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  • Vanity Fair revela el nuevo cargo de Dave Filoni en Lucasfilm: Oficial Jefe Creativo.

    Vanity Fair revela el nuevo cargo de Dave Filoni en Lucasfilm: Oficial Jefe Creativo.

    Dave Filoni tiene una nueva misión en el universo de Star Wars tras guiar a la heroína sensible a la Fuerza interpretada por Rosario Dawson, Ahsoka Tano, a realidades celestiales distantes en la primera temporada de Ahsoka. El guionista-productor-director, que empezó a trabajar junto a George Lucas en la serie animada The Clone Wars, ha ascendido a un nuevo puesto en Lucasfilm: uno que le dará poder de decisión en toda la forma de contar historias galácticas de aquí en adelante.

    «Ahora soy lo que se conoce como Oficial Jefe Creativo en Lucasfilm«, comenta Filoni a Vanity Fair, lo cual le pone dentro del proceso de desarrollo mucho antes y de forma mucho más expansiva en términos de capacidad de decisión que sus anteriores labores. «En el pasado, muchos de los proyectos en los que me metían los revisaba después de que ya se hubiera empezado el desarrollo en buena medida

    Filoni ahora trabajará más directamente con la presidenta de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, y junto a Carrie Beck, una veterana que se ha convertido en la cabeza del desarrollo, para originar y guiar la siguiente generación de películas y series de Star Wars. Tras pasar muchos años involucrado en la creación de la animación de Star Wars, incluyendo la serie Rebels, fue involucrándose cada vez más en la acción real como productor, junto Jon Favreau, de The Mandalorian y El Libro de Boba Fett. «En este nuevo puesto estoy abierto a básicamente todo lo que está ocurriendo«, dice Filoni. «Cuando estemos planeando el futuro de lo que estamos haciendo ahora, estaré involucrado desde la fase de incepción.«

    La noticia llega poco después de haber transcurrido un mes de la conclusión de Ahsoka, la serie de Disney+ de ocho episodios que exploraba cómo la Jedi de Dawson luchaba con ese legado de haber sido entrenada por Anakin Skywalker, el mentor que se convirtió en el tirano galáctico Darth Vader. Debido a las largas huelgas de Hollywood, ni Filoni ni Dawson pudieron hablar sobre la serie cuando se estrenó. En una exclusiva para Vanity Fair, ambos ahora son libres de debatir los cambios que trajo la serie a la narrativa más amplia de Star Wars, tanto en pantalla como tras las cámaras.

    Hayden Christensen, que volvió a interpretar al espíritu de Anakin Skywalker en Ahsoka, también comentó el hecho de volver a representar ese rol que ya hizo en las precuelas fílmicas y lo que la serie dice sobre cómo Darth Vader lidia con su propia y terrible historia tras su muerte galáctica. Y Natasha Liu Bordizzo, quien interpreta a Sabine Wren, la problemática Mandaloriana que se convierte en la propia aprendiz Jedi de Ahsoka, comentó las formas en que Ahsoka abre este mundo a una nueva generación de fans abrazando simultáneamente la tradición y el intento de forjar nuevas líneas argumentales.

    «Simplemente aprendes mucho de Dave en general, creo yo«, afirma Bordizzo. «Sé que él es tradicional en el sentido de cómo ha aprendido tantas cosas de George. Tiene esos pilares a la hora de la narrativa que son muy queridos para él, y luego todo lo demás puede ser menos tradicional.«


    EL NUEVO ROL DE FILONI

    Ahora que Filoni será el nuevo Oficial Jefe Creativo, ¿qué implica para otros guionistas, directores y productores?

    «No le voy a decir a la gente qué debe hacer«, comenta Filoni. «Pero siento que intentaré ayudarles a contar la mejor historia que quieran contar. Debo ser un pilar de ayuda por toda la galaxia que hay aquí, como una parte del Consejo Jedi, casi.» Describe sus responsabilidades como «entender la intención de los cineastas» y ser un recurso para ellos, basándose en su mentorazgo bajo el propio Lucas, y sus años al volante de The Clone Wars, Rebels y Ahsoka. «Literalmente, horas ahora de narrativa he hecho«, dice, antes de hacer una pausa para replantearse esa sintaxis. «Ves… ¡Incluso he dicho eso como Yoda!«

    En la convención fan conocida como Star Wars Celebration de la pasada primavera se anunciaron cierto número de proyectos por parte de Kennedy, entre ellos un nuevo filme de Filoni que servirá como puente entre el gran vacío de décadas existente entre El Retorno del Jedi y El Despertar de la Fuerza: un espacio que The Mandalorian, El Libro de Boba Fett y Ahsoka ya se intentan ocupar de ir llenando.

    Filoni seguirá desarrollando su película además de explorar una posible segunda temporada de Ahsoka mientras sirve en ese nuevo puesto. «Para poder ayudar de verdad a los cineastas era verdaderamente importante para mí experimentarlo de primera mano«, cuenta. «Puedo aportar una perspectiva en los desafíos que presenta contar esas historias. Me siento más capaz de ser una ayuda real en lugar de simplemente decir: ‘Bueno, los Jedi son así, y los Sith son de esta otra manera…’«

    Todos los títulos que se anunciaron en la Star Wars Celebration siguen adelante, afirma oficialmente Lucasfilm, entre los que se incluyen una historia épica sobre los orígenes de la Fuerza por parte del cineasta encargado de Indiana Jones y el Dial del Destino, James Mangold, y una historia que volverá al personaje de Rey interpretado por Daisy Ridley por parte de la directora Sharmeen Obaid-Chinoy. Los próximos proyectos de TV incluyen The Acolyte, que transcurrirá en la era de la Alta República, cerca de un siglo antes de las historias de Star Wars clásicas que se originaron en el año 1977, y Skeleton Crew, una serie que trata sobre un grupo de jóvenes viajeros espaciales perdidos en un tiempo algo después de la derrota del Imperio en El Retorno del Jedi.

    Como presidenta de Lucasfilm, Kennedy seguirá liderando la empresa en sí, y el rol de Beck implicará seguir reclutando otros creativos para Star Wars, mientras que el peso de Filoni recaerá a nivel narrativo.


    EL LEGADO DE DARTH VADER EN AHSOKA

    Aunque Star Wars tiene literalmente miles de personajes poblando sus distintas historias, la piedra angular única y mayor sigue siendo Anakin/Darth Vader, dos caras del mismo individuo. Una honorable, la otra deplorable. Ahsoka se distinguió entre los proyectos de Star Wars por explorar lo que fue para los ciudadanos de la galaxia el hecho de emerger de esa oscuridad.

    Ahsoka Tano era su aprendiz Padawan. Igual que Luke Skywalker se preguntaba cuánta de su propia naturaleza había heredado de su padre, Ahsoka se cuestiona en la serie si es posible confiar en – más aún, continuar con – todo lo que ha aprendido de ese mismo hombre.

    «Ella tenía una idea muy particular de él, de la Orden Jedi, y quién era ella misma dentro de todo ello durante mucho tiempo hasta que esa imagen se rompe«, afirma Dawson. «El punto en que nos graduamos aquí es que, si, él hizo algunas cosas terribles, y él también hizo algunas cosas muy buenas. Y siempre acaba recayendo en tí mismo cómo escoges esa dirección. Ella puede mirar atrás, a su propia vida. Ha pasado por muchas dificultades que podrían haber sido el momento en que se volviera oscura. Y decidió no ir a ese lugar. Así que creo que ha empezado a creer en ella misma.«

    La serie sigue un arco de la animada serie Rebels, establecida al principio de la insurrección galáctica, cuando Vader estaba en la cima de su poder como ejecutor Imperial y Ahsoka se enfrenta cara a cara con su antiguo mentor. «Aunque había introducido en Rebels la idea de que ella comprendió que Anakin se hubiera convertido en Darth Vader, nunca lidié con las consecuencias de esto«, cuenta Filoni. «¿Cómo te afecta que una persona que realmente admirabas y era tu modelo de ser resulta que no es lo que pensabas? ¿Somos todos capaces de caer en desgracia? ¿Y qué significa el perdón? ¿Qué formas puede tomar? ¿Cogí las partes buenas de esta persona para mi misma además de las malas, o soy sólo las buenas? Pensé que había muchos desafíos interesantes para ella.«

    En el quinto episodio de la serie Ahsoka, el personaje de Dawson es derrotado y casi asesinado en batalla por un Jedi caído convertido en mercenario llamado Baylan Skoll (interpretado por el difunto Ray Stevenson), quien la arroja desde un acantilado a un mar embravecido. Luego pasa por lo que parece ser una experiencia cercana a la muerte, transportándola al espacio subliminal conocido en la tradición de Star Wars como el Mundo entre Mundos, donde el espíritu de Anakin la ayuda a guiarla a través del conflicto que se agita dentro de ella. «Tal vez también sea una advertencia de lo que aún puede suceder, pero sigue siendo significativo de una manera positiva si quieres que lo sea«, dice Dawson.

    En muchos sentidos, el personaje de Ahsoka Tano está creciendo junto con los fanáticos que se encontraron por primera vez con Ahsoka cuando eran niños viendo la serie animada a fines de la década del 2000. Las cosas que pregunta en la serie de Ahsoka son preguntas adultas sobre el legado y el destino. ¿Sigue el camino correcto? ¿Debería descartar su pasado para seguir adelante? ¿O es que todavía vale la pena preservar las cosas defectuosas?

    «Pudimos tomarnos un poco más de tiempo para decir: ‘¿Cómo se siente esto? ¿Qué significa?’ y [explorar] las opciones que surgen de ese tipo de ajuste de cuentas«, dice Dawson. «Lo hemos visto cuando decidió abandonar la orden Jedi. Lo vimos cuando se alejó de Anakin. Ha habido momentos cruciales, y esto lo percibimos como ese momento seminal de nuevo. Este es un rito de iniciación diferente«.


    EL RETORNO DE HAYDEN COMO ANAKIN

    Las escenas del Mundo entre Mundos en Ahsoka abrieron la puerta para que Hayden Christensen volviese a ser Anakin Skywalker, regresando al rol del joven e impetuoso Jedi que representó por primera vez en El Ataque de los Clones y en La Venganza de los Sith. El actor volvió previamente como el marcado y roto Vader en la serie de Obi-Wan Kenobi, pero Ahsoka le ofreció la oportunidad de volver al personaje después de su redención.

    Christensen afirma que lo interpretó con un deliberado sentimiento de falta de certeza: ¿Es realmente él o es un fragmento de la mente atribulada de Ahsoka?

    «Esa es la belleza de cómo está construido el episodio, en mi opinión«, comenta el actor. «Inevitablemente, el público debe preguntarse qué es lo que están viendo. ¿Es realmente el Mundo entre Mundos? ¿Qué es el Mundo entre Mundos? ¿Es este realmente el espíritu de Anakin Skywalker o está todo en el subconsciente de Ahsoka, y simplemente estamos siguiendo el camino de baldosas amarillas a medida que se ahoga y lucha por su vida? Creo que este episodio ofrece unas cuantas pistas geniales, pero no os las voy a deletrear.«

    Filoni prefiere dejar el misterio abierto a la interpretación. Pero delega en Lucas como el narrador definitivo de la historia de Vader. Para él, su serie sólo trata de cómo el personaje de Ahsoka lidia con su pasado en vez de continuar la fábula cautelosa de Anakin como fantasma de la Fuerza.

    «Mi sensación sobre Anakin es que George resolvió todo lo que tenía que ver con él. No creo que tenga nada que aportar ahí. No estoy intentando añadir nada a eso«, indica. «Todo lo que tiene que ver con Anakin es sobre ella. Es sobre el punto de vista que tiene ella de Anakin. Es sobre lo que Anakin le enseñó. Está ahí emulando más bien el rol de Obi-Wan que vimos en las viejas películas

    Aún así, Ahsoka sugiere que aunque la historia de Anakin esté completamente contada, el personaje sigue teniendo una lucha a lo Jekyll y Hyde para mantener su decencia a pesar de que Vader siga acechando dentro de él en cierto sentido. En las visiones de Ahsoka hay flashes de Vader. O quizá es sólo la imaginación de Ahsoka. También existe la interpretación de que el espíritu de Anakin intercede para salvarla de la muerte, rescatando a su antigua aprendiz tras su caída al océano.

    «Hay mucho que desembalar ahí, potencialmente«, comenta Christensen. «Iba a interpretar una versión del personaje que no hice antes, y que ahora era el sabio y todopoderoso Maestro Jedi que podía usar ambos lados de la Fuerza, la luz y la oscuridad, a voluntad. Y quizá tiene el poder de salvar la vida de Ahsoka, lo cual es muy interesante porque ese es el poder que quería obtener cuando juró lealtad al Lado Oscuro.«

    En el último plano de la serie, el fantasma de la Fuerza de Anakin observa quedamente a Ahsoka desde lontananza después de que ella hable con su aprendiz sensible a la Fuerza, Sabine. Igual que una alineación planetaria de un sistema solar, este plano da al espectador la perspectiva de ver a tres generaciones de Jedi.

    «Anakin… por supuesto que está con ella«, dice Filoni. «Siempre ha estado con ella, pero ella no podía verlo, simplemente. No podía percibirlo. No lo sabía. Se había aiuslado en su propia soledad porque tenía miedo.

    Él hizo muchas cosas para aliviar el temor que ella siente. Así que ahí tienen un momento clave. Creo que él está orgulloso de ella al final. Ve que ella va a ser una mentora mejor. Debato sobre los fantasmas de la Fuerza todo el tiempo con la gente. Para mí, lo que son principalmente es inspiración. Tienes gente en tu vida que seguramente te ha inspirado. Y lo sientes todo el tiempo. Lo percibes cuando los necesitas.«


    SABINE WREN Y LOS ECOS DE VADER

    «Me estaba volviendo loca con esa escena«, dice Bordizzo. «Estábamos en un escenario en exteriores que no era el Volumen para esa escena. Lo filmamos básicamente exactamente como quedó en pantalla. Estaba allí de pie de verdad. De alguna manera hace que sea aún más épico traer a esos personajes originales al redil de nuestra historia«.

    Ahora que hay varias generaciones de fanáticos de Star Wars, y aquellos que crecieron con ella la transmitieron a sus propios hijos (o en algunos casos nietos), la historia y el legado son temas naturales para explorar.

    «Pero la línea de descendientes está llena de Jedi no tradicionales, y luego Jedi que se han convertido al mal. Por lo tanto, no es necesariamente una línea muy estable y sólida en la que se pueda confiar«, afirma Bordizzo.

    Sabine no tiene ninguna relación de sangre con Anakin, pero tiene una cierta imprudencia en común con él que hace que su mentora Ahsoka se sienta más que incómoda. «Parte de la razón por la que Ahsoka originalmente tenía problemas para confiar en Sabine era porque le recordaba mucho a su maestro de alguna manera, en términos de la lucha interna por la que estaba pasando«, dice.

    Para ella, esta es otra forma de hacer que las historias de Star Wars resuenen con los fanáticos al hablar de experiencias del mundo real dentro del contexto de la fantasía espacial. Sabine era una adolescente en Rebels, pero en el momento de Ahsoka ya no es una niña, incluso si no ha perfeccionado lo que se conoce tanto en nuestro mundo como en la galaxia muy, muy lejana como «adultez».

    «En realidad, tenemos la misma edad Sabine y yo«, dice Bordizzo. «Tenía 28 años cuando la filmamos, y todo lo que estaba pasando en la vida a esa edad, quería canalizarlo. Ya no es una adolescente, pero sigue siendo alguien que necesita orientación. El momento en el que me encontraba en la vida era muy paralelo al de ella. Estaba en una gran encrucijada. La última parte de tus 20 años pueden ser un poco duros. Estás superando muchas cosas que solían interesarte y pasando a un nuevo capítulo.

    La Fuerza, y Sabine tratando de lograr utilizarla, fue una metáfora para mí de tratar de lograr esa conexión a tierra en la vida real. Me hizo reír«, dice. «Muchas veces leía los episodios y pensaba: ‘Puedo identificarme con esto’. Obviamente, no estoy tratando de lograr usar la Fuerza, pero todo está relacionado«.

    Ella ve la primera temporada como el establecimiento de un drama duradero entre Ahsoka y Sabine, a quien describe como «terca, con muchas paredes levantadas«. «Esperemos que eso pueda evolucionar«, añade Bordizzo. «No tuvo tiempo suficiente para evolucionar tanto en la primera temporada, porque a medida que aprendes sobre estos personajes, también están pasando por una loca agitación, guerra y problemas. Así que veremos a dónde va eso«.


    ABRIENDO UNA GALAXIA NUEVA POR COMPLETO

    Otra innovación de Ahsoka fue expandirse más allá de la galaxia lejana familiar a una completamente diferente, donde los héroes rastrean a su amigo perdido Ezra Bridger (interpretado por Eman Esfandi), así como al Imperial de piel azul conocido como Gran Almirante Thrawn (interpretado por Lars Mikkelsen). Al final de la serie animada Rebels, ambos desaparecieron en el espacio profundo y permanecieron así durante años.

    Filoni sintió que tenía que expandir el universo de Star Wars para justificar su ausencia y agregar un obstáculo extra grande a su eventual recuperación. «Si estuvieran en la galaxia de Star Wars, la antigua galaxia de Star Wars que conocemos, creo que alguien los habría encontrado«, comenta Filoni. «Hay demasiadas naves espaciales, hay demasiada gente viajando. Recibes una señal, y creo que podrías haberlos encontrado si hubieran querido ser encontrados. Tuve que lanzarlos muy lejos«.

    El propio Lucas sentó las bases de esta solución, que Filoni encontró escondida en una de las películas de las precuelas. «Creo que está en El Ataque de los Clones«, dice. «Si te fijas, hay una imagen de la galaxia, y luego hay estas galaxias más pequeñas cercanas. Así que pensé: ‘Oh, eso es interesante’«.

    Al llevar a Bridger y Thrawn a una galaxia completamente diferente, creó una oportunidad para explorar antiguos rituales para abrir esos portales, la forma en que la naturaleza fluye entre ellos en forma de leviatanes espaciales que saltan de galaxia en galaxia, y tal vez despejar el camino para que otros narradores exploren estos nuevos reinos por sí mismos. «Ya me conoces, planifico a largo plazo. De verdad lo hago. Y esto abarca mucho más de lo que solía abarcar, ya que también ayudo a otras personas«, dice.

    Es de esperar que este universo más amplio sea un factor en cualquier temporada futura de Ahsoka o de ese largometraje que esté desarrollando. «Estoy preparando lo que parece ser un conflicto mayor con el remanente Imperial«, revela Filoni. «Ese conflicto no puede simplemente reflejar lo que hemos visto antes. Tiene que tomar una forma diferente. No puede ser solo el Imperio contra lo que parece ser la Rebelión, o incluso la República. Tiene que ser visualmente diferente«.


    EL FALLECIMIENTO DE RAY STEVENSON

    La inesperada muerte de Stevenson a los 58 años el pasado mes de mayo, después de haber terminado de rodar su papel de Baylan en Ahsoka, dejó un vacío emocional para sus colegas, pero también narrativo para su personaje.

    La serie terminó con su antiguo Jedi moralmente «gris» de pie sobre las ruinas de una escultura del tamaño de una montaña de los Dioses de Mortis. Este trío de seres sobrenaturales apareció por primera vez en un episodio particularmente alucinante de The Clone Wars, con una de ellos representando el Lado Luminoso de la Fuerza, otro representando la oscuridad y el último, la figura paterna entre ellos que equilibra a ambos.

    «Tienes que tener cuidado con eso«, cuenta Filoni, el geek definitivo de Star Wars que, sin embargo, conoce el peligro de volverse demasiado arcano para que los fanáticos casuales lo sigan. «Sé que es un grupo muy específico de personas el que sabría lo que son esas estatuas, pero pensé que era una imagen emocionante, y te da una idea de lo que Baylan está buscando«, dice Filoni.

    Para Filoni, Baylan es un buscador como Ahsoka, alguien que lucha con el recuerdo de lo que le enseñaron y la posterior desilusión que se ha apoderado de él. «Es una persona que sobrevivió a las Guerras Clon, que fue entrenada en los días de auge y decadencia de los Caballeros Jedi, al igual que Anakin«, afirma Filoni. «Vio cómo su orden, su forma de vida, se desmoronaba. Y básicamente lo ha considerado un fracaso: esa manera de vivir no funcionó. No es algo que valga la pena resucitar, por lo que le dice a [su aprendiz] Shin [interpretada por Ivanna Sakhno]: ‘No te enseñé a ser una Jedi. Te enseñé a ser algo más’«.

    Ese «algo más» parecería estar enraizado en la versión de la Fuerza de las deidades.

    «Ha tratado de tomar estas enseñanzas que aprendió cuando era joven y crear su propia forma de ser. Y él ha mirado el ciclo de las cosas y ha dicho: ‘Basta de esto. Si tengo este poder, debo ejercerlo. Debería ser yo quien tome las decisiones’, y mucha gente con poder decide que ese es el camino a seguir«, comenta Filoni. «También está muy seguro de que lo que está haciendo ahora es lo correcto«.

    Si bien Filoni aún no está seguro de qué será de Baylan en ausencia de Stevenson, reconoce que el viaje del personaje no está completo. «Obviamente, hay una historia ahí«, dice. «Estamos en un patrón de esperar y observar ahora mismo. Pero me alegro de que la conversación sea sobre Ray y lo genial que era… Solía tener mini debates con él y le decía: ‘Ray, tú eres el villano aquí’. Y él decía: ‘No lo creo’. Le dije: ‘Sé que no lo crees, pero lo eres. Me encanta que lo juegues como si no lo fueras’, que es exactamente la forma en que piensa Baylan«.

    El personaje se convirtió en uno de los más destacados de la serie, un nuevo favorito de los fanáticos. «Creo que habría estado encantado. Lo que más lamento es que no pudo experimentar eso«, dice Filoni. «Me alegro de que haya estado en la Star Wars Celebration con nosotros, de que haya podido ver el tráiler y tener una muestra de eso de los fans. Y han sido más que maravillosos con Ray y el personaje«.


    LOS PRÓXIMOS PASOS DE AHSOKA

    Dawson ha comentado que espera interpretar a Ahsoka Tano «el resto de mi vida«, siguiendo su viaje a lo que sea que cuente como la vejez para una alienígena Togruta con cierta inclinación por meterse en peligros que amenazan su vida.

    Si bien la perspectiva de una segunda temporada parece asegurada, nada está finalizado, excepto la voluntad de Lucasfilm de continuar la historia de Ahsoka. «Quiero decir, no han dicho nada oficialmente, pero recuerdo cuando estábamos en la Star Wars Celebration en Londres y dijeron: ‘¡Le vamos a dar una película a Dave!’«, insiste Dawson. «Y yo pensaba, ‘Siento que eso significa que probablemente vamos a tener una segunda temporada’. Desde hace un tiempo, y sobre todo ahora con la huelga y todo, nadie puede decir nada. Pero sí dijo que estaba trabajando en un esquema. Así que ya veremos«.

    Pase lo que pase después, está claro que el futuro de Star Wars se está moviendo más allá de Vader y el alcance de los originales, pero todavía está impulsado por la emoción generada con esos Big Bangs iniciales.

    «Tuvimos muchos momentos lacrimógenos literalmente«, dice Dawson. Cita uno en particular: el día en que Darth Vader estaba en el set para una secuencia de un flashback. «Tengo un video de algunos de nosotros con el equipo observando cuando Darth se acercaba. Solo queríamos estar ahí, fuera de cámara, para poder verlo sin trabas con nuestros propios ojos y simplemente asimilarlo. ¿Realmente estamos viendo lo que estamos viendo en este momento? Esto es increíble«.


    Fuente: Vanity Fair.

  • Autores frente a autores: George Mann y Cavan Scott comentan la Fase III de La Alta República.

    Autores frente a autores: George Mann y Cavan Scott comentan la Fase III de La Alta República.

    Mucho antes de que Cavan Scott y George Mann fueran autores de Star Wars eran simplemente dos amigos que compartían su cariño por la ciencia ficción y las historias de fantasía. Desde el foro online de Dr. Who hasta las páginas de La Alta República, el duo ha compartido emocionantes hitos en su carrera, altos y bajos personales, y han actuado como portavoces del trabajo de los demás. Y nunca se toman a sí mismos ni a los demás demasiado en serio.

    En una nueva serie de StarWars.com que celebra el lanzamiento de la Fase III de Star Wars: La Alta República, que comienza oficialmente con el relanzamiento del cómic por parte de Scott y de la novela The Eye of Darkness de Mann, escuchamos a ambos escritores sus impresiones tras haber sido invitados al entonces apodado Proyecto Luminous, sus últimos lanzamientos y su envidia por ciertas barbas…

    Cavan Scott: George, creo que tú eres la primera persona a la que le comenté lo que sería la Alta República.

    George Mann: ¿Antes incluso que a [tu mujer] Clare?

    Cavan Scott: Si. Estábamos en la San Diego Comic-Con y compartíamos una habitación. Me acababa de ir a desayunar con [el director creativo de Lucasfilm Publishing] Mike [Siglain], quien me acababa de invitar a mí, a su vez, a una «Iniciativa All-Star» que se convertiría en el Proyecto Luminous. No se lo pude decir a Clare porque estábamos en otro huso horario y no se había levantado de la cama aún. Y se lo tenía que decir a alguien porque no podía creer que le hubiera dicho que si. Así que fuiste, creo, el quinto Beatle de La Alta República desde el primer día, realmente. No conocía a los demás escritores en ese momento.

    George Mann: Me acuerdo de que me dijiste que había más gente involucrada. «Aún no sé quién son.»

    Cavan Scott: «Y espero que me caigan bien.» Creo que dije eso también.

    George Mann: Si, creo que lo dijiste. Y mira cómo ha ido la cosa. [Risas.]

    Cavan Scott: ¡Lo sé! Y luego te involucramos. Desde el principio Mike dijo que podía mencionártelo, y creo que siempre estuvo ahí, al fondo de su mente, y definitivamente lo estuvo al fondo de la mía que, si se expandía, te subirías a bordo.

    George Mann: Para entonces ya había hecho Mitos y Fábulas. Mike también habló conmigo desde el principio para poner una historia de los Drengir en Dark Legends. Creo que esa fue en realidad la primera pieza de ficción de la Alta República que se publicó de forma clandestina en ese libro de Target.

    Cavan Scott: ¿Cómo fue cuando finalmente recibiste la llamada? Porque en ese momento ya habíamos estado en marcha durante bastante tiempo.

    George Mann: Oh, fue un gran honor. Quiero decir, había estado siguiendo lo que habíais hecho. Había estado leyendo los manuscritos antes de que fueran publicados. Estaba al día y lo estaba disfrutando muchísimo como fan de Star Wars y fan de muchos de los guionistas implicados. Recuerdo que te llamé. Acababa de colgar el teléfono con Mike y era la misma conversación, pero al revés, ¿no? Creo que ni siquiera había apagado el ordenador para ir a contarle a Fiona lo que pasó. Creo que ya tenías una idea de lo que se avecinaba de todos modos, ¿no?

    Cavan Scott: Nada. [George se ríe.] ¡Nada! No sé nada de la mayor parte de las cosas, para ser honesto.

    George Mann: Algo en La Alta República se sentía como ese Universo Expandido, esa oportunidad de crear nuevos personajes y agregar algo a una historia que disfruté con enorme placer a lo largo de los años como fanático de Star Wars.

    Cavan Scott: Así que tu primera experiencia en un evento de la Alta República habría sido [la Star Wars Celebration Europe] a principios de este año en Londres, ¿verdad?

    George Mann: Sí. No estaba seguro de qué esperar porque, aunque me habías contado todo sobre la experiencia en Anaheim [en la Celebration de 2022]… Pensé, bueno, no va a ser lo mismo en el Reino Unido. No somos exactamente lo mismo que el público estadounidense. No mostramos nuestro agradecimiento de la misma manera. Tendemos a ser sarcásticos. [Risas.]

    Cavan Scott: ¿Realmente?

    George Mann: ¡Sí, tal cual! Pero luego… No podía superar el hecho de que la gente reconociera quiénes éramos. Es decir, somos autores. No estamos en la televisión, no estamos en las películas. Pero conocían nuestras caras. Nos estaban buscando. Y luego la audiencia del panel cuando anunciamos por primera vez The Eye of Darkness y los títulos de los libros de la Fase III. Y los vítores. ¡No podías oír! Era una especie de Beatlemanía para Star Wars.

    Cavan Scott: ¿Qué Beatle eras en este escenario? Y, por favor, no digas que eras Ringo. Aunque, para ser sincero, me encanta Ringo.

    George Mann: George [y] Paul.

    Cavan Scott: Claro. Son sus nombres, ¿no?

    George Mann: Soy dos de los Beatles. Así que eso te deja a ti ser Ringo, me temo.

    Cavan Scott: Bueno, todo el mundo ama a Ringo.

    George Mann: Ahora tienes el cómic [Star Wars: La Alta República de Marvel] que se lanzará una semana antes de que llegue la novela [The Eye of Darkness]. Así que vamos de la mano, por así decir.

    Cavan Scott: Literalmente. Lo vamos a hacer de la mano. Es la única manera. [George se ríe.]

    George Mann: Quiero decir, hay una cierta cantidad de presión involucrada. Quieres que sea una gran plataforma para las historias de todos los demás que vienen después. Y quieres que los fans respondan bien y disfruten de las historias. Así es como me siento. ¿Y tú con el cómic? Es de suponer que estás feliz de volver a ver a algunos de estos personajes.

    Cavan Scott: Es genial volver no solo a Keeve y a los gemelos [Terec y Ceret], y a algunos de los otros personajes que teníamos de las historias originales de Star Wars Insider, sino también… para mí, lo que creo que más me emociona de [Eye] es ver a Avar. Obviamente, estuve muy involucrado en su arco en la primera fase y viendo dónde comenzó, dónde la dejó Luz de los Jedi y dónde terminó al final de la primera fase de Marvel. Era un personaje muy diferente. Un personaje roto, a esas alturas. Entonces, tras ver lo que has estado haciendo, es una sensación extraña porque te vuelves un poco protector con algunos de estos personajes, ¿sabes? Y quiero decir, creo que entre todos los escritores ahora, obviamente todos confiamos los unos en los otros. Pero me alegré particularmente de que estuvieras controlando esa historia y estoy muy emocionado de que la gente vea a dónde va y dónde está al comienzo de ese libro porque, ya sabes, la dejé en un estado bastante malo para ti.

    George Mann: Sí. Y continúa en ese estado por un tiempo. Ha sido interesante ver algunas de las primeras reacciones. Una de las cosas que la gente dice es lo oscuro que es el libro, lo sombrío que es el tono, inicialmente. Sigue siendo una historia de aventuras y hay esperanza en ella porque Star Wars trata sobre la esperanza. Pero es oscuro.

    Cavan Scott: Las primeras historias de la fase son oscuras. Ya sabes, el Faro Starlight ya no está, [Marchion] Ro ha triunfado, y estos Jedi tienen que volver a ganar su esperanza. Creo que eso es lo interesante. Cuando lancé el cómic de Marvel originalmente con la dedicatoria del Faro Starlight, los Jedi… no tenía a nadie que les diera un empujón. Todo el mundo los respetaba por lo que representaban. Pero ahora estamos viendo que tienen que aprender lo que eso significa. Algunos de los Jedi se lo están cuestionando todo, y otros Jedi lo están viendo como la oportunidad de decir: «No, este es el momento de mostrar la luz porque estamos en la oscuridad. Así que tenemos que ser más luminosos que nunca». Creo que ahí es donde vemos a Keeve al principio de esta serie. Pasó toda la primera fase plagada de dudas sobre sí misma. Se trata de una chica, ahora una mujer, que cuestionó su derecho a ser Jedi y que luego ha sido ascendida de rango. Ella misma no creía que debiera haberse convertido en Caballera, y mucho menos en Maestra. Y siempre tiene a Avar en el fondo de su mente. Avar era una heroína. Avar era la persona a la que admiraba y vio lo que le sucedió. [Keeve] tampoco quiere que le pase a ella misma. Así que, sí, es muy emocionante estar de vuelta al principio, pero creo que fue difícil escribir esos primeros números porque Keeve no es la que conocemos. Ha estado bajo presión durante un año y está luchando.

    George Mann: Bueno, creo que esa es la cuestión. Los Jedi han sido propiamente desafiados de una manera en la que no están acostumbrados. Como Avar… En este punto, está pensando en lo lejos que ha caído. Pero ella comienza The Eye of Darkness y es casi el viaje opuesto a Keeve. Es todo el camino de vuelta de esa duda. Y darse cuenta de que, en realidad, necesita ser parte de algo más grande. Eso es lo que son los Jedi, ¿sabes?

    Cavan Scott: Sus arcos siempre se han reflejado entre sí y se han invertido entre sí. Ese fue siempre el plan con ellos.

    George Mann: Hay una especie de trayectoria para todos los Jedi al comienzo de esta fase, que es, ya sabes, que no están tan juntos como empezaron, tanto individualmente como siendo una unidad, una Orden. Eso es lo que tienen que aprender; Empujar y tirar en la misma dirección y reconocer que hay esperanza, y que tienen que llevar esa esperanza hacia el futuro.

    Cavan Scott: Hasta aquí, todo desolador. Hablemos de cosas divertidas. ¿Qué fue lo que más te gustó al escribir la Fase II o especialmente la Fase III?

    George Mann: Bueno, te daré una respuesta a ambas. Porque la diferencia, creo, con la Fase III es tener en mis manos a esos personajes de la Fase I, y ser capaz de meterme realmente en la piel de Avar y Elzar, Bell y Burry, y Marchion Ro y Ghirra, y explorar lo que los acontecimientos les han hecho. Siento que estoy agregando algo al personaje, profundizando en cada uno a medida que avanza la historia. Es jugar con los juguetes de la proverbial caja, y es como si volvieras a ser un niño con las figuras de acción. Lo que fue diferente de la Fase II fue que se trataba más de invención, desde mi punto de vista, añadir personajes, situaciones y elementos a la historia y ser un poco más creativo. ¿Y tú? Dale la vuelta a la pregunta.

    Cavan Scott: Hoy escribí una escena para algo y fue uno de esos momentos de alegría porque estaba escribiendo a Elzar. Me encanta escribir sobre Elzar Mann. Está en un lugar muy diferente al comienzo de esta fase, pero hoy tengo que escribir una escena con él en la que disfruta de las bromas con alguien con quien tiene una relación estrecha. Y, por supuesto, así es como empecé a escribir a Elzar en Tormenta Creciente, cuando lo vimos junto a Stellan. Es ver a estas personas comenzar a formar nuevas relaciones y superar lo que han pasado. Creo que de la Fase II, la alegría fue el equipo de Jedha, Tey y Vildar y, de nuevo, ya sabes, las bromas y las idas y venidas y los comentarios sarcásticos. Definitivamente no quería renunciar a ellos y dejar a esos dos atrás. Y a Matty tampoco.

    George Mann: Así es como me siento acerca de los Exploradores. No quiero dejarlos atrás. Pero hay algunos personajes que han salido adelante, como Porter [Engle], de ambas fases. Y Azlin [Rell] es otro. Es un personaje de ensueño poder escribir sobre Rell.

    Cavan Scott: Otro personaje que logré arruinar. [Risas.] La gente parece pensar que es algo que elijo hacer, pero son los trabajos que me dan. Es como si fuera un asesino a sueldo de estos personajes y tuviera que separarlos para que la gente pueda volver a unirlos.

    George Mann: La gente está empezando a decirme lo mismo. «Oh, ¿qué estás haciendo?» No los estamos sometiendo deliberadamente al terror y al peligro. La historia exige que los personajes pasen por esto para ser la historia que queremos que sea, para salir de ese otro lado… O no, según sea el caso.

    Cavan Scott: ¿Cuál es la parte más alegre de The Eye of Darkness que quieres que la gente espere?

    George Mann: Creo que probablemente sea la reintroducción de Porter a la historia. Trae mucha diversión y muchas secuencias de acción geniales. Algunas buenas bromas, creo. Y KC, el droide, también está de vuelta, viajando con Avar. Y Elzar, está teniendo dificultades con las cosas, [pero] todavía bromea con la gente. Sigue siendo Elzar. Y una de las cosas que hace la gente, sin duda y en mi experiencia, es que esconden o se alivian de los momentos más oscuros a través del humor. Así que creo que siempre es importante tratar de capturar eso. ¿Y tú?

    Cavan Scott: Tenemos una Hutt que regresa de la Fase I, de la parte de Daniel [José Older] de The High Republic Adventures. Me ha encantado escribir sobre ella. Está al frente del sector y ha sido un placer escribirla. Una alegría absoluta. Ella tiene su propio pequeño grupo de gente que nunca hace cosas buenas y un ejecutor muy aterrador.

    George Mann: He visto algunas de las páginas que has escrito y se nota… Simplemente hay alegría en las páginas, es claramente de la alegría que sientes al escribir esos personajes. La gente ve eso.

    Cavan Scott: Lo escribí dividiendo la estructura ligeramente de forma diferente. Cada cuatro meses tienes una gran epopeya con [el artista] Ario [Anindito] haciendo lo suyo, y esos momentos son enormes y siempre es increíble. Pero [el artista] Jim [Towe] también está aportando algo muy diferente, y la dinámica del equipo en la página ha sido elevada aún más por los recién llegados. Y definitivamente sentimos eso con el equipo de arte también. Es lo que me encanta de los cómics. Ya tengo el equipo de arquitectos y escritores de la historia de La Alta República, pero también tengo mi propio pequeño equipo dentro del cómic. Y siempre es lo que traen: sorpresas que nunca sabes que van a llegar, ideas que vienen de otra persona que cambiaron totalmente el rumbo. Va a haber mucho que amar.

    George Mann: También me sentí así trabajando en el cómic de La Alta República, «The Nameless Terror» (El Terror Sin Nombre). Colaborar ha sido una gran parte de lo que hemos hecho, particularmente al entrar en la Fase III. Una gran parte de lo que estaba haciendo con The Eye of Darkness era ayudar a establecer historias que se desarrollaran basándose en los libros de otras personas. Hay muchas idas y venidas con el resto del equipo… No recuerdo cuál fue nuestra primera colaboración. Nos conocimos en 2010, ¿no?

    Cavan Scott: Mhm.

    George Mann: En el foro de Doctor Who, para aquellos que no conocen la historia de fondo.

    Cavan Scott: Nos ayudábamos mutuamente con los proyectos de los demás. Es un trabajo bastante solitario ser escritor a veces y una de las peores cosas para mí es llegar a ese punto en el que estoy atascado y no tengo a nadie con quien hablar porque vengo de un entorno de escritura de guiones, cómics, audiolibros y cosas así. Muy a menudo me quedaba atascado y decía: «George, ¿podemos llamarnos?» Y lo que realmente sucedía es que resolvía el problema con solo hablar contigo un rato. Y creo que también funciona a la inversa. Es una caja de resonancia. Porque normalmente sabes lo que tienes que hacer. Y a veces necesitas un pequeño empujón y una pregunta: «¿Por qué haces eso?» Porque, por lo general, esa pregunta es lo que no quieres preguntarte.

    George Mann: O te haces la pregunta difícil o te anima a confiar en tu instinto, y, sí, va en ambos sentidos. Pero eso hizo que hiciéramos referencia al mismo tipo de influencias, ¿no? Cine y televisión y libros y diferentes medios.

    Cavan Scott: Fuimos literalmente separados al nacer, creo. Quiero decir, George obviamente no es más joven que yo de ninguna manera… Crecimos con las mismas cosas, la misma mitología y folclore de monstruos. No creo que hayamos escrito nada juntos en la Alta República.

    George Mann: Todavía no.

    Cavan Scott: De hecho, hablando de que todavía no: ¿qué podemos adelantar a la gente de lo que estás haciendo ahora? Quiero decir, específicamente, en La Alta República, no en general en tu vida.

    George Mann: [Risas.] Sí, bebiendo té y escribiendo «Tears of the Nameless», que anunciamos al principio en la Celebration. Esa ha sido mi inmersión profunda recientemente. Justo antes de la llamada, estaba preocupada por salir en el video porque me había hecho llorar a mí mismo escribiendo las páginas finales.

    Cavan Scott: Tan mal, ¿eh?

    George Mann: Más o menos. [Risas.]

    George Mann: Quiero decir, no voy a mentir. Es un libro bastante oscuro, pero de una manera diferente a The Eye of Darkness. Está empezando a moverse más hacia el final del juego. Por lo tanto, está derribando algunas de esas cosas que se han establecido. Pero realmente no puedo decir mucho más que eso en este momento. ¿Y tú? Estás trabajando en el cómic, obviamente.

    Cavan Scott: Sí. Estoy trabajando en un par de proyectos más en La Alta República, uno de los cuales es más una aventura. Es más oscuro, más dramático, pero es divertido. Y me lo pasé muy, muy bien escribiéndola. Y encapsula algunas de las escenas que he estado esperando escribir desde que empezamos esto. Y esa es, en realidad, una de las cosas que creo que más me emociona ahora en este momento, porque obviamente las cosas que están saliendo [este mes] las escribimos hace un tiempo, ya sabes. Pero cuando escribo algunas cosas que se acercan al final de la fase y estoy escribiendo escenas para Keeve que he tenido en mi cabeza desde el momento en que la creamos por primera vez y las cosas sobre las que he estado escribiendo todo este tiempo, ya sabes, cosas profundamente impactantes sobre su vida y su futuro y simplemente su personaje… Es mucho más emocional. Y al igual que tú, quiero decir, obviamente estaba de broma cuando dije que me hice llorar por el estado de la escritura, pero debido a que estos personajes te afectan, y me encontré haciéndolo el otro día, ya sabes, estás escribiendo algo y estás tan metido en ello que habitas en esos personajes durante un minuto.

    George Mann: Absolutamente.

    Cavan Scott: Creo que ese es el trabajo.

    George Mann: Ese es el trabajo. Y es parte de la alegría de escribir.

    Cavan Scott: Y no puedo esperar, ¡no puedo esperar! — para que la gente vea la portada de Phil Noto para el número cinco. No puedo hablar de eso porque es muy spoiler. Pero lo compartí en el Slack que tenemos para los escritores, y es una de esas imágenes que he estado esperando ver. Todos los días revisaba mi bandeja de entrada y me preguntaba: «¿Phil ya lo ha hecho? ¿Phil ya lo ha hecho? ¡PHIL! ¡Hazlo ahora!» Y luego, cuando llegó, era todo lo que quería y más. Creo que la gente se va a volver loca.

    George Mann: Ya sabes, no puedo esperar para afeitarme esta barba. Sé que suena ridículo, pero tengo una superstición… Cuando escribo las etapas finales de una novela, me dejo crecer la barba a lo bestia. No me afeito mientras escribo y luego, una vez que entrego el libro, me permito hacerlo. No sé por qué es ahora, pero lo he hecho durante años. Así que estoy deseando que llegue.

    Cavan Scott: Lo curioso es que, George, a mí me pasa lo mismo con La Alta República. Me he dejado crecer la barba desde 2018. [George se ríe.] Y como puedes ver, está creciendo muy bien. Así que… ¡2025 está a punto de llegar! Voy a verme tan fresco y joven. Siempre estoy celoso de las barbas. Hay muchas barbas en La Alta República. Ya sabes, Charles [Soule] ahora también se ha dejado una barba. Daniel [José Older] igual. Tú…

    George Mann: ¡Elzar tiene una estupenda!

    Cavan Scott: ¡Sí! Y yo estoy aún aquí sentado, ya sabéis, con una cara tan suave como la de un bebé. Ridículo. ¡Ridículo!

    George Mann: Sin comentarios.

    [Esta conversación ha sido condensada y editada para mayor claridad.]


    Fuente: StarWars.com


    PD: Desde la Biblioteca del Templo Jedi podemos confirmar personalmente que los autores de La Alta República son un auténtico AMOR de gente.

    Nuestro gran bibliotecario Mario Tormo junto a los escritores Cavan Scott, Charles Soule y George Mann (de izquierda a derecha) en la Star Wars Celebration Europe 2023.
  • Traducción del primer relato corto de «Cuentos desde la Zona de Oclusión» (Star Wars Insider #222)

    Traducción del primer relato corto de «Cuentos desde la Zona de Oclusión» (Star Wars Insider #222)

    Como en todas las Fases de la Alta República, desde la revista Star Wars Insider nos dan retazos de lo que está por pasar a personajes secundarios de las novelas en forma de relatos cortos, que hemos ido traduciendo religiosamente en la Biblioteca del Templo Jedi.

    Siguiendo la vida de los técnicos Joss y Pikka Adren, un matrimonio que ayudó a estabilizar el Faro Starlight en el primer relato corto ambientado en La Alta República, hoy volvemos con ellos en el año posterior a la fatal destrucción de la estación espacial de la República perpetrada por los Nihil al final de la Primera Fase de este proyecto.

    ¡Que disfrutéis!


    «NO ES UN TRABAJO IMPORTANTE»

    Por Lydia Kang

    Estar en tierra sólida se supone que es algo que reconforta, especialmente en un lugar como Eriadu. Aquí, todo lo que hay en el planeta era una invitación, desde las calles llenas de tabernas de las distintas ciudades hasta las montañas cubiertas de nieve que escondían sus riquezas internas de mineral lommite. El lugar te suplicaba que plantases ahí tus pies y te quedases.

    Para Joss Adren, con los pies bien firmes en el suelo y con una cerveza espumosa ante él, estaba, sin embargo, ansioso por volver a la Aurora III, el crucero Longbeam que él y Pikka pilotaban para el Cuerpo de Defensa de la República. Pikka y la nave: eso era el confort. Ese era su hogar. Siempre le daba palmaditas a la Aurie, como ellos la llamaban, agradeciéndole haberles salvado tantas veces la vida. Hablando de Pikka… ¿Dónde se había metido?

    Echó un vistazo por la comisaría, ocupada con especies que venían de todos los territorios del Borde Medio y del Borde Exterior. Dos Ughnaughts discutían ante sendos cuencos de estofado, otro grupo de oficiales del CDR se rascaban las barbillas y de cuando en vez miraban a Joss. No los conocía. Había cada vez más personal del CDR en el planeta estos días, pero intentaban no destacar mucho. Eriadu no era un lugar donde gustase tener mucho músculo militar de fuera del planeta. Así que no fue ninguna sorpresa cuando el Almirante Kronara y la joven Alférez a su lado abandonasen la multitud que había cerca de la puerta y se sentasen ante Joss, en su diminuta mesa.

    Joss se estaba empezando a acostumbrar a su rango y a archivar formalidades ahora que él y Pikka habían estado en el CDR desde la caída del Faro Starlight. Pero en cuanto Joss empezó a levantarse, el Almirante Kronara casi negó con la cabeza. Joss lo entendió. Este no era el momento de atraer la atención.

    Simplemente asintió, al igual que la Alférez. Parecía bastante joven, su pelo firmemente oculto bajo su gorra del CDR, sus labios apretados formando una línea macabra.

    —»Me alegro de verte de nuevo», dijo Kronara con su áspera voz. «Esta es la Alférez Ebbe Casset. Es nueva en el CDR, tras haber trabajado en la Fuerza Conjunta Especial de Malastare-Sullust durante unos cuantos años. Alférez, este es el Capitán Adren.»

    —»¡Oh!», Joss intentó contener su sorpresa. «Casset, como…»

    —»Si, Heda Casset era mi tía», dijo con cierta crispación. No había señales de tristeza en su cara sin líneas marcadas. Más bien, resolución. Probablemente le daban ese tipo de respuesta todo el tiempo.

    —»Vaya. Eso debe haber sido… Vaya», dijo Joss. La joven mujer asintió con cierta irritación, o quizá tristeza, antes de que su resuelta mirada de acero volviese a ella. Joss giró la cabeza de aquí para allá, buscando a Pikka. ¿Dónde se había metido? No estaba cómodo estando cara a cara con lo poco confortable que era lidiar con lo ocurrido con Hedda Casset. Si no hubiera sido por ella, mucha más gente habría muerto durante el Gran Desastre Hiperespacial. Era una verdadera heroína. Pero también era un recordatorio de cuántas vidas se habían perdido a lo largo de estos dos años. Algunas veces Joss temblaba al pensar que él y Pikka podrían haber estado fácilmente a bordo del Faro Starlight cuando fue destruido hace poco más de un año.

    —»¿Dónde está Pikka? La otra Capitana Adren, quiero decir», dijo Kronara. «Pensaba que iba a asistir a esta reunión». Sacudió la mano hacia un droide de servicio.

    Pikka se había excusado con ir a asearse antes de sentarse con él, pero habían pasado más de quince minutos. ¿Qué estaba haciendo? Pikka no era el tipo de persona que se embelesara mirándose al espejo. Lo más probable es que hubiera encontrado algún circuito eléctrico pobremente instalado y le estuviese diciendo a alguien que había que arreglarlo antes de que tuvieran un problema entre manos.

    —»Estoy justo aquí.»

    Una delgada mano apretó el hombro de Joss y Pikka Adren se deslizó en la silla que había junto a él. Joss intentó no sonreír, como acostumbraba a hacer cada vez que Pikka entraba en una habitación. Estaba tremendamente orgulloso de su esposa. De no haber sido por ella, no habrían sido capaces de cambiar el código operativo de su Longbeam cuando se enfrentaron a las imposiblemente rápidas naves Nihil durante la Batalla de Kur.

    Echó hacia atrás el ondulado y profundamente marrón pelo de sus sienes, sus ojos azules observando a Ebbe. Últimamente tenía unos círculos oscuros debajo de ellos. Había estado trabajando demasiado pero, como siempre, Pikka nunca se quejaba. Asintió al Almirante. Por supuesto, sabía como jugar sus cartas de forma casual para no atraer la atención hacia su grupo.

    Pikka y Ebbe se presentaron la una a la otra. Las cejas de Pikka se alzaron ligeramente tras escuchar el apellido de Ebbe.

    —»Gracias por unirte al CDR. Significa mucho para mucha gente», dijo Pikka calmadamente. Ebbe asintió, sus ojos mirándola por un instante con cierta humedad. El droide camarero se aproximó.

    —»Técnicamente estamos de servicio, pero no le diría que no a tomarme una cerveza yo también», comentó el Almirante Kronara, deslizando su mano por su pelo incipientemente canoso. «¿Una ronda para la mesa?»

    —»No durante el trabajo», respondió Ebbe, echando un vistazo al Almirante Kronara.

    —»En ese caso, dos zumos de jogan», dijo Pikka. Hizo gestos al droide, que ya se iba. «¡Y unas nueces wali saladas! Me estoy muriendo de hambre. Por lo tanto…» Se inclinó para acercarse. «Imagino que no nos vais a decir que disponemos de unas bien merecidas vacaciones. ¿Tenéis una misión que discutir?»

    —»Sí que os merecéis unas vacaciones. Respecto de esta misión, no es algo demasiado importante», respondió el Almirante Kronara. La cerveza y los zumos jogan llegaron a su mesa, y tomó un profundo sorbo de su ambarino bebedizo antes de hablar calmadamente. «Hemos recibido una señal de emergencia de una nave pequeña, cercana al Muro de las Tormentas. Necesitamos que la interceptéis.»

    Joss frunció el ceño. El Muro de las Tormentas. No era tan cerca, pero era demasiado cerca para que se sintiera cómodo. Últimamente habían trabajado cerca de Eriadu, transportando envíos y ayudando al CDR a establecer una tranquila pero activa base en el planeta. Los Nihil habían estado atacando y saqueando de un sitio a otro, más allá del Muro de las Tormentas, pero Eriadu aún era un lugar bastante seguro. Estaban floreciendo los mercaderes, al igual que los mercados negros en las fronteras de cada ciudad y aldea. Se podía hacer mucho dinero en tiempos de conflicto. Un cuento tan viejo como las estrellas mismas.

    —»¿Por qué nosotros? Cualquier tripulación del CDR podría ocuparse de una nave que tuviera una emergencia en este sector. Seguramente haya alguien más cerca», comentó Joss.

    Kronara no dijo nada durante un momento demasiado largo. Y Joss lo supo, casi al mismo tiempo que Pikka, quien se había acercado el zumo jogan al cuerpo.

    —»Es una nave Nihil, ¿no es así?», dijo ella en voz baja.

    El Almirante Kronara asintió. «Probablemente una partida de saqueo que tuvo algún tipo de problema.»

    —»¿No es algo demasiado importante, eh? ¿Quién más sabe todo esto?», preguntó Joss.

    —»Yo, Ebbe y el técnico que recibió la señal y a quien se le ha ordenado que permanezca en silencio sobre este informe.»

    —»¿Por qué tanto secretismo?», añadió Pikka. Se había inclinado para dar un sorbo al zumo de jogan, lo olió y luego lo alejó de ella con cierto asco. En su lugar, estiró el brazo para coger unas nueces, lanzando unas pocas a su boca.

    Ebbe probó cautelosamente su propio zumo, y luego miró a Pikka con curiosidad. «Tenemos una cierta oportunidad de que puedan proporcionarnos los medios para penetrar el Muro de las Tormentas y acceder a la Zona de Oclusión. A menos que sea una trampa, y que los Nihil estén intentando lanzarnos un cebo.»

    —»Suena más como un trabajo para los Jedi que para nosotros», sugirió Joss.

    —»Desafortunadamente, los Jedi no están a nuestra disposición para esto. Necesitamos saber vuestra respuesta ya», dijo Kronara. «Puedo tirar de rango, pero preferiría que estuvierais de acuerdo con la misión en este caso. Puedo prometeros un largo descanso después de esto.» Escondió su cara bajo un trago de cerveza.

    Joss se reclinó y sus ojos encontraron a los de Pikka. Por lo general hablaban las cosas, pero se conocían tan bien que a veces un vistazo era suficiente. En este caso, él tenía tantas dudas como ella aparentaba tener. Últimamente ella parecía estar estresada por tanto trabajo. Sus hombros cayeron de puro cansancio. Esperaba que les asignaran misiones más cerca de los mundos del Núcleo, hacer algo con más estabilidad. El año posterior a la caída del Faro Starlight había sido muy complicado para ambos. Sí, quizá lo que necesitaban era algo de tiempo libre. Primero, unas vacaciones. Necesitaban formar un frente unido. Esto era un no definitivo.

    Pikka rompió el contacto ocular con Joss, y se inclinó hacia delante.

    —»Lo haremos», afirmó con firmeza.


    Habían hablado poco durante la vuelta a la Aurie. Joss confiaba en Pikka, y si ella quería hacer este viaje él estaría a su lado. Pero algo no iba bien entre ellos, y no estaba seguro de cómo abordar el tema. Así que, en su lugar, puso toda su energía en prepararse para la misión. El Longbeam aún estaba en muy buena forma, y era una de las naves más rápidas del CDR. Era capaz de realizar cambios de sentido que aturdían la mente para una nave de ese tamaño gracias a los ajustes de ingeniería que había hecho Pikka.

    En el hangar del CDR, a varios kilómetros fuera de la ciudad, Joss esperó en la rampa de embarque de la Aurie. Miraba un conjunto de cajas llenas de suministros que había en el suelo mientras comprobaba su plan en su tableta de datos. Había introducido las coordenadas y estaban esperando un último mensaje de Ebbe antes del corto viaje por el hiperespacio. Pikka se dirigía hacia él, sorteando la jungla de cajas y contenedores que habían creado una suerte de laberinto. Joss intentó no reírse.

    —»En serio, Joss. ¡Has traído comida para una tripulación de cien personas! Sólo somos nosotros dos.»

    —»Ya me conoces. Me gusta ser previsor.»

    A pesar de todo, ella tenía razón. Había demasiada comida. Pikka tenía la tendencia de olvidarse de estas cosas, y Joss a veces se pasaba de la raya, sólo «por si acaso». Pero, en su esfuerzo por dejar a un lado su preocupación por el viaje, lo compensó pidiendo demasiadas provisiones. Había suficientes cosas en las estanterías como para que durase un año entero. Además de suministros médicos. Y partes de repuesto para la Aurie.

    Una cabeza humana surgió de detrás de una enorme caja de leche de bantha en polvo. Ebbe, tan rígida como siempre, caminó a propósito hacia dicha caja.

    —»Esta leche en polvo no es una ración reglamentaria del CDR», dijo con aspereza.

    —»¡Ebbe!», exclamó Joss, sorprendido.

    —»Alférez Cabbet», dijo Pikka, dando a Joss un suave codazo en las costillas. «Si, la leche en polvo fue petición particular mía. ¿Necesitabas hablar con nosotros antes del viaje?»

    —»Si, Capitana Adren. Y Capitán Adren. ¿Cuál es el estado de la Aurora III?»

    —»Casi a punto. Hemos revisado dos veces los motores, y Joss se ha asegurado de tener suficientes suministros como para alimentar a todo un campamento de Wookiees.» Intentó no reírse, y de pronto se le subieron los colores sin motivo aparente.

    —»¿Estás bien?», le susurró Joss.

    Pikka hizo un gesto hacia afuera con la mano. «Muy bien.»

    —»Lo siento por lo de la leche en polvo», dijo Joss. «La pagaremos de nuestro bolsillo.»

    —»Oh, no os preocupéis. Por las náuseas. Por supuesto que la querríais. He oído que es particularmente buena calmando el estómago en tu estado.»

    Asintió hacia Pikka.

    Joss lanzó una mirada a Pikka. Pensó que se había perdido algo importante.

    —»No os preocupéis», se apresuró a continuar Ebbe. «Esta será una misión breve, y me aseguraré de que el Almirante Kronara os apruebe una larga ausencia de nueve meses. Más o menos.»

    Por un momento fugaz, Joss se preguntó por qué había usado tan arbitrario tono, y entonces vio el chip de créditos caer. Nueve meses, ¿eh? Giró la cabeza y observó a Pikka con ojos inquisitivos.

    Pikka se puso colorada. «Ebbe…», dijo, con un tono de advertencia en su voz.

    Ebbe parecía confusa. «Para que podáis tener tiempo para vuestro retiro familiar. ¿Para el bebé?»

    Joss sintió que se le iba la sangre del cráneo. Las puntas de sus dedos temblaron, y su visión se inundó de puntos. Estaba al borde de tropezar, y se aferró al borde de la Aurie para no caerse de la rampa. Algo dentro de su pecho se puso dar golpes, rebotando en su interior e intentando salirse de su caja torácica. Oh. Su corazón.

    —»¿Pikka?», murmuró con la boca repentinamente seca. «¿Estas…? ¿Vamos a ser…?»

    —»Si», confirmó Pikka. Su seria cara pasó a convertirse en una sonrisa más brillante que la salida de un sol doble. Corrió por la rampa. «Estoy embarazada.»

    —»¿Cuándo me lo ibas a contar?», preguntó Joss, envolviendo las pequeñas manos de ella en las suyas. Las cuatro manos temblaron.

    —»Cuando estuviéramos de camino. Quería algo de privacidad y espacio cuando te lo dijera. Acabo de saberlo.» Giró la cabeza más allá de Joss. «Ebbe, ¿cómo lo has averiguado?»

    —»Era complicado no darse cuenta cuando hablamos antes», contestó ella. «Las señales estaban ahí. Lamento haber hecho asunciones en voz alta. Puedo organizar una misión, pero no soy, eh, buena siempre en una conversación. Pero escuchad: os lo compensaré. ¿Qué tal si me uno a vosotros? Para aliviar un poco el peso de esta carga de aquí.»

    Pero Joss apenas podía escuchar a Ebbe. Sus palabras resonaban como un «bla bla bla» distante procedente de una insignificante alarma destinada a ser ignorada. ¿Pikka? ¿Embarazada? Varias emociones atravesaron como un rayo el cuerpo de Joss. Felicidad. Terror. Preocupación. Terror. Felicidad. Era un palíndromo de pánico y alegría. Así que por eso es por lo que Pikka parecía estar tan cansada últimamente. Por eso había pasado más tiempo en el lavadero de lo habitual, probablemente liberando su estómago de zumo de jogan. De pronto, todo tenía sentido.

    Pikka se volvió a Joss y alzó las cejas. «Joss, ¿en qué piensas?», dijo. La boca de Joss se abrió y se cerró. No emitió sonido alguno.

    —»¿Nos das un momento, Ebbe?»

    Pikka condujo delicadamente a Joss al interior de la Aurie. Al fin, Joss pudo balbucear algo.

    —»Estoy tan feliz, no sé qué hacer conmigo mismo. Me están pasando un millón de cosas por la cabeza…»

    —»Y a mí también», contestó Pikka, exhalando un largo y contenido suspiro.

    —»¿Te encuentras bien? ¿Qué puedo hacer?»

    —»Puedes ayudarme a completar esta misión, y a completarla bien.» Echó los hombros hacia atrás. «Estoy bien. De vez en cuando me convierto en una máquina de regurgitar, pero, ¿aparte de eso?» Se dio una palmada en su abdomen inferior. «Estaré en contacto con el programa médico genérico de la Aurie. Tiene una aplicación de obstetricia. Todo está bien por el momento.»

    —»La Aurie no puede ayudarte a dar a luz, aún así. No tenemos un droide madrona a bordo.»

    —»¡Pfft, esta misión va a ser rápida, Joss! No pasa nada. Hará que Kronara nos deba un favor, y a él ya le caemos bien. Tenemos muchos meses de trabajo por delante antes de que podamos tener tiempo libre.»

    —»¿Qué te parece que Ebbe venga con nosotros?»

    Pero Joss ya se había ido a una lista de comprobaciones internas para prepararse para la misión, para prepararse para después de la misión, y para prepararse para el resto de sus vidas, que se habían multiplicado de pronto como un enjambre de gizkas. Vagamente, hizo el registro de que Pikka había descendido por la rampa para hablar con Ebbe. Cuando Pikka volvió le dio una palmada en la espalda a Joss.

    —»Le he dicho a Ebbe que haríamos esto por nuestra cuenta. ¿Listo para marcharnos?»

    Joss asintió. Pikka le tocó gentilmente la barbilla, cerrando la abierta boca que debía haber permanecido en ese estado durante varios minutos. Joss se rió, y ella también.

    —»Vámonos, Capitán Adren», insistió. «Nuestra misión nos espera.»


    Era el momento. Los suministros estaban asegurados. Pikka había comprobado el hipermotor y había realizado análisis de diagnóstico de seguridad en el generador de escudos mientras Joss revisaba la información que el Almirante Kronara les había proporcionado.

    La nave varada era pequeña. La información relativa a ella no había venido de un transporte que hubiera podido acercarse mucho. Tenían un equipo de escaneo rudimentario, pero no parecía que hubiera formas de vida a bordo.

    Y definitivamente era una nave Nihil.

    De pequeño tamaño pero aparentemente compuesta de piezas de otras naves, así que era desigual y asimétrica. Tenía una quemadura de cañón y daños en el motor en un lateral. Estaba suficientemente lejos del Muro de las Tormentas que Joss estaba lo suficientemente cómodo como para no pedir refuerzos del CDR. Pero estaba lo suficientemente cerca como para haber vagado, rota, y que los Nihil no lo supieran o no les importase lo suficiente como para recuperarla.

    Se rascó la barbilla. ¿Por qué no la habían rescatado los propios Nihil? Le hizo preguntarse si el vehículo estaba tan destrozado como para no despertar su interés, o que los Nihil o bien eran más crueles, o bien estaban más desorganizados de lo que dejaban entrever. Si era lo último, entonces tenían una oportunidad para poder conseguir un hipermotor con la habilidad de atravesar el Muro de las Tormentas. Kronara, la Canciller Soh y el CDR por fin podrían apuntarse una victoria.

    Podría cambiar toda la dirección que llevaba esta guerra contra los Nihil.

    Podría implicar un futuro más seguro para Pikka, Joss y… algún otro Adren.

    —»Eh, Joss», dijo Pikka, que apareció en silencio detrás de él. «¿Estamos listos?»

    —»Si. Las coordenadas están puestas. Estoy listo si tú lo estás.»

    De nuevo en las dos sillas de Capitán de la Aurie, Joss se sintió más como siempre de nuevo. Estaban preparados para ir.

    Pikka habló por los comunicadores. «Ebbe, dile al Almirante Kronara que enviaremos un informe en cuanto hayamos establecido contacto con la nave», añadió Pikka. «Eh… Oh, da lo mismo.» Dudó, aparentando querer decir algo más. Dedicó a Joss una sacudida de su cabeza, como si intentase limpiar un pensamiento poco importante de su cerebro. Joss a veces podía terminar las frases de ella, y podía haber jurado que él estaba a punto de decir: «Si no vuelves a saber nada de nosotros…»

    Pero no. Era un pensamiento paranoico.

    —»Muy bien», respondió Ebbe. «Que la Fuerza os acompañe.»

    Ebbe parecía sonar decepcionada. Joss pudo imaginar cómo se sentía: la necesidad desesperada de hacer algo, hacer cualquier cosa para combatir a los Nihil. Había planetas enteros y sistemas envueltos por los Nihil en esa Zona de Oclusión. Quén sabe cuán horriblemente podían estar sufriendo esos millones de personas. Cada noche, Joss tenía pesadillas sobre los Nihil agazapados, cada vez más y más cerca. Pero, por primera vez, tenía otro nivel total de preocupación.

    Ajustaron sus cuerpos a sus asientos de la cabina. La Aurie pronto dejó atrás el mundo verde y marrón, rebasando las varias naves que iban y venían de Eriadu. Pronto entraron en el hiperespacio, con su brillo de plasma rodeándoles. Era un viaje corto, pero Pikka, sin embargo, se durmió en la silla de piloto durante un tiempo. Había que dejarla.

    Poco tiempo después, él dio el anuncio: «Saliendo del hiperespacio en un minuto o dos.»

    Pikka bostezó y se sacudió los últimos pedazos de sueño sacudiendo la cabeza. Se centró en el brillo azul y blanco que los rodeaba, y luego en la transformación del mismo en líneas blancas que se producía cuando entraban al espacio real.

    —»Ahí está», señaló Joss.

    A cierta distancia había una nave pequeña, una mota de gris contra la oscuridad de la galaxia. Pikka miró a los escáneres del panel de control de la Aurie. «Ebbe dijo que no había formas de vida en la nave. Se equivocó. Hay al menos dos.»

    Joss intentó no mostrar su decepción. Se suponía que esto iba a ser una recogida de chatarra. Quitar algo de los motores y de las piezas de los comunicadores Nihil y continuar. No quería un conflicto con Nihil reales. No ahora, de todos los momentos que podría escoger.

    —»¿Qué pasa con la nave en sí?»

    —»Nuestros sensores indican que está frita», dijo Pikka. «El motor podría estar roto. O podría haber sido apagado para dar la impresión de que está roto.» Miró a Joss con ojos inseguros.

    —»Quédate en la Aurie. Yo iré a bordo y comprobaré qué está pasando.»

    —»Ambos estamos aquí para cumplir este trabajo, Joss.»

    Joss meneó la cabeza. «La otra opción es… que podemos volver a Eriadu y conseguir refuerzos. Ebbe quería venir también. Creo que sabía que algo no iba bien. Creo que deberíamos volver a por refuerzos.»

    Pikka frunció el ceño. «Querían hacer esto rápida y discretamente.»

    ¿Y si perdían la oportunidad de averiguar lo que había en esa nave? ¿Y si obtener ese motor realmente implicaba que pudieran dar un golpe a los Nihil, y acabar con el Muro de las Tormentas? La capacidad de decisión de Joss se estaba suavizando ante esta nueva preocupación. Aunque quería saber lo que pasaba en esa nave tanto como los demás, también quería sacar de ahí a Pikka.

    —»Contactemos con Ebbe. Deberíamos poder comunicarnos con ella desde este sector.»

    Abrieron un canal de comunicaciones. Tras unas cuantas transferencias, al fin sonó la voz de Ebbe.

    —»¿Qué es lo que ocurre?»

    —»La nave tiene pasajeros o tripulación. Vivos. Al menos dos», informó Pikka.

    —»Algo no está bien», añadió Joss. «Solicitamos refuerzos del CDR.»

    —»Estoy de acuerdo», contestó Ebbe. «Se lo haré saber al Almirante Kronara. Ha vuelto a Coruscant. Por ahora, sabed simplemente que…»

    La cabina se llenó con sonido de estática.

    —»¿Ebbe? ¿Nos recibes?» Pikka alzó la voz. La estática continuó.

    El panel de control de la cabina de pronto se apagó, como si hubiera perdido energía. Se volvió a encender y luego parpadeó erráticamente.

    —»Pero qué… ¿Qué está pasando? Ebbe, ¿estás ahí?»

    Joss trató de comenzar una comprobación de sistemas, pero la consola no respondió. Intentó un reinicio rápido. De nuevo, sin respuesta. La electrónica siguió actuando como si los circuitos estuvieran confusos de forma masiva. La quietud de la cabina siguió llena de una ruda estática.

    Entre el deslumbrante caos una sola luz roja parpadeaba con certeza. Bueno, algo funcionaba por fin, pero la luz roja le hizo sentir peor, no mejor. Miró a Pikka, sus ojos se encontraron durante un largo momento de pánico.

    —»Esa nave abandonada ya no está sola», dijo Pikka. «Vamos a tener compañía.»

    Y, entonces, la Aurie se quedó a oscuras.

    CONTINUARÁ.


  • Nuevo extracto exclusivo de «The Eye of Darkness», la próxima novela adulta de la Alta República.

    Nuevo extracto exclusivo de «The Eye of Darkness», la próxima novela adulta de la Alta República.

    El Faro Starlight ha caído. Marchion Ro y los Nihil han bloqueado de un golpe a la Orden Jedi. ¿Y ahora qué?

    La Fase III de la serie de libros de La Alta República de Star Wars está a punto de comenzar oficialmente con el lanzamiento el 14 de noviembre de la próxima novela para adultos, «The Eye of Darkness«. El libro de George Mann tiene lugar un año después de los eventos de la novela «Estrella Caída» de Claudia Gray, que relató la destrucción del Faro Starlight, así como la aparición de más Niveladores devoradores de la Fuerza, y tenemos un extracto exclusivo que presenta el regreso de la Jedi Avar Kriss. No solo eso, sino que también puedes escuchar un extracto de audio exclusivo del libro en el podcast Dagobah Dispatch de Entertainment Weekly (en inglés).


    SINOPSIS

    La galaxia está dividida. Tras la impactante destrucción del Faro Starlight, los Nihil han establecido una barrera impenetrable llamada Muro de la Tormenta alrededor de parte del Borde Exterior, donde Marchion Ro gobierna indiscutiblemente y sus seguidores causan estragos siguiendo cada uno de sus caprichos. Los Jedi atrapados detrás de las líneas enemigas, incluida Avar Kriss, deben luchar para ayudar a los mundos saqueados por los Nihil mientras se mantienen un paso por delante de los merodeadores y sus terrores sin nombre.

    Fuera de la llamada Zona de Oclusión de los Nihil, Elzar Mann, Bell Zettifar y los otros Jedi trabajan junto a la República para llegar a los mundos que han sido aislados del resto de la galaxia. Pero todos los intentos de romper el Muro de la Tormenta han fracasado, impidiendo incluso la comunicación a través de la barrera. Los fracasos y las pérdidas pesan mucho, tanto sobre Elzar como sobre Bell, mientras buscan desesperadamente una solución.

    Pero incluso si la República y las fuerzas Jedi lograsen romper el Muro de la Tormenta, ¿cómo pueden los Jedi luchar contra las criaturas sin nombre que se aprovechan de la conexión de los Jedi con la Fuerza? ¿Y qué otros horrores nos depara Marchion Ro? A medida que crece la desesperación tanto de los Jedi como de la República, cualquier esperanza de reunificar la galaxia podría extinguirse…


    EXTRACTO

    Detrás del Muro de la Tormenta, la Maestra Jedi Avar Kriss ha pasado el último año haciendo todo lo posible para apoyar a los ciudadanos de la galaxia atrapados en la Zona de Oclusión Nihil, reuniendo nuevos aliados en el camino.

    —»¿Quién eres?»

    Después de deshacerse de la cápsula de escape que contenía a los dos Nihil aún inconscientes, Avar se dirigió a la cabina de la nave de transporte, donde una serie de alarmas sonaban y el piloto Ugnaught parecía estar entrando en pánico. Se giró para mirar con los ojos muy abiertos a Avar mientras ella se adentraba decididamente en el pequeño espacio, se inclinaba sobre los controles y silenciaba las molestas alarmas. KC-78 se acercó detrás de ella.

    —»No importa quién soy. Estoy aquí para ayudar».

    El Ugnaught, un macho pequeño, peludo y porcino, con una gruesa cresta en la frente y la boca torcida hacia abajo, la miró con gesto evaluativo. «¿Una pirata? ¿Una contrabandista? Alcanzó a ver lo que tenía en la funda atada a la cadera de Avar. «Oh, no. ¡No! ¡Una Jedi!»

    Avar entrecerró los ojos. «Pareces preocupado».

    —»¡Bueno, por supuesto que estoy preocupado!», escupió el Ugnaught. «Ha habido un disturbio en la bodega de carga, y una de las cápsulas de escape se ha visto comprometida. Ahora, en lugar de los dos guardias Nihil que se suponía que debían supervisar este envío de grano te tengo a ti, de pie allí toda subidita con tu sable de luz.»

    Avar trató de mantener su sonrisa para sí misma, pero no lo logró. —»¿Toda subidita?»

    —»Bueno, pareces bastante satisfecha contigo misma.»

    —»Hmmm. Bueno, te puedo asegurar que mi sable de luz se quedará donde está, en su funda».

    —»¿Por qué eso no me hace sentir mejor?», dijo el Ugnaught.

    —»Entonces, ¿no eres Nihil?» —dijo Avar—. Era estruendosamente obvio que el Ugnaught no estaba afiliado al régimen de Marchion Ro, pero Avar pensó que podría ser una forma de sacarlo de ese estado, de calmarlo un poco. Su mejor conjetura era que sólo se trataba de un piloto de transporte que había sido seleccionado para servir a los Nihil mediante coerción y amenazas.

    —»¿Yo? No tengo nada que ver con esos idiotas enmascarados. Quiero decir, mírame». Se golpeó el pecho. «¿Crees que voy corriendo por ahí amenazando a la gente y embadurnándome la cara con pintura azul? Bueno, ¿qué es lo que crees?

    —»No», concedió Avar. «Así que me imagino que te hará feliz librarte de ellos».

    —»¿Librarme de ellos? ¡Probablemente me darán de comer a una reptadora por esto! ¡Comida para reptiles! Eso es todo para lo que valdré. Y eso suponiendo que sobreviva a cualquier tontería que hayas planeado». Sacudió la cabeza. «Jedi», murmuró en voz baja.

    Avar examinó las lecturas de navegación. «¿No quieres saber lo que estoy haciendo?», preguntó.

    —»No lo sé. ¿Debería?» replicó el Ugnaught.

    —»Estoy redirigiendo esta carga. A la gente que lo necesita». Se inclinó sobre el panel de control y comenzó a poner rumbo a Prandril, una pequeña colonia Rodiana en una luna en el Cúmulo de Minos que Avar había oído que estaba al borde de la inanición después de que los Nihil interrumpieran los canales regulares de suministro de alimentos de los colonos. Estaba cerca. Descargarían el grano en un par de horas. Grano que se había cultivado en Hetzal, donde los Nihil tenían ahora su principal base de operaciones, y desde donde controlaban todos los envíos de alimentos en la región, matando de hambre a las poblaciones que se negaban a jurar lealtad o pagar diezmos. Era una barbaridad absoluta.

    —»¿Estás loca? Si los Nihil te atrapan…»

    Avar lanzó una mirada al ugnaught. «No lo harán».

    —»Eso dices tú. Han atrapado a muchos otros». El Ugnaught alzó la barbilla. «¿Y qué hay de mí? ¿Dónde encajo yo en este plan?»

    —»Puedes decirles que te retuve en contra de tu voluntad. Que te amenacé si no me ayudabas».

    —»¿Me estás amenazando?», preguntó el Ugnaught, cautelosamente.

    —»Por supuesto que no.»

    —»Hmmm.» Parecía pensativo. «¿Qué has hecho con los guardias? Los has matado, ¿verdad?»

    —»No», dijo Avar. Se deslizó en la silla del copiloto mientras terminaba de introducir el nuevo rumbo. Le empezaba a gustar este piloto puntilloso Ugnaught. «No los maté. Los dejé inconscientes y los metí en la cápsula de escape. Serán recogidos por otra nave Nihil dentro de unas horas.»

    El Ugnaught parecía afligido. El color desapareció de su rostro. Sus manos se aferraron a los brazos de su silla.

    —¡Nos has matado a los dos, estúpida!

    Avar frunció el ceño.

    —»¿Por qué lo dices?»

    —»¡Las patrullas Nihil! Esta nave no tiene un Motor de Caminos. Es solo una nave transportista. Sin los guardias que respondan por nosotros, nunca pasaremos los bloqueos».

    El Ugnaught tenía razón. Nadie se movía dentro de la Zona de Oclusión sin los permisos correctos. Avar supuso que una nave de transporte de Hetzal estaría programada con los códigos correctos.

    Era evidente que se había equivocado. Por supuesto, los Nihil se asegurarían de que cualquier transporte dependiera de ellos para tener el paso asegurado. Sobre todo porque sabían que los pilotos y otros trabajadores estaban operando bajo coacción. No tenían tiempo para revueltas, y no tenían suficientes Nihil para pilotar las naves ellos mismos.

    Avar examinó el mapa de vuelo, buscando rutas alternativas. La más corta y no controlada los acercaría, pero tendrían que emerger cerca de un peligroso campo de escombros que orbitaba Prandril. Hacer uso de tal ruta también corría el riesgo de atraer la atención de los enjambres de droides carroñeros. Sin los códigos de acceso adecuados, los enjambres atacarían indiscriminadamente. Pero no había otra opción. Avar no podía darse por vencida ahora. Empezó a introducir las nuevas coordenadas.

    El ceño fruncido del Ugnaught se acentuó al ver aparecer la nueva ruta en las lecturas.

    —»¡Nos estás llevando a través de una vía hiperespacial no aprobada! ¡Y en medio de un campo de escombros! ¿Qué pasa con los enjambres de carroñeros?» Su voz subió de tono a medida que aumentaba su pánico.

    —»Nos ocuparemos de ellos. Cacé ha estado trabajando para descifrar sus protocolos de ataque. Encontraremos la manera». Avar lo miró. «Por supuesto, hay otra cápsula de escape allí atrás si prefieres arriesgarte con los Nihil.»

    El Ugnaught cruzó los brazos sobre el pecho. «¿Y abandonar mi nave? No lo creo».

    Avar activó el impulso hiperespacial. «Entonces será mejor que te agarres a algo», dijo.


    Fuente: EW.

  • Tres extractos de la novela «From a Certain Point of View: Return of the Jedi», que se publica hoy.

    Tres extractos de la novela «From a Certain Point of View: Return of the Jedi», que se publica hoy.

    «From a Certain Point of View: Return of the Jedi» llega hoy, 29 de agosto, a las librerías norteamericanas.

    El libro es una celebración de los 40 años del Episodio VI, y el último de una serie de libros que contienen historias cortas, contadas desde las diferentes perspectivas de personajes secundarios de la saga durante las respectivas películas a las que alude cada uno.

    Con motivo de este lanzamiento os ofrecemos los tres extractos que se lanzaron oficialmente y que hemos recopilado y traducido al español para vuestro disfrute.

    Os dejamos con ellos:


    Dexter Jettster recuerda a un amigo caído

    Dexter Jettster pensó en el chico que había conocido en Lenahra y en todo lo que el niño nunca vería. Pensó en el guerrero en el que se había convertido ese niño y en la guerra que había perdido.

    La guerra que Dexter Jettster había ayudado a comenzar.

    Un canal pirata de la HoloRed, el último bastión de prensa libre en el Centro Imperial, estaba reproduciendo la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte en bucle, la onda de choque abriéndose como una flor. Fuera del local lo estaban celebrando, un rugido jubiloso resonaba a través de los abismos de Coruscant.

    El Imperio había caído.

    La Guerra Civil Galáctica había terminado.

    Dex había escuchado esta canción antes, tocada con una melodía diferente pero familiar de todos modos. La escuchó cuando los Nihil habían sido derrotados, cuando la República se convirtió en el Imperio, en innumerables mundos por innumerables razones. La canción de la esperanza. Dex lo sabía mejor que nadie; había aprendido por las malas que la esperanza era algo hueco, prometiéndolo todo y sin conceder nada. La esperanza era para los necios, y esta noche los tontos estaban de celebración.

    Mañana se despertarían con el estómago vacío.

    Dex se acercó cojeando al holoproyector y apagó la energía. Había visto suficiente. Los besaliskos vivían largas vidas, no tanto como algunos seres, pero lo suficiente como para que Dex se preguntara si lo había hecho demasiado.

    Todavía recordaba la forma del dardo sable de Kamino, la nitidez de sus puntas e incrustaciones de duracero. La sangre seca que cubría su aguja inyectora. Había estado tan orgulloso, tan ansioso por impresionar a su joven amigo. Nunca podría haber sabido a dónde conduciría todo, que la República caería, que la luz de los Jedi se extinguiría, que miles de millones morirían. Dex sobrellevó el peso de cada vida perdida, pero ninguna más que la del chico que había conocido en Lenahra.

    Dex no estaba seguro de si el guerrero había muerto en el frente o durante la Purga, aunque rezó para que fuera lo primero. No podía soportar la idea de que su amigo hubiera sido asesinado a tiros por sus propios hombres. Dex nunca pudo olvidar cómo el Templo Jedi ardía durante la noche, cómo el humo se elevaba días después de que se apagasen los incendios, cómo el aire sabía a ceniza y cómo el hollín cubría su restaurante durante semanas, sin importar con qué frecuencia lo limpiasen Wanda y él.

    Casi mil años de paz reducidos a polvo.

    «Estará bien, cariño, ya verás», le había dicho Wanda, recordándole que los droides rara vez veían más allá de su programación.

    Se derrumbó tres años después.

    Perdió el restaurante poco después.

    Ahora, dos décadas después, sus bigotes sensoriales se erizaron, el leve aroma del humo flotaba a través de las rejillas de ventilación de su estrecho apartamento de nivel 2401. El aire nunca estaba tan limpio, pero Dex conocía el olor del fuego provocado por las explosiones láser y lo que presagiaba. Inclinó la cabeza y escuchó. Más allá de los gritos de celebración, escuchó el débil eco de los rifles bláster. Maldijo en voz baja. Se dijo a sí mismo que debía quedarse quieto, que era más seguro e inteligente permanecer donde estaba; que estaba cansado, muy cansado.

    Pero Dex nunca escuchó a nadie, especialmente a sí mismo.


    Los informes del soldado de asalto TK-423

    INFORME DE TK-423—DS-II— REGISTRO 11

    Todavía no hay caf en la cafetería. Uno pensaría que esto es elemental, ya que es imposible deletrear uno sin el otro. Cuando mencioné que esto puede deberse a la falta de planificación por parte del Imperio para ese trabajador cruel que hay detrás del mostrador, TK-293 me dijo que me callara porque nos meteríamos en problemas, y los soldados que se meten en problemas son arrojados por la esclusa de aire, lo que explica la falta de personal de la que los oficiales se quejan constantemente. No quiero señalar con el dedo, pero tal vez la solución para el problema de «necesitamos más hombres» sería no tirar a todos los hombres disponibles a través de la esclusa de aire una vez que se quejan de que no hay caf.

    INFORME DE TK-423—DS-II— REGISTRO 12

    Encerrado dentro del tubo de vacío en nuestro piso, sin duda debido al diligente trabajo de R2-Q9. Golpeé la puerta hasta que alguien me la abrió, todo mientras escuchaba un pitido maligno al otro lado.

    INFORME DE TK-423—DS-II— REGISTRO 15

    No solo no ha llegado el caf (aunque se hicieron promesas, se dieron excusas, los envíos no son lo que eran en los primeros días del Imperio, el BSI ha priorizado primero el suministro de sus propias oficinas, etc., etc.), sino que los salarios aún están atrasados (se hicieron más promesas y se dieron más excusas, el BSI ha sido priorizado a otras fuerzas de trabajo, etc., etc.).

    TK-848 no estaba muy contento cuando discutimos esto más tarde, durante la noche, en nuestros cuarteles, diciendo que se habían incendiado naves por mucho menos en su planeta natal. Según sus palabras, «Nos inscribimos para estar aquí, pero había condiciones, y estas condiciones no se cumplen», lo que rápidamente saltó a un «estamos siendo explotados» y luego a «He estado hablando con los otros soldados sobre formar un sin-«, que fue interrumpido por TK-293 diciéndole que «a los oficiales al mando no les gusta la palabra con S».

    Estaba profundamente confundido, y expresé esto diciéndoles que no podía ver cómo ningún Ugnaught podría tener algún tipo de relación con nuestra situación. La conversación terminó abruptamente cuando TK-534 nos dijo a todos que TK-848 era un agitador y que todos recibiríamos una reprimenda considerable si no deteníamos toda esta charla sobre Ugnaughts de una vez.

    INFORME DE TK-423—DS-II— REGISTRO 16

    No importa todo eso, hoy ha hecho acto de presencia Lord Vader, así que en lugar de ser yo quien recibiera una reprimenda considerable, le tocó al Moff Jerjerrod. Otros soldados nos habían advertido (TK-848, en realidad, que aparentemente conoce a todos y los negocios de todos) de la reputación de Vader, pero dijeron que nunca se molesta con los soldados de asalto, y solo mantiene sus amenazas a los oficiales al mando importantes.

    «Ahora, eso es solidaridad de clase», dijo TK-848 después de que Moff Jerjerrod hiciera el discurso habitual de «necesitamos más hombres» (que tenía en mi tarjeta, «reclama falta de trabajadores», para el grupo de apuestas), y luego Vader mencionó al Emperador (que TK-293 tenía en su tarjeta, «dejar caer nombres»). Con todo, tuvimos que ser el público de una de las famosas amenazas de Vader, lo cual es un verdadero placer si no estás en su extremo receptor. Afortunadamente, no fuimos testigos de un método de gestión de Vader menos atractivo, el estrangulamiento, que hace que todos los oficiales estén infelices y asustados y, por lo tanto, más propensos a gritar a la cadena de mando inferior (es decir, a nosotros).

    Moff Jerjerrod afirmó que volveríamos a lo programado, lo que aparentemente significa que tendremos turnos más largos de espera y paseos por los pasillos. Más importante aún: ahora tenemos que esperar firmes ante la inminente llegada del Emperador. Requerirá muchas unidades de soldados de asalto, lo que significa que el grupo de apuestas es más grande para saber cuántos se desmayarán por deshidratación.

    INFORME DE TK-423—DS-II— REGISTRO 17

    Todavía no hay caf.


    Boba Fett se replantea su estatus

    «Si quieres quedártelo», dijo Boba, indicando a Solo con su rifle, «págame».

    La corte a su espalda murmuró ante su audacia. ¿Quién era él, un simple cazarrecompensas, para dar un ultimátum a Jabba el Hutt?

    Pero ya deberían haberlo sabido: no era un simple cazarrecompensas.

    Jabba soltó una risa profunda y dejó su pipa. Asintió con la cabeza a Fortuna, quien fue a recoger algo entre el trono y la comida asada detrás de él. «Te pagarán, Boba Fett. Se te pagará aún más si decides quedarte y asumir más trabajo de mí».

    Boba miró a la bailarina. Su mirada se había posado en algún lugar alrededor del pecho de Boba, como si inspeccionara su armadura. Como si la quisiera para ella misma.

    Jabba disfrutó de sus diversos contratos, pero sin duda las mejores transacciones fueron las que llegaron libres de consecuencias.

    «Solo quieres usarme como un elemento disuasor entre tú y el Crimson Dawn», dijo Boba.

    «¿No es eso lo que hace un mercenario? Y después de todo, eres el mejor de los mejores».

    El mayordomo regresó y le entregó a Boba una bolsa grande. Los créditos tenían un buen peso; Las palabras de Jabba aún más.

    «Ya veremos», dijo Boba.

    La música se reanudó una vez que Jabba ordenó que Solo fuera llevado a su pared de trofeos. Boba se volvió y volvió a escanear las alcobas, ignorando a la chusma que lo miraba fijamente, y arqueó las cejas al ver una cara familiar.

    » ‘Lo mejor de lo mejor’, murmuró Dengar mientras Boba se acercaba al otro cazarrecompensas. » ¿Lo mejor de lo mejor habría perdido a Han Solo?»

    «Lo mejor de lo mejor lo recuperó tanto del Imperio como de los Rebeldes», respondió Boba. «Percibo cierta frialdad por tu parte».

    Dengar frunció el ceño ante tal afirmación. La tela que envolvía su cabeza había visto días mejores, manchada de suciedad y chamuscada alrededor de su rostro. «¿Dónde está Valance? Vosotros dos tuvisteis mucha prisa para huir juntos».

    La última vez que Boba había visto a Valance el cazarrecompensas cyborg había estado en el extremo equivocado de un detonador térmico, pero su propósito sirvió para ayudar a Boba a llegar a Solo más rápido.

    Boba se encogió de hombros en respuesta, y Dengar se burló. «Debería haberlo sabido. Solo te cuidas a ti mismo».

    «Dices eso como si no fuera lo que se supone que debemos hacer en nuestra profesión», dijo Boba.

    «Podemos tener un código, pero eso no nos hace amiguetes».

    Boba tenía una única regla: no trabajaba con nadie. En primer lugar, porque nadie podía seguirle el ritmo, y no necesitaba tener entrometidos en su camino. Si se asociaba con alguien, lo usaba y lo abandonaba. Valance había aprendido eso de la manera más difícil.

    La Twi’lek verde había vuelto a su baile. Bajo la rejilla, Boba creyó oír el gruñido bajo del Rancor, desesperado y famélico. A Jabba le gustaba mantener a sus mascotas hambrientas.

    «Te das cuenta de lo que está haciendo, ¿no?» Murmuró Dengar.

    Boba lo había dicho con sus propias palabras: Jabba lo estaba utilizando. No era algo nuevo para Boba. Después de todo, su propia existencia como cazarrecompensas fue el precio pagado para ejecutar la mayor operación de contrabando que la galaxia había visto.

    Pero a Boba le pagaban por ser utilizado, y eso era lo que importaba.

    «Te lo digo, todo se va al garete eventualmente», continuó Dengar. «Simplemente echa un vistazo a Solo. El contrabandista número uno de Jabba, entonces un trabajo sale mal y… ¡Bam, decoración para la pared!».

    «Solo sabía lo que pasaría si no pagaba a Jabba a tiempo. No siguió las reglas».

    «¿Reglas?» Dengar resopló. «¿Qué reglas?»

    Jabba tiró de la cadena de la bailarina de nuevo, haciéndola tropezar hacia él. Ella claramente luchó contra el impulso de resistir antes de que la acercaran lo suficiente como para que él le acariciara la cabeza. Boba frunció el ceño y en su lugar observó la forma en carbonita de Solo, ubicada entre las cabezas taxidermizadas de un tauntaun y un jerba.

    Boba no era tonto. Ninguna cantidad de créditos o elogios podía ocultar que él también se había convertido en un símbolo de estatus. Que todos los años que había pasado construyendo su reputación ahora equivalían a servir a un señor del crimen a quien no podía permitirse traicionar.

    Volvió a mirar hacia el trono donde, afortunadamente, Jabba había liberado a la bailarín para volver a fumar de su pipa. Se preguntaba cómo sería sentarse allí, ser el que repartía órdenes, en lugar de acechar en las alcobas con los «Don Nadie».

    «¿Qué te parece si…» — preguntó Boba a Dengar — «… hacemos otra apuesta?».

    Dengar lo miró de reojo, pero al menos no intentó coger el rifle bláster que tenía enfundado a su espalda. «¿Sobre qué?»

    Boba miró a la multitud que se formaba ante Solo, burlándose y riéndose del destino del capitán.

    «Veinte créditos más si los Rebeldes vienen por él».


  • Extracto de la novela «Star Wars Inquisitor: Rise of the Red Blade» de StarWars.com.

    Extracto de la novela «Star Wars Inquisitor: Rise of the Red Blade» de StarWars.com.

    Iskat Akaris, una Padawan de la República, sólo ha conocido la paz.

    Pero en la próxima novela Star Wars: Inquisitor: Rise of the Red Blade de Delilah S. Dawson, cuando ella y el resto de la Orden Jedi sean convocados para ayudar a Obi-Wan Kenobi antes de que sea ejecutado en Geonosis, Iskat se prepara para la batalla. StarWars.com ha presentado el póster artístico de Iskat, realizado por VooDoo Val, que sólo se podrá encontrar en la edición exclusiva del libro de Barnes & Noble:

    En StarWars.com, además, nos han ofrecido un adelanto exclusivo de la novela, un primer vistazo al texto antes de que se ponga a la venta el día 18 de Julio. La Padawan Akaris y su Maestra viajan al arenoso Geonosis para encontrar que la situación es mucho más compleja y política de lo que habían imaginado…


    Iskat Akaris ha pasado gran parte de su tiempo como Padawan viajando por la galaxia con su Maestra, Sember Vey, recolectando artefactos y conocimientos perdidos para los Archivos Jedi. Pero después de ser convocadas al Templo Jedi, Iskat y su Vey son enviadas a una misión de rescate. Una que cambiará el futuro de la Orden Jedi, la República y la propia Iskat.

    Mientras el transbordador tronaba a través de la atmósfera del árido planeta Geonosis, Iskat luchó por cerrarse a la asombrosa cacofonía de información sensorial y concentrarse en encontrar su centro en medio del caos. Esto no era solo una misión de rescate, era una operación militar. Los Jedi eran soldados ahora, pero no estaban luchando solos. Miles de soldados clon habían aparecido, aparentemente de la noche a la mañana para unirse a ellos en el apoyo a la República; incluso había un clon pilotando su nave. Después de años de relativa paz en toda la galaxia, los Jedi se habían movilizado rápidamente para tomar partido como protectores de la democracia, la justicia y la libertad.

    Iskat estaba encantada… y también abrumada.

    Estabilizó su respiración y cerró los ojos, con una mano envuelta alrededor de su amuleto, y el resto de los Jedi a su alrededor se desvanecieron en la quietud.

    No hay emoción, hay paz.
    No hay ignorancia, hay conocimiento.
    No hay pasión, hay serenidad.
    No hay caos, hay armonía.

    El Maestro Klefan la había instado a recurrir a este mantra en los primeros días después del accidente, y la Maestra Sember lo había repetido con ella muchas veces. Las palabras estaban grabadas en su cerebro, en sus corazones. La transportaron a la tranquilidad interior, la hicieron sentir como si fuera la Jedi que estaba destinada a ser: tranquila, fría, serena, pacífica.

    Reflexionar sobre el Código Jedi casi la hizo olvidar a Tika, pero ¿quería olvidar?

    No. No podía pensar en eso ahora.

    Eso fue hace años.

    No había vuelto a suceder.

    Sus maestros se habían ocupado de eso, al igual que la propia Iskat.

    Ella había estudiado. Había practicado. Había obtenido el control que se le exigía. Y ahora estaba en una misión de rescate, rodeada de Maestros Jedi, Caballeros y Padawan. Nunca antes había sacado su sable de luz en combate real, pero no era su coraje o habilidad lo que la preocupaba, lo que hacía que sus dos corazones latieran tan fuerte que estaba segura de que Tualon podía escucharlos a su lado. Se arriesgó a mirar a su compañero Padawan, con su lekku negro brillante y su mirada de determinación.

    «¿Estás lista?», preguntó con una sonrisa alentadora.

    «Tan lista como cualquiera», respondió ella.

    Lo cual no era del todo honesto. Se sentía más que lista. Pero se suponía que los Jedi eran humildes y modestos, y ella sabía que Tualon era muy exigente con ese tipo de cosas y no quería parecer demasiado arrogante. Ella lo admiraba por su humildad, así como por su naturaleza extrovertida y su altruismo genuino. Tualon era el tipo de Jedi que deseaba ser, el tipo de Jedi que admiraba.

    Si era realmente honesta consigo misma, Iskat tuvo que admitir que si bien no tenía dudas sobre su destreza, habilidad o valentía, después de los duelos de ayer con Charlin y Onielle tenía nuevas dudas sobre su capacidad para actuar cuando había mucho en juego y tenía un arma en la mano. Esperaba lo mejor de sí misma. Y aunque nadie había mencionado el incidente con Onielle, podía sentir las miradas de sus compañeros Padawan mientras se sentaban junto a sus Maestros, con los arneses de seguridad abrochados en su lugar mientras se precipitaban hacia las arenas del desierto de Geonosis. Podía sentir sus ojos posarse en ella, sentir su incertidumbre.

    Sentada al otro lado del barco, el Maestro Klefan Opus llamó su atención y le ofreció un asentimiento y una sonrisa alentadora. Iskat se lo devolvió, agradecida de saber que uno, al menos, tenía fe en ella.

    Esperaba que la fe no resultara estar fuera de lugar.

    «¿Has estado en algún combate antes?», preguntó a Tualon en voz baja. «¿En misiones, quiero decir?»

    Se volvió hacia ella para susurrar. «Un poco. El Maestro Ansho generalmente se ocupa de ese tipo de cosas en persona, pero ayudé a luchar contra algunos bandidos cuando escoltábamos a un senador en una misión diplomática. Afortunadamente, todo nuestro entrenamiento simplemente cae en su sitio. No quería lastimar a nadie, pero teníamos que proteger al senador. ¿Y tú?»

    «Ni siquiera hemos sacado nuestros sables de luz», admitió. «Por lo general, la Maestra Vey y yo nos quedamos ante un mostrador para regatear como clientes normales, o algún viejo aventurero nos invita a su tienda para tomar el té. Todo ha sido muy pacífico».

    Miró alrededor de la nave, que se sacudió y sacudió mientras caía en picado hacia la superficie del planeta. El aire era espeso y quieto, apestando a combustible y sudor. Había casi veinte Jedi en total. Se preguntó qué tipo de aventuras habían experimentado los otros Padawan, si era inusual que un Jedi de su edad fuera tan inexperto con el combate real.

    «¿Crees que…?», comenzó.

    «Suficiente charla por ahora», murmuró la Maestra Vey desde su otro lado. «Es casi la hora. Recuerda tu mantra. Concéntrate en tus ejercicios de respiración, mi Padawan. No dejes que el caos vuelva a entrar».

    La piel de Iskat no mostró ni un sonrojo, pero sintió el calor de la vergüenza al ser reprendida frente a Tualon y los demás. Teniendo en cuenta a lo que se estaban a punto de enfrentar en el planeta de abajo, un discurso conmovedor habría sido más apropiado que la censura pública, o incluso alguna palabra de tranquilidad en un susurro. Tualon guardó silencio y miró cortésmente hacia otro lado para no atraerla con más conversación.

    Los largos y rojos dedos de Iskat se envolvieron alrededor del frío banco de metal mientras cerraba los ojos y recitaba silenciosamente el Código Jedi nuevamente.

    No hay emoción, hay paz…

    Las palabras se convirtieron en un ritmo reconfortante en contrapunto a los motores de la nave, un punto focal que llevó su conciencia a un estado de calma donde estaba más allá de la vergüenza, más allá de la preocupación, más allá del miedo.

    «Aterrizando en T menos tres minutos», anunció el piloto clon.

    Aunque sabía que había miles de clones como él que se dirigían a Geonosis, el piloto fue el primero de los nuevos soldados de la República que Iskat había encontrado. Ella no tenía idea de cómo era físicamente bajo su armadura, cuántos años tenía, de qué color eran sus ojos, si era más propenso a sonreír o fruncir el ceño. Todo lo que sabía era que su voz era aguda, sus habilidades como piloto eran inmaculadas y pronto lucharían codo con codo.

    Los Jedi tenían sorprendentemente poca información sobre la misión; sólo sabían que Obi-Wan Kenobi había sido emboscado por el ejército Separatista en masa. Todos los Jedi disponibles y en forma para luchar estaban en una nave en este momento, al igual que Iskat. A diferencia de sus misiones con la Maestra Vey, no había forma de saber qué papel desempeñaría, pero estaba emocionada de estar entre sus compañeros Jedi y complacida de que los maestros la hubieran considerado lo suficientemente hábil como para participar en una empresa tan importante.

    Ella demostraría ser digna de su confianza. Seguiría sus órdenes y encarnaría sus enseñanzas. Sería parte del equipo que salvó el día.

    Y, sin embargo, había un pensamiento persistente que seguía rompiendo sus barreras, un molesto susurro no deseado preguntándose qué podría pasar si en lugar de calmarse y sofocar sus emociones, Iskat renunciara al control por el que había luchado tan duro y permitiera que la Fuerza fluyera completamente a través de ella. ¿Qué fuerza podría encontrar en ese acto de rendición? ¿Qué poder podría encontrar debajo de tantas capas de represión? ¿Qué podría lograr ahora que se enfrentaba a adversarios reales en lugar de otros niños en un campo de entrenamiento?

    Agarró su amuleto y desterró el pensamiento con la misma energía que había usado para silenciar la voz empalagosa del artefacto Sith. Esta era una forma peligrosa de pensar. El Código Jedi existía por una razón, y la historia enseñaba que aquellos que se salían del camino a menudo se topaban con la tragedia. La verdadera grandeza venía de la paz. Desde el conocimiento, la serenidad y la armonía. Iskat quería ser grande, y quería hacer honor a los Jedi. Además de Sember, otros maestros la vigilarían de cerca durante esta misión. Su desempeño aquí podría influir en su futuro dentro de la Orden.

    La lanzadera gimió y se sacudió mientras disminuía la velocidad, la gravedad tiraba de los huesos de Iskat. El metal debajo de sus botas tembló, como si ya pudiera sentir el sol caliente afuera, el sudor le cubría el labio. Ahora estaban cerca de la superficie, e imaginó que si podía ver a través de la ventanilla, miraría un mundo de arena y agujas, de color naranja brillante rayado con duras sombras negras.

    Era casi la hora.

    Ya casi estaban allí.

    Parecía como si estuviera a punto de cruzar una línea importante, como si este rescate, que ahora parece que se convertiría en una batalla, cambiaría las cosas para siempre, tanto para los Jedi como para la propia Iskat.

    No podía olvidar lo cerca que había estado de pifiarla durante el Torneo Jedi, lo horriblemente mal que se había sentido esperando que un maestro la reclamara como Padawan hasta que Sember Vey, para gran sorpresa de Iskat, dio un paso adelante en lo que le pareció el último momento posible. A veces le preocupaba que entre las enseñanzas distraídas de su maestra y los errores que cometió en el pasado requiriera más observación y orientación que otros Padawan, que todos fueran muy conscientes de que Iskat tenía carencias como Jedi y que en última instancia podría desaparecer para siempre.

    No había forma de que ella dejara que eso sucediera.

    Los propulsores del transbordador se pusieron a trabajar cuando aterrizaron, y el estómago de Iskat dio un giro de emoción. Si tan solo pudiera ver por las ventanas del transbordador y comenzar a hacer un balance de la batalla por venir. Habían sido informados sobre Geonosis, sobre cómo funcionaba la mente de la colmena, pero no sabrían a qué se enfrentarían aquí hasta que estuvieran en el suelo y recibieran órdenes más específicas.

    Después de un golpe y un rebote, la nave se detuvo. La puerta se abrió, una luz áspera ardiendo en un espacio lleno de cuerpos nerviosos vestidos con túnicas marrones. Iskat luchó por soltar su arnés del pecho, pero lo logró antes de que Sember tuviera que ayudarla a desabrocharlo. Sus pies estaban entumecidos cuando golpearon el suelo de metal, pero sus dedos ya estaban envueltos alrededor de su sable de luz.

    Con todos los Jedi ya de pie, el Maestro Klefan Opus bloqueó la puerta abierta. Era un Askajiano, y por lo general se mantenía sobrehidratado para que sus sacos epidérmicos se hincharan, haciéndolo parecer alegre y dando a sus ojos arrugas amables en las esquinas. Hoy había elegido una forma más delgada y ágil, e Iskat estaba fascinada por el cambio en su comportamiento. Por lo general era un centro de calma y de modales suaves, pero ahora agarraba su sable de luz a su lado y emitía un aire decidido. Extendió un holoproyector y apareció una imagen de Mace Windu, con un sable de luz listo en su otra mano.

    «Aquí Klefan Opus», dijo el maestro. «Estamos en el suelo, al noroeste».

    «Bienvenido a Geonosis. Necesitamos a su destacamento para ayudar a asegurar la arena donde el Conde Dooku se está preparando para ejecutar a Obi-Wan, junto con Anakin Skywalker y la Senadora Padmé Amidala».

    Hubo jadeos y susurros alrededor del transbordador. ¿Por qué estaba Skywalker aquí? ¿Y cómo se había involucrado en esto una senadora?


    Star Wars: Inquisitor: Rise of the Red Blade llegará este verano a los Estados Unidos. No podemos esperar para verla traducida a nuestro idioma.

    Que la lectura os acompañe.

  • Entrevistas de Entertainment Weekly: Ivanna Sakhno deja pistas sobre Shin Hati, su personaje de Ahsoka.

    Entrevistas de Entertainment Weekly: Ivanna Sakhno deja pistas sobre Shin Hati, su personaje de Ahsoka.

    No faltan villanos en la siguiente serie de Star Wars, Ahsoka (que debutará el próximo Agosto en Disney+). Tanto si es el legendario Gran Almirante Thrawn, la Magistrada Morgan Elsbeth o el malicioso Baylon Skoll vamos a tener muchos malvados. Pero quizá el miembro más intrigante de esta banda es quien completa el temible grupo de cuatro enemigos que se enfrentarán a la ex Jedi Tano y a sus aliados.

    No se sabe mucho sobre la enigmática Shin Hati, pero parece que representa una figura del Lado Oscuro imponente en el tráiler de la serie, usando su sable láser y pilotando un caza en lo que es claramente su modo de ataque pero… ¿Quién es esta intensa adversaria?

    La mujer que interpreta a Shin, Ivanna Sakhno, nos ha ofrecido varias pistas cuando se unió a sus compañeros de Ahsoka Lars Mikkelsen, Diana Lee Inosanto y el desafortunadamente desaparecido Ray Stevenson como invitados del podcast de Entertainment Weekly (Dagobah Dispatch).

    «Shin es una usuaria de la Fuerza intensa y ambiciosa«, deja caer Sakhno. «Es muy habilidosa en el combate con sable láser. Es un personaje nuevo, así que no quiero desvelar mucho sobre quién es Shin, porque me encanta que el público pueda descubrir quién es.«

    Pero las pistas de Sakhno llevan a pensar que hay mucho más en Shin que simple miedo, ira, odio y sufrimiento (las cuatro señas de identidad del Lado Oscuro según Yoda). Y la actriz ha formado una conexión única con el personaje. «Espero que a pesar de la oscuridad del personaje podamos expandir nuestra comprensión de la oscuridad dentro de alguien y la razón de ser subyacente a ella. Adoro a Shin. Me preocupo mucho por ella, y siento que es mi trabajo ocuparme de ella y protegerla.«

    Sakhno no sólo tiene un vínculo con Shin, sino que también había formado otro con sus compañeros villanos de Ahsoka, especialmente con Ray Stevenson, quien interpreta a Baylon y que falleció trágicamente el 21 de Mayo. «Ray siempre está constantemente haciendo sonidos«, reía Sakhno antes de volverse hacia su compañero de reparto durante la entrevista, anterior a la desaparición de Ray. «Recuerdo que durante la primera escena que filmamos se te ocurrió una canción para Shin. No puedo hablar mucho de la escena en sí, pero Ray siempre caminaba por ahí cantando ‘Who let the Shin out? Who, who, who…?‘»

    Además de hacer el payaso al estilo Baha Men con el reparto, Sakhno también agradeció toda la preparación física que necesitaba el rol. «El entrenamiento va totalmente de tu conexión con tu mente, tu corazón y tu cuerpo. Debes empezar a – a través de la comprensión de la historia de Star Wars y de la propia Fuerza – ver cómo eso se adhiere a ti a través del flujo de tu propia vida y aprender a navegar por ello dentro de tus movimientos.«

    Al igual que Rosario Dawson, Sakhno da mucho crédito al coordinador de dobles Ming Qiu por el período de largos meses de entrenamiento, que requirió de un plan de recuperación especial. «Me daba baños helados dos veces a la semana«, comenta entre risas la actriz.

    Parece un buen modo de apaciguar también esos fogosos instintos del Lado Oscuro…

    Fuente: EW.

  • Diego Luna y Hayden Christensen charlan para Variety en su sección «Actors on actors»

    Diego Luna y Hayden Christensen charlan para Variety en su sección «Actors on actors»

    Hayden Christensen y Diego Luna no se conocían, pero como dijo el primero, «han estado en la misma galaxia durante años«. Christensen surgió de la oscuridad en Canadá cuando George Lucas lo contrató para interpretar a Anakin Skywalker en las películas de 2002 «El Ataque de los Clones» y de 2005, «La Venganza de los Sith«, que contaban la transformación del icónico villano Darth Vader. Luna, nacido en México, se dio a conocer en la obra maestra de Alfonso Cuarón de 2001 «Y tu mamá también«, uniéndose al filme de 2016 «Rogue One: Una Historia de Star Wars«, la precuela en la que una banda de espías Rebeldes, encabezados por el Cassian Andor de Luna, roban los planos de la Estrella de la Muerte.

    Fotografías de Greg Swales.

    Ambos pensaron que sus respectivos viajes en la saga terminaban con dichas películas (en el caso de Luna porque su personaje muere), pero parece que sólo estaban «congelados en carbonita». Christensen, con 42 años actualmente, volvió el año pasado como Anakin y Vader en la serie limitada de Disney+ «Obi-Wan Kenobi» junto a su compañero de reparto Ewan McGregor haciendo del Maestro Jedi protagonista 10 años después de «La Venganza de los Sith«. Luna, de 43 años, protagoniza la serie «Andor« de Disney+, una precuela de «Rogue One» del productor ejecutivo Tony Gilroy que reenmarca cómo contar historias de Star Wars desde la perspectiva de la gente corriente que lucha contra la opresión del Imperio. La temporada 2 se está rodando en Londres; Luna, que también es productor ejecutivo, voló a Los Ángeles sólo para tener esta conversación:

    Diego Luna (DL): Tengo un programa donde hago esto mismo, pero en español.

    Hayden Christensen (HC): Mi español no es muy bueno.

    DL: Oh, mierda. Entonces lo intentaré con mi inglés roto. Voy a empezar con algo que para mí ha estado presente desde el día en que empecé a trabajar en «Rogue One«. De pronto, actuar se hizo algo tan personal como reconectar con mi niñez. ¿Tú tenías cerca de 20 años?

    HC: ¿Cuando empecé a hacer Star Wars? Si, tenía 19.

    DL: ¿Cómo te sentiste entonces? ¿Estabas unido a este universo?

    HC: Si, muchísimo. Adoraba «Star Wars», y cuando se hizo el cásting fue emocionante, pero parecía inalcanzable. Recuerdo cuando me presentaron por primera vez a George Lucas y era un manojo de nervios. Y luego hacer la prueba con Natalie Portman. Fue un proceso muy largo, y todo ese tiempo nunca pensé que me tocaría a mí, así que simplemente lo disfruté. Y entonces me llamaron por teléfono para decirme que tendría que hacer el papel y me cambió la vida.

    DL: ¿Pero ya habías actuado antes, no?

    HC: Si, comencé cuando era joven. Desarrollé mi pasión por ello estudiando teatro en la escuela, y luego fui a hacer artes escénicas en el instituto y me centré en estudios dramáticos.

    DL: Debe haber sido un shock pasar del teatro a Star Wars. Y por aquel entonces tus películas fueron las más avanzadas tecnológicamente.

    HC: Pero ahí había similitudes, también, porque filmábamos delante de pantallas azules y verdes. Te forzaba a usar tu imaginación, y no tienes necesariamente todos los estímulos reales con los que reaccionar. Así que no fue un salto muy grande para mí. Y tampoco tenía la experiencia, así que no estaba acostumbrado a trabajar de cierta manera. Eso era todo lo que sabía.

    DL: Yo tenía la norma de hacer una obra de teatro cada 2 años después de haber hecho «Y tu mamá también«.

    HC: Esa fue la primera película en la que recuerdo haberte visto. Qué gran película.

    DL: Tenía 20 años. Por eso establecía esos paralelismos. Es como si para tí Star Wars «ocurriera». Para mí, [Rogue One] me conectó con algo que no sabía que existiera siquiera, o de lo que pudiera formar parte. De pronto, mi trabajo podía llegar a espectadores en países donde yo no hablaba nada el idioma. Todos mis primeros trabajos fueron en México. Teatro, películas o TV que nadie más podía ver.

    HC: Me encantaría saber cómo te metiste en «Rogue One«. Ya eras un actor muy reconocido.

    DL: Fue la primera vez que existía tanto secretismo en algo de lo que yo formaba parte. Mi agente me pidió reunirme con alguien para algo que no podía comentarse por teléfono. Fue a esa cita en un restaurante que estaba completamente vacío. Había un tipo sentado en una esquina con un portátil abierto, y resultó ser Gareth [Edwards], el director. Me senté con él y charlamos durante cuatro horas.

    HC: ¿Así que no tenías ni idea de que era Star Wars en ese momento?

    DL: Mi agente me dijo «Podría ser Star Wars«. Imagino que no quería que me emocionase demasiado con nada. Gareth me explicó toda la película, y al final me dijo: «De verdad me gustaría que tú interpretases este papel.» Le dije: «Pero yo no me veo ahí. Adoro estas películas pero… ¿dónde encajo yo aquí? Nadie tiene mi acento. Nunca pensé que esto pudiera ser posible.» Básicamente me respondió: «Desde que te ví en ‘Y tu mamá también’ creí que podrías ser perfecto para un papel como este. Quiero ese tipo de tono en mi película. Quiero ese realismo, esa sensación de que es la vida rutinaria.» Nunca pensé que una película como «Y tu mamá también» me daría la oportunidad de estar en el mundo de Star Wars.

    HC: Por eso me encanta. Es mucho más oscura y tiene una parte mucho más terrenal. Creo que es importante para Star Wars. Adoro tu manera de actuar. Hay mucha sutileza y muchos matices que no siempre se pueden alcanzar en este tipo de historias. ¿Cómo te resultó eso a ti?

    DL: ¡Gracias! Fue algo que nos recordábamos a nosotros mismos cada día en «Rogue One«. Y en «Andor» lo llevamos incluso más allá, la idea de que «tienes que olvidar que esto es Star Wars.» Tony Gilroy fue muy específico, siempre. Cada vez que tenías que explicar algo demasiado sobre lo que querías hacer respondía «No tenemos espacio para esto. Debe ser simple. Debe ser fácil. Debe ser real.» Era un recordatorio constante cada día. Si empezaba a parecer sobreimpuesto o raro o «de una galaxia muy, muy lejana«, entonces lo estábamos haciendo mal.

    HC: Creía que mis días en Star Wars ya habían terminado, y de pronto me llaman por teléfono para invitarme a volver. Imagino que tú tuviste una experiencia similar cuando terminaste «Rogue One«. ¿Sabías que ibas a continuar con ello?

    DL: Era una broma en el set de rodaje. «Un día deberíamos contar cómo esta gente ha llegado hasta aquí.» Pero nunca nos lo tomamos en serio. No sabíamos si la película iba a gustar o si íbamos a ser la película que nadie iba a ver. Tuvimos que esperar a que saliera la película para entender que había espacio para algo como esto.

    HC: Fue una de mis películas favoritas de «Star Wars».

    DL: ¡Vaya, hombre!

    HC: Y «Andor» también tiene mucho éxito. Es una gran historia de origen para el comienzo de la Rebelión y ver el arco de tu personaje y cómo comienza en este lugar donde realmente no quiere tener nada que ver con nada de eso. Solo quiere ocuparse de sí mismo. Pero su destino le termina llamando.

    DL: Creo que es porque sabes de lo que es capaz. Entonces, el viaje interesante es… ¿Hasta dónde podemos comenzar desde ahí? ¿Cuán perdido puede estar? Es un espectáculo sobre sus defectos y esa contradicción que nos hace reales. No siempre somos la mejor versión de nosotros mismos. Fue agradable encontrar a Cassian en su peor versión posible.

    Cuando decidiste volver para la serie «Obi-Wan«, ¿qué había detrás de esa decisión?

    HC: Solo la naturaleza de recibir la invitación. «Star Wars» ocupa un lugar muy especial en mi corazón. Disfruté pudiendo volver a ser un fan de nuevo y simplemente ver estas historias como todos los demás. Pero había una parte de mí que también se lo perdió. Así que cuando recibí la llamada, fue una decisión muy fácil. Y el hecho de que fuera el show de «Obi-Wan» con Ewan McGregor, que es un buen amigo mío, y que pudiera volver a blandir un sable de luz con él, fue una invitación emocionante. Y la directora, Deborah Chow, es muy elocuente sobre lo que es «Star Wars». Ella entiende muy bien a estos personajes. Así que sentí que estaba en buenas manos con ella, y estaba emocionado de poder hacer más con el personaje.

    DL: Eso es así, quiero decir, no es solo un personaje, hombre. Es «EL» personaje.

    HC: ¡Es muy buen personaje!

    DL: Si pienso en las peores pesadillas de mi vida, realmente…

    HC: ¿Tienen que ver con Darth Vader? [Risas.]

    DL: Recuerdo tener que esperar durante dos o tres meses para conseguir una maleta de Darth Vader cuando tenía, cerca de ocho o nueve años. Tenías que ir a la tienda de juguetes y decir: «Quiero esto» y pedirlo, no es como ahora, que antes de que salga la serie ya hay figuras de Andor pequeñitas por ahí. La usé hasta que era adolescente, hasta que mi amigo dijo: «Eso ya no mola. ¿No puedes traerte una mochila en vez de eso?«

    HC: Sí, bueno, son buenos con el tema del merchandising. La imagen de Darth Vader es muy conocida. Recuerdo que cuando era niño, antes de ver las películas, tenía una conexión con este personaje, simplemente estaba muy cautivado con su presencia física y su voz. Recuerdo asustar a mi hermana pequeña tratando de imitar la voz de Darth Vader, y funcionaba. Así que hay algo en la construcción de ese personaje que hace que sea muy efectivo.

    DL: Creo que es más que solo la apariencia y la presencia. Es la historia detrás, la simplicidad de eso.

    HC: Sí, por supuesto. George Lucas subvirtió nuestras expectativas y la comprensión que teníamos de este personaje; cuando regresó al «Episodio I» y lo presentó como este joven tan dulce, que prometía tanto y que tenía tanto potencial. Trazó un arco de personaje muy convincente que, con suerte, era algo simpático. Creo que entendimos por lo que Anakin estaba pasando, y por qué estaba tomando algunas decisiones que tal vez no eran las mejores, y las circunstancias que rodearon su vida. Así que fue una caída muy comprensible al Lado Oscuro, pero lo humanizó y lo convirtió en una persona real y casi algo patética en muchos sentidos. Y ahora también te sientes de una manera diferente con Darth Vader. Porque es un hombre atrapado en una vida que tal vez no quería realmente.

    DL: Sí, me gusta eso. Conecto eso con lo que Tony Gilroy hizo con «Andor«, esa idea de tener que contar una historia al revés. Tenemos la oportunidad de asegurarnos de que este personaje provenga de un pasado que nunca habías imaginado.

    HC: En «Andor» también eres productor. ¿Cómo es eso?

    DL: Diría que hace 15, 20 años, comencé a ser muy consciente de lo que estaba sucediendo antes y después [del rodaje] y me interesaba formar parte de ello. A veces, la actuación, en cierto modo, te aleja del proceso real de hacer una película. El teatro es todo lo contrario. En el teatro, estás ahí desde la primera lectura hasta el momento en que metes en la maleta los accesorios y los trajes.

    HC: Pero como actor puedes aislarte en tu personaje de muchas maneras.

    DL: En el cine, sí, y llegas cuando se han tomado la mayoría de las decisiones. Es bueno involucrarse desde el principio, desde el momento en que los diseños son solo bocetos, y tus preguntas y comentarios pueden ayudar a conformarlo.

    HC: Qué genial que hayas sido parte del proceso en una etapa tan temprana.

    DL: ¡Mucho! Tenemos 24 episodios. Van a ser cuatro años y medio de nuestras vidas. Así que es la única manera, porque tienes que hacerlo tuyo. Tomé un vuelo anoche para estar aquí para hablar contigo, y tomaré un vuelo ahora mismo para volver a trabajar porque me importa este espectáculo y porque siento que es parte de mí. Quiero defender lo que hacemos y luchar para mejorarlo.

    HC: Supongo que también estás mucho más involucrado en el trabajo que estás haciendo como actor porque has formado parte de todas esas decisiones que se toman durante el camino.

    DL: Mmmhmm. Tenemos cientos de papeles hablados, muchos actores entran y salen de nuestro espectáculo. Es bueno que puedas hacer que se sientan seguros y darles la información que necesitan. Es una gran sensación saber de qué formas parte. En el cine muchas veces es al revés, puedes llegar al estreno y darte cuenta de que eras parte de una película que no sabías que estabas haciendo.

    Creo que, para mí, «Star Wars» trajo libertad de muchas maneras. Pero, ¿qué te aportó a tí?

    HC: Quiero decir, sería más fácil contar las formas en que no afectó mi vida. Me dio una carrera como actor. Me dio estabilidad financiera, que como persona creativa es algo con lo debes lidiar. Después de terminar «Star Wars» todavía albergaba el deseo de volver a un cine más pequeño e independiente y tratar de mejorar como actor. Porque todavía estaba aprendiendo mucho. Simplemente intenté no pensar en navegar por una carrera tanto como en hacer un trabajo que me atrajera, e interpretar personajes que pensé que me desafiarían y me ayudarían a crecer como actor. Eso me dio una gran libertad.

    Pero lo que «Star Wars» realmente me ha dado es una conexión con todas las personas que aman estas historias. Eso es algo tan especial que no puedes apreciar completamente a menos que seas parte de algo así. Quiero decir, ahora conozco gente y me hace sentir un poco viejo, pero me dicen: «Anakin fue mi héroe cuando era niño, y ahora mi hijo ama a Anakin«. Es algo generacional que se transmite, y eso es realmente especial.

    ¿Cómo ha cambiado «Star Wars» tu vida?

    DL: Yo diría que ha sido un shock, en el buen sentido, percibir el amor en torno a este proyecto y este universo. Las expectativas y la conciencia que hay por tu show, incluso antes de terminarlo. He pasado toda la vida tratando de llamar la atención de la gente para decir: «¡Oye, mira, tenemos una película aquí, te puede gustar!» Aquí es todo lo contrario. No es que estén simplemente esperando que la película o el programa debuten, es que también quieren amarlo. Quieren sentirse parte de lo que estás haciendo, esa conexión no la encuentras en ningún otro lugar.

    También tienes que entender por qué está sucediendo. Eres parte de otra cosa. Si esperas que eso suceda cuando haces una obra tan extraña, y de repente dices: «Oh, mierda, nadie ha venido a verla esta noche…«

    HC: Eso es realmente astuto. Ser consciente de que eres parte de algo que es más grande que tú… creo que es algo saludable.

    DL: ¡Lo es! Y disfrutar del viaje. Antes de hacer «Rogue One«, pensé: Mi vida va a cambiar. ¡Mi vida es la misma, pero siento que yo cambié! Ahora soy diferente. Todavía hago teatro. Todavía hago las películas que puedo en mi país. Pero ahora lo veo desde una perspectiva diferente. Crecí pensando que era imposible hacer algo realmente bueno, algo de lo que te sientas realmente orgulloso, algo que tenga una integridad artística y ser popular al mismo tiempo. Crecí en el teatro mexicano, donde la fama y la popularidad aparecen cuando se agota. Después de hacer «Andor» y «Rogue One» y ser parte de la familia de «Star Wars», me di cuenta de que no. Puedes tener integridad, puedes hacer cosas que te importan, que me gustaría ver como público, y esas cosas pueden ser populares y enormes al mismo tiempo.

    HC: Sin embargo, es algo único poder tener «tu parte del pastel y poder comértelo«. Así que debemos estar agradecidos de que podamos hacer ese tipo de cosas.

    DL: Me gusta esa expresión. «¿Tener tu parte del pastel…?«

    HC: «…Y poder comértelo también«. Nunca lo entendí completamente, porque pensé, si vas a hacer un pastel, ¿por qué no podrías comerlo?

    En fin… después de terminar «Rogue One«, ¿pudiste guardar algún recuerdo? Por lo general, todo acaba bloqueado y luego lo envían a un museo en vete tú a saber dónde.

    DL: Conseguí la chaqueta del personaje. Realmente me lo trabajé para poder quedármela. Hice bromas al respecto desde el primer día. Decía cosas tipo «Acabo de conseguir este trabajo porque esta chaqueta me queda bien. Claramente, todo va de la chaqueta».

    HC: Es una buena chaqueta.

    DL: Y luego tuve que usar la chaqueta en Jordania a 45 grados centígrados. Quiero decir, era imposible. Estaba sudando. Pero estoy seguro de que también sudaste mucho con tu atuendo.

    HC: ¿Con el atuendo de Darth Vader? Sí, es un disfraz que da mucho calor.

    DL: Tienes una hija. ¿Alguna vez vas a…?

    HC: ¿Dejar que me vea con el [traje de Darth Vader]? Bueno, aún no. Ahora tiene ocho años. No sé si puedo esperar mucho más. Sé que he estado intentando evitarlo. Ella sabe que estoy en «Star Wars» y que interpreté a este personaje, pero nunca lo ha visto todavía. Estamos en ello. Estoy tratando de pensar en la mejor manera de hacerlo.

    DL: No suena fácil, hombre. Hablaría con psicólogos y obtendría algunos consejos. ¡No va a ser sencillo!

    HC: ¡Lo sé, lo sé! Hay algunas escenas perturbadoras que soy reacio a que ella vea a esta edad. Pero fue muy agradable poder hacer el show de «Obi-Wan» y llevarla al set. No cuando estaba en el traje de Darth Vader, sino cuando hicimos la secuencia de flashback y pude interpretar a Anakin. Ella pudo verme usar un sable de luz con Ewan. Estaba muy preocupada por mi bienestar. Tenía miedo de que uno de nosotros se hiciera daño.

    DL: ¿Cómo conseguís hacer eso?

    HC: ¿Lo de los sables láser? Requiere mucho entrenamiento. Lo aprendes como un baile coreografiado, hacia dónde deben ir tus pies…

    DL: Pero, ¿realmente tienes un palo que se convierte en una espada láser?

    HC: Bueno, sí. Una vez que conocemos la coreografía, entonces lo damos todo entre nosotros. Cuando estábamos haciendo las precuelas, los sables de luz estaban hechos de algún tipo de aleación de metal y después de cada toma, todos acababan deformados y doblados.

    DL: ¡Ibais a por todas!

    HC: Sí, nos zurrábamos bastante fuerte. Y también te perdías de vez en cuando, y recibías un golpe en los nudillos o algo así. Eso siempre dejaba huella. Pero, quiero decir, llegar a manejar un sable de luz es bastante impresionante. Pude quedarme con un par de ellos. Uno de las precuelas y luego pude quedarme con dos sables de luz de la serie de «Obi-Wan«: uno de Darth Vader y uno de Anakin, porque son un poco diferentes.

    DL: ¡Guau, eso es genial! Cuando estábamos filmando la primera o segunda semana de «Rogue One» nos dieron un regalo increíble, unos diseños de los cascos de las tropas de asalto. No voy a decir quién, pero una hora después, había una foto en todas las redes sociales. Ese fue el último regalo que recibimos en el show.

    HC: Se pusieron en plan «¡Nunca más!«

    DL: Sí, eso fue todo. El secreto. ¿Cómo vives con eso?

    HC: Hay muchos secretos en «Star Wars». Es difícil.

    DL: Y todo el mundo quiere conocerlos aunque tengas toneladas de secretos sobre tu pasado que a nadie le interesan. Puedes acabar en una conversación en la que alguien está allí para que digas algo que se supone que no debes decir.

    HC: Es difícil para mí porque me gusta compartir cosas. Pero siempre fui muy hermético sobre todo. Por supuesto, cuando recibí la primera llamada telefónica de que me daban el papel, me dijeron: «No puedes decírselo a nadie«, y llamé de inmediato a mi madre, se lo dije a mi mejor amigo… Pero cuando se trata de cosas de la historia y cosas que están sucediendo en las historias reales, no quiero ser yo quien lo revele. Quieres que sea una experiencia fresca para el público.

    DL: Esa es otra de las cosas que realmente me encantaron de ser tan riguroso con los secretos. Crecí yendo al cine y sabiendo el título de la película y probablemente un nombre o dos, y eso era todo. Hoy, tienes ya una opinión antes de haber visto la serie, antes de que salga la película. Ya conoces la música, cómo queda, lo que sucedió en el set y lo que a otros les gusta de ella, algo que me parece bastante triste. Le quita un poco de magia.

    HC: Sí. Quiero decir, hacen un muy buen trabajo al mantener en secreto las cosas importantes [de Star Wars»]. También es divertido mantener ese secreto, también.

    DL: Se conecta con la forma en que veía la televisión en los años 90. Esta idea de algo que sale cada semana y tienes que esperar. Te da una semana para reflexionar.

    HC: En cuanto terminé de ver «Andor«, tuve que poner «Rogue One» de nuevo y volver a verla. Pero, hombre, quería felicitarte por todo lo que has hecho en «Star Wars» y en tu carrera en general. Creo que Andor es un personaje muy emocionante, y lo que le has aportado es, creo, realmente especial. Es realmente agradable estar aquí contigo y charlar sobre ello.

    DL: ¡Es al revés! ¡Y no solo por tus películas, sino también por «Obi-Wan«! Fue muy tranquilizador ver que tu serie funcionaba tan bien. Es agradable ser parte de esta familia, y este universo loco que conecta a tres o cuatro generaciones ahora.

    HC: Es una familia, y creo que una que se queda contigo durante el resto de tu vida.

    DL: Eres parte de un universo que de alguna manera me hizo hacer lo que hago. El peso y la riqueza de esas películas me formaron cuando era niño y como adolescente, y luego como adulto joven cuando salieron las tuyas. Y ahora que soy parte de esto, entiendo cuánto significó esa historia para mí. Es bueno tener la oportunidad de decirlo, porque hay tantas películas que amo y que sé que nunca podré estar frente a alguien que fuera parte de ellas y darle las gracias. Así que gracias por ello.

    HC: ¡Eso es muy amable por tu parte!

    DL: Cuando dijiste que ahora somos parte de una familia, ahora sé que estás en Toronto, te iré a buscar. Diré que busco a mi primo. «¿Dónde está mi primo?«

    HC: Hombre, ¡el sentimiento es muy mutuo! Soy un gran fan del trabajo que has hecho y del trabajo que sigues haciendo. ¡Todavía estás filmando la segunda temporada de «Andor«, y como fan, estoy muy emocionado por ella y no puedo esperar a ver cómo continúa!


    La charla que ambos actores han mantenido ha sido sintetizada y resumida, pero podéis ver su conversación completa en el vídeo que ha publicado la propia Variety:

  • Entrevistas de Entertainment Weekly: Ray Stevenson habla sobre Baylon Skoll y cómo adoraba aparecer en la serie de Ahsoka.

    Entrevistas de Entertainment Weekly: Ray Stevenson habla sobre Baylon Skoll y cómo adoraba aparecer en la serie de Ahsoka.

    Mucha gente estaba absolutamente feliz en la Star Wars Celebration. Los fans pudieron ver retazos de las próximas series y apariciones sorpresa como la de Daisy Ridley o Lars Mikkelsen. Y las estrellas de Star Wars pudieron experimentar el amor de una audiencia que los adora. Pero nadie estaba más feliz que Ray Stevenson.

    Cuando Stevenson – que falleció el 21 de Mayo a la edad de 58 años – apareció entre las bambalinas del estudio tras el panel de Ahsoka del 8 de Abril era un amasijo de energía y anticipación que no podía contener su emoción por su último rol en esta franquicia. Y cuando se unió a sus compañeros de reparto Lars Mikkelsen, Diana Lee Inosanto e Ivanna Sakhno como invitados del podcast de Entertainment Weekly (Dagobah Dispatch) en la que sería una de sus últimas entrevistas, no podía parar de sonreír.

    Stevenson interpreta a un misterioso nuevo villano llamado Baylon Skoll – que puede o no ser un Jedi caído – en la próxima serie de Disney+, que se lanzará en Agosto, y tal y como dijo a Dagobah Dispatch, simplemente caminar al set de Ahsoka con su atuendo de Baylon fue para él toda una experiencia en sí misma.

    «Una de las cosas que es al principio tan sobrecogedora es que los trajes son verdaderas obras de arte. Y los diseños de los decorados. Piensas ‘¿Quién ha diseñado todo esto?’ Y luego miras el set de rodaje que te rodea… El talento técnico y creativo te deja sin aliento. Y tienes que intentar tener los pies en el suelo y hacerte con ese espacio.«

    Un tema recurrente al hablar con el actor es el crédito que da a los demás, y Stevenson dijo que la grandeza del decorado de Ahsoka empezaba desde arriba. «Consigues esa confianza de [los productores ejecutivos Dave Filoni y Jon Favreau] y de tus compañeros actores, lo cual es increíble… Todos trabajan a un ritmo… Debo admitir que lo que me sobrepasa en general es la humildad en la grandeza desde arriba del todo hasta abajo, en cada departamento. Las horas que han empleado en ello, la calidad del trabajo, y no puedes esperar a volver al set de rodaje y ver qué van a revelar ese día.«

    Stevenson también incidió en que muchos de esos días se consumían en secuencias de acción y trabajo de dobles. «Te entrenan para tu personaje, vas con el equipo de dobles y es absolutamente inspirador lo que desarrollan en secuencias de acción… Verlo el día que todo encaja y cómo trabajan en los ángulos de la cámara mientras ensayan las peleas. Todo es una gran malla de trabajo unida.«

    En el tráiler de la serie vemos a la Ahsoka de Rosario Dawson cruzar sables láser con Baylon. También vemos a Baylon deflectar disparos de bláster con su brutal sable láser de hoja anaranjada y asfixiando con la Fuerza con total impunidad. Sin embargo, Stevenson tenía una visión única de su personaje del Lado Oscuro: «Tiene un tipo de, yo diría, una habilidad inherente«, comentó el actor. «Es del tipo… Si no te interpones en su camino no tiene una actitud maliciosa en absoluto. Pero si lo haces te apartará a un lado, porque hay algo que lo motiva que sólo conocen Dave Filoni y Jon, y que espero que se revele a través de su historia. Y es algo que quita el aliento.«

    Stevenson se mostraba especialmente entusiasta por la relación entre su personaje y Shin (interpretada por Sakhno), quien se rumorea que es la aprendiz de Baylon. Los dos actores formaron un fuerte vínculo, con Stevenson haciendo reír a su compañera de reparto al canalizar el Baha Man y cantar «Who let the Shin out» (parodia de «Who let the dogs out«) cuando ambos filmaban juntos.

    Stevenson también dio a entender que el aparentemente malvado dúo podría subvertir las expectativas. «El de Baylon y Shin es un viaje que no se ha contado. Te dejan pensando dos veces. ¿Lo son? ¿No lo son? ¿Qué está pasando? ¿Qué están planeando? El primer día parecen esto, y luego eso pasa a convertirse en… ¿podría ser aquello, o esto qué es? Y luego hay algo más, otra cosa más. Así que es un rol muy emocionante de interpretar.«

    La mayor sonrisa que compartió Stevenson fue cuando recordó a EW un paso en falso que dio la primera vez que, en el set, Baylon activó su sable láser para una gran escena, e hizo un movimiento que todos los fans hemos hecho mil veces. «Debo admitirlo. La primera vez que activas el sable láser haces el sonido. Y luego dices ‘¡Oh, lo siento mucho!’ Todo el mundo lo hace, ¡pero es que no puedes evitarlo!«

    Ese fue el gran gozo que Stevenson trajo a ese rol y a toda la galaxia de Star Wars.

  • Entrevistas de Entertainment Weekly: La reacción a Thrawn casi hizo llorar de emoción a Lars Mikkelsen.

    Entrevistas de Entertainment Weekly: La reacción a Thrawn casi hizo llorar de emoción a Lars Mikkelsen.

    En la Star Wars Celebration hubo muchos momentos emocionantes de revelaciones que causaron grandes reacciones. La aparición de Daisy Ridley para ayudar a anunciar una nueva película de Rey Skywalker fue una de ellas, como comentamos antes, y también la presentación de un episodio nuevo de The Mandalorian.

    Pero quizá el feedback más sobrecogedor (en el buen sentido) fue durante el panel de la próxima serie de Ahsoka, cuando una persona muy especial mostró su malvada cara. O, al menos, la del Gran Almirante Thrawn. Y esa cara también apareció en el escenario.

    Lars Mikkelsen, quien prestó su voz al brillante y taimado oficial Imperial en la serie animada Star Wars: Rebels, llegó al escenario para recibir un estruendoso aplauso tras anunciarse que interpretaría al personaje en la serie de acción real de Ahsoka. Y esa experiencia fue demasiado para el actor de 59 años también, como comentó cuando se unió a sus compañeros villanos Diana Lee Inosanto, Ivanna Sakhno y el desaparecido Ray Stevenson como invitados del podcast de Entertainment Weekly, Dagobah Dispatch.

    «Fue un momento muy emotivo que no esperaba tener«, dijo Mikkelsen. «Pero creo que hay mucho amor que tener presente por parte del público. Y sentí una enorme gratitud. Fue increíble. Nunca había intentado nada así.«

    ¿Cómo de emotivo fue para el actor que interpreta a un personaje nada emocional? «Me costó muchísimo, de verdad, contener las lágrimas«, reveló el actor. «Estaba al borde del llanto. No me lo esperaba en absoluto.«

    Mikkelsen tampoco esperaba volver a interpretar este rol, pero cuando el creador de la serie Dave Filoni lo llamó (de nuevo), el Gran Almirante respondió con la mayor felicidad. «Cuando David al fin me llamó y me preguntó si quería volver a hacerlo, no tuve ninguna duda. Pues claro, quería hacerlo, así que me emocioné mucho. Pero [en cuanto a] la transición entre Rebels y el personaje en acción real… ¡Espero que funcione!«

    También lo esperan los fans, quienes empezaron a cartografiar el viaje de Thrawn tras su introducción en la novela del Universo Expandido de 1995 «Heredero del Imperio«, que comenzó con la 1ª trilogía de libros del Chiss. Respecto a si el Thrawn que veremos en Ahsoka será distinto al de Rebels, Mikkelsen indicó que «en muchos modos es el mismo personaje. Está basado en el mismo material. Pero debíamos pensar: ‘Haz esto bien’.«

    Mikkelsen dijo que no volvió a ver los viejos episodios de Rebels para ayudarle a volver a familiarizarse con el Chiss de piel azul y ojos rojos también conocido como Mitth’raw’nuruodo, afirmando que aunque es el mismo personaje, también «quería crear algo nuevo«. ¿Y cómo ve él ese nuevo aunque familiar villano que aparecerá en Ahsoka? ¿Es un villano irredimible o un genio militar que simplemente usa tácticas para alcanzar su objetivo final de victoria? Quizá es un poco ambas cosas.

    «Es un estratega absoluto«, dijo Mikkelsen. «Siempre va siete pasos por delante de los demás. Y no tiene piedad, por supuesto. Pero sólo cuando se necesita, realmente. Creo que a él le mueve la creatividad de su entorno. Quiero decir, no usa a la gente de un modo maligno. Usa su creatividad para alcanzar sus metas.«

    Veremos si esas metas se alcanzan cuando Ahsoka debute en Agosto.

    Fuente: EW.