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  • Ciencia de una galaxia muy lejana: El oro y el aurodio, riqueza y metalurgia galáctica

    Por Diego Manuel Ruiz

    Cuando hablamos de elementos de valor, tanto en la vida cotidiana como en la economía global, uno de los elementos a los que nos remitimos con total seguridad es el oro. Ya sea por su uso monetario u ornamental, este metal tiene un costo elevado y es sinónimo de valor, ostentación o riqueza.

    Las razones por las cuales este elemento resulta tan valioso son varias, pero ciertamente se debe a una combinación de cuatro: la poca abundancia del metal en nuestro mundo, la dificultad para extraerlo, la gran estabilidad del material (no se oxida ni corroe fácilmente), y el particular color dorado que posee.

    Entre las propiedades más particulares del oro se conoce que se trata de un metal ampliamente usado en aleaciones, que es altamente dúctil y maleable (puede aplastarse hasta un espesor de 0,00013 centímetros) y que es un excelente conductor térmico y eléctrico (mucho mejor incluso que el cobre). Químicamente se lo considera un metal noble, pues no reacciona prácticamente con nada: ni el aire, la sal, el agua u otros agentes abrasivos; de hecho, para poder disolverlo se necesita una mezcla de los ácidos nítrico y clorhídrico que se llama “agua regia” justamente por esa capacidad.

    Pero además de ciencia aquí estamos para hablar de Star Wars y en la saga también tiene gran presencia este metal. Desde lo cinematográfico tenemos un par de situaciones muy importantes en las que el oro tiene su presencia: por un lado, vemos los dados de Han Solo, que obtiene en Han Solo: Una Historia de Star Wars, y que luego lleva el Halcón Milenario en Una Nueva Esperanza y en la trilogía de secuelas. Por el otro tenemos a C-3PO, el droide de protocolo dorado, que más de una vez fue llamado “barra de oro”, más allá del debate que se genera en relación al material. Algunos libros como la novelización juvenil de Una Nueva Esperanza de Ryder Wyndham mencionan específicamente que el droide estaba enchapado en oro; pero también otros libros con especificaciones técnicas, como por ejemplo Rebels: La Guía Visual de Adam Bray, señalan que el material con el que está recubierto es el cromo, lo que no explicaría el color dorado pues, al menos en la Tierra, el cromo no otorga esos tonos, sino plateados muy brillantes, como ya se exploró en otra nota.

    En general, los usos que se le dan al oro en las historias de la galaxia, tanto para las de leyendas, como las del nuevo canon, son similares a los que les damos nosotros, por lo que aparece con un uso ornamental en lo arquitectónico en la forma de puertas bañadas en oro (Knight Errant de John Jackson Miller), tarimas para los Hutt (Maestro y Aprendiz de Claudia Gray), fuentes de mármol veteado con el metal (Republic Commando – Triple Zero de Karen Traviss), enormes lámparas de araña (Aventuras en el Espacio Salvaje – El Nido de Tom Huddleston) y hasta la lujosa cama de madera con incrustaciones de líneas delgadas y curvas de oro y plata puros que usaba Leia en su adolescencia (Leia, Princesa de Alderaan de Claudia Gray).

    También coincide el uso del oro galáctico en bijouterie y decoración personal, como el típico uso de anillos (Qordis ostenta varios en Darth Bane: Camino de Destrucción de Drew Karpyshyn, y un personaje usa anillos en los tentáculos de su barba en Escuadrón Alfabeto de Alexander Freed), o los aros (como se menciona en Hijos de los Jedi de Barbara Hambly o Aventuras en el Espacio Salvaje – El Robo de Cavan Scott) o incluso piercings (o como se diga en básico) en El Más Buscado de Rae Carson o las hebillas/pasadores para el pelo del mismo material (Legacy of the Force: Revelation de Karen Traviss); tampoco faltan las típicas cadenas de oro (Legacy of the Force: Sacrifice, también de Traviss), o los colgantes como el medallón de oro pálido haysiano que tienen las hermanas Paige en Los Últimos Jedi. En este apartado también tenemos varias medallas de oro muy represantivas en la saga, como la que reciben Luke, Han y Chewbacca en Yavin al final del Episodio 4, según se menciona en La Huida del Contrabandista de Greg Rucka, o el medallón que usa Mon Mothma en El Retorno del Jedi (según se aclara en la novelización juvenil de Ryder Wyndham).

    También se lo ha usado en vestimentas ostentosas, generalmente en la forma de hilo o pequeños ornamentos. Tenemos como ejemplo el uso por parte de los miembros del Clan Bancario intergaláctico de vestidos de oro y de plastiacero plateado en Boba Fett – Maze of Deception, de Elizabeth Hand, mientras que en Linaje / Lineas de Sangre de Claudia Gray se hace referencia a una persona cuyo vestido de oro combinaba con su trono.

    En lo que respecta al uso tecnológico de este metal, en general se basa en la destacada conductividad eléctrica, lo que permite un mayor rendimiento como conductor en diferentes circuitos. En Thrawn: Alianzas de Timothy Zahn, el protagonista junto a Anakin Skywalker mencionan que el oro con el que se encuentran está destinado a la fabricación de droides, y que el material se destina (gracias a la ductilidad y maleabilidad que ya mencionamos) para elaborar alambre o partes de módulos de circuitos de alto desempeño. También en Los Hijos de los Jedi, Han y Chewie mencionan que los droides APD utilizaban conductores de oro. Ni hablar del uso como conductor del collar de oro pálido haysiano que hace DJ en el Episodio 8. Otro uso tecnológico, aunque en este caso es más un lujo, es el enchapado con oro, como el que se percibe el un limospeeder de oro en la lujosa Cantónica en el cuento “Hear Nothing, See Nothing, Say Nothing” de Rae Carson en la antología Canto Bight.

    También podemos notar que el oro se utiliza en la saga galáctica como elemento de respaldo de dinero (en este caso de créditos de la República) Existen varias referencias a lo valioso que se considera este metal: 

    • “Necesitarían estar chapados en oro para que valga la pena” (Republic Commando – True Colors de Karen Traviss).
    • “Si los bancos eran tan ricos ¿se darían cuenta si desaparecían algunas barras de oro?” (Boba Fett – Maze of Deception de Elizabeth Hand).
    • “No estaba chapada en oro, pero estaba esperando ver algunas pruebas de falta de austeridad” (Legacy of the Force: Sacrifice de Karen Traviss).

    “Créditos,  oro, tesoro…” (The Clone Wars: Historias de Luz y Oscuridad, en el cuento “La Hermana de la Noche Perdida” de Zoraida Córdova)

    Incluso en algunos mundos sigue usándose como moneda de cambio, como puede leerse en Star Wars Galaxy’s Edge – Un Golpe del Destino de Zoraida Cordova, donde la protagonista se topa con las típicas monedas circulares de oro)

    Incluso existen unidades específicas en la galaxia para indicar la cantidad de oro. Más allá de que se use en forma de lingotes (que no tienen un peso exacto definido), en este caso existe el peggat, una especie de moneda huttés fabricada en oro que se utilizó en los territorios del Borde Exterior durante las últimas décadas de la República; se lo menciona en varias historias tanto del nuevo canon como de leyendas como Battlefront – Compañía Crepúsculo de Alexander Freed, o Tatooine Ghost de Troy Denning. La wookiepedia estima el valor de un peggat en 10 créditos por gramo, por lo que si comparamos con el valor actual del metal aquí en la Tierra (cerca de 50 Euros el gramo), logramos obtener una conversión entre la moneda de cambio galáctico con la nuestra, resultando que 1 crédito equivale a 5 euros, siempre teniendo en cuenta que la abundancia y disponibilidad del oro en la galaxia sea la misma que aquí (y que no exista devaluación en una galaxia muy, muy lejana).

    Y ya que mencionamos el acceso al oro, no se mencionan demasiados yacimientos de ese metal; de hecho, la única mención ocurre en la novelización juvenil de Los Últimos Jedi de Michael Kogge, en donde Rose menciona que ella y su hermana crecieron en una mina muy pobre porque la Primera Orden robó todo el oro para financiar su ejército.

    Pero eso no es todo en la galaxia, porque también en muchas historias aparece otro metal dorado llamado aurodio (o aurodium en inglés) que tiene las mismas propiedades e incluso se le hace la misma valoración en cuanto a que se trata de un metal noble y ostentoso, por lo que surge el interrogante sobre si el aurodio y el oro son el mismo metal o no.

    En primer lugar podría pensarse que, como sucedió con la denominación de algunos materiales, el cambio de denominación ocurrió cuando se reinició la línea de tiempo en el nuevo canon; pero como ya vimos, ese canon está plagado de menciones al oro, además del aurodio; por otra parte, la primera aparición del aurodio tuvo lugar en El Planeta Misterioso de Greg Bear, una novela que data de 1999 y por lo tanto perteneciente al actual universo de leyendas.

    Como eso no ayuda a aclararlo, podemos analizar los diferentes usos que se le dan al aurodio para ver si muestra alguna propiedad particular que nos permita diferenciarlo del oro: En cuanto al uso arquitectónico aparece un par de puertas de aurodio cinceladas en Legacy of the Force: Inferno de Troy Denning, o también el podio de la Rotonda del Senado que se menciona en Halcón Milenario de James Luceno, donde se menciona que «está hecho de aurodio, oricalco y coruscantio«.

    Desde un punto de vista ornamental, el aurodio se ha usado en el diseño de algunos sables de luz, como el de Cal Kestis en el juego Jedi: Fallen Order, o el del mismísimo Darth Sidious, el que, según la novela Darth Plagueis de James Luceno y el libro Sables de Luz de Daniel Wallace, tiene una empuñadura de una aleación de phrik y aurodio.

    Desde el punto de vista decorativo tenemos el trofeo de aurodio de Kaz en la serie Resistencia,  y en varios elementos personales que se muestran en el cine como los aros de Leia que se mencionan en Star Wars: The Last Jedi: The Visual Dictionary, o incluso anillos como los de Lando (Star Wars: The Rise of Skywalker: The Visual Dictionary) o Dryden Vos (Solo: A Star Wars Story: Expanded Edition de Mur Lafferty); incluso en Fate of the Jedi: Vortex, de Troy Denning, se menciona una corona de aurodio.

    Al igual que el oro, también aparecen menciones a la vestimenta conteniendo aurodio, como la vestimenta de Snoke en la novelización juvenil de Los Ultimos Jedi, o las botas de aurodio que usaría una persona rica para ostentar según The Last of the Jedi: A Tangled Web de Jude Watson.

    Lógicamente, al tratarse de un metal muy costoso, el aurodio también sirve como elemento de valor, de modo que se ha visto su uso como moneda de cambio en varias novelas como Darth Vader: El Señor Oscuro y Darth Plagueis, ambas de de James Luceno, e incluso aparece en la forma de cabujones en The Last Jedi de Michael Reaves y Maya Kaathryn Bohnhoff.

    Sin embargo, la forma más habitual en el que se nos presentan las riquezas acumuladas de aurodio es en la forma de lingote. Hay unas cuantas novelas donde los lingotes hacen presencia, entre las que podemos destacar Velo de Traiciones de James Luceno, Shadow Games de Michael Reaves y Maya Kaathryn Bohnhoff, Los Caminos del Destino de Walter Jon Williams, e incluso el cuento “El Corsario Carmesí y el Tesoro Perdido del Conde Dooku” de la antología Aliens: Historias de una Galaxia muy Lejana de Landry O. Walker.

    En cuanto al valor del aurodio, la única referencia de la wookiepedia, señala que diez lingotes grandes tienen un valor de tres mil millones de créditos; obviamente, al no conocer el peso de los lingotes no se nos permite establecer un valor comparativo con el oro, pero ciertamente el aurodio parece ser mucho más valioso.

    Bien… hasta aquí hemos expuesto los hechos y al parecer, tanto el oro como el aurodio tienen prácticamente los mismos usos, con una diferencia importante en el valor (a favor del aurodio), y sin mencionarse el uso de este último en tecnología. Pero también existen referencias literarias en las que se mencionan ambos y en algunos casos se los compara. En la ya mencionada Republic Commando – True Colors se mencionan ambos por separado, mientras que en la novela juvenil Jedi Quest: the Way of the Apprentice, de Jude Watson, se menciona que Anakin vio peggats de oro y lingotes de aurodio juntos, lo que demuestra que son reconocibles de alguna forma.

    Por otro lado, algunas veces se utiliza el aurodio en frases hechas en las que habitualmente se aplican el oro, como se habla de estar “entregando la galaxia a Jacen en una bandeja de aurodium” en Legacy of the Force: Inferno, lo que puede llevarnos a pensar que efectivamente se trata del mismo metal.

    Y para aportar a la confusión tenemos una nueva polémica, pues en la novelización Solo: A Star Wars Story: Expanded Edition se menciona claramente que los dados de Han Solo están hechos de aurodio, cuando otras fuentes, como ya vimos, indicaban lo contrario al asegurar que eran de oro. Y si faltaba alguna evidencia, tenemos a la no tan querida serie Resistencia, en la que se dice que el aurodio es un metal más raro que el oro, algo que sigue alimentando la polémica.

    Una posibilidad que podríamos analizar, ya que son muy similares pero varían en su valor o rareza, es que el aurodio se trate de algo artificial o muy costoso, como por ejemplo alguna aleación obtenida a partir del oro, cuyo costo se deba al enorme trabajo que implicase trabajarla y lograrla. Pero de nuevo las historias nos contradicen, pues se habla en ciertos relatos que el aurodio se extrae de yacimientos totalmente naturales; en la novela Halcón Milenario de Luceno los protagonistas hallan un registro que menciona una mina de aurodio y, además, en Luz de los Jedi de Charles Soule se menciona que en Elphrona se habían descubierto minerales raros como aurodio y platino, lo que confirma su origen mineral.

    ¿Y entonces? ¿estamos hablando de un mismo material o dos diferentes que tienen propiedades prácticamente indénticas pero distinto valor? ¿Hay algún saber galáctico, ya sea Jedi o Sith que permita ilustrarnos? Lamentablemente no, pero sí hay una herramienta en nuestro propio universo tan poderosa como la mismísima Fuerza y tan temida como el propio Lado oscuro: la química.

    Primero podríamos preguntarnos si existen otros metales dorados, similares en apariencia al oro. La respuesta es compleja, pues existen materiales dorados, pero no son elementos puros, sino aleaciones; básicamente hay dos: el bronce (mezcla de cobre y estaño) y el latón (mezcla de cobre y zinc), pero ninguna es tan costosa, ni contienen oro, aunque si una destacada presencia en la construcción de la saga. El latón fue uno de los materiales que se utilizaron para algunas partes de traje que usó Anthony Daniels para caracterizar a C-3PO en la trilogía original, según se relata en Star Wars – Vestuario: La Trilogía Original de Brandon Alinger. Por el lado del bronce, se trata del principal material que se utiliza, entre cientas de otras aplicaciones, para construir los instrumentos de viento (no casualmente referidos como “los bronces” en una sinfónica). Esta aleación también es muy importante para la saga justamente por la impactante presencia de esos instrumentos en la música de las películas, gracias al talento de John Williams, un compositor tan valioso como el aurodio. Entre la bibliografía más destacada podemos mencionar Star Wars: A Musical Journey, una colección de partituras de temas la saga compilada por el propio Williams, o Star Wars: La Música de Andrés Valverde.

    Pero el broce o el latón tampoco son la solución a nuestro problema; la posibilidad que permitiría resolverlo es que ambos materiales contengan el mismo elemento: oro, cuyo nombre en latín, aurum, es el que le da su símbolo (Au) y el que seguramente inspiró el del auronio.  Y la respuesta estaría en que se trata de dos clases de oro con diferente pureza.

    El oro puro es un metal muy blando, por lo que para lograr que sea más duro (y útil) suele alearse con otros metales como por ejemplo la plata o el cobre. En nuestro mundo el grado de pureza de cualquier metal se indica mediante los kilates que contiene.

    Se define como kilate (kt) a la veinticuatroava (1/24) parte de la masa total de la aleación. Eso quiere decir que un metal absolutamente puro tendrá 24 kt y no más que eso porque sería el máximo posible (el 100%). El oro de 24 kt es el de mayor pureza posible, pero, como dijimos, resulta demasiado blando y no tiene demasiada aplicación; por eso, en joyería suele utilizarse el oro de 18 kt, lo que implica 18 partes de oro y 6 de otro metal (eso significa que tiene un 75% de oro), aunque también existe el de 14 kt (con un 58% de oro) y el de 10 kt (con casi un 42%).

    Teniendo esto en cuenta, podríamos suponer que el aurodio es oro de 24 kilates, y por lo tanto es más costoso, mientras que cuando en la saga se habla de oro a secas, se está hablando de una mezcla de menos kilates (quizás de 18 kt).

    Otro dato curioso que aporta en este sentido es el medallón que usa las Hermanas Rose y Paige Tico, que como se mencionó es de “oro pálido haysiano” en el Episodio 8 y la novela juvenil Cobalt Squadron de Elizabeth Wein. El uso del término “pálido” puede sugerir que se trata de una aleación que varía el color o el tono del oro, como sucede con varias clases de oro de 18 kilates en nuestro planeta: como el oro blanco (que posee plata y paladio), el amarillo (con partes iguales de plata y cobre), el oro rosa (que contiene 4 veces más cobre que plata), el rojo (aleado exclusivamente con cobre), el gris (con níquel y cobre), el azul (con hierro) y hasta incluso el oro verde (que resulta de mezclarlo con plata).

    Esto resolvería todas esas similitudes y diferencias, salvo por una situación: en Resistencia (¿otra vez?) Kaz usa su trofeo de aurodio para trabar una puerta de cierre mecánico, y si como suponemos, el aurodio fuera oro de 24 kt, es decir oro puro, debería ser muy blando como para soportar esa fuerza y trabar la puerta. Pero en fin, también podría ser que Kazuda haya sido engañado, o que el trofeo fuera de oro de menor calidad; de todas formas lo más importante es que le salvó el pellejo.

    También existe otra posibilidad, basada principalmente en el nombre, ya que Au-rodio podría interpretarse químicamente como una aleación de oro con rodio, otro metal que es muchísimo más raro y por ende más costoso.

    El rodio no se encuentra libre en forma metálica en la naturaleza y solo puede obtenerse como un subproducto de la industria del platino. Este metal se emplea en aplicaciones para contactos eléctricos y catalizadores en algunos procesos industriales y tuvo escasas apariciones en la saga en juegos como Star Wars Galaxies y Clone Wars Adventures, e inclusive alguna mención en el material de rol Scavenger Hunt de Brad Freeman, lo que verifica que al menos existe en el universo Star Wars y contribuye a nuestra teoría sobre el aurodio.

    El rodio es tan raro que se lo considera el metal más caro del mundo: en la actualidad 1 gramo tiene un valor de 253 Euros, es decir unas 5 veces más costoso que el oro puro. A modo de ejemplo, y volviendo a la música, para terminar el artículo a toda la fanfarria, en 1979 Paul McCartney recibió el único disco de rodio que existe por parte del Libro Guinness de los Récords Mundiales por tratarse el músico y compositor de mayor éxito comercial de la música contemporánea. Ciertamente en otra galaxia habría sido ascendido al rango de Maestro.

  • Ciencia de una galaxia muy Lejana: La Estrella de la Muerte

    Por Diego Manuel Ruiz

    No hay una buena aventura, sin un buen vilano. Y no hay un buen villano sin un artilugio que ponga a muchos en peligro. Y en nuestra saga espacial preferida no podía faltar, no uno, sino muchos y variados. Pero comencemos por el primero, el arma más secreta y famosa del Imperio. Como seguramente sabrán o supondrán, hay mucha ciencia detrás de una estación de combate conocida como la Estrella de la Muerte.

    Se trata de una Estación de Combate Orbital grande… muy grande… enorme, de forma esférica, cuya principal finalidad es infundir miedo a la población. Ya sea por los impresionante de sus dimensiones, por la incontable cantidad de tropas, oficiales y vehículos que es capaz de transportar, o por la superarma que contiene, capaz de destruir un planeta en su totalidad.

    El material principal con el que está construida es el duracero y el quadanio, dos aleaciones más resistentes que el acero común, capaces de proteger del daño debido a movimientos bruscos (daño cinético), por lo que su uso principal es como revestimiento defensivo en diferentes locaciones de tipo militar. Está dividida en dos hemisferios, siendo el hemisferio norte destinado casi en su totalidad a una sola función: el superlaser. La zona ecuatorial contiene dos enormes motores sublumínicos, además del hiperimpulsor, que le permite desplazarse rápidamente por la galaxia.

    La historia de la estación difiere según el universo desde el que se la plantee. En Leyendas, hubo varias versiones: por un lado, está la idea original que Raith Sienar expuso a Tarkin, pero el diseño y desarrollo correspondió a un equipo de científicos con nombres como Bevel Lemelisk, Qwi Xux y Tol Sivron, y muchísimos otros especialistas reclutados (voluntariamente o por la fuerza) por el Imperio para desarrollar un prototipo en las instalaciones de Las Fauces. De todo esto dan cuenta dos de las novelas de la Trilogía de la Academia Jedi: La Búsqueda de Jedi y Campeones de la Fuerza, ambas de Kevin J. Anderson.

    En principio esa idea parecía contradecirse con lo que se muestra al final de El Ataque de los Clones y La Venganza de los Sith, pero todo fue resuelto por Michael Reaves y Steve Perry en su obra Death Star, en donde se nos aclara que los diseños originales fueron mejorados por el Separatista Poggle el Menor y que fueron desarrollados por el Imperio en otra parte, a partir del prototipo de Las Fauces. El que vemos al final del Episodio III es finalmente el que conoceremos como Estrella de la Muerte en el Episodio IV.

    En el nuevo canon, la historia está más simplificada; en este universo el diseño original, conocido como Estación de Combate Orbital EM-1, es de los geonosianos, y luego de la derrota de los Separatistas, pasó a control del Imperio (es decir, no hay un prototipo en otra parte de la galaxia). La novela Catalizador de James Luceno transcurre durante este período, en el que Orson Krennic se hace cargo de tamaña empresa.

    El aspecto principal de dicha novela es el avance en el desarrollo del superlaser por parte de Galen Erso, un experto en cristales kyber. El concepto del arma es sencillo: 8 haces láser independientes que se concentran en un mismo punto para formar un único rayo tremendamente potente. Las primeras pruebas de la misma (con un potencia mucho menor) fue sobre la ciudad de Jedha, que puede verse en Rogue One, y luego de eso Tarkin realizó una simulación para poner a prueba la lealtad de los técnicos que la operaban, previo a la destrucción de Alderaan, como se muestra en el comic Era de Rebelión – Villanos.

    Otro aspecto que llegó a genera polémica son las dimensiones de la estación espacial, porque según la fuente que se consulte se obtienen valores diferentes que oscilan entre un diámetro de 120 kilómetros (según la información del juego de rol de West End Games de los noventas), hasta una aproximación de 216 kilómetros (en base a la estimación de uno de los constructores de la maqueta para la película). En ese rango, el valor aceptado a partir de la información del material Star Wars: Vistas en Seccción de Vehículos y Naves y las dimensiones vistas en la película es de 160 kilómetros.

    Como podrán imaginar una estación del tamaño de una luna pequeña requerirá de muchísimos materiales. Tantos que al Imperio le llevó casi dos décadas para finalizarla, dejando sin recursos a un montón de mundos. Varias de esas operaciones fueron apareciendo en diversas novelas, como Thrawn de Timothy Zahn o Un Nuevo Despertar de John Jackson Miller, en general ocultando la finalidad de las cargas a partir del carácter ultrasecreto de la operación (haciéndonos un guiño a los lectores cuando se habla de “cierto proyecto ultrasecreto”).

    Otra gran necesidad para la construcción de tamaño emprendimiento fue la mano de obra. Inicialmente se realizó por parte de los geonosianos. Pero a medida que el totalitarismo imperial fue avanzando en la galaxia, también comenzó a esclavizar a muchas otras especies para trabajar en la construcción. Entre ellos, los más famosos fueron los wookies, un hecho que se ilustra tanto en novelas de leyendas como en las del canon. Un ejemplo de cada una es la invasión de Kashyyk en Darth Vader – El Señor Oscuro de James Luceno, y el rescate de los wookies esclavizados y encarcelados en Consecuencias – Deuda de Vida, de Chuck Wendig).

    Finalmente tenemos el destino final de la Estrella de la Muerte, a manos del joven piloto Luke Skywalker quien logró destruirla de un solo disparo de su Ala-X contra una exclusa de ventilación del sistema del superláser, gracias a que los rebeldes consiguieron con mucho esfuerzo los planos de la estación.  Siempre se criticó y broméo sobre la debilidad que permitió su destrucción, por tratarse de algo simple de solucionar desde su diseño. En ese sentido Rogue One (y su novelización) lo muestra como una falla introducida a propósito por Galen Erso para que su destrucción fuese posible, “una falla tan pequeña y poderosa que jamás la encontrarán”.

    En cuanto al robo de los planos tenemos diferentes versiones según en universo que analicemos. La versión canon es la que nos relata Rogue One, que vendría a ser la biblia en lo que a Estrella de la Muerte se refiere. Por el lado de Leyendas, la versión más aceptada es la de la novela Dark Forces – Soldier for the Empire de William C. Dietz en donde es Kyle Katarn quien robó los planos de un laboratorio en Danuta.

    Pero también existe otra posibilidad, que la destrucción no haya sido a causa del disparo de Luke, sino de una falla en el mecanismo del superláser que tuvo lugar precisamente en ese momento. Según el libro de relatos Historias de una galaxia muy lejana, Aliens, fue Bobbajo, uno de los alien que aparece en Jakku en el Despertar de la Fuerza, quien dice haber atascado el superlaser junto a sus criaturas mascota, al inhabilitar los circuitos de control. El relato “Todas las criaturas grandes y pequeñas” de Landry Q. Walker, da cuenta del suceso.

    Pero eso no es todo, pues si hablamos de relatos alternativos, nada mejor que el comic Infinitos – Una Nueva Esperanza (entiendo que en este caso hablar de Leyendas o canon no tiene sentido) para mostrarnos como, a consecuencia del fallido disparo de Luke contra la Estrella de la Muerte, tiene lugar toda una serie de eventos alternos en la que la estación sobrevive, el Imperio aleja la rebelión y, varios años después la estación, rebautizada “La Estrella de la Justicia” es secuestrada por Yoda, quien la estrella contra Coruscant, acabando con Palpatine y su Imperio.

    Bueno, y ahora recapitulemos y volvamos a nuestra realidad. ¿Es posible y factible una estación espacial de las dimensiones de la Estrella de la Muerte?  Hay tres aspectos para analizar: En primer lugar, los materiales; según las estimaciones se necesitaría casi un millón de años para juntar la cantidad de acero suficiente. Si otras civilizaciones nos ayudaran, y ponen sus recursos a disposición, el tiempo se reduciría a miles de años. En ese sentido punto para el Imperio: lo logró en menos de 20 años con gran parte de toda una galaxia a su disposición.

    Otro aspecto es el transporte de todo ese material hacia el punto del espacio donde se construiría. Brian Muirhead, el Ingeniero jefe del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA sugiere que sería mucho más económico usar como base para la construcción un planeta o un asteroide.

    El tercer aspecto es el económico. En nuestro planeta, la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS), el segundo proyecto más costoso de la historia de la humanidad, insumió 150 billones de dólares, tiene un poco más de 20 años y la máxima tripulación que tuvo es 11 personas. La estimación solamente para el transporte del material de una estrella de la muerte al espacio se estima que insumiría alrededor de 20 trillones de dólares. Según el libro de referencia Star Wars: Absolutamente Todo Lo Que Necesitas Saber de Adam Bray, Kerrie Dougherty, Cole Horton y Michael Kogge la construcción de la Estrella de la Muerte insumió cerca de 1 trillón de créditos galácticos.

    Otro problema que se nos presenta es la masa de la estación. Al tener el tamaño de una Luna, probablemente se vería atraída por los grandes cuerpos celestes (planetas, lunas o estrellas) a los que se acerque, debido a que la fuerza de atracción gravitatoria depende de la cantidad de materia que contienen los cuerpos que se atraen y la distancia entre ellos. 

    Para finalizar queda el “asunto” del superlaser capaz de destruir un planeta. El término láser es un acrónimo: Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation (Luz amplificada por emisión de radiación estimulada), en el cual gracias a un efecto de la mecánica cuántica se genera un haz de luz coherente (con un campo eléctrico uniforme) a partir un medio especial que será el que transmita el haz. Ese medio usualmente es un gas o un cristal, por lo que la propuesta de usar cristales kyber es acertada. En la actualidad, un láser de estado sólido de neodimio es capaz de lograr temperaturas de cientos de millones de grados (en la escala que se les ocurra), es decir las condiciones que existen en el interior de una estrella. De hecho, mediante espejos se concentran varios haces en un único punto, donde se vaporiza una sustancia que tiene isótopos del hidrógeno (como deuterio o tritio) que, al colapsar, libera grandes cantidades de energía, pero ni se acerca a las magnitudes necesarias para lograr lo mismo que la superarma imperial.

    Otro detalle imposible es que varios haces laser converjan formando uno solo. La luz viaja siempre en línea recta, y los rayos no pueden cambiar su dirección y unificarse (prueben hacerlo con una linterna o un puntero). Lo que sí es posible, como se vio en el ejemplo anterior, es que todos los haces se dirijan a un mismo punto.

    Y finalmente entra en discusión un hecho importante: un rayo láser, por más potente que sea, no va a lograr explotar un planeta desde el interior, como sucede con Alderaan; para eso sería más efectivo colocar miles de bombas termonucleares en el interior del planeta (algo que con la tecnología actual es imposible de lograr).

    El físico y divulgador Michio Kaku, en su libro Física de los Imposible en el que, entre otras, aborda la problemática de construir una Estrella de la Muerte, aporta otra opción a partir de una idea del científico Edward Teller: sería un láser de Rayos X, que utiliza un arma nuclear para liberar los rayos, los cuales se concentran en varillas de cobre, que son el medio que genera el haz del laser, el cual podría usarse para activar una bomba termonuclear. De hecho, en 1983 se hizo un ensayo en Estados Unidos, cuyos resultados dudosos fueron suficientes para que el Presidente Reagan propusiera la creación de un escudo defensivo de estos dispositivos: ¿el nombre del proyecto? “Star Wars”.

  • Los capítulos de The Clone Wars que enlazan con The Bad Batch 1×02: Corre, Cut

    Los capítulos de The Clone Wars que enlazan con The Bad Batch 1×02: Corre, Cut

    Escrito por Mario Tormo

    En esta segunda entrega de esta propuesta para ver aquellos capítulos de la serie The Clone Wars os ponemos solamente un par de ellos (sabemos que había bastante tarea con la anterior). Para completar y expandir un poco más, rescatamos un pequeño fragmento descartado de un libro de Leyendas que está directamente relacionado con Cut Lawquane, el protagonista invitado del capítulo.

    El desertor: 2×09 y 2×10

    La trama principal de estos dos capítulos tiene como hilo conductor a Grievous. El general separatista ha tomado como rehén al maestro Jedi Eeth Koth cerca del Sistema Saleucami, Sector J19. Anakin y Obi-Wan acuden al rescate, pero deberán separarse para poder completar la misión de dar caza a Grievous, ya que, tras liberar a Koth, el kaleesh huye hacia la superficie del planeta. Así Kenobi, junto con Cody, Rex y varios clones más se separan de Skywalker, tomando tierra y desplegando allí sus fuerzas. En la batalla Rex será gravemente herido y buscando ayuda se encontrarán con Cut Lawquane, un lugareño que resulta demasiado familiar.

    ¿Por qué son importantes?

    Al final del primer capítulo de La Remesa Mala ya mencionaban que ponían rumbo a J19, y justo al inicio del segundo ya nos dicen que se dirigen a Saleucami. Aunque no sabemos cómo conocieron a Cut, en estos dos episodios sí descubrimos cómo éste conoció a Rex. Que el general hubiese estado allí justo el día anterior va a ser determinante para los protagonistas en los próximos capítulos.

    Contenido extra:

    Al igual que en el anterior artículo, os vamos a dar otra referencia bibliotecaria. En 2012 se publicó en Estados Unidos un libro llamado The Essential Guide to Warfare. Escrito por Jason Fry, era una guía que repasaba los conflictos armados de la galaxia, recopilando de todas las fuentes posibles y expandiendo el lore aportando datos nuevos. Como complemento y a modo de promoción del libro, se fueron publicando en la web de Star Wars una serie de 12 artículos que contenían partes del libro que se habían quedado fuera de la versión final por motivos de espacio principalmente. El extracto número 9, titulado Campos de Batalla de las Guerras Clon (Battlefields of the Clone Wars), contenía la siguiente información sobre Cut Lawquane respecto a soldados Muertos o Perdidos en Combate:

    La historia de uno de esos clones, Cut Lawquane, salió a la luz en la época de Nueva República con la publicación de las memorias de Shaeeah Lawquane sobre su infancia en Saleucami, titulada El Rostro de mi Padrastro: El Secreto de un Soldado (My Stepfather’s Face: A Soldier’s Secret).

    THE ESSENTIAL GUIDE TO WARFARE AUTHOR’S CUT, PART 9: BATTLEFIELDS OF THE CLONE WARS

    El artículo completo es muy interesante, ya que relata casos de otros clones con «defectos», tanto físicos como mentales, y que ilustran que el caso de la Remesa Mala o Cut no eran únicos.

    Aunque los kaminoanos se negasen a admitirlo, la genética no es un ciencia perfecta. Las aberraciones en el entorno gestacional de un clon y las mutaciones aleatorias a veces producían clones con características físicas diferentes, o que simplemente estaban programados de manera diferente a los de su remesa. La mayoría de las veces, estas diferencias físicas eran lo suficientemente leves como para poder ignorarlas (el color de los ojos resultó ser particularmente propenso a la variación) o lo suficientemente graves como para que el clon aberrante se reacondicionara al principio de su desarrollo.

    Pero las aberraciones mentales eran más difíciles de detectar. Y otros defectos surgían a veces por errores en los entrenamientos rápidos de los clones. Mientras que la mayoría de los clones acataban las órdenes automáticamente, algunos no lo hacían. Como los propios modelos de los kaminoanos predecían, la gran mayoría de estos incidentes involucraban a soldados ARC y comandos clon cuyo comportamiento había sido manipulado mínimamente para preservar su independencia y su capacidad de improvisación. Aunque también hubo incidentes que involucraban a soldados clon base.

    THE ESSENTIAL GUIDE TO WARFARE AUTHOR’S CUT, PART 9: BATTLEFIELDS OF THE CLONE WARS

    Dada la controversia que ha suscitado el hecho de que Cut no hubiese reaccionado a la Orden 66, puede que estos apuntes sean la clave para explicar su caso. Un ejemplo de soldados que no quisieron acatar la Orden 66 fueron la Sección 22 de Combate Aéreo (mencionada también en el artículo) y de la que se contó su historia en el libro Darth Vader. El Señor Oscuro de James Luceno. Tanto este como The Essential Guide to Warfare son considerados Leyendas.

  • Nuevo episodio del Star Wars Show Book Club: Darth Vader de Charles Soule

    Nuevo episodio del Star Wars Show Book Club: Darth Vader de Charles Soule

    Escrito por Gorka Salgado

    En el nuevo episodio del Club de Lectura de Star Wars presentado por la polifacética Kristin Baver, le toca el turno a la serie de cómic Darth Vader Lord Oscuro, del guionista Charles Soule y el dibujante Guiseppe Camuncoli.

    Como siempre, la charla ha tenido a varios invitados hablando sobre la serie y además se ha contado con la presencia del actor y humorista Paul Scheer.

    En el próximo episodio de The Star Wars Show Book Club de noviembre tendremos la novela de Daniel José Older «Star Wars Last Shot». Podéis enviar vuestras preguntas con el hashtag #SWSBCLastShot.

  • Reseña del cómic Star Wars (2020) #6

    Por Mario Tormo

    En este número tenemos una aventura apasionante protagonizada por Luke, que con la ayuda de R2-D2, y a pesar de Verla, conseguirá el objetivo que tenía fijado. Aunque no será sencillo… ¿será todo una trampa?

    Historia (con spoilers)

    Sexta y parece última parte del arco La Senda del Destino (The Destiny Path Part VI). Parecía todo perdido para Luke, pero una vez mas R2 aparece para salvarle de un destino fatal. Una vez controlada la situación, y aunque Verla insiste en que no siga los dictados de la Fuerza, ésta le confiesa que no tiene su espada láser perdida, pero le indica donde puede encontrar otro sable.

    Luke deja atrás Serelia para llegar a Tempes, en el Borde Exterior. Allí encuentra un antiguo emplazamiento Jedi donde encuentra un holocrón, una armadura de un Guardia del Templo Jedi y un sable láser… Pero todo era una trampa perpetrada por Vader para cazar a sujetos en busca de seguir la senda Jedi. De la nada aparece lo que parece El Gran Inquisidor envuelto en llamas. Tras un intenso duelo, y antes de que llegue Vader, Luke consigue vencerle e irse con el trofeo.

    Curiosidades

    Tenemos de nuevo una gran referencia a la Alta República, por lo que esperamos que el templo que podemos ver en el planeta Tempe tenga una aparición en el Proyecto Luminous. Además, la imagen final del número tiene cierta semejanza con uno de los artes conceptuales que se publicaron para anunciar esta nueva era.

    Mas sorprendentes (y divertidas) son las referencias al futuro de Luke, y a su situación en Los Últimos Jedi, diciendo que no sabe pescar un pez.

    Por último mencionar también la referencia al Jedi Iktotchi Ferren Barr, como maestro de Verla, al que igual que a ella pudimos conocer en la serie de cómics Darth Vader: Lord Oscuro a partir del número 13.

    Opinión

    Magnífico número donde se explora y se debaten los caminos de la Fuerza. Desde el punto de vista de Verla, sensible a la fuerza, y que intentó ser padawan y seguir el camino para convertirse en una Jedi, pero que no ha encontrado más que sufrimiento podemos ver reflajado el sentir de Luke en Los Últimos Jedi.

    Verla considera que la Fuerza simplemente usa a los seres sensibles a ella para sus propios e inescrutables propósitos. Es un tema muy interesante ya que se toma a la Fuerza como ente con voluntad y se le adjudica el egoísmo de sólo «pensar» en sus propósitos y no valorar en nada la vida y sentimientos de los seres de los que se vale para alcanzarlos.

    «Te garantizo que un día desearas haberte quedado y haber aprendido a pescar»

    Desde luego Charles Soule se mete hasta el fondo de la mitología de la Saga y nos hace cuestionarnos el punto de vista que tenemos.

    Este parece ser el último número de Jesús Saiz, que ha hecho un magnífico trabajo que podéis ver en todas las viñetas y páginas que acompañan esta reseña. El próximo correrá a cargo de otro español, Ramon Rosanas (como ya os contamos aquí)

    Deseando estamos que llegue el siguiente número, ya que nos prometen conexión con Tarkin y con el Episodio IX, ¿qué mas se puede pedir?

    Reseñas de números anteriores

  • Novedades Star Wars de Septiembre 2020 de la editorial Planeta Cómic

    Novedades Star Wars de Septiembre 2020 de la editorial Planeta Cómic

    Escrito por Gorka Salgado

    La vuelta al cole de nuestros Padawans viene acompañada de varias novedades muy interesantes de Star Wars que nos trae la editorial Planeta Cómic. Ya falta poco para que alcancemos el final de las series regulares de Star Wars y Darth Vader, lo que nos traerá sus exitosas continuaciones a nuestro país.

    ¡Que la lectura os acompañe!

    Star Wars #60

    La princesa Leia ha reunido un variado grupo de asalto con el que pretende desmantelar Shu-Torun para asestar un golpe crítico al malvado Imperio Galáctico y, de paso, aplastar a la traidora reina Trios.Luke Skywalker y su equipo se han infiltrado con éxito en la Espiga, el corazón de Shu-Torun, y han empezado a destruirla desde dentro.Sin embargo, Benthic y sus partisanos tienen otros planes, que consisten en rebelarse contra Luke y seguir su propia hoja de ruta ¡para destruir el planeta!No obstante, la reina Trios ha adivinado en qué andan los rebeldes y ha decidido contraatacar. Ahora, con el Imperio de camino, a los rebeldes se les acaba el tiempo para detener a Benthic, derrotar a Trios y escapar de Shu-Torun

    • Autores: Guillen y Unzueta
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Fecha: 8 septiembre 2020
    • Páginas: 48 pags.
    • Precio: 3,50 euros
    • Enlace amazon: https://amzn.to/3272yUg

    Darth Vader Lord Oscuro #24

    El emperador Palpatine ha otorgado un planeta a Darth Vader para que haga con él lo que quiera y el señor de los sith ha elegido Mustafar, un planeta recorrido por las energías del Lado Oscuro.Por su lado, el otro obsequio de Palpatine, la máscara de lord Momin, ha poseído a varios anfitriones, lo que ha servido para canalizar el espíritu del maestro sith y que este diseñe un fortín con el que Vader pueda enjaezar la energía de Mustafar y abrir un portal en la Fuerza.Ahora, Momin acaba de traicionar a Vader y ha abierto su propio portal para resucitarse. Entretanto, la fortaleza del Señor Oscuro está bajo asedio por parte de un ejército de mustafaríes que pretenden acabar con ella…

    • Autores: Soule y Camuncoli
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Fecha: 8 septiembre 2020
    • Páginas: 32 pags.
    • Precio: 2,50 euros
    • Enlace amazon: https://amzn.to/2FbKEad

    Darth Vader Lord Oscuro #25

    Darth Vader ha construido un castillo en Mustafar para enjaezar las poderosas energías del Lado Oscuro que recorren el planeta. Con ayuda de la Fuerza y de la máscara de lord Momin, un artefacto sith, Vader ha conseguido abrir un misterioso portal.Después de poseer a varios anfitriones, el espíritu de Momin traiciona a Vader y abre su propio portal para resucitar su cuerpo original. No obstante, Momin muere en un feroz duelo con el Lord Oscuro.Ahora, malherido, pero no derrotado, Vader se prepara para atravesar el portal porque cree que al otro lado podrá resucitar el espíritu de Padmé. Darth Vader va a enfrentarse a su destino…

    • Autores: Soule y Camuncoli
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Fecha: 8 septiembre 2020
    • Páginas: 40 pags.
    • Precio: 2,90 euros
    • Enlace amazon: https://amzn.to/3i8nUq4

    Darth Vader Lord Oscuro #1 (Portada Variante)

    Para asegurar la supervivencia de la nuevo orden Imperial, Vader dirige un escuadrón de adeptos al Lado Oscuro ―el Inquisitorius―, cuya única intención es la de destruir la que supone la mayor amenaza para el gobierno de Palpatine: los caballeros jedi supervivientes…

    • Autores: Soule y Camuncoli
    • Editorial: Planeta Cómic
    • Fecha: 8 septiembre 2020
    • Páginas: 40 pags.
    • Precio: 2,50 euros
    • Enlace amazon: https://amzn.to/2FiLkKx