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  • ¡SORPRESA! Gratis para leer los 8 primeros capítulos de The High Republic: Light of the Jedi

    Por Mario Tormo.

    Hace unos minutos la editorial Del Rey ha soltado la bomba. Desde hoy y hasta el domingo 15 van a ir publicando 2 capítulos por día, de manera completamente gratuita, de la primera novela de La Alta República.

    A través de este enlace, donde ya están disponibles los dos primeros capítulos, podréis ir leyendo dos capítulos diarios que se irán publicando sucesivamente hasta el domingo 15. De todas maneras no tenéis por qué leerlos deprisa y corriendo, porque permanecerán ahí. Además os recordamos que ya os ofrecimos una tracción exclusiva del primer capítulo, que fue liberado el pasado mes de Junio. Os dejamos el calendario de publicación:

    • Jueves 12 de Noviembre – Capítulos 1 y 2
    • Viernes 13 de Noviembre – Capítulos 3 y 4
    • Sábado 14 de Noviembre – Capítulos 5 y 6
    • Domingo 15 de Noviembre – Capítulos 7 y 8

    La novela escrita por Charles Soule es el punto de partida de la nueva era de Star Wars situada unos doscientos años antes de La Amenaza Fantasma. Su salida está prevista en Estados Unidos para el 5 de Enero de 2021. Si queréis leer la sinopsis completa y conocer algunos detalles extra podéis pinchar aquí. Además tenemos también una entrevista a Charles Soule hablando sobre la novela y toda la Alta República.

    A continuación os dejamos con el primer capítulo traducido en exclusiva al Castellano

    La Fuerza está con la galaxia.

    Son los tiempos de La Alta República: una pacífica unión de mundos con ideas afines donde todas las voces son escuchadas, y la gobernanza se alcanza mediante el consenso, no bajo coacción o miedo. Es un tiempo de ambiciones, de cultura, de inclusión, de Grandes Obras. La visionaria Canciller Lina Soh lidera la República desde la elegante ecumenópolis de Coruscant, situada cerca del luminoso centro del Núcleo Galáctico.

    Pero mas allá del Núcleo y sus muchas Colonias pacíficas, está el Borde – Interior. Medio,y finalmente, en el filo de lo conocido: El Borde Exterior. Estos mundos está llenos de oportunidades para aquellos lo suficientemente valientes para viajar a través de las pocas rutas bien cartografiadas que llevan hasta el mismo, junto con los peligros que ello implica. El Borde Exterior es el cielo de aquellos que buscan escapar de las leyes de la República, y está repleto de depredadores de todo tipo.

    La Canciller Soh ha alcanzado el compromiso de traer a los mundos del Borde Exterior bajo el manto de la República a través de ambiciosos programas de ayuda tales como la Estación Faro Starlight. El orden y la justicia con mantenidos en la frontera galáctica por los Caballeros Jedi, guardianes de la paz que han alcanzado el dominio de habilidades increíbles provinientes de un misterioso campo de energía conocido como la Fuerza. Los Jedi trabajan estrechamente con la República, y han aceptado establecer asentamientos en el Borde Exterior para auxiliar a cualquiera que necesite ayuda.

    Los Jedi de los puestos fronterizos pueden ser el único recurso para personas que no tienen a dónde ir. Aunque los asentamientos operan de manera independiente y sin ninguna ayuda directa del gran templo Jedi de Coruscant, actúan como un disuasivo para aquellos que buscan usar la oscuridad para hacer el mal.

    Pocos pueden oponerse los Caballeros de la Orden Jedi.

    Pero siempre existen aquellos que lo intentan…

    Estación Faro Starlight por Gonzalo Kenny

    CAPÍTULO 1

    HIPERESPACIO. EL CORREDOR LEGADO.

    3 HORAS PARA EL IMPACTO

    Todo está bien.

    La Capitana Hedda Casset revisió las lecturas y pantallas integradas en el sillón de mando por segunda vez. Siempre revisaba al menos dos veces. Tenía más de cuatro décadas de vuelo a sus espaldas, y creía que el doble chequeo era en gran parte la razón por la que seguía volando. El segundo análisis confirmaba todo lo que había visto la primera vez.

    “Todo está bien,” dijo, en voz alta esta vez, anunciándolo al personal del puente. “Tiempo para una de mis rondas. Teniente Bowman, tome el puente.”

    “Recibido, capitana,” respondió su primer oficial, levantándose de su asiento preparándose para ocupar el de ella hasta que volviese de su paseo vespertino.

    No todos los capitanes de cargueros pesados manejaban su nave como un vehículo militar. Hedda había visto naves estelares con suelos sucios, tuberías con fugas y grietas en las ventanas de la cabina, fallos que le rompían el alma. Pero Hedda Casset comenzó su trayectoria profesional como piloto de combate en las fuerzas de trabajo conjunto Malastare-Sullust, manteniendo el orden en su pequeño sector del Borde Medio. Empezó pilotando un Incom Z-24, caza monoplaza que todo el mundo llamaba simplemente Zumbador (Bugbuzz). Principalmente misiones policiacas, atrapando piratas y todo eso. Finalmente, sinembargo, ascendió hasta capitanear un crucero pesado, una de las naves más grandes de la flota. Una buena trayectoria, haciendo un buen trabajo.

    Abandonó las Mallust JTF (acrónimo para designar las Fuerzas de Trabajo Conjunto de Malastare-Sullust) con honores, trasladándosé a un puesto de trabajo capitaneando veleros mercantes para el Gremio Byrne – su propia versión de un relajado retiro. Pero los más de treinta años en el cuerpo militar significaban que el orden y la disciplina estaban no solo en su sangre, si no que eran su sangre. De manera que, cada nave en la que volaba era llevada como si fuese a librar una batalla definitiva contra la Armada Hutt, incluso cuando sólo transportaba una carga de pieles de ogrut del mundo A al mundo B. Esta nave, el Corredor Legado (Legacy Run), no era una excepción.

    Hedda se puso de pie, aceptando y devolviendo el saludo entrecortado del Teniente Jary Bowman. Se estiró, sintiendo los huesos de su columna crujir. Demasiados años de patrulla en cabinas minúsculas, demasiadas maniobras de Fuerza G – a veces en combate, otras simplemente porque le hacían sentir viva.

    El verdadero problema, sin embargo, pensaba, apartando un mechón de cabello gris tras su oreja, es que eran demasiados años.

    Dejó el puente, abandonando la precisa máquina de su cubierta de mando y caminando por un apretado pasillo hacia el espacioso y mas caótico mundo del Corredor Legado. La nave era un Transporte de Carga Modular de Clase-A de Kaniff Yards, tan viejo como ella. Eso situaba al navío un poco mas allá de su tiempo de vida operativo ideal, pero dentro de los parámetros de seguridad si se mantenía adecuadamente y era atendido regularmente – cosa que así sucedía. Su capitana se encargaba de ello.

    El Corredor era una nave de uso mixto, clasificada tanto para carga como pasajeros – de ahí lo “modular” en su designación. Estaba compuesta por un enorme compartimento central, con forma de prisma triangular alargado, con la ingeniería en la popa y el resto del espacio asignado a la carga. El puente conectaba con el casco central a través de largos y atronadores túneles, uno de los cuales atravesaba en ese momento. A la sección central se le pueden añadir módulos adicionales más pequeños, hasta ciento cuarenta y cuatro, acoplados o desacoplados en el patio dependiendo las necesidades del viaje.

    A Hedda le gustaban las propiedades modulares de la nave, porque significaba que nunca sabías de antemano lo que ibas a obtener, qué extraños desafíos tendrías que afrontar de un trabajo a otro. Una vez había volado la nave cuando la mitad de la carga asignada había sido reconfigurada como un enorme tanque de agua, para poder transportar un gigantesco pez espada de los tormentosos mares de Spira al acuario privado de una condesa en Abregado. Hedda y su tripulación habían conseguido cargar la bestia de una manera segura – lo cual no fue una tarea sencilla. Pero mas complicado fue traer de vuelta a la criatura tres ciclos más tarde, cuando el maldito bicho enfermó, ya que la gente de la condesa no tenía ni idea de como cuidarlo. Tuvo que reconocer sin embargo que la mujer pago el porte completo para devolver al pez espada a su hogar. La mayoría de la gente, nobles sobre todo, simplemente lo habrían dejado morir.

    Este viaje concreto, en comparación, era tan simple como se presentó. Las secciones de carga del Corredor Legado estaban ocupadas al ochenta por ciento por colonos que se dirigían al Borde Exterior desde el superpoblado Núcleo y los mundos Colonias, en busca de una nueva vida, nuevas oportunidades, nuevos cielos. Podía identificarse con eso. Hedda Casset había estado toda la vida en tensión. Tenía la sensación de que también moriría así, mirando por un ventanal, esperando que sus ojos divisasen algo que no había visto nunca.

    Debido a que era un viaje de transporte, la mayor parte de los módulos eran configuraciones básicas de pasajero, con sillones cama de uso libre, en teoría, suficientemente cómodos como para dormir en ellos. Instalaciones de aseo, almacenaje, pequeñas galerías y ya está. Para aquellos colonos dispuestos a pagar por un confort extra y comodidades, algunos módulos tenían cantinas atendidas por droides y compartimentos privados para dormir, aunque no muchos. Estas personas eran austeras. Si tuvieran el dinero con el que comenzar, seguramente no se estarían dirigiendo al Borde Exterior para intentar labrarse un futuro. El oscuro límite de la galaxia era un lugar de desafíos tan emocionantes como mortíferos. En realidad, mas mortíferos que emocionantes.

    Incluso el camino para llegar aquí fuera es intricado, pensó Hedda, con la mirada puesta en el torbellino de hiperespacio a través de la escotilla por la que pasaba. Apartó los ojos, sabiendo que podría tirarse ahí veinte minutos embobada si quería. No podías confiar en el viaje hiperespacial. Era útil, por supuesto, te llevaba de un punto a otro, era la clave de la expansión de la República mas allá del Núcleo, pero algo que nadie realmente entendía del todo. Si tu navidroide calculaba erróneamente las coordenadas, aunque fuese ligeramente, podías salirte de la ruta establecida, la vía principal para cualquiera que fuese el viaje hiperespacial, y entonces estarías en un camino oscuro que llevaría a quién sabe dónde o a quién. Había ocurrido incluso en las transitadas hiperrutas cercanas al centro galáctico, y aquí fuera, donde los cartógrafos prácticamente no han trazado ninguna ruta…bueno, era algo de lo que había que estar pendiente.

    Apartó todo eso de su cabeza y continuó su camino. Lo cierto es que, el Corredor Legado, estaba ahora mismo surcando las más transitadas y conocidas rutas hacia los mundos del Borde. Era un viaje rutinario. Las naves usaban esta hiperruta constantemente, en ambas direcciones. Nada por lo que preocuparse.

    Pero mas de nueve mil almas a bordo de la nave dependían de la Capitana Hedda Casset para que las llevase a su destino. Esto le preocupaba.

    Hadda salió del corredor y entró en el casco principal, llegando a un gran espacio circular, un lugar abierto necesario que, debido a la estructura de la nave, se había convertido en una especie de área común oficiosa. Un grupo de niños estaban dando patadas a un balón mientras que los adultos permanecían en pie charlando o simplemente estirando los músculos en una zona distinta a aquella en la que amanecían cada mañana. El lugar no era lujoso, tan sólo un punto de encuentro donde confluían varios pasillos – pero estaba limpio. La nave empleaba – por empeño de la capitana – un equipo automatizado de mantenimiento que mantenía sus interiores limpios y ordenados. Uno de los droides custodio se deslizaba en ese momento por la pared, realizando una de las interminables tareas que una nave del tamaño de la Carrera requerían.

    Se tomó un momento para hacer balance de este grupo – unas veinte personas, de todas las edades, de varios mundos. Humanos, por supuesto, pero también algunos Trandoshanos de piel escamada, una familia de Bith y hasta un Ortolan, de piel azul y hocico largo, con sus largas y pesadas aletas saliendo de los laterales de la cabeza – no suelen verse muchos de ellos. Aunque no importaba su planeta de procedencia, tan solo eran gente común, esperando para poder comenzar una nueva vida.

    Uno de los chicos alzó la vista.

    “¡Capitana Casset!” dijo el chaval, un humano pelirrojo de piel aceitunada. Lo conocía.

    “Hola, Serj,” dijo Hedda. “¿Alguna novedad? ¿Todo bien por aquí?”

    El resto de los chicos dejaron de jugar y se arremolinaron a su alrededor.

    “Nos vendrían bien nuevos holos,” dijo Serj. “Hemos visto todos los que hay en el sistema.”

    “Lo que tenemos es lo que hay,” respondió Hedda. “Y deja de intentar colarte en el archivo para ver los títulos con restricción de edad. ¿Crees que no me entero? Esta es mi nave. Me entero de todo lo que sucede en el Corredor Legado.

    Se inclinó hacia delante.

    “Todo.”

    Serj se sonrojó y miró a sus amigos, quienes también, de repente, habían encontrado cosas muy interesantes que observar en los muy poco interesantes suelo, techo y paredes de la sala.

    “No os preocupeis,” dijo irguiéndose. “Lo entiendo. Es un viaje muy aburrido. No me creeréis, pero en poco tiempo, cuando vuestros padres os tengan arando campos, construyendo vayas o luchando contra rancors estaréis soñando con el tiempo que pasasteis en este barco. Relajaros y disfrutad.”

    Serj puso los ojos en blanco y volvió a lo que fuese el juego de pelota improvisado que él y el resto de chicos habían inventado.

    Hedda sonrió y atravesó la sala, asintiendo y charlando mientras avanzaba. Gente. Probablemente algunos eran buenas personas, otras malas, pero durante los próximos días, su gente. Le encantaban estos viajes. No importaba lo que finalmente pasase en las vidas de estas personas, se dirigían hacia el Borde para cumplir sus sueños. Ella era parte de ello, y le hacía sentir bien.

    La República de la Canciller Soh no era perfecta -ningún gobierno lo era o iba a serlo- pero era un sistema que daba a la gente la posibilidad de soñar. No, aún mejor. Alentaba los sueños, tanto grandes como pequeños. La República tenía sus defectos, pero teniéndolo todo en cuenta, podría ser muchísimo peor.

    Las rondas de Hedda le llevaron cerca de una hora -se abrió paso a través de los compartimentos de pasajeros, pero también revisó un envío de tibanna líquido súper refrigerado para asegurarse de que los elementos volátiles estaban correctamente sujetos (lo estaban), inspeccionó todos los motores (todo bien), se puso al tanto del estado de las reparaciones de los sistemas de recirculación ambiental de la nave (en progreso y avanzando correctamente) y se aseguró de que las reservas de combustible seguían manteniéndose más que adecuadamente para el resto del viaje con un amplio margen (lo eran).

    El Corredor Legado era exactamente como ella quería que fuese. Un pequeño mundo adecuadamente mantenido en medio del desierto, una cálida burbuja de seguridad que mantiene a raya el vacío. No podía responder sobre lo que les esperaba a estos colonos una vez que se dispersaran por por el Borde Exterior, pero se aseguraría de que llegasen allí sanos y salvos para averiguarlo.

    Hedda volvió al puente, donde el Teniente se puso de pie prácticamente de un salto en cuanto la vio entrar.

    “Capitana en el puente,” dijo, y el resto de oficiales se irguieron en sus asientos.

    “Gracias, Jary,” dijo Hedda, mientras su segundo se hacía a un lado y regresaba a su puesto.

    Hedda se sentó en su sillón de mando, comprobando todas las pantallas automáticamente, en búsqueda de algo fuera de lo normal.

    Todo correcto, pensó.

    KTANG. KTANG. KTANG. KTANG.

    Una alarma, atronadora e insistente. La iluminación del puente cambió a su configuración de emergencia -bañándolo todo de rojo. A través del puerto frontal se veían los torbellinos hiperespaciales, en cierta manera. Quizá era la iluminación de emergencia, pero tenían un…tinte rojizo. Parecían…enfermizos.

    Hedda notó como se le aceleraba el pulso. Su cabeza se puso en modo de combate sin pensarlo.

    “¡Informe!” vociferó mientras sus ojos escrutaban su conjunto de monitores en busca del origen de la alarma.

    “Alarma generada por el navicomputador, capitana,” inquirió su navegante, el Cadete Kalwar, un joven Quermian. “Hay algo en la hiperruta. Justo delante. Grande. Impacto en diez segundos.”

    La voz del cadete se mantuvo firme, Hedda se sentía orgullosa de él. Probablemente no era mucho mayor que Serj.

    Sabía que esta situación era imposible. Las rutas eran seleccionadas porque estaban libres de potenciales escombros, que estuvieran despejadas se calculaba hasta a un metro de resolución. Cualquier partícula que se escapase era detectada y evitada por los navidroides de abordo haciendo ajustes a lo largo del vector. Colisiones a velocidad luz durante rutas establecidas era matemáticamente imposible.

    También sabía que aunque fuese absurdo, estaba sucediendo, y esos diez segundos no eran tiempo en absoluto para la velocidad a la que el Corredor Legado estaba viajando.

    No puedes confiar en los viajes hiperespaciales, pensó,

    Hedda Casset pulsó dos botones en su consola de mando.

    “Prepárense,” dijo, con voz calmada. “Estoy tomando el control.”

    Se tomó un instante para tomar aire y justo después comenzó a volar.

    El Corredor Legado no era un Zumbador Incom Z-24, ni siquiera uno de los nuevos Longbeams de la República. Era un carguero sexagenario al final -mas allá incluso- de su vida útil, cargado, con motores diseñados para una aceleración y deceleración lenta y gradual, para aterrizajes en puertos espaciales e instalaciones con carga orbital. Maniobraba como una luna.

    El Corredor Legado no era una nave de guerra. Ni si quiera se acercaba. Pero Hedda la pilotaba como si lo fuera.

    Vio el obstáculo en su camino gracias a su vista de piloto de caza e instinto, lo vio avanzando a una velocidad increíble, lo suficientemente grande para que tanto su nave como fuera lo que fuese eso acabasen desintegrados en átomos, polvo eternamente a la deriva a través de las rutas hiperespaciales. No había tiempo para evitarlo. La nave no podía esquivarlo. No había espacio ni tiempo.

    Pero la Capitana Hedda Casset llevaba el timón, y no le fallaría a su nave.

    Un ligero toque en la palanca de control izquierdo y un giro más grande en la derecha, y el Corredor Legado se movió. Mas de lo que hubiese querido, pero no menos de lo que ella creía que era capaz, y el enorme carguero se deslizó a través del obstáculo que había en su camino, pasando el objeto tan cerca del casco que Hedda sintió como se despeinaba a pesar de las muchas capas de metal y blindaje que los separaban.

    Pero estaban a salvo. No había habido impacto. La nave había sobrevivido.

    Había turbulencias y Hedda luchaba contra ellas, abriéndose paso a pesar de traqueteos y sacudidas, sin necesidad de ver para pilotar. La nave gruñía, el casco se quejaba.

    “Puedes lograrlo, vieja amiga,” dijo en alto. “Claro que somos un par de viejas damas gruñonas, pero aún nos queda mucha vida por vivir. He cuidado rematadamente bien de ti, y lo sabes. No te voy a dejar tirada si tú no me abandonas.”

    Hedda no le falló a su nave.

    La nave le falló a ella.

    El rugido del sobreesfuerzo metálico se convirtió en un grito. Las vibraciones de la nave atravesando el espacio dieron paso a un nuevo tono que Hedda ya había escuchado antes demasiadas veces. Era el sentir de una nave que había sido llevada más allá de sus límites, ya hubiese sido por recibir demasiados daños en un tiroteo o, como en esta ocasión, por haber sido forzada a realizar una maniobra por encima de sus posibilidades.

    El Corredor Legado estaba resquebrajándose. Le quedaban unos segundos de vida, como mucho.

    Hedda abrió los ojos. Soltó las palancas de control e introdujo los comandos en su consola para activar los blindajes de las compuertas que separaban cada módulo de carga en caso de catástrofe, pensando que eso les daría alguna oportunidad las personas a bordo. Pensó en Serj y sus amigos, jugando en el área común, y en cómo las puertas de emergencia acababan de cerrarse de golpe a la entrada de cada módulo de pasajeros, atrapándolos posiblemente en una zona que estaba a punto de convertirse en vacío. Deseó que los chicos se hubiesen ido con sus familias cuando sonó la alarma.

    Pero no lo sabía.

    Simplemente no lo sabía.

    Hedda fijó los ojos en su primer oficial, que estaba observándola, sabiendo lo que estaba a punto de suceder. Saludó.

    “Capitana,” dijo el Teniente Bowman, “ha sido un-“

    El puente se resquebrajó.

    Hedda Casset murió, sin ni si quiera saber si había salvado a alguien.

  • Reseña: Star Wars Adventures The Clone Wars: Battle Tales #5

    Por Mario Tormo.

    Último capítulo de esta miniserie centrada en las guerras clon, donde tendremos un nuevo flashback centrado en Grievous y Kenobi y la resolución de la trama principal donde veremos cómo acaban Cody, Rex y Wolffe.

    Introducción (traducción)

    Cuando tu espalda está contra la pared, la única dirección posible es hacia adelante.

    ¡Clones en peligro! A duras penas manteniendo su posición, las fuerzas de la República continúan luchando valientemente para proteger a los ciudadanos Hisseenian. Pero con el número de Separatistas incrementándose, los clones quizá no sean capaces de mantener a sus enemigos a raya por mucho más tiempo…

    Publicado: 30 Septiembre de 2020 Guión: Michael Moreci
    Artistas: Derek Charm (1-3; 19-20), Philip Murphy (4-18)
    Color: Luis Antonio Delgado (1-3; 19-20), Rebecca Nalty (4-18)
    Rotulista: Jake M. Wood Portada: Derek Charm

    Opinión

    En la parte del guión ya hemos hablado suficiente de Moreci a lo largo de los números anteriores, aunque viendo el final del arco principal, la sensación es que la resolución ha sido tremendamente sencilla e instasfactoria, nos quedamos con el buen sabor de boca de los cliffhangers anteriores, y con la parte del flashback en el que tenemos el enfrentamiento entre Kenobi y Grievous.

    Aunque la premisa es bastante absurda (como si Obi Wan no pudiese defenderse sin su sable láser, o no pudiera utilizar la Fuerza y alguna de las herramientas para la construcción del puente…), gusta mucho volver a ver enfrentarse a estos dos, tener unos «Ewoks» (los Qubey) de las nieves… y unos diálogos que hacen uso de los running gags que todos manejamos «I look forward to adding your lightsaber to my collection… Permanently» (Estoy deseando añadir tu sable de luz a mi colección… Permanentemente).

    El trabajo de Philip Murphy con el dibujo llama la atención la composición de planos, muy original y visual, y tiene un estilo muy pegado al diseño 3D en el caso de Obi Wan, con buenos detalles y respetando muy bien las proporciones.

    Es la segunda vez que hace un trabajo para Star Wars, ya que anteriormente hizo la parte de Tales from Wild Space del número 7 de Star Wars Adventures.

    Vemos que el dibujo y el color son muchísimo mejores en esta nueva aventura. Como ejemplo vamos a destacar esta fantástica página que bien podría ser una portada, por la profundidad y donde destaca el trabajo de la colorista Rebecca Nalty (que actualmente se encuentra dando color a la serie de Pesadillas, Goosebumps de IDW), que es capaz de hacer cálido un planeta helado, y de transmitir a través de diferentes tonos de azules y grises un paisaje y unos personajes muy vivos.

    Star Wars Adventures: The Clone Wars-Battle Tales 5 Page 13

    Curiosidades

    La luna Caliban aparece referenciado por primera vez en Legendas como parte del Juego de Rol, y sigue siendo así en el manual ya Canon Gadgets and Gear. En la revista Insider (número 148) podemos ver que uno de los guardias de Bespin, Corman Jehin, es natural de Caliban.

    Y aunque ya los hemos mencionado, tenemos la primera aparición de una nueva especie, los Qubey, que parecen unos Ewoks de las nieves.

    ¿Fin?

    Y hasta aquí ha llegado la última aventura enmarcada en las Guerras Clon por ahora. En España llegará en breve el libro Historias de Luz y Oscuridad, el próximo 19 de Noviembre de la mano de Planeta Junior. Y el 9 de Diciembre sale en Estados Unidos recopilada en un tomo esta miniserie, por si queréis haceros con ella para conservarla y releerla en el futuro.

    Reseñas de los números anteriores:

  • Ángel Unzueta y su paso por la serie regular de Star Wars. Reseña del #56 al #67

    Escrito por Mario Tormo

    Aprovechando que este mes Planeta Cómic ha publicado la última grapa (#60) ilustrada por el artista vasco, vamos a hacer un repaso a los dos arcos argumentales en los que ha participado el español.

    Ángel Unzueta el primero de los números de Imperio Destruido dibujado por él y editado en España.

    Ángel no es ningún recién llegado, tiene una larga trayectoria en el mundo del cómic americano, Capitán América, Lobezno, X-Force o Cable son algunos de los héroes que ha dibujado. Y además no era tampoco su primera incursión en una galaxia muy, muy lejana. Dos números de Shattered Empire, el primer anual de la serie regular de Star Wars y Poe Dameron habían demostrado que nuestros héroes favoritos se le daban estupendamente y ni la Trilogía Original, ni las Secuelas eran un misterio para él (incluso las precuelas ya que nos supo llevar de vuelta a Naboo, con recuerdo de Maul incluído).

    Su estilo es muy muy cinematográfico, en todo momento podemos pensar que seguimos viendo a nuestros actores originales en otro capítulo de la saga. Pero a diferencia de Larroca, quien también tiene un estilo muy foto-realista, el de Unzueta es mucho más dinámico y preciosista. Los detalles son magníficos y los personajes tienen posturas totalmente naturales. Aunque el trabajo se haga en digital aquí os dejamos ejemplos de que no sólo se desenvuelve bien con la pantalla.

    Pasamos ahora a reseñar la historia de los dos arcos en los que ha participado Ángel, que en España se han publicado en las grapas 55 a la 60, ya que incluyen dos números Marvel USA cada una. Allí también se ha recopilado en los tomos 10 y 11, que seguramente Planeta Cómic editará el año que viene.

    La huída (#56 al #61 USA)

    Aunque el arco comienza en el número 56, no es hasta el 57 cuando Unzueta toma el relevo del otro español que había estado a cargo de la serie regular de Star Wars desde el 26. A finales de Agosto de 2018 el dibujante confirmaba su participación en la serie de manera oficial.

    En este arco vamos a ver a nuestros héroes llegar a la luna Hubin, el cual es propiedad del Clan Markona, aislaicionistas y en principio ajenos al conflicto galáctico. Hasta que consigan salir del astro, Leia estudia la información que habían robado de la nave de Trios y Luke aprovecha para ir ganándose la confianza de Thane Markona y de su hija Tula, ya que su historia contiene demasiados misterios. Pero no tarda mucho en aparecer el imperio, personificado en el Escuadrón Cicatriz (S.C.A.R., también conocidos como Fuerza Operativa 99). Con la ayuda y el sacrificio de Thane los rebeldes logran huir, quedando Tula al mando del Clan que ahora tiene que buscar su nuevo destino del lado de la Rebelión.

    Curiosidades

    Los Comandos Especiales de Reconocimiento Avanzado (Special Commando Advanced Recon, SCAR Squadron) hacen aquí su última aparición hasta el momento. Y lo cierto es que tras haberse anunciado no hace mucho la producción de la serie The Bad Batch, podríamos pensar que puede haber algún tipo de conexión de este escuadrón especial que servía a la República con el que hemos conocido en los cómics que sirve al Imperio.

    Star Wars : une nouvelle série animée dérivée de The Clone Wars sera  diffusée l'année prochaine sur Disney+

    El Azote de Shu-Torum (#62 al #67 USA)

    El arco El Azote de Shu-Torun, salvo el primer número, sí que está ilustrado completamente por Ángel. Este arco tiene altibajos, ya que tiene un comienzo en el que vemos a una Leia vengativa queriendo acabar con un planeta (¿Leia? ¿Después de lo sucedido con Alderaan?), un plan repetitivo (otra vez usando a Tunga para suplantar una identidad de un alto cago en una fiesta como vimos en el anterior arco Motín en Mon Cala… y otra vez colándose en una fortaleza…), y cuando nos lo justifican como que es una manera de arruinar los suministros del imperio volvemos a acordarnos del primer arco de la serie Skywalker ataca en el que acaban con la planta productora de armas de Cymoon 1. Aunque al final resulta un arco bastante épico (puede que tenga algo que ver que sea la despedida de Kieron Gillen), con la muerte de Trios y Kamchar, la aparición de Darth Vader, y la reunión triunfal de todos los héroes con el resto de la Rebelión.

    Curiosidades

    No es la primera vez que volvemos a ver a Benthic tras su aparición como Two Tubes en Rogue One, lo que sí nos ha llamado la atención es que Han lo reconozca como uno de los Cloud Riders de Enfys Nest.

    Vestuario

    What was the medal that Chewbacca receives from Maz Kanata at the end of  Star Wars: Rise of Skywalker? - Quora

    Es interesante atender al vestuario de Han y Luke a partir del arco El Azote de Shu-Torun ya que hasta este momento su ropa había sido siempre la que llevaban al recoger las medallas en Una Nueva Esperanza, Luke con la chaqueta amarilla y Han con el chaleco.

    Podemos ver ahora a Luke con su outfit de Dagobah y Bespin, signo de que nos acercamos cada vez mas a El Imperio Contraataca, y a Han con el look de Alden Ehrenreich en la película Han Solo.

    Notable también es el vestuario de la reina Trios, que en los lápices de Unzueta adquiere un preciosismo realmente increíble.

    Andrea Broccardo

    No sería justo hablar de estos dos arcos, que constan de 12 números, sin hablar del dibujante italiano que ha dibujado 3 de ellos.

    El trabajo que realiza Andrea es estupendo, con su estulo personal, mucho mas cartoon, nos ofrece a unos personajes mucho más dinámicos, más divertidos. Tenemos más sensación de estar leyendo un cómic que de estar viendo otro capítulo de la saga, y sin desprestigiar un estilo ni otro, tenemos que admitir que nos gusta mucho también.

    Como curiosidad que no podíamos dejar pasar, esta viñeta donde se homenajea el diseño original de Ralph Mcquarrie para los héroes con los que inicialmente soñaba Lucas.

    Conclusión y huevo de pascua

    Vamos a cerrar volviendo a remarcar el gran trabajo realizado por Unzueta. Las caras de los personajes, los paisajes, las naves, las situaciones, la composición de planos… (¡hasta nos ha mostrado el torso de Han!)

    Nos quedamos con ganas de volver a Ángel dibujando para esta galaxia que tanto nos gusta. Si queréis seguir su trabajo tiene su propia web www.angelunzueta.com

    Mientras os dejamos con el huevo de pascua prometido… ¡El propio Unzueta es parte del Canon Star Wars gracias a un homenaje de su amigo Larroca!

    Agradecimientos a Lara Franco Cobo y Alberto Izquierdo.

  • Reseña: Star Wars Adventures The Clone Wars: Battle Tales #4

    Por Mario Tormo.

    En este número veremos cómo algunos clones se plantean su papel en la guerra, y si tienen capacidad de decidir lo que quieren hacer. Un tema muy interesante y profundo.

    Publicado: 26 Agosto de 2020 Guión: Michael Moreci
    Artistas: Derek Charm (1-3; 19-20), Davide Tinto (4-18)
    Color: Luis Antonio Delgado (1-3; 19-20), Thomas Deer (4-18)
    Rotulista: Jake M. Wood Portada: Derek Charm

    Historia

    Heater es un clon que se encuentra luchando con el resto de clones en la historia principal, y que va a ser protagonista del relato de este número. En éste veremos que es un clon que se debate entre su deber de luchar y su deseo de poder elegir lo que quiere hacer con su vida. Hasta tal punto que considera la opción de desertar. Pero con esta premisa el astuto Wolffe le encarga una misión a él y el resto de clones que están en tela de juicio por su comportamiento en la última misión.

    El almacén de armas de los separatistas está surtiendo de manera directa a un planeta que la República está intentando liberar. La misión de los clones es acabar con el almace´n para darles una oportunidad a sus compañeros.

    Con alguna baja consiguen el objetivo de su misión, pero sólo cuando comprenden que deben hacerlo unidos, ya que la aparición en el último momento de Racetrack, quien aparentemente iba a desertar también de esta misión.

    Opinión

    El trabajo de guión de Moreci es sensacional en este número ya que plantea un dilema que seguro que ha pasado por la cabeza de cualquier soldado, sobre todo quienes entran en batalla. Y es si tienen capacidad de elegir lo que quieren hacer. Y aunque no da una respuesta a esta pregunta si que da la clave para poder conseguir el objetivo que se persigue, y no es otro que trabajar unidos. Son temas universales y a los que, como bien se demuestra aquí, se los puede tratar muy de lleno en esta saga. Además el tono cómico que consigue con los droides de combate es divertidísimo.

    En el lado de los lápices resaltamos el magnífico trabajo de Davide Tinto, dibujante napolitano cuyo primer trabajo para Star Wars va a ser este, y que sabe presentar clones diferentes entre sí, manteniendo la uniformidad que deben tener. Además de tener un estilo muy dinámico y detallado, cosa que agradecemos enormemente. Y mención también a Thomas Deer, cuyo trabajo coloreando hace que este nuevo grupo de clones, así como los decorados, parezcan mucho más vivos y disfrutables.

    Tan sólo queda ya un número para concluir esta miniserie y las cosas se han puesto bastante feas para los clones…

    Portada del siguiente número

    Reseñas anteriores:

  • Reseña: Star Wars Adventures The Clone Wars: Battle Tales #3

    Por Mario Tormo.

    Os traemos la review de este nuevo número recién salido del horno de la mano de IDW. Seguiremos conociendo historias de nuestros clones favoritos además de avanzar en la trama general, y volveremos a ver viejas y nuevas especies conocidas por todos los fans…¡Y alguna aparición sorpresa!

    Publicado: 5 Agosto de 2020 Guión: Michael Moreci
    Artistas: Derek Charm (1-3; 19-20), Valentina Pinto (4-18)
    Color: Luis Antonio Delgado (1-3; 19-20), Valentina Pinto (4-18)
    Rotulista: Jake M. Wood Portada: Derek Charm

    La historia principal vuelve de la mano de Derek Charm y el colorista Luis Antonio Delgado. Dooku alerta a los droides de combate B1 de que estén alerta aunque los Jedi se encuentren la otra punta del planeta…

    En esta ocasión el relato dentro de la historia viene por boca de Boil, soldado clon de la Compañía Fantasma (la Ghost Company del Comandante Cody y el General Kenobi). Viajamos hasta el planeta Krystar, el cual parece ser el mundo natal de los Ovissianos, ya que allí tenemos que el regente Queb, y gracias a informes de Vishar Koss, supuestamente está apresando clones, aunque sean un mundo aliado de la República. La misión consistirá en infiltrarse y descubrir, con la ayuda de Padmé, qué hay detrás de todo ello.

    El dibujo del relato es de Valentina Pinto, y la sensación es de fan art más que de un trabajo profesional. No se guardan las proporciones ni de una viñeta a otra, los personajes parecen deformados… Y el color… Obi-Wan parece que tiene algún tipo de enfermedad ya que su piel aparece en un tono verdoso.

    Es bastante desconcertante por parte de la italiana, ya que como podemos ver en la anterior galería, su trabajo en anteriores portadas de la serie Adventures es muy bueno. Parece que se ha hecho deprisa y corriendo, una pena. Porque la verdad es que cuando volvemos a las páginas de la historia general, ilustradas de nuevo por Derek Charm como en los dos números anteriores, la sensación es de relax y disfrute. Se pueden hacer dibujos sencillos y muy coloridos y resultar muy agradables y dinámicos. De todas maneras no vamos a quedarnos sólo con lo malo, vamos a resaltar la buena labor de Pinto dando a cada clon un look diferente y haciéndolos de esa manera únicos.

    Si analizamos la historia tenemos un conflicto muy interesante entre las personalidades de un ausente, pero referido, Anakin, y la de Kenobi. Éste último tendrá que tomar una difícil decisión que se contrapone a su búsqueda de la diplomacia y su afán por seguir las reglas. Pero cuando las cosas se ponen difíciles… Seguimos disfrutando pues del trabajo narrativo de Michael Moreci trayendo de vuelta a clones que llevábamos tiempo sin ver, a Amidala… y estableciendo una relación indirecta con el episodio La Padawan Perdida de The Clone Wars.

    ¡Nos quedamos con ganas de más para el siguiente número!

  • Reseñas: Star Wars Era de la República: Héroes

    Reseñas: Star Wars Era de la República: Héroes

    La editorial Planeta Cómic acaba de publicar en España los dos tomos que recopilan los cómics de la colección Star Wars Age of Republic, centrados en profundizar en los héroes y villanos de ésta época galáctica que tanto nos gusta y de quienes no nos cansamos de descubrir nuevos detalles, aventuras y secretos.

    El primer número de ésta ccolección se publicó en USA en diciembre del 2018. Las historias transcurren a lo largo de la era de las precuelas, desde poco antes del Episodio I La Amenaza fantasma hasta poco después del Episodio III La Venganza de los Sith.

    El tomo en tapa dura contiene los números centrados en los héroes: Qui-Gon Jinn, Obi-Wan Kenobi, Anakin Skywalker, Padmé Amidala y un número especial, en el que vienen historias de Mace Windu, Jar Jar Binks y el Capitán Rex.

    Jody Houser y Luke Ross son los encargados de llevar a cabo guión y dibujo, y no son precisamente nuevos en ésta galaxia, ya que los habéis podido disfrutar juntos también en la adaptación al cómic de la novela de Thrawn de Timothy Zahn, así como en otras series del canon.

    Como toda obra de historias cortas, incluidas otras de Leyendas tan míticas como Star Wars Relatos, vamos a tener desde algunas muy interesantes, como la de Qui-Gon hasta otras bastante anodinas como la de Padme. Es lo que tiene intentar plasmar en pocas páginas historias que trasciendan de unos personajes muy conocidos.

    Empezamos con la historia de Qui-Gon, que en medio de un conflicto entre dos razas totalmente opuestas en su cultura y creencias, debe embarcarse en un viaje de búsqueda de conocimiento en el que la propia Fuerza le hará de guia, para así poder entender conceptos sobre el equilibrio, el lado oscuro y el papel de los Jedi. Tanto la historia como el dibujo acompañan, y las conversaciones entre Yoda y Qui-Gon, son simplemente fantásticas. La mejor historia del tomo sin duda.

    Star Wars Era de la República: Qui-Gon Jinn

    En la historia de Obi-Wan descubriremos como lidia éste con la culpa por la muerte de su maestro y de pensar estar fallandole al no estar enseñando bien a su Padawan Anakin. Pero una misión conjunta, unos piratas y una situación de vida o muerte, les hará ver y comprender, que juntos son más fuertes. Una buena historia.

    La historia centrada en Anakin, veremos como solo la iniciativa de éste de intervenir para salvar a unos posibles rehenes y esclavos de un planeta, aún en contra de las órdenes del Almirante Yularen, acabará siendo todo un acierto y una enseñanza para todos. Otra historia correcta.

    Pasamos al número centrado en la senadora Padme Amidala, en el que emprenderá un viaje de ayuda a un planeta neutral donde intentaran asesinarla. Lo mejor de la historia está en el inicio, cuando vemos un encuentro furtivo en los pasillos del Senado con Anakin que es interrumpido por una de sus ayudantes, y descubrir de boca de Padme, la postura del Canciller Palpatine y del Senado frente a los planetas neutrales. A partir de aquí, la historia pierde fuelle poco a poco.

    Por último tenemos el cómic especial que contiene dos historias. La primera, centrada en el Maestro Mace Windu en una misión para rescatar unos niños esclavos de la guarida de unos piratas. La segunda con un tandem que va a lograr para mi una de las historias más divertidas de los últimos años. El Capitan Rex y Jar Jar Binks se las tendrán que ver contra toda una compañia de Droides. Solo por ver al Gungan manejando un sable laser ya ha valido la pena.

    En definitiva, un tomo con historias entretenidas y alguna muy buena, una lectura que creo que deja suficiente buen gusto en general como para recomendarla. Además, la edición española ha tenido el acierto de incluir los complementos de cada cómic original donde se nos dan datos de los personajes, historias y de la época alrededor de donde transcurren las aventuras.

    • Editorial: Planeta Cómic
    • Autores: Jody Houser, Luke Ross y Cory Smith
    • Páginas: 124 pags.
    • Precio: 16,95 €
    • Enlace Amazon: https://amzn.to/2vlTJbC