Acaba de aparecer información sobre un nuevo libro que publicará la editorial DK Books en Abril de 2021 y que estará escrito por la periodista y editora asociada de StarWars.com y presentadora de This Week! in Star WarsKristin Baver. Os traducimos la sinopsis que se puede leer en Amazon. Aún no hay portada del libro disponible.
Descubre los secretos de los Skywalkers: la familia que dio forma a una galaxia muy, muy lejana…
Ningún otro grupo de personajes ha tenido mas impacto en la saga de Star Wars que la familia Skywalker. De hecho, se podría decir que sin el clan Skywalker y su mística conexión con la Fuerza (para bien o para mal) no habría Star Wars.
The Skywalkers: A Family at War explora cada giro y cada vuelta en la turbulenta historia de la dinastía Skywalker, desde la inmaculada concepción de Shmi Skywalker y la lenta seducción de su hijo Anakin hacia el lado oscuro, hasta las heroicidades del hijo de éste, Luke, y las turbulentas motivaciones del descendiente de Han Solo y la Princesa Leia, Kylo Ren.
La historia de los Skywalker tiene de todo: pasión, intriga, heroísmo y oscuras gestas. Sin dejar ninguna piedra por remover a la hora de repasar los hechos y teorías de esta dinastía, esta biografía definitiva de la primera familia de Star Wars es un «must» para todos los fans de Star Wars.
Parece un libro tipo guía a los que DK nos tiene acostumbrados, con 300 páginas parece suficiente para cubrir la historia de los Skywalkers. Además de un precio de 24,99 dólares y que será editado en tapa dura, no sabemos más. Mientras esperamos más información al respecto os dejamos con un vídeo de la autora para que podáis conocer un poco mejor su trabajo.
Entrevista por Jake Kleinman, traducido por Mario Tormo.
Os traemos esta completa entrevista publicada hace unos días a la autora de las novelas Black Spire y Phasma, varias aventuras de los cómics publicados por IDW, un par de relatos cortos, el libro infantil The Skywalker Saga… Nos habla de cómo fue conseguir escribir para Star Wars, cómo es el proceso de revisión, de creación, la libertad que tiene a la hora de escribir… y nos habla también de la experiencia que se puede vivir en Galaxy’s Edge, cómo afecta su sinestesia a su escritura o incluso reflexiona en clave de humor sobre Snoke.
Nada más comenzar la entrevista, y dado que el libro se ambienta en Batuu, planeta de Galaxy’s Edge, se le pregunta si ha estado en el parque.
He estado. He sido muy afortunada ya que pude ir a DisneyLand a la inauguración oficial. El día que George Lucas y todos ellos, umm, Han Solo estaba allí, bueno el actor real, las personas reales estaban allí, fue increíble. Todo la primera noche. Luego ya pude estar una semana completa, con todos los eventos, para la apertura en Disney World, ya que vivo en Florida, estoy bastante cerca, y pude hacer un montón de cosas chulas. Fui a donde Savi y construí mi espada láser. Fui donde Oga para tomar mi bebida favorita. He montado en todas las atracciones. He conocido a Vi, ¡somos grandes amigas mutas! Somos amiradoras del trabajo de cada una. Es increíble. Lo hecho mucho de menos. Lo siento como un lugar que puedo visitar justo ahora si pudiera montarme en el coche.»
En este tuit podemos ver el sable que se fabricó finalmente Delilah
¿Cómo te convertiste en una novelista para Star Wars?
Magia negra (ríe). Siempre he sido una fan de Star Wars, siempre ha sido parte de mi vida desde que vomité en las sábanas de Star Wars cuando tenía cuatro años. Empecé mi carrera como escritora. Mi primera serie de novelas fue romántica, algo así como una serie sobre vampiros steampunk romántica en 2012. Y luego escribí algo de Y.A. (Jóvenes Adultos – Young Adult) y luego escribí varias cosas de fantasía. Y luego empecé a meterme en I.P. (Propiedad Intelectual, mundos que pertenecen a otros autores), escribí una historia de Shadowman.
Algunos de los libros que cita Delilah
Y luego mi amigo Chuck Wending tuiteó que quería escribir un libro de Star Wars y en un año había escrito un libro de Star Wars. Y yo estaba como «ah, eso es todo lo que tienes que hacer.» Así que tuiteé que quería escribir un libro de Star Wars y asombrosamente no me mandaron un email ese mismo día. Miré una zona rural y fui a un Walmart ese día, por era la única multitienda en 40 millas. Había un solo pastel con un anillo de plástico de Darth Vader y dije «ok, lo voy a comprar, lo voy a poner en la nevera y no me lo voy a comer hasta que no me inviten a hacer algo para Star Wars.» Y cada día era como que pensaba en ello, «oh, el pastel, el pastel.» Así que hice esto y mandé a mis agentes y mis libros a los editores de Del Rey que llevan Star Wars, pregunté a varios amigos que escribían para Star Wars que dijesen algo bueno sobre mi si el momento se presentaba. ¡No escuché nada! Y ya estaba como bueno, ¡que le den! Cogí el pastel y me lo comí como el monstruo de las galletas. Todavía tengo el anillo. Y al día siguiente recibí un mail para escribir sobre Bazin Netal para The Perfect Weapon. Así que fue el pastel de la magia negra.
He de añadir que la editora que compró mi primera saga, allá por 2011, realmente no llegó a editar el libro porque cambió de trabajo, que fue para ser editora en Lucasfilm, así que ya tenía alguien allí a quien le habían gustado mis primeras novelas y había pagado por ellas, así que tuve bastantes, bastantes animadoras.
Si alguien fuera a Galaxy’s Edge, que es lo que no se debería perder.
Oh dios mío. Realmente diría conocer a Vi Moradi e interactuar con ella, porque ya sabes, todos hemos visto a Mickey Mouse paseando por Disney World y ves a la princesa Tiana, las hermanastras de Cenecienta… y no puedes interactuar con ellos. Pero cuando estás en Galaxy’s Edge y viendo los sitios de un mundo de Star Wars y oliendo los olores del mundo Star Wars y puedes oir el show de radio de Palob Godalhi en un segundo plano y entonces estás realmente hablado con un personaje de Star Wars. Y Chewi y Rey también están allí pero Vi es la que realmente me llegó. Hablar con ella es tan emocionante. Y si la ayudas a evadir soldados de asalto te meterá en la Resistencia, lo cual es impresionante. Así que esta es la razón. Todo allí es literalmente asombroso. Mucha gente no sabe que también hay una aplicación, a través de Disney Play App, en tu teléfono, donde puedes descargar un datapad y tienes un montón de cosas escondidas por ahí. Puedes escanear cajas y ver lo que hay dentro y entregar recompensas a los demás, elegir entre lado luminoso y lado oscuro, piratear los distintos robots. Por ejemplo en frente del depósito de droides (Droid Depot) de Mubo. Puedes hackear los robots y emitirán pitidos para ti. Así que tienes todas estas cosas maravillosas, por lo que puedes seguir volviendo y tener algo nuevo cada vez.
El proceso de escribir un personaje misterioso como la Capitana Phasma.
Con Phasma lo que pasaba era que no sabíamos mucho sobre ella. Sobre todo en la primera peícula. Nunca se quita el casco. No sabíamos que era una mujer hasta que habló. Simplemente vimos ese soldado de asalto plateado cuando salieron las figuras y decíamos -oh, por dios, lo necesito-. Es bastante alucinante. No la vemos hasta ese último momento en Los Últimos Jedi. No lo sabía, y es parte de lo divertido de este libro. Hicimos algo diferente con él. Trabajé con mis editores en Del Rey Elisabeth (Schaefer) y Tom (Hoeler) que fueron increíbles y que quiero que seamos mejores amigos para siempre y poder quedar con ellos todo el rato. Y luego estaba el Story Group con el que trabajé y otra gente de Lucasfilm que también participaban. Pues yo estaba sentada en esta mesa de la sala de conferencias y mi trabajo es tratar de hacer felices a todos ellos. Pero lo que decidimos en esta historia es que no queríamos que Phasma fuese alguien a quien conocieses. Que no fuese un libro en primera persona, viendo a través de su mente y lo que está pensando. Porque el tema es que inicialmente no sabes lo que está pensando, ella es misteriosa, lleva la máscara con ese objetivo. Así que la idea era como en la historia de Scheherazade en el libro Las mil y una noches donde no escuchamos los pensamientos de Phasma de primera mano si no historias sobre ella. El planeta del que viene, como ella se labró su camino hasta la cima y como luego conoció a algunas personas de la primera orden que se habían estrellado, Armitage Hux, el padre del General Hux, Brendol, aterrizó en su planeta. Lo conoce y se da cuenta de que si ayuda a Brendol a volver a su nave puedo irme de este moribundo planeta y convertirme en alguien. Así que tienes a la Primera Orden involucrada y también está esta gente más primitiva en este planeta muerto que han sido masacrado por el capitalismo y las minas a cielo abierto, así que te puedes hacer una idea.
Portada de la novela Phasma editada en España
Cómo sería una serie sobre Phasma para Disney+
El todo para el libro, para alguien que no lo ha leído, sería como Mad Max Fury Road en el universo Star Wars. Mi lista de reproducción estaría definitivamente encabezada por la banda sonora de Fury Road. Estaríamos haciendo su vida de joven, creo que sería muy crudo, te daría esa oportunidad. Si Mandalorian es el Salvaje Oeste en Star Wars, esto es Mad Max en Star Wars, así que hay todo tipo de posibilidades, ya sabes, en mi libro hay un culto de cargo droide, tienes combates de gladiadores, animales mutados y todo tipo de cosas como esas. No puedo decir mucho porque es un libro que he planteado a mis editores, pero si hiciéramos algo después de Los Últimos Jedi, porque… ¡yo no he visto ningún cuerpo! No estoy convencida de que haya muerto. No creo que haya muerto. Me encantaría verla como señora de la guerra en algún planeta. Algo así como «la Primera Orden está acabada, me voy a ir de aquí» Y que vaya a otro lugar y que empiece a ascender posiciones otra vez hasta que se impone.
Libertad creativa a la hora de escribir para el universo Star Wars.
«Oh, ¡mucha libertad! Ya sabes, con Phasma tuve un montón de libertad porque a parte de los fragementos de la Primera Orden hay una gran parte en su planeta, que es básicamente llevar a Phasma desde el planeta donde nació hasta la nave. Esto es prácticamente el 60 o 70 por ciento del libro, que es básicamente yo jugando en ese mundo. Tuve un montón de libertad con eso. Y luego tuve que escribir Black Spire, ya sabes, lo que intentábamos conseguir ahí era básicamente era un libro que te introdujese en Galaxy’s Edge, el parque temático, y al planeta Batuu. Tanto si no podías ir como si lo querías leer antes de ir y poder decir «ah pues esta es la cantina, que lleva Oga, y esta es Oga. Esto es el depósito de droides…» Ya sabes, básicamente es una especie de… no es una lista si no que contiene información para una persona viajera que quiere saber más. Pero la historia real está ahí, me dejaron traer a Cardinal, que es un personaje que creé para Phasma, el soldado de asalto rojo. Conseguí traerlo de vuelta en Black Spire. Pero además de ser un cuaderno de viaje las dos mayores influencias en Black Spire son Brooklyn 99 (serie de televisión) donde este pintoresco grupo de marginados intentan hacer el bien. Esta familia disfuncional que se encuentran sin tener nada en común. Y la otra mitad de la historia es algo que no he visto en Star Wars tanto como me gustaría. El hecho es que estamos hablando de veteranos de una guerra de más de treinta años y que continúa. Toda esta gente, ya sean rebeldes o no, son veteranos con TEPT (Trastorno de E´stres Post Traumático – PTSD por sus siglas en inglés) y heridas que no pueden ser curadas en un tanque de Bacta. Así que se habla sobre recuperarse del trauma, sobre trabajar con tus enemigos y aprender a encontrar puntos en común, sobro cómo de lejos llegarías para convencer a la gente de un planeta y «oye, ¿sabéis? El fascismo no mola, ¿qué tal si me ayudáis a encontrarlo?» Y dicen «oye, no tenemos soldados de asalto, ¿por qué deberíamos…?» Decididamente el libro va mas allá de lo que es exactamente Star Wars. Me dieron mucho espacio para hacer a estos personajes reales.
Ilustración de Cardinal por James Zapata
Eso es genial. Parece que gran parte del fandom de Star Wars se ve representada en estos libros, y que este tipo de historias cubren esos puntos. Está muy bien que Star Wars le de a los escritores la libertad de expandir el lore. Están las películas, pero hay mucho más sucediendo en la periferia y tiene mucho sentido que, ya sabes, lo que escribes se convierte en canon para los fans, así que es una gran responsabilidad.
Es una gran responsabilidad, sí. Pero para ser justos no es como si lo escribo y lo imprimen al día siguiente. Hay un montón de entradas y salidas. Esto no es como El Circo del Sol. Hay como 6 o 7 redes de seguridad. Puedo ser súper estúpida. Recuerdo que en Phasma, muchos libros con un autor, tú mandas el libro a tu editor y vuelve con una carta que tiene unas 14 páginas a espacio único. Esto es genial, nos encanta, cambia todo esto. Es estupendo, eres asombrosa. En Star Wars el libro vuelve como los pensamientos de diecisiete personas en los comentarios. Tanto que me petó el Word, y mi ordenador me lo lanzó como»no puedo con ello». Además hay tres personas diferentes en el Story Group discutiendo sobre si una nave que he escogido aleatoriamente de Wookiepedia puede existir en ese mundo. Dios, no me importa, tan sólo decidme la nave, quiero darle un nombre chulo, pero vosotros podéis decirme la nave.
Portada para la nueva edición en rústica para USA
Sobre la posibilidad de un tercer libro sobre Vi, si nos podría contar de qué iría la historia.
No puedo porque ya enseñé unas ideas sobre un libro a mi editor que sería el tercero en la Trilogía de Vi. Del cual me encantaría contar la historia. Es algo de lo que si tenemos la oportunidad de contar la historia desde luego lo haremos. Mantengo la esperanza. Como la Rebelión.
¿Quién es Snoke, de dónde era? El ascenso de Skywalker nos ofreció un poco de eso pero tengo curiosidad por conocer tu opinión, como alguien que ha profundizado en el lore de Star Wars
Creo que Star Wars es casi, ya sabes, ¿recuerdas cuando eras niño e ibas a la cosa de Halloween y tenían ese juego de pesca donde intentabas lanzar la caña de pescar de mentira por encima de la línea y alguien enganchaba algún tipo de caramelo a la pinza de la ropa que había al final de la caña. Creo que Star Wars es como eso. Si me das cualquier personaje de Star Wars, yo creo que puedo lanzar la caña y traerla de vuelta y decir «qué chulo, quiero hablar de esto».
Snoke es como esta cosa que Palpatine se inventó, pero a la vez ha estado viviendo en él durante un tiempo, bueno, me encantaría contar esa historia, ¿lo sacaron de la cuba como en Rick & Morty? Sabes, Rick sale de la cuba como un señor de 70 años diciendo «ok, vamos.» Y luego, cual es su primera conexión con Kylo Ren, era uno de estos tipos siniestros «ey, chico de 13 años insatisfecho, ¿quieres que hablemos de magia?» En plan…¡no lo sé! Pero sería una historia súper divertida de contar, no hay nada puesto para eso, debería haberlo.
Página de The Rise of Kylo Ren a la que hacen referencia
–Creo que hubo una serie limitada de cómics que cubrió eso. Hay un abrazo entre Kylo y Snoke, muy paternal, es un tanto extraño. Creo que lo leeré completo.
¿Cómo abrazas eso? Es como una brillantina gelatinosa, no quiero abrazar eso.
–Jamás pensé cómo sería tocar a Snoke
Sacaron una figura así como con unos botines dorados, y te preguntas, ¿dónde compra Snoke sus zapatos? Como estas pantuflas de pijama de señor mayor.
Sinestesia ¿cómo es tenerla y cómo afecta a la escritura?
La condiciona de muchas maneras, en mi caso es grafema-color, esto es, letras y números tienen colores, las palabras tienen colores, y luego algunas palabras dan sensaciones, sentimientos. Los números tienen como sentimientos, algo así como, no me gusta el 5, no confío en él. El precioso azul cerúleo, lo odio. Sin embargo el 2 es mi número favorito y este color feo que parece el del joven Simba de El Rey León, para mí es como, 2 es un buen chico, como el 4, pero odio el 5. Ni siquiera…no son los colores que elegiría. Mis dos hijos tienen sinestesia y es como «¡el 7 no es verde!» y entonces yo «el 7 es verde desde 1982 y no se hable mas.»
Cuando estoy escribiendo me recuerda que, ya sabes, por ejemplo cuando llegas al mercado del asentamiento de la Espira Negra (Black Spire Outpost) en Batuu por primera vez, no te voy a contar lo que tú ves, te voy a contar los olores, los sonidos y los sentiemientos que evoca. Cuando doy nombre a un personaje en Star Wars, donde he nombrado planetas, personajes… Me encanta nombrar animales, puede ser mi cosa favorita. Pero, ya sabes, pienso en ello durante un par de días y camino diciendo «wha, blah, whi bluh, wha bloh» como buscando la sensación adecuada. Por lo que las cosas definitivamente tienen que dar la sensación de ser las adecuadas. Incluso cuando asigno los números a los soldados de asalto y a Phasma. El número tiene que transmitirme la personalidad de ese stormtrooper, porque ciertos números tienen personalidades. Así que realmente toma partido. Pienso también en algunas de mis metáforas, sucede de la misma manera. Recuerdo la casa en la que crecí, era la casa de mis abuelos, y tenía la típica moqueta de los 70, creo que es algo que ya he descrito antes en un libro, que tenía sabor a la moqueta de los 70, porque eso es lo que la palabra me hace sentir, de manera que está ahí.
Creo que me metí en problemas por decirle a todo el mundo que la W era amarilla pero luego descubrimos que era así y me sentí como «oh cariño».
¿Cuál es tu criatura extraña favorita?
Me gustan las cosas monas. Mi introducción a Star Wars…bueno, tengo esas mierdas que todo el mundo tiene…pero, allá por los comienzos de los 80 tú no podías pulsar en tu tele y decir «voy a ver lo último de Star Wars». Así que o lo habías visto en el cine o tenías que esperar a que llegase un sábado a las 3 de la tarde para que lo pusieran con sus cortes de publicidad. Y luego tu padre llegaba y decía «quiero ver las noticias», y nunca te enterabas. No teníamos el mundo del bajo demanda. Así que la primera historia de Star Wars con la que conecté fue The Ewok Adventure, porque era la película del sábado noche en televisión. Así que pude verla y me quedé «oh dios mío, son osos de peluche asesinos y la niña pequeña es la heroína.» No tenía ni idea de que se podía hacer esto. Así que tuve mi princesa Kneesaa, Paploo and Wicket, esto.. el pequeño Nippet… Estaba muy metida en los Ewoks. Me gustan las cosas monas, los porgs, los gatos de Lothal (lothcats), la primera cosa que compré en Galaxy’s Edge fue el Cerdo Inflable (Puffer Pig)… Estoy a tope con las cosas monas.
Número de Forces of Destiny escrito por Delilah
Te cuento mi favorito. Fui lo suficientemente afortunada como para escribir algunos Star Wars Adventures y Star Wars Forces of Destiny comics para IDW. Por aquel momento era la única mujer que podía escribrir cómics que había leído el guión de Los Últimos Jedi y necesitaban una historia para Rose Tico, para Forces of Destiny, así que la escribí. En esa historia creé un pájaro. El tipo de pájaro bobo, bobo mitad cabra mitad avestruz, que cabalgan, como en Los Robinsones de los mares del Sur (The Swiss Family Robinson), y están montándolo y es como una avestruz con orejas de cabra, es una locura. Me encanta hacer cosas como esas donde un chico puede verlo y decir «oh dios mío esto es muy divertido, esto es para mí», ¿sabes? Porque Star Wars es para todos, quiero atraerlos con cosas monas tal y como yo lo aprendí. Por cierto se llaman Squonks.
Rose y Page Tico montando Squonks
¿Necesita Anakin un terapeuta?
(Ríe) Es decir, no hay un solo momento en la vida de Anakin que no fuese construido sobre un trauma. Como que ese pequeño chico que, ey, has nacido como esclavo de este siniestro extraño. Bueno, está bien. Oh unos extraños cualquiera, que son una especie de magos espaciales nocturnos, aparecen y te llevan consigo. Está bien. Luego este grupo de adultos te miran y era como «no eres lo suficientemente bueno». Y luego tu estás como «ey, creía que, ya sabes, me dijiste que tenía esa conexión con la Fuerza. Creo que mi madre debe estar muriendo.» Y ellos se comportan como «Nada, no te preocupes, eso es genial, está bien. Los Jedi no necesitan amor». Lo que sea. Cada parte de su vida es dramática.
Especialmente estuve pensando esto cuando escribí The Skywalker Saga, que es este tipo de cuento de hadas con ilustraciones de las 8 primeras películas. Nunca había visto antes las películas en orden, los episodios del 1 al 8, así como viendo cada uno seis veces seguidas durante tres o cuatro años, tomando notas. Y fue como, me mataba cuando ves a Anakin en orden, muchísimas veces, escuchando las palabras y los temas resonando. Este chico no tuvo ninguna oportunidad. No sé. La terapia sería, como que los Jedi le dirían algo así como: «ey colega, parece que la has liado, ¿quieres que hablemos de ello?» En vez de decir: «las emociones y el amor están prohibidos.»
(Señala un muñeco que tiene detrás) Este es mi pequeño Darth Vader, el Anakin de los últimos días, volviéndose loco, traumatizado.
Todo el mundo le falló. Parecía que todo el mundo estaba muy centrado en «tú eres el elegido». En vez de «eres una persona con cerebro y sentimientos.» Me mata.
En este punto de la entrevista se le pide que haga una lectura del libro Black Spire, ya que salió publicado en rústica el 30 de Junio. Además de tener una portada nueva, la autora revela otro extra más que incluye esta nueva edición.
¿Puedo hacer un pequeño anuncio? ¿Un pequeño anuncio secreto? Este libro incluye un relato corto secreto que supliqué escribir y del que nadie sabe nada. Se llama Regreso a un planeta destruido (Return to a shattered planet). Y es la historia de Vi volviendo a Parnassos para rescatar a Siv y su hija Torbi. Siv es el personaje que contó la historia de Phasma, que volvió del planeta de Phasma, y le contó la historia de Phasma a Vi. Así que Vi tiene que regresar y rescatarlos junto con Kriki y Puke. Así que aquí está el secreto.
A continuación narra el primer encuentro que tienen Vi Moradi y Oga Garra, que es parte del capítulo 8 de Black Spire.
Oga Garra
¿Qué os ha parecido la entrevista? ¿Cuántos libros habéis leído de Delilah? ¿Qué os ha sorprendido más de todo lo que ha contado? Os dejamos con el vídeo de la entrevista (en inglés) por si queréis ver el tono de la entrevista o escuchar el fragmento leido.
Son los tiempos de La Alta República: una pacífica unión de mundos con ideas afines donde todas las voces son escuchadas, y la gobernanza se alcanza mediante el consenso, no bajo coacción o miedo. Es un tiempo de ambiciones, de cultura, de inclusión, de Grandes Obras. La visionaria Canciller Lina Soh lidera la República desde la elegante ecumenópolis de Coruscant, situada cerca del luminoso centro del Núcleo Galáctico.
Pero mas allá del Núcleo y sus muchas Colonias pacíficas, está el Borde – Interior. Medio,y finalmente, en el filo de lo conocido: El Borde Exterior. Estos mundos está llenos de oportunidades para aquellos lo suficientemente valientes para viajar a través de las pocas rutas bien cartografiadas que llevan hasta el mismo, junto con los peligros que ello implica. El Borde Exterior es el cielo de aquellos que buscan escapar de las leyes de la República, y está repleto de depredadores de todo tipo.
La Canciller Soh ha alcanzado el compromiso de traer a los mundos del Borde Exterior bajo el manto de la República a través de ambiciosos programas de ayuda tales como la Estación Faro Starlight. El orden y la justicia con mantenidos en la frontera galáctica por los Caballeros Jedi, guardianes de la paz que han alcanzado el dominio de habilidades increíbles provinientes de un misterioso campo de energía conocido como la Fuerza. Los Jedi trabajan estrechamente con la República, y han aceptado establecer asentamientos en el Borde Exterior para auxiliar a cualquiera que necesite ayuda.
Los Jedi de los puestos fronterizos pueden ser el único recurso para personas que no tienen a dónde ir. Aunque los asentamientos operan de manera independiente y sin ninguna ayuda directa del gran templo Jedi de Coruscant, actúan como un disuasivo para aquellos que buscan usar la oscuridad para hacer el mal.
Pocos pueden oponerse los Caballeros de la Orden Jedi.
La Capitana Hedda Casset revisió las lecturas y pantallas integradas en el sillón de mando por segunda vez. Siempre revisaba al menos dos veces. Tenía más de cuatro décadas de vuelo a sus espaldas, y creía que el doble chequeo era en gran parte la razón por la que seguía volando. El segundo análisis confirmaba todo lo que había visto la primera vez.
«Todo está bien,» dijo, en voz alta esta vez, anunciándolo al personal del puente. «Tiempo para una de mis rondas. Teniente Bowman, tome el puente.»
«Recibido, capitana,» respondió su primer oficial, levantándose de su asiento preparándose para ocupar el de ella hasta que volviese de su paseo vespertino.
No todos los capitanes de cargueros pesados manejaban su nave como un vehículo militar. Hedda había visto naves estelares con suelos sucios, tuberías con fugas y grietas en las ventanas de la cabina, fallos que le rompían el alma. Pero Hedda Casset comenzó su trayectoria profesional como piloto de combate en las fuerzas de trabajo conjunto Malastare-Sullust, manteniendo el orden en su pequeño sector del Borde Medio. Empezó pilotando un Incom Z-24, caza monoplaza que todo el mundo llamaba simplemente Zumbador (Bugbuzz). Principalmente misiones policiacas, atrapando piratas y todo eso. Finalmente, sinembargo, ascendió hasta capitanear un crucero pesado, una de las naves más grandes de la flota. Una buena trayectoria, haciendo un buen trabajo.
Abandonó las Mallust JTF (acrónimo para designar las Fuerzas de Trabajo Conjunto de Malastare-Sullust) con honores, trasladándosé a un puesto de trabajo capitaneando veleros mercantes para el Gremio Byrne – su propia versión de un relajado retiro. Pero los más de treinta años en el cuerpo militar significaban que el orden y la disciplina estaban no solo en su sangre, si no que eran su sangre. De manera que, cada nave en la que volaba era llevada como si fuese a librar una batalla definitiva contra la Armada Hutt, incluso cuando sólo transportaba una carga de pieles de ogrut del mundo A al mundo B. Esta nave, el Corredor Legado (Legacy Run), no era una excepción.
Hedda se puso de pie, aceptando y devolviendo el saludo entrecortado del Teniente Jary Bowman. Se estiró, sintiendo los huesos de su columna crujir. Demasiados años de patrulla en cabinas minúsculas, demasiadas maniobras de Fuerza G – a veces en combate, otras simplemente porque le hacían sentir viva.
El verdadero problema, sin embargo, pensaba, apartando un mechón de cabello gris tras su oreja, es que eran demasiados años.
Dejó el puente, abandonando la precisa máquina de su cubierta de mando y caminando por un apretado pasillo hacia el espacioso y mas caótico mundo del Corredor Legado. La nave era un Transporte de Carga Modular de Clase-A de Kaniff Yards, tan viejo como ella. Eso situaba al navío un poco mas allá de su tiempo de vida operativo ideal, pero dentro de los parámetros de seguridad si se mantenía adecuadamente y era atendido regularmente – cosa que así sucedía. Su capitana se encargaba de ello.
El Corredor era una nave de uso mixto, clasificada tanto para carga como pasajeros – de ahí lo «modular» en su designación. Estaba compuesta por un enorme compartimento central, con forma de prisma triangular alargado, con la ingeniería en la popa y el resto del espacio asignado a la carga. El puente conectaba con el casco central a través de largos y atronadores túneles, uno de los cuales atravesaba en ese momento. A la sección central se le pueden añadir módulos adicionales más pequeños, hasta ciento cuarenta y cuatro, acoplados o desacoplados en el patio dependiendo las necesidades del viaje.
A Hedda le gustaban las propiedades modulares de la nave, porque significaba que nunca sabías de antemano lo que ibas a obtener, qué extraños desafíos tendrías que afrontar de un trabajo a otro. Una vez había volado la nave cuando la mitad de la carga asignada había sido reconfigurada como un enorme tanque de agua, para poder transportar un gigantesco pez espada de los tormentosos mares de Spira al acuario privado de una condesa en Abregado. Hedda y su tripulación habían conseguido cargar la bestia de una manera segura – lo cual no fue una tarea sencilla. Pero mas complicado fue traer de vuelta a la criatura tres ciclos más tarde, cuando el maldito bicho enfermó, ya que la gente de la condesa no tenía ni idea de como cuidarlo. Tuvo que reconocer sin embargo que la mujer pago el porte completo para devolver al pez espada a su hogar. La mayoría de la gente, nobles sobre todo, simplemente lo habrían dejado morir.
Este viaje concreto, en comparación, era tan simple como se presentó. Las secciones de carga del Corredor Legado estaban ocupadas al ochenta por ciento por colonos que se dirigían al Borde Exterior desde el superpoblado Núcleo y los mundos Colonias, en busca de una nueva vida, nuevas oportunidades, nuevos cielos. Podía identificarse con eso. Hedda Casset había estado toda la vida en tensión. Tenía la sensación de que también moriría así, mirando por un ventanal, esperando que sus ojos divisasen algo que no había visto nunca.
Debido a que era un viaje de transporte, la mayor parte de los módulos eran configuraciones básicas de pasajero, con sillones cama de uso libre, en teoría, suficientemente cómodos como para dormir en ellos. Instalaciones de aseo, almacenaje, pequeñas galerías y ya está. Para aquellos colonos dispuestos a pagar por un confort extra y comodidades, algunos módulos tenían cantinas atendidas por droides y compartimentos privados para dormir, aunque no muchos. Estas personas eran austeras. Si tuvieran el dinero con el que comenzar, seguramente no se estarían dirigiendo al Borde Exterior para intentar labrarse un futuro. El oscuro límite de la galaxia era un lugar de desafíos tan emocionantes como mortíferos. En realidad, mas mortíferos que emocionantes.
Incluso el camino para llegar aquí fuera es intricado, pensó Hedda, con la mirada puesta en el torbellino de hiperespacio a través de la escotilla por la que pasaba. Apartó los ojos, sabiendo que podría tirarse ahí veinte minutos embobada si quería. No podías confiar en el viaje hiperespacial. Era útil, por supuesto, te llevaba de un punto a otro, era la clave de la expansión de la República mas allá del Núcleo, pero algo que nadie realmente entendía del todo. Si tu navidroide calculaba erróneamente las coordenadas, aunque fuese ligeramente, podías salirte de la ruta establecida, la vía principal para cualquiera que fuese el viaje hiperespacial, y entonces estarías en un camino oscuro que llevaría a quién sabe dónde o a quién. Había ocurrido incluso en las transitadas hiperrutas cercanas al centro galáctico, y aquí fuera, donde los cartógrafos prácticamente no han trazado ninguna ruta…bueno, era algo de lo que había que estar pendiente.
Apartó todo eso de su cabeza y continuó su camino. Lo cierto es que, el Corredor Legado, estaba ahora mismo surcando las más transitadas y conocidas rutas hacia los mundos del Borde. Era un viaje rutinario. Las naves usaban esta hiperruta constantemente, en ambas direcciones. Nada por lo que preocuparse.
Pero mas de nueve mil almas a bordo de la nave dependían de la Capitana Hedda Casset para que las llevase a su destino. Esto le preocupaba.
Hadda salió del corredor y entró en el casco principal, llegando a un gran espacio circular, un lugar abierto necesario que, debido a la estructura de la nave, se había convertido en una especie de área común oficiosa. Un grupo de niños estaban dando patadas a un balón mientras que los adultos permanecían en pie charlando o simplemente estirando los músculos en una zona distinta a aquella en la que amanecían cada mañana. El lugar no era lujoso, tan sólo un punto de encuentro donde confluían varios pasillos – pero estaba limpio. La nave empleaba – por empeño de la capitana – un equipo automatizado de mantenimiento que mantenía sus interiores limpios y ordenados. Uno de los droides custodio se deslizaba en ese momento por la pared, realizando una de las interminables tareas que una nave del tamaño de la Carrera requerían.
Se tomó un momento para hacer balance de este grupo – unas veinte personas, de todas las edades, de varios mundos. Humanos, por supuesto, pero también algunos Trandoshanos de piel escamada, una familia de Bith y hasta un Ortolan, de piel azul y hocico largo, con sus largas y pesadas aletas saliendo de los laterales de la cabeza – no suelen verse muchos de ellos. Aunque no importaba su planeta de procedencia, tan solo eran gente común, esperando para poder comenzar una nueva vida.
Uno de los chicos alzó la vista.
«¡Capitana Casset!» dijo el chaval, un humano pelirrojo de piel aceitunada. Lo conocía.
«Hola, Serj,» dijo Hedda. «¿Alguna novedad? ¿Todo bien por aquí?»
El resto de los chicos dejaron de jugar y se arremolinaron a su alrededor.
«Nos vendrían bien nuevos holos,» dijo Serj. «Hemos visto todos los que hay en el sistema.»
«Lo que tenemos es lo que hay,» respondió Hedda. «Y deja de intentar colarte en el archivo para ver los títulos con restricción de edad. ¿Crees que no me entero? Esta es mi nave. Me entero de todo lo que sucede en el Corredor Legado.
Se inclinó hacia delante.
«Todo.»
Serj se sonrojó y miró a sus amigos, quienes también, de repente, habían encontrado cosas muy interesantes que observar en los muy poco interesantes suelo, techo y paredes de la sala.
«No os preocupeis,» dijo irguiéndose. «Lo entiendo. Es un viaje muy aburrido. No me creeréis, pero en poco tiempo, cuando vuestros padres os tengan arando campos, construyendo vayas o luchando contra rancors estaréis soñando con el tiempo que pasasteis en este barco. Relajaros y disfrutad.»
Serj puso los ojos en blanco y volvió a lo que fuese el juego de pelota improvisado que él y el resto de chicos habían inventado.
Hedda sonrió y atravesó la sala, asintiendo y charlando mientras avanzaba. Gente. Probablemente algunos eran buenas personas, otras malas, pero durante los próximos días, su gente. Le encantaban estos viajes. No importaba lo que finalmente pasase en las vidas de estas personas, se dirigían hacia el Borde para cumplir sus sueños. Ella era parte de ello, y le hacía sentir bien.
La República de la Canciller Soh no era perfecta -ningún gobierno lo era o iba a serlo- pero era un sistema que daba a la gente la posibilidad de soñar. No, aún mejor. Alentaba los sueños, tanto grandes como pequeños. La República tenía sus defectos, pero teniéndolo todo en cuenta, podría ser muchísimo peor.
Las rondas de Hedda le llevaron cerca de una hora -se abrió paso a través de los compartimentos de pasajeros, pero también revisó un envío de tibanna líquido súper refrigerado para asegurarse de que los elementos volátiles estaban correctamente sujetos (lo estaban), inspeccionó todos los motores (todo bien), se puso al tanto del estado de las reparaciones de los sistemas de recirculación ambiental de la nave (en progreso y avanzando correctamente) y se aseguró de que las reservas de combustible seguían manteniéndose más que adecuadamente para el resto del viaje con un amplio margen (lo eran).
El Corredor Legado era exactamente como ella quería que fuese. Un pequeño mundo adecuadamente mantenido en medio del desierto, una cálida burbuja de seguridad que mantiene a raya el vacío. No podía responder sobre lo que les esperaba a estos colonos una vez que se dispersaran por por el Borde Exterior, pero se aseguraría de que llegasen allí sanos y salvos para averiguarlo.
Hedda volvió al puente, donde el Teniente se puso de pie prácticamente de un salto en cuanto la vio entrar.
«Capitana en el puente,» dijo, y el resto de oficiales se irguieron en sus asientos.
«Gracias, Jary,» dijo Hedda, mientras su segundo se hacía a un lado y regresaba a su puesto.
Hedda se sentó en su sillón de mando, comprobando todas las pantallas automáticamente, en búsqueda de algo fuera de lo normal.
Todo correcto, pensó.
KTANG. KTANG. KTANG. KTANG.
Una alarma, atronadora e insistente. La iluminación del puente cambió a su configuración de emergencia -bañándolo todo de rojo. A través del puerto frontal se veían los torbellinos hiperespaciales, en cierta manera. Quizá era la iluminación de emergencia, pero tenían un…tinte rojizo. Parecían…enfermizos.
Hedda notó como se le aceleraba el pulso. Su cabeza se puso en modo de combate sin pensarlo.
«¡Informe!» vociferó mientras sus ojos escrutaban su conjunto de monitores en busca del origen de la alarma.
«Alarma generada por el navicomputador, capitana,» inquirió su navegante, el Cadete Kalwar, un joven Quermian. «Hay algo en la hiperruta. Justo delante. Grande. Impacto en diez segundos.»
La voz del cadete se mantuvo firme, Hedda se sentía orgullosa de él. Probablemente no era mucho mayor que Serj.
Sabía que esta situación era imposible. Las rutas eran seleccionadas porque estaban libres de potenciales escombros, que estuvieran despejadas se calculaba hasta a un metro de resolución. Cualquier partícula que se escapase era detectada y evitada por los navidroides de abordo haciendo ajustes a lo largo del vector. Colisiones a velocidad luz durante rutas establecidas era matemáticamente imposible.
También sabía que aunque fuese absurdo, estaba sucediendo, y esos diez segundos no eran tiempo en absoluto para la velocidad a la que el Corredor Legado estaba viajando.
No puedes confiar en los viajes hiperespaciales, pensó,
Hedda Casset pulsó dos botones en su consola de mando.
«Prepárense,» dijo, con voz calmada. «Estoy tomando el control.»
Se tomó un instante para tomar aire y justo después comenzó a volar.
El Corredor Legado no era un Zumbador Incom Z-24, ni siquiera uno de los nuevos Longbeams de la República. Era un carguero sexagenario al final -mas allá incluso- de su vida útil, cargado, con motores diseñados para una aceleración y deceleración lenta y gradual, para aterrizajes en puertos espaciales e instalaciones con carga orbital. Maniobraba como una luna.
El Corredor Legado no era una nave de guerra. Ni si quiera se acercaba. Pero Hedda la pilotaba como si lo fuera.
Vio el obstáculo en su camino gracias a su vista de piloto de caza e instinto, lo vio avanzando a una velocidad increíble, lo suficientemente grande para que tanto su nave como fuera lo que fuese eso acabasen desintegrados en átomos, polvo eternamente a la deriva a través de las rutas hiperespaciales. No había tiempo para evitarlo. La nave no podía esquivarlo. No había espacio ni tiempo.
Pero la Capitana Hedda Casset llevaba el timón, y no le fallaría a su nave.
Un ligero toque en la palanca de control izquierdo y un giro más grande en la derecha, y el Corredor Legado se movió. Mas de lo que hubiese querido, pero no menos de lo que ella creía que era capaz, y el enorme carguero se deslizó a través del obstáculo que había en su camino, pasando el objeto tan cerca del casco que Hedda sintió como se despeinaba a pesar de las muchas capas de metal y blindaje que los separaban.
Pero estaban a salvo. No había habido impacto. La nave había sobrevivido.
Había turbulencias y Hedda luchaba contra ellas, abriéndose paso a pesar de traqueteos y sacudidas, sin necesidad de ver para pilotar. La nave gruñía, el casco se quejaba.
«Puedes lograrlo, vieja amiga,» dijo en alto. «Claro que somos un par de viejas damas gruñonas, pero aún nos queda mucha vida por vivir. He cuidado rematadamente bien de ti, y lo sabes. No te voy a dejar tirada si tú no me abandonas.»
Hedda no le falló a su nave.
La nave le falló a ella.
El rugido del sobreesfuerzo metálico se convirtió en un grito. Las vibraciones de la nave atravesando el espacio dieron paso a un nuevo tono que Hedda ya había escuchado antes demasiadas veces. Era el sentir de una nave que había sido llevada más allá de sus límites, ya hubiese sido por recibir demasiados daños en un tiroteo o, como en esta ocasión, por haber sido forzada a realizar una maniobra por encima de sus posibilidades.
El Corredor Legado estaba resquebrajándose. Le quedaban unos segundos de vida, como mucho.
Hedda abrió los ojos. Soltó las palancas de control e introdujo los comandos en su consola para activar los blindajes de las compuertas que separaban cada módulo de carga en caso de catástrofe, pensando que eso les daría alguna oportunidad las personas a bordo. Pensó en Serj y sus amigos, jugando en el área común, y en cómo las puertas de emergencia acababan de cerrarse de golpe a la entrada de cada módulo de pasajeros, atrapándolos posiblemente en una zona que estaba a punto de convertirse en vacío. Deseó que los chicos se hubiesen ido con sus familias cuando sonó la alarma.
Pero no lo sabía.
Simplemente no lo sabía.
Hedda fijó los ojos en su primer oficial, que estaba observándola, sabiendo lo que estaba a punto de suceder. Saludó.
«Capitana,» dijo el Teniente Bowman, «ha sido un-«
El puente se resquebrajó.
Hedda Casset murió, sin ni si quiera saber si había salvado a alguien.
Light of the Jedi está escrito por Charles Soule y se publicará el 5 de Enero de 2021 en Estados Unidos.