Primer extracto de la novela STAR WARS POE DAMERON: FREE FALL

El Ascenso de Skywalker, abría una puerta al pasado de Poe Dameron, mucho antes de unirse a la Resistencia y convertirse en todo un héroe de la galaxia como Comandante de la misma. Pero antes de todo eso, hubo una época en su juventud en la que traficó ilegalmente con especias junto a Zorii Bliss y su equipo en Kijimi.

Star Wars Poe Dameron: Free Fall escrita por Alex Segura, sale a la venta en USA el 4 de agosto de 2020, y viene a contarnos toda ésta época en la vida de Poe.

“¡Yuhuuuu!”

El grito estalló entre los labios de Poe Dameron al tiempo que el A-Wing giraba hacia arriba con un largo y doloroso estremecimiento, la antigua nave a duras penas evadiendo el trío de naves de la Fuerza de Defensa Civil que se acercaban.

“Nada bueno, Poe, nada bueno,” murmuró para sí mismo mientras revisaba los instrumentos de su nave. Cuatro naves en total. Todas armadas. Todos ellos seguramente enfadados. Todas sus naves en mejor estado que la vieja nave de su madre. No eran buenas probabilidades.

“¿Qué hay de nuevo?” preguntó con una sonrisa formándose en su rostro.

Esto debía ser divertido, se dijo a sí mismo, solo una excursión rápida para desahogarse. Pero había ido más lejos y más alto, de lo que pretendía, y para cuando se dio cuenta, ya estaba en el punto mira de alguien más.

Un sonido indicó un mensaje de sus perseguidores. Poe lo ignoró. La voz ronca del hombre se dejó oir de todas maneras.

“Poe, ésta es tu última advertencia, hijo,” dijo Griffus Pinter, uno de los amigos más cercanos de su padre y un pilar de la Fuerza de Defensa del sistema de Yavin. Poe podía visualizar la expresión del hombre, la barba gris temblando con cada palabra llena de ira. “No quiero tener que derribarte.”

Poe titubeó por un segundo, su mano se cernía sobre los controles de la nave. Incluso a sus dieciseis años, Poe era lo suficientemente maduro para saber que había alcanzado un punto de inflexión. Podía darse por vencido, rendirse, y tal vez salir indemne. Recibir otra reprimenda. Se enfrentaría otra vez a la ira de su padre, seguramente. Sería otro incidente rebelde en una larga lista desde hacía ocho años.

Desde el día más oscuro de su corta vida.

El A-wing giró hacia abajo, como si se dirigiera hacia la luna, el súbito movimiento ejerció presión sobre la antigua nave, evidenciado por sonidos que Poe nunca había escuchado. Griffus sonaba igualmente horrorizado. Las grosería que salían del comunicador eran casi musicales, una colección de sonidos que Poe difícilmente hubiera imaginado ni en sus momentos más creativos.

Todo había empezado como una travesura. Una broma alimentada por la ira, si Poe se permitía ser honesto consigo mismo. El argumento con su padre había seguido los mismos pasos de siempre. La menor sugerencia de que Poe se convirtiera en un piloto, de abandonar Yavin 4 para seguir los pasos de su madre, Shara Bey, había sido rechazada inmediatamente. Había una chispa de emoción que Poe solo veía en su padre durante momentos como éste. El resto del tiempo, Kes Dameron era hosco, aislado y distante. Esta vez, se habían intercambiado duras palabras. A Poe le habían recordado su juventud e inexperiencia. Hubo lágrimas. Hubo gritos, portazos y un enorme abismo que crecía entre los dos Dameron.

Subirse al A-wing había sido una salida fácil. Un lugar donde esconderse y pensar. El olor y la sensación de ser la nave de su madre servían como el último reducto de su recuerdo. Un lugar final donde Poe podía entrar en contacto con una mujer que debería seguir a su alrededor. Que debía recibirlo cuando regresaba tarde, esperándolo con una taza caliente de te de Tarine en sus manos desgastadas por el trabajo y una sonrisa reconfortante en su cara.

“¿Necesitas hablar, Poe?” le preguntaba ella en esos momentos imaginarios, en esas escenas que parecían tan reales. Que causaban tanto dolor.

Sin embargo, antes de darse cuenta, había activado los interruptores y puesto en marcha la nave. En ese momento, la mente de Poe había retrocedido a la misma cabina, el mismo A-wing, hacía ocho años, con su madre, su mano guiándolo por encima de la suya. Solían volar de vez en cuando. Ella quería que Poe aprendiera, le decía a su padre Kes, cuando protestaba. ¿Quién mejor para enseñarle? La nave había hecho un giro en redondo, sus cabezas se habían golpeado entre sí mientras reían, con esa risa clara, fuerte. Confiada y cálida, como todo lo que hacía su madre. Poe sabía, incluso entonces, que Shara Bey era una heroína. Tal vez no sabía que había sido una heroína de la Rebelión, de las fuerzas que se habían unido para formar la Nueva República, pero era una figura heroica para él. Una luz a la que siempre había estado atraído, una fuente de energía.

Y ya no estaba.

Su mente fue arrastrada hacia el presente, con los gritos llenos de estática de Griffus reemplazados por una voz clara. Amenazadora. Desconocida.

La oración fue breve, pero su mensaje era muy, muy claro.

“Abran fuego.”

Los dos primeros fueron tiros de advertencia. Poe, a pesar de su inexperiencia en cuanto a batallas espaciales, sabía lo suficiente. “Tienes que decirles lo que estás haciendo, paso por paso,” le había dicho su madre. “Si quieres que el conflicto se reduzca, debes darles todas las oportunidades para que lo hagan por ti.”

Pero el tercer disparo fue fuerte, golpeando al A-wing de manera que entró en un bucle. La nave comenzó a girar y los controles parpadearon.

“Eh, creo que le dimos…”

“No, maldición, no,” dijo otra voz. “Cambien el curso inmediatamente. Debemos recuperar…”

Entonces se cortó la transmisión. Un silencio espectral invadió la estrecha cabina del A-wing, reemplazando el ruido. La piel de Poe se congeló mientras intentaba recuperar algo de equilibrio.

La voz del oficial de la Fuerza de Defensa había sonado nerviosa. Alguien se había sobrepasado. Alguien había disparado con la intención incorrecta. El silbido de aire, que indicaba que algún compartimiento había sido roto, que algo había salido mal, llenaba los oídos de Poe al tiempo que su cabeza se golpeaba con fuerza un instante después. Había dejado de contar los giros, era una rotación constante mientras la nave se inclinaba hacia abajo, la pantalla tenía un color gris apagado.

Poe intentó mantener sus ojos abiertos. Trató de enfocarse en lo que podía hacer. La nave no estaba totalmente muerta, no podía estarlo. Era la nave de su madre. Había sido su fiel compañera durante más misiones rebeldes de las que Poe podía imaginar. Shara Bey de la Rebelión. Héroe de la Batalla de Endor. Amiga de la princesa Leia Organa y del Caballero Jedi Luke Skywalker.

Madre.

Mientras se incrementaba la presión, sintió como la nave se caía a pedazos a su alrededor. La mente de Poe se desvió hacia la granja. Sus ojos giraban en sus órbitas, su mente estaba abrumada por el vértigo mientras el tembloroso A-wing ganaba velocidad, entrando como bólido en la atmósfera de la luna de Yavin. Estaba volviendo a casa.

“Lo siento, Papá,” dijo Poe, su voz era un susurro. “Mamá.”

Enlace original del extracto: https://www.ign.com/articles/read-the-first-chapter-of-star-wars-poe-dameron-free-fall

Publicado por Gorka Salgado

Fan de Star Wars y coleccionista de sus libros, cómics y revistas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: