Etiqueta: La Alta República

  • Star Wars Celebration Europa 2023: Dark Horse da un primer vistazo a los próximos cómics para jóvenes de todas las edades.

    Star Wars Celebration Europa 2023: Dark Horse da un primer vistazo a los próximos cómics para jóvenes de todas las edades.

    Traducción por Alex Randir.

    La Fuerza es poderosa en estos cómics de Star Wars para todas las edades.

    En la Star Wars Celebration Europe 2023Dark Horse Comics, proveedor de cómics de Star Wars dirigidos a audiencias más jóvenes y fanáticos de todas las edades, dio a los lectores un vistazo a lo que está por venir.

    Entre los muchos adelantos estaban Star Wars: The High Republic Adventures y una imagen «teaser» para la Fase III, la próxima colección de cuentos espeluznantes de Cavan Scott en Star Wars: Tales from the Death Star, el regreso de Quinlan Vos a Dark Horse, nuevas portadas variantes de Jaxxon y muchas cosas más.

    ¡Echa un vistazo a todas las revelaciones de las portadas y previas de algunas páginas interiores en las imágenes de aquí abajo!

    Imagen teaser de Star Wars: The High Republic Adventures Fase III
    Portada de Star Wars: The High Republic Adventures: Quest of the Jedi
    Portada de Star Wars: The High Republic Adventures: Quest of the Jedi
    Portada de Star Wars: The High Republic Adventures: Quest of the Jedi
    Interiores de Star Wars: The High Republic Adventures: Quest of the Jedi
    Interiores de Star Wars: The High Republic Adventures: Quest of the Jedi
    Portada de Star Wars: Tales from the Death Star
    Interiores de Star Wars: Tales from the Death Star
    Star Wars: Hyperspace Stories: Portada del anual de Jaxxon
    Star Wars: Hyperspace Stories: Portada alternativa del anual de Jaxxon
    Star Wars: Hyperspace Stories: Bocetos conceptuales del anual de Jaxxon
    Star Wars: Hyperspace Stories: Bocetos conceptuales del anual de Jaxxon
    Star Wars: Hyperspace Stories: Bocetos conceptuales del anual de Jaxxon
    Star Wars: Hyperspace Stories: Bocetos conceptuales del anual de Jaxxon
    Star Wars: Hyperspace Stories: página doble del anual de Jaxxon.
    Star Wars: Hyperspace Stories: Interiores del anual de Jaxxon
    Portada de Star Wars: Hyperspace Stories #9 con Quinlan Vos
    Star Wars: Hyperspace Stories – Arte conceptual de Cad Bane
    Star Wars: Hyperspace Stories – Arte conceptual de Cad Bane
    Star Wars: Hyperspace Stories – Arte conceptual de Quinlan Vos
    Star Wars: Hyperspace Stories – Arte conceptual de Quinlan Vos
    Portada de Star Wars: The High Republic Adventures #5
    Interior de Star Wars: The High Republic Adventures #5
    Interior de Star Wars: The High Republic Adventures #5
    Interior de Star Wars: The High Republic Adventures #5
    Star Wars: The High Republic Adventures – Interior del Día del Cómic Gratuito
    Star Wars: The High Republic Adventures – Interior del Día del Cómic Gratuito

    Fuente: StarWars.com

  • Star Wars Celebration Europa 2023: 9 cosas que aprendimos del panel Star Wars: La Alta República

    Star Wars Celebration Europa 2023: 9 cosas que aprendimos del panel Star Wars: La Alta República

    Traducción por Alex Randir.

    Nos estamos acercando a la Fase III de la iniciativa Star Wars: La Alta República, pero la narración multiplataforma no muestra signos de desaceleración en el corto plazo. Krystina Arielle, presentadora de Star Wars: The High Republic Show, moderó un emocionante panel en Star Wars Celebration Europe 2023 dedicado a todo lo relacionado con La Alta República. Junto con los luminosos autores Claudia Gray, Lydia Kang, George Mann, Daniel José Older, Cavan Scott y Charles Soule, así como James Waugh de Lucasfilm, vicepresidente del equipo de historia de la franquicia, y Michael Siglain, director creativo de la publicación, fue una hora de invitados especiales sorpresa, incluyendo a Leslye Headland, un vistazo a cómo The Acolyte se conectará con un Jedi que los lectores ya han conocido, y un montón de revelaciones en libros y cómics.

    Aquí hay 10 cosas que aprendimos en ese panel:

    1. Estamos a punto de conocer a Vernestra Rwoh en carne y hueso.

    En la Fase I de los libros y los cómics Vern era una joven Caballero Jedi precoz que una vez fue aprendiz de Stellan Gios. Pero en una gran sorpresa en el panel, se anunció que Rebecca Henderson dará vida al personaje en la serie de acción real The Acolyte, que llegará en 2024 a Disney +.

    Eso es un buen augurio para las posibilidades de supervivencia de Vernestra mientras nos preparamos para la Fase III.

    2. ¡Una nueva autora se une a esta era!

    Los fanáticos de la serie Doctora Aphra de Marvel conocen bien a la escritora Alyssa Wong, la última incorporación a la creciente familia de autores encargados de colaborar en los libros y cómics de Star Wars: La Alta República. Con una historia que aparece en la antología juvenil Tales of Light and Life («Cuentos de la Luz y la Vida»), Wong se sumergirá completamente durante la Fase III de la iniciativa.

    El panel también debutó un atractivo póster teaser para la Fase III en la época, llamado Trials of the Jedi («Las Pruebas de los Jedi»).

    3. George Mann iniciará la Fase III con una primera novela para adultos.

    Titulada The Eye of Darkness («El Ojo de la Oscuridad»), la historia nos llevará de vuelta a los Nihil en un cuento ambientado aproximadamente un año después de la caída del Faro Starlight. La novela llega en noviembre de 2023, y la seguirán otras dos novelas para adultos para completar la trilogía: Temptation of the Force («Tentación de la Fuerza») de Tessa Gratton, que llegará en el verano de 2024, y la novela final de la Fase III, Trials of the Jedi («Las Pruebas de los Jedi») de Charles Soule en la primavera de 2025.

    4. ¡Tessa Gratton y Justina Ireland se unen de nuevo!

    Las co-autoras de Path of Deceit, de la Fase II, se reúnen para el primer libro para jóvenes adultos en la Fase III, Defy the Storm («Desafía a la Tormenta»), en marzo de 2024. La trilogía de libros para jóvenes adultos en la Fase III se completará con Tears of the Nameless («Las Lágrimas de los Sin Nombre») de George Mann en el otoño de 2024Into the Light («Hacia la Luz») de Claudia Gray, que llegará en la primavera de 2025.

    5. Daniel José Older y Alyssa Wong co-escribirán el primer libro juvenil en la Fase III.

    En enero de 2024, Older y Wong coescribirán la primera novela juvenil en la Fase III, Escape from Valo («La Huida de Valo»). Para completar el trío, Zoraida Córdova escribirá la secuela, Beware the Nameless («Cuidado con los Sin Nombre»), que llegará en el verano de 2024, y el tercer libro, A Valiant Vow («Un Juramento Valiente»), será escrito por Justina Ireland y llegará en la primavera de 2025.

    6. La serie de Marvel Star Wars: The High Republic continuará.

    Como muchos fanáticos han esperado y adivinado, el cómic insignia de The High Republic continuará a través de la Fase III, una vez más escrita por Cavan Scott. El primer número llega en diciembre de 2023.

    7La ficción en forma de relatos cortos se encontrará una vez más en las páginas de la revista Star Wars Insider.

    Esta vez, la autora Lydia Kang escribirá la ficción serializada con historias cortas que comienzan este octubre en Chronicles from the Occlusion Zone («Crónicas desde la Zona de Oclusión»).

    8. Antes de que comience la Fase III habrá nuevas historias que acabarán en la Fase II, la cual culminará en la Noche del Dolor.

    Un póster teaser para el épico final de la Fase II muestra a una Jedi, Oliviah Zeveron, y la Madre, líder del Camino de la Mano Abierta, cada uno reflejado en los ojos de una criatura temible.

    9. Echamos un primer vistazo a los pliegos interiores del manga de Viz Star Wars: The High Republic: El Filo del Equilibrio: Precedent («Precedente»).

    Las páginas presentan a Ravna y su conexión con Arkoff, y nos dan nuestro primer vistazo a la Batalla de Dalna:

    Fuente: StarWars.com

  • Cuidado con los Sin Nombre en el avance de Star Wars The High Republic #8

    Cuidado con los Sin Nombre en el avance de Star Wars The High Republic #8

    Por Fabricio Gil Barboza

    Un Jedi yace moribundo en el desierto congelado de Jedha, y otro ha desaparecido. ¡TERROR EN LAS DUNAS DE SANGRE! ¿Podrán Vildar, Matty y Tey escapar del asedio de la Iluminación a tiempo para salvarlos a ambos? Y el Leveler espera en las sombras, desesperado por alimentarse.

    Además, se revelan las identidades de los misteriosos saqueadores.

    • Escrito por : Cavan Scott
    • Arte por : David Messina, Frank William
    • Portada por : Rafael de Latorre
    • Número de páginas : 28 páginas
    • Fecha de lanzamiento : 12 de abril de 2023

    Fuente

  • Novedades Star Wars USA del 6 al 13 de febrero

    Novedades Star Wars USA del 6 al 13 de febrero

    Por Mariana Paola Gutiérrez Escatena

    Del seis al trece de febrero parece ser un buen momento para ir a la tienda de comics y buscar estas novedades o escribirles a nuestros amigos de planeta o panini en algunos casos para que cuanto antes nos traigan estos maravillosos comics. También sería lindo contar con una membrecía en la revista Insider Magazine con todas las novedades qué están trayendo. Mientras tanto nosotros los mantenemos informado, con algo de retraso, pero presentes al fin.

    Esta semana se hace presente en las novedades la colección épica de leyendas o para los más antiguos en está galaxia, mandanga del antiguo Universo Expandido. La Revista Insider viene con mucha temática mandaloriana, mientrás que la destacada autora Amy Richau dialoga con otros autores sobre la elaboración de una línea de tiempo definitiva. Por otro lado el señor oscuro de los Sith vuelve a enfrentarse a temibles adversarios sin saber si aun contará con el apoyo de Sabé. Pero no es el único problema para el, el imperio y su maestro Darth Sidiuos, Qi´ra quiere destruirlos y no está dispuesta a rendirse. Finalmente si extrañaban La Alta República, no se preocupen, está semana es coronada como otra gran historia en la misma Jedha.

    Espero que la lectura os acompañe.

    COLECCIÓN EPIC DE STAR WARS: LA MENACE REVELADA Vol. 3

    ¡La guerra hiperespacial de los Stark! El Consejo Jedi ha revelado su papel en un delicado conflicto del pasado, pero ¿Qué papel desempeñó el recientemente fallecido mentor de Obi-Wan, Qui-Gon Jinn? Mientras tanto, Obi-Wan debe enfrentarse a sus sentimientos por la muerte de Qui-Gon si quiere entrenar a su nuevo aprendiz, Anakin Skywalker. Por otra parte, el traidor Villie Grahrk presume de un reciente encuentro con el Consejo Jedi, pero ¿Le creerá alguien? En cualquier caso, el camino de Villie está a punto de cruzarse de nuevo con el de los Jedi, mientras Aayla Secura se reencuentra con su antiguo maestro Quinlan Vos en su aventura más mortífera hasta la fecha. Y los legendarios cazarrecompensas Zam Wesell y Jango Fett se enfrentan para conseguir el mayor golpe de sus vidas. ¿Quién se librará?

    COLECCIÓN: Star Wars (1998) 36 – 45; Star Wars: Jedi Quest (2001) 1-4; Star Wars: Jango Fett (2001) 1, Star Wars: Zam Wesell (2002) 1

    • Marvel Worldwide
    • Tapa blanda
    • 448 páginas
    • ISBN 978-1-302-93231-2
    • $ 39.99
    • 7 de febrero

    STAR WARS INSIDER # 216

    • El Mandaloriano – una mirada retrospectiva a la historia hasta ahora.
    • Bendu to Beggars Canyon – Cómo los espacios naturales, los lugares salvajes y las criaturas más salvajes enhebran las vidas de los personajes de Star Wars.
    • La cronología de Star Wars – Amy Richau habla con otros autores sobre la elaboración de la cronología definitiva de la galaxia de Star Wars.
    • Revista
    • 100 páginas
    • Revistas Titan
    • $ 9.99
    • 7 de febrero

    Portada exclusiva de Preventa

    Variante exclusiva de los comercios FOC

    Funda envolvente de aluminio


    STAR WARS: DARTH VADER #31

    THE TAMBOR GAMBIT (El tambor gambito)

    El Señor Oscuro se enfrenta por fin al revolucionario skakoano Jul Tambor, ¡y Sabé tiene que elegir un bando! ¿Es Jul otro monstruo egoísta y vengativo? ¿O es un luchador por la libertad que se preocupa desesperadamente por su pueblo? ¿O ambas cosas? ¿Y está Vader más interesado en aplastar a Jul o en completar la cooptación de las Siervas de Padmé Amidala?

    EL GAMBITO DE TAMBOR

    • Escrito por Greg Pak
    • Arte de Ibraim Roberson
    • Portada de Rahzzah
    • Marvel Worldwide comic book
    • 32 páginas
    • $ 3.99
    • 8 de febrero

    Portadas variantes disponibles:

    • Portada variante de Leinil Francis Yu & Sunny Gho
    • Portada variante del 40 aniversario de El Retorno del Jedi (# 5 de 40: Boushh Delivers the Bounty) de Chris Sprouse, Karl Story y Neeraj Menon
    • Portada variante del Mes de la Historia Negra de Mateus Manhanini

    STAR WARS: HIDDEN EMPIRE # 3 (de 5)

    Todos los planes de Lady Qi’ra para destruir a los Sith penden de un hilo, pero no está sola en su deseo de destruir a los Señores de la Oscuridad. Sé testigo de una batalla que lleva décadas preparándose, en la que Darth Vader se enfrenta a una adversaria que ha pasado toda su vida entrenándose para esta última oportunidad de venganza.

    HIDDEN EMPIRE Part 3: I AM CHANATH CHA

    • Escrito por Charles Soule
    • Arte de Steven Cummings
    • Portada de Paulo Siqueira y Rachel Rosenberg
    • Marvel Worldwide comic book
    • 32 páginas
    • $ 3.99
    • 8 de febrero

    Portadas variantes disponibles:
    – Portada variante de conexión de Steven Cummings y Guru-eFX
    – Portada variante Travel de David Lopez
    – Tapa variante de Batalla de Declan Shalvey
    – Viñeta de personaje de videojuego de Dom Estephane
    – Portada variante del Mes de la Historia Negra de Mateus Manhanini

    Portadas variantes exclusivas de la tienda:
    – Portadas variantes de Unknown Comic Books de Patrick ‘Patch’ Zircher y Edgar Delgado


    STAR WARS: LA ALTA REPÚBLICA #5

    ¡LA BATALLA DE JEDHA HA COMENZADO!

    Mientras el Heraldo de la Mano Abierta aviva los fuegos de Jedha, Vildar Mac y Matty Cathley se ven invadidos por un miedo incontrolable. Tey Sirrek es prisionero de los Guardianes de los Torbellinos. ¿Podrá aprovechar el caos para escapar? ¿Y quiénes son los misteriosos extraños que saquean el Templo de Kyber? ¿No hay ningún lugar seguro?

    EQUILIBRIO DE LA FUERZA Capítulo V: LA CAÍDA

    • Escrito por Cavan Scott
    • Arte de Andrea Broccardo
    • Portada de Yanick Paquette y Alejandro Sánchez
    • Marvel Worldwide cómic
    • 32 páginas
    • $ 3.99
    • 8 de febrero

    Portadas variantes disponibles:

    • Portada variante de Bengal
    • Portada variante de Todd Nauck y Rachelle Rosenberg
    • Portada variante del Mes de la Historia Negra de Mateus Manhanini

    Fuente original: Star Wars upcoming books & comics

  • Novedades Star Wars USA del 23 al 29 de enero del 2023

    Novedades Star Wars USA del 23 al 29 de enero del 2023

    Por Mariana Paola Gutiérrez Escatena

    Más novedades amigos Bibliotecarios y para los amantes del antiguo universo expandido esta semana hay algo sorprendente para seguir coleccionado. Os dejamos todo aquí. Seguimos trayendo las novedades de la semana donde el pasado y el presente reinan la galaxia, por un lado un hermoso tomo de leyendas y por el otro más historias de la Alta República. Este año la lectura nos acompañara y será diversa.

    STAR WARS: LA NUEVA REPÚBLICA OMNIBUS Vol. 1 (Leyendas): portada regular de Mathieu Lauffray

    Tras El retorno del Jedi, el Emperador ha sido derrotado. Pero la naciente Nueva República aún tiene enemigos, ¡y ahí es donde entra el Escuadrón Pícaro de X-Wing! Liderados por Wedge Antilles, los mejores pilotos de la galaxia se enfrentarán a todas las amenazas. Peleas de naves, intentos de asesinato, intrigas políticas… ¡todo en un día de trabajo! Mientras tanto, Mara Jade, la principal asesina de Palpatine, debe completar su última misión… ¡o morir en el intento! Y la droide réplica humana Guri se plantea su destino y los secretos que esconde su programación en una apasionante secuela de Sombras del Imperio. No te pierdas estas historias clásicas de Star Wars, escritas por algunos de los autores más vendidos de la franquicia.

    COLECCIÓN: Star Wars: Mara Jade – De la mano del Emperador (1998) 0-6, Star Wars: Sombras del Imperio Evolución (1998) 1-5, Star Wars: X-Wing Rogue Leader (2005) 1-3, Star Wars: X-Wing Rogue Squadron (1995) 1-35, Star Wars: X-Wing Rogue Squadron Special (1995) 1, Star Wars Handbook (1998) 1; material de Star Wars Tales (1999) 10, 12, 15, 23

    Recopila las siguientes publicaciones de Dark Horse Comics:

    • Mara Jade: By The Emperor’s Hand [1998] #0 – #6
    • Sombras del Imperio: Evolution [1998] #1 – #5
    • X-Wing Rogue Leader [2005] #1 – #3
    • X-Wing Escuadrón Pícaro [1995] #1 – #35
    • X-Wing Rogue Squadron Special [1995] #1
    • Manual de Star Wars [1998] #1
    • Material de Star Wars TALES [1999] #10, #12, #15, #23
    • Colección en tapa dura
    • 1304 páginas
    • Marvel Worldwide
    • ISBN 978-1-3029-4647-0
    • $ 125
    • 24 de enero 2023

    Portada: Gary Erskine


    STAR WARS: DOCTORA AFRA # 28: portada por W. Scott Forbes

    CÓDIGO DE HONOR

    El enemigo de mi enemigo es mi amigo… ¡o eso dicen! Cuando RONEN TAGGE y DOMINA TAGGE se enfrentan por la corporación TAGGE, SANA STARROS se ve atrapada en medio. Pero si hay algo que ha aprendido del DOCTORA APHRA es a utilizar todas las situaciones a su favor… ¡y no importa qué Tagge gane, Sana está decidida a salir victoriosa!

    • Escrito por Alyssa Wong
    • Arte de Minkyu Yung
    • Portada de W. Scott Forbes
    • Marvel Worldwide cómic
    • 32 páginas
    • $ 3.99
    • 25 de enero 2023

    Portada variante disponible:

    • El Retorno del Jedi 40 aniversario (# 3 of 40) portada variante de Chris Sprouse, Karl Story & Neeraj Menon

    STAR WARS: LA ALTA REPÚBLICA – THE BLADE # 2 (de 4), portada de Guiseppe Camuncoli

    ¡INMEJORABLE!

    El Maestro Jedi PORTER ENGLE ha viajado con su hermana, Barash, a un planeta lejano en la frontera de la República en respuesta a una petición desesperada de ayuda. Están seguros de que tendrán éxito. Nadie en la galaxia lucha como el Jedi Porter Engle. Ningún guerrero puede enfrentarse a él. Nadie se le acerca. Están seguros… hasta que ven lo que les espera.

    • Escrito por Charles Soule
    • Arte de Marco Castiello
    • Portada de Guiseppe Camuncoli
    • Marvel Worldwide comic book
    • 32 páginas
    • $ 3.99
    • 25 de enero

    STAR WARS: YODA # 3 (de 10): portada regular de Phil Noto

    ¡YODA HA FRACASADO!

    El experimento de Yoda con los Scalvi ha acabado en desastre, la situación en Turrak peor que nunca. Una nueva generación se ha levantado desde que el Maestro Jedi llegó por primera vez al planeta, una generación que aún no ha aprendido la lección más importante de todas. ¿Abandonará Yoda a quienes más le necesitan en su hora de necesidad?

    • Escrito por Cavan Scott
    • Arte de Nico Leon
    • Portada de Phil Noto
    • Marvel en todo el mundo comic book
    • 32 páginas
    • $ 3.99
    • 25 de enero

    Portadas variantes disponibles:

    • portada variante de Pasqual Ferry
    • portada variante de Patrick Zircher

    Portadas exclusivas disponibles:

    • Portadas variantes de Unknown Comic Books por Rickie Yagawa

    AMENAZAS: LO QUE TODO INGENIERO DEBERÍA APRENDER DE STAR WARS

    La seguridad del software lleva más de 50 años preocupando a los desarrolladores, y los problemas a los que se enfrentan crecen día a día. Hoy en día, un coche típico contiene sistemas con 100 millones de líneas de código en las que han trabajado miles de programadores de decenas de proveedores. Aunque no se puede bloquear cada línea de código ni cada tipo de acceso, existen modelos básicos que los desarrolladores pueden seguir.

    Estos modelos como avances pueden parecer académicos, formales y difíciles de entender o aplicar a los problemas cotidianos. Sin embargo, cada elemento de avances (suplantación de identidad, manipulación, repudio, revelación de información, denegación de servicio y ampliación de autoridad) tiene sorprendentes paralelismos con situaciones que todo desarrollador reconocerá de su ópera espacial galáctica favorita de todos los tiempos.

    Las amenazas de Adm Shostack: What Every Engineer Should Learn from Star Wars (Amenazas de Adm Shostack: lo que todo ingeniero debería aprender de Star Wars) mezcla las décadas de profundos conocimientos de Adam sobre la implantación de procesos para minimizar las amenazas y enseñar a otros a hacer lo mismo con las suficientes referencias a Ben Kenobi, R2 D2, la Estrella de la Muerte y Darth Vader para hacer de este breve libro una lectura inmensamente divertida y útil.

    • Escrito por Adam Shostack
    • Tapa blanda
    • 352 páginas
    • Wiley
    • ISBN 978-1-11989-516-9
    • $ 25.00
    • 25 de enero

    Fuente original: Star Wars Upcoming Books & Comics

  • Directazo Nuevo Trailer The Mandalorian + The Bad Batch 2×04

    Directazo Nuevo Trailer The Mandalorian + The Bad Batch 2×04

    Por Gorka Salgado

    Bienvenidos a un nuevo Directazo de la Biblioteca Jedi en el qué vamos a hablar y analizar el último trailer de la tercera Temporada de The Mandalorian que se estrena el próximo 1 de marzo, y el episodio 2×04 de The Bad Batch de ésta semana.

    Como siempre tenemos a nuestro propio Super Equipo Clon: Alex Randir, Mario Pinchudo y Gorka Salgado.

    Además, si nos da tiempo, hablaremos de nuestras últimas compras y recomendaciones en libros, cómics y revistas de Star Wars. ¡Que la Fuerza y la lectura os acompañen!

  • Extracto del recopilatorio de relatos cortos Star Wars The High Republic: Starlight Stories

    Extracto del recopilatorio de relatos cortos Star Wars The High Republic: Starlight Stories

    Por Gorka Salgado

    Aparecieron por primera vez en las páginas de la revista Star Wars Insider, historias cortas qué ocurrían en la Estación Starlight, las cuales se agregaron a los libros y cómics que llegaron como parte de la Fase I de la iniciativa Star Wars: The High Republic.

    Ahora que la Fase II de Star Wars: The High Republic se desarrolla en libros y cómics, esas historias cortas se han recopilado por primera vez en un volumen de tapa dura, Star Wars: The High Republic: Starlight Stories, listo para transportar a los lectores de regreso a la edad de oro de la Orden Jedi.

    StarWars.com se complace en brindarles un vistazo dentro de la nueva colección, publicada por Titan Comics y escrita por los autores Cavan Scott, Charles Soule y Justina Ireland, con ilustraciones originales de Louie De Martinis. De la Parte I de «First Duty», Scott teje la historia del administrador Velko Jahen…

    Velko Jahen estaba complacido de que nadie pudiera escuchar la conversación que pasaba por su cabeza cuando el transbordador salió del hiperespacio.

    Soikan, alta y de piel plateada, había pasado gran parte de su vida en las fangosas trincheras de su planeta natal, esquivando blásters y evadiendo controles remotos. Había visto horrores que permanecerían con ella para siempre, y una valentía incomparable, y aquí estaba, una veterana del conflicto de Soikan, estupefacta al ver una estación espacial reluciente.

    De acuerdo, fue la estación espacial más hermosa jamás creada, desde su disco central luminiscente hasta la majestuosa torre Jedi coronada con la linterna reluciente que le dio su nombre a la instalación: Starlight Beacon.

    Velko había visto holos de Starlight, incluso había estudiado los esquemas, pero nunca se había dado cuenta de cuánto se parecía la estación a un sable de luz reluciente que giraba majestuosamente en la extensión llena de estrellas de la frontera.

    “Estás muy lejos de casa, Vel”, se dijo en voz baja mientras la lanzadera atravesaba las enormes puertas del hangar. Por supuesto, poner tantos parsecs entre ella y Soika había sido en gran medida el punto de aplicar al cuerpo de administración de la República, para huir de los fantasmas de su pasado. No. Eso no era del todo cierto. Ella estaba aquí para servir a la República, y ¿dónde mejor que el símbolo de la luz y la esperanza en los límites de la galaxia conocida?

    Eso no impidió que Velko se sorprendiera cuando se abrió la escotilla del transbordador. Había tanta gente. Mucho ruido. Se agarró a la barandilla de seguridad de la rampa, tratando de centrarse en la forma en que Dagni le había mostrado, aunque su entorno no podría haber sido más diferente al del comando de batalla de Soika. El olor era mejor para empezar, todo tan nuevo y lustroso. Su impecable uniforme de la República era más elegante que sus viejos uniformes de insurgentes y su largo cabello blanco, por lo general recogido en una cola de caballo, recogido en un apretado moño triple que le había llevado la mayor parte del día anterior dominarlo. Y luego estaba el ambiente. No el aire en sí, aunque era lo suficientemente fresco; no, era la sensación de emoción de que todo era posible.

    «¡Administrador Jahen!»

    Velko se giró ante el sonido de la voz. Una ovissiana de piel verde se abría paso entre la multitud, con una sonrisa casi tan amplia como los cuernos amarillos que le salían de la cabeza. “Bienvenido a Starlight. El controlador me pidió que te fuera a buscar.

    Velko sintió que se enderezaba ante el título de Rodor Keen, una devolución de llamada a su entrenamiento. Incluso la Fuerza de Liberación de Soika había respetado la cadena de mando.Velko sintió que se enderezaba ante el título de Rodor Keen, una devolución de llamada a su entrenamiento. Incluso la Fuerza de Liberación de Soika había respetado la cadena de mando.

    «¿Está el controlador en el centro de operaciones?» Preguntó Velko.

    El ovissiano rió, un trino contagioso. «El desea. Está en el centro médico.

    Los ojos de Velko se dirigieron hacia la bata que vestía su nuevo compañero, tan prístina como las paredes del hangar. «¿Está bien?»

    “Oh, absolutamente. La presión aún no lo ha alcanzado”. La sonrisa del ovissiano vaciló por un momento. “Eso no quiere decir que no esté preparado para el trabajo. Es solo… bueno, ya verás cuando lleguemos allí.

    Se apresuraron a salir a un pasillo igualmente abarrotado.

    «Soy Okana, por cierto».

    «Eres un médico».

    “Enfermera subalterna. He estado aquí tres días. Se siente como tres semanas”.

    «¿Así de mal?»

    «Oh, no. De nada. Ha sido mucho”. Las mejillas de Okana se sonrojaron. “Lo siento, no te estoy tranquilizando, ¿verdad? Mis modales junto a la cama no suelen ser tan malos, lo prometo.

    Velko mostró lo que esperaba que fuera una sonrisa tranquilizadora. «Lo estás haciendo bien. Debo admitir que me siento un poco abrumado”.

    Entraron en un turboascensor que esperaba y las puertas se cerraron suavemente detrás de ellos. Okana pulsó un botón y el coche empezó a subir por el hueco.

    «No te preocupes. Eso pasa muy pronto, o eso me han dicho.

    Star Wars: The High Republic: Starlight Stories está disponible para pre-pedido ahora y llega el 6 de diciembre de 2022.

    Enlace original en StarWars.com

  • Extracto exclusivo de los dos primeros capítulos de la novela Star Wars The High Republic: Convergence

    Extracto exclusivo de los dos primeros capítulos de la novela Star Wars The High Republic: Convergence

    Por Mariana Paola Gutiérrez Escatena

    Estimados bibliotecarios, aquí os dejamos los primeros dos capítulos de la novela de la Alta República «Convergencia» de Zoraida Córdova, y también su sinopsis. La segunda novela de esta nueva etapa ubicada 150 años antes de las luz de los Jedi. ¡Que la lectura os acompañe!

    Sinopsis:

    Es una época de exploración. Los Jedi viajan por la galaxia, ampliando su comprensión de la Fuerza, de todos los mundos y seres conectados por ella. Mientras tanto, la República, dirigida por sus dos cancilleres, trabaja para unir mundos en una comunidad cada vez mayor entre estrellas cercanas y lejanas.

    En los planetas vecinos de Eiram y E’ronoh, su odio mutuo ha alimentado media década de conflicto creciente y ahora amenaza con consumir los sistemas circundantes. La última esperanza de paz surge cuando los herederos de las familias reales de ambos planetas planean casarse.

    Antes de que pueda establecerse una paz duradera, un intento de asesinato contra la pareja hace que Eiram y E’ronoh vuelvan a la guerra total. Para salvar ambos mundos, la Caballero Jedi Gella Nattai se ofrece como voluntaria para descubrir al culpable, mientras la Canciller Kyong nombra a su hijo, Axel Greylark, para que represente los intereses de la República en la investigación.

    Pero la profunda desconfianza de Axel hacia los Jedi choca con la fe de Gella en la Fuerza. Ella nunca había conocido a un fiestero tan engreído y privilegiado, y él nunca había conocido a una benefactora más seria e implacable. Cuanto más trabajan para desenredar la oscura red de la investigación, más complicada parece la conspiración. Con acusaciones que vuelan y enemigos potenciales en cada sombra, la pareja tendrá que trabajar junta para tener alguna esperanza de sacar la verdad a la luz y salvar ambos mundos.


    Extracto ampliado

    Es una época de gran exploración. En un esfuerzo por unir la galaxia, los cancilleres de la República, trabajando junto a los valientes y sabios Caballeros Jedi, han enviado docenas de EQUIPOS PATHFINDER a los confines del Borde Exterior.

    Pero también es una época de gran incertidumbre. Las comunicaciones son poco fiables y abundan las historias de planetas misteriosos y criaturas monstruosas. Exploradores y piratas recorren la frontera, y los mundos de Eiram y E’ronoh están enzarzados en una guerra eterna.

    Y en el lejano planeta de DALNA, empieza a surgir una nueva amenaza para la galaxia. . . .

    CAPÍTULO UNO

    La Torre, E’RONOH

    Por primera vez en cinco años, el cielo de la capital de E’ronoh estaba libre de naves de combate. Cuando los escombros errantes atravesaban la atmósfera, eran poco más que cenizas al posarse sobre los arcos de piedra que salpicaban el paisaje como grandes gigantes del amanecer del planeta, congelados contra la mañana roja.

    La guerra no había terminado, pero la vida seguía como siempre. Aunque algunas partes de la ciudad seguían ardiendo, los dolientes se apresuraban a enterrar a sus muertos. A medida que se difundían las noticias del último intento de alto el fuego con Eiram, el mercado del Grajo, la capital de E’ronoh, se inundaba de ciudadanos que esperaban la promesa del cargamento de agua del día.

    Entre ellos, Serrena, una esbelta figura vestida con una capa gris, se deslizó entre la multitud que regateaba. ¡Tip-yip diez pezz el kilo! ¡Treinta por barril! ¡Ganga asterpuff, sueño el sueño de los muertos!

    Una madre regateaba un cartón de huevos sin perder de vista el cielo. Una muchacha, a la que le faltaban días para el reclutamiento, cargaba con su hambriento hermano pequeño por un lado y con cortes grasos baratos de la carnicería por el otro. Un mendigo agitaba una taza vacía. Un vendedor espantó las moscas de su fruta estropeada. Un guardia de palacio saltó al oír el crujido del metal, pero se dio la vuelta y descubrió que un vehículo que transportaba chatarra había volcado.

    Serrena tiró de la capucha de su capa, pero nada, salvo una máscara respiratoria, podía evitar que cualquier persona del planeta abandonado comiera una bocanada de polvo, incluso cuando los vientos estaban quietos. Atravesando el mercado y bajando por un estrecho paso subterráneo, se detuvo al borde de la bahía del hangar. Aquí, los arcos naturales del cañón lo convertían en la arquitectura perfecta para la plataforma de lanzamiento real. A los lugareños les gustaba decir que la cavernosa abertura era la boca petrificada de un antiguo Dios. Para Serrena era un lugar más, otra oportunidad de servir a la única entidad verdaderamente comprometida con el mantenimiento del equilibrio de la galaxia.

    Mientras los miembros de la tripulación revoloteaban de un lado a otro, preparando un escuadrón de naves estelares para el vuelo, Serrena se arrastró por las paredes onduladas del cañón, invisible mientras los pilotos se apiñaban casi de forma protectora alrededor de su capitán. El rostro de la joven estaba medio oculto en la sombra del cañón, pero Serrena podía distinguir la serena intensidad de sus regios rasgos. La promesa en su puño que golpeaba sobre su corazón. Palabras que cortaron la cacofonía como gemas de E’roni mientras todos gritaban: «¡Por E’ronoh!»

    «Gracias por su arenga, capitán A’lbaran», murmuró Serrena mientras se agachaba detrás de uno de los droides astromecánicos e introducía un delgado chip de programa en su panel frontal. Una aguda emoción de victoria la recorrió, pero el momento duró poco.

    Un soldado con un parche en el ojo dobló la esquina y se detuvo. La confusión, y luego la alarma, torcieron su rostro mientras acortaba la distancia con largas y rápidas zancadas. «¡No estás autorizada a estar aquí!»

    Serrena se acobardó, se dejó caer al suelo, pero él la levantó de un tirón y la empujó contra una pila de cajas. Se oyó el duro golpe de una cantimplora vacía contra la piedra. El polvo, siempre tanto polvo, se alojó entre sus dientes, en la parte posterior de su garganta.

    «¿Qué estás…?»

    «Por favor», gimió Serrena y tosió. «¿Me das un poco de agua para una pobre granjera? Un poco de agua…»

    «Hay una distribución de raciones a mediodía», dijo el soldado, soltándola con un resoplido frustrado. Sus medallas ostentaban el rango de teniente, aunque ella no se había dado cuenta de que estaba al lado de su capitán. La lástima, y luego la frustración, se reflejaron en su rostro lleno de cicatrices cuando se metió la mano en el bolsillo y sacó una moneda de bronce. «Ahora desaparece de mi vista».

    Serrena cogió la moneda y se alejó corriendo de la plataforma de lanzamiento, fundiéndose de nuevo con el mar de capas polvorientas del mercado, donde se estaba produciendo una pelea. Los desesperados ciudadanos de E’ronoh se empujaban unos a otros para asegurarse un mejor lugar en la cola de las raciones de agua, que se había duplicado en el tiempo que le había llevado cumplir su misión. Serrena empujó con más fuerza, protegiéndose la cara contra la corriente de cuerpos sudorosos, hasta que se abrió paso entre la multitud. Arrojando el pez de bronce en una taza de lata de un mendigo, Serrena se enderezó y se dirigió al camino que conducía a la salida de la ciudad.

    «Ya está hecho», dijo en un comunicador de corto alcance.

    Una voz preocupada le respondió: «¿Estás seguro de que… era… la derecha…?».

    «Sí, sí, estoy segura». Se tragó la ira por ser cuestionada. La habían elegido para esta misión.

    «Vuelve rápido. Tengo un… lugar perfecto para ver… los fuegos artificiales».

    Cuando Serrena empezó a correr, treinta cazas estelares se lanzaron al cielo. Serrena dejó caer su capucha, dio la bienvenida al calor del sol naciente y sonrió en espera de la voluntad de la Fuerza, porque si la Fuerza lo quería, ninguno de esos cazas estelares regresaría.

    CAPÍTULO DOS

    MÁS ALLÁ DEL POZO DE GRAVEDAD DE E’RONOH

    La capitana Xiri A’lbaran estaba cansada de esperar a que el transportador de hielo saliera del hiperespacio. A que el enemigo rompiera su tenue alto el fuego y atacara. A que su mundo ardiera en llamas una y otra vez, y saber que esta vez, a pesar de todo lo que había luchado, todo sería culpa suya. Y, sin embargo, Xiri esperó, porque en los confines de la galaxia, la escoria de los mundos y sectores más conocidos, esperar era lo único que podía hacer. La impotencia de todo aquello la atravesó, aunque mantenía la barbilla en alto, con los ojos fijos en el abismo del espacio. Era la capitana de la flota de E’ronoh. Tenía que dar ejemplo a la hornada de nuevos reclutas, cada vez más jóvenes que el anterior.

    El escuadrón Thylefire de Xiri había vigilado la atmósfera del planeta desde el amanecer. Antes de la guerra, la monarca de E’ronoh no habría desplegado un escuadrón naval para lo que se suponía era una simple misión de escolta. Pero como la sequía asolaba su mundo y los rutas estaban repletos de piratas, la seguridad de la carga era una cuestión de vida o muerte.

    En otras circunstancias, Xiri se habría maravillado ante la impresionante vista de su curioso rincón de la galaxia. Su mundo, con sus montañas rojas y elegantes cañones, y los mares turquesas de la vecina Eiram, moteados por constantes tormentas. Entre ellos había un cinturón de escombros remanentes de años de batalla que abarrotaban el corredor como si fueran asteroides y la luna de Timekeeper. Su propia abuela solía decir que, miles de millones de años antes, E’ronoh y Eiram eran dos seres cósmicos surgidos del polvo de estrellas, y que la luna era su corazón compartido, vital para los vientos de E’ronoh y las mareas de Eiram. A Xiri le había encantado esa historia. Tanto en la paz como en la guerra, los planetas y su luna estaban irremediablemente unidos, no sólo por la atracción de su gravedad, sino por un largo pasado y un futuro siempre turbio. Un futuro al que Xiri dedicaría su vida para enderezarlo.

    La inquietud de los jóvenes pilotos empezaba a manifestarse cuando uno de ellos se separaba de la formación y volvía a ella.

    El capitán A’lbaran y el teniente Segaru habían seleccionado a una treintena de pilotos para la misión: escoltar de forma segura un transportador de hielo que llegaba al muelle de la capital y preparar el hielo para su distribución inmediata. Un transportador que llegaba con retraso. El anterior cargamento había sido destruido en el último enfrentamiento con Eiram. El anterior había desaparecido misteriosamente en el laberinto de las nuevas rutas hiperespaciales. El anterior o lo que quedaba de él había sido encontrado, probablemente arrasado por los piratas y despojado de los cables, con la mitad de la tripulación a la deriva en el espacio. No, la única forma de asegurar este cargamento era interceptarlo y escoltarlo en el momento en que saliera del hiperespacio.

    «Capitana, no podemos quedarnos aquí fuera mucho más tiempo», dijo el teniente Segaru, con el tenor firme de su voz salpicado por el zumbido de la estática de su canal privado.

    «Ya llegará», respondió ella.

    «Capitana…»

    «Ya llegará». Ella se pasó la lengua por el paladar seco. Aquella mañana había dado su cantimplora a un niño que pedía limosna en el mercado y trató de no pensar en su propia sed. «Tiene que ser así».

    Xiri se giró hacia su izquierda, donde siempre estaba él en su formación, con su casco de bronce ocultando la mayor parte de su rostro barbudo. Imaginó el escrutinio de sus ojos grises como la tormenta, la forma en que las cicatrices bajo su parche ocular se volvían rojas cuando se sentía frustrado y enfadado. También sabía que probablemente estaba apretando el pomo de la espada ceremonial de la perdición que todos los soldados E’roni llevaban en la cadera, una costumbre que ella compartía. Que una parte de él nunca la perdonaría por haber sido ascendida en lugar de él. Que estaba resentido con ella, incluso cuando se volvía en su dirección, como si pudiera sentir su mirada.

    «Capitána». Luego más suave. «Xiri».

    «No lo hagas». Ella fijó su atención en el frente, más allá del azul de Eiram, y en los pinchazos de las estrellas distantes. «Tenemos suerte de haber conseguido este cargamento después de que Merokia incumpliera su promesa de ayuda».

    Merokia era la última en su lista de antiguos aliados. ¿Qué podían esperar ella o el Monarca? Con cada año que pasaba, cada alto el fuego roto, cada intento fallido de paz, incluso sus socios comerciales más cercanos habían dado la espalda a E’ronoh. Pocos se atrevían a intervenir en el conflicto, y la mayoría se limitaba a esperar a que surgiera un vencedor para elegir un bando.

    «Soy consciente de nuestra situación, capitán A’lbaran. Es…» Hizo una pausa tan larga que Xiri se movió para cambiar de canal y ver si su comunicador se había estropeado de nuevo. «Acordamos despejar el corredor entre los dos planetas para la escolta militar de Eiram. Podrían tomar nuestra prolongada presencia aquí como un incumplimiento de los términos. Siempre estoy dispuesto a luchar, pero este alto el fuego, el despeje del corredor… todo era tu plan».

    Su plan. Jerrod Segaru siempre supo cómo meterse en su piel.

    Le había costado años de su vida convencer a su padre de que aceptara esto en primer lugar. Había estado convencida de que la circunstancia era un elaborado plan para que el enemigo pillara a E’ronoh con la guardia baja y atacara, de ahí los treinta cazas estelares. Las condiciones eran sencillas: Xiri dirigiría una misión de escolta al amanecer y despejaría el espacio para Eiram por la tarde. No se emplearían armas. Las anteriores treguas se habían roto por menos, pero ella contaba con que Eiram estaba igualmente desesperado por el alivio, así que lo entenderían.

    Xiri sabía muy bien dónde recaería la culpa cuando si algo saliera mal.

    «Gracias por recordármelo, teniente. Pero no podemos volver a casa con las manos vacías, y no permitiré que otro de nuestros envíos sea destruido o asaltado porque nos hayan dado la espalda luchando en una guerra. Yo me encargaré de Eiram. Nos quedamos».

    «Espero que el general de Eiram sea tan comprensivo como tú», dijo, y luego cambió su canal de comunicaciones.

    Ella hizo lo mismo, el inquieto parloteo de los pilotos llenaba el tiempo. Cada vez que permanecían en el espacio abierto, parecían olvidar que su capitán estaba escuchando. A ella no le importaba. Así fue como llegó a conocerlos, durante los raros momentos de quietud, escuchando los ritmos de sus voces.

    «Mira toda esta basura», dijo Thylefire Ten.

    «Eso no es basura», dijo Thylefire Nueve, con la voz quebrada en la última palabra. El más joven de todos, Thylefire Nueve había sido apodado Blitz en su primer día de entrenamiento.

    Los nuevos reclutas eran en su mayoría el resultado del reclutamiento, pero Blitz había rogado que le permitieran alistarse antes, en honor a su hermana caída, Lina. Le faltaban semanas para cumplir la edad de reclutamiento. Xiri había hecho lo mismo tras la muerte de su hermano, y quizás por eso había firmado la petición.

    Xiri había visto caer a cientos de soldados, pero la muerte de Lina había sido un punto de inflexión para E’ronoh. Lo que debería haber sido una misión rutinaria de reconocimiento en las islas occidentales de Eiram terminó en destrucción cuando el propulsor de su caza estelar se averió momentos después del despegue, y cayó en picada desde el cielo: la tercera avería en días consecutivos, pero la primera que causó una víctima. Fue como si todo el mundo en el Grajo contuviera la respiración al ver cómo la nave se estrellaba en el desfiladero de Ramshead.

    El trágico final de Lina había hecho que los civiles se amotinaran en las calles. ¿Cuántos otros habían perdido, no por Eiram, sino por su propia flota de naves estelares anticuadas? ¿Qué haría el monarca para asegurarse de que no volviera a ocurrir? ¿Qué haría para ganar finalmente esta guerra? ¿Dónde estaban las raciones de comida y agua prometidas? Xiri no podía, no quería luchar contra su propio pueblo y contra Eiram al mismo tiempo, pero los disidentes impulsaron al Monarca a alquilar una parcela de las montañas del hemisferio sur a Corellia a cambio de tres docenas de cazas diabólicos. Xiri había maldecido el trato. Pero sabía que era la solución más estratégica. Su flota estaba demasiado extendida. E’ronoh estaba demasiado estirado. ¿Pero qué vendería el monarca después? ¿Qué sería suficiente? Cuestionar la decisión, especialmente en tiempos de guerra, y especialmente por parte de uno de los propios capitanes de E’ronoh, habría sido una traición. Incluso para la propia hija del monarca.

    La única forma de rebelión de Xiri había sido ceder una de las nuevas naves asignada a ella a Blitz, recién salido del entrenamiento básico de combate. Ella había optado por permanecer en la antigua chatarra que pilotaba desde que se alistó. Además, no importaba la nave, ella llegaría a donde tenía que ir.

    «No es chatarra», repitió Blitz. Su nave se tambaleó, probablemente agitando sus controles con puños temblorosos.

    «Tranquilo, Thylefire Nueve», gruñó el teniente Segaru por lo bajo en el comunicador. «Controla tu nave».

    Blitz se calmó y gimió una disculpa.

    «No quise decir nada con eso», murmuró Thylefire Ten. «Es sólo que… míralo».

    El cinturón de escombros era inevitable. Restos de naves estelares y personas flotaban en un río de metal chamuscado y miembros cubiertos de escarcha. Al principio, Xiri había llevado a cabo misiones de salvamento y había convertido las bodegas de carga en barcazas de segadores, aunque sólo fuera para dar un cierre a los que esperaban en tierra. Ahora era casi imposible distinguir los restos. Si el alto el fuego se mantenía, lo volvería a intentar.

    La gente sólo quiere algo que enterrar, le gustaba recordar al teniente Segaru. Puede que nunca volvieran a ser amigos, pero ella nunca podría poner en duda su lealtad y su capacidad para ensuciarse las manos por la causa.

    «No, tiene razón. No es basura. Es un cementerio», dijo Thylefire Seis, sus sombrías palabras fueron seguidas por un extraño aullido.

    «¿Es su estómago?», preguntó alguien.

    «Ah, sólo está nervioso», dijo amablemente el teniente Segaru. «Es su primer vuelo».

    O tiene hambre, gigante idiota, pensó Xiri. Tenía las palabras en la punta de la lengua. Pero el teniente Segaru tenía una manera de suavizar los estados de ánimo de sus soldados. Tranquilo, chico. Es sólo una pequeña explosión, chico. Hay bajas en la guerra, chico. Haremos que Eiram pague por sus crímenes y hundiremos sus palacios de cristal en el fondo de los mares, chico. Segaru podía ser su amigable lugarteniente, mientras que Xiri era la que les hacía correr simulacros hasta que les dolía el cuerpo. La que tenía que preocuparse de si tenían o no las raciones prometidas a los nuevos reclutas y a sus famélicas familias. La que tenía que pelearse con su padre por dar prioridad al agua sobre el combustible, que era la razón por la que aquel cargamento de hielo tenía que aparecer, tenía que aparecer intacto y tenía que aparecer ahora, porque después de cinco años de lucha, su mundo natal había decidido que estaba harta.

    Los viejos dioses están enfadados, gritaron los ancianos del templo. Los viejos dioses están enfadados por la guerra del monarca y han detenido la lluvia.

    Xiri no podía culpar a los viejos dioses ni a los nuevos por la peor sequía que recordaba. Lo único en lo que podía creer era en sí misma y hacer todo lo que estuviera en su mano para conseguir ayuda para su pueblo. E’ronoh requeriría cada fibra de su ser, y ella daría hasta que no quedara nada de ella.

    Mientras los planetas se arrastraban por la órbita de la luna, Xiri escudriñó Eiram en busca de movimiento, pero sólo vio remolinos de nubes sobre océanos turquesa. No había naves de escolta, pero las habría.

    «Mi mujer me va a matar por perderme la cena otra vez», murmuró Thylefire Tres. La mujer a la que conocía como Kinni era uno de los miembros más antiguos del escuadrón de Xiri y había sido una mecánica jubilada cuando se había reenganchado un par de años antes.

    «Echo de menos el guiso de pilafa de mi madre», añadió Blitz.

    Kinni rió suavemente. «Todos son bienvenidos, por supuesto».

    «Ahora que la guerra ha terminado…», comenzó Thylefire Seis, pero fue cortado por un gruñido.

    «No bajes la guardia», espetó Thylefire Trece. «Nada ha terminado. No hasta que devuelvan todo lo que se han llevado. Nuestra colonia, nuestro príncipe, nuestras vidas. Eiram nunca debe conocer la paz».

    Thylefire Trece era Rev Ferrol, hijo del Virrey Ferrol, uno de los consejeros de mayor confianza del padre de Xiri. Rev repetía las mismas palabras ácidas que el monarca pronunciaba desde su balcón cada vez que sentía que la moral estaba baja. Se oyó un murmullo de asentimiento, y Xiri trató de tragarse el nudo en la garganta, pero tenía la boca seca. Podía sentir la mirada del teniente Segaru sobre ella, pero se limitó a sacudir la cabeza. Su gente estaba frustrada, y ella les estaría fallando no sólo como su capitana, sino como su princesa, si apagaba su comunicación simplemente por su propia culpa.

    «Estamos recuperando el aliento, eso es todo. Los percebes también», añadió Lieu-el inquilino Segaru.

    «M-mi abuela solía decir cuando era pequeña que no medían el tiempo por la luna, sino por el momento en que las naves de Eiram sobrevolaban la ciudad». Blitz se rió nerviosamente. «Creo que exageraba, pero fue hace mucho tiempo».

    «¿Fue ahora?» Kinni se burló. «Entonces soy viejo».

    Hubo una cadena de risas.

    «Bueno, cuando se acabe», dijo Blitz a su manera bulliciosa, «me llevaré una barcaza de placer a uno de esos planetas turísticos».

    «Aquí no viene ninguna barcaza de placer», murmuró Rev.

    «He oído que en algunos mundos se puede pagar para tener simultáneas…»

    «¿Simultánea qué, Diez?» Xiri habló por el comunicador, crepitando mientras los demás se reían del avergonzado piloto.

    El joven se tragó las palabras y luego tartamudeó: «P- ¡Princesa!

    Quiero decir, capitana. Capitana A’lbaran».

    «Muy bien, Thylefire, mantente alerta», le ordenó el teniente Segaru con su fácil acento.

    Xiri se permitió una pequeña sonrisa. Le gustaba cuando hablaban de sus sueños, de sus planes. Que imaginaran un cuándo y un después. Su esperanza era algo frágil, pero estaba ahí, y no podía permitirse olvidarla, ni por un segundo.

    Un sensor parpadeó en su panel de control. Una docena de naves de Eiram emergieron de su nublada atmósfera. Sus naves estelares tenían una cualidad bulbosa, equipadas para sumergirse bajo el agua en primer lugar y para volar en el espacio en segundo lugar.

    «¡Están aquí!» Dijo Blitz. Su nave se tambaleó hacia delante y luego se detuvo.

    «Despacio», advirtió el teniente Segaru.

    «Son estas nuevas naves», tartamudeó Blitz, con la respiración agitada. «Los controles son demasiado sensibles».

    «Bieeen», murmuró Trece, y los demás aceptaron el tiro fácil y se rieron de su nervioso amigo.

    «Recuerda», dijo Xiri, ordenando silencio, «Eiram también está recibiendo carga. Ambos estamos escoltando las entregas a casa. Esperen mis órdenes».

    «Capitán», dijo el teniente Segaru. «Te están llamando».

    Xiri se lamió los dientes delanteros. Intentó no pensar en su sed, en su propio corazón palpitante. Su escuadrón la necesitaba para liderar. E’ronoh la necesitaría para liderar.

    «Esta es la capitana Xiri A’lbaran». Sus palabras fueron más firmes de lo que sentía.

    «Capitán, este es el General Nhivan Lao». Su voz recortada se escuchó a través del comunicador de su antiguo caza estelar. Golpeó con fuerza el panel para despejarla. «Acordamos que el corredor entre planetas estaría despejado. Esas fueron sus condiciones, creo».

    «Lo entiendo, General», dijo Xiri. «Pero nuestro envío se ha retrasado. Le daríamos la misma cortesía en la misma posición».

    «¿Lo harían?», se burló el general.

    Xiri no mordió el anzuelo, por lo que el silencio se hizo pesado en el espacio entre ambos hasta que el general se aclaró la garganta y dijo: «Muy bien. Procura no cruzar tu lado del pasillo».

    «Ni lo sueñes». Conectó el comunicador.

    Xiri puso al día a su escuadrón, luego apretó los mandos y observó el campo vacío del espacio como si pudiera abrir un agujero negro y sacar el transportador de hielo del hiperespacio.

    «Deberíamos tomar cualquier carga que tengan, más la nuestra», gruñó Rev. «Apuesto a que están planeando lo mismo. Apuesto a que…»

    «No confiaría en el Eirami, incluso si tuviera dos ojos buenos», interrumpió el teniente Segaru. «Pero nos quedamos quietos por ahora».

    «¿No perdió su ojo en la primera batalla, señor?» preguntó Blitz.

    «Precisamente».

    «Quiero este canal libre», dijo Xiri. «¿Está entendido?»

    Uno por uno, firmaron que sí.

    Su conjunto de sensores parpadeó. Una espiral de anticipación se apretó en sus entrañas cuando dijo: «Una nave está saliendo del hiperespacio».

    Oculta entre los pinchazos de luz que los rodeaban estaba la zona de salida del carril hiperespacial que la República había abierto hacía unos años. Resultó que E’ronoh y Eiram estaban en medio de la nada, pero de camino a todas partes.

    Cuando la nave salió del hiperespacio, Xiri dejó de respirar. Había llevado a su escuadrón a sobrevolar las relucientes agujas del Valle de Modine, había visto florecer las primeras rosas del desierto y, sin embargo, ahora mismo, nada había sido tan hermoso como aquel viejo y oxidado transportador de hielo.

    Se sentó hacia delante, expectante, y sonrió tanto que sus labios agrietados se agrietaron y sangraron. Incluso mientras observaba cómo el transportador se deslizaba por el pasillo entre E’ronoh y Eiram, Xiri anotó mentalmente que todo el hielo que había a bordo ya estaba reservado, y que tendrían que encontrar la manera de conseguir más incluso antes de que se distribuyera la última gota. Era una preocupación para más tarde esa noche.

    Xiri estaba a punto de llamar al transportador cuando el conjunto de sensores de su caza emitió un chirrido, esta vez señalando una anomalía.

    «Capitána», dijo Segaru, con preocupación y confusión en una sola palabra. «Hay dos naves más saliendo del hiperespacio. Debemos despejar…»

    Las palabras de Segaru se perdieron cuando una nave gigantesca parpadeó en el espacio muerto tras la otra, evitando por poco un impacto mortal. Xiri sólo había visto su parecido en las noticias de la holonet, y por la charla que llenaba instantáneamente el canal de comunicaciones, también lo había hecho su escuadrón.

    «¿Es eso un Longbeam clase Alif?»

    «¿No son naves de la República?»

    «Dank farrik, ¿Qué hace la República aquí?»

    Los Longbeam tenían cuerpos estrechos que terminaban en narices afiladas. Xiri rastreó la trayectoria que seguían, y terminó en un curso de doble colisión con el transportador de hielo. Para evitar el choque, el transportador se inclinó, dirigiéndose hacia Eiram. Si era arrastrado por la gravedad del planeta oceánico, E’ronoh podría despedirse de su suministro de agua. Eiram podría reclamar el transportador de hielo por el mero hecho de haber entrado en su espacio, y todo por lo que Xiri había trabajado, esta tierna herida que era su paz temporal, se rompería de nuevo.

    Pero si se aceleraba para reclamarlo, cruzaría el corredor del espacio y entraría en el territorio de Eiram y tendrían vía libre para disparar.

    «General Lao», dijo Xiri. «¡Adelante!»

    Un crujido de estática se tragó su respuesta.

    «Capitána…» El teniente Segaru dijo con urgencia en su canal privado.

    Los dedos de Xiri temblaban en su panel. «¡Estoy tratando de marcarlos!»

    Una voz confusa llegó desde uno de los Longbeam. «Aquí el Paxion de la República. ¿Quién es el responsable del tráfico de hipervías?»

    Xiri no pudo evitar devolver la pregunta con una risa amarga. «Retírese, Paxion. No estás autorizado a entrar en el espacio E’roni».

    «¿Quién es este?», preguntó el afrentado.

    Xiri no respondió. El río de escombros se movía, ganando velocidad a medida que el Paxion se adentraba en el espacio entre mundos. Los restos de la nave golpearon a su escuadrón. Algo que parecía un casco se estrelló contra su visor y dejó un zarcillo en el acero transparente. El segundo Longbeam, no identificado, se separó del Paxion y se dirigió hacia la luna. Pero como Eiram y E’ronoh estaban tan cerca, el corredor del espacio era inusualmente estrecho, y las naves no acostumbradas a navegar por su sistema podían caer fácilmente en el pozo de gravedad de cualquiera de los dos planetas. El piloto de Paxion no estaba acostumbrado a estas maniobras y se vio arrastrado hacia E’ronoh. Cuando los intentos de establecer contacto fracasaron, Xiri supo que no podía quedarse sentada. Tenía que moverse y esperar que Eiram entendiera que era para evitar el Longbeam y no un acto de agresión.

    «Escuadrón Thylefire, conmigo», dijo Xiri, volando cada vez más alto. «Aléjense del Paxion, y no, repito, no crucen el corredor».

    «¡Pero el transportador de hielo sigue yendo en dirección contraria!» Blitz llegó, aterrado. Pudo ver cómo su devilfighter se desviaba de su grupo.

    «Thylefire Nueve, permanezcan en formación», ordenó Xiri. «Teniente Segaru, siga llamando al transportador de hielo y haga que se desvíe. Yo me encargaré del general».

    Pero Xiri no tuvo la oportunidad. El devilfighter rebelde rompió completamente la formación y navegó por el espacio en amplias zambullidas e inmersiones.

    «Thylefire Nine, si no estuvieras poniendo en peligro la misión, te felicitaría por el mejor vuelo de tu clase», dijo el teniente Segaru. «¡Ahora trae tu culo aquí!»

    «¡No soy yo!» Blitz gritó. «La nave está fuera de control. No puedo…»

    «¡Nueve, es una orden! ¿Me copias?» dijo Xiri, el canal crepitó con la nota aguda de la retroalimentación. Todas las naves intentaban comunicarse y eran incapaces de emitir sus mensajes mientras un borrón verde atravesaba el campo de escombros y se dirigía a las fuerzas de Eiram. No importaba que no hiciera contacto. Fue un disparo del caza estelar de Thylefire Nine, de E’ronoh.

    Un solo disparo fue todo lo que hizo falta.

    El pulso de Xiri rugió en sus oídos. Saboreó la sangre en sus labios agrietados, se atragantó con el grito de impotencia que nadie podía oír. Por un instante, se hizo el silencio cuando la comunicación se apagó y todas las fuerzas de Eiram respondieron al fuego.


    Fuente original: DelReyStarWars

  • El Camino de la Mano Abierta en el extracto exclusivo de la novela Star Wars The High Republic: Path of Deceit

    El Camino de la Mano Abierta en el extracto exclusivo de la novela Star Wars The High Republic: Path of Deceit

    Traducción por Alex Randir.

    ¡SPOILERS DE LA FASE 1 A CONTINUACIÓN!

    Al comienzo de 2021 se encendió una chispa en el mundo editorial de Star Wars cuando llegó la primera oleada de novelas ambientadas en la época de la Alta República, donde los Jedi estaban en su punto más álgido. Pero esa fuerza se hizo pedazos al enfrentarse a los fieros anarquistas Nihil, encabezados por Marchion Ro, quien no sólo quería desmantelar a los Jedi, sino a toda la República Galáctica, que los veía como invasores del vastamente poco colonizado Borde Exterior.

    A medida que la oleada final de la Fase I de La Alta República llegó a su fin esta primavera, la iniciativa multimedia cambió de tercio, desplazándose 150 años antes de los eventos que vieron la destrucción del Faro Starlight. Collider se complace en compartir para nosotros en exclusiva el capítulo 4 de la novela para jóvenes adultos Path of Deceit, de Justina Ireland y Tessa Gratton, antes de su lanzamiento el día 4 de Octubre… y nosotros hacemos lo propio traduciendo este fragmento.

    En Path of Deceit la Caballero Jedi Zallah Macri y su Padawan, Kevmo Zink, viajan al planeta fronterizo Dalna para investigar el robo de la preciada Vara de las Estaciones, perteneciente a la Reina de Hynestia. Es en Dalna donde Kevmo conoce a Marda Ro, una devota seguidora de El Camino de la Mano Abierta, un grupo que cree que «la Fuerza es libre» sin que los Jedi puedan interferir con la energía mística que nos rodea y nos une.

    A pesar de que sus creencias están en desacuerdo, Kevmo y Marda se atraen mutuamente, pero su intrigante conexión no es lo único alarmante que sucede en Dalna. La Madre, una ex refugiada acogida por El Camino de la Mano Abierta, se ha convertido en su líder gracias al poder de sus visiones y de los pequeños milagros que parecen fluir a través de ella. Pero su liderazgo se pone en duda cuando se comienza a centrar en comprar caros artefactos de la Fuerza mientras sus seguidores luchan por sobrevivir.

    A medida que los Jedi intentan obtener el artefacto robado de la Reina, Los Niños (los jóvenes acólitos que efectúan los robos de artefactos para La Madre) se ven envueltos en un plan siniestro después de que la prima de Marda, Yana, revele sus intenciones de abandonar El Camino, algo que La Madre no tiene intención de permitir.

    En este extracto exclusivo, Kevmo conoce a Marda y se siente atraído por ella desde su primera interacción. Este pequeño y dulce pasaje prepara el escenario para una novela plagada de intriga, drama, y de una narración convincente, que mantendrá a los lectores enganchados hasta sus últimas páginas.

    Conozcamos a Kevmo y Marda:


    «Cuando el esquife rompió la atmósfera de Dalna, Kevmo Zink no pudo permanecer quieto. Su talón izquierdo bailaba ligeramente contra la cubierta de metal como única forma de liberar su energía. El resto de su cuerpo se centró en guiar los controles mientras pilotaba hacia la baliza de acoplamiento en Ferdan.


    Kevmo aún no podía ver la ciudad, y rozó los picos de tres volcanes hacia ese bosque púrpura y verde que había bajo sus pies. Quería detenerse y girar la nave para dar un alegre paseo alrededor del borde norte del supercontinente mientras ardían los soles rojos. Los esquifes hacían giros perfectos para separarse, y el cielo era perfecto. Pero estaban de caza, y Kevmo sabía por experiencia que el argumento de que las acrobacias le ayudaban genuinamente a concentrarse y con su relación con la Fuerza no comulgaban con su Maestro. Y… probablemente era lo mejor.

    «Kevmo», solía decir la Jedi Soikan con su voz más agradable.

    Detuvo su pierna y sonrió para disculparse sin mirarla. Tomando un profundo respiro, Kevmo contuvo sus pensamientos y calmó las hebras de su conciencia, que constantemente estaba en alerta. Revisó los rodamientos del esquife y accionó el interruptor de comunicación, indicando su aproximación a la baliza. En el Borde Exterior los espaciopuertos más pequeños a menudo no estaban supervisados, y Ferdan no era una excepción, teniendo sólo un droide que administraba la baliza. No tenía absolutamente ningún sentido que la Vara Hynestia de las Estaciones hubiera sido llevada de contrabando a Dalna. Sin embargo, ahí estaban.

    La Reina de Hynestia estaba furiosa por el robo de su Vara y exigió la ayuda de los Jedi, pero los culpables no habían dejado nada atrás. Habían entrado y salido con sorprendente facilidad, dada la seguridad del Palacio. El robo había tenido lugar durante una época en la que muchos grupos distintos de personas visitaban la ciudad capital, más de lo habitual gracias a una festividad local. Kevmo y Zallah habían examinado las pruebas de inmigración durante horas en busca de posibles pistas, y la mejor que habían encontrado era que un grupo misionero de Dalna se había registrado en la autoridad espacioportuaria durante dos días, además de un rumor de que había un comprador especialmente interesado en artefactos relacionados con la Fuerza en Dalna. El planeta no había sido una prioridad para los Jedi porque nadie había resultado herido, y hasta entonces no había habido robos obvios, por lo que sabían. Todos tenían derecho a la Fuerza, siempre y cuando los artefactos fueran adquiridos de forma legal y segura.


    Esta parte de Dalna parecía, desde lo alto, un fértil paraíso agrocultural para Kevmo. Volcanes nevados rodeaban el valle del río. Altos árboles de color púrpura y rojo verdoso que se extendían bordeando el río, derramándose en una pradera ondulada que brillaba gracias a los amplios depósitos de ópalo como charcos arcoiris. La ciudad de Ferdan no se parecía mucho, pero Kevmo apostó a que tenían fruta y productos horneados realmente deliciosos.

    El droide que gestionaba la baliza del espaciopuerto los reconoció, y Kevmo impulsó el esquife hacia su descenso final.

    Fue un descenso simple, y en el momento en que el tren de aterrizaje hizo contacto con el suelo, Zallah desabrochó su arnés de seguridad y abandonó la cabina. Kevmo activó los procedimientos de cierre del esquife y se unió a ella, tomando sus enseres. Se quedarían en Ferdan, porque a pesar de que Kevmo y Zallah no estaban asignados actualmente a un equipo de Pioneros de la República, parte de su misión incluía ese tipo de trabajo: presentarse ante los nativos para aprender todo lo posible sobre sus necesidades y opiniones, explorar ubicaciones potenciales para futuros puestos para los templos, y buscar niños sensibles a la Fuerza.

    La mayoría de los planetas que habían visitado tenían su propia población indígena inteligente, pero nada comparable a los evolucionados habitantes de Dalna, y el planeta había sido colonizado una y otra vez de forma notablemente desordenada… probablemente debido al inestable cinturón de súper volcanes que básicamente rodeaban todo el planeta.


    Sin embargo habían estado en silencio durante más de un siglo, y Ferdan era el corazón de uno de varios centros agrarios, así como de un aparente puesto avanzado de contrabandistas de mercado abierto. Justo en medio de una enorme caldera subterránea.

    En su litera, Kevmo introdujo su capa en su mochila y ató sus pesadas trenzas negras a un palo en la nuca, con cuidado de dejar libre la pequeña trenza de Padawan, y que cayese hacia adelante sobre su hombro. Luego tiró de ella, un recordatorio de su viejo hábito, cuando la había tenido por primera vez, porque la presencia de esa trenza específica le reconfortaba, le recordaba dónde pertenecía – igual que los brillantes tatuajes de clan dorados en forma de líneas que surcaban sus mejillas doradas.

    Entonces Kevmo se sonrió a sí mismo, emocionado, y se apresuró a unirse a Zallah donde le esperaba con sus manos entrelazadas calmadamente a su espalda. No le miró, pero cuando salió tras ella, vibrando de anticipación, hubo una diminuta impresión en la esquina de sus labios azules como el hielo. Una que él había aprendido a leer como una micro expresión de diversión.

    Ella ladeó la cabeza inquisitivamente, y él asintió: estaba listo. Se estiró para darle un golpecito a la palanca que abría el esquife.

    Llamar espaciopuerto a esa franja de tierra rosada donde Kevmo había hecho aterrizar el esquife resultó ser extremadamente generoso. Kevmo rió ligeramente cuando el barro se aplastó al extenderse la rampa de embarque. Pero el aire olía bien, como a lluvia y a flores astringentes tras el escape de la nave. Se centró lo más rápidamente posible y siguió a Zallah por la rampa.


    La ciudad se esparcía con edificios pequeños de una o dos plantas de piedra rosa y madera pálida nudosa que, claramente, había sido extraída de un río. Al igual que muchos asentamientos fronterizos, era una combinación de construcción local y viviendras preempaquetadas. Para Kevmo estaba lleno de potencial. La gente de allí no tenía muchas cosas, pero hacían uso de todas sus ventajas.

    Se detuvieron en la oficina portuaria, y Kevmo rellenó el registro obligatorio de aparcamiento de su esquife, luego pagó las tasas junto a un pequeño extra. No podía evitarlo. Sólo había otras dos naves en el puerto, una transportista de carga y un crucero de recreo deteriorado, obviamente reutilizado. Ferdan necesitaba los créditos.

    Mientras se dirigían a la ciudad, Kevmo asimiló todo lo que pudo mientras Zallah se desplazaba a su lado. Las calles estaban llenas de gente de toda la galaxia. Kevmo reconoció muchas especies: Mon Calamari, humanos, Chagrianos, una familia de Grans, e incluso un Wookiee que estaba muy lejos de casa, pero había varias personas que le resultaban totalmente extrañas. Todos tenían el aspecto cansado de los refugiados y los agricultores rústicos, y prestaban poca atención a Kevmo y Zallah, a pesar de sus túnicas Jedi y los sables de luz que colgaban de sus cinturones. Zallah atrajo algunas miradas por su elegancia y comportamiento frío, pero Kevmo se mantuvo bajo los radares de la gente. Allí eran tan amenazadores como cualquier cara nueva. A Kev le gustaba: cuanto más se acercaba uno a Coruscant, más opiniones tenían todos sobre los Jedi. Y esas opiniones, fueran buenas o malas, se interponían en su trabajo.


    Zallah hizo una pausa en una amplia encrucijada. Su mirada la llevó a la taberna del otro lado del camino y al holo parpadeante que se proyectaba desde los aleros del primer piso, afirmando que había habitaciones en alquiler. Kevmo asintió.

    «Alquilaré habitaciones y buscaré información en el bar», dijo su maestra. «Tú ve a ese mercado en busca de suministros y haz lo que mejor se te da.»

    Kevmo asintió y le entregó su mochila. A lo que ella se refería era a hacer amigos con todos los que se cruzasen en su camino. Para la puesta de sol, habría comenzado a tejer una nueva red de rumores en Ferdan.

    Zallah lo estudió durante un momento y luego le comentó: «Recuerda la diferencia entre creer en tus sentimientos y expresarlos de manera entusiasta.»

    Una risa burbujeó en su pecho, pero logró ahogarla y sólo responder con una sonrisa. La piel azul y blanca alrededor de los ojos de Zallah se tensó en una versión de entornar los ojos.

    Con una pequeña y alegre reverencia, Kevmo volvió sobre sus pasos y salió en dirección contraria a la taberna, hacia el atareado mercado.

    El sol de la tarde centelleaba sobre el metal oscuro de los puestos que bordeaban la calle del mercado mientras los vendedores gritaban en varios idiomas, pero principalmente en básico. Kevmo dejó atrás frutas de color rojo rubí y verduras de hojas naranjas, nueces confitadas, gallinas de hierba ya atadas y colgadas por sus patas. Charló con un viejo Rodiano que atendía una cabina de protectores solares personales, y lo encantó para que le describiera un mapa de los barrios de la ciudad. Una familia de humanos, todos cubiertos de pecas, que vendían purificadores de agua y frascos de verduras en escabeche elaboradas en la población local, incluido el campamento más nuevo de refugiados de Eiram y E’ronoh, y los cultistas cercanos llamados «El Camino de la Mano Abierta». Esos eran los que habían estado en Hynestia Prime, pero Kevmo trató de ocultar su profundo interés en ese objetivo. El mercado estaba repleto de gente de toda la galaxia chocando con él, gritando, riendo, regateando… y Kevmo lo respiró todo.


    Quería detenerse en mitad del mercado, rodeado por todo ese caos y vida, y simplemente ponerse a meditar. La Fuerza se arremolinaba a su alrededor: Kevmo estaba bastante seguro de que podía vibrar con ella si cerraba los ojos y la liberaba. La Fuerza era tan brillante, al igual que los soles que brillaban sobre sus cabezas, y era ruidosa, llena de luz y vida.

    Kevmo tuvo que hacer una pausa a la sombra de un puesto de zumo para recordarse a sí mismo que debía centrarse. Él era un ser, parte de la Fuerza viviente, pero individual. Eran esos límites los que necesitaba mantener, lo que lo separaba de los demás, del suelo, el cielo y las estrellas. Necesitaba bloquear el glorioso flechazo de la vida a su alrededor, y necesitaba comprarse a sí mismo y a Zallah algo de cena.

    Buscó la Fuerza, dio la bienvenida a su cálido flujo, permitiéndose sentir cómo pulsaba en su corazón, y luego, justo cuando lo inundó, cuidadosamente, a propósito, redujo sus conexiones. La Fuerza se atenuó, estrellas distantes en lugar del sol abrasador, y Kevmo sonrió.

    Se secó el sudor de la frente, movió sus trenzas hacia atrás, sobre su hombro y abrió los ojos.

    Lo primero que vio fue a una hermosa niña con túnicas lisas y sin teñir, rodeada de niños y flores. Su cabello negro era elegante y se retorcía en un nudo por su cuello gris oscuro, que estaba adornado con pequeñas flores blancas y amarillas. Tres ondas azules marcaban su frente, recordándole los tatuajes de su familia. Ella sonrió dulcemente mientras daba la vuelta a uno de los niños, indicándole que ofreciera un pequeño ramo de esas mismas flores a un transeúnte. Mientras Kevmo lo miraba fijamente, la chica de repente lo observó: sus ojos eran sólidamente negros, tan negros como el espacio, y por un momento pudo jurar que vio estrellas brillar en ellos.


    Kevmo ni siquiera trató de evitar dirigirse hacia ella.

    Ella estaba entre un grupo de jóvenes: una Rodiana, un Mikkian, dos adorables Klatooinianos, tres humanos, un Gran y un pequeño Mon Calamari que estaba literalmente rebotando en su sitio. Ocupaban una de las mesas oxidadas en ese extremo del mercado, disponibles para que cualquiera las usara, vendiendo, no, regalando flores. Las rosas blancas del río flotaban en cuencos llenos de agua, y ramos de flores de los prados, starium naranjas marchitos y plumas aleatorias estaban dispersos por la mesa. Tenían una pequeña pancarta con palabras en Aurebesh pintadas en azul vivo: El Camino de la Mano Abierta. Libertad, armonía, claridad.

    Oh. Él había ido directamente hacia ellos.

    Kevmo se detuvo al alcance de la mesa y le sonrió a la niña. «Hola».

    Sus pestañas revolotearon mientras miraba hacia otro lado. «Hola». Sus ojos volvieron a encontrarse, como si no pudieran hacer nada más que observarse.

    En la lengua de Kevmo se empezaron a gestar unas palabras de presentación mientras la estudiaba, sintiéndose aún más cálido que antes. Sus labios se separaron, pero de ellos no brotó ninguna de sus habituales conversaciones fáciles. Él quería…

    De repente, la niña se lanzó hacia delante para agarrar la muñeca de la pequeña Rodiana, que a su vez estaba intentando alcanzar el sable de luz de Kevmo. «Hallisara», dijo la niña con un poco de pánico mientras le apartaba la mano a la Rodiana.


    Kevmo inclinó su cuerpo hacia atrás, dejando escapar una ligera risa. «Hallisara, ¿verdad?» Se agachó. «Esto no es un juguete, pero mira». Desabrochando el sable de luz, lo sostuvo cuidadosamente en ambas manos. «Puedes tocarlo aquí, a lo largo del agarre, con suavidad».

    Las antenas turquesas de la pequeña Rodiana se crisparon, y extendió la mano para colocar un dedo terminado en ventosa exactamente donde Kevmo había indicado. Sus grandes ojos negros se abrieron aún más, y dijo: «Oh», muy reverentemente. Kevmo pensó que los Rodianos veían un espectro de luz diferente al de los Pantoranos, pero no estaba seguro de cuál. Para él, su sable de luz era precioso, chapado en oro rojo y una aleación que reflejaba el sol como un espejo, pero tal vez la niña vio algo totalmente diferente.

    «¿Qué es?», Preguntó la chica a cargo de todos los jóvenes.

    «Un sable de luz». Kevmo la miró. «Un arma».

    Su bonita boca se curvó hacia abajo. Sus profundos ojos negros eran increíbles, incluso cuando estaba preocupada. Kevmo podía ver todavía la luz en ellos, y trazas de una sombra gris más oscura que iba hacia sus orejas, ligeramente festoneadas. No tenía ni idea de quién era su gente. Era completamente nueva para él. Y él no quería creer que ella era una ladrona. Se puso de pie, sosteniendo la mirada mientras devolvía su sable de luz a su cinturón. «Mi nombre es Kevmo Zink», dijo. «Acabo de aterrizar en Dalna».


    La niña parpadeó y pasó sus manos por su túnica lisa. «Soy Marda Ro, del Camino de la Mano Abierta. Estos son nuestros mayores Pequeños». Indicó a los nueve niños que la rodeaban. Uno de los humanos se escondió detrás del brazo de Marda, el Mikkian torció dos de sus zarcillos amarillos vivos de la cabeza, los dos hermanos Klatooinianos sacaron sus mandíbulas inferiores para mostrar sus grandes dientes romos, y el resto le sonrió.

    «¡Me gustan tus tatuajes!», gritó el Mon Calamari rebotando, haciendo parpadear sus ojos bulbosos uno tras el otro.

    Kevmo se rió. «Gracias, joven. Eran de mi familia biológica». Ya tenía los tatuajes cuando lo llevaron al Templo, y aunque honró el linaje de la poesía Pantorana, los Jedi eran su familia. Dirigió su mirada hacia las ondas azules de la frente de Marda.

    Ella acercó sus manos como para tocarlos, pero no lo hizo del todo. «Estos son para la Fuerza».

    Kevmo se sobresaltó. «¡La Fuerza! ¿El Camino de la Mano Abierta se trata de la Fuerza?» Eso explicaría por qué estaban involucrados en el robo de artefactos relacionados con la Fuerza. Si es que lo estaban.

    Marda asintió lentamente, tímida o vacilante ante tanto entusiasmo.

    Recordando el consejo de su Maestra, Kevmo se contuvo un poco. «Conozco la Fuerza», dijo suavemente.


    Justo en ese momento, el más pequeño de los niños humanos chilló cuando un planeador de miel azul brillante saltó desde su hombro, donde debía haber estado escondido bajo su maraña de cabello rojo. El planeador extendió sus membranas alares y se deslizó por el aire para aterrizar en la cúpula de la cabeza del Mon Calamari. El niño se rió mientras la cara del niño humano al que el animal había abandonado se arrugaba con dolor, y el Mon Calamari dijo: «¡Debe ser mi turno, Simi!»

    El viejo Klatooiniano ladró: «¡Un regalo que se da gratis, Simi!»

    Silenciando a los niños burlones, Marda tiró suavemente de los rizos enredados de Simi para calmar al humano que lloraba. Ella deslizó a Kevmo una mirada de disculpa. Él quiso frotar su nudillo a lo largo de la parte alta de su pómulo.

    Kevmo miró abruptamente hacia otro lado, un poco sorprendido de sí mismo. Se suponía que no debía estar pensando tales cosas.

    Se reunió recordando lo cuidadoso que necesitaba ser con sus apegos, y lo susceptible que era a la fantasía y el entusiasmo. Necesitaría pasar más tiempo meditando esta noche y tal vez desgastarse por completo practicando las formas de lucha con el sable de luz. Aún así, a pesar de que todo esto era lo más importante en su mente, Kevmo se arriesgó a mirar hacia atrás.

    Marda esperó pacientemente, sin vergüenza, a ser sorprendida mirándolo mientras se componía. El tirón de su mirada se mantuvo fuerte como un rayo tractor. Kevmo logró ofrecerle una sonrisa torcida.


    Mientras se la devolvía, Marda sacó una de las rosas del río de un cubo. Goteó contra la mesa de metal cuando se la ofreció a Simi. «¿Le harás este regalo a nuestro nuevo amigo?»

    Kevmo esperó pacientemente a que el niño humano se terminase de arrastrar por debajo de la mesa y saliera a la calle a su lado, con la rosa acunada en sus palmas huecas. Kevmo se agachó de nuevo.

    «Un regalo que se da gratis», dijo Simi casi demasiado suavemente para ser escuchado en el caótico mercado.

    Kevmo alcanzó con la Fuerza para levantar la rosa de las manos de Simi y la hizo flotar durante el breve lapso entre ellos, hasta que pudo atraparla con la punta de su primer dedo.

    Esperando risas o tal vez incluso algunos aplausos encantados, Kevmo frunció el ceño ante el repentino silencio dramático. Se volvió para ver a todos los niños boquiabiertos, y a la hermosa Marda mirándolo con horror abyecto.

    «¡Para!», sollozó ella, y Kevmo estaba tan sorprendido que la rosa de río voló de su dedo y cayó al suelo.»


    La novela The High Republic: Path of Deceit se publicará en próximo 4 de octubre en los Estados Unidos.

    Fuente: Collider.

  • Nuevo video sobre Star Wars The High Republic: Sunshine Dobbs

    Nuevo video sobre Star Wars The High Republic: Sunshine Dobbs

    Por Gorka Salgado

    Nos llega tras meses sin novedades, el video presentación de un nuevo personaje de la era de Star Wars The High Republic (Alta República) al que empezaremos a conocer en ésta Fase II de historias situadas alrededor de 150 años antes de la primera fase.

    Sunshine Dobbs es un prospector del hiperespacio que viaja por la frontera galáctica con la esperanza de encontrar nuevas rutas y ubicaciones.