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  • Los Secretos de la novelización de Star Wars El Ascenso de Skywalker de Planeta Cómic

    Los Secretos de la novelización de Star Wars El Ascenso de Skywalker de Planeta Cómic

    Todas las películas de Star Wars tienen su adaptación a novela. Todas las novelizaciones de las películas de Star Wars han traído en mayor o menor medida datos expandidos que no salen en las mismas. La razón es sencilla, por un lado, una novela de trescientas o cuatrocientas páginas da pie a poder desarrollar las escenas con más tiempo y detenimiento o incluso de ampliar con nuevos detalles. Por otro lado, es un aliciente más para comprarla, y una manera de expandir el universo galáctico.

    Dicho esto, quiero dejar claro que os haya gustado o no la película en cuestión, siempre es interesante darle una oportunidad a una novelización, sobre todo cuando puedes encontrar cosas buenas que no te esperabas. En ésta ocasión, con más razón, como os voy a contar a continuación.

    Partimos de la base de tener un Episodio IX quizas, bajo una opinión general, con menos explicaciones de lo normal debido a su rápido ritmo y a la cantidad de tramas y escenas que ocurren en la película. Éste artículo no va de si eso es bueno o malo, eso lo dejo a la opinión de cada uno. Aquí os voy a describir todos los pasajes nuevos que aparecen en la novela y que creo que la convierten en una de las mejores adaptaciones escritas hasta ahora por todo lo que aporta.

    Durante las enseñanzas de Leia a Rey en el planeta selvático, Leia le explica que cuando su mente esté preparada podrá escuchar a los Jedi qué vinieron antes que ella. Leia tiene la esperanza de estar enseñándole bien, porque aún no siendo una maestra Jedi, aprendió del mejor, de su hermano, Luke Skywalker.

    La máquina de soporte vital a la que está enganchado Palpatine en Exegol es una espira mecánica de metal, que una vez fue utilizada por un antiguo Rey Sith. Tiene unos viales que le inyectan un líquido. Sin ellos, Palpatine no podría sobrevivir. Es lo que mantiene su cuerpo con vida.

    El planeta Exegol estaba poblado por el culto del Sith Eterno, adeptos que crecían en el lado oscuro de la Fuerza y dedicaban sus vidas a el. Son los que crean y conforman la flota de 10.000 destructores Estelares de la Orden Final de Palpatine.

    El ser que arregla el casco de Kylo Ren, se llama Albrekh y pertenece a la raza Symeong. Es un alquimista Sith entrenado en la metalurgia clásica.

    Kylo Ren no quiere matar a Rey en ningún momento, como así le pide Palpatine. Su finalidad es reinar en la galaxia al lado de ella. El sabe que están conectados en la Fuerza y que juntos serían invencibles.

    Se hace referencia al igual que en la novela El Renacer de la Resistencia, que cuando en el Episodio VIII no acude nadie a la llamada desesperada de ayuda de Leia y la Resistencia desde Crait, es porque la Primera Orden había bloqueada las comunicaciones, raptado y o matado simpatizantes y aliados, etc

    Durante Los Últimos Jedi Leia se ve expulsada al espacio tras la explosión del puente de mando de su nave, y gracias a la Fuerza, consigue sobrevivir y volver a salvo. Pero todo este esfuerzo la ha dejado muy debil, y sigue luchando a base de fuerza de voluntad. Por que le queda aún una última tarea por hacer…

    Curar mediante la Fuerza, como le vemos a hacer a Rey con la serpiente gigante en Pasaana, es una técnica que aprende a través de los libros Jedi de Luke, mientras buscaba información para curar el Cristal Kyber del sable laser roto durante la lucha con Kylo Ren en la sala del trono de Snoke. En la Orden Jedi ya conocimos algunos maestros curanderos con técnicas avanzadas como las vistas en la película. Para éstas técnicas, da su propia energia y vida. Ella es parte de la Fuerza y no tiene que quedarsela toda para ella.

    Cuando Chewbacca es subido prisionero a la nave de Ren, éste le hace una visita. Se hace mención a que el disparo de Chewi con la ballesta en el Despertar de la fuerza fue parte de la razón por la que Kylo perdió ante Rey en la Starkiller. A continuación, Kylo Ren usa la Fuerza para meterse en la mente de Chewbacca, para descubrir donde está Rey, y allí ve escenas de alegría y amor del pasado, de el con Han cuando era pequeño, la boda con Leia, su nacimiento, como le llamaba «Tio Chewi» cuando jugaban juntos y más que le afectan…

    Antes de que llegue el Destructor Sith al planeta Kijimi para destruirlo, veremos cual es la situación de control ferreo que ocurre allí con la Primera Orden, y como Zorii Bliss y su equipo logran a duras penas escapar sanos y salvos del planeta a tiempo.

    Llegado el momento, Leia escuchara la voz de Luke diciéndole «es la hora» y que solo le queda una cosa por hacer, tras lo que podrá descansar. Mientras Rey lucha con Kylo en las ruinas de la Estrella de la Muerte, Luke le dirá a Leia: «Debes intentar llegar a Ben» a lo que Leia contesta: «Nunca perdí la esperanza con el». Luke: «Diselo». En ese momento Leia obtiene una visión de Luke sentado en Ahch-To realizando la técnica de proyección y de como hacerla.

    Pero el esfuerzo de llegar a Ben tomaría todo lo que le queda a Leia… Si Vader pudo volver a ser Anakin, Kylo podria volver a ser Ben. El legado «Skywalker» pasaría a Rey, el legado «Organa» pasaría a Poe e intentaría una última vez pasar el legado «Solo» a su hijo.

    Así es como llegaria hasta Ben por última vez, un último acto de esperanza y porfin descansaría. Leia se sumerge profundamente en la fuerza y con todo lo que le quedaba de vida, amor, esperanza, perdón en su ser lanza una llamada en la Fuerza: «Ben».

    Su último pensamiento viajó a través de la galaxia como una ola. Éste fue su último acto antes de sentir la oleada de bienvenida de Luke.

    Kylo Ren colapsó con la llegada de la voz de Leia a través de la Fuerza. Sus últimos pensamientos habían sido hacia el. Todavía le quería. Le perdonaba. Le llamaba hacia la luz. En ese momento Rey le atraviesa con su sable laser.

    Tras ser curado por Rey, su interior está en lucha. ¿Por qué su madre le había querido hasta el final? Snoke le había mentido. Le había estado mintiendo todo el tiempo. Todas esas voces que había escuchado en su cabeza le habían estado engañando desde el principio, diciéndole que no le querían, que solo les importaba la Nueva República, la Resistencia, etc.

    Su madre se había sacrificado para llegar hasta él con su ultimo esfuerzo. Rey le había curado de la muerte incluso a un gran precio para ella al utilizar esa técnica, y eso después de todo lo que el había hecho.

    Kylo Ren había fallado en apagar toda la luz de su interior, porque siempre había estado ahí, a su alrededor, en Rey, en su madre e incluso en su padre…

    El General Jurado Pryde estaba en contacto con Palpatine desde el principio. De hecho, tenía unos aposentos privados secretos en el mismísimo Destructor Estelar de Kylo Ren.

    La flota Sith de la Orden Final necesita esas dieciocho horas en la atmosfera del planeta Exegol, donde están sin escudos, para realizar las comprobaciones finales, la puesta a punto, reparaciones, los test finales de vuelo, etc antes de poder salir del planeta.

    Los oficiales y soldados del ejercito Sith, la mayoría habían nacido y crecido en Exegol, algunos venían de otros planetas de las Regiones Desconocidas, otros eran niños del Imperio que siguieron a sus padres en la retirada tras el Retorno del Jedi.

    Veremos a Babu Frik en Kijimi arreglando un droide antiguo separatista justo antes de ser destruido el planeta y como escapa en el último momento gracias a Zorii Bliss y su nave.

    Rey y Luke mantienen una conversación estando en Ahch-To:

    Rey: «Hice todo lo que se suponía que no tenía que hacer, me dejé llevar por el odio. Ataque…»

    Luke: «…pero luego le curaste»

    Rey: «Le di algo de mi energia vital. En ese momento le hubieera dado toda. Habría muerto si hubiese sido necesario»

    Luke: «Tu compasión le salvo. ¿Crees que es casualidad que la Fuerza trajese a mi?. ¿Dos huerfanos criados en desiertos?. La Fuerza te trajo a nuestro lado (Leia y Luke)»

    Veremos el momento en el que Lando vuelve a pisar el Halcón Milenario, y empieza a rememorar momentos pasados, se pasea por la nave, visitandola y viendo cuanto ha cambiado. Una vez listo, parte junto a Chewi a por ayuda.

    Para hacer volar el X-Wing de Luke, Rey lo tiene que arreglar antes. Para ello, utilizará la puerta de la cabaña de Luke en Ahch-To como parche en el ala. Además utilizará partes del Tie de Kylo. Utilizará todo lo que encuentre a su mano y su conocimiento para poner a punto la nave lo justo para que vuele, tenga escudos, navegación y poco más.

    Se explica que cuando Palpatine se volvió contra su maestro Plagueis, le robó el secreto de la inmortalidad. Plagueis no reaccionó rápido en el momento de su muerte, pero Sidious si, porque sintiendo el despertar de la luz en su aprendiz Vader, había estado preparado desde hacía años. Así que mientras caía por el conducto de la Estrella de la Muerte y moría, utilizó todo su poder del lado oscuro para mandar su conciencia muy lejos, a un lugar que tenía preparado en caso de que llegase el momento.

    Su cuerpo estaba muerto antes de que llegara al suelo, pero en otro lado, su conciencia ocupaba un nuevo cuerpo. Uno doloroso. Uno temporal. Pero era demasiado pronto, el lugar secreto no estaba del todo preparado y la transferencia había sido imperfecta y el cuerpo clon resultaba no ser suficiente para contener su esencia. Igual Plagueis se estaba riendo por última vez. Igual su secreto de la vida eterna seguía siendo secreto, porque Palpatine estaba atrapado en una forma rota que se moría.

    Los adeptos del Sith Eterno trabajaban en dar con un remplazo adecuado a través de investigaciones, técnicas Sith, clones, etc. Pero nada daba resultado. Pero no todos los esfuerzos habían sido vanos, ya que uno de los experimentos vivía, incluso prosperaba. Uno no exactamente idéntico. Su «hijo«. Pero no tenía uso ya que carecía de poder. Palpatine no era capaz ni de mirar tan ordinario fallo. La única razón y uso de su «hijo» sería la de continuar con la línea de sangre a través de métodos más naturales… Y así, de ésta manera tan imprevista, es como nació Rey, su «nieta«. Suficientemente fuerte para contener todo el poder de los Sith.

    El fallo de Palpatine había sido dejar que la unión (Diada) entre Rey y Kylo se realizara y vinieran juntos a Exegol. Fue lo único que no había anticipado. Un poder no visto en generaciones. Un poder ilimitado.

    En la escena final en la que vemos al Ewok Wicket y a su hijo en la luna de Endor mientras observan como se destruye un Destructor de la Primera Orden, éste le cuenta a su hijo como sus amigos, Leia y C-3PO, lo habían conseguido de nuevo. Después se preparan para una fiesta…

    Y hasta aquí, son los añadidos que trae la novelización de Star Wars Episodio IX El Ascenso de Skywalker, que más destacan para mi. No son los únicos, hay bastantes conversaciones y escenas nuevas. Y para mi, eso es lo que tiene que aportar una novelización para que sea buena. No solo momentos nuevos que aporten a la trama sino también más profundidad a algunos aspectos. No tiene que ser necesaria su lectura, y no lo es, pero aporta mucho y yo por lo menos he terminado muy satisfecho y contento, así que no puedo más que recomendarosla y esperar a que pronto la editorial Planeta Cómic la publique en España. Hasta entonces… ¡Que la lectura os acompañe!

  • Primer extracto de la novelización de Star Wars Episodio IX El Ascenso de Skywalker

    Primer extracto de la novelización de Star Wars Episodio IX El Ascenso de Skywalker

    La novelización de Star Wars: The Rise of Skywalker sale abla venta en USA el 17 de marzo, pero no es una mera adaptación. Escrita por Rae Carson y ya disponible para preorder, el libro presenta escenas ampliadas de la película y contenido nuevo, así como algunas sorpresas, todas extraídas de escenas eliminadas, material nunca antes visto y aportes de los cineastas.

    En el extracto exclusivo de StarWars.com, Kylo Ren desgarra Mustafar buscando un artefacto Sith que podría conducir al Emperador Palpatine; pero en una nueva secuencia, finalmente se encuentra con un ser extraño que protege el dispositivo deseado…

    El general Armitage Hux observó, desde una distancia segura, cómo el Líder Supremo Kylo Ren y un escuadrón de soldados de asalto dejaban una franja de sangre y destrucción a través de los patéticos colonos de Mustafar. Lucharon a través de los sombríos bosques de Corvax Fen, uno de los pocos zonas en este infierno de planeta de lava, que era lo suficientemente frío como para soportar el crecimiento nativo, si se pudiera llamar a esto «crecimiento». Los árboles estériles surgieron de un pantano nocivo, y el aire era nebuloso con niebla.

    Los colonos bárbaros no lograron pelear decentemente; sus arcaicas alabardas y espadas anchas no eran rival para la superioridad técnica de un buen desintegrador, o incluso, tuvo que admitir Hux, un sable de luz.

    Ren era un instrumento contundente, un perro sin sentido, cuya obsesión actual era retrasar todos los planes de la Primera Orden. El general estaba medio tentado de meterse en la lucha para apresurar las cosas, solo para que pudieran abandonar este horrible planeta. O al menos estaría medio tentado si sus habilidades no se usaran mejor en otro lugar. Mejor si Ren hacía todo el trabajo sucio; Hux era demasiado valioso para arriesgarse.

    «Es casi hermoso de ver», reflexionó el general leal Pryde, de pie junto a él. El hombre mayor tenía arrogantes ojos azules y una línea de cabello alta que parecía inmune a la transpiración, incluso en un clima infernal como este.

    «¿No te parece?»

    Hux se negó a satisfacerle con una respuesta, porque la verdadera belleza venía de la disciplina, del orden. Así que fue casi en contra de su voluntad que se encontró hipnotizado cuando Ren se encontró con la carga de un bárbaro de frente, la capa fluyendo, la niebla arremolinándose a su alrededor. El brillo de su sable láser ocasionalmente se enganchaba en la cicatriz de su mejilla, haciendo que pareciera que un resplandor de lava brillante le cortaba la cara. Fue como algo salido de un sueño, o tal vez una pesadilla, ya que el Líder Supremo hundió su feroz guardia cruzada en el abdomen de su atacante, lo levantó del suelo y lo arrojó de espaldas. Kylo Ren no le dedicó una mirada a su enemigo caído, simplemente se precipitó hacia el bosque en busca de su próxima muerte.

    Pero no quedaba nadie. Los cadáveres cubrían el suelo, apenas más que trozos de sombra en la penumbra. El aire olía a ozono y vegetación chamuscada. Todo estaba extrañamente silencioso mientras Ren miraba a su alrededor, recuperando el aliento. Incluso desde la distancia, Hux pudo sentir su decepción por el final del combate, por lo que no quedaba salida para su ira.

    Kylo Ren se recuperó y se dirigió hacia el bosque, con los hombros firmes con determinación, el sable láser aún ardiendo. El misterioso objeto por el que había venido, arrastrándolos a todos por la galaxia, estaba casi a su alcance.

    «Se ha vuelto loco», dijo el general Hux, y el desprecio en su voz era obvio incluso para sus propios oídos. “Llamas de rebelión arden en la galaxia, y Ren persigue a un fantasma. «»No», respondió el general leal Pryde, suave pero firmemente. “ Alguien estaba detrás de esa transmisión. Y el líder Ren no responderá a nadie.

    Hux entrecerró los ojos. Ren definitivamente respondería a alguien, algún día. Simplemente no se había dado cuenta todavía. Kylo Ren no mostraba piedad ante nada ni ante nadie, pero apreciaba de mala gana las cosas que luchaban por sobrevivir. Aunque el flujo de lava más cercano estaba a muchos kilómetros de distancia, parecía que el aire debía ser demasiado caliente, demasiado químico, para que la vida realmente prosperase aquí. Cuando aterrizaron, Hux había proclamado que el planeta era un «paisaje infernal desolado», y Kylo no se había molestado en corregirlo. La verdad era que Mustafar estaba lleno de vida, todo conectado a través de la Fuerza. Como esos desventurados cultistas que acababa de matar, que habían estado obsesionados con proteger el legado de Vader. O este bosque de torcidos hierros que intentaron cultivar. O incluso los organismos extremófilos que pululaban los flujos de lava. Todos frágiles pero decididos, mutilados pero indomables. No era de extrañar que su abuelo habiese elegido ese lugar como hogar.

    Kylo atravesó los árboles, con el sable láser encendido. La malevolencia estaba por delante, junto con una oscuridad que no tenía nada que ver con el ciclo día-noche del planeta. Pero no es por eso que mantuvo su arma lista. Se negó a guardarla porque, por un breve momento, mientras atacaba a los Mustafarianos, la había sentido. Mirándolo. Ahora estaba en guardia, y permanecería así hasta que obtuviera lo que buscaba.

    Por mutuo acuerdo, los soldados de asalto que lo habían acompañado habían declinado seguirlo por el bosque, lo cual le convenía. Prefería estar solo para esto. Unos pasos más y el suelo se ablando. La niebla se espesó. Un pequeño chapoteo indicó que su presencia había sido notada. Finalmente, los árboles se abrieron en un pequeño lago con agua, bordeado por todos lados por bosques y grandes bultos negros como rocas, que sobresalían del suelo en ángulos extraños. No, no los cantos rodados, observó al mirar más de cerca, sino más bien los restos caídos del castillo de Darth Vader.

    Una película aceitosa se deslizó por la superficie inmóvil del lago. Pero cuando Kylo se acercó, el agua burbujeó en el centro, enviando pequeñas olas a sus botas. Surgió un gigante, una criatura sin pelo que brillaba con la humedad, pedazos de detritos del lago se aferraban a su piel pastosa. Tenía los ojos cerrados con fuerza, pero aún podía ver de alguna manera, porque sobre su enorme cabeza calva y sobre su hombro había una segunda criatura con largos tentáculos de araña. Los dos estaban conectados en simbiosis. Kylo sintió el dolor del gigante, como si fuera un esclavo de la araña que se aferraba a él. Sin embargo, tampoco podría sobrevivir solo.

    La criatura araña habló. “Soy el ojo del pantano Webbish. Sé lo que buscas.»

    «Me lo darás», dijo Kylo. El Ojo ladeó la cabeza y emitió un espeluznante chillido. Kylo tardó un momento en darse cuenta de que la criatura se estaba riendo de él. «No hay necesidad de eso», dijo el Ojo. «¿De verdad crees que mi señor lo habría dejado bajo la tutela de alguien que podría ser influenciado por un truco de la Fuerza?» No, supuso que no. “Lo has estado buscando por un tiempo, ¿sí? Debo advertirte, nuestro ardiente planeta quema el engaño. Si sigues por este camino, te encontrarás con tu verdadero ser ”.

    Kylo estaba cada vez más impaciente. Él lo miró en silencio. «Bien», dijo la criatura. “De acuerdo con los deseos de Lord Vader, has derrotado a mis protectores y te lo has ganado. Su buscarutas Sith. El gigante levantó su enorme mano del agua y señaló hacia una pequeña isla en el lago. Sobre ella había una estructura de piedra, como un altar. Kylo apagó su sable láser y se lo enganchó al cinturón. Se metió en el lago, poco profundo, empapándose las botas y la capa. El agua estaba tibia, y el suelo debajo del agua era un lodo que absorbía sus pies. Lo ignoró todo, buscando un objeto piramidal. Encajaba satisfactoriamente en su mano, pesada y caliente, y la miró un momento, perdido en su resplandor rojo. Los lados eran de vidrio grabado enmarcado en resina de color gris oscuro. La luz carmesí en el interior parecía pulsar débilmente. Ren había recorrido un largo camino para esto, y sin embargo dudó, mirando a la pirámide con desconfianza.

    «Te guiará a través de las Regiones Desconocidas», dijo el Ojo. “Al mundo oculto de Exegol. A el». Quienquiera que fuera. La transmisión que supuestamente provenía de Palpatine había llegado a los rincones más lejanos de la galaxia. Kylo la había memorizado: Por fin el trabajo de generaciones está completo. El gran error se corrige. El día de la victoria está cerca. El día de la venganza. El día de los Sith.

    No estaba seguro de qué creer al respecto, pero era una suposición razonable de que Kylo no era el único que buscaba respuestas. Otros seguirían el mismo camino y llegarían a Mustafar tarde o temprano, buscando este mismo objeto. Entonces, ¿seguramente su abuelo lo hubiera hecho más difícil que esto? Esos cultistas eran demasiado fáciles de matar. Esta criatura era demasiado fácil de convencer. Por otra parte, él era el heredero de Vader. El objeto le pertenecía.

    Ahora que lo tenía de cerca, los grabados en el cristal se aclararon en patrones. Cartas estelares. Marcadores de alineación. Algo se agitó profundamente dentro de él, sugiriendo conocimiento y poder ancestrales, y sintió una oleada de triunfo. Todo valió la pena: desviar naves, enviar espías, rastrear viejos registros, soportar la engreída desaprobación de ese idiota de Hux, todo para encontrar esto.

    Kylo levantó la vista y se sorprendió al descubrir que el Ojo de Pantano Webbish había desaparecido, deslizado hacia debajo de la superficie del lago, tan quieto que parecía que nada vivía en él.¿Cuánto tiempo había estado mirando la pirámide? Kylo Ren no perdió más tiempo. La sangre seca le picaba la piel de la cara, y sus botas y su capa estaban empapadas con agua del lago, pero en lugar de regresar a su nave de mando, el Steadfast, mandó a todos de nuevo a sus tareas habituales y cogió su TIE modificado para hacer la siguiente parte del viaje solo.

    Nadie protestó.

    Conectó el buscarutas Sith a su computadora de navegación, uniendo puertos donde lo indicaban los grabados de vidrio. La interfaz de navegación se iluminó con nueva información, pero también emitió una advertencia.

    Porque estas coordenadas lo llevarían más allá de los Alcances Occidentales a las Regiones Desconocidas. Kylo anuló la advertencia y saltó su TIE a velocidad de la luz. Las estrellas se convirtieron en corrientes de materia.

    Las Regiones Desconocidas permanecieron inexploradas porque una red caótica de anomalías había creado una barrera casi impenetrable para la exploración; solo los más insensatos o desesperados se aventuraron allí: criminales, refugiados y, si los informes eran ciertos, restos de la antigua flota imperial que se había negado a aceptar el dominio de la Nueva República.

    Se habían descubierto algunos planetas, pero sus poblaciones seguían siendo pequeñas, y su comercio con el resto de la galaxia se había visto limitado por el riesgo de navegación. Los Sith y los Jedi habían encontrado caminos a través de mundos aún más peligrosos y más ocultos, o eso dicen las leyendas, y los saltos coordinados específicos y cuidadosamente escalonados necesarios para navegar con seguridad por las anomalías estaban entre sus secretos mejor guardados.

    El riesgo del viaje valdría la pena. Alguien estaba allí, alegando ser el propio Emperador, y Kylo ya podía sentir ondas de duda en la Primera Orden. Después de todo lo que había hecho, después de todo lo que había sacrificado para convertirse en Líder Supremo. . .

    ¿Quién se atrevería a desafiarlo ahora?

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