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  • Nuevo extracto exclusivo de «The Eye of Darkness», la próxima novela adulta de la Alta República.

    Nuevo extracto exclusivo de «The Eye of Darkness», la próxima novela adulta de la Alta República.

    El Faro Starlight ha caído. Marchion Ro y los Nihil han bloqueado de un golpe a la Orden Jedi. ¿Y ahora qué?

    La Fase III de la serie de libros de La Alta República de Star Wars está a punto de comenzar oficialmente con el lanzamiento el 14 de noviembre de la próxima novela para adultos, «The Eye of Darkness«. El libro de George Mann tiene lugar un año después de los eventos de la novela «Estrella Caída» de Claudia Gray, que relató la destrucción del Faro Starlight, así como la aparición de más Niveladores devoradores de la Fuerza, y tenemos un extracto exclusivo que presenta el regreso de la Jedi Avar Kriss. No solo eso, sino que también puedes escuchar un extracto de audio exclusivo del libro en el podcast Dagobah Dispatch de Entertainment Weekly (en inglés).


    SINOPSIS

    La galaxia está dividida. Tras la impactante destrucción del Faro Starlight, los Nihil han establecido una barrera impenetrable llamada Muro de la Tormenta alrededor de parte del Borde Exterior, donde Marchion Ro gobierna indiscutiblemente y sus seguidores causan estragos siguiendo cada uno de sus caprichos. Los Jedi atrapados detrás de las líneas enemigas, incluida Avar Kriss, deben luchar para ayudar a los mundos saqueados por los Nihil mientras se mantienen un paso por delante de los merodeadores y sus terrores sin nombre.

    Fuera de la llamada Zona de Oclusión de los Nihil, Elzar Mann, Bell Zettifar y los otros Jedi trabajan junto a la República para llegar a los mundos que han sido aislados del resto de la galaxia. Pero todos los intentos de romper el Muro de la Tormenta han fracasado, impidiendo incluso la comunicación a través de la barrera. Los fracasos y las pérdidas pesan mucho, tanto sobre Elzar como sobre Bell, mientras buscan desesperadamente una solución.

    Pero incluso si la República y las fuerzas Jedi lograsen romper el Muro de la Tormenta, ¿cómo pueden los Jedi luchar contra las criaturas sin nombre que se aprovechan de la conexión de los Jedi con la Fuerza? ¿Y qué otros horrores nos depara Marchion Ro? A medida que crece la desesperación tanto de los Jedi como de la República, cualquier esperanza de reunificar la galaxia podría extinguirse…


    EXTRACTO

    Detrás del Muro de la Tormenta, la Maestra Jedi Avar Kriss ha pasado el último año haciendo todo lo posible para apoyar a los ciudadanos de la galaxia atrapados en la Zona de Oclusión Nihil, reuniendo nuevos aliados en el camino.

    —»¿Quién eres?»

    Después de deshacerse de la cápsula de escape que contenía a los dos Nihil aún inconscientes, Avar se dirigió a la cabina de la nave de transporte, donde una serie de alarmas sonaban y el piloto Ugnaught parecía estar entrando en pánico. Se giró para mirar con los ojos muy abiertos a Avar mientras ella se adentraba decididamente en el pequeño espacio, se inclinaba sobre los controles y silenciaba las molestas alarmas. KC-78 se acercó detrás de ella.

    —»No importa quién soy. Estoy aquí para ayudar».

    El Ugnaught, un macho pequeño, peludo y porcino, con una gruesa cresta en la frente y la boca torcida hacia abajo, la miró con gesto evaluativo. «¿Una pirata? ¿Una contrabandista? Alcanzó a ver lo que tenía en la funda atada a la cadera de Avar. «Oh, no. ¡No! ¡Una Jedi!»

    Avar entrecerró los ojos. «Pareces preocupado».

    —»¡Bueno, por supuesto que estoy preocupado!», escupió el Ugnaught. «Ha habido un disturbio en la bodega de carga, y una de las cápsulas de escape se ha visto comprometida. Ahora, en lugar de los dos guardias Nihil que se suponía que debían supervisar este envío de grano te tengo a ti, de pie allí toda subidita con tu sable de luz.»

    Avar trató de mantener su sonrisa para sí misma, pero no lo logró. —»¿Toda subidita?»

    —»Bueno, pareces bastante satisfecha contigo misma.»

    —»Hmmm. Bueno, te puedo asegurar que mi sable de luz se quedará donde está, en su funda».

    —»¿Por qué eso no me hace sentir mejor?», dijo el Ugnaught.

    —»Entonces, ¿no eres Nihil?» —dijo Avar—. Era estruendosamente obvio que el Ugnaught no estaba afiliado al régimen de Marchion Ro, pero Avar pensó que podría ser una forma de sacarlo de ese estado, de calmarlo un poco. Su mejor conjetura era que sólo se trataba de un piloto de transporte que había sido seleccionado para servir a los Nihil mediante coerción y amenazas.

    —»¿Yo? No tengo nada que ver con esos idiotas enmascarados. Quiero decir, mírame». Se golpeó el pecho. «¿Crees que voy corriendo por ahí amenazando a la gente y embadurnándome la cara con pintura azul? Bueno, ¿qué es lo que crees?

    —»No», concedió Avar. «Así que me imagino que te hará feliz librarte de ellos».

    —»¿Librarme de ellos? ¡Probablemente me darán de comer a una reptadora por esto! ¡Comida para reptiles! Eso es todo para lo que valdré. Y eso suponiendo que sobreviva a cualquier tontería que hayas planeado». Sacudió la cabeza. «Jedi», murmuró en voz baja.

    Avar examinó las lecturas de navegación. «¿No quieres saber lo que estoy haciendo?», preguntó.

    —»No lo sé. ¿Debería?» replicó el Ugnaught.

    —»Estoy redirigiendo esta carga. A la gente que lo necesita». Se inclinó sobre el panel de control y comenzó a poner rumbo a Prandril, una pequeña colonia Rodiana en una luna en el Cúmulo de Minos que Avar había oído que estaba al borde de la inanición después de que los Nihil interrumpieran los canales regulares de suministro de alimentos de los colonos. Estaba cerca. Descargarían el grano en un par de horas. Grano que se había cultivado en Hetzal, donde los Nihil tenían ahora su principal base de operaciones, y desde donde controlaban todos los envíos de alimentos en la región, matando de hambre a las poblaciones que se negaban a jurar lealtad o pagar diezmos. Era una barbaridad absoluta.

    —»¿Estás loca? Si los Nihil te atrapan…»

    Avar lanzó una mirada al ugnaught. «No lo harán».

    —»Eso dices tú. Han atrapado a muchos otros». El Ugnaught alzó la barbilla. «¿Y qué hay de mí? ¿Dónde encajo yo en este plan?»

    —»Puedes decirles que te retuve en contra de tu voluntad. Que te amenacé si no me ayudabas».

    —»¿Me estás amenazando?», preguntó el Ugnaught, cautelosamente.

    —»Por supuesto que no.»

    —»Hmmm.» Parecía pensativo. «¿Qué has hecho con los guardias? Los has matado, ¿verdad?»

    —»No», dijo Avar. Se deslizó en la silla del copiloto mientras terminaba de introducir el nuevo rumbo. Le empezaba a gustar este piloto puntilloso Ugnaught. «No los maté. Los dejé inconscientes y los metí en la cápsula de escape. Serán recogidos por otra nave Nihil dentro de unas horas.»

    El Ugnaught parecía afligido. El color desapareció de su rostro. Sus manos se aferraron a los brazos de su silla.

    —¡Nos has matado a los dos, estúpida!

    Avar frunció el ceño.

    —»¿Por qué lo dices?»

    —»¡Las patrullas Nihil! Esta nave no tiene un Motor de Caminos. Es solo una nave transportista. Sin los guardias que respondan por nosotros, nunca pasaremos los bloqueos».

    El Ugnaught tenía razón. Nadie se movía dentro de la Zona de Oclusión sin los permisos correctos. Avar supuso que una nave de transporte de Hetzal estaría programada con los códigos correctos.

    Era evidente que se había equivocado. Por supuesto, los Nihil se asegurarían de que cualquier transporte dependiera de ellos para tener el paso asegurado. Sobre todo porque sabían que los pilotos y otros trabajadores estaban operando bajo coacción. No tenían tiempo para revueltas, y no tenían suficientes Nihil para pilotar las naves ellos mismos.

    Avar examinó el mapa de vuelo, buscando rutas alternativas. La más corta y no controlada los acercaría, pero tendrían que emerger cerca de un peligroso campo de escombros que orbitaba Prandril. Hacer uso de tal ruta también corría el riesgo de atraer la atención de los enjambres de droides carroñeros. Sin los códigos de acceso adecuados, los enjambres atacarían indiscriminadamente. Pero no había otra opción. Avar no podía darse por vencida ahora. Empezó a introducir las nuevas coordenadas.

    El ceño fruncido del Ugnaught se acentuó al ver aparecer la nueva ruta en las lecturas.

    —»¡Nos estás llevando a través de una vía hiperespacial no aprobada! ¡Y en medio de un campo de escombros! ¿Qué pasa con los enjambres de carroñeros?» Su voz subió de tono a medida que aumentaba su pánico.

    —»Nos ocuparemos de ellos. Cacé ha estado trabajando para descifrar sus protocolos de ataque. Encontraremos la manera». Avar lo miró. «Por supuesto, hay otra cápsula de escape allí atrás si prefieres arriesgarte con los Nihil.»

    El Ugnaught cruzó los brazos sobre el pecho. «¿Y abandonar mi nave? No lo creo».

    Avar activó el impulso hiperespacial. «Entonces será mejor que te agarres a algo», dijo.


    Fuente: EW.

  • Extracto exclusivo de la novela The Eye of Darkness, primera de la Fase III de La Alta República.

    Extracto exclusivo de la novela The Eye of Darkness, primera de la Fase III de La Alta República.

    El Faro Starlight ha caído. Ahora los Jedi que han quedado atrás deben lidiar con una galaxia al borde de la guerra.

    Ahora que comienza la Fase III de Star Wars: La Alta República, las consecuencias del ataque Nihil sobre el Faro Starlight son relativamente frescas tras el advenimiento de su primer aniversario. En la próxima novela, The Eye of Darkness, de George Mann, los fans se reunirán con personajes favoritos de la Fase I de esta iniciativa multimedia, incluyendo al Maestro Jedi Elzar Mann. En este extracto exclusivo que ofrece StarWars.com del libro, el cual llegará a las librerías el 14 de Noviembre, volvemos a Coruscant, donde encontramos a Elzar replanteándose su lugar en la galaxia, la República y el creciente conflicto mientras sufre la ausencia de sus dos mejores amigos…


    «Muy por encima de las altísimas agujas de Coruscant, las estrellas giraban en su firmamento como siempre lo habían hecho, como siempre lo harían. Puntitos de luz que denotan soles distantes, mundos distantes, pueblos distantes, reflejados por las luces brillantes de la ciudad a lo lejos.

    Debería haber sido hermoso.

    Sin embargo, Elzar Mann veía algo mal en las estrellas. No importaba cuánto tiempo las mirase desde su ventajosa posición en el gran balcón fuera de la oficina de la Canciller, parecían de alguna manera fuera de lugar, fuera de su sitio. Como si la galaxia se hubiera retorcido, dado la vuelta, cambiado. Como si todo aquello en lo que una vez había confiado, cada punto inmóvil de una galaxia caótica, hubiera sido desplazado de repente, arrancado bruscamente de debajo de él mientras intentaba permanecer en pie.

    Había sido lo mismo desde la caída del Faro Starlight y…

    … y de Stellan.

    Elzar cerró los ojos y dejó que la brisa le alborotara el pelo despeinado, como si esperase que el viento helado pudiera barrer de alguna manera sus recuerdos, llevárselos a las vías del tráfico y alejarlos a través de las agujas y las cúpulas hasta que desaparecieran. Había notado que en los últimos meses habían aparecido algunos mechones grises alrededor de su sien. También había perdido peso, y aunque todavía estaba tonificado (se había acostumbrado a practicar ejercicios con sables de luz hasta altas horas de la noche, la mayoría de las noches), había adelgazado. Había tratado de convencerse a sí mismo de que era el resultado del trabajo, de mantenerse tan ocupado tratando de encontrar una solución al problema de los Nihil, pero sabía que estaba permitiendo que las cosas le preocuparan.

    ¡Cómo se habría reído Stellan de él! Le daría un codazo en las costillas y le diría que dejara de pensar en las cosas que habían ocurrido. Que se centrase en el aquí y ahora. Que habían hecho lo que había que hacer, y que aceptase que la Fuerza guiaba su mano, ahora como siempre lo había hecho.

    Pero Stellan se había ido. Era uno con la Fuerza. Lo había sido durante un año. Elzar sabía que su viejo amigo había encontrado la paz. Y, sin embargo, su ausencia seguía siendo notable. No solo era un agujero en los corazones y las mentes de los Jedi, sino también en su liderazgo. Especialmente ahora que los Nihil habían ganado, habían destrozado el Faro Starlight y posteriormente anexionado docenas de mundos, un sector entero del Borde Exterior, del resto de la galaxia. Esta área se llamaba la Zona de Oclusión Nihil, y estaba separada por una barrera invisible que hizo posible todo esto.

    El Muro de la Tormenta: una vasta red que interrumpía los viajes hiperespaciales, haciendo que cualquier nave que intentara cruzarla fuera arrancada violentamente del hiperespacio, destruyéndola inmediatamente o haciendo que desapareciera sin dejar rastro. Había habido mucho debate sobre qué había sucedido exactamente con esas naves desaparecidas, dado que la comunicación a través del Muro de la Tormenta también estaba impedida, pero la suposición era que cualquier nave que no fuera destruida en el intento era acorralada por patrullas Nihil en el otro lado y depositada en las llamadas «zonas muertas». Ciertamente, nunca más se supo de ellas.

    Peor aún, la red de relés y balizas, o «Semillas de Tormenta», que impulsaban el Muro de la Tormenta era tan grande que viajar a través de él sin la velocidad de la luz estaba igualmente fuera de cualquier discusión. Cualquier nave que intentara atravesar un abismo tan vasto del espacio a velocidades sublumínicas tendría que viajar durante cien años antes de llegar a su destino. No solo eso, sino que cualquier intento de acceso a velocidad subluz era recibido y destruido por patrullas Nihil o enjambres de droides carroñeros, alertados por los sistemas automatizados que controlaban la tecnología del Muro de Tormenta. Patrullas que podían atravesar el Muro de la Tormenta y asestar un golpe mortal antes de que el objetivo se diera cuenta de que había sucedido.

    Era ingenioso, a su manera, y hasta ahora había frustrado todos los intentos de los Jedi o de la República de eludirlo, por lo general con resultados desastrosos. Naves pilotadas por droides. Pulsos electromagnéticos. Segmentación de datos. Ataque sostenido a las bien protegidas Semillas de Tormenta. Nada había funcionado. Nada en absoluto.

    Con el Muro de la Tormenta, los Nihil se habían labrado su propio dominio, desafiando a la República a cada paso. Y con los Sin Nombre, o «Devoradores de la Fuerza», como también se les conocía, habían desatado un arma que ni siquiera los Jedi podían detener. Un arma que apuntaba a la esencia misma de quiénes eran los Jedi. Un arma diseñada para aniquilarlos.

    Elzar exhaló.

    Todo esto habría sido mucho más fácil si Avar estuviera a su lado. En cambio, ella estaba en algún lugar profundo de la Zona de Oclusión, tan distante de él como Stellan.

    Habían permanecido juntos en Eiram, viendo cómo los últimos vestigios del Faro se deslizaban bajo las frías y aplastantes olas, llevándose consigo todas las esperanzas y sueños de la República. Había sido un símbolo de fuerza y unidad, de luz en la oscuridad, de esperanza. Y los Nihil, liderados por Marchion Ro, habían vuelto ese símbolo en su contra. Ahora no era más que un símbolo de fracaso y pérdida.

    Elzar había permitido que Avar le cogiera la mano en ese momento, para darle fuerzas. Aquello le había consolado, un entendimiento compartido, un reconocimiento silencioso de que todavía se tenían el uno al otro, a pesar de todo. A pesar de que la galaxia se convierte en un caos a su alrededor. Pero ahora se maldecía a sí mismo porque, perdido en su propia conmoción y dolor, en su propia vergüenza por lo que había hecho, no le había preguntado a Avar cómo se había sentido. Había fracasado en ofrecerle el consuelo que ella le había ofrecido a él. Y ese dolor que había estado cargando, esa sensación de pérdida y fracaso, la había alejado de él.

    A menos que fuera él quien la hubiera ahuyentado. Esa era la noción que lo perseguía, que lo atormentaba con incertidumbre y vergüenza. Finalmente se había armado de valor para confiarle lo que había sucedido en los momentos finales del Faro Starlight. Cómo había actuado sin pensarlo bien, asesinando a la mujer Nihil, Chancey Yarrow, mientras ella intentaba salvarlos a todos. No lo sabía en ese momento, por supuesto. Había asumido que ella era solo otro Nihil tratando de sabotear los intentos de los Jedi de salvar la estación. Pero los resultados fueron los mismos: había terminado con su última oportunidad de salvar la Starlight y, al hacerlo, le había quitado la vida a alguien que había estado tratando de ayudar.

    Todo lo que había venido después era ahora en parte culpa suya. Tenía que hacer las paces, tratar de encarnar aunque fuera una pequeña parte de lo bueno que Stellan había regalado a la galaxia. Para tratar de llenar de alguna manera el vacío que Stellan había dejado atrás. Le había contado todo esto a Avar, y las palabras brotaron de su boca en las costas de Eiram.

    Avar había dicho todas las cosas correctas, por supuesto. Todos los lugares comunes y las garantías, repitiendo todos los principios de la Fuerza y los recordatorios de que todo sucedió por una razón, que él no tenía la culpa. Que sólo los Nihil llevaban ese peso sobre sus hombros. Ella le había mostrado toda la misericordia y la comprensión que él había esperado.

    Y sin embargo… Elzar no pudo evitar preguntarse si también había sido parte de la razón por la que ella se había ido, aceptando una misión para tratar de acercarse a los Nihil, para descubrir sus intenciones después de su victoria. Intenciones que ninguno de ellos podría haber previsto.

    Ahora ella también estaba perdida. Atrapada tras el Muro de la Tormenta, en las profundidades del espacio Nihil. Ni siquiera sabía si todavía estaba viva.

    No, Elzar. Lo sabrías. Todavía está ahí fuera.

    Tiene que ser así.

    Él la traería de vuelta. A Avar y a los demás que compartieron su destino. Encontraría la manera. La amenaza de los Nihil terminaría. El Muro de Tormenta caería y la paz volvería a la galaxia.

    No había otra opción. Haría lo que Stellan habría hecho. No importaba que ya hubieran probado todo lo que se les ocurriera. No importaba que los Nihil los hubieran derrotado a cada paso.

    Encontraría la manera.

    Tenía que hacerlo.

    Era la única manera de hacer las cosas bien.»


    Fuente: StarWars.com

  • Star Wars Celebration Europa 2023: 9 cosas que aprendimos del panel Star Wars: La Alta República

    Star Wars Celebration Europa 2023: 9 cosas que aprendimos del panel Star Wars: La Alta República

    Traducción por Alex Randir.

    Nos estamos acercando a la Fase III de la iniciativa Star Wars: La Alta República, pero la narración multiplataforma no muestra signos de desaceleración en el corto plazo. Krystina Arielle, presentadora de Star Wars: The High Republic Show, moderó un emocionante panel en Star Wars Celebration Europe 2023 dedicado a todo lo relacionado con La Alta República. Junto con los luminosos autores Claudia Gray, Lydia Kang, George Mann, Daniel José Older, Cavan Scott y Charles Soule, así como James Waugh de Lucasfilm, vicepresidente del equipo de historia de la franquicia, y Michael Siglain, director creativo de la publicación, fue una hora de invitados especiales sorpresa, incluyendo a Leslye Headland, un vistazo a cómo The Acolyte se conectará con un Jedi que los lectores ya han conocido, y un montón de revelaciones en libros y cómics.

    Aquí hay 10 cosas que aprendimos en ese panel:

    1. Estamos a punto de conocer a Vernestra Rwoh en carne y hueso.

    En la Fase I de los libros y los cómics Vern era una joven Caballero Jedi precoz que una vez fue aprendiz de Stellan Gios. Pero en una gran sorpresa en el panel, se anunció que Rebecca Henderson dará vida al personaje en la serie de acción real The Acolyte, que llegará en 2024 a Disney +.

    Eso es un buen augurio para las posibilidades de supervivencia de Vernestra mientras nos preparamos para la Fase III.

    2. ¡Una nueva autora se une a esta era!

    Los fanáticos de la serie Doctora Aphra de Marvel conocen bien a la escritora Alyssa Wong, la última incorporación a la creciente familia de autores encargados de colaborar en los libros y cómics de Star Wars: La Alta República. Con una historia que aparece en la antología juvenil Tales of Light and Life («Cuentos de la Luz y la Vida»), Wong se sumergirá completamente durante la Fase III de la iniciativa.

    El panel también debutó un atractivo póster teaser para la Fase III en la época, llamado Trials of the Jedi («Las Pruebas de los Jedi»).

    3. George Mann iniciará la Fase III con una primera novela para adultos.

    Titulada The Eye of Darkness («El Ojo de la Oscuridad»), la historia nos llevará de vuelta a los Nihil en un cuento ambientado aproximadamente un año después de la caída del Faro Starlight. La novela llega en noviembre de 2023, y la seguirán otras dos novelas para adultos para completar la trilogía: Temptation of the Force («Tentación de la Fuerza») de Tessa Gratton, que llegará en el verano de 2024, y la novela final de la Fase III, Trials of the Jedi («Las Pruebas de los Jedi») de Charles Soule en la primavera de 2025.

    4. ¡Tessa Gratton y Justina Ireland se unen de nuevo!

    Las co-autoras de Path of Deceit, de la Fase II, se reúnen para el primer libro para jóvenes adultos en la Fase III, Defy the Storm («Desafía a la Tormenta»), en marzo de 2024. La trilogía de libros para jóvenes adultos en la Fase III se completará con Tears of the Nameless («Las Lágrimas de los Sin Nombre») de George Mann en el otoño de 2024Into the Light («Hacia la Luz») de Claudia Gray, que llegará en la primavera de 2025.

    5. Daniel José Older y Alyssa Wong co-escribirán el primer libro juvenil en la Fase III.

    En enero de 2024, Older y Wong coescribirán la primera novela juvenil en la Fase III, Escape from Valo («La Huida de Valo»). Para completar el trío, Zoraida Córdova escribirá la secuela, Beware the Nameless («Cuidado con los Sin Nombre»), que llegará en el verano de 2024, y el tercer libro, A Valiant Vow («Un Juramento Valiente»), será escrito por Justina Ireland y llegará en la primavera de 2025.

    6. La serie de Marvel Star Wars: The High Republic continuará.

    Como muchos fanáticos han esperado y adivinado, el cómic insignia de The High Republic continuará a través de la Fase III, una vez más escrita por Cavan Scott. El primer número llega en diciembre de 2023.

    7La ficción en forma de relatos cortos se encontrará una vez más en las páginas de la revista Star Wars Insider.

    Esta vez, la autora Lydia Kang escribirá la ficción serializada con historias cortas que comienzan este octubre en Chronicles from the Occlusion Zone («Crónicas desde la Zona de Oclusión»).

    8. Antes de que comience la Fase III habrá nuevas historias que acabarán en la Fase II, la cual culminará en la Noche del Dolor.

    Un póster teaser para el épico final de la Fase II muestra a una Jedi, Oliviah Zeveron, y la Madre, líder del Camino de la Mano Abierta, cada uno reflejado en los ojos de una criatura temible.

    9. Echamos un primer vistazo a los pliegos interiores del manga de Viz Star Wars: The High Republic: El Filo del Equilibrio: Precedent («Precedente»).

    Las páginas presentan a Ravna y su conexión con Arkoff, y nos dan nuestro primer vistazo a la Batalla de Dalna:

    Fuente: StarWars.com