Segundo extracto de Star Wars Thrawn Ascendancy: Chaos Rising

Escrito por Gorka Salgado

Timothy Zahn continua cimentando la historia del Gran Almirante Thrawn en éste nuevo Canon de Star Wars. Si hasta ahora habíamos descubierto como llegó al aimperio y como se convirtió en quién es, en su nueva trilogía de novelas, que comienza éste año con Chaos Rising, descubriremos su pasado, los secretos de su pueblo, la Ascendencia Chiss y muchos secretos más que pudimos vislumbrar en la anterior trilogía de historias, ya que sirve a modo de precuela. Ahora, hemos podido leer el segundo extracto, y lo hemos traducido para vosotros. Que la lectura os acompañe…

Thrawn era más bajo de lo que Samakro había esperado y se comportaba con elegancia y un cierto halo de confianza. También era cortés con los oficiales y guerreros, y sabía moverse a través de la Springhawk. Aparte de ésto, no era realmente gran cosa.

Y en éste momento, también llegaba tarde.

“Nos aproximamos al sistema objetivo,” reportó Kharill. “Salida del hiperespacio en treinta segundos.”

“Enterado,” dijo Samakro, mirando el puente. Todos los sistemas de armas aparecían en verde, incluyendo la complicada computadora de puntería de esferas de plasma que les había dado problemas en los últimos días. Todas las puertas estaban cerradas para prevenir una posible invasión; la barrera electrostática que abrazaba el casco de la Springhawk estaba a su máxima potencia; y todos los guerreros estaban en sus puestos.

Impresionante, pero no realmente necesario. En cuanto a lo que Samakro podía observar, toda la misión estaba solo un nivel por encima de un ejercicio de guerra. La Vigilant era una nave de guerra clase Nightdragon, y la fuerza que comandaba la Almirante Ar’alani también incluía otros cinco cruceros además de la Springhawk. Con tanto poder de ataque, aparecer sin advertencia en el mundo Paataatus hacía poco probable que se enfrentaran a una resistencia efectiva.

Lo cual tampoco significaba que la tripulación de la Springhawk se comportara de manera no profesional, por supuesto. Y ese profesionalismo incluía a su capitán. Si Thrawn no estaba aquí cuando salieran del hiperespacio, Samakro tendría que asumir el control de…

“Manténganse listos,” dijo la voz calmada de Thrawn detrás de él.

Samakro giró, intentando suprimir un gesto de sorpresa. ¿Cómo rayos había entrado Thrawn en el puente de mando sin que oyera la apertura de la escotilla? “Capitán,” se dirigió a su superior. “Estaba comenzando a creer que no había escuchado la alerta.”

“He estado aquí durante toda una hora,” dijo Thrawn, sonando ligeramente sorprendido de que Samakro no se hubiera dado cuenta. “Estaba supervisando el trabajo en la computadora de puntería.”

Samakro miró la consola de la esfera de plasma al tiempo que dos técnicos se hacían visibles desde la parte posterior. “Ah, veo que ya está en verde.”

“De hecho,” dijo Thrawn. “La calidad de los equipos de reparación y mantenimiento de la Springhawk han mejorado considerablemente desde su llegada.”

Samakro entrecerró los ojos. ¿Era un cumplido? ¿O un recordatorio sutil de que ahora el capitán de la nave era Thrawn?

“¿Algunas instrucciones finales de parte de la Vigilant?” continuó Thrawn.

“Nada desde el último salto,” dijo Samakro. Probablemente era un cumplido, pensó. Thrawn no le parecía un ser presumido. “Solo la advertencia usual de Ar’alani de estar listos para cualquier cosa.”

“Creo que lo estamos,” dijo Thrawn. “Saliendo del hiperespacio… ahora.”

A través del ventanal, Samakro vio como las líneas estelares destellaban y se empequeñecían, sacando a la Springhawk del hiperespacio.

Hacia una tormenta de fuego láser. “¡Cazas enemigos!” gritó Kharill. “En dirección… por todos lados, Capitán. Nos están rodeando. Están rodeando a todos.”

Samakro escupió una maldición. Kharill estaba en lo correcto. Había al menos cincuenta cazas Paataatus allí afuera, pululando alrededor de la fuerza de ataque Chiss como moscas welt enfadadas, sus lásers creando destellos verde pálido mientras cruzaban a través del polvo interplanetario.

Y al igual que con las moscas welt, aunque cada picadura individual era demasiado débil para dañar la barrera electrostática de la Springhawk, una andanada suficientemente grande podría acabar con las defensas y comenzar a desintegrar el casco.

“Enterado,” dijo Thrawn tranquilamente. “Esfera Uno: Dispare al atacante más cercano en mi vector.”

“Esfera Uno disparando.” La esfera de plasma emergió del lanzador del lado de babor de la Springhawk.

Y falló completamente.

“¡Control de esfera!” gritó Samakro. “Afinen puntería y disparen de nuevo.”

“Ignore esa orden,” dijo Thrawn. “Timón: gire noventa grados hacia babor y despliegue la Esfera Dos. Dispare cuando esté listo.”

“¡No, espere!” rugió Samakro.

Demasiado tarde. La Springhawk ya estaba girando, dirigiéndose hacia las naves enemigas de ese lado.

Y alejándose de la Vigilant.

Antes de que el lanzador de esferas de plasma estuviera en posición de disparar, los cazas enemigos estaban cambiando de dirección para tomar ventaja del error de Thrawn, desplazándose para rodear a la Springhawk al tiempo que se alejaba de las otras naves Chiss.

“Springhawk, regrese a la formacíon,” la voz de Ar’alani retumbó por la señal del puente. “¿Thrawn?”

“No contesten,” dijo Thrawn. “Esfera Dos, dispare.”

Esta vez la esfera de plasma acerto, cruzando hacia el caza enemigo y desplegando un destello multicolor de energía de iones por todo el casco, apagando la barrera electrostática y todos los componentes electrónicos a su alcance. “Recarguen y prepárense para disparar,” dijo Thrawn.

“¿No deberíamos regresar con la fuerza de ataque?” presionó Samakro. “La Almirante Ar’alani…”

“Mantengan el curso,” dijo Thrawn. “Esfera Dos, dispare cuando estén listos. Bajen la intensidad de la barrera en veinte por ciento.”

Samakro masculló otra maldición, una más potente esta vez. “¿Puedo sugerir que despleguemos señuelos?” presionó. “Al menos eso distraerá a los cazas.”

“Eso sucedería,” dijo Thrawn. “No desplegaré señuelos. Giren otros cinco grados a babor, después tres grados a estribor.”

La Springhawk giró, y volvió a girar. Los lásers de los Paataatus continuaban golpeando la debilitada barrera electrostática, y a través del ventanal Samakro podía ver que los cazas Paataatus volvían a su formación de ataque para hacer más daño. “Capitán, si no regresamos con los demás, no vamos a durar mucho,” advirtió con voz baja, pensando qué le había sucedido al Thrawn que alguna vez le había dado gran renombre a la Springhawk.

“Duraremos lo suficiente, Capitán” dijo Thrawn. “¿Acaso no lo ve?”

Samakro levantó la mano en un gesto de confusión y sin sentido.

La mano se detuvo en el aire al tiempo que comprendió. Más naves atacando a la Springhawk significaba que menos naves atacaban a las demás naves. Menos atacantes significaban menos confusión para los artilleros Chiss, las computadoras de puntería y los observadores de triangulación, permitiendo que lograran una destrucción organizada y sistemática de los atacantes que no se enfocaban en la Springhawk.

Y esa destrucción sistemática…

Del lado de estribor de la Springhawk emergió una súbita andanada de disparos láser, misiles de penetración y esferas de plasma, cruzando el enjambre de cazas enemigos. Samakro miró las pantallas para ver como la Vigilant y las demás naves Chiss se acercaban a ellos en formación de cuña.

“Suban el poder de la barrera al máximo; todos los artilleros: disparen,” ordenó Thrawn. “Enfóquense en los enemigos fuera del arco de disparo de nuestras otras naves.”

Los lásers y esferas de plasma de la Springhawk brillaron, y el número de atacantes disminuyó rápidamente al tiempo que la fuerza de ataque Chiss continuaba volando a los enemigos en pedazos. Samakro miró hasta que la fuerza de los Paataatus constaba de ya solo unas cuantas naves en desbandada, perseguidas por un par de cruceros al mando de Ar’alani, y se colocó al lado de Thrawn. “Entonces estábamos haciéndonos pasar por un animal malherido para atraer el fuego enemigo hacia nosotros,” dijo. “Permitiendo que el resto de nuestras fuerzas se reagruparan para un contraataque.”

“Si,” dijo Thrawn, sonando satisfecho de que Samakro lo había entendido. Incluso aunque fuera un poco tarde. “Los Paataatus tienen una mentalidad de enjambre. Ese tipo de pensamientos los predisponen a concentrar su atención en oponentes heridos.”

“Entonces comienzan deshaciéndose del más débil y después siguen hasta el más fuerte,” dijo Samakro, asintiendo.

“Exactamente,” dijo Thrawn. “Cuando vi el tamaño de la fuerza de ataque, me di cuenta que la mejor estrategia sería alejar la mayor cantidad de enemigos posible del resto de nuestras naves antes de que pudieran infligir daños severos.”

“Así como juntarlos en un enjambre más pequeño para que nuestros artilleros y computadoras de puntería pudieran tener menos problemas.”

“Correcto,” sonrió irónicamente Thrawn. “Las dificultades con ajustes múltiples de puntería son nuestra debilidad. Confío en que los técnicos e instructores de la flota estén trabajando para resolverlo.”

“¿Capitán Senior Thrawn?” la voz de Ar’alani resonó en las bocinas.

“¿Si, Almirante?” respondió Thrawn.

“Bien hecho, Capitán”, dijo Ar’alani con un punto de molestia en su tono de voz. “La próxima vez que tenga un plan inteligente, haga el favor de consultarlo conmigo antes de llevarlo a cabo.”

“Así lo haré,” prometió Thrawn. “En caso de que tenga tiempo.”

“Y en caso de que no crea posible informar también al enemigo si es que están espiando,” habló Samakro en voz baja.

Aparentemente no tan baja. “Si usted cree que esa es una excusa válida, Capitan Medio Samakro, permítame sugerir lo contrario,” dijo Ar’alani. “Estoy segura que en el futuro, el Capitán Thrawn encontrará la manera de comunicar la información necesaria sin que el enemigo se entere.”

“Si, señora,” dijo Samakro, haciendo una mueca. Había un rumor de que los oficiales de mando tenían un comunicador especial que les permitía escuchar más de sus naves de escolta de lo que era posible normalmente.

“¿Capitán Thrawn?”

“¿Almirante?”

“Creo que tenemos la situación bajo control,” dijo Ar’alani. “Puede continuar con su siguiente misión tan pronto se encuentre listo.”

Samakro frunció el ceño. No había nada sobre una misión adicional en las órdenes de batalla de la Springhawk.

“Gracias, Almirante,” dijo Thrawn. “Con su permiso, me gustaría tomar una hora para ejecutar un diagnóstico de la nave y reparar cualquier daño que hayamos sufrido.”

“Tome todo el tiempo que quiera,” dijo Ar’alani. “Estamos dirigiéndonos hacia el interior del sistema para discutir con los comandantes Paataatus. Esperamos que hayan aprendido la lección sobre atacar a la Ascendencia Chiss.”

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Thrawn Ascendancy: Chaos Rising de Timothy Zahn debería salir a la venta en USA el próximo septiembre del 2020.

Enlace original del extracto en IGN

Publicado por Gorka Salgado

Fan de Star Wars y coleccionista de sus libros, cómics y revistas

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