La saga más importante de todos los tiempos, La guerra de las galaxias, más conocida en el mundo entero como Star Wars, lleva más de cuarenta años haciéndonos disfrutar de su maravilloso universo. Exactamente 43 años de películas, muñecos, figuras, cromos, camisetas, merchandising variado de todo tipo y, evidentemente, un sinfín de publicaciones.
El mundo bibliográfico de Star Wars es muy rico en todo tipo de libros, cómics y revistas que nos acercan la saga desde todos los ángulos posibles, para hacernos disfrutar de la increíble riqueza que posee el mundo creado por George Lucas. Tenemos libros increíbles sobre cómo se rodaron las películas, de los efectos especiales utilizados en ellas, tanto los digitales como todos los creados por ILM con maquetas, props, etc., sobre los actores, el guión, decorados, naves, vehículos, armas y demás elementos que en ellas aparecen.
Aparte de este examen a la creación de las películas, existen libros que acercan la saga desde otras miradas distintas y curiosas, como la arquitectura, la música, la literatura clásica, historia, cocina y muchos más. Una de estas temáticas más distinta es la que revisita todo el trasfondo de Star Wars desde la filosofía, la religión, la mitología y el esoterismo, intentándonos acercar todas las enseñanzas que subyacen tras ellas.
Entre las decenas de libros que existen que tocan estos temas, y que os animamos a buscarlos y leerlos, os destacamos los siguientes, ya sea por su popularidad como por su valor para daros una visión de La guerra de las galaxias más profunda y o distinta.
La guerra de las galaxias: el mito renovado (Eduardo Martínez Rico)
¿Cuál es el origen de La guerra de las galaxias ? ¿Qué parte fue creación de George Lucas y qué parte surgió de antiguos mitos y leyendas? Eduardo Martínez Rico, autor de esta magnífica obra, nos presenta la vida de George Lucas y su camino para llevar a la gran pantalla su saga.
Descubriremos el origen de la fuerza y de la inevitable lucha entre el bien y el mal, además de conocer de una manera distinta a los personajes que forman la saga, llegando a descubrir en algunos casos datos curiosos y bastante interesantes de los mismos.
El libro nos enseña la relación de la saga con muchos de los mitos de nuestra historia, haciendo una comparación entre lo que vemos en la pantalla y los mismos. La guerra de las galaxias no es nada más que una historia de aventuras de caballeros, princesas guerreras y malvados de los que Joseph Campbell ya nos enseñaba en su obra El héroe de las mil caras , un psicoanálisis del mito y de todos sus elementos del que George Lucas sacó la base de su historia, el denominado «camino del héroe».
Star Wars y la filosofía (Varios)
El libro Star Wars y la filosofía presenta una recopilación de originales artículos firmados por varios académicos versados en filosofía, explorando distintos ángulos y niveles de Star Wars y de su universo, y ofreciendo una nueva visión sobre temas tan importantes como el origen de la fuerza, el papel de la mujer en la serie, el verdadero significado de ser y sentir como un sith o como un jedi, etc.
El libro revisa desde la filosofía el impacto de Star Wars en nuestro día a día y el legado de Joseph Campbell en la saga, entre otros muchos aspectos que se desgranan a conciencia. Los autores del libro comparan a autores y pensadores conocidos como Platón, Aristóteles, Nietzsche, entre otros, con los pensamientos que mueven a personajes como Anakin Skywalker, Obi Wan Kenobi, los jedi o los sith, demostrando un gran conocimiento de la filosofía así como de la saga galáctica.
El camino del jedi (Silvana Moreno y Federico Andrade)
Star Wars es la epopeya galáctica contemporánea que ha logrado ocupar un espacio mitológico moderno en nuestras vidas desde su estreno. En las páginas de El camino del jedi, sus autores, Silvana Moreno y Federico Andrade, recorren la saga creada por George Lucas analizando su estructura y personajes a través de la mitología y la espiritualidad, tocando distintas religiones, la astrología, la cábala y muchos otros aspectos.
Star Wars no es solo una película de entretenimiento más; trae a primera línea una serie de temas sociales y culturales que siguen siendo objeto de reflexión y debate hoy en día. Los autores nos enseñan el universo de George Lucas bajo otra mirada, una más cercana a la realidad.
Star Wars: filosofía rebelde para una saga de culto (Carl Silvio y Tony M. Vinci)
Star Wars es mucho más que algunas películas y un sinfín de cómics, novelas, figuras y merchandising variado de la saga. Star Wars es un verdadero mito cultural para varias generaciones. Y así lo demuestra este libro: un conjunto de excelentes y entretenidos ensayos sobre la relación de esta saga con la filosofía, la política, el capitalismo, la tecnología, la sexualidad, las religiones orientales…
Un volumen que aborda, por tanto, interrogantes apasionantes, y a veces sorprendentes, para profundizar en los primeros seis episodios y para interpretar los que están por llegar: ¿es Star Wars una saga políticamente progresista o más bien conservadora? ¿Hay en ella una verdadera crítica al capitalismo global o una defensa encubierta? ¿Hablamos de una saga que aboga por la diferencia y la inclusión del alien (el otro) o por la supremacía de los humanos (a ser posible blancos)? Y desde el punto de vista de las mujeres, ¿cuál es su papel en Star Wars ?, ¿hay lugar para el feminismo en el ámbito de la fuerza ? ¿Y qué pasa con el sexo, el gran silenciado en las dos trilogías? ¿Tan solo una estrategia para que el público familiar engrose la taquilla? ¿O hay algo más… oscuro? Y, por otro lado, ¿es Star Wars una parábola cristiana sobre la redención? ¿O se halla más cerca de las influencias filosóficas del budismo y el hinduismo? En cuanto al sable láser que todos quisimos tener de pequeños (y muchos seguimos queriendo tener), ¿no es el fetiche por excelencia? ¿Pero es un fetiche en el sentido sexual de Freud o en el sentido económico de Marx? Un verdadero manual de lectura para una saga de culto.
Más allá de la Fuerza (J.R. Valle)
El autor,J. R. Valle, ha realizado un análisis de la saga Star Wars a través de la religión y el esoterismo.
Desde el principio, nos pareció que la saga Star Wars transmitía unos valores y unas lecciones que escapaban del simple hecho de ser unas películas de ciencia ficción. El autor nos descubre una serie de curiosos matices y paralelismos que ha ido reuniendo desde 1995 en este trabajo, con hechos religiosos y parapsicológicos que, sin duda, ofrecerán al amante de la saga una nueva óptica o punto de vista que engrandecerá aún más su riqueza como obra imperecedera.¿De dónde proceden las enseñanzas de Yoda? ¿Cuál es el origen de las espadas de luz? ¿Cuál es la relación de Anakin o Luke Skywalker con personajes de la Biblia? ¿Existe algún paralelismo entre los poderes que exhiben los jedi y los poderes paranormales que investiga la parapsicología? ¿Hay semejanzas entre algunas batallas de la saga y batallas de la Segunda Guerra Mundial? ¿En verdad hay tres extraterrestres, de los que estudia la ufología, entre los aliens de la Cantina de Mos Eisley?
El lector podrá disfrutar de esta visión de la saga como nunca antes, enriqueciendo el trasfondo final que ya de por sí es una fuente inagotable de conocimientos.
Son los tiempos de La Alta República: una pacífica unión de mundos con ideas afines donde todas las voces son escuchadas, y la gobernanza se alcanza mediante el consenso, no bajo coacción o miedo. Es un tiempo de ambiciones, de cultura, de inclusión, de Grandes Obras. La visionaria Canciller Lina Soh lidera la República desde la elegante ecumenópolis de Coruscant, situada cerca del luminoso centro del Núcleo Galáctico.
Pero mas allá del Núcleo y sus muchas Colonias pacíficas, está el Borde – Interior. Medio,y finalmente, en el filo de lo conocido: El Borde Exterior. Estos mundos está llenos de oportunidades para aquellos lo suficientemente valientes para viajar a través de las pocas rutas bien cartografiadas que llevan hasta el mismo, junto con los peligros que ello implica. El Borde Exterior es el cielo de aquellos que buscan escapar de las leyes de la República, y está repleto de depredadores de todo tipo.
La Canciller Soh ha alcanzado el compromiso de traer a los mundos del Borde Exterior bajo el manto de la República a través de ambiciosos programas de ayuda tales como la Estación Faro Starlight. El orden y la justicia con mantenidos en la frontera galáctica por los Caballeros Jedi, guardianes de la paz que han alcanzado el dominio de habilidades increíbles provinientes de un misterioso campo de energía conocido como la Fuerza. Los Jedi trabajan estrechamente con la República, y han aceptado establecer asentamientos en el Borde Exterior para auxiliar a cualquiera que necesite ayuda.
Los Jedi de los puestos fronterizos pueden ser el único recurso para personas que no tienen a dónde ir. Aunque los asentamientos operan de manera independiente y sin ninguna ayuda directa del gran templo Jedi de Coruscant, actúan como un disuasivo para aquellos que buscan usar la oscuridad para hacer el mal.
Pocos pueden oponerse los Caballeros de la Orden Jedi.
La Capitana Hedda Casset revisió las lecturas y pantallas integradas en el sillón de mando por segunda vez. Siempre revisaba al menos dos veces. Tenía más de cuatro décadas de vuelo a sus espaldas, y creía que el doble chequeo era en gran parte la razón por la que seguía volando. El segundo análisis confirmaba todo lo que había visto la primera vez.
«Todo está bien,» dijo, en voz alta esta vez, anunciándolo al personal del puente. «Tiempo para una de mis rondas. Teniente Bowman, tome el puente.»
«Recibido, capitana,» respondió su primer oficial, levantándose de su asiento preparándose para ocupar el de ella hasta que volviese de su paseo vespertino.
No todos los capitanes de cargueros pesados manejaban su nave como un vehículo militar. Hedda había visto naves estelares con suelos sucios, tuberías con fugas y grietas en las ventanas de la cabina, fallos que le rompían el alma. Pero Hedda Casset comenzó su trayectoria profesional como piloto de combate en las fuerzas de trabajo conjunto Malastare-Sullust, manteniendo el orden en su pequeño sector del Borde Medio. Empezó pilotando un Incom Z-24, caza monoplaza que todo el mundo llamaba simplemente Zumbador (Bugbuzz). Principalmente misiones policiacas, atrapando piratas y todo eso. Finalmente, sinembargo, ascendió hasta capitanear un crucero pesado, una de las naves más grandes de la flota. Una buena trayectoria, haciendo un buen trabajo.
Abandonó las Mallust JTF (acrónimo para designar las Fuerzas de Trabajo Conjunto de Malastare-Sullust) con honores, trasladándosé a un puesto de trabajo capitaneando veleros mercantes para el Gremio Byrne – su propia versión de un relajado retiro. Pero los más de treinta años en el cuerpo militar significaban que el orden y la disciplina estaban no solo en su sangre, si no que eran su sangre. De manera que, cada nave en la que volaba era llevada como si fuese a librar una batalla definitiva contra la Armada Hutt, incluso cuando sólo transportaba una carga de pieles de ogrut del mundo A al mundo B. Esta nave, el Corredor Legado (Legacy Run), no era una excepción.
Hedda se puso de pie, aceptando y devolviendo el saludo entrecortado del Teniente Jary Bowman. Se estiró, sintiendo los huesos de su columna crujir. Demasiados años de patrulla en cabinas minúsculas, demasiadas maniobras de Fuerza G – a veces en combate, otras simplemente porque le hacían sentir viva.
El verdadero problema, sin embargo, pensaba, apartando un mechón de cabello gris tras su oreja, es que eran demasiados años.
Dejó el puente, abandonando la precisa máquina de su cubierta de mando y caminando por un apretado pasillo hacia el espacioso y mas caótico mundo del Corredor Legado. La nave era un Transporte de Carga Modular de Clase-A de Kaniff Yards, tan viejo como ella. Eso situaba al navío un poco mas allá de su tiempo de vida operativo ideal, pero dentro de los parámetros de seguridad si se mantenía adecuadamente y era atendido regularmente – cosa que así sucedía. Su capitana se encargaba de ello.
El Corredor era una nave de uso mixto, clasificada tanto para carga como pasajeros – de ahí lo «modular» en su designación. Estaba compuesta por un enorme compartimento central, con forma de prisma triangular alargado, con la ingeniería en la popa y el resto del espacio asignado a la carga. El puente conectaba con el casco central a través de largos y atronadores túneles, uno de los cuales atravesaba en ese momento. A la sección central se le pueden añadir módulos adicionales más pequeños, hasta ciento cuarenta y cuatro, acoplados o desacoplados en el patio dependiendo las necesidades del viaje.
A Hedda le gustaban las propiedades modulares de la nave, porque significaba que nunca sabías de antemano lo que ibas a obtener, qué extraños desafíos tendrías que afrontar de un trabajo a otro. Una vez había volado la nave cuando la mitad de la carga asignada había sido reconfigurada como un enorme tanque de agua, para poder transportar un gigantesco pez espada de los tormentosos mares de Spira al acuario privado de una condesa en Abregado. Hedda y su tripulación habían conseguido cargar la bestia de una manera segura – lo cual no fue una tarea sencilla. Pero mas complicado fue traer de vuelta a la criatura tres ciclos más tarde, cuando el maldito bicho enfermó, ya que la gente de la condesa no tenía ni idea de como cuidarlo. Tuvo que reconocer sin embargo que la mujer pago el porte completo para devolver al pez espada a su hogar. La mayoría de la gente, nobles sobre todo, simplemente lo habrían dejado morir.
Este viaje concreto, en comparación, era tan simple como se presentó. Las secciones de carga del Corredor Legado estaban ocupadas al ochenta por ciento por colonos que se dirigían al Borde Exterior desde el superpoblado Núcleo y los mundos Colonias, en busca de una nueva vida, nuevas oportunidades, nuevos cielos. Podía identificarse con eso. Hedda Casset había estado toda la vida en tensión. Tenía la sensación de que también moriría así, mirando por un ventanal, esperando que sus ojos divisasen algo que no había visto nunca.
Debido a que era un viaje de transporte, la mayor parte de los módulos eran configuraciones básicas de pasajero, con sillones cama de uso libre, en teoría, suficientemente cómodos como para dormir en ellos. Instalaciones de aseo, almacenaje, pequeñas galerías y ya está. Para aquellos colonos dispuestos a pagar por un confort extra y comodidades, algunos módulos tenían cantinas atendidas por droides y compartimentos privados para dormir, aunque no muchos. Estas personas eran austeras. Si tuvieran el dinero con el que comenzar, seguramente no se estarían dirigiendo al Borde Exterior para intentar labrarse un futuro. El oscuro límite de la galaxia era un lugar de desafíos tan emocionantes como mortíferos. En realidad, mas mortíferos que emocionantes.
Incluso el camino para llegar aquí fuera es intricado, pensó Hedda, con la mirada puesta en el torbellino de hiperespacio a través de la escotilla por la que pasaba. Apartó los ojos, sabiendo que podría tirarse ahí veinte minutos embobada si quería. No podías confiar en el viaje hiperespacial. Era útil, por supuesto, te llevaba de un punto a otro, era la clave de la expansión de la República mas allá del Núcleo, pero algo que nadie realmente entendía del todo. Si tu navidroide calculaba erróneamente las coordenadas, aunque fuese ligeramente, podías salirte de la ruta establecida, la vía principal para cualquiera que fuese el viaje hiperespacial, y entonces estarías en un camino oscuro que llevaría a quién sabe dónde o a quién. Había ocurrido incluso en las transitadas hiperrutas cercanas al centro galáctico, y aquí fuera, donde los cartógrafos prácticamente no han trazado ninguna ruta…bueno, era algo de lo que había que estar pendiente.
Apartó todo eso de su cabeza y continuó su camino. Lo cierto es que, el Corredor Legado, estaba ahora mismo surcando las más transitadas y conocidas rutas hacia los mundos del Borde. Era un viaje rutinario. Las naves usaban esta hiperruta constantemente, en ambas direcciones. Nada por lo que preocuparse.
Pero mas de nueve mil almas a bordo de la nave dependían de la Capitana Hedda Casset para que las llevase a su destino. Esto le preocupaba.
Hadda salió del corredor y entró en el casco principal, llegando a un gran espacio circular, un lugar abierto necesario que, debido a la estructura de la nave, se había convertido en una especie de área común oficiosa. Un grupo de niños estaban dando patadas a un balón mientras que los adultos permanecían en pie charlando o simplemente estirando los músculos en una zona distinta a aquella en la que amanecían cada mañana. El lugar no era lujoso, tan sólo un punto de encuentro donde confluían varios pasillos – pero estaba limpio. La nave empleaba – por empeño de la capitana – un equipo automatizado de mantenimiento que mantenía sus interiores limpios y ordenados. Uno de los droides custodio se deslizaba en ese momento por la pared, realizando una de las interminables tareas que una nave del tamaño de la Carrera requerían.
Se tomó un momento para hacer balance de este grupo – unas veinte personas, de todas las edades, de varios mundos. Humanos, por supuesto, pero también algunos Trandoshanos de piel escamada, una familia de Bith y hasta un Ortolan, de piel azul y hocico largo, con sus largas y pesadas aletas saliendo de los laterales de la cabeza – no suelen verse muchos de ellos. Aunque no importaba su planeta de procedencia, tan solo eran gente común, esperando para poder comenzar una nueva vida.
Uno de los chicos alzó la vista.
«¡Capitana Casset!» dijo el chaval, un humano pelirrojo de piel aceitunada. Lo conocía.
«Hola, Serj,» dijo Hedda. «¿Alguna novedad? ¿Todo bien por aquí?»
El resto de los chicos dejaron de jugar y se arremolinaron a su alrededor.
«Nos vendrían bien nuevos holos,» dijo Serj. «Hemos visto todos los que hay en el sistema.»
«Lo que tenemos es lo que hay,» respondió Hedda. «Y deja de intentar colarte en el archivo para ver los títulos con restricción de edad. ¿Crees que no me entero? Esta es mi nave. Me entero de todo lo que sucede en el Corredor Legado.
Se inclinó hacia delante.
«Todo.»
Serj se sonrojó y miró a sus amigos, quienes también, de repente, habían encontrado cosas muy interesantes que observar en los muy poco interesantes suelo, techo y paredes de la sala.
«No os preocupeis,» dijo irguiéndose. «Lo entiendo. Es un viaje muy aburrido. No me creeréis, pero en poco tiempo, cuando vuestros padres os tengan arando campos, construyendo vayas o luchando contra rancors estaréis soñando con el tiempo que pasasteis en este barco. Relajaros y disfrutad.»
Serj puso los ojos en blanco y volvió a lo que fuese el juego de pelota improvisado que él y el resto de chicos habían inventado.
Hedda sonrió y atravesó la sala, asintiendo y charlando mientras avanzaba. Gente. Probablemente algunos eran buenas personas, otras malas, pero durante los próximos días, su gente. Le encantaban estos viajes. No importaba lo que finalmente pasase en las vidas de estas personas, se dirigían hacia el Borde para cumplir sus sueños. Ella era parte de ello, y le hacía sentir bien.
La República de la Canciller Soh no era perfecta -ningún gobierno lo era o iba a serlo- pero era un sistema que daba a la gente la posibilidad de soñar. No, aún mejor. Alentaba los sueños, tanto grandes como pequeños. La República tenía sus defectos, pero teniéndolo todo en cuenta, podría ser muchísimo peor.
Las rondas de Hedda le llevaron cerca de una hora -se abrió paso a través de los compartimentos de pasajeros, pero también revisó un envío de tibanna líquido súper refrigerado para asegurarse de que los elementos volátiles estaban correctamente sujetos (lo estaban), inspeccionó todos los motores (todo bien), se puso al tanto del estado de las reparaciones de los sistemas de recirculación ambiental de la nave (en progreso y avanzando correctamente) y se aseguró de que las reservas de combustible seguían manteniéndose más que adecuadamente para el resto del viaje con un amplio margen (lo eran).
El Corredor Legado era exactamente como ella quería que fuese. Un pequeño mundo adecuadamente mantenido en medio del desierto, una cálida burbuja de seguridad que mantiene a raya el vacío. No podía responder sobre lo que les esperaba a estos colonos una vez que se dispersaran por por el Borde Exterior, pero se aseguraría de que llegasen allí sanos y salvos para averiguarlo.
Hedda volvió al puente, donde el Teniente se puso de pie prácticamente de un salto en cuanto la vio entrar.
«Capitana en el puente,» dijo, y el resto de oficiales se irguieron en sus asientos.
«Gracias, Jary,» dijo Hedda, mientras su segundo se hacía a un lado y regresaba a su puesto.
Hedda se sentó en su sillón de mando, comprobando todas las pantallas automáticamente, en búsqueda de algo fuera de lo normal.
Todo correcto, pensó.
KTANG. KTANG. KTANG. KTANG.
Una alarma, atronadora e insistente. La iluminación del puente cambió a su configuración de emergencia -bañándolo todo de rojo. A través del puerto frontal se veían los torbellinos hiperespaciales, en cierta manera. Quizá era la iluminación de emergencia, pero tenían un…tinte rojizo. Parecían…enfermizos.
Hedda notó como se le aceleraba el pulso. Su cabeza se puso en modo de combate sin pensarlo.
«¡Informe!» vociferó mientras sus ojos escrutaban su conjunto de monitores en busca del origen de la alarma.
«Alarma generada por el navicomputador, capitana,» inquirió su navegante, el Cadete Kalwar, un joven Quermian. «Hay algo en la hiperruta. Justo delante. Grande. Impacto en diez segundos.»
La voz del cadete se mantuvo firme, Hedda se sentía orgullosa de él. Probablemente no era mucho mayor que Serj.
Sabía que esta situación era imposible. Las rutas eran seleccionadas porque estaban libres de potenciales escombros, que estuvieran despejadas se calculaba hasta a un metro de resolución. Cualquier partícula que se escapase era detectada y evitada por los navidroides de abordo haciendo ajustes a lo largo del vector. Colisiones a velocidad luz durante rutas establecidas era matemáticamente imposible.
También sabía que aunque fuese absurdo, estaba sucediendo, y esos diez segundos no eran tiempo en absoluto para la velocidad a la que el Corredor Legado estaba viajando.
No puedes confiar en los viajes hiperespaciales, pensó,
Hedda Casset pulsó dos botones en su consola de mando.
«Prepárense,» dijo, con voz calmada. «Estoy tomando el control.»
Se tomó un instante para tomar aire y justo después comenzó a volar.
El Corredor Legado no era un Zumbador Incom Z-24, ni siquiera uno de los nuevos Longbeams de la República. Era un carguero sexagenario al final -mas allá incluso- de su vida útil, cargado, con motores diseñados para una aceleración y deceleración lenta y gradual, para aterrizajes en puertos espaciales e instalaciones con carga orbital. Maniobraba como una luna.
El Corredor Legado no era una nave de guerra. Ni si quiera se acercaba. Pero Hedda la pilotaba como si lo fuera.
Vio el obstáculo en su camino gracias a su vista de piloto de caza e instinto, lo vio avanzando a una velocidad increíble, lo suficientemente grande para que tanto su nave como fuera lo que fuese eso acabasen desintegrados en átomos, polvo eternamente a la deriva a través de las rutas hiperespaciales. No había tiempo para evitarlo. La nave no podía esquivarlo. No había espacio ni tiempo.
Pero la Capitana Hedda Casset llevaba el timón, y no le fallaría a su nave.
Un ligero toque en la palanca de control izquierdo y un giro más grande en la derecha, y el Corredor Legado se movió. Mas de lo que hubiese querido, pero no menos de lo que ella creía que era capaz, y el enorme carguero se deslizó a través del obstáculo que había en su camino, pasando el objeto tan cerca del casco que Hedda sintió como se despeinaba a pesar de las muchas capas de metal y blindaje que los separaban.
Pero estaban a salvo. No había habido impacto. La nave había sobrevivido.
Había turbulencias y Hedda luchaba contra ellas, abriéndose paso a pesar de traqueteos y sacudidas, sin necesidad de ver para pilotar. La nave gruñía, el casco se quejaba.
«Puedes lograrlo, vieja amiga,» dijo en alto. «Claro que somos un par de viejas damas gruñonas, pero aún nos queda mucha vida por vivir. He cuidado rematadamente bien de ti, y lo sabes. No te voy a dejar tirada si tú no me abandonas.»
Hedda no le falló a su nave.
La nave le falló a ella.
El rugido del sobreesfuerzo metálico se convirtió en un grito. Las vibraciones de la nave atravesando el espacio dieron paso a un nuevo tono que Hedda ya había escuchado antes demasiadas veces. Era el sentir de una nave que había sido llevada más allá de sus límites, ya hubiese sido por recibir demasiados daños en un tiroteo o, como en esta ocasión, por haber sido forzada a realizar una maniobra por encima de sus posibilidades.
El Corredor Legado estaba resquebrajándose. Le quedaban unos segundos de vida, como mucho.
Hedda abrió los ojos. Soltó las palancas de control e introdujo los comandos en su consola para activar los blindajes de las compuertas que separaban cada módulo de carga en caso de catástrofe, pensando que eso les daría alguna oportunidad las personas a bordo. Pensó en Serj y sus amigos, jugando en el área común, y en cómo las puertas de emergencia acababan de cerrarse de golpe a la entrada de cada módulo de pasajeros, atrapándolos posiblemente en una zona que estaba a punto de convertirse en vacío. Deseó que los chicos se hubiesen ido con sus familias cuando sonó la alarma.
Pero no lo sabía.
Simplemente no lo sabía.
Hedda fijó los ojos en su primer oficial, que estaba observándola, sabiendo lo que estaba a punto de suceder. Saludó.
«Capitana,» dijo el Teniente Bowman, «ha sido un-«
El puente se resquebrajó.
Hedda Casset murió, sin ni si quiera saber si había salvado a alguien.
Light of the Jedi está escrito por Charles Soule y se publicará el 5 de Enero de 2021 en Estados Unidos.
Os traigo un nuevo proyecto de esos que tanto me gustan y que acabo de descubrir a través de las redes. Un libro dedicado a mezclar la fotografía más profesional con el universo de Star Wars en ambientes reales. Hablamos del libro Blackland: The Lost Empire de Fabrizio Prosperi.
El concepto es bastante simple: un lugar, un personaje de la saga y un sentimiento de soledad. Todas las fotografías fueron tomadas en escenarios reales y con fans miembros del único club belga de Star Wars oficialmente reconocido por Lucasfilm.
Acaba de salir un cuarto extracto de la próxima novela Shadow Fall del escritor Alexander Freed, continuación de la novela Alphabet Squadron. El grupo de pilotos de la Nueva República encabezado por la ex-imperial Yrica Quell, continúa buscando a los pilotos TIE más letales de la galaxia, conocidos como los Shadow Wing…
Había palabras que Kairos no entendía. Incluso después de años de escucharlas, tenía problemas para comprender las complejidades del lenguaje llamado de forma sencilla, el básico galáctico. Pero las palabras no siempre eran la barrera para la comprensión. Sabía lo que ocurría en el campo de batalla.
Sabía porque las naves y soldados estaban de retirada. Pero no se uniría a ellos.
Una sola avenida enorme llevaba hacia el complejo Tri-Center. Una horda de tropas vestidas de blanco caminaban hacia la entrada principal, hacia la fachada de metal que alguna vez fue transparente y que daba la impresión de ser un acantilado, ahora salpicada de manchas y opacada con la ceniza en los lugares donde había recibido disparos. Si bien la eterna oscuridad de Cerberon envolvía las calles, el atrio interior brillaba con luz, iluminando a los soldados rebeldes atrapados que intentaban contener la invasión.
Tal vez tenían alguna manera de escapar. Salir del complejo.
Sobrevoló a baja altura por el bulevar, mientras los impactos de las descargas de partículas chocaban contra sus escudos. Su nave temblaba cuando el campo electromagnético se quemaba y brillaba. Disparaba sus propios cañones hacia la multitud, enviando cuerpos carbonizados entre las hordas de sobrevivientes. Eran demasiados para que ella fallara, incluso aunque trataran de dispersarse.
Tal vez sus aliados no necesitaban que Kairos los salvara. Tal vez ella actuaba por su propia cuenta.
Toqueteó los controles de su nave con sus enormes guantes, al tiempo que olía el hedor podrido de los cuerpos retorcidos bajo sus máscaras. No podía oler el humo o los cuerpos carbonizados, aunque podía imaginarlo con perfecta claridad. Alineó su nave diez grados hacia arriba, exponiendo su parte inferior a los disparos continuos del enemigo y dirigiéndose hacia el complejo. Redirigió todo el poder de sus escudos frontales hacia sus cañones principales, un acto que no tenía ningún significado adicional, pero sería efectivo para sus propias necesidades.
Los cañones brillaron. El sonido del metal destrozado resonó a través de sus órganos, de algún modo incluso pudo saborear el hierro, y entró al atrio a través del nuevo hueco en la pared, cambiando entre los motores hacia los repulsores, girando noventa grados y flotando diez metros por encima de los asombrados soldados de la Nueva República.
Kairos había estado en guerra consigo misma, su espíritu desgarrado. Había pensado muchas veces en abandonar a su gente, dejando a la desertora, dejando a Adan. Pero no abandonaría a Adan.
Medio protegida por los restos de la pared del atrio, Kairos aceptó la explosión de un cohete contra su flanco. La nave cedió y se inclinó hacia un lado; miró en su consola el daño en los motores propulsores y repulsores, pero seguía flotando. Ajustó suavemente una palanca y se levantó de su asiento, regresando a la cabina principal. Presionando un botón, abrió la compuerta y se posicionó detrás de la torreta, disparando hacia la horda.
Comprendió que Adan y la desertora buscaban atraer a su enemigo hacia una trampa, ella comprendía esas palabras correctamente, después de que Adan la hubiera apartado a un lado y se lo explicara paso a paso. Los carniceros de Nacronis y Pandem Nai y tantos otros mundos no merecían escapar de la justicia. Tampoco merecía escapar del castigo la bestia de Troithe que se hacía llamar gobernador, quien había liberado a monstruos contra sus enemigos. Así que aceptó la estrategia de un hombre más sabio que ella, y aceptó pagar el precio con su sangre.
Usó el torrente de disparos de la torreta para barrer la calle a través del hueco en la pared, por todo el bulevar, desgarrando stormtroopers y tropas vestidas de negro, sus caras sudorosas chillaban. Podía escuchar claramente la batalla ahora, el ruido de los disparos y el crepitar de las llamas. Al tiempo que sus enemigos contestaban el fuego y la cubierta comenzaba a temblar, pensó que la horda parecía disminuir.
Desde que habían llegado a Troithe, había asesinado y permitido que nobles guerreros fueran asesinados. En su compromiso con la venganza, con la flagelación de sus enemigos, había aceptado el sacrificio de los soldados que de otra manera debía preservar. Había aceptado pagar el precio. No podía cambiar de opinión ahora.
La cubierta saltó dando aviso de que la nave comenzaba a fallar. Saltó desde la torreta para agarrarse de uno de los asientos al mismo tiempo que los repulsores morían y el U-wing se desplomaba hacia el piso del atrio. Solo escuchó un rugido y perdió la vista, su visión fue destrozada por el estrés de la gravedad, cuando recuperó la vista su cuerpo estaba empapado de dolor. Cualquier movimiento era acompañado de oleadas de agonía. Pero había sufrido cosas peores, así que escaló la cabina destruída para recuperar su arma.
No podía tirar la toalla. No podía alejarse. No después de todo lo que había sucedido.
No sabía qué había sucedido con los soldados de la Nueva República. Acomodó su ballesta contra su hombro y gorgoteó en lugar de gritar, después de cada patada que los disparos producían. El choque de su U-wing había llenado el atrio de humo y llamas, y las nubes brillaban como en Pandem Nai, de un exquisito tono escarlata, cuando absorbían el color de los rayos de partículas que se dirigían hacia ella.
Podía sentir el aire en su piel. La cubierta de sus antebrazos estaba quemada. Había roto su último voto.
Disparó en dirección hacia el humo. Disparó hacia los stormtroopers que se abalanzaban hacia ella, apilando cuerpos sobre cuerpos, aunque no eran nada en relación a la historia en general, no eran nada comparados con todos los que ella había matado en el pasado y todos los soldados que no había podido salvar; siguió disparando hasta que perdió el sentido del tacto y no pudo mantenerse de pie. Escuchaba disparos de cañones fuera del complejo pero no pudo levantar su cara para observarlo.
Escuchó los gritos de los soldados rebeldes que permanecían vivos.
Lo último que Kairos vio fue la hermosa cara de Yrica Quell, la desertora, la traidora, mirándola desde arriba.
Según el escritor Charles Soule el próximo Lunes podremos descubrir más sobre la Alta República. Además os presentamos a los nuevos Caballeros Jedi (traducción del artículo originalmente publicado en starwars.com).
En un tweet publicado ayer por el autor de la que será la novela que de inicio a esta nueva era, Light of the Jedi, nos reconoce que hemos sido muy pacientes y que podremos echar una pequeña ojeada tras la cortina.
Something Luminous is coming Monday, just pulling back the curtain a little, and I am Highly excited for it.
Star Wars: The High Republic es una epopeya editorial situada 200 años antes de los eventos de La Amenaza Fantasma. Como ya os contó Gorka en este anterior artículo la historia será explorada a través de múltiples voces y abarcará desde novelas para adultos y jóvenes, libros infantiles y cómics de distintas editoriales. A continuación echaremos un primer vistazo a los Caballeros Jedi y Maestros protagonistas.
«Durante más de mil generaciones los Caballeros Jedi fueron los guardianes de la paz y la justicia…»
Las palabras de Obi-Wan Kenobi en Una Nueva Esperanza han permanecido entre los fans durante años, generando preguntas, inspirando imágenes y admiración. ¿Cómo eran los Jedi en su mejor momento, antes del surgimiento de Luke Skywalker? ¿Cómo operaban en la galaxia? ¿Quiénes eran? Lo descubriremos en esta saga multiplataforma de Lucasfilm.
«Los lectores van a ver una gran variedad de Jedi en esta época«. dice el director creativo de Lucasfilm Publishing Michael Siglain. «Es un tiempo de esperanza, optimista, donde los Jedi son buenos y nobles, y queremos reflejar eso en los personajes y además seguir dotándolos de la suficiente profundidad y recorrido para que sus personalidades individuales e idiosincracia puedan brillar a través de ellos. Los Caballeros Jedi de la Alta República tienen aspiraciones de la misma manera que son inspiradores. En pocas palabras, son los chicos buenos.«
Aunque los Jedi son indudablemente héroes en La Alta República, prometen ser variados, únicos y muy «humanos» – sin importar la especie. «Hemos invertido mucho tiempo y esfuerzo en que nuestros Jedi parezcan reales, individuos equilibrados,» cuenta Cavan Scott, uno de los arquitectos de The High Republic. «Son todos diferentes, acercándose a la Fuerza de maneras únicas y particulares pero que aun así se mantienen unidos por un objetivo común. Están al servicio no sólo de un inquebrantable dogma, si no de una profunda pasión por proteger la luz y la vida. Y cada uno se encuentran un punto diferente de su propio camino. Algunos tienen la experiencia de su lado, mientras que otros tienen el entusiasmo de la juventud. Unos están aún buscando su lugar en la Orden mientras que otros alcanzan de manera natural roles de liderazgo. Algunos quizá no hayan elegido trabajar con el Jedi con el que se les ha emparejado, pero todos están comprometidos a ser la luz de guía para la galaxia. Individualmente son fuertes, juntos invencibles, pero tal y como los mejores héroes, tienen lecciones que aprender y desafíos que superar. Nos esperan tiempos emocionantes.»
Avar Kriss
Avar es el más positivo y noble ejemplo de hermandad Jedi. Siempre intenta ver lo bueno de las personas y las situaciones y jamás pone sus intereses por encima de los de los demás. Se encuentra cautivada por la vida en los márgenes y los desafíos que ello conlleva, y es una inspiración para aquellos que trabajan con ella. Es compasiva, nada dogmática, y siempre está preparada para sacrificarse por los demás. Avar Kriss es la mejor entre los mejores.
Loden Greatstorm
Loden es un Maestro Jedi Twi’lek, y es considerado como uno de los mejores maestros en la Orden Jedi. Fuerte y astuto, con buen sentido del humor, Loden ve cada momento como una experiencia de aprendizaje, siempre intentando de mejorar y hacer que los demás sean mejores, sobre todo sus padawans.
Keeve Trenis
Keeve es una joven Jedi explosiva, de la que se espera tenga un gran futuro por delante, pero sólo si cree en sí misma. Ingeniosa y más impulsiva de lo que debería, Keeve lleva siendo Caballero Jedi tan sólo unas semanas y se encuentra un poco a la sombra de Avar, sabiendo de la cantidad de grandes hazañas que ha realizado en el pasado. Está decidida a demostrar de lo que es capaz a Avar y otros legendarios Jedi destinados en el Estación Faro Starlight, aunque primero debe aprender a confiar en sí misma tanto como lo hace en la Fuerza.
Stellan Gios
Stellan es un Maestro Jedi optimista y muy respetado. Stellan llegó a la Orden con Avar Kriss, y aunque suelen estar en diferentes encargos para los Jedi o la República, cuando trabajan juntos forman un poderoso equipo de dos nobles héroes en acción. Poderoso en la Fuerza y un profesor nato, Stellan se encuentra actualmente destinado en uno de los asentamientos de Templo Jedi en el distante planeta de Caragon-Viner.
Vernestra «Vern» Rwoh
Vern es una recién investida Caballero Jedi. Vernestra, una Mirialan, fue Padawan de Stellan Gios. Trabaja duro y es una devota de la Orden Jedi, más que la mayoría de los de su edad. A los dieciséis es una de las más jóvenes Caballero Jedi de su generación. Se esfuerza por encajar con los adultos a la vez que intenta ser un buen ejemplo para los jóvenes Jedi.
Todos estos diseños son de la artista Elisa Serio.
Tenemos novedades con respecto a la espía de la Resistencia Vi Moradi y su aventura en Batuu. Hace un par de días se anunciaron 9 nuevos sets de Lego, entre los que se encuentra uno dedicado a los personajes de Galaxy’s Edge. Además, Delilah S. Dawson ayer dejó entrever que tiene ideas para un tercer libro que completaría la trilogía que empezó con la novela Phasma.
Como podemos ver en la imagen de la caja, el transporte de la resistencia I-TS, perteneciente a la atracción Rise of the Resistance, es uno de los nuevos sets de Lego que llegarán este verano. Incluye a los personajes del Teniente Bek y Vi Moradi, además de un droide astromecánico y un droide de energía GNK. Con el número 75293 contiene 932 piezas y estará disponible a partir del 1 de Agosto por 99.99$.
Por otro lado y de la mano de la propia Delilah S. Dawson nos enteramos que podría haber un tercer libro sobre Vi Moradi. A esta miembro de la Resistencia la conocimos en la novela Phasma (publicada por Planeta Cómic en 2017), cuando es capturada y torturada cuando se encontraba en una misión para recabar inteligencia sobre la soldado de la Primera Orden. En Black Spire (publicada por Planeta México a principios de este año, pero aún sin previsión de publicación en España por parte de Planeta Cómic) seguimos las aventuras de Moradi, en la que tiene la misión de establecer una base para la Resistencia en Batuu, para así ayudar a la reconstrucción de ésta tras los sucesos vistos en Los ÚIltimos Jedi.
La información la conocimos ayer como respuesta a un twit publicado por el podcast Friends of the Force en el que mostraban su deseo de que hubiese otro libro sobre Vi Moradi para así completar la trilogía. Delilah S. Dawson contestaba:
«Yo, uh, *toso* quizá haya mostrado algo relacionado con esas palabras a un editor recientemente. Lo que suceda luego se me escapa de las manos, pero lo que estoy diciendo es que TENGO IDEAS.»
El ilustrador Grant Griffin lleva unos días mostrando arte conceptual para lo que inicialmente conocimos como Project Luminous. Esta imágenes ya habían sido mostradas de alguna manera en el vídeo de presentación de La Alta República, ahora podemos verlas con mas detalle y con explicaciones de las mismas.
«Explorador para Star Wars: The High Republic. Aún me atrapa el que haya jugado un papel en el diseño de una nueva Era de Star Wars. Hay una pandilla talentosos escritores detrás de La Alta República y estoy emocionado por ver como se desvela la historia y se desarrolla en los próximos años.»
Wilford Brimely en su papel de Noa Briqualon
El cual recuerda, como apunta el usuario @ThePunkP4nther, a Noa Briqualon, de la película Ewoks, la Batalla por Endor, pero con un casco de piloto de Naboo.
«Diseños previos para los Nihil, los Anarquistas malotes que se oponen a la ley Jedi. Este variopinto equipo está fuertemente influenciado por la subcultura punk del Londres de los 70 y el clásico de culto de 1979 The Warriors (Los amos de la noche).»
Póster de la película The Warriors (Los amos de la noche)
«La creatividad tiene muchos usos, uno de ellos es el de poder escaparse. Como creador, esperas poder dar un poco de aliento en momentos inciertos. Esta ilustración promocional está creada para generar interés por Star Wars: The High Republic, y los dos personajes están basados en diseños previos de Phil Noto.»
Seguramente se refería a este dibujo que vemos a continuación, donde vemos a los dos anteriores Jedi junto con otros cuatro más.
Star Wars: Dark Legends, la continuación de la aclamada Star Wars: Myths & Fables, reúne al equipo creativo del escritor George Mann y el artista Grant Griffin para siete nuevas fábulas ambientadas en una galaxia muy, muy lejana. Solo que esta vez, los cuentos se centran en todas las cosas del lado oscuro y espeluznante. Con el lanzamiento del libro el 28 de julio de 2020, StarWars.com ha mostrado un primer vistazo a tres de las impresionantes y espeluznantes pinturas realizadas por Griffin, junto con el comentario del artista sobre su trabajo.
«Luna de sangre «
“Lo que siempre me gustó de la trilogía original son los ricos fondos poblados por electrodomésticos reutilizados y accesorios reciclados. Hay algo extremadamente hermoso en que los objetos mundanos se conviertan en droides y personajes icónicos que aún dan forma a la historia de Star Wars 40 años después. Entonces, cuando recibí el resumen de arte de «Blood Moon», me encantó hacer un tributo a Rick Baker. Rick suministró la máscara de hombre lobo para ayudar a construir la escena de la cantina en A New Hope y, a su vez, dio a luz a la especie Shistavanen».
«Amo y sirviente»
“Como esta historia fue una de las últimas en agregarse, y debido a que se acercaban los plazos de impresión, tuve que continuar con la ilustración sin saber quiénes o cuáles eran los personajes principales. Lo que sí sabía es que esta historia tuvo lugar en Exegol e iba a tener un fuerte ambiente de Dr. Frankenstein y Ygor. En ese momento, solo tenía las imágenes del trailer para inspirme, y construí la escena y envolví a nuestros Sith en una capucha para ocultar su identidad. Con un poco de rayo de la Fuerza para mostrar el poder del villano, pude aumentar el drama en la composición. El sable curvo se agregó más tarde, y si no me equivoco, es específico de un Sith en particular.
«Predecesor»
“Una de mis ilustraciones favoritas de Myths & Fables fue la versión de Darth Vader. Fue esa pieza la que marcó la pauta para el resto del arte que se encuentra en Dark Legends . Esta vez, sin embargo, tuve que ilustrar a Vader como todos lo conocemos y lo amamos. Y fue en este momento cuando me di cuenta de cuán bellamente complejo es el diseño del casco de Darth Vader. Mientras me abría camino a través de la máscara facial, decidimos aumentar las apuestas y capturar la esencia de las historias en los reflejos de los ojos de Vader, mientras irónicamente la Fuerza estrangula a otro pobre oficial imperial.
Star Wars: Dark Legends sale a la venta en USA el 28 de julio de 2020.
Yates, su mejor amigo Oota y su droide azul Snooze, se encontraban trabajando en la vaina de carreras de Yate en los fosos de la pista Mos Zabu de Tatooine.
– Tu vaina es una chatarra igual que tu droide – se burló Pako, un Yuzzum de metro y medio de alto.
– Ignóralo, es un abusón. – Susurró Oota mintras le daba a Yates una lata de aceite.
– ¡Ugh! ¡¿Qué es ese olor?! – gritó Oota al salir un olor asqueroso del chorro verde de la lata, el cual se coló en el motor de la vaina. – ¡Te lo he cambiado por caldo de cocido de Bantha! Vas a estar tres días para limpiarlo – Se rió Pako.
Esa noche, durante la cena, Pako aún se estaba mofando de su broma en la cantina local cuando escuchó al equipo maquinando un plan: – Podría comprar una vaina roja de carreras nueva con el tesoro de Rokey the Hutt. Está enterrado cerca del sandcrawler Jawa destartalado que hay en el Mar de Dunas. Iré al amanecer – susurró Yates, señalando la maqueta de madera de sandcrawler que había sobre la mesa.
A la mañana siguiente Yates y su equipo llegaron al sandcrawler y encontraron a Pako esperándolos.
– Demasiado tarde, ¡pringados! Ahora simplemente tengo que abrir la cerradura y el todo el tesoro es mío – se burló Pako mientras cortaba la cerradura.
La tapa se abrió y un asqueroso caldo de cocido de Bantha empapó todo su cuerpo.
– ¡Me habéis engañado! Voy a tardar dos semanas en poder quitarme esto de la piel, y lo que no es piel – farfulló Pako, limpiándose el caldo con cada uno de sus 8 dedos.
– ¡Eso es lo que pasa cuando te metes conmigo! – gritó Yates.
Y así su equipo corrió de vuelta a Mos Zabu. La próxima vez Pako se lo pensará dos veces antes de gastar alguna broma sucia.
Escrito por Cavan Scott, dibujos por Killian Plunkett y traducción por Mario Tormo.
Acaban de publicar el tercer y último extracto de la próxima novela de Alexander Freed, titulada Shadow Fall, que continúa la historia desarrollada en la anterior novela Alphabet Squadron, con las aventuras de nuestros heroicos pilotos.
Continuando donde lo dejó la primera novela, la general Hera Syndulla le ha encomendado a Yrica Quell y a su equipo de pilotos, su misión más vital: derribar al antiguo escuadrón de élite de la Armada Imperial de Yrica, el siniestro Shadow Wing.
«La batalla no duró ni diez minutos,» dijo Wyl. Estaba de pie en la cubierta de observación de la Lodestar, mirando la pintura roja que se caía a pedazos en la bahía de mantenimiento y sosteniendo la grabadora con una mano. Hablaba en voz baja, aunque era una precaución innecesaria, no había nadie más en esa parte de la nave a esa hora. «Los acechadores estaban fuertemente armados pero su blindaje no era tan grueso como el de un caminante. Le debemos la victoria a Chass y Nath, básicamente.»
La describió como la recordaba (y tal vez, en su mayor parte, como realmente había sucedido). Chass había transmitido una rima rítmica Snivviana mientras descendía. Nath había luchado para dirigir su Y-wing hacia tierra sin estrellarse. Pero ambos habían lanzado las bombas guiadas a través de las brechas en el enrejado sobre el lago y aniquilaron al enemigo que estaba debajo. Kairos había ignorando la orden de Quell para alejarse, evacuando a las tropas de infantería que quedaban en las calles destrozadas, atrapadas por oleadas de agua hirviendo. «Kairos rescató a 30 soldados a bordo de su nave,» dijo, sosteniendo la holograbadora con ambas manos. «La gente está asustada por ella, nadie sabe mucho de ella, pero nunca he visto a nadie pelear tan duro para mantener vivos a sus aliados.»
«Cuando todo terminó y me alejé de la bruma y miré alrededor.» Su voz era suave y calmada. «Había agua por todos lados. Chorreando de los tanques y las tuberías, cayendo por los edificios. Había llegado ahí por las explosiones de las bombas. Alguien había roto las presas, y se podía escuchar el sonido del agua. Solamente tanta agua podría oírse por encima del ruido de los motores del A-wing.»
«Hicimos un vuelo rápido buscando otros enemigos, pero no encontramos más. Escuchamos a la infantería reportándose, y Quell nos dijo que lo habíamos hecho bien, habíamos mantenido las bajas al mínimo, a pesar de las circunstancias. Chass se rió mucho y dijo: «Si te enlistas para ser un luchador terrestre sabes a lo que te enfrentas. Si estás en la vanguardia, algo te matará.» No quiso sonar insensible. Todos hemos visto a la gente ser herida.»
«Cuando terminamos el vuelo aterricé, solo para ver si podíamos echar una mano. El agua había arrastrado pisos enteros de las enormes torres. Una de ellas estaba a punto de colapsar por el daño, y eso probablemente afectaría a otras. En un año, todo el vecindario serían ruinas emergiendo de un lago.»
«Nath también aterrizó, y buscamos alguien a quien rescatar. Le pregunté, ‘¿Por qué hacemos esto?’ y supo a qué me refería. Estábamos vadeando entre el agua que nos llegaba hasta el muslo, buscando tropas perdidas.»
«Si capturamos la capital, capturamos a la Shadow Wing,» dijo.
«Ellos también lo sabían. Wyl no sabía que pasaría cuando la Shadow Wing llegase, pero estaba confiado en que tomarían la capital. Había visto suficiente de Troithe para darse cuenta que no había ninguna defensa que el Gobernador Hastemoor y las Fuerzas Imperiales pudieran erigir para detener a la Nueva República; todo lo que el enemigo podía hacer era retrasar lo inevitable, forzar a sacrificar vidas para defender cada metro.
Hacía mucho tiempo, Wyl había sido parte del Riot Squadron. Él y sus colegas habían peleado por la Alianza Rebelde, consiguiendo más derrotas que victorias. Habían llorado y bailado juntos después de misiones que nadie recordaría. (Wyl era el único vivo que recordaba esas misiones).
«Estamos peleando una guerra diferente ahora,» le dijo a la holograbadora, «y me siento un poco mareado.»
En los primeros días después de que Wyl abandonase su Hogar, le había escrito frecuentemente a los ancianos de su ciudad natal, Cliff. Les había preguntado sobre la justicia en el acto de asesinar y como llevar el luto por sus enemigos sin traicionar su deber. Había reafirmado su compromiso de pelear hasta que el Emperador fuera derrotado y su hogar fuera libre. No había recibido respuestas, pero había sido un ejercicio válido para calmar su mente.
Ahora pensaba en el receptor de su mensaje, no un anciano de su hogar, sino una figura más desconocida, era quien le contestaba. Se imaginaba una voz suave y grave, acompañada de estática, sin ser evidentemente masculina o femenina. La voz era exactamente como la había escuchado hacía algunos meses, y que no había sentido empatía por la petición de Wyl.
¿Para qué crees que son los soldados, Wyl Lark?
No encontró nada más que decir. Nada más que quisiera confesar, incluso sabiendo que el mensaje no pasaría de su grabadora. Apretó un botón y borró los datos, como lo había hecho cada vez que quería contactar a Blink, su amigo y enemigo. Blink, el piloto anónimo de la 204th Fighter Wing; Blink, quien había matado al Riot Squadron por completo en el Enjambre Oridol y había ayudado a salvar un planeta en Pandem Nai.
Incluso en su imaginación, la Shadow Wing no ofrecía ningún escape del mar de sangre en el que Wyl nadaba. Blink no escucharía; y los ancianos de su Hogar no entenderían.
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La novela Star Wars Shadow Fall de Alexander Freed se publica en USA el 23 de junio 2020.