Jason Fry y el primer libro de Star Wars con el que se enamoró de la saga

Por Mariana Paola Gutiérrez

Jason Fry es autor de más de dos docenas de libros y cuentos de Star Wars, entre los que se encuentran títulos como Star Wars The Essential Atlas, Star Wars The Essential guide to Warfare, La guía de episodios de The Clone Wars y muchas otras. Además es el autor de la saga de fantasía espacial para jóvenes adultos Piratas de Jupiter. Vive en Brooklyn, Nueva York, con su esposa, su hijo y una tonelada de cosas de Star Wars.

En éste artículo para StarWars.com habla sobre el primer libro de la saga que le hizo enamorarse de la saga galáctica y su universo expandido.

“Lo vi en el otoño de 1979 en nuestro centro comercial local: un libro en rústica, azul cielo con letras familiares en color rojo, con un mensaje que parecía un milagro: Han Solo Más allá de las Estrellas (Han Solo at Stars’ End)

Tenía 10 años, en la era jurásica de los medios de comunicación, con el prototipo de Internet aún por escapar de las universidades. Hoy en día, los libros llegan después de previsualizaciones estratégicas y meses de discusión y debate; en aquel entonces, uno se enteraba de los nuevos lanzamientos tropezándose con ellos en los estantes de B. Dalton o Waldenbooks.

En lo que a mí respecta, nuestro viaje al centro comercial había terminado. Pagué mis 1,95 dólares por Han Solo Mas allá de la Estrellas, me pregunté brevemente sobre el autor (¿quién era Brian Daley?) y empecé a leer mi nuevo libro en el coche de camino a casa. Treinta y tres años después, las esquinas son redondas, las páginas se han vuelto del color del té débil, y las hojas a medio pegar todavía tienen mis antiguos dibujos de Darth Vader y una advertencia para los intrusos: JAY FRY… SU LIBRO.

He amado este libro y quién sabe cuántas lecturas he hecho, he perdido la cuenta. Lo leí de niño, de adolescente, luego lo consulté innumerables veces de adulto y como autor de La Guerra de las Galaxias, recurriendo a él para comprobar todo, desde la geografía del sector empresarial (El Atlas Esencial) hasta la jerga de los pilotos de caza (La Guía Esencial de la Guerra). Sin embargo, no me había sentado a leer realmente Fin de las Estrellas en años.

Regresé a él por la Star Wars Celebration VI. Uno de mis paneles favoritos era un recuerdo de Daley, que murió de cáncer de páncreas en 1996 cuando tenía sólo 49 años. En el panel, el viejo amigo y colaborador de Daley, James Luceno, se unió a Pablo Hidalgo para leer pasajes de los libros de Han Solo y recordar su influencia en el Universo Expandido de hoy. Después, fui a cenar con una pandilla de escritores incluyendo a Luceno y su esposa Karen-Ann Lichtenstein. Allí me empapé de historias sobre Daley, un aventurero, escritor y narrador cuyos amigos recordaron su muerte con pena, pero su vida con risas.

Brian Daley

Escuchando las historias, me di cuenta que hacía mucho tiempo que no leía a Daley. Así que cuando finalmente logré escaparme de mis plazos de entrega, saqué su libro de mis estantes repletos de material y empecé a leer.

Para ser honesto, lo hice con un poco de temor. Claro, recordé con cariño los libros de Daley. Pero se me ocurren al menos tres cosas que disminuyen el placer de la lectura: Ser un escritor profesional, ser un experto en un campo determinado y volver a un libro que amabas en la infancia.

Cuando abrí con cautela la maltrecha tapa de Han Solo Más allá de las Estrellas, supe que estaba arriesgando mis recuerdos de esa historia. Afortunadamente, la novela era tan ágil y divertida como la recordaba, y tenía mensajes más profundas que me había perdido cuando era niño.

Lo primero que me llamó la atención fueron los desafíos que Daley enfrentó. En 1979 la totalidad de Star Wars era una película, un especial de televisión del que ya no se debía hablar, una novelización y otra novela, algunos cuentos infantiles, los cómics de Marvel, y rumores sobre Boba Fett.

No era mucho, y Daley se limitaba a Han, Chewbacca y el Halcón Milenario. Nada de Luke Skywalker (aunque Más allá de las estrella se anuncia como “Desde la aventura de Luke Skywalker”, lo cual era raro incluso entonces), nada de Imperio, nada de sables de luz, ninguna de las otras cosas que la primera generación de fans clamaba. Es fácil perderse esto ahora que tenemos un Universo Expandido construido sobre los cimientos de Daley, pero en ese momento este era un libro de Star Wars sin mucho de lo habitual en Star Wars.

Si eso desconcertó a Daley, seguro que no lo sabremos nunca. Su mejor escritura y narración es sutil e inteligente. Al inspeccionar a pilotos de combate antes de una batalla, Han sabe que carecen de experiencia en combate porque no parecen lo suficientemente preocupados. Y la Autoridad del Sector Corporativo de Daley no es una pandilla de villanos que se retuercen el bigote, sino el resultado lógico de un poder descontrolado combinado con una falta burocrática de responsabilidad. – un personaje describe un programa para hacer desaparecer a los disidentes como producto del “poder y la paranoia. Donde no existía una oposición real, la sospecha la proporcionaba”.

Las escenas de lucha de Daley también son genuinamente divertidas y tensas, con observaciones irónicas y concisas. Una bestia que ataca a un usurero es arrojada a un lado y aterriza sobre la cena de una viuda adinerada, destruyendo el apetito de todos en esa mesa”. Star Wars siempre ha usado el humor bien colocado para aliviar la tensión, ya sea un “es peor” en el compactador de basura o un droide de batalla que se inclina demasiado y se cae de una colina.

Sin embargo, como cualquier buen escritor, Daley es generoso con sus personajes, dándoles las mejores líneas en lugar de guardárselas para él. El diálogo de Han no estaría fuera de lugar en una película de la década de 1940, particularmente cuando está emparejado con una de las heroínas de habla rápida de Daley. (¿Y por qué no? Han y Sam Spade se habrían llevado muy bien, intercambiando historias durante una larga noche en la cantina, de espaldas a la puerta). En Más allá de las estrellas, el papel principal a demás del de Han recae es Jessa, una ingeniera de naves estelares dura de roer, aunque Han también se mete (y toma parte) en conversaciones con el antiguo droide de trabajo Bollux. Todas sus escenas son memorables, incluso sin el chisporroteo de los desintegradores o el zumbido de los sables de luz.

Y eso es, finalmente, lo que más aprecio de Más allá de las Estrellas, es sobre todo un gran estudio del carácter de nuedtro héroe. El Han de Daley se cree alérgico a las causas, escondiéndose detrás de los reflejos y bravatas de un mercenario. Pero su cinismo lucha una batalla perdida con su lealtad a sus amigos y su desagrado por los matones, tramposos y opresores. Los puntos de la trama de Más allá de las Estrellas, implican que Han hace lo correcto después de un decidido esfuerzo por no hacerlo… disfrutamos de sus negaciones y evasivas incluso cuando lo apoyamos para que vuelva en sí. Ha habido muchos contendientes dignos a lo largo de los años, pero nadie – nadie – ha escrito nunca Han Solo mejor que Daley.

Tristemente, nunca voy a llegar a conocer a Brian Daley – fue separado de sus amigos hace mucho tiempo, y demasiado joven. Pero releyendo Más alla de las Estrellas, me doy cuenta de que fue uno de mis maestros. Y ahora, si me disculpan, me voy a releer La venganza de Han Solo.

Más Allá de las Estrellas es la primera novela de la trilogía de The Han Solo Adventures escrita por Brian Daley. Fue publicada el 12 de abril de 1979.

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