puede generase de manera natural; Muestra de ello es su presencia en ciertos lodos naturales descubiertos en los planetas Anobis y Duro en los tiempos posteriores a la Guerra Yuuzhan Vong, según relata el autor Troy Denning en Legacy of the Force: Tempest (leyendas). También miles de años antes en Chelloa, durtante la época de la visita de la Jedi Kerra Hold, los habitantes descubren que la superficie del lugar estaba llena de baradio, como puede verse en el comic de leyendas Caballero Andante #1.

    Como explosivo en el desarrollo minero se lo suele trabajar en la forma de bisulfato de baradio, como fuera ampliamente utilizado durante mucho tiempo para la extracción de thorilidio en el planeta Gorse y su luna. Uno de los encargados de transportarlo era Kanan Jarrus, según puede leerse en la novela (canon) Un Nuevo Despertar de John Jackson Miller (para más información sobre el thorilido y sus particularidades, lo hemos desarrollado en otra nota). Otros cargamentos de baradio (aunque no se aclara en qué forma) se describen en Maul Lockdown de Joe Schreiber, una historia del universo de leyendas, al igual que en Star Wars Republic Commando: Order 66 de Karen Traviss, en donde se menciona la capacidad de dicho material para reducir un pico a escombros, o hacer un agujero lo suficientemente grande como para que se lo trague.

    Sin embargo, su uso como armamento resulta mucho más amplio, e incluso famoso. En el comic (canon) Cazarecompensas #6, Cadeliah, la protegida de Valance menciona que los detonadores térmicos poseen un núcleo de baradio. Y es que gracias a ese uso probablemente se trate del explosivo más utilizado en la saga. Solo contabilizando el uso de detonadores térmicos, hay una inmensidad de situaciones en las que aparecen, comenzando por la icónica escena de Boushh/Leia en el palacio de Jabba durante El Retorno del Jedi. Por otro lado, también utilizan baradio los explosivos usados por Val en Solo – Una Historia de Star Wars durante el robo en Vandor.

    El mecanismo de detonación del baradio involucra una liberación instantánea de energía en la que, debido a una reacción se produce una esfera incandescente en la que el calor producido que vaporiza instantáneamente todo los que se encuentre en su interior. Esto se debe a la formación de un campo exterior de partículas, que encierra esa energía dentro de los límites la esfera, evitando que la explosión se descontrole. El radio depende del tipo de carga; los detonadores térmicos usados por las tropas imperiales tienen una radio de explosión promedio de 5 metros, mientras que los usados por los cazarrecompensas suelen tener un radio mayor, de unos 20 metros, según se nos describe en Star Wars Galaxies: The Ruins of Dantooine de Haden Blackman. Muchas veces también han sido llamados “granadas”, posiblemente por la similitud de su diseño y su mecanismo de activación. Es el caso de la novela (leyendas) El Cortejo de la Princesa Leia, de Dave Wolverton, donde se las utiliza como arma terrorista. También existen detonadores térmicos más potentes, capaces de producir un radio de destrucción mucho mayor, como sucede con los cimientos del enorme Palacio de Xizor en Coruscant en Sombras del Imperio de Steve Perry (leyendas).

    A través de la saga han aparecido otros dispositivos explosivos diferentes que de igual forma utilizan baradio. En Punto de Ruptura de Matthew Stover, se mencionan las “bombas de baradio”, cuando Depa Billaba le reprocha a Mace Windu no haber arrojado una en la arena de Geonosis para evitar el inicio de las Guerras Clon. En la misma época de la historia, las tropas de la República también lo utilizaban en la forma de “cinta térmica detonadora” en Triple Zero otra de las novelas de la saga de leyendas Republic Commando de Karen Traviss.

    Otro de los usos famosos del baradio, aunque en este caso combinado con otra sustancia llamada colapsio son las cargas sísmicas, como la que vemos en El Ataque de los Clones durante el enfrentamiento de Obi-Wan y Jango Fett en el espacio. La combinación de sustancias, junto al diseño de las cargas, logra una onda de destrucción a lo largo de un solo plano que arrasa con todo lo que se encuentra a su paso.

    En cuanto al futuro de las historias de leyendas, el uso de baradio tiene una escalada en lo que respecta al nivel destrucción, apareciendo artefactos con ese material que resultan tan destructivos que se ubican a la par de los efectos de una Estrella de la Muerte. En las últimas grandes sagas literarias de este universo entran en escena los “misiles de baradio”.  Al parecer el autor Troy Denning se ha convertido un experto de poner planetas en peligro con este tipo de armamento, pues aparece en varias de sus novelas como Estrella a Estrella, Legacy of the Force: Invincible, Fate of the Jedi: Abyss y Fate of the Jedi: Vortex.

    Antes de continuar subiendo en el nivel de destrucción, resulta indispensable aclarar algunos conceptos desde el punto de vista científico. En general, los explosivos químicos son sustancias que sufren una transformación química, es decir tiene lugar una reacción, durante una fracción de tiempo muy breve, liberando energía en el proceso, principalmente en la forma de calor y trabajo mecánico de expansión debido a la generación de una inmensa cantidad de gases. La clave en dicho proceso no es la energía en sí, sino el tiempo breve… muy breve.

    La explosión de un kilogramo de un explosivo convencional como la pólvora libera aproximadamente la misma energía que libera un litro de gasolina en un motor de combustión. Eso significa que la energía que produce no es el parámetro más importante para un explosivo, sino la potencia, que se define como la energía puesta en juego por unidad de tiempo. Volviendo al ejemplo pólvora vs. gasolina, ambos generan una energía similar, pero el explosivo lo hace en una fracción de segundo, mientras que un motor lo quema en varios minutos; Como resultado el explosivo es mucho más potente que un combustible.

    ¿A qué se debe la diferencia? Principalmente a la participación del oxígeno en esas transformaciones. Un combustible necesita del oxígeno del aire para reaccionar y generar esa energía. Pero en un explosivo, el oxígeno ya forma parte de la composición interna del material; en la pólvora negra está como nitrato de potasio, y en explosivos altos como nitroglicerina, trinitrotolueno y ciclonita se lo encuentra como parte de los grupos “nitro” dentro de las propias moléculas orgánicas. De esa forma la transformación es virtualmente instantánea, pues no necesitan de la llegada de aire o algún otro comburente.

    En cualquiera de esos casos estamos hablando de explosivos convencionales, o sea aquellos que operan en base a transformaciones químicas, es decir a partir de intercambio o compartición de electrones. Pero también existen los explosivos nucleares, en los cuales no hay una reacción química, sino que la energía que se libera lo hace gracias a transformaciones en los núcleos de los átomos del material. Hoy en día se conocen dos tipos de reacciones nucleares: la fisión (la que aprovechan las bombas A y los reactores nucleares) y la fusión (la que usan las bombas H o termonucleares), y en ambos casos la cantidad de energía (y potencia) que se genera es enormemente superior, lo suficiente como para volar una ciudad o una región en un santiamén.

    Regresando a nuestra galaxia favorita, en algunas de las historias se hace referencia a que esos misiles de baradio tan destructivos, operan a partir de alguna reacción nuclear. Halcón Milenario de James Luceno menciona que se trata de dispositivos de fisión de baradio, e incluso se habla de una fallida misión suicida de la Rebelión para destruir el área de astilleros de Bilbringi. En Dark Nest – The Swarm War (¡nuevamente Troy Denning intentando vendernos baradio!) se habla específicamente de una “ojiva destructora de planetas”, por lo que esa terrible capacidad también sugiere un mecanismo del tipo nuclear para la explosión. Una tercera prueba en este sentido la aporta Tatooine Ghost de un tal Troy “baradio” Denning (!) en la que se habla específicamente que el núcleo de un reactor nuclear se inició con una carga de baradio, y eso solo podría suceder si se trata de una transformación de tipo nuclear.

    Finalmente podemos hacer un análisis del baradio desde el punto de vista de su composición química, aunque en realidad la tarea trae algunos dolores de cabeza. Para comenzar, si bien se mencionó que existe alguna ocurrencia natural del baradio, hay un consenso bastante general de que se trata de una sustancia de origen mayoritariamente sintético (la ocurrencia natural se daría en situaciones particulares). Lo explicitan algunas historias juveniles como Episode 1 Adventures: The Fury of Darth Maul de Ryder Windham, o The Last of the Jedi: Death on Naboo de Jude Watson, en las que algunos personajes mencionan que se trata de un explosivo de origen sintético.

    Por otra parte, algunas fuentes nombran al baradio de una manera que sugiere que forma parte de una sal. La mencionada Un Nuevo Despertar presenta el “bisulfato de baradio”, mientras que la novela Knight Errant de John Jackson Miller (previa al comic ya mencionado) hace lo mismo con el “nitrito de baradio” y la novela infantil Rey’s Survival Guide de Jason Fry habla del “nitrato de baradio”. Eso significa que, tanto en el universo del canon como en el de leyendas, se trata de la contraparte de un anión (una especie con carga eléctrica negativa) y por ende el baradio debe presentar una carga positiva (es decir, un catión). En nuestro mundo existen explosivos que poseen especies salinas (con aniones y cationes en su composición), como la ciclonita (o RDX), el principal componente del explosivo plástico C4, por lo que esa propiedad le daría crédito al baradio galáctico desde el punto de vista de la química.

    Sin embargo, también existen otras fuentes que contradicen un poco la evidencia anterior, sugiriendo un comportamiento más parecido al de los elementos utilizados para las reacciones de fisión nuclear, como el uranio o el plutonio. En el canon, la misma historia de Un Nuevo Despertar habla de la existencia de otra forma, el baradio-357, descrito como si se tratase de un isótopo particular de un elemento. En ese sentido, el baradio no sería un compuesto, sino un elemento en sí mismo, el cual, por el valor de numero másico que presenta, se podría ubicar más allá de los elementos conocidos; sería un elemento superperactínido que, en base a dichas características, podría formar parte del mismo grupo de la Tabla Periódica que el vibranio del universo de Marvel (como puede verse en el siguiente hilo del autor de este artículo). Por otro lado, la mención del uso de “baradio empobrecido” en Estrella a Estrella también sugiere el aprovechamiento de ciertos isótopos. De ser así, estaríamos hablando de un material que operaría mediante una reacción nuclear y no un explosivo químico convencional; de todas formas, la polémica entre los químicos del Imperio continúa. A modo de conclusión, la comunidad científica concuerda en que Troy Denning debería aclararlo en una futura novela.