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  • Cómics de Star Wars en español: las historias de Infinitos

    Cómics de Star Wars en español: las historias de Infinitos

    Como ya hemos visto a lo largo de varios artículos, las historias de los cómics de la saga recorren caminos diversos, en diferentes épocas, e inclusive, desde 2015 en diferentes universos expandidos, pero en todos los casos tomando como base a personales, lugares o situaciones de las películas o de los productos derivados de ella. Sin embargo, existe otra categoría de historias, que no aplican dentro de la continuidad dentro de la línea temporal de ninguno de los cánones, esas historias suelen llamarse Infinitos.

    En general se trata de historias no canónicas, en donde las diferencias respecto del canon son bastante evidentes; no hablamos de la situación (bastante común) de historias que se contradicen y que pueden interpretarse como diferentes puntos de vista, o con distinto nivel de detalle, sino de cambios drásticos o situaciones imposibles dentro de la continuidad o la historia que se está contando. En base a ese criterio, y en función de la estructura, también entrarían dentro de Infinitos las historias de parodia; sin embargo, en nuestro caso ya las hemos analizado por separado (pueden verlo aquí). En fin, como dice el logo creado para la primera de estas publicaciones, Infinitos implica un mundo de posibilidades de Star Wars sin fin, asi que… ¡allí vamos!

    La primera de estas publicaciones fue Infinities: A New Hope, publicada por Dark Horse en cuatro números entre mayo y noviembre de 2001, y nos cuenta qué hubiera sucedido si Luke hubiera fallado en destruir la primera Estrella de la Muerte. La miniserie fue publicada por Planeta DeAgostini en un solo volumen titulado Infinitos: Una Nueva Esperanza en agosto de 2002 y un integral de la trilogía de Infinitos en mayo de 2014; Además, fue publicada por Panini en un ómnibus con la trilogía en marzo de 2019 y en el #26 de la Colección Star Wars Legends publicada en Latinoamérica en el mismo año.

    Los volúmenes que incluyen Infinitos: Una Nueva Esperanza

    Como era de esperarse, luego vino Infinitos: El Imperio Contraataca (Infinities: The Empire Strikes Back), publicado originalmente entre julio y noviembre de 2002 y que en este caso nos cuenta qué hubiera sucedido si Luke hubiera muerto congelado en Hoth. La historia solo fue publicada en España en el integral Infinitos de mayo de 2014, y en Latinoamérica dividida entre los números #26 y #27 de la Colección Star Wars Legends editada por Panini, además del ómnibus con la trilogía de la misma editorial. Los mismos volúmenes también incluyeron versiones en español de la tercera parte Infinitos: El Retorno del Jedi (Infinities: Return of the Jedi) publicada por Dark Horse entre noviembre de 2003 y marzo de 2004, donde podemos ver qué hubiese sucedido si durante la negociación con Jabba se hubiede activado el detonador térmico y no pudieran rescatar a Han Solo.

    El intregral de Planeta DeAgostini, el ómnibus y los dos tomos de Panini que publicaron Infinitos: El Imperio Contraataca e Infinitos: El Retorno del Jedi.

    Pero además de estas historias alternativas de las películas de la trilogía original, también tenemos una historia diferente, basada en el guion original de George Lucas para el Episodio 4, y que fue adaptada en ocho números bajo el título The Star Wars entre septiembre de 2013 y mayo de 2014. Fue publicado en España en un solo volumen titulado The Star Wars: La Guerra de las Galaxias en octubre de 2014 por Planeta deAgostini; además incluyó el #1 de la miniserie en el volumen conmemorativo Star Wars Antología, una edición original de Planeta Comic de 2017 que conmemora los 40 años de la saga; además en mayo de 2023 se reeditó el integral con tapa dura. En México fue publicado por Panini en noviembre de 2015 en dos versiones (tapa dura y blanda), y también lo incluyó en 2019 en el #25 de la Colección Star Wars Legends que se distribuyó en el resto de Latinoamérica.

    Los recopilatorios de The Star Wars: La Guerra de las Galaxias en España (arriba) y México (abajo)

    Por otra parte, también tenemos relatos cortos que también pertenecen a la categoría de Infinitos, dentro de diferentes antologías de cómics. Por un lado tenemos Visionaries, de 2015, que incluye un par de relatos que, en este caso pueden incluirse en esta categoría por ser demasiado abiertos o crípticos en relación al contenido, basado en imágenes o postales de la galaxia o el universo en general; una de ellas es El Cuarto Precepto (The Fourth Precept), en la que vemos a dos figuras se enfrentan en un combate, sin diálogos ni referencias temporales; la otra es Celestia Galáctica Fotográfica (Celestia Galactica Photografica) en la que tenemos doce pinturas que nos muestra distintas épocas dentro del universo. El volumen se editó como Visionarios en español por parte de Panini México en un volumen en tapa dura en febrero de 2015, y luego como el tomo #28 de la Colección Star Wars Legends que publicó la misma editorial para Latinoamérica en 2019.

    Las dos ediciones de Panini de Visionarios

    La otra gran publicación de antología de relatos de la época de Leyendas fue Star Wars Tales, una serie que, a decir verdad, tiene una gran variedad de historias que podrían incluirse en la categoría de Infinitos, pero como ya mencionamos, las paródicas las hemos analizado aparte, por lo que solo dejamos aquellas que tienen elementos que las ubican necesariamente en un universo alternativo fuera de toda interpretación.

    Eso nos deja dos relatos:  Skippy, el Droide Jedi (Skippy the Jedi Droid), publicado en SW Tales #1 (1999) y editado en español en el prestigio Relatos #1 por Planeta DeAgostini en junio de 2000, en donde descubrimos que el droide R5-D4 resulta ser un droide Jedi que se sacrifica para que R2-D2 llegue a Luke y este pueda cumplir con su destino.

    Relatos #1 de Planeta DeAgostini

    El otro relato se titula Into the Great Unknown, y se publicó en SW Tales #19 (2004) en donde vemos cómo Han Solo y Chewbacca, luego de pilotear a ciegas por el hiperespacio, terminan en la Tierra en la época del lejano oeste en EEUU: Han muere por una flecha y Chewy se pierde en el terreno. Un siglo más tarde Indiana Jones, mientras busca a Pie Grande (¿adivinen quién es?) se topa con el esqueleto de Han.

    Para finalizar, también tenemos un webcómic que lanzó el antiguo Star Wars Blog de la web oficial de la saga en agosto de 2008 como parte de los diferentes proyectos publicitarios con la empresa de videojuegos Namco Bandai, para incluir los personajes de Darth Vader y Yoda en la cuarta entrega de la saga arcade Sould Calibur; su título fue Visions of the Blade.

    En la siguiente tabla se resumen todas las adaptaciones en español de esas series y miniseries, indicando editorial, año, país y formato de cada una:

    Infinitos: Una Nueva Esperanza
    Planeta DeAgostiniEspaña20021 número
    Planeta DeAgostiniEspaña20141 número integral
    PaniniMexico20191 número ómnibus
    Panini (Colección)Mex/Arg20191 número
     
    Infinitos: El Imperio Contraataca
    Planeta DeAgostiniEspaña20141 número integral
    PaniniMexico20191 número ómnibus
    Panini (Colección)Mex/Arg20192 números
    Infinitos: El Retorno del Jedi
    Planeta DeAgostiniEspaña20141 número integral
    PaniniMexico20191 número ómnibus
    Panini (Colección)Mex/Arg20191 número
     
    The Star Wars: La Guerra de las Galaxias
    Planeta deAgostiniEspaña20141 número
    PaniniMéxico20151 número
    Planeta ComicEspaña20171 número (incompleto)
    Panini (Colección)Mex./Arg.20191 número
    Planeta ComicEspaña20231 número integral
     
    Visionarios
    PaniniMéxico20151 número
    PaniniMex./Arg.20191 número
     
    Relatos #1
    Planeta deAgostiniEspaña20001 número

    En lo que respecta a los cómics del canon actual, aún no se han editados historias que pudieran considerarse pertenecientes a Infinitos. Cierto es que existen algunas como las miniseries de terror Star Wars Adventures in Vader Castle, o Dark Visions, que podrían incluirse en esa categoría, pero esos casos pueden interpretarse como una visión deformada que depende de los puntos de vista, una interpretación de algo perteneciente al universo canónico.

    LO QUE NO LLEGÓ…

    A modo de epílogo, compartimos un listado de aquellos cómics mencionados que nunca llegaron a publicarse (al menos hasta el momento) en español:

    Cómics de Leyendas:

    Star Wars Tales #19 (historia: “Into the Great Unknown”), Dark Horse, mayo 2004.

    Agradecimientos: Por su enorme colaboración a José Alabau Casaña, Lara Franco Cobo y Alberto Izquierdo López. A Adolfo Argolat y su gran sitio de referencia del que tomamos algunas imágenes (ver en enlace en las referencias). A Alonso Vilches por su aporte en relación al material de México.

    Nota final: Si bien muchos de estos volúmenes son parte de la biblioteca personal y otros han sido revisados de colecciones ajenas, también es fruto de una investigación en varios sitios y bibliotecas web. Esto significa que cualquier aporte que pudieran hacer los lectores para mejorar este listado, será más que bienvenido.

    Finalmente, les comparto los enlaces a las múltiples fuentes en las que me basé para armar toda esta compilación…

    Sitios de Referencia: De aquí hemos tomado algunas imágenes o nos hemos nutrido de parte de su información para poder armar esta nota.

    Star Wars Comic Collector

    http://swcomiccollector.blogspot.com/

    Libros y Comics de Star wars

    https://librosycomicsdestarwars.com/

    Star Wars Veracruz

    https://puerto-pirata-veracruz.blogspot.com/

    Tebeosfera

    https://www.tebeosfera.com

    Whakoom

    https://www.whakoom.com/

  • Ciencia de una galaxia muy Lejana: La Estrella de la Muerte

    Por Diego Manuel Ruiz

    No hay una buena aventura, sin un buen vilano. Y no hay un buen villano sin un artilugio que ponga a muchos en peligro. Y en nuestra saga espacial preferida no podía faltar, no uno, sino muchos y variados. Pero comencemos por el primero, el arma más secreta y famosa del Imperio. Como seguramente sabrán o supondrán, hay mucha ciencia detrás de una estación de combate conocida como la Estrella de la Muerte.

    Se trata de una Estación de Combate Orbital grande… muy grande… enorme, de forma esférica, cuya principal finalidad es infundir miedo a la población. Ya sea por los impresionante de sus dimensiones, por la incontable cantidad de tropas, oficiales y vehículos que es capaz de transportar, o por la superarma que contiene, capaz de destruir un planeta en su totalidad.

    El material principal con el que está construida es el duracero y el quadanio, dos aleaciones más resistentes que el acero común, capaces de proteger del daño debido a movimientos bruscos (daño cinético), por lo que su uso principal es como revestimiento defensivo en diferentes locaciones de tipo militar. Está dividida en dos hemisferios, siendo el hemisferio norte destinado casi en su totalidad a una sola función: el superlaser. La zona ecuatorial contiene dos enormes motores sublumínicos, además del hiperimpulsor, que le permite desplazarse rápidamente por la galaxia.

    La historia de la estación difiere según el universo desde el que se la plantee. En Leyendas, hubo varias versiones: por un lado, está la idea original que Raith Sienar expuso a Tarkin, pero el diseño y desarrollo correspondió a un equipo de científicos con nombres como Bevel Lemelisk, Qwi Xux y Tol Sivron, y muchísimos otros especialistas reclutados (voluntariamente o por la fuerza) por el Imperio para desarrollar un prototipo en las instalaciones de Las Fauces. De todo esto dan cuenta dos de las novelas de la Trilogía de la Academia Jedi: La Búsqueda de Jedi y Campeones de la Fuerza, ambas de Kevin J. Anderson.

    En principio esa idea parecía contradecirse con lo que se muestra al final de El Ataque de los Clones y La Venganza de los Sith, pero todo fue resuelto por Michael Reaves y Steve Perry en su obra Death Star, en donde se nos aclara que los diseños originales fueron mejorados por el Separatista Poggle el Menor y que fueron desarrollados por el Imperio en otra parte, a partir del prototipo de Las Fauces. El que vemos al final del Episodio III es finalmente el que conoceremos como Estrella de la Muerte en el Episodio IV.

    En el nuevo canon, la historia está más simplificada; en este universo el diseño original, conocido como Estación de Combate Orbital EM-1, es de los geonosianos, y luego de la derrota de los Separatistas, pasó a control del Imperio (es decir, no hay un prototipo en otra parte de la galaxia). La novela Catalizador de James Luceno transcurre durante este período, en el que Orson Krennic se hace cargo de tamaña empresa.

    El aspecto principal de dicha novela es el avance en el desarrollo del superlaser por parte de Galen Erso, un experto en cristales kyber. El concepto del arma es sencillo: 8 haces láser independientes que se concentran en un mismo punto para formar un único rayo tremendamente potente. Las primeras pruebas de la misma (con un potencia mucho menor) fue sobre la ciudad de Jedha, que puede verse en Rogue One, y luego de eso Tarkin realizó una simulación para poner a prueba la lealtad de los técnicos que la operaban, previo a la destrucción de Alderaan, como se muestra en el comic Era de Rebelión – Villanos.

    Otro aspecto que llegó a genera polémica son las dimensiones de la estación espacial, porque según la fuente que se consulte se obtienen valores diferentes que oscilan entre un diámetro de 120 kilómetros (según la información del juego de rol de West End Games de los noventas), hasta una aproximación de 216 kilómetros (en base a la estimación de uno de los constructores de la maqueta para la película). En ese rango, el valor aceptado a partir de la información del material Star Wars: Vistas en Seccción de Vehículos y Naves y las dimensiones vistas en la película es de 160 kilómetros.

    Como podrán imaginar una estación del tamaño de una luna pequeña requerirá de muchísimos materiales. Tantos que al Imperio le llevó casi dos décadas para finalizarla, dejando sin recursos a un montón de mundos. Varias de esas operaciones fueron apareciendo en diversas novelas, como Thrawn de Timothy Zahn o Un Nuevo Despertar de John Jackson Miller, en general ocultando la finalidad de las cargas a partir del carácter ultrasecreto de la operación (haciéndonos un guiño a los lectores cuando se habla de “cierto proyecto ultrasecreto”).

    Otra gran necesidad para la construcción de tamaño emprendimiento fue la mano de obra. Inicialmente se realizó por parte de los geonosianos. Pero a medida que el totalitarismo imperial fue avanzando en la galaxia, también comenzó a esclavizar a muchas otras especies para trabajar en la construcción. Entre ellos, los más famosos fueron los wookies, un hecho que se ilustra tanto en novelas de leyendas como en las del canon. Un ejemplo de cada una es la invasión de Kashyyk en Darth Vader – El Señor Oscuro de James Luceno, y el rescate de los wookies esclavizados y encarcelados en Consecuencias – Deuda de Vida, de Chuck Wendig).

    Finalmente tenemos el destino final de la Estrella de la Muerte, a manos del joven piloto Luke Skywalker quien logró destruirla de un solo disparo de su Ala-X contra una exclusa de ventilación del sistema del superláser, gracias a que los rebeldes consiguieron con mucho esfuerzo los planos de la estación.  Siempre se criticó y broméo sobre la debilidad que permitió su destrucción, por tratarse de algo simple de solucionar desde su diseño. En ese sentido Rogue One (y su novelización) lo muestra como una falla introducida a propósito por Galen Erso para que su destrucción fuese posible, “una falla tan pequeña y poderosa que jamás la encontrarán”.

    En cuanto al robo de los planos tenemos diferentes versiones según en universo que analicemos. La versión canon es la que nos relata Rogue One, que vendría a ser la biblia en lo que a Estrella de la Muerte se refiere. Por el lado de Leyendas, la versión más aceptada es la de la novela Dark Forces – Soldier for the Empire de William C. Dietz en donde es Kyle Katarn quien robó los planos de un laboratorio en Danuta.

    Pero también existe otra posibilidad, que la destrucción no haya sido a causa del disparo de Luke, sino de una falla en el mecanismo del superláser que tuvo lugar precisamente en ese momento. Según el libro de relatos Historias de una galaxia muy lejana, Aliens, fue Bobbajo, uno de los alien que aparece en Jakku en el Despertar de la Fuerza, quien dice haber atascado el superlaser junto a sus criaturas mascota, al inhabilitar los circuitos de control. El relato “Todas las criaturas grandes y pequeñas” de Landry Q. Walker, da cuenta del suceso.

    Pero eso no es todo, pues si hablamos de relatos alternativos, nada mejor que el comic Infinitos – Una Nueva Esperanza (entiendo que en este caso hablar de Leyendas o canon no tiene sentido) para mostrarnos como, a consecuencia del fallido disparo de Luke contra la Estrella de la Muerte, tiene lugar toda una serie de eventos alternos en la que la estación sobrevive, el Imperio aleja la rebelión y, varios años después la estación, rebautizada “La Estrella de la Justicia” es secuestrada por Yoda, quien la estrella contra Coruscant, acabando con Palpatine y su Imperio.

    Bueno, y ahora recapitulemos y volvamos a nuestra realidad. ¿Es posible y factible una estación espacial de las dimensiones de la Estrella de la Muerte?  Hay tres aspectos para analizar: En primer lugar, los materiales; según las estimaciones se necesitaría casi un millón de años para juntar la cantidad de acero suficiente. Si otras civilizaciones nos ayudaran, y ponen sus recursos a disposición, el tiempo se reduciría a miles de años. En ese sentido punto para el Imperio: lo logró en menos de 20 años con gran parte de toda una galaxia a su disposición.

    Otro aspecto es el transporte de todo ese material hacia el punto del espacio donde se construiría. Brian Muirhead, el Ingeniero jefe del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA sugiere que sería mucho más económico usar como base para la construcción un planeta o un asteroide.

    El tercer aspecto es el económico. En nuestro planeta, la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS), el segundo proyecto más costoso de la historia de la humanidad, insumió 150 billones de dólares, tiene un poco más de 20 años y la máxima tripulación que tuvo es 11 personas. La estimación solamente para el transporte del material de una estrella de la muerte al espacio se estima que insumiría alrededor de 20 trillones de dólares. Según el libro de referencia Star Wars: Absolutamente Todo Lo Que Necesitas Saber de Adam Bray, Kerrie Dougherty, Cole Horton y Michael Kogge la construcción de la Estrella de la Muerte insumió cerca de 1 trillón de créditos galácticos.

    Otro problema que se nos presenta es la masa de la estación. Al tener el tamaño de una Luna, probablemente se vería atraída por los grandes cuerpos celestes (planetas, lunas o estrellas) a los que se acerque, debido a que la fuerza de atracción gravitatoria depende de la cantidad de materia que contienen los cuerpos que se atraen y la distancia entre ellos. 

    Para finalizar queda el “asunto” del superlaser capaz de destruir un planeta. El término láser es un acrónimo: Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation (Luz amplificada por emisión de radiación estimulada), en el cual gracias a un efecto de la mecánica cuántica se genera un haz de luz coherente (con un campo eléctrico uniforme) a partir un medio especial que será el que transmita el haz. Ese medio usualmente es un gas o un cristal, por lo que la propuesta de usar cristales kyber es acertada. En la actualidad, un láser de estado sólido de neodimio es capaz de lograr temperaturas de cientos de millones de grados (en la escala que se les ocurra), es decir las condiciones que existen en el interior de una estrella. De hecho, mediante espejos se concentran varios haces en un único punto, donde se vaporiza una sustancia que tiene isótopos del hidrógeno (como deuterio o tritio) que, al colapsar, libera grandes cantidades de energía, pero ni se acerca a las magnitudes necesarias para lograr lo mismo que la superarma imperial.

    Otro detalle imposible es que varios haces laser converjan formando uno solo. La luz viaja siempre en línea recta, y los rayos no pueden cambiar su dirección y unificarse (prueben hacerlo con una linterna o un puntero). Lo que sí es posible, como se vio en el ejemplo anterior, es que todos los haces se dirijan a un mismo punto.

    Y finalmente entra en discusión un hecho importante: un rayo láser, por más potente que sea, no va a lograr explotar un planeta desde el interior, como sucede con Alderaan; para eso sería más efectivo colocar miles de bombas termonucleares en el interior del planeta (algo que con la tecnología actual es imposible de lograr).

    El físico y divulgador Michio Kaku, en su libro Física de los Imposible en el que, entre otras, aborda la problemática de construir una Estrella de la Muerte, aporta otra opción a partir de una idea del científico Edward Teller: sería un láser de Rayos X, que utiliza un arma nuclear para liberar los rayos, los cuales se concentran en varillas de cobre, que son el medio que genera el haz del laser, el cual podría usarse para activar una bomba termonuclear. De hecho, en 1983 se hizo un ensayo en Estados Unidos, cuyos resultados dudosos fueron suficientes para que el Presidente Reagan propusiera la creación de un escudo defensivo de estos dispositivos: ¿el nombre del proyecto? “Star Wars”.